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Caperucita Negra Autores: Zoe Adolf Nicolรกs Edenburg Maia Korman Tomรกs Indart Valentina Fukz


Había una vez una niña llamada Caperucita Negra que vivía con su mamá en un bosque tan pero tan lleno de árboles que de noche era muy oscuro. A Caperucita la llamaron así porque nació una noche preciosa muy estrellada. A ella le encantaba salir a pasear

y mirar y contar las

estrellas. De día prefería quedarse en su casa porque le molestaba mucho el sol. Como su color preferido era el negro, su mamá le tejió una caperuza negra que siempre llevaba puesta.


Un dĂ­a, la mamĂĄ le pidiĂł a Caperucita, que le lleve a su abuela una valija negra con: lana negra, unas botas negras, un paraguas negro y una foto en blanco y negro de ellas, porque su abuela se iba a ir de viaje.


Caperucita, por supuesto, iba a ir por el bosque de noche, porque de día no salía. ¡Qué Caperucita tan aventurera! Animarse a ir por el bosque de noche. La niña muy contenta saludó a su mamá y salió de su casa.


Cuando iba caminando contando las estrellas muy concentrada tuvo que bajar la mirada para seguir camino porque debía pasar por un puente un poco peligroso. Cuando estaba por la mitad del puente apareció un zorro que la amenazaba con que le iba a cortar las cuerdas para que caiga al río que había debajo. Caperucita: - ¡ Ah zorro, con que quieres cortarme el puente! Pues no te saldrás con la tuya. Caperucita como estaba tan furiosa y enojada con el malvado zorro se acercó bien a él, lo agarró y dijo: - ¿Quieres que me caiga? ¡ Bueno, vendrás conmigo! Zorro: - ¡ Nooooooo que no sé nadar! Plaff!!! … Se cayeron los dos. Caperucita tranquila porque sabía nadar, le dijo: - ¡ Adiós zorro malo y tonto! La niña comenzó a nadar porque ella era una genia nadando. Había ganado una competencia de natación el año anterior. Zorro: - Por favor Caperucita, le rogaba el zorro a la niña, te prometo que nunca más te molestaré, pero ahora sálvame! Caperucita, que era una niña muy buena, le dio lástima y le hizo jurar que no la molestaría más. El zorro se lo prometió y a partir de esa noche, no la volvió a molestar. Al contrario, se hicieron muy buenos amigos.


Los dos siguieron camino hacia la casa de la abuela de Caperucita a llevarle la valija porque su abuela tenía que partir. Al llegar se encontraron con una carta pegada en la puerta que decía:

Mi querida Caperucita: No pude esperarte, me tuve que ir. Las quiero mucho, un beso grande y hasta pronto. Lamento no poder llevarme las fotos que les pedí para cuando las extrañe.


Caperucita muy triste de no poderla despedir entró a la casa y lo invitó al zorro a comer, porque su abuela siempre tenía cosas ricas en la heladera.

Finalmente, Caperucita pasó el día allí esperando que se haga de noche nuevamente para volver a su casa. De regreso, se encontró con su nuevo amigo que la acompañó hasta su casa. Caperucita muy contenta y triste a la vez, le contó a su mamá toda la aventura del día anterior. La mamá la escuchó muy atentamente e invitó al zorro a cenar y todos vivieron felices por siempre.

FIN


2c caperucita negra