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Caperucita marr贸n Autores: Julieta Fiszson Sol Albarracin levint Solana Levi Elian Umansky Facundo Vaisberg


En una ciudad muy grande habitaba una ni帽a llamada Caperucita Marr贸n. Llevaba ese nombre porque siempre usaba una caperuza hecha con ramas muy marrones que le realiz贸 su mam谩.


Un día, Cafetina (que era el nombre de su mamá) estaba preparando una canasta para que Caperucita le lleve a su abuela Chocolatina unos deliciosos chocolates y café. La noche anterior había llovido muchísimo. Cuando Caperucita salió de su casa, vio que estaba todo embarrado, entonces pensó en ir despacio para no caerse.


De repente, y a pesar de ir con cuidado, se resbalรณ y se enchastrรณ toda. ยกUy!, quedรณ marrรณn, estaba embarrada desde los pies hasta la cabeza.


De pronto, apareció un nene que tenía la voz muy rara y pelos por todos lados que la ayudo a levantarse. ¡Qué peludo es este nene!, pensó Caperucita, pero agradeció el gesto y siguió su camino un poquito asustada por haberse encontrado con este nene tan raro.


Él, para hacerse amigo, la siguió y la invitó a tomar un helado de chocolate y dulce de leche y le dijo de ir a un parque. Caperucita se quedó pensando si aceptaba su propuesta porque en realidad tenía que ir a la casa de la abuela a llevarle la canasta y también porque tenía un poco de miedo. Caperucita aceptó, pero solo por un rato. Los dos fueron caminando al parque donde Caperucita tenía un perro amigo que siempre la esperaba. Cuando vio a su amigo se sintió más segura porque sabía que la ayudaría si corría algún peligro. La niña y el nene raro se sentaron en un banco y comenzaron a charlar. Caperucita: - ¿Cómo te llamás? Nene: - Em…em…Pablo. ¿Vos sos Caperucita Marrón, no? Caperucita: - Sí. Nene: - Y, ¿qué llevás en esa canasta? Y, ¿dónde ibas? Caperucita: - Voy a lo de mi abuela a llevarle café y chocolate que a ella le encantan!! El nene raro empezó a ponerse nervioso porque no esperaba que Caperucita se encuentre con su amigo “el perro”. Este lo olfateaba y no paraba de gruñirle y de mostrarle todos sus dientes. Manchita (que es el nombre del perro), le dijo Caperucita, quedate tranquilo que está todo bien. Claro, ella no se había dado cuenta de nada, pero Manchita ¡sí! No era el nene, ¡era el lobo! Manchita, de repente, enloqueció y comenzó a tironearle su disfraz de nene.Caperucita no entendía nada y quería calmar a su amigo pero él no paraba, le ladraba sin parar, le gruñía, le tironeaba el traje, hizo tanto pero tanto ruido, que se acercó el cuidador de la plaza y le preguntó a Caperucita si estaba todo bien.


En eso, en uno de los tirones, le rompió el traje y comenzó a asomarse el lobo. Entonces, Caperucita comenzó a gritar y a decir: ¡Yo algo olía mal! Me parecía que era raro, con razón tan peludo, ¡cómo no me di cuenta antes! El cuidador de la plaza sacó unas esposas y lo ató a una estatua por varios días. Finalmente, Caperucita siguió camino en compañía de su amigo Manchita y llegó a lo de su abuela sana y salva. Y claro, el lobo, por suerte no pudo salirse con la suya.

FIN

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