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Consejo de redacci贸n: Nicol Calfunao, Paulina Contreras, Karina Campos, Javier Aguirre. Edici贸n y direcci贸n: Javier Aguirre Ortiz.

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Una vez más, vuelve Sayenco. Ya es invierno en América del Sur, pero siguen brotando las hojas. Porque también nos llegan hojas primaverales desde otras latitudes. O acaso, simplemente, los poetas van siempre contracorriente, y a veces escriben otoño en primavera o primavera en otoño. La sangre, la tinta, la savia, tienen sus íntimos secretos. Hemos ido dando la bienvenida a las participaciones de este número en el blog de la revista: http://tallersayenco.blogspot.com que les invitamos a visitar. Agradecemos enormemente la colaboración desinteresada y generosa de Elikura Chihuailaf, Eli Tolaretxipi, Miguelángel Zorrilla, Venezia Lesseps (Emmanuelle Jollivet), Sara Castelar Lorca, Octavio Fernández Zotes, Lucy Sepúlveda, Txaro Sierra, Julián Borao, Elisa Berna Martínez, Cristina Cambareri, Javier Arnaiz, Ce Edwinski, Abdón Corral, el taller literario La Galleta del Norte, y por supuesto las jóvenes escritoras del taller Sayenco y el Liceo Gabriela Mistral de Temuco: Paulina Contreras, Nicol Calfunao (Angeline Milk), Karina Campos (Emily Rodríguez), Bárbara Mora, Claudia Bahamonde, Tabita Muñoz, Macarena Loutit y cuantas han participado asidua u ocasionalmente en el taller literario. Una mención especial merece el gran poeta bilbaino Sergio Oiarzabal, que con sólo 36 años nos ha dejado. Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero. En uno de sus últimos mensajes, valoraba el talento de una de las poetas del taller Sayenco. Gracias, Sergio, por tu asídua participación en esta pequeña revista. Gracias por tu palabra imborrable, por tu aliento, por tu cercanía. No nos olvidamos en este número de Gabriela Mistral, que inspiró poemas a varias estudiantes, entre los que elegimos algunos. Enhorabuena a las autoras. Felicitamos también a Bárbara Mora y Tabita Muñoz, ganadoras del primer y tercer premio del concurso municipal de poesía 2010. Sin más preámbulos, les invitamos a pasearse por las hojas de este otoño verdecido.

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La madre triste Duerme, duerme, dueño mío, sin zozobra, sin temor, aunque no se duerma mi alma, aunque no descanse yo. Duerme, duerme y en la noche seas tú menos rumor que la hoja de la hierba, que la seda del vellón. Duerma en ti la carne mía, mi zozobra, mi temblor. En ti ciérrense mis ojos: ¡duerma en ti mi corazón! Gabriela Mistral

The sad mother Sleep, sleep, my beloved, without worry, without fear, although my soul does not sleep, although I do not rest. Sleep, sleep, and in the night may your whispers be softer than a leaf of grass, or the silken fleece of lambs. May my flesh slumber in you, my worry, my trembling. In you, may my eyes close and my heart sleep. Translated by Doris Dana

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“Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero” Antonio Machado 6


LA ÚLTIMA VISITA Honda voz que me acogerás en tu seno por un parentesco lejano de sílabas perecederas, estoy enamorado de ti. Las letras ardientes en las que desde todo fui quedaron ya muy, pero que muy atrás. Sé como premonición que lo que me permanece en la altura del oxígeno y sus redes, acabará también por derribarme en su día, con igual entrega, hundiendo en mí las nieves sin salvación de aquel abismo. Apareció entonces ella. Tan alta ella. Con el pelo canoso ella, como la plata que relumbra desde el fondo intacto de una espiral esperanza, esparciendo algas y orillas y gotas de sangre a cada paso, vestida con una túnica naranja, mientras atravesaba el corredor de las penumbras que siempre se dirigen hacia mí, que siempre dan conmigo. El reloj de mis palabras sonó a las 8. De qué querría avisarme, me preguntaba. Entonces no lo supe. Ella insistía en estar frente a mí callada mientras se cosía números al azar en sus pechos. Insistía en besar la entrepierna de los maniquíes. Quería apagar la llama de cada uno de los cirios con un soplido vespertino de aniversario. Abrió una bolsita de arena que luego derramó en el suelo y en un instante cientos de cangrejos me devoraban los pies con el sonido de un susurro que confiesa sus últimas voluntades. Puso en mi lengua una crisálida solar y pude paladear la sed más infinita que me recordó a mi viaje de 11 años por el desierto de lo que es sagrado. Pero al intentar hablarme volaron de su boca abejas y más abejas para libar en la miel de mis ojos las dos rosas abiertas que no lloraban desde hace siglos. Yo cordial, le cedí el asiento de mi lado que siempre guardo vacío para que descanse en él de vez en cuando una idea olvidada, una i griega derretida, no sé, cualquier paisaje deseoso de romper con su respiración los últimos espejos. Se fue después, y al marcharse, una nube ocupó el lugar de mi corazón. Ya no tengo corazón donde antes lo tenía. Al marcharse subió la marea en mis pensamientos, y ahora mi cerebro es una mar que celosa mece sus tesoros. Ya no están mis pensamientos donde estaban antes. Y se enraizaron, al marcharse ella, selvas americanas a través de mis extremidades, y ocultas cuevas de mariposas revoloteando, hicieron su hueco en mi estómago que me duele cada día, y estrellas marinas cubrieron mi sexo conquistado por latidos de luces, de destellos y salitre. Fue entonces, entonces, cuando cerré los ojos con una envidiada noche y brotó una única y rotunda y solitaria palabra desde mis labios cenicientos y amanecidos: “yo, yo te sí...”

Sergio Oiarzabal

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DESDE QUE NUNCA NOS VIMOS, DESDE FLORENCIA (No estar no es un No haber estado.) me acaba de salir un sol en pleno día nada más verte pasar. En mi alma no hay nada, pero ahora lo veo. Tropiezas y tu risa será como los millones de luz que la primavera abre en sus campos y montes. Pediré un Barroco corrupto con crema de ron cansada de redadas, y hielos punkies, y te besare’ con hambre lamiendo tus labios, comiendo tu palabra, y tú, me abrazaste y me hacías parar con sus dos manos de mariposas verdes, porque ella lentamente besa como nadie. Tal vez seamos cielo y lago, oscuridad y lluvia, espejo y nubes.. y si llega el día, no te apures, con un sin “adiós” me conformo. Nadie es de nadie. y yo te añoro, araño sombras y más sombras para verte… y no te llores mi Ensoñación, susurra dulces uvas de sudor en mi oído, mas jamás me vuelvo loco por una mujer mucho tiempo. Ensoñadora, aquí nos pueden detener por ojos de estrella, por paso de nieve, por mente insurrecta. me da lo mismo si llegan a entender mi Lengua, tendrán que estudiarme, ¡ja’! – Cantemus: “Que se joda _ , diles que se jod_ _, diles que se jo_ _ _, de una pu_ _ vez…” suena la música de la noche con las puertas abiertas de su furgoneta, y alza los brazos, y da palmas y gira. ahora ya puedes sobarle a tu gusto al mismísimo cielo.. vienes de los chivatazos del mar ola por ola, de las pedidas de socorro de los pozos blancos, y no te atreves a quitarte los zapatos..

a tu aire eres tú, ya estás cansada de hacerte la tontita, con unos y otras, por eso andas solitaria, que no

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sola, por tu camino. cómo me duelen tus palabras cuando callas, y tu silencio cuando lloras, que quisiera morirme aplastado por caballos salvajes o anudar con hilos de oro y coserte tu dolor con un beso de amor dentro y arrojarlo a la mitad de las arenas movedizas, y verlo ahogarse en su fondo agonizante.

de todas maneras ya me dieron latigazos con el silencio, lo bueno es que cuando nos encontramos y nos miramos a los ojos !qué casualidad! Los agachan o miran a la acera de en frente, yo no en cambio, yo jamás largué, y ellos los muy babosos y lerdos, en el colegio, pues ellos.. de Barrendero de la Lengua me he pasado a “qué hambre tengo de hacerte el Amor durante siglos, mi onírica”. yo soy tu Oasis, puedes verme o no. eso es ya cosa tuya. que con segundos y me lo dices ahora, con la palma, por favor. se oyen los claxon, los gritos, sί, ha amanecido. ¡bagh! no te preocupes si intentan hacerte a un lado, apartarte, si se burlan; compréndelo, son muchos, muchos, pero que muchos, muchos más, y somos pocos nosotros.

Emily a su paso hacía que los relojes no hicieran ruido y se detuvieran, y me siento incómodo todo el día a lomos del dragón. revolquémonos en las sedas de nuestra piel. que sí, que sí, quita la sábana blanca del espejo para que me veas, y si no "mulţumesc" sí un "bună dimineaţa" o un "ce mai faci" y tan jodidos cada cual en su rincón, habitándose en la nada, de donde todo proviene. y que te recuerdes de mí con lo tampoco que pude darte.

{esto tenía que haber sido escrito dentro de unos cuantos años}.

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Moriremos juntos, se ruega no vaya nadie. Vayan de fiesta. La casa invita. Pompas fúnebres No falta Curro

me despido a besos de media luna, con desnudarte poco a poco, Uhhmmm, sí, el liguero verde es muy fino, te va con los ojos. * . me despido de ti sabiendo que soy yo el que se va..

..habrá un columpio, y una bici roja. recordar a un olvidado no es fácil. ¿pillas? Ella siente que cada vez que le hablan la manosean, por eso sonríe cínicamente como todos egoístamente y observa.

-¡corten! ¡a montaje! ¡mañana seguimos! T’itulo: Behavoir Serista Violence

* significa que es punto y aparte, pero cambia el lector

Poema inédito de Sergio Oiarzabal.

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“espiral esperanza” Sergio Oiarzabal, “La última visita”.

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WEÑAGKVN EPE AFCHI KVYEN TRVRI

Kiñe kelv lelfvn mvley miñche wenu mu taiñ nag antvpeetew Feyti weñagkvn afchi Kvyen trvri alofnieetew fvrfvrmawvn mew Ti pu pvllv witrankontupeetew pegelelenew ta tromv pvllv reke wifkvlelu wenu mew Kamapu pu tromv Pu mawizantu, feyfey pimekeenew rupay eymi pvle ka feyti afpuel zugu tami pichikonagen chi vl Pvrvmgen mu, kiñe kiñeke wezanmalvy enew petu ti tromv afkom punpuwvla Narpatuay ñi pewma mu ti pu ayin -piwvn Welu amuley ñi trekan, weñagkvlelu am iñche Kimlu am iñche tami wilvfvn tami ayikan iñche mu chogkvlerpuay Pichiketu llemay.

Elikura Chihuailaf.

LA NOSTALGIA ES LA LUNA MENGUANTE

Hay un campo rojo sobre el cielo que nos atardece La nostalgia es la Luna menguante alumbrada desde la llovizna Los espíritus que me visitan me señalan nubes como almas trazadas en el cielo Nubes lejanas Las montañas, me están diciendo pasaron a tu lado y en el eco los cantos de tu infancia De pronto, una a una, comienzan a palidecer en mí las nubes hasta borrarse Descenderán de sus sueños las amadas -me digo Pero continúo mi camino porque siento pena Al comprender que también el brillo de tu amor a mí se irá apagando Poco a poco.

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TROZO El mar ya no es una raya verduzca en el horizonte. Es una franja oblicua que cae del cielo fría y movediza, un pedazo de otras aguas grandes. En el cielo, errabunda, no es desorden. Se desmadeja. Tira de más de un hilo, hilachas rosadas. La que está cerca de la orilla es vieja lleva tiempo, de maleza, yodo, herrumbre. La de atrás es blanca, protegida. Entre una y otra, un túnel que huele a orín y a excrementos, un perro guardián que languidece.

PEDAZO Describe la tormenta como animal, acecha, amenaza, luego pasa, amordazada, anudada, prieta. Hay un montón de carbón que tapa la entrada. Pone cuidado en lavarse, esquiva ese olor a carne pequeña, esa leve náusea. La música no emociona, pero apacigua, sosiega. La oigo muy lejos, se le va encogiendo la voz. Ahí, entre el recuerdo de lo negro en la entrada y los yerbajos, la herida sigue profunda, la tierra mojada secándose, removida. La niebla sofoca el ruido llega fría a los pulmones. Duele aún, aunque alivia. El cerco abierto se adelgaza roto, se bifurca.

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CACHO Piensa que necesita un desierto, arremolinada, bajo un árbol sin hojas. Los toca con suavidad mueve el cuello como un caballo que se acomoda el freno de la boca, sin mirarlos, con la mejilla, quiere morderlos, pasarlos por las encías. Tal vez un llano donde el cielo caiga pesado; o tal vez sólo sean las ganas de salir del enramado de vías que acaban en sumideros o cimas de las que cae o se atasca como en sueños forzados. Tríptico inédito de Eli Tolaretxipi

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MENSAJE

Solo en esta botella naufraga mi mensaje. Necesita de ti, que con tus ojos Me escuches, me adivines y me sientas. Solo en esta botella, en que he ahogado mis sentimientos; No en el mar en que naufraga, Ni en la tinta en que se mancha. En esta botella aventurera, remando de quién sabe dónde, misteriosa, que en su interior mis sueños ha de guardar. ¿Sabes por qué mi voz es para ti? En mi mensaje está tu corazón. El papel que despliegas son tus alas. Mi voz se alza, una vez despegando la batalla. Mis alas se extienden Y dejan salir a la poeta de un golpe. Taller Sayenco.

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Y heme aquí sentada Escribiendo Escuchando el murmullo de las hojas La risa templada del viento Tratando de ver lo que sólo aquí se encuentra En esta banca Bajo este árbol Quizás sea verdad Que en este lugar no existan palabras No porque no puedan, claro está Sino porque se han disuelto en el agua En la tierra y en las nubes Se han tornado invisibles Ausentes para el ojo Que en este bello cielo sólo ve el cielo mismo Pero siguen aquí Resonando, vibrando Salvajes como en sus inicios Puedo recordarlo, el día en que preguntaste “Dónde están tus palabras” Y quizás no estaban Quizás se habían vuelto hojas marchitas al viento Habían volado lejos Buscando quien sabe qué y quién sabe dónde Tal vez están ahora conmigo Bajo este mismo árbol Y puede que sean aquellas Que descansan sobre el agua fresca Aquellas que ya no se pronuncian Y es verdad, este es un sitio extraño Un sitio ausente Uno de esos que sólo duran minutos o incluso segundos Uno de esos que sólo te das cuenta que se han ido Cuando los ves despedirse Serenos Entre las ruedas de un auto O la conciencia del tiempo Paulina Contreras

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A GABRIELA MISTRAL Tú, que más fracasos de amor percibiste, Que nunca te sentiste linda como mujer, Que aun no siendo madre, amaste tanto, Que sentiste el dolor de la muerte, y viste cómo el engaño de un ser amado arruinaba tu corazón, aún creíste en la vida y tras creer una esperanza en el camino te esperaría: alcanzaste todo, el Premio Nobel de Literatura, escuchaste cómo todos te ovacionaron, los mismos que te despreciaban. Te fuiste pero regresaste, Tus poemas son frutos de la vida, Tu fuerte fue el amor al prójimo, El adiestrar al vulgar. Entregaste amor En ese papel En el que tinta derramaste. Viste un futuro de vida en otra mujer, En un niño estaba tu poesía, En el cantar de un pájaro estaba tu risa. Quizás nunca te lo dijeron, quizás nunca te lo insinuaron, pero en este poema yo agradezco a la mujer que con su rotunda personalidad llegó a ser reconocida mundialmente. Si tu vida me fuesen a quitar Más no lo soportaría, porque tu cuerpo y alma son Chile, solidarios y profundos, y tus huellas dejan una enseñanza. Y ese abrazo tan distanciado Con que nos despedimos entonces de ti Fue sólo un accidente, Y ahora veo claro que no hace falta un milagro ni un adiós para esa inesperada reconciliación.

Angeline Milk

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Oda a Gabriela Mistral

Mujer culta y aventurera, sensible y a la vez fuerte como un roble, poseedora del don de la palabra, gran amor a las futuras generaciones, poes铆a sin deterioro que aliment贸 durante mucho tiempo su alma, conocedora y lectora de la Biblia, vida de logros y decepciones. En el momento menos esperado Dios te empez贸 a dormir. Emily Rodr铆guez.

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MADRE GABRIELA

Gabriela, nuestros sueños, ¿no son como los tuyos? Quizás nosotras ya no queremos ser princesas, ni reinas. Quizás soñamos ser protagonistas de nuestras propias vidas, como tú. Tú luchaste desde la tierra humilde de Vicuña, desde el valle del Elqui, por donde un río sueña que ve el mar. Y tu humildad te levantó. Subiste las escalas de Estocolmo, en donde un rey te coronó. Gabriela, nos das fuerza para seguir la ruta, el áspero camino. La vida te premió y te maltrató. Y quizás los laureles endulzaron la carga amarga del dolor. Gabriela, ¿es que las rosas han de tener espinas? Y los sueños, ¿no pueden volar y ser felices? Madre Gabriela, ¿dónde encontraste la luz? ¿O tuviste que abrirla siempre desde la sombra? ¿No somos hoy más libres de lo que tú pudiste? ¿O fue tu lucha la que te hizo libre, a pesar de las malas miradas de tu tiempo? Demasiadas preguntas…. Quizá tú nos enseñas que nada está ganado, que cada paso cuenta, que del dolor se pueden hacer versos, pero hay también dulzores. Dios quiera que no tenga yo pesares, y los dulzores sí, aunque quién sabe si también la espina me puede hacer feliz. Andrea Laurel

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Todas podemos ser princesas Todas íbamos a ser princesas, Con coronas de cristal Guantes de seda Y con el príncipe. A la torre mas alta Queríamos llegar Para mostrar a todos Que solas no íbamos a estar. El príncipe más bello A una tenía que enamorar, Tierna, dulce y coqueta Que no tenga igualdad. Con una fiestas de máscaras El príncipe las iba a encontrar Pero todas lucían tan bellas Que no sabía a cual enamorar. Eligió a tres doncellas Las más lindas de aquel vals, Johana, Gabriela y Stephanie, La última no se quiso mostrar. Las jóvenes no sabían Que con una se quería casar, El de traje y elegante Y ella de blanco en el altar. Stephanie era reina De un mundo ideal, No quería ser esposa Por que ya tenía su lugar. Finalmente Gabriela El corazón del príncipe logro encantar Con su dulzura y alegría Nadie la pudo igualar Fue reina, Al igual que todas las demás Con príncipes y palacios Como lo quiso nuestra Mistral. Farida

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BRINDIS

Sabiendo que existes tú, ¿cómo podría conformarme con menos?

PARA QUÉ NOS VAMOS A ENGAÑAR Sólo hay una cualidad que convierte a cualquier mujer en más digna de ser amada que tú: que esté loquita perdida por mí, la pobrecilla.

TODO SIRVE (para el convento – decía el fraile y se llevaba a una monja)

Un amigo viene a ser todo un chollo. Una amiga puede ser media vida. Una amante es casi la muerte. ¡Y a veces tengo unas ganas de morir...!

NUNCA SOMOS BASTANTE Eres sensible, eres inteligente y eres hermosa y además sabes que alguien te quiere. Y todavía te encaras con la vida, la miras a sus ojos y exclamas sin reserva: –"No te conozco". Pues aún así, créeme, yo te comprendo. Miguelángel Zorrilla

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Miguelรกngel Zorrilla.

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Si de mi mano estéril germinaran caricias o cadenas, si de mi boca inválida -pobre labio sin nombre, crisálida de olvido, velo de niebla-, si de esta boca herida, surgieran una vez paloma, vena o llanto, y de mi mano -garra de angustia, puño destituidorenacieran esquejes sin espina... que sea por tu nombre.

Venezia Lesseps

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Alya se eleva

A mi hija

Canto para tus manos que nacen de la salvia, para tu frente quieta donde suras minúsculas se incrustan para engendrar el vértigo de aquel extraño dios que sobrevuela. Llevas el alfabeto del desorden cosido a las rodilla y por tus venas cruzan siete ríos con sus siete quebradas, el Káutar se alinea con el pequeño arco que describen tus cuencas, limpios humedales donde guardas el mundo. Tú bebes de la tarde mis cansancios veloces y abrigas ese miedo que me avanza como la luz secreta del mercurio, tú dejas que mi espalda ceda a la demolición de tanta vida fresca, de tanta soledad que se pronuncia en el filo plomizo de tu llanto si es de noche y dulce sobrevuelas el dolor que sólo tu lenguaje dignifica. Te alzas, vuelas con la coraza fragmentada por donde ondea el muérdago, yo te miro imperfecta en el lado secreto del sonido a donde el trueno escribe tus vocales. A veces me parece que te alcanzo, que toco la feroz estela que de tu corazón germina y aquel amor entero me azota en el costado. 30


Tú escalera, tú caracol sobre la flor del cardo tú esa mordedura de mi ombligo que duele de inocencia. Yo no tengo más pan para tu boca, no tengo más racimos que esculpan la ceniza, tan sólo puedo darte la frágil estructura que se arquea para besarte el nombre o inclinar la pobreza de mis vértebras. ¿Dónde irá a ocultarse aquél dragón si ya los cuentos viven en tu risa? ¿Dónde iremos, Alya, para domesticar al zorro? ¿Adónde? Sara Castelar Lorca

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ELIKURA CHIHUAILAF

He writes blue lines His hands echo the forests His feet are walking roots

Wirintukey kallfü wirin Ta ñi pu küwü wilifkey ta mawiza Ka ta ñi namun folilgey trekalelu

Traza líneas azules En sus manos Reverberan los bosques Y sus pies son raíces que caminan

(Traducción al mapudungun: Cristian Kalfuman)

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CRUJIR DE OTOÑO Cruje el oro de otoño entre un pesar de pasos; la carcoma perfora túneles profundos en la corteza de los álamos. La tarde, con el hombre y con la sombra, camina en un tornar despacio, desde páramos enjutos hasta el soto del río donde aún sangran los árboles tatuados. Ha de haber una ruta secreta directa al corazón, allí, por donde el corazón se aleja. Pero una llaga no curada, siempre herida, desnuda y desarmada, quema en el corazón que apenas late. Queda un rumor de búsqueda cuando cesa la brisa; gime el otoño y el corazón se queja con el llanto imposible de una perenne diástole. Octavio Fernández.

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PASEANDO

Aferrada a la mano del recuerdo, sin resentimientos, me paseo por el corazón de tu calle mitad querencia, mitad extravío. El pasado gemebundo, casquivano y esquivo, sin compasión, penetra hasta el último confín de la porfiada memoria. Lucy Sepúlveda.

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EL CESTO DE LOS CORAZONES

¡Cuánto silencio! El viento no trae palabras. ¿Hará falta el soplido de otro tren para traerlas? Por eso estoy en la estación, esperando, con una rosa en los labios, dibujando una nube de humo con mi cigarro. Sé de viejos trenes que pasaron, todavía recuerdo su traqueteo. Cuando recuerdo su traqueteo mi corazón también traquetea y se aleja en un vagón. Sale de mí, se va. ¡Cuántos corazones! Ahora, de nuevo, en ese hueco rojo y caliente lleno de vacío, está creciendo otro corazón. Como en tus vacíos. Ya verás cómo crece para la próxima estación. Pero esta vez hay que quererlo mucho para que no se aleje.

Txaro Sierra. Mayo 2002.

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AFGANISTÁN No fue casualidad la que movió al viajero a recorrer las rutas de la seda y a atravesar sus valles, sus montañas y estepas, caminos polvorientos y altos desfiladeros, dormitando despierto a la intemperie o en cuevas extraviadas huyendo del envite de la muerte. Son harto conocidas las razones. Alejandro también surcó estas tierras al frente de sus tropas resuelto a la conquista de este mundo oriental y abandonado siempre por sus dioses. Y quizás aún perduren las antiguas recetas de olvidados doctores o acaso las doctrinas del viejo Zoroastro, tal vez en lo profundo del desierto, en las salas ocultas de templos enterrados o en las sombras disueltas por el viento. O en los altos lugares de Ghorid, en la “terra incognita” que esconde la metrópoli, la perdida Firozkuh de la Montaña Púrpura que ya nadie conoce. Y es que hoy igual que ayer, algo han venido a hacer estos viajeros, se nota en sus miradas. Cuesta reconocerlo pero es cierto: No cumplen los acuerdos, ostentan sus costumbres, se adueñan de las gentes desperdigando miedo y destrucción. La guerra y sus tormentas algo han roto, desorientado pueblos que han dejado su huella por todos los paisajes de esta tierra arrasada que un día fue llamada Yaghistán, de esta tierra rebelde de espíritu insumiso, de nuevo sorprendida por el dolor sin tregua que propagó su llanto milenario. El enemigo es fuerte, desprecia las heridas de los pueblos vencidos

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y odia su lengua bárbara “la lengua que ha de hablarse en los infiernos” pensaron, aunque en ella escribieran para expresar su amor y sus poemas. Nuristanís, hazaras, tayikos, turcomanos, uzbekos o pashtunes, todos son denostados por fríos generales nativos o foráneos que trazan los designios de un orden superior. Cruel ha sido la historia mas cierto es su decurso desgraciado. El humo casi roza los límites del cielo, los condenados viven mirando hacia lo alto, las calles se desprenden de perfumes y hedores, del odio y la metralla cotidianos. Mas algo hay más allá, provincias fronterizas pobladas por idólatras de dioses ignorados, altivos descendientes de antiguos invasores, erosionadas ruinas, lejanas cordilleras de insólita belleza, caminos ancestrales de más nobles viajeros, la paz de atardeceres sin memoria, la neblina imposible que envuelve las llanuras vibrando en solitario despertar. Y no este tenso ambiente, esta amarga mirada del soldado que apunta con su rifle mientras grita su miedo en una sucia calle de Kabul de noche ante las puertas del infierno.

Julián Borao

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La pregunta del zorro Sentado en el húmedo pasto se encontraba un zorro con la mirada perdida hacia sus alturas. Una curiosa águila que pasaba por esos lados lo ve y posándose en una rama le pregunta, “¿en que piensas tanto?”; este tímidamente le dice “amiga águila, ¿por qué poesía?”, ella sorprendida por la pregunta, despega en vuelo y entre vuelta y vuelta le responde, “porque cada día acaricio al viento con mis plumas y cada tarde me dirijo al sobrecogedor sol como la luz volviendo a su hogar, para luego caer como relámpago a tierra y satisfacer mi cuerpo volviendo a emprender el vuelo y surcando los cielos, disfrutando del sobreacogedor atardecer con los árboles y flores silvestres que me brindan su amistosa compañía”. El zorro con mirada confusa hace una reverencia y sigue su camino, ya cansado se detiene a las orillas de un lago para refrescar a sorbos su cuerpo delgado y acalorado, viendo su reflejo se vuelve a inquietar y a viva voz pregunta “¿Por qué poesía?”, de un brinco se aleja al ver como saltando vívidamente frente a sus narices, un colorido pececito le saluda y dice “yo puedo responder a tu pregunta” el zorro intrigado le escucha “es poesía, porque cada día gozo jugueteando y danzando entre piedras y corales y cada noche me asombro viendo las estrellas emerger del agua para viajar al cielo, porque el universo en que me desenvuelvo me cobija, me protege y entre mis amigos y hermanos compartimos juntos penas y alegrías”. El zorro emprende confundido nuevamente su viaje despidiéndose cordialmente del pequeño pececito. Ya cerca del atardecer, la inquietud nuevamente lo comienza a atosigar, mientras que con la mirada perdida en las densas copas de los árboles se vuelve a preguntar. Absorto en la profundidad de sus pensamientos cada vez más difusos, más confusos, apenas se logra percatar del pequeño pitido que resuena en respuesta a su inquetud, en la pequeña hoja de un arbusto cercano una simpática hormiga lo llama y le dice, “¡yo sé la respuesta! ¡Yo sé la respuesta!” acomodándose en la hoja como quien se sienta a leerle a un pequeño una historia, dice “es poesía, porque cada día disfruto viendo el glorioso mundo que me rodea, lleno de misterios y aventuras, sellando la puesta de sol con la dulce sonrisa de mi reina madre, agradecida por los dulces manjares que le ofrecemos cada día”; sin entender las palabras de la diminuta hormiga, el zorro se despide y se aleja. Caída la noche se tiende en un prado cercano, con la esperanza de descansar su agobiada mente, cosa que no parecía posible ni con el frágil canto de cuna de los grillos o el enviciador aroma de las rosas salvajes. Pasadas las horas y ya sin esperanzas de conciliar el tan anhelado sueño se decide a dar un paseo por las cercanías, un fuerte aullido lo despabila y unos ojos amarillos como la miel lo hacen temblar, frente a él un feroz lobo se encontraba mirando la luna, patas grandes de fuertes garras y un pelaje tosco y brillante adornaban su macizo y fuerte cuerpo, de reojo miro al zorro y le preguntó “¿Qué haces tan campante en mis terrenos?”; este con mirada temerosa responde, “una pregunta me aqueja y no me deja dormir, así que con el fin de aclarar mi mente salí de paseo entre estos bellos paisajes” el lobo con aires de sabiduría le dice

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“¿y cual sería la pregunta que tanto te inquieta?” “pues yo me pregunto, ¿porque poesía?”, la severa mirada del animal se tornó sutilmente cariñosa y un cálido silencio los rodeó derritiendo la tensión del momento “pues es poesía, porque cada noche le declaro mi amor a la luna y le oro por que cuide a mi familia, porque hablo al viento cada día y disfruto en las tardes del tibio sol que acaricia mis sentidos, porque ahora te veo y me pareces curioso, es por eso que la vida es poesía, porque vivir es sentir y el sentir es poesía, la más bella y pura poesía, una prueba firme de nuestra existencia”, el zorro le agradece y se marcha al fin con la mente tranquila y muy contento, pues se da cuenta por primera vez que en su corazón un poeta le susurra versos y letras tirándole flores a su paso ya sean verdes o marchitas, este le acompaña de invierno a verano y de lunes a domingo. Paulina Contreras.

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COMPAÑERA DE VIAJE

Hay veces que te sueño compañera de viaje... Y en la tiniebla turbia que empapa mis regresos mientras el motor canta su mantra interminable, mis ojos se desvían al asiento vacío y, como si estuvieras, te explico este paisaje. Las aguas de la ría reverberan oscuras y te muestro las luces que flanquean el valle y la noche se traga los faros asombrados de vuelta hacia la casa donde no espera nadie. Y las palabras fluyen como si tú me oyeras entornando los ojos en un silencio amable; tiñen de calma limpia la soledad hallada y exorcizan el grito desgarrado del aire. Quien habla solo espera... quizá no espera nada mas sabe que los hados se ponen de su parte; y cuando el soliloquio desborda los sentidos elijo tu figura si quiero hablar con alguien. Hay viajes que te sueño tras ese parabrisas (tan cercana y ausente como estuviera un ángel) al roce de una mano perdida que abandona por sólo unos segundos la presión del volante. Y amo la maravilla de saber que estás viva y adoro la esperanza de volver a encontrarte. Las distancias porfían en decir lo contrario mas la vida nos hizo compañeros de viaje. Por eso ya te sueño, para que no te extrañe. Miguelángel Zorrilla.

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A la caída de la tarde, tendido el día, nos mira el pájaro desde ese cordel del tiempo que llega hasta la noche. Septiembre 2001

¿Amo poco? Amo todo. como una tonta. Octubre 2001

EN LA ANTIPRISA Miro la tarde como a una tarde encontrada. Atrás queda la mañana y sus tareas, las conversaciones, los actos, los gestos. Estoy en el descenso del día, cuando las palabras, todas las palabras van cayendo del regazo de las horas al recuerdo y se alumbra el espacio que queda en mi memoria. Para este espacio, para este ahora de esta tarde estoy aquí con mi silencio junto a mí, feliz. Mayo 2003 Txaro Sierra

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Negaci贸n He decidido que tengo el poder de ordenar a mi antojo los fragmentos rotos de mi historia. Los que nadie sabe - y callo Los que son secretos (miento). Porque tengo el derecho y la obligaci贸n de apartar el dolor e inventar la dicha. Cristales rotos. Crisantemos. Cuchicheos. Cucarachas. Nunca hab茅is existido.

Elisa Berna Mart铆nez

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cรณmo te desando, amor? cรณmo deshilvano tu nudo? la noche tiene una huella larga y cierta de pies longevos como un nombre. cercenan el espacio que cabe entre mi cuerpo y el tuyo la palabra y la piedra dรณnde estarรก ese pliegue exacto que diga tu cintura y que no me espante? oh, amor, suelta la noche a pastar sus silencios a alongar sus voces para que nunca mรกs te encuentre.

Cristina Cambareri

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ACERCA DE L

L se amontona, se columpia, y al final se duerme. Con el sueño, se columpia, se amontona, y no quiere despertar. Si os fijáis le sucede como a los nenúfares, el cielo es demasiado bello como para perder el hilo que nos ata a su mirada de ensueño.

L ha arrancado todas las hojas del calendario menos la de la “L” para salvar su personalidad destructora. Y si la luna parece huir acosada por los fantasmas del desamor; o, si creyendo que todo es inmutable, intangible y de repente resulta que no era para tanto y que casi es fiesta: es L. L es usted y usted y usted y una suma de individuos e individuas que se detienen como usted en el semáforo. Bríndele una palabra, por favor.

A veces L siente el impulso de volverse río caudaloso. Los peces nadarían en su espalda y, tras recorrer sus meandros como una lengua de plata, entraría en el mar.

L se aleja silbando algo gris y doméstico, mientras se apagan las aceras a la noche.

La Galleta del Norte

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Sentimiento muerto No puedes expresar tus sentimientos Finges estar bien mientras te mueres por dentro No sabes lo que sientes Pero tus lágrimas caen por tu rostro. Preguntas por qué te sucede esto, Por qué esta sensación Esta mezcla de sentimientos rotos, no entiendes Por qué salen lágrimas de tus ojos Tu vida ya no tiene sentido, es como una Canción sin melodía, un poema sin motivo, Un te amo sin ser oído, como un Abrazo sin ser recibido. Hoy hay un sentimiento muerto Sentimientos que nunca quisiste sentir Un dolor que no es dolor Gracias a esto cada día te sientes peor. Silencio pides, pero el nudo Permanece en tus pensamientos, Esas palabras que nunca se dijeron, Que se guardaron en tu corazón. Quieres volar y no regresar Sabes que eso jamás podrá pasar, ¿por qué esto? Ya nada tiene sentido, Ni esas lágrimas que llegan sin ser llamadas. Cosas sin sentido, Pero así es tu vida, Dolor sin dolor, cansancio sin motivo, Preguntas que nunca tendrán respuestas.

Bárbara Mora.

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Panguipulli

En la noche por venir todavía cantan pájaros, en el silencio naciente, por tormentas arrullados. Qué corazón en penumbra desnudo tiende sus brazos, alas calmas, almas blancas de desaforados astros. Qué músicas se perciben allá, entre innúmeros cantos, de las alas que, apresadas, alientan saltos amargos. Qué soledad por venir, qué lluvia de meses claros, qué arrepentido dormir sin saber romper los lazos. Hosanna, cielo de abril, la lluvia habla de sargazos. El lago de Panguipulli sabe de qué estoy hablando. Abdón Corral Contreras

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TE RECETO UN POEMA

Cuatro patas y una luna Pienso en tu negra mirada Encubierta de noble Zorro, Fingiendo etiquetas y halagos vacíos. Deseo encontrarte perdido en las calles De una capital escrita a máquina Y coloreada en tinta. Espero, y tan sólo espero, Atada a la tierra en que mato pasiones, Vistiendo de cuero y escondiendo una llave. Paulina Contreras

Persecución Pienso en hacer justicia, En luchar contra Nosferatu, En mancharme de rojo. Deseo tener una estaca, Llegar a Transilvania Viajar en crucero. Espero el día con ansias, Miro mi futuro en los ojos del lobo, En un suspiro agitado. Angeline Milk

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LIRAS PARA TI .

Tus ojos color tierra son reflejos de un mar con noche eterna. Luciérnagas de sierra, contraluz de galerna. Suspiros de una luz prendida y tierna.

Y tu cuerpo... y tu boca : caminos y senderos recorridos juntos. La vida toca sabiéndonos queridos por los vientos de amores conocidos.

Cual tiempo transcurrido atardecen las vidas más amadas. Y el corazón herido, que llora aguas calmadas, vuela libre en las lágrimas colmadas.

No existe soledad, la casa de suspiros está llena. Ya no existe la edad y el alma nueva estrena

Javier Arnaiz

un universo entero en vida plena.

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CHILE Surgía como la necesidad de comer pan con crema mientras la abuela contaba sus historias de joven linda. Así, de golpe y con fuerza, imposible de evadir. El caso omiso de la falta de atención. Así es como la tierra se movía. Él pensaba en el pan y en la abuela, y ¿En quién más? Definiciones que no se podían dar mientras los jarrones se caían. Era como música dramática el coro de grititos entre chicos, padres y perros. Y el gato de él corría con los pelos erizados hasta la punta alta de un mueble viejo. Se miraban, él y el gato, con ojos de terror sobre la tierra que seguía moviéndose. “La cama es angosta, sentí que me caía”, dijo Javier a su abuela cuando ésta logró despertarlo a sacudones, en la mañana de la primer noche que él se quedaba a dormir con ella. “Te caías, Javier. Pero ya estamos todos bien.”, contestó. Ce Edwinski

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Ojos mapuches. Oh, aguas azules, cinta de plata donde el sol sale dorado y ya festejan los treiles en el terreno de plata. Ojos mapuches. Corazón de montañas. Fuerza de fuego. Hombres muertos, todavía están vivos en nuestros corazones. Árboles tallados. Recuerdos de sangre pura. Nicol Calfunao Mapuche Nge O kallfüko Trarilonko kullin Chew tn pay antü Huilili feimuna aydi Taty tregül Feichi mapu mew Mapuche nge Diake mahuide Newen kütral Lodkewentu Petu mongeleingin Inchin tañi piukemew Odkan amumka

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POR MUNDOS CONSENTIDOS (Glorificación de las Cinco Estaciones) Quiero verte como el sol cada día te busca, que en mis ojos brillen los prados, suenen los trinos, bruñir cada noche mi cuerpo cuando me miras, contemplar que el mundo sin tu sombra se confunde, pierde el camino. Quiero olerte segada hierba, pan recién hecho de magias, misterios, moradas que maravillas, ser el viento que exhausto con tu aroma te nombra, respirar el mundo que sin tu esencia se opaca, se vuelve arcilla. Quiero tocarte como no halla final un río, hundirme en tu mar que acuna en su nana tesoros, ser el musgo en todas las piedras de tu memoria, notar que el mundo sin tu latido se entristece, está más solo. Quiero saborearte como al dulce infinito, lamer mis labios de azul siempre que te recuerde, ser el paladar de oro que donde estés se encienda, degustar el mundo que sin tu sal se hace nada, está más verde. Quiero escucharte como espera el bosque la lluvia, como a tus pasos despiertan a veces los muertos, ser nido donde duerme tu voz sin horizonte, oír que el mundo sin tu música se hace mudo, es menos cierto. Sergio Oiarzabal

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Si tú no estás Si tú no estás, me siento desfallecer Por la sed de tus besos, La luna ya no brillará para mí, Ya no tendré motivos para soñar. El aire se hará insuficiente, Me faltará la respiración, Prefiriendo una mentira A una verdad que me lastima. Si tú no estás, todo a mi alrededor Huele a soledad, Me ahogo en un mar de lágrimas, Confabulando también el tiempo a mi tristeza. Convirtiendo cada segundo en hora, Cada hora en años y cada año en siglos, Dejando mi corazón sin latir Por el deseo de seguir amándote. Si tú no estás, mi vida está En un silencio profundo, Me quedo dormida en mi interior, Esperando aquella caricia que me despierte. Tabita Muñoz

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Mis tardes de primavera

Era una tarde de primavera, Aquella primavera más hermosa de mi vida, Una primavera que curó todas mis heridas, Aquellas heridas que no me daban más vida. Mi vida era de pura alegría, Una alegría que había en mi corazón, Un corazón tan grande y fuerte Para que mi vida fuera más alegre. Era una bella primavera Aquella primavera que yo disfrutaba En los días, en las tardes Cuando yo estaba con la persona que más quería. Cómo quisiera recuperar esa primavera, Aquella primavera tan hermosa Que hizo nacer a mi corazón Aquel corazón que ya estaba casi muerto. Claudia Bahamonde Melo

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Quiero Quiero pedirle perdón, pero no quiero hacerlo. Quiero decirle que lo amo, Pero lo odio. Ojala pudiera decirle no me dolió, aunque muero de dolor por dentro. Necesito darle un beso, pero me rehúso a acercarme a el. Quiero oír su voz diciéndome mi niña, pero ojala fuera mudo para que no me hiera más. Quiero que me acaricie, Pero sin tocarme. Quiero ser feliz Y no sufrir más, Quiero saber qué hacer Y no dudar más. Macarena Loutit

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Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño; esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega.

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el pie se empeña en apagar la ola pero la ola no es sólo la ola la ola es el saludo y es la salud del mar la ola es su desecho imperativo y es su sábana blanca es puma de nieve abalanzándose es la terrible vida que transita por las oscuras avenidas de la sangre es la incesante respiración el pulso constante contra la muerte en un ir y venir de intenciones y paréntesis la ola se asoma y rompe como se asoman los ojos al sol a la sal y a la salida llama constante más allá de la muerte diaria asombro de la luz luz de la sombra la ola no transita por estas avenidas recuerda las sentinas negras como el petróleo y despegando como un puño vence la soledad del aire ríe después de tanta muerte oscura la ola no es el mar sólo la sangre del mar esperanzado dándose cabezazos alegres contra las rocas cortándose como cuando era joven su sangre reluciente al sol como algas en la orilla

Javier Aguirre Ortiz

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INDICE Presentación……………………………………………………………………….. Gabriela Mistral, “La madre triste”………………………………………………. Sergio Oiarzabal, “La última visita”……………………………………………… Sergio Oiarzabal, “Desde que nunca nos vimos” (inédito)…………………… Elikura Chihuailaf, “La nostalgia es la luna menguante”……………………… Eli Tolaretxipi, “Tríptico” (inédito)………………………………………………... Taller Sayenco, “Mensaje”……………………………………………………….. Paulina Contreras, “Y heme aquí”………………………………………………. Angeline Milk, “A Gabriela Mistral”……………..……………………………….. Emily Rodríguez, “Oda a Gabriela Mistral”…………………………………...… Andrea Laurel, “Madre Gabriela”………………………………………...……… Farida, “Todas íbamos a ser princesas”………………………….…………….. Miguelángel Zorrilla, Poemas………………………………...………………….. Venezia Lesseps, “Por tu nombre”……………………………………………… Sara Castelar Lorca, “Alya se eleva”……………………………………………. J.A.O., “Elikura Chihuailaf” (traducción de C. Kalfuman)………………..…… Octavio Fernández Zotes, “Crujir de otoño”……………………………………. Lucy Sepúlveda, “Paseando”……………………………………………………. Txaro Sierra, “El cesto de los corazones”……………………………………… Julián Borao, “Afganistán”………………………………………………………... Paulina Contreras, “La pregunta del zorro”…………………………………….. Miguelángel Zorrilla, “Compañera de viaje”……………………………………. Elisa Berna Martínez, “Negación”……………………………………………….. Cristina Cambareri, “cómo te desando, amor?”……………………………….. La Galleta del Norte, “Acerca de L”……………………………………………... Bárbara Mora, “Sentimiento muerto”……………………………………………. Abdón Corral, “Panguipulli”………………………………………………………. Taller Sayenco, “Te recito un poema” (Dificildejuglar) ……………………….. Javier Arnaiz, “Liras para ti”……………………………………………………… Ce Edwinski, “Chile”………………………………………………………………. Nicol Calfunao, “Ojos mapuches”……………………………………………….. Sergio Oiarzabal, “Por mundos consentidos”………………………………….. Tabita Muñoz, “Si tú no estás”…………………………………………………… Claudia Bahamonde, “Mis tardes de primavera”………………………………. Macarena Loutit, “Quiero”………………………………………………………… Lope de Vega, “Varios efectos del amor”………………………………………. Javier Aguirre Ortiz, “El pie se empeña en apagar la ola”…………………….

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SayencOiarzabal  

La revista Sayenco rinde homenaje al gran poeta Sergio Oiarzabal, colaborador y amigo del Taller literario, fallecido como del rayo el 12 de...

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