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que Alelí me imitara cuando yo le ponía sal a la hamburguesa además de a las papas fritas. Recién ahí, con los labios manchados de ketchup, me dí cuenta de que tenía una cicatriz enorme y bastante profunda en su brazo derecho. Después de sonreír y de cambiar de tema preguntándome cómo eran las chicas irlandesas, me confesó que se la había hecho cuatrereando. Por esa noche, no quise saber más. ¿En serio estás a favor del gobierno?, me preguntó. Me dijo que yo no tenía idea de lo que era

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“El piquete”, de Hernán Vanoli  

Ilustrado por Ezequiel García.

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