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VO LE RA S

E ntre Seg u i d i l l a y Bo l era Vivan nuestras seguidillas, fandango, polo y tiranas, que á pesar de necios, son el chíste y la sal de España1.

1 Zamácola, J. A. (D. Preciso): Colección de las mejores coplas de Seguidillas, Tiranas y Polos que se han compuesto para cantar a la Guitarra. Madrid: Hija de Don Joaquin Ibarra: se hallará en la librería de Castillo..., 1805. Portada.


PRÓ LOG O Existe en la música española una antigua querencia por las seguidillas, que pronto dieron el paso desde la música de tradición popular a las creaciones de compositores de prestigio, como Sebastián Durón o Antonio Literes en sus zarzuelas hechas para la corte española, en el tránsito del siglo XVII al XVIII. De este modo, la seguidilla abandonaba su origen humilde para conquistar otro ámbito musical, otro público y otras connotaciones; mientras que hasta nuestros días sigue siendo un medio de expresión vigente en la tradición popular, pasó también a ser objeto de inspiración y parte del repertorio de recursos de afamados compositores, que han recurrido a ella como música que sugería fácilmente un origen “llano”, folklórico; en definitiva “ajeno” a la música propia de la Corte, en los compositores citados, o a la música de tradición académica. Las seguidillas tuvieron su momento álgido en la música del teatro español en la segunda mitad del siglo XVIII, época en que un crecido número de compositores “crea” seguidillas para orquesta y voz o coro, indudablemente por ser adecuado para el momento dramático en que se insertan, pero también para el público al que están dirigidas. Hasta tal punto llegó el deseo de seguidillas que en la convención de un género tan ligado a esta época como la tonadilla escénica estuvo, durante varias décadas, la inclusión de unas seguidillas para terminar la obra, independientemente de que su hubieran cantado más previamente.


Pero, además del éxito que cosechaba dentro y fuera del teatro, en ambientes populares y en ediciones pensadas como música de salón para un público urbano, o precisamente por su extendida aceptación en la vida cotidiana de finales del siglo XVIII, la seguidilla adquirió connotaciones ligadas a la misma esencia de la música española, de modo que, a oídos de un público tanto nacional como extranjero, representaba bien una sonoridad auténticamente española, a la par que tradicional. En suma, se trata de una parte interesante de la Historia de nuestra cultura y nuestra música, pero al mismo tiempo de parte de la identidad nacional en una época lejana, en la que la seguidilla era un medio de expresión que se percibía como útil, agradable, “castizo” y, en definitiva, auténtico.

Germán Labrador López de Azcona Universidad Autónoma de Madrid

SEGUIDILLA La seguidilla es una estrofa de cuatro versos de siete y cinco sílabas alternados con rima asonante en los pares (7, 5a, 7, 5a). Por lo general, va seguida de un terceto (5b, 7, 5b) a modo de estribillo. Trata de todo aquello que tiene que ver con el amor: la ausencia, los celos, la discreción, etc. Algunas en modo serio y elevado, y muchas otras, sin embargo, colmadas de sátira e ironía en el tratamiento de los amores cotidianos. La seguidilla está cargada de una profunda reflexión popular acerca de la vida diaria: recoge en sus versos un afán aleccionador, una pretensión lisonjera de prevenir desdichas siempre envuelta en el manto vehemente del gracejo popular. Por su sabiduría henchida de tintes cómicos se independizó de la tonadilla escénica y, asociada al alborozo e ímpetu españoles, pasó a considerarse, junto al fandango o la tirana, prácticamente como un emblema nacional.


Esta estructura poética va a ser el soporte de una de las canciones con mayor influencia y difusión durante los años que marcan la frontera entre la Ilustración y el Romanticismo en España. Como canción, habitualmente acompañada de una guitarra y ligada al baile, fue paulatinamente estilizándose y difuminando los límites que marcaban el rango entre una y otra clase social. Para compartir ya emociones desgarradoras y dulces anhelos, ya la fuerza del amor; para entrever, a trasluz, un perfil íntimo y una realidad cotidiana, la guitarra y la voz trazan una vía de acceso a los discursos que florecen en la sociedad española en las primeras décadas del siglo XIX. A su vez, las seguidillas generan un modo de identificación en relación a las modas y discursos que pueblan España en vísperas de la Guerra de la Independencia. Las tonadillas de la segunda mitad del siglo XVIII fueron el sustrato donde florecieron las seguidillas. La guitarra rasgueada, que servía de andamiaje a sus coplas y estribillos, era incesante protagonista en el paisaje sonoro de la España goyesca. La música de las seguidillas, que en un principio no era necesario especificar, fue tomando forma gráfica en las partituras junto a las notas que definen el perfil de la melodía vocal. Así se pasó de un acompañamiento en forma de bajo albertino, arpegios, y algunos esquemáticos bajos a otros más elaborados, donde la guitarra evoca con elegancia las percusiones de las castañuelas entre pasacalles y ritornelos. La voz, que no ha sido ajena a la influencia italiana, se recrea en cuidadas ornamentaciones y en un lirismo cada vez más exigente sin soslayar los elementos que, de raigambre popular, aportan la fuerza y carácter pasional del gusto español.


Voleras es un término que acompañaba, con cortesía y en ciertas ocasiones, a nuestras estimadas seguidillas. Eran voleras porque se referían a un cierto aire en el modo de bailar, a ciertos pasos en los que los bailarines parecían que volaban, pues debían prácticamente andar sobre la superficie del aire1. Hay quienes citan a Sebastián Zerezo como al primer bailarín que ejecutó este baile, al que las gentes apodaron graciosamente Bolero. Asimismo, el bolero es también “otro aire o manejo más redoble en la guitarra”2. Estas y otras acepciones son las que podemos encontrar en relación a voleras, creando una cierta confusión en el origen de este vocablo. Además, a esta ambigüedad se une la representación del fonema /b/ con los grafemas ‘v’ y ‘b’, quizá acusando alguna diferencia según el ámbito en que se empleara o, más bien, por falta de normativación en el término, que acabaría consolidándose como boleras al pasar de los años, ya fuera siguiendo a la seguidilla o independiente de esta.

VOLERAS Las primeras Voleras editadas que conocemos, para cantar y acompañarse a la guitarra, aparecen en 1799 en el Arte de tocar la guitarra española por música de Fernando Ferandiere (ca. 1740 - ca. 1816). Este libro procuraba instruir, de una manera clara y sencilla, en los principios de la música y los rudimentos de la guitarra. La Polaca, el Minué, o el Rondó, como danzas a la moda, forman en este método las lecciones destinadas a los amadores de la guitarra, para su gusto y deleite a la hora de tocar el instrumento. En estas Voleras, podemos ver una copla de seguidilla con su estribillo, y entenderlas por tanto, como unas seguidillas voleras, donde la voz ‘seguidilla’ permanece implícita. 1 Rodriguez Calderón, J. J.: Don Líquido o el Currutaco vistiéndose. Madrid: Oficina de don Antonio Cruzado, 1798. 2 op. cit. 1. pp.XIX


En este sentido, son también seguidillas voleras, para cantar con acompañamiento de guitarra, las de José León (s.XVIII-s.XIX) publicadas por Vicente Garviso en la ‘Imprenta nueva de Música’, en Madrid el año de 1801. Formando una colección de seis seguidillas, se alternan las más tranquilas y sosegadas, como En amantes dolencias o Como los calesines, con otras impetuosas o satíricas como Dí claro si me quieres, o La que alguna fineza.

BOLERAS La seguidilla bolera, tan presente y familiar en el espacio sonoro español, pasó a designarse sencillamente bolera. De este modo era también conocida más allá de nuestras fronteras, formando parte de las canciones que se publicaban en las imprentas foráneas como aires nacionales. Las boleras se comprendían en el extranjero como un atributo identificativo de la españolidad, así aparecen en las numerosas colecciones que se difundían en París gracias a las ediciones de Narciso Paz. Además, la bolera impregna con sus ecos a autores extranjeros que, con un propósito colorista, incluyen su ritmo y carácter en sus composiciones. Poco a poco las boleras fueron enriqueciéndose musicalmente a partir de la seguidilla. Conservando su estructura poética, intermediaban entre sus versos canciones conocidas y de corte tradicional que marcaban un claro contraste dentro de la obra y, conferían al mismo tiempo, una marcada impronta nacional. Estas boleras intermediadas interesaron al guitarrista italiano Federico Moretti (1765-1838) que armonizó de este modo, entre otras, las canciones de El sonsonete, Las habas verdes, La Bola, y una tirana. Porque de esa manera, conjugaba el autor el estilo refinado que habían tomado las boleras, con el temple más castizo de las melodías populares.


EPILO GO A pesar de que las seguidillas y boleras se cantaban con acompañamiento de una guitarra, en un principio rasgueada, la popularidad de este instrumento y la condición que se le otorgaba ya en esta época de instrumento nacional, coadyuvaron a que estas piezas formaran parte del repertorio de la guitarra culta en un estilo punteado. Es en este estilo más culto donde encontramos seguidillas y boleras para guitarra sola. El método de guitarra de Francisco Molino (1768-1847) contiene algunas de ellas como reclamo para los aficionados. Alejadas de la estructura de la danza dieciochesca, son piezas breves de carácter romántico, que contienen la memoria de los ritmos tradicionales y la esencia de lo nacional. De este modo, lo insinúan las generaciones posteriores cuando reviven el espíritu popular y manifiestan su identidad a través un discurso sonoro. Fernando Antón


VOL ERA S

Fernando Ferandiere

VO LER AS

Fernando Ferandiere

Todo aquel que no sepa que cosa es amar prueba de que no tiene sensibilidad.

All those who don’t know what is love prove that they have no sensitivity.

Pues a tenerla es preciso conozca de amor la fuerza.

For those who have love surely know the power of love.

SEIS SEGUIDILLAS VOLERAS

SEIS SEGUIDILLAS VOLERAS

Primera

First

Sin duda que la suerte

There is no doubt luck

para cantar con acompañamiento de guitarra José León

to be sung accompaniment: guitar José León

Sin duda que la suerte ya se ha mudado, pues que cesan las penas de un desdichado.

There is no doubt luck has changed sides, for an unfortunate man’s grieves have come to an end.

Mas tus favores son causa de que vuelvan á sus verdores.

But your favours are the cause of their returning to their green shoots.

Segunda

Second

En amantes dolencias

In love pains

En amantes dolencias suelen los celos, ser á veces sangrias hechas á tiempo.

In love pains, there used to be jealousy sometimes a bleeding done in time.

Pero con tiento, no por muchas sangrias muera el enfermo.

But be careful, with too much bleeding the patient might die.


Third

Te has hecho, vida mía

You’ve become, my life

Te has hecho, vida mía, tan miserable, que niegas que te quiero por no pagarme.

You’ve become, my life, so despicable, that you deny my love so that you don’t pay me.

Bien que lo niegas porque tienes gran miedo de que te venza.

Its fine that you deny it for you are scared that I will defeat you.

Cuarta

Forth

La que alguna fineza

The one who gets any

La que alguna fineza de mi consiga, no ha de esperar por eso que la repita.

The one who gets any refinement from me, should not hope for that reason that it will be repeated.

Pues no permito tratar lo voluntario como preciso.

For I don’t allow that my will be treated as something precise.

Quinta

Fifth

Como los calesines

Like little calash

Como los calesines son los amantes, que son de todo el mundo sin ser de nadie.

Like little calash the lovers are, for they belong to everyone without being anyone’s.

Y con imperio todo el mundo los usa por su dinero.

And with rule everyone uses them just for their money.

Los textos mantienen la gráfia original

Tercera


Sexta

Sixth

Dí claro si me quieres

Say clearly if you love me

Dí claro si me quieres, ó si me engañas, porque no me alimento con esperanzas.

Say clearly if you love me, or if you’re cheating me, for I cannot feed myself just hopes.

Maduran tarde, y entre tanto las gentes se mueren de hambre.

They ripen late, and in the meantime the people die of hunger.


SEGUIDILLAS

SEGUI D I LLAS

Cesa de atormentarme

Stop tormenting me

Fernando Sor

Fernando Sor

Cesa de atormentarme cruel memoria acordándome un tiempo que fui dichosa.

Stop tormenting me cruel memory reminding me of the time when I was happy.

Y aún lo sería si olvidarme pudiera de aquellas dichas.

I would still be so if I could forget those joys.

Mis descuidados ojos

My careless eyes

Mis descuidados ojos vieron tu cara, ¡oh, qué cara me ha sido esa mirada!

My careless eyes saw your face, ¡oh, how dear for me that look was!

Me cautivaste y encontrar no he podido quien me rescate.

You captivated me and I still haven’t found someone who can rescue me.

Ya tomarán mis ojos a buen partido, para no verte siempre no haverte visto;

So my eyes will take a suitable match, for not looking at you forever not having seen you;

Pues tienes cosas que solo deve verlas el que las goza.

For you have things that should only be looked at by the one who enjoys them.

De mi parte a tus ojos diles que callen, porque si les respondo quieren matarme;

On my behalf tell your eyes to keep quiet, for if I answer them they want to kill me;

Y es fuerte cosa que ha de callar un hombre si le provocan.

And it’s a strong thing that a man should be quiet when provoked


Muchacha y la vergüenza

Girl, where did it go

Muchacha, ¿y la vergüenza donde se ha ido? Las cucarachas, madre, se la han comido.

Girl, where did it go your shame? The cockroaches, mother, ate it.

Muchacha, mientes, porque las cucarachas no tienen dientes.

Girl, you’re lying, for the cockroaches do not have teeth.

Si dices que mis ojos

If you say that my eyes

Si dices que mis ojos te dan la muerte, confiésate y comulga que voy a verte;

If you say that my eyes give you death, confess and take communion for I’m going to see you;

Porque yo creo me suceda lo mismo si no te veo.

Because I believe i’ll suffer that fate if I don’t see you

Preparame la tumba

Prepare my grave

Preparame la tumba que voy a expirar en manos de la madre de la falsedad.

Prepare my grave for I’m going to die in the hands of falsehood’s mother.

No siento tanto el morir, como hallarme en tales brazos.

I don’t mind dying as much as being in these arms.

Las mujeres y cuerdas

Women and the strings

Las mujeres y cuerdas de la guitarra, es menester talento para templarlas;

Women and the strings of a guitar, talent is indeed needed to tune them;

Flojas no suenan, y suelen saltar muchas si las aprietan.

If loose, they don’t sound, and they use to jump a lot if you tighten them.


BOLERAS

BOLERAS

Boleras del sonsonete

Droning boleras

Federico Moretti

Federico Moretti

Como la mariposa soy en quererte.

Like the butterfly I am in love with you.

El sonsonete del tío Antón alegra el alma y el corazón. Cuando se baila con este son se olvidan penas, susto, y dolor.

Uncle Antón’s droning makes my soul happy and also my heart. When you dance with this tone you forget grief, fright, and pain.

Ay, sonsonete del tío Antón tu me recuerdas mi dulce amor.

Ah, uncle Antón’s droning, you remind me of my sweet love.

Como la mariposa soy en quererte que en la luz de tus ojos busco mi muerte.

Like the butterfly I am in love with you that in the light of your eyes I search my death.

El sonsonete del tío Antón, del Dios Cupido es el blasón: pues grato inspira tal sensación, que impunemente clava el arpón.

Uncle Antón’s droning, is the coat of arms of Cupid: for grateful it inspires such a sensation, that with impunity hammers his harpoon.

Ay, sonsonete...

Ah, droning...

Que en la luz de tus ojos busco mi muerte.

That in the light of your eyes I search my death.


Y es cosa dura, que prevenga en mis gustos la sepultura.

And it’s a tough thing, that prevents in my tastes the burial.

El sonsonete del tío Antón, de mis amores fue la ocasión: ¡ay! si premiando tanta pasión, lograré dichas en tierna unión.

Uncle Antón’s droning, of my love was the occasion: ¡ay! if rewarding so much passion, I will achieve joys in a tender union.

El sonsonete...

The droning...

Que prevenga en mis dichas la sepultura.

That prevents in my joys the burial.

Boleras atiranadas

Boleras atiranadas

En el mundo no hay ojos como los tuyos.

In the world there are no eyes like yours.

Madre yo quiero casarme con su licencia de usted, porque me ha salido un novio con el cuerpo a la bombé.

Mother I want to marry with your permission, because I have a new boyfriend with a round body.

No hay ojos en el mundo como los tuyos, y más cuando me miras con disimulo.

In the world there are no eyes like yours, and even more when you look at me surreptitiously.

Tu querer yo no lo entiendo ni hay uno que lo conozca; que en metiéndome en honduras al cabo me buelvo loca.

Your love I don’t understand and not a single one knows it; that by going into details at the end I become mad.

Y más cuando me miras con disimulo.

And even more when you look at me surreptitiously.


Y si los pones un poquito dormidos ¡Jesús! Entonces...

And if you put them a little bit asleep ¡Jesus! Then...

Todas las cosas del mundo, las que no tienen remedio suelen venirse a la mano, con las mudanzas del tiempo.

Everything in the world, the things without remedy used to come to hand, when the time changes.

Un poquito dormidos ¡Jesús! Entonces...

A little bit asleep ¡Jesús! Then...

Boleras de Las Habas Verdes

Green beens Boleras

El que quisiere amando vivir sin pena. (ello es así, creedme a mí)

The one who wants to be loved And live without grief. (it is like this, believe me)

Dices que me quieres mucho y es mentira que me engañas que en un corazón tan chico no pueden caber dos almas.

You say you love me a lot and that it’s a lie: you cheat me that in such a small heart there is no place for two souls.

Toma las habas verdes que tomalas allá dalas a quien quisieres que nada se me da.

Take the green beans take them there give them to your love nothing is for me.

El que quisiere amando vivir sin pena, (ello es así, creedme a mí) ha de tomar el tiempo conforme venga.

The one who wants to love And live without grief, (it is like this, believe me) has to take the time as it comes.

Nunca fíes en palabras,

Never trust words ,


ni en cariñosos estremos; porque en volviendo la cara si te he visto no me acuerdo.

nor the warm expressions; for when you turn the face I don’t remember if I ever saw you.

Toma las habas verdes...

Take the green beans...

Ha de tomar el tiempo conforme venga.

He has to take the time as it comes.

Quiera querido; y si le aborrecieren haga lo mismo.

Love when loved; and if he was hated do the same.

Si me quieren se querer; si me olvidan olvidar; si me desprecian desprecio; que aqueste es mi natural.

If I am loved, I know how to love; if I am forgotten, I forget; if I am despised, I despise; this is my natural being.

Y si le aborrecieren haga lo mismo.

and if he was hated do the same.

Boleras de La Bola

Boleras from The Ball

Si piensas engañarme con jenio adusto.

If you think of cheating me with stern mood.

Bola, bolita, bola, bola de la casa grande. Bola que me corté un dedo bola que me hice sangre.

Ball, little ball, ball, ball in the big house. Ball, I cut my finger ball, I started bleeding.

Si piensas engañarme con jenio adusto, sepas que siempre quiero hacer mi gusto.

If you think of cheating me with stern mood, you must know I always want go my way.


Valgate Dios por muger! Que maldito jenio tienes! Mira que si yo me enfáo se acabaron los parneses

Oh good god, woman! What a bad temper you have! Look that if I get angry the dough is over.

Sepas que siempre quiero hacer mi gusto.

You must know I always want go my way.

Y si no es bueno, tambien yo se á mi gusto ponerle freno.

And if it is not good, I also know how to restrain my taste.

Vamos, morenita mia! vamos, no me tires tanto! mira que si tu me buscas! tambien... vamonos callando.

Let’s go, my brunette! let’s go, don’t push me so much! look, that if you tempt me! too... let’s go and not talk.

Tambien yo se á mi gusto, ponerle freno.

I also know how to restrain, my taste.

SEGUIDILLAS BOLERAS NUEVA

NEW SEGUIDILLAS BOLERAS

Mienten los escritores

Writers are lying

Anónima

Anonymous

Mienten los escritores los libros mienten si dicen que la ausencia causa la muerte.

Writers are lying are lying the books if they say that absence causes death.

Pues a ser cierto el día de tu ausencia me hubiera muerto.

For if that was true the day of your absence I would have died.


VOLERAS

between seguidilla and bolera Long live our seguidillas, fandango, polo and tiranas, who, in spite of fools, are the joke and salt of Spain1.

PROLOGUE There is an old keenness in Spanish music on seguidillas, which is a dance (and a song) that made its way from traditional music to the zarzuelas that Sebastián Durón or Antonio Literes created by the end of the XVIIth century for the Spanish Court. Thus, the seguidilla conquered a new musical space, a new public and also new connotations, for besides its use as a viable form of expression in popular music until nowadays, it also became a object of inspiration for composers, and a useful resource to musically suggest a “popular”, folkloric origin. In other words, a musical otherness, alien to the music that was normally played or heard at the Court, or (afterwards) to academic music. The peak of popularity of the seguidillas happened in the second half of the XVIIIth century; this can be easily seen in Spanish theatre, where many composers wrote seguidillas for orchestra and soloist voice or choir. This was so because it was suitable music for the play were it was supposed to be sung, but also because seguidillas were very popular with theatre-goers; in fact, the became so important that in the tonadilla escénica, a genre closely associated to this period, it was customary to end with seguidillas, even if some more had been sung in the same play.

1 Zamácola, J. A. (D. Preciso): Colección de las mejores coplas de Seguidillas, Tiranas y Polos que se han compuesto para cantar a la Guitarra. Madrid: Hija de Don Joaquin Ibarra: se hallará en la librería de Castillo..., 1805. Portada.


But, besides the success of the seguidillas in the theatre, in popular music or in editions intended for a urban public, or precisely because of its widespread presence in everyday life by the end of the XVIIIth century, seguidillas acquired a new connotation, linked to the very essence of Spanish music; therefore, they were easily associated with a truly Spanish traditional sonority, in and outside Spain. Undoubtedly, seguidillas are quite an interesting part of Spanish cultural and musical history, but were also understood as part of Spanish national identity in a long gone time, when they were a means of expression that was perceived as useful, agreeable and “castizo”, which is to say “authentic”. Germán Labrador López de Azcona Universidad Autónoma - Madrid

SEGUIDILLA The seguidilla is a stanza formed in Spanish by four verses of seven and five alternate syllables with an assonant rhyme on the even (7, 5a, 7, 5a). Generally speaking, it is followed by a triplet (5b, 7, 5b) as a refrain. Its content is about anything related to love: absence, jealousy, discretion, etc. Some are serious and lofty, others, however, are filled with satire and irony in their approach to a day-to-day love. Seguidillas are charged with deep popular reflections about daily life: in its verses, there is an instructive purpose, a flattering aim of preventing misfortunes, always wrapped in the vehement cloak of popular wittiness. Its comic wisdom liberated it from the scenic tonadilla, and associated it to the Spanish joy and energy, it started being considered, just like fandango or tirana, a sort of national emblem.


This poetic structure supports one of the songs with a lot of influence and spread during the years which mark the frontier between Enlightenment and Romanticism in Spain. As a song, usually accompanied with a guitar and linked to dance, it gradually got stylized and started breaking the limits between the social classes. To share heartrending emotions and sweet desires, but also the power of love, to glimpse, against the light, an intimate profile and an everyday reality, the guitar and the voice mark a way of access to the speeches that flourish inside the Spanish society in the 19th century’s first decades. Seguidilla generates a structure for the identification of fashion and discourses present in Spain in the eve of the War of Independence. The seguidillas flourished during the second half of the 18th century, thanks to the substrate created by the tonadillas. The strummed guitar served scaffolding for the refrains and stanzas, and was an incessant protagonist in the sonorous landscape of Goya’s Spain. At first, it wasn’t needed to specify the music in the seguidillas, but then it started to take shape in the scores next to the notes which define the profile of the vocal melody. So there was an evolution from Albertine bass, arpeggios, and some low schemes to more elaborated ones, where the guitar recalls with elegance the percussions of the castanets between the street bands and ritornellos. The voice, which has not been strange to an Italian influence, recreates itself on impeccable ornamentations and in a more and more demanding lyricism without leaving out the elements which, with a popular origin, give force and passionate character of Spanish taste.


VOLERAS Voleras is a term which accompanies, with courtesy and in several occasions, our esteemed seguidillas. These were called voleras because it referred to a certain “air” in the way of dancing, to several steps in which the dancers seemed to fly (“volar” means to fly in Spanish), because they had to nearly walk on the surface of air2. Some intellectuals mention Sebastián Zerezo as the first dancer who performed this dance, and the public nicknamed him “Bolero”. Moreover, bolero is also “other air or performance in addition to a guitar drumroll”3. These and other meanings are the ones which we can find related to voleras, creating some confusion about the origin of this word. Also, with this ambiguity comes the representation of the phoneme /b/ with the graphemes ‘v’ y ‘b’, maybe referring to a possible difference depending on the context where it was used or, more probably, because of the lack of a norm regarding the term, which finally would acquire its consolidation as “bolera” after years, either following the seguidilla or independently. The first edited Voleras which we know, to be sung and accompanied with a guitar, appear in 1799, in the Arte de tocar la guitarra española por música, by Fernando Ferandiere (ca.1740 – ca.1816). This book intended to instruct, in a simple and clear way, the principles of music and guitar rudiments. The Polaca, the Minué, or the Rondó, as dances in fashion, form in this method the lessons intended for guitar lovers, for their taste and delight when it comes to play the instrument. In these Voleras, we can see a couplet of seguidilla with its refrain, and understand them therefore, as seguidillas voleras, where the voice ‘seguidilla’ remains implicit. In this sense, these are also seguidillas voleras, to be sung along with a guitar, those of José León (s.XVIII-s.XIX) published by Vicente Garviso in the “new print of Music”, in Madrid in 1801. Forming a collection of six seguidillas, the most quiet and peaceful, as In loving pains or Like the calash, are alternated with other more impulsive and satirical ones, like Say clearly if you love me, or The one a refinement. 2 Rodriguez Calderón, J. J.: Don Líquido o el Currutaco vistiéndose. Madrid: Oficina de don Antonio Cruzado, 1798 3 op. cit. 1. pp.XIX


BOLERAS The seguidilla bolera, present and familiar in the sonorous space of Spain, became simply bolera. In this way it was also known beyond our frontiers, being part of the songs published in the foreign printing as aires nacionales. Boleras were understood in other countries as an attribute to identify the Spanish people, and they appear in this way in many collections disseminated in Paris thanks to the editions of Narciso Paz. Moreover, the bolera influences with its echoes the foreign authors who, with a colourful purpose, include its rhythm and character in its compositions. Gradually, speaking in terms of music, boleras got richer, from the seguidilla. Maintaining their poetic structure, between their verses they intermediated famous and traditional songs, which marked a clear contrast inside the work and, at the same time, a vivid national imprint. These “intermediated” boleras caught the eye of the Italian guitarist Federico Moretti (1765-1838) who harmonized in that way, among others, the songs of El sonsonete, Las habas verdes, La Bola, and a tirana. In that way, he could combine the refined style of the boleras with the purer tuning of the popular melodies.

EPILOGUE Despite the seguidillas and boleras being sung with a guitar, strummed in principle, the popularity of this instrument and the condition it took already in this era as a national instrument, helped these pieces to be a part of the collection of the highbrow guitar with a unique plucking. It is in this highbrow style where we can find seguidillas and boleras for guitar alone. Francisco Molino’s (1768-1847) method of the guitar contains several of them as lure for the fans. Far from the structure of the 18th century dances, these are short pieces, romantic in character, which contain the memory of the traditional rhythms and the essence of the national spirit. It is suggested in this way by the subsequent generations when they revive the popular spirit and manifest their identity through a sonorous discourse. Fernando Antón

Booklet Voleras  

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