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El observatorio solar más antiguo de América Iván Ghezzi y Clive Ruggles

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Julio 2011 Copyright © 2011 Prensa Científica S.A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España) Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio mecánico, fotográfico o electrónico, así como cualquier clase de copia, reproducción, registro o transmisión para uso público o privado, sin la previa autorización escrita del editor de la revista.


ARQUEOLOGÍA

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El observatorio solar más antiguo de América

50 INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, julio 2011


El complejo ceremonial de Chankillo, en Perú, fue habitado en el siglo IV a.C. Las investigaciones revelan que servía a un refinado culto solar muy anterior a los incas

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Iván Ghezzi y Clive Ruggles

La fortaleza: Esta imponente estructura, de 300 metros de largo, es el elemento más reconocible de Chankillo. Su función ha sido objeto de numerosas interpretaciones. Las últimas investigaciones arqueológicas sugieren que quizá se tratase de un templo fortificado.

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Iván Ghezzi es doctor en arqueología por la Universidad de Yale. Ha investigado la arqueología de las sociedades complejas de los

§frÒZr§ÜÍD›rÒ»§›DDZÜæD›”fDfrҵͫ{rÒ«Ífr›D0«§Ü”Z”D Universidad Católica del Perú. Clive Ruggles, doctor en astrofísica por la Universidad de Oxford, es profesor emérito de la Universidad de Leicester. Entre 2006 y 2010 fue presidente de la Sociedad de Prehistoria.

rios esquemas que los incas habrían empleado para regular el calendario a través del paisaje. Tales propuestas se apoyan en fhk[XWi^_ijŒh_YWio[d[bWd|b_i_iZ[bWZ_ifei_Y_Œd[ifWY_WbZ[ la arquitectura sagrada, como el sistema de ceques (líneas imaginarias a lo largo de las cuales se disponían localizaciones de YWh|Yj[hiW]hWZeZ[b9kpYe$ Los Pilares del Sol, por ejemplo, fueron descritos por varios cronistas como grandes columnas de piedra ubicadas de modo que fuesen visibles en el horizonte desde el Cuzco. Se habrían empleado para marcar los tiempos de siembra y cosecha, así YecefWhWh[]kbWhejhWifh|Yj_YWi[ijWY_edWb[i$FehZ[i]hWY_W" desaparecieron sin dejar rastro; desde entonces, su ubicación fh[Y_iWf[hcWd[Y[Äofei_Xb[c[dj[i_[cfh[f[hcWd[Y[h|Ä desconocida. Como resultado, no existe hoy en día un consenso sobre la función que los Pilares del Sol habrían desempeñado [dbWeXi[hlWY_ŒdiebWhegk_p|jWcX_ƒd[dbWbkdWh"Yece^Wd sugerido algunos investigadores). Una cuestión fundamental es la relativa a la naturaleza de bWiYh[[dY_WiYeicebŒ]_YWiobWifh|Yj_YWiYWb[dZ|h_YWiZ[bWi ieY_[ZWZ[igk[fh[Y[Z_[hedWbei_dYWi$´FeZh‡WdbWifh|Yj_YWi de observación y de culto al sol datar de mucho antes? Tales fh[]kdjWii[h[cedjWd[d[bj_[cfec|iWbb|Z[beifh_c[hei cronistas, por lo que para responderlas solo podemos basarnos en los medios que nos brinda la arqueología. Los problemas que se presentan al interpretar datos de alineamientos (o, de modo general, de patrones espaciales) en ausencia de pruebas históricas que los corroboren son ampliamente conocidos en arqueoastronomía y, a menudo, desalentadores. En este contexto, el complejo de Chankillo constituye una afortudWZW[nY[fY_Œd0^eofeZ[ceiWÐhcWhYWi_YedjejWbY[hj[pW que, en el pasado, sirvió a la observación de la salida y puesta del sol a lo largo del año. UN RECORRIDO POR CHANKILLO

Chankillo conforma un centro ceremonial ubicado en el ramal sur de la cuenca del río Casma, en el desierto costero de Ancash. ;nYWlWY_ed[ih[Y_[dj[idei^Wdf[hc_j_ZeY[hj_ÐYWhbWWdj_]”[ZWZZ[bYecfb[`e[dkdei()&&W‹ei$9edj_[d[c‘bj_fb[i[Z_Ðcios, plazas y patios construidos con piedra canteada y mortero de barro, y se alza sobre unos cuatro kilómetros cuadrados de j[hh[deYecfk[ijefehfWcfWiZ[Wh[dW"WÑehWc_[djeiheYeiei" dunas y bosques de algarrobo.

EN SÍNTESIS

Chankillo conforma un centro ceremonial ubicado en el ramal sur de la cuenca del río Casma, en el desierto costero de Ancash. Fue habitado en el siglo IV a.C.

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Se ha demostrado que el misterioso complejo servía a modo de «observatorio» solar: la disposición de sus estructuras permitía seguir con gran precisión los movimientos del sol a lo largo del año.

Ello permitió a sus pobladores la confección de un calendario. Su estudio aporta información única sobre la organización social de las culturas anteriores a los incas.

CORTESÍA DEL SERVICIO AEROFOTOGRÁFICO NACIONAL, PERÚ (doble página anterior)

E

ĄĂ÷ùąĉĊ÷ĆûĈċ÷Ą÷"ċĄąĉùċ÷ĊĈąùÿûĄĊąĉāÿĂĶăûtros al norte de Lima, se alza el complejo de Chankillo, cuya antigüedad se estima en unos 23 siglos. A lo largo de los años, su función ha sido objeto de diversas interpretaciones. Se ha postulado que pudo servir como fortaleza, refugio, a modo de templo enclaustrado o incluso que podría haber constituido un centro de batallas rituales. Nuestras investigaciones, sin embargo, sugieren que se trataba de un gran centro ceremonial dedicado al culto al sol. En otras palabras, lo gk[feZh‡WceiYWb_ÐYWhYece[beXi[hlWjeh_eiebWhc|iWdj_guo de América. En el campo de la arqueoastronomía, el término «observajeh_e¼Z[X[[cfb[Whi[YedYWkj[bW"fk[iWc[dkZe_dleYW_c|genes, evidentemente etnocéntricas, de antiguos «astrónomos». No obstante, el estudio de los lugares desde los que las civilizaciones primitivas practicaban observaciones celestes, junto con la naturaleza y el contexto de dichas observaciones, aportan información valiosa sobre el modo en que esas culturas percibían, ordenaban y controlaban el mundo. Hoy sabemos que los calendarios de horizonte solar (basados en la observación de las posiciones cambiantes de la salida y puesta del sol a lo largo del horizonte) gozaban de gran importancia entre los pueblos indígenas de América. En la civilización maya, el reconocimiento y la predicción de los ciclos celestes con fhefŒi_jeiZ[WZ_l_dWY_ŒdofhedŒij_Ye\k[hedckY^ec|iWbb| de la necesidad de regular los ciclos anuales de actividad de acuerdo a los cambios estacionales. En otras partes de Mesoacƒh_YW"[b[ijkZ_eZ[bWeh_[djWY_ŒdZ[[Z_ÐY_eiiW]hWZeiofbWnos de ciudades sugiere la existencia de calendarios de horizonte solar en los que se atribuía especial importancia a fechas clal[$7Z[c|iZ[beiiebij_Y_ei"[ijWi_dYbk‡WdbWi\[Y^WiZ[fWiW`[ Z[bY[d_joejhWiYWbYkbWZWiWfWhj_hZ[[ij[W_dj[hlWbeii_]d_Ðcativos, todo ello dentro de los complejos ciclos entrecruzados del calendario mesoamericano. ;dIkZWcƒh_YW"bWiYhŒd_YWih[l[bWdbW[n_ij[dY_WZ[fh|Yj_cas rituales y creencias cosmológicas relativas a un culto solar regulado por el Estado inca. Ello apunta a un gran interés por el movimiento de los cuerpos celestes y por el calendario; asímismo, sugiere que los rituales de culto solar fueron orquestados por los gobernantes para sustentar su origen divino, centralizar el poder y legitimar su autoridad. Se han sugerido va-


PRUEBA ARQUE OLÓ GICA

Un culto solar anterior a los incas §`¸­Ç§x¥¸lx šD³¦ž§§¸xäîøþ¸šDUžîDl¸šD`xø³¸äöðćć D¶¸äÍ ¸³îDUD`¸³ø³îx­Ç§¸…¸ß`Dl¸ā­ù§îžÇ§xäxlž‰`ž¸äjǧDąDä āÇDäÍ"Däž³þxäD`ž¸³xäx…x`îøDlDäǸߧ¸äDøî¸ßxälx­¸äîßD߸³Ôøx§Dä5ßx`x5¸ßßxäjø³Dx³ž­Eîž`Dxäîßø`îøßD`x³îßD§jäxßþŸD³ ÇDßD­Dß`DߧDǸäž`ž¹³lxäD§žlDāÇøxäîDlx§丧D§¸§Dߐ¸lx§D¶¸Í

Ecuador

Colombia

Brasil

Chankillo r Pe Bolivia

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Fortaleza

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Trece Torres

mŸŠ`Ÿ¹yåïy

SALVO INDICACIÓN CONTRARIA TODAS LAS IMÁGENES SON CORTESÍA DE LOS AUTORES. PUBLICADAS ORIGINALMENTE EN «CHANKILLO: A 2300-YEAR-OLD SOLAR OBSERVATORY IN COASTAL PERU», I. GHEZZI Y C. RUGGLES EN SCIENCE, VOL. 315, PÁGS 1239-1243, 2 DE MARZO DE 2007.

N

250 metros

"D …¸ßîD§xąDj x§ xlž…ž`ž¸ D§ ¸xäîx lx§Däî¸ßßxäj§Dî¸ßßx­EäD§äøßāx§ edificio este se encuentran soUßxø³­žä­¸x¥xjlx¸ßžx³îD`ž¹³ sudeste (línea naranja, arriba). Ese x¥x `¸ž³`žlxj lx ­D³xßD ­øā DÇ߸Āž­DlDj`¸³x§Ôøxlx‰³x³§D salida del sol en el solsticio de lž`žx­Ußxā§DÇøxäîDlx§丧x³x§ de junio. Unos 250 metros al oeste (AÊāxäîxÉBÊlx§Dä5ßx`x5¸ßßxääx D§ąDUD³l¸äxäîßø`îøßDä䞭yîߞ`Dä `øāD…ø³`ž¹³³¸ÇDßx`xšDUxßäžl¸ ¸îßD Ôøx §D ¸UäxßþD`ž¹³ lx §Dä torres. En esos puntos se han hallado restos de ceremonias rituales.

Trece Torres

A Punto de observación oeste

B Punto de observación este

N

250 metros

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;bYecfed[dj[c|iYedeY_ZeZ[bYecfb[`e[ibWbbWcWZW «fortaleza»: una imponente estructura de 300 metros de largo ubicada estratégicamente en la cumbre de una colina y defendida por grandes murallas, accesos restringidos, parapetos y, con toda probabilidad, un foso seco (véase la fotografía que abre este artículo). Su función ha sido objeto de numerosas interpretaciones: fortaleza, reducto o incluso centro ceremonial. Las últimas investigaciones arqueológicas, sin embargo, sugieh[dgk[gk_p|i[jhWjWi[Z[kdj[cfbe\ehj_ÐYWZe$ Un sector mucho menos conocido lo constituye una gran |h[WY‡l_Ye#Y[h[ced_WbWb[ij[Z[bW\ehjWb[pW"bWYkWb_dYbko[dkc[heiei[Z_ÐY_ei"fbWpWi"fWj_eioZ[fŒi_jei$Ik[b[c[djec|i ieXh[iWb_[dj[iedbWiJh[Y[Jehh[i0kdWÐbWZ[jh[Y[YedijhkYY_enes cúbicas de piedra canteada y mortero de barro sobre la cresta de una colina baja, situada aproximadamente en el centro de Chankillo. La hilera de torres exhibe una orientación norte-sur, i_X_[dbWijehh[i''"'(o')bWfh_c[hW[ibWi_jkWZWc|iWbdehte) muestran un cambio de dirección hacia el sudoeste. Las jehh[i\ehcWdkd^eh_pedj[Whj_ÐY_Wb»Z[djWZe¼"Yedf_YeiolWlles dispuestos a intervalos regulares. Aunque las torres se han conservado bastante bien, las esquinas superiores y algunos muros internos han colapsado en parte. Las torres no son idénticas: la planta puede ser rectangular o romboidal, sus alturas respectivas comprenden entre dos y seis metros, y su volumen oscila entre los 150 y 750 metros cúbicos. Lo que sí presenta una gran regularidad es el espaciado entre las torres: los intervalos que las separan varían solo entre 4,7 y 5,1 metros. Cada torre cuenta, en sus lados norte y sur, con un par de escalinatas estrechas y empinadas que llevan a la cúspide. A diferencia de las escalinatas del lado sur, que se hallan desplazadas hacia el este, la mayoría de las del lado norte se hallan en el centro. Las cúspides, con suelo de arena o de lajas de piedra muy pequeñas, se encuentran por lo general bien preservadas. La existencia de escaleras de acceso parece demostrar que las cimas fueron focos de actividad.

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Las Trece Torres: El horizonte artificial que formaba la estructura (aquí, vista desde el templo fortificado) servía para marcar las posiciones de salida y puesta del sol a lo largo del año.

A unos 250 metros al oeste de las torres se ubica un grupo de h[Y_djeioejhWi[ijhkYjkhWi$;djh[[bbeiZ[ijWYWkd[Z_ÐY_eYecpuesto por dos patios rectangulares adyacentes. El patio al sudeste, de 53,6 por 36,5 metros, fue construido con cuidado, enlucido y pintado de blanco. En el muro perimétrico sur del ediÐY_ei[WZeiWkdWYedijhkYY_ŒdckofWhj_YkbWh0kdYehh[ZehZ[ 40 metros de largo y 2,5 de ancho, asimismo enlucido y pintado de blanco. De manera sorprendente, este no conduce al interior Z[b[Z_ÐY_e1jWdiebeYed[YjW[bWYY[iedehe[ij["h[ijh_d]_Zec[diante paredes de cierre, con una abertura al sudeste orientada directamente hacia las Trece Torres. A diferencia de todas las entradas típicas de Chankillo, esta abertura carece de cajuelas (los pequeños nichos donde una piedra clavada en la mampostería se usaba para atar una puerta de madera). Podemos concluir que el corredor servía para regular el movimiento desde la entrada de acceso restringido hacia la abertura orientada a las torres. La altura original de las paredes, estimada en unos 2,2 metros, impedía la visibilidad hacia el exterior. Sin embargo, al llegar a la abertura se aprecia sin obsj|YkbeibW»i_[hhW¼\ehcWZWfehbWiJh[Y[Jehh[i$;d[nYWlWY_ed[i[\[YjkWZWi[dbWWX[hjkhWi[^WbbWhede\h[dZWiZ[Y[h|c_ca, moluscos y útiles líticos, lo que sugiere la existencia de un ritual asociado al proceso de atravesar el corredor y detenerse en su extremo para contemplar las torres. A esta abertura la hemos denominado «punto de observación oeste». Al este de las torres se encuentra un gran espacio abierto, con kdYecfb[`eZ[YkWhjei_dj[hYed[YjWZei"ejhei[Z_ÐY_eic[deres y depósitos alrededor de una gran plaza. Esta no se halla lic_jWZWfehckheid_[Z_ÐY_ei[djeZeiikibWZei1i_d[cXWh]e" [ih[YedeY_Xb[fehbW[l_Z[dj[ceZ_ÐYWY_ŒdZ[bj[hh[de"gk[^W sido aplanado, rellenado en parte y limpiado por completo de


O B S E R VA C I O N E S S O L A R E S

El sol y las torres en el aĂąo 300 a.C. §xÔøžÇ¸lx§¸äDøθĂ&#x;xäxÂ…x`Îøšø³D`¸­ÇDĂ&#x;D`žš³lxĂŽD§§DlDx³ÎĂ&#x;x§DǸäž`žš³lx§DäθĂ&#x;Ă&#x;xäÄ §¸ä§øÂ?DĂ&#x;xälxäD§žlDÄ ÇøxäÎDlx§丧 en el aĂąo 300 a.C. Desde el punto de observaciĂłn oeste (arribaĂŠj§DäD§žlDlx§丧xÂłx§丧äΞ`ž¸lxlž`žx­UĂ&#x;xäx`¸Ă&#x;Ă&#x;xäǸ³lžšDÔøx§ Dœ¸`¸³§DǸäž`žš³lx§DθĂ&#x;Ă&#x;xäžÎøDlD­EäD§äøĂ&#x;Ă?Âłx§丧äΞ`ž¸lx¼ø³ž¸jx§丧äD§žšx³ÎĂ&#x;x§Dä§DlxĂ&#x;Dälx§`xĂ&#x;Ă&#x;¸$ø`š¸$D§¸jÇĂ&#x;¸UDU§x­x³Îx`¸³äžlxĂ&#x;Dl¸`¸­¸ø³D–θĂ&#x;Ă&#x;x—­EäĂ?xälxx§Çø³Î¸lx¸UäxĂ&#x;ĂžD`žš³xäÎxÉabajoĂŠj§DäθĂ&#x;Ă&#x;xä­DĂ&#x;`DUDÂł§¸ä¸`Dä¸äxÂł fechas seĂąaladas. ÂłäøΞx­Ç¸j§Dä`ž­Dälx§DäθĂ&#x;Ă&#x;xä…¸Ă&#x;­DUDÂłø³–š¸Ă&#x;žą¸³Îxlx³ÎDl¸—ixäÎxÔøxlDUDäøUlžÞžlžl¸xÂłž³ÎxĂ&#x;ĂžD§¸äÂ­Ă¸Ä Ă&#x;xÂ?ø§DĂ&#x;xä ǸĂ&#x;§¸ä`¸Ă&#x;ĂŽxäÇĂ&#x;¸…ø³l¸äÄ xäÎĂ&#x;x`š¸äx³ÎĂ&#x;x§DäθĂ&#x;Ă&#x;xäĂ?5¸l¸ÇDĂ&#x;x`xž³lž`DĂ&#x;Ôøx§¸älÂ&#x;DäxÂłÔøxx§丧äD§Â&#x;Dx³ÎĂ&#x;xx§xäÇD`ž¸x³ÎĂ&#x;xl¸ä θĂ&#x;Ă&#x;xäÉDÇxÂłDäø³¸¸l¸älÂ&#x;DäÊ­DĂ&#x;`DUDÂł§DälžÞžäž¸³xälx§`D§xÂłlDĂ&#x;ž¸Ă?

Anticenit

Equinoccio temporal

Solsticio de diciembre

Cenit

Solsticio de junio

Cerro Mucho Malo

Solsticio de diciembre

Cenit

Equinoccio temporal

Anticenit Solsticio de junio

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escombros. En varios lugares de la plaza se hallaron aparentes ofrendas de WdjWhWiZ[Y[h|c_YWockbbkiSpondylus princeps sp.); en sus alrededores, basureros con restos de vasijas utilitarias, antaras y maíz. Todo parece _dZ_YWhgk[[d[ijW|h[Wj[d‡Wdbk]Wh grandes reuniones y banquetes ceremoniales. Las Trece Torres, por su ubicación [b[lWZW o ik YWh|Yj[h cedkc[djWb" constituyen uno de los elementos dominantes del paisaje. Se aprecian a simple vista desde múltiples ubicaciones del espacio ceremonial que con\ehcWbWfbWpW$I_d[cXWh]e"kd[Z_Ðcio en particular, pequeño y relativamente aislado en un extremo de la plaza resulta de sumo interés. Su localización con respecto a las Trece Jehh[i[ikdh[Ñ[`eZ[bfkdjeZ[eXservación oeste: ambos se encuentran casi sobre la misma línea este-oeste, a la misma elevación y a una distancia muy similar de las torres. Desde el inj[h_ehZ[[ij[[Z_ÐY_e"bWiJh[Y[Jehh[i conforman también una disposición de picos y valles emplazados a intervalos regulares sobre el horizonte. BWi[nYWlWY_ed[iWhgk[ebŒ]_YWi[d[i[[Z_ÐY_eh[l[bWhedbW planta incompleta de un recinto rectangular de seis metros de WdY^e$I[[dYk[djhWcWbYedi[hlWZe"fk[i"WZ[c|iZ[^WX[hikfrido el paso del tiempo, parece haberse desmontado casi hasta los cimientos en algún momento posterior a su abandono. Al igual que el corredor que nos conduce al punto de observación oeste, el recinto presenta también un acceso restringido por un pequeño muro de cierre. Inferimos que esta estructura debía proporcionar un punto de observación este, si bien no podemos conocer su posición con la misma exactitud que en el caso del punto de observación oeste. ALINEAMIENTOS

La estructura de Chankillo exhibe una clara orientación sudesj["YedkdWp_ckjZ[''.]hWZei$;ijWgk[ZWZ[Ðd_ZWfehkd[`[

Escaleras de acceso: Cada torre contaba con dos escalinatas que permitían subir a la cima. Aquí se muestra la escalinata norte de la torre situada más al norte.

de 3,2 kilómetros de largo que atravieiWbW\ehjWb[pW"[b[Z_ÐY_eWbe[ij[Z[ bWijehh[i"bWjehh[c|iWbikh"bW[iYWb_dWjWZ[WYY[ieZ[b[Z_ÐY_eWb[ij[Z[ las torres y una pequeña plataforma en la plaza, entre otras estructuras (véase el recuadro «Un culto solar anterior a los incas»). Este eje claramenj[Z[Ðd_ZeYe_dY_Z["Z[cWd[hWcko Wfhen_cWZW"Yed[b[`[gk[Z[Ðd[dbW salida del sol en el solsticio de diciembre y la puesta del sol en el solsticio de junio. Desde los dos puntos de observación, la extensión de las torres en el horizonte abarca el intervalo de las posiciones de la salida y puesta del sol a lo largo del año. Ello supone una indicación de que las torres debían desempeñar una función relevante en la observación solar. Nuestro equipo efectuó un estudio detallado de la posición de las torres y la comparó con los lugares calculados de salida y puesta del sol en el año 300 a.C. Desde el punto de observación oeste, la salida del sol en el solsticio de diciembre se correspondió aquel año con la posiY_ŒdZ[bWjehh[i_jkWZWc|iWbikh$FehejhWfWhj["[bZ‡WZ[biebiticio de junio, el sol salió entre las laderas del cerro Mucho Malo (distante tres kilómetros) y el horizonte formado por la colina en que se encuentran las torres. La simetría evidente que, desde el punto de observación oeste, guarda la posición del cerro Mucho Malo con la del resto de las torres sugiere que la colina era interpretada como la «torre» del extremo izquierdo. Así, en el solsticio de invierno, el sol aparentemente emergía desde una colina natural y no desde una construcción humana. El cambio de orientación de las torres 11, 12 y 13 provoca que, desde el punto de observación este, la última torre no sea visible en absoluto. Cabe suponer que solo habría sido visible la cima de la torre 12, si bien hoy en día, debido a su estado de preservación, esta tampoco puede verse. Desde aquí, el ocaso del sol en el solsticio de diciembre se observó en el lado izquierdo de la torre 12. En el solsticio de junio, el sol se puso justo a la derecha de la primera torre. Desde ambos puntos de observación, cuando el sol empezaba a distanciarse de sus posiciones extremas, unos días después de cada solsticio, las torres habrían proporcionado medios para rastrear el recorrido del sol a lo largo del horizonte con una exactitud de dos o tres días. Si aceptamos que el propósito principal de las Trece Torres fue servir como marcadores de horizonte para observaciones solares, ¿puede su disposición espa-

Chankillo, hoy: El amanecer del día del solsticio de junio, entre cerro Mucho Malo y la primera torre, visto desde el punto de observación oeste. Desde el año 300 a.C., la posición de la salida del sol en el solsticio se ha movido hacia la derecha unos 0,3 grados.

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JOSÉ LUIS DÍAZ CARRANZA

cial darnos alguna luz sobre la forma en que el año hubiera sido subdividido? En su tiempo, las cimas de las torres formaron un horizonj[Whj_ÐY_Wb0ikWbjkhWlWh_WXb[Yecf[diWXWbWf[dZ_[dj[Z[bW Yeb_dWieXh[bWgk[\k[hedYedijhk_ZWi$;ij[^eh_pedj[Whj_ÐY_Wb se subdividía en intervalos regulares por cortes profundos y estrechos, formados por los espacios entre las torres. Cuando se utilizaba el punto de observación oeste, el sol salía solo durante uno o dos días entre cada uno de los espacios entre las torres. ¿Indicaban esos intervalos fechas clave a lo largo del año? La regularidad del espaciado entre las torres parece contradecir esta posibilidad y sugiere, en cambio, que el calendario se dividía en intervalos uniformes. Las salidas del sol en los espacios entre las torres centrales (de la tercera a la undécima torre) se hallaban separadas por lapsos de unos diez días. Esos intervabeiiedc|ibWh]ei[djh[bWijehh[i[njh[cWifh_c[hWoi[]kdda, y duodécima y decimotercera), pues, cuando el sol se acerYWWbiebij_Y_e"ikh[Yehh_ZeWbebWh]eZ[b^eh_pedj[i[jehdWc|i b[dje$BWi_jkWY_ŒdZ_Ð[h[Z[iZ[[bfkdjeZ[eXi[hlWY_Œd[ij[" oWgk[Z[iZ[ƒbdei[l[bWjehh[c|iikh[‹W1bei[ifWY_eih[itantes corresponden a intervalos de once o doce días entre las puestas de sol. ´FeZh‡WdejhWi\[Y^WiZ[bW‹e"WZ[c|iZ[beiiebij_Y_ei"j[ner una importancia particular? En tal caso, la salida u ocaso del sol en esas fechas se correspondería con alguno de los espacios entre las torres. Cabe mencionar que la salida del sol el día del equinoccio tiene lugar en el espacio central entre las torres ,o-$I_YedjWcei[bY[hheCkY^eCWbeYecekdW»jehh[¼c|i" [ijWfei_Y_Œd[gk_deYY_Wb[i"WZ[c|i"bWY[djhWb$:[iZ[bWZ_h[Yción opuesta, el ocaso equinoccial ocurre justo a la derecha de este mismo espacio, el cual coincide con el espacio central de las doce torres visibles desde ahí. BWZ[Ðd_Y_ŒdZ[[gk_deYY_e[dkdYedj[njeW`[deWbeYY_Z[djWbgk_p|h[ikbj[Yk[ij_edWXb[$:WZegk[jeZefWh[Y[_dZ_YWhgk[ los moradores de Chankillo disponían de un mecanismo para YedjWhbeiZ‡Wi"gk_p|ik»[gk_deYY_e¼i[Yehh[ifedZ_[i[Yed[b denominado «equinoccio temporal» o «de Thom»: el día del año que equidista de ambos solsticios. Sin embargo, la posición de salida del sol en ese día del año 300 a.C. no coincide con ningún lugar marcado por las torres de manera especial. Otras fechas que debemos considerar son el pasaje de cenit y anticenit solar. Existen diversas pruebas que sugieren que esos días revestían una gran importancia en algunas culturas precolombinas, en particular en la región de los Andes. Otras investigaciones parecen apuntar a la relevancia del anticenit en el

Guerreros en combate: Reconstrucción artística de la decoración hallada en algunas vasijas. Estas representaciones indican el posible ascenso social de una clase de líderes guerreros.

Cuzco, si bien se trata de una hipótesis controvertida. Sin embargo, ninguna de las salidas u ocasos del sol en las Trece Torres de Chankillo coincide con estas fechas. Solo el ocaso del día de pasaje de cenit se produce cerca de un espacio entre dos torres, si bien no exactamente allí. Así pues, la posición de las Trece Torres desde los puntos de observación este y oeste parece sugerir que Chankillo serl‡WYeceeXi[hlWjeh_eiebWhWÐdZ[h[]kbWhkdYWb[dZWh_e[itacional. Los solsticios se hallaban claramente marcados, y es posible que el equinoccio también. El espaciado entre las torres parece indicar la importancia de los ciclos de diez días en el calendario. ASTRONOMÍA Y PODER

La arquitectura ceremonial o sagrada suele asociarse a la percepción dominante que una cultura posee del mundo: su orientación puede señalar un evento astronómico notable, o su dii[‹egk_p|fh[j[dZWZejWhWkdbk]WhZ[b»feZ[hiW]hWZe¼ asociado a una fecha señalada. Aun así, en el caso de culturas antiguas, las conclusiones al respecto deben establecerse desZ[ikifhef_ei[igk[cWiZ[YbWi_ÐYWY_ŒdoYeicel_i_ed[i$;d el caso particular de la astronomía, cabe el peligro de caer en un argumento circular, dado lo sencillo de relacionar algunas observaciones astronómicas con supuestas «alineaciones» arquitectónicas. Este riesgo es especialmente alto en el caso de las alineaciones estelares, debido al gran número de estrellas o][ec[jh‡Wi_Z[dj_ÐYWXb[i[d[bY_[bedeYjkhde$ H[ikbjW"feh[bYedjhWh_e"ckY^ec|iÐWXb[feijkbWhkdWh[lación entre la observación del movimiento del sol a lo largo del W‹eo[bfhefŒi_jeZ[h[]kbWh[l[djei[ijWY_edWb[i"YecebWiÐ[itas religiosas, o de mantener un calendario estacional. La conÐ]khWY_Œd[ifWY_WbZ[bWi[ijhkYjkhWiZ[9^Wda_bbe[n^_X[kd patrón muy claro. En primer lugar, el sitio presenta por lo menos dos puntos de observación; el situado al oeste no parece de`WhckY^ebk]WhWb[gk‡leYe"fk[ijegk[i[[dYk[djhWZ[Ðd_Ze fehkdW[ijhkYjkhWi_dejhefhefŒi_jeWfWh[dj[$F[he"WZ[c|i" la hilera de torres comprende con precisión los arcos de salida y puesta de sol según se ven desde ambos puntos de observación. Es decir, no estamos «seleccionando» blancos astronómicos entre innumerables posibilidades. Las cuatro salidas y pues-

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EstĂłlica

Porras Dardos

Honda

Lanza

Escudo

0

3 cm

Armamento: RepresentaciĂłn de la figura de cerĂĄmica de un guerrero de Chankillo y elementos para el combate.

tas solsticiales (eventos astronĂłmicos de reconocida importanY_W[ddkc[heiWiYkbjkhWigk[ZWdh[Ă‘[`WZWiZ[cWd[hWcko destacada en la arquitectura de las torres. Y estas, por sĂ­ mismas, aparecen como precursores distantes de las torres de observaciĂłn solar registradas despuĂŠs entre los incas. ÂżQuĂŠ nos permite concluir este descubrimiento acerca de la sociedad que construyĂł y ocupĂł Chankillo? Todo indica que en bWifbWpWio[Z_Ă?Y_eiWZoWY[dj[iWbWiJh[Y[Jehh[ij[d‡Wdbk]Wh rituales pĂşblicos y banquetes relacionados con la observaciĂłn e interpretaciĂłn de los movimientos del sol, en los que participaban grandes grupos de personas. Por el contrario, el acceso a los puntos de observaciĂłn habrĂ­a quedado restringido a unos pocos individuos, cuyo estatus les facultaba para acceder a los observatorios y conducir las ceremonias. Estos habrĂ­an gozado del poder para regular el tiempo, la ideologĂ­a y los rituales cab[dZ|h_YeiZ[beigk[fWhj_Y_fWXWbWieY_[ZWZ$JWb[iheb[iWXh_rĂ­an el camino a la centralizaciĂłn del poder. ;dbWi[nYWlWY_ed[ii[^Wdh[Ykf[hWZe]k[hh[heiZ[Y[h|c_ca provistos no solo de armamento especializado, sino tambiĂŠn Z[[iYkZeioejhWi\ehcWiZ[fhej[YY_ÂŒdYehfehWb$BWiĂ?]khWi tambiĂŠn exhiben indicadores de estatus, como tocados elaborados, variedad de camisas y ornamentos de cuello, torso y nariz, los cuales cumplen una funciĂłn tanto decorativa como defensiva. La representaciĂłn artĂ­stica de los guerreros indica una preocupaciĂłn por su integridad fĂ­sica; los sĂ­mbolos de su alto rango h[Ă‘[`Wd[bfei_Xb[WiY[dieieY_WbZ[kdWYbWi[Z[b‡Z[h[i]k[hh[ros, asĂ­ como una centralizaciĂłn del poder en las manos de unos pocos. Por tanto, parece posible que, en Chankillo, el culto solar

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y las creencias cosmolĂłgicas hayan servido para legitimar la autoridad de una ĂŠlite guerrera, del mismo modo que ocurrirĂ­a casi dos milenios despuĂŠs en la sociedad inca. Por tanto, el papel de las Trece Torres no se habrĂ­a reducido al de erigirse como expresiĂłn monumental de un conocimiento astronĂłmico muy antiguo: habrĂ­an servido para regular el calendario ceremonial y sostener a una jerarquĂ­a social establecida. ;n_ij[dYWZWl[pc|ifhk[XWiZ[gk[[bYkbjeiebWh"[beĂ?Y_Wb en el Estado inca, contĂł con precursores, como parecen demostrar las ceremonias registradas en la isla del Sol, en el lago Titicaca. Dada la similitud entre el observatorio solar de Chankillo y los Pilares del Sol documentados en el Cuzco casi 2000 aĂąos Z[ifkƒi"fWh[Y[ckofheXWXb[gk[jWb[ifh|Yj_YWi\k[i[dYecknes entre las grandes civilizaciones andinas.

PA R A S A B E R M Ă S

El sistema de ceques del Cuzco: La organizaciĂłn social de la capital de los incas. R. T. ZuifrÂĄDÂťfÂť0ÂŤÂ§ĂœÂ”Z”D7§”èrĂ?ҔfDf DĂœĂžÂ›Â”ZDfr›0rĂ?ăd"ӴDdŽ¨¨€ Astronomy and empire in the ancient Andes: The cultural origins of Inca sky watching.

Âť3Âť DĂŚrĂ?ĂŤÂť3Âť0ÂťrDĂ?OÂŤĂ?§7§”èrĂ?Ă’Â”ĂœĂŤÂŤ{5rĂŞDĂ’0Ă?rĂ’Ă’d ĂŚĂ’ĂœÂ”Â§dŽ¨¨€ Hacia una comprensiĂłn conceptual de la guerra andina. J. R. Topic y T. L. Topic en ArqueologĂ­a, antropologĂ­a e historia en los Andes: Homenaje a MarĂ­a Rostworowskid¾ù†Ò€×֓€¨ð”Ă?”gido por R. VarĂłn Gabai y J. Flores Espinoza. Historia Andina, vol. 21. Instituto de Estudios 0rĂ?ĂŚD§Òd"ӴDdŽ¨¨Ö Religious warfare at Chankillo. IvĂĄn Ghezzi en Andean Archaeology d¾ù†Ò×֓sÂƒÂť”Ă?”†”fÂŤ por W. Isbell y H. Silverman. Springer, 2006. Chankillo: A 2300-year-old solar observatory in coastal Peru. IvĂĄn Ghezzi y Clive Ruggles en Scienced荛ގ€d¾ù†ÒÂŽĂ¤ĂžÂ¨Â“ÂŽĂ¤ÂƒĂždäfrÂĄDĂ?ĂŽÂŤfräðð֝


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