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Espai clínic: Trabajo y emociones en el grupo.

Ana Miniéri Palau

grupo, y también de los individuos que lo conforman. A la vez que la estructura del grupo va revelándose en un firme continente que permite soportar la actividad cambiante sin mermar su eficiencia. Sin embargo, soy consciente del constante riesgo de ruptura al que se halla sometido el grado de compromiso y vinculación de cada miembro con el grupo. Este punto débil constituiría la contrapartida paradójica, que conlleva este planteamiento, punto fuerte de la organización interna de Espai Clínic, como grupo flexible y abierto.

Espai Clínic ante nuevas ideas de cambio. El factor emocional Como ya he señalado, la vinculación de las integrantes con el grupo es totalmente libre y voluntaria, no existen contratos escritos que dejen constancia del compromiso que se adquiere, tampoco conlleva costes económicos. Anteriormente, he comentado cómo las actitudes de confianza y esperanza que prevalecen en el grupo han favorecido de alguna manera la larga existencia del mismo. Esto indica un grado de vinculación emocional capaz de proporcionar equilibrio y estabilidad grupales. Esta dinámica ha conseguido ser un círculo positivo de retroalimentación constante en el sentido que cuánta más estabilidad y equilibrio grupales, mayor cohesión emocional y al revés. En esta premisa radica la fortaleza de Espai Clínic que le ha permitido soportar cambios a diferentes niveles, cambios de miembros y cambios en la tarea. Sin embargo, en un período en el que el clima grupal parecía demandar reflexionar sobre nuevas ideas para proyectar el grupo hacia el futuro y, precisamente, en un momento en el que Espai Clínic se configuró en un grupo de trabajo con un incremento notable en el número de sus miembros integrantes -llegó a nueve miembros-, sucedió un hecho revelador y susceptible de reflexión. Por primera vez, se realizó una sesión de trabajo en la que se dedicó una parte al estudio y análisis psicológico de material clínico que presentó una componente del grupo. La otra parte de la reunión se dedicó a plantear conjuntamente nuevas ideas como posibilidades reales para conducir el grupo en esas direcciones, por ejemplo: se comentó reflexionar sobre la idea de admitir miembros-estudiantes que asistieran como observadores y participantes en cuanto a poder plantear cuestiones y hacer un aprendizaje. De esta manera, Espai Clínic incorporaba una función didáctica. Esta idea se desechó por considerarse que suponía desnaturalizar la esencia del grupo. Una segunda idea que también se planteó fue desarrollar una reunión de grupo en el espacio de las conferencias mensuales que organiza la Asociación Catalana de Psicoterapeutas, como una forma de difundir la existencia y actividad de Espai Clínic. Se reaccionó con discrepancia entre las componentes y se decidió que quién deseara participar en esa reunión de trabajo demostrativa, a modo de conferencia, lo hiciera. No llegó a realizarse. Por último, yo planteé la idea de poder hacer un artículo sobre Espai Clínic, dado que tenía una trayectoria larga en el tiempo y constituía una experiencia suficientemente sólida como para permitir poner por escrito una reflexión conjunta sobre el grupo. Mi propuesta, a diferencia de las dinámicas grupales, incluía la distribución de roles adscritos a la hora de llevar a cabo el artículo: el rol con la función de recogida de bibliografía, un par de roles con la función de escribir, otro par de roles con la función de leer, corregir e introducir las modificaciones que se consideraran oportunas, el rol con la función de coordinar todo el proyecto conjunto. En el grupo hubo disparidad de opinión, un par de miembros expresaron directamente su rechazo a participar en el proyecto de escribir un artículo por razones personales, algún otro miembro se lo pensó como una posibilidad viable. La nueva idea debía someterse a un proceso de evaluación interna de cada integrante. Finalmente, el proyecto de escribir este artículo se ha quedado como un proyecto individual, sin la participación de ninguna otra compañera. Pero esto no es todo. Desde mi punto de vista, aquella reunión en la que se expuso la necesidad de plantear nuevas ideas sobre el enfoque de la continuidad de Espai Clínic supuso un antes y un después en la propia dinámica del grupo, ya que en el par de meses siguientes se produjo una salida de cinco miembros casi simultáneamente. Todas las componentes que decidieron marcharse fueron dando aviso de su partida excepto una y, como siempre ha sucedido en estas circunstancias, con la respectiva justificación externa. Desde entonces, alrededor de dos años, el grupo se ha quedado con cuatro miembros, esta pérdida tan significativa hace pensar sobre un posible final de Espai Clínic, nunca planteado

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Revista digital ACPP - núm 6 - any 2018  

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