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Cristianos

En Marcha

Una revista de discipulado cristiano del Ejército de Salvación Año 16 No. 1

¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad con Cristo Jesús!


Cristianos

EN MARCHA Año 16 Número 1

Cristianos en Marcha es preparado por Hispanic Word y publicado por el Departamento de Programa del Ejército de Salvación, Territorio Este de Estados Unidos.

Comisionados Barry C. y E. Sue Swanson Líderes del Territorio

El don de recordar En muchas ocasiones en la Biblia se hace referencia a la memoria. En algunas de ellas se refiere al aspecto negativo: Dios borrará la memoria de… refiriéndose a una nación, acontecimiento o persona. Podemos apreciar que, en tales referencias, la connotación es a condena o castigo terrible. Será porque Dios le ha dado al ser humano la facultad, pocas veces apreciada, de la memoria; recordar, aun las experiencias más negativas, nos concede la oportunidad de asumirlas como lección a futuro. Pero ¡qué grato es recordar las buenas experiencias! Celebramos los aniversarios, los cumpleaños y otras ocasiones que consideramos placenteras, no sólo de recordar, sino también de festejar. Sin duda que la Navidad es una (y la principal) de ellas. ¡Y más si el causal de la celebración está presente! Mantengamos fresca la motivación, que nada nos confunda, que Jesucristo y Su maravillosa encarnación sean siempre el motivo para celebrar y compartir. Dicho esto, ¡les deseo a todos en esta fecha la divina presencia del principal protagonista y la más feliz y bendecida Navidad! Manuel O. de los Santos Mayor (R) isa4319mod@hotmail.com

Coronel William Bamford III Secretario en Jefe

Mayor Manuel de los Santos Editor

Brenda Lotz

Directora de producción

Marisol Lalut Diseño gráfico

Nuestro propósito

El propósito de Cristianos en Marcha es proporcionar material cristiano que inspire, informe y desarrolle a los salvacionistas de habla española para que continúen en su tarea de honrar a Dios, salvar almas y servir al prójimo.

Declaración Internacional de Misión

El Ejército de Salvación, movimiento internacional, es una parte evangélica de la Iglesia Cristiana Universal. Su mensaje está basado en la Biblia. Su ministerio es motivado por amor a Dios. Su misión es predicar el Evangelio de Cristo Jesús y tratar de cubrir las necesidades humanas en Su nombre, sin discriminación alguna.

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Artículos 4 “Una fe que se comporta”: Un estudio sobre la Epístola de Santiago, por la Mayora Miriam Kennedy. El énfasis principal de Santiago se refiere al lado del “comportamiento”. 12 “Leamos nuestra Biblia” (Parte XII): Los grandes pasajes de las Escrituras, por Manuel O. de los Santos, Mayor (R). Seguramente nos confirman en la fe y nos alientan a esperar el cumplimiento de aquellas que todavía faltan por cumplirse. 18 “Estudios sobre la santidad”(Capítulo 4), por Ed Read. ¿Es el santo un individuo propio o único de una categoría o clase social? ¿Qué dice Pablo al respecto? 25 “En el camino del Señor” (Capítulos 25 y 26), por el Tte. Coronel (OF) Jorge Nery T. (P). La obra del Ejército de Salvación en el mundo es una lucha sin cuartel, de la cual no está exenta Bolivia.

Para meditar 2 El don de recordar

16 ¡Promesa cumplida!

13 Al filo de la medianoche

23 Navidad es…

15 ¿Qué le daremos?

32 Éste es mi siervo

Hispanic Word 58 Steward Street, Mifflintown PA 17059 hispanic@en-marcha.org


Una fe que se comporta

Un estudio sobre la Epístola de Santiago Por la Mayora Miriam Kennedy Un antiguo predicador decía: “Mis hermanos, el evangelio tiene dos lados. El que se relaciona con el creer y el que se relaciona con el comportarse”. Basta un rápido vistazo a la Epístola de Santiago para darse cuenta de la firme convicción del escritor de que la creencia cristiana debería afectar al comportamiento cristiano. El énfasis principal de Santiago se refiere al lado del “comportamiento”. Este énfasis preocupaba a Martín Lutero e hizo llamar —injustamente— a esta “una epístola de paja, sin evangelio”. Santiago no está escribiendo una carta evangélica. Está asumiendo que sus lectores ya tienen 4 CRISTIANOS EN MARCHA

fe en Cristo. Su preocupación es que también tengan un estilo de vida apropiado a esa fe. Comentando la frase de Lutero, el filósofo y teólogo Johann Gottfried Herder escribió: “Si la epístola es de paja, entonces dentro de esa paja hay un grano muy firme, muy vigoroso, muy nutritivo”. Si estamos deseosos de tener una creencia que se comporte, entonces Santiago es el libro de la Biblia para nosotros. Sin embargo, no debemos esperar que sea de fácil lectura. En realidad, ¡no deberíamos leerlo si estamos buscando comodidad! Santiago tiene la habilidad de hacer que


vean el propósito de sus aflicciones. Después de una breve introducción y sus “saludos” (1:1), Santiago va directo al grano. Escribe: “Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas” (1:2). Santiago es realista y sabe que toda la gente enfrenta dificultades (notemos que dice “cuando” y no “si”). No va a dar consejos respecto a cómo vivir libres de problemas, sino a cómo comportarse cuando los problemas golpeen. Lo que dice no es lo que esperaríamos, ni lo que nos agradaría oír. 1.Las dificultades Sus lectores originales no tendrían ¿Dichosos? ¿A quién está tratando problema en relacionarse con el de engañar? Podríamos apretar los tema de las dificultades. Enfrenta- dientes y enfrentar nuestros probleban pruebas y tentaciones (1:2–4; mas. Podríamos usar todos nuestros 13–18). Las personas ricas los esta- recursos de fe para enfrentarlos, pero ban explotando, llevándolos ante los ¿dichosos? ¡Seguramente está equivotribunales (2:6–7) y provocándoles cado! Pero no lo está. La dicha de la gran sufrimiento (5:1–6). De manera que Santiago desea ayudarles a que habla no es una sensación agrareaccionar en forma positiva y a que dable, sino la habilidad de mirar una nos sintamos muy incómodos. Mas, si deseamos ser desafiados a tener una fe que actúe, entonces ningún libro del Nuevo Testamento es más relevante que esta epístola. Santiago, que en general se cree fue hermano de Jesús, es práctico y aterrizado. Trata temas de cada día. En cinco breves capítulos menciona por lo menos treinta temas diferentes. Pero hay algunos temas recurrentes y, en este estudio, nos concentraremos en tres aspectos: las dificultades, la acción y el hablar.

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situación dolorosa y ver más allá de ella, ver lo que Dios desea producir en nosotros a través de ella. Eso es lo que Santiago está diciendo en los versículos 3 y 4, donde explica cómo usa Dios nuestras pruebas para desarrollar nuestro carácter cristiano. En el versículo 13 el pensamiento cambia de pruebas a tentaciones. La palabra griega para “tentación” es la misma que para “prueba”, de manera que puede referirse a todo tipo de dificultades. Y ahora Santiago no está hablando de pruebas que vienen debido a las circunstancias externas que ponen a prueba nuestra fe, sino de las tentaciones que vienen desde adentro y pueden llevarnos a pecar. La tentación es una experiencia que todos hemos conocido. “Cada 6 CRISTIANOS EN MARCHA

uno es tentado” (v. 14), señala Santiago. Pero también está ansioso de enfatizar que Dios no nos tienta (v. 13). Dios jamás haría algo con el propósito de hacernos pecar. La tentación es una batalla interna en la que somos forzados a elegir entre lo que es correcto y lo que es incorrecto. Viene debido a los deseos malignos que existen dentro de nosotros (vs. 14–15), pero nos presenta la oportunidad de crecer si hacemos la elección correcta. Santiago, entonces, está diciendo que no debemos considerar nuestros problemas como enemigos empeñados en destruirnos, sino como amigos que vienen para desarrollar nuestro carácter cristiano. Esto es lo que explica la paráfrasis


de 1:2–4: “¿Están ustedes afrontando muchas dificultades y tentaciones? ¡Alégrense, porque la paciencia crece mejor cuando el camino es escabroso! ¡Déjenla crecer! ¡No huyan de los problemas! Porque cuando la paciencia alcanza su máximo desarrollo, uno queda firme de carácter, perfecto, cabal, capaz de afrontar cualquier circunstancia”. Comprender el propósito de las dificultades no significa que sea fácil entenderlo. De manera que terminaremos esta parte con una frase tomada de 4:6: “Pero él nos da mayor ayuda con su gracia”. ¿Qué necesitamos para enfrentar las dificultades? No sólo gracia, sino mayor ayuda con Su gracia. Y, alabado sea el Señor, ¡esa mayor gracia siempre está disponible! Jamás olvidemos que: “Más gracia Dios da cuando aumentan las cargas, imparte más fuerza al crecer la labor, a grandes angustias añade consuelo, a múltiples pruebas, su paz y valor”. (Cancionero salvacionista) (Para mayor reflexión: Se necesita sabiduría para reaccionar positivamente ante las dificultades. Leamos lo que Santiago dice respecto a la sabiduría en 1:5–8 y 3:13–18.) 2. La acción En su libro Uno en el Espíritu, David Watson, hablando del Espíritu Santo como “Consolador”, escribió: “En el famoso tapiz Bayeux, el rey Guillermo se ve con una espada en la mano, aguijoneando a uno de sus soldados a la batalla. Debajo del tapiz está la leyenda: ‘El rey Guillermo alienta a sus tropas’”. Este es el tipo de “aliento”

que Santiago nos da en su epístola. El significado moderno de la palabra es “fortalece” —el tipo de “aliento” que nos insta a la acción— y este es el tema de esta parte del estudio. En sus 108 versículos, Santiago nos entrega más de 50 mandatos. Él no hace sugerencias, da instrucciones. Y es porque está preocupado por lo que hacemos. Santiago desea estar seguro de que, habiendo llegado a ser cristianos, vivamos como cristianos; que no solamente creamos, sino que nos comportemos como tales; que no solamente escuchemos la voz de Dios, sino que la obedezcamos. En 1:19–27 el énfasis está puesto en escuchar y hacer. Como siempre, Santiago es brusco y directo: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (v. 22). Podemos engañarnos y pensar que la Palabra de Dios nos está haciendo bien, cuando no es así. Esto, dice Santiago, es tan necio como mirarse en un espejo, comprobar que nuestra apariencia necesita atención y no hacer nada al respecto (vs. 23–24). Mirarnos en un espejo nos muestra lo que está mal, pero no corrige el problema. No importa cuán a menudo leamos o escuchemos la Palabra de Dios, ¡no hará ninguna diferencia si nosotros no obedecemos lo que ella dice! Como escribió D. L. Moody: “La Biblia no nos fue dada para aumentar nuestro conocimiento, sino para cambiar nuestras vidas”. Poner en práctica la Palabra de Dios dará como resultado una religión que es aceptable a Dios, una religión en que nuestra lengua esté CRISTIANOS EN MARCHA 7


controlada (1:26) y ayudemos a las personas necesitadas (1:27). C. S. Lewis lo dijo de esta manera: “Me parece que a menudo estoy orando por otros, cuando debería estar haciendo cosas para ellos. ¡Es mucho más fácil orar por una persona latosa que ir a visitarla!” Hay muchos que necesitan nuestras oraciones y nuestra ayuda práctica. Si usted quiere que su religión complazca a Dios, Santiago aconseja: “Consérvese limpio de la corrupción del mundo” (1:27). “Escuchar y hacer” y “fe y acción” están muy relacionados, y Santiago trata esto en 2:14–26: “¿De qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras?” (v.14). Obviamente, ¡de nada! 8 CRISTIANOS EN MARCHA

Este era el pasaje que Martín Lutero objetaba. Él creía que Santiago estaba diciendo que somos salvados por la fe más las acciones. No lo podía aceptar, porque ya había probado hacer eso. Como un antiguo monje, Lutero por años pensó que Dios lo aceptaba por lo que hacía. Pero no sentía tranquilidad mental; no tenía la seguridad de que Dios le había perdonado y le había salvado. Por medio del estudio de las Escrituras, especialmente la epístola de Pablo a los Romanos, descubrió la gloriosa verdad de que la salvación es un don gratuito. No había nada que él pudiera hacer para ganarla o merecerla. Todas sus buenas acciones no lo pondrían en la buena con Dios ni


lo llevarían al cielo. Sólo la fe puede hacer eso. Podemos, por lo tanto, comprender la consternación de Lutero cuando Santiago parecía decir que somos salvados por la fe más nuestras acciones. Sin embargo, estudiando cuidadosamente el pasaje a la luz del énfasis de toda la epístola, nos damos cuenta que no es eso lo que significa. Es verdad que Santiago dice: “Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe” (2:24). Pero lo que está tratando de decir es: hay dos clases de fe, una que es “muerta” (2:17), una que es “real” (2:22). La fe muerta dice “Yo creo”, pero no hace nada al respecto. “¿Tú crees que hay un solo Dios?”, dice Santiago, “¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan” (2:19). La fe real se muestra en acción, esta es la clase de fe que salva. Para confirmar su punto de vista, Santiago usa la siguiente ilustración: “Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: ‘Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse’, pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso?” (2:15–16). Santiago también usa dos figuras del Antiguo Testamento para ilustrar este punto, una de ellas es Abraham. Abraham estuvo bien con Dios debido a su fe (v. 23), pero probó que su fe era real por lo que hizo (v. 21–22). Finalmente, Santiago nos desafía a cuestionar la realidad de nuestra propia fe. “Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (v. 26).

¡Los aliento a que, por nuestras acciones, demostremos que nuestra fe es real! 3. El hablar El habla es uno de los temas favoritos de Santiago. Introduce el tema de la lengua en 1:19, 21, 26 y vuelve a tocarlo en más detalle en 3:1–12. Hay otras ocasiones en que menciona el tema, al final las indicaré como sugerencias para mayores reflexiones. Santiago está preocupado por la forma en que nos expresamos. De todas las pruebas de nuestro carácter cristiano, ninguna es tan reveladora como la forma en que usamos nuestra lengua. Santiago incluso llega a decir, en su estilo brusco y directo: “Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada” (1:26). ¿Cómo podemos testificar de nuestra experiencia cristiana, dice Santiago, si no podemos controlar nuestra lengua? Nuestro testimonio no tendrá valor alguno. La manera en que usamos nuestra lengua revela mucho acerca de cómo somos. ¡Tal vez por eso Santiago nos aconseja que no hablemos demasiado! “Tengan presente esto: todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere” (1:19–20). Alguien ha dicho que tenemos dos oídos pero una sola lengua, para que podamos escuchar más que hablar. Si somos rápidos para escuchar —tanto a Dios como a otros— y lentos para hablar, es menos probable que hablemos con ira. Pero notemos que SanCRISTIANOS EN MARCHA 9


tiago no dice que nosotros jamás debemos hablar ni enojarnos. Hay un tiempo para hablar, y es posible que uno se enoje sin pecar: “Si se enojan, no pequen; no dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo” (Efesios 4:26–27). Sin embargo, como comenta Alec Motyer en El mensaje de Santiago, para la mayoría de nosotros esto corresponde a un estado de santificación, el que aún no hemos logrado. Por lo que haríamos bien en seguir 10 CRISTIANOS EN MARCHA

el consejo de Santiago de “estar listos para escuchar y ser lentos para hablar y para enojarse” (1:19). En el capítulo 3, Santiago trata este asunto en más detalle. Primero hay un consejo para los que enseñan. Santiago les advierte que serán “juzgados con más severidad” (3:1) debido a su gran responsabilidad. En el verso siguiente de nuevo hace notar cuán importante es el habla para reflejar la madurez cristiana. Si nosotros jamás cometiéramos un error en lo que de-


cimos, ciertamente seríamos perfectos. Pero Santiago —siempre realista— sabe que eso es imposible, de manera que continúa advirtiendo respecto al poder del habla. Es un maestro de las ilustraciones y aquí usa seis. En los versos 3 y 4 asemeja la lengua al freno en la boca de los caballos y al timón de los barcos, diciendo: “Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas” (v. 5). La tercera ilustración —“un gran bosque se incendia con tan pequeña chispa” (v. 5)— es una que podemos entender sin problema, pues todos hemos visto en las noticias los estragos que causan los incendios forestales. La lengua es tan peligrosa como cualquier incendio (v. 6). Fuera de control, puede causar incontable daño y perjuicio, la mala noticia es que el hombre puede domar toda clase de criaturas, pero no puede domar su propia lengua (vs. 7–8). La versión bíblica El Mensaje dice: “Por la forma en que hablamos podemos arruinar al mundo, convertir la armonía en caos, echarle barro a una reputación”. Y agrega: “¡Esto asusta!” Santiago usa sus dos ilustraciones finales, la fuente y el árbol (vs. 9–12), para mostrar cuán ridículo es usar nuestras lenguas tanto para alabar a Dios como para maldecir a los hombres. Es como si agua fresca y agua salada brotaran de la misma fuente, o que una higuera produjera aceitunas. De nuevo, Santiago, tan directo como siempre, señala: “Hermanos míos, esto no debe ser así” (v. 10).

¿Y cómo podemos evitar que esto sea así, cuando Santiago mismo ya ha dicho que ninguna persona puede controlar la lengua? Lo que no podemos hacer, ¡Dios lo puede hacer! David comprendió esto cuando oró: “Señor, ponme en la boca un centinela, un guardia a la puerta de mis labios” (Salmos 141:3), o: “Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor” (Salmos 19:14). Haríamos bien en hacer nuestras estas oraciones. Al concluir nuestro estudio de la epístola de Santiago, notemos sus palabras finales. Estas reconocen la posibilidad de que alguno de nosotros se desvíe de la verdad. También destacan la necesidad de cuidar el uno del otro y de asegurarnos que todos nos mantengamos dentro de la fraternidad: “Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella, recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados” (5:19, 20). Sugerencia para mayores reflexiones: Ver lo que Santiago tiene que decir respecto a: Ricos y pobres (1:9–11; 2:1–13; 5:1–6). Peleas y discusiones entre creyentes (4:1–10). Hablar mal del prójimo (4:11–12), quejarse del prójimo (5:9), jurar (5:12), y cómo seremos juzgados por la forma en que hablamos (2:12,13). Y no estaría de más ver lo que Santiago tiene que decir respecto a la oración (1:5–8; 5:13–18). CRISTIANOS EN MARCHA 11


Leamos nuestra Biblia Parte XII

Los grandes pasajes de las Escrituras Manuel O. de los Santos, Mayor (R)

Este es un estudio gratamente interesante: el cumplimiento de las profecías bíblicas. Es uno de los puntos esenciales en que se basa la doctrina de la inspiración divina de la Biblia. Es asombroso constatar los innumerables cumplimientos de anuncios bíblicos que encontramos tanto en la misma Biblia como en la historia secular. Lógicamente, nos interesan aquellas que se cumplen en la persona de Jesucristo, de las cuales ofrecemos varias en esta edición. Seguramente nos confirman en la fe, y nos alientan a esperar el cumplimiento de aquellas que todavía faltan por cumplirse, pero que sabemos que ninguna de ellas dejará de hacerlo, porque el Señor es fiel en Su Palabra. ¡Qué Dios le bendiga! Las profecías cumplidas en las Escrituras Nacimiento virginal: Isaías 7:14; comparar con Mateo 1:23. Lugar del nacimiento: Miqueas 5:2; comparar con Mateo 2:1–6; Lucas 2:4. Muerte de los niños de Belén: Jeremías 31:15; comparar con Mateo 2:17–18. 12 CRISTIANOS EN MARCHA

Huida a Egipto: Oseas 11:1; comparar con Mateo 2:15. Entrada triunfal: Zacarías 9:9; comparar con Mateo 21:1–10. Traición a Jesús: Salmos 41:9; comparar con Marcos 14:1–21. Las treinta piezas de plata: Zacarías 11–13; comparar con Mateo 26:15. Silencio ante el juez: Salmos 38:13, Isaías 53:7; comparar con Mateo 26:63; 27:12–14. Muerte con los impíos: Isaías 53:9– 12; comparar con Mateo 27:38, Lucas 23:40–43. Herida del costado: Zacarías 12:10; comparar con Juan 20:27. Vinagre con miel: Salmos 69:21; comparar con Mateo 27:34–38, Juan 19:29. Suerte sobre sus ropas: Salmos 22:18; comparar con Marcos 15:24, Juan 19:24. Preservación de Su cuerpo: Salmos 34:20; comparar con Juan 19:36. Sepultura con los ricos: Isaías 53:9; comparar con Mateo 27:57–60. Resurrección: Salmos 16:10; comparar con Mateo 28:6. Ascensión: Salmos 68:18; comparar con Lucas 24:51.


Al filo de la medianoche Al filo de la medianoche, los ángeles van al portal, sus arpas eran doradas, sus voces fino cristal. Resuena en la noche oscura, el eco de su cantar, la paz de Dios con los hombres de buena voluntad. La virgen llora gozosa, sonríe el casto José. Al niño estampan un beso, y el niño ríe también. (Villancico navideño. Autor anónimo) CRISTIANOS EN MARCHA 13


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¿Qué le daremos? Manuel O. de los Santos Mayor (R)

Nosotros no tenemos cual ellos que ofrecer; ¿Sin oro y sin perfume iremos hasta Él? Iremos entonando dulcísima canción, La vida ofreciendo al Niño que nació. Más allá de las edulcoradas frases de este villancico, vale la pregunta que se hace el poeta. Los sabios del Oriente tuvieron la oportunidad de los siglos al poder visitar y estar cara a cara con el Niño de Belén, no sin un previo, y sin duda azaroso viaje, desde la ignota tierra oriental mencionada por el evangelista Mateo. “Nosotros no tenemos cual ellos que ofrecer”, dice la canción. Ellos pudieron ofrecer una valiosa y significativa ofrenda, que seguramente sirvió para paliar los gastos de los primeros años de exilio que padeció el Señor casi desde Su mismo

nacimiento. Más tarde, en Su ministerio en Palestina, Jesús demostró cabalmente que las riquezas materiales no eran el interés de Su vida (¡Si se hizo pobre por amor a nosotros!). Constantemente llamó a Sus discípulos y al pueblo en general: “vengan a mí”. La riqueza que el Señor quiere para sí es nada más y nada menos, que nuestras propias vidas puestas a Su servicio. ¡Qué privilegio, y qué difícil decisión! En esta Navidad, ¿estamos amando a Jesús? Al celebrar un año más de Su venida, ¿qué le daremos?

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¡Promesa cumplida! Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo. La soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. ¡Gloria, in exelsis Deo! ¡Gloria, in exelsis Deo!

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Estudios sobre la santidad Ed Read Publicado por el Ejército de Salvación en Canadá con el título: “Studies in Holiness” Traducción por David H. Gruer Impreso en Argentina, 1980

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Capítulo IV La teología de Pablo: justificación y santificación En el momento en que un hombre se convierte en cristiano, es santo. Para Pablo por lo menos, los vocablos son sinónimos. Pero esto no debe interpretarse como que al convertirse el hombre llega a ser todo lo santo que pudiera ser. Tal idea eliminaría la necesidad o posibilidad de desarrollo. Hay, más bien, una secuencia en la vida espiritual y para tratar de comprenderla debemos comenzar por el principio. Tenemos primeramente el perdón. Cuando por un acto de fe, y a consecuencia de la obra de gracia de Dios en su vida, un individuo se torna cristiano, por regla general y ante todo, toma conciencia del perdón de sus pecados. Esta bendición es tan básica que se puede describir a un cristiano como la persona que ha sido perdonada y que lo sabe. “Jah, si mirares a los pecados, ¿quién, oh, Señor, podrá mantenerse?”, preguntó el salmista en Salmos 130:3. Al igual que todos los que han comprendido que Dios es absolutamente santo, él se sentía indigno ante Su presencia. Pero también vio la respuesta para la necesidad que reconocía tener: “¡Pero en ti hay perdón!” (Salmos 130:3–4). En aquel trabajo sistemático de teología que es la Epístola a los Romanos, Pablo sigue el mismo desarrollo. La denuncia inicial del pecado es tan completa que los hombres quedan sin excusa. “Por cuanto todos pe-

caron y están destituidos de la gloria de Dios”. Pero entonces, no sea que desesperemos, agrega rápidamente: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:23–24). Esto resuelve el problema de la culpabilidad del hombre: recibir a Cristo significa recibir misericordia y benigno perdón por sus méritos. A veces me preguntan: “Siendo que Dios no tolera ningún pecado, ¿cómo podemos pretender que somos salvos a menos que estemos completamente sin pecado?” Es bueno poder remitir a mis interlocutores a la cruz, donde el pecado del hombre fue juzgado y castigado. El creyente ya no necesita suplicar, ansiosamente, por el perdón, preocupado de si es o no suficiente bueno como para agradar a Dios. Jesucristo, aquel que es perfectamente santo, agrada a Dios y es en Él que nos acepta el Padre. Naturalmente, todo esto es muy elemental, pero aun en este nivel pueden surgir confusiones. A veces, por ejemplo, se interpreta mal aquella frase de Hebreos que dice: “Seguid… la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Ahora bien, eso no significa de manera alguna que a menos que uno logre un alto nivel de pureza personal y disfrute la “segunda bendición” (como se denomina a veces la vida de santidad) jamás llegará al cielo. Decir tal cosa es CRISTIANOS EN MARCHA 19


negar la eficacia de la justificación y sugerir que los salvados no han sido realmente salvados. El biógrafo del Comisionado S. L. Brengle (oficial salvacionista, autor de varios libros importantes sobre la santidad), da a conocer cuál era su parecer sobre esta forma de pensar: “Cuando en cierta ocasión escuchó a un hermano exhortando fervorosamente a otro con la frase: ‘Tómala o déjala, hermano: santidad o el infierno’, Brengle lo interrumpió y le dijo: ‘No es así. Ninguna alma justificada irá al infierno. Pero el hombre justificado tiene que andar de acuerdo a la luz que ha recibido o retrogradará. Y el andar en luz lo llevará a tomar el paso que le dará, además de un alma justificada, un corazón limpio’” (Retrato de un profeta, por Clarence Hall). 20 CRISTIANOS EN MARCHA

Hacia la santidad Así, dice Brengle, el hombre perdonado está a salvo en el amor y cuidado de Dios, pero no puede conformarse con solamente disfrutar del perdón. Cecil Alexander concuerda que el perdón es sólo una parte del propósito del Calvario, en su conocido himno cuando dice: “Él murió para que seamos perdonados Él murió para que seamos buenos”. El teólogo expone lo mismo a su manera, cuando declara que a la justificación debe seguir la santificación. Este punto lo demuestra la parábola de los deudores (Mateo 18:23–35). Un hombre tenía una deuda tal con el rey que de ninguna manera podía saldar. Suplicó por misericordia y “el señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda”.


Pensamos que tal experiencia lo habría inspirado a compadecerse de los demás. Pero el Señor, con gran percepción y realismo, relata como: “Saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba diciendo: ‘Págame lo que me debes’” (vs. 27–28). Aquí está un hombre falto de misericordia, a pesar de haber sido él mismo objeto de misericordia. Tenemos que admitir, con vergüenza, que a nosotros también nos ha sucedido así. El haber sido perdonado no transforma a un hombre en santo. Pero todo cristiano genuino habrá de concordar que el haber sido salvado debería llevarlo a la vida de santidad. En el plan de Dios la justificación (la remisión de la culpa del pecado) y la santificación (la victoria sobre la tendencia a pecar) están unidas de manera indisoluble. Estos son dos aspectos de Su obra redentora. Pero los hombres han tratado a veces de separar lo que Dios unió; abundan los ejemplos en la historia de la Iglesia. La Reforma Protestante del siglo XVI enfatizó, con fundamento bíblico, que la justificación es mediante la fe, no por obras. Pero algunos no entendieron bien y convirtieron la libertad en libertinaje. “Qué alivio”, dijeron; “no somos salvos por las obras; podemos por lo tanto descuidar la oración y lectura de la Biblia; podemos dejar de frecuentar la iglesia, y ya no es necesaria la disciplina personal”. Habían olvidado que “la justificación deja de ser tal, a menos que lleve a la santificación”.

En ese orden Pablo fue acusado en ocasiones de “abaratar” la gracia de Dios. Sus detractores sostenían que la manera en que predicaba la justificación, llevaba a un comportamiento indigno y una profesión fácil, mientras que sus conciencias se dormían. ¿Y por qué no decir (como se nos incrimina y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): “hagamos males para que vengan bienes?”, según escribió Pablo en Romanos 3:8, afirmando acertadamente, “cuya condenación es justa”. Cualquiera que supone que existe en la gracia una tendencia inmoral o se imagina que la justificación por la fe comprende una autorización para que el hombre actúe de manera desordenada, sabe muy poco sobre la gracia y la justificación. El Nuevo Testamento está repleto de llamados y exhortaciones al creyente instándolo a vivir una vida santa. “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:2). “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios7:1). “Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Timoteo 2:19). Es importante sentir la fuerza de estos imperativos; y es igualmente importante ver que todos van dirigidos a los creyentes. De todos modos, resulta imposible para el que no es cristiano obedecer esos mandamientos, pero hay pocas cosas más patéticas que ver a una persona de CRISTIANOS EN MARCHA 21


conciencia sensible esforzándose en vano por agradar a Dios con su propio esfuerzo, esperando poder acumular suficientes obras buenas como para merecer el perdón, luchando desesperadamente por llegar a ser lo suficientemente bueno como para escapar a la condenación en el día del juicio. Resulta pertinente lo que escribió John Ruskin: “Creo que la raíz de cada cisma y herejía que ha afectado a la Iglesia cristiana, ha sido el esfuerzo por ganar la salvación en vez de recibirla; y que la razón por la cual la predicación es poco efectiva es porque llama a los hombres mucho más a trabajar para Dios que a contemplar cómo trabaja Dios a favor de ellos”. El perdón no es el resultado de nuestra santidad, de ser así quedaríamos preguntándonos siempre si hemos llegado a un nivel de santidad como para merecer el perdón. Habiendo llegado a ser verdaderamente hijos de Dios, no seguimos buscando la paz con Él, ya que: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). No estamos frenéticamente esperando el perdón, porque sabemos que ya “Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). Es un grave error, un insulto a Dios, continuar esperando recibir lo que ya tenemos, estar diciendo “por favor” cuando debiéramos decir “muchas gracias”. La iglesia ha fallado, al no dejar este punto bien esclarecido. Uno de los grandes concilios dictaminó que: “Justificación no es meramente la re22 CRISTIANOS EN MARCHA

misión de los pecados, pero es también la santificación y renovación del hombre interior mediante la recepción voluntaria de la gracia y de los dones de la gracia”. Ciertamente es una desafortunada confusión. Bien o mal, esto no ha sido interpretado como que cuanto más santo más justificado es el hombre. Pero, por supuesto, uno no es más o menos justificado; uno ha sido perdonado o no lo ha sido. Y el ser o no ser perdonado es independiente de cuán santamente haya vivido, esto depende sólo de si ha recibido o no a Cristo como Salvador. Tratemos de reducir esta lección a una frase: La santificación es un complemento de la justificación. Mediante una de estas bendiciones recibimos el perdón de los pecados del pasado, y la otra nos capacita para dejar de pecar en el presente. Además de perdonar el pasado, Dios proporciona la gracia para continuar viviendo de forma tal que glorifiquemos con nuestra vida a Su Hijo. Cuestionario 1. ¿Son equivalentes los términos “santo” y “cristiano”? 2. ¿Cuándo se llega a ser cristiano? ¿Qué escribe Pablo en Romanos 3:23–24? 3. ¿Es la santificación condición para la salvación? ¿Qué dice S. L. Brengle? 4. ¿De qué modo o por qué la salvación lleva a la santificación? 5. ¿Qué es lo que se espera del hombre “justificado” en cuanto a su conducta? 6. ¿Cómo podría usted resumir esta lección?


Navidad es… Manuel O. de los Santos

La Navidad proviene del amor y de la expectativa de un Dios que no perdió Su esperanza en nosotros. Navidad es fe, alegría, es el principio del plan de la redención. Es el primer peldaño en nuestra historia de salvación. Es el encuentro con el Niño, Cristo, tal vez desdibujado con las luces y oropeles, pero que es aliento a la conversión y renovación de nuestras vidas. Es paz interior, es vida nueva. Es la antigua ruta que se abre como para que la transitemos como camino nuevo, que se abre para el tiempo de las nuevas oportunidades y para la eternidad.

La Navidad es la verdad que se alimenta del amor, el perdón y la reconciliación. Reconciliación con el Padre Dios, a quien nuestros pecados han ofendido. Reconciliación con nuestro prójimo que nos ha lastimado o a quien hemos herido. Es reconciliación con nosotros mismos, por las viejas heridas autoinfligidas y que sangran invisibles al ojo, pero que atrasan nuestro crecimiento espiritual. Navidad es la repetida oportunidad que nos tomamos cada año para mirar al cielo, lugar de nuestros orígenes y buscar (¡sí!) el reencuentro con el Padre. Amén.

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En el Camino del Señor Capítulos 25 y 26 Tte. Coronel (OF) Jorge Nery T. Capítulo 25 De pie, junto a la obra “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). La obra del Ejército de Salvación en el mundo es una lucha sin cuartel, de la cual no está exenta Bolivia. En los diferentes campos de batalla, que son los trabajos de evangelización, por los constantes cambios de nombramientos de los oficiales, como es natural, unas batallas se ganaron y otras se perdieron. En enero de 1966, después de un fatigoso viaje, llegaron en el tren internacional, procedente de Antofagasta, a la ciudad de La Paz, los flamantes Tenientes Lenart Johanson y su esposa, Invor Olamson, ambos misioneros suecos, para recibir la responsabilidad del Cuerpo Central de La Paz. Esa misma noche se realizó la programada reunión de despedida de los Capitanes Jacob, que se movilizaban al Cuerpo de Cochabamba en reemplazo de los Capitanes Salazar, que retornaban a Chile. Los Tenientes Johanson recibieron una calurosa y fraternal bienvenida por parte de los camaradas salvacionistas. Pese a la fatiga por el viaje, manifestaron su alegría por encontrarse en Bolivia, con la firme decisión de trabajar y

luchar tenazmente por ganar almas para Dios. Dada las exigencias de la obra en la ciudad de Viacha, el Sargento Orlando Miranda y su señora esposa fueron nombrados como Oficiales Directivos en aquella población, para el Cuerpo y el hogar de niños, así como para la Avanzada de Tacagua. Los Sargentos Miranda realizaron una gran labor en aquella población, entre los niños, jóvenes y adultos, logrando formar una banda de música, tomando parte activa en las reuniones que se efectuaban con las Iglesias Evangélicas Unidas de La Paz. Su decidida y abnegada labor entre los campesinos de Tacagua y su cooperación en la construcción del camino para el acceso al campamento “Ebenezer” en Tarila, Yungas, son recordadas con gratitud. Luego de cuatro años retornaron a Oruro por órdenes superiores. La obra en Bolivia progresaba, paulatinamente, con paso firme. Entre la juventud se advirtió el despertar espiritual puesto que varios de ellos manifestaron su deseo de ser predicadores del santo Evangelio, razón por la cual realizamos cursillos especiales, teóricos y prácticos, con la ayuda de mis camaradas Oficiales Directivos, a fin de capacitarlos y orientarlos para su ingreso a la Escuela de Cadetes. En el decenio de los sesenta, fuiCRISTIANOS EN MARCHA 25


mos privilegiados al recibir la visita de prominentes miembros del Ejército de Salvación de Estados Unidos e Inglaterra, para festejar el primer centenario de la fundación del Ejército de Salvación en Londres. Fuimos honrados con la presencia del General Coutts, Líder Mundial. Aunque su visita fue breve, resultó de mucha bendición e inspiración. La reunión cumbre, que se realizó en la Iglesia de Las Asambleas de Dios estaba repleta y el programa se transmitió, para toda Bolivia, por la Radio “Cruz del Sur”, perteneciente a la Iglesia Bautista Boliviana. El General Coutts, de acuerdo a su itinerario de viaje, se presentó a las 8:00 a.m. para volar a las 9:30 a.m. a Lima, Perú, pero por razones ignoradas, la aeronave de Panagra llegó con cuatro horas de retraso. En ese lapso de espera, debido a la altura en que se encuentra el aeropuerto (más de 4.000 metros sobre el nivel del mar), nuestro ilustre visitante fue afectado por la altura, lo que nos ocasionó momentos de dificultad, pero gracias al auxilio que nos prestó el médico de 26 CRISTIANOS EN MARCHA

servicio del aeropuerto, se reanimó. Se emprendió así en Bolivia una evangelización a fondo, mediante una campaña de avivamiento y evangelización, que promovió todas las fuerzas cristianas evangélicas, sin distinción denominacional, en todos los departamentos y provincias del país, con grandes logros espirituales y la ganancia de almas para el Señor. Después de un año de realizada dicha campaña, culminó en la ciudad de La Paz con una concentración nacional para terminar con una marcha de testimonio a la que asistieron más de cuatro mil evangélicos. Allí estuvo presente el Ejército de Salvación con su banda de música, no sólo para realizar la marcha, sino también, para ejecutar las notas del “Himno Nacional”, en la Plaza Murillo. El Cuerpo Central de La Paz y el Cuerpo de Viacha prepararon un carro alegórico: “La nave evangelista”, aunque modesta tal vez, pero proclamaba un fondo espiritual, lo que le acreditó el segundo premio. Hubo, en esa época, un suceso desafortunado. La ciudad de La Paz


cuenta con más de ciento veinte riachuelos y corrientes subterráneas de agua, que en épocas de lluvia provocan deslizamientos de tierra y derrumbe de casas. Eso fue lo que sucedió en el año 1965. El hogar para hombres, propiedad del Ejército de Salvación, era contiguo a varios edificios que estaban construidos a un desnivel de cinco a seis metros de profundidad. Como ese año hubo intensas lluvias, estas provocaron muchos desastres. Insistentes llamados al timbre de mi casa me despertaron en horas de la madrugada. Al atender, resultó ser un vecino que me invitaba, pacíficamente, a ver el derrumbe de la muralla de la propiedad del Ejército de Salvación que ocasionó el desplome de tres habitaciones vecinas. En efecto, estaban destruidas completamente... aunque bajo los escombros las pérdidas materiales eran cuantiosas, gracias a Dios no se lamentaban víctimas humanas. La providencia fue tan grande que una señora con su hija se salvaron milagrosamente, el dormitorio donde descansaban fue destruido casi completamente, a excepción del precioso lugar donde ellas se encontraban. Las familias damnificadas me responsabilizaban del desastre, colmándome, enfurecidos, de insultos groseros. Sólo con la ayuda de Dios pude sobrellevar con resignación las ofensas, tratando de apaciguar los caldeados ánimos por la desesperación de las personas. Cuando uno de mis colegas oficiales vio la magnitud del desastre me dijo: “Mi consejo es que usted pida

cambio de nombramiento”. Respondí que afrontaría firmemente el problema con todas sus consecuencias. Al retirarme más tarde a mi habitación, después de reflexionar, acudí a Dios en oración para pedirle Su inspiración y ayuda. Las palabras del apóstol Pablo brillaron en mi corazón: “Gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación; constantes en la oración” (Romanos 12:12). Luego me levanté serenamente y gracias a la inspiración recibida opté por escribir a mi Comandante Territorial, Coronel Dex, comunicándole el desastre; y dirigí también otra misiva al Sr. Alcalde Municipal, General Armando Escobar Uría. Como respuesta, el alcalde envió tres cuadrillas de trabajadores para despejar los escombros. Por añadidura, el alcalde, hombre de amplio espíritu de cooperación y comprensión, envió un ingeniero para levantar el plano de construcción a fin de construir una muralla de contención de 15 metros de largo por 10 metros de alto, con el correspondiente presupuesto. Por su parte, el Coronel Dex me comunicaba que el Cuartel General Internacional de Londres aceptó financiar el costo del presupuesto presentado y me remitieron el dinero para la pronta construcción de la muralla y reposición de los muebles de los vecinos damnificados. Por esas respuestas, siempre he tenido las palabras del salmista David: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1). ¡Aleluya! CRISTIANOS EN MARCHA 27


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Capítulo 26 ¡Adelante con la obra! “Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes... sino que el tiempo y ocasión acontecen a todos” (Eclesiastés 9:11). De acuerdo al progreso de la obra salvacionista se presentaban nuevas necesidades y, por lo tanto, mayores exigencias. Contra viento y marea luchamos por expandir nuestra acción por la fe, de manera que realizamos varios proyectos para el campo de batalla y la obra social que, en el transcurso del tiempo, nos dieron óptimos resultados; como los siguientes: Aprovechando la anunciada visita a Bolivia del nuevo Secretario General del Territorio, el Mayor argentino Rubén Nüesch y del misionero escocés, Capitán Alex Hughes, como encargado del Departamento de la Juventud para Chile, Perú y Bolivia, efectuamos la primera concentración para jóvenes de Bolivia en la ciudad de La Paz. Los jóvenes delegados del interior y de La Paz presentaron un festival literario-musical con dramas bíblicos que, por la lección espiritual que contenían, inspiraron a los asistentes. Al día siguiente, domingo, luego de dos sesiones y antes de culminar con la última reunión de salvación, se realizó una marcha de testimonio, encabezada por la banda de música. Por órdenes del Cuartel Territorial, los Capitanes Johanson fueron nombrados para el Cuerpo de Cochabamba. Los Mayores Ringle, procedentes de EE.UU., llegaban a

Bolivia para tomar la responsabilidad del Cuerpo y del Hogar de Oruro para reemplazar a los Mayores Limache, que tomaron a su cargo el Cuerpo Hogar de Viacha. Los Mayores Ringle, además de su vocación evangelizadora, demostraron tener dotes musicales que, con el tiempo, se plasmaron en la realización de brigadas de canto y cursos de música, para luego efectuar un Campamento Nacional para Músicos en Tarila, provincia Nor Yungas. Además, los Mayores Ringle dirigieron las Bandas Unidas de Oruro, Viacha y del Cuerpo de La Paz. En sus esfuerzos por extender el Reino de Dios, el Cuerpo Central de La Paz inició y mantuvo una Avanzada en la casa de los Soldados Colque, en la calle Ayata, cerca de Puente Topáter, en la Zona de El Tejar, llevada a cabo por los Capitanes Jacob y la Capitana Acuña. La avanzada proseguía venciendo una serie de obstáculos, con la esperanza de ver, por nuestra parte, en aquella zona populosa una obra real y fructífera, con la ayuda de Dios. “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Corintios 3:6). Con este versículo quiero expresar cómo progresaba la Avanzada con la ayuda de Dios y con la generosa cooperación económica recibida de parte de los camaradas salvacionistas de Suecia. Con ese dinero se logró adquirir una propiedad a medio construir, donde fue trasladada la Avanzada para intensificar la obra evangelística y social. La Avanzada seguía adelante granjeándose el aprecio del vecindario de la zona El CRISTIANOS EN MARCHA 29


Tejar. Pero no quedó ahí; el Ejército de Salvación avanzó hacia Villa Pabón, lugar en el cual, de acuerdo a las necesidades, se intensificó la asistencia espiritual y social. En el distrito a mi cargo vimos la necesidad de una residencia para estudiantes universitarias y normalistas del interior del país de limitados recursos, que se estableció en la 30 CRISTIANOS EN MARCHA

amplia casa de la Soldado Remedios Asín, que la cedió gustosamente. Ese proyecto contemplaba albergar a treinta señoritas. A eso se sumó la cooperación económica del Ministerio de Previsión Social. Todo ello fue aprobado por el Jefe Territorial, Coronel Joseph Dex, e inspirado por las palabras del apóstol Pablo a los Hebreos (10:24): “Considerémonos unos


a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”. Los Capitanes Johanson fueron fieles y constantes en sus prédicas al aire libre, en las cuales constataron que en el Mercado “Calatayud” (la cancha) de Cochabamba, muchos niños necesitaban de una guardería infantil, para que sus madres —que trabajaban como vendedoras—, pudieran desempeñarse libremente. Con la ayuda económica nuevamente de los camaradas suecos se pudo construir en la propiedad del Ejército de Salvación, en la calle Lanza, de Cochabamba, una guardería modelo para albergar a más de ciento cincuenta niños. En la inauguración contamos con la presencia del Jefe Territorial, Coronel Peter Staveland, también asistió la esposa del Alcalde Municipal, que se encargó de descubrir la placa conmemorativa que lleva el nombre en honor a Catalina Booth. La Segunda Concentración Nacional de la Juventud salvacionista fue realizada en la ciudad de Cochabamba. Los Cuerpos del interior del país se prepararon con antelación y pletóricos de entusiasmo asistieron a aquel encuentro juvenil. Tan especial evento fue presidido por el Secretario en Jefe del Territorio Este, el Coronel Edmundo Allemand, llegado desde Buenos Aires. En coordinación con el Capitán Johanson, y el distrito a mi cargo, preparamos un extenso programa que dio excelentes resultados. El Mayor Ringle preparó una Brigada de Canto Unida y una Banda Unida con músicos de Oruro, Viacha y La Paz. El Cuerpo de Oruro, dirigido por el

Capitán Mario Salinas, organizó un conjunto vocal, acompañado por instrumentos de cuerda, que impactaron con sus diferentes actuaciones. Las sesiones con fondo espiritual, el festival literario, las marchas de testimonio por las principales calles de Cochabamba, fueron para ensalzar el glorioso nombre de Cristo Jesús. Nuestro ilustre visitante, el Coronel Allemand, durante la marcha, me dijo: “Me siento orgulloso de ser salvacionista al marchar con esta juventud boliviana, a los acordes de una excelente banda de música”. En ese momento, me sentí muy emocionado y agradecido a Dios por la juventud redimida por Cristo Jesús. Con el debido permiso de las autoridades, el día domingo a las 11 de la mañana realizamos un sobresaliente programa en la plaza principal “14 de septiembre”. Dos mensajes, inspirados por el Espíritu Santo, mediante el Coronel, dieron como resultado la consagración de jóvenes y la rendición de nuevas almas, aceptando a Jesucristo como su Salvador personal. Hoy día podemos ver que varios de aquellos jóvenes que consagraron sus vidas, militan como oficiales en las filas salvacionistas y eso nos llena de gozo y alegría. ¡Aleluya! Entonces los jóvenes delegados que retornaban a sus respectivos centros de acción entonaban entusiastamente: “Con nos venid, los perdidos buscad, Cristo a las almas las quiere salvar, Y aunque el infierno se oponga cual león. Adelante, pues, ¡Ejército de Salvación!” CRISTIANOS EN MARCHA 31


Éste es mi siervo “Éste es mi siervo, a quien he escogido, mi amado, en quien estoy muy complacido; sobre él pondré mi Espíritu, y proclamará justicia a las naciones” (Mateo 12:18).

Cristianos en Marcha  

¡Feliz noche buena! ¡Feliz Navidad con Cristo Jesús!

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