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Humanidad Imparcialidad Neutralidad Independencia Voluntariado Unidad Universalidad


Historias de vida


Índice © Cruz Roja Española No está permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, ni su préstamo, alquiler o cualquier otra forma de cesión de uso del ejemplar, sin el permiso previo y por escrito de los y las titulares del Copyright.

Prólogo Siempre estaremos en deuda con ellos, de Juan Mulero 06 Prefacio Un tributo de agradecimiento, de Javier Senent 08

Vidas 11 Isacc Duque

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Belén Cabañero

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Carlos Higueras

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Ana Molina

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Isabel Escalona

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Sueños y consejos

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Joan Oliver y Pepita Tió

Otilia Otero

Coordinadores de la acción Maribel Elía y Octavio Cabeza Edita Cruz Roja Española Avd. Reina Victoria, 2628003 - Madrid Diseño y maquetación: CYAN, Proyectos Editoriales, S.A. Ilustraciones © Thinkstock, Shutterstock y Cruz Roja Española Los testimonios de esta obra se han recogido en los talleres de envejecimiento activo de Cruz Roja Española realizados para esta ocasión con el apoyo de ERGO Seguros, del Grupo DKV.

Francisca Martínez Antonio Serrano Carmen Manzanera y Asensio Navarro

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Voluntarios 59

Carmen Magariño

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Rosi Callejón

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Fermina Gil

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Lorena Martínez

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Alberto Núñez

Mª Concepción de la Iglesia Alfonso Navarro

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Historias de vida

Prólogo

Siempre estaremos en deuda con ellos Juanjo Mulero Director general del Área de Seguros Generales y Vida del Grupo DKV

Hace unos años desde ERGO Seguros, perteneciente al Grupo DKV, decidimos abordar la problemática del impacto que tiene el proceso de envejecimiento en las personas. De ahí surgió el desarrollo de una serie de programas destinados a analizar ese impacto desde diferentes perspectivas; el efecto del envejecimiento en nuestra plantilla, en nuestros clientes, en nuestros colaboradores (médicos, agentes, etc.), en las coberturas y servicios de nuestros seguros, en las acciones de responsabilidad empresarial que desarrollamos y también desde el posible establecimiento de alianzas con otras entidades también sensibles ante la problemática del envejecimiento. Dentro del marco de la responsabilidad empresarial, decidimos aproximarnos a entidades sociales que estuviesen trabajando en pro de las personas mayores, y así fue como llegamos a Cruz Roja. Desde que empezamos a colaborar con ellos, percibimos desde el primer momento que la sintonía era máxima y que había una total coincidencia en la necesidad de ayudar a nuestros mayores. Un colectivo cada vez más numeroso dado el progresivo envejecimiento de nuestra sociedad.

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Fruto de dicha colaboración, el año pasado se publicó un pequeño libro titulado “Historias de Vida”. Una publicación donde un grupo de personas mayores de diferentes ciudades mantenía conversaciones con voluntarios, en las que explicaban sus alegrías, sus miedos, sus necesidades, sus deseos, muchas veces no cumplidos y, en definitiva, parte de sus vidas. Un libro sencillo pero cargado de emotividad, que nos hizo ver la necesidad de continuar dando voz a nuestros mayores. Por dicha razón, este año hemos decidido continuar con esta maravillosa tarea de seguir contando “Historias de Vida”, de seguir escuchando a quienes, lamentablemente, pocas veces son escuchados y de seguir aprendiendo de los que tanto nos pueden enseñar. Este nuevo libro de “Historias de Vida” que tienes entre tus manos se ha realizado mediante encuentros entre voluntarios y personas mayores de diferentes ciudades. Estos encuentros nos han permitido constatar que, independientemente de su lugar de origen o de residencia, los mensajes que nos lanzan nuestros mayores tienen muchos nexos comunes; amor hacia los suyos, un amor que les lleva muchas veces a asumir situaciones familiares a costa incluso de su propio bienestar; miedo a la pérdida de la salud; miedo a la soledad. Pero también hemos encontrado una capacidad de lucha, de entereza, de seguir regalándonos su sabiduría, de seguir sintiéndose que forman parte de nuestra sociedad. Una sociedad que tiene mucho que aprender y que hacer por aquellos que nos han permitido con su esfuerzo estar donde estamos y ser lo que somos.

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Historias de vida

Prefacio

Un tributo de agradecimiento

Javier Senent Presidente de Cruz Roja Española

Es muy grato para nosotros compartir con el Grupo DKV la segunda edición de esta iniciativa. Como la vez anterior, hemos unido esfuerzos para reflejar la experiencia de un variado grupo de personas mayores que participan en programas, actividades y talleres de Cruz Roja. Las sesiones se han realizado este año en Zaragoza, Sevilla, Barcelona, Murcia, Madrid y Pamplona. El libro que tienen entre sus manos nos regala de nuevo unas cuantas ‘Historias de vida’ que no son una suma de recuerdos sin más, sino un puñado de testimonios vitales de los que nos hacen partícipes, con la confianza de quien deposita su trayectoria y emociones en manos amigas. Nuevamente me sorprende en los relatos un denominador común tejido de afán de superación, esfuerzo, entereza, resistencia a la adversidad y entrega a los seres queridos, así como una sabiduría, ironía y capacidad de reflexión que sólo puede proporcionar la experiencia. ¡No cabe duda de que los años revisten de un peso único la voz de las personas mayores!

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Muchas memorias individuales nos ayudan a construir la memoria de nuestra propia sociedad y esa es una riqueza que no podemos perder. Escuchar y compartir nos enriquece. En Cruz Roja llevamos más de tres décadas trabajando con las personas mayores. Este tiempo nos ha permitido configurar un variado abanico de programas y servicios destinados a proporcionarles apoyo, estímulo y seguridad, pero también a facilitar su participación social y a romper el aislamiento en el que muchos viven, por causas relacionadas con la salud, la pobreza y/o la falta de familiares, amigos o redes de apoyo. A lo largo de 2015 han participado en nuestros programas más de 274.000 personas mayores. Para cumplir nuestros objetivos hemos aprendido a escucharles. Tenemos así una conciencia clara de las dificultades por las que atraviesan, pero también de su enorme empuje para afrontarlas, para sortear obstáculos y sinsabores y para hacer gala, en muchas ocasiones, de un potente optimismo vital. Este libro es un tributo a su experiencia y una invitación a compartir parte de nuestro tiempo con nuestros mayores.

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Vidas


Historias de vida

ISAAC DUQUE

Nuestros ingresos provenían de la crianza de cerdos.

Nací el 1 de marzo del 1936 en Montoro, Córdoba. 12

A los 22 años vine a Barcelona y trabajé de peón de albañil.

A los 17 años trabajé como electromecánico.

Trabajé de botones en un hotel y posteriormente de recepcionista.

Me casé y tuve cuatro hijos.

Mi vida ha sido una constante lucha llena de episodios de superación.

También fui regente de tres bares en Barcelona hasta que me jubilé. 13


Historias de vida

ISAAC DUQUE Córdoba, 1936

Isaac es un hombre que encandila, no deja a nadie indiferente por su carácter alegre y jovial que provoca que todo aquel que le conoce, instantáneamente, le quiera. Es una persona agradecida, le emociona que le cuiden y se deja querer. “Crecí en una familia humilde, cuyo principal ingreso venía de la crianza de cerdos. A los diecisiete años hacía ya arreglos como electromecánico y a los dieciocho hice la mili en el campamento de la Línea de la Concepción. Posteriormente me trasladaron al cuartel de Sevilla, donde después de un mes, me declararon no apto por la lesión que tengo en la rodilla desde los once años. A los veintidós años de edad vine a vivir a Barcelona y trabajé de peón de albañil. Posteriormente, y durante unos años viví en Palma de Mallorca donde ejercí de botones en un hotel y seguidamente de recepcionista. También fui gerente de tres locales en Barcelona hasta que me jubilé. Mi vida ha sido una constante lucha llena de episodios de superación. Aunque

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el episodio más duro de mi vida sucedió el día en que mi hija, que no era feliz con su pareja ya que tenía problemas con el alcohol, salió al mercado diciéndonos a mi mujer y a mí que nos dejaba un momento a su niña. Han pasado diecisiete años y nunca más la hemos vuelto a ver. Hemos criado a nuestra nieta como si de una hija se tratara. La gran alegría para todos es que se ha casado recientemente y es feliz. Me pone triste pensar en mi hija y no he logrado superar su abandono, así como tampoco la muerte de mi mujer, de quien estaba muy enamorado y orgulloso de haber compartido nuestras vidas. Perderla ha supuesto un serio revés, estuvimos felizmente casados sesenta y un años y tuvimos cuatro hijos. Mi mayor deseo es que a mi hija le cambien las cosas y que sea muy feliz. Mi consejo para los jóvenes es que se preocupen por su futuro. Cuando no esté me gustaría que me recordasen como una buena persona que ha ayudado a los demás”.

JOAN OLIVER

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PEPITA TIÓ

Masnou, 1930 | Premiá de Mar, 1934

Joan y Pepita llevan 58 años casados, toda una vida juntos. Cuando sus miradas se encuentran, transmiten un amor incondicional de esos difíciles de encontrar hoy en día, de esos tan inquebrantables que abruman. Desde que Joan se jubiló se dedica a cultivar todo tipo de verduras, tres veces a la semana, en la huerta de un buen amigo. También se ocupa del cuidado de las gallinas. Le sirve para mantenerse activo y evadirse de los problemas. En casa, otra de sus aficiones es hacer maquetas de barcos, tiene una gran colección y está muy orgulloso. Para ambos, participar en los programas de Cruz Roja ha marcado un antes y un después en sus vidas. Pepita disfruta haciendo punto de cruz y bordando. La depresión que sufre logra paliarla participando en actividades de la entidad como gimnasia, visitas turísticas u otras actividades con otras personas de su edad. Nos cuenta que se ve mucho más guapa desde que se arregló la boca y pudo colocarse audífonos, siempre gracias al apoyo de Cruz Roja. “Aprendí a leer a los nueve años pero tuve que abandonar la escuela para ayudar

en las tareas del campo, fueron tiempos de guerra y postguerra, muy duros para todos. Entré a trabajar en una tienda de ultramarinos y allí fue donde conocí a Joan, venía a comprar a menudo y así surgió el amor entre nosotros. Nos casamos felizmente y nació nuestro hijo, Ramón. El parto fue complicado y traumático, me marcó muchísimo y aquello determinó el hecho de que no tuviéramos más descendencia. Mi marido vivió de primera mano las consecuencias de la guerra, pudo aprender a leer y a escribir gracias a un cura que sus padres escondieron durante mucho tiempo en su casa. A pesar de que sus padres insistieron en que fuera sacerdote, él se dedicó a ayudar a su padre en el negocio familiar y se olvidó del sacerdocio”. Cruz Roja para esta pareja tan entrañable está siendo una importante tabla de salvación, ya que después de ver reducida su pensión contributiva, intenta superar las consecuencias de ver perder el trabajo a su hijo después de muchos años cotizando y separarse de su pareja.

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BELÉN CABAÑERO

Nací en Barcelona en 1938.

Mi madre murió antes de cumplir 3 años, mi padre no pudo hacerse cargo de nosotros.

Me casé en 1964, con 25 años. Tuve cuatro hijas y un hijo.

A los 6 años nos ingresaron en un internado a mi hermana de 5 años y a mí.

He disfrutado mucho organizando festivales y otros eventos, siempre entre pucheros, mi gran pasión.

Empecé a trabajar de lavaplatos en una empresa que entregaba la comida para colegios. A la edad de 21 años me hice autónoma y trabajé hasta mi jubilación.


Historias de vida

BELÉN CABAÑERO Barcelona, 1938

Sin duda la pérdida de una madre a la temprana edad de dos años, marca. A pesar de ello, Belén ha demostrado en su historia de vida una enorme capacidad de superación y una entrega a sus hijos y a su oficio que no ha pasado por alto. A estas alturas de su vida su mayor anhelo es vivir tranquila con los suyos y sin sobresaltos. “Mi madre murió antes de cumplir los tres años, mi padre no pudo hacerse cargo de nosotros y a los seis años a mí y a mi hermana de cinco, nos enviaron a un internado. Fue la decisión de un tribunal de menores y era irrevocable. Aquello marcó mi infancia, diez largos años de internado donde ambas vivimos momentos muy duros. Desde pequeña siempre tuve un confidente, mi primo hermano, nuestra complicidad iba cada día a más hasta que un día, a la edad de diecisiete y ante mi sorpresa, me pidió que fuéramos novios. Fuimos muy felices y tuvimos cinco hijos, cuatro hijas y un varón, aunque una de las niñas murió a los nueve meses. La muerte de mi hija me produjo un dolor fulgurante, de esto hace cuarenta y tres años y aún no lo he superado.

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Trabajé en una empresa que repartía comida a colegios y con el tiempo fui asumiendo responsabilidad y llegué a ser encargada. A los veintiún años fui autónoma y trabajé cocinando en colegios, así sin descanso hasta mi jubilación. He disfrutado mucho organizando festivales y banquetes, siempre entre pucheros, mi gran pasión. En esta etapa de mi vida participo en talleres de pintura, cine fórum, talleres de lectura, además de excursiones como a Montserrat y salidas culturales a museos. Disfruto aprendiendo la historia de la ciudad y compartiendo tiempo con los amigos que he conocido a través de Cruz Roja. Mi mayor deseo es ser feliz. Me siento orgullosa de haber salido adelante y de haber recibido el reconocimiento de colegios, ayuntamientos y sobre todo, del cariño de los estudiantes. A los jóvenes les aconsejo que sean respetuosos consigo mismos y que no abusen de tabaco, alcohol o drogas. Me gustaría que me recordasen como una buena madre entregada a mis hijos, trabajadora y sacrificada en beneficio de ellos”.

OTILIA OTERO

Viterbo, Colombia, 1934 La historia de Otilia es un pequeño homenaje a los inmigrantes que llegan a nuestro país con la esperanza de encontrar las condiciones de vida dignas que les niegan sus países de origen. No debemos olvidar que todos nacemos en igualdad de derechos y que no elegimos donde nacemos, pero sobre todo, que podíamos habernos encontrado en su situación, de no haber sido por las cosas del azar… “Nací en Colombia, en la ciudad de Viterbo, hace ochenta y dos años, tuve siete hermanos y la situación en casa era tan precaria que ninguno pudimos ir al colegio. Desde muy temprana edad trabajé limpiando casas, único oficio que aprendí. Me mudé a Bogotá a trabajar en una residencia de estudiantes, donde el destino quiso que conociera al padre de mis tres hijas. Pronto se desentendió de nosotras, no estaba preparado para asumir la responsabilidad, y tuve que volver a casa de mi madre, para que se hiciera cargo de las niñas. Ellas iban creciendo y decidí internarlas en un colegio de monjas, garantizando así su buena educación.

Al tiempo me vendieron un pasaporte para poder entrar en EEUU, pero en la frontera descubrí que el pasaporte se lo habían robado a otra persona, así que me detuvieron y me deportaron a Medellín. Superado este episodio, pude obtener un pasaporte legal y viajé a Venezuela. Allí trabajé durísimo para salir adelante. Me dediqué a la venta ambulante de salchichas, era un oficio de hombres y me costó ganarme el respeto entre el resto de vendedores de las calles de Caracas, pero tenía claro que a mí solamente me importaba sacar adelante a mis niñas. Durante este tiempo mi madre falleció y volví a vivir con ellas. He sido muy independiente y me volqué al cuidado y bienestar de mis niñas, seguramente el desengaño con el padre de mis hijas determinó que no quisiera rehacer mi vida. Una de las decisiones que más me ha marcado, por el giro que ha supuesto para nosotras, es venir a España. Llevamos varios años viviendo en Pamplona y estoy inmensamente agradecida por la acogida que hemos recibido por parte de las personas de aquí y nos sentimos totalmente integradas”.

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Historias de vida

CARLOS HIGUERAS Alcalá de Henares, 1952

Carlos hizo realidad su sueño de ser futbolista federado en Francia, demostrando que el deporte no entiende de fronteras y nos hace a todos iguales, sin entender de raza, idioma o religión. “Nací en Alcalá de Henares y mis recuerdos de infancia son muy felices, hasta que un hecho marcó mi vida a la edad de trece años: mi padre perdió su trabajo y mis padres vieron en Francia la oportunidad anhelada para poder garantizarnos una vida digna. Por desgracia, Francia no fue ni mucho menos el paraíso imaginado y, entre muchas penurias, en un entorno hostil y unas condiciones muy precarias, me evadía poniendo en práctica mi gran pasión, el fútbol. Ser emigrante y estar federado me dio mucha fuerza para desenvolverme en un entorno donde el idioma era distinto y ser español significaba ser ciudadano de segunda categoría. Aun así, logré ganarme su respeto y admiración. Al volver a España entré en contacto con la Base Americana de Torrejón, eran los años setenta. Con los americanos de la Base

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aprendí artes marciales y me convertí en su persona de confianza, les acompañaba en sus salidas nocturnas y mediaba en momentos conflictivos. Fue una época intensa, de mucho riesgo, pero a mí me gustaba. Al poco tiempo me casé y tuve una hija, Pilar, cuyo nacimiento me conmovió emocionalmente, determinó un antes y un después en mi vida, permitiéndome olvidar todas las vivencias negativas de mi juventud. Profesionalmente, me enorgullece el trabajo que realicé con el taller familiar de carpintería para el Bernabeu en el Mundial del ochenta y dos, fueron años muy intensos de trabajo pero muy gratificantes. Un infarto cerebral truncó mi vida en el dos mil ocho y gracias a mi fuerza de voluntad y ahínco pude volver a caminar en un tiempo record, cuatro meses. Por suerte hice oídos sordos a los pronósticos de los médicos que me dijeron que debería pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas. El día que ya no esté me gustaría que me recordaran como un gran trabajador y un amante de las cosas bien hechas, un buen protector y una persona honesta”.

FRANCISCA MARTÍNEZ Villarejo de Salvanés, 1936

Francisca nunca tuvo un trabajo remunerado, sin embargo no ha dejado de trabajar ni un solo día desinteresadamente por su familia, ella es un ejemplo claro de generosidad y entrega y un pequeño homenaje a todos los cuidadores volcados en la ardua tarea de cuidar con todo su amor. “Nací al estallar la Guerra Civil, y mi infancia ha estado marcada por estos acontecimientos históricos y por sus consecuencias. Mi madre fue encarcelada y torturada durante mi embarazo y casi no sobreviví al parto, quedándome como secuelas problemas en una pierna, mi pierna mala, como digo yo. Toda mi vida he llevado una bota ortopédica que de pequeña me hacía sufrir muchísimo. Me gustaba ir al colegio aunque no se me daba bien estudiar, me gustaba jugar a los cacharritos y a los alfileres. Mis padres eran labradores y teníamos una casa cueva donde jugábamos en verano, allí se estaba fresquito. Al cumplir los 17 años fui a cuidar a mis primos que habían quedado huérfanos y cuando todos se casaron, volví a casa de mis padres donde me volqué en su cuidado hasta que fallecieron.

La más longeva fue mi madre, que murió a la edad de noventa y cuatro años. Fue en ese momento cuando empezaron mis verdaderos problemas, ya que la casa familiar la heredamos mi hermana soltera Paquita, y yo. Con esta hermana no nos llevábamos bien, compartimos la casa pero al no tener medios económicos mi hermana fue a vivir con otra hermana y su marido, a quien también cuidé hasta que murieron. Al enfermar Paquita de cáncer olvidamos nuestras rencillas, hicimos las paces y le acompañé hasta el final. La casa la tuve que intercambiar por un piso amueblado, que es donde vivo en la actualidad. Vivo gracias a una pensión no contributiva y la inestimable ayuda de mi vecina Esperanza, que me cuida y me ayuda más que cualquiera de mis propias hermanas. A veces siento tristeza y soledad, y acudo a Cruz Roja donde realizo actividades que me animan. Y es que “el que siembra recoge”, como yo siempre digo. Me enorgullece enormemente haber estado al lado de mi familia y haberles sido de ayuda”.

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ANA MOLINA

Nací en casa del vecino en la calle Inocente, en la Macarena.

A pesar de las penurias tuve una infancia muy feliz, sin olvidar el duro contexto de España en pleno estallido de la Guerra Civil.

Conocí a mi marido, que vivía en territorio africano y estaba haciendo la mili.

A los 16 años fui a trabajar a Francia.

Dos de mis hijos viven en la actualidad en Francia. Mi tercer hijo está viviendo en Estepa.

Nuestro primer hijo nació en Marsella y el segundo en Argel, el tercero en Montecarlo, donde vivimos 25 años hasta que nos jubilamos.

En la actualidad mi marido está en una residencia ya que tiene Alzheimer y no puedo cuidarle como me gustaría. Me operan pronto de la cadera.

Después de cuarenta años viviendo en Francia, en Córcega y Mónaco, el lugar de mi vida y donde está mi corazón es, sin lugar a dudas, Sevilla.


Historias de vida

ANA MOLINA Sevilla, 1936

Después de cuarenta años fuera de España, Ana vuelve a sus raíces sevillanas, honrándolas y en señal de agradecimiento por todo lo que le aportaron en su niñez. “Nací en casa del vecino en la Calle Inocente, en la Macarena. A pesar de las penurias y teniendo en cuenta el duro contexto que vivimos en esa época en España, tuve una infancia feliz. Tengo recuerdos muy marcados de aquellos tiempos, como que dormía en una habitación con mis seis hermanos. No pude ir a la escuela, pero siempre he sido curiosa y me ha interesado aprender de forma autodidacta. A los dieciséis años emigré a Francia y posteriormente a Argelia, donde conocí a mi marido que estaba haciendo la mili. Allí nos casamos y después de la Independencia de Argel destinaron a mi marido a Córcega, donde vivimos dos años. Nuestro primer hijo nació en Marsella, el segundo en Argel, el tercero en Montecarlo donde vivimos veinticinco años, hasta que nos jubilamos. A día de hoy, uno de mis hijos vive en Francia, trabaja de recepcionista en un hotel y está casado con una africana. El segundo

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también residía en Francia, pero después de la muerte de su mujer pidió el traslado a América Latina. Su muerte nos ha afectado a todos muchísimo. Mi tercer hijo vive en Estepa, es profesor de francés como su pareja, tienen dos niñas mellizas preciosas que adoptaron en Colombia con once meses y son muy felices. En la actualidad mi marido tiene Alzheimer y no puedo cuidarle como me gustaría, ya que me operan pronto de la cadera. Gracias a los talleres de la Cruz Roja mi día a día es más llevadero, me da alegría poder participar en talleres de flamenco o de tango, que tanto he bailado en mi vida. Después de cuarenta años viviendo en Francia, Córcega y Mónaco, el lugar de mi vida donde verdaderamente está mi corazón es, sin lugar a dudas, Sevilla. Mi sueño es poder recuperar a mi marido y encontrarme con mis hijos y nietos pronto en un mismo lugar. A los jóvenes les aconsejo que se alejen de las tentaciones que pueden arruinarles su vida y la de su familia y que busquen su propia libertad”.

ANTONIO SERRANO Jaén, 1938

Antonio vive en la actualidad con su mujer, nos cuenta que la convivencia con los años se ha vuelto rutinaria, además de triste. Su mujer está operada de las piernas, por lo que tiene que ayudarle en todo; él prepara la comida, limpia y saca a pasear a su perrita. Participa activamente en los talleres de Cruz Roja de Jaén, en concreto en el de alfabetización con ordenador, y está aprendiendo aquello que de joven no pudo. Nos cuenta que aún tiene vida para hacer cosas nuevas, cada día que pasa es un capítulo nuevo para él y lo compara con los coches. Un coche nuevo podría llegar a Barcelona y uno ya viejo a Despeñaperros, pero lo importante es poder viajar. Él mismo se califica como luchador, con un gran sentido del humor y una alegría que contagia a todos los que le rodean. “Me crie con mi abuela ya que mis padres no tenían recursos y desde muy temprana edad tuve que trabajar en el campo. Eran condiciones muy duras y lo pasaba

terriblemente mal, hasta tal punto que me traumaticé y durante unos meses me estuvo rondando la idea de poner fin a mi vida, ya que no veía salida a aquella situación. Por suerte empecé a realizar trabajos de pintor, de brocha gorda, claro, y aquello fue lo que me ayudó a abandonar mis tareas en el campo. Me dediqué al oficio de pintor y así me he ganado la vida. Antiguamente se pintaba con escobas y para llegar a los techos altos tenía que subirme a unos tablones, que a su vez estaban apoyados en unos barriles. Aquello se movía mucho y aún me quedan secuelas de vértigo a las alturas. Siempre he estado vinculado al partido socialista, ya que mi abuelo fue uno de los fundadores del partido socialista de Jaén, cosa que me enorgullece muchísimo. Uno de mis sueños es que mis hijos tengan suficiente dinero para vivir, además de que mi mujer mejore, claro está, no me gustaría quedarme solo”.

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ISABEL ESCALONA

Nací en Zaragoza en 1933.

Cuando estalló la guerra viví con mi madre y con mi tío.

Mi padre era militar y fue destinado a varias ciudades, como Logroño o Valencia.

Me gustaban las matemáticas y la física. Por esta razón me decidí a estudiar la carrera de Física.

Empecé siendo profesora ayudante en la Universidad de Zaragoza y allí empecé el doctorado.

Tuve de compañeros a ilustres físicos que han sido catedráticos y han recibido varios premios.

En la revista Semana publicaron un reportaje el 30 de abril de 1963 sobre las primeras 28 españolas que estudiaron electrónica donde aparecía yo dando clase.

Impartí clases en Madrid, Huelva, Huesca, Zaragoza, y más tarde pedí otro traslado al Instituto Medina Alvaidia (Zaragoza), en el cual finalmente me jubilé.


Historias de vida

ISABEL ESCALONA Zaragoza, 1933

La vida de Isabel Escalona ha sido excepcional en muchos sentidos. Estudiar física e impartir clases en los tiempos que vivió fue un privilegio reservado para muy pocos. A día de hoy y después de su jubilación, sigue ofreciendo su vida a los demás participando en ONG´s, y en conferencias. “Desde pequeña me acostumbré a cambiar de lugar, mi padre era militar y fue destinado a diferentes ciudades. Cuando estalló la Guerra Civil tuve que ir a vivir con mi madre y mi tío. Recuerdo que teníamos una radio y yo estaba convencida de que había alguien pequeñito que hablaba desde ahí dentro. Estudié el bachillerato en Cullera, pero lo más importante de aquella época es que aprendí a nadar en el mar, aquello fue algo maravilloso. Lo terminé en Zaragoza, me gustaban las matemáticas y la Física. Por eso me decidí a estudiar la carrera de física, sabía que nadie la estudiaba. De hecho, en clase éramos solamente siete, y solo dos mujeres. Tuve de compañeros a ilustres físicos que han sido catedráticos y han recibido varios premios. Yo empecé siendo profesora

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ayudante en la Universidad de Zaragoza y allí empecé el doctorado. Una vez terminada mi tesis me trasladé a Madrid para dar clases, y posteriormente me fui a Huelva. Me hice cargo de la dirección e implantación de la especialidad de electrónica industrial en un centro de formación profesional. También di clases en la Escuela Técnica Industrial. Siete años más tarde me trasladé a Zaragoza, donde preparé oposiciones para la Universidad Laboral de Huesca y daba clases a los alumnos de Ingeniería Técnica. Posteriormente, pedí el traslado a la Universidad Laboral de Zaragoza donde impartí clases durante dieciocho años y más tarde en Medina Alvaidia, donde finalmente me jubilé. Hace tres años sufrí un ictus, del que me he recuperado bastante bien, aunque he dejado de nadar, una de mis grandes pasiones durante toda mi vida. También acudo a los talleres de Cruz Roja, en concreto a los talleres de memoria”. Isabel no ha estado nunca casada y vive cerca de su hermano pequeño y de su cuñada.

CARMEN MANZANERA

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ASENSIO NAVARRO

Murcia, 1934 | Murcia, 1931

Nadie queda impasible ante la historia de Carmen y Asensio. “Los dos nacimos en Beniel y seguimos viviendo aquí. Visito el centro de Cruz Roja a diario mientras que mi hijo en esos ratitos se hace cargo de mi marido, quien ha dejado de acompañarme desde que tiene Alzheimer. A los seis años perdí a mi padre y, para que mi madre pudiera trabajar, me hacía cargo de mi hermano de siete meses. No sé qué hubiera sido de mí sin la ayuda de los vecinos, gracias a ellos salimos adelante. La vecina se hizo cargo de mi hermano cuando empezó a andar mientras yo limpiaba en una casa del pueblo. Así empecé a ayudar económicamente a mi madre. No pude ir a la escuela como me hubiera gustado, a los nueve años empecé a trabajar en el almacén de cítricos y allí he trabajado toda mi vida, hasta que me jubilé a los sesenta años. A Asensio le conocí a los veintiuno, después de cuatro años de noviazgo nos casamos y a los diez meses nació mi primer hijo… por desgracia nació muerto. No tengo palabras para describir lo duro que fue para todos.

Posteriormente, sufrí un aborto y gracias a Dios después de estos episodios tan tristes, di a luz a mi hijo mayor Asensio. Cuando dieciocho meses más tarde nació Fernando, mi marido tuvo que marchar a trabajar a Suiza, donde permaneció cinco años. Apenas lográbamos comunicarnos con él y el recuerdo de estos años es de un período muy duro, ya que tuve que trabajar y criar sola a mis hijos. El día que mi hijo mayor se puso gravemente enfermo mi suegra escribió a mi marido para pedirle que volviera de Suiza y no nos abandonase nunca más. Nunca me ha gustado besar a los hombres y mi marido me dice que se va a morir con las ganas de que le bese. En misa, en el momento de darse la paz, cuando la gente se besaba y nosotros nos dábamos la mano yo le decía… Asensio, vamos a darnos un beso como todo el mundo… a lo que replicaba, no me lo has querido dar en la cama, ahora tampoco. Llevamos cincuenta y siete años juntos y cuando mi marido me pregunta… ¿pero tú me quieres, Carmen? Yo le contesto… Asensio, ¿no estoy contigo? pues entonces, ya está”.

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SueĂąos Consejos


Historias de vida

Que se preocupen por su futuro.

“Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo”

Me encantaría ir a la Selva Negra en Alemania, uno de mis abuelos era alemán. Volver a Sevilla para terminar allí mis días y descansar en el cementerio de San Fernando… (cuando llegue la hora, claro).

María Pilar Gil Barcelona

María Rosa Zamora Barcelona

No olvides a los tuyos. Me gustaría volver a Argentina de visita para ver a mis amigos, allí deje muchos.

Querría vender la casa donde vivo para ayudar a mis hijos, que están sin trabajo. Que me toque la lotería. Me gustaría viajar a Almería, tierra de mi madre y mi marido. “Aprende del PASADO, prepárate para el FUTURO, pero VIVE en el PRESENTE” Joyce Meyer

“No te cierres una puerta, si no has abierto otra”

María del Carmen Rodríguez Barcelona

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Juana Leonor Carmen Barcelona

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Historias de vida

Me gustaría ir a Carmona, hace 20 años que no he estado. Además de arreglarme la mano que se quemó cuando tenía 9 meses.

Que estudien para que el día de mañana tengan un buen futuro y se olviden de la droga. “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”

Pepi Vargas Barcelona

Gloria Navarro Pamplona

A los más jóvenes les aconsejo que estudien y trabajen, que pinten, que caminen, que lean…

Me gustaría ver casado a mi nieto de 25 años y a mi hijo de 43.

“Que el ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune” María Antonia Sala Barcelona

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“La verdadera libertad del hombre tiene que ver con la fortaleza, esto es, con la firmeza y la generosidad” Spinoza

Isabel López Barcelona

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Historias de vida

Que aprovechen el momento y que sean honrados consigo mismos y con los demás. “Carpe diem, aprovecha el momento presente”

Me gustaría ir en globo y que la salud no me falle para poder seguir ayudando a mis nietos. El día que me muera me gustaría ver a mis nietos acompañados. “La prosperidad no existe sin temores ni disgustos, ni la adversidad sin consuelos y esperanzas” Francis Bacon

María Antonia Sala Barcelona

Maite Arteaga Pamplona

Que desde pequeños sean educados, cariñosos, estudiosos y buenas personas además de que tengan su propia identidad. Que me toque la lotería para volver a mi pueblo, tener un piso propio, salud y trabajo para mis hijos y mis nietos, que son lo que más quiero en este mundo.

“Obras son amores, que no buenas razones”

Antonia Madrid Barcelona

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Mari Paz Garbayo Pamplona

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Historias de vida

Al genio de la lámpara le pediría que ningún descendiente enfermara y poder viajar más, ya que mis circunstancias no me lo permiten. “Todo acaba bien para el que sabe esperar” León Tólstoi

Que sean honrados y solidarios en sus trabajos.

Eugenia Caniego

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”

Jaén

Reyes Guibert Pamplona

Que sean más amables con los mayores.

Me gustaría ganar la lotería para comprar un piso a cada uno de mis hijos y para vestirme más elegantemente.

“Con buenas palabras y buenos modales, todas la puertas se abren”

Nanny, Encarna Zamora Pamplona

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Juana Rodríguez Jaén

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Historias de vida

Que sean honrados y que no se dejen llevar por la diversión, y sobre todo por las drogas.

“Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré”

Me gustaría gozar de buena forma física, que no me falte la salud y trabajo para mis nietos.

“El FUTURO pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus SUEÑOS”

Fernando Abadía Murcia

Eleanor Roosevelt

María González Jaén

Que se transmitan los conocimientos de los mayores a las generaciones más jóvenes y que los jóvenes velen por los mayores.

Deseo que mis hijos y mis nietos tengan buena salud, que es lo principal.

“Más sabe el diablo por viejo que por diablo”

María Pilar Catalán Zaragoza

Encarnación Rubio Jaén

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Historias de vida

Me gustaría que mis nietos se casaran con buena gente.

Que respeten a los mayores “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

Teresa Espinoza Murcia

Carmen Morales Sevilla

Que se formen y que disfruten de la vida, que busquen un empleo que tenga salida y sobre todo, que disfruten de lo que están llevando a cabo en cada momento. Además, les aconsejo que crezcan como personas alegres y con objetivos claros en su vida. “A buen entendedor, pocas palabras bastan”

Que mi hija se curara la fibromialgia.

Mercedes Contreras Sevilla

“No desear nada es no vivir” Paul Géraldy

Milagros Franco Murcia

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Historias de vida

Que los jóvenes sean responsables de sí mismos y que no se dejen llevar por malas influencias.

Que vivamos en paz y que no haya guerras en el mundo.

“Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas”

Carmen Moya Sevilla

Séneca

Dolores Giráldez

“Salud, amor y hogar, traen el bienestar”

Sevilla

A los jóvenes les aconsejo que no tengan vicios como el tabaco o el alcohol.

Me gustaría que mis hijas fueran felices con sus parejas y que mis nietos tengan trabajo después de los estudios, que sean honrados y buenas personas.

“A enemigo que huye, puente de plata”

María Esther Elizalde Pamplona

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Angelina Díez Sevilla

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Historias de vida

Mi sueño es poder viajar y seguir viniendo a los talleres de Cruz Roja. Me gustaría que hubiera más talleres y que nos siguieran llevando de viaje. “Un padre es un especialista que nunca estudió su especialidad” Alexander Shuterland Neill

Que sigan el camino de la verdad.

Gracia López Sevilla

“Más vale ir solo que mal acompañado” Ricardo Sánchez Madrid

Que los jóvenes tengan mejores modales y educación, no solo con los mayores sino con todas las personas con las que se rodean, incluso deberían de tener algo más de vergüenza. “El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar” Amador Hernández Madrid

Me hubiera gustado ser enfermera; al genio de la lámpara le pediría salud y que a mi nieto que se acaba de incorporar en la Policía no le pase nada. Consuelo Casellas Sevilla

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Historias de vida

Mercedes Resa

Entre mis sueños está poder haber pasado más tiempo con mi marido que falleció de un cáncer cuando tenía 69 años. Otro sueño es haber tenido hijos, quisimos adoptar en un pasado pero nunca lo hicimos. Mi sueño principal es mantener la salud que tengo y que Dios se acuerde de mí cuando me pase algo.

Madrid

Al genio de la lámpara le pediría que me diera dinero para poder regalar un piso a cada nieta y trabajo, que lo necesitan. “Aquel que sabe cuánto basta, siempre tiene bastante”

Juliana Ruiz Zaragoza

Confucio

“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”

No le pidáis a la vida más que un poquito de trabajo y un muchito de salud, que la felicidad viene por añadiduría.

Henry Van Dyke

Salud para mis hijos y nietos, trabajo y despertarme cada mañana frente al mar.

“Con orden y medida, pasarás bien la vida”

Pilar Claramunt Zaragoza

Fausta Alcaraz Madrid

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Historias de vida

Al genio de la lámpara le pediría otra vida para poder realizar mis sueños, ya que algunos de ellos son irrealizables en esta.

Pido salud, amigos auténticos y saber escuchar, que no es fácil.

Gloria Herraiz Zaragoza

Maribel Paricio Zaragoza

“El amor es conocimiento del tú por el yo” Kierkegaard

Ser mala persona no conduce a nada, solo a tener envidias y a pasarlo mal. Me gustaría cobrar un poco más, porque no llego a fin de mes con la pensión.

“Celos y envidia quitan al hombre la vida” Alicia Gracia Zaragoza

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“Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos” Voltaire

Celia Quiles Zaragoza

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Historias de vida

Mi consejo, que se tomen la vida sorbito a sorbito, que la vida es muy larga y mejor con calma y mucha paciencia. “Cabeza fría y pies calientes, dan larga vida a la gente”

Ángeles Díaz

Me hubiera gustado poder ir al colegio y haber aprendido a escribir, ahora ya soy demasiado mayor para hacerlo; además me hubiera encantado ser monja, pero no pudo ser porque tenía que quedarme trabajando en el campo. Madrid

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Primitivo García Madrid

“No dejes que un mal momento te haga sentir como si tuvieras una mala vida”

Madrid

Antonia González

Mi primer deseo es poder dormir a gusto, de momento es un sueño por cumplir, así como poder viajar todos los días de mi vida (he vivido en México, he visitado Venecia, París, Nueva York…) además de poder juntar a mi familia más a menudo. Primitivo tiene 5 hijos, 14 nietos y un bisnieto viviendo entre México y España.

Mis tres deseos son salud, dinero y amor para toda mi familia.

María Ángeles Barta Zaragoza

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Historias de vida

Mis sueños son que mi hijo de 47 años encuentre trabajo, que mi nieta termine sus estudios de enfermería (ahora trabaja en un bar), y encontrar una buena amiga para poder compartir mis cosas.

“La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno”

Que mis hijos tengan buena suerte y logren aquello que se propongan.

María Medina Sevilla

Isabel Manzanera Murcia

“Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él” Confucio

Blaise Pascal

Recomiendo ponerse en la piel de los demás y compartir todo el conocimiento a los demás. “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos” Laura Cacho Zaragoza

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Mi primer deseo es que el genio me quite el dolor lumbar que padezco y así no tener que ponerme pomada todos los días ni hacer ejercicios diarios para evitar el dolor. También quiero que mi nieta soltera tenga pronto novio para que la cuide. Ella es maestra y está rodeada siempre de buenos amigos pero me gustaría algo más para ella, porque sé que siempre es mejor estar acompañado, aunque para casarse mal, mejor soltera. Mi tercer deseo es tener bisnietos, y espero que sea muy pronto.

Carmen Díaz Madrid

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Historias de vida

Mi primer deseo es seguir aprendiendo a leer y a escribir, el segundo ir a la playa a solas con mi marido (por desgracia ya falleció) y el tercero, es que mi nieto pague la deuda de la que soy avalista con el banco y que me impide hacer cosas que me gustaría hacer, como arreglarme los dientes.

Que sean personas bondadosas en todas las facetas de su vida.

Helenia Moreno Madrid

“De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más” Francisca Navarro Murcia

Que pueda comer lo que me apetezca y un coche, pero ha de ser un Audi.

Juan Lorca Murcia

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“La felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” Groucho Marx

Que mis hijos se sigan llevando siempre bien y que no pierdan la fe. “Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír”

Anónimo

Josefina Cámara Murcia

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Voluntarios


Historias de vida

CARMEN MAGARIÑO

ALBERTO NÚÑEZ

Sevilla

Es voluntaria del Programa de mayores y en concreto del proyecto red social para personas mayores: Enred@Te.

anécdota

Hace tiempo le daba vueltas a una idea que me rondaba, hacer que los mayores tuvieran una actividad acorde a sus limitaciones, que les hiciera salir de casa. El verano pasado le presenté a mi técnico el proyecto de “Paseos por Sevilla”. Esa actividad al aire libre ofrece la oportunidad de conocer además de las calles y de los edificios más emblemáticos de su ciudad, la historia de la misma, al mismo tiempo que les ayuda a socializar gracias al grupo formado. Este año ha sido ya el segundo año y cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme con veintiséis personas que han querido participar en el paseo. Mis mayores son maravillosos.

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Jaén

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Siempre tuve vocación de ayudar a los demás en la medida de mis posibilidades. Es como devolver de alguna forma la ayuda que encontré en algunas circunstancias adversas de mi vida. ¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? Muchos, desde sentirme más realizada como persona hasta sentirme gratificada, porque estas personas me dan mucho más de lo que doy. Los mayores me inspiran mucha ternura, necesitan que les escuchen, que les den compañía y cuando lo hago les ayudo a que sean más felices, porque su felicidad aumenta la mía. ¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Sí, la recomendaría casi egoístamente. Ofrecer unas horas de mi tiempo me da la oportunidad de ser útil a la sociedad, y esto conlleva sentirme bien conmigo misma. Me siento agradecida por el cariño que recibo de los usuarios y el respeto que encuentro en la entidad para la que ofrezco mis servicios. En este caso, Cruz Roja. ¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Que se apunten, que sean generosos con estas personas mayores que tanto lo necesitan, porque todo el bien que hagan por ellos se multiplicará con creces.

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Me gusta darme a los demás, es mi vocación. ¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? Trabajar con personas mayores es muy enriquecedor, uno se siente muy bien haciéndoles compañía y viéndoles felices. Para mí, es colaborar en transmitir todo lo aprendido a las nuevas generaciones. Me sirve para seguir creciendo como persona gracias a sus consejos para la vida. También me ayuda ver que, a pesar de sus dificultades, han logrado sus objetivos y nos motivan a luchar también por los nuestros.

Alberto participa en el programa red social de personas mayores: Enred@Te.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Sí, la recomendaría, sobre todo a las personas que se sienten realizadas cuando ayudan a alguien. En este proyecto en concreto aprendes mucho de la vida y, además, te llevas el cariño de los y las usuarias, lo pasas bien y al final acaba siendo un hobby, porque en los talleres conversas con los usuarios y compañeros, te ríes, y te lo pasas genial. Es desde luego una experiencia genial y de la que en un futuro uno mismo se puede sentir orgulloso y recordarla con muchísimo cariño. ¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Que prueben, que se den la oportunidad, que vayan un solo día y echen una o dos horas y verán como ayuda esa experiencia. Que piensen que ellos alguna vez serán mayores y también agradecerán que haya gente que esté a su disposición, ayudándoles a sentirse útiles y a envejecer activamente. 61


Historias de vida

ROSI CALLEJÓN

Mª CONCEPCIÓN DE LA IGLESIA

Barcelona

Participa en el proyecto Red social para personas mayores haciendo dos acompañamientos continuados, y los miércoles realiza llamadas de seguimiento de los usuarios de los diferentes proyectos de personas mayores, a través del centro de contacto.

Pamplona

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Me ha animado el prestigio que tiene Cruz Roja como institución y la confianza que me han dado desde el primer día. ¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? Me hace sentirme útil, te hace valorar la vida de otra manera. La sociedad arrincona a las personas mayores y me siento muy bien conociendo la historia de cada uno de ellos y dándoles un poco de compañía a cambio, para que no se sientan solos. ¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Sí, la recomendaría a todo el mundo, porque es una forma de sentirse viva, sino, estaría en casa limpiando… ¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? La persona mayor es como un niño pequeño, cuando te acercas se asusta, pero es importante acercarse a ellos para poder ayudarles. Los mayores contribuyen con su experiencia vivida transmitiendo valores a los demás. Una vez a la semana voy a visitar a una señora a la que la cuida su nieta porque su hija es discapacitada. Un día de invierno ella quiso salir a la calle a pasear con zapatillas de verano y un abrigo muy estropeado, hasta sus amigas le miraban raro por cómo iba vestida. Ahora le ayudo a vestirse mejor, le he limpiado ropa suya del armario, le dicen que está muy guapa y eso le hace sentirse bien.

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¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Ayudar a los demás o a los que lo necesitan, y poder transmitir mis conocimientos. ¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? La satisfacción de todo lo que aportan: alegría, experiencia, contacto, sabiduría, el recuerdo y el sentir que puedo aportar algo para ellos.

Desde 2013 es voluntaria del programa de mayores y en concreto del proyecto: Atención a personas con funciones cognitivas deterioradas.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Sí, porque el sentir y estar con ellos satisface personalmente. ¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Lo más importante es el respeto por el otro sin distinción de edad. Cuéntanos alguna anécdota de alguna actividad que hayas realizado con personas mayores y quieras compartir. Hay muchas…, infinitas y todas de una gran importancia. Recuerdo que un día pusimos música en el taller y bailamos, tuve bastante empatía con un usuario y le dijo a su mujer cuando vino a buscarle “estuve bailando con una rubia”, y yo estaba delante.

anécdota

A cada uno de los usuarios les gusta que me despida de ellos con un beso y un abrazo. Para mí esto es lo que más me llevo en el corazón cada día que termina la actividad. 63


Historias de vida

FERMINA GIL

ANTONIO NAVARRO

Madrid

Es voluntaria del programa de mayores y en concreto de los proyectos: red social para personas mayores: Enred@Te. Atención a personas con funciones cognitivas deterioradas. Atención a personas en procesos de envejecimiento.

anécdota

Fue hace pocas semanas, pedimos ayuda a varios usuarios de los Proyectos de Mayores para una entrevista de radio. Quedamos en llamar por teléfono, pero no pudimos volver a contactar con ellos para recordarles la actividad y animarles a que vinieran. La sorpresa fue que el día de la entrevista, las personas mayores en las que habíamos pensado para poder realizar la actividad se presentaron dispuestas a ayudarnos y a participar en la entrevista de radio. Fue un momento maravilloso, ver como respondieron una vez más de forma activa y enérgica.

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Zaragoza

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? La necesidad de dar algo a los demás, aunque la sorpresa ha sido que recibo más de lo que doy.

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Poder emplear mi tiempo libre en beneficio de los demás.

¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? El cariño que te demuestran, esas miradas de agradecimiento y a veces hasta las lágrimas. Poder ayudar y facilitarles su día a día y, sobre todo, poder participar en su envejecimiento activo y positivo. Conocer sus experiencias de vida me hace aprender y crecer como persona constantemente.

¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? Uno de ellos es poder compartir con los mayores inquietudes y experiencias vividas a lo largo de la vida, también me siento identificado con ellos porque entiendo y comparto preocupaciones que pueden llegar a tener, ya que compartimos la misma generación.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Sí, ya lo hago. Porque la sensación de paz y relajación que se tiene después no tiene precio. Sentirte parte activa y útil en mi comunidad.

¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Lo recomendaría sin dudarlo, ya que es muy gratificante emplear tu tiempo libre en lo que crees que es útil, además de que es una gran satisfacción para uno mismo.

¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Que la sensación de que formas parte de su vida es incomparable, la sensación de sentirte querido por alguien que no es de tu familia, ni es tu amigo… También, poder conocer gente nueva con quien organizarse para poder realizar actividades en tu municipio y para las personas mayores que viven en él, resulta muy gratificante. Ser parte activa de tu propia comunidad.

5 años de voluntario, participa en el Programa de Mayores como monitor de informática, en Atención Urgente a necesidades básicas, Apoyo en prevención de la exclusión escolar y Sensibilización y Captación del voluntariado: Atención Sociosanitaria.

¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Que si tienen tiempo, ganas e inquietudes, no hay nada mejor que compartirlo con los mayores. Son gente agradecida y cariñosa. Una de las experiencias más agradables de las que guardo muy buen recuerdo es haber participado en el taller de informática donde soy monitor y voluntario y haber conocido a mi amiga y alumna Celia de 92 años. Nunca olvidaré la alegría que sentía al avanzar y aprender informática con gran desenvoltura.

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LORENA MARTÍNEZ

Murcia

Lorena Martínez participa en los programas: Centro de día de personas mayores de Beniel. Acompañamiento personas mayores, apoyo en actividades del centro.

¿Qué te ha animado a ser voluntario de la Cruz Roja? Desde pequeña mi madre me transmitió con su ejemplo lo bien que uno se siente al prestar ayuda desinteresadamente. ¿Cuáles son para ti los beneficios de ser voluntario con personas mayores? Satisfacción porque sientes que eres útil para los demás y poder inculcar a mi familia los valores de ser solidario, sabiendo que antes o después nosotros mismos podemos necesitar ayuda. Es muy gratificante compartir un poco de mi tiempo acompañando a los mayores. Disfruto mucho de los talleres de día de Beniel y participo con mis dos hijos en la procesión de viernes de Dolores que realiza dicho centro. ¿Recomendarías la experiencia? ¿Por qué? Yo les diría a los que no lo conocen que se animen, ya que es muy enriquecedor, se comparten vivencias, ves otros puntos de vista, conoces gente… ¿Qué mensaje transmitirías a otros para animarles a trabajar con personas mayores? Que nunca es tarde para empezar, hay personas que esperan a jubilarse para empezar como voluntarios y es muy lícito. Que reflexionen la forma en la que pueden contribuir de voluntarios, ya que la sociedad necesita personas comprometidas para, entre todos, hacer un mundo mejor.

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Con la colaboraciรณn de:

Con la colaboraciรณn de:

www.cruzroja.es 902 22 22 92

Humanidad Imparcialidad Neutralidad Independencia Voluntariado Unidad Universalidad

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