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eporte de prensa

Zamora:

¿víctima o victimario?

Foto: http://www.elperiodico.com.gt/es/20130720/hitech/231370/

Versión en español Febrero, 2014


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EN BUSCA DE UNA MEJOR GUATEMALA La razón de esta publicación Por el Grupo de Reflexión de San Rafael

Guatemala es un país que ha sufrido

mucho, en especial por el elevado nivel de ignorancia de su población producto de la larga lista de carencias sociales que la han inmovilizado por muchos años. Hoy cuando el país padece por nuevos jinetes apocalípticos que la amenazan, como el narcotráfico y la corrupción generalizada, queremos reflexionar en como poner en evidencia a quienes realmente impiden desde puntos de partida esenciales poder producir un cambio en nuestro destino y pensamos en que denunciando esto, hacemos un aporte real a Guatemala. Es bueno y hasta necesario traer a la mesa de discusión el papel de los medios de comunicación como estandartes de la libertad de expresión, como entidades vitales para la construcción y mejoramiento de la sociedades modernas y como uno de esos puntos de partida que puede facilitar el cambio tan deseado por todos los guatemaltecos. Hoy deseamos llamar a la reflexión asociando el carácter lucrativo de los propietarios de los medios de comunicación con el derecho a mentir, difamar y mal informar impunemente bajo la sombrilla del derecho a libertad de expresión. Si en algo se ha retrocedido en estos años, es en la irresponsabilidad que observamos en como se ha convertido la mala práctica periodística de recurrir al anonimato para publicar falsedades y atacar sin límite a personas públicas o privadas. Todo, escondiéndose en el derecho a informar sin cortapisa. Hoy, en Guatemala hay un ejemplo claro de esa mala práctica en un medio de comunicación que recurre al morbo alimentado con falsedades para mantenerse dentro del mercado de información. Su propietario, José Rubén Zamora Marroquín usa la mentira sistemática como arma

para ganar notoriedad o exigir de manera gansteril la pauta publicitaria. Pretende hacer negocios con sectores poderosos por debajo de la mesa, y cuando algo no sale de acuerdo a sus planes, recurre al ataque más infame e inmoral imaginable. Es claro que la libertad irrestricta requiere un nivel de responsabilidad muy alto; sin esa condición caemos en un campo de libertinaje en el cual la prensa se convierte en chantajista, verdugo y peligroso ente demencial que destruye a conveniencia sin tener la obligación de dar cuentas de sus actos a nadie. Ojalá y este documento abra la discusión académica y social, sobre la Prensa, para que las facultades de Derecho, Ciencias Políticas, Humanidades y Comunicación de las distintas universidades asuman y profundicen sobre lo que aquí queda plasmado. El señor José Rubén Zamora, del diario El Periódico es el responsable de una práctica que lleva más de veinte años y que consiste en una serie de ataques contra instituciones, funcionarios y empresarios, muchos de esos ataques, como ha quedado comprobado en el tiempo, fueron infundados y totalmente malintencionados. Zamora Marroquín se esconde en el anonimato para difamar y utiliza los apodos como una maña legal que le impide a los agredidos probar que fueron atacados e injuriados y de esa manera proceder penalmente contra este violador del sagrado principio de Libertad de expresión. Por supuesto, los que esto escribimos, reconocemos que en el actual gobierno, como en todos los anteriores, se cometen excesos que deben ser conocidos y denunciados por la población y por los medios de comunicación, todo en busca de la

perfectibilidad y funcionalidad de nuestra democracia y nuestra sociedad. Lo que no se vale, es hacerlo anónimamente, lo que no se vale es mezclar medias verdades con falsedades, para dañar a todos con lo que no se congenia. Y esto es precisamente lo que practica a diario el señor José Rubén Zamora Marroquín en su medio de comunicación. Hasta hace muy poco ninguno de los medios o analistas, habían asumido una postura frente a la violación de los códigos morales y éticos de libertad de expresión que sistemáticamente práctica José Rubén Zamora Marroquín, todos sabiendo que ha estado violando la ley y la ética periodística, durante largo tiempo habían decidido callar y convertirse en cómplices, hasta que hoy las plumas más serias e independientes de Guatemala han decidido romper el silencio y denunciar al abusador, iniciando para fortuna de Guatemala el final de esta práctica alejada del método periodístico. José Rubén Zamora Marroquín ha quedado en evidencia y ha perdido frente a Guatemala y el mundo el elemento más preciado que todo periodista digno debe proteger: Su Credibilidad. Iniciando con un claro mensaje del Papa Francisco y para que Guatemala nunca olvide, ponemos a su disposición los escritos actuales de los analistas, periodistas y medios que se atrevieron a juzgar y condenar a José Rubén Zamora Marroquín. Ya no harán falta juicios, ni tribunales, ni ley de emisión del pensamiento. El abusador y violador ha sido condenado por su propio gremio. n


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El Papa pide evitar la desinformación, difamación y calumnia en medios de comunicación (ACI/EWTN Noticias).-

A

l recibir hoy en el Aula Pablo VI en audiencia a ejecutivos y empleados de la Radio Televisión Italiana (RAI) que cumple 90 años del inicio de sus transmisiones radiales y 60 de las televisivas, el Papa Francisco exhortó a evitar la desinformación, la difamación y la calumnia en los medios de comunicación. El Santo Padre subrayó la importancia de “mantener el nivel ético” en los medios de comunicación, indicando que “la calidad ética de la comunicación es fruto, en último análisis, de conciencias atentas, no superficiales, siempre respetuosas de las personas, sea de aquellas que son objeto de información, sea de los destinatarios del mensaje”. “Cada uno, en su propio rol y con la propia responsabilidad, está llamado a vigilar para tener alto el nivel ético de la comunicación, y evitar las cosas que hacen tanto mal: la desinformación, la difamación y la calumnia”. Francisco reflexionó también sobre “la relación que ha habido en estas décadas entre la RAI y la Santa Sede, y sobre el valor y las exigencias del servicio público”. “La palabra- clave que quisiera poner enseguida en evidencia es colaboración. Sea a través de la radio o de la televisión, el pueblo italiano siempre ha podido acceder a las palabras y, sucesivamente, a las imágenes del Papa y a los acontecimientos de la Iglesia, en Italia, a través del servicio público de la RAI. Esta colaboración se realiza con los dos entes vaticanos: la Radio Vaticano y el Centro Televisivo Vaticano”. El Papa dijo que “damos gracias al Señor por todo esto y llevamos adelante el estilo de la colaboración. Pero el hacer memoria de un pasado rico en conquistas nos llama a un renovado sentido de responsabilidad para el hoy y para el mañana. El pasado es la raíz , la Historia se convierte en raíz de nuevos impulsos, raíz de los desafíos presentes, y raíz de un futuro: ¡de ir hacia adelante!”. El Papa recordó que la profesión de prensa “además de informativa, es formativa, es un servicio público, es decir un servicio al bien común”. “Un servicio a la verdad, un servicio a la bondad, y un servicio a la belleza”, destacó. Tras ofrecer sus deseos cordiales a los asistentes al encuentro, el Santo Padre pidió que “sepan siempre ponerse al servicio del crecimiento humano, cultural y civil de la sociedad”. n VATICANO, 18 enero 2014

Datos del autor: ACI Prensa es el nombre actual de lo que originalmente se fundó como la Agencia Católica de Informaciones (ACI) en América Latina, cuya oficina central se encuentra en Lima, Perú, donde es reconocida jurídicamente como una asociación educativa sin fines de lucro vinculada a la Iglesia Católica. ACI Prensa fue fundada el 13 de marzo de

1980 por el misionero colombiano alemán Adalberto María Mohn (1987), quien estableció un directorio compuesto por laicos católicos que en 1987 nombró como su director a D. Alejandro Bermúdez Rosell. El Sr. Bermúdez es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima (Perú). –wikipedia-


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Editorial Prensa Libre Ética, ley y libre crítica de prensa H

oy deseamos referirnos a la libertad de prensa, sus posibles excesos y los aspectos éticos de este apasionante tema, complicado y al mismo tiempo simple de entender en sus elementos básicos. También, a la forma en que la población califica este avance político y social, cuyo actual goce se logró luego de que tantos periodistas, comentaristas y ciudadanos comunes y corrientes quedaron muertos a la orilla del camino para terminar con las dictaduras. La ley no pone límites a la crítica contra los funcionarios públicos, pero al mismo tiempo señala cómo actuar cuando alguien se sale de la ley, así como de la corrección y, por tanto, de la ética. Por esa causa las discusiones deben realizarse sin nombres, dentro del campo de la abstracción y de los conceptos teóricos, su aplicación y consecuencias. El primer tema se refiere a cuándo termina el funcionario público o comienza la persona. Si un alcalde —por ejemplo— está jugando en el suelo con sus nietos de corta edad, ejerce la función de abuelo, no del cargo. Es su vida privada. Pero el asunto cambia cuando en esa vida privada se inmiscuyen acciones ilegales, con el agravante de estar relacionadas con otros funcionarios o empleando recursos públicos. Igual puede decirse de un periodista que ejerce ese mismo papel familiar, con la diferencia de que, por no tener cargo público, está en un ámbito legal distinto. El punto principal se refiere a cómo se

practica esta libertad. Una cosa es que de alguien se pueda decir de todo, y otra distinta que se haga. Las burlas y apodos son injurias, y las acusaciones pueden ser calumnias, delitos ambos tipificados por la Ley de Emisión del Pensamiento. Y la constante repetición de frases ofensivas, aunque no ilegales en el caso de los funcionarios, puede ser válidamente calificada como un abuso por las personas aludidas o por el resto de la población. El peligro de este tipo de uso de lenguaje peyorativo contra funcionarios consiste en que es posible que la población lo califique como prueba de que la Prensa puede decir cualquier cosa de cualquier persona, lo cual no es así. Por ello la decisión de utilizarlo o de tener secciones con informaciones no siempre confirmadas entra en el campo ético —es decir, qué es correcto y qué no— de los medios de comunicación y de los periodistas. En la ética, de cumplimiento voluntario, romper sus valores no puede ser castigado porque de ser así se convierte en ley, por tanto de cumplimiento obligatorio. En este caso, desde una perspectiva que no todos comparten, ambas partes se equivocaron. La funcionaria porque se dirigió a un juzgado sin competencia, no logró su cometido contra las críticas y se puso en evidencia. El comentarista, por utilizar el innecesario apodo y expresiones de burla. Lo mejor, si ambos tienen la voluntad, es tanto retirar la denuncia como ejercer la libertad

con mesura, para evitar la salida fácil de la acusación del acoso. Funcionarios y críticos deben entender la importancia del espíritu de la ley, porque su aplicación al pie de la letra es en realidad fundamentalismo, y como tal, es malsano. n Guatemala, 8 de enero, 2014.

http://www.prensalibre.com/opinion/Etica-ley-libre-critica-prensa_0_1062493767.html

Datos del autor:

Prensa Libre es el primer diario ma-

tutino publicado en Guatemala. Fue fundado el 20 de agosto de 1951 y ha sido el líder en cuanto a influencia en el mercado de medios en todas las cla-

ses sociales. Su tiraje promedio es de 130,000 ejemplares y se considera que es el gran rector de la opinión pública nacional. Es un diario independiente del gobierno gracias a la cantidad de

anunciantes que tiene y que le permiten operar exitosamente como empresa periodística. Su contenido es respetado y atendido por los tomadores de decisión del país.


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Bullying político/ Bullying periodístico D

espués de la insensatas demandas del presidente Otto Pérez Molina y la vicepresidenta Roxana Baldetti contra Jose Rubén Zamora, presidente de elPeriódico, quedan varios puntos claros y muchos más aún pendientes de discusión. El primer hecho evidente es que la opinión pública rechaza que un gobierno procure silenciar, gracias a jueces amigos, a un crítico suyo. Pero esta es solo una etapa del acoso o bullying político al cual ha sido sometido el periodista. También hubo retiro de fondos públicos destinados a la publicidad oficial como una forma de castigar al medio. Y más vil aún ha sido la presión a empresas privadas para instarlas a retirar sus anuncios del medio en cuestión. Muchas empresas, bancos y telefónicas, dependen de favores del gobierno para hacer negocios. Nada de esto se ha llegado aún a discutir en esta endeble democracia nuestra. Pero la prensa profesional en el país haría muy mal en ignorar la otra parte de la discusión que nos atañe. Soy crítico de la forma en que Jose Rubén Zamora maneja la sección de elPeladero y cuestiono su decisión de no atenerse al método periodístico. Después de haber sido durante 16 años director de elPeriódico y, pese a haber expresado mis críticas desde el interior del medio, sin duda me cabe responsabilidad por esas prácticas y la asumo. A partir de este punto encuentro indispensable cuestionar si debemos admitir que un fuero especial garantice inmunidad a quien quiera vituperar a personas comunes y a funcionarios, en un formato de acoso y sin documentar o siquiera contrastar sus afirmaciones. Esto no es

otra cosa que bullying periodístico, para el cual el acosado no encuentra ninguna vía legal ni institucional efectivas para defenderse en el marco de la vigente Ley de Emisión del Pensamiento. Existen diferentes maneras de ejercer el periodismo. Maneras profesionales y maneras que privilegian el rumor antes que la comprobación. Nadie nos puede obligar a quienes ejercemos el periodismo a hacer uso del método periodístico. Este es el que nos lleva a verificar, confirmar y contrastar la información obtenida. Nos mueve a poner en contexto y ofrecer los datos con tanta amplitud como sea posible sin regatear espacio a las versiones adversas. Y con honestidad nos hace establecer y transmitir a la audiencia cuáles hechos son comprobables y sobre cuáles aún cabe duda. Esa es la aspiración en el periodismo profesional y si las audiencias fueran más educadas, menos emocionales y autocomplacientes (se satisfacen tanto del circo como de la descalificación), reclamarían a los medios el cumplimiento de esos estándares. Una crítica realista a esta aspiración subraya que en un país con apenas institucionalidad, y donde ocultar negocios y patrimonio es una práctica favorecida legalmente, atenerse al método de comprobación o al periodismo investigativo para desvelar la corrupción y los abusos de los funcionarios, requiere no solo de inversión de tiempo, sino de recursos y capacidades. Pero medios y periodistas de todo el mundo, entre ellos muchos centroamericanos, vencen esos retos con pericia cada año. Y con la diligencia de sus instituciones penales, han puesto tras las rejas incluso a expresidentes. Ahí

Datos del autor: Juan Luis Font, abogado y periodista, empezó a hacer periodismo en 1989, en la primera época de la revista Crónica. Creó el Magazine 21 en el dia-

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Juan Luis Font

está Costa Rica como ejemplo. Un comunicador que se conforma solo con azuzar cumple más con un papel de opositor político que de periodista. Los periodistas profesionales –el país entero– necesitamos un marco legal, ágil y práctico, que permita dirimir conflictos en materia de libre emisión del pensamiento, sin que las consecuencias conlleven cárcel para quien incurre en excesos o el ahogo económico del medio. Lo que se busca es una rectificación, una reparación, cuando quepa, para quien vio su honra dañada. Pero lo que existe hoy es un proceso pervertido, alambicado a voluntad, para impedir justicia. Para garantizar impunidad. Esto ha favorecido, es cierto, la libertad de expresión de decenas de personas valientes y juiciosas, pero también el aprovechamiento en beneficio propio de un método de acoso y hostigamiento de enemigos políticos. n Guatemala, 17 de enero 2014.

http://www.contrapoder.com.gt/es/edicion37/opinion/995/Bullyingpol%25C3%25ADtico-Bullying-period%25C3%25ADstico.htm

rio Siglo XXI y participó en la fundación y dirigió, durante 16 años, el diario elPeriódico de Guatemala. Fue corresponsal de la revista Proceso. Ha hecho

radio en Emisoras Unidas y encabeza desde 2010 el equipo de A las 8:45 en Canal Antigua. Es el fundador y director del semanario ContraPoder.


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Nuestro periodismo U

no de los fenómenos más representativos de la condición actual del periodismo guatemalteco es el chisme como género autónomo. Constituye un género en sí mismo, porque no puede encasillársele entre los géneros noticiosos, ya que los eventos y datos que consigna no tienen una fuente y tampoco han sido atestiguados por quien los enuncia. No se dan pruebas para demostrarlo ni para atemperarlo, como sería el caso de una noticia. Tampoco puede ubicársele dentro de los géneros opinativos, como el editorial o la columna de opinión, ya que no utiliza una secuencia discursiva en la que se den argumentos para persuadirnos de la veracidad, oportunidad o conveniencia de lo que dice el escritor. El chisme nunca ha estado ausente de los medios, aunque comenzó a tomar un papel protagónico en tiempos recientes, cuando Prensa Libre publicaba en su suplemento dominical las aventuras de un personaje imaginario llamado Doña Maty, en los años previos a la reinstauración constitucional. En estas crónicas, con un leve tono erótico, Doña Maty, aparte de dispararle la testosterona al narrador, de nombre Petronio Lis, le daba pildoritas de información política que este compartía con sus lectores. Probablemente el género, tal como lo conocemos en estos días, lo fijaron estilística y éticamente las columnas de Güicho Cantoral, que publicó Siglo 21 a finales de la década de 1980 y principios del 90. Si Petronio Lis, con una prosa modernista, de principios del XX, era alambicado y un tanto pretencioso, Güicho Cantoral se apropió del lenguaje cotidiano de mercados y autobuses. La mezcla de lenguaje llano, de estratos bajos e infidencias con ataques políticos tuvo gran éxito.

El semanario Crónica de esos años tenía también una sección llamada Plaza Mayor, en la que con un lenguaje más elitista y cuidado deslizaba informaciones que no daban para un tema largo, pero que podían resultar interesantes. La idea era hacer accesible lo que solamente se divulgaba en cenáculos políticos a los que tenía acceso un limitado número de iniciados. Vale decir que, al igual que los chismes de Güicho Cantoral, esta era una sección muy esperada. Con el surgimiento de elPeriódico, la experiencia de la primera Crónica y del primer Siglo 21 emigró hacia allí, en términos temáticos y, en alguna medida, estilísticos. No tardó mucho tiempo para que surgiera ahí un híbrido de Plaza Mayor y Güicho Cantoral, en forma también de notas breves. Se le bautizó como El Peladero, rememorando los años en que las viejas pérgolas coronadas de frondosas buganvilias del parque Centenario, servían de lugar de intercambio de chismes y rumores. Me cuentan que durante muchos años, como sucedió con el módulo de investigación, el Peladero fue un verdadero campo de batalla entre quienes deseaban publicar información razonablemente verificada y decorosamente escrita y aquellos que pugnaban por incluir chivatazos no siempre veraces, con una redacción que omitía cosas tan vitales como los nombres completos de los actores mencionadas, para nombrarlos solo con sus apodos. En estos días, el Peladero muestra claro desinterés por comprobar la veracidad de la información y un gran descuido en como se redacta. Las notas divulgadas han perdido la ironía que tuvieron en otro tiempo, para asumir un estilo iracundo,

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Gustavo Berganza

agresivo, rayando en el insulto. Da la impresión de que lo importante ahora no es comunicar algo sino golpear, herir, desprestigiar. Pero lo más lamentable de todo esto es que a mucha gente le gusta y lo toma como referente de lo que debe hacerse en periodismo. Pero elPeladero no tiene el monopolio de la pérdida de precisión técnica y ética. Otro tanto de lo mismo sucede en la radio y, en alguna medida, en la televisión. En éstas, la acusación infundada, el señalamiento sin pruebas, la agresión verbal, reemplaza al periodismo que narra, explica, analiza, discute e informa. Y en otros medios, lo que debiera ser información se reemplaza por un periodismo que hila opinión, tras opinión, tras opinión… En suma, en un ámbito en el que el periodismo que más demanda y credibilidad tiene es el alegato iracundo, maledicente y con estilo chocarrero y de miserable sintaxis y gran vulgaridad, no es de extrañar que los medios estén como estén. n Guatemala, 16 de agosto 2013.

Datos del autor: El sociólogo y periodista Gustavo Berganza s cofundador de Asociación DOSES, dedicada a realizar investigación, capacitación y acción política en el tema de medios de comunicación. Ha publicado los

estudios Los medios y la sociedad guatemalteca a través de sus discursos (Guatemala: DOSES, 2002) y En verdad influyentes: Los efectos de los medios de comunicación en las elecciones presidenciales de

2003 (Guatemala: DOSES, 2004). Fue periodista en El Gráfico, Prensa Libre y en el semanario Crónica, del cual fue director. Actualmente escribe una columna en el semanario Contrpoder.


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La interferencia de Baldizón en elPeriódico me obliga cerrar un ciclo de vida

Sylvia Gereda Valenzuela

H ace 15 años iniciamos un proyecto con quienes en aquel entonces éramos cuatro amigos que teníamos el sueño de construir una Guatemala sobre las bases del Estado de Derecho y la honestidad. ..Hoy, sin embargo, me veo en la necesidad imperiosa de cerrar este capitulo de mi vida y abandonar elPeriodico por mi propia voluntad, basada en los principios y valores que han regido mi vida. ...He descubierto un lado oscuro de Manuel Baldizón, candidato del partido LIDER donde varios individuos de su equipo de trabajo como el diputado Luis Enrique Mendoza Rodríguez fue interceptado durante un operativo antidrogas en Escuintla, donde se encontró una avioneta cargada de cocaína y armas. Debido a esta situación opté por enviarle una carta para que me aclarara si sus amenazas rayaban en los límites de la animadversión que un periodista puede generar o en una amenaza de muerte. Lejos de responder a mi pregunta, Baldizon me envió una misiva en un tono de burla y amenazas solapadas, donde me de manera sarcástica me llama: “Querida Sylvita” y luego deja plasmado en tinta y papel que respeta la prensa. “En particular elPeriódico, pues es allí donde amigas como tú y amigos comunes, han permitido que mi familia participe y colabore empresarialemente”. En la última línea escribe “Un abrazo cariñoso, aprecio y particular saludo a tu linda familia, recordándote que solo la familia unida salva Guatemala”.

El pasado 30 de septiembre (del 2011), un día después de que yo recibí la misiva, el Presidente de elPeriódico, José Rubén Zamora confirmó en una nota de prensa que “en el caso de Baldizón quien compró la acción es su padre, Salvador Baldizón”, lo cual me confirmó que es verídico que el candidato Presidencial y diputado tiene participación accionaria en elPeriódico.

Los consejos de otro de los fundadores de elPeriódico, Mario Fuentes Destarac, sobre las implicaciones morales y legales que un político como Baldizón y su familia puede repercutir sobre nuestros principios periodísticos ha sido una gran luz en la toma de esta, particularmente porque ya no comparto la dirección que el medio que funde ha tomado. Por ello, prefiero retirarme antes de contaminar mi alma.

Nota del editor

Este artículo demuestra que uno de los dirigentes de la oposición durante el actual período de gobierno no solo tiene vinculaciones sino es propietario de El Periódico; con ello se explican los ataques falaces y mentirosos de ese medio contra muchos proyectos y figuras de la vida nacional.n Guatemala, 2 de noviembre 2011.

Por su extension, este artículo ha sido recortado. La version complete está en http://sylviagereda.com/?p=160

Datos del autor:

Sylvia Gereda tiene un Doctorado (P.H.D) en Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Pontificia de Salamanca, España. Fue fundadora del diario El Periódico, en 1996 donde constituyó el equipo de periodismo investigativo de ese diario. Actualmente

dirige el programa Informe Especial, transmitido por Canal Antigua. En 2006, fue designada como vicepresidente regional de la Comisión de libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Ha sido miembro del Directorio del Centro

Latinoamericano de Periodismo (CELAP), con sede en Panamá. Además, es representante de Reporteros Sin Fronteras, una organización con sede en Francia que defiende la libertad de la prensa en todo el mundo; ocupa el cargo desde 1996.


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MIRADOR

Política y periodismo Imprescindible escuchar al gran Paco Pérez de Antón explicar por qué el periodismo no debe denominarse el cuarto poder, más bien ser el contrapoder. Cuando el ejercicio periodístico se hace desde tribuna privilegiada, con fuero especial e ínfulas de soberbia, se distancia de la crítica, del comentario, del análisis y hasta de la racionalidad, y se convierte en un vehículo para enfrentar otras formas de poder, generalmente el político. La deontología profesional desaparece y lo importante es el fin, justificándose indebidamente el uso del medio. Del otro lado, el político también puede ver al periodista como un poder en competencia y normalmente no gusta de las evidencias que presenta de su labor, ignorando opiniones, reproches y comentarios o intentando silenciar a quienes constatan corrupción, malas prácticas o ineficiente gestión. Cuando el objetivo de ambos es el poder, se genera confrontación artificialmente justificada en múltiples aspectos que maquilla el auténtico fondo del problema: el dominio. Florece el maquiavelismo y el fin pretende justificar los medios. De la parte mediática se agudizan rumores y mentiras; se promueven insultos e injurias; se utilizan anónimos y se magnifican actuaciones. Pocas veces se aportan pruebas y la “credibilidad” de la que goza el medio o la persona —o el corporativismo— es suficiente para generar una ola (una bola) que termina siendo creída por muchos. La ética y la deontología se obvian y la libertad de expresión es esgrimida como justificante de cualquier barbaridad.

La parte política no es ajena a todo esto. Promueve normas (Argentina, Ecuador, Cuba, Venezuela…) limitantes de la propiedad de medios o censuradoras de información. Cierra televisiones y periódicos o persigue a periodistas hasta imponerles multas desorbitadas o despojarlos de sus propiedades o empresas. También manipula a jueces o fiscales para que las sentencias sean ad hoc y en nombre del respeto, la intimidad o la esfera privada, justifica atrocidades jurídicas insostenibles en un Estado de Derecho. En el fondo sobresale una rama filosófica esgrimida por ambos y olvidada a la vez: la ética. Ni político ni periodista la practican. No es ético determinado comportamiento cuando obedece a intereses personales o de terceros o se deja llevar por la pasión. Tampoco lo es pretender justificar actuaciones sobre la base de principios caducados, marcos legales inconsistentes o presión a terceras personas desde el poder. Si ambos fuesen éticos, correctos y ajustados a principios nobles, la discusión se centraría en comprobar, demostrar o desmentir las irregularidades denunciadas en lugar de pretender eliminar al mensajero. Falta mucho para llegar a comprender ese simple postulado. Los medios de comunicación deben ser el contrapoder y evidenciar con racionali-

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Pedro Trujillo

dad, veracidad y consistencia los excesos del poder político. El trabajo, sin pretender que sea objetivo, tiene que ser profesional, imparcial, ajustado a parámetros deontológicos y alejado de intereses personales. No se trata de apostar por uno u otro, sino de practicar valores y buscar el necesario equilibrio de interés en beneficio de todos. Los derechos individuales no pueden priorizarse (error frecuentemente cometido). Todos tienen el mismo estatus y hablar de libertad de expresión significa respetar con la misma fuerza y energía el resto de derechos. Sin embargo y lamentablemente, estamos alejados de ese punto de equilibrio y cada quien tira para el lado que más mueve su conciencia, sus intereses o sus particulares objetivos. La emotividad se impone a la racionalidad y no avanzamos mucho ni en la dirección correcta. n Prensa Libre, 14 de enero 2014 http://www.prensalibre.com.gt/opinion/Politicaperiodismo_0_1066093397.html

Datos del autor: Pedro Trujillo (1957, Córdova, España) es un periodista y doctor en Derecho Internacional y relaciones internacionales. Tiene una licenciatura en Ciencias Militares. Nacido en España, radica en Guatemala e imparte cátedra en la Universidad

católica Francisco Marroquín sobre historia y geopolítica del siglo XX, así como de negociación y solución de conflictos. Doctorado en Relaciones Internacionales y Derecho Internacional (España) Otros estudios relacionados con la

estadística, la seguridad y la criptografía. Escribe semanalmente en Prensa Libre y forma parte del panel de análisis de noticias del Canal Antigua, donde además tiene un programa de entrevistas con personajes de la vida nacional.


Víctima o victimario?