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Rescate emotivo Un ensayo sobre las posibilidades del รกlbum familiar

Magali Piano 2010


Quizás, de la noche a la mañana, crezca la insospechada actualidad de obras como la de Sander. Desplazamientos del poder, tan inminentes entre nosotros, suelen hacer una necesidad vital de la educación, del afinamiento de las percepciones fisionómicas. Ya vengamos de la derecha o de la izquierda, tendremos que habituarnos a ser considerados en cuanto a nuestra procedencia. También nosotros tendremos que mirar a los demás. La obra de Sander es más que un libro de fotografías: es un atlas que ejercita. Walter Benjamin; Breve historia de la fotografía.


I-Sobremesa Casi a manera de ritual, los almuerzos del domingo culminaban con las cajas de fotos. Quien era este, dónde estaban. Las que mas me atraían eran las de desconocidos, el conocer las identidades de esas vidas anteriores a la mía. O las locaciones extrañas, mi nonna siendo mujer antes que ser madre o ser abuela. Siendo niña-madre (perdió a su madre cuando tenía 14 años y practicó eso de ser madre desde entonces). Qué se ponía en juego en estas sobremesas? Nuestra capacidad de asombro y de conocer. De ver por primera vez – aunque segundas, siempre eran primeras porque se sustentaban en un relato externo, en un anclaje que les daba un sentido otro a ese que realmente estábamos viendo.1 Tengo una familia muy retratada. Muy fotografiada. Viajando un poco a los orígenes, mi pregunta era “por qué tenemos tantas fotos”? Familia italiana, emigrados sólo dos de ellos, había que levantar un puente. Había que relatar una historia, dejar un camino de migas. A partir del ensayo “un arte medio” de Pierre Bordieu, éste es un inventario subjetivo del álbum familiar. Aclaro aquí: digo álbum familiar porque es un álbum llevado por mi familia, no porque todos los integrantes del álbum sean familia. O quien sabe, quizás por este mismo acto empiecen a serlo.

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“Fortunato tenía el pie de la cámara, nos hacía juntar a todos para una foto y él calculaba más o menos donde se iba a poner, entonces apretaba y venía corriendo y le decíamos dale dale, y salía justo, y parecía que la foto la había sacado otro, era magia”


II – construyendo

Mi nonna me contaba que mi nonno era un apasionado de la fotografía.2 Apasionado, no fotógrafo. El fotógrafo era Santamaría, un amigo de la familia que tenía su casa fotográfica pero que aspiraba a más, entonces involucraba a la familia de ella en sus búsquedas fotográficas. Hay ensayos de luz y de locaciones que así lo constatan. Meticulosamente anotaba en el dorso de la foto el ensayo realizado. Como bien plantea Bordieu, el apasionado por la foto – el libro fue encargado por kodak en la década del 60, muy lejano aún de la consideración de la fotografía como expresión artística – era por lo general un hombre soltero, sin preocupaciones familiares que podía dedicar su tiempo a la experimentación. Lo diferencia del fotógrafo familiar por los temas y las maneras de fotografiar – supeditadas a la familia y las vacaciones, por ejemplo – pero parece ser que este señor Santamaría pedía prestadas familias ajenas para dedicarse a su pasión. Desde el principio, entonces, mi familia fue objeto de fotografías familiares y de las otras. Empieza a generarse un doble y gran archivo: un archivo de la cotidianeidad familiar con aires de relato experimental.

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“Cuando yo estaba de novia con Fortunato, él se compró una máquina fotográfica. No era muy común tener máquina, y él la llevaba a todos lados. En ciudades como Roma, por ejemplo, hacías dos pasos y te perseguían los fotógrafos, al grito de “foto foto”. Ahí era cuando tu nonno sacaba la máquina todo orgulloso y decía “grazie, tengo la mía”, y entonces me sacaba unas fotos tan lindas. Cuando quería que salgamos los dos en la foto, le pedía a alguien que pasaba por ahí, pero casi nadie quería, eran muy pocos los que sabían usar una cámara.


III- la cámara Las primeras cámaras 35 mm., relativamente cómodas y portátiles, comenzaron a circular a partir de 1925. Los progresivos perfeccionamientos tecnológicos introducen la película color en 1935. No obstante, no era muy usual poseer cámara fotográfica. O, dicho de otra forma, empezaba a serlo. Por cuestiones económicas y cuestiones de comodidad. La familia encargaba los momentos más importantes – casamientos, cumpleaños, bautismos, nacimientos- a un tratamiento profesional. Se pagaba por obtener un recuerdo registrado a un profesional de la fotografía. No podía librarse al azar de un aficionado la captura de un acontecimiento decisivo, importante. Los ojos de otros debían entonces inmiscuirse en las atmósferas familiares y así homogeneizar los relatos familiares. Casi un discurso en tercera persona.3 Poco a poco, las cámaras comenzaron a aparecer en las familias, como un elemento imprescindible. Bien común de todos los miembros, pero por lo general utilizado por el jefe familiar, técnicamente más apto para el aparato, tenían una impronta bastante masculina y renacentista de lo que debe ser fotografiado y el como debía ser fotografiado: figura centrada en la imagen, paisaje o monumento dando cuenta del lugar, objetos y demases alrededor. Pero la figura fotografiada debía aparecer en el centro de la imagen. No había quien se tome atribuciones artísticas, al fin y al cabo es una huella y no una improvisación de artistas. El conocimiento popular del acto de fotografiar todavía encerraba el “tomar la pose”: ponerse en situación, vestir las mejores ropas. La improvisación en el gesto estaba vista como una falta de respeto, y el fotógrafo que “robaba fotos a los fotografiados” era visto como vago o voyeur, inmiscuyéndose en las intimidades cotidianas, aún si era miembro de la familia. Lo que observo en las fotografías rescatadas para este trabajo es justamente la falta de esa pose, el fotógrafo alerta, o el fotografiado payaseando. (foto 1) Quiero ver – y las veo – las rupturas, los relatos escondidos en los movimientos, las caras pensativas y no alertas, la frescura. Adelantando unos años, con las fotos de mi padre, me animo a construir relatos amorosos. Si bien se reconocen poses o fotos más tradicionales, se logra ver en los ojos de los protagonistas fotográficos una chispa de complicidad, un medio camino entre una búsqueda artística y el inicio de un nuevo relato familiar, de naturaleza cinematográfica o novelesca, donde reconocemos los personajes y los seguimos allí donde vayan.

Foto 1

3 “cuando yo me casé, no se usaba que los fotógrafos vayan a la fiesta. y no tuvimos tiempo de ir al estudio fotográfico. Terminó el casamiento, partíamos para la luna de miel y mi cuñada Lina me dijo “Emma, llevate el vestido de novia porque te sacás la foto en Milán”… Así que allá nos volvimos a vestir, pero yo me olvidé los zapatos. Por suerte, el vestido era largo y lleno de tules y volados, así que no se veía que no eran los lindos. Me hubiese gustado tener fotos de mi casamiento, pero mejor así, sino ahora estaría llena de nostalgia, llena de fotos de muertos”


Historia 1


Historia 2


“El solo hecho de observar un fenómeno lo modifica” Brassai

IV- la huella artística Quizás recién hoy, luego de que la fotografía se establece como expresión artística y comienza a desarrollar sus propias reglas y no reglas, que se genera un saber en torno a ella y se la inserta dentro del campo cultural, ascendiéndola de ese status de registro al status de obra de arte – por el sólo hecho de que es una mirada, como lo son la pintura o la música – podemos asomarnos a las fotos desde otro lugar. La actitud estética ante las fotos se ha logrado con el tiempo. Actualmente, en perspectiva, podemos leerlas en clave estética y darles ese carácter de obra. Es con este aprendizaje sobre el lugar de la fotografía, escindida un poco del lugar meramente anecdótico o familiar, que hemos aprendido a ver. Se reconoce la belleza de las situaciones y de los individuos sin por eso pensar en la intención artística del momento en que fueron realizadas. (fotos 2 a 4) Si bien los profesionales de la fotografía – miembros de clubes de fotografías, por ejemplo – negaban rotundamente a la familia como tema, podemos suponer que era una negación elitista: era una negación para definirse como otra cosa, y no porque se suponga un tema como agotado, como infértil o poco interesante. Ellos manifestaban inquietudes sea artísticas que técnicas, y eso era lo que lograba el club: contención de sus miembros para una producción de un discurso fotográfico. Es bien sabido que las aspiraciones siempre intentaban equipararse con las altas esferas, consideradas más cultas. La foto de familia o popular carecía de poder para legitimar una nueva practica que podía devenir arte, y que necesitaba aún afianzarse dentro de determinados grupos de poder y legitimación. Asimismo, se manifestaba una especie de hartazgo con respecto a temas como el amor, la familia, los paisajes: éstas eran las fotos que ellos siempre habían visto y con las que se habían introducido en la práctica: “Cuando ya se ha adquirido cierta cultura fotográfica, es imposible mirar esas fotos” (p.181). Actualmente, nuestro reservorio de imágenes nos demuestra que prácticamente todo ha sido fotografiado, y es a partir de esta redundancia y de este progresivo aprendizaje que nos animamos a reveer cosas ocultas bajo la alfombra de los iluminados de su tiempo. Por consiguiente, y por esta misma falta, fotos que han sido tomadas hace más de cincuenta años pueden ser puestas bajo otra lente y escaparse del álbum, hacerse solas, hacerse dignas de una observación minuciosa e inscribirse dentro de un relato mayor de fotografías, en ese cruce de todos los álbumes familiares para así poder ser reconocidas como pequeñas obras, ser exhibidas. Y, por qué no, ser clasificadas. El mundo está listo para desempolvar los álbumes, para reconocer las miradas y las búsquedas de los abuelos, para reconocer que lo que allí aparece es también todo lo que ahí no esta apareciendo.


Foto 2

Foto 3

Foto 4


V- los viajes Cada nuevo nacimiento se anunciaba fotográficamente. Con un viaje o un traslado dentro del relato familiar, los acontecimientos se multiplicaban. Allí están entonces los sobrinos, los primos, los primos segundos, los casamientos y las comuniones, los nuevos lugares visitados y, por qué no, los nuevos electrodomésticos adquiridos. Los niños en situación, rodeados de juguetes, armando cuadros barrocos para los familiares que están lejos. (fotos 5 a 8) Las mesas extravagantes, las personas saboreando las comidas con caras extasiadas, la madre señalando la heladera o el tan codiciado televisor. (foto 9) Todo es relato. Relato urgente, forma de vida. Heroicamente cotidiano. Protagonistas de sus vidas como dentro de un film, asumiendo la posición de estrella del momento vivido. La imagen que devuelve la fotografía es un trofeo, es un premio del vivir. Entre los encuestados por Bordieu, uno de ellos sentencia que “la foto no refleja la personalidad del autor” (p.135). Quién se anima a decir que no? O quizás la personalidad a reflejar era la del fotografiado, orquestando cómplice junto al fotógrafo ocasional a modo de director de cine la toma a lograr? La foto es a la vida cotidiana la exaltación del momento único, irrepetible y vivido estéticamente. La foto hace aparecer la esteticidad del momento. Hace aparecer temas donde pareciera no haberlos, justamente en esos intersticios de sentido que deja en los por qué.

Foto 5

Foto 6


Foto 7

Foto 8

Foto 9 “el televisor nuevo”


V- lo fotografiable Distintas convenciones populares heredadas con los años indicaban lo que se debía fotografiar. La fotografía como disciplina tuvo su momento de auge en un período en el que el mundo del arte era dominado por el ir y venir vanguardístico – las llamadas vanguardias históricas – donde la mayoría de la gente no encontraba su lugar como espectador. Un desconcierto generalizado para un público medio, que no contaba con una formación artística que lograra desentrañar las rupturas que éstas estaban operando con respecto al arte clásico. La fotografía encuentra entonces una brecha para instalarse en esa conciencia popular que buscaba sentido y representaciones más fieles a la realidad, donde sentirse parte y poder identificar lo que se estaba contemplando. Esto mismo impedía considerarla como manifestación artística, ya que el uso más urgente era el de hacer pie en esta realidad, en el cada día y en lo que se estaba observando. Pero asimismo, esta falta de reglas y esta antiestética de la fotografía implicaba una estética en sí misma, donde lo abstracto o experimental no tenía lugar, o comenzaba de a poco a tenerlo. “La fotografía, lejos de ser percibida como significándose a sí misma y nada más, es siempre interrogada como signo de algo que ella no es” (p.159) Por eso mismo y en la distancia, nos animamos a ver lo revolucionario o extraño de determinadas tomas, y en esa voluntad de captar lo cotidiano sin estridencias podemos hacer una lectura histórica, una lectura de situaciones vividas o posadas que forman parte del relato del siglo, en esos cajones donde se ocultaban las fotos mostrables y las no mostrables, las escondidas por ser muy íntimas, las desenfocadas y las de cabezas cortadas. Y sigo sin ver una sola imagen de una mujer embarazada, por ejemplo.


VI- las imágenes democráticas Como bien indica Bordieu, que las clases populares participen en la creación colectiva de imágenes los inserta automáticamente dentro de un campo que está legitimando esa misma producción. Si bien no hay conciencia explícita de ello, hay en la actitud crítica de los espectadores una noción estética que permite la opinión y la calificación de las imágenes producidas. Si bien, como me refería anteriormente, hay reglas y no reglas sobre lo fotografiable, se mantiene cierta lógica a la hora de mirar – y aquí ya sin distinción de clase. Estamos ante un acontecimiento único, y aunque solapado, casi revolucionario en la creación de imágenes del mundo: el campesino construye a partir de su mirada, el señor burgués a partir de la suya, y ambas coexisten. Si las clases populares se sentían excluidas del saber estético de las “grandes artes”, la fotografía aparece para acortar brechas y permitir esta emergencia que podemos notar con el paso de los años.


VII- We’re made of Stars

“un álbum de fotos familiar no es solo la familia, está todo allí, no? por qué se retrata a la familia, si la ves todo el tiempo? qué otra cosa se captura en una foto de familia. Las fotos se eligen, las fotos son de ciertos momento específicos, cuáles? Por qué hablás de tu familia, de tu hermana, de tu mamá, de tu papá, de tu sobrina tan a menudo? qué buscás cuando encontrás un álbum familiar? qué perdiste? estás vos en esa familia, esa familia te dejo afuera, esa familia existe o solo en el álbum? como es hoy ese álbum de fotos? que pasaría si ese álbum de fotos se perdiera?” Preguntas que me hacen los amigos, a partir de mis inquietudes. Preguntas que me hago, que he visto hacerse a muchas personas. Bordieu indicaba acertadamente que los gestos en las fotos hablaban de las relaciones entre los miembros de la familia: los abrazos, tomarse de las manos, mirarse, apoyarse unos en otros. Podemos incluso descreer de esto, y suponer que muchas familias querían representar fotográficamente lo que no sucedía en la familia. Si, inicialmente, los momentos importantes de la vida familiar eran los fotografiados, progresivamente encontramos fotografías cada vez más cotidianas. La foto ha dejado de ser una marca para el recuerdo. La foto da cuenta de la vida, captando ese instante no solo para perpetuarlo, sino también para observarlo mientras sucede.



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