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difíciles y caprichosas en la vida y nadie es capaz de abrazarlo y manifestar amor por su hermano, amor por el compañero de milicia, amor por la gente con la cual uno va a llegar a su meta?. A partir de hoy necesitamos saber que el amor apostólico es un ingrediente fundamental para construir esa plataforma apostólica y profética, como también para que la palabra se cumpla. A partir de hoy vamos a velar con el verdadero amor por las necesidades de nuestros hermanos, por los problemas que todos en la vida vamos a transitar, por los momentos difíciles que a todos nos toca vivir, aún por las crisis, aún por esas discusiones, por esos desencuentros que podemos tener, vamos a poner todas esas cosas en un nivel secundario para priorizar que por sobre todas las cosas esté el AMOR. Cuarto Ingrediente Timoteo: La confianza Timoteo, tienes el ejemplo de los apóstoles, las oraciones apostólicas, el amor de un apóstol; pero también tienes la confianza de un apóstol. El texto dice v.5 “Trayendo a la memoria, la fe no fingida que hay en ti, la cual primero habitó en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” Pablo le dice: “Timoteo, yo sé que tu fe no es fingida”. Esta es una expresión de confianza de parte de Pablo a su discípulo Timoteo. Porque nosotros podemos simular ser buenos oradores, profetas, ser buenos echando demonios, pero lo que no podemos simular es nuestra fe, porque si fuera fingida todo el mundo se daría cuenta. Timoteo tenía la confianza de su Apóstol, porque la fe que habitaba en él, era una fe no fingida, real y sin hipocresía. Era una herencia espiritual que recibió de su madre y de su abuela; por eso confiaba en que él podía llegar a ser un obrero aprobado. Si tienes en cuenta todos estos ingredientes puedes presentarte a Dios como un obrero aprobado que no tiene de qué avergonzarse, la confianza de un apóstol. Cuando preparaba este mensaje me acordé de cómo llegué a Manantial de Vida y le compartí mi sentir al Apóstol Juan Ballistreri, ahora quiero hacerlo con ustedes. Llegué por primera vez a Manantial de Vida un veintinueve de Junio de 1997, con mi hermana Carina. Cuando terminó la reunión, el apóstol Juan empezó a profetizar y al primero que profetizó fue a mí, él empezó diciendo: “Joven, yo a ti no te conozco…” y era verdad, él no me conocía, demasiado si me conocían en mi barrio. Luego continuó: “aquel muchacho que está de pullover blanco…”, ese era yo y empezó a darme una palabra profética. Eso fue en el 1997. Luego de 15 años, ya en el 2012 todo es completamente diferente en la vida de aquel joven. El Ap. se casaba e iba a estar ausente durante marzo, por ello se determinó que uno de los matrimonios del presbiterio, que en este 198

Manual Profético 2013 - El Consuelo de Sion  

Manual Profético 2013 - El Consuelo de Sion - 5773 Ayin Gimel

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