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editorial

Simplificación para el juego en 2017 Sigue existiendo sobre el sector y sus empresas un dogal administrativo a todas luces tan prolijo como excesivo, que se complementa negativamente con respuestas que se eternizan en el tiempo.

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Que espera el juego de 2017? Pensamos que en ésta cuestión, tan vital para la marcha de los negocios de cara al nuevo ejercicio, no hay que perderse en propuestas muy pormenorizadas de un conjunto de mejoras destinadas a facilitar el avance de los distintos subsectores. Es más efectivo recurrir a la síntesis para proclamar lo que el juego español aspira para elevar sus niveles de competitividad y tratar de conquistar la imprescindible rentabilidad que garantice la marcha de las empresas y el mantenimiento y elevación de sus puestos de trabajo. Lo que el juego quiere es alcanzar una simplificación tan urgente como ineludible de toda su regulación normativa y tributaria. El juego reclama sacudirse de una vez la pesadísima y entorpecedora carga que suponen reglamentaciones manifiestamente excesivas en sus densos articulados, en sus disposiciones prolijas, en sus servidumbres propias de etapas iniciales e inciertas por el desconocimiento existente que han sido ampliamente superadas. Sigue existiendo sobre el juego y sus empresas un dogal administrativo con numerosos puntos que demandan ser suprimidos de hojarasca inútil o simplemente dados por extinguidos. Es asfixiante todavía la tramitación que hay que cumplir para cualquier trámite por mínima que sea su incidencia. Y no sólo subsiste el problema del cumplimiento obligado de un sinnúmero de requisitos para obtener luz verde a una licencia, homologación u otra petición de la índole que sea. Es

que al margen de tener que emprender un recorrido plagado de dificultades, que se sabe cuando empieza pero nunca como acaba, es que la respuesta por parte de la administración de turno se eterniza por tiempo indefinido. Y surge la pregunta: ¿Que negocio es capaz de soportar tantas y en ocasiones tan múltiples como inútiles trabas? Se nos podrá argumentar que se han producido avances destinados a la aligeración de aspectos normativos y a la simplificación a través del empleo de los medios informáticos correspondientes. Sólo faltaría que el sector hubiera renunciado a las evoluciones tecnológicas que han propiciado el avance de todos los sectores. Pero aún admitiendo que ésta circunstancia se ésta dando en el juego hay que reconocer que no se está produciendo con la celeridad requerida. Todavía hoy el juego es reo de multitud de servidumbres que ponen freno a sus negocios, impidiéndoles desenvolverse con la capacidad de respuesta que actualmente demanda la sociedad y que permite que las empresas se muevan con agilidad en el terreno de la competencia. Un ejercicio a fondo de simplificación exige el juego para 2017. Hay que hacerlo todo más sencillo, más eficaz, más productivo. Eliminar pasos y ventanillas. Para ir directos al meollo de los asuntos. Esa simplificación incluye agilidad máxima en los procedimientos a cumplir y respuesta rápida de las administraciones. Que es lo menos que pueden pedir quienes tanto contribuyen al engorde económico del erario público.

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Sector 339