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Boletín Informativo Semanal de la Secretaría General de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Formosa. 8 de Marzo 2018. Año I. N° 2


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¿QUE SIGNIFICA HACER CIENCIA EN LA UNIVERSIDAD Y EN FORMOSA? Mgter. ALICIA INES CALABRONI ( Secretaria General de Ciencia y Tecnología UNaF) “¿Que quienes son las mujeres que hacen ciencia en la UNaF? Son (somos) luchadoras incansables de fieles principios y valores

Dra. MYRIAN AYALA

irrenunciables. Profesionales comprometidas con la verdad y el bien común. Educadoras de temple sereno, visionarias de un futuro más inclusivo y equitativo”.

(Facultad de Recursos Naturales UNaF)

“Investigar en la UNaF desde el marco metodológico de los Estudios Sociales Agrarios y la Extensión rural, significa poner en práctica un conjunto de métodos y técnicas de manera creativa y comprometida, con un solo propósito, servir a la sociedad en general y a la formoseña en particular.

Investigar para un mundo mejor, más inclusivo, más equitativo y más solidario, que contribuya a mejorar las condiciones de vida del pueblo formoseño de manera sustentable, es decir, social, económica y ecológicamente; con visión sistémica y prospectiva, con pertenencia, pertinencia, dedicación y esmero. ¡Todo un desafío!”

Dra. VERONICA NERCESIAN (INILSyT. Facultad de Humanides UNaF / CONICET) “Hacer ciencia en la Universidad es colaborar con un conocimiento específico, que sirva para demandas sociales y que se pueda conocer. Las ciencias a las que me dedico son las humanas y este conocimiento sirve

además para conocer los distintos aspectos humanos como son las lenguas, la comunicación, la relación entre las personas. Hacer ciencia en la universidad también significa la construcción de ese conocimiento de forma grupal, el trabajo en grupo, en equipos, la interacción con alumnos, docentes y no docentes, con toda la comunidad en general, es una tarea social la que el científico realiza”.

Departamento de Comunicación y Divulgación Científica SECyT UNaF Coordinación: Alejandro Vallejo. Staff: Raúl Durán y Claudio Machado. E-Mail: prensa@secyt.unf.edu.ar


3 Dra. KARINA ROMPATO - Mgter. SUSANA SOMOZA (Laboratorio de Investigación en Microbiología y Alimentos. FCS) “Hacer ciencia en la UNaF no es fácil, se trata de una actividad frecuentemente subvalorada e indudablemente surcada por situaciones de inequidad de género, pero hemos logrado con esfuerzo y compromiso conformar un equipo que trabaja en armonía, con alegría, donde se valora la solidaridad, la fraternidad y el compañerismo. Estamos comprometidas con un sueño y es que los jóvenes

estudiantes de la FCS puedan tener un horizonte lleno de posibilidades y que seamos capaces de formar discípulos que nos superen y ayuden a seguir creciendo”.

Dra. MARIA ESTER GORLERI - Mgter. MARISA BUDIÑO (GETEA - Facultad de Humanidades UNaF)I “Ser investigadora en la UNaF significa desafiar las periferias intelectuales y algunos prejuicios; para las ciencias sociales significa mucho esfuerzo para superar barreras de arraigados positivismos. Pero de a poco los vamos superando y logrando conocimiento sobre la sociedad formoseña –que ya conforma un núcleo fuerte para cimentar saltos cualitativos en las ciencias humanas. Pronto se expandirán esos logros con más publicaciones que nos debemos. Todo un avance en que las

mujeres investigadoras estamos aportando desde la Universidad Nacional de Formosa”.

Ing. Zoot. DORIS CERDÁN - Ing. Zoot. MARIA TORRES - Ing. Zoot. GABRIELA BAGLIERI Ing. Zoot. LILIAN NORIEGA - Pasante ANA BORDON (Estación Experimental Piscicultura) “Nosotros estamos en la Estación Experimental de Piscicultura y actualmente estamos en un proyecto del FONARSEC, que tiene como objetivo mejorar los cultivos de Pacú en la región NEA, a través del mejoramiento genético, la optimización de la a l i m e n t a c i ó n , l a industrialización y el manejo de la reproducción en cautiverio. Estamos felices con lo que hacemos y vemos que tiene mucho futuro en el

norte argentino y en Abril se cumple un año de la creación de la estación. Creemos que tenemos mucho para aportar no sólo a la universidad sino a la sociedad en general. Queremos hacer nuestro aporte a través de la ciencia desarrollando nuevas tecnologías para poder favorecer a los productores de la zona y entre todos poder generar una mayor calidad de vida”.


4 Prof. ANA TORINA (Facultad de Humanidades - UNaF) “Desde mi lugar como d o c e n t e e investigadora en las ciencias Sociales, y a una edad en la que puedo considerarme joven, es un desafío permanente porque la demanda de una c o n s t a n t e profundización de saberes para especializarme en la línea de investigación que he elegido requiere de tiempo (que muchas veces la familia cede para que logre el objetivo), reflexión y un permanente debate con los pares para construir un conocimiento pretendidamente más objetivo. En este devenir he encontrado el apoyo de la Universidad, sin la que no hubiera podido alcanzar las metas académicas en las que me estoy capacitando también, y despojados de todo prejuicio me he encontrado con personas idóneas con un sentido humanístico sin igual, que me ofrecen su calidez y una crítica constructiva cuando la necesito. Y por supuesto mi familia que es mi

principal contenedora en los avatares de la formación, en ese sentido debo señalar que el reto principal para una mujer-madre-investigadoradocente, es encontrar la armonía en estos ámbitos, porque, si bien en los tiempos que corren nuestra lucha y derechos son más visibles y contemplados, todavía persevera el patriarcado que se escuda en un discurso “progre” para indicar que sería mejor que nos mantengamos “puertas adentro” de nuestras casas. A todos los gajes del oficio le sumo este planteo, porque somos ejemplo para nuestras alumnas y también para los alumnos. Considero que mi trabajo es una “pepita de arena” pero también sé que es importante la visibilidad, no solamente de las funciones que pueda realizar, sino también el de todas las mujeres que trabajamos en este ámbito, para esclarecer los espacios que vamos conquistando. La carrera de investigadora y mi rol como mujer es una construcción permanente, con toda la carga que ello significa, pero no doy marcha atrás porque hay un interés social en el que me sustento”.

Prof. MIRTA CABRERA (Facultad de Humanidades - UNaF) “Quiero reflexionar sobre la mujer docente e investigadora, que si bien en el ámbito educativo está ocupado por mujeres, aún los cargos importantes jerárquicos, directivos siguen ocupados por hombres. La mujer que quiere aspirar a un crecimiento profesional es un camino con muchas luchas, desafíos, esperanzas. Además es un camino con muchos obstáculos que la mujer debe superar con valores, con capacidad de trabajo, con honestidad, con simpatía;

no demostrando q u e e s m á s inteligente que los hombres, sino que debe demostrar que es capaz de acompañar a los hombres, a las mujeres, por generar un trabajo cordial, en armonía para la solución de problemas”.


5 Dra. ANDREA TAVERNA (INILSyT - Facultad de Humanidades - UNaF / CONICET) “Hace unos ocho años que trabajo como investigadora en la UNaF y es un privilegio ser parte de esta institución y hacer ciencia, porque provengo de centros urbanos y trabajaba como investigadora en temas más convencionales, yo trabajo en desarrollo infantil, más en relación a los niños urbanos, occidentales, y mi interés fue ir en busca de otro tipo de niños poco representados en la ciencia y en la educación, en la psicología, el desarrollo cognitivo y también en las ciencias de la educación. Y me encontré trabajando con niños que provienen de otras culturas, diferentes a la mía, con maestros que educan a

estos niños, con madres que aman y crían a sus niños en el marco de una cultura diferente. La intención fue la de producir conocimiento científico de calidad pero al mismo tiempo poder aportar y contribuir a partir del desarrollo lingüístico, cognitivo de ese niño desde su desarrollo temprano para poder responder a falencias, demandas que la comunidad puede tener sobre estos temas”.

Lic. RITA BENÍTEZ (Facultad de Humanidades - Facultad de Recursos Naturales - UNaF) “Hacer ciencia hoy… es pensar en esos pequeños productores formoseños que le siguen apostando a su tierra, es pensar en esas mujeres y niños que se levantan temprano antes del amanecer para ir a preparar la tierra, a plantar o a cosechar el cultivo. Es pensar en ese agricultor que busca como eliminar la plaga que se lo llevó todo. Es pensar en ese suelo

agotado. En la sequía e inundaciones. Es pensar fuera del laboratorio y dentro. Es pensar y utilizar el conocimiento y la tecnología para buscar soluciones a esos y otros problemas pero que esas soluciones estén al alcance de todos y no de unos pocos. Es pensar en nuestro planeta y de qué manera podemos utilizar el desarrollo científico en tecnologías más limpias y menos perturbadoras. Es incrementar el recurso humano. Formar científicos con sólida formación científica y tecnológica y con aptitudes humanitarias y solidarias”.

Lic. MARTA BOTTERON (Vicedecana Facultad de Administración, Economía y Negocios - UNaF) “Estoy convencida que nada tiene tanto poder de abrir las mentes como la capacidad de investigar de forma sistemática y real todo lo que es susceptible de observación en la vida. La ciencia se compone de errores, que a su vez son los pasos hacia la verdad”


6 Esp. BEATRIZ CACERES (Facultad de Ciencias de la Salud- FAEN- UNaF) “Ser docente hoy es una vocación que va más allá de cualquier contexto social, es un compromiso, un desafío que uno asume con uno mismo y con los otros. Como mujeres percibimos una realidad que está siempre lejos de los micrófonos, de los textos, una realidad que siente el calor y el frío, las carencias y los excesos en carne propia. Una docente no puede alejarse de la realidad, tiene la suerte de mediar el contexto, si mira hacia atrás encuentra razones y convive con las consecuencias. Si mira hacia adelante es capaz de proyectar el presente, y presiente y dirime qué es

mejor para hoy. En este sentido, la investigación juega un papel fundamental en la Universidad, no sólo por sólo porque es una labor que se desarrolla en todas las disciplinas del saber, sino porque comienza en el aula, formando becarios y dirigiendo tesis. Es por ello la importancia del rol de los investigadores porque aporta un valor añadido, más allá de sus descubrimientos”.

Lic. RAMONA SALINAS (Facultad de Humanidades/ Facultad de Recursos Naturales - UNaF) “Hacer ciencia en la Universidad Nacional de Formosa, es una tarea ardua, difícil, compleja… hasta hace algunos años por la idiosincrasia institucional, luego por la falta de apoyo de algunos sectores y también porque teníamos muchas debilidades en la gestión de los diferentes recursos. Más adelante cuando aparecieron los recursos, los procedimientos resultaban lentos y engorrosos, la burocracia desalentaba las iniciativas personales y grupales, el proceso desgastaba las buenas intenciones.

Pese a todo, fuimos creciendo, nos fuimos enriqueciendo con la formación de recursos humanos y la constitución de equipos de trabajo; desarrollamos la capacidad de establecer acuerdos y de unirnos en el logro de objetivos comunes. Hay más mujeres ocupando cargos directivos, docentes y administrativos en nuestra universidad, que hace un par de décadas; pero aun sentimos que en los debates académicos, en las discusiones presupuestarias y en la toma de decisiones, nuestras convicciones y propuestas no tienen el mismo valor que el de los hombres… en este sentido, aún falta camino por recorrer…”

¡FELIZ DÍA A MIS INCANSABLES COLEGAS!


7 “NO NOS GUSTA HABLAR DEL PREMIO NOBEL; SÒLO HACEMOS LA MEJOR CIENCIA QUE PODEMOS” Lo dijo la científica argentina Gabriela González, radicada en EE.UU. Ella dirige un equipo de físicos y astrónomos que confirmó la teoría de Albert Einstein, cien años después. Se trata de la existencia de las ondas gravitacionales, hallazgo que conmovió a la comunidad científica internacional. La investigadora habló en exclusiva con Eureka Radio, en un arranque de lujo de su quinta temporada en FM 102.7, la emisora universitaria. La entrevista se concretó a principios de 2016, mucho antes de que recibiera dos grandes noticias: en diciembre de ese año cuando fue reconocida por la prestigiosa REVISTA NATURE como una de las diez mentes brillantes de la ciencia mundial y el 3 de octubre de 2017 cuando su mentor Rainer Weiss, junto a Barry C. Barish y Kip S. Thorne, fueron galardonados con el Premio Nobel de Física. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, publicamos esta nota con una personalidad de lujo como homenaje a las científicas argentinas y especialmente de nuestra Universidad: Una computadora, micrófono y una simple conexión a Internet acortaron los más de 9.000 kilometros de distancia que separan los Estados Unidos de Argentina. Y lo redujeron a menos de tres segundos. Ese fue el tiempo que demoraron en viajar las preguntas de este cronista hasta los oídos de la prestigiosa investigadora cordobesa, Gabriela González, radicada hace 29 años en el país del Norte. La charla, vía Skype, se transforma sin quererlo en una metáfora del espacio-tiempo que desvela sus investigaciones. “El tiempo que tarda la comunicación entre vos y yo depende de la masa que se mueve de agujeros negros que han colisionado hace millones de años”, explica la científica sin perder su capacidad de asombro por las revelaciones que le regala el cosmos. Ella lidera uno de los equipos del observatorio estadounidense de interferometría láser (más conocido como LIGO, por sus siglas en inglés), que obtuviera el Premio Nobel de Física 2017. Allí, un plantel de más de mil científicos de primera línea, provenientes de 20 países del mundo, están al servicio de una sola misión: detectar ondas gravitacionales en el “infinito” y misterioso universo. Además, Gabriela González fue la vocera encargada de comunicar el hallazgo ante

un auditorio en Washington, hace dos meses atrás. Desde ese momento, las ondas gravitacionales dejaron de ser una teoría en el pizarrón de Albert Einstein para comprobar, una vez más, que el gran físico alemán “tenía razón”. La confirmación de esa teoría, elaborada hace un siglo atrás, sacudió a la comunidad científica i n t e r n a c i o n a l . Pa ra l a s p u b l i c a c i o n e s especializadas y expertos en la materia, el trabajo que llevó a su descubrimiento es un serio candidato para el próximo Premio Nobel de Física. Pero a la científica argentina —egresada de la Universidad Nacional de Córdoba como Licenciada en Física, y doctorada en EEUU— esa posibilidad no le quita el sueño. “Ni siquiera nos gusta hablar de eso”, confiesa a la emisora universitaria. Y enseguida, aclara: “Hacemos la mejor ciencia que podemos y que queremos hacer, ese es nuestro objetivo”. —¿Por qué es tan importante este hallazgo? —Para el mundo la sorpresa fue que pudimos medir estas fluctuaciones de espacio-tiempo alrededor nuestro. El descubrimiento no fue probar que Einstein tenía razón otra vez. Sino que esta predicción de que el espacio-tiempo es dinámico. Que la distancia entre vos y yo, el tiempo que tarda la comunicación entre vos y yo depende de la masa que se mueve de agujeros negros que han colisionado hace millones de años. El hecho de que todos estemos conectados a través del espacio-tiempo es una predicción realmente increíble, y que tiene cien años. Ahora se ha demostrado que es real. Y no sólo que es real, sino que se puede medir. Y está pasando acá, alrededor nuestro.


8 —¿Qué son los agujeros negros? —Su existencia es otra predicción de Einstein. Dos estrellas de neutrones cuando chocan forman un agujero negro. Tienen un horizonte y no hay nada que se escape de ese horizonte. Lo que hemos descubierto nosotros no es tanto su naturaleza básica. La observación de las ondas que hicimos nos cuenta de cuán grandes son estos agujeros negros, de cuán rápido están girando y de cuánta energía emiten cuando se fusionan en uno solo. Y esa información también está predicha por la teoría de la relatividad por Einstein, por Hopkins, y por mucha otra gente, por los cálculos en computadora. Pero ahora tenemos la confirmación. —Que estén involucrados más de mil científicos en esta tarea habla de la dimensión de la empresa. ¿Hay otros argentinos involucrados? —Sí, hay varios. No sólo trabajando en el proyecto LIGO, sino también en proyectos de Astronomía. Cuando detectamos las ondas gravitacionales, compartimos esa información con otros científicos. En Argentina hay un grupo de investigadores de la UNC que tiene un telescopio en Salta que siguió a las ondas gravitacionales detectadas por LIGO. Por ejemplo, Mario Díaz dirige un grupo bastante grande en la Universidad de Texas, y Carlos Loustau trabajó en relatividad numérica resolviendo las ecuaciones de Einstein para demostrar las ondas gravitacionales en computadoras. —Esas ondas gravitacionales que nacen y luego viajan por el espacio, ¿van hacia algún extremo?, ¿se pueden suponer los límites del universo? —Eso es lo maravilloso. El universo es infinito. Estas ondas se originan en algún cataclismo como estos dos agujeros negros que chocaron y formaron un agujero negro más grande. Pero una vez que se formaron viajan y viajan y viajan, y nunca dejan de viajar. Porque el universo es infinito. —Muchos consideran que la importancia de este hallazgo merece el próximo Premio Nobel. ¿Usted qué piensa?

Este resultado es muy importante para la Física mundial, así que no me sorprendería que los científicos involucrados estén considerados para el Premio Nobel. Ahora, que yo lo reciba, no me queda para nada claro. Le dediqué muchísimos años a ésto, pero existe mucha otra gente que le dedicó toda su vida. En algunos casos, cuarenta años de su vida académica. Uno de ellos es mi mentor, Rainer Weiss (fundador del sistema LIGO, profesor de Física del Instituto Tecnológico de Massachusetts). —¿A los científicos los desvela este tipo de reconocimientos? —No. Realmente no. Ni siquiera nos gusta hablar de eso. Hacemos la mejor ciencia que podemos y que queremos hacer, ese es nuestro objetivo. En este momento, por ejemplo, no hemos dejado de trabajar simplemente porque hayamos descubierto las ondas gravitacionales. Seguimos analizando los datos, trabajamos en los detectores para mejorarlos, para tener más sensibilidad. Y vamos a tomar datos de nuevo con otros detectores para poder triangular (a los dos de EEUU, se le sumará un tercero en Italia). Estamos muchísimo más ocupados que antes. —Recién hablábamos de los límites del universo. En el caso de los científicos, ¿cuáles son sus límites? —Cuando era adolescente y me interesé por la Física pensaba que con ella podría explicar todo. Y ahora creo que no. Uno siempre tiene preguntas. Y cada respuesta genera más preguntas. Entonces nunca vamos a terminar de contestar preguntas porque nunca vamos a terminar de hacernos preguntas. —Y en esa búsqueda permanente de respuestas, ¿hasta dónde quieren llegar? ¿Hasta comprobar la existencia de Dios o, por el contrario, desmentir su existencia? —No, no tiene nada que ver con la fe religiosa. La religión y la ciencia son cosas completamente distintas. En la ciencia uno pregunta cosas que se pueden medir y las contesta. En la religión uno simplemente cree, y eso lo respeto muchísimo. Entrevista: Sergio Guzmán Producción periodística: Alejandro Vallejo Asistencia técnica: Claudio Machado


9 CIENTIFICAS: LA OTRA MITAD DE LA HISTORIA Por Valeria Edelsztein ¿Cómo puede ser no conozcamos ningún nombre femenino en las ciencias? ¿Será que no existen? No. Nada de eso. A las mujeres les gusta investigar y, de hecho, lo hacen. Pero parece ser que las damas en la historia de la ciencia son como las partículas: fundamentales pero invisibles. ¿Será que la historia no es como nos la contaron? “La historia la escriben los ganadores”. Una frase que todos conocemos pero ¿cuántas veces reflexionamos acerca de su significado? Al hablar de la historia de la ciencia no nos queda más que pensar que, desde una perspectiva de género, los hombres se han alzado indiscutiblemente con la victoria. De otra manera, es difícil explicar que, a excepción de Italia, las universidades del Viejo C o n t i n e n t e fu e ra n á m b i t o s exclusivamente masculinos hasta el siglo XIX y, en algunos países, hasta el siglo XX. O bien que hasta no hace muchos años las mujeres y niñas en los libros escolares fueran presentadas casi exclusivamente, en tareas tradicionalmente femeninas: lavar, cocinar, planchar, coser, atender a lxs hijxs y al marido: en los enunciados de los problemas matemáticos las mujeres iban al supermercado y preparaban la comida. Sin ir más lejos, en 2005, el entonces presidente de la Universidad de Harvard, Larry Summers, tuvo que renunciar a su cargo por sugerir que la poca representación femenina en ciencias e ingenierías podía deberse a “su menor aptitud para estas cuestiones” mientras que Peter Lawrence (2006) en PLoS-Biologycontinuaba sosteniendo que el éxito desigual entre hombres y mujeres en la carrera científica se podía explicar con el concepto de “masculinidad” definido como un “atributo natural, caracterizado por una mayor agresividad

y autoconfianza”. Para vincular mejor ciencia y sociedad, un primer paso es comunicar temas de género con precisión. Es interesante a n a l i z a r, e n t o n c e s , l a presencia de científicas en los medios masivos de comunicación y el tratamiento de sus investigaciones y descubrimientos. Analizando algunos estudios puntuales al respecto vemos que, por ejemplo, investigadores en Reino Unido (2009) documentaron una clara asimetría en doce diarios en la proporción de científicos y científicas citados y en cómo estaban representados. Las mujeres aparecieron con mucha menor frecuencia que los hombres en los artículos, y cuando se las mencionaba había un notable énfasis en su apariencia y sexualidad. Otro estudio, en Estados Unidos (2010), analizó cómo los científicos estaban representados en catorce programas de televisión que no tenían su enfoque en la ciencia. De 186 científicos identificados, 113 eran hombres pero lo más relevante era que el estereotipo que prevalecía era el de un hombre blanco, inteligente, soltero, sin hijos y con una alta posición en su campo. En Brasil se observó un patrón similar después de analizar dos programas de noticias (2014). Los científicos aparecieron con el triple de frecuencia que las científicas y aquí el estereotipo era un hombre, maduro (de 60 años o más) y blanco. Por otro lado, las científicas que aparecían eran mayoritariamente de apariencia joven (hasta 40 años).


10 El modo en que las científicas están representados en los medios de comunicación también sugiere roles estereotipados: mientras los hombres exploran diferentes áreas de interés, las mujeres se dedican al cuidado de su salud y su cuerpo. Las palabras hombre y hombres, cuando se usaron en relación con la ciencia, fueron más frecuentes vinculadas a palabras como Luna, robots, astronautas, Tierra, vida y científico. Por otro lado, en los mismos informes científicos, los términos mujer y mujeres, cuando se hacía referencia a la ciencia, se asociaron con más frecuencia a s a l u d , c á n c e r, enfermedad, seno y mamografía. Diversos estudios también han mostrado q u e l a s representaciones masculinas asociadas con la ciencia y la tecnología aún influyen en cómo las jóvenes perciben estos campos, y su motivación o su probabilidad de convertirse en científicas. Esto es particularmente importante considerando que los medios masivos son la principal fuente de información pública sobre ciencia y tecnología. Analizando los últimos datos de los informes internacionales de UNESCO sobre “Ciencia, tecnología y género” vemos que, pese a los logros en materia de matrícula en educación y el número creciente de alumnxs en escuelas primarias y secundarias, la disparidad de género continúa presente en todo el mundo. Si bien numerosas mujeres han logrado destacarse en ciencia y tecnología, las niñas poseen menos posibilidades de recibir educación orientada a estas áreas y las mujeres empleadas en estas especialidades reciben menor remuneración que los hombres igualmente calificados y poseen menos probabilidad de ser promovidas. Es un tema de relevancia internacional que se hace eco fuertemente en un contexto regional y local. A nivel global, según la UNESCO, las estimaciones sobre participación femenina en la

ciencia se ubican en un 25-30% del total del personal de investigación. América Latina, con un 46%, se destaca frente al promedio de participación europeo (32%) y estadounidense (20%) y constituye una de las regiones del mundo con mayor participación. Sin embargo, aún persisten concepciones y prácticas institucionales no explícitas que se reflejan en la ya famosa metáfora del “techo de cristal” surgida en los años 70, una barrera invisible que limita el acceso de las mujeres a los lugares de mayor prestigio y poder de decisión. En cuanto a la situación en Argentina, del informe “Ciencia y tecnología en la Argentina. Diagnóstico de la situación de género” (2007) se desprende, por ejemplo, que los tres principales órganos de política científica (SECyT en ese momento, hoy MinCyT, CONICET y SECyTUBA) muestran que sus autoridades en distintos cargos tienen un fuerte sesgo de género que tiende a la masculinización; que la participación de las mujeres en las instancias de evaluación es minoritaria; y que, si bien al considerar la Planta Docente de la UBA y de la Carrera del Investigador Científico (CIC) del CONICET se observa que existe equidad de géneros, en ambos casos la masculinización surge notablemente en los niveles más altos reforzando la hipótesis del “techo de cristal”. Sobre la base de todos estos antecedentes es bastante lógico asumir que, en la actualidad, aún continúen muy arraigadas algunas ideas distorsionadas en relación con el papel que las mujeres han desempeñado y siguen desempeñando en el desarrollo del saber. Así, se piensa con frecuencia que, o bien permanecieron ajenas a la construcción del conocimiento científico a lo largo de la historia, o bien su incorporación se produjo tardíamente gracias a los cambios sociales, culturales, económicos y políticos de los últimos siglos.


11 Estas creencias y percepciones distorsionadas, productos de una cultura androcéntrica que arrastramos desde los comienzos de la historia, no solo repercuten en el imaginario colectivo en todos los contextos de la sociedad sino que, por supuesto, dejan también su impronta en el mundo educativo y se manifiestan, entre otros muchos aspectos, en la selección de contenidos, el tratamiento de la información en los libros de texto, el lenguaje, los materiales didácticos. En muchos manuales apenas se toma en consideración los saberes de las mujeres, transmitiendo la idea que solo los hombres han sido protagonistas. Esa reiterada invisibilización también se manifiesta en la elaboración de “modelos” de sabios y científicos casi siempre masculinos. Es importante recalcar que en muchos de esos relatos de la “historia oficial”, está ausente la otra mitad de la historia, es decir, la protagonizada por las mujeres. Sólo a modo de muestra y para tener una real comprensión de la exclusión de las mujeres en las Academias de Ciencia, por ejemplo, he aquí un par de datos interesantes: · La Académie des Sciences se negó

(increíblemente) a admitir a Marie Curie en 1911, un año antes de que le otorgaran su segundo premio Nobel. De hecho, la primera mujer en ser aceptada como miembro corresponsal fue una de sus estudiantes, Marguerite Perey en 1967. Pero recién en 1979 Yvonne Choquet-Bruhat, logró acceder como miembro de pleno derecho. · Marjory Stephenson y Kathleen

Londsdale, fueron las primeras en ser admitidas en la Royal Society en 1945, “honor” que no consiguió ni siquiera la “Reina de las Ciencias del siglo XIX” Mary Sommerville a la que sí le construyeron un busto en el Hall de Entrada en 1832 (¿Vale decir que la dejaron llegar hasta la puerta?). · Recién en 1964 Liselotte Welskopft se convirtió en la primera mujer miembro de pleno derecho de la Akademie der Wissenschaften de Berlín. · ¿Y en España? Las primeras mujeres en acceder a las academias científicas fueron María Cascales (Real Academia de Farmacia, en 1987) y Margarita Salas (Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1988). Básicamente, los seres humanos viajamos al espacio, lanzamos el primer satélite artificial, inventamos el microondas y el teléfono celular, creamos el chip y el láser y desarrollamos el Pac-Man antes de que España aceptara mujeres en sus Academias. Pero nadie mejor que una protagonista para explicarlo. Dorothy Crowfoot Hogdkin, Premio Nobel de Química en 1964, escribió en una carta: “Recuerdo que estaba sentada en los escalones de la Real Sociedad esperando a alguien y hablando con John Bernal. Le dije que había resuelto la estructura de la penicilina. Él me dijo: “ganarás el Premio Nobel por esto” y yo le dije: “preferiría que me eligieran miembro de la Real Sociedad”. Él contestó: “eso es más difícil”. Fuente: economiafeminita.com

VALERIA EDELSZTEIN Es doctora en Química por la Universidad de Buenos Aires y diplomada en Enseñanza de las Ciencias por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias y profesora adjunta de Química Analítica en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Desde hace varios años es columnista y asesora científica en programas de radio y televisión (La liga de la ciencia, Todo tiene un porqué, Científicos Industria Argentina, Cocineros argentinos, Proyecto G, entre otros), medios gráficos (revista Muy Interesante) y digitales (Chequeado.com). Además fue curadora del espacio de Química en Tecnópolis y oradora en TEDxRíodelaPlata. Dicta el taller de ciencias para niños “Laboratorio de Ideas” y es autora de numerosos libros de divulgación científica, en su mayoría publicados por editorial SIGLO XXI.


Docentes: LIC. MARÍA MONTSERRAT PICCONE

Acreditación:

MG. MARÍA SOL PICCONE

Para acreditar el curso vitual de escritura se plantean actividades escritas e individuales en 9 de las 10 unidades.

Duración del curso: semanas) Carga horaria: semana)

3 meses (11

77hs. reloj (7hs. por

Modalidad del curso: A distancia, a t ra v é s d e l a plataforma virtual del Centro Redes, unidad asociada al CONICET. Destintarios: Docentes que deseen adquirir las herramientas necesarias para elaborar un artículo científico para una posible publicación en revistas especializadas. Estudiantes de grado y posgrado que necesiten incorporar herramientas de redacción y escritura aplicables al desarrollo de textos académicos que requieren un alto nivel de reflexión.

Recibirán el correspondiente certificado de aprobación del curso los estudiantes que entreguen todas las actividades en tiempo y forma y que estas e s t é n aprobadas. Quienes no cumplan con l o s mencionados requisitos y no h a y a n entregado las tareas en tiempo y forma, recibirán un certificado de participación, de la misma forma que aquellos estudiantes cuya calificación sea 'Revisar' en 4 o más de las 9 actividades propuestas (por más que finalmente estén todas aprobadas en una segunda instancia). Se otorgará 1 (una) instancia de revisión por actividad.

Propósito: Este curso virtual de escritura busca ofrecer las herramientas necesarias que permitan escribir un abstract y un paper, y asumir una mirada crítica frente a este tipo de textos académicos. También se orienta a proveer pautas concretas al estudiante avanzado que se enfrenta a la tarea de escritura de su tesis y de otros textos que requieran una destacada elaboración. Requisitos: Contar con un trabajo de investigación sobre el cual realizar sus actividades de escritura. Aquellos cursantes interesados en la realización del curso que no cuenten con uno, podrán utilizar material provisto por las docentes.

Metodología de trabajo: Cada módulo contará con material elaborado por las docentes así como referencias bibliográficas para aquellos alumnos que deseen ampliar lo dado en clase. Por otra parte, se realizarán semanalmente actividades para aplicar lo aprendido teóricamente. Estas actividades se completarán con foros que podrán utilizarse tanto para recreo de los participantes, como para compartir las dificultades o los progresos de las clases. MAS INFO: http://www.centroredes.org.ar/index.php/ escritura-textos-2/

Boletín eureka 2  
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