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Cristianos

En Marcha

Una revista de discipulado cristiano del Ejército de Salvación Año 15 No. 4

Así dice el Señor: Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino,y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado. (Jeremías 6:16, NVI)


Cristianos

Qué nos hace continuar La crónica diaria nos trae noticias cada vez más abrumadoras de crímenes, abusos y explotación. Pero, al mismo tiempo, millones de nosotros vivimos en una esfera donde parece que nada de eso nos afecta y disfrutamos de una apacible bonanza. Las cosas que suceden en ese mundo de maldad nos son tan lejanas, que casi ni nos afectan. Debemos dar gracias a Dios por todo aquello que nos proporciona paz y felicidad; sin embargo, no debemos ser indiferentes con los que sufren, no sólo con las víctimas sino también con sus victimarios, que también son víctimas del peor enemigo: Satanás. Muchas veces nos sentimos impotentes de alcanzar a esas vidas. Eso se debe a que hay cierto conformismo en la vida de la iglesia, una pasividad que enerva al mismo Espíritu de Dios. El profeta Isaías dice: “El Señor lo ha visto, y le ha disgustado ver que no hay justicia alguna. Lo ha visto, y le ha asombrado ver que no hay nadie que intervenga” (Isaías 59:15– 16, NVI). En Su disgusto el Señor clama para que de Su pueblo, bendecido y prosperado por Él, surjan aquellas voces proféticas que clamen y rueguen a Dios ante tanta injusticia. Estas son almas que van ciegamente a la condenación eterna. ¿Vale la pena ocuparse de ellos? Sí, vale la pena. El Señor se interesó e incluyó a uno de ellos, desde la misma cruz del Calvario, cumpliéndose la expresión paulina: “Allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:19–21, NVI). Quiera el Señor constreñir nuestros corazones para buscar a los que no le buscan, para anunciar libertad a los que se solazan en sus cadenas, para llevar esperanza a los que ya no la tienen. Manuel O. de los Santos Mayor (R) isa4319mod@hotmail.com

EN MARCHA Año 15 Número 4

Cristianos en Marcha es preparado por Hispanic Word y publicado por el Departamento de Programa del Ejército de Salvación, Territorio Este de Estados Unidos.

Comisionados Barry C. y E. Sue Swanson Líderes del Territorio

Coronel William Bamford III Secretario en Jefe

Mayor Manuel de los Santos Editor

Brenda Lotz

Directora de producción

Marisol Lalut Diseño gráfico

Nuestro propósito

El propósito de Cristianos en Marcha es proporcionar material cristiano que inspire, informe y desarrolle a los salvacionistas de habla española para que continúen en su tarea de honrar a Dios, salvar almas y servir al prójimo.

Declaración Internacional de Misión

El Ejército de Salvación, movimiento internacional, es una parte evangélica de la Iglesia Cristiana Universal. Su mensaje está basado en la Biblia. Su ministerio es motivado por amor a Dios. Su misión es predicar el Evangelio de Cristo Jesús y tratar de cubrir las necesidades humanas en Su nombre, sin discriminación alguna.

Fotos de thinkstock.com


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Artículos 4 “Una vida de gozo” (Parte V), por el Mayor William Pickup, Territorio Oeste de EE.UU. La promesa de la Biblia es que la paz de Dios reemplazará nuestra ansiedad cuando oremos. 8 “Leamos nuestra Biblia” (Parte XI), por Manuel O. de los Santos, Mayor (R). Ningún cristiano que se precie como tal se atreverá a negar el valor e influencia de las promesas de Dios en su vida. 10 “Estudios sobre la santidad”(Capítulo 3), por Ed Read. El Señor no vino para desesperanzar a nadie. Al contrario, vino para avivar una gran esperanza. 18 “Sanada de mi fobia a los gatos” (Partes 2 y 3), por la Mayora Joy Emmons. Este miedo era tan vergonzoso, tan aterrorizador. ¿De dónde vino? 25 “En el camino del Señor” (Capítulos 23 y 24), por el Tte. Coronel (OF) Jorge Nery T. (P). El Comisionado Ray Gearing apoyaba la obra social y educativa en gran manera, impulsando a los Oficiales a superar siempre sus conocimientos. Propiciaba que los Oficiales con varios años de antigüedad pudiesen asistir al Colegio Internacional para Oficiales en Londres.

Para meditar 2 Qué nos hace continuar

23 No estás solo

9 No seas como el mulo

32 Siempre tu presencia, ¡siempre!

16 Un solo Dios, ¡Y salva!

Hispanic Word 58 Steward Street, Mifflintown PA 17059 hispanic@en-marcha.org


Una vida de gozo Estudio sobre Filipenses, Parte V

Estudio sobre Filipenses por el Mayor William Pickup (Territorio Oeste de EE.UU.) Serie de art铆culos publicados en War Cry de Estados Unidos Traducci贸n de Mary Salvani

4 CRISTIANOS EN MARCHA


Regocijaos en el Señor Al concluir su carta, Pablo insta a sus amigos a “regocijarse en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (4:4). Pablo da algunos consejos muy prácticos. ¿Cómo es posible lograr esta actitud de regocijo?

bilidad de solucionar la disputa. No podemos permitir que las disensiones destruyan nuestra comunión o fraternidad o “la causa del evangelio” (4:3). Pablo llama a una mutua cooperación para lograr la reconciliación y la unidad. ¡La desEstar de acuerdo los unos con los unión en la iglesia afecta a todos! La otros unidad de la iglesia debe ser preo(Filipenses 4:1–3) cupación y responsabilidad de cada Pablo expresa verdadera preocupa- uno de sus miembros. Y necesitamos ción por la unidad de la iglesia. Les la ayuda del Señor para lograr esa ordena “estar firmes en el Señor” (4:1), unidad. y después formula una reprimenda a dos mujeres que aparentemente te- Regocijándonos en el Señor nían un desacuerdo. Pablo las men- (Filipenses 4:4–7) ciona a ambas por nombre y les rue- El gozo debe ser el estilo de vida del ga que dejen de lado sus diferencias y cristiano. Nuestro regocijo no viene que “sean de un mismo sentir en el Se- de las circunstancias, sino del Señor. ñor” (4:2). Ambas tienen la responsaA pesar de las tribulaciones o el CRISTIANOS EN MARCHA 5


encarcelamiento, ¡siempre es apropiado regocijarse en el Señor! La preocupación y la ansiedad se encuentran en el corazón de la existencia humana en el día de hoy. Pero la orden de Pablo es: “Por nada estéis afanosos” (4:6). El antídoto de Pablo para la ansiedad es la oración y la acción de gracias, dejando en manos de Dios toda preocupación. La oración trae la paz de Dios y la acción de gracias reconoce a Dios como fuente de toda sanidad. Pablo dice que nuestras peticiones deben ser conocidas “delante de Dios en toda oración y ruego y con acción de gracias” (4:6). La promesa de la Biblia es que la paz de Dios reemplazará a nuestra ansiedad cuando oramos. “La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (4: 7). La paz es el fruto de una oración sincera, llena de fe. Este versículo favorito es fácil de repetir, pero bastante difícil de obe6 CRISTIANOS EN MARCHA

decer. Oramos fervientemente para que Dios nos ayude en todas las cosas, pero seguimos preocupándonos. Cuando nos preocupamos, estamos dudando de la capacidad que tiene Dios de ayudarnos, y olvidamos la enseñanza de Jesús al respecto. “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?... vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mateo 6:31–32). Nada está fuera del poder de Dios, y nada es demasiado pequeño para que Él, en su amor paternal, lo olvide. Pensar en lo correcto (Filipenses 4:8–9) Reemplazar pensamientos inapropiados de disensión y ansiedad con pensamientos buenos produce paz. Pablo detalla algunas de las grandes virtudes que debemos cultivar y aplicar a nuestra forma de pensar. “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo ama-


ble, todo lo que es de buen nombre —si algo digno de alabanza— en esto pensad” (4:8). Cualquier cosa que ocupe nuestra mente en algún momento quedará en evidencia en nuestro hablar o en nuestro comportamiento. Un pensar recto producirá un vivir recto. El resultado será que “el Dios de paz estará con vosotros” (4:9). Pablo alienta a los cristianos a hacer suyas las grandes virtudes mencionadas en 4:8–9). El mundo está repleto de lo opuesto, cosas que son falsas e indignas de alabanza. Debemos cuidar nuestras mentes, porque somos lo que pensamos. Contentos en todas las situaciones (Filipenses 4:10–20) Pablo concluye su Carta a los Filipenses agradeciéndoles su preocupación por él. Pablo les recuerda que Dios es suficiente para sus necesidades, pero aprecia la ayuda de ellos. He aquí su secreto: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo

estoy enseñado, así para ser saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad… todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (4:12–13). ¿Cuál era la fuente de la paz interior y el gozo de Pablo? ¿Qué producía su vida gozosa? Era su total devoción y amor por Cristo Jesús. El contentamiento de Pablo venía de Dios, que le daba fuerza mediante Cristo Jesús. Y Él promete la misma bendición a los filipenses y a nosotros. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (4:19). Esta carta tan personal de Pablo a los filipenses nos da la gloriosa confianza de que Dios está obrando en nuestras vidas. No importa cuáles sean nuestras circunstancias, podemos regocijarnos en el Señor. Cristo Jesús nos fortalece, nos da poder. ¡Y produce en nosotros una vida de gozo! Fin CRISTIANOS EN MARCHA 7


Leamos nuestra Biblia Parte XI

Los grandes pasajes de las Escrituras Manuel O. de los Santos, Mayor (R)

Ningún cristiano que se precie como tal se atreverá a negar el valor e influencia de las promesas de Dios en su vida. Podríamos dar numerosos testimonios de momentos en que sentimos que “tal profecía” se estaba cumpliendo en nuestras vidas. De otras, tal vez estamos todavía en el anhelo de su cumplimiento. La seguridad, la esperanza, la oración, el consuelo y la fortaleza con que devienen a nuestras vidas. Por supuesto que existen en la Biblia muchas más promesas que las que se mencionan en este espacio (se dice que hay más de cinco mil). La lectura de la Palabra, en oración y reflexión, podrán añadir tantas como el Señor tenga destinadas a tu vida. Hay promesas generales que son para todos y promesas específicas para personas específicas. Sólo el contacto 8 CRISTIANOS EN MARCHA

diario e íntimo las revelarán. Comienza hoy mismo. De protección divina: Filipenses 4:19 Juan 14:13–14 Romanos 8:32 Marcos 11:24 Mateo 7:7 Efesios 3:20 Juan 15:7 Mateo 6:33 Mateo 28:20b De reposo y paz: Mateo 11:28 Filipenses 4:7 De la patria celestial: 1 Juan 3:2 Apocalipsis 21:3–4 Apocalipsis 22:3–5 Juan 14:1–5


No seas como el mulo El Señor dice: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti” (Salmos 32:8,9 NVI). “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5, NVI).

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Estudios sobre la santidad Ed Read Publicado por el Ejército de Salvación en Canadá con el título: “Studies in Holiness” Traducción por David H. Gruer Impreso en Argentina, 1980

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Capítulo III: La palabra se hizo carne Ya hace tiempo, Andrew Fuller escribió: “Las Escrituras dan cuatro nombres a los cristianos: santos, por su santidad; creyentes, por su fe; hermanos, por su amor; discípulos por su conocimiento”. “Santo” es el término favorito de Pablo. En su epístola usa este vocablo más de cincuenta veces para referirse a los miembros de la iglesia. Le escribió a la iglesia en Roma, que incluía entre su membresía a ciudadanos libres y esclavos, diciendo: “A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos” (Romanos 1:7). Y a Filipos, donde (como descubrimos en Hechos 16) una hermana era vendedora de telas y otro miembro carcelero, escribió: “A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos” (Filipenses 1:1). Es aparente que se trata de personas comunes, pero ¡eran santos! Si el apóstol estuviera hoy presente, ¿nos llamaría santos? Probablemente sí, aunque la gran mayoría nos sentiríamos bastante incómodos con tal título. La ampliación de un título Pero este término se usa deliberadamente y lo traemos a colación aquí porque proporciona un puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Santo significa alguien que ha sido “santificado”, y así como en el Antiguo Testamento ciertas personas tenían el derecho de ser llamados santos debido a su posición, en el Nuevo

Testamento se llama santo a todos los verdaderos cristianos por su posición en Cristo. Según la ley, los sacerdotes eran santos debido a la función que desempeñaban. Es verdad que había ciertos requisitos, pero estos eran de orden físico (por ejemplo, se tomaba mucho cuidado que llegaran a ser sacerdotes solamente los descendientes de Leví) y a veces un sacerdote “santo” era una persona inmoral. Igualmente se consideraba santo a los que tomaban el voto de nazareo, debido a un hecho físico: “No pasará navaja sobre su cabeza… será santo” (Números 6:5). Los profetas también compartían la santidad por aquello de que habían sido separados para una tarea especial; el Señor le dijo a Jeremías: “antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). Esa usanza cesó después del Calvario y Pentecostés, cuando iluminó a la humanidad la luz de una nueva era. Puede verse ahora que la forma antigua era una preparación y a la vez, una ilustración de la nueva. Ya no son las personas elegidas para ejercer ciertas funciones las que son santas; el adjetivo ha sido ampliado para incluir a todo el pueblo de Dios, puesto que todos hemos llegado, por gracia, a ser sacerdotes. Aquello que escribió Pablo a los corintios se aplica a todos los creyentes: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios CRISTIANOS EN MARCHA 11


sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30). Dios nos ha dado todo en Cristo, inclusive el título que nos da derecho a una plena experiencia de santidad. Esta santidad es potencial (por el hecho que describe lo que es ideal para el cristiano y su condición final) y está a nuestro alcance por razón de nuestra posición en Cristo. Se hace necesario entender claramente que todo esto representa la base para una experiencia de santidad. Este significado de la santidad nos presenta una analogía con lo que se practicaba en los tiempos del Antiguo Testamento y, al igual que en esta época, es la descripción de “posición” y, en este último caso nuestra “posición en Cristo”. Es necesario enfatizar que el interés principal del Nuevo Testamento 12 CRISTIANOS EN MARCHA

no es meramente mostrar cómo un hombre puede llegar a ser llamado santo, sino más bien cómo puede llegar a ser efectivamente santo. La nota distintiva es que el pueblo de Dios debe ser semejante a Él en carácter, moral y éticamente bueno. Habiendo entonces recibido el título que nos da el derecho de posesión, ¿cómo podemos recibir esta experiencia? La respuesta a tal pregunta es la que ahora debemos explicar. Enriquecimiento de un concepto Los cristianos primitivos, a pesar de ser santos, no eran perfectos. Es necesario tener esto en cuenta no sea que por nuestra tendencia a idealizar el pasado, los transformemos en superhombres espirituales abandonando, en consecuencia, toda esperanza de asemejarnos a ellos. Ellos tenían


sus debilidades; las trece epístolas del apóstol Pablo contienen reprimendas. “Perfeccionar a los santos” (Efesios 4:12) era tan necesario en aquel entonces como lo es ahora. Pero aquellos creyentes del siglo primero tenían algo jamás antes conocido en el mundo. Habían llegado al nuevo día predicho por el profeta Joel y soñado por Jeremías, y fue el privilegio, sin precedente, de los primeros cristianos estar allí al despuntar el sol. ¿Qué tenían ellos de nuevo y especial? Tenían a Jesús y fue Él que les presentó con una claridad hasta entonces desconocida, toda la hermosura y poder de una vida santa. Refiriéndose a su relación con el Padre, Jesús podía decir: “Yo hago siempre lo que le agrada”, y podía también desafiar a sus enemigos preguntando:

“¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:29 y 46). La pureza de aquel Hombre debe haber impresionado a la gente y avergonzado a los que le conocían más íntimamente. Por eso no nos sorprende la exclamación de Pedro que le dice: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lucas 5:8). Pero el Señor no vino para desesperanzar a nadie. Al contrario, vino para avivar una gran esperanza. Él proporcionó un patrón y un ejemplo que hicieron de la santidad algo visible y comprensible. El General (R) F. L. Coutts, del Ejército de Salvación, lo explica así: “El concepto que una persona tiene de la santidad se rige por el carácter del Dios que adora. Como el Dios, así será el que le adora”. De tal forma que cuando vino JeCRISTIANOS EN MARCHA 13


sús y enriqueció de modo inmensurable nuestro conocimiento de Dios, profundizó también nuestro concepto de la santidad. Cuando Jesús declaró: “El que me ha visto ha visto al Padre”, dejó claramente asentado para siempre que a través de su vida había sido revelada finalmente la naturaleza de Dios. Y si el llamado a la santidad es un llamado a que nos asemejemos a Dios, ser santo significa entonces, ser como Cristo. La santidad significa asemejarse a Cristo, no sólo con respecto a la virtud negativa de la impecabilidad, pero también en la realización positiva del amor santo. Por esto se comprende mejor el mandamiento “Sed santos” expresándolo con la frase: “Sed como Cristo”. ¡Qué desafío se nos hace! Para comenzar, sacudió a los propios contemporáneos del Señor. Había 14 CRISTIANOS EN MARCHA

hombres —Saulo de Tarso entre ellos— que se enorgullecían porque observaban la ley, cumpliendo todas sus exigencias (Filipenses 3:6). Jesús no criticó la ley, pues no vino para destruirla sino para cumplirla, y de una manera tan amplia que la mente humana apenas lo puede comprender. Léase, por ejemplo, el Sermón del Monte permitiendo que las palabras escudriñen su corazón; y considere si puede afirmar que ha vivido de manera intachable. Pero, si al igual que la mayoría de los humanos tiene que admitir que le queda mucho para llegar a guardar los Diez Mandamientos, ¡cuánto más lejos estará de llegar a esas normas de rectitud encarnadas en la persona de nuestro Señor Jesucristo! Se quiebra nuestro orgullo ante esta verdad. Completamente destro-


zado, no nos queda otro recurso que alzar nuestra mirada. Pero hay esperanza. Para los que le aman y anhelan ser como Él es, Jesús prometió: “Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros” (Juan 14:16–17). El Espíritu habrá de proveer la dinámica para el desarrollo. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…” (Gálatas 5:22) y los otros componentes de la vida cristiana. W.E. Sangster lo explicó de una bella manera al escribir: “La declaración asombrosa del Nuevo Testamento en lo que se refiere a la santidad es que mientras por sí solo el hombre se encuentra indefenso y sin esperanza, con el poder

del Espíritu en su vida, puede hacer más que guardar la ley antigua; puede elevarse a la altura espectacular de la santidad revelada por Jesús y escalar hasta la misma cumbre serena de tal experiencia. Cuestionario 10. ¿Es el santo un individuo propio o único de una categoría o clase social? ¿Qué dice Pablo al respecto? 11. ¿Varía el concepto de santo entre el Antiguo Testamento? 12. ¿Se relaciona la idea de santidad con la idea de Cristo? 13. ¿Cómo esclareció Cristo la posibilidad de ser santo? 14. ¿Hay alguna relación entre ser santo y la “cristificación” o asemejarse más y más a Cristo? 15. ¿Ejerce Cristo una influencia en el proceso de la propia santificación? CRISTIANOS EN MARCHA 15


Un solo Dios, ¡Y salva! “Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro” (Isaías 45:22, NVI).

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Sanada de mi fobia a los gatos, Parte 2 Mayora Joy Emmons

Sanidad a travĂŠs de la obediencia

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La sanidad a veces viene en capas, como la cebolla. Ciertamente pude tolerar los gatos después de mi sanidad a través de la Palabra. Las visitas a mis familiares se volvieron más fáciles para mí, aunque seguía sin gustarme la compañía de los felinos. Mi esposo y mis dos hijos me alertaban cuando veían a un gato en la calle. Siempre y cuando el gato no me tomara por sorpresa, podía auto controlarme, pero no me sentía cómoda. No hay duda que no amaba a los gatos. Me da vergüenza confesar que preferiría que estuvieran muertos. Ese sentimiento sin duda no era el amor que Pablo hablaba en 2 Timoteo. Poco después de la primera sanidad nos mudamos a Costa Rica. A fin de prepararnos para la mudanza, leíamos todo lo que llegaba a nuestras manos sobre la vida en Costa Rica. Leí en un diario de viaje que no había gatos allí. En secreto me sentí encantada con la idea de no tener que lidiar más con esos felinos peludos de cuatro patas. ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa! Quien, quiera que haya sido que escribió ese libro, probablemente también escribió sobre el Camino del Inca de cinco metros de ancho. Nunca encontramos esto último, pero sí vimos gatos en Costa Rica. Eran gatos callejeros y estaban en todas partes. Se paseaban por el mercado y comían las migajas y pedacitos que caían de los mostradores donde se cortaba el pescado. Eran esqueléticos y demacrados. Afortunadamente para mí, está-

bamos en el campo, en una hermosa estancia. No había demasiados gatos con quienes tratar allí. Heredamos un Cocker Spaniel de parte de Robert Vestel, que alguna vez había sido el dueño de nuestra tierra, cuando era un cafetal. Chocky era un hermoso Cocker Spaniel que se comportaba muy bien, además de ser perfecto para disuadir a cualquier gato que quisiera invadir mi paraíso. Tengo muchas historias más de la vida en Costa Rica, pero me las voy a reservar para otro día. Quedé embarazada e ignoraba las historias sobre la mortalidad infantil en el país. Mi esposo no era ajeno a ellas y por lo tanto hizo los arreglos para que el parto sucediera en el Hospital Cristiano “La Clínica Bíblica”. Eso en sí mismo fue un milagro para otra historia. El 13 de octubre de 1981 ingresé al hospital. Había roto fuentes, mi doctor estaba de vacaciones y su joven colega, a quien yo nunca había visto escuchaba con mucho cuidado los latidos del corazón del bebé. En el lapso de media hora estaba en camino a una sala de emergencias enpeligro de muerte. En la pared vi escritas las palabras: “No tengan miedo porque yo estoy con ustedes. No desmayen porque yo soy su Dios”. El miedo se fue. No estaba sola. Carl Brengle nació por cesárea y fue un niño sano y fuerte. Yo era la única en una sala para cuatro mujeres. Margaret Kessler había venido con una torta para celebrar junto a doce amigos. No estuve para nada sola en ese día. En la noche, sin CRISTIANOS EN MARCHA 19


la distracción de la televisión, miraba cómo las cucarachas comían los restos de la torta que habían caído al piso. Después de haber amamantado al bebe me quedé dormida en paz. A las 2:30 de la mañana me desperté con el ruido que hizo la puerta al abrirse. Me senté en la cama y vi a un gatito gris entrando a mi habitación. Me acurruqué en el extremo de la cama y grité, toqué con desesperación la campana. Grité en inglés pidiendo ayuda. De alguna manera en medio de mi terror me di cuenta que si quería que alguien me ayudara tenía que hablar en español. Me las arreglé para pedirles por favor que alguien viniera a rescatarme del gato; oh, ¿acaso mencioné que el gatito salió corriendo de la habitación luego del primer grito? Cuando la enfermera entró al cuarto yo estaba aterrorizada y aún seguía temblando cuando Chet llegó luego de haber recorrido un trayecto de 20 minutos ¡en 10! Él calmó mi espíritu hasta la mañana. Al otro día saludé al Dr. Gale, nuestro pediatra, debidamente vestida y lista para irme a mi casa. Así terminó mi primera sanidad y nuevamente viví por años sumida en el terror a los gatos. Parecía como si ellos reconocieran mi miedo y me buscaran a propósito. Los encontraba en todas partes, o ellos me encontraban a mí. Un día, al final de nuestras vacaciones en Antofagasta, Chile, me preparaba para volver a casa y sólo me quedaba una toalla por colgar. Las sogas estaban repletas con la ropa de nuestros amigos Luis y María Aguilera, quienes también habían regresa20 CRISTIANOS EN MARCHA

do de sus vacaciones y habían lavado toda su ropa. Caminé a lo largo de todo el patio buscando un lugar en las ocho o diez sogas, estando segura que podría encontrar un pequeño huequito. ¡Y allí estaba! Lo único que se interponía entre mi persona y el espacio para colgar la toalla era un gran gato que estaba tomando sol sobre un trozo de madera. Escuche claramente la voz del Señor hablando en mi interior: “Ve y cuelga la toalla. Puedes hacerlo. OBEDÉCEME”. Si hubiese sido cualquier otro momento yo hubiera llamado a mi esposo o a uno de mis hijos para que me ayudaran, pero esta vez obedecí al Señor sin cuestionar. Sin dar lugar a un segundo pensamiento sobre lo que pudiera suceder, ¡extendí mi mano por encima del gato para colgar la toalla! Justo como mis amigos me habían dicho un millón de veces, el gato se asustó y corrió. ¡Di un grito de victoria! Mi esposo vino corriendo pensando que me había asustado y yo le dije: “No, obedecí al Señor y Él sacó al gato”. Estaba tan feliz. Alabé al Señor y creí que una vez más me había sanado de mi temor a los gatos. Una vez por medio de la Palabra. Luego por medio de la obediencia a Su Palabra. “Entonces Samuel respondió: ¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que Él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros” (1 Samuel 15:22). Había una lección más por aprender. Una lección de amor.


Parte 3

Sanidad a través del amor

En 2002, mi hermano estaba muriendo de cáncer en Dalton, Georgia. Mis hermanos y yo tomábamos turnos para visitar a Al, tomando tiempo para recordar el pasado y mimarlo con amor. Sólo cuando estuve parada en la puerta de su casa recordé: Bessie tiene un gato. ¡Ay!, ¿Qué voy a hacer? Me di cuenta que estaba completamente sola. No estaba Chet para protegerme, para alentarme, para calmar mis temores. Había llegado hasta allí para visitar a mi hermano y tenía que enfrentar el hecho de vivir con un gato por una semana. Bueno, no quedaba nada por hacer en ese momento, sólo entrar a la casa y enfrentar al “tigre de mis miedos”. Me acomodé en la habitación y tuve cuidado de cerrar la puerta para que

el gato no pudiera entrar en mi santuario. Disfruté de la semana junto a Al, cuidándolo mientras Bessie iba a trabajar. Había mucho que aprender del hermano que dejó el hogar cuando yo recién estaba en la escuela. Intercambiamos historias. Cuando fuimos al hospital para que él recibiera su transfusión, me dijo: “Y llaman a esto calidad de vida”. Yo sabía que no iba a durar mucho. El gato se quedó ocupado en sus propios negocios, y yo me sentí bien con mi “tigre” en la casa. Una tarde mientras mirábamos televisión yo estaba recostada sobre el sofá, tejiendo. De repente el gato saltó desde la chiminea a la mesa de café y terminó en mi sofá. Me levanté de un salto. Estaba aterrorizada, pero CRISTIANOS EN MARCHA 21


me descubrí a mí misma diciéndole firmemente al gato: “Por esta noche, este es mi sofá y ¡estoy sentada aquí!” Me volví a sentar mientras Al reía entre dientes. Mientras me acomodaba el gato saltó hacia la parte de atrás del sofá haciéndome lugar y desafiando mi territorio. Después de algunas filas de tejido moví mi tobillo para llamar la atención del gato. Eso fue algo inaudito para mí. Poco a poco empujé el ovillo de lana y lo agité para llamar la atención del gato y así nos pasamos jugando el resto de la tarde, yo tejiendo y el gato jugando con mi ovillo. Un día pasé largo rato sin ver al gato. No era que lo extrañara, al contrario, pero aun así sentía curiosidad. Le pregunté a Al dónde estaba y él me dijo que el gato se había escondido hasta que Bessie regresara a la casa. Me fijé muy bien en mi habitación para asegurarme que no había entrado en mi territorio. Las horas pasaron y empecé a preocuparme por el gato. Después de todo, era una criatura de Dios y Bessie lo apreciaba mucho. Después del almuerzo estaba lavando los platos cuando la puerta de la pileta golpeó mi pierna y el gato salió de un salto. Yo había entrado en el territorio del gato y él huyó hacia otra zona de confort y seguridad. Me sentí mal por haberlo asustado. Más tarde esa noche salí para ver cómo Bessie alimentaba la cabra que vivía en el jardín trasero de la casa. Al pasar por el lavadero no me di cuenta que el gato estaba comiendo su cena. Lo asusté una vez más y el pobre dejó su cena y corrió en búsqueda de su zona de confort. Me sentí muy mal. 22 CRISTIANOS EN MARCHA

En verdad, después de ese episodio, cada noche que quise observar las travesuras de la cabra, tuve cuidado de hablarle al gato antes de entrar al lugar donde él comía. Después de una semana de cuidar a mi hermano y tratar de no asustar al gato de Bessie, me di cuenta que ya no le tenía miedo a los gatos. Mi hermana Fran me contó una historia de cómo ella estando recién casada tuvo que responder a la pregunta del hijo de su esposo, que quería saber si él podía traer a su gato cada vez que los visitara. Si bien Fran no les tenía miedo a los gatos, no quería tener uno en la casa. Nadie en nuestra familia aprecia a los gatos. Pero Fran quería con desesperación ganarse el cariño del niño, entonces respondió: “Sí”, el gato podía venir. Ese fue el momento en que me tocó, mi tercera sanidad; fue una sanidad de amor. El amor me llevó a Dalton y al hogar del gato. El amor me retuvo allí. El amor venció porque me di cuenta que el gato tenía necesidades y deseos. Después de esa sanidad por amor pude jugar con los gatos y hasta levantarlos y abrazarlos. Si no hubiese sido por esta última sanidad de amor, ustedes no estarían leyendo esta historia. La sanidad por medio de la palabra y la sanidad por medio de la obediencia no fueron suficientes para poder hablar de gatos y mucho menos disfrutar de su compañía. Sólo la sanidad a través del amor me permitió triunfar sobre mi miedo al tigre. Comparto la sanidad que Jesús me dio porque Su amor me ha consumido, y ahora soy libre. “En el amor no hay temor” (1 Juan 4:18).


No estás solo Más tarde, la palabra del Señor vino a él. —¿Qué haces aquí, Elías? —le preguntó. —Me consume mi amor por ti, Señor Dios Todopoderoso —respondió él—. Los israelitas han rechazado tu pacto, han derribado tus altares, y a tus profetas los han matado a filo de espada. “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10, NVI).

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En el Camino del Señor Capítulos 23 y 24 Tte. Coronel (OF) Jorge Nery T. Capítulo 23 En Inglaterra “¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?” (Hechos 8:31). “Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto” (Job 15:17). El Jefe Territorial, Comisionado Ray Gearing, además de trabajar en la construcción y remodelación de los inmuebles del Ejército de Salvación, que facilitaban la obra social y educativa en gran manera, impulsaba el que los Oficiales superarán siempre sus conocimientos. Propiciaba que los Oficiales con varios años de antigüedad pudiesen asistir al Colegio Internacional para Oficiales, el que se encontraba en Inglaterra, en la ciudad de Londres, y cuyo programa constaba de tres meses de estudios superiores. Como fruto de las gestiones del Comisionado Gearing, los Oficiales tuvimos el privilegio de viajar a Londres el mes de septiembre de 1962. Los Oficiales éramos el entonces Brigadier Alberto Lalut, representando a Chile; el Mayor Alfonso Elías, por el Perú; y mi persona, como representante de Bolivia. Agradezco a Dios por las ricas experiencias y el espíritu fraternal entre mis camaradas de viaje y yo con las

distintas personas con las que nos relacionamos en el transcurso de nuestro viaje. Pasamos por Perú y Panamá en el vapor “Reina del Pacífico”. Llegamos de paso a Puerto España, visitamos el Hogar para Marineros en el Puerto de Curacao. Nuestro barco atracó en el Puerto de Vigo, en España, un día domingo, donde pudimos visitar la iglesia evangélica en la que realizaban la escuela dominical, por lo que comprobamos, no obstante las restricciones existentes en España en aquella época, que la Palabra de Dios era predicada por un grupo de valientes evangélicos llenos del Espíritu Divino, para gloria y honra de nuestro Señor Jesucristo. Finalmente, llegamos a Liverpool, donde nos esperaban tres Oficiales salvacionistas, para ayudarnos a embarcarnos en un tren rápido a Londres. En Londres, el Secretario del Secretario Internacional, también nos esperaba para conducirnos al Colegio Internacional para Oficiales [C.I.O.], ubicado en el Cedar, próximo al Crystal Palace. Vivir esos tres meses de estudio, con el calor fraternal cristiano, fue una experiencia maravillosa. Oficiales de más de quince nacionalidades, diferentes idiomas y costumbres, todos con gloriosas experiencias personales, pero hambrientos por ampliar nuestros conocimientos. Los temas CRISTIANOS EN MARCHA 25


a dictarse, entre otros, eran: Historia avanzada de la Iglesia Cristiana, Repaso y profundización de los once puntos doctrinarios del Ejército de Salvación, Método actualizado de evangelización entre niños, jóvenes y adultos, Historia del Ejército de Salvación y cursos de Administración para el campo de batalla y para la obra social. Nuestros estudios eran complementados con visitas a los diferentes Cuerpos y Centros Sociales, lugares históricos de gran importancia en el mundo religioso, como la Catedral de los Anglicanos, donde los hugonotes y otros, en los albores de la Reforma, celebraban sus cultos religiosos. También estuvimos en el Barrio Este donde empezó el General William Booth su inmortal obra evangelística el día 2 de julio de 1865. Cuando mediante un libro o la conferencia de un Oficial, se refería que William Booth realizaba sus campañas de evangelización levantando una carpa en los cementerios, yo no podía concebir claramente cómo se efectuaban tales reuniones, puesto que los cementerios sudamericanos son amurallados. Cuando visitamos uno de esos cementerios ingleses de referencia, me sorprendió ver que en su mayoría estaban ubicados al aire libre y que eran muy respetados: “Y el polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios quien lo dio” (Eclesiastés 12:7). Hay mucho que hablar y escribir sobre las obras sociales del Ejército de Salvación en Londres. En el Departamento Editorial se imprime variedad de libros y periódicos, exclu26 CRISTIANOS EN MARCHA

sivamente para evangelizar; también encuadernan finas Biblias de cuero, con bordes dorados. Variedad de máquinas impresoras modernas, de todo tamaño, y más de 150 obreros trabajando a tiempo completo. El Departamento de Intendencia posee un edificio de cuatro pisos, con sótanos. De allí se despacha toda clase de literatura y emblemas salvacionistas a más de noventa países. Como personal, cuenta con más de treinta y ocho Oficiales y 120 empleados. Lo que en Sudamérica llamamos “hora inglesa” se puede comprobar en Londres, ya que los ingleses valoran como oro al tiempo. Los horarios de llegada y salida de los ferrocarriles y otros medios de locomoción cumplen estrictamente con el tiempo programado. En los meses de noviembre y diciembre, el famoso “fogui” (niebla) dificultaba distinguir a otra persona a la distancia de tres metros. Un día, nos notificaron que debíamos salir de visita al día siguiente a las 7:00 a.m., por lo que a esa hora el bus nos recogería para transportarnos. Aquella mañana amaneció con densa niebla y mientras me preguntaba si el bus llegaría puntualmente, este apareció tres minutos antes de las siete de la mañana, rompiendo la niebla. También las clases comenzaban con una puntualidad admirable. Hasta cuando los profesores impartían sus clases inspirados y fogosamente, pareciendo que se excederían del horario de finalización, para nuestra sorpresa, daban punto final a su encendido discurso en la hora precisa. Ya lo decía el apóstol Pablo:


“Andad sabiamente... redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5). Luego de esta disgresión, continúo: Londres cuenta con más de doscientos Cuerpos. Durante el otoño efectúan festivales de canto, música y literatura, eventos para los cuales se publica una revista anunciando lugar y fecha, también la hora de realización de los mismos. Tuve la oportunidad de asistir a varios festivales. Un número que consistía en una banda de concertina, me agradó muy especialmente, porque no se trataba de una estudiantina o conjuntos de concertistas que ejecutaban un tema al unísono, sino más bien, de una banda de quince concertistas ejecutando sus propias partituras, similar a una banda musical que interpreta armoniosamente, desde la primera voz hasta el bajo profundo.

Para nosotros, los sudamericanos, fue motivo de gran regocijo asistir al día espiritual, instituido el 1 de noviembre como fecha consagrada a la reconciliación y renovación espiritual, a la que asisten más de seis mil salvacionistas de la metrópoli londinense y alrededores, además de camaradas del extranjero. Tales reuniones se efectúan en el Hall de la Iglesia Metodista en Westminster. Regresé de Londres con la mente refrescada, con nuevos conocimientos, el corazón rebosante de gratitud hacia Dios y con la firme devoción a Jesucristo; así regresé dispuesto a luchar y predicar con mayor denuedo el Santo Evangelio, según reza la estrofa de una canción: “Lucharon otros por la fe, cobarde no he de ser, por mi Señor yo pelearé confiando en su poder.” CRISTIANOS EN MARCHA 27


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Capítulo 24 El avance continúa “En tus pasos quiero seguir, cerca de ti, cerca de ti Y si encuentro pruebas aquí, dame confianza en ti” (Coro salvacionista). En la década de los sesenta, la obra en Bolivia registró muchos cambios de nombramientos entre los Oficiales, debido a la posesión de misioneros extranjeros. Todo ello resultó en la remoción de los Jefes Territoriales y Secretarios Generales por órdenes del Cuartel General Internacional de Londres. El Comisionado Ray Gearing y su señora esposa se acogieron a un bien merecido descanso, debido a su jubilación, por una larga lucha que se inició en México (consignado en el libro: Patrulla salvacionista en México) demostrando su espíritu combativo, tenaz y abnegado, por espacio de nueve años, dejando óptimos resultados para la gloria de Dios, por lo que, en nombre de los Oficiales y Soldados del Ejército de Salvación, les expreso todo reconocimiento y agradecimiento. El Coronel Joseph Dex, misionero inglés, llegó de Brasil donde ejercía la Jefatura Territorial de la obra, para tomar la responsabilidad del Territorio Oeste, secundado por el misionero noruego, Brigadier Peter Staveland. El Coronel Dex ya, anteriormente, trabajó en el Perú y Chile, en compañía de su señora esposa, luego, como Director de la Escuela de Cadetes en Santiago y posteriormente, como Redactor del Grito de

Guerra; más tarde, como Secretario de la obra de la Juventud. La obra en Bolivia también fue privilegiada con la renovación de Oficiales en diferentes campos de acción. El Capitán Francisco Limache (boliviano), llegó con su señora esposa Elizabeth, de nacionalidad uruguaya, ambos desde Buenos Aires, en el mes de noviembre de 1961, para trabajar en el Cuerpo y el Hogar de Menores en la ciudad de Oruro. Comprobadas las grandes oportunidades para actuar, todos pusieron manos a la obra, con la ayuda de Dios. Los Capitanes pronto conquistaron la simpatía de las autoridades y del pueblo orureño; durante su permanencia realizaron una fecunda labor en el campo de batalla abriendo Avanzadas en las diferentes zonas de la ciudad, lo que dio como fruto que varios jóvenes ofrendaran sus vidas, para luego tener la oportunidad de ir a la Escuela de Cadetes en Santiago de Chile. Los esfuerzos realizados en el Hogar de Menores de Oruro fueron fecundos, pues varios niños y niñas culminaron sus estudios secundarios con brillantes calificaciones. De acuerdo a su vocación, prosiguieron sus estudios en la universidad, en institutos superiores, en el ejército nacional, etc. En La Paz, el Sargento Pablo Quispe, fiel y decidido guerrero, quería ver consolidada la obra en su zona; así que vendió al Ejército de Salvación 240 metros de un lote de terreno que era de su propiedad, incluidas habitaciones que refaccionamos y ampliamos. Prosiguieron CRISTIANOS EN MARCHA 29


las reuniones de evangelización, dirigidas por los Oficiales Directivos del Cuerpo Central, Capitana S. Eikenar, misionera holandesa, y por el Capitán chileno Raúl Salazar. La Liga del Hogar y la Alfabetización entre las señoras aymaristas, estaba atendida por la señora Rosa de Nery. Con la autorización del Cuartel General Territorial, se declaró establecido el Cuerpo No. 2 de Achachicala. En ese momento, el flamante Cuerpo ya contaba con más de sesenta miembros, entre Soldados y Reclutas. El primer Oficial del Cuerpo fue el Teniente Dilón Rojas, que más tarde fuera reemplazado por el Teniente Mateo Gallardo, el misionero chileno que trabajó abnegadamente y que se identificó plenamente con los aymaras. Los camaradas aymaras pronto llegaron a conformar una banda de música y una Brigada de canto; ellos mismos, entregados a la obra del Señor, pronto realizaron 30 CRISTIANOS EN MARCHA

reuniones caseras en: La Estuquera, en Pan de Cerca, siendo declaradas, a su debido tiempo, como Avanzadas. Cuando me tocaba realizar una visita a Cochabamba, solíamos ir de campaña a las provincias de Punata y Quillacollo, donde se efectuaban ferias libres, promovidas por los campesinos, adonde se acudía desde la ciudad y pueblos aledaños, para la compra e intercambio de artículos de primera necesidad y todo tipo de mercaderías. En esa oportunidad fui con la Oficiala Directiva del Cuerpo de Cochabamba, Capitana Eikenar, acompañándonos también la ex capitana C. Acuña, que se encontraba de vacaciones. Así que llevamos Biblias, Nuevos Testamentos y el Grito de Guerra. Cuando ya habíamos realizado varias reuniones al aire libre, con un público sediento de conocimientos espirituales, se suscitó un acontecimiento desagradable. Un joven


sacerdote católico muy celoso, acompañado por algunos campesinos, pretendió obligarnos a suspender nuestras reuniones, las cuales llevábamos a cabo en idioma quechua, mediante el cual se podía llegar al corazón de los oyentes. Pero el público hacía caso omiso, por lo que continuamos con nuestras pláticas y cantos de alabanza. Ante ello, el joven sacerdote se enfureció y se acercó al bombo, pateándolo hasta destrozarlo. Gracias a Dios, no faltó quien saliera en nuestro favor y denunciara ese atropello. De inmediato, las autoridades nos emplazaron a aclarar los sucesos, junto con el párroco, ante el subprefecto de Punata, el cual era un Tte. Coronel del Ejército. Escuchadas las versiones de ambas partes, el subprefecto, dirigiéndose al párroco, dijo: “Señor párroco. Usted ha olvidado o ignora que la Constitución Política del Estado autoriza y garantiza el libre ejercicio y práctica de otros

credos religiosos... por lo tanto, está obligado a reponer el daño causado”. Nuestro joven contendor, ofuscado por un celo religioso mal orientado, hizo componer el bombo en el plazo acordado. Después de ese incidente, recordé lo que el apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos de Éfeso dijo: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra príncipes, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra malicias espirituales en los regiones celestes” (Efesios 6:10-12). Luego regresamos a la ciudad de Cochabamba, gozosos y cantando de todo corazón alabanzas al Señor por haber experimentado igual que los apóstoles en la primitiva Iglesia cristiana. ¡Aleluya! CRISTIANOS EN MARCHA 31


Siempre tu presencia, ¡siempre! “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha! Y si dijera: ‘Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío’, ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!” (Salmos 139:7–12, NVI)

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Revista de discipulado cristiano del Ejército de Salvación. Año 15 No. 4

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