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Manual Profético 2013 - Capítulo iv palabra dádiva, es una palabra hebrea antigua, “matán” que significa: presente, don, regalo apreciado. A su vez la palabra “matán” deriva de la palabra “Natán” que es usado con muchísimas aplicaciones: poner, hacer, negociar, ofrecer, entregar, pagar, presentar; pero el femenino de esta palabra es “matana” y significa dádiva, presente especial dado con afecto a alguien grande y que es algo muy grande para ese grande. Dádiva en sentido bueno es ofrenda para sacrificios, es don apreciado que se entrega por amor, es regalo ofrecido con entendimiento y con revelación. Traigo mis primicias, ofrendas, diezmos delante de Dios y lo hago con el corazón correcto delante del grande, por eso doy algo grande y apreciado por mí, lo cual me ensancha el camino y me lleva delante de los grandes. Pero debemos saber que “matana” o dádiva en sentido malo es soborno, es coima, regalo dado por codicia con intereses mal sanos. Es decir doy algo grande a un grande no en el sentido de que lo reconozco y considero, sino para sobornarlo y que me dé o me lleve a lo que yo quiero. Entonces allí estoy pervirtiendo algo establecido para bien, utilizándolo para algo malo. Esto no significa que no lo pueda usar para que se me abra el camino para fines nobles y buenos propósitos. La misma palabra para lo bueno, es utilizada para lo malo. El dador de la dádiva es quien tiene que chequear con qué motivación da, si lo hace por codicia, o lo hace porque es apreciado y porque a la misma vez sabe que eso lleva implícito que el camino se le ensanche y que sea llevado a gente importante. Jacob sabía esto, por eso cuando estuvo en Bet-el delante de Dios, el grande, le dijo: “Si tú vienes conmigo, me guardas de esta situación difícil y yo vuelvo aquí, tú serás mi Dios, la gente lo sabrá y haré voto de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. Dios le dijo en Génesis 31: “Yo soy el Dios de Bet-el que te apareció y me hiciste voto, yo no me he olvidado de eso”. Cuando Jacob sube a Bet-el da una dádiva tan grande, que Dios le reafirma todo y le dice: “lo que yo le dije a tu padre Abraham y a Isaac tu padre, ahora es para ti y tu casa, multiplícate y engrandécete”. Hermanos, entrega total significa no ser tramposo en sus finanzas con Dios. Todo lo que soy y tengo está al servicio del Señor. Amén. Por: Raúl Avila (Venezuela) Reseña pág. 231

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Manual Profético 2013 - El Consuelo de Sion  

Manual Profético 2013 - El Consuelo de Sion - 5773 Ayin Gimel

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