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Serie: Seguridad Personal

ANÁLISIS PERSONAL DE RIESGOS1 Autor: Patricia Fresnedo Alcántarai. Texto reproducido para fines de auto formación por Seguridad2020 Consultores en Seguridad Personal y Corporativa. Mail: segurida.2020@gmail.com. Blog: www.segurida2020.blogspot.com

1. ¿A qué llamas análisis personal de riesgos?

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l conocimiento profundo y realista de los riesgos que uno puede estar corriendo en el entorno; al conocimiento de las amenazas a que uno puede enfrentarse diariamente por causa de la violencia, pero no necesariamente de la que se escucha en las noticias, sino de lo que puede suceder en cualquiera de los tres círculos que conforman la existencia de cada quién, es decir, el círculo social, el familiar y el personal. Me refiero al modo como debe o puede uno comportarse idealmente en situaciones que, si bien no son comunes, son parte de los probables sucesos que nos afectan física, económica, moral, emocional y legalmente, sobre eso que entendemos como seguridad. Todos somos vulnerables y potenciales víctimas de accidentes, asaltos, secuestros, extorsiones, muertes, y un largo etcétera del que tendemos a pensar que estamos exentos por razones diversas, como la posición y prestigio que se tiene en el círculo social, por el cobijo que supuestamente se da al interior del círculo familiar o porque simplemente creemos conocernos al ciento por ciento como personas, razones todas estas, entre muchas más, que justifican erróneamente la idea de que la búsqueda del control de los elementos que inciden en la propia seguridad trae como consecuencia la pérdida de la libertad individual, idea que, si bien no es infundada, vuelve a cualquiera reticente a las asesorías en estos temas y, por omisión, hacerse aún más vulnerable de lo que ya se es.

El análisis personal de riesgos es una práctica que comienza con el examen de quién se es, qué se tiene, por qué se tiene, si se puede o no tener, qué se quiere y cómo se quiere obtener…

La libertad, como la seguridad, es algo que nadie está dispuesto a perder, pero la segunda no puede obtenerse de manera suficiente si no existe la disposición del individuo a sacrificar algo de esa libertad. La gente rehúsa ser víctima, pero entiende también semejante sacrificio por su seguridad como una forma distinta de ser víctima de la circunstancia. En ese rehusarse, las personas ponen muchos pretextos: "soy muy conocido en la comunidad", "las bardas de mi casa son muy altas", "¿Quién puede interesarse en mis hijos tan chiquitos?", "basta con no enjoyarme para no ostentar riqueza", "yo no soy conocido ni tengo poder", etcétera, pero cada argumento no es más que un recurso evasivo de la realidad que, tarde o temprano, la punta de una pistola o la mirada intimidatoria de un ladrón ponen a prueba y en entredicho. La gente tiende a no ser realista y resistirse al cambio que implica prevenir por propia 1

Artículo publicado en portal web Manual de Seguridad para la Prevención de Delitos. Editor Lic. David Lee Zamora. Derechos Reservados ® 2009 - 2013 - Grupo PALADIN. México, D.F. http://www.manualdeseguridad.com.mx/aprende_a_protegerte/analisis_personal_de_riesgos/analisis_personal_de_riesgos8.asp


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seguridad. He conocido personas que han luchado mucho para tener, digamos, un determinado tipo de automóvil sin detenerse a analizar y comprender que ni siquiera cabe a lo ancho de la calle donde viven y todo por anteponer a la seguridad una cuestión de estatus, un capricho, hacer valer ese logro por el que tanto se hubo luchado. Si el día de mañana esa persona es víctima, digamos, de extorsión, muy probablemente tenga que deshacerse de ese vehículo que tanto esfuerzo le costó conseguir, sólo para satisfacer la demanda de un delincuente al que no le importa nada más. En un caso así, sería mejor detenerse a analizar qué tipo de vehículos pasan por la calle y de entre ellos elegir el más agradable al gusto y la economía, en vez de sentirse movido por el ánimo de destacar y distinguirse del resto de los demás, con el consecuente aumento de la propia vulnerabilidad a los ojos de los criminales o la sola sospecha, el temor y la angustia de la posibilidad de perder, por causa de la delincuencia, el bien tenido. Así pues, el análisis personal de riesgos es una práctica que comienza con el examen de quién se es, qué se tiene, por qué se tiene, si se puede o no tener, qué se quiere y cómo se quiere obtener en relación con esos tres círculos, el individual, el familiar, el social, en ese orden.

2. ¿Cuál dirías que es la clave para vivir con seguridad?

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ivir con conciencia de la propia realidad es el primer paso para aprender a protegernos, ser quienes somos y no quienes pretendemos ser. Eso no significa desconocer o cancelar las aspiraciones personales, sino simplemente ubicarse en el contexto de la realidad actual.

Por supuesto que en esto se presenta una contradicción fundamental y muy humana. Cualquiera, en el momento que alcanza un nivel mayor en su estatus, alcanza igualmente un nivel mayor de riesgo. Esa persona que quiere ser como sus pares, tener las mismas cosas y beneficios que lo igualan a sus semejantes, aunque en algún aspecto esto no sea de su agrado y, por otra parte, en ese afán descuida el hecho de que por eso mismo se hace sujeto de riesgo.

La clave está en ubicarse en la realidad para aprender a transferir el riesgo a otros

He conocido ejecutivos a los que no les gusta tener la protección de un chofer escolta, pero sus pares lo tienen; entonces, en ese contexto específico los únicos vulnerables son ellos por no tener una protección adecuada. Por otro lado, desde su perspectiva, digamos de una humilde rebeldía, a sus ojos son los otros los expuestos por sobresalir teniendo algo que los vuelve ostentosos. O personas que no les gusta salir a correr y hacer ejercicio donde haya gente y prefieren ir a lugares despoblados, un bosque, por ejemplo, sin considerar que si en una situación pueden ser vulnerables, en otra pueden serlo aún más. La clave está en ubicarse en la realidad para aprender a transferir el riesgo a otros; en el primer ejemplo, el riesgo es transferido al chofer escolta, en el segundo es asumido u omitido por el corredor en solitario y más expuesto. Esta clave aplica para cualquier estrato social y cualquier edad posterior a los once años, ya que a los niños hay que protegerlos de entrada e inducirlos a que se cuiden más.


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3. ¿Cuáles son las amenazas más comunes a las que estamos expuestos en el día a día? Son muchísimas y muy variadas, pero todas a fin de cuentas dependen del perfil de cada cual, sea persona física o persona moral. No obstante, podemos decir que las más comunes entre las comunes y que inciden mucho en el ánimo y la percepción social están: Robo en todas sus formas. Los más frecuentes siguen siendo el robo a transeúnte, el robo de vehículo, sin importar la marca, modelo o tipo y el robo a casa habitación. Extorsión y su variante de secuestro virtual o aparente. Ambas amenazas cada vez más sofisticadas en su procedimiento, en su método, en la manera de abordar a la víctima y plantearla la situación apremiante que puede generar angustia. Por poner un ejemplo, este delito es como esas llamadas que puedes recibir en tu domicilio supuestamente de un familiar que te sorprende solicitándote ayuda para zafarse de determinado problema. El sobrino del que no tienes noticias en años y vive en algún lugar del país y que ha sufrido un percance y lo tienen aparentemente preso en cierto lugar y requiere dinero para el pago de su fianza, porque si no lo maltratarán. Esa llamada que podemos recibir cualquiera en la que nos indican que nuestro domicilio está relacionado con el "crimen organizado" y que se va a efectuar una redada, por lo que será importante que nos resguardemos en un hotel hasta que todo se aclare y, por absurdo que pudiera parecer, nos convencen y nos vamos sin llamar a nadie, sin notificar de la llamada. Diez horas después nos damos cuenta que hemos sido víctimas de una extorsión y que nuestra familia pagó una cantidad de dinero considerable ya que nos creían secuestrados. Secuestro exprés. Esta modalidad de privación de la libertad es esa en que los delincuentes, digamos un falso taxista, te amaga y lleva a dar un largo paseo por lugares desconocidos para ti y te obliga a llamar a algún amigo o familiar para pedir dinero o llevarte a un cajero de banco para sacar dinero de tus instrumentos bancarios para luego dejarte abandonado en algún sitio lejano.

4. ¿Cómo debemos implementar acciones tendientes a mejorar y aumentar el nivel de seguridad?

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ebemos ser siempre preventivos. Existen muchos cursos, pláticas y textos que apuntan a enseñar a las personas cómo prevenir. Pero más importante es llevar a efecto las acciones preventivas en la forma de un plan de prevención de riesgos.

Sabiendo a lo que uno se arriesga, se establecen las estrategias, tácticas y medidas conducentes para prevenir que el riesgo presumible acontezca

Sabiendo a lo que uno se arriesga, se establecen las estrategias, tácticas y medidas conducentes para prevenir que el riesgo presumible acontezca. Ese llevar a efecto, ha de hacerse inicialmente en la propia persona y en el círculo más cercano, con la constancia de repetir la acción preventiva al menos durante los primeros 21 días siguientes a establecer el plan y decidir ponerlo en


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práctica, a modo de simulacros. Al cabo de esos 21 días, esa acción se convierte en un hábito virtuoso que tiene como finalidad no sólo recordar la posibilidad del riesgo, sino la probable manera de evitarlo, sobre todo si no se quiere llegar a las posteriores medidas de reacción entre las que están, en el caso de secuestros y extorsiones, medidas para negociar. El ejemplo más elemental es lo que se hace en caso de un temblor. En resumen, los pasos a seguir para conseguir una vida segura son: Análisis personal de riesgos, mismo que es necesario hacer de manera constante y reparar en los cambios significativos en el ambiente, las costumbres o la vida de la persona y su familia, para hacer los ajustes necesarios. Plan preventivo e implementación del mismo. Plan de mecanismos de reacción.

5. ¿Cuáles son los mecanismos de reacción?

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e debe estar consciente de reaccionar siempre en función de la amenaza realizada, sufrida. ¿Con esto que quiero decir? El plan reactivo siempre debe ser el de la rendición si nuestra integridad corre peligro.

Parte de la implementación de las medidas preventivas está, de manera muy importante, en aprender a observar el entorno para mantenerse alerta. El plan preventivo debería contemplar no poner algo en evidencia; no ostentar el reloj que no se quiere perder por causa de un robo en medio de una situación puramente cotidiana, pues el individuo dueño del reloj podría querer lucirlo, digamos en una boda, y eso está bien, es natural, comprensible y respetable, pero ya en pleno robo, ante una pistola enfrente no se va a defender el reloj que regaló la abuela cuando lo que vale es la propia integridad física y la vida. En todos los casos, la reacción debe tener como finalidad proteger la vida propia y de los seres queridos antes que defender lo material. En el caso de la extorsión, por ejemplo telefónica, no se debe dar oportunidad al extorsionador de obtener la información que pretende para luego intimidar; desde la primera sospecha debe cortarse toda comunicación. En esto de la reacción lo más importante es el cambio de mentalidad para aprender a ser, si cabe decirlo, "buena víctima". A mí han llegado muchas mujeres a decirme: "¡Primero muerta que violada!". Soy mujer, pero no estoy de acuerdo con esta postura. Ante la inminencia de una violación, que es parte de una amenaza posible que puede sufrir cualquier persona, especialmente las mujeres, la reacción tiene que ser, dicho mal, pero de una "buena víctima", pensando en que, mal que bien, después del daño, la vida sigue. Asimismo he escuchado decir "¡Antes muerto a que me roben mi auto!", eso es un plan. O sea, quien lo dice lo declara, lo decreta porque está convencido de que va a actuar así, en ese sentido, y lo primero para reaccionar con seguridad es atender a que la reacción tiene que ser totalmente distinta y no decir cosas sin pensar en su significado. Un padre de familia puede decir a sus seres queridos: "Antes muerto a que ustedes den dinero si me secuestran", pero no puede aseverar que necesariamente el secuestrado será él. La reacción debe tener como finalidad proteger la vida propia y de los seres queridos antes que defender lo material


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6. ¿Cómo debemos prepararnos para reaccionar adecuadamente ante una amenaza?

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s importante mencionar que existen reacciones que obedecen al puro sentido común, incluso al instinto que pueden evitar que uno sea víctima de una amenaza. Pero no siempre el sentido común o el instinto no son suficientes, y a veces resultan contraproducentes. De ahí lo fundamental de aprender a observar para mantenerse alerta. Uno se sensibiliza de algo que esta fuera de lo normal. En México tenemos la mala costumbre de no negarnos a casi nada. No está mal, digamos, dar la hora a quien nos la pregunta, lo erróneo es hacerlo sin prestar atención a los indicios de riesgo que puede haber alrededor de las intenciones de quien nos detiene en el camino para, así, vulnerables, con el pretexto de dar la hora, nos sorprenda y asalte. Es verdad que no vamos a andar con paranoia desconfiando a diestra y siniestra de cualquiera que pasa, eso también nos pone en situación vulnerable, por causa del temor fundado o infundado, pero en la medida que aprendemos a observar nos mantenemos en una alerta discreta para defender el espacio vital de uno, y cuando se detecta el riesgo dar vuelta, desviar la ruta, entrar en una tienda donde hay otras personas, etcétera. La observación permite analizar de manera específica el entorno para reaccionar en consecuencia a un probable riesgo, permite detectar la proximidad en tiempo y lugar de la amenaza de manera previa a que ocurra, de tal forma que uno, en tanto posible víctima, pueda reaccionar en primer término buscando librarse de la amenaza rehuyéndola antes que pretender enfrentarla. Se trata también de aprender a observar con perspicacia y rapidez suficiente para propiciar la reacción más oportuna, porque no debemos olvidar que, si estamos en la mira de un delincuente, éste también está observándonos para establecer el momento y el modo mejores para actuar en nuestra contra. Es importante mantener la atención en la actividad principal que se realiza y no distraerse, tampoco dejarse engañar por las apariencias que salen de lo que pensamos como característico de cómo se espera que sea un delincuente. Una persona amable, un guapo, también puede ser una amenaza desde el momento de que, por la confianza que pueden despertar, provocan la baja de la guardia y la disminución de la atención sobre lo que se debe estar alerta. No por traer un auto blindado está uno ciento por ciento seguro. La observación entonces nos permite identificar los cambios en el entorno; lo que de un momento a otro es distinto. Nadie como cada uno de nosotros, para notar los cambios en nuestro ambiente.

en la medida que aprendemos a observar nos mantenemos en una alerta discreta para defender el espacio vital de uno

Hemos perdido nuestra capacidad innata para observar los riesgos probables detrás de los cambios en nuestro ambiente. Una ardilla, por ejemplo, antes de salir de su madriguera observa, por instinto y hábito, lo que hay alrededor, olfatea, escucha y en cierto modo llega a conclusiones, si cabe decirlo,


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como ésta: campo libre, todo en orden y como de costumbre, salgo a buscar mi alimento en aquel árbol; o al contrario, ¡epa! ahí, tras ese arbusto hay un gato, mejor no salgo. Y de ese modo calcula la relación riesgo-oportunidad. Entiendo que nuestras actitudes, por nuestra condición humana, son en muchas ocasiones aspiracionales y de competición. Queremos mostrar lo que somos, lo que tenemos, lo que hemos conseguido, establecer nuestro estatus, diferenciarnos y en eso cimentamos lo que llamamos nuestra vida, cuando en realidad es tan solo un modo de vida. Así pues, damos más importancia al modo de vida que a la vida misma, por eso he dicho a muchos, para que comprendan el valor de su vida: ¿quieres vivir tu vida?, entonces piérdete entre la multitud, no te hagas obvio ni te vulneres tú mismo. En este sentido, la tarea más ardua la tenemos los padres, los adultos con los jóvenes por su natural rebeldía y su afán de competir, es la de destacar y de hacer valer su independencia. No digo que la competencia sea mala en sí, al contrario, dependiendo el ámbito donde y por qué se da. Pero existen adultos que arrastran comportamientos adolescentes y que la sociedad califica como aceptables, cuando muchas veces son precisamente contrarios a la procuración de la propia seguridad; el envalentonamiento sobre todo en los varones, muy asociado a los instintos de territorialidad, de dominio, es un ejemplo.

7. ¿El ser una "buena víctima" implica rendición y sumisión ante el criminal?

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endición sí, pero no sumisión. Tampoco dar más o intercambiar: si el ladrón pide el reloj, no se da el coche. Simplemente acatar la orden del que en el momento tiene el poder. Así como es necesario aprender a observar, es necesario también aprender a escuchar y obedecer la demanda del criminal, cuando hay demanda de por medio, que no siempre la hay. No negociar, pues rendirse no implica la negociación a menos que la vida propia o de los seres queridos esté de por medio como en el clásico "¡El dinero o la vida!", o "¡Bájate del coche!", en cuyo caso uno elige entregar lo material o alegar al ladrón del automóvil: "tengo dos niños conmigo, no me voy a ir sin ellos". Eso no está peleado con la idea de que en un caso se sea más o menos valiente que en el otro. Es importante no mirar al criminal de frente, con actitud retadora, escrutadora. Vaya o no a hacerse luego la denuncia y la testificación respectiva. No debe olvidarse que el criminal también tiene la adrenalina a tope y en el mínimo espacio entre la reacción del instinto, la reacción pensada y la suerte, puede ocasionarse una desgracia lamentable. En eso no hay segundas oportunidades. No se debe tampoco sobre reaccionar, como suele suceder cuando al instinto se le suman el coraje, la indignación, muy naturales, sí, pero que complican la respuesta. El que obedece no se equivoca. Quien se rinde sabe lo que pierde y lo que gana, mientras el que se somete no gana, aun sabiendo lo que pierde.

8. ¿Cómo debemos reaccionar ante una extorsión? Si se trata de una llamada de extorsión: A modo de prevención, primero que nada, procurar tener número de teléfono privado, porque los delincuentes recurren a bases de datos como la sección blanca para desde ahí seleccionar e investigar a la probable víctima. Ya recibida la llamada, no hacer caso. Colgar y si por el procedimiento de la extorsión el delincuente refrena esta posibilidad, entonces por otro lado enviar mensajes de texto a personas conocidas alertando o a la persona aludida en la llamada como objeto de la extorsión, para determinar la veracidad de la llamada recibida. La sorpresa, la falta de confianza y el miedo son lo que paralizan y provocan omitir este paso. Y la no verificación de la llamada puede derivar en una frustración muy grande cuando se descubre que se ha sido engañado vilmente. Si bien no en todos los casos es posible, en los tiempos actuales es recomendable tener dos


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medios de comunicación a la mano. Si la llamada es el teléfono fijo de la casa u oficina, tener a la mano el celular, por ejemplo. Es recomendable, siguiendo la idea anterior, tener un celular en casa u oficina dedicado sólo a emergencias. Ante la duda o certeza de la extorsión no regresar la llamada con afán retador o bromista, porque puede resultar contraproducente al confirmar el número telefónico al delincuente. No reaccionar hasta no estar plenamente seguro de la veracidad de la llamada. Sí se trata de una extorsión cuando se apersona el delincuente: Tras recibir el mensaje del extorsionador, notificar a la persona de seguridad más cercana. Dado que el extorsionador en este caso demuestra contar con información sensible sobre la persona y su situación económica, la víctima ha de considerar la posibilidad de cambiar junto con su familia o más allegados de domicilio, de trabajo, desaparecer de ciertos lugares, modificar costumbres. Esto es importante, porque los extorsionadores, cuando consiguen su cometido y cobran a la víctima lo solicitado, tienden a repetir el acoso. En el caso que la víctima conceda hacer pagos depositados en cuentas bancarias específicas es necesario efectuar el correspondiente reporte a las autoridades, aunque eso no asegura, dado el sistema bancario mexicano y el celo de algunas corporaciones policíacas, el adecuado seguimiento del dinero.

9. ¿Cómo debemos reaccionar ante un secuestro?

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or lo que se refiere al secuestro exprés, éste se ha incrementado notablemente en los dos años recientes, afectando especialmente a personas de niveles medio y bajo. En el secuestro exprés el margen de negociación es prácticamente nulo, porque son secuestros que no duran más de doce horas, en las cuales los secuestradores mueven a las personas en zonas de campo, entre la ciudad, por terrenos que sólo ellos conocen, esperando conseguir la cantidad exacta que solicitan y, dada la premura, propiciando además, en ocasiones, el abuso de mujeres. En los secuestros de corto plazo como el exprés, lo recomendable es no negociar y rendirse. En los de mediano a largo plazo es más factible negociar, porque los delincuentes esperan un monto mayor, pero no se trata de negociar demasiado porque se requiere acelerar el proceso de rescate por bien emocional de la víctima, así como de los familiares. En ocasiones el secuestro exprés deriva en una forma o variante de la extorsión, sobre todo cuando se trata de casos de auto secuestro, es decir, por ejemplo, cuanto tú te abstraes de tu círculo y te haces aparentar que has sido privado de la libertad por unas horas para solicitar a tus seres queridos, amigos o cierta persona una cantidad reducida de dinero que puede ser pagada rápida y fácilmente a cambio de tu integridad. Ha habido personas que han preferido recurrir a esta reprobable artimaña para hacerse de un dinero que podrían obtener mediante un préstamo personal, pero es claro que lo hacen así porque no están dispuestas a devolver luego el dinero prestado, como sería lo decente.

10. ¿Cómo pueden aplicarse estas recomendaciones para implementarlas con niños y jóvenes?

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l niño se le fomenta la seguridad mediante juegos, de forma más conductual, estableciendo la diferencia entre lo bueno y lo malo, asustándolos hasta cierto punto sin complicar demasiado las cosas. Enseñarlos a responder reactivamente a alguna clave determinada o llamada de atención y mostrarles con ejemplos claros, concretos y vívidos, pero no traumáticos. Los niños y los viejos siempre van a decir la verdad. A los jóvenes los testimonios, las evidencias que tienen como fuente la experiencia traumática y real de otros jóvenes les pueden llegar más al entendimiento. El joven tiende a negar, a dejar de creer lo que los padres dicen por pura rebeldía. Así como con los niños, y entre adultos, con los jóvenes se debe ser coherente en la aplicación de las estrategias acordadas para su seguridad.


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El fundamento de la prevención está en la educación en valores y está anclada en los padres. Existe mucha información, pero mucha permisividad. Es necesario que los padres convivan con los hijos para conocer la calidad de sus amistades. Debemos estar atentos a los momentos propicios para abordar ciertos temas con los hijos, no es bueno creer que los muchachos son santos pero tampoco satanizarlos, no asustarse de algunas de sus respuestas y, lo más importante, no entrometerse en sus vidas pero sí saber cómo y cuándo intervenir. Los jóvenes adolescentes son muy vulnerables por la misma etapa de vida que atraviesan. Son susceptibles de ser enredados en el consumo y en el tráfico de drogas, de ser enganchados en redes de prostitución, en robos, violaciones a ellos mismos o a terceros, a ser secuestrados con el pretexto de asistir a algún sitio o participar en cierta actividad como un viaje. Corren muchos riesgos. Cabe mencionar que en el caso de los empleados domésticos, como parte de la familia, los empleados también son vulnerables, y pueden ser objeto de vulneración del estatus de la familia. Es necesario conocerlos lo suficiente en sus referencias y aleccionarlos con lo necesario en cuanto a seguridad para saber qué hacer en muy determinadas y específicas circunstancias como accidentes, por ejemplo, sin proveerles toda la información y en especial la delicada, sobre todo si se trata de empleados jóvenes.

El fundamento de la prevención está en la educación en valores y ésta anclada en los padres

Ahora, no a todos los empleados domésticos se les va a dar cierta información, no es el mismo trato y los mismos riesgos lo que pueden relacionarse con una empleada doméstica de entrada por salida, que con una de planta. Así que, si bien se debe incluir al personal doméstico en el plan de prevención, el plan de seguridad, esto debe ser en estricta consonancia con las funciones que desempeña cada empleado, dígase el jardinero, la mucama, la lavandera, el chofer, la nana, la institutriz, el tutor, etcétera. Existen empleados que no necesariamente son domésticos pero que por su relación con la familia, la frecuencia con que son contratados, les da ese carácter a ojos de los miembros de la familia. Estoy pensando en los pintores, albañiles, plomeros, y otros que son de contratación eventual. Algunos pueden ser de tal confianza, que se les puede dejar a solas en el domicilio, pero nunca ha de pecarse de confiado, pues no se puede saber a ciencia cierta si estos empleados, como los antes descritos, pueden ser utilizados por la delincuencia como puertas de entrada para vulnerar nuestra seguridad. ii

Cuenta con Estudios Superiores en Finanzas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México ITAM, así como del Programa de Posgrado en Alta Dirección de Seguridad de Empresas de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España. Miembro de ASIS INTERNATIONAL, capacitada ampliamente en protección ejecutiva, manejo de crisis y continuidad de negocios, manejo evasivo, defensivo y primeros auxilios. Conferencista de talla internacional, especializada en temas de seguridad personal, manejo de crisis, protección ejecutiva, drogas narcóticas, así como maestra en cursos y talleres para escoltas y guardias de seguridad, impartidos en distintos foros empresariales entre los que destaca el Overseas Security Advisory Council de los Estados Unidos OSAC. Posee una experiencia de tres lustros en el campo de la seguridad, en firmas especializadas en seguridad corporativa y capacitación. Actualmente se desempeña como Directora Ejecutiva de Operaciones para México y Latinoamérica, de una importante empresa global, especializada en manejo de riesgos y seguridad corporativa.

Análisis Personal de Riesgos  

Una entrevista a Patricia Fresnedo Alcántara, publicada originalmente en "Manual para la Prevención de Delitos", edición digital.

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