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MONUMENT O DE LA GLORIOSA BATALLA DE AYACUCHO, LIBRADA EL 9 DE DICIEMBRE DE 1824, DONDE LOS NEIVANOS PARTICIPARON CON EL B AT AL L ÓN V AR G AS D E L A G U AR D I A , D E A CU ER D O A L OS R ECU ER D OS H I S T ÓR I COS D EL GR AL . MAN U EL A N T ON I O L ÓPEZ B OR R ER O .

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EL GENERAL MANUEL ANTONIO LÓPEZ

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Edición de Óliver Lis autorizada por Rafael Ramón Castellanos Incluye nuevas ilustraciones y cartas inéditas.

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OBRA La presente versión fue realizada con base en la edición publicada por la Academia Colombiana de Historia, Bogotá, Kelly, 1972. Editada, corregida y ampliada por Óliver Lis, con la aquiescencia del autor, Rafael Ramón Castellanos, 2011. Portada: CORONEL [SIC] MANUEL ANTONIO LÓPEZ Autor anónimo Ca. 1870 Litografía [Tinta litográfica/Papel] 18,2 x 13,7 cm. Número registro: 554 Foto: ©Museo Nacional de Colombia/Ángela Gómez Cely

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I E N S AN F ELIPE. A PUNTES A UTOBIOGRÁFICOS .

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ariada inquietud de luminarias se han cedido, mutuamente, Colombia y Venezuela. Primovoceros de la cultura permanecen acodados en los balcones de la historia en casi todas las ciudades de entrambos países, y al solaz del desarrollo intelectual han florecido en protuberancias estatuarias, con la mano crispada que sujeta glorias y las multiplica, con el recio carácter de la hondura pedagógica que deshilacha ignorancia y hace en sí misma el milagro de la multiplicación de los laureles que, bien ceñidos, bajo el alero del alma inflamada de luz, junto al corazón que apetece las normas de la ética, colocan el estandarte de los grandes en la testa del maestro o del discípulo. Uno de ellos es la figura controvertida del general Manuel Antonio López, tan conocido en la historia militar y política de los países libertados por Bolívar, debido a sus extraordinarios aportes bibliográficos para la difusión de los episodios más resaltantes de la guerra de emancipación. Héroe indiscutible en las tormentosas circunstancias de la evolución castrense de su época, sufrió, padeció y superó difíciles percances. De uno a otro país llevó siempre su firmeza y su alegría de libertador y de pasionario en las interpretaciones históricas, y no le fueron ajenos los áridos promontorios del norte peruano, ni la altiplanicie de Bolivia, ni las heladas montañas de la Nueva Granada, ni los climas tropicalísimos e incandescentes de las costas del Caribe. Pero ¿cómo y cuándo y por qué aparece residenciado en San Felipe, de Venezuela, en 1841, trabajando con entusiasmo en los asuntos políticos de la región, aventurando juicios relativos a las circunstancias judiciales y a la inoperancia de los Códigos, y por sobre todo esto, escribiendo una especie de memorias que han recorrido el mundo americano con la vigencia luminosa de las obras definitivas para el análisis histórico? En ese San Felipe, del cual Codazzi1 expresa, en el mismo año de 41, que “hace poco más de un siglo no se conocía con otro nombre que el de aldea de Cocorote”2. Pero que en 1810 tenía ya condición reconocida y el ayuntamiento ejercía jurisdicción sobre varios tenientazgos. Era “una hermosa y atractiva ciudad de más de siete mil almas, con buenos edificios públicos y casas particulares, ricos templos, florida sociedad y fuerte comercio. Señalábase como uno de los centros de actividad más importantes de la Real Compañía Guipuzcoana”3. Ese San Felipe era ahora el centro del Cantón del mismo nombre, con terrenos de gran feracidad, pero con parajes muy húmedos y gran número de plantas que hacían inaccesible la región, anegada por riachuelos, con excesivo calor y llena de “miasmas debido a los pantanos y putrefacción de las El coronel Agustín Codazzi. Véase reseña al margen de la siguiente página. Codazzi, Agustín. “Obras Escogidas”. Biblioteca Venezolana de Cultura. [Prólogo de Enrique Bernardo Núñez, Advertencia Editorial y notas de Pedro Grases], Tipografía Vargas S. A., 1961, Tomo 1, página 420. 3 Perazzo, Nicolás, “Apuntes Sobre la Independencia en el Yaracuy”. 1810 -1812. Caracas, Editorial Grafos C.A. 1964, páginas 22-23. 1

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CNEL. AGUSTÍN CODAZZI El coronel Agustín Codazzi, nació en Lugo [Romaña, Italia] en 1793. Combatió en los ejércitos de Napoleón 1. En 1817 vino a América para incorporarse a las fuerzas republicanas. Diez años después era jefe de Artillería en Maracaibo y al año se le designa para levantar el plano del Río Tocuó, Río Limón y Caño del Padre Mauro. En 1829 hizo construir las fortificaciones de San Carlos y Bajo Seco en el lago de Maracaibo, y hace, además, el plano hidrográfico de La Goajira. De 1829 a 1835 trabajó en su especialidad de geógrafo, volviendo al ejército en defensa del gobierno del doctor José María Vargas, En 1841 publicó en París la “Geografía” y el “Atlas de Venezuela”. En 1837 estaba en el Alto Orinoco con las fuerzas gubernamentales. Pasó a Caracas y fue director de la Academia de Matemáticas y luego comandante de Armas y gobernador de Barinas. Se trasladó a la Nueva Granada y su faena como geógrafo fue extraordinaria. Elaboró el plano topográfico de esta República. En cumplimiento de actividades en la célebre Comisión Corográfica murió en el pueblo del Espíritu Santo el 7 de febrero de 1859 [Scarpetta, M. Leónidas y Saturnino Vergara – “Diccionario Biográfico de los Campeones de la Libertad de Nueva Granada”, Venezuela, Ecuador y Perú, que comprende sus servicios, hazañas y virtudes, por Bogotá, Imprenta de Zalamea, por M. Díaz, 1879, página 108. Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario Biográfico, Geográfico de Venezuela”. Madrid [Imprenta de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares, España]. 1957, páginas 171-172.


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plantas, con perjuicio de la salud de los que en ellos se establecen”4. López se radica en ese pedazo de tierra, del que Codazzi, proféticamente, había expresado que “cuando aumente la población, cuando se empiecen los desmontes a Barlovento, irá componiéndose y los colonos se avanzarán progresivamente de la costa a los valles de San Felipe y de Aroa, donde una población laboriosa cultiva el cacao, el añil, la caña dulce y el algodón”5. Pero antes hagamos un poco de historia para ingresar a los vericuetos de la existencia cenital del joven héroe, que según breves “Apuntes Autobiográficos”6, elaborados en Caracas, nació en la procera ciudad de Popayán el 2 de julio de 1803.

PLAN GENERAL DE LA POBLACIÓN [CENSO DE 1807]. FUNDACIÓN CAUCANA DE PATRIMONIO INTELECTUAL.

Fueron sus padres Manuel Antonio López y Hurtado y María Bernarda Borrero y Gómez7, quienes casaron en La Plata el 31 de julio de 18028. Sus Codazzi, Agustín. Obra citada, página 420. Ibídem. 6 El texto está en el “Archivo Blanco y Azpúrua, Papeles de Don Ramón Azpúrua”. Tomo V. Folio 223, y fue impreso por primera y única vez en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, 31 de diciembre de 1924. Tomo VIII, número 29, páginas 81-83. 7 Ibídem. 4 5

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abuelos paternos: Juan Antonio López, natural de Torrijos, Toledo [España]9 y Manuela Hurtado Sáenz de Pontón10. Sus abuelos maternos Manuel Borrero y Ramírez y María Antonia Gómez de Polanco 11. Bisabuelos, por la rama paterna, García Hurtado de Olarte, contador de las Cajas Reales de Popayán y Mariana Pontón, que descendía de Manuel Sáenz de Pontón y Catalina Ángela de Barazorda12; por la materna, Antonio de Padua Borrero García e Ignacia Ramírez Márquez y Diego Laureano Gómez García y Bernarda Polanco Falla13, todos de origen español14. Hermanos de su padre fueron: Francisco López de Hurtado, que se residenció en Medellín, donde casó con Mercedes Escobar Ángel, con larga descendencia15 y José Casimiro López y Hurtado, oficial de cruzada, que se unió en matrimonio a Rafaela Valdez y Fernández de Córdoba16, padres del general José Hilario López17, presidente de la Nueva Granada de 1849 a 1853 [remítase a la parte quinta].

HACIENDA ANTONMORENO, POPAYÁN, PROPIEDAD DE SUS ABUELOS

Plazas Sánchez, Francisco de Paula. “Genealogías de la Provincia de Neiva”. Neiva, Imprenta Departamental, 1967, página 175. Nota de Oliver Lis: Esta obra adolece de varios errores. 9 Arboleda, Gustavo. “Diccionario Biográfico y Geográfico del Antiguo Departamento del Cauca”. Bogotá, Librería Horizontes [Editorial Guadalupe Limitada], 1962, página 239. Nota de Oliver Lis: Esta obra adolece de varios errores. Consúltese del suscrito: “Villoria López / Villoria Rojas, Genealogías Caucanas & Huilenses, Descendientes de Pedro Suárez de Figueroa”, Editorial López, Popayán, segunda edición, 2009, disponible en formato .pdf en: www.patrimoniointelectual.org o la obra del genealogista Miguel W. Quintero sobre linajes del Gran Cauca. 10 Arango Mejía, Gabriel. “Genealogías de Antioquia y Caldas”. Segunda Edición. Medellín, Imprenta Departamental, 1942. Tomo 1, páginas 529-530. Nota de Oliver Lis: Esta obra adolece de varios errores. Consúltese del suscrito: “Villoria López / Villoria Rojas, Genealogías Caucanas & Huilenses, Descendientes de Pedro Suárez de Figueroa”, Editorial López, Popayán, segunda edición, 2009, disponible en formato .pdf en: www.patrimoniointelectual.org o la obra del genealogista Miguel W. Quintero sobre linajes del Gran Cauca. 11 Restrepo Sáenz, José María. “Gobernadores y Próceres de Neiva. Bogotá”, Editorial A. B. C., 1941, página 115. 12 Arango Mejía, Gabriel. Obra citada, página 529. Nota de Oliver Lis: Esta obra adolece de varios errores. Consúltese del suscrito: “Villoria López / Villoria Rojas, Genealogías Caucanas & Huilenses, Descendientes de Pedro Suárez de Figueroa”, Editorial López, Popayán, segunda edición, 2009, disponible en formato .pdf en: www.patrimoniointelectual.org o la obra del genealogista Miguel W. Quintero sobre linajes del Gran Cauca. 13 Restrepo Sáenz, José María. “Gobernadores y Próceres de Neiva”, página 115. 14 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 175. Nota de Oliver Lis: Esta obra adolece de varios errores. Consúltese del suscrito: “Villoria López / Villoria Rojas, Genealogías Caucanas & Huilenses, Descendientes de Pedro Suárez de Figueroa”, Editorial López, Popayán, segunda edición, 2009, disponible en formato .pdf en: www.patrimoniointelectual.org o la obra del genealogista Miguel W. Quintero sobre linajes del Gran Cauca. 15 Arango Mejía, Gabriel. Obra citada, página 530. 16 Arboleda, Gustavo. “Diccionario”, página 239. 17 El general José Hilario López. Véase nota al margen de su retrato en la página siguiente. 8

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El general José Hilario López nació en Popayán el 18 de febrero de 1798. A los trece años interviene en la batalla de Bajo Palacé, donde Baraya derrotó a Tacón. En 1814 peleó en Calibío y en 1816 en la Cuchilla de Tambo. Secretario de Guerra y Marina en 1832. Diplomático de 1839 a 1840 y Consejero de Estado en 1842. Fue Presidente de la República de 1849 a 1853. Murió en Neiva el 27 de noviembre de 1869. [Scarpetta y Vergara. “Diccionario, etc.”, páginas 269 - 270. Otero Muñoz, Gustavo. “Cien Cancilleres Colombianos”. [En Historia de la Cancillería de San Carlos]. Volumen 1 Pórtico. Bogotá, Imprenta del Estado Mayor General, marzo de 1942, páginas 204-206.

GENERAL JOSÉ HILARIO LÓPEZ VALDÉS AUTOR: FRANCO VARGAS CONSTANCIO

CA. 1886 PINTURA [ÓLEO/TELA] 65,3 X 52 CM NÚMERO REGISTRO: 408 CO LECCIÓ N DEL MUSEO NACIO NAL DE CO LO MBIA. FO T O : © MUS EO NA C I O NA L D E C O LO MBI A / Á NGELA GÓ MEZ C ELY.

Tíos maternos: José Ignacio Borrero Gómez18 que casó con María Josefa Ordóñez y Cifuentes; Manuel María nacido en El Gigante el 27 de octubre de 179819, casó con Camila Barreiro Falla20; Juan Feliciano21, casó en Popayán el 15 de enero de 1797 con María Josefa Ayerbe22; José Antonio nacido en La Plata el 8 de febrero de 1781, casado con Ana Joaquina Falla23; José Joaquín que contrajo matrimonio primero con Ana Francisca Muñoz y González, y

José Ignacio Borrero Gómez nació en La Plata el 8 de julio de 1773 y casó el 15 de enero de 1798. Falleció el 10 de marzo de 1809. [Plazas Sánchez, Francisco de Paula. “Genealogías de la Provincia de Neiva”, página 42]. 19 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 58. 20 Ibídem. 21 Juan Feliciano Borrero Gómez nació en La Plata el 8 de junio de 1775 y murió en Popayán el 23 de junio de 1833. [Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 46]. 22 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 46. 23 Ibídem, página 48. 18

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después con Ramona Zabala y Borda24; María Lucía, nacida en La Plata el 9 de diciembre de 1789, con José Ignacio Durán y Polanco25; Francisco con Ana Joaquina Durán y Polanco26; Luis Francisco, cuya suerte ignoramos; María Josefa, nacida en La Plata el 18 de marzo de 1777 y casada el 4 de agosto de 1795 con Agustín Santos Mendívil27; y Manuel de Jesús, nacido en La Plata el 3 de enero de 1799, sacerdote28. Luego, Manuel Antonio López manifiesta que su madre “quedó viuda muy joven en el año de 1813, tuvo tres hijos, dos varones y una mujer; de los cuales yo fui el mayor”29. Los otros dos fueron María Felisa, nacida en La Plata el 15 de noviembre de 1805 y la cual contrajo matrimonio en Neiva el 19 de mayo de 182330 con el doctor Ramón Villoria31, Y Elías, nacido en La Plata el 13 de octubre de 180732. Y que en 1822 se inscribía para seguir estudios en Santafé33 y por los años de 1846 a 1857 se destaca como diputado en las Legislaturas de Pasto y Túquerres34.

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hora veamos cómo ingresó al ejército republicano. Se encontraba en Bogotá con su abuela María Antonia Gómez Polanco35 y: “en el año de 1816 me hallaba en una mala escuela aprendiendo a leer y escribir y contar mal, porque mis maestros no sabían, pero en esa escuela todos los muchachos éramos republicanos, porque nuestros familiares lo eran y no se oía otra cosa que Patria, Libertad, Independencia. “Viendo nosotros la crueldad de Morillo36 y Sámano37, que sacrificaban en el patíbulo a muchos que nos eran sumamente queridos, nos propusimos vengarlos y dos años más tarde, algunos de los condiscípulos nos reuníamos y levantábamos guerrillas para hostilizar a los españoles, mas no pudiendo adelantar cosa alguna, me resolví buscar el Ejército Libertador y alistarme en sus filas. Con estas miras le hice un expreso a mi madre, participándole mi resolución, y pidiéndole su consentimiento para efectuarlo. Esta matrona republicana me contes-

Ibídem, página 55. Ibídem, página 56. 26 Ibídem, página 56. 27 Ibídem, página 47. 28 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 49. 29 Ibídem. 30 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada, página 176. 31 El doctor Ramón Villoria nació en Zipaquirá el 23 de febrero de 1794, hijo de Alejandro Villoria, natural de Mérida de Yucatán, y de Manuela Calderón. El 5 de agosto de 1822 fue nombrado asesor de la Provincia de Neiva y fue Gobernador interino de la misma de 1823 a 1824. Falleció en Bogotá en febrero de 1870 [Plazas Sánchez, Francisco de Paula, obra citada, páginas 176 a 177]. En cuanto al matrimonio de este expresan José María Restrepo Sáenz y Raimundo Rivas en “Genealogías de Santa Fe y Bogotá”, pág. 128, que se celebró en Bogotá lo que no coincide con lo expresado por Plazas Sánchez. Nota de Oliver Lis: Se trata de José Ramón Villoria Calderón, magistrado de la Corte, seis veces gobernador de 3 provincias: Neiva, Socorro y Bogotá. Consúltese para ampliación de la información y aclaraciones: “Villoria López / Villoria Rojas, Genealogías Caucanas & Huilenses, Descendientes de Pedro Suárez de Figueroa”, Editorial López, Popayán, segunda edición, 2009, disponible en formato .pdf en: www.patrimoniointelectual.org 32 Plazas Sánchez, Francisco de Paula. Obra citada pág. 178. 33 Restrepo Sáenz, José María. “Gobernadores y Próceres de Neiva”, página 118. 34 Arboleda, Gustavo. “Diccionario, etc.”, página 238. 35 López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, ya citados en la nota 6. 36 Véase nota al margen. 37 Véase nota al margen.

GRAL. PABLO MORILLO El generalísimo Pablo Morillo, marqués de la Puerta y conde de Cartagena, nació en Fuentesecas [Provincia de Zamora, España] en 1778. Para 1811 era ya general. Llegó a América en 1815 con una fuerte expedición y sembró el pánico durante varios años. Son célebres sus fusilamientos. Firmó con Bolívar en 1820 los tratados de Armisticio [25 de noviembre] y Regularización de la Guerra [26 de noviembre], retirándose a España el 17 de diciembre de 1820, donde siguió su actividad castrense, llegando a ser capitán general de Galicia. Murió en Baréges [Francia], el 27 de julio de 1837. [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, páginas 503 a 505, y Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.”, tomo III, páginas 19-20].

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VIRREY JUAN SÁMANO El virrey Juan Sámano, mariscal de Campo, fue Jefe Militar de Santafé desde el 20 de noviembre de 1816 y el 9 de marzo de 1818 asumió el mando como último virrey. El 9 de agosto de 1819, al tener conocimiento del triunfo del Libertador en la Batalla de Boyacá, abandonó precipitadamente a Bogotá, emprendiendo viaje a España, pero la muerte lo sorprende el 28 de noviembre de 1820, antes de llegar a su destino, [Ospina Joaquín. “Diccionario, etc.”, tomo III, páginas 582-583].


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tó así: “Mi querido hijo Manuel, si siempre hubieras estado a mi lado, el mismo destino te daría, pues el otro chico que queda conmigo, si se necesita, no tendrán que venir aquí por él, porque mi mayor gloria será presentarlo por mi mano y que sirva a la patria con fidelidad como lo espero de ti. Tu amante madre. María Bernarda Borrero”.

“Burlando la vigilancia de los españoles, me fui a reunir con los republicanos, me enganché en las filas del Batallón ‘Cazadores de Vanguardia’ y tuve las glorias de hacer todas las campañas del Sur hasta el Ecuador, encontrándome en todos los tiroteos, acciones y batallas que se dieron con el Cuerpo, División o Ejército en que serví hasta la Batalla de Pichincha. “En el año de 1823 fui al Perú con el Libertador, hice toda esa Campaña hasta la rendición del Callao y regresé a Colombia en septiembre de 1826”38.

Panteón de los Próceres de Popayán, donde está ubicada la placa del general Manuel Antonio López, y la urna vacía que espera los restos de su primo el general José Hilario López.

NOTA DE O.L.: ¿Dónde se hallan sus restos y los de Hilario? ¿Le darán Colombia y Popayán a su glorioso historiador su merecida estatua y urna simbólica, como la tienen José Hilario y otros próceres algún día?

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López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, ya citados en la nota 6.

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ero desde este último año le perdemos toda huella hasta el 26 de noviembre de 1829 cuando surge entre quienes en Caracas hacen reuniones y configuran las bases de la separación de Venezuela. Allí firma aquel manifiesto que intrigó el general José Antonio Páez 39, ya decidido al golpe letal40. López diría años después que había salido de la Nueva Granada este año de 1829 porque el general Urdaneta41 “me confinó a Venezuela por sospechoso, sin otro motivo que por tener amistad con los septembristas, sin seguirme causa ni probarme ninguna complicidad”42. Y en este aspecto es curioso no encontrar el nombre de López en ninguna de las diligencias del voluminoso expediente contra los comprometidos en el atentado del 25 de septiembre de 182843, aunque Pedro M. Ibáñez, expresa que muchos fueron desterrados, entre ellos Manuel Antonio44.

GRAL. RAFAEL URDANETA Presidente de la Nueva Granada [18301831]. [Véase Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario. etc.”, páginas 645-646. Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.,” tomo III, páginas 794-795].

Permaneció en Caracas durante los primeros meses de 1830, y fue designado comandante de una Compañía en la frontera del Táchira, a las órdenes del general Judas Tadeo Piñango 45 “para sostener el pronunciamiento de Venezuela”46. Aún el 15 de mayo de 1831 actuaba en San Antonio de Cúcuta, desde donde le dirige una comunicación al general Domingo Caicedo 47, que refleja todo un proceso de radicalización política: “Ha tres días que he visto el convenio celebrado en las Juntas -le expresa- por el cual queda usted reconocido como uno de los primeros magistrados de la Nueva Granada, y en actitud de hacer al país todo el bien que su autoridad y buenos deseos le permitan en estas circunstancias, y me congratulo al saber que ha restituido su dignidad, mas no dejo de sentir el no haber tenido en ello una parte activa a pesar de mis deseos; sin embargo estoy satisfecho, porque he llenado mis deberes como ha estado a mi alcance y creo que mi familia ha contribuido a reparar mi falta, pues veo a Hilario48 a la cabeza de una división que ha traído a Bogotá la paz con la victoria; yo no esperaba menos ni he creído que dejase de triunfar nuestra opinión. Felicito a usted por este acto de honor y de gloria para nuestra patria.

GRAL. DOMINGO CAICEDO

GRAL. JOSÉ ANTONIO PÁEZ

Inició y logró la separación de Venezuela de la Gran Colombia [1830]. Presidente Constitucional de 1831 a 1835, y de 1839 a 1843, de 1861 a 1863 como dictador. [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, páginas “Si mis comprometimientos con el gobierno de Venezuela no me detuvieran, hoy mis- 548 a 550].

mo me pondría en marcha para ésa; pero habiéndome confiado el mando de una co-

Vicepresidente de la Nueva Granada. lumna de 600 hombres con que he estado cubriendo la frontera, me veo en el caso de [Restrepo Sáenz, José María y Raimuncubrir mi responsabilidad y corresponder a la confianza con que se me ha honrado. No do Rivas. “Genealogías de Santa Fe, sé si por esta delicadeza tendré que volver a Valencia a entregar el mando, o si consigo etc.”, páginas 172-173].

Véase nota al margen. Blanco, José Félix y Ramón Azpúrua. Documentos para la Vida Pública del Libertador de Colombia, Perú y Bolivia, publicados por disposición del general Guzmán Blanco... puestos por orden cronológico y con adiciones y notas que la ilustran por el general, etc. Caracas, Imprenta de “La Opinión Nacional” de Fausto Teodoro de Aldrey, 1875, tomo XIII, página 721]. 41 Rafael Urdaneta. Véase nota al margen. 42 López Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, ya citados en la nota 6. 43 Documentos sobre el Proceso de la Conspiración del 25 de septiembre de 1828. Originales del Fondo Pineda y del Archivo Histórico que reposan en la Biblioteca Nacional. Bogotá, Prensa de la Biblioteca Nacional, 1942. 44 Ibáñez, Pedro M. Crónicas de Bogotá. Segunda Edición. Tomo IV. [Biblioteca de Historia Nacional. Volumen XXXII]. Bogotá, Imprenta Nacional, 1923, página 350. 45 Véase nota al margen. Ilustración de Francisco Maduro. 46 López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, ya citados en la nota 6. 47 Véase nota en la siguiente página. 48 Ver nota número 17. 39

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GRAL. JUDAS TADEO PIÑANGO Figura como uno de los acólitos de Páez En la separación [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, página 605].


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irme desde aquí. Si lo primero, yo buscaré un medio de pasar antes a Bogotá con cualquier pretexto o con un verdadero motivo; si lo segundo, me alegraré infinito. De todos modos me interesa hablar con usted por razones del bien común, y ya se lo he indicado al general Piñango49, quien está inclinado a dejarme ir en comisión. “No sé de mi familia va a ser un año, con este motivo le incluyo una carta para Hilario López50 y espero tenga la bondad de entregársela, o remitírsela, lo mismo que de contestarme a San José de Cúcuta, a cuya administración puedo ocurrir con facilidad. “Mucho quisiera decir a usted sobre negocios públicos, como lo hice desde Caracas; pero siendo muy corta la extensión de una carta, me reservo el hacerlo para otra ocasión, o a la voz, si logro [como creo] ir a ésa. “Póngame usted a la disposición de su familia y mientras tengo el placer de verle reciba el afecto cariñoso de su muy afectísimo amigo de buena voluntad, que le ama de corazón”51.

GRAL. NARCISO LÓPEZ Después de la Batalla de Carabobo [1821] se trasladó a España, habiendo ocupado altos destinos militares. En 1835 empezó su lucha por la independencia de Cuba, habiendo caído prisionero en la última invasión y sentenciado a muerte en La Habana, ejecutado a garrote vil el 19 de septiembre de 1851. [Correa, Luis. Narciso López en Venezuela, en Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, julioseptiembre de 1928. Tomo XI, número 43, páginas 261 a 266. Castellanos G., Gerardo. “Narciso López en Cuba”. Ibídem, páginas 267 a 283].

DR. JOSÉ MARÍA VARGAS Nació en La Guaira el 10 de marzo de 1786. Se desempeñó en altas funciones como médico, rector de la Universidad de Caracas, representante en el Congreso Constituyente de 1830. Presidente de la República de Venezuela de 1834 a 1836, etc. Murió en Nueva York el 13 de julio de 1854. [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, páginas 827-828].

Al final de este año de 1831 vuelve a Caracas y casa con una prima hermana del general Narciso López52 según confiesa en sus “Apuntes Autobiográficos”, pero no da el nombre de ella, en la cual tuvo tres hijos 53, a quienes tampoco menciona. Desaparece del escenario político, sin dejar huella hasta el 5 de julio de 1834, cuando interviene en los actos de inauguración del Colegio Nacional de la Provincia de Coro54. Y se oculta de nuevo a la vista del investigador. Eran los tiempos de la hecatombe política en que el poder militar luchaba abiertamente contra el poder civil en Venezuela. Se suceden hechos bochornosos, entre los cuales el derrocamiento del presidente Constitucional, doctor José María Vargas55, el 8 de julio de 1835, a consecuencia de un golpe de fuerza que se denominó Revolución de las Reformas. Creemos que Manuel Antonio López se ausentó del último lugar citado, posiblemente a mediados de este año. Mas es de justicia hacer una anotación que se nos viene a la memoria a través del estudio y del análisis de la vida de otros próceres neogranadinos que se establecieron en Venezuela a partir de 1829, y hasta 1833. López no figura más en el ejército desde 1831. ¿Qué pudo haber sucedido en su carrera castrense? Pues muchos otros no solamente se incorporaron a las fuerzas armadas de Venezuela, sino que tuvieron larga actuación, lograron ascensos, y hasta ocuparon elevadas posiciones en comandos de mucha nombradía, en las mismas dependencias del Ministerio de Guerra y aún en cargos públicos de otras ramas de la Administración, pero ostentando sus grados militares. López va a pequeñas incursiones en la docencia y en la judicatura, y en ningún momento se le cita, ni él se hace mencionar, como teniente coronel, que lo era desde 1826. ¿Acaso su humildad y su amargura? ¿O es el sino capital de muchos titanes que van logrando penetrar al ostracismo sin dejarse sorprender por algo mejor que su modestia?

Ver nota número 48. Ver capítulo de Hilario en la genealogía sobre estas cartas. 51 Archivo Epistolar del General Domingo Caicedo. Tomo II. Publicación de la Academia Colombiana de Historia, dirigida por los señores Académicos: Guillermo Hernández de Alba, Enrique Ortega Ricaurte, Ignacio Rivas Putnam. [Biblioteca de Historia Nacional. Volumen LXVIII]. Bogotá, Editorial A. B. C., 1946, página 245. 52 Véase nota al margen. 53 López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, ya citados en nota 6. 54 Descripción de las fiestas hechas en la instalación del Colegio Nacional de la Provincia de Coro el 5 de julio de 1834. [En Boletín del Archivo General de la Nación. Caracas, octubre, noviembre y diciembre de 1957. Tomo XLV, número 178, páginas 11-14]. 55 Véase nota al margen. 49

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III E L P RIMER L IBRO, I NÉDITO H ASTA 1863. A CTUACIÓN P ÚBLICA.

Dibujo hallado en “Las Tardes de un Panteón”. Autor anónimo.

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ué funciones desempeñaba en Coro y cuáles razones lo llamaron a intervenir en las cuestiones culturales de la región? Cosas que siguen en la incógnita, pero de esta ciudad se traslada a Tocuyo de la Costa, lo cual queda demostrado tácitamente en un libro que allí escribió y que publicó en 1863 en Bogotá56. López, Manuel Antonio. “Las Tardes de un Panteón. Obra histórica, escrita por... en su proscripción”. Bogotá, Imprenta de la Nación, 1863. 56

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En esas páginas testifica lo dicho antes sobre su vida: “Un acontecimiento particular -expresa en el prólogo- me obligó a habitar en un pueblo de la costa situado a las márgenes de un manso y perezoso río que prodiga sus aguas al Atlántico a Barlovento de la Isla de Curazao. Me ocupaba en el desempeño de un miserable destino, y este cargo me dejaba muchas horas ociosas que solía consagrar a mis asuntos domésticos en los que me entretenía hasta la tarde. “Cuando declinaba el sol, salía a distraerme por las riberas del río, y después de visitar de paso algunas pobres casitas de infelices, continuaba mi paseo fuera del pueblo. A corta distancia de las últimas casas se ofrecía a mi vista un panteón arruinado y su fúnebre aspecto hería profundamente mi corazón, atravesaba con paso lento y perezoso una pequeña sabanita que me separaba y poco a poco me acercaba a lo que servía de fachada a este monumento consagrado a guardar las últimas reliquias de la especie humana; pisaba sus umbrales y un temor religioso se apoderaba de todos mis sentidos. ¡Aquí qué de reflexiones se agolpaban a mi imaginación! Desenterraba las generaciones amontonadas una sobre otras en aquel recinto estrecho, las hacía tremolar a su aspecto y después de recorrer con ellas todas las edades del fugitivo tiempo, las volvía a sepultar quedando sumergido en una multitud de meditaciones profundas”57.

Se trata pues, de Tocuyo de la Costa, pequeña población del hoy Estado Falcón, porque en la página 11 del citado libro López coloca una nota58 en la que se refiere a que 20 años antes, en ese Panteón [o cementerio] fue sepultado el doctor Longas “víctima del vicario general del ejército de Morillo”59, y al cual el autor cita como de apellido Brillaville. Esto aclara definitivamente tanto el lugar como la fecha, pues el personaje a que se concreta es el presbítero doctor Manuel Longas60, quien sacado de Bogotá por las tropas realistas es conducido a La Guaira para ser internado en alguna prisión, o remitido a España. Sin embargo José María Caballero escribe 61 que dicho sacerdote murió en El Tocuyo el 3 de febrero de 1817, y aunque no es exacta la textura geográfica se eliminan las dudas, porque el viaje de los prisioneros se hizo por mar en el buque San Fernando, que partió del puerto de Sabanas Altas el 14 de enero62 y estaba ya en Puerto Cabello el 14 de febrero63. Es entonces Tocuyo de la Costa.

Tocuyo de la Costa, Venezuela hoy.

Ibídem, páginas 4 y 5. Ibídem, página 11. 59 Ver nota número 39. 60 El presbítero doctor Manuel Longas, nació en Zipaquirá el 12 de mayo de 1763, hijo legítimo de Juan José Longas y Ángela de la Torre. En 1781 entró en el Colegio de San Bartolomé y en 1787 recibió las sagradas órdenes. Fue diputado en el Congreso de la Villa de Neiva en 1811 el cual presidió. [Restrepo Sáenz, José María. Gobernadores y Próceres, etc. p. 491]. 61 Caballero, J. M. “En la Independencia”. [En La Patria Boba. [Biblioteca de Historia Nacional Volumen 1]. Bogotá, Imprenta Nacional, 1902, páginas 73 a 274], página 267. Este autor equivoca el nombre del doctor Longas a quien lo cita como “Mariano”. 62 Ibídem. 63 Ibídem. 57

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López equivoca el apellido del sacerdote que acompañaba a Morillo, pues no es Brillaville, sino Luis Villabrille, el mismo que en mayo de 1816 asumió de tacto la arquidiócesis de Bogotá64 y luego siguió con el Jefe Español expedicionario hacia Caracas65. Además López afirma que el doctor Longas fue un íntimo amigo, de su familia66, lo que corrobora más aún la información. En otro aspecto el manso río a que se refiere es El Tocuyo, que nace en el Páramo de Cendé, a 3652 metros sobre el nivel del mar y atraviesa la ciudad de El Tocuyo y los pueblos de Arenales, Río Tocuyo, Siquisique y Tocuyo de la Costa, para caer al mar por Boca del Tocuyo. Tiene un recorrido total de 320 kilómetros67. En ese libro López concreta aún más el sitio y el año, pues hace una referencia a cuando llegó de Saint Thomas un español de nombre Pedro Dulcey 68, que moriría allí poco después, y que, exactamente, arribó el 12 de julio de 1834, y hay constancia de que vivió en Tocuyo de la Costa hasta su pronta desaparición69. Por otra parte López anota que estaba allí “lejos de mi patria, ignorado de mi familia, ausente de mi mujer y de mis hijos, privado de sus caricias”70. Para agregar que “un ilustrado protestante, amigo mío, el señor Mackenssie71 natural de Escocia, que vivía a siete leguas de distancia, había venido a verme: era despreocupado, inteligente, timorato y de alguna experiencia, porque tocaba en los sesenta años de su edad”72. Más adelante hace otra anotación patética: “A los dos años los amigos del señor Mackenssie tuvimos la pena de perderlo; murió ignorado de su familia como se había propuesto: yo me reuní a la mía a quien he referido por instrucción muchas de sus máximas, sin haber olvidado hasta ahora su memoria”73.

Restrepo Posada, José. Arquidiócesis de Bogotá. “Datos Biográficos de sus Prelados, por...”. Tomo 1. 1564-1819]. [Academia Colombiana de Historia. Biblioteca de Historia Eclesiástica. “Fernando Caycedo y Flórez”. Volumen II]. Bogotá, Lumen Christi, 1961. 65 Del Pbro. Luis Villabrille, expresa José Restrepo Posada en la obra citada, estos conceptos: “Este clérigo, tan ignorante en el ministerio que no sabía ni la liturgia, gobernó la diócesis por algún tiempo, aunque no supiera más que firmar lo que le ponían por delante; y sin embargo así hizo el papel de juez para encausar y condenar al destierro y presidio a los gobernadores del Arzobispado y a otros muchos eclesiásticos. En el tiempo que gobernó Villabrille hizo hasta nombramientos de curas, uno de ellos el del pueblo de Paipa, que lo dio a un clérigo Roca. Después se declararon nulos y fue menester revalidar los matrimonios que los curas intrusos habían hecho. Pero lo que más escándalo causó en la conducta del vicario, quien tenía más de soldado que de clérigo, fue el pillaje que hizo de las alhajas de las Iglesias de algunos pueblos. El mismo Villabrille hizo notorio el hecho en Santafé, donde mandó hacer a los plateros no sólo cubiertos de plata de aquellas alhajas, sino estribos y espuelas”. [Groot. op. cit. 1890, III 419]. “Pero antes de reunirse el Consejo para juzgar a un individuo, asistía con su Presidente a la Misa del Espíritu Santo, la que decía en la Iglesia de la Enseñanza el vicario Villabrille, en poco más de cuatro minutos”. [Id. 386]. 66 López, Manuel Antonio. “Las Tardes de un Panteón”, página 11. 67 Marrero, Levi. “Venezuela y sus Recursos”. Caracas, Cultural Venezolana S. A., 1964, página 77. 68 López, Manuel Antonio. “Las Tardes de un Panteón”, página 19. 69 Archivo Documental de Rafael Ramón Castellanos. Carta de Rafael Ramón Hermoso dirigida a Antonio Leocadio Guzmán, desde La Vela, el 11 de septiembre de 1834. 70 López, Manuel Antonio. “Las Tardes de un Panteón”, página 15. 71 Se refiere al coronel Alejandro Mackenssie, de quien no hemos encontrado más referencias que las que el mismo López anota, y que nos conforma la idea de que nació en Escocia, posiblemente en 1776, y murió allí, en Tocuyo de la Costa, en 1838. 72 López, Manuel Antonio. Las Tardes de un Panteón, página 30. 73 Ibídem, página 33. 64

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IV S U T RABAJO S OBRE LA C AMP AÑ A DEL P ERÚ. L A E DICIÓN DE C ARACAS EN 1843. E PISTOLARIO CON A NTONIO L EOCADIO G UZMÁN .

S CNEL. ANTONIO LEOCADIO GUZMÁN

uponemos que en Tocuyo de la Costa, en 1835, empezó a escribir otro libro, el cual viene a constituirse en una especie de “Memoria”, con un texto brillante para la historia de la guerra de Independencia. Y lo suponemos así, porque el 25 de julio de 1842, desde San Felipe, le escribe a Antonio Leocadio Guzmán74, director de El Venezolano75, periódico de suma importancia en la época, la siguiente carta que se explica por sí sola, con basamentos de mucho interés político y social: “En medio de algunas atenciones que me rodean, agitado de tristes recuerdos y movido por las instancias de varios amigos he tenido el arrojo de escribir el cuadernito que le acompaño, sin olvidarme de aquel adagio constante que ‘la GRAL. ignorancia es muy atrevida’. Para escribirlo no he tenido otro auxilio que mi B A R T O L O M É S A L O M frágil memoria, por consiguiente, sin documento alguno, no me queda otro reEstuvo en Cartagena curso que apelar al testimonio de mis compañeros de armas.

Disgustado con Páez; funda en 1840 el semanario El Venezolano […] juzgado por conspirador se le sentenció a muerte, pero el presidente José Tadeo Monagas lo indultó y lo expulsó del país. Fue vicepresidente de la República en 1849 y ministro de Relaciones Exteriores [Castellanos, Rafael Ramón. “Guzmán Blanco Íntimo”. Caracas, Ediciones Librería Historia, Imprenta de A. J. Mirabal S. A., 1969].

“Al remitir a usted esta miserable producción de mi incapacidad, para su impresión, me tomo la libertad de suplicarle se tome la molestia de darle algunas pinceladas, corrigiendo el estilo y narración donde crea oportuno, y también la ortografía de que tiene mucha necesidad, sin aplicarme aquello de Voltaire ‘que esta es mi ropa sucia’, pues no es mi ánimo salir al público para lucir mi [...] transmitir a la posteridad hechos verdaderos que [...] en el olvido. “Los planos de los campos de batalla que van bosquejados, a que un hábil artista podrá dar expresión y una muda elocuencia, son sumamente escuetos, vistos de sus puntos determinados. Me parece que no faltará en esa ciudad alguna persona de las que se hallaron en ellos, que al mirarlos no se acuerde del lugar que ocupó él y su tropa. Usted puede consultarlos. La persona que se encargue de litografiarlos puede hacer uso de sus conocimientos, para perfeccionar en el dibujo lo que la escasez de materiales no me ha permitido hacer aquí, pero con la advertencia que no debe variarme nada en cuanto a la posición de las tropas, ni el aspecto del campo en cuanto a lomas, cañadas y sinuosidades del terreno, sino sólo en lo que tenga relación con el gusto y la elegancia. “Esta obra, hija exclusiva de mi insuficiencia, ha sido examinada por el general Salom76 y leída por el general Silva77 y los coroneles Paredes78 y Portocarrero79, los cuales no han hallado qué corregir con relación a los hechos [...] sobre

GRAL. JOSÉ LAURENCIO SILVA Desde 1814 se distinguió en los principales combates hasta Carabobo [1821]. Estuvo en la Campaña de Nueva Granada y el Sur [1822] y luego en Perú [1824], siendo ascendido a general de Brigada en Ayacucho, y general de División en Tarqui [1829]. Se alejó de la actividad castrense y política hasta 1849. General en jefe [1850] y ministro de Guerra y Marina. [Rodríguez, Ramón Armando, “Diccionario, etc.”, página 749. Carnicelli, Américo, “La Masonería en la Independencia” de América. Tomo II. “Secretos de la Historia”. Bogotá, Cooperativa Nacional de Artes Gráficas, 1970, página 120].

Véase nota al margen de la siguiente página. El Venezolano ha sido uno de los semanarios más importantes en la historia política de Venezuela. Apareció en Caracas el 24 de agosto de 1840, redactado por Antonio Leocadio Guzmán. Aglutinó en su seno la mayoría de los grandes escritores y políticos de la época. entre ellos, Tomas Lander, Blas Bruzual, Juan Vicente González, José Luis Ramos, Alejo Fortique, José Ignacio Paz del Castillo, Florencio Orea, Francisco Rodríguez del Toro, Diego Bautista Urbaneja, Rufino Blanco, Casiano Santana, Guillermo Espino, Domingo Briceño y Briceño, Francisco Aranda, José María de Rojas, Felipe Larrazábal. Circuló hasta el 12 de abril de 1845 en su primera etapa. [Fernández, Luis Mariano. El Venezolano. Maracaibo, Universidad del Zulla. Facultad de Humanidades, Editorial Universitaria], 1967]. 76 Véase nota al margen. 77 Se trata del general José Laurencio Silva. Véase nota al margen. 78 Se trata del general José de la Cruz Paredes. Véase nota al margen en la siguiente página. 79 El general Trinidad Portocarrero nació en Valencia, [Venezuela] en 1796 y empezó sus servicios en el ejército republicano en 1816 en la expedición de Los Cayos. En 1819 hizo la Campaña de la Nueva Granada, habiéndose distinguido en Pantano de Vargas y Boyacá y luego, de regreso a su patria, en Carabobo [1821]. Desde 1822 hizo las campañas de Bomboná, Pasto y Quito y en 1825 prosiguió en las del Perú. En 1830 fue de los defensores del gobierno del general Rafael Urdaneta en Bogotá y asistió a la muerte del Libertador en San Pedro Alejandrino. En 1832 formó parte de los que hicieron la Revolución de las Reformas. 74 75

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[1815] y en la Expedición de Los Cayos, [1816], para seguir a la campaña de Angostura donde fue ascendido por el general Piar al grado de coronel. Luego pasa a Nueva Granada y hace la campaña de 1818-1819, así como la de Venezuela en 1820 y 1821. Se trasladó al Sur un año después, colaborando en la campaña de Pasto y en 1826 ocupó las fortalezas de El Callao. En 1827 estaba en Venezuela y fue comisionado a la costa neogranadina con tropas que deberían intervenir en el centro de Cundinamarca [Rodríguez, Ramón Armando, “Diccionario, etc.”, páginas 715-716].


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lo cual hemos hablado, pues al contrario algunas conversaciones con ellos me han servido de apoyo a mi narración. “Ud. procurará que la impresión sea buena, que haya algunas en media pasta, y se servirá decirme lo que importan 900 ejemplares, o más si Ud. cree que sean necesarios, para arreglar el precio de las suscripciones, pues cuento con algo más de sesenta. “[…] que Ud. debe tener tanto interés, como yo, en que […] da en verdad y pureza muchas cosas que tienen relación con el Libertador, cuya triste memoria, y los recuerdos de otros tiempos más felices para mí, han hecho una profunda herida en mi corazón. “Verois80 escribirá a Ud. recomendándole también mi pobre producción y yo cuento con su auxilio”81. GRAL. JOSÉ

Mas el tiempo transcurre y López continúa su correspondencia con Guzmán, de quien, como veremos, recibe comunicaciones. El 8 de octubre del mismo año aquel le hace una relación de asuntos de toda índole, pero donde resalta su ajetreo en la política regional, así: “En el correo pasado contesté a Ud. la que me dirigió el 20 del pasado y ahora lo hago oficiosamente contribuyendo con el pequeño contingente que me cabe en materia de elecciones: “Va pues la adjunta manifestación para su periódico, si ella merece ser impresa, manifestando también a Ud. que fue preciso que muchos electores dieran el voto a Soublette82 para conseguir representantes que están en oposición de su elección.

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En mayo de 1811 ya estaba en las filas patriotas e interviene en Guayana [1812], con Bolívar [1813], y se incorpora a la caballería de Páez en 1817 hasta el 25 de junio de 1821. Después en 1827 fue gobernador y comandante de armas de Guayana y Coro. En 1830 estaba en Santa Marta, y de regreso a su patria se dedica a las faenas agrícolas [Tosta, Virgilio. Tres Próceres Barineses. [En Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, eneromarzo .de 1962. Tomo XLV, número 177, páginas 47 a 61.].

“Hablando otra vez de nuestra campaña del Perú83, repito a Ud. que no pierda medio para conseguir se graben o litografíen los planos, pues para mí ellos son más expresivos que la narración histórica, y yo hallaré la obra incompleta sin ellos. “Deseo que salga lo más breve posible, mucho más cuando se acerca el tiempo en que deben transportarse las cenizas del Libertador84, y esta circunstancia puede darle más mérito”85.

Pero entre uno y otro problema, el prócer payanés se ocupa también de aspectos que aparentemente dominaba muy bien, como el que desglosa en correspondencia del 19 de febrero de 1843 referente al Código Civil Venezolano y los jueces de paz 86.

En 1848 y 1849 combatió contra el general José Antonio Páez en defensa del gobierno legítimo del general José Tadeo Monagas. Murió en su ciudad natal en 1855. [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, página 618]. 80 Vicente Verois fue oficial del ejército republicano, posiblemente natural o residenciado en Cartagena, donde se desempeñaba en 1830 y un año después el 29 de septiembre, solicitó permiso a las autoridades venezolanas para residir en Puerto Cabello. En 1838 era aspirante a ocupar la gobernación de la provincia de Barquisimeto, según se desprende de una carta inédita, que poseemos, dirigida por Marcos Ortiz a Antonio Leocadio Guzmán, con fecha 30 de abril de dicho año. Ostentaba el grado de coronel [Archivo General de la Nación - Sección Secretaría de lo Interior y Justicia. Tomo 38, folio 113. Archivo documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito]. 81 Archivo documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito. 82 Se trata del general Carlos Soublette. Véase nota al margen. 83 Es la obra que López ha escrito y hasta esta fecha, 1842, aún se conservaba inédita. 84 Por decreto del 30 de abril de 1842 el Gobierno venezolano acordó el traslado de los restos del Libertador, de Santa Marta a Caracas, y nombró para presidir la comisión al ex presidente de la República, doctor José María Vargas [véase “Obras Completas” del doctor José Vargas. Caracas, Imprenta Nacional, 1965. Tomo VI. Actividades en relación con el traslado de los restos del Liberador, páginas 331 a 377]. 85 Archivo Documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito, ya citado. 86 El texto es el que reproducimos:

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G R AL . C AR L OS S OU BL ET T E Sirvió con Bolívar de 1814 a 1819. Presidente de Venezuela de 1836 a 1837. “Diccionario, etc”. Páginas 761762. Hernández de Alba. Alfonso. Genealogía de Familias de Caracas y Bogotá. Página 162. Briceño Perozo, Mario. “General en Jefe Carlos Soublette”, [En Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, enero-mayo de 1970. Tomo LIII, número 209, páginas 1 a 16].


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Ya publicado el libro, López se extiende en otros pormenores en carta del 16 de diciembre del ya mencionado año 43: “La falta de relaciones en esa me obligan a molestarle suplicándole me remita por el correo una ‘Gramática’ de las que ha publicado González87 para que aprenda por ella un hijo que tengo en la escuela. “Las publicaciones de ‘El Promotor’88 me han puesto varias veces la pluma en

DON JUAN VICENTE GONZÁLEZ Juan Vicente González nació en Caracas en 1808. Extraordinario ensayista, historiador, político de ruda polémica. En 1827 empezó a publicar sus célebres “Catilinadas”. En 1846 -1847 redactó El Diario de la Tarde y La Prensa. En 1859 El Heraldo y en 1854 El Nacional, pero lo más elocuente es su Revista Literaria que circuló todo el año de 1865, y en cuyas páginas dejó la “Biografía de José Félix Ribas”, “La Historia del Poder Civil” y “Estudio Sobre la Elocuencia Política”. Además es autor de “Mesenianas”, Historia Universal, “Biografía de José Cecilio Ávila”, “Gramática Castellana, Curso de Literatura Esoañola”, “Biografía de José Manuel Alegría, Historia Moderna, etc.”. Murió en su ciudad natal el 2 de octubre de 1866 [Rodríguez, Ramón Armando. Diccionario, etc., páginas 293-294. Díaz Seijas, Pedro. Historia y Antología de la Literatura Venezolana. Caracas, Jaime Villegas. Editor, 1960. Tercera Edición corregida y aumentada, páginas 125 y 126].

“Interesado en la mejora de nuestra administración de justicia, me atrevo, aún sin conocimientos en la materia, a dirigir las indicaciones siguientes: „Al Congreso de 1843. Observaciones sobre el sistema actual de la administración de justicia e inconvenientes que se tocan en el procedimiento: 1° El orden establecido por el Código Civil de Venezuela para citar un demandado, se ha llegado a hacer enteramente nulo. Há más de tres años se inició un juicio en un juzgado de primera instancia, se sacó la copia del libelo, y se mandó citar al demandado que reside a más de quince leguas del juzgado; y éste evadiendo la citación al favor [sic.] de la distancia, se oculta unas veces, se ausenta otras para otro lugar, o ya tal vez se embarque para las colonias donde constantemente hace viajes, así es que el demandante ha sufrido un gasto de más de cien pesos sin conseguir que de modo alguno se le haya citado. El procedimiento anterior prevenía se fijara la citación en la puerta de su casa cuando no se le encontrase, señalándole un término para la comparecencia y este orden me parece más conforme porque así, se evitan costos de las partes, la justicia se administra con prontitud, y los perversos no pueden sustraerse del imperio de la ley. “2° Los Juzgados de Paz tocan otro inconveniente. Se inicia un juicio en uno de ellos, y en el término de pruebas, o lapsos judiciales, o ya también en la ejecución de una sentencia, el juez se enferma, se ausenta con licencia, se le admite la renuncia del destino, o se muere, y aunque el otro juez se encuentre expedito en el lugar no puede conocer en el asunto. Se vence el término de pruebas y las partes no han pedido evacuar las que le favorecen por falta de juez, o tal vez sufren graves perjuicios con la demora, o se hace ilusoria la acción ejecutiva porque el demandado en este tiempo dispone de los bienes con que podía pagarse el acreedor. Parece pues que en estos casos debían suplirse los jueces de Paz lo mismo que los alcaldes para que los ciudadanos no sufran perjuicios en sus intereses, y que la justicia se administre con rectitud y prontamente. “3° Entre los juicios de menor o mayor cuantía hay un espacio vacío que los tribunales llenan según les acomoda por la falta de mandato expreso. Tal es una demanda que pasa de cincuenta pesos, y no de ciento. Unos jueces la admiten como juicio verbal y la escriben en el libro de conciliaciones, fundándose en que conoce de ella el alcalde por sí solo con apelación al Tribunal de Arbitramento. Otros exigen que se presente libelo en papel sello quinto con cuya copia se cita al demandado y firman un expediente separado, fundándose en que en el libro de conciliaciones no deben estamparse demandas que pasen de cincuenta pesos. Me parece muy natural que las demandas cuya acción principal pasen de cincuenta pesos y no de ciento se escriban en papel sello sexto, en expedientes separados puesto que tienen apelación al tribunal de arbitramento, a quien se puede pasar el expediente original, haciendo extensivo este orden a los jueces de Paz que asociados de hombres buenos hoy conocen de estos juicios con igual apelación; así habría menos entorpecimiento, y el papel sello sexto tendría más expendio, pues actualmente tiene muy poco uso. “4°. El Tesoro Nacional se encuentra gravado con una gran cantidad de pesos por los sueldos que tiene que satisfacer a los empleados de justicia cuando la recaudación del impuesto no alcanza a cubrirlos. Mientras continúe el mismo sistema siempre tendrá el Tesoro Nacional que cubrir el déficit que resulte, y puede remediarse este mal haciendo más productivo el impuesto de justicia, y mucho más fácil la recaudación adoptando la medida siguiente. Propuesta una demanda, el autor pondría en el tribunal la cantidad a que ascienda el impuesto para gastos de justicia de la acción que intente. Si el juicio termina en la conciliación, o por transacción o disentimiento, antes después de ella, sólo se mandará entrar a la administración la cantidad que deba satisfacer con arreglo a lo obrado, devolviéndole el exceso, pero si fuere por sentencia entrará en caja toda la suma que haya consignado en el Tribunal, quedándole el derecho de reclamarlo del deudor en la ejecución de la sentencia como costos causados si fuere condenado en ellas. “Un ciudadano. “Mi amigo Guzmán: He visto por su periódico que ya está impresa la campaña del Perú, y suplico a Ud. me remita por el correo algunos ejemplares. Dispense mis molestias y mande a su afectísimo amigo y servidor que B.S.M.”. 87 Se trata de Juan Vicente González, véase nota al margen. 88 El Promotor fue un semanario caraqueño, en oposición a las ideas liberales de Antonio Leocadio Guzmán, que empezó a circular el 24 de abril de 1843, editado en la Imprenta de

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la mano para atacarlo, o sea contradecir algunas cosas de que hace alarde contra El Venezolano, pero tanto mis actuaciones, como tal vez la falta de capacidad me han contenido. Agradezca Ud. al menos mis buenos deseos”89.

Circula pues la obra, editada por Guzmán, con el título de “Campaña del Perú por el Ejército Unido Libertador de Colombia, Perú, B. Aires y Chile, a las Órdenes del Inmortal Bolívar, en los años de 1823, 1824 y 25 con Mapas de los Campos de Batalla que Dieron la Libertad a Aquella República y Aseguraron la Independencia del Nuevo Mundo, por Manuel Antonio López, Ayudante del Estado Mayor General Libertador”. Caracas, Imprenta de ‘El Venezolano’, 184390. La carátula es de color azul, o rojo, o violeta, con orlas muy características de la época. Autorizaba la edición el gobernador y jefe político de la Provincia de Caracas, cuyo texto es reproducido en la contraportada de la misma:

NOTA 1: El general Bartolomé Manrique empezó a figurar en las cuestiones políticas de Venezuela en la Revolución de 1835 y tres años después se desempeñaba como comisario del Cantón de Caracas y luego como jefe político del mismo, habiendo sido nombrado el 8 de noviembre de 1839 gobernador de la Provincia de “-Bartolomé Manrique91. Caracas, cargo en el cual actuó hasta comienzos de 1845. [Archi“-El Secretario, Francisco, J. Pérez”92. vo General de la Nación. Caracas. Sección Secretaría del Interior y La introducción reza así: Justicia. Tomo 184, folio 161 y Tomo 194, folio 209]. Blanco José “A los diez y ocho años de transcurso, mis recuerdos. ¡Ah! sí, mis recuerdos y el vivo interés de un extranjero amante de la libertad, me han estimulado a Félix y Ramón Azpúrua. Documentomar la pluma para transmitir a la posteridad algunos hechos que conservo tos para la Vida Pública del Liberen mi memoria. El tiempo ha discurrido como un sueño; pero en mi imagina- tador, etc. Tomo XIII, página 720]. ción está representado el cuadro de unos acontecimientos que forman la parte más importante de mi juventud. Hijo de la revolución, alimentado con las má“Hago saber que el señor Antonio Leocadio Guzmán se ha presentado ante mí reclamando el derecho exclusivo para publicar y vender una obra cuyo título ha depositado y que habiendo prestado el juramento requerido, lo pongo por la presente en posesión del privilegio que concede la ley de 19 de abril de 1839 sobre propiedad de las producciones literarias, teniendo derecho exclusivo de imprimirla, pudiendo él sólo publicarla, venderla y distribuirla por el tiempo que le concede el artículo 1° de dicha Ley. Dado, firmado de mi mano, sellado y refrendado por el secretario de este Gobierno en Caracas a catorce de noviembre de mil ochocientos cuarenta y dos.

George Córser, sin redactores conocidos. El último número es del 25 de marzo del año siguiente. En su despedida dicen los responsables de la redacción que: “Cuando resolvimos redactar un periódico no nos equivocamos en el cálculo de los resultados; sabíamos muy bien que no emprendíamos una especulación y en este sentido hemos obrado...Hemos pagado a la patria nuestra deuda de ciudadanos: unos dirán que mal y otros que bien: estamos conformes: jamás hemos soñado que obtendríamos unanimidad a nuestro favor. Nos retiramos de la escena pública y volvemos contentos a la humilde oscuridad de nuestra posición social”. [Febres Cordero, Tulio. Notas Bibliográficas. Periódicos viejos de Caracas. [En “Materiales para la Historia del Periodismo en Venezuela durante el siglo XIX”]. Ediciones de la Escuela de Periodismo, Universidad Central de Venezuela. Caracas [México, Gráfica Panamericana, S. de R. L.], 1951. Compilación, prólogo y notas de Pedro Grases, página 73 a 111]. [Página 86]. 89 Archivo Documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito, ya citado. 90 Este texto fue reproducido, exactamente, en Documentos para la Vida Pública del Libertador de Colombia, Perú y Bolivia, publicados por disposición del general Guzmán Blanco. Puestos por orden cronológico y con adiciones y notas que la ilustran por el general José Félix Blanco, Caracas, Imprenta de La Opinión Nacional de Fausto Teodoro de Aldrey, 1875. Tomo IX, páginas 530 a 555. Luego en Boletín de la Academia de la Historia. Caracas, 31 de marzo de 1924. Tomo VII, número 25, páginas 71 a 76, Caracas, 30 de junio de 1924. Tomo VII, número 26, páginas 77 a 80. Caracas, 30 de septiembre de 1924. Tomo VII, número 27, páginas, 47 a 52. Caracas, 31 de diciembre de 1924. Tomo VIII, número 28, páginas 99 a 128, Caracas 31 de marzo de 1925. Tomo VIII, número 29, páginas 5 a 14. Y en una segunda edición apareció con el título de Campaña del Perú...” por el Gral. Manuel Antonio López, en Caracas, Tipografía Garrido, 1946; con prólogo de Alonso Gil. 91 Se trata del general Bartolomé Manrique. Véase nota 1 al margen. 92 Véase nota 2 al margen.

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NOTA 2: El doctor Francisco J. Pérez fue juez de Paz en 1835, secretario de la Junta Consultiva de Hacienda en 1839 y secretario de la Gobernación de la Provincia de Caracas, desde 1840 hasta 1845. Después perdemos su nombre en toda actividad pública. [Archivo General de la Nación. Caracas. Sección Secretaría del Interior de Justicia. Tomo 185, folio 380].


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ximas del siglo, mi educación fue militar; en cuya carrera casi desde mi infancia y sin otro maestro que la experiencia fortifiqué mis sentimientos. Sin otros principios me arrojo en una nueva, no como escritor, sino como testigo fiel de los acontecimientos a que me refiero. “Al publicar esta obra, que carece de los documentos oficiales a que necesariamente debo referirme, me sobrecoge el temor de que muchos de mis conciudadanos la considerarán con poco mérito; pero me lleno de satisfacción y de confianza cuando vuelvo la vista al continente americano y me convenzo de que en cada uno de los ángulos de las Repúblicas de Buenos Aires, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Nueva Granada, Venezuela y aún México existen centenares de individuos que, como yo, han sido testigos de los hechos a que me refiero: ellos pueden desmentirme, pues con este objeto escribo antes que desaparezcan de la sociedad”93.

Inmediatamente se inicia lo que López denominó “Para la Historia”: “Concluida la campaña del Ecuador en Colombia el año de 1822, el Libertador solicitó permiso del gobierno para marchar al Perú con el ejército. “La más grande de sus creaciones, la República de Colombia, existía ya, inscrita en el catálogo de las naciones por los esfuerzos portentosos de su genio. Pero no era esta la misión que el destino del género humano había confiado a Bolívar; era la Independencia completa, absoluta e irrevocable del continente americano. Este era el pensamiento íntimo de Bolívar, este era su destino. Desde la infancia de la guerra de la Independencia, en los campos sangrientos de Venezuela, nuestro grito de guerra era viva la América Libre. Desde las selvas más remotas de Venezuela y en medio de los más grandes reveses, Bolívar, dominando todos los sucesos, las glorias y las adversidades, superior a cuanto pudiera estrechar el horizonte de sus vastas miras, pensaba y trabajaba por la libertad del Perú como de México, de Guatemala como de Buenos Aires. Cubierta de luto Venezuela, decía Bolívar a los argentinos en el año octavo, ella os ofrece su hermandad, para cuando cubierta de laureles haya extinguido los últimos tiranos que profanen su suelo. “Además, Colombia no podía gozar la libertad e independencia que había conquistado: veinte mil soldados españoles sostenían las conquistas de Pizarra al Sur de nuestras fronteras; y parecía decretado por el Cielo que los bravos vencedores que fijaron sobre las bocas del Orinoco el Iris de la Libertad, hubiesen de conducirlo en triunfo hasta el Potosí”94.

En la última página relata lo que ha sido la lucha en el Perú y concluye: “El arrojando pronóstico del mes de marzo se ve cumplido en el de diciembre. Esta es quizás la obra más grande que jamás ejecutó un mortal”95.

Pero antes hace una anotación sobre la noticia de la revolución de Valencia96: “El día 18 del mismo mes [julio de 1826] el Libertador la recibió con un profundo sentimiento de dolor, porque entreveía que se iba a destrozar la obra de tantos sacrificios, y su primer impulso no fue otro que tratar de calmar la agitación de los partidos en su patria, sin atreverse a decidir sobre la línea de conducta que debía tomar. En esos momentos fue escrita aquella carta al general Páez97, que muchas veces ha corrido impresa en varios papeles públicos,

Es el introito, con el título de “Al Lector”, sin número de página. López, Manuel Antonio. “Campaña del Perú”, páginas 1 y 2. 95 Ibídem, .página 80. 96 Se trata del movimiento separatista denominado La Cosiata, por el cual el general José Antonio Páez, asesorado por algunos políticos, entre ellos el doctor Miguel Peña, desconocía el gobierno central de Bogotá y aspiraba a un enfrentamiento con el Libertador. [Véase Dentro de La Cosiata, por Eloy G. González. Caracas, Imprenta Nacional, 1907]. 97 Ver nota número 27 sobre datos biográficos de Páez. El documento a que hace referencia fue fechado en Lima el 8 de agosto de 1826 y se puede ver en Cartas del Libertador. Tomo V [1826 junio de 1827]. Segunda Edición. Caracas [Italigráfica C.A.], 1967, páginas 234 a 237. 93

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contestación de otra que nunca ha llegado a publicarse. “Este nuevo motivo de interés para el Libertador, le obligó a dejar el Perú, y a pesar de la afectuosa oposición de todos sus habitantes, y aún del Gobierno, en el mes de septiembre se embarcó en el Callao para Guayaquil, abandonando aquellas playas, que no volvieron a ser holladas por sus plantas durante su vida. El general Juan José Nieto, afrodescendiente, nació en Cibarco, entre Baranoa y Tubará, en el hoy departamento del Atlántico, el 24 de junio de 1805. Mariano Molano amplía su biografía: “En 1840 participó en la guerra de los Supremos, al lado del general Carmona. Fue hecho prisionero en Tescua y enviado a Bocachica y Chagres. Se estableció después en Kingston, donde vivió cinco años. Regresó a Cartagena en 1847 y dos años más tarde fundó el periódico La Democracia […] El 22 de julio de 1851 se posesionó como gobernador en propiedad, y en 1852 decretó la expulsión del obispo Pedro Antonio Torres. Reelegido para un período de dos años, tomó posesión de la gobernación el 1 de enero de 1854 y apoyó el golpe de Estado encabezado por el general José María Melo, el 17 de abril de ese año […] sancionó la primera Constitución municipal de la provincia de Cartagena. En 1859 se levantó contra el gobernador conservador Juan Antonio Calvo y se hizo cargo del mando. La Asamblea Constituyente lo proclamó general y lo eligió presidente del Estado […] sancionó, el 12 de enero de 1860, la segunda Constitución Política del Estado de Bolívar […] decretó, el 3 de julio de 1860, la separación del Estado de Bolívar de la Confederación Granadina. El 21 de noviembre marchó al Estado del Magdalena y derrotó en Santa Marta al general Julio Arboleda. El 25 de enero de 1861, en Barranquilla, el general Nieto se declaró en ejercicio del poder ejecutivo de los Estados Unidos de Colombia, en su calidad de segundo designado […] nuevamente presidente […] se posesionó del cargo el 12 de enero de 1862. Sobre los años finales de Nieto, Joaquín Ospina, en su Diccionario biográfico y bibliográfico de Colombia, dice: «El 3 de febrero del mismo año [1862] sancionó el Código Civil. El 18 de julio de 1863 sancionó la tercera Constitución Política del Estado.

“El general Sucre98 quedó de Presidente en Bolivia. El general Córdoba99, con su división de cuartel en varios pueblos de esta República. Tres cuerpos del ejército de Colombia en Arequipa, al mando del general Sanders100, a quien se le ordenó que se embarcase con ellos en Quilca y viniese a Lima a ponerse a la órdenes del general Lara101, que fue nombrado general en jefe del Ejército. “El autor dejó aquel país en este mismo tiempo, y los acontecimientos que ocurrieron después pertenecen a otra Pluma”102.

Coincidió la publicación del libro de Manuel Antonio López con la del “Catecismo Político Constitucional Para Uso de las Escuelas Primarías”, del comandante Juan José Nieto 103, aparecido en Cartagena104, así como de otras dos obras caraqueñas, de las cuales, como de la citada, se publicaban avisos en El Venezolano. Eran estas: “Proclamas del Libertador”105, recopilación de Antonio Leocadio Guzmán y “Descripción de las Honras Fúnebres Consagradas a los Restos del Libertador Simón Bolívar en Cumplimiento del Decreto Legislativo de 30 de abril de 1842. Hecha por orden del Gobierno”, por Fermín Toro106 editada en la Imprenta de Valentín Espinal107, 1843.

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SUCRE

Gran mariscal de Ayacucho, coronó su carrera en Ayacucho [9 de diciembre de 1824], y fue presidente de la República de Bolivia [1826-1828]. Asesinado en las montañas no de Berruecos, sino de la Unión, Nariño el 4 de junio de 1830.

Hemos visto la insistencia de Manuel Antonio López para que Guzmán tornase el mayor interés posible en que los planos fuesen impresos con lujo de detalles, sin modificar el fondo de los mismos. Pues bien, la obra circuló con tres ilustraciones: El “Croquis de Junín”, que está colocado entre las páginas 38 y 39, litografiado por Muller y Staphler108 y dibujado por Carranza109 y F. GRAL. JOSÉ MARÍA CÓRDOBA

Véase nota al margen. Véase nota al margen. 100 El general Arturo Sanders nació en Valencia [Venezuela] y empezó sus servicios a la libertad a partir del 5 de julio de 1811 y su actividad genial la rúbrica en Carabobo en 1821. Después pasa a la Nueva Granada y al Perú en 1823 para estar en Junín y Ayacucho un año después. Fue hecho prisionero en Lima el 26 de enero de 1827 por las tropas colombianas insubordinadas, pero de regreso al Ecuador hace la campaña de Pasto [1828] y luego la de Tarqui en 1829, retirándose a la vida privada [Scarpetta y Vergara. “Diccionario, etc.”, página 564]. 101 Se trata de Jacinto Lara. Véase nota al margen de la siguiente página. 102 López, Manuel Antonio. “Campaña del Perú”, página 80. 103 Véase nota al margen. 104 Arboleda, Gustavo. “Historia Contemporánea de Colombia [desde la disolución de la antigua república de ese nombre hasta la época presente]”. Tomo II [Administraciones de Herrán y de Mosquera] 1841-1849. Bogotá, [Librería Colombiana de Camacho Roldán & Tamayo, Casa Editorial de Arboleda & Valencia], 1919, página 165. 105 Proclamas del Libertador Simón Bolívar. Caracas Imprenta de El Venezolano por M. J. Rivas, 1842. 4h., 63 [1] p. 21 cm. 106 Véase nota al margen. 107 Valentín Espinal nació en Caracas el 16 de marzo de 1803, y fue uno de los más destacados impresores durante la primera mitad del siglo XIX. Es tan variada y nutrida la producción de su imprenta que ha merecido estudios de primer orden de parte del ilustre doctor Pedro Grases y de otros elocuentes críticos y bibliógrafos. Se inició como aprendiz en 1815 en los talleres tipográficos del español Juan Gutiérrez. En 1823 fue Miembro de la Municipalidad de Caracas y en 1828 Diputado en la Convención de Ocaña. Luego ocupó una curul en el Congreso después de 183.0 y en 1858 en la Convención de Valencia. En 1863 fue consejero de Estado. Murió en Caracas el 28 de noviembre de 1866 [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario, etc.”, páginas 241-242. González Guinán, Francisco. “Historia Contemporánea de Venezuela”. Caracas, 1915. Tomo 8, página 513]. 108 Muller y Stapler, fueron dos alemanes que establecieron la primera litografía en forma en Caracas en el año de 1841, y la cual vendieron en 1848 a Carmelo Fernández, el ilustre y grande pintor venezolano. Ya antes, en 1844, habían cedido una parte a Martín Tovar y 98 99

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Desde 1814 empezó su fecunda campaña militar que culminó en Ayacucho donde fue ascendido en el propio campo de Batalla a General de División, cuando apenas cuenta veinticuatro años cumplidos. Murió asesinado por el coronel Ruperto Hand, después de la batalla del Santuario, el 17 de octubre de 1829 [Porras Troconis, G. “Biografía de José María Córdoba”, Bogotá, Editorial Santafé, 1952, [Biblioteca de Autores Colombianos].

DON FERMÍN TORO [Rodríguez, Ramón Armando Diccionario, etc. página 788].


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Lossada110. El de Matará, Corpahuaico y Matacangallo, entre las páginas 48 y 49, litografiado por los mismos y elaborado por Lossada, y luego el de Ayacucho, entre las páginas 66 y 67.

GRAL. JACINTO LARA En 1810 ingresó al ejército revolucionario e hizo toda la campaña de los años 11 y 12 Y la Admirable, a las órdenes de Bolívar, en 1813. Luego con Páez las del llano, con Santander la de la Nueva Granada hasta 1819. Pasó al Sur y tuvo destacada actuación en Junín y Ayacucho y en 1827 aún estaba en Lima con la División Colombiana Auxiliar del Perú. Pasó a Bogotá en 1828 y de aquí a Venezuela. En 1843 gobernador de su natal provincia, hasta 1847, separándose definitivamente de la vida pública [Mac-Pherson, Telasco. “Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del Estado Lara, por... Barquisimeto”, 1883. Puerto Cabello, Imprenta y Librería de J. A. Segrestáa, 1883, páginas 271 a 289].

DR. JOSÉ MANUEL RESTREPO Grabado tomado de: Papel Periódico Ilustrado 1881-1887: reproducción de los grabados en madera (xilografías). Banco de la República. 1968. En 1827 publicó en París la “Historia de la Revolución de la República de Colombia”, en 10 volúmenes con un atlas. [Ospina, Joaquín “Diccionario etc.”, Tomo III, páginas 404 a 406].

Hay que agregar un aspecto notorio en cuanto a este libro, ya que Manuel Antonio López anotó que la “Campaña del Perú” la escribió a “excitación del señor coronel Alejandro Mackenssie” 111, amplio colaborador quizás112 y personaje que ejerció en su vida de intelectual una gran influencia, como vimos en el texto de “Las Tardes de un Panteón”113. Dejaba así un trabajo histórico de conquista para un glorioso pedestal. Razón tuvo cuando escribió en 1878 que su obra no fue inútil al señor Restrepo 114 y a “otros historiadores posteriores, como que les ha merecido más de una honrosa mención que agradezco”115, para luego asentar que: “Mi relación de 1843 no ha sido contradicha públicamente, que yo sepa; por el contrario fue bien acogida aunque rozaba susceptibilidades encontradas; y la han confirmado extensas documentaciones biográficas y otros escritos parciales publicados después”116.

Tovar, el más genial maestro de nuestra pintura, y quien apenas contaba 17 años. [Boulton. Alfredo, Historia de la Pintura en Venezuela. Tomo II. Época Colonial. De Lovera a Reverán, Caracas, Editorial Arte, 1968 página 158]. 109 Antonio José Carranza nació en Caracas el 17 de junio de 1817, hijo de Pedro Donato Carranza y Concepción Goicochea. Casó con Felicia Rojas. Desde 1840 hasta 1877 figuró en la Academia o Escuela de Dibujo de Caracas, habiéndose destacado como director y maestro de nuestra pintura. Además fue periodista, crítico y uno de los más codiciados retratistas de la época. Murió en su ciudad natal el 31 de marzo de 1893 [Boulton, Alfredo. Historia de la Pintura en Venezuela, páginas 86, 88 Y 90]. 110 Creemos que se trata de Fernando Lossada, hijo de Juan Antonio Lossada y Antúnez y María Luisa Gutiérrez, Celis y Pineda, y hermano de José Demetrio, el famoso redactor de El Correo Nacional, primer periódico de Maracaibo en 1821, año este en que figuró Fernando como Alférez en la Batalla de Carabobo, con apenas 15 años de edad, es decir que había nacido en 1806, y cuando trabaja en litografía en Caracas ya es un hombre de 37 años. [Faria de Hands, Augusta. “Los Tres Primeros Periódicos de Maracaibo”, página 334. [En Materiales Para la Historia de la Imprenta y el Periodismo en el Estado de Zulia]. Compilación de Augusto Millares Carlo y Carlos Sánchez Díaz. Caracas [Ediciones de la Presidencia de la República], Artegrafía C.A., 1970, páginas 330 a 349. 111 Ya vimos los vínculos que 10 unieron a este personaje, de quien hacemos un comentario en la nota número 74. 112 López, Manuel Antonio. “Recuerdos Históricos del Coronel…, Ayudante del Estado Mayor General Libertador. Colombia y Perú - 1819 -1826”. Bogotá, Gaitán, Editor, 1878, página V. 113 Ver nota número 59. 114 Se trata del doctor José Manuel Restrepo. Véase nota al margen. 115 López, Manuel Antonio. “Recuerdos Históricos, etc.”, página V. 116 Ibídem, páginas V y VI.

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e despide López de la ciudad de San Felipe y en 1844 se encuentra de nuevo en Caracas, donde desgraciadamente, ve morir a su esposa117.

Y una vez más se evapora del escenario público. Era un trotamundos inquieto y talentoso, al que quizás se le quedó en las venas la pasión viajera y de riesgos que le deparó su juventud lozana, penetrada por los avatares de la guerra, desde sus diez y seis años. El Venezolano desaparece. Antonio Leocadio Guzmán es reducido a prisión el 3 de octubre de 1846 acusado de subversión118. Se le procesa y en 1847 es sentenciado a muerte. Mas la altivez del jefe de Estado, general José Tadeo Monagas119, lo salva del patíbulo, conmutándole la pena el 2 de junio del mismo año por la expulsión perpetua del territorio nacional120. Pronto se reivindica y desde Curazao comienza un ardoroso combate político, con toda la vivencia del caudillo que llegaría lejos. Y con estas miras, y estos fines, logra que muchos de sus antiguos servidores y amigos sean colocados en determinados puestos de la administración pública, y de rudo opositor expatriado se yergue en colaborador del primer magistrado. Manuel Antonio López se desempeña como juez de paz de Uría, en el Cantón de San Luis, provincia de Coro, posiblemente desde el comienzo de 1846 y en los días finales de 1848 solicita, y le es concedido, un permiso para hacer uso de licencia por varios días121. Sin embargo la patria natal lo llamaba y debía incorporarse a las luchas políticas y militares. No era diferente el panorama en los dos países, con la circunstancia de que ya en 1849 Antonio Leocadio Guzmán no es el proscrito sino el vicepresidente de la República, y en la Nueva Granada, se desempeña como jefe del Estado, el general José Hilario López. Pero no pisa su tierra de origen para encontrar la tranquilidad y la paz. El señuelo de las acciones bélicas mina de pesar el panorama. Se disipan sus aspiraciones de servir al país en el derrotero de las letras. Las armas rechinan y el puesto en el frente de combate lo solicita desde lejos. Las presillas que levantó a pulso de soldado de la independencia se sorprenden ahora cuando la guerra es una hecatombe entre hermanos. Y así, en 1851, asume en Pasto la defensa del gobierno legítimo122 y en 1854 cuando el general José María Melo 123 da golpe de fuerza que derriba las instituciones e instaura la dictadura, el coronel López se enfrenta a la usurpación como jefe del López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”. Lamentablemente en ningún momento López da el nombre de la esposa y de los hijos. 118 Machado, José E. “El Día Histórico”. Caracas Imprenta Nacional 1970, página 428. 119 Véase nota al margen. 120 Machado, José E. Obra citada, página 254-255. 121 Archivo General de la Nación. Caracas. Sección Secretaría del Interior y Justicia. Tomo 342, folio 80. 122 Arboleda, Gustavo. “Diccionario, etc.”, página 242. 123 Véase nota al margen de la siguiente página. 117

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GRAL. JOSÉ TADEO MONAGAS Se inició en 1813 como alférez de caballería y actuó brillantemente en 1814, para hacerse aún más célebre entre 1815 y 1821, habiendo combatido este año en Carabobo. Se retiró en 1822 de la vida pública y volvió a ella en 1835. Presidente de la República del 1 Q de marzo de 1847 al 20 de enero de 1851 y del 31 de enero de 1855 al 15 de marzo de 1858. Diez años después fue jefe de la Revolución Azul [Rodríguez, Ramón Armando. “Diccionario etc.”, páginas 486-487, y Castellanos Rafael Ramón. Guzmán Blanco Íntimo, página 67].


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Estado Mayor de las Fuerzas de Antioquia124.

GRAL. JOSÉ MARÍA MELO El general José María Dionisio Melo y Ortiz nació en Chaparral a comienzos del siglo XIX y se formó en Ibagué. En 1819 ingresó en las fuerzas patriotas y de 1820 a 1822 actuó, en el Sur de Nueva Granada ya como teniente. De allí pasó a Ecuador y Perú y estuvo en Junín y Ayacucho, al frente de una compañía. Después se radicó en Venezuela donde casó con María Teresa Vargas París, cuñada del general Rafael Urdaneta. Fue de los conspiradores de la Revolución de las Reformas en 1835, y por esa causa se le expulsó. Residenciado en Saint Thomas, y luego en Brema. De regreso a su patria colaboró en los gobiernos de Obando y López. En 1850 ascendió a coronel. El 17 de abril de 1854 dio un golpe de fuerza y se declaró dictador hasta el 4 de diciembre de 1854, cuando fue derrotado. Después del indulto sale extrañado del país, y muere fusilado en Méjico el 16 de junio de 1860. [Samper y Grau, Tulio. “Melo”. En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá marzo de 1924. Volumen XVIII. Número 154, páginas 484 a 488].

El personaje de la desgarradora actitud es el mismo general Melo a quien ya López conocía ampliamente, pues desde Curazao, al 8 de octubre de 1831, había hecho solicitud al Gobierno de Venezuela para establecerse en Caracas125, y aprobada la misma pasa a dicha ciudad en 1832126, habiéndose comprometido con los complotistas del movimiento de Las Reformas, que derrocó al presidente José María Vargas 127, en 1835. Triunfantes las fuerzas de la legalidad se le condena a la pena capital, por sentencia dictada por el juzgado de primera instancia del segundo circuito judicial de Carabobo en Puerto Cabello, el 11 de agosto de 1836128, pena que se le conmuta el 13 de septiembre siguiente por la expulsión perpetua del territorio de Venezuela129. La acción del teniente coronel López contra el dictador arranca desde el comienzo mismo de la rebelión, y ya para julio de 1854 se encuentra en Antioquia como enviado para “hacer mover a la capital el ejército antioqueño”130. El 18 del mismo mes embarca en Nare, junto con un batallón, a bordo del vapor Nueva Granada, para llegar a Buenavista al medio día siguiente. Comanda las fuerzas el coronel Juan Antonio Gómez131 y entre una pléyade de altos jefes viene también el general Marcelo Buitrago132, quien prestó invalorables servicios a la causa133. Pero un grave suceso vendría a grabarle a López más huellas profundas en los sentimientos de hombre cristiano y cariñoso. En su libro publicado en Bogotá en 1863, que tanto describe su existencia en Tocuyo de la Costa, en 1836, agrega una página titulada “Dieciocho Años Después”, en donde anota la tragedia de “la pérdida del objeto más caro para mi corazón, por quien daría dos vidas si las tuviera en cambio de la suya: una hija de nueve años siete meses, que exhaló el último suspiro de su vida entre mis brazos” 134. Era la última niña, nacida en Caracas, momentos antes de la muerte de su esposa, que, como ya vimos, desapareció en 1844135.

Restrepo, José Manuel. “Historia de la Nueva Granada, por...”. Bogotá, Editorial El Catolicismo, 1963. Tomo II, página 356. 125 Archivo General de la Nación. Caracas. Sección Secretaría del Interior y Justicia. Tomo 38, folio 199. 126 Ibídem. 127 Ver nota número 58. 128 Archivo General de la Nación. Caracas. Sección Secretaría del Interior y Justicia. Tomo 145, folio 255 a 262. 129 Ibídem. Tomo 148, folios 17 al 45. 130 Espinosa, Eduardo. “Diario de la Campaña de 1854, por el Alférez...” [en Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, febrero de 1917, Año XI, número 123, páginas 156 a 182] [página 159]. 131 De Juan Antonio Gómez pocas referencias hemos logrado. En 1851 fue ascendido a coronel, desempeñándose como gobernador de Mompós, siendo trasladado el mismo año a Santa Marta. En 1852 es jefe provisional de Medellín y gobernador en 1854 [Arboleda, Gustavo. “Historia Contemporánea”. Tomo III, páginas 170, 283, 381 Y 470]. 132 El general Marcelo Buitrago nació en Tunja en 1800. Fue de los héroes de la guerra de la Independencia, habiendo combatido en varios frentes. En 1830 defendió al Gobierno en la acción de El Santuario. En 1840 se esforzó en defensa de la legalidad, y, así mismo, en 1854. En 1860 participó en la Confederación Granadina. Fue representante al Congreso en varias oportunidades. Murió en Bogotá en 1869. [Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.”. Tomo I, página 350]. 133 Espinoza, Eduardo. Obra citada, página 159. 134 López, Manuel Antonio. “Las Tardes de un Panteón”, página 35. 135 López, Manuel Antonio. “Apuntes Autobiográficos”, citados en la nota 6. 124

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López cumplió una larga actividad en sus funciones específicas contra la dictadura del general Melo. Combatió en Tíquisa, Bosa, Las Cruces y el 4 de diciembre del mismo año entró victorioso a Bogotá136.

Cuadrillas en la Plaza de Bolívar 1847, óleo de 1938. Cortesía de Eleonora Friedman.

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Arboleda, Gustavo. “Historia Contemporánea”, ya citada. Tomo IV, páginas 321 a 322.

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VI E N EL E JÉRCITO. L A R EBELIÓN DE 1859 Y EL G ENERAL T OMÁS C IPRIANO DE M OSQUERA. “L AS T ARDES DE UN P ANTEÓN ” .

E GRAL. TOMÁS C. MOSQUERA En 1816 era teniente. En 1820 hizo la Campaña del Sur a las órdenes del general Juan José Valdés. En 1823 era jefe del Estado Mayor de la División de Operaciones contra Pasto. Fue ayudante de Campo y secretario del Libertador. Intendente en Popayán [1828]. El 9 de octubre de 1829, coronel efectivo. En 1845, Presidente de la Nueva Granada. Gobernador del Cauca en 1859, año en que se sublevó contra el presidente Mariano Ospina Rodríguez, tomando a Bogotá el 18 de julio de 1861 para fundar los Estados Unidos de Colombia, como su primer presidente. En 1866 es de nuevo Jefe del Estado [Scarpetta y Vergara. “Diccionario, etc.”, páginas 366 a 370. Arboleda, Gustavo “Diccionario, etc.”, páginas 288 a 291]. Véase “El Demente Exquisito” de Víctor Paz Otero.

n 1855 López es designado para ejercer funciones de fiscal militar137, mas su permanencia en tal destino es breve, pues acontece un hecho que rubrica el desconocimiento por parte del Congreso Nacional de la gran tarea que todos los militares leales a la Constitución habían desarrollado. El 22 de marzo, en vísperas de dejar la secretaría de Estado para el despacho de guerra y marina, el general Pedro Alcántara Herrán138, se dirige al Cuerpo Legislativo y solicita ascensos para todos los beneméritos servidores que concurrieron “de los más lejanos puntos de la República a restablecer el gobierno en la capital, sin que fuera obstáculo para ello, ni su edad avanzada, ni la distancia, ni la escasez de medios y recursos de subsistencia. Todo lo arrostraron en obsequio de la constitución y la libertad y en cumplimiento de sus deberes, con el mismo entusiasmo de sus primeros años, cuando lidiaban por la independencia de su patria”139. Para López se solicitó el ascenso de teniente coronel graduado a teniente coronel efectivo140. Pero en sesión plena del 19 de mayo el dicho organismo negó el petitorio por 48 votos contra 19141. Por tal descalabro “los jefes militares en servicio se resintieron grandemente y varios renunciaron sus puestos”142. Entre estos debe haber figurado Manuel Antonio López, quien no aparece en ninguna actividad pública hasta 1859 cuando se le confía el cargo de jefe del Estado Mayor de una de las poderosas columnas de las fuerzas que mandaba el general Joaquín París143, y que se habían organizado por orden del general Emigdio Briceño 144, gobernador de Cundinamarca, para combatir la rebelión surgida en el Estado de Bolívar145. Mas ya para comienzos del siguiente año parece que tiene serios inconvenientes con el presidente Mariano Ospina Rodríguez146 y se repliega en actitud de espera.

Ibídem. Véase nota al margen. 139 Arboleda, Gustavo. “Historia Contemporánea”, ya citada. Tomo IV, página 321. 140 Ibídem. 141 Ibídem. 142 Ibídem. 143 Véase nota al margen. 144 El general Emigdio Briceño nació el 11 de septiembre de 1800 en Carache [Estado Trujillo, Venezuela], hijo de Manuel Ignacio Briceño. Hizo la campaña de 1813 con el Libertador y cayó prisionero de los españoles en 1815 y escapado se mantuvo escondido hasta el 6 de marzo de 1820, cuando fue incorporado como subteniente en el Batallón Vargas. Combatió en Carabobo [24 de junio de 1821] y luego en el sitio de Puerto Cabello y en 1822 hizo la campaña de Maracaibo y Coro. Después del 25 de septiembre de 1828 se marchó de Bogotá y de regreso en 1830 combatió al general Urdaneta. Actuó en la faena militar de 1840 en el sur de Colombia y actuó hasta 1842 en este colapso. En 1854, ya general, estuvo en acción contra el general Melo. Murió en Bogotá en enero 6 de 1874. Restrepo Briceño, Fernando. Emigdio Briceño. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, marzo de 1903. Año I, número 7 páginas 325 a 331]. 145 Arboleda, Gustavo. “Historia Contemporánea”, ya citada. Tomo VI, páginas. 10 y 11. 146 Véase nota al margen. 137

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GRAL. PEDRO ALCÁNTARA HERRÁN Hizo las Campaña del Sur [1823], Perú en 1825 y Ayacucho [1824] como comandante de Húsares de la Guardia. Presidente de la República de 1841 a 1845. Diplomático en Washington. Ministro de Guerra [Otero Muñoz, Gustavo. “Cien Cancilleres Colombianos”, etc., páginas 150-152].

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A los pocos meses forma filas en las tropas del general Tomás Cipriano de Mosquera147, quien abre operaciones contra el gobierno. Así es como López combate en Campo Amalia, Subachoque, Usaquén y San Diego148, y como antes, en aquel 4 de diciembre de 1854, se presenta en Bogotá con laureles de triunfo el 18 de julio de 1861149, para ser investido con el cargo de jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Militares de Cundinamarca150 y participar en la contienda posterior al mando de las fuerzas que el 14 de abril de 1862 derrotan a los rebeldes en Boquerón de Lenguasaque 151. Así mismo el 18 de septiembre se bate con ardentía en el Alto de Santa Bárbara, a las órdenes del general Santos Gutiérrez152, quien al referirse a sus subalternos, dos días después, expresa que “a ellos el honor de la victoria”153. DR. MARIANO OSPINA RODRÍGUEZ Presidente de la República [1857-1861] [Ospina, Joaquín. Diccionario, etc., Tomo III, páginas 169 a 171].

GRAL. JOAQUÍN PARÍS Fue a la campaña del Sur bajo las órdenes del general Manuel Valdés. En la batalla de Bomboná [1822] herido ascendió a coronel; en 1827 comandante general del Departamento de Cundinamarca. Actuó contra la revolución de Melo en 1854 y el 5 de febrero del año siguiente fue elegido por el Congreso Designado para ejercer el Poder Ejecutivo. [Restrepo Sáenz, José María “Gobernadores y Próceres de Neiva”, páginas 200 - 210. Scarpetta y Vergara en “Diccionario, etc.”, dicen que murió en la citada Villa en marzo del dicho año].

Véase nota al margen. Arboleda, Gustavo. “Diccionario”, ya citado, página 242. 149 Ibídem. 150 Ibídem. 151 Boletín Oficial. Bogotá, 27 de abril de 1862, número 70 página 1. 152 Véase nota al margen en la siguiente página. 153 Actos oficiales del Gobierno Provisorio de los Estados Unidos de Colombia, Recopilados conforme a lo dispuesto por el decreto de 7 de abril de 1862. Apéndice. Bogotá, Imprenta de Echeverría Hermanos, 1863, página 135. 147

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Transcripción Página 1 “Ciudadano general, Mosquera

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“Mi estimado general, “Aunque no he tenido el gusto de recibir contestación de mis anteriores, siempre le fatigo con mis insinuaciones, y ahora lo hago con un motivo justo, reclamando de usted dos cosas a que me considero con derecho. “Usted me ofreció en Piedras, que al entrar a Bogotá con el ejército sería coronel efectivo. Yo creo que llené mis deberes en las campañas que en la Barrigona, Chaguaram-ba, Campo Amalia, el 6, 12 y 13 de junio en Usaquén y el 18 de julio que entramos a Bogotá, me encontraba siempre en mi puesto, y usted está en el caso de cumplirme su palabra, mandándome el despacho de coronel efectivo. “Sea lo otro, manifestándole el estado de escasez en que me encuentro, pues la escasa pensión que disfruto no me alcanza para mantener a mi familia, mucho más cuando esta

Página 2

Página 2 “se paga en billetes que sufren un gran descuento, por lo cual no he podido hacer una muda de ropa, que estoy desnudo y ya me da vergüenza salir a la calle. También por esto quiero la efectividad de coronel, pues mi pensión así será mayor, porque no necesito servir tras años en este empleo para disfrutarla, porque mi calificación es por servicios, no por tiempo. “Espero que usted no desatenderá [sic] mis justas peticiones: el despacho se confirma una orden para que se me dé una buena cuenta para vestirme, de cuyos costos le quedará resonando su siempre afecto servidor y amigo, “Manuel A. López – Diciembre 22 de 1862”

Carta de Manuel Antonio López Borrero a T.C. de Mosquera. Levantada por Óliver Lis en el Archivo Central del Cauca ©.

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En 1863 se extasía leyendo en El Colombiano154, el gran periódico de Antonio Leocadio Guzmán155 en Bogotá, frecuentes avisos anunciando la venta de su celebrado libro sobre la Campaña del Perú, en la edición de Caracas de veinte años antes, edición de apenas 900 ejemplares y de la cual aún quedaban algunos. Sinsabores del escritor. El tenaz periodista de El Colombiano era el mismo Guzmán que había editado su obra en la capital de Venezuela, y que desde 1860 estaba residenciado en Bogotá, muy amistado con el general Mosquera156. Aquí hace política y labor cultural, pues el 7 de septiembre de 1861 fundó el célebre semanario ya citado, que es un emporio de testimonios históricos, de fe unitaria, de luz para trasmontar los pináculos en la gloria inmarcesible del Libertador, y el cual mantendría en sus manos hasta el 20 de noviembre de 1863, cuando de regreso a su patria lo deja bajo la dirección de unos amigos, pero desvinculado totalmente de tan formidable tarea. El ya coronel López publica en este último año “Las Tardes de un Panteón”, editado en la Imprenta de la Nación, con treinta y seis páginas de dieciséis centímetros, y que denominó “obra histórica escrita por Manuel Antonio López en su proscripción”. Es un trabajo elaborado en dos etapas, la primera, que conforma casi todo el texto, en 1836, cuando residía en Tocuyo de la Costa, y el final, de dos páginas, con el título de “Diez y Ocho Años Después”, plasmado en Bogotá en 1854. Parece una autobiografía mezclada con lo místico, en donde aflora una convergencia entre la ficción y la realidad, entre la filosofía tomista y el espiritismo, entre la personalidad permanente de cordura y el yo misterioso, confundido y escéptico.

El Colombiano empezó a circular el sábado 7 de septiembre de 1861, en formato cuarto, bajo la dirección de Antonio Leocadio Guzmán, quien fue su propietario hasta el número 95, de fecha 20 de noviembre de 1863, pues desde el 27 del mismo apareció a cargo de los redactores de La Libertad quienes lo editan hasta el número 125, que circula el 19 de junio de 1864. 155 Ver nota número 77. 156 Ver nota número 150. 154

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GRAL. SANTOS GUTIÉRREZ El general Santos Gutiérrez Prieto nació en El Cocuy [Boyacá] el 24 de octubre de 1820. Se doctoró en jurisprudencia en 1839. En 1851 se inició en la carrera militar, habiéndose distinguido en los combates contra el general Melo en 1854. En 1860 se rebeló contra el gobierno del doctor Mariano Ospina Rodríguez y después de actuar al lado del general Mosquera recibió en la Convención de Río Negro el homenaje más elevado a militar alguno de esa época, habiéndosele ascendido a general de División. Fue senador y representante, gobernador de varios Estados y presidente de la República del 19 de abril de 1868 al 31 de marzo de 1870. En esta fecha fue designado ministro plenipotenciario y enviado extraordinario en Francia. Murió en Bogotá el 16 de febrero de 1872 [Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.”. Tomo II, páginas 288-289].


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de nuevo, como en su fama tradicional de hombre y de soldado, se escapa de la lupa inquisidora del biógrafo. Su huella se borra al descampado de la realidad histórica, hasta que el 14 de julio de 1866 aparece como cónsul particular de los Estados Unidos de Colombia en Ciudad Bolívar [Venezuela]157. Volvía pues a ese país para ocupar envidiada posición en la modesta y renombrada villa de Angostura, a la margen derecha del poderoso río de la Libertad, el Orinoco. Este consulado existía desde el 20 de septiembre de 1848158. Pero no sería mayor de los diez y seis meses su permanencia allí. Renunció cuando terminaba el año de 1867 porque el clima le era inhóspito, porque la ausencia le devoraba las entrañas de patria grande que se dilataba en su ser, porque la soledad amamantaba su edad de recuerdos, malabarismo de la ciencia histórica que le llamaba a seguir escribiendo.

Tomado de http://maps.google.es/maps?q=Angostura

Mucho hizo allí por la unidad de las patrias gemelas, que para él apenas eran un solo rito de fe bolivariana en su pulso uniforme de confraternidad. Se dedicó a entrelazar testimonios de cariño y de respeto por la integración, en el cáliz de nuestro común cordón umbilical; abrió el compás del análisis geo-económico-político para proponer y hacer del río Meta, no la ruta sobre las aguas sino el basamento de la perspectiva para navegarlo, irradiando la unidad de las dos naciones, y así lo hace constar en la abundante correspondencia sobre el tema159. El sino constante de la vida del héroe lo arrastraba a patentizar su fe laboral en villas y ciudades a las márgenes de corrientes fluviales. Ya lo vimos en Tocuyo de la Costa, en San Felipe, con el Yurubí al lado, y ahora en Ciudad Bolívar con esa vena de plata que dice del poderío de la Guayana y del Amazonas.

Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Documento inédito. Ibídem. 159 Ibídem. 157

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Pero el tedio lo embriagaba. Ya no era la evocación de las horas juveniles, ni la ausencia de la familia su sola pena. Ahora lo asaltaba el dolor de la nómada actividad de siempre, la falta de comunicación con sus amigos, la falta de paisanos para el diálogo, porque en este puerto apenas “hay un colombiano”160, y el calor hace crecer la nostalgia, y el barco que pasa aumenta la remembranza. Regresa a Bogotá161, donde estaba sembrado desde niño por el gran amor de la abuela que, como ya vimos, era uno de sus más caros afectos. A su Popayán de origen no volvió nunca. Retornó pues a la patria, bajo el palio feraz de su silencio ya no lo trastorna el uso del uniforme militar, ni jerarquías, ni prebendas que la guerra regala con la muerte o las heridas, en cualquiera de los dos bandos. Ahora ha madurado aún más su capacidad de escritor y de regenerador de conceptos históricos. Ama su gloria, pero más lo emociona plasmar la trayectoria de los Grandes en páginas homéricas. En Bogotá va al encuentro de los soldados de la prensa, que es una razón sublime que lo conquista. Ya no más combates en la bélica contienda. Ahora le corresponde volver sobre sus pasos de pergañante de cuartillas, y revivir sus horas libres de Tocuyo de la Costa en 1836 y de San Felipe de 1840 a 1843. Y con ello cincelar, purificar y despejar de pequeños abrojos el culto a la historia. La fama lo llamaba, y con ella su nombradía sin parangón, porque, ¿quién, cuándo y cómo, podrá prescindir de citarlo hora a hora, cuando se tenga que hablar de la tarea ciclópea del Libertador y de sus lugartenientes…?

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Ibídem. Arboleda, Gustavo. Diccionario, etc. página 242.

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VIII E N EL “ D IARIO DE C UNDINAMARCA ”

l 1° de octubre de 1869 aparece el primer número de una publicación periódica que tendría en Bogotá una larga existencia. Es el Diario de Cundinamarca, editado por José Benito Gaitán162 en su moderno taller tipográfico, y en donde destacan como directivos Nicolás Esguerra 163 y Florentino Vezga164, a cual más importante en las letras colombianas.

LINO RUÍZ &

FLORENTINO VEZ GA AUTOR: JOSÉ MARÍA ESPINOSA CA. 1870 PINTURA [ÓLEO/TELA] 43 x 54,5 c.m. COLECCIÓN DEL MUSEO NACIONAL DE COLOMBIA

El doctor Florentino Vezga nació en el pueblo de Zapatoca en 1832. Se doctoró en filosofía, Derecho y Ciencias Políticas. Dejó escrita una célebre obra sobre la Botánica en Colombia. Redactor de varios periódicos importantes, secretario de Gobierno y Hacienda de Cundinamarca, Representante al Congreso Murió en Bogotá en 1888. [Ospina, Joaquín. Diccionario, Tomo III, página 956].

DR. NICOLÁS ESGUERRA Vivió fuera del país, desterrado, en 1844 y en 1888. Miembro de varias academias europeas y americanas, secretario de Estado en los despachos de Gobierno, Relaciones Exteriores y Hacienda, Tesoro y Crédito Público, Guerra, etc. Cónsul general en el Perú, Ministro Plenipotenciario en Francia, Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y Perú etc. [Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.”, Tomo 1, páginas 744-745].

No va a ser indiferente a tan hermosa empresa el coronel Manuel Antonio López, ya no promesa sino realidad en el cenáculo de las cuestiones de la historia y de la filosofía. Así es como lo vemos actuar espléndidamente con páginas sobradas de recursos lingüísticos para escribir sobre los anales patrios, aunque él siempre se resistió a creer en su faena de esta índole, y reculaba hacia una modestia excesiva y hasta cruel. Acaso esto mismo sea hoy el motivo que lo hace ignorado y ajeno a muchos. Porque poco se sabe de él, con amplitud, deducimos que temía hablar de sí y esquivaba juicios alrededor de su existencia. Ello se lo contagió un poco, o mucho, aquel coronel irlandés Alejandro Mackenssie, de quien hace referencias con tanta devoción en el libro “Las Tardes de un Panteón”. Da la impresión que nunca le hubiesen cicatrizado las heridas recibidas en los combates del espíritu, pues bien se duele de su extrañamiento de la Nueva Granada, en 1829, y seguirá doliéndose del suceso, lo que más lo afectaría aún, porque demostró ser un gran bolivariano desde 1843. Sin embargo en este aspecto no hay que olvidar que serenadas las pasiones y apagadas las hogueras del encono, en 1842 fue José Antonio Páez quien decretó el traslado de los restos del Libertador, de Santa Marta a Caracas, y Antonio Leocadio Guzmán165, el promotor de los homenajes al gran capitán de la libertad de América, homenajes impulsados y propuestos desde las páginas de El Venezolano166. El coronel López afianza el dominio de conocimientos sobre esa palpitante jornada de la guerra en el Sur, de 1821 a 1826, sin perder ocasión para recalcar los más portentosos acontecimientos. En esta índole de actividades se incorpora al periódico y comienza la faena en el número 50, correspondiente al 9 de diciembre de 1869, con una enjundiosa “Descripción de la Batalla de Ayacucho”. Y año tras año, hasta 1882, sería fiel intérprete del análisis histórico, pues se nota en cada artículo el deseo de hacer algo determinante. Bien puede aplicarse a él un párrafo del doctor Héctor García Chuecos, cuando en su libro “Relatos y Comentarios” expresa que es necesario crear una historia crítica y documental “que abarque y juzgue en todos sus pormenores nuestro pasado, en el cual brillan hombres eminentes, grandes ideas y notabilísimos sucesos, haciendo contraste con figuras desteñidas, errores lamentables y acciones sin importancia; balance en el que José Benito Gaitán nació en Bogotá el 16 de mayo de 1827. Desde muy joven se dedicó a la tipografía junto con José María Vergara y Joaquín Borda. Como poeta se inicia en 1853 en El Pasatiempo. Editó el Diario de Cundinamarca desde 1869 hasta 1891, con algunas interrupciones. En 18166 junto con Vergara publicó el “Almanaque de Bogotá y Guía de Forasteros”. En 1874 fue secretario de la Legación de Colombia en Francia. Murió en 1916 [Ospina, Joaquín. “Diccionario, etc.”, Tomo II, página 19]. 163 Véase nota al margen. 164 Véase nota al margen. 165 Ver nota número 77. 166 Ver nota número 78. 162

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sale sin embargo ganancioso el ideal noble y abnegado por encima de las pasiones desbordadas, animó a los grandes representativos de la Nacionalidad”167.

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García Chuecos, Héctor. “Relatos y Comentarios Sobre Temas de Historia Venezolana”. Caracas, Imprenta Nacional, 1957, página XI. 167

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IX E L 20 DE J ULIO DE 1872. P ROYECTA O TRO L IBRO .

DR. MANUEL MURILLO TORO El doctor Manuel Murillo Toro nació en Chaparral el 19 de enero de 1816, graduándose de abogado en 1836, en Bogotá, para desempeñarse como oficial mayor de la Cámara de Representantes de 1837 a 18.:10. En 1849 fue secretario de Relaciones Exteriores y en 1857 Presidente del Estado de Santander. Gran periodista, escritor y político. Fue electo por voto popular presidente de la República en 1864, y volvió a serlo de 1872 a 1874. Murió en Bogotá el 216 de diciembre de 1880. [Otero Muñoz, Gustavo. Cien Cancilleres Colombianos, etc., páginas 185 a 187].

El día de la solemne proclamación de la independencia se conmemoraba desde 1820, no solamente en Bogotá, sino en todas las ciudades. Era el tributo de las generaciones que nacían al calor de la libertad. El tributo a los paladines de aquella notoria demostración de altruismo y amor patrio. En 1872 “la tranquilidad que se disfrutaba entonces indujo al presidente, doctor Manuel Murillo Toro168 a festejar el 20 de julio de manera digna de un pueblo civilizado y culto”169. No cabe en pocas cuartillas la descripción de los actos que llenaron de grandeza esas horas. “Las salvas de artillería y las bandas de música que recorrían la ciudad anunciaron a sus moradores que empieza a lucir la aurora del día de la patria”170. Hubo desfile de carros alegóricos y los héroes fueron representados por niños, descendientes casi todos de aquellos. En uno de esos carros se presentaban los trofeos de guerra “tomados al enemigo a costa de fabulosos y cruentos sacrificios”171. Y la custodia la hacían viejos soldados que todavía con la presencia física y moral, hacían aún más patético el suceso. Eran los veteranos que habían paseado su gloria a las órdenes de los libertadores.

Alegoría de los nueve Estados de la Unión. Fotografía anónima, 1872. Archivo de la Fotografía en Colombia, Museo de Arte Moderno, Bogotá. Nota Iconográfica: “Se representó así la forma alegórica femenina del Estado, sublimado con el blanco de los vestidos y las guirnaldas que portaba cada una de las jóvenes como símbolo de la fiesta republicana. Es en esta conmemoración de 1872, durante el segundo gobierno de Manuel Murillo Toro, cuando se celebran con mayor pompa y representatividad los aniversarios de la independencia. Es la apoteosis del sentido republicano en la escenificación de unos imaginarios que se manifiestan en los actos ceremoniales, en los nombres de las calles de la ciudad, en la ornamentación de la misma y en la composición del desfile. A ello se aunó la simbólica de la República, ya que "desde muy temprano se vio el pabellón nacional flotando en los edificios públicos y en las casas particulares”.

Véase nota al margen de la siguiente página. Cordovez Moure, José María. “Reminiscencias de Santafé y Bogotá”, Edición, prólogo y notas de Elisa Mujica, Madrid, Aguilar, 1957, página 405. 170 Ibídem, página 407. 171 Ibídem, página 410. 168 169

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EL ABANDERADO JOSÉ MARÍA ESPINOSA José María Espinosa fue bautizado en Bogotá el 2 de octubre de 1796. Tomó parte en la revolución del 20 de julio. Cadete en 1811. Alférez en 1813 hizo la campaña del Sur de este año a 1816. Abanderado de Nariño y al respecto escribió unas gratísimas Memorias. Destacó como pintor de retratos y miniaturas. Han hecho fama los que hizo del Libertador. Casó en primeras nupcias con María Sandino Borda, y luego con Bárbara de San Miguel. Murió en Bogotá el 24 de febrero de 1883. [Restrepo Sáenz, José María y Raimundo Rivas, “Genealogías de Santa Fe, etc.”, página 353].

DESFILE

MILITAR DE 1898 POR LA G R ABAD O . C OR T E S ÍA D E E LE ON OR A F RI E DM AN .

CALLE REAL

DE

BOGOTÁ.

A uno y otro lado de esas reliquias se elevaban en sus posiciones ductoras los heroicos guerreros. Un grupo poco numeroso… La vida se había fugado de los cuerpos de la mayoría. Apenas quedaban algunos, llenos de años y de condecoraciones, inmortalizados y ejemplarizantes, y allí marchaban, suspirando, pacientes y comedidos: Joaquín Posada Gutiérrez172, Vicente Gutiérrez Piñeres173, Manuel Antonio López, Enrique Weir 174, José María EsVéase nota al margen. Vicente Gutiérrez de Piñeres nació en Cartagena a en 1803 y a los diez años ingresó al ejército republicano. En 1815 estuvo con el Libertador en las Antillas y volvió al país en 1818, siendo teniente dos años después. En 1823 estuvo en la acción de Pasto, de donde siguió al Perú, participando en las principales batallas. En 1830 sostuvo el Gobierno del general Rafael Urdaneta. Murió en Bogotá, con grado de general, en 1875 [Ospina, Joaquín, Diccionario, ya citado, Tomo II, página 274]. 174 Enrique Weir era natural de Inglaterra. Fue general de Colombia habiéndose iniciado en la lucha por la independencia el 15 de junio de 1817. Sirvió en el Zulia y Costa Atlántica de la Nueva Granada hasta 1832. Fue comandante del Castillo de Bajo Seco, comandante general del Departamento del Istmo y desempeñó otros importantes cargos políticos y castrenses. Murió en Bogotá el 7 de octubre de 1871. [Ospina Joaquín, Diccionario, etc., Tomo III 172 173

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GRAL. JOAQUÍN POSADA GUTIÉRREZ El general Joaquín Posada Gutiérrez nació en Cartagena en 1797. En 1821 era teniente de Milicias. Hizo la campaña de Venezuela en 1822 y de Riohacha en 1823 para ocuparse durante los dos años siguientes de la Sección de Guerra en su ciudad natal. En 1830 estuvo al lado del general Urdaneta. Fue gobernador, diputado, etc., y en las contiendas civiles se destacó siempre al lado de los constitucionalistas. Dejó unas célebres memorias, publicadas en cuatro volúmenes. [Ver bibliografía] [Scarpetta y Vergara. “Diccionario, etc., página 485]. Murió el 30 de abril de 1881 en Bogotá [Ortega Ricaurte, Enrique. Cementerios de Bogotá, página 128].


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pinosa175, Nicolás Quevedo Rachadell176, Juan Masutier177, Santiago Fraser178, Ramón M. Arjona179, Ramón Acevedo180, José María Gaitán181, José de Dios Ucrós182, Eladio Cansino183, Alejandro Gaitán 184, José María Gonzá-

GRAL. JOSÉ DE DIOS UCRÓS Y BARRANCO Autor: Franco Vargas, Constancio. Ca. 1880. Pintura (Óleo/Tela). 67 x 54 cm Número registro: 384. Colección del Museo Nacional de Colombia. Foto: ©Museo Nacional de Colombia/Ángela Gómez Cely. Hizo varias campañas sobre Chagres, Portobelo y su ciudad natal. En 1832 combatió contra fuerzas ecuatorianas en el Sur y en 1840 se desempeñó en varias acciones de guerra en defensa del gobierno legítimo y en 1842 en Pasto. Luchó contra el general Melo en 1854 y contra Mosquera en 1860. [Ospina, Joaquín, Diccionario, etc., Tomo III, página 784]”.

página 989]. Sin embargo hay un error apreciable en Cordovez Moure al situarlo en actuación en 1872. 175 Véase nota al margen. 176 El general Nicolás Quevedo Rachadell nació en Caracas el 15 de diciembre de 1803, hijo de Nicolás Quevedo y Borges y María del Socorro Rachadell. Desde muy joven se inició en las campañas por la independencia, habiendo combatido en las acciones del Oriente de Venezuela en 1814 y 1815. El 10 de agosto de 1825 ascendió a Sargento Primero, el 1° de junio de 1826 a subteniente, el 7 de mayo de 1827 a teniente el 4 de diciembre de 1829 a Capitán, el 16 de agosto de 1830 a sargento mayor. En 1843 fue coronel y en 1864 el presidente de Venezuela. El mariscal Juan Crisóstomo Falcón, lo hizo general de Brigada. Residió en Bogotá desde 1827 hasta su muerte, acaecida el 6 de septiembre de 1874. Véase Castellanos, Rafael Ramón, “Páginas Históricas de Colombia y Venezuela a través del General Nicolás Quevedo Rachadell” [inédito] y “Bosquejo para una Biografía del General Nicolás Quevedo Raehadell”, Bogotá, 1971]. 177 Juan Masutier nació en Cartagena de Levante en 1793 y fue de los combatientes en la campaña del Sur de 1822 a 1824, habiendo actuado en Matará y Ayacucho. En 1829 peleó contra las fuerzas peruanas en el Portete de Tarqui, y un año después estuvo entre los enemigos del Gobierno del general Urdaneta. De 1839 a 1841 hizo las campañas de Pasto, Antioquia y Neiva, Murió en Bogotá, siendo teniente coronel, el l0 de junio de 1875. [Ospina, Joaquín, Diccionario, etc., Tomo Ir, página 700]. 178 Santiago Fraser era natural de Escocia. En 1819 fue aceptado como miembro del Cuerpo de Veteranos Irlandeses contratados por el Coronel Juan D’Evereux en Dublín. Tenía grado de teniente de Infantería. Ese mismo año llegó a Margarita y en 1820 estaba en las Antillas inglesas a las órdenes de Brión, cayendo prisionero de los españoles pocos días después. En 1821 en La Guaira fue nombrado en el Estado Mayor del Ejército, pero pocos meses después, como Ayudante de D’evereux llega a Bogotá y en 1823 es Sargento Mayor. Volvió a Venezuela e hizo la campaña de Maracaibo. En 1825 estaba en la Comandancia de Armas de Mérida que desempeñó de nuevo en 1826, para retirarse del ejército en 1827. Casó en Cúcuta con Petra Vergara, y allí fijó su residencia, habiendo desempeñado altos destinos en 1832. En 1849 fue Comandante de Armas en Panamá, en 1850 Inspector del Colegio Militar, en 1853 jefe de la Primera Sección del Ministerio de Guerra. En 1866 director del mencionado Colegio. En 1870, con grado de coronel, ministro de Guerra. Murió en junio de 1878 en Bogotá. [Otero D’Costa, Enrique. El coronel Santiago Fraser. En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá junio de 1926. Volumen XV, número 176, páginas 475 a 483]. 179 El coronel Ramón M. Arjona nació en Bogotá el 1 de agosto de 1805. Después de la batalla de Boyacá [1819] se incorporó al Ejército. El 25 de septiembre de 1828 fue de los defensores del Libertador. Combatió a favor de la constitucionalidad en 1841-1842, así como en 1851 y 1854. Fue Secretario de Hacienda en la primera administración del general Tomás Cipriano de Mosquera [1845-1849]. Murió en Guaduas el 22 de noviembre de 1887. [Restrepo Sáenz, José María y Raimundo Rivas, “Genealogías de Santafé”, ya citado, páginas 5253]. 180 El general Ramón Acevedo nació en Tunja en 1803 y empezó el 19 de noviembre de 1819 a servir en calidad de aspirante en el Ejército Republicano. Un año después era Subteniente y en 1822 teniente. Capitán en 1825. Teniente coronel en 1830. Coronel en 1851. General en 1862. En 1866 fue Secretario de Guerra y Marina. Su larga hoja de servicios es un fehaciente testimonio de abnegación. Murió en Bogotá el 12 de mayo de 1871. [Ospina, Joaquín. Diccionario. Tomo 1, página 24. Ortega Ricaurte, Enrique. Cementerios de Bogotá. Tomo Primero, Bogotá, Editorial Cromos, 1931, página 112]. Pero hay un error en Cordovez Moure al citarlo con vida en 1872. Posiblemente fue un lapsus o confundió los actos de este año con otros anteriores. 181 El general José María Gaitán Rodríguez nació en Bogotá en los albores del año de 1800 y ya para 1813 estaba en actividad militar por la libertad, y después de ser vencedor en las batallas de 1819 en la Nueva Granada sigue para Venezuela al año siguiente, pero regresó pronto y siguió al sur, actuando en Matará y Ayacucho [1824] Y en la toma de El Callao [1825]. Desterrado en 1828 por los sucesos del 25 de septiembre volvió dos años después y cumplió larga faena castrense, casi hasta su muerte acaecida en su ciudad natal en febrero de 1878. [Scarpetta y Vergara, “Diccionario. etc.”, páginas 166-167]. 182 Véase nota al margen. 183 Eladio Cansino nació en Bogotá y desde muy joven se incorporó a las fuerzas republicanas, habiendo hecho las campañas de 1822 en Pasto y Ecuador. Regresó a Bogotá con grado de teniente a finales de 1824 y en 1828 volvió al Sur, a las órdenes del gran mariscal de Ayacucho, y se destacó en la batalla del Portete de Tarqui en 1829. [Ospina, Joaquín, “Diccionario, etc.”, Tomo I, página 446]. 184 Alejandro Gaitán era natural de Bogotá. Como coronel tuvo destacada actuación en 1851 en defensa del gobierno legítimo. En 1854 fue miembro de la Junta Directiva de las Socie-

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lez185, Ramón Núñez186, Antonio Herrera187, Lorenzo González188 y Emgidio Briceño189. Era la marcha de la luz para el corazón de la fe nacional. Todos lucían “sus viejos uniformes, satisfechos al contemplar que no fueron estériles los sacrificios hechos para fundar la patria colombiana”190. Representaban en conjunto a tres naciones que tanto dieron por nuestra libertad. Las representaban de corazón, aunque la mayoría había optado por la ciudadanía colombiana. Eran los últimos exponentes de aquellas fuerzas de ardentía: ingleses, venezolanos, neogranadinos, y entre estos, de Cartagena y Santa Marta, de Bogotá, de Tunja y Zipaquirá. Este año revive en López el espíritu de cronista de la historia militar de la independencia. Vuelve a la carga con el verbo de “La Odisea” y de “La Ilíada”. No quiere cerrar los párpados sin afianzar la jornada. Casi setenta años pesan sobre su humanidad y tres décadas de evocación en la base para su pedestal, elaborado desde la hora en que las prensas venezolanas dieron a luz su primer libro, allá en 1843. Ahora ya ha roto el acero de su espada, se reduce a sí mismo en su notable personalidad y va a buscar la consistencia del plomo, ya no del de fogoso estruendo en las batallas, sino el de la dadivosa circunstancia de la imprenta. El tiempo trepida en su prisa de pintar de blanco las viejas cabelleras y de oxidar el metal de las armas y de las charreteras. Ruboriza la marquesina que disfraza el poder del rey sol, y la lámpara votiva del aliento ancestral. Sin embargo antes de que todo suceda y se calcinen los huesos, y se hielen venas y arterias y se quede el corazón como reloj sin fuerza en la última fase del minuto fatal, Manuel Antonio López se abalanza sobre sus recuerdos históricos, que mejor título no tienen, que mayor magisterio de dactiloscopia espiritual no pueden arrojar, y así nace, crece, se multiplica y prospera el rumbo de la estructura heroica en su tercer libro, radical de amor bolivariano, pasionario de guerra y de paz.

dades Democráticas, y ya como teniente coronel toma parte en la rebelión del general José María Melo. En 1858 candidatizado a diputado por Cundinamarca y un año después es nombrado ayudante del ejército. Murió en Bogotá el 27 de julio de 1884 [Arboleda, Gustavo. Historia Contemporánea, ya citada, tomos 39, página 235; 49, páginas 4 y 235 Y 59, páginas 421-657. Ortega Ricaurte, Enrique, Cementerios de Bogotá, ya citado, página 114]. 185 Véase nota al margen. 186 Ramón Muñoz nació en Tunja el 17 de mayo de 1810 y desde muy joven ingresó a las filas patriotas. Era hijo de Marcelino Muñoz y Carmen Prieto. Casó con Camila de la Torre y Araoz. Su faena fue larga y fructífera tanto en el ejército como en otros destinos públicos. Murió en Bogotá el 24 de septiembre de 1883. [Restrepo Sáenz, José María y Raimundo Rivas, “Genealogías de Santafé”, etc. Tomo I, página 293]. 187 Antonio Herrera natural de Bogotá se inició en la lucha independentista en 1810. Un año después era subteniente, en 1819 teniente. Capitán en l841 y sargento mayor en 1860. Hizo la campaña del Norte en 1815 y la del Sur en 1820. De 1839 a 1840 estuvo a las órdenes del general Pedro Alcántara Herrán en Pasto y en 1854 combatió la dictadura del general Melo. Murió en su ciudad natal en octubre de 1869, a los 85 años, [Ospina, Joaquín, “Diccionario, etc.”, tomo II, páginas 347-348]. 188 Lorenzo González nació en Bogotá el 4 de agosto de 1824, hijo de Francisco Javier González. A los dieciséis años, ingresó a las fuerzas patriotas y combatió en Bombona y otras importantes acciones en el Sur. Hizo la campaña de Venezuela en 1821 y dos años después sirvió en Maracaibo. En las contiendas civiles, con grado de coronel, participó en 1830, 1840, 1854 Y 1869. Murió en su ciudad natal el 5 de abril de 1877. [Ospina, Joaquín, “Diccionario, etc.”. Tomo II, página 213]. 189 Ver nota número 147. 190 Cordovez Moure, José María. Obra citada, página 410.

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CNEL. JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ A U T O R : José Gabriel Tatis Ahumada. Ca. 1843. Acuarela sobre marfil. Miniatura. 3 cm de diámetro. Colección del Museo Veinte de Julio de Bogotá. Hizo las campañas de La Goajira [1820-1821] y del Sur, en Ecuador, en 1822. Luego pasó a Venezuela y estuvo en el sitio de Puerto Cabello. En 1841 fue ascendido a coronel y nombrado comandante general del Departamento de Boyacá. Después fue gobernador del Socorro. En 1854 jefe de la Artillería y combatió al general Melo. [Ospina, Joaquín, “Diccionario, etc.”, Tomo II, páginas 215-216]”.


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Se le moría de arengas la grandeza ética de la prócera ciudad que le sirvió de cuna. De su Popayán casi rayano con el firmamento, inundado de estrellas, y él no podía perderse en el ocaso sin dejar este otro testimonio que lo vincula aún más a sus ascendientes y a su tierra, cuna de mártires, sepulcro de eminencias sin proyecto de gloria, sino con la gloria por proyecto, como el mismo general José María Cabal 191, que en el martirologio, con la esperanza trunca, le enraizó a las generaciones que siguieron la razón vital de la libertad y del decoro.

GRAL. JOSÉ MARÍA CABAL El general José María Cabal nació el 25 de mayo de 1769 en la Hacienda del Alisal de Amaione [vecindad, de Ruga], hijo de José Cayetano Cabal Escobar y María Teresa Barona. Estuvo preso en Cádiz [España]. Concurrió a la Junta Provisional de Cali en 1811 y fue jefe de las milicias independientes del Cauca. Presidente del Gobierno de Popayán en 1812. Fusilado en Popayán el 3 de septiembre de 1816. [Hernández de Alba, Guil1ermo y Alfonso, “El Colegio de San Bartolomé”, páginas 180-181].

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Véase nota al margen.

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X “R ECUERDOS H ISTÓRICOS ” De su primer texto de historia, publicado en Caracas, Manuel Antonio López desglosa algunas páginas y va ampliando juicios y noticias. Robustece el criterio analítico, y es eso lo que aporta año tras año, en selectas versiones, a los lectores del Diario de Cundinamarca. Ya hicimos mención al artículo sobre la Batalla de Ayacucho, publicado el 9 de diciembre de 1869. Seguiría luego otro referente a Pichincha en la edición número 397, del 24 de mayo de 1870, y el 23 de mayo de 1872, en el número 726, vigoriza el texto que denomina “Un Episodio de la Batalla de Pichincha o un Valiente Guayaquileño”192. Luego el 6 de junio da al público un texto que titula: “Acción de Pitayó Librada el 6 de Junio de 1820”193, y en La Opinión Nacional194, de Caracas, número 1034, el 23 de agosto siguiente, escribe de nuevo sobre la Batalla de Ayacucho195. Por último en este mismo diario, con fecha 12 de noviembre de 1875 hace “Un Ensayo Referente a la Acción de Gámeza. El Coronel Rook”196.

DR. JOSÉ MARÍA QUIJANO José María Quijano Otero nació en Bogotá el 26 de noviembre de 1836. Médico, periodista, diplomático, historiador y biógrafa. Murió en esta misma ciudad el 20 de agosto de 1883. [Ospina, Joaquín, Diccionario, etc., tomo III, página 359].

Entusiasmado con los comentarios que provocan tales colaboraciones conforma la nueva obra: “Recuerdos Históricos del coronel Manuel Antonio López, Ayudante del Estado Mayor General Libertador. Colombia y Perú. 1819-1826”, que edita en los talleres de la Imprenta de José Benito Gaitán197 en 1878198. El prólogo es del insigne escritor José María Quijano Otero199. Al hablar de la edición de Caracas de su Campaña del Perú, López escribe en el introito de esta obra que: “No tocaba ciertamente a un oficial subordinado el relatar tan grandes sucesos, ni bastaba su origen para dar autoridad al relato; pero antes de atreverme a ello aguardé en vano diez y nueve años a que por parte de Colombia lo hiciese alguno de los más caracterizados actores. Han corrido treinta y cinco años más, y el vacío está aún por llenar, y ya no sobrevive quien pueda hacerlo cumplidamente. Tenga esto en cuenta el lector, y ojalá sea bastante benévolo para interpretar mi nuevo atrevimiento como un tributo, como un bien intencionado servicio, más que como un acto, acaso disculpable, de personal vanagloria. GRAL. DANIEL FLORENCIO O’LEARY

Reproducido en Documentos para la Vida Pública del, Libertador, etc. de José Félix Blanco y Ramón Azpúrua, Tomo VIII, páginas 407 a 408]. 193 Ibídem, tomo VII, páginas 283 a 288. 194 La Opinión Nacional, fue un periódico de gran formato, ocho páginas y siete columnas. Empezó a circular en Caracas el 14 de abril de 1868, fundado por Fausto Teodoro de Aldrey y redactado por Rafael Hernández Gutiérrez. Aparecía los miércoles y los sábados. Salió sin interrupción hasta el 6 de octubre de 1892, fecha en la cual fueron destruidos los talleres por una asonada popular. [Machado, José E., Lista de algunos periódicos que vieron la luz en Caracas de 1808 a 1900, publicado en Materiales para la Historia del Periodismo en Venezuela durante el Siglo XIX, compilación, prólogo y notas de Pedro Grases. Caracas. Ediciones de la Escuela de Periodismo, 1951, páginas 78 a 111], página 106. 195 Reproducido en “Documentos para la Vida Pública del Libertador, etc.”, de José Félix Blanco y Ramón Azpúrua. Tomo IX, páginas 743, y 744. 196 Ibídem. Tomo VI, páginas 717 a 719. 197 Ver nota número 151. 198 En 1889 se hizo otra edición, corregida y aumentada, en la Imprenta La Comercial, de Bogotá, y en 1919 Rufino Blanco Fombona hace la tercera en la Editorial América, Biblioteca Ayacucho, volumen 40. Madrid. En 1952 aparece la cuarta en la Biblioteca de la Presidencia de la República de Colombia, volumen 6, Imprenta Nacional. 199 Véase nota al margen. 192

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Colección de Retratos de Personajes del Banco de la República.

Natural de Dublín [Irlanda] donde nació el 14 de febrero de 1801 [Machado, José E., “El Día Histórico”, ya citado, página 88]. Hijo de Jeremías O’Leary. Casó en Caracas con Soledad Soublette Aristiguieta. Llegó a América en 1818 y pronto es ascendido a teniente y luego a Capitán el 27 de marzo de 1819. Fue edecán y secretario del libertador y dejó un gran archivo que dio lugar a los 32 volúmenes de sus “Memorias” publicadas en Caracas [1879-1888]. Murió en Bogotá el 24 de febrero de 1854 [Carbonell, Diego, “General O’Leary Íntimo”, páginas 17 a 19].


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“Las Memorias200 del general Daniel Florencio O’Leary201, colmarán probablemente en una gran parte el vacío al que aludo, y nadie más competente que su autor para este fin, como actor y como testigo, no menos que por sus dotes literarias y por la íntima confianza que Bolívar, Sucre y otros jefes justamente le dispensaron; pero la expresada obra permanece inédita, otros deberes importantes privaron a O’Leary de participar en la campaña de Ayacucho, y en punto a incidentes y caracteres hay mucho que queda oculto a un jefe, por la misma altura y respetos de su posición, y que, fuera del esqueleto histórico oficial, suele constituir la parte más amena y humana de la historia, y dar la clave, las pequeñas causas, de grandes resultados. “En los últimos veinte años he solido dar a luz en la prensa periódica artículos sueltos conmemorativos de batallas y de episodios interesantes de la gran lucha, olvidados por otras plumas; y mi intención respecto del presente libro fue simplemente coleccionar en tal forma dichos artículos y terminarlos con una reproducción de mi opúsculo de 1843. Pero algunos amigos me aconsejaron llenar los claros dejando una relación continua, y rehacer las partes que conviniese: lo cual explica lo muy rápido de unas, lo muy circunstanciado de otras, tal cual repetición o resumen al principio de algunos artículos, y las dedicatorias que rematan uno o más de ellos: desigualdades que no afectan lo sustancial y que confío se perdonen a un soldado cuya única literatura es decir la verdad. “De cierto punto en adelante me ha ayudado espontáneamente en la revisión tipográfica del libro un amigo, sangre de próceres y apasionado como el que más por cuanto se relaciona con la historia y glorias de la patria. Al llegar a Ayacucho me pidió carta blanca para agotar la materia; a los datos que yo tenía escritos, unió cuantos más me hizo recordar o le procuró su entusiasmo diligente, y el resultado es ese capítulo, el de mayor novedad e importancia de mi obra, y por cuya redacción le consigno aquí mi cordial reconocimiento. No me autoriza para dar su nombre, pero creo que su espíritu lo denuncia202. “Así mismo nuestro benemérito investigador histórico, y querido amigo mío, José María Quijano Otero, se me ofreció para la introducción que va enseguida, ofrecimiento que desde luego acepté, como honrado y favorecido por él, y que pago a mi turno con el más vivo agradecimiento. Su aprobación da respetable apoyo a lo que, por callado hasta hoy, añadan estas páginas a las noticias del lector. “Puedan tan generosos auxiliares captar para mis ‘Recuerdos’ la benevolencia del público; y ojalá encuentre en ellos la juventud americana algo digno de su atención, siquiera para inducirla a buscar lecciones mejores que las mías, de las muchas que el patriotismo y el arte de la guerra inspirada y culta ofrece el estudio de los hechos de nuestros dos grandes capitanes, no inferiores por cierto a los más famosos del mundo de quien políticamente nos emanciparon su genio y su espada.

DR. RAFAEL POMBO Archivo del semanario El Espectador

“Aquí va mi alma llevando un abrazo a los demás camaradas que no duermen “Memorias del General O’Leary, publicadas por su hijo Simón B. O’Leary, por orden del Gobierno de Venezuela y bajo los auspicios de su Presidente General Guzmán Blanco, Ilustre Americano, Regenerador de la República”. Tomo 1. Caracas, Imprenta de la “Gaceta Oficial” 1879; tomos 2 al 10, Caracas, ídem, 1880; tomos 11 al 17, Caracas, ídem, 1881; tomo 18, Caracas, Imprenta de El Monitor, 1882; tomos 19 al 22, 27, y 28, Caracas, ídem, 1883; tomos 23 al 26, Caracas, Imprenta de El Monitor, 1884; tomos 29 y 30, Caracas, Imprenta y Litografía del Gobierno Nacional 1887, tomo 32, editado posiblemente en 1888 pero sin carátula ni portadilla, permaneciendo oculto hasta 1917. El Catálogo de la exposición de libros bolivarianos organizada con motivo del centenario del traslado de los restos del libertador a Caracas [16 de diciembre de 1942, 20 de enero de 1943). Edición de la Biblioteca Nacional. Caracas]. Caracas, C.A., Artes Gráficas, 1943, página 123. 201 Véase nota al margen. 202 Se trata del doctor Rafael Pombo, insigne escritor, poeta y crítico nacido en Bogotá el 7 de noviembre de 1833, hijo de Lino de Pombo y Ana María Rebolledo. Dejó una extensa bibliografía. Fue secretario perpetuo de la Academia Colombiana de la Lengua. Colaboró en todos los periódicos de su época. Murió el 15 de mayo de 1912 [Ospina, Joaquín, “Diccionario”, ya citado, tomo III, páginas 323-324, y Orjuela, Héctor H., “Biografía y Bibliografía de Rafael Pombo con la Colaboración en la Parte Bibliográfica de Rubén Pérez Ortiz”, Bogotá [publicaciones del Instituto Caro y Cuervo. Serir Bibliográfica. V.]. [Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo, 1965]. 200

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el gran sueño, y me permito excitarlos a que, antes de que él les llegue, rindan su testimonio”.

El prologuista anota, entre otras cosas que: “Cada época en la larga peregrinación de la humanidad varía sus tendencias, y a ellas vienen a amoldarse las costumbres. En antes el hombre de letras, que sólo buscaba en ellas una posición o mejorar la que tenía, escogía entre los altamente colocados el mecenas que apadrinará el libro, fruto de sus conocimientos o parto de su ingenio. Hoy no sucede así sino por excepción; y somos los aficionados a las letras quienes inclinándonos reverentes ante el autor y el amigo, solicitamos de él el permiso de presentar al público un nuevo libro que enriquecerá la literatura nacional, y será al propio tiempo prenda valiosa en nuestros anales históricos. De esta manera ansiamos -al menos es lo que a mí me pasa- salvar nuestros nombres a la sombra de aquellos a quienes, más afortunados, cupo en suerte hacer registrar los suyos en el libro de oro de los lidiadores de la Patria... ¡Honor a ellos!”.

Después de una interesantísima interpretación del contenido añade Quijano Otero: “Ahí termina el libro del coronel López: él no quiso llegar hasta la desaparición de la república colombiana, sacrificada a la ambición de los caudillos que creyeron engrandecer sus glorias empequeñeciendo el escenario en que figuraban como actores; ni menos a la época de las guerras civiles con que damos tormento a la patria; pero al dar punto a su trabajo nos recuerda los sacrificios que fue forzoso hacer para adquirirla, y nos muestra la generosa sangre que fue nuestro rescate, como protesta que, contra las pasiones que nos agitan, hacen desde la tumba nuestros mayores. “Hasta tal punto nos enseñaron ellos a amar la libertad, que más de una vez la hemos desconocido, y en casi todas ocasiones no hemos recordado que, como dice Cantú, ella es el verdadero judío errante que avanza, avanza siempre, avanza sin cesar, y…¡nunca llega!”.

El coronel López reproduce en este trabajo los mismos croquis de la edición de Caracas y además, una maravillosa litografía del Libertador, por Daniel Ayala203, joven maestro del grabado que tenía fama en toda la república, y aún fuera de ella.

Daniel Ayala nació en Bogotá a finales del SXVIII, y dedicado al grabado participó en varias exposiciones en 1846 y 1856. Fue discípulo de Celestino Martínez y junto con Ignacio Medrano estableció en Bogotá un acreditado establecimiento litográfico. Ya, sin embargo, en 1836, había figurado como xilógrafo, habiendo hecho un ensayo de una “Virgen de la Peña”. En 1849 hizo los grabados en acero para la reimpresión de la obra “Teatro Social del Siglo XIX”. En 1886 una litografía de “Nuestra Señora de la Peña”. En 1863 tanto Ayala como Medrano se dedicaban a hacer las láminas litografiadas que semanalmente acompañaba El Iris en su edición. Murió en Bogotá en 1900. [Ortega Ricaurte, Carmen, “Diccionario, etc.”, página 58. Giraldo Jaramillo, Gabriel, “El Grabado en Colombia”, páginas 143 a 145]. 203

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in figuración pública de otro género que la de historiador, Manuel Antonio López se mantiene en su hogar, ajeno a toda actividad política. Sin embargo, en 1879 “su coterráneo Manuel Pombo204 hizo firmar un

El doctor Manuel Pombo nació en Popayán el 17 de noviembre de 1827. Desde joven se dedicó a la política y la literatura, y su trabajo De Medellín a Bogotá, es una de las joyas literarias de Colombia. En 1854 intervino en la campaña contra el generar José María Melo, 204

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lujoso memorial al Congreso, para que se ascendiese al viejo vencedor en Pichincha, Junín y Ayacucho. Los miembros del cuerpo soberano defirieron a la excitación y López llegó así al más alto grado en la milicia”205. En tal sentido es como el mismo López le escribe a Antonio Leocadio Guzmán206 con fecha 28 de enero de 1882, que “aquí, como en Venezuela, en las conmociones políticas, se han hecho centenares de generales, y no era posible que quedara yo atrás... El año de 79 muchas personas notables de esta ciudad solicitaron al poder Ejecutivo que pidiera su consentimiento para ascenderme a general; el Senado accedió a ello unánimemente y fui general. Al año siguiente el Congreso, espontáneamente, me ascendió a general de División, cuyo empleo y la persona están a su disposición”207. Pero antes le da otra noticia a su antiguo amigo: “He tenido el gusto de recibir un recuerdo de Ud. en su apreciable carta de 23 del pasado que contesto empezando por agradecer infinitamente las atenciones que le ha dispensado a la baronesa de Wilson 208. Yo no pude ofrecerle otra cosa que un ejemplar de mis “Recuerdos Históricos” que Ud. también habrá visto, porque con ese objeto le remití al general Guzmán209 otro ejemplar, “Ud. que fue testigo de algo de lo que refiero sabrá juzgar mejor que otro alguno el mérito que tenga esta obra. Después he seguido escribiendo artículos sueltos; le remito por el correo el último que publiqué el 9 del pasado, nuestro gran aniversario, que tal vez cerraré con este las publicaciones de este género. “Las Memorias del general O’Leary210, no han tenido aquí en lo que se ha publicado ninguna aceptación, porque se reduce a cartas particulares, la mayor parte, muy insignificantes, que muy bien podían haberse omitido, reduciendo a un tomo las más interesantes, y también porque les parece muy cara. “Aquí todo marcha como el cangrejo, todo desapareció con nuestros primeros hombres, pero sobran ambiciones, ignorancia y mucha falta de virtud... Adiós, mi amigo, que ya este mundo no es para nosotros, tengo la esperanza de ir a otro mejor donde nos veremos”211.

Así transcurren los años. En 1889 ve publicada la segunda edición de Recuerdos Históricos212, la cual ha revisado cuidadosa mente, anota y aumenta. Pero aun en la prensa y en algunos otros vehículos de difusión, se habla solamente del viejo soldado y no del maestro en las disciplinas históricas. Se le menciona en el Directorio General de Bogotá de 1888213, escuetamente como: López Antonio, militar, calle 8a, número 117.

a las órdenes de su padre, el estadista Lino de Pombo. Con el doctor Miguel Chiarri hizo la recopilación de los “Doce Códigos de Cundinamarca”. Fue también exquisito poeta. Murió en su ciudad natal el 25 de mayo de 1898. [Ospina, Joaquín, “Diccionario, etc. Tomo III, páginas 325-326]. 205 Arboleda, Gustavo, “Diccionario, etc.”, página 242. 206 Ver nota número 77. 207 Archivo Documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito. 208 La Baronesa de Wilson fue Emilia Serrano de Wilson, nacida en España en 1843. Insigne escritora que dejó extensa bibliografía. Entre sus trabajos encontramos una “Biografía de Simón Bolívar” en su obra Americanos Célebres, publicada en 1888, Imprenta de los Sucesores de N. Ramírez y Compañía, Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela, páginas 57 a 103. 209 Véase nota al margen. 210 Ver nota número 206. 211 Archivo Documental de Rafael Ramón Castellanos. Documento inédito. 212 López, Manuel Antonio, “Recuerdos Históricos de la Guerra de Independencia por el Coronel... Colombia y el Perú. 18191820 [por error, pues es 1826]. Segunda Edición corregida y aumentada. Bogotá, Imprenta La Comercial, 1889. 213 El “Directorio General de Bogotá”. Año II, 1888, tenía como propietarios a Jorge Pamba y Carlos Obregón y se editó en la imprenta de La Luz, de M. A. Gómez.

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GRAL. ANTONIO GUZMÁN BLANCO El general Antonio Guzmán Blanco nació en Caracas el 29 de febrero de 1829 y murió en París el 28 de julio de 1899. Era hijo de Antonio Leocadio Guzmán y Carlota Blanco. Casó con Ana Teresa Ibarra y Urbaneja el 13 de junio de 1867. Se graduó de abogado en 1846 y al iniciarse la Guerra Federal es designado Auditor de Guerra. En 1866 representa al Gobierno venezolano ante varias cortes europeas. En 1867 es presidente del Congreso, pero un año después tiene discrepancias con el mariscal Falcón y se marcha al exterior, permaneciendo en París hasta agosto del mismo año. En 1869 se asila en la Legación norteamericana y sale hacia las Antillas, donde prepara una revolución que lo llevaría al poder el 27 de abril de 1870, manteniéndose en él hasta el 2 de marzo de 1877. Se aleja del país como ministro plenipotenciario y en 1879 regresa para ocupar de nuevo la primera magistratura hasta el 27 de marzo de 1884. Luego es electo de nuevo para tal destino el 26 de marzo de 1886 y lo desempeña hasta el 8 de agosto de 1888. Se residencia en París y allí muere. [Castellanos, Rafael Ramón, “Guzmán Blanco Íntimo”].


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l general Manuel Antonio López fue, pues, un militar sin sombras, y hoy es una luz de cobijar fronteras para borrarlas de la geografía de los mapas, porque más pesan los nombres que sostienen la gallardía, que ella misma alimentándose de nombres. Así, severamente conmovedor y conmovido, se burló de las edades y desafió la veneración de los tiempos, hasta que casi centenario, cerca a las filas del Monserrate, iracundo este en su majestuosidad, con el Guadalupe de testigo, se fue quedando dormido, para caer, definitivamente, el 11 de agosto de 1891214, tal vez embriagado de tambores y de cornetas, porque los héroes de aquellas perínclitas jornadas de la Independencia se acostaban sobre el pulso de Ulises y de Homero, suspirando en el humo del cañón por una patria única, la misma que conculcaron las apetencias personales de quienes juntos y distantes, cantaron el responso al sueño de Bolívar: su Gran Colombia, de hálito marcial y perentoria realidad. El Diario de Cundinamarca, apenas publicó dos pequeñas y escuálidas notas necrológicas, que contrastan con los juicios y comentarios muy abundantes, referentes a otro ilustre colombiano, el doctor César Conto215, muerto en la ciudad de Guatemala el 2 de julio de 1891. La vida misteriosa que llevó el general, casi solitario y peregrino, le cobró injustamente, con el silencio, hasta la noticia de la fecha de su hora postrera. Ni siquiera se hizo sentir, a despecho, “la gloria guerrera… ese arco iris fascinador que se levanta sobre las tempestades sangrientas, ese ojo de serpiente que fascina para destruir”, para decirlo con Abraham Lincoln. Y la gloria intelectual, la gloria de historiador, se había quedado escondida entre la maraña de las pasiones. Fue el último de la División de Vanguardia: y resistió tantos años, que en ese minuto fatal, cuando tañeron las campanas, cuando en la orden general del día en los cuarteles hubo clarín de duelo, quizás apenas unos pocos existían para llorarlo. §

Arboleda, Gustavo, Diccionario, etc., página 242. El doctor César Contó, nació en Quibdó, en el entonces Estado del Cauca, el 18 de enero de 1836. Se graduó en jurisprudencia en el Colegio Mayor del Rosario de Bogotá. Desempeñó altos destinos entre los cuales, el de ministro del Tesoro y Crédito Nacional en 1871-72. Cónsul General en Londres, representante al Congreso Postal de Lisboa, General del Ejército, Jefe del Partido Liberal. Fue redactor de varios importantes periódicos de Cali, Popayán y Bogotá. Expatriado por sus duras páginas de opinión se radicó en Guatemala, donde murió el 2 de julio de 1891. [Arboleda, Gustavo, Diccionario, etc. páginas 122-123]. 214 215

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Archivos y Microfilmes. Director: Fr. Alberto Lee López. Bogotá, enero-junio de 1967. Volumen l. Número 1, páginas 152 a 178]. [116] Otero D’Costa, Enrique.-EI Coronel Santiago Fraser. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, junio de 1926. Volumen XV, número 176, páginas 475 a 483]. [117] Otero Muñoz, Gustavo. Bocetos Biográficos de Cien Cancilleres Colombianos. [En Historia de la Cancillería de San Carlos. Volumen 1. Pórtico. Bogotá, Imprenta del Estado Mayor General, marzo de 1942, páginas 111 a 432]. [118] Otero Muñoz, Gustavo.-Historia del Periodismo en Colombia por... Bogotá, Editorial Minerva, S. A., 1937 [Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana. Sección 7a. N° 61]. [119] Otero Muñoz, Gustavo.-Semblanzas Colombianas, Bogotá, Editorial A. B. C., 1938, 2 Tomos. [Biblioteca de Historia Nacional. Volúmenes LV y LVI. [120] Pacheco, Luis Eduardo. La Familia Fortoul. [En Gaceta Histórica. San José de Cúcuta, enero a marzo de 1937. Año I N9 4, páginas 205 a 236]. [121] Pacheco, Luis Eduardo. La Familia Santander. Cúcuta, Imp. Departamental, 1940. Tercera Edición. [122] Papel Periódico Ilustrado. Bogotá, 1881-1885. 5 volúmenes. [123] Perazzo, Nicolás. Apuntes sobre la Independencia en el Yaracuy. 18101812. Caracas, Editorial Grafos C. A., 1964. [124] Perera, Ambrosio. Historia Genealógica de Familias Caroreñas. [Caracas, Gráfica Americana C. A., 1967] Segunda Edición. 2 Tomos. [125] Pérez, Felipe.-Anales de la Revolución Escritos Según sus Propios Documentos. Primera Época que Comprende desde el 19 de abril de 1857 hasta el 20 de julio de 1861. Por... Bogotá, Imprenta del Estado de Cundinamarca, 1862. [126] Pérez Ortiz, Rubén.-Seudónimos Colombianos. [Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo. Serie Bibliográfica, II] Bogotá [Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo], 1961. [127] Pérez Vila, Manuel. Índice de los Documentos Contenidos en las Memorias del General Daniel Florencio O’Leary. E1aborado por... Publicaciones de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Caracas, Imprenta Nacional, 1957. 2 Tomos. [128] Porras Troconis, G. Biografía de José María Córdoba, Bogotá, Editorial Santafé, 1952. [Biblioteca de Autores Colombianos]. [129] Posada, Eduardo. Apostillas. Bogotá [Biblioteca de Historia Nacional. Volumen XXXIX] Imprenta Nacional, 1926. [130] Posada, Eduardo. Bibliografía Bogotana. Tomo II. Bogotá, Imprenta Nacional, 1925 [Biblioteca de Historia Nacional Volumen XXXVI.]

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[131] Posada Gutiérrez, Joaquín. Memorias Histórico-Políticas. [Bogotá, Editorial Bedout, 1971] 3 Tomos. [132] Proclamas del Libertador Simón Bolívar. Caracas, Imprenta de "El Venezolano", por M. J. Rivas, 1842. [133] Quijano Otero, José María.-Diario. [Guerra Civil de 1860 y sucesos posteriores]. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, 1931 - 1932. Volúmenes XVIII, páginas 495, 600, 650; XIX, páginas 69, 151, 215, 293, 365, 585 [En cada página se inicia el texto]. [134] Restrepo, C. E.-Correspondencia del Señor Lorenzo Barilli, Delegado Apostólico de la Santa Sede ante el Gobierno de Colombia. 1'8541857. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, octubre de 1915. Año X Número 111, páginas 129 - 133]. [135] Restrepo, José Manuel. Diario Político y Militar. Memorias sobre los sucesos importantes de la época para servir a la Historia de la Revolución de Colombia y de la Nueva Granada, desde 1849 para adelante. Bogotá, Imprenta Nacional, 1954 - 1955. [Biblioteca de la Presidencia de la República] 5 volúmenes. [136] Restrepo, José Manuel.-Historia de la Nueva Granada, por... Tomo I, 1832 a 1845. Bogotá, Editorial Cromos, 1962, Tomo II. 1845 a 1854. Bogotá, Editorial El Catolicismo, 1963. [137] Restrepo Briceño, Fernando.-Emigdio Briceño... [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, marzo de 1903. Año 1. Número 7, páginas 325 331]. [138] Restrepo Canal, Carlos.-La Nueva Granada. Tomo 1. 1831-1840. Bogotá, Ediciones Lerner, 1971 [Historia Extensa de Colombia. Volumen VIII. Academia Colombiana de Historia]. [139] Restrepo Posada, José.-Arquidiócesis de Bogotá. Datos Biográficos de sus Prelados, por... Tomo I 1564. 1819 [Academia Colombiana de Historia. Biblioteca de Historia Eclesiástica "Fernando Caycedo y Flórez” Volumen II, Bogotá. Lumen Christi, 1961]. [140] Restrepo Posada, José.-Monseñor Lorenzo Barilli. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, junio-julio y agosto de 1946. Volumen XXXIII. Números 380 a 382, páginas 458 a 476]. [141] Restrepo Sáenz, José María. Gobernadores de Antioquia. Tomo II. 1819 - 1873. Completado y publicado por José Restrepo Posada. Bogotá, [Biblioteca de Historia Nacional. Volumen XII], Editorial Lumen Christi, 1970. [142] Restrepo Sáenz, José María. Gobernadores de Cundinamarca. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, septiembre y octubre de 1948. Volumen XXXV, números 407 y 408, páginas 473 a 505]. [143] Restrepo Sáenz José María. Gobernantes de Pamplona. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, enero - marzo de 1949. Volumen XXXVI, números 411 a 413, páginas 98 a 129].

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[144] Restrepo Sáenz, José María. Gobernadores y Próceres de Neiva. Bogotá, Editorial A. B. C., 1941 [Biblioteca de Historia Nacional. Volumen LXIII]. [145] Restrepo Sáenz, José María y Raimundo Rivas, Genealogías de Santafé y Bogotá. Tomo 1. Bogotá, Librería Colombiana [sin fecha]. [146] Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Caracas, 1939-1971. [147] Rivas, Raimundo. Historia Diplomática de Colombia [1810-1943]. Bogotá, Imprenta Nacional. 1961. [148] Rodríguez, Ramón Armando. Diccionario Biográfico-Geográfico de Venezuela. Madrid, [Imprenta de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares] [España], 1957. [149] Samper, José María. Historia de un Alma [Bogotá, Editorial Bedout, 1971] [Bolsilibros Bedout. Volumen 88]. [150] Samper, José María. La Conspiración de Septiembre. Drama histórico en cinco actos, y en prosa, por... Bogotá, Imp. del Neogranadino, 1856. [151] Samper y Grau, Tulio.-Melo. [En Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, marzo de 1924. Volumen XVIII. Número 154, páginas 484-488]. [152] Sanabria, Alberto. Cumaneses Ilustres. Caracas, Editorial Arte, 1965. [153] Scarpetta, M. Leónidas y Saturnino Vergara. Diccionario Biográfico de los Campeones de la Libertad de Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Perú, que comprende sus servidos, hazañas y virtudes, por. .. Bogotá, Imprenta de Zalamea, por M. Díaz, 1879. [154] Suriá, Jaime. Iglesia y Estado. 18101821 [Caracas, Editorial Sucre, 1967] [Ediciones, Conmemorativas del Cuatricentenario de Caracas]. [155] Tisnés, [S. CMF], Roberto M. Historia Ec1esiástica. Tomo IV. El Clero y la Independencia. 1810-1815. Bogotá, Ediciones Lerner, 1971 [Historia Extensa de Colombia. Volumen XIII. Academia Colombiana de Historia]. [156] Torrente, Bernardino. Fastos de Bogotá. [En Boletín [le Historia y Antigüedades. Bogotá, marzo de 1927 a marzo de 1928. Volumen XVI, páginas 190, 241, 308, 337, 53, 232 y 368 [En cada página citada se inicia el trabajo o continúa]. [157] Tosta, Virgilio. Tres Próceres Barineses. [En Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, enero-marzo de 1962. Tomo XLV. Número 177, páginas 7-64]. [158] Uribe, Antonio José. Anales Diplomáticos y 'Consulares de Colombia, Publicados bajo la dirección de... Tomo 1. Bogotá, Imprenta Nacional. 1900. Tomo II, Ídem., 1902. Tomo III, Ídem. 1914. Tomo IV, Ídem., 1914. Tomo V, Ídem, 1918 Tomo VI, Ídem, 1920. Tomo VII. Bogotá, Empresa Nacional de Publicaciones, 1957. Tomo VIII. Bogotá, Imprenta Nacional, 1958. Tomo IX, Ídem, 1959.

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[159] Vargas, José. Obras Completas. Caracas; Imprenta Nacional. 1965. 10 tomos. [160] Vargas, José. Obras Completas Volumen VI. [Actividades Universitarias, Actividades en el Parlamento. Presidencia de la República. Actividades en relación con el traslado de los restos del Libertador. Caracas. [Imprenta Nacional], 1965. [161] Velandia, Roberto. Historia Geopolítica de Cundinamarca. Edición de extensión cultural auspiciada por la Lotería de Cundinamarca. [Bogotá, Imprenta Departamental Antonio Nariño], 1971 [Biblioteca de Autores Cundinamarqueses]. [162] Villanueva Berrizbeitia, F. Dieciséis Cancilleres Venezolanos. Caracas. Ediciones de la Cancillería Venezolana. [Gráfica Americana, 1910].

GENERAL. MANUEL ANTONIO LÓPEZ BORRERO Autor: Franco Vargas, Constancio. Ca. 1880. Pintura [Óleo/Tela]. 67 x 54 cm. Número registro: 223 Colección del Museo Nacional de Colombia. Foto: ©Museo Nacional de Colombia/Ángela Gómez Cely.

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EL GENERAL MANUEL ANTONIO LÓPEZ L U S T R E

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I – En San Felipe, Apuntes Autobiográficos.........................................................................................................5 II – Partida Hacia Venezuela ............................................................................................................................... 11 III – El Libro Primero, Inédito Hasta 1863 ........................................................................................................ 13 IV – Su Trabajo sobre la Campaña del Perú. La Edición de Caracas en 1843. Epistolario con Antonio Leocadio Guzmán.................................................................................................................................................. 16 V – El Juez de Paz. La Vida Política en Venezuela. El Regreso a la Patria. La Dictadura de José María Melo ....................................................................................................................................................................... 23 VI – En el Ejército. La Rebelión de 1859 y el General Tomás Cipriano Mosquera ....................................... 26 VII – Cónsul en Ciudad Bolívar. El Retorno a Bogotá...................................................................................... 30 VIII – En el Diario de Cundinamarca ................................................................................................................ 32 IX – El 20 de Julio de 1872. Proyecta Otro Libro ............................................................................................. 34 X – Recuerdos Históricos .................................................................................................................................... 39 XI – El Ascenso a General ................................................................................................................................... 42 XII – El Último Minuto ....................................................................................................................................... 44 Fuentes de Consula .............................................................................................................................................. 45

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R. R. Castellanos