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Deporte

Septiembre / Octubre de 2011 el vedat periódico de la asociación de vecinos

Actividad física y deporte

“De qué hablo cuando hablo de correr” Ana I. Quintela Desde hace un tiempo vengo experimentando los beneficios del deporte en mi salud tanto física como psíquica. Aquello de mens sana in corpore sano. Sé que el tema está un poco más que manido y que no hay programa de televisión, revista… en la que no se nos instruya sobre el asunto en cuestión. Pero, y aunque sepamos a ciencia cierta de estos beneficios, hasta que no damos un paso más allá y de verdad nos comprometemos con llevar una vida menos sedentaria, no percibimos todos los aspectos positivos que conlleva practicar deporte.

Sobre este tema pienso sinceramente -claro está que estas afirmaciones son resultado de mi modesta experiencia empírica y de observación del medio- que el hombre es un animal activo por naturaleza, y que el tipo de vida y trabajos que tenemos hoy en día en absoluto se adaptan a estas características. Cuando observamos a un niño pequeño, que todavía está en la etapa de socialización, su característica principal es el movimiento. No obstante, como la vida es así y no la vamos a cambiar, el

ejercicio físico nos sirve para compensar esa carencia. Realizarlo en el gimnasio es práctico pero, en cuanto tengo un poco más de tiempo, prefiero el senderismo o la bicicleta al aire libre. Estas nuevas aficiones me han dado, además, la

oportunidad de conectar de nuevo con la Naturaleza; o mejor dicho, de reconectar con mi esencia y vivir momentos realmente especiales con gente muy diversa y en lugares increíbles. También he descubierto una nueva dimensión del deporte que hasta ahora se me había escapado, como una manera de poner a prueba mis propios límites (siempre dentro de lo razonable) y mejorar mi fortaleza mental. Y es eso precisamente lo que me llamó la atención del libro del japonés Haruki Murakami, “De qué hablo cuando hablo de correr”. Murakami reflexiona acerca de la relación entre su faceta de escritor y su decisión de salir a correr diariamente. A través de su experiencia en este

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ámbito, durante años participa en multitud de maratones, nos va descubriendo cómo el medirse consigo mismo, a través del esfuerzo físico, repercute en su trabajo y en su vida de una manera absolutamente positiva. A veces descubriendo aspectos de sí mismo con los que no está satisfecho, otras haciendo evidente la realidad del paso del tiempo… Pero siempre desde un punto de vista consciente, de darse cuenta de su propia existencia y, por qué no, de sus limitaciones. Es en este ámbito donde el deporte tiene mucho que aportar. A través del mismo estoy convencida de que desarrollamos cualidades de fortaleza, voluntad y disciplina que podremos aplicar a nuestra propia vida, y que nos ayudarán a sobrellevar mejor sus vaivenes. Porque hay una frase al principio del libro, como un mantra que durante mucho tiempo se repetía el autor cuando corría, que creo que resume de manera brillante los principios que rigen el deporte y, claro está, nuestra propia existencia: el dolor es inevitable, pero el sufrimiento opcional. En el deporte tenemos pues un magnífico campo de pruebas para experimentar con estos conceptos. ¡Aprovechémoslo!


Art. Periódico El Vedat