Page 1


2


Después del culto seguimos en comunión comiendo juntos los domingos 29 de septiembre y octubre 13 y 27. Próximamente estudios bíblicos en casas Estudio Bíblico: La formación del Nuevo Testamento Jueves 19:00 Hrs.

Reunión grupo de adolescentes Viernes 27 de septiembre 19:30 Hrs. Está atento a otras fechas

Más información en http://www.iee-es.org/blog/75sinodo/

3


DOS MOMENTOS ALEGRÍA EN DIOS*. Cuando hablamos de la obra de Dios, no nos referimos a una tenebrosa fuerza última que sentimos de alguna manera y en algún lugar, ni al destino que, cual férreo anillo, mantiene unido el mundo, ni tampoco a una de esas ideas en las que compendiamos lo que para nosotros es el valor supremo, lo mejor, lo excelso, lo bello, lo verdadero. De ninguno de estos dioses podríamos decir: «Mi espíritu se alegra en él». Sólo podemos alegrarnos en aquel al que llamamos «Dios, mi salvador». Así designamos a aquel que ha venido a ayudarnos y que con su sola presencia nos dice que estamos necesitados de ayuda. Sea lo que sea de todo lo demás, él es quien nos ayuda, quien cuida de nosotros, quien nos trae salvación en medio de la desgracia de nuestra existencia. Ése es el Dios salvador. Y en este Dios puede y debe uno, incluso necesariamente, alegrarse. Sobre los otros dioses cabe reflexionar, cabe doblegarse con rostro sombrío ante el destino, cabe correr afanosamente tras consuelos elaborados por uno mismo o seguir con fanatismo las propias ideas. Pero ¿dónde está ahí la alegría? La alegría es lo más raro e infrecuente del mundo. De seriedad y entusiasmo fanáticos, y de celo sin sentido del humor, ya tenemos bastante en el mundo. Pero ¿qué ocurre con la alegría? Esto nos remite al hecho de que el conocimiento del Dios vivo es algo infrecuente. En Dios, mi salvador, nos alegramos cuando lo hemos encontrado o cuando él nos ha encontrado a nosotros.

GRACIAS DIOS*. Hay entre los cristianos demasiadas caras avinagradas y llenas de amargura. No tienes motivo alguno, ni te hace ningún bien, poner esa cara. Eres obra de Dios. El te creó y te colmó de bienes. Tu tarea, ahora, consiste sencillamente en ser tal como fuiste creado y agraciado por él. Sé desde ahora el agraciado por él y, al serlo, no dejes de cantar la alabanza de Dios, aun cuando no tengas una voz imponente, ni de vivir en la alegría que te han regalado, aun cuando sólo puedas hacerla visible de manera muy imperfecta. No es un arte. Tú también puedes hacerlo. ¡Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo reine y haga que tal cosa suceda entre nosotros, los seres humanos! Señor, Dios nuestro, no podemos ofrecerte una alabanza digna de ti si tú no nos la pones en el corazón y en los labios, si no conviertes en alabanza tuya nuestra vida entera, todos nuestros pensamientos, palabras y obras, y no los aceptas como una alabanza en tu honor. Te suplicamos que tengas a bien hacerlo así. Y te suplicamos que a todos los cristianos del mundo les sea dado alabarte mejor, más sincera e intensamente que hasta ahora. Te suplicamos que, en medio de la humanidad absolutamente confusa, enemistada y atormentada de nuestros días, te prepares una alabanza nueva haciendo grande el conocimiento de tu misericordia. No

tenemos a nadie que nos salve fuera de ti. Amén. *Textos del teólogo Reformado Karl Barth, recogidos en la antología Instantes. por Eberhard Busch. Ed. Sal Terrae.

4


Bol sanpablo 1  

Boletín de la Iglesia de San Pablo (IEE) de Granada.

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you