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Cristianos

En Marcha

Una revista de discipulado cristiano del Ejército de Salvación Año 18 No. 3

Pregunta y promesa de Cristo “¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21, NVI).


Cristianos

EN MARCHA Año 18 Número 3

La palabra imprescindible La Biblia no sería tal si no la incluyera. Los Evangelios dejarían de serlo si esta palabra estuviera ausente de ellos. Tal vez sea la más invocada, la menos comprendida, la más distorsionada y la más anhelada. Es posiblemente la que más necesitamos oír de los labios de Jesús, pero la que menos apreciamos cuando es pronunciada. Esa palabra es AMOR. Hagamos un pequeño ejercicio. Anota a la derecha de cada capítulo citado, a continuación, el versículo que se refiera al amor: 1) Amor: Juan 15: ____ 2) Ama: Juan 14: ____ 3) Amarás: Mateo 22: ____ 4) Amó: 1 Juan 4: ____ 5) Amor: 1 Juan 4: ____ 6) Perfecto amor: 1 Juan 4: ____ 7) Amemos: 1 Juan 3: ____ 8) Amará: Mateo 6: ____ 9) Amamos: 1 Juan 4: ____ 10) Amo: 1 Juan 4: ____ 11) Amad: Mateo 5: ____ 12) Amáis: Mateo 5: ____ ¡Que el poderoso Dios de amor les bendiga!

Manuel O. de los Santos

Cristianos en Marcha es preparado por Hispanic Word y publicado por el Departamento de Programa del Ejército de Salvación, Territorio Este de Estados Unidos.

Comisionados William A. y G. Lorraine Bamford Líderes del Territorio

Coronel Kenneth O. Johnson, Jr.

Secretario en Jefe

Mayor Manuel de los Santos Editor

Brenda Lotz

Directora de producción

Marisol Lalut Diseño gráfico

Nuestro propósito

El propósito de Cristianos en Marcha es proporcionar material cristiano que inspire, informe y desarrolle a los salvacionistas de habla española para que continúen en su tarea de honrar a Dios, salvar almas y servir al prójimo.

Declaración Internacional de Misión

El Ejército de Salvación, movimiento internacional, es una parte evangélica de la Iglesia Cristiana Universal. Su mensaje está basado en la Biblia. Su ministerio es motivado por amor a Dios. Su misión es predicar el Evangelio de Cristo Jesús y tratar de cubrir las necesidades humanas en Su nombre, sin discriminación alguna.

Fotos de thinkstock.com

1) Juan 15:9 2) Juan 14:21 3) Mateo 22:39 4) 1 Juan 4:19 5) 1 Juan 4:18 6) 1 Juan 4:18 7) 1 Juan 3:18 8) Mateo 6:24 9) 1 Juan 4:19 10) 1 Juan 4:20 11) Mateo 5:44 12) Mateo 5:46


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19 Artículos

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5 La historia de Jonás Estudio bíblico por el Mayor A. Kenneth Wilson. Basado sólo en la habilidad y el nivel de compromiso de Jonás, la evangelización de Nínive era imposible. 10 Estudios sobre la santidad, “La santificación ¿imputada e impartida?” Escrito por Ed Read, publicado por el Ejército de Salvación en Canadá bajo el título Studies in Holiness. “La santificación no es un paso más allá del Calvario, sino más bien permanecer más junto al Calvario”. 18 Buenas Nuevas de Juan Por el Tte. Coronel Geoffrey Perry. “La cruz que Jesús cargó debe ser también cargada por los que lo aceptan plenamente como Salvador, que lo coronan con sus vidas, y que se comprometen a darla por Su causa por Su Reino”. 24 Apóstol de Hispanoamérica: Biografía del Tte. Coronel Eduardo Palací. Preparación y comienzo. Escrito por Raquel Nüesch de Martin (1970). “Muchas veces, cuando había tenido un día muy pesado y me sentía somnoliento, solía atarame una toalla mojada alrededor de mi cabeza para mantenerme despierto”.

Para meditar 2 La palabra imprescindible

22 El amor no perjudica

4 El gran mandamiento de Jesús

32 Anhelo del alma

17 Ausencia devastadora

Hispanic Word 58 Steward Street, Mifflintown PA 17059 hispanic@en-marcha.org


El gran mandamiento de Jesús “Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado” (Juan 15:12, NVI).

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La historia de Jonás Estudio bíblico

Por el Mayor A. Kenneth Wilson Jonás, uno de los libros más cortos del Antiguo Testamento, está envuelto en el misterio, con una narrativa que muchas veces entra en conflicto con la lógica y la experiencia. ¿Se espera que creamos que Jonás fue tragado por una ballena o pez grande o es ese episodio solamente una analogía para enseñarnos el peligro de desobedecer a Dios? Después de todo, nunca hemos visto una ballena tragándose algo, excepto en la película de dibujos animados “Pinocho”, de Disney. El libro de Jonás no es una colec-

ción de mensajes o visiones como la mayoría de los otros libros proféticos de la Biblia, sino una abreviada biografía de un hombre que pasó de la cobardía a ayudar a encender un avivamiento nacional para después terminar como un anciano frustrado y amargado. Tema y mensaje A través de los años mucha gente ha respondido al llamado del Señor a comprometerse a Su servicio. Cuando Dios nos llama, ¿no sería agradable oír ese llamado en forma explíciCRISTIANOS EN MARCHA 5


ta? Eso parece ser lo que le sucedió a Jonás, hijo de Amitay y profeta al reino del norte de Israel durante el reinado de Jeroboam II (786 a 746 A.C.). El Señor le dijo a Jonás: “Anda, ve a la gran ciudad de Nínive, y proclama contra ella que su maldad ha llegado a mi presencia”. Jonás no necesitaba depender de impresiones, pensamientos o sentimientos. El Señor personalmente le dijo dónde debía ir, qué debía hacer, qué decir y por qué, para que no hubiera mal entendido. Le dijo que predicara a la gente, advirtiéndoles del juicio que vendría debi6 CRISTIANOS EN MARCHA

do a su gran pecado ante Dios. ¿Qué podía ser más directo? En vista de lo imperativo del mandato de Dios, Jonás no tuvo cómo demorar, inventar excusas ni cómo obedecer a medias. A todos nos gusta contar con un poco de tiempo antes de iniciar una aventura, para planificar nuestro ataque y también nuestra defensa, por si acaso el asunto llegara a terminar en fracaso. Sin embargo, Jonás debía obedecer de inmediato. No obstante, en vez de hacer lo que Dios le pidió, Jonás abordó un barco que zarpaba de Jope con destino a Tarsis por el Mar Mediterráneo,


en dirección opuesta al lugar donde el Señor quería que fuera. El libro de Jonás es la crónica de un profeta obstinado y, aun más, duro de corazón. Odiaba a la gente a la que era enviado a evangelizar. Había crecido bajo la amenaza de la presencia militar de Nínive, al igual que muchos de nosotros crecimos bajo la amenaza de un ataque nuclear por parte de la (ex) Unión Soviética. Jonás deseaba que los habitantes de Nínive fueran eliminados debido a que eran una amenaza a la seguridad de Israel, no que fueran abrazados como hermanos.

Nínive estaba ubicada en lo que hoy en día es Irak, mientras que Tarsis puede haber sido una comunidad minera fenicia en la costa suroriental de España. O sea, Jonás debía ir hacia el noreste, no al suroriente. Mas, ¿cómo puede uno escapar de Aquel que es omnipresente? Es probable que respondiéramos a esa pregunta, obviamente necia, reconociendo que “no, uno no puede escapar de Él”. Jonás creía que podía hacerlo. A veces, nosotros también lo creemos. Pero el Señor jamás olvida, Él le encontrará, no importa cuán lejos trate de escapar. CRISTIANOS EN MARCHA 7


El rey David expresó la misma futilidad en cuanto a tratar de escapar de Dios. “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡Me sostendría tu mano derecha! Y si dijera: ‘que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío’, ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo te son las tinieblas que la luz!” (Salmos 139:7–12). ¿Escapar de Dios? ¡Imposible! ¿Quiénes eran los ninivitas, que habían llegado a ser el blanco especial del juicio divino? ¿Veía Dios algo en ellos que valía la pena rescatar? 8 CRISTIANOS EN MARCHA

¿Por qué enviarles una advertencia, cuando hubiera sido más eficaz liquidarlos como había hecho con las ciudades de Sodoma y Gomorra? El plan de Dios involucraba a Jonás, el hijo elegido para predicar y evangelizar, cuyos esfuerzos proveerían el medio de perdón, gracia y misericordia más allá de las fronteras sociales, culturales, étnicas y religiosas. Desde el siglo noveno, Nínive había sido la capital del Imperio Asirio, el mismo imperio que un día el Señor usaría para poner en cautividad a Israel. Lejos de ser religioso, excepto en un sentido pagano perverso, Asiria era el poder militar dominante en Medio Oriente, con una historia de brutalidad que caracterizaba el sometimiento que aplicaba su imperio a los pueblos conquistados. ¿En qué forma podía un hombre


como Jonás, con un compromiso espiritual tan débil, testificar a una nación que consideraba su acérrima enemiga? Mas ese era exactamente el mensaje que Dios tenía que enseñarle a Israel. Israel era el pueblo elegido de Dios; Dios les había prometido una herencia y un futuro no ofrecido a otros. A través de los años se habían vuelto arrogantes y negligentes respecto a la naturaleza de Dios y su relación con Él. Israel debía esparcir la noticia de la venida del Mesías y de cómo llevar una vida de santidad. Israel debía salvar a las tierras vecinas de su inútil adoración e idolatría. Para hacerlo, los israelitas, al igual que Jonás, tenían que aprender a ser obedientes. A esta “escuela de experiencias duras” llega Jonás, escapando asustado de lo que a él le parecía una

tarea imposible. Pero iba a asustarse mucho más aún. Dios estaba preparando una clase especial bajo el agua para la educación espiritual de Jonás. Basado sólo en la habilidad y el nivel de compromiso de Jonás, la evangelización de Nínive era imposible. Pero nada es imposible para el Señor. Tal vez sea una buena lección para nosotros, cuando somos tentados a escapar del plan de Dios para nosotros, cuando pensamos que sabemos más o que no podemos alcanzar el nivel de expectativas que Dios tiene. Dios tuvo que irrumpir en el pequeño y ordenado mundo de Jonás para que se hiciera lo que necesitaba ser hecho, como tal vez necesita irrumpir en el nuestro, también, de modo que podamos cumplir una tarea para Él en el lugar donde estamos. Continuará CRISTIANOS EN MARCHA 9


Estudios sobre la santidad Ed Read

Publicado por el Ejército de Salvación en Canadá bajo el título: “Studies in Holiness” Traducción por David H. Gruer

Capítulo XXIV La santificación: ¡Imputada e impartida! 10 CRISTIANOS EN MARCHA


Si se me pide un consejo breve sobre la vida de santidad digo lo siguiente: Mantenga sus ojos puestos en Jesucristo. Considérelo a Él. Siga el consejo de Juan el Bautista cuando exclamó: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29); nótese que dice “el pecado” en su totalidad. En algún momento, cuando por primera vez busqué esta bendición, quedé confuso; de alguna manera, me llevaron a pensar que una persona se acercaba a la cruz para obtener perdón, pero que —para la santidad— uno tenía que avanzar más allá. ¡Cuán equivocado estaba! La santificación no es un paso más allá del Calvario, sino más bien permanecer más junto al Calvario. Este punto lo señaló de manera especial el escritor de Hebreos: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” y “somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” y “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 13:12; 10:10 y 14). Sin embargo, se necesita una explicación. Leemos en otra parte que somos santificados por la Palabra (Juan 17:17) y por el Espíritu (1 Pedro 1:2). Consideramos que ser santificados por la sangre tiene exactamente el mismo significado. ¿Hay alguna diferencia? Los teólogos contestarán diciendo que mientras que la Palabra es el instrumento de santificación, la sangre es la causa de la santificación. El hombre es hecho santo solamente por Dios y solamente en la

cruz de Cristo el hombre pecador se encuentra con el Dios santo. La expiación es la base de la paz entre Él y nosotros. Cuando Pablo escribió: “El que no escatimó a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará juntamente con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32), parece estar diciendo que toda bendición llega a nosotros a costa del sufrimiento del amor, teñida con el carmesí del Calvario. Esto significa que el mérito del sacrificio de Cristo nos proporciona no solamente la justificación, sino también, la santificación. Cuando tenemos a Cristo, tenemos el perdón y la pureza. Harry Ironside, hablando de su desesperación al no poder hallar la entera santificación en sí mismo o en los demás, reconoce que encontró la liberación al llegar a comprender esta verdad: “Nos dimos cuenta que habíamos estado buscando la santidad dentro en vez de buscarla fuera. Reconocimos que esa gracia que primeramente nos había salvado, era lo único que nos podía llevar hacia adelante. Percibimos oscuramente que todo para nosotros debe encontrarse en Cristo o, de otra manera, quedamos sin un solo rayo de esperanza… Comencé nuevamente a sentir tierra firme debajo de mis pies. Se posesionó de mí la gran verdad de que la santidad, el amor perfecto, la santificación y toda otra bendición eran mías en Cristo; desde el momento en que creí”. Es posible que, cuando nos entregamos al Señor por primera vez, no nos dimos cuenta de todo esto. De hecho, es muy probable que jamás CRISTIANOS EN MARCHA 11


en esta vida lleguemos a comprender la inmensidad del don que Dios nos concedió cuando nos dio a Su Hijo. ¡Cuántas cosas nos sucedieron en el momento de la conversión! Pablo hizo una lista de algunas de ellas en Efesios, capítulo 1. Recibimos la “adopción” (versículo 5), fuimos “aceptos en el Amado” (versículo 6), tenemos “redención” y “perdón de pecados” (versículo 7), “tuvimos herencia” (versículo 11), fuimos “sellados con el Espíritu Santo” (versículo 13), y mucho más. Se nos concede a los cristianos la propiedad de todas estas riquezas espirituales a pesar de que tal vez no lleguemos a poseerlas todas de forma inmediata. Pero son nuestras cuando Cristo es nuestro. El término que se utiliza, generalmente para describir este hecho es “imputación”. Dios nos 12 CRISTIANOS EN MARCHA

“imputa” justicia y santidad. Es decir, considera, reconoce, toma por concedido que son nuestras. Esta idea es de Pablo y se encuentra mayormente en el libro de Romanos. El punto vital es notar que eso sucede no en nosotros, sino más bien en la mente de Dios con referencia a nosotros. El canónigo Lyddon, expositor anglicano, lo expresó de esta manera: “Un Dios benigno no espera hasta que el pecador haya hecho tal y cual buena obra antes de recibirlo en su favor. Él ve el fruto en el germen, toma la voluntad por el hecho”. Es esto lo que hace al capítulo 6 de Romanos tan fundamental para la doctrina de la santidad. En este pasaje vemos dónde estamos como creyentes en Cristo. En la mente y estimación de Dios estamos tan unidos a Su Hijo, en verdad tan identificados


con Él, que lo que le ha sucedido a Cristo, les ha sucedido a aquellos que son de Cristo. Será bueno mirar detalladamente todos los versículos iniciales del capítulo 6 de Romanos puesto que gira mucho alrededor de ellos. La exégesis crítica debe quedar fuera del propósito de estas lecciones, pero notemos tres puntos sobre este pasaje: 1. El uso que hace Pablo de estas preposiciones “con”, “en” y “para” es significativo. Implican unión, una posición o experiencia compartida. 2. El término “bautismo” es empleado de una manera metafórica significando (como básicamente lo hace siempre) identificación. 3. Los verbos aparecen, en su gran mayoría, en tiempo pretérito. Y esto muestra claramente que estas cosas le han sucedido al creyente por el

hecho de ser creyente. No se le está exhortando, a estas alturas, a que sea o haga alguna cosa, pero que comprenda lo que ya le ha sucedido por el hecho de estar en Cristo. Así pues, el creyente está identificado con Cristo en Su muerte. Hemos sido “bautizados en su muerte” (Romanos 6:3), y “sepultados juntamente por él para muerte por el bautismo” (6:4) y “plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte” (6:5). Cuando Dios mira la cruz nos ve muriendo con Su Hijo. De igual manera el creyente está identificado con Cristo en Su resurrección, “así también lo seremos en la resurrección” (6:5). En la mente y el propósito de Dios, nosotros los cristianos hemos sido separados del mundo por nuestra participación en la cruz y considerados como poseeCRISTIANOS EN MARCHA 13


dores de la vida espiritual, el poder y la santidad por nuestra identificación con el Señor resucitado. La cruz es, por lo tanto, absolutamente fundamental para cualquier experiencia de santificación que jamás recibiremos de otro modo. J. B. Chapman, de la Iglesia del Nazareno, portavoz distinguido del Señor, lo dijo de la siguiente manera: “La santidad del corazón y de la vida ha sido imputada a nuestra cuenta por los méritos de la sangre preciosa, faltando solamente que de nuestra parte aceptemos las condiciones que requiere nuestro estado para que llegue a ser nuestra posesión efectiva, de la manera como ya es nuestra posesión potencial”. En todos los escritos de Pablo se encuentra la corroboración de esta enseñanza. Por ejemplo, note con qué frecuencia utiliza la frase “en Cristo”. La misma describe la posición de los creyentes, raíz de la cual tienen ciertas posesiones, rectitud, gozo, paz, santificación y mucho más. Pero el mismo Pablo señalaría prontamente que tener la posesión legal no es lo mismo que la posesión efectiva. Chapman ilustra esta diferencia: “Conocemos la historia de una familia residente en los montes escabrosos en un estado del sur (de los Estados Unidos) que vivía en continua miseria, tanta que a veces tocaba la absoluta indigencia. El suelo árido de las colinas no producía suficiente para el sustento de la familia. Pero después que crecieron los hijos, que formaron sus propios hogares y los ancianos padres continuaron con su difícil existencia —hasta llegar casi 14 CRISTIANOS EN MARCHA

al final de sus días—, se descubrió que debajo de la tierra estéril de la vieja hacienda, había ricos depósitos de petróleo. La familia habría sido realmente rica todo el tiempo si tan solo lo hubieran aprovechado. Y es así con todos nosotros. Las riquezas de la misericordia y la gracia de Dios son nuestras aun ahora; a pesar de que por no aprovecharlas, muchos de nosotros vivimos en la pobreza y negativa privación espiritual”. A pesar de que el título y la escritura de propiedad están firmadas con la sangre de Cristo, frecuentemente los creyentes fallan al no tomar posesión de lo que les pertenece. Ignorante o deliberadamente han frustrado el plan de Dios. Es por eso que nosotros los salvacionistas, mientras vemos la verdad de la provisión de Dios, insistimos en la necesidad de actualizarla. No existe en toda la Biblia nada que nos autorice a inferir que por el hecho de que la santidad es imputada no es necesario que sea impartida. Katherine Booth condenó frecuentemente esta enseñanza: “El error con referencia a la ‘justicia imputada’… supone que nuestra ‘posición en Cristo’ es algo completamente independiente de nuestra vida y nuestras acciones. Al suponer que es imposible para Dios mismo cambiar la naturaleza pecaminosa, se cree que recurre a una solución precaria y que tapa esa naturaleza, o pretende que no existe, cuando continúa existiendo; ¡que blanquea el sepulcro mientras que adentro permanecen los huesos podridos! “Permítanme preguntarles, mis


oyentes, ¿qué clase de Cristo es el vuestro? ¿Tenéis un Cristo que os salva, que renueva el corazón, que os capacita para vivir en obediencia a Dios?”. Yo creo que Pablo estaría totalmente de acuerdo. “Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aun en él?” (Romanos 6:2). Confundir el fundamento (la cruz) por la obra acabada (la limpieza personal) es trágico. Imaginar que ser santo en Él significa que Él es santo en mi lugar es una confusión que me priva del beneficio personal de lo que Jesús logró en la cruz. Y es para evitar este error que Pablo pasa en el capítulo 6 de Romanos a los imperativos: “No reine, pues, en vosotros el pecado” (versículo 12) y

“presentaos vosotros mismos al Dios” (versículo 13). Estos son aspectos del asunto que requieren un énfasis especial y por eso volveremos a ellos. Cuestionario • Mencione el punto básico de apoyo para la santificación. • ¿Es Cristo, a la vez, fuente de reconciliación y santificación? • Explique por qué conviene examinar atentamente los primeros versículos de Romanos 6. • ¿Entiende que la identificación con la muerte y resurrección de Cristo apoya la doctrina de imitarle en Su santidad? • ¿Es Cristo santo por usted o usted debe llegar a serlo? CRISTIANOS EN MARCHA 15


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Ausencia devastadora “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso” (1 Corintios 13:1–3, NVI).

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Las Buenas Nuevas de Juan Estudio basado en el Evangelio de Juan Por el Tte. Coronel Geoffrey Perry

Comencemos con la Palabra de Vida

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La presentación de las Buenas Nuevas de Jesús que hizo Juan es destacadamente diferente de la que hicieron Mateo, Marcos y Lucas. Aunque los primeros tres Evangelios comparten muchas similitudes, el Evangelio de Juan es único. No sólo es diferente, sino espiritual en esencia y obviamente fue escrito por alguien que conoció a Jesús de manera íntima, además de que había meditado profundamente sobre el significado de Su vida. En sus propias, vívidas y descriptivas maneras, Mateo y Lucas destacan el nacimiento de Jesús. Pero Juan inmediatamente lo presenta como el Verbo, la Palabra de Vida, sin incluir referencia alguna a la natividad en Belén. Los primeros versículos del Evangelio de Juan tienen un asombroso

parecido con los primeros versículos del libro de Génesis. Juan ve a Jesús como el Cristo cósmico, el Eterno que existió antes de la creación. Mientras que Génesis comienza con las palabras “En el principio Dios”, Juan empieza con la frase “En el principio era el Verbo”. Si la creación comenzó con la palabra de Dios, Jesús era uno con el Padre cuando esa palabra fue declarada. “El Verbo era Dios… todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1–3). He aquí una profunda declaración de aceptación de todo lo que Jesús llegó a ser y de todo lo que los apóstoles creían que Él era. El Evangelio de Juan es la declaración cuidadosamente formulada por el apóstol después de muchos años de meditación respecto al verdadero CRISTIANOS EN MARCHA 19


carácter del Hombre con quien había compartido tres años maravillosos. Es una evaluación de la vida y el ministerio de Jesús, el Verbo, la Palabra de Vida misma, a la luz de Su triunfante resurrección y ascensión. En los primeros versículos de este Evangelio comenzamos a reconocer que Jesús enfrentó una lucha ardua en el camino a la cruz: “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (1:10–11). Hubo aquellos que escucharon y después rechazaron lo que habían oído; y hubo aquellos que simplemente no escucharon. Las actitudes respecto a Jesús en el mundo de hoy se pueden catalogar en la misma forma: hay aquellos que oyen y se alejan, hay otros que rehúsan escuchar, y hay algunos que están firmemente determinados a oponerse a todo lo que Cristo representa. La cruz que Cristo cargó debe ser también cargada por los que lo acep20 CRISTIANOS EN MARCHA

tan plenamente como Salvador, que lo coronan Señor de sus vidas, y que se comprometen de por vida con Su causa y Su Reino. Jesús, el Verbo, no solamente tomó forma humana, realmente “Habitó entre nosotros” (1:14). Su presencia reveló cierta “gloria” que era evidente dondequiera que iba. Y Jesús ansiaba que Sus discípulos también poseyeran esa gloria. Grabadas en una piedra en la Catedral de Canterbury, Inglaterra, conmemorando la vida y obra del Arzobispo Michael Ramsey, se pueden ver las siguientes palabras: “La gloria de Dios es el hombre viviente y la vida del hombre es una visión de Dios”. Cristo estaba “lleno de gracia y de verdad” (versículo 14). Para Juan, el carácter de Jesús era inigualable. Sin embargo, pese a su alta estima por el Señor, Juan no trepida en mencionar a los muchos discípulos que dejaron a Jesús y regresaron a su antigua forma de vivir. La tristeza de Jesús por ese


hecho se refleja en Sus palabras a Sus doce discípulos más cercanos: “¿Queréis iros también vosotros?” (6:67). Fue Pedro, tan a menudo el primero en hablar o actuar, quien entonces se expresó en su propio e inimitable estilo. Y al hacerlo indicó que él había comenzado a comprender algo del eterno significado de la venida de Jesús: “Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (6:68–69). Habló por los demás, porque él y ellos habían comenzado a entender que Jesús era el único que podía dar vida eterna; ningún otro podía otorgar tal don. Él era ciertamente el Hijo del Dios viviente. En el capítulo 11 Juan da una descripción gráfica de la resurrección de Lázaro. El milagro es precedido por la declaración de Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida” (versículo 25). Es interesante notar que Juan registra que esta declaración fue pronunciada antes del milagro. Es como si Juan es-

tuviera subrayando la confirmación de su declaración inicial, formulada al principio de su Evangelio de que Jesús era el Verbo. Fue en respuesta a la pregunta de Tomás, conocido por muchos como “Tomás, el que dudaba”, que Jesús pronunció las inmortales palabras: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida” (14:6). Nuestra dieta diaria de noticias a través de la radio, la televisión, los periódicos, muchas veces habla de muerte. Pero las Buenas Nuevas del Evangelio respiran vida. Jesús es vida: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (10:10). Hacia el final del Evangelio, Juan da la principal razón por la cual lo escribió: “…para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (20:31). Este Evangelio contiene Buenas Nuevas de vida, ¡de vida eterna! Continuará CRISTIANOS EN MARCHA 21


El amor no perjudica “El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley” (Romanos 13:10, NVI).

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Eduardo Palací Apóstol de Hispanoamérica Por Raquel Nüesch de Martin Biografía de Eduardo Palací

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III. Preparación y comienzo La infancia y la adolescencia de Eduardo Palací se hallan entrelazadas de forma en verdad notable con la vida y la actuación de los primeros misioneros que llegaron al Perú; y así mismo por medio de estos, con la iniciación de la obra evangélica en ese país. En 1888, cuando Palací tenía apenas cuatro años, llegó al Perú junto a su familia, Francisco Penzotti, hombre cuyo encarcelamiento por el único “delito” de vender públicamente la Biblia hizo historia en el país y tuvo resonancia internacional. Años antes —como lo recordaba el propio Palací, mucho después en un artículo titulado: Cómo llegó la Biblia al Perú— había sido el ilustre inglés Diego Thompson quien llevó la Biblia a esa nación, cumpliendo la misión de implantar en los países de América, las escuelas Lancaster de enseñanza mutua y utilizando las Sagradas Escrituras como libro de texto. Este, según cuentan, obsequió ejemplares de la Biblia a los hombres más eminentes de aquella época, entre quienes figuraba el ilustre Libertador Don José de San Martín. Sin embargo, habiendo fracasado en sus intentos originales, la puerta hacia todo aquello que pudiera traer la luz libertadora del Evangelio quedó herméticamente cerrada hasta la llegada de Francisco Penzotti; este logró pasar los primeros ejemplares de la Biblia, o parte de ella, por la Aduana. Pero el clero, apenas se enteró de ello, tomó las medidas necesarias para confiscar las nuevas remesas que debían llegar, y los cajones que con-

tenían el precioso mensaje de salvación quedaron detenidos por meses. Penzotti no era sólo un “colportor”, sino también un elocuente expositor de la Biblia. De modo que, lleno de valor, comenzó a predicar el Evangelio dondequiera se le abría una puerta, con el resultado que, como en los tiempos apostólicos, pese a todas las trabas y dificultades, algunos aceptaron la verdad. No era cosa baladí en esos días asistir a los cultos de los protestantes, porque bastaba con que los vecinos viesen entrar a alguno en la casa donde se leía la Biblia para que se la hiciese a un lado, y algunos perdían así la relación con sus familias. Palací tuvo el privilegio de conocer a la primera pareja que aceptó valientemente el Evangelio en su país —“los esposos Noriega”— mientras que la amistad y cariño paternal de Francisco Penzotti fueron más adelante sus poderosos baluartes. El que produjo realmente la crisis que dio por resultado que arrestasen y encarcelasen a Francisco Penzotti fue un cura llamado Vidal y Uría. Ocho largos meses, en condiciones muy distintas de las que imperan en nuestros días, estuvo Penzotti encarcelado. El resultado fue que se entabló una ruda lucha que despertó al pueblo peruano y conmovió a los cristianos evangélicos de todo el mundo. “Recuerdo muy bien —decía Palací en el artículo que hemos mencionado— cómo algunos comerciantes en el país explotaban la efervescencia de los ánimos para anunciar sus mercaderías; y, en las calles, se leían leyendas como estas: ¡Viva Penzotti! ¡Aquí se venden las mejores papas! etc.” CRISTIANOS EN MARCHA 25


Desde Inglaterra, Estados Unidos y otros países evangélicos llegaron quejas al gobierno peruano por lo que parecía increíble en un periodo de la historia humana llamado de las luces; que una república nueva y democrática tuviese encarcelado a un hombre porque ejercía el derecho de servir a Dios guiado por su conciencia y por lo revelado por Él mismo en Su sagrado libro. Dos abogados peruanos tuvieron el valor de defender al señor Penzotti. Después de una borrascosa campaña jurídica, el 29 de marzo de 1891, el hermano Penzotti salió de la cárcel de Casamata, quedando así ganada la primera y más difícil campaña por la libertad religiosa del Perú. Algunas misiones evangélicas en el extranjero, que habían seguido de cerca esa lucha, aprovechándose entonces de ese resultado se apresura26 CRISTIANOS EN MARCHA

ron a enviar al Perú a sus primeros obreros. Una de ellas fue la Unión Evangélica de la América del Sur, que envió primero a los señores Stark, Peters y Jarret, seguidos poco más tarde por los jóvenes Backhouse y Logde, siendo estos dos últimos más el señor Jarret, los que se instalaron en las cercanías de donde vivía Eduardo y que tanta impresión le causaron cuando por primera vez concurrió a la fiesta de Navidad para niños. El señor Jarret trabajó luego por varios años en la zona de Cuzco, y fue privilegio de Eduardo Palací mantener el contacto con él y conocerlo bien. Cincuenta años más tarde, en ocasión de uno de sus viajes a Costa Rica, tuvo la oportunidad de encontrarse con la señora de Jarret en el Instituto Bíblico de la “Latin America Mission”, en San José. “Bien podéis imaginaros la alegría que sentí al ver a esta noble y


valiente sierva de Dios”, escribió. “Su esposo partió a estar con el Señor hace cosa de diez años. Ambos, pues, habían dado sus vidas y su servicio para el Señor en la América del Sur”. Otro de los que se encaminaron al Perú valiéndose de la libertad ganada con tanto sacrificio por el señor Penzotti, fueron el señor Bright —que ya sabía el castellano por haber trabajado independientemente en México y Venezuela—, y luego el señor Wood, quienes fueron fundadores de iglesias que quedaron bien establecidas en el Perú. El señor Bright fundó así mismo un periódico titulado La Antigua Fe, que contribuyó mucho a la propagación del Evangelio. El señor Stark (uno de los primeros misioneros) llegó a ser después gerente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera del Perú. A todos ellos Palací los llegó a conocer bien.

Sin embargo, como podemos imaginarnos, no todo fue fácil en la vida del jovencito “evangélico”. Después de la muerte del señor Henry Backhouse, su esposa regresó a Inglaterra, y también lo hizo el señor Stark, que había comenzado una pequeña obra en Lima y le estaba ayudando entonces con sus estudios primarios. Ese fue un momento difícil en su vida. Sus amigos más cercanos se habían ido y la oposición era mucha. Por otra parte, las ansias de saber lo devoraban. En esas circunstancias —como él mismo ha testificado— Dios, que lo había llamado, no lo abandonó. Fue entonces cuando conoció al señor Bright que, como ya hemos dicho, hablaba el castellano bastante bien, y era pastor de la iglesia de la calle Negreiros, en Lima. Algunos episodios de la vida de CRISTIANOS EN MARCHA 27


esta novel iglesia han sido preservados por la pluma de Palací, entre otros la entrada en una de las reuniones, en el año 1897, de una mujer desconocida para la congregación, de apariencia dominante y que demostraba ser muy culta. “Recuerdo perfectamente la impresión que produjo entre la humilde congregación de adeptos evangélicos que nos reuníamos en nuestra iglesia, la presencia de la desconocida mujer, que resultó ser ecuatoriana y que curiosa y ávida de encontrar algo que satisficiera su alma, no se conformó con el sermón y, por consiguiente, se acercó al señor Bright y a su esposa para pedirles que le dieran más explicaciones sobre los principios y doctrinas de esta nueva fe que realmente le agradaba”. Como la libertad de cultos estaba todavía muy restringida y los cultos evangélicos eran de hecho contra28 CRISTIANOS EN MARCHA

venciones, al principio los esposos Bright y otros miembros de la iglesia sospechaban que Ana Vergara —que así se llamaba la mujer—, fuese una espía de la Iglesia Católica. Aunque muy jovencito, Palací participaba activamente de todos los movimientos de evangelización, por lo que solía recordar cómo entre los humildes miembros de la congregación se entablaron discusiones sobre si debían o no recibir a la advenediza. Pero Ana Vergara adquirió una Biblia y la leyó con avidez. Continuamente interrogaba al pastor y a los hermanos más ancianos. Se hizo muy amiga de los esposos Sánchez, que eran dueños de una zapatería y en el mostrador de su negocio tenían una enorme Biblia. Los clientes que llegaban a comprar calzado preguntaban qué libro era ese y el buen hermano Sánchez abría las páginas del Libro amado para leerles


y explicarles la Palabra de Dios, con el resultado que más de una persona debió su conversión al testimonio del piadoso zapatero. Lo cierto es que, después de algunos meses, Ana Vergara fue recibida en plena comunión en la iglesia y dio entonces un testimonio que dejó atónitos a todos por la clara comprensión que manifestaba de la verdad evangélica, y les llenó de gozo por su sinceridad y entusiasmo. Desde el primer momento había manifestado que quería regresar a su país para enseñar a sus compatriotas las preciosas verdades que había encontrado en la capilla evangélica de Lima, pero las leyes vigentes en el Ecuador no se lo permitían. Sin embargo, llegó el día en que decidió volver a su pueblo, pero antes de partir tomó a su lado a Eduardo, a quien le había tomado mucho cariño, quizá porque era el

Benjamín de la iglesia, y le dijo que quería que una vez que hubiese terminado sus estudios fuese a su tierra a predicar el Evangelio. “Yo estaré allí, yo te ayudaré”, añadió. Otra vez el llamado... Dios estaba haciendo uso de la joven vida consagrada, pero había mucho más adelante y, mientras tanto, era necesario prepararse. Eso, sin embargo, no habría de lograrse sin sacrificio y mucha perseverancia. El señor Bright que, como ya hemos mencionado, había fundado además una pequeña revista evangélica, imprimía esta en las afueras de la ciudad de Callao. Viendo el enorme interés que Eduardo tenía por aprender, ofreció darle trabajo en la imprentita, a cambio de lo cual se comprometía a enseñarle. “Estaba tan ansioso de saber —ha dicho él— que hubiera firmado en el acto un contrato por cincuenta años”. CRISTIANOS EN MARCHA 29


Así pues, obtuvo el consentimiento de sus padres y dejó su casa para ir a vivir a Miraflores, un pueblecito situado al sur de Callao, donde residía Bright. Los cuatro años que pasó allí fueron muy duros. Tenía que ocuparse en trabajos generales domésticos, lavar todos los pisos de la casa y, además, hacer su propio lavado y estar listo para ir a la imprenta a las siete de la mañana. Por su trabajo recibía durante los primeros seis meses, cincuenta centavos por semana. ¿Cómo iba a estudiar? Nada se lo iba a impedir. Los cincuenta centavos los invertía en comprar velas y cuadernillos, de modo que cuando los demás estaban en la cama él se sentaba a hacer sus lecciones. “Recuerdo que mi mayor dificultad eran los problemas con fracciones”, ha dicho Palací. “No tenía 30 CRISTIANOS EN MARCHA

a nadie a quién consultar y apenas entendía las explicaciones de la aritmética, pero nunca fui a la cama sin resolver el problema. Muchas veces, cuando había tenido un día de trabajo muy pesado y me sentía somnoliento, solía atarme una toalla mojada alrededor de la cabeza para mantenerme despierto”. No había pasado mucho tiempo cuando terminó con éxito la educación primaria y decidió continuar con la secundaria, con miras a entrar en la universidad. Había aprendido ya bastante del trabajo de la imprenta y estaba ganando entonces cuatro dólares peruanos por semana, además de la casa y la comida. Solía guardar cada centavo de lo que recibía para comprar libros y proveerse de alguna ropa. Como el curso preparatorio para la universidad exigía el conocimien-


to de otro idioma además del castellano, Eduardo comenzó a estudiar francés. Había hecho un año del curso en ese idioma cuando de pronto se dio cuenta de que para ser un predicador del Evangelio le sería más útil saber inglés que francés. No siéndole posible hallar un maestro que se lo enseñara, se propuso estudiarlo por sí mismo, pero como sus otros estudios en castellano le exigían mucho, al rendir examen sobre ese primer año del curso de inglés falló, lo que le desanimó para continuar. No obstante, un amigo que había vuelto de Inglaterra le envió una carta de saludo y con ella un libro de Smiles, titulado Ayúdate a ti mismo, el que le fue de mucha inspiración. Al leer cómo otros hombres habían logrado triunfar, se dijo a sí mismo que no se daría por vencido y que estudiaría inglés. Compró pues una gramática que después supo no era la más indicada pero, comenzando con la primera página del libro, lo estudio de tapa a tapa cinco veces en tres años, después de lo cual — según ha dicho él mismo— podía leer cualquier libro en inglés, aunque difícilmente podía decir una palabra, pues no había tenido oportunidad de practicarlo. A esas alturas había finalizado también su aprendizaje en la imprentita y había conseguido empleo en una imprenta grande, donde le pagaban lo que para su edad era un buen salario. Sin embargo, su meta era estudiar para llegar a ser predicador. Como en Perú no había entonces seminarios ni escuelas bíblicas, solía estudiar valiéndose de libros y notas

que sus amigos evangélicos le pasaban. No era más que un muchacho de dieciséis años, “tímido y tembloroso”, ha dicho él, cuando predicó su primer mensaje en la iglesia de la calle Mandamientos. Años después, en uno de sus viajes, tuvo ocasión de predicar en esa misma iglesia y el pastor, al presentarlo, dijo que los jóvenes evangélicos del Perú tenían siempre un modelo que les servía de inspiración y meta, y ese modelo era Eduardo Palací. No había cumplido los diecisiete años cuando ocupó su primer puesto en la obra evangélica y fue mandado como ayudante a una misión que se había iniciado en Chincha Alta, al sur del Perú, para vender Biblias y predicar. “Esta experiencia” —expresó— “sólo me mostró mi incapacidad e ignorancia, por lo que volví a Lima muy desanimado”. No debe extrañar que así fuese, cuando se tiene en cuenta su juventud, su inexperiencia y las durezas que involucraba una tarea de esa naturaleza. Del sur pasó entonces al norte del país, y fue en un pueblo llamado Chiclayo donde llevó a cabo sus primeros intentos literarios. Por ocho meses redactó una revista semanal con noticias y artículos de interés local, cuando un día recibió del señor Stark —que había llegado a ser agente general de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera— una carta preguntándole si no estaría dispuesto a hacer el trabajo de colpoltor. La idea le encantó y un mes después comenzaba la tarea de viajante vendedor de Biblias. Continuará CRISTIANOS EN MARCHA 31


Anhelo del alma “¡Cuán hermosas son tus moradas, SEÑOR Todopoderoso! Anhelo con el alma los atrios del SEÑOR; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida. SEÑOR Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos. Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle. Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses”.

(Salmos 84:1–7)

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