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Derechos reservados, por la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin autorización escrita del autor. WOODCRAFT. Antología para scouts. 2019 Publicación capítulo 1: Marzo 31 de 2019

Director del Woodcraft Sc Benjamín Andrés Hoyos Velásquez DJC Comisionado Nacional de Adiestramiento Edición y diagramación Sc Mayra Alejandra Durán Prada ADJC Miembro Equipo Nacional de Adiestramiento Ilustración Tótem Carlos Andrés Pérez Boada Autor: El Escultismo y la Tradición Tótem Sc Óscar Hernando Ocampo Pérez ADJC Gran Sachem Círculo de Tótems A.C.E. Este capítulo fue escrito en el Kraal, Refugio de Montaña. Santa Elena, Guarne, Antioquia. Noviembre de 2016 – Junio de 2017. La información contenida en este documento es responsabilidad del autor del presente capítulo.


Mística


… y el ocaso grita en silencio entre el follaje se hace suave brisa que acaricia el alma cae en rayos de oro en el sol que declina y se vuelve espera en medio del bosque: son los hermanos de la tribu que te aguardan y tu corazón se agita al ritmo de tus pasos que recorren el sendero que te llevará, por fin, al círculo de piedras donde arderá el fuego… …y tu nombre será tu nombre, tu orgullo y tu compromiso, será tu huella en cada camino que recorras en la vida será tu conexión con las raíces, las más profundas, las que te hacen uno con tus hermanos las que le recuerdan al hombre que sigue siendo solo una criatura más que vive entre los bosques, como el resto de los animales, como las plantas…


El Escultismo y la Tradición Tótem Desde lo más profundo del espíritu humano…

El hombre, como muchos otros animales, es un ser social. Sin sus semejantes, sin su compañía, sin su apoyo, no sería nada. El hombre actual, esa criatura que el universo se inventó para poder verse a sí mismo, para contemplarse en su perfección, ese soberbio racional que parece a veces olvidar de dónde vino, es lo que es porque vive en sociedad. Ha llegado a donde ha llegado porque, allá en lo profundo de los tiempos pasados, se juntó con otros para cazar, para defenderse, para apoyarse, para calentarse junto al fuego, para buscar refugio, para reproducirse y formar una familia, para entender y explicarse. Alrededor del fuego en una noche estrellada, ese hermoso planeta que lo abrigaba, que le exigía y al que temía, con sus mudas de clima, con sus peligros, con sus maravillas, con sus misterios… Ese hombre, que alguna vez salió del África del sur para poblar un planeta hermoso pero inhóspito, aprendió a respetar a las plantas, a esos árboles que volvió sagrados, a esos ríos, lagos y cascadas en los que vio fuerzas divinas, pero, sobre todo, aprendió a respetar a esos animales que le servían de alimento, de abrigo, de transporte y luego de compañía. Aprendió de ellos muchas cosas y se identificó con ellos, allá en lo profundo de las cuevas donde se refugiaba en las largas noches


invernales o bajo los follajes húmedos y cálidos de las selvas tropicales, hasta que se sintió hijo de ellos, hermano de ellos y consagró a toda su tribu, a su clan, a ese animal que convirtió en su tótem, en la imagen a seguir. Y cada niño que nacía tenía su nombre gritado al viento de cara al cielo, en un rito que convocaba la protección del animal de la tribu, del tótem, para que lo cuidara, lo inspirara, le diera el valor y los atributos del clan. En lo más profundo de su inconsciente, con ese conocimiento atávico del que era testigo, pero no consciente se sabía parte de todo ese mundo maravilloso que lo rodeaba y aprendió a imitar a los animales en su forma de cazar, de moverse, hasta convertir eso en coreografías de sus danzas en torno al juego, en sus gritos de guerra, en sus vestimentas. Aprendió a conjurar esas fuerzas de la naturaleza, a pintarlas en su cuerpo, en las cuevas donde se refugiaba, a colgarlas de su cuello como su amuleto tótem, a llamarse como ellos. Y se sintió astuto como el zorro y libre como el águila, poderoso como el oso y sigiloso como el jaguar, inteligente como el cuervo y tenaz como el lobo, majestuoso como el león y hermoso como el guacamayo, imponente como el gorila de montaña y resistente como la tortuga, trabajador como el castor y ágil como el mono, alegre como el delfín y solitario como el cóndor, veloz como el guepardo y audaz como el halcón, ligero como la mariposa y silencioso como la serpiente, incansable como la hormiga y persistente como el escarabajo, maravilloso como el colibrí y paciente como el perezoso.


El Escultismo y los tótems El Escultismo y los scouts han existido toda la vida. La historia misma de la civilización humana ha sido forjada por hombres y mujeres que vivieron en medio de la naturaleza, que la amaron y la respetaron, que la entendieron y la convirtieron en un lugar donde hacerse a un futuro como especie, como sociedad, como civilización. Cazadores, pescadores, marineros, leñadores, pioneros, rastreadores, mineros, vaqueros, curanderos, pastores, actores ambulantes, comerciantes, albañiles, soldados, policías rurales, sacerdotes, peregrinos, agricultores, todos ellos, en todas las épocas y en todas las regiones de la Tierra, en todas las culturas, fueron scouts. En un mundo que cada vez se hacía más ancho, en el que las rutas comerciales se iban extendiendo por lugares de la Tierra antes no explorados, estos scouts tuvieron que vérselas con una naturaleza agreste e indómita, en la que los climas abrasaban o congelaban, donde los desiertos fríos o secos se tragaban el horizonte, en el que las selvas se entrelazaban de nuevo en minutos para cerrarles los caminos; en donde encender y mantener el fuego, obtener abrigo, beber el agua y procurarse alimento requerían de todo un acervo de conocimientos y habilidades que


fueron templando a estos hombres y mujeres hasta llegar a todos los rincones de la Tierra, buscando conocer y poblar, impulsados por esa curiosidad tremenda de primates que tienen los seres humanos. En ese mundo, nacieron los Scouts. Por eso no es de extrañar que aquella mágica idea de Baden Powell, un explorador nato, le diera la vuelta al mundo en tan corto tiempo, que exaltara el espíritu de tantos jóvenes y adultos hasta convertirse en lo que es hoy, un movimiento más que centenario, extendido por toda la faz de la Tierra, donde caben todas las razas, las edades, las religiones, sin distinción de géneros. Ese Espíritu Scout, que fue capaz de convertir un uniforme, unas insignias y unos símbolos que pueden parecer muy marciales para los que no lo portan, en algo hermoso, pacífico y aglutinante, desde los pueblos lapones al norte gélido de Europa o desde el sur de la Patagonia chilena y argentina, hasta las cálidas tierras verdes de selvas de los trópicos o resecas de los desiertos. Ese Espíritu Scout que se vuelve sangre para aquellos que alguna vez hicimos la Promesa Scout y nos impusieron una pañoleta con los colores de nuestro grupo, como lo hacían los antepasados con sus marcas de tribu, hay que mantenerlo activo, enriquecerlo con rocas de esa cantera inagotable que nos abrió Baden Powell, de la que siempre podrán sacarse piedras para mantener ese edificio formativo, tanto para los niños, como para los adolescentes y los adultos. Una de esas piedras de cantera es el Espíritu Tótem.


El ser humano adoba su vida con elaboraciones espirituales que le insuflan un aire de trascendencia, que le dicen que su vida va más allá de sobrevivir, de alimentarse, de dormir o de reproducirse, por eso siempre ha buscado como conectarse con ese mundo místico y espiritual que parece estar en lo más profundo de la naturaleza y del universo mismo. Nuestro fundador, consciente de ello, y testigo de las tradiciones totémicas de África, la India y Norteamérica, adoptó este espíritu totémico y lo vivió en su propia persona al aceptar aquel Lobo que nunca duerme, con el que lo adornaron tanto sus enemigos como sus amigos en las llanuras de Mafeking. Aunque muchos grupos scouts han decidido, como lo han hecho muchos a lo largo de la historia del Escultismo y en toda su vasta geografía, iniciar esta tradición totémica desde la más tierna edad con los Lobatos, es en la madurez, tanto en lo sicológico como en lo escultista, en la que el reto de tener un nombre tótem toma su verdadera y profunda significancia, pasando de un privilegio a una tremenda responsabilidad. Como en todas las sociedades humanas, en el Escultismo se enseña con el ejemplo. Los scouters son los hermanos mayores, aquellos que deberán, con su vida, con su comportamiento, tanto fuera como dentro de los scouts, servir de ejemplo, de guía y de inspiración a todos aquellos niños y muchachos que los observan desde las familias de cachorros, las manadas de lobatos, las aldeas de webelos, las tropas scouts y los clanes rover. Y qué mejor manera que hacerlo


desde el nombre tótem, con esa fabulosa carga de mística y solemnidad que impregna el haber pasado por una ceremonia de totemización con una larga tradición, enmarcada en aquella que Baden Powell supo reconocer, validar e impulsar él mismo para el Movimiento Scout. Por ello, portar el nombre tótem, más que un privilegio, es una gran responsabilidad, como si con él se llevara una luz propia que lo iluminara, a la vista de todos. No obstante, tener un nombre tótem sigue siendo un privilegio, por ello, se recomienda, en lo posible, que tenerlo sea más que un deber, un derecho. Cuando estas cosas se vuelven comunes, a las que todos tienen acceso con poco esfuerzo, se pierde mucho de la fuerza que los inspira y que los convierte en poderosas herramientas de formación en el Escultismo. En las ramas scouts ya hay suficientes elementos de formación y de motivación para mantener vivo el espíritu scout de los niños y muchachos, por lo que, desde un punto de vista muy personal del autor de estas líneas, la totemización debería dejarse para el momento de la Partida Rover o para cuando se ingrese a una Jefatura de Rama y se haya iniciado el esquema de adiestramiento para optar por la Insignia de Madera. Esto, con el fin de convertir la investidura de totemizado en una meta que cualquier scout pueda alcanzar, pero a la que hay que llegar luego de un camino de maduración, no solo en la vida misma sino en el


Escultismo. Es claro que somos un movimiento y, como tal, tiene una dinámica propia aportada por todas las personas que pertenecemos a él, desde el más pequeño y tierno cachorro hasta el más avezado de los viejos lobos y que cada uno desde su ser, le impregna algo al movimiento. Como sociedad humana, el Escultismo tiene también muchos matices dependiendo de la cultura, del entorno, de la historia de cada grupo, de la forma de ser de los hermanos mayores que en cada momento están al frente de sus ramas y grupos, pero ello no implica que el movimiento scout pueda tomar cualquier rumbo. Si eso fuera así, en estos 118 años que lleva de creado, se habría transformado en otra cosa, como trataron de hacerlo en algunos países de gobiernos totalitarios que convirtieron el Escultismo en fuerzas de choque político y hasta en soldados o en movimientos religiosos que cambiaron mucho de la esencia del movimiento scout. Por ello, y de nuevo como una opinión personal del autor de este ensayo, debe tenerse mucho cuidado en crear e impulsar en los grupos scouts místicas que están por fuera de las tradiciones de los scouts, algunas de ellas, la mayoría, que fusionan distintas alegorías y mitos, muchas veces inconexos filosófica e históricamente, con algunas formas de la tradición totémica. Es cierto que la intención de estas adaptaciones está basada en la búsqueda de cómo mantener la unión entre los miembros de los grupos scouts y para enriquecer lo que se llama de manera un tanto ligera: la mística del movimiento, pero creo que la creatividad de los jefes scouts, un atributo clave para serlo, debe partir de conocer muy bien la


esencia del Escultismo, las formas que lo acotan e identifican en la sociedad y, sobre todo, de aquellas actividades, programas o iniciativas que mantengan una coherencia con la psicología humana y las distintas etapas de la formación de la personalidad, ya que estos caminos alternativos, como se ha sabido que ha ocurrido en algunos casos y países, a veces desembocan en prácticas no saludables para quienes las impulsan y son sometidos a vivirlas.

Mi nombre tótem En todas las tradiciones totémicas en las distintas culturas, la escogencia del nombre tótem pasaba por muchas opciones. Algunos tomaron directamente su nombre del animal tótem de su tribu, con un atributo escogido para cada persona al nacer, la mayoría de las veces escogido por el Chamán, quien era capaz de conectarse con el espíritu ancestral del animal tótem y descubrir cuál era el nombre adecuado y destinado para el nuevo miembro de la tribu. En algunas otras tradiciones, el nombre tótem podía ser un árbol o una planta, como el roble, el fresno, el ciprés o como el maíz en Centro y Suramérica. También podían escogerse fenómenos naturales como el trueno, el rayo, el relámpago, la aurora boreal, las mareas, las cascadas, los lagos, la lluvia, la tempestad, el huracán, los vientos, el fuego, la nieve, entre otros. Se


puede encontrar también que cada persona, al recibir su nombre Tótem, se haga con un amuleto que lo relacione con su animal, como un colmillo, una pluma, un trozo de piel que, en sentido figurado, también se considera como el tótem, como si este objeto fuera él mismo. En el Escultismo, que adopta esta costumbre de los nombres Tótem con Baden Powell en su primer campamento en la isla de Brownsea, cuando les da nombres de animales a las patrullas allí convocadas, lo más común es que los nombres Tótem sean de animales, seguidos por un apelativo que puede ser uno de los atributos del comportamiento del animal escogido o una indicación geográfica o fenómeno natural que también, en segundo sentido, habla de una característica sobresaliente del mismo. Lo que más se acostumbra en el Escultismo es usar una característica común entre el comportamiento del animal y la persona que será investida con su nombre Tótem, bien sea porque quiere imitarlo en lo futuro o porque desde siempre ha tenido esta característica como un identificador reconocido por las personas que se relacionan con él. Tal y como ocurre con la investidura scout, en la que una vez se es scout siempre se es scout, una vez recibida la investidura tótem, este nombre se queda aferrado a la historia de vida de cada persona, incluso cuando ya no sea miembro activo del Movimiento Scout. El nombre tótem se lleva como un segundo nombre y es


tanto un homenaje y un reconocimiento para su portador como un reto para mantener su forma de ir por el mundo inspirada por el animal totémico escogido, al que debe guardar fidelidad y respeto. Aunque este nombre se lleva a título personal, se suelen formar tribus de scouts totemizados para trasegar por el mundo acompañados por otros hermanos que también han encontrado este camino, este sendero místico en lo más profundo del bosque del Escultismo.

El Círculo de Tótems Tradicionalmente, las agrupaciones de Tótems en el Escultismo se han llamado Tribus, para conservar el apelativo indígena del que proviene esta costumbre. En la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E., se le ha dado el nombre de ‘Círculo de Tótems’. Este nombre, identificado con el círculo, simboliza que todos sus miembros son iguales, que comparten una hermandad y que los cargos o roles que algunos de ellos deban ejercer son en consecuencia de las necesidades administrativas o rituales. Es decir, cada uno es uno más entre sus iguales y es el depositario de dichas funciones por voluntad expresa de sus demás hermanos, tal y como pasaba con los Caballeros de Mesa Redonda del Rey Arturo en la tradición del Santo Grial. Además, el Círculo de


Tótems se reúne de manera ritual dentro de un Círculo de Piedras, que lo protege del mundo y que, usando las fuerzas telúricas representadas por las piedras, concentra dichas energías en una egrégora que mantiene unidos en hermandad a los miembros, como lo hacía también el círculo de piedras en torno a los fogones comunales o en las piras ceremoniales y funerarias, en algunas tradiciones. En cada reunión del Círculo de Tótems, de manera simbólica, se considera que se está reunido dentro del Círculo de Piedras y que todos los hermanos están allí presentes, aunque en realidad no estén allí físicamente. En este caso, se entiende que su presencia espiritual está garantizada por el Poste Totémico y que el Sachem o el Gran Sachem son sus voceros. Este poste totémico, en la tradición de la tribu Kraal, es el símbolo físico que hace material todo el legado totémico, representado por una imagen de un indígena que corona una garrocha scout, donde se guardan en su interior las reliquias de la tribu Kraal y se expone el Quipú con las distintas cordadas de los scouters totemizados en esta tradición que ahora ha adoptado la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. En el Círculo de Tótems, todos sus miembros están al mismo nivel, como jefes scouts y personas responsables de sus propios actos, conscientes de sus derechos y deberes, pero respetuosos de las dignidades, consejos y círculos Internos que el funcionamiento del Círculo de Tótems requiere para mantener, no solo su dinamismo como organismo de asociación, sino como cofradía


en lo místico. Cualquiera de los miembros del Círculo de Tótems puede acceder a cualquiera de estas dignidades y pertenecer, por ende, a los distintos Consejos y Círculos Internos que se conformen. En el caso del Círculo de Tótems de la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. , que ha adoptado el legado totémico de la tribu Kraal, cuyo recipiendario es León del Desierto, como Gran Sachem de la tribu Kraal, estas dignidades y consejos son las siguientes: EL SA KI’MA: La figura del SA KI’MA corresponde a una persona de reconocida trayectoria dentro del Movimiento Scout, que puede estar activa o no, que puede pertenecer a otra Asociación Scout o, incluso, que sea considerada como una persona de virtudes morales que concuerdan con los valores del Escultismo, así no haya sido nunca investido como scout. No necesita estar totemizado, solo debe conocer los principios y valores del Círculo de Tótems, para que pueda ejercer su función cuando la situación lo requiera. Es un consejero y un guardián in extremis del Círculo de Tótems, ya que tiene la función de restablecer el orden del legado tótem cuando se vea interrumpido por falta voluntaria o involuntaria del Gran Sachem. Si se ha interrumpido la sucesión del Sa ki´ma, el Gran Sachem puede escoger uno o decidir si ello se hace en el Gran Consejo del Círculo de Tótems.


GRAN CONSEJO DEL CÍRCULO DE TOTEMS Está formado por todos los miembros y es, en sentido estricto, la máxima autoridad del Círculo de Tótems. Se reúne como tal cuando se requiera hacer la elección del Sachem, que deberá hacerse por mayoría simple y votación universal, sin necesidad de hacer presencia directa, es decir, pueden asistir de manera virtual, usando cualquier medio de comunicación disponible. Este Gran Consejo debe votar también, por mayoría simple, la aceptación de un nuevo miembro. Todas las solicitudes de admisión que lleguen al Círculo de Tótems deben circularse en copias a la totalidad de los miembros, para que cada uno manifieste su opinión y conformidad o no frente a la aceptación de los candidatos. El Círculo de Tótems es una cofradía, es decir, entre iguales, por ello cada uno tiene el derecho a opinar frente a la aceptación o no de los que serían sus futuros hermanos. CÍRCULO INTERIOR DE SACHEMS Es el grupo administrativo y de liderazgo del Círculo de Tótems. Está compuesto por el Gran Sachem, el Sachem y los Apelachis que se requieran de acuerdo con dichas necesidades. Como círculo administrativo, el Sachem está a cargo del funcionamiento general, el cumplimiento de los cronogramas, los contenidos de capacitación de los totemizados, los recursos físicos y financieros, los libros de actas, el Libro de Oro del Círculo de Tótems, las


solicitudes y los trámites de admisión, los archivos y la comunicación formal con las autoridades de Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. , en todos sus niveles jerárquicos, de la promoción de la Mística Tótem y de la motivación y cumplimiento de las obligaciones de todos sus miembros. CONSEJO DE HONOR Es el Consejo que funge como ente legislativo y judicial del Círculo de Tótems, encargado de defender y modificar el Código de Valores, decidir sobre reconocimientos y condecoraciones, suspensiones parciales o definitivas de la membresía, incluido el Sachem. Es el responsable de convocar al Sa ki’ma cuando sea necesario revocar la autoridad mística del Gran Sachem, sí este incurre en falta grave y dar inicio a la transmisión del Legado Totémico. Debe convocar al Gran Consejo del Círculo de Tótems para la elección del Sachem. Estará conformado por cinco miembros para un período de un año, elegidos por votación universal en el Círculo de Tótems. EL GRAN SACHEM El espíritu del Círculo de Tótems, su razón de ser dentro del Escultismo, se soporta en el Legado Totémico, esa línea mística ininterrumpida que se ha ido pasando de generación en generación, primero, por fuera del Escultismo, antes de que este viera la


luz en 1907 y luego como parte de él, cuando Baden Powell trajo esta tradición a su Movimiento. Este Legado se extendió como una línea, a veces difusa, a veces sin traza o huella comprobable, derramada por varias líneas que partieron de un primer Gran Sachem que en las llanuras de una Reservación Indígena en los Estados Unidos, ofició la Ceremonia de Investidura Tótem de un grupo de Jefes Scouts. Algunos de ellos regados por el mundo, esparcieron ese Legado que llegó a Colombia, en el marco de los cursos avanzados para obtener la Insignia de Madera en la Asociación de Scouts de Colombia. Ese legado se transmitió en ceremonias discretas y secretas, en medio de los bosques, como el del Campo Escuela Nacional El Temprano, en Guarne, Antioquia, con algunos pocos jefes scouts totemizados como testigos, mucho frío, a media noche, sin diplomas ni insignias, solo con un viejo papel de invitación firmado por quien ofició la ceremonia y que luego se convirtió en la semilla, en forma de ceniza, de una tradición que continuó al abrigo del Grupo Scout CRIDEM 46 uno de los grupos scouts fundadores de la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E., en la Línea de la Tribu Kraal, donde encontró recipiendarios que mantuvieron la llama encendida en medio de las adversidades, hasta que, hace ya varios años, se adormeció, pero León del Desierto, el Gran Sachem de la Tribu Kraal, guardó esas cenizas que ahora, con una suave brisa, han vuelto a encenderse. El Gran Sachem es el responsable de que este Legado Totémico vuelva a salir de lo


profundo de los bosques, del silencio del tiempo. Él es el Hermano Mayor de los candidatos a ser totemizados y oficiante en el Ritual de Investidura de los Totemizados. Es el custodio de las Reliquias del Círculo de Tótems. Es el Portador del Poste Totémico. Como miembro del Círculo de Tótems, tiene los mismos derechos y deberes de todos sus miembros, pero mientras sea el Gran Sachem no puede ocupar ninguna otra de las dignidades, solo puede ser elegido para conformar el Consejo de Honor. Su período no tiene una duración definida. Termina cuando él quiera o se retire, pero antes debe hacer la Transmisión del Legado a la persona escogida por él y el Sa ki’ma, en una ceremonia privada entre el Gran Sachem y su sucesor. Sí por alguna circunstancia no se puede hacer la escogencia del nuevo Gran Sachem como la indica la tradición y mucho menos hacer la ceremonia de Transmisión del Legado, el Sa ki’ma deberá escogerlo e investirlo como tal. EL SACHEM El Círculo de Tótems no solo es una cofradía de privilegios, también tiene una misión que cumplir, no solo en el ámbito personal de cada uno de sus miembros, sino dentro del Escultismo, con especial interés en la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. El Círculo de Tótems, en lo personal, es una Escuela de Formación que busca que sus miembros, usando la mística totémica, potencien y desarrollen sus virtudes y se proyecten


como ciudadanos íntegros, sin importar su profesión, oficio o posición económica. Es una escuela de búsqueda y lucha por la perfección y la armonía, en la que se deberán estudiar diferentes temas, en un programa que tiene una temática común para todos los miembros y otros que son de interés particular. Además, el Círculo de Tótems es una fuente de conocimientos para el mismo y debe convertirse en una cantera, en una fuente de documentación, apoyo y entrega en la formación de los nuevos líderes y jefes que están y estarán al frente de las ramas scouts. Ser miembro del Círculo de Tótems es un honor y privilegio, pero también es una gran responsabilidad y un reto, ya que son el referente para los niños y muchachos de lo que debe ser un buen ciudadano luego de haber pasado por el Escultismo, lo que, finalmente, es la verdadera tarea que nos legó Baden Powell. El Sachem es el responsable de que el Círculo de Tótems sea todo esto y mucho más. Los límites de hasta donde se puede llegar están bajo el impulso de su liderazgo. Será el responsable de motivar y seguir los planes de formación de cada uno de los miembros, además de coordinar todos los aspectos administrativos. Será el organizador de las ceremonias de Investiduras de Tótems, lo que incluye la dirección de la primera parte de esta ceremonia, consistente en la Vigilia o Vela de armas, donde fungirá como Padrino del Candidato. Será el Portador del Cetro de Mando, que es el símbolo de la máxima autoridad en el Círculo de Tótems. Será escogido para períodos de dos años, que se pueden


extender por otros dos más, en una votación universal de todos los miembros del Gran Consejo del Círculo de Tótems, en la que deberá ser elegido por mayoría simple. Dos meses antes de la finalización del período en vigencia, cualquier miembro se podrá postular, con excepción del Gran Sachem, que no puede tener ninguna dignidad distinta a la suya. El Sachem tiene la potestad de nombrar a los Apelachis, no solo a los nominales, sino a aquellos que considere necesarios para el desarrollo de su gestión, tanto en lo administrativo en el ámbito nacional como en el provincial. LOS APELACHIS El Círculo de Tótems opera en tres ámbitos: el místico, el colectivo y el personal, operados y liderados, el primero, por el Gran Sachem, y los dos últimos por el Sachem. Cada uno de estos ámbitos requiere del apoyo de otros dignatarios para que se logren los objetivos y planes. Estos Apelachis se dividen en dos grupos: los ceremoniales y los gestores.


Un llamado desde lo profundo del bosque… Ahora, los hermanos del Círculo del Tótems de la Asociación Colombiana de Escultismo, Scouts A.C.E. te llaman a ti, scouter, para que te adentres también en este bosque y encuentres, como ellos, tu nombre tótem y te unas en la búsqueda de esa tradición que hará que tu vida escultista se convierta en un camino hacia la armonía en y sobre todo, en un ejemplo a seguir por todos aquellos niños y muchachos que esperan que los lleves por los caminos de formación que nuestro fundador nos dejó trazados.

Sc Óscar Hernando Ocampo Pérez ADJC Gran Sachem Círculo de Tótems A.C.E.

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Woodcraft. Antología para scouts. Cap 1: El Escultismo y la Tradición Tótem  

El primer capítulo de esta antología es 'El Escultismo y la Tradición Tótem', un llamado desde lo profundo del bosque para que los scouters...

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