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que originalmente se llamaba Alesh, un nombre tehuelche. Fue un momento incómodo, porque ni Antonella ni Santiago querían que esa historia fuera relatada, pero la vehemencia etílica de Ordóñez pudo más. Se puso violento, en la camisa tenía una profunda mancha de vino. Para no escucharlo, y porque no entendía español y Ordóñez no hablaba inglés, Randy pidió disculpas, dijo que tenía un molesto dolor de cabeza y se retiró de la mesa con Julia, sin terminar el postre, llevándose una

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“El piquete”, de Hernán Vanoli  

Ilustrado por Ezequiel García.

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