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¿ADÓNDE VAS? Una guía para el viaje espiritual

SWAMI MUKTANANDA


¿ADÓNDE VAS? ¡Oh, bendito amado mío, despierta! ¿Por qué duermes en la ignorancia? KABIR


EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA Oh amigo, ¿adónde vas?, ¿de dónde vienes y qué debes hacer? Perteneces a la Verdad Suprema, pero has olvidado tu origen. Ya es hora de volver al camino principal. Se dice que hoy en día el mundo progresa más y más, pero, ¿de qué modo ha crecido? El robo y el asesinato, la lucha y la destrucción aumentan en todas partes. En todo el mundo hay odio entre naciones, hostilidad entre partidos políticos, animosidad entre sociedades y enemistad entre razas y clases. La gente habla de reforma e innovación, pero en nombre de esas cosas sólo ha conseguido destruir el ambiente, arruinar la vida familiar y aumentar el egoísmo y la hostilidad. En un mundo así sólo necesitamos una cosa: la verdadera comprensión de la humanidad. Sin embargo, esto es precisamente lo que nos falta. ¿Por qué se comporta el ser humano como lo hace? ¿Por qué crea barreras entre él y los demás? ¿Por qué vive en enemistad y rivalidad, en lugar de vivir con un sentimiento de hermandad? Lo hace porque carece del verdadero entendimiento de sí mismo. No conoce la


grandeza que reside dentro del corazón humano. Se imagina que él mismo es falso, ordinario y débil, y que simplemente pasará por este mundo y morirá. Pero si mira dentro de sí mismo, se daría cuenta de que contiene la divinidad del mundo entero. Los científicos occidentales, empiezan ahora a descubrir la verdad que los filósofos de la India han sabido durante milenios: que el universo entero está construido por una sola energía. Nuestros antiguos filósofos, que eran científicos del espíritu, llamaron a esa energía Conciencia o Dios. Esa Conciencia Suprema creo el cosmos entero de su propio SER. Un constructor puede usar madera, piedras y otros materiales para construir algo, pero la Conciencia no usó materiales externos, extrajo todo de su interior. Todos somos partes de ese universo de Conciencia. No somos diferentes unos de otros, ni somos diferentes de Dios. Si alguien siembra una semilla de mango, obtendrá un mango, nunca un limón. De la misma manera, lo que ha nacido de Dios, no puede ser otra cosa que Dios. Dentro del corazón humano hay un resplandor de gran brillantez, cuyo brillo sobrepasa incluso al del Sol. Esa conciencia interior es la misma que crea y anima el universo entero, pero no somos conscientes de ello. A pesar de que hemos surgido de esa Conciencia, hemos cambiado el entendimiento que tenemos de nosotros mismos. Una vez, cuando estaba en Bombay, oí a unos niños cantar la canción de una película y hoy la recuerdo todavía: Ay hombre, ¿cómo es que cambiaste? La Tierra no ha cambiado, el agua no ha cambiado. El fuego no ha cambiado, el aire y el éter no han cambiado. El Sol no ha cambiado, la Luna no ha cambiado. Los animales no han cambiado. Los árboles no han cambiado. Ay hombre, ¿cómo es que cambiaste?


¿Cómo es que cambiamos? Cada uno de nosotros se ha convertido en una cosa u otra, según nuestra propia interpretación. Creemos que somos hombres o mujeres, ricos o pobres. Creemos que somos profesores, soldados o psiquiatras. Creemos que somos jóvenes o viejos, gordos o delgados, felices o desdichados. Creemos que somos estadounidenses o indios, rusos o árabes, hindúes o cristianos, musulmanes o judíos. Pero en realidad, la Verdad que está dentro de nosotros es una. Todos venimos de la misma semilla y esa semilla es Dios; simplemente estamos representando diferentes papeles. Si pudiéramos abrirnos camino entre esos personajes hasta nuestra propia divinidad, todos sabríamos de nuevo que somos Dios.

La libertad para convertirse en cualquier cosa El Ser Humano tiene libertad de transformarse en cualquier cosa. Por su propio poder, puede hacer que su vida sea sublime o desdichada. Por su propio poder, puede alcanzar el cielo o descender al abismo. De hecho, el poder del ser humano es tan grande que hasta puede transformarse en Dios. Dios reside escondido en el corazón de cada ser humano y cada uno tiene el poder de darse cuenta de ello. Pero, ¿qué es lo que hace una persona? En vez de tratar de conocer la grandeza que hay en su interior, se pasa la vida comiendo y bebiendo, peleando con los demás y corriendo tras los placeres sensuales. Trae al mundo dos o tres niños, cuida de su familia y cree que ha cumplido con el propósito de su vida. Pero incluso los animales hacen esas cosas. Todas las criaturas del mundo tienen una vida familiar. Un animal va a la selva, hace su trabajo y vuelve para disfrutar de su pareja animal y de sus crías. De igual modo, un ser humano sale a sus quehaceres, atiende sus asuntos y vuelve para gozar de su familia. Así como la especie humana sigue aumentando, también sigue creciendo el número de perros, burros elefantes, camellos, caballos y pájaros. Por eso el gran Phuli exclamó: "Si no alcanzas tu propio Ser, si no tienes la experiencia de la dicha suprema, ¿de qué sirve vivir? ¿No viven también los perros y los


cerdos? ¿No viven también los árboles? ¿No existen también las piedras de este mundo?". Entonces, ¿qué hace único al ser humano? Sólo un ser humano tiene la capacidad de conocer la Conciencia divina que vibra dentro de él. Sólo el ser humano puede experimentar su identidad con Dios. Por eso debemos usar esta vida humana, para descubrir quiénes somos. Las escrituras de la India dicen que sólo que sólo es en verdad humano aquel que reflexiona sobre las preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿Por qué he nacido?. ¿Quién me creó? y ¿Qué debo hacer?. Si una persona no conoce su propio Ser, si su comprensión de sí misma se limita al conocimiento de su carne, no se le puede llamar verdadero ser humano. El gran santo Kabir dijo: "Si no has visto a tu propio Ser, si no has perforado los nudos de tu corazón y lavado la impureza de tu mente, ¿Qué importa entonces que seas un ser humano?

El valor del nacimiento humano Deberíamos entender el valor del nacimiento humano. Por ser tan fácil engendrar niños, consideramos la vida humana como algo de escaso valor y aún después de haber obtenido este cuerpo, la mayoría de nosotros se pasa la vida satisfaciendo sus sentidos. Pero el cuerpo humano no tiene precio. Los sabios han dicho que el nacimiento humano es algo excepcional. Obtenemos este cuerpo sólo después de pasar por miles formas de vida. Una vez un discípulo del Guru Nanakdev le preguntó: ¿Cuál es el valor del ser humano? El sabio contestó: Vuelve mañana y te lo diré. A la mañana siguiente, cuando el discípulo regresó, Guru Nanakdev le entregó un diamante con estas instrucciones: Llévalo al mercado y haz que te lo valoren. No lo vendas, sólo llévaselo a cada tendero y pide precio por él. El discípulo llevó el diamante de un tendero a otro. Primero fue con un vendedor de frutas: ¿Cuánto me das por él?, preguntó. Te daré dos naranjas, dijo el vendedor de frutas. Luego fue con un vendedor de patatas, que le dijo. Te daré cuatro kilos de patatas.


Entonces el discípulo fue con un orfebre, un joyero muy común, y le pidió que valorara el diamante. Te daré cien dólares, dijo el orfebre. El discípulo fue con varios joyeros más, cada uno de los cuales le ofrecía un poco más de dinero. Finalmente, fue con el mejor joyero de la ciudad y le pidió que valorara el diamante. El joyero colocó el diamante en la palma de su mano. Oh hermano, dijo, no puedes vender este diamante. No tiene precio. El discípulo devolvió el diamante a Nanakdev y le contó lo que había sucedido. ¿Entiendes ahora el valor del del Ser humano?, le preguntó Nanakdev. Una persona se puede vender a sí misma por dos naranjas o por cuatro kilos de patatas o, si quiere, puede convertirse en algo de valor incalculable. Todo depende de su propia visión. El gran santo Súndardas escribió: "Has logrado este cuerpo humano por la gracia de Dios y no puedes obtenerlo una y otra vez. ¡Oh desmemoriado, recuerda! Este cuerpo humano es una joya inestimable. No lo tires". Descubrirás el valor de este cuerpo cuando veas tu Ser interior. El cuerpo humano es un templo en el que Dios reside en forma del Ser. Sin embargo, para darte cuenta de ello, debes volverte hacia tu interior mediante la meditación. En tu estado actual, sólo tienes una conciencia parcial. Sólo conoces el mundo como aparece en el estado de vigilia. No sabes lo que hay más allá, aunque cada noche experimentas un mundo que trasciende tu conciencia normal. Cuando estás despierto, todo lo que ves a tu alrededor es real para ti. Pero cuando te duermes y sueñas, el mundo de la vigilia deja de existir y el mundo de los sueños se vuelve real. En la India antigua hubo un soberano llamado Jánaka, quien además era un hombre de gran sabiduría. Un día después de comer, dormía la siesta en un lecho d flores. Sus sirvientes lo abanicaban y sus guardias


se mantenían firmes. Mientras dormía, Jánaka soñó que un rey vecino lo atacaba y lo vencía en batalla. El rey victorioso le dijo a Jánaka que tenía libertad para irse a cualquier sitio, con tal de que abandonara el reino. Cansado de luchar, Jánaka abandonó su reino y pronto comenzó a padecer hambre. Mientras vagaba, llegó a un campo de maíz, tomó dos mazorcas, y cuando se las estaba comiendo, pasó por allí el propietario del campo y vio a un desconocido tomando su maíz. Sacó un látigo y azotó al rey con severidad. Jánaka se despertó tan pronto como percibió los golpes. Se sentó y vio que aún se encontraba en su cama, que sus sirvientes seguían abanicándolo y sus guardias estaban firmes. Así que se acostó y cerró los ojos. Se hallaba de nuevo e el campo y lo golpeaba el campesino. Abrió los ojos y vio que seguía en su cama. Entonces comenzó a preguntarse: "¿Qué es lo real, mi sueño o lo que estoy viendo ahora? Tengo que encontrar la respuesta a esta pregunta". Envió un mensajero por el reino para pedir a todos los eruditos, sabios, videntes, espiritistas, inventores y científicos que se presentaran en palacio y contestaran a su pregunta. Cuando todos se hubieron reunido, el rey le preguntó: Decidme: ¿Cuál de estos estados es real: el del sueño o el de la vigilia?" Pero ninguno supo responder a la pregunta. Si llamaban real al estado de sueño, tendrían que llamar irreal al estado de vigilia, pero si llamaban real al estado de vigilia, tendrían que llamar irreal al estado del sueño. El rey se enfureció. - Os he estado alimentando durante tantos años, dijo, y, sin embargo, no podéis darme la respuesta a una sencilla pregunta. Lo único que habéis hecho es engordar. - Ordenó que los encerraran en prisión. Entonces hizo colocar su pregunta en todos los lugares públicos del reino: "¿Cuál de estos


estados es real: el del sueño o el de la vigilia? Quien sepa la respuesta a esta pregunta debe venir a palacio a explicármela": Pasaron muchos días. Uno de los sabios tenía un hijo llamado Ashtavakra. El nombre significa 'deformado en cuatro sitios?, pues Ashtavakra había nacido con un cuerpo completamente deforme. Un día preguntó a su madre: ¿Dónde está mi padre?, ¿adónde ha ido? Su madre contestó: -Está en la cárcel del rey. ¿Por qué? ¿Robó alguna cosa?. No dijo ella, no fue capaz de responder a la pregunta del rey y, por lo tanto, lo metieron en la cárcel. Yo puedo responder a la pregunta, dijo Ashtavakra. Entonces fue directamente hacia el palacio del rey. Fuera del palacio había un tambor enorme y junto a él, un letrero que decía que quien quisiera responder a la pregunta del rey, debería hacerlo sonar. Ashtavakra tocó el tambor, se abrieron las puertas del palacio y lo condujeron al salón real. Cuando los cortesanos vieron entrar a Ashtavakra en la sala, empezaron a reír. Les divertía que ese chico deforme se considerara capaz de responder a la pregunta del rey, cuando toda la gente culta del reino había sido incapaz de hacerlo. Al verlos, Ashtavakra también empezó a reír. El rey le dijo: -Los cortesanos ríen porque caminas de un manera muy peculiar y también porque eres muy joven. Pero dime ¿por qué ríes tú? Ashtavakra le respondió: Majestad, había oído que vos y vuestros cortesanos erais personas inteligente, pero ahora veo lo tontos que sois. Vosotros os reís de mis deformidades, que sólo son superficiales. Pero todos los cuerpos están constituidos por los mismos cinco elementos. Si me miraseis bajo el


punto de vista del Ser, veríais que también el Ser es el mismo en todos y que no hay nada de que reírse. Y en cuanto a vuestra pregunta, oh majestad, no son reales ni el estado de sueño ni el estado de vigilia. Cuando estáis despierto, el mundo de los sueños no existe y cuando dormís, el mundo de la vigilia no existe. Por lo tanto, ninguno puede ser verdadero. El rey preguntó: - Si tanto el estado de sueño como el de vigilia son irreales, ¿qué es real? - Hay otro estado más allá de esos, replicó Ashtavakra. Descúbrelo. Sólo ése es real.

Los cuatro estados Al igual que el rey Jánaka, sólo conocemos los estados comunes de conciencia en que vivimos; no tenemos un conocimiento completo de la realidad. Cuando estamos despiertos, nos sumergimos totalmente en nuestro mundo de vigilia. Cuando soñamos, nuestras actividades, nuestro mundo y nuestro entendimiento son distintos de cuando estamos despiertos. Cuando entramos en el estado de sueño profundo, perdemos la conciencia por completo. Pero cuando meditamos, vamos más allá del estado de sueño profundo y entramos en el estado del Ser. Ese estado es la base de todos los demás y es el único estado permanente e inalterable. Cuando entremos en ese estado, experimentaremos la verdad sobre nosotros mismos, nos daremos cuenta de que no somos más que Conciencia. Este cuerpo físico es como la ropa que llevamos. Así como ésta es sólo una envoltura para el cuerpo, de la misma manera el cuerpo físico no es más que una envoltura para nuestra Conciencia más profunda. El propósito de nuestra vida es conocer esa Conciencia. Si cada uno pudiera experimentar esa Verdad interior, si cada uno pudiera comprender su verdadera naturaleza, ya no habría más


enemistad entre las personas sino sólo amistad, afecto y un sentimiento de hermandad universal. Por eso, es absolutamente necesario que lleguemos a conocer al Ser. Sólo cuando conocemos nuestro propio Ser, podemos conocer a los demás. Sólo cuando vemos la grandeza que existe dentro de nosotros, podemos ver la grandeza de los demás. Cuando nos miremos a nosotros mismos con verdadera conciencia de humanidad, veremos esa misma humanidad en los demás, y entonces nos daremos cuenta de que en este mundo cada uno es una criatura de Dios.

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD Las escrituras de la India plantean una pregunta fundamental: "¿Cuál es el propósito de la vida humana?" Según los sabios del Vedanta, la meta de la vida es eliminar todo sufrimiento y alcanzar la felicidad suprema. Si pensamos en ello, nos daremos cuenta de que todo lo que hacemos en la vida, lo hacemos por esas dos cosas. ¿Qué queremos? Queremos felicidad. Queremos éxtasis. Queremos amor, vigor y entusiasmo. Y de una manera u otra, tratamos de conseguirlos. Para obtener felicidad nos enamoramos, nos casamos, criamos niños. Para obtener felicidad hacemos negocios, ganamos dinero, acumulamos posesiones, desarrollamos diversos talentos y habilidades, y buscamos entretenimientos. Aun cuando engañamos y perjudicamos a otras personas, lo hacemos con la esperanza de que eso nos traerá felicidad. Pero si nos examináramos sinceramente, descubriríamos que la felicidad que buscamos sólo podemos encontrarla en nuestro interior. Un santo poeta de Maharashtra escribió: ¡Ay hombre!, has vagado demasiado en el mundo exterior. Has ido de un sitio a otro, has recogido flores y frutas y desempeñado innumerables actividades, pero lo único que has conseguido es cansancio.


Ya es hora de que remontes los infinitos espacios interiores. Lo que estás buscando se encuentra allí en su plenitud. ¿Por qué es tan difícil volverse hacia el interior? Queremos la felicidad, pero sin cesar practicamos el yoga del dolor. Sembramos las semillas del sufrimiento y nos preguntamos cuándo florecerá el fruto de la felicidad. Viajo de un país a otro y conozco gente de todas las profesiones. Conozco gente rica y gente pobre, y todos me cuentan la misma historia. Ninguno es feliz. Pero, por insatisfechos que se sientan con su vida, siguen haciendo precisamente lo que han estado haciendo siempre. Nunca se detienen a pensar cómo podrían acabar con sus aflicciones. Al contrario, sólo se quejan, culpan al esposo o a la esposa, al jefe, al gobierno o a los tiempos. Piensan: "Si consiguiera que él me quisiera, sería muy feliz"; "si tuviera un trabajo mejor, no habría más sufrimiento en mi vida"; "si ella se comportara de la manera que quiero, todo sería gozoso". Y así van pasando nuestros días.

Comer chiles con valentía Hay una historia que ilustra muy bien esta difícil situación. Una vez, Nasruddín visitó la India. Mientras caminaba por la ciudad de Delhi llegó a un mercado de frutas y verduras. En el mercado se dio cuenta de que muchas personas compraban chiles. En la India, la gente es mu aficionada a los chiles, pero lo usa en pequeñas cantidades. Nasruddín pensó que se trataba de una golosina, así que compró dos kilos y se sentó debajo de un árbol para comérselos. Al masticar el primer chile, la boca le empezó a arder, los ojos a llorar y la nariz a gotear. Gimió y se abanicó la boca y luego empezó a masticar otro chile, pensando que ése sabría mejor. Comió uno tras otro, sufriendo y esperando que el siguiente tuviera mejor sabor que el anterior.


Nosotros somos como Nasruddín. Todos comemos chiles esperando que el que comamos mañana o pasado mañana, tenga mejor sabor. Continuamos ofreciéndonos unos a otros los mismos chiles, con la esperanza de que algún día, en algún lugar, empiecen a tener un sabor dulce. Pero el hecho es que ahora mismo se nos quema la boca, nos lloran los ojos y nos gotea la nariz. Mientras Nasruddín masticaba sus chiles con valentía, un hombre que lo había estado observando se acercó a él y le preguntó qué hacía. -Vi un montón de gente que compraba esta golosina, así que yo también la compré y empecé a comérmela -le explicó Nasruddín. El hombre dijo: -Mira, esos son chiles y hay que comerlos en cantidades muy pequeñas. Nasruddín asintió con la cabeza y siguió comiendo. El hombre estaba asombrado. -Ahora sabes lo que son -dijo-, ¿por qué no dejas de comerlos? -Bueno- dijo Nasruddín-, compré estos chiles y tengo que consumirlos. Ya no estoy comiendo chiles. Estoy comiendo mi dinero. Así vivimos nuestra vida. Hemos comprado nuestros problemas y aún cuando los encontramos muy picantes, tenemos que seguir comiéndolos porque hemos hecho la inversión. Continuamos buscando más diversión, más entretenimiento, más amigos afectuosos, más riqueza, más fama. Pero, ¿nos trae satisfacción verdadera alguna de esas cosas? ¿Alguno de nuestros deleites nos da verdadera felicidad o sólo nos trae sequedad y acaloramiento? ¿Qué conseguimos realmente en nuestra búsqueda de placer? El poeta Bhattrihari escribió: Creía que era yo quien disfrutaba de los placeres de los sentidos;/ no comprendía que eran ellos los que disfrutaban de


mí./ Creía que yo estaba consumiendo mi tiempo;/ no comprendía que él era el que me consumía a mí. Mira tu vida. Abre los ojos. Mientras te dedicabas a la satisfacción de tus deseos, el tiempo te ha devorado. La naturaleza del deseo es expandirse. Cuando más tratarnos de satisfacer nuestros deseos, más aumentan. Por mucho que tengamos en el mundo, siempre queremos más. Si tenemos un dólar, queremos diez. Si tenemos diez dólares, queremos cien. Si tenemos un Volkswagen, queremos un mercedes. Si tomamos una bebida, queremos otra. Pero, por mucho dinero que adquiramos, por muchos amigos que acumulemos y por mucho que consigamos en este mundo, no tendremos satisfacción duradera hasta que no volvamos hacia nuestro interior y descubramos la satisfacción del Ser. Todas las alegrías del mundo exterior son temporales, nunca pueden durar. De hecho, sin la felicidad del Ser, nuestras alegrías mundanas son como una serie de ceros sin un número uno que les preceda para darles valor. Sin la felicidad del Ser, nuestra riqueza es cero, nuestra belleza es cero y nuestros logros son cero. Nuestros ceros sólo cobran valor cuando bebemos el néctar del Ser.

El hueso del perro La felicidad está en nuestro interior y es nuestra, pero siempre proyectamos nuestra propia alegría interior en algo exterior y pensamos que proviene de allí. Si examinas tus acciones muy sutilmente, verás que incluso tu alegría mundana no proviene del objeto de placer sino de tu interior. Dices: "Me siento muy bien cuando escucho música. Soy muy feliz al jugar al tenis". Pero, de hecho, cuando haces esas cosas, lo que experimentas es tu propia felicidad interior. En el vedanta hay un proverbio: "La felicidad del mundo es como el hueso del perro". Un perro encuentra un trozo de hueso y empieza a masticarlo. Al morderlo, se le clavan en las encías trocitos de hueso y empieza a sangrar. El perro saborea la sangre y piensa: "¡Este hueso es


delicioso!" Cuanto más roe el hueso, más sangran sus encías. Cuanto más saborea la sangre, más dulce encuentra el hueso. Es un ciclo interminable. Así como el perro no se da cuenta de que está saboreando su propia sangre, tu no adviertes que la alegría que obtienes en este mundo viene de tu interior. Piensa en la felicidad que encuentras en tu vida. ¿De dónde viene? Cuando terminas de comer y tu estómago está lleno, experimentas un momento de satisfacción. Cuando después de mucho tiempo te encuentras con un amigo y lo abrazas, sientes felicidad durante un instante. Cuando un artista contempla su obra, experimenta unos cuantos segundos de paz. Lo que en realidad sucede en tales momentos es que la mente se aquieta y el centro de la dicha interior se revela como el destello de un relámpago. Aun así, la dicha que sientes en aquel momento no es permanente y sólo es una sombra de la dicha interior. Para experimentar esa dicha de manera directa, tienes que volverte hacia dentro en meditación y buscar la felicidad donde reside realmente. El problema es que no quieres buscar en tu interior. Tu cámara sólo registra lo que sucede en el mundo externo, nunca da la vuelta para registrar lo que sucede dentro de ti. Sin embargo, cada noche recibes los beneficios de dirigir tu atención hacia dentro. Durante el día, acumulas muchas cosas, ves a muchos amigos, trabajas con esmero y disfrutas de muchos placeres. Haces todas esas cosas para sentir felicidad, pero al final del día llegas a casa y dices: "Me siento cansado". No importa lo que hagas durante el día, ya sea que ganes millones, que alcances el título más alto o que vayas a una fiesta fabulosa; cuando acaba el día te sientes agotado y lo único que quieres es dormir, ya no te sirve ninguna de tus posesiones, a pesar de lo mucho que trabajaste durante el día para acumularlas. Ni siquiera deseas que esté contigo la persona que amas, lo único que quieres es descansar. Así que te retiras a una habitación oscura y te abrigas con una manta cálida. A la mañana siguiente, si alguien te pregunta cómo te sientes, le dices: "Estoy lleno de energía". Unas cuantas horas de sueño te han refrescado por


completo. No has comido nada, no has hecho nada, no has comprado nada, ni has disfrutado nada y, sin embargo, te sientes completamente rejuvenecido. Esta es tu experiencia diaria. ¿Por qué te cansan las actividades que tanto te complacen durante el día, mientras que unas cuantas horas de sueño te hacen sentir fuerte y lleno de energía? El sueño te enseña una y otra vez que la fuente verdadera de la fortaleza y la energía está en tu interior.

El mundo interior Si durante el día pudieras ir a tu interior y meditar sólo por n rato, podrías entrar en contacto con esa fuente y permanecerías en un estado continuo de entusiasmo y alegría. Dentro de cada uno existe una energía consciente y divina, llamada Kundalini. Esa energía interior se despierta por medio de la meditación y hace que se desarrolle dentro de ti un yoga espontáneo. La mayoría de la gente piensa que el yoga consiste en los movimientos físicos del hatha yoga, pero el verdadero significado de la palabra yoga es "volver unir", la "reunión" con el Ser del que estás separado. Cuando la energía interior se despierte y comience ese yoga espontáneo, tu cuerpo entero se purificará desde dentro. Tu atención se dirigirá hacia dentro y podrás ver los mundos interiores. Con el tiempo y la meditación que ocurre después de despertar de la energía interior, reconocerás tu verdadera naturaleza, tu propio Ser interior. Alcanzarás un centro que está más allá del placer y del dolor, un estado en el que sólo sentirás dicha. Ese es el estado del Ser. Cuando veas al Ser, cuando lo experimentes, te transformarás por completo. El mundo también cambiará para ti y lo verás de una manera totalmente distinta. Hay un dicho: "Lo que es día para el cuervo, es noche para el búho". De la misma manera, el mundo que se encuentra tan lleno de dificultades y complicaciones para una persona ignorante, es el cielo para aquel que conoce al Ser. Dios está lleno de virtudes,


belleza y grandes capacidades, y Él las ha puesto dentro de todos nosotros. Pero no puedes verlas recreándote sólo en el mundo externo. Debes adquirir la mirada sutil para poder percibir el Principio interior. No tienes idea de la inmensidad que existe dentro de ti. Este cuerpo parece pequeño, pero es una imagen del universo entero. En el cuerpo hay un sol mil veces más brillante que el sol exterior, pero en vez de ser cálido es refrescante. Tu cara brilla y tus ojos resplandecen por esa luz interior que reside en el sahasrara, el gran centro espiritual situado en la parte superior de la cabeza. En el corazón hay un centro de conocimiento, dentro del cual puedes ver el mundo entero. De hecho, hay tantas cosas dentro de ti que me podría llevar tomos en describirlas. Todas las maravillas que ves en el mundo externo, puedes encontrarlas en tu interior en muchísimo mayor grado. Todos los placeres que busacas, puedes descubrirlos dentro en mucha mayor medida. Durante tu vida tratas de gratificar tus ojos con vistas hermosas, deleitar tus oídos con sonidos melodiosos, complacer tu nariz con fragancias exquisitas, tu piel con texturas suaves y tu lengua con muchos sabores. Con el anhelo de oír música dulce, escuchas rock and roll, sinfonías u ópera. Pero cuando tu energía interior se despierte y suba hasta el sahasrara, escucharás sonidos divinos tan dulces que no se pueden describir. Al oírlos te volverás cada vez más feliz e incluso se curarán tus dolencias físicas. Cuando esa música resuene en los espacios interiores, un néctar divino goteará sobre tu lengua. Siempre estás buscando comida y bebidas sabrosas. Tratas de hallar sabores deliciosos, comes muchos platillos diferentes y bebes muchos líquidos distintos; pero cuando bebas el néctar interior, lo encontrarás tan delicioso, tan absolutamente satisfactorio que ningún sabor externos podrá comparase con él. Del mismo modo disfrutas de las fragancias. Perfumas tu cuerpo para que huela bien, pero al llegar la vejez tu mismo cuerpo empieza a oler mal. Sin embargo, cuando te interiorices profundamente en meditación,


tu ser empezará a llenarse de fragancias exquisitas, fragancias tan deliciosas que al olerlas tu mente se aquietará. También ansías la sensación del tacto. Para sentir la alegría del tacto abrazas y frotas tu cuerpo con otros cuerpos hasta que, finalmente, tu sentido del tacto se desgasta y ya no puedes sentir nada. Pero cuando la energía interior se despierte, empezará a jugar dentro de ti y entonces todo tu ser conocerá la emoción de su toque sutil. Te llenarás de las sensaciones más exquisitas y quedarás satisfecho por completo. Además deseas formas bellas y embellecer tu propia figura. Para hacer atractivo tu cuerpo, te pones polvos y cremas en la cara; pero con el tiempo, los productos químicos empiezan a afectar la piel y entonces, sin maquillaje, pareces un fantasma. Te peinas y te adornas con ropa bonita, pero tu ropa se ensucia y estropea. Así pues, la belleza exterior es transitoria, está aquí un momento y luego te abandona; mientras que la belleza interior es inmutable, nunca envejece ni se marchita. Al meditar cada vez más y a medida que la energía interior trabaje por dentro, comenzarás a advertir la presencia de una belleza tal, que casi no tendrás fuerza para soportarla. En el centro del resplandor brillante, en el sahasrara, hay una luz azul diminuta y resplandeciente, conocida como la Perla Azul. Es la luz del Ser que se halla dentro de ti. Al verla, los grandes Siddhas han afirmado: "Dios vive dentro de cada ser humano". Todo lo que buscas en este mundo se encuentra dentro de ti. La felicidad suprema resplandece en tu interior, pero no basta con entenderlo de manera intelectual, tienes que interiorizarte profundamente; tienes que cavar para extraerla y entonces verás la Conciencia centelleante que vive entro de ti en forma de dicha. El gran santo sufi Mansur Mastana dijo: "Puedes destruir un templo, puedes destruir una mezquita, puedes romper el Ka'ba, puedes romper telkiblah; pero nunca destruyas un corazón humano, porque en el


corazón reside Dios". El corazón es la verdadera casa de Dios. Es el asiento de felicidad, la morada sin fin. Ve allí".

LA ABEJA Y EL ELEFANTE Había una vez una abeja joven y fuerte, estaba llena del ardor de la juventud. Un día, mientras volaba muy feliz de flor en flor, chupando néctar, se alejó cada vez más de su casa y olvidó que pronto anochecería y sería hora de regresar. Acababa de posarse en una flor de loto, cuando el sol se puso y el loto se cerró. La abeja quedó atrapada. Tenía un aguijón afilado y habría podido perforar fácilmente los pétalos y escapar, pero estaba absorta en su embriaguez. Pensó: "Pasaré aquí la noche bebiendo néctar y por la mañana, cuando se abra el loto, volaré a casa. Reuniré a mi esposa, a mis vecinos y amigos y los traeré aquí a beber néctar. ¡Estarán muy contentos! ¡Estarán muy agradecidos! Pronto llegó la medianoche. Un elefante joven, que también se hallaba extasiado, vagaba por el bosque derribando árboles; desgarraba plantas y se las metía en la boca. Cuando llegó al loto donde la abeja se deleitaba, empezó a arrancar lotos y a comérselos. La abeja seguía bebiendo néctar y pensaba: "Traeré a mi esposa, traeré a mis vecinos, traeré a todos mis amigos; tendré una gran fábrica de miel". De pronto, hubo un fuerte crujido. "¡Ay de mi!, gritó la abeja. Me muero, me muero. Estoy muerta". Todos los planes de la abeja quedaron en el lago. Todos sus amigos quedaron en casa. La esposa de la abeja seguía en casa y la abeja, en la boca del elefante. Como esa abeja, cada vez llegamos más lejos en este mundo, imaginando que hacemos grandes progresos, sin darnos cuenta de que


vamos dejando atrás nuestra esencia. Cada día se acerca más el elefante de la muerte, pero nunca advertimos sus pasos. En este mundo transitorio. Aunque parece fascinante, todo lo que vemos aquí es perecedero. El gran santo Kabir, cantó: "Eres como un viajero que va y viene. Acumulas riquezas y te enorgulleces de ellas. Pero cuando te marches no te llevarás nada contigo. Viniste a este mundo con los puños cerrados, pero cuando te vayas, tus manos estarán abiertas". En este mundo todo cambia, todo decae. La juventud se convierte en vejez, la salud en enfermedad, la belleza en dolencia. Kabir dijo: "Mientras la observas, tu vida se convierte en polvo". Llegará el día en que todos los imperios, los monumentos, las ciudades se desmoronen. Ha habido muchos reyes, emperadores y grandes líderes, pero, ¿adónde han ido? Sólo el Ser interior es eterno. Sólo la Conciencia interior perdura. Sin la meditación en el Ser, sin la práctica espiritual, lo único que alcanzarás es tu muerte. La mayoría de la gente piensa que la juventud es el momento para comer, beber y entregarse a todos los placeres del mundo, y que cuando su cuerpo esté viejo y agotado, entonces podrá a comenzar a pensar en Dios. Pero ¿qué puedes hacer cuando tu cuerpo está viejo? ¿De qué te sirve cavar un pozo cuando tu casa está ya ardiendo? Por eso, el poeta Bhartrihari escribió: "Mientras tu cuerpo esté sano y fuerte, mientras tus sentidos todavía funcionen, haz algo por ti mismo". ¿Por qué esperar? Contempla al Ser y alcánzalo ahora. Date cuenta de que la vida es muy breve. No naciste en este mundo sólo para comer, beber y morir.


EL SER Más pequeño que lo más pequeño, más grande que lo más grande, este Ser reside para siempre en el corazón de todos. El que está libre de deseos, con la mente y los sentidos purificados, contempla la gloria del Ser y vive sin dolor.

KATHA UPÁNISHAD


LA FUENTE DE TODA DICHA Nada en el mundo es más grande que el Ser. Toda nuestra alegría, nuestra inspiración y nuestra fuerza vienen del Ser. De hecho, el Ser contiene todo lo que hay en el universo. Lo experimentarás cuando te vuelvas hacia tu interior y lo veas en meditación. Yajñavalkya fue uno de los sabios más grandes de los tiempos antiguos. Tenía dos esposas: Katyayani, que era mayor, y Maitreyi, que era muy joven. Un día, Yajñavalkya llamó a las dos esposas y les dijo: -Voy a dejar la vida del hogar para irme al bosque a vivir como renunciante. He dividido mi fortuna en dos partes y os voy a dar una parte a cada una. La esposa de más edad aceptó la suya, pero Maitreyi le preguntó: -¿Por qué vas a renunciar a tu riqueza e irte? -Porque al Ser no se le puede satisfacer con la riqueza - contestó Yajñavalkya. -Y esta riqueza, ¿me dará la inmortalidad? -preguntó ella.


-No -dijo Yajñavalkya-, tu vida será como la de los ricos. Nadie puede tener la más remota esperanza de alcanzar la inmortalidad mediante la riqueza. -Entonces no la quiero -dijo Maitreyi-. Me he casado contigo en tu vejez, no por tu fortuna sino por tu sabiduría. Quiero alcanzar al Ser. Yajñavalkya quedó muy satisfecho con esa respuesta. -Oh Maitreyi -dijo-, siempre te he amado, pero ahora te amo aún más. -Da toda tu riqueza material a Katyayani -dijo Maitreyi-. Dame a mi la riqueza de tu conocimiento. . En respuesta, Yajñavalkya empezó a explicarle la grandeza del Ser. -Oh Maitreyi -dijo él-, nos amamos los unos a los otros no a causa de nosotros mismos, sino a causa del Ser. Queremos a las criaturas no por ellas mismas, sino a causa del Ser. El Ser es lo más preciado del mundo. ¡Oh Maitreyi!, ve al Ser, escucha al Ser, contempla al Ser, medita en el Ser. Haz que el Ser se manifieste ante ti. Al escuchar acerca de la naturaleza esencial del Ser, al contemplar la naturaleza esencial del Ser y meditar en ella, al percibir la naturaleza esencial del Ser, conocerás todo lo que puede conocerse.

El ‘Yo’ puro ¿Qué es el Ser? Es la conciencia pura del "Yo soy", la conciencia original del "Yo" que ha estado dentro de nosotros desde que vinimos a este mundo. Aunque este "Yo" existe en una mujer, no es mujer. Aunque existe en un hombre, no es hombre. Ese "Yo" no tiene forma ni color ni ningún atributo. Le hemos ido agregando nociones, como "yo soy hombre", "yo soy mujer", "yo soy estadounidense". Pero cuando eliminamos esas nociones, ese "Yo" no es más que Conciencia pura y es la Verdad suprema. Al percibir ese "Yo", el gran Shankaracharya proclamó: aham Brahmasmi: "Yo soy el Absoluto". Al percibir ese "Yo", el gran santo sufi Mansur Mastana dijo: ana'l-Haqq: "Yo soy Dios". Ese "Yo" es el origen del mundo. La semilla del baniano es diminuta y si la abres, no encontrarás nada dentro. Aún así, esa semilla contiene un árbol entero con sus raíces, ramas y hojas. Del mismo modo, el Ser es la


semilla que contiene el universo entero. Todo está dentro del Ser y, por lo tanto, cuando conocemos al Ser, conocemos todo cuanto se puede conocer. Por eso los sabios contemplan siempre al Ser, meditan en el Ser y se absorben en el Ser. El poder del Ser controla todo lo que hay en el cosmos y es ese mismo poder el que hace que todo funcione dentro de nosotros. Por la voluntad del Ser, la mente se mueve hacia diferentes objetos. Porque el Ser existe, podemos hablar. Porque el Ser existe, podemos entender las palabras que intercambiamos. Al vibrar en el interior, el poder del Ser hace conscientes a los sentidos y permite a los ojos ver, a los oídos oír y a las manos asir. Sólo porque el Ser existe en nuestro interior, nos amamos mutuamente; sólo por el Ser, apreciamos la belleza y el esplendor en nosotros mismos y en los demás. En cuanto el Ser deja el cuerpo, este pierde su valor y es desechado.

El Ser es el verdadero Dios Sin el conocimiento de el Ser, ni siquiera la práctica de la religión nos llevará a Dios. Los grandes sabios han dicho que Dios no sólo se encuentra en las mezquitas, en los templos o en las iglesias. Dios es el fundamento sin forma de todo. El verdadero Dios es el Ser y es la base de todas las religiones y de todos los modos de veneración. Por mucho que adoremos a Dios, el Ser es quien nos da el fruto de esa adoración, pues independientemente de lo que amemos en el exterior, la felicidad que nace de ese amor viene del interior. Por eso, los conocedores de la Verdad abandonan los ritos y las religiones, y adoran sólo al Ser. Cuando sabemos que todo viene del Ser, nos damos cuenta de que no tiene sentido adorar nada que no sea el Ser. Hubo una época en que fui gran adorador de Shiva. Siempre que iba a visitar a mi Guru, iba primero al templo de Shiva cercano a su ashram, y allí, le rendía culto bañando el lingam, una representación de la forma inmanifiesta de Dios. Un día, cuando fui a ver a mi Guru, me preguntó.


-Oh Muktananda, ¿dónde has estado? -Adorando a Shiva -le dije. -¿Por qué adoras a Shiva en el exterior? -preguntó-, Shiva está dentro de ti. Adóralo allí. Un santo de la India cantó: "Ay hombre, adoras un ídolo de piedra y para ti ese ídolo se convierte en Dios. La Conciencia está dentro de todas las cosas, de modo que si haces una imagen de Dios y la adoras, alcanzarás algo debido a tus sentimientos. Pero Dios vive dentro de ti. Siendo así, al adorar a tu Ser, ¿no te conviertes acaso en Dios?".

La naturaleza del Ser El Ser es lo más sutil entre las cosas sutiles. Es sumamente secreto y misterioso, y no tiene nombre nombre ni color ni forma. Aunque no tiene atributos, los sabios han descrito su naturaleza como sat chit ananda: existencia, conciencia y dicha absolutas. Sat significa Verdad absoluta, la Verdad que existe en todos los lugares, en todas las cosas y en todo momento. Si eso no fuese omnipresente, no sería la Verdad, no tendría existencia absoluta. Por ejemplo, una silla que existe en Nueva York, no existe en Los Ángeles. Existe ahora, pero no existía el año pasado. Así que esa silla no tiene existencia absoluta. Pero el Ser existe en el este, en el oeste, en el norte y en el sur. existe en todos los países. Está aquí hoy, estaba aquí ayer y estará aquí mañana. Al Ser no lo limitan ni el espacio, ni el tiempo, ni cosa alguna. Los sabios del shivaísmo de Cachemira preguntaron: "¿Qué tiempo hay en el que no exista Shiva? (N.A. Shiva se refiere aquí, no a la deidad, si no a la Conciencia omnipresente y el Absoluto Supremo) ¿Qué lugar hay en el que no exista Shiva? ¿Qué objeto hay en el que no exista Shiva? Dios, el Ser, existe en todos los sitios en su plenitud. Al estar presente en todas las cosas, también está presente dentro de nosotros. Chit es la Conciencia que ilumina todo. Chit nos hace conscientes de todos los objetos exteriores, así como de nuestros sentimientos internos. Cuando estamos molestos o tristes, la Conciencia ilumina esos


sentimientos y cuando sentimos dicha, la Conciencia nos hace también conscientes de ello. Nos hace conscientes de que Dios existe dentro y, si pensamos que Dios no existe porque no lo hemos visto, es chit también la que hace surgir ese discernimiento. Chit ilumina esa realidad que existe en todos los lugares, en todas las cosas y en todos los tiempos. El Ser es chit y se ilumina a sí mismo y a todo lo demás. Ananda es dicha y sólo puede comprenderse después de que alcancemos Eso. Se puede discutir sobre la naturaleza del Ser como sat y chit, pero la dicha del Ser hay que sentirla en meditación. Esta dicha es incomparablemente mayor que la que surge al ver una forma hermosa, al oír un sonido melodioso, al probar una comida deliciosa o al sentir la suavidad del tacto. Los placeres nacidos de los sentidos dependen de ellos mismos y si los objetos de placer desaparecen, la dicha también desaparece. Pero la dicha del Ser no depende de ningún factor externo. Es del todo independiente, surge de manera espontánea desde dentro. Cuando la mente y el intelecto se acercan al Ser pueden experimentar esa dicha. El gran sabio Jñanéshwar Maharaj dijo: "El resplandor del Ser es siempre nuevo". La dicha del Ser se renueva a sí misma constantemente. A veces, cuando recorría la India, me encontraba con grandes seres que reían sin cesar y yo me preguntaba: "¿No se cansan nunca de reír? Ahora entiendo porque estaban siempre riendo. Sentían dicha y luego reían, y al momento siguiente tenían una nueva clase de dicha, así que reían otra vez. Como su dicha era siempre nueva, seguían y seguían riendo. El que depende de los sentidos para sentir felicidad, constantemente busca cosas nuevas que le satisfagan. Necesita sabores nuevos, música nueva y nuevos amores. Pero ya que la dicha del Ser es siempre diferente, un yogui nunca se cansa de ella. El Ser es nuestro amigo más querido. Existe en nuestro interior en toda su plenitud, justo detrás del corazón. Aunque el Ser está siempre con nosotros, es tan sutil que la mayoría de la gente no puede verlo ni oírlo. El Ser es el sustrato sin forma de todo, el fundamento de nuestra vida. No podemos verlo con los ojos, ni alcanzarlo con las palabras. La lengua puede hablar de él, pero la verdadera descripción de su naturaleza es el silencio. Al Ser no se le puede alcanzar ni por la mente ni por los


sentidos; pero cuando los instrumentos psíquicos interiores se purifican en la meditación, se revela por si solo. Por eso los sabios de la India insisten en la importancia de meditar. En la Bhagavad Gita, el Señor le dice a Arjuna: "Al ser se le ve a través de la meditación". Con sólo meditar apaciblemente podemos hacer que el Ser se manifieste ante nosotros.

El conocedor interior Leí un poema en el que un gran hombre decía: "¡Oh querido!, escucha mis palabras. La sabiduría del Ser es muy fácil de alcanzar. Si alguien, aun si se trata de una persona común, mira hacia dentro en la meditación, verá la luz del Ser". El Ser está manifiesto, no oculto. No podemos percibirlo con nuestros sentidos ordinarios porque el Ser mismo es el que percibe. Una vez, alguien le preguntó a un gran sabio: "¿Qué es el Ser? El sabio respondió: "El Ser es el testigo de la mente". Dentro de nosotros hay un Ser que observa todas las actividades de nuestras horas de vigilia. Por la noche, cuando vamos a dormir, ese Ser no duerme, sino que se mantiene despierto y por la mañana nos informa de nuestros sueños. ¿Quién es ese conocedor? La Katha Upánishad dice que quien percibe tanto el estado de sueño, como el de vigilia es el Ser que está en todas partes. Cuando Rama le preguntó al sabio Vasishtha: "¿Cual es la naturaleza del Ser?", Vasishtha explicó: "Oh Rama, a través del Ser tú percibes y distingues formas, sabores, olores y texturas. A través del Ser conoces el placer del tacto del amor. Aquello a través de lo cual conoces todas las cosas, oh Rama, es el Ser, quien es la Verdad suprema". En el shivaísmo de Cachemira se dice que el Ser es prakasha y vimarsha. Estas palabras son muy significativas. Prakasha significa "luz" y, como prakasha, el Ser ilumina todo. Por ejemplo, si hay una olla de barro frente a nosotros, prakasha hace que la olla se nos revele.


Vimarsha significa estar consciente y es el poder de comprensión que nos hace conscientes de lo que es una cosa. Cuando prakasha ilumina la olla, vimarsha nos hace darnos cuenta de que estamos viendo una olla hecha de barro. Prakasha y vimarsha existen en todas las cosas, iluminando tanto el mundo exterior como el interior. Puesto que el Ser es ambos, prakasha y vimarsha, ilumina la mente, el intelecto y los sentidos. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna le dice a Arjuna: Eso resplandece a través de todos nuestros sentidos, aunque no tiene sentidos. Sostiene los sentidos, aunque permanece separado de ellos. Experimente todas las cualidades de la naturaleza, aunque permanece desapegado de ellas". El Ser ve y conoce todo cuanto sucede dentro o fuera. Este Ser, esta Conciencia, es lo que llega a conocerse a sí mismo por medio de la meditación.

El regalo más preciado Aun cuando el Ser está siempre con nosotros, el conocimiento del Ser es el don más preciado y lo recibimos sólo por la gracia de Dios. Conocer al Ser es eliminar todos nuestros sufrimientos y alcanzar la dicha suprema. Hasta que la mente quede satisfecha al fundirse con el Ser, arderá sin cesar en el fuego del apego y la aversión. Pero cuando uno alcanza al Ser, alcanza su alegría libre y soberana, que el dolor del mundo nunca puede tocar. Desde el seno de esta dicha surge una fuente de néctar. ¿Cómo podrá jamás estar hambriento o sediento quien haya alcanzado esa dicha? ¿Cómo podrá jamás sufrir por las miserias del mundo quien entienda su propio Ser? Así pues, por tu propia felicidad, busca al Ser. Cuando te des cuenta de la gloria del Ser, sabrás que no hay nada más sublime.


DIOS NUNCA HA ABANDONADO EL CORAZÓN En la India vivió un gran sufi llamado Hazrat Bayazid Bistami. Cuando era joven, Bistami emprendió una peregrinación a la Meca. En el camino se encontró con un derviche, un santo extático. -¿Adónde vas? le preguntó el derviche. -A La Meca -respondió Bistami. ¿Para qué? -Para ver a Dios. -¿Cuánto dinero tienes? -Cuatrocientos dinares de oro. -Dámelos -dijo el derviche. Tomó el dinero y lo puso en su bolsillo. Luego dijo: -¿Qué harás en La Meca? Sin duda darás siete vueltas alrededor de la roca sagrada. Así que en vez de hacer eso, da siete vueltas alrededor de mi. Bistami hizo lo que se le indicó. -Ahora puedes irte -le dijo el derviche-, has alcanzado tu propósito. Pero primero déjame decirte algo. Desde que se construyó La Meca, Dios nunca ha vivido en ella; sin embargo, desde que se creó el corazón, Dios siempre ha vivido en él. Ve a tu casa y medita. Quien haya alcanzado a Dios, lo ha alcanzado dentro del corazón humano. El corazón es el templo más grande de Dios.

AGUA EN EL RÍO, AGUA EN EL TAZÓN ¿Cuál es la diferencia entre el alma individual y el Alma suprema? El alma individual y el Alma suprema no son dos cosas distintas, el alma individual también es el Alma suprema. La única diferencia es que el Alma suprema, Dios, tiene la conciencia de que existe en todas partes, mientras que


el alma individual cree que sólo existe de la cabeza a los pies. En realidad no hay diferencia, pero tu entendimiento la crea. Esto se debe a la ignorancia, que es falta de conocimiento, o al entendimiento equivocado de tu propio Ser. Cuando logras un entendimiento completo de tu Ser, desaparece la idea de diferencia. Una vez, un Guru explicaba a sus discípulos: -Dios y el alma son uno y lo mismo. Dios existe dentro de nosotros en igual medida que dentro de sí mismo. Uno de sus discípulos se levantó y dijo: -¡Oh Guruji, Dios es muy grande y tiene mucho poder! Dentro de Él existen mundos infinitos. ¿Cómo podemos ser Dios? El Guru respondió: -Lleva mi tazón al río Yamuna y llénalo de agua. El discípulo salió y unos minutos después volvió con el tazón de agua. El Guru miró en el tazón y dijo: -Te dije que me trajeras agua del río Yamuna. Esta no puede ser agua del río Yamuna. -Oh sí, Guruji -dijo el discípulo-, ésta es agua del río Yamuna. -Pero en el río Yamuna hay peces y en esta agua no los hay -dijo el Guru. En el río Yamuna hay tortugas y en esta agua no las hay. En el río Yamuna hay gente bañándose, pero en esta agua no hay bañistas. ¿Cómo puede ser esta agua del río Yamuna? Ve y trae agua del río Yamuna. El discípulo contestó: -Pero ésta es sólo una pequeña cantidad de agua. ¿Cómo podría contener todo eso? -Lo que dices es verdad -dijo el Guru-. Ahora toma esta agua y devuélvela al río Yamuna. El discípulo fue al río, echó el agua y volvió. -¿No existen todas esas cosas ahora en aquella agua? -le preguntó el Guru. El alma individual es como el agua del tazón. Es una con Dios, pero existe en una forma limitada y así parece ser diferente a Dios. Cuando echaste el agua del tazón al río, una vez más tenía peces, tortugas, vacas y todo lo que contiene el río. De la misma manera, cuando veas a tu Ser interior por medio de la meditación y el conocimiento, te darás cuenta de que eres Eso y de que estás presente en todo, al igual que Dios. Entonces también tú te llenarás de todos los poderes de Dios.


TODOS SOMOS DIOS ¿Te consideras a ti mismo Dios? Sí, y también te considero Dios a ti. Un gran santo llamado Siddharudha me enseñó vedanta. Solía repetir constantemente Shivo ' ham, que significa "Yo soy Shiva". Una vez alguien le preguntó: -¿Te llamas a ti mismo Shiva? -Claro que si -dijo él. -¿Cómo puedes hacerlo? -le preguntó la persona. Siddharudha respondió: -Debido a tu comprensión y conocimiento, tú no te consideras Shiva. Debido a mi comprensión y conocimiento, yo si me considero Shiva. Del mismo modo, si alguien me preguntara: ¿Eres Dios?", por mi comprensión le diría: No sólo existe Dios dentro de mi, sino que existe en cada poro de mi cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Él es mi ser entero". Puesto que yo percibo al Ser puro dentro de mi, ¿por qué no he de considerarme Dios? Una gota de agua cae en forma de lluvia en la cumbre de una montaña. Muchas gotas constituyen una corriente y la corriente fluye montaña abajo y se convierte en río. El río fluye hasta que se funde en el océano. Cuando el río se funde en el océano, ¿cómo se llamaría a sí misma la gota inicial de agua? ¿Se considerará una gota de lluvia o se considerará océano?

EL SANTUARIO DE UN BURRO El padre de Nasruddín fue guardián de un dargah, el sepulcro de un gran santo. Muchos derviches solían rendir culto allí. De niño, Nasruddín escuchaba sus historias, y al crecer, llegó a sentir un enorme deseo de conocer la Verdad. Aunque su padre quería que él permaneciera en casa para cuidar el santuario, Nasruddín le pidió permiso para salir al mundo en busca de Dios, Por fin, su padre accedió. Le obsequió un burro y Nasruddín emprendió el viaje. Durante años vagó de bosque en bosque, de mezquita en mezquita y de santuario en


santuario. Cuando una persona es presa del engaño, sigue girando en su propio engaño. El gran santo Nanakdev lo expresó de manera muy bella: "¿Por qué lo buscas de un bosque a otro? Él está en todas partes. Él vive dentro de ti, entonces, ¿por qué lo buscas en otros sitios?" Nasruddín siguió vagando, hasta que un día su burro se desplomó. Nasruddín y su burro habían sido grandes amigos durante largo tiempo y habían viajado juntos muchos años. Así, que cuando el burro murió, Nasruddín se entristeció mucho. Se tiró al suelo y empezó a golpearse la cabeza, gritando: "¡Ay de mi, mi burro ha muerto! ¡Mi amigo me ha abandonado! Mientras yacía allí llorando, la gente pasaba y veía su estado lastimoso. Algunos colocaron ramas y hojas sobre el burro. Otros cubrieron el animal con barro. Al fin hicieron un santuario. Nasruddín permaneció allí sentado, melancólico. Cuando los transeúntes lo vieron sentado frente a la sepultura, pensaron que era un discípulo que adoraba el sepulcro de algún gran santo, así que ofrecieron flores y dinero al santuario. Pronto hubo allí una multitud rindiendo culto. Empezaron a llegar muchos sacerdotes. En el exterior comenzaron a aparecer vendedores de incienso, fruta y flores, y vendían objetos para que la gente los ofreciera al santuario. La muchedumbre aumentaba más y más. Y como cada vez había más gente que hacía ofrendas al santuario, éste se enriqueció. Pronto se construyó una mezquita enorme y mil personas empezaron a vivir alrededor. Se divulgó la noticia de que si una persona rezaba en aquel santuario, se cumplían todos sus deseos. Nasruddín empezó a olvidar su tristeza. Desde luego no había alcanzado a Dios, pero había llegado a ser muy famoso. Con el tiempo, las noticias del santuario llegaron al pueblo de Nasruddín. Cuando el padre de Nasruddín se enteró de ello, decidió ir en peregrinación a ver al gran derviche que servía allí. Al llegar, quedó impresionado por el tamaño del santuario. Ató su burro a un árbol y pidió ver al derviche. Para su asombro, vio que era su hijo Nasruddín. Se sintió muy contento, lo abrazó con inmensa alegría y dijo: -Nasruddín, ¡has llegado a ser muy famoso! Qué bien que tu fama esté creciendo de tal manera; pero, ¿quién es el gran santo que está enterrado aquí? -¡Oh padre, ¿qué puedo decirte? dijo Nasruddín. ¡Este es el santuario del burro que me diste!


-¡Qué coincidencia! -exclamó el padre de Nasruddín-. Eso es precisamente lo mismo que me pasó a mí. ¡Mi santuario también es el de un burro! El hecho es que rendir culto sin tener conciencia del Ser es es como rendir culto en el mismo santuario del burro de Nasruddín.

LA ILUMINACIÓN TE PERTENECE ¿Puedo alcanzar la iluminación? La iluminación ya es tuya, sólo tienes que entenderla. Ya has alcanzado a Dios, simplemente no tienes la conciencia de que Dios se encuentra dentro de ti. Supones que estás lejos de Dios. Pero piensa en esto: si no tienes a Dios en este momento y tratas de alcanzarlo mediante la sadhana (la práctica espiritual), siempre existe la posibilidad de que lo pierdas otra vez. Por ejemplo, supón que yo no tengo un collar. Hago un esfuerzo y obtengo uno, pero como el collar no forma parte de mi, es posible que lo pierda al cabo de un tiempo. De la misma manera, si no tuvieras ya a Dios, aunque lo alcanzaras, podrás perderlo en el futuro. Es cuestión de entendimiento. Ya has alcanzado a Dios, sin embargo, no eres consciente de ello. ¿Puedo llegar a tener esa conciencia? Lo que tienes que alcanzar es esa conciencia. Es como si tuvieras diez dólares en el bolsillo, pero olvidaras que están allí y creyeras que no tienes dinero. Entonces metes la mano en el bolsillo y dices: Ah, encontré dinero". Cuando dices que lo has encontrado, ¿qué significa? Ya estaba allí. Encontraste lo que ya tenías. ¿Cómo tratamos de encontrar a Dios? ¿Buscamos a Dios tal como es o buscamos a Dios como queremos que sea? ¿Buscamos a Dios tal como es o como nuestra mente nos dice que es? ¿Buscamos un sádhana que resuelva nuestros problemas o buscamos en nuestra sádhana? Te contaré una historia de mi gran amigo Nasruddín. Una vez, Nasruddín se emborrachó y llegó a su csa tarde por la noche. Y en lugar


de entrar, empezó a caminar de un lado a otro. Su mujer se despertó y gritó: -¿Quién es? Nasruddín respondió. -Soy yo. -¿Por qué están rondando por ahí afuera? -peguntó ella-. ¿No tienes llave? -Tengo llave -dijo él-. Mi problema es que la puerta no tiene cerradura. ¿Es eso lo que estamos haciendo? ¿Estamos buscando a Dios de acuerdo con nuestras ideas o estamos buscando a Dios tal como es? ¿Es necesario renunciar a algo para encontrar a Dios? Si en verdad tienes algo, entonces es necesario que lo dejes. Pero ¿qué tienes que puedas decir que sea tuyo? Tu vida es un regalo de Dios. Todo lo que ves en este mundo lo crea Dios. Así pues, ¿qué tienes que sea verdaderamente tuyo? Te daré un ejemplo sencillo: mi reloj pertenece a los administradores del áshram. ¿Debo tirarlo y decirle a Dios: "Oh Dios, renuncié a mi reloj"? Esa no sería verdadera renuncia, porque estaría renunciando a algo que no es mío. Del mismo modo, no tienes nada a lo que puedas renunciar. Lo que tienes le pertenece a otro. Ni siquiera tu cuerpo te pertenece. Es una combinación del óvulo y el semen de tus padres. La verdad es que Dios no se le encuentra por medio de ninguna acción, técnica o camino. A Dios se le encuentra por medio del entendimiento correcto. Por carecer de entendimiento la gente se engaña y sufre. Así que, si en verdad quieres renunciar a algo, renuncia a la idea de que este cuerpo te pertenece. Renuncia a tu ego y a tu orgullo. Si no puedes renunciar a tu ego, al menos haz buen uso de él. En vez de decir "soy hombre", comienza a decir "soy Dios". Esa es una buena forma de ego. Hay un Ser dentro de ti que lo conoce todo. Trata de entenderlo. Es Dios. Porque Él existe, tú existes. Antes de que se pueda pintar un cuadro, debe haber un lienzo. Dios es el lienzo sobre el cual se pinta tu cuadro. ¿Comprendes? Casi. Pero cuando pregunté sobre renunciar a algo, no me refería a nada material. Yo vivo tratando de entender el mundo racionalmente. Mi verdadera


pregunta era: "¿Para llegar a Dios, tengo que renunciar al esfuerzo de entender el mundo en términos racionales?" Sólo renuncia al entendimiento equivocado, nada más. ¿Y eso lo puedo hacer yo? Tú eres el que tiene el entendimiento equivocado, así que ciertamente puedes dejarlo. Formulamos las preguntas equivocadas. Tratamos de librarnos de cosas que no tenemos. Buscamos aquello que ya poseemos. Yo puedo decirte que Dios está dentro de cada uno de nosotros, lo entendamos o no. ¿Por qué no lo experimentamos? Nuestros ojos pueden mirar otros objetos, pero no pueden mirarse a sí mismos. De manera similar, es muy difícil ver a Dios porque es Dios quien ve todas las cosas. ¿Entiendes mis palabras? Dios no es objeto de conocimiento. Él es quien conoce. El shivaísmo de Cachemira dice que uno no puede alcanzar a Dios simplemente por realizar diferentes prácticas espirituales. Las técnicas no pueden revelarlo. ¿Puede una linterna iluminar al sol cuando el sol es el que ilumina todo?. Una vez Nasruddín se despertó temprano, antes de que hubiera luz de de día. Llamó a su discípulo Mahmud y le dijo. -Asómate y mira si ha salido el sol. Mahmud salió y volvió a entrar. -Está oscuro como boca de lobo -dijo-; no puedo ver el sol en absoluto. Al oírlo Nasruddín se enojó. -¡Necio! -gritó-, ¿no eres suficientemente listo como para usar una linterna? Eso es precisamente lo que hacemos. Esperar que una técnica espiritual revele al Dios que reside en nuestro interior, es como esperar que una linterna ilumine el sol. Una linterna no puede brillar al lado del sol. Como el so, el Ser está siempre brillando con su propio resplandor. ¿Qué sádhana puede iluminar al sol? Sólo podemos conocerlo por medio de un intelecto sublime y sutil. Meditamos y realizamos prácticas espirituales sólo para purificar el intelecto sólo para purificar el intelecto lo suficiente para que refleje el resplandor del Ser.


Siéntate en tu silla con tranquilidad. Vuélvete hacia dentro y trata de ver quién observa tus pensamientos desde el interior. Si sigues observando así, llegarás a conocer al Ser. Buscas aquello que nunca has perdido. ¿Cómo puedes alcanzar lo que ya tienes? El Ser ya está actuando en ti interior; ¿mediante qué acción vas a descubrirlo? Encontrarás al Ser cuando entiendas al Ser. Continúa contemplando al Ser, sigue tratando de entender al Ser, y se re revelará por sí mismo. Así que vuélvete hacia dentro. Busca a ese conocedor interior. Dios está en tu corazón. Lo perdiste en el corazón y sólo allí lo encontrarás.


LA MENTE Nuestro propio pensamiento es nuestro mundo. Una persona se convierte en lo que piensa. Ése es el misterio eterno. Si la mente mora dentro del Ser supremo, disfrutamos de la felicidad eterna. MAITRI UPà NISHAD


NUESTRO PEOR ENEMIGO, NUESTRO MEJOR AMIGO Hay un gran obstáculo que nos impide conocer al Ser y ese obstáculo es la mente. La mente oculta al Ser y nos lo esconde. Nos hace sentir que Dios está lejos y que la felicidad se debe encontrar en el exterior. Sin embargo, la misma mente que nos separa del Ser, también nos ayuda a reunirnos con Él. Por eso los antiguos sabios, que eran verdaderos psicólogos, dedujeron que la mente es la fuente tanto de la esclavitud, como de la liberación; la fuente del dolor y la alegría, nuestro peor enemigo, así como nuestro mejor amigo. Por lo tanto, si hay algo que vale la pena conocer en este mundo, es la mente. Los sabios de las Upánishads dijeron que la mente es el cuerpo del Ser. El Ser brilla a través de la mente y la hace funcionar. Pero aunque el Ser está tan cerca de la mente, la mente no lo conoce. La mente siempre está moviéndose hacia fuera, centrada en objetos externos y, como resultado, se ha vuelto muy torpe. Ha perdido la capacidad de reflejar el resplandor del Ser, de la misma manera que un lago, cuyas aguas


están llenas de cieno, pierde la capacidad de reflejar el sol. No obstante, cuando practicamos meditación, la mente profundiza más y más en nuestro interior y se vuelve cada vez más tranquila. Cuando de verdad está quieta, empezamos a beber el néctar de Ser. Por eso surgieron el yoga y la meditación: para aquietar la mente, para librarla de pensamientos y permite tocar su fuente propia.

El valor de la mente Antes de poder meditar con éxito, tenemos que comprender la mente. El valor de la mente es infinito. Sólo porque ella existe podemos llamarnos seres humanos. Mi Guru solía decir: "Si alguien pierde su mano, aún puede vivir. Si alguien pierde su pierna, aún puede vivir. Si alguien pierde sus ojos, aún puede llevar una vida buena. Sin embargo, si alguien ha perdido su mente, es como si estuviera muerto". Una vez trajeron un gran industrial en una camilla a ver a mi Guru. Poseía fábricas en las que setenta mil personas trabajaban para ganarse la vida, pero él había perdido el uso de la razón y ya no era consciente de lo que había a su alrededor. Necesitaba una secretaria, dos médicos y dos enfermeras que lo cuidaran. Cuando Nityananda lo vio dijo, dijo: "Si la mente se ha ido, se ha ido todo. Este hombre era el sustento de muchas personas, pero como ha perdido su mente, ya no puede ni sostener su propio cuerpo". Por mucha riqueza que tenga una persona, si no ha recibido las bendiciones de su propia mente, su riqueza no le sirve para nada. Por muchas habilidades que tenga una persona, si su mente se ha ido, sus habilidades no tienen valor. Aunque su cuerpo sea muy sano y fuerte, aunque sus sentidos de percepción y órganos de acción funcionen perfectamente, si su mente no está bien, su vida no funciona. Alguien puede tener un cuerpo muy joven y bello, pero si su mente está enferma, es más viejo que el más anciano. Por otro lado, su cuerpo puede ser muy viejo, sus circunstancias exteriores pueden ser terribles, su vida familiar puede estar desbaratándose; pero si su mente está tranquila y fuerte, nunca pueden alcanzarlo la pena ni la desgracia. Por eso si alguien me preguntara: ¿Cuál es la posesión más importante de este mundo?", yo le diría: "Una buena mente".


En la India han habido muchos psicólogos y psiquiatras distinguidos, pero muy pocos hospitales mentales. Esto se debe a que en la India las personas dan gran importancia a la mente. Los antiguos sabios y filósofos de la India investigaron a fondo los mundos y redactaron gran número de notables escrituras y obras filosóficas. Dentro de tan extensa literatura se ha escrito muy poco acerca de Dios; en cambio, se habla de la mente y los diferentes y los diferentes medios para purificarla y aquietarla. El yoga, los ritos y todas las prácticas espirituales se hacen sólo para la mente. Los sabios descubrieron que cuanto más pura es la mente, más feliz se siente uno. La mente de los niños no es estable, pero es muy pura y por eso los niños son más felices que la mayoría de los adultos. Sin embargo, la felicidad más grande llega cuando aquietamos la mente. La mayoría de las personas, no tienen idea de que sea así. Por el contrario, permiten que la mente corra sin freno día y noche. La dejan cavilar y darle vueltas a las cosas, causando así su propia agitación e inquietud. Piensan que si la mente se aquietara, se volverían torpes, pro no es así. Una mente turbulenta que le da vueltas a los asuntos, una mente inquieta es débil. Una persona débil está en continua agitación; pero una persona fuerte está quieta y sosegada. Del mismo modo, una mente fuerte es una mente quieta; una mente así puede lograr lo que sea. De hecho, aquellos que practicaron sádhana y aquietaron su mente se volvieron tan felices que, aunque sin poseer nada, mantenían su felicidad. Puedes experimentarlo por ti mismo. Aquieta tu mente sólo unos momentos y sentirás una felicidad que no puedes sentir de ninguna manera. Aunque es necesario aquietar la mente, de nada sirve someterla ni aquietarla a la fuerza. Los sabios dicen: "Ay hombre, estás tratando de controlar la mente pero no te das cuenta de que la mente te controla a ti". Es inútil ir en persecución de la mente, procurando aquietarla a la fuerza, porque entonces sólo nos agitamos y preocupamos más. Pero si comprendemos la verdadera naturaleza de la mente, se aquietará por si sola.

Un rayo del Ser ¿Cuál es la naturaleza de la mente? La mente no es una sustancia material ni un objeto, sino un latido de la luminosidad del Ser. La mente


no es más que una forma contraída de la Conciencia, la misma Conciencia que ha creado el universo. El Pratyabhijñāhṛdayam dice: Chitireva chetana pādadavarūdhā chetya sankochinī chittam: "Cuando Chiti, la Conciencia universal, desciende de su elevado estado de Conciencia pura, se convierte en Chitta, la mente". La naturaleza de la Conciencia es crear y, aun cuando se limita a sí misma para convertirse en la mente, no pierde su verdadera naturaleza. Así como la Conciencia universal crea infinitos universos en el mundo exterior, cuando se contrae para convertirse en la mente, crea infinitos universos en el interior. Si observamos la mente, veremos que en cada momento hace surgir nuevos mundos internos de pensamientos y fantasías que sostiene por un rato y luego disuelve. Ese proceso se repite sin cesar; incluso mientras dormimos, la mente sigue creando mundos de sueños. La mente es irreprimible porque no es más que la energía pura de la Conciencia.

La mátrika shakti La base de todos los mundos que la Conciencia crea dentro de nosotros son las letras del alfabeto. Las letras y las palabras originan nuestros pensamientos, y los pensamientos originan nuestros sentimientos: felicidad o infelicidad, depresión o júbilo, deseo, amor, orgullo, expectativas y celos. Puedes experimentar el poder de las letras por ti mismo. Si te siente muy tranquilo, notarás cuantas letras y palabras surgen sin cesar de tu interior. Supón que piensas de repente "soy tonto". Las letras se han juntado para formar palabras, las palabras han formado una frase, la frase tiene un significado y el significado crea un efecto. Cuando este pensamiento pasa por tu mente, sientes dolor. Supón ahora que piensas "soy hermoso". Tan pronto como ese pensamiento pasa por tu mente, sientes felicidad. Así es como las letras crean tu estado interior. Según los sabios de shivaísmo de Cachemira, el poder que da origen a todas esas letras y palabras se llama mátrika shakti, el poder inherente a las letras del alfabeto. La palabra sánscrita mátrika significa "letras". La mátrika shakti es una forma de la Conciencia universal y ese poder


es responsable de toda la agitación de la mente. Funciona dentro de nosotros día y noche, creando innumerables mundos de sentimientos y pensamientos. Día y noche, la conciencia individual se mueve por esos mundos interiores, sintiendo dolor y placer. La mátrika shakti es el origen de nuestro sentido de individualidad y separación. Uno de los aforismos de los Shiva Sútras lo explica así: "El poder del sonido inherente al alfabeto es el origen del conocimiento limitado. A causa de la ideas creadas por las actividades de la mátrika shakti, nos hemos llegado a considerar seres individuales e imperfectos y no el Ser omnipresente; hemos llegado a ver dualidad en el universo, en vez de darnos cuente de nuestra unidad; nos hemos convertido en autores de acciones limitadas en vez de experimentar nuestra omnipotencia. Así, la mátrika shakti es la responsable última de nuestra condición de esclavos. Pero cuando eso se entiende, la misma mátrika shakti que limita nuestra conciencia puede también ayudar a expandirla. Así como nuestros pensamientos pueden debilitarnos y y humillarnos, también pueden fortalecernos y acercarnos al Ser. Si nos seguimos considerando miserables, insignificantes y débiles, permaneceremos atados. Pero si nos consideramos a nosotros mismos y al universo entero como la Conciencia pura, si continuamente nos concebimos como el Ser y repetimos el mantra del Ser, entonces estamos usando la mátrika shakti para que nos ayude a experimentar nuestra verdadera naturaleza. Si entendemos como funciona la mátrika shakti, podemos librarnos de ella con mucha facilidad. Muchas personas confunden los cambios que suceden en la muerte con el Ser, y por eso la mente les lleva de acá para allá. Pero aquel que entiende el juego de la mátrika shakti sabe que cuando su mente está agitada, no es él quien está agitado. Se da cuenta de que la turbulencia de a mente es sólo el juego de la mátrika; se identifica con el observador interior, el testigo de la agitación, y simplemente observa desde lejos las incesantes actividades de la mátrika. Estabiliza su mente y convierte sus malos pensamientos en buenos. Con ayuda de la Kundalini despierta, su mente se vuelve hacia dentro y se aquieta. Y entonces el Ser se le revela por sí mismo.


LA TERAPIA DE LOS SABIOS ¿Cómo puede la meditación ayudar al terapeuta? La verdadera psicología nace de la meditación. Las más grandes obras de la psicología son las escrituras de la meditación. La psicología no es sólo hablar, hablar y hablar. La verdadera `psicología es el yoga. Hubo un gran sabio llamado Maharishi Patánjali, cuyos Yoga Sutras son una autoridad en el yoga. Patánjali dijo que por medio del yoga uno puede aquietar los movimientos de la mente. Esto es auténtica psicología. Uno no puede aquietar las inquietudes de la mente hablando, ni puede estabilizarla usando hierbas y drogas. Las drogas pueden calmar la mente durante un rato, pero una vez que desaparecen los efectos, la mente volverá a su estado anterior. Sólo podemos enderezar la mente aquietándola, calmando los pensamientos y sentimientos que causan su agitación. Si los psicoterapeutas entendieran la verdad que es la mente, y mejoraran su propia mente con la meditación, serían capaces de practicar una gran terapia. Cuando hablas de los beneficios de la meditación para los terapeutas, ¿también quieres decir que los terapeutas podrían enseñar meditación? Pueden enseñar meditación y, meditando ellos mismos, también pueden llegar a ser mejores terapeutas. Entonces son capaces de ayudar con facilidad a los demás a aquietar su mente. Mucha gente ha hablado de la diferencia entre la psicoterapia, en la que uno saca al exterior sentimientos tales como ira u hostilidad, y las disciplinas orientales, en las que uno tranquiliza la mente y aquieta esos sentimientos. ¿Quieres comentar algo al respecto? La filosofía oriental dice que deberíamos purificar y fortalecer nuestra propia mente. No dice que debamos reprimir nuestros sentimientos. Si surgen sentimientos y los dejas salir, está bien. Mientras no te quedes atrapado en tus sentimientos, mientras no actúes según sus dictados,


no harás ningún daño. Pero si puedes eliminar tus sentimientos negativos por medio del entendimiento correcto, es todavía mejor. La psicología occidental dice que uno debe expresar sus sentimientos. Pero si te encuentras a alguien que tiene ganas de suicidarse, ¿qué le vas a decir? ¿Le dirás que siga adelante y se suicide o le dirás que se controle? Oí la historia de un psicólogo que enseñaba a sus pacientes a no reprimir sus sentimientos. Una vez, en un congreso importante, disertaba sobre la necesidad de dar salida a los propios sentimientos. Durante la charla del psicólogo, un paciente que estaba por casualidad en la conferencia se lanzó sobre él, le agarró la barba y lo abofeteó. La gente sujetó al paciente y trató de alejarlo del psicólogo. "¿Por qué me detienen? -preguntó-. ¡Yo sólo dejaba salir mis sentimientos!" Muchas personas se destruyen a sí mismas porque practican la terapia con esa clase de actitud. Si continuamente permites que salgan tus sentimientos y te dejas llevar por ellos, nunca dejarán de surgir. Mira tu propia mente. ¿Ha quedado alguna vez satisfecha con un pensamiento? Mira tu vida. ¿Has quedado alguna vez satisfecho al dejarte llevar por los deseos? Los deseos y las emociones no se acaban nunca. Si satisfaces uno, surge otro. Si le dices las personas que expresen sus sentimientos ¿cómo las liberarás? A la larga sin duda se dejarán guiar por ellos, ya que las acciones se realizan como resultado de los sentimientos. Si en vez de alentarlas sólo a expresar sus sentimientos, les enseñas a controlar la mente por medio del yoga, ya no actuarán a ciegas. En las escrituras yóguicas, la mente se representa como el caballo que tira de una carroza. Las riendas están en tus manos. Si dejas que el caballo vaya adonde quiera, te meterá en un hoyo. No debes permitir que te venza tu propia mente. Debes aquietarla, purificarla y disciplinarla. Tienes que conseguir dominarla con tu intelecto. A la psicoterapia acuden muchas personas que en la niñez se sintieron muy poco amadas. ¿Cómo pueden superar esos sentimientos primarios? De hoy en adelante deben empezar a amarse a sí mismas. Tratar de recordar que no recibieron amor en su niñez, no tiene sentido. Cuando estudiaba vedanta, tenía un amigo que luego se hizo swámi. Siempre que hablábamos de nuestros padres, yo hablaba con gran


orgullo de los míos. Le contaba lo bien que me cuidaron, qué regalos maravillosos ,me dieron y la alimentación estupenda que recibí. Cuando hablaba así, mi amigo se enojaba y se quejaba de que sus padres no habían hecho nada por él y no le habían dado nada. Un día le pregunté: -¿Cuánta tierra tenían y cuántos eran en tu familia? El respondió: -No teníamos tierra. Mi padre había muerto y mi madre ganaba unos cuantos centavos trabajando como sirvienta. Le fue difícil ganar suficiente dinero para alimentarme, y otra familia me tuvo que cuidar. -Qué tonto -le dije-. Has estado culpando a tus padre por darte lo que no tenían. Mi familia era rica y podía darme todo, porque tenía todo. Pero ¿cómo podían tus padres darte algo si no tenían nada? Al igual que los padres de mi amigo no tenían dinero, muchos padres no tienen amor. Los padres pueden y deberían cuidar muy bien a sus hijos. Pueden alimentarlos, educarlos, mandarlos a la escuela, disciplinarlos y tratar de darles todo, incluso amor. Pero ¿cómo van a poder dar amor a sus hijos, si ellos mismos no tienen amor en su corazón? Del mismo modo, ¿cómo va a poder obtener amor de sus padres un chiquillo, si él mismo no tiene amor en su interior, ni puede asimilar el amor? Hoy en día, la gente se ha acostumbrado a decir siempre 2te quiero". Pero, ¿puede alguien realmente sentir amor al oír estas palabras? Sólo cuando uno se vuelve hacia dentro y se sumerge en su propio Ser interior, puede en verdad sentir amor. Por lo tanto, la gente debería buscar amor dentro de sí. Nadie puede obtener felicidad de los demás. Temo pedir a los pacientes severamente deprimidos o a los psicóticos que mediten, porque me preocupa la posibilidad de que se queden absortos en su depresión. ¿La meditación es para todos? Si les explicas a tales personas lo que es la meditación, si les enseñas a meditar, meditarán con gran éxito y la meditación les ayudará. A veces vienen a nuestros áshrams personas con la mente débil y mejoran con la meditación.


EL PODER DE UN PENSAMIENTO Había una vez un templo en una ciudad llamada Vishmupuri. Era costumbre de los administradores del templo poner una moneda de oro, cada mes, en la caja de los donativos. Como uno de los administradores observó que eso sucedía mes tras mes, su mente se torció un poco. Comenzó a pensar "Por una sola vez voy a poner una moneda de cobre. Nadie lo descubrirá". Así que un mes puso una moneda de cobre en la caja. Pero, al final del mes, cuando los administradores abrieron la caja, vieron que dentro no había ninguna moneda de oro, sino sólo monedas de cobre. El pensamiento tiene un poder inmenso. Una persona que tenga buenos pensamientos, puede hacer que cien personas tengan buenos pensamientos. Pero si alguien tiene siempre malos pensamientos, puede hacer que mil personas piensen como él. Ése es el poder de la mente.

EL HOMBRE VENERABLE Y LA PROSTITUTA En cierta ciudad de la India vivía un sádhu, un asceta. Era muy respetado, y entre sus discípulos había muchos reyes, artistas, científicos y otras personas importantes. Ese sádhu mantenía unas normas de pureza muy estrictas. No comía carne, ni pescado. Permanecía apartado de los ajos y de las cebollas. Nunca fumaba ni bebía. Rezaba tres veces al día. Parecía repetir siempre el mantra, ya que mantenía los ojos cerrados y sólo los abría cuando tenía que ver a alguien. El sádhu vivía en el primer piso de un edificio y en el mismo piso del edificio de enfrente, vivía una prostituta.. Cada día, la prostituta practicaba su profesión; cantaba, bailaba y hacía todas las cosas que hacen las prostitutas. Y aunque el sádhu era célibe y físicamente casto, estaba obsesionado con ella. La observaba sin cesar, pensando: "¡Eh!, ése es el segundo individuo que ha ido a ella hoy. Ahora va el tercero.


Allí va el cuarto. Mira ¡lo está abrazando!" Observaba a la prostituta durante todo el día, pensando en lo malvada y pecadora que era. "¿Por qué un ser puro como yo tiene que vivir enfrente de una miserable prostituta?", se preguntaba. Pero cuando la prostituta tenía algún rato libre, observaba al sádhu y se llenaba de remordimiento. Pensaba: "Qué ser tan puro y santo. En cambio, en que mal estado estoy yo. ¡Ay de mi! No tengo esperanza". Pasaron muchos años así, y un día ambos murieron. El sádhu murió rodeado de sus discípulos y sus ritos funerarios se realizaron con gran honor. Pusieron telas preciosas sobre su cuerpo y quemaron sándalo e incienso. La prostituta, sin embargo, murió sola y nadie se enteró de su muerte hasta que el cadáver empezó a apestar. Por fin llegaron los funcionarios de la ciudad y rociaron la casa con DDT. Luego arrastraron el cuerpo afuera y lo enterraron sin ninguna ceremonia. Las almas del sádhu y la prostituta fueron al siguiente mundo para ser examinadas en la oficina de pasaportes del dharma, la rectitud. Revisaron sus expedientes y les dieron a ambos unas fichas de papel que indicaban adónde debían ir. El papel de la prostituta decía "al cielo" y el del sádhu "al infierno". El sádhu se enojó terriblemente y gritó: -¿Qué clase de justicia es ésta? ¡Mandan a una miserable prostituta al cielo y a una persona pura como yo al infierno! ¿Cómo explican esto? El funcionario de pasaportes dijo: -Ven por aquí. Sacó los expedientes y se los mostró al sádhu. -Es verdad que mantuviste tu cuerpo muy puro y que realizaste muchas ceremonias y rituales religiosos -explicó-; por eso, al morir trataron tu cuerpo con gran respeto y lo enterraron con los honores más altos. Pero aquí tienes el informe de tus pensamientos. Día tas día estuviste pensando: "Ella es una criatura despreciable. Es muy malvada. Mira a todos esos hombres que van a ella". Entonces, el funcionario de pasaportes sacó el expediente de la prostituta. -Esto es lo que ella pensaba -dijo-. Cada día se decía: "¡Oh sádhu!, eres tan puro y sublime. ¡Oh sádhu!, tú que eres un hombre venerable, sálvame, redímeme". Desde luego que su cuerpo realizó acciones impuras y como resultado lo trataron sin respeto y le dieron un entierro pobre. Pero como sus pensamientos eran puros y elevados, la hemos


mandado al cielo, y como tú pensaste en el pecado y la maldad, tienes que ir al infierno. Igual que el sádhu, nos hemos convertido en nuestros propios enemigos; no estamos dispuestos a tener buenos pensamientos ni siquiera durante media hora. No hemos desarrollado el hábito de pensar bien de los demás. Seguimos preguntándonos: "¿Qué defectos tiene él?, ¿qué fallas tiene ella?" No hemos aprendido nunca a descubrir la pureza de la gente o sus buenas cualidades. Olvidamos que al pensar negativamente acerca de los demás, creamos un mundo entero de negatividad hacia nosotros mismos. Todos nuestros pensamientos dejan huella en la psique. Todos los pensamientos que dirigimos a los demás, sean positivos o negativos, tienen de hecho sui efecto más fuerte en nosotros. Cada pensamiento es como una semilla echada en la mente, cuyos frutos recibiremos más tarde. Prahlad, un gran devoto de Dios, le dijo a su padre: "Oh padre, debes saber que cualquier daño que alguien piense causar a los demás, cualquier acción perjudicial que cometa, de pensamiento u obra, dejará impresiones grabadas en su propia mente. En el futuro causarán sufrimiento, dolor y ansiedad". Así pues, permite que sólo se muevan en tu mente buenos pensamientos.

BAJO EL ÁRBOL QUE CUMPLE LOS DESEOS Había una vez un hombre desdichado que caminaba sin cesar de un lugar a otro. Durante sus andanzas llegó a un bosque. Se sentó bajo un árbol y sintió que empezaba a calmarse. Soplaba una brisa suave y cuando el hombre miró a su alrededor, vio que el bosque en el que estaba sentado era muy bello. "Si tuviera una compañera -pensó- sería completamente feliz". Y sucedió que el árbol bajo el cual estaba sentado, era el árbol que cumple los deseos. Un árbol que cumple los deseos es divino y se dice que si alguien se sienta debajo de él y tiene un deseo, este se cumple de inmediato. Así que, en ese preciso momento, apareció una chica muy bella. El hombre quedó embelesado.


Ella se sentó a su lado y él estuvo contento durante un rato. Pero luego pensó: "Es una lástima que los dos tengamos que sentarnos bajo un árbol, expuestos a las fuerzas de la naturaleza. Sería mucho mejor si tuviéramos una casa con algunas habitaciones y un comedor con todas las comodidades. Entonces ya no me faltaría nada". Al instante apareció la casa de sus sueños. Encantado, entró en la casa con su novia, se sentó y tuvo una charla amorosa con ella. Luego dijo: -Mira, ¿por qué vivir como mendigos con esta casa? Me gustaría vivir como un señor. Ojalá tuviéramos un mayordomo y un par de sirvientes que nos atiendan durante la comida. En un abrir y cerrar de ojos aparecieron un mayordomo y dos sirvientes. El hombre llamó a los sirvientes y dijo: -Preparen dos platillos deliciosos. Pronto el mayordomo trajo dos bandejas con suculentos manjares. El hombre los probó y los encontró exquisitos. Pero entonces empezó a preguntarse: "¿Qué pasa? Deseé una esposa, y apareció y me abrazó. Luego desee una casa, y obtuve una casa preciosa. Más tarde deseé un mayordomo y dos sirvientes, y aparecieron. Luego deseé platillos deliciosos, y también se materializaron. ¿Qué está pasando? ¡Aquí debe haber un demonio!" Delante de él apareció inmediatamente un demonio con la boca muy abierta. -¡Ay, no, me va a comer! -gritó el hombre. Por supuesto, el demonio lo devoró y ese fue el final. Ese pobre infeliz quedó atrapado por su imaginación. Al principio se le ocurrían cosas buenas, pero en el proceso de imaginarlas, también imaginó un demonio y su propia muerte. Si en vez de imaginar un demonio, hubiera pensado: "Dios me debe estar dando todos esos dones", su fortuna hubiera sido muy diferente. Si hubiera deseado convertirse en una persona iluminada, un gran Siddha, habría logrado algo. Pero al contrario, imaginó su muerte y de esa manera la originó. A eso se reduce el mundo en que vivimos. En el corazón está el árbol de la Conciencia divina que cumple los deseos, y nosotros estamos sentados allí mismo, a su sombra. Creamos sin cesar nuestros propios mundos de pensamiento e imaginación. Pensamos: "Soy un pecador",


"soy inferior", "soy esto", "soy aquello". Quedamos atrapados en nuestras propias trampas y un día morimos. Un gran sabio describió al mundo tal como lo vio: "No hay mundo, no hay hombres, no hay mujeres, no hay pecado y no hay ilusión. Lo que vemos no es más que el juego supremo de la Conciencia cósmica". También nosotros deberíamos ver las cosas así. Deberíamos concebirnos como Conciencia. Deberíamos considerarnos el Ser.

LA MENTE EN EL ESTADO DE REALIZACIÓN ¿Cuál es el papel de la mente en el estado de iluminación y cuál es la experiencia de la mente en ese estado? ¿Continúan surgiendo ideas? Aún después de alcanzar la iluminación del Ser la mente sigue viva. La mente nunca dejará de existir, aunque sus características puedan cambiar. Cuando la mente se vuelve hacia fuera y se mueve entre los objetos externos, se contrae. Las impurezas la cubren y se vuelve mundana. En el estado de iluminación, disminuye la tendencia de la mente a volverse hacia el exterior. En vez de ir hacia fuera, la mente se vuelve hacia dentro. Cuando se dirige hacia fuera y anda entre los objetos mundanos, toma la forma de esos objetos. De la misma manera cuando se vuelve hacia el interior, se funde con el Ser y toma la forma del Ser. La iluminación no es más que la fusión de la mente en el Ser. En las escrituras, a ese estado se le llama la muerte de la mente, pero en realidad la mente no muere. Se disuelve en el Ser y se hace una con él. La cualidad esencial de la mente sigue existiendo, pero es distinta de la Conciencia. Mientras el cuerpo humano continúe existiendo y tengamos que vivir en este mundo, la mente nos ayudará a llevar a cabo nuestras funciones mundanas. Sin embargo, en el estado de iluminación, su naturaleza es distinta. No funciona sólo como mente, funciona con todo el poder de


la Conciencia. Se estabiliza y se libra de pensamientos, se aquieta. La infelicidad no es mรกs que la red de los pensamientos y cuando los trascendemos, disfrutamos de la dicha suprema. Ademรกs cuando la mente se vuelve una con el Ser, adquiere el poder del Ser. Entonces es capaz de trabajar mucho. Puede incluso transmitir Shakti por medio del pensamiento.


EL PODER INTERIOR Contempla a Kundalini, la Conciencia suprema, que juega desde la base de la columna vertebral hasta la coronilla, que fulgura como el destello del relámpago, que es tan fina como la fibra de un tallo de loto, que tiene el brillo radiante de innumerables soles, que es un haz de luz tan fresco como cientos de nectáreos rayos de luna. SHRÍ VÍDYÁ ANTAR YÁGA


EL PODER DEL SER Si de verdad queremos enfrentar los problemas de la mente, tenemos que volvernos hacia dentro y despertar nuestro poder interior. Entonces, la mente quedará con facilidad bajo nuestro control y de modo muy natural experimentaremos al Ser. Se dice que alcanzamos al Ser por medio del conocimiento. Pero el conocimiento que revela al Ser no es el conocimiento mundano que adquirimos en los libros o en las escuelas. Es la comprensión interior de la unidad, darnos cuenta que nosotros y el absoluto somos uno y lo mismo. ¿Cómo obtenemos ese conocimiento? Viene a nosotros de manera espontánea cuando despierta nuestra energía interior y se desarrolla dentro de nosotros. A esta energía interior se le conoce como Kundalini, vive dentro de cada ser humano. La Kundalini tiene dos aspectos: uno lleva a cabo nuestras funciones mundanas, mientras que el otro nos conduce a la Verdad más sublime. El aspecto externo mundano de Kundalini funciona perfectamente, se le conoce con diferentes nombres. En China se llama chi: en Japón, ki. Las Escrituras cristianas la llaman Espíritu Santo. Pero ¿qué es Kundalini? Kundalini es Shakti, energía cósmica; a quién los sabios de la India adoraban como Madre del Universo. Shakti


es el aspecto dinámico del Absoluto sin forma ni atributos, es la fuerza creadora de Dios, la fuerza que manifiesta este universo de formas, el poder supremo mediante el cual todo cobra existencia. Otro nombre de Kundalini es Chiti, la Conciencia universal. El Pratyabhijnáhridayam, una de las principales escrituras del shivaísmo de Cachemira, la describe en un aforismo: "Chiti crea este universo por su propia voluntad". Chiti es sumamente libre, nadie le obliga a crear este universo. Lo hace por si sola y además lo crea de su propia esencia, sin usar materiales externos. Chiti se convierte en cada partícula del mundo material, y se manifiesta como todas las formas y figuras que vemos a nuestro alrededor. Ella lo penetra todo en el universo visible y en el invisible, y desempeña infinitas funciones. Aunque Chiti se ha convertido en el universo, nunca pierde su poder o su pureza. Este poder formidable es el poder de nuestro propio Ser. La misma Shakti que crea el universo externo también está presente en todo el cuerpo humano, desde la cabeza hasta los dedos de los pies; y bajo esta forma se llama Kundalini. Kundalini es la energía vital que hace que todo funcione en el cuerpo. Nos permite ver a través de los ojos, oír a través de los oídos y experimentar el tacto a través de la piel. El poder de Kundalini hace que palpite el corazón, que la sangre fluya y que la respiración entre y salga del cuerpo. Este es el aspecto externo de Kundalini, que sustenta nuestra vida. Aunque es omnipresente, tiene su morada específica en la base de la columna vertebral, desde donde controla y mantiene todo nuestro sistema fisiológico mediante una red de 270 millones de nádis principales y secundarias. . Así como el aspecto externo de Kundalini nos permite funcionar en el mundo exterior, su aspecto interno permiten que ocurra el proceso espiritual dentro de nosotros. Sólo cuando la Kundalini interna despierte, comienza realmente nuestro viaje espiritual. A menos que Kundalini Shakti despierte y se despliegue dentro, por muchas técnicas que practiquemos, por muchas escrituras que lleguemos a estudiar, nunca vamos a percatarnos de nuestra identidad con el Ser interior. En nuestro estado actual, nuestra conciencia fluye hacia fuera. A causa de las limitaciones de la mente y los sentidos, nos consideramos cuerpo y nos identificamos con las experiencias de nuestros sentidos. No conocemos la omnipresencia de la Conciencia, ni conocemos nuestra propia divinidad. Pero una vez que Kundalini se despierte y empieza a actuar dentro de nosotros, nuestra mente y nuestros sentidos se vuelven


hacia dentro y nos hacemos conscientes de nuestra verdadera naturaleza. El Pratyabhijnáhridayam dice: Cuando uno adquiere la fuerza de Kundalini, es capaz de asimilar en sí mismo el universo entero". Ya no somos criaturas limitadas, ni cautivas, llegamos a alcanzar la unión completa con Dios.

El despertar Hay muchas maneras de despertar a Kundalini. Se le puede despertar por medio de prácticas yóguicas intensas, como ejercicios físicos, técnicas de respiración y la repetición de mantras. O se le puede despertar por medio del canto y de un amor intenso a Dios. En ocasiones, se experimenta un despertar espontáneo como resultado de las prácticas realizadas en vidas pasadas. Pero la manera más segura y eficaz de despertar a Kundalini es por medio de shaktipat, el proceso por el cual un Siddha Guru transmite su propia Shakti, plenamente desarrollada, al discípulo, activando así la Kundalini dormida y poniéndola a funcionar en su totalidad. Shaktipat es la iniciación secreta de los grandes sabios y se ha transmitido de Guru a discípulo desde tiempos inmemoriales. No es un monopolio de la tradición hindú. Grandes sabios de toda tradición religiosa, tuvieron su propia energía interior despierta y podían despertarla en los demás. Algunos hablaban específicamente de ello y otros no. Si Jesús pasaba su mano sobre alguien, esa persona se transformaba y surgían dentro de ella gran felicidad y amor. Eso no era otra cosa que shaktipat. San Francisco también tenía ese poder. Y fue por medio de shaktipat como Ramakrishna Paramahamsa dio a su discípulo Swami Vivekananda una experiencia instantánea del Absoluto. Son cuatro los modos como un Guru puede transmitir Shakti a un buscador. El primero es por medio del toque. Por la gracia de su propio Guru y mediante una practica intensa, un Guru verdadero ha desplegado completamente su energía Kundalini, de tal forma que llena cada poro y cada célula de la sangre de su cuerpo. La Shakti fluye de él sin cesar y entra en cualquiera que él toque.


En el segundo modo de iniciación, el Guru transmite su energía al discípulo por medio de una palabra, un mantra. El mantra que él da es el mismo que recibió de su propio Guru y que él mismo repitió durante mucho tiempo en el curso de su sádhana. Él ha asimilado plenamente el poder de este mantra y lo ha cargado así con la fuerza viva de la Conciencia. Si el discípulo repite el mantra con regularidad y fe, la Kundalini se despierta por el poder del mantra. Sin embargo, si el discípulo está altamente calificado, es suficiente que el Guru le susurre el mantra al oído para que la Kundalini se active. El tercer modo de iniciación ocurre mediante la mirada del Guru. Cuando mi propio Guru me inició de esta manera, sentí que su energía entraba en mí en la forma de un rayo de luz que pasaba de sus ojos a los míos. La mirada de un Guru así está siempre enfocada en el Ser interior, aunque parezca que mire hacia fuera. Por tanto su mirada puede transmitir fácilmente ese poder de la Conciencia. En el cuarto método de iniciación, el Guru transmite su Shakti al discípulo por medio del pensamiento. Sin embargo, el poder de un Siddha Guru es tan grande que uno puede recibir su Shakti sin ninguna iniciación deliberada. La Shakti que satura su ser también impregna el ambiente que lo rodea, incluidas las prendas que ha usado y las prendas que ha vestido. Por eso, si una persona es receptiva sólo tendrá que acercarse al Guru para recibir esa energía. Así sucedía con mi Guru. Rara vez daba iniciación formal. Pero fluía tanta Shakti de él que la gente recibía shaktipat incluso de sus insultos. A veces le pedía a alguien que se fuera y esa persona tardaba en irse. Entonces mi Guru levantaba el brazo y le tiraba una toalla o algún objeto, gritando: ¡Vete ya! En ese instante la persona recibía el shaktipat.

Los efectos del shaktipat Aunque la misma Shakti se transmite a todos, las capacidades de las personas no son las mismas. Por eso, cuando la Shakti despierta, se manifiesta de diferentes maneras en distintas personas. Una vez, estaba resfriado y un médico homeópata me dio una medicina. -Tómala una vez y te curarás -dijo.


Seguí sus instrucciones y el resfriado se me curó enseguida. Cómo me había recuperado tan rápido, le diije al médico que me gustaría recomendar la medicina a otros. Me dijo: -No, no puedes dársela a nadie más. -¿Por qué no? -le pregunté-, a mi me hizo efecto. -Tu cuerpo no es como el de los demás -dijo-. A los demás no les funcionaría igual. De la misma manera, la intensidad con la que uno recibe shaktipat depende del estado interior, de las acciones pasadas, de la fe y del deseo de recibir Shakti, así como del cúmulo de pecados y virtudes. En algunas personas, la Shakti actúa con gran intensidad; en otras, con una intensidad media y, en otras más, con una intensidad muy baja. Las escrituras dicen que hay veintisiete niveles de intensidad con los que se puede recibir shaktipat, según sea la capacidad para retener la Shakti. Cuando una persona muy capacitada reciba shaktipat, tendrá una experiencia inmediata de su omnipresencia. No obstante, la mayoría de las personas no tienen la fuerza para soportar tal experiencia de inmediato. A unas, el despertar les produce visiones de luces interiores vibrantes. Otras disfrutan una dicha inmensa, y algunas sienten una agitación mental externa. Ciertas personas tienen una sensación de dolor en todo el cuerpo. Otras están indiferentes o se deprimen. Algunas más se sienten embriagadas de amor. Otras tienen experiencias de energía física extraordinaria. Una vez, un hombre de negocios australiano vino al áshram y recibió shaktipat mientras estaba sentado en la sala de meditación. Su cuerpo se llenó de tanta energía que se lanzó a correr por los terrenos del áshram; se movía tan deprisa que nadie lo podía alcanzar e incluso saltó una pared de dos metros de alto. También hay personas que al principio no sienten nada en absoluto. Pero no deben preocuparse, porque tarde o temprano experimentarán la Shakti despierta. Hace tiempo, una francesa vino al áshram. Estuvo ocho días. Al cabo de ese tiempo se acercó a mi y dijo que no había tenido ninguna experiencia de la Shakti y que iba a marcharse. "Muy bien", le contesté. Aquel día salió para Francia. En cuanto tomó su lugar en el avión, la Shakti la invadió y entró en estado de meditación. Cuando alguien recibe Shakti, la lleva donde quiera que va, y tarde o temprano empieza a actuar.


Siddha Yoga El proceso que empieza una vez que Kundalini ha sido activada por un Siddha Guru, se conoce como Siddha Yoga (el yoga perfecto) o maha yoga (el gran yoga). Siddha Yoga es el camino de los Maestros perfectos, el medio por el cual todos los grandes santos y sabios alcanzaron la perfección. El linaje de estos Maestros Siddhas ha existido desde el principio de la creación y su poder se ha transmitido de Guru a discípulo de manera ininterrumpida. Siddha Yoga se impulsa a sí mismo. El proceso de Siddha Yoga continúa sin pausa cuando ha siido puesto en marcha, como una máquina que una vez echada a andar funciona sin ayuda. Cuando se activa la Shakti, el yoga ocurre dentro con espontaneidad. No tienes que hacer un esfuerzo por practicar yoga, éste prosigue sin cesar durante el transcurso de tus actividades diarias. La Shakti sigue desenvolviéndose por dentro, ya seas que trabajes en la oficina o en la fábrica, realices negocios o cuides a los niños. Por eso una vez que Kundalini ha sido despertada, el buscador no tiene que realizar penosas prácticas espirituales. La Shakti misma da a cada individuo las experiencias que le sean necesarias. Todos los yogas clásicos tienen lugar espontáneamente en el buscador cuya Kundalini esté despierta. Por eso se dice que Siddha Yoga abarca todos los demás yogas. Durante la meditación, por ejemplo, pueden ocurrir de manera espontánea posturas yóguicas, cierres y técnicas de respiración. A veces el cuerpo puede temblar y balancearse. Todos esos movimientos, conocidos como kriyás, son manifestaciones de hatha yoga. Ocurren para purificar los canales del cuerpo porque, a menos que estén despejados, la Shakti no puede actuar con toda su fuerza. Las posturas y movimientos concretos que ocurren en un individuo son precisamente los que necesita para purificar su sistema. Esto es algo que hace el Siddha Yoga tan significativo. Cuando practicamos hatha yoga por nuestra cuenta, a menudo no sabemos qué ejercicios necesita realmente nuestro cuerpo y, por consiguiente, puede ser que practiquemos posturas innecesarias o incluso nocivas para nosotros. Pero cuando el hatha yoga ocurre de manera espontánea por la acción de Kundalini, realizamos de modo automático cualquier postura apropiada para nosotros.


Así como el hatha yoga tiene lugar después de que Kundalini ha despertado, también otros yogas tienen lugar espontáneamente en la medida que los necesitemos. El amor brota de adentro, como el bhakti yoga. El conocimiento del Ser empieza a surgir por su propia cuenta, como en el jñana yoga. Empezamos a trabajar en el mundo de modo desinteresado, como en el karma yoga. Las adicciones desaparecen y empezamos a desarrollar cualidades positivas, como la paciencia, el autocontrol, la disciplina y la compasión. Ya no tenemos que hacer un gran esfuerzo para meditar, por el contrario, la meditación simplemente sucede. En meditación podemos ver luces interiores o tener visiones, o escuchar sonidos internos, como en laya yoga. Desarrollamos un gran interés en el canto, en la repetición del nombre de Dios y en la lectura de las escrituras, como en el mantra yoga. Por último, cuando Kundalini asciende al centro espiritual más alto, el sahasrára. alcanzamos el estado de samadhi, el estado de la conciencia de igualdad. ¨Ésta es la manifestación del rája yoga, que culmina con la realización de Dios en nuestro interior. Mucha gente cree que estar en samadhi significa quedarse inerte, como un trozo de madera, pero si eso fuera sí, también un poste estaría en samadhi. El verdadero estado del samadhi es aquel en el que la mente y el intelecto se equilibran del todo, así que experimentamos una absoluta ecuanimidad interior. En este estado, nos hacemos uno con el Ser. Todas las modificaciones de la mente se funden en el Ser y se aquietan por completo. Ése es el samadhi de Siddha Yoga. Es un estado natural en el cual nos volvemos intensamente atentos y activos, y experimentamos la dicha y la quietud interior del samadhi mientras seguimos funcionando en el mundo.

El viaje por el mundo A medida que Kundalini trabaja dentro de nosotros, automáticamente transforma nuestra vida externa, al igual que nuestro estado interior. Cambia la perspectiva que tenemos y comenzamos a ver con nuevos ojos lo que nos rodea. Las relaciones que pudieron ser dolorosas o secas se vuelven alegres y se llenan de afecto. Sentimos un amor siempre creciente por la familia y los amigos, y de manera gradual empezamos a ver que las personas cercanas como diferentes formas de nuestro


propio Ser. Las actividades y las tareas comunes, que pudieran haber sido aburridas o insípidas, empiezan a cobrar un nuevo sabor. Kundalini es una gran fuente de motivación e inspiración. A un escritor lo hace mejor escritor, a un doctor lo vuelve un mejor doctor; a un estadista, un mejor estadista; a un hombre de negocios, un mejor hombre de negocios; a una madre, una mejor madre. En ella descansan todos los talentos y aptitudes y, cuando Kundalini se despierta, esas aptitudes se manifiestan en nuestra vida. Kundalini mejora lo que necesita mejorar; donde tenemos imperfecciones, nos fortalece y equilibra. Se dice que nunca se pueden encontrar juntos perfección espiritual y el placer mundano. Pero cuando seguimos el camino de Kundalini no es así. Una escritura dice: "Donde hay liberación no hay placeres y donde hay placeres no hay liberación. Pero cuando uno recorre el camino de la supremamente bella Kundalini, la liberación, a fin de cuentas, es una creación de la Kundalini; es Kundalini misma. Así que no deberíamos sorprendernos que Kundalini sea capaz de cuidar todos los aspectos de nuestra vida.

El canal central Los cambios exteriores en nuestra vida sólo son una indicación del verdadero trabajo de Kundalini; es en nuestro interior donde crea su milagro. Como se ha dicho antes, el organismo humano contiene 720 millones de nadis o canales. Unos llevan sangre; otras, alimento y algunas llevan prána, la fuerza vital. De todas estas nadis, la sushumná nádi es la de mayor importancia. También conocida como el canal central, la sushumna está localizada en el cuerpo sutil en la zona correspondiente a la columna vertebral física, y se extiende desde el asiento de Kundalini dormida, en la base de la columna, hasta el centro espiritual más alto, la coronilla. La sushumna es el soporte de todo nuestro sistema psicofísico y regula las funciones de todas las nadis. El viaje de nuestra evolución espiritual tiene lugar dentro de ella. El


Pratyabhijnáhridayam dice: "Cuando se abre el canal central, uno experimenta la dicha de la Conciencia". Por lo general, decimos que la Kundalini Shakti dormida reside en la boca de la sushumna, en la base de la columna. Pero de hecho, hay tres diferentes Kundalinis dentro del cuerpo, y cada una de ellas tiene una ubicación diferente. Una se conoce como Prana Kundalini, otra como Chit Kundalini y otra más como Pará Kundalini. Aunque Kundalini puede ser despertada en cualquiera de esas ubicaciones, por lo general, se activa en la base de la columna vertebral. Después que uno recibe shaktipat, Kundalini entra en la nadi sushumna se abre y empieza a extenderse y Kundalini asciende, perforando los seis chakras o centros espirituales que se hallan en su camino.

La purificación interior El prana es el elemento más importante del cuerpo. La Shakti en forma de prana sustenta al cuerpo, a los sentidos y a la mente. De hecho, el universo entero surge del prana; incluso los árboles, los montes y los animales existen gracias a él. Aunque el prana es uno, en el cuerpo humano toma cinco formas para llevar a cabo sus distintas funciones. El prana es el aliento que entra y sale. El ápana expulsa del cuerpo la materia de deshecho. El samána distribuye por el cuerpo las cualidades nutritivas de nuestros alimentos. El vyána está en todo el cuerpo como el poder de movimiento y lo hace funcionar. El udána reside en el sushumna y funciona en dirección ascendente. Cuando Kundalini despierta, se mezcla con los pranas y recorre el cuerpo, purificando los nadis, fortaleciendo y capacitando nuestro sistema para la sádhana espiritual. Ese proceso de purificación es muy importante. Las enfermedades físicas, lo mismo que las cualidades negativas como la ira, la apatía, la envidia y la codicia son producto de impurezas que obstruyen el fluido del prana en las nadis. En cuanto las


nadis se purifican y el prana puede correr sin dificultad por el cuerpo, éste rejuvenece y la mente se vuelve pura. Mientras tiene lugar ese proceso de purificación, las tendencias mentales latentes a manudo salen a la superficie. La nadi sushumna es un almacén de todas las impresiones de incontables vidas. Es su región inferior yacen sentimientos como la lujuria, la codicia, la ira, la inseguridad y la inferioridad; mientras que en la región superior existen cualidades como la paz, la felicidad y el conocimiento. Al ascender por la sushumna, Kundalini expulsa todas las impresiones y sentimientos negativos. A medida que surgen, lo experimentamos. Por ejemplo, si tu mente tiende a agitarse, es posible que tu agitación parezca empeorar durante un tiempo. Si tienes tendencia a ser miedoso, puede suceder que sientas aún más miedo durante un rato. Pero no debes temer esos sentimientos, Kundalini simplemente está trabajando para expulsar todos sus karmas y todas sus impresiones. Como resultado, tu mente se purificará y estas tendencias desaparecerán para siempre. La Kundalini activada expulsa también las enfermedades físicas latentes. Por eso, si tienes una enfermedad latente, es posible que después del despertar de Kundalini te enfermes durante un periodo breve. Eso no significa que haya ido mal. Kundalini es una fuerza inteligente que lo conoce todo y sabe exactamente como trabajar dentro de tu sistema. Sin embargo, es importante cuidar la Shakti interior. Una vez que haya sido despertada por el Guru debes practicar la meditación con regularidad, repetir el mantra dado por el Guru, llevar una vida disciplinada, y así, aumentar tu poder interior. Esto no será difícil, porque una vez que la Kundalini empiece a trabajar, de modo natural comenzarás a interesarte por la practica espiritual. Desarrollarás interés por la repetición del mantra y la meditación y, al hacer estas prácticas, la Shakti de la gracia del Guru harán que den fruto muy rápidamente. Se dice que el trabajo de la Shakti interior y el poder del esfuerzo propio son las dos alas del pájaro que te llevan hacia la meta. Al continuar tu


sádhana, la misma Kundalini te mostrará que prácticas necesitas. La Shakti misma te llevará por el camino correcto. Ésa es la grandeza del yoga que surge por medio de la shaktipat. El yoga de la gracia del Guru nunca es artificial ni forzado. No se te impone nada desde fuera. Todo lo que sucede durante la sádhana de Siddha Yoga es tuyo, es apropiado para ti.

El centro del corazón A medida que Kundalini ascienda por la sushumna, tendrás innumerables experiencias en meditación. Hay un gran cetro espiritual en el corazón y cuando Kundalini empiece a actuar allí surgirá la dicha, ola tras ola. Empezarás a experimentar los niveles interiores y llegarás a saber por qué los sabios han dicho que el mundo interior es mucho más grandioso que el mundo exteriorDurante mi sádhana de meditación visité distintos mundos, tales como el cielo, el infierno, el mundo de la luna y el mundo de los antepasados. Si no crees que hay un cielo o un infierno, haz que tu Shakti interior despierte y medita muy bien; entonces verás esos dos mundos. Al abrirse el centro del corazón empiezas a ver acontecimientos futuros y a oír sonidos muy distantes; o te vienen de modo muy natural otros poderes supranormales. Pero ninguna de esas experiencias tiene mucha importancia, y no debes dejarte atrapar por ellas. No son la meta del viaje interior, sino meras señales indicadoras a lo largo del camino. Además, no todo el mundo las tendrá todas, pero cualquiera que medite de manera sistemática, sin duda tendrá alguna de ellas.

La purificación de los sentidos Durante su viaje ascendente por el sushumna, Kundalini perfora y purifica los órganos de los sentidos, y éstos empiezan a asumir poderes


divinos. Al purificarse el sentido de la vista empezarás a ver objetos lejanos y, con el tiempo, adquirirás la capacidad de ver el universo tal como es: una masa trémula de luz azul. Al actuar Kundalini sobre los demás órganos de los sentidos empezarás a oír armonías celestiales interiores, a sentir emociones de amor por todo el cuerpo, a oler fragancias interiores divinas y a saborear deliciosos néctares interiores.

El sahasrara Por último, después de purificar todos los centros, Kundalini llegará al sahasrara, que se halla en la parte superior de la cabeza, y allí empieza a jugar. Entonces, la dicha vibrará en todos los poros de tu cuerpo y experimentarás la unión con Dios. El sahasrara es un centro extraordinario y dentro de sus amplios espacios se encuentra la diminuta y chispeante luz azul, conocida como la Perla Azul. Esa bella y fascinante luz azul es infinitamente valiosa por ser la forma del Ser interior. El gran santo Tukaram Maharaj la describió en uno de sus poemas: "El Señor del universo edifica una casa del tamaño de una semilla de sésamo y vive dentro de ella". A pesar de que la Perla Azul parece ser diminuta, es una semilla que contiene el universo entero. Es extremadamente sutil y se mueve como un relámpago; a veces en la meditación se le puede ver entrando y saliendo de los ojos. La Perla Azul es la vida misma del ser individual, es el vehículo en el que el alma abandona el cuerpo después de la muerte y viaja a diferentes planos. Para ver esa luz, para que permanezca estable y logres entrar en ella, tendrás que meditar durante mucho tiempo. Pero puedes tener la certeza de que si sigues meditando, al fin la experimentarás por la gracia de Kundalini. Una vez que tu shakti interna haya sido despertada por un Siddha Guru y empieces a andar por el camino de Kundalini, habrás de alcanzar la meta. Un día, al meditar en la Perla Azul, su resplandor se expandirá infinitamente y te darás cuenta de que


tú llevas el universo. Conocerás tu propia realidad divina y entonces la felicidad nunca te abandonará.

LA BELLEZA INTERIOR Una vez, el gran santo Ramanuja fue a una feria y vio allí algo sorprendente. Uno de los más grandes luchadores de la ciudad caminaba detrás de una joven prostituta, sosteniendo una sombrilla sobre ella; la abanicaba y cuidaba con mucha atención. Ramanuja lo observó durante un rato y luego llamó al luchador. -Eres un luchador muy distinguido -dijo- y, sin embargo, sostienes una sombrilla sobre una prostituta y la vas abanicando. Estás tan obsesionada con ella que aunque el calor del sol cae como fuego, parece que no te afecta. ¿Cuál es el secreto de ese apasionamiento? -Señor -dijo el luchador-, me atrae la belleza de la figura de esa mujer. Me fascina tanto que si no la veo no me siento satisfecho. Por eso la sigo. -Si yo te mostrara una belleza aún más grande, ¿qué harías entonces? -La dejaría a ella -dijo el luchador. -Entonces siéntate -dijo Ramanuja. Tocó al luchador en la cabeza y en el corazón, y le dijo que se sentara a meditar. Tan pronto como recibió el toque del santo, el luchador quedó absorto en meditación y percibió la belleza gloriosa y resplandeciente que se hallaba en su interior. Después de levantarse de la meditación, le dijo a la mujer que volviera con sus padres y poco después se convirtió en uno de los discípulos de Ramanuja. Se había dado cuenta de que la belleza que se hallaba dentro de él era mucho más grande que cualquier belleza exterior.


Ese es el efecto de shaktipat. Puede darnos una experiencia tan profunda e inmediata que nuestro entendimiento cambia completamente y adquirimos un gran interés en el Ser.

EN TÉRMINOS CIENTÍFICOS El proceso del despertar de Kundalini ¿puede entenderse en términos científicos? ¿Sería útil tratar de entender ese proceso, no como sustituto de la experiencia, sino como una manera de fomentarla? Es muy difícil explicarlo en los llamados términos "científicos", sólo los aspectos físicos y externos del despertar de Kundalini se pueden describir así. Se pueden estudiar con instrumentos científicos los efectos de Kundalini despierta sobre los órganos del cuerpo, el sistema nervioso, el ritmo cardiaco, y el metabolismo. Pero los aspectos sutiles interiores no se pueden detectar con ningún instrumento, ya que Kundalini es una fuerza extremadamente sutil: es luz pura. Para obtener una compresión verdadera, un científico debería hacer que se despertara su Kundalini para experimentarla por sí mismo, entonces quizás podría describirla en los términos a los que está acostumbrado. Muchos psicólogos y otras personas que participan en investigaciones sobre Kundalini me han preguntado: "¿Cómo podemos hacer que se interese más gente en esto? Cada persona quiere que los demás se interesen por el despertar de Kundalini según su propio enfoque. Un científico quiere interesar a la gente por medio de discusiones o investigaciones científicas, mientras que un yogui quiere interesarlos por medio del yoga. Desde que estoy en Estados unidos, miles de personas han experimentado el despertar de Kundalini. Yo sólo puedo describirlos en los términos que conozco. Ustedes, los científicos, deben tener una experiencia directa y luego podrán describirla en sus propios términos.


Shaktipat empieza donde la ciencia termina. Pero algún día, incluso los investigadores científicos recomendarán shaktipat.

CÓMO RECIBIR SHAKTI ¿A quién da el Guru shaktipat? El guru da shaktipat al buscador que desee recibirlo. No decide dárselo a uno u a otro. Es como preguntar a quién da el sol su calor. Cualquiera te puede decir que quien se tome la molestia de salir y ponerse al sol recibirá su calor, mientras que si se queda en casa no lo recibirá. El sol no tiene favoritos, esa idea no significa nada para el sol. Cualquiera que tenga el Ser en su interior -¿y quién no lo tiene?- puede recibir shaktipat. Si te abres al Guru, su Shakti fluirá dentro de ti. Aun cuando no te la dé, tu puedes tomarla a la fuerza. En el Mahábhárata aparece la historia de un Guru llamado Dronacharya, el más grande maestro de tiro con arco que haya habido jamás en el mundo. Sólo enseñaba a los príncipes. Un día un joven aldeano llamado Eklavya se le acercó y le pidió clases de tiro. El Guru dijo: -¿Cómo te atreves a venir a mi? Yo sólo enseño a príncipes y tú eres un joven sin educación. No quiero tener nada que ver contigo. Eklavya no se desanimó. Miró al maestro de pies a cabeza, lo invocó en el corazón y le ofreció su amor. Luego volvió a su cabaña, moldeó una estatua de Dronacharya y comenzó a adorarla. Cada día seguía la misma rutina. Meditaba en la imagen de su Guru y luego practicaba con el arco y la flecha. Algún tiempo después, todo el conocimiento de tiro con arco de su Guru había pasado a él gracias a la imagen de arcilla. Un día, cuando Eklavya practicaba con su arco, vio un perro y le disparó una flecha entre los dientes. La flecha no hirió al perro, sólo colgaba entre sus dientes. El perro había venido del áshram donde los


príncipes aprendían de Dronacharya a tirar con el arco, y regresó corriendo y aullando. Cuando el Guru vio la flecha entre los dientes del perro quedó atónito. :"Nunca he enseñado este secreto a anide -dijo-. ¿Quién puede haberlo aprendido?" Los grandes maestros a veces guardan para sí mismos los secretos más profundos de sus habilidades. Dronacharya había comunicado a sus estudiantes todos los secretos de su arte, excepto ese disparo tan singular. Llamó a los estudiantes reales y los mandó al bosque a buscar al arquero. Los estudiantes hicieron tal y como su maestro les había dicho y al fin dieron con Eklavya, que estaba sentado en meditación ante la estatua de su Guru. Lo sacaron de la meditación y le preguntaron: -¿Quién disparó la flecha que cuelga entre los dientes de nuestro perro? -Yo lo hice. -¿Quién te enseñó ese disparo? -Lo aprendí de mi Guru. -¿Quién es tu Guru? -Dronacharya. Los príncipes reales se pusieron verdes de envidia. Pensaron: "Nuestro maestro dijo que nos lo había enseñado todo, pero hay un truco que ha enseñado secretamente a ese estudiante". Llevaron a Eklavya ante Dronacharya y le dijeron: -He aquí el que disparó la flecha. Dice que tú le enseñaste el secreto y es evidente que nos lo has ocultado a nosotros. Dronacharya preguntó a Eklavya: -¿De quién aprendiste este secreto?


-Tú no quisiste enseñarme, así que fui a casa e hice una imagen tuya con arcilla -dijo Eklavya-. Medité regularmente ante ella y me hice consciente de mi identidad contigo. Entonces, de manera espontánea, el secreto se reveló en mi interior. Así que el Guru no tiene que decidirse a dar shaktipat, tú puedes obligarlo a que te lo dé, tal como hizo Eklavya. El amor y la devoción tienen un poder tremendo. Mediante ellos puedes obtener lo que quieras del Guru. Una persona recibe shaktipat del Guru según su actitud. Si su actitud es muy buena, yo no tengo que darle shaktipat; lo atrae hacia sí misma. Algunas personas reciben Shakti con sólo leer algunos de mis libros, y hasta más tarde llegan a saber quien soy. Cuando más elevada sea la actitud de una persona, más pronto recibirá Shakti.

DESPUÉS DEL DESPERTAR ¿Puede la experiencia de shaktipat llegar a ser tan poderosa que alguien no pueda soportarla? No. Es verdad que a veces las experiencias son fuertes, pero la Shakti no es una fuerza incontrolable. Cuando la Shakti despierta por la gracia del Guru, dicha gracia asegurará que la Shakti actúe de la manera más apropiada. Pero si alguien trata de despertar a la Shakti únicamente por medio de sus propios esfuerzos, puede tener algunas dificultades. Después del despertar de Kundalini suceden muchas clases de experiencias. A veces, si este despertar ocurre espontáneamente o como consecuencia de una práctica yóguica, sin la ayuda de un Guru, es posible que la persona no entienda lo que sucede y se asuste. Quizás sienta que sus experiencias son síntomas de una enfermedad física o mental: por ejemplo, puede confundirse creyendo que las luces y sonidos interiores son alucinaciones.


A veces, después del despertar de Kundalini, uno puede sentirse cansado, torpe, agitado, enojado o emocionalmente perturbado. O puede experimentar insomnio, sentir indiferencia o negatividad hacia sí mismo y hacia los demás, o incluso sentir como si se estuviera volviendo loco. Al no darse cuenta de que esas sensaciones son temporales y forman parte de un proceso de purificación que finalmente sacará todas las tendencias negativas, algunos buscan métodos para "curarse" a sí mismos y, a menudo, como resultado se vuelven desdichados. A veces toman medicinas o se someten a tratamientos que son física y espiritualmente perjudiciales. Por eso es mejor que nuestra Kundalini sea despertada por un maestro cuya propia Kundalini ya esté plenamente desplegada. Mediante su gracia, un ser así sabe canalizar y guiar la fuerza despertada y asegurarse de que nada vaya mal. Después de recibir shaktipat, ¿tenemos que preocuparnos por conservarlo? Para sostener la Shakti dentro de ti, para mantener la gracia, tienes que tener devoción al Guru y llevar una vida pura. Supón que te estás muriendo de hambre, sin dinero, y que por la gracia de alguien recibes tres dólares. Tomas los tres dólares y te vas de compras. El primer objeto que ves es una armónica. No la necesitas, pero llevado por un capricho te gastas un dólar en ella. Luego ves una pelota. Te gusta y también la compras. Ves algún otro objeto y lo compras. De esta manera has gastado los tres dólares y tu bolsillo está vacío. Lo que realmente necesitas es comida, pero no te queda dinero. Del mismo modo, no debes malgastar la gracia del Guru. Si deseas conservarla, debes ser muy consciente y cuidadoso. Cada día debes pensar en cómo acrecentarla. Habla menos, di la verdad y trabaja para ganar el pan que comes. Todo ello te ayudará a mantener la gracia. Hablas con frecuencia del poder de la Shakti. ¿Qué impide que la naturaleza egoísta haga mal uso del poder?


¿Puede el ego controlar la Shakti? El ego nunca podrá sujetar a la Shakti en sus manos; al contrario, la Shakti aniquilará el ego. La Shakti destruye la ignorancia de los ignorantes. Agudiza la mente de la persona obtusa. La Shakti está allí para desarrollar el entendimiento y la capacidad de contemplación interior, para refinar la inteligencia y para ayudarle a uno con la Verdad suprema. A medida que la Shakti se despliegue, el ego se disolverá cada vez más.

LA MOTIVACIÓN CORRECTA ¿Cuál es la motivación apropiada de alguien que desear recibir shaktipat? ¿Debe desearlo para liberarse a sí mismo o para ayudar a los demás? Para empezar, uno debe querer recibir shaktipat para sí mismo y hacer que la Shakti crezca. Una vez que haya sido dotado plenamente de esa energía divina, podrá pensar en dársela a los demás. Sólo si tú mismo tienes algo, puedes dárselo a otro. Sólo si has llegado a ser perfecto, puedes dar Shakti a los demás. Así que primero aumenta tu propio poder.


EL MANTRA Con sólo repetir el Nombre, lo que no puede entenderse se entenderá. Con sólo repetir el Nombre, lo que no puede verse se verá. JÑANÉSHWAR MAHARAJ


EL MISTERIO DEL MANTRA El mantra es la raíz de todo lo que hacemos en este mundo. Es la base de todos nuestros quehaceres prácticos, así como del yoga, la meditación y el conocimiento. El mantra es uno de los elementos más importantes del Siddha Yoga. Por medio del mantra la Shakti del Guru entra en el discípulo, y al repetirlo hacemos que esa Shakti trabaje con gran fuerza. El mantra es sonido y el sonido resuena en todo lo que hay en el universo. Cuando el agua fluye, emite un sonido de gorgoteo. Eso es mantra. Cuando sopla el viento entre árboles, produce un sonido de susurro. Eso es mantra. Cuando caminamos sobre la tierra, nuestros pasos hacen ruido y eso también es mantra. También dentro de los seres humanos hay un sonido indestructible que surgió por sí mismo y que se repite sin cesar durante nuestra respiración.


El sonido tiene un poder enorme; de hecho, tiene el poder de crear un universo entero. Está escrito que al principio Dios se manifestó como sonido. Las Upánishads dicen que en el principio hubo un sonido que reverberó como Om, y de ese sonido surgió todo. Incluso los científicos modernos están empezando a reconocer, tal como lo hicieron nuestros sabios antiguos, que hay una vibración que resuena sin cesar por todo el cosmos. Esa vibración sustenta toda la materia y es el sustrato de todo. Al igual que pulsa dentro de todos los objetos del universo, pulsa también dentro de nosotros. Esa pulsación interior que podemos descubrir palpitando en la raíz de la mente, es el verdadero mantra y no es sino Kundalini, la energía divina. De esta pulsación interior y por medio de la mátrika shakti surgen infinitas letras y sílabas que dan origen a todos los mundos internos y externos.

El nombre y su objeto Cuando las letras y las sílabas se juntan, forman palabras. Tanto nuestra vida espiritual como nuestra vida mundana son posibles gracias a las palabras; sin lenguaje no podríamos llevar a cabo ninguna de nuestras actividades. Cada palabra que usamos tiene su propio poder y produce su propia reacción. Por ejemplo, cuando vamos a una tienda de comestibles y pedimos una manzana, nos dan una manzana y no otra cosa. Ese es el poder de una palabra común, a la que podemos llamar un mantra mundano. Al igual que una palabra mundana nos pone en contacto con el objeto que es su finalidad, un mantra espiritual nos pone en contacto con la finalidad más alta de la vida humana, el Ser. Un mantra así no es una combinación corriente de letras y sílabas, sino una fuerza viva. El nombre de Dios no es diferente de Dios. Un aforismo del shivaísmo de Cachemira dice: "El mantra es el Señor supremo". Al mantra se le ha llamado el cuerpo sonoro de Dios, es Dios en forma de sonido. En el Bhagavad Gita, el Señor Krishna dice: "Entre los rituales, Yo soy el ritual de la repetición del mantra". Con esto quiere decir que mientras que otras técnicas son medios para alcanzarlo, el mantra es su mismo Ser. Por eso es tan fácil tener la experiencia de Dios al repetir el


mantra. La repetición del mantra da fruto muy rápidamente; el gran santo Tukaram dijo: "Con el nombre de Dios en tus labios, la dicha de la liberación está en tus manos". Esto no es sorprendente cuando cuando consideramos lo rápido que nos afectan las palabras comunes. Una vez, un santo daba una charla sobre el poder del mantra. Decía: -El mantra tiene el poder de llevarnos a Dios. Tan pronto como escuchó eso, un escéptico del público se levantó y gritó: -¡No tiene sentido! ¿Cómo puede la repetición de una palabra llevarnos a Dios? Si vamos diciendo pan, pan, pan, ¿hará eso que el pan se materialice?" -¡Siéntate, tonto! El hombre comenzó a temblar y su cara se enrojeció. -¿Cómo te atreves a hablarme así? -gritó-. Te consideras un santo, pero vas por ahí insultando a los demás. ¿Qué clase de persona eres? -Señor, si lo he ofendido, lo siento mucho -dijo el santo-. Pero dígame, ¿cuál es su sentimiento en este momento? -¿No sabe como me siento? -gritó el hombre- ¡Me siento ultrajado! -Oh señor -dijo el santo-, he usado sólo una palabra injuriosa y ha tenido un efecto muy poderoso en usted. Siendo éste el caso, ¿por qué el nombre de Dios no iba a tener el poder de cambiarlo? Igual que una palabra injuriosa, el mantra tiene su propio poder. No obstante, si queremos obtener todo el fruto del mantra debemos repetirlo con plena conciencia de su significado. El santo Túlsidas dijo:


"Todo el mundo repite el nombre de Rama, incluso los estafadores, los ladrones y los sacerdotes. Pero los grandes devotos repitieron el Nombre de manera muy diferente, porque el Nombre los redimió". ¿Cómo fue que esos grandes sabios asumieron el poder del Nombre? La respuesta se encuentra en un shivaísmo de Cachemira, que explica que el mantra mostrará sus efectos con prontitud sólo cuando entendemos que el que repite el mantra, las sílabas del mantra y el objeto del mantra son uno. La mayoría de las veces repetimos el mantra con el entendimiento equivocado, pensando que las sílabas y el objeto del mantra son diferentes entre sí y de nosotros mismos. Por eso el mantra no nos da frutos inmediatos. Si piensas en ello comprenderás que lo mismo es cierto a un nivel humano. Supón que alguien te llame idiota. Si no aceptas la palabra "idiota" como algo que se refiere a ti, no reaccionarás ante ella. Pero si te identificas con ella puedes enojarte tanto que se te caliente la sangre. Si te identificaras con el nombre de Dios tan fácilmente como te identificas con las injurias, sentirías sus efectos de inmediato.

La influencia del mantra El mantra puede transformar por completo nuestra condición interna. El estado interior lo crean los pensamientos y sentimientos que continuamente surgen de nosotros. Desde este punto de vista externo puede parecer que tenemos identidades fijas: una persona puede presentársenos como abogado, otra como ingeniero, otra como médico, otra como profesor. Pero por dentro somos una masa de Conciencia que cambia sin cesar. Cuando proyectamos el rayo del mantra dentro de esa masa fluctuante, la estabiliza y la enfoca en una sola dirección, la dirección del Ser. Los sabios han dicho que sólo el mantra puede ayudarnos a trascender nuestra confusión, nuestras fantasías y los constantes cambios en la mente.


Además, cuando repetimos el mantra, éste empieza a impregnar los componentes de nuestro cuerpo. Cualquier pensamiento o sentimiento que surja en la mente tiene un efecto inmediato sobre el cuerpo, incluso los médicos reconocen ahora que nuestros pensamientos nos pueden enfermar o ayudar a curarnos. Nuestros pensamientos pasan de la mente al prana, del prana a la corriente sanguínea y, por medio de la corriente sanguínea, a todo el cuerpo. El nombre de Dios fluye por nuestro sistema de la misma manera, sacando las toxinas de la sangre, purificando el prana, liberando la mente de las emociones negativas y haciendo que la alegría surja del corazón. A medida que la influencia del nombre de Dios penetra en la mente, la mente misma se convierte en el Nombre, en otras palabras, la mente se vuelve divina. La repetición del nombre de Dios causa una especie de terremoto en nuestra Conciencia interior. Todos los pensamientos que surgen en nuestra vida diaria se registran en nuestro interior y forman impresiones difíciles de eliminar. Pero cuando repetimos el Nombre, esos pensamientos e impresiones se borran y se graba el nombre de Dios. En cada momento nos convertimos en lo que pensamos. Si el rostro de la ira surge en la mente y nos identificamos con él, nos llenamos de ira. De la misma manera, si repetimos el mantra con gran amor e interés, nos absorberemos en Dios. Por su naturaleza misma, el mantra tiene la capacidad de transformar la conciencia que tenemos de nosotros mismos como individuos, en la conciencia de nosotros como Dios. No debemos considerar la repetición del mantra como una mera técnica. Un gran santo dijo que antes de la iluminación, la repetición del mantra es una práctica espiritual, pero que después de la iluminación se convierte en el néctar más puro. Por eso los grandes santos seguían repitiendo el nombre de Dios, incluso después de alcanzar la liberación. Para ellos, la repetición del mantra no era sólo una práctica, era el logro mismo.


El mantra consciente Hay setenta millones de mantras que pueden encontrarse en los libros u obtener de diferentes maestros. Sin embargo, si un buscador quiere un mantra que lo transforme debe obtener un mantra vivo, uno que esté lleno del poder de la Conciencia. Hay dos tipos de mantra: el chaitanya o mantra consciente y el jada o mantra inerte. Se pueden encontrar mantras inertes en libros o recibirlos de maestros que no han realizado su poder. Un mantra así no tiene fuerza, es sólo un conjunto de letras ineficaz y seco. Pero un mantra chaitanya se obtiene de un Guru, quien a su vez lo recibió de su propio Guru y quien, al desplegar por completo el poder de ese mantra, ha alcanzado la realización del Ser. Detrás del mantra está toda la fuerza de la realización del Guru e inmediatamente empieza a trabajar en el interior del aspirante. A medida que el discípulo repite el mantra, su Shakti dormida despierta y se crea una nueva vida dentro de él. Se dice que una persona tiene dos padres: el padre del cuerpo, quien le da vida por medio de su semen, y el padre espiritual, el Guru, que le da la vida por medio del mantra. Al igual que el cuerpo nacido del semen se alimenta de comida, el cuerpo nacido del mantra se alimenta con la repetición del mantra. Así pues, permite que tu vida se llene de mantra. Repítelo sin cesar, hagas lo que hagas. Si lo repites cuando te vas a dormir, tendrás un sueño muy profundo. Si lo repites cuando despiertas, pasarás un día feliz. Incorpora el mantra a todas tus actividades. Repite el mantra mientras te bañas y repítelo cuando bebas té. Cualquiera que sea adicto a fumar revisará su bolsillo antes de salir de casa para asegurarse de tener sus cigarrillos. De la misma manera, debes hacerte tan irremediablemente adicto al mantra, que siempre estés seguro de llevarlo en el corazón. Se dice: mananāt trāyate iti mantrah "Mantra es lo que protege al que lo repite". El poder del mantra está más allá de tu imaginación. Puedes entender el significado del mantra, pero no puedes conocer su potencia. Puedes contemplar el mantra, pero no puedes medir su fuerza. El


mantra es la fuerza viva de Dios. Así pues, repítelo con respeto. Si dedicas incluso media hora o una hora cada día a la repetición de mantra, funcionarás con mayor eficacia en tu vida mundana y tu corazón se llenará de alegría. Tu Shakti se desarrollará muy rápido, de manera que pronto empezarás a experimentar el Ser.

LA CIENCIA DEL SONIDO La ciencia del mantra es muy grande, ya que el mantra es la escalera por la que alcanzamos la Conciencia sin forma. Según las escrituras del mantra, el habla se manifiesta dentro de un ser humano en cuatro niveles. La mayoría de la gente asocia el habla sólo con su nivel más denso, el nivel del habla articulada conocida como vaikharī. Pero la verdad es la lengua no habla por si sola; el sonido denso surge de un nivel más sutil, madhyamā, que se experimenta en la garganta. Por debajo de ese nivel sutil, hay un nivel todavía más profundo llamado pashyantī, el nivel causal del habla, que se ubica en el corazón. Pero el origen del sonido yace todavía más profundo, en el nivel trascendental del habla que se experimenta en la zona del ombligo y se llama parāvāni. Consideremos cómo surgen las palabras. Al llegar las palabras a la punta de la lengua han tomado una forma densa. Sin embargo, antes de abrirse camino hacia la lengua, han pasado por todos los niveles del habla. El nivel más sutil del habla es paravani. Ésa es la región del sonido puro e inmanifiesto donde no hay dualidad ni no dualidad, Paravani está realmente en todas partes. Es la vibración sutil de la que ha nacido el universo con todas sus formas. Allí, todos los sonidos, todas las palabras y todo el lengua en de la Conciencia pura. Al igual que el huevo del pavo real contiene todos los colores de las plumas del pavo real de manera potencial, dentro de paravani existen todas las sílabas y palabras en forma de semilla indiferenciada. A medida que asciende el sonido, pasa al tercer nivel del habla, pashyanti. En ese nivel, mediante el funcionamiento de la mátrika shakti, el sonido


empieza el proceso de asumir forma, pero aún no está en un estado diferenciado. Cuando el sonido pasa de ese nivel del habla ubicado en la garganta, madhyama, adopta una forma reconocible. En ese punto, las palabras empiezan a crear el mundo de las diferencias dentro de nosotros. Aquí las palabras están ya del todo formadas, si bien aún no han sido articuladas. Finalmente, pasan a la lengua física, el nivel del habla vaikhari, donde se articulan y se pueden oír.

El descenso del mantra El mantra tiene el poder de penetrar esos niveles físicos y sutiles del sonido, borrando nuestro sentido de la diferenciación y llevándonos de nuevo a su origen. Cuando lo repetimos, pasa de los niveles densos a los sutiles, hasta que alcanza la Conciencia pura del cual surgió. En la etapa inicial, repetimos el mantra en silencio al nivel de la lengua, escuchándolo mientras lo repetimos y enfocando la mente en la punta de la lengua, donde el mantra vibra. Después de haberlo repetido durante algún tiempo en ese nivel del habla, el mantra profundiza más y llega al nivel madhyama, ubicado en la garganta. Una repetición en ese nivel equivale a miles de repeticiones con la lengua física. El mantra desciende desde el centro situado en la garganta al nivel pashyanti, en el corazón, en donde sus vibraciones se hacen aún más poderosas. Una repetición en este centro, equivalen a miles de repeticiones en la garganta. Cuando la repetición del mantra ocurre en el nivel pashyanti sentimos ola tras ola de dicha, y adquirimos poderes inusitados; somos capaces de ver y oír lo distante, y de conocer el pasado y el futuro. Aquí, la repetición del mantra prosigue sin cesar y permaneceremos en un estado de embriaguez. Por fin, el mantra pasa del centro del corazón al centro del ombligo, el nivel del habla pravani, donde toca al Ser. Entonces el cuerpo entero quedará saturado por el


mantra y tenemos la experiencia de la Verdad suprema. Así se realiza el poder del mantra. Una vez que un ser humano ha realizado la potencia del mantra, una vez que ha hecho que el mantra toque al Ser, el poder del Ser inunda sus palabras y las hace infalibles en sus resultados. Por eso los mantras de los Siddha yoguis dan fruto inevitablemente. Quien ha realizado el mantra por completo, obtiene todos los poderes del Ser. Cualquier palabra que salga de su boca viene de pravani, el espacio de la Conciencia. Por tanto, cada palabra que pronuncie es un mantra y siempre desempeñará su función.

EL GRAN MANTRA REDENTOR En Siddha Yoga damos dos mantras. Uno es el mantra de iniciación, Om Namah Shivāya, y el otro So'ham. La meta de ambos es la misma, sólo difiere el método de repetición. Om Namah Shivāya se conoce como el gran mantra redentor y como panchākshari, el mantra de cinco sílabas (Om no se considera sílaba, si no el origen de todas las letras). Significa "me inclino ante Shiva". Shiva es la Realidad suprema, el Ser interior. Shiva es la Conciencia que reside en todos. El mantra que el guru da a un buscador es el mantra que él mismo recibió de su Guru. Se le conoce tradicionalmente como el mantra del Guru o el mantra de iniciación. Om Namah Shivāya es el mantra de iniciación de los Siddhas, el linaje de los Maestros perfectos cuyo origen se remonta hasta Shiva, el Guru primordial. Este mantra ha sido transmitido de Guru a discípulo desde los tiempos más remotos y lo respalda con firmeza toda la línea de Siddhas, desde Shiva hasta mi Guru, Nityananda. Por medio del mantra, la Shakti del Guru entra en el discípulo; por eso se le llama el mantra de iniciación.


Detrás de ese mantra hay un gran secreto. A medida que cantamos las cinco sílabas Namah Shiváya, se purifican los cinco elementos que componen el cuerpo. Cada una de las sílabas corresponde a uno de estos elementos: la sílaba na, el elemento tierra; la sílaba ma, el elemento agua; la sílaba shi, el elemento fuego; la sílaba vá, el elemento aire; y la sílaba ya, el elemento éter. Cada sílaba purifica su elemento correspondiente. Mientras el cuerpo y la mente no sean totalmente puros, no podremos beneficiarnos por completo de nuestra práctica espiritual. Así que repetimos Om Namah Shivāya para ayudar a purificarnos. Muchos de los más grandes sabios de los tiempos antiguos repitieron Om Namah Shiváya y se dice que en el seno de este mantra están contenidos todos los mantras. El sabio Upamanyu explicó su secreto así: Si este mantra vibra constantemente en tu corazón, entonces no tienes que realizar austeridades, meditar ni practicar yoga. Para repetir este mantra no necesitas rituales no ceremonias ni necesitas repetirlo en una ocasión propicia ni en un lugar determinado". Este mantra está libre de toda limitación. Puede repetirlo cualquiera, ya sea joven o viejo, rico o pobre. Y no importa en qué estado se encuentre la persona, el mantra lo purifica. Los sabios dicen: "Este mantra es misterioso. Repítelo, repítelo, repítelo. En las escrituras de la India hay una historia acerca del gran sabio Sanand. Estaba completamente absorto en Om Namah Shiváya y lo repetía sin cesar; de hecho, nunca decía ninguna otra palabra. Al fin, llegó la hora de su muerte. Cuando llega la hora de alguien, sea quien sea, los mensajeros de un mundo u otro vienen a llevárselo. Los mensajeros de Shiva vinieron a buscar a Sanand. Mientras lo transportaban hacia el mundo más alto, vio un reino que emitía un humo negro y del que llegaban gritos terribles. Preguntó a los mensajeros: -¿Qué es ese lugar?


-Es el infierno -le contestaron. -Quiero verlo -dijo Sanand. -No puedes -dijeron los mensajeros-. No has repetido los mantras apropiados. -O me lleváis allí -respondió Sanand- o no iré con vosotros al mundo más alto. Los mensajeros no tenían alternativa, así que lo llevaron al infierno. Cuando llegó y vio las almas quemándose en agonía, Sanand se horrorizó. Cuando alguien se sobresalta, da a conocer lo que ha estado pensando toda su vida. Cuando Sanand vio lo que sucedía en el infierno, gritó: "¡Om Namah Shiváya!" La fuerza de toda la repetición que había hecho del mantra, purificó inmediatamente a las almas del infierno y se las llevó al cielo junto a él. Ese es el poder de Om Namah Shivāya. Si lo repites, no importa lo que hayas hecho ni los pecados que hayas cometido: te redimirá.

Cómo repetir el mantra Debes repetir el mantra en silencio, a la misma velocidad a la que hablas. También puedes coordinarlo con la respiración, repitiéndolo una vez con la inhalación y una vez con la exhalación. Repítelo con mucho cuidado, como un avaro cuida su fortuna. Escúchalo mientras lo repites y así tu mente se llenará del mantra. Si repites el mantra cuando inhalas y cuando exhalas, circulará por todo tu cuerpo saturando cada célula de tu sangre. Entonces, incluso la habitación en la que has estado repitiendo el mantra quedará llena de él. En el áshram de la India había una habitación especial donde viví durante mucho tiempo y donde medité y repetí el mantra. Con el tiempo me trasladé a otras habitaciones y esa habitación se mantuvo cerrada. Hace varios años un funcionario del gobierno vino al áshram. Me dijo:


He oído decir a mucha gente que si alguien se hospeda en el áshram puede entrar en meditación muy fácilmente. Lo llevé a la habitación, le mostré el interior y le dije que se sentara a meditar. -¿Qué mantra debo repetir? -preguntó. Si oyes un mantra en esta habitación repítelo -le dije. Cuando salió, dijo: -He oído Om Namah Shiváya surgiendo de las paredes. ¡Toda la habitación lo repetía! El mantra es una fuerza viva. Si lo repites con una concentración total y durante mucho tiempo, impregnará el espacio en el que te mueves.

EL MANTRA NATURAL So'ham (también Ham´sa) es el mantra natural, el mantra del Ser. No pertenece a Oriente ni a Occidente ni a ninguna religión. So'ham es inherente a todos nosotros, se repite siempre y por sí mismo, acompañando la respiración. Mientras este mantra resuena en nuestro interior, hay vida en el cuerpo. En cuanto se para, dejamos de existir. Al entrar y salir el aire en la respiración, produce dos sílabas. El aliento sale con el sonido So y entra con el sonido ham. Cada vez que inhalamos y exhalamos, hay una repetición del mantra So'ham. Ya seamos hindúes u occidentales, repetimos este mantra inconscientemente miles y miles de veces al día. El significado de So'ham es: "Yo soy Eso". Por medio de estas dos sílabas contemplamos nuestra unidad con el Principio supremo.


El prana, la fuerza vital, no es diferente de la Conciencia suprema. Un aforismo del shivaīsmo de Cachemira dice: "La Conciencia se convierte en prana y luego, por medio del mantra, impulsa el proceso respiratorio del cuerpo humano. La energía suprema, Kundalini, late en la forma de la inhalación y la exhalación, y pronuncia constantemente las sílabas ham y so. Ése es el significado de So'ham: es la pulsación divina de la energía suprema. Ham, la sílaba que entra con la inhalación, es la Conciencia suprema del "Yo", el perfecto "Yo Soy", que es Dios. So, la sílaba que sale con la exhalación, es el poder de Dios, la Shakti, que asume la forma del universo. En el momento que nos damos cuenta de que Kundalini es la que repite So'ham, nos liberamos de todo sufrimiento. Trascendemos nuestra individualidad y nos restablecemos en nuestra naturaleza original. El Vijñána Bháirava es uno de los textos más importantes del shivaísmo de Cachemira. Está presentado a manera de diálogo entre Bháirava o Shiva, el Señor supremo, y Shakti, su poder creativo. En él, Bháirava describe 112 técnicas de concentración (llamadas dháranás) para mantener la conciencia de Dios en nuestro interior. La primera dhárana, la más sencilla y bella de todas, explica la técnica para practicar So'ham. Bháirava dice: "Oh Diosa, el prana (la exhalación) sale, y el apana (la inhalación) entra. En el lugar donde se funden, uno experimenta el estado del que surge la creación y en el cual se absorbe". La fuente del So'ham es el corazón. Es del corazón de donde surgen las sílabas y es el corazón a donde regresan. Si observas tu respiración notarás que surge del interior con el sonido so, sale del cuerpo hasta alcanzar una distancia de unos doce dedos y allí se disuelve. Una fracción de segundo más tarde, la inhalación surge con el sonido ham y regresa al interior del cuerpo. Durante una fracción de segundo, se funde en el corazón y luego surge otra vez en la forma de so. Entre la inhalación y la exhalación, y entre la exhalación y la inhalación, hay una fracción de segundo absolutamente tranquila y libre de pensamientos. Ese espacio es el espacio de la Verdad. Cuando inhalas y exhalas, escuchando ham y so, debes centrar tu atención en ese espacio todo el


tiempo que dure. A medida que practiques esa técnica, dicho espacio se expandirá gradualmente. Ésta es una sádhana natural, un yoga natural. Se le conoce como ajapajapa, la repetición no repetida del mantra. Como So'ham resuena dentro de ti sin cesar, no tienes que hacer ningún esfuerzo para repetirlo. Lo único que tienes que hacer es percibirlo. No necesitas tener fe. Sólo hay que observar el espacio de la Verdad. Pero como esta técnica es muy sutil, debes practicarla durante algún tiempo para entenderla. Siempre que te sientes tranquilamente, observa tu respiración y escucha el mantra. Si no te dieras cuenta de inmediato de que el mantra siempre se está repitiendo, puedes repetir las sílabas junto con tu respiración. En unos cuantos días serás capaz de sincronizar el mantra con tu respiración. Pronto empezarás a oír el mantra sin esfuerzo. Si lo practicas durante algún tiempo, experimentarás el Ser. En las Upánishads y en los Vedas se recomienda la practica de So'ham. Los sabios shivaítas también dicen que para alcanzar el Ser, uno debe practicar So'ham. El gran sabio Brahmananda cantó: Oh sádhu, contempla el mantra So'ham. / Los dedos no se mueven sobre el rosario, / la lengua no pronuncia las letras. / El mantra se repite dentro por sí mismo. / Obsérvalo....../ Los que contemplan So'ham incesantemente, / desechando las ataduras mundanas, / alcanzan el estado supremo, oh Brahmananda. / Su esclavitud terrena queda destruida.

UNA CUESTIÓN DE ENTENDIMIENTO Una sola repetición del mantra So'ham me lleva a la meditación y a entrar e contacto con el Ser. Durante la meditación parece que impongo So'ham ese


estado ya existente de calma absoluta. ¿Debo continuar repitiéndolo cuando la respiración se detenga y yo haya alcanzado la quietud? ¿Son los mismo la meta y la práctica de So'ham? Si, la meta y la práctica de So'ham son lo mismo. So'ham significa "yo soy Eso", y si lo practicas con total concentración, consciente del entrar y salir del aliento, experimentarás Eso. Sin embargo, la verdad es que no tienes que practicarlo, porque ya eres Eso. El rey Jánaka solía ir a un bosque fuera de la ciudad a practicar allí su sádhana. Se sentaba en la ribera de un río y repetía So'ham. Un día, el gran sabio Ashtavakra pasaba por el bosque y observó que Jánaka repetía So'ham, So'ham, "yo soy Eso, Yo soy Eso". Pensó: "¡Dios mío! ¿Qué le pasa? Nadie puede predecir nunca la manera de enseñar de un gran santo. Sus métodos de enseñanza son únicos. Ashtavakra se sentó frente a Jánaka. El sabio sostenía en una mano un kamandalu, un tazón para agua, y en la otra un bastón en forma de "T" llamado yogadanda, en el que los yoguis apoyan el mentón mientras meditan. Entonces empezó a repetir: -Éste es mi bastón, éste es mi cuenco. Éste es mi bastón, éste es mi cuenco. Cuando Jánaka lo oyó, abrió los ojos y se preguntó: "¿De dónde habrá salido ese pesado?" Luego cerró los ojos y empezó a repetir su mantra de nuevo. El sabio comenzó a repetir su mantra aún más alto: -Éste es mi bastón, éste es mi cuenco. Éste es mi bastón éste es mi cuenco. Otra vez Jánaka abrió los ojos y miró al sabio y de nuevo los cerró y volvió a su mantra. Finalmente, el sabio comenzó a gritar :


¡Éste es mi bastón, éste es mi cuenco! Jánaka se alteró. -Oh hijo de sabio -gritó-, ¿qué haces? -Oh majestad -respondió Ashtavakra-, ¿qué haces tú? -Repito mi mantra. -Yo hago lo mismo -dijo Ashtavakra-. Digo: "Éste es mi bastón, éste es mi cuenco". -Ay hermano -dijo Jánaka-, ¿quién te ha dicho que tu bastón y tu cuenco no te pertenecen? ¿Por qué tienes que gritarlo? -¿Quién te ha dicho que tú no eres Eso? -preguntó Ashtavakra-. ¿Por qué tienes que seguir gritándolo? La práctica de So'ham es una cuestión de entendimiento. Así como el bastón y el cuenco pertenecían a Ashtavakra y no tenía porque decirlo, tampoco tienes que ir repitiendo "yo soy Eso", porque eres Eso.

¿QUÉ MANTRA? Tú das dos mantras: Om Namah Shiváya y So'ham. ¿Debemos alternarlos o usar uno siempre? Si quieres puedes repetir So'ham en la meditación y Om Namah Shiváya en otras ocasiones. Tienes que coordinar So'ham con la respiración y si buscas que realmente sea eficaz, debes permanecer consciente del espacio entre respiraciones. Es difícil hacerlo mientras llevas a cabo tus actividades diarias. Así que para la mayoría de la gente es mejor usar Om Namah Shiváya en el japa. Om, Namah Shiváya y


So'ham tiene el mismo fin e igual poder. Ambos provienen del Om. Ambos pertenecen al linaje de Siddha. Por eso no importa cuál repitas. Lo importante que el mantra que repitas venga del Guru y que sigas con ese mismo mantra. No debes tomar un mantra de un maestro esta semana y otro mantra de otro maestro la próxima semana, y un tercer mantra de un tercer maestro la semana siguiente. Ir así de un mantra a otro es como ir en dos barcas al mismo tiempo. Si intentas poner tus pies en dos barcas caerás al río. No debes cambiar de mantra como cambias de ropa. Una vez que te has decidido por un camino, debes permanecer en él.

FE Y AMOR ¿Cómo debemos repetir el mantra? Cuando el sabio Nárada preguntó a Brahma, el creador. "¿Cuál es el secreto de la repetición del mantra?", Brahma respondió: "El secreto es repetirlo con gran fe y amor". Una vez, había un sadhu que vivía en la ribera de un río. Cerca vivía una lechera a quien él había dado el mantra. Cada día, ella llevaba leche al sadhu con gran devoción. Un día, durante la estación de las lluvias, el río se desbordó. La lechera permaneció de pies a la orilla del río, preguntándose cómo podría llevar la leche a su Guru. Entonces recordó: "Cuando mi Guruji me dio el mantra, dijo: 'Repitiendo este mantra, puedes cruzar el océano de la existencia'. Y éste sólo es un río". Así que cerró los ojos, repitió su mantra con gran fe y caminó sobre agua hasta la otra orilla. El Guru estaba en su habitación. Ella llamó a la puerta y dijo: Bábaji, abre la puerta. Traigo leche para ti. -¿Cómo llegaste hasta aquí? -preguntó él.


-¿No lo sabes? Cuando me diste el mantra dijiste que si lo repetía podría atravesar el océano, y ésta no era más que una corriente pequeña. Cuando sadhu escuchó aquello, se hinchó de orgullo. "¡Qué estado debo haber alcanzado si incluso mi lechera puede caminar sobre el agua con mi mantra1", pensó. Unos días más tarde tuvo que ir a la ciudad. Otra vez el río se había desbordado. Permaneció de pie en la orilla, peguntándose que hacer. Entonces recordó con mucho orgullo: "La lechera cruzó el río por medio de mi mantra". Empezó a repetir el Nombre, entró en el río y se hundió como una piedra. El mantra da fruto según sea nuestra actitud. Si lo repetimos con fe y amor, nos llevará rápidamente hasta la meta. Si lo repetimos con el corazón seco, será mucho menos eficaz.

EL PODER DEL CANTO El Canto es una práctica importante y misteriosa. No es sólo una práctica: el canto es el néctar más fuerte, un tónico que nutre por completo nuestra esencia interior. Si queremos sentir amor, la mejor manera de lograrlo es cantar el nombre de Dios. El canto abre el corazón y hace que el amor fluya dentro de nosotros. Libera una dicha interior tan embriagadora, que con el sólo néctar que genera, podemos entrar en la morada del Ser. Gauranga, Mirabi, Namdev y muchos otros grandes santos alcanzaron la perfección cantando el Nombre. "Oh mente mía, canta el nombre de Dios -cantó el gran Siddha Manpuri-. Cántalo día y noche. Sólo entonces encontrarás el verdadero reposo. Oh Manpuri, cantando el nombre de Dios, libérate de deseos y deléitate en el Ser interior. Este camino es sencillo y trae la dicha más elevada".


Tukaram Maharaj, que fue un gran maestro del Nombre divino escribió: "Al cantar no sólo se rejuvenece el corazón, sino todo el cuerpo". En la actualidad, la gente va a los psiquiatras y a los psicoterapeutas para que les ayuden a eliminar las negatividades del corazón. Jñanéshwar Maharaj dijo que cuando uno canta el nombre de Dios se destruyen todos los pecados de este mundo. El canto no sólo nos purifica interiormente, sino también purifica el ambiente que nos rodea, y llega incluso a las plantas, a los gérmenes y a los insectos. Además, si cantamos el nombre de Dios con gran respeto y de todo corazón, sin ninguna expectativa, podemos alcanzar a Dios en muy poco tiempo. Dios vive en todos los lugares donde se cante su nombre. Es el gran comentarios de Jñanéshwar sobre la Bhagavad Gitá, el señor Krishna dice: "Oh Arjuna, yo no resido en los cielos ni se me ve en la esfera del Sol. Trasciendo incluso la mente de los yoguis. Pero si alguna vez me necesitas, has de saber que me podrás encontrar allí donde haya devotos cantando mi nombre con amor". Ésa es la grandeza del canto. Es un imán que atrae el poder de Dios; al cantar el Nombre divino podemos tener a Dios de inmediato en nuestro corazón. Dios tiene dos aspectos. Uno es su aspecto trascendente y puro, que se encuentra mucho más allá del nombre y de la forma. El otro, es su aspecto personal, que tiene forma y cualidades. El Nombre es ese aspecto personal, que tiene forma y cualidades. El Nombre es ese aspecto personal. El Nombre es el elixir más puro, ya que es la forma misma del Señor. Quien entiende el misterio del Nombre sabe que cuando cantamos el nombre de Dios, tocamos a Dios con la lengua, oímos a Dios con los oídos. Un santo dijo: "Es sorprendente que aunque el néctar del canto sea asequible al ser humano, éste todavía insista en vivir su vida con un corazón triste e indiferente y se prive a sí mismo del amor del Nombre divino". La gloria del canto es inmensa. Tukaram lo explicó de manera muy bella cuando cantó: "Con la dulzura de mi canto embriagaré a los conocedores de la Verdad. Sacaré del samadhi a los grandes yoguis. Haré que los peregrinos abandonen los lugares santos. Mientras cante,


haré de mi propio cuerpo la encarnación del amor. Por la gloria de mi canto, mi cuerpo entero se convertirá en Absoluto".


LA MEDITACIÓN Como el aceite en las semillas de sésamo, la mantequilla en la crema, el agua en el lecho del río, el fuego en la yesca, así, el Ser mora en nuestro interior. Alcanza a este Ser a través de la meditación. SVETÁSVATARA UPANISHAD


EL CAMINO NATURAL Con objeto de alcanzar al Ser se han desarrollado muchas prácticas y técnicas. Algunas personas realizan ceremonias y rituales, pero sólo obtienen fatiga. Otros practican penosas austeridades, pero sólo sienten agitación. Otros empiezan a practicar el yoga, pero se quedan detenidos detenidos en el pránáyáma y en las técnicas de concentración. Y otros inventan sus propias técnicas, alegando que conducen a la Verdad, pero terminan atrapados en sus propios engaños. Sin embargo, es cierto que para tener la experiencia del Ser necesitamos seguir una práctica espiritual. Incluso para alcanzar algo en la vida diaria, tenemos que trabajar por ello. No podemos satisfacer nuestro apetito sólo con leer la descripción de una comida deliciosa. Para satisfacer nuestro apetito tenemos que comer, y de la misma manera, para tener una auténtica experiencia interior, tenemos que seguir una sádhana auténtica. La mejor sádhana no es penosa ni difícil, sino completamente natural. Es la que podemos hacer en nuestro propio


mundo, sin abandonar nuestra familia, nuestro trabajo o nuestras actividades cotidianas. Durante algún tiempo en su sádhana, el señor Buddha realizaba fuertes austeridades. Un día, dos músicos pasaron por el lugar donde se hallaba sentado. Uno le iba diciendo al otro: "No tenses demasiado las cuerdas de tu instrumento o se romperán . No las dejes muy flojas porque no producirá ningún sonido. Sigue el camino de en medio". Estas palabras afectaron profundamente al señor Buddha. Sintió que se habían dicho expresamente para él. En seguida abandonó su severísima sádhana y empezó a seguir una fácil y natural. La meditación es una sádhana natural y todos los sabios y santos la han reconocido como el medio más directo para percibir el Ser. La Bhagavad Gitá dice: Por medio de la meditación se ve el Ser". La meditación es universal. No es propiedad de ninguna religión, ni nación determinadas. No pertenece al hinduismo más que pueda pertenecer el sueño. ¿Existe algo así como el dormir hindú o el dormir cristiano o el dormir musulmán? El sueño es propiedad nuestra y de igual manera nos pertenece la meditación. De hecho, no sólo meditan los seres humanos; todo lo que existe en la naturaleza está en meditación. Cuando un pájaro planea en el aire, está en meditación. Las Upánishads dicen que la tierra mantiene su posición por el poder de su meditación y que el fuego arde por el poder de su meditación.

La meditación en la vida La meditación no es un técnica extraña que tengamos que aprender con gran dificultad y esfuerzo. En nuestra vida ya existe una dosis considerable de meditación, simplemente no nos damos cuenta de ello. Cuando leemos, cuando estudiamos o cuando investigamos, tenemos que enfocar la mente. Cuando conducimos un automóvil o manejamos maquinaria, tenemos que prestar atención. Cuando le explicamos algo a un amigo, tenemos que concentrarnos para hacernos entender y nuestro amigo tiene que concentrarse para entendernos. Los amantes


meditan el uno en el otro. Una madre medita en su hijo. Todo lo que logramos en este mundo lo conseguimos por el poder de la concentración, que no es otra cosa que la meditación Hasta ahora nuestra concentración se ha dirigido hacia cosas mundanas. Pero si sencillamente cambiamos la dirección de nuestra meditación, si la orientamos hacia dentro, estaremos meditando en el Ser. Al igual que la mente percibe el mundo externo cuando se centra en el exterior, cuando mira hacia dentro, ve el mundo interior. Es así de sencillo. La meditación es un camino completo. No sólo aporta experiencias internas, sino que elimina todas las preocupaciones y tensiones de la mente, y limpia los pecados de innumerables vidas. La meditación no es sólo una técnica, es un medio por el que podemos ver la Verdad tal como es. Al meditar más y más sobre la Verdad interior, nosotros mismos nos convertimos en esa verdad. Por la meditación, nuestra conciencia interna se hace cada vez más profunda y nuestra comprensión de las cosas internas y externas se vuelve más aguda. Sobre todo, la meditación aquieta la mente errante y nos establece para siempre en un estado de paz que permanece ecuánime a pesar de lo que suceda a nuestro alrededor. Por la meditación nos hacemos conscientes de nuestra unidad fundamental con todas las cosas. No podemos alcanzar esa conciencia leyendo libros ni escuchando charlas. Sólo la podemos alcanzar por medio de la experiencia directa. Para tener esa conciencia debemos pasar de un estado de conciencia a otro, moviéndonos de manera gradual a niveles cada vez más profundos de nuestro ser. Eso es precisamente lo que sucede en meditación: pasamos del nivel en que somos conscientes de "yo soy el cuerpo", al nivel en el que tenemos la experiencia de "yo soy Dios".

El objeto de la meditación Si quieres meditar con éxito, primero tienes que entender en qué vas a meditar. La gente medita en toda clase de objetos, usando técnicas muy diferentes. Algunos meditan en sus fantasías. Otros meditan en ciertos centros del cuerpo. Pero si examinamos cuidadosamente esas técnicas,


verás que ninguna de ellas te puede llevar al Ser. Si quieres alcanzar al Ser, debes meditar en el Ser. Tienes que meditar en el Testigo interior. Si no entiendes al testigo, irás en dirección equivocada en tu meditación. La verdad es que cuando la mayoría de la gente medita, no medita en el Ser. Al contrario, persiguen a la mente, tratando de eliminar sus pensamientos. Si un ladrón viniera a tu casa, tomarás un palo y tratarás de ahuyentarlo. Pero ¿esa es la manera de meditar? ¿Qué debes hacer en meditación? ¿Debes perseguir la mente o meditar en el Ser? Tu verdadera relación no es con la mente, sino con el Ser. Así que entiende lo que es el Ser. Averigua esto: ¿Tienes tú que conocer al Ser o el Ser es el conocedor de todo?, ¿tienes tú que meditar en el Ser o el Ser es el que está meditando en ti? El Ser es Conciencia. Resplandece por sí mismo y brilla por su propia luz. Sabe todo lo que pasa en tu interior. Por eso no se pondrá a tu alcance. La mente, el intelecto y el ego sólo pueden actuar porque una pequeña parte de la luz de la Conciencia los ilumina. Así que, ¿cómo pueden esos instrumentos internos mostrarse el Ser? Dios no puede ser concebido por la mente, ya que es Dios quien hace que la mente piense. En la Kena Upánishad hay una afirmación: "Aquello que no es pensado por la mente, pero por lo cual la mente piensa, conócelo como el Absoluto". Hace falta una inteligencia muy sutil para captar esto, pero si lo entiendes, no tendrás que hacer ningún esfuerzo para meditar. Sencillamente te darás cuenta de aquello que está meditando en ti. Imagina que durante la meditación surge algo en tu interior. Primero te das cuenta de que hay algo. Luego distingues exactamente lo que es. Lo identificas con un pensamiento bueno o malo, como una imagen o una fantasía. El que te hace consciente de la existencia de ese pensamiento o imagen y de lo que es exactamente no es otro que el Ser, el Testigo. El Ser lo ve todo, dentro y fuera, hagas lo que hagas y ocurra lo que ocurra. La verdadera meditación es conocer a ese conocedor. Así que no trates de imponer condiciones a tu meditación. Simplemente vuelve tu atención hacia dentro y medita en el conocedor


que está siempre consciente. No te preocupes si tu mente da vueltas. Tantas nubes van y vienen por el cielo y, sin embargo, el cielo permanece puro; no le afectan las nubes. Del mismo modo, al Ser no le molestan lo pensamientos. Si enfocas tu atención en ese Testigo, los pensamientos se calmarán por si mismos. Cuando la mente esté libre de pensamientos por completo, la luz del Ser se revelará de manera espontánea. Por eso las escrituras sobre meditación dicen que el verdadero significado de la meditación es la quietud total de la mente. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de aquietar la mente de súbito, por eso los sabios han enseñado diversas técnicas de meditación, según sea la capacidad del individuo.

El mantra De todas las técnicas, una de las mejores es la repetición del mantra. El mantra y la meditación son compañeros, el mantra es una ayuda enorme para la meditación. La mente está acostumbrada a centrarse en un objeto y con el mantra se le da el objeto apropiado. Así como la mente merodea por el mundo exterior cuando le das un objeto externo para que lo contemple, cuando le das el mantra empieza a residir en el mundo interior. Al usar el mantra en la meditación, debes concentrarte en el mantra mismo y tratar de percibir el lugar de donde surge; trata de ver en dónde está vibrando y escúchalo. Repite el mantra como si fuera tu propio nombre, sin hacer distinción entre las sílabas del mantra, el objeto del mantra y tu propio Ser. De esta manera, tu mente se volverá hacia dentro por sí sola y se centrará en el Ser.

La postura Para meditar, tienes que sentarte en una postura determinada. La postura para sentarse, o ásana, es la base de la meditación y debe ser


firme, sí el templo de la meditación ha de ser fuerte. La mayoría de la gente asocia la palabra ásana con posiciones extrañas, tales como la postura del pavo real o la del arado. Pero estas posturas externas no son muy útiles para el que trata de alcanzar el Ser. El significado verdadero del término ásana es una posición en la que uno pueda permanecer quieto y cómodo durante largo rato. Si el cuerpo no deja de moverse la mente también se inquieta. Pero si uno mantiene el cuerpo quieto, la mente poco a poco se aquieta y concentra. Los textos del yoga han descrito muchas ásanas, pero sólo tres son importantes para meditar. La primera es padmásana, la postura del loto; la segunda es sukhásana, la postura fácil; la tercera es siddhásana, la postura perfecta. Si no puedes meditar cómodamente en ninguna de estas posturas, entonces colócate en shavásana, la postura del cadáver, tendido de espaldas sobre el suelo o en un colchón duro. El factor más importante de toda postura de meditación es que la espalda se mantenga recta, ya que cuando la columna vertebral está derecha, la mente se centra espontáneamente en el corazón.

El pranayama Otro aspecto vital de la meditación es el pranayama, el proceso respiratorio. En las escrituras yóguicas se explican muchos métodos de pranayama. Sin embargo, en meditación debes buscar el pranayama que ocurre por sí sólo No trates de controlar tu respiración, sino permite que entre y salga de modo natural. Dios ha creado el prana y el movimiento del prana, y lo ha hecho de manera correcta. Si repites el mantra mientras estás cómodamente sentado en una postura, el prana entrará y saldrá de modo muy natural, acompasado por el mantra, y quedará retenido durante unos segundos. Este es el pranayana natural. Cuando la respiración se estabilice, la mente se estabilizará y no tendrás que hacer ningún esfuerzo por aquietarla. Al seguir repitiendo el mantra en armonía con tu respiración, el prana se aquietará cada vez más y empezarás a profundizar más y más en la meditación.


El secreto de la meditación Estos son los cuatro elementos importantes de la meditación: la meta de la meditación, el Ser interior; el mantra que te pondrá en contacto con el Ser; la postura de la meditación, que debe ser estable y cómoda; el ritmo de la respiración natural, que surgirá a medida que repitas el mantra. Cuando converjan estos cuatro elementos, experimentarás el estado de meditación. No obstante, el verdadero secreto de la meditación en el Ser es shaktipat. Si quieres que a meditación llegue de manera fácil y natural, tu Shakti interior, Kundalini debe ser despertada por la gracia de un Siddha Guru. Entonces ya no tendrás que esforzarte para meditar. La Shakti centrará tu mente en un lugar y, por medio del mantra que te ha dado el Guru, tu conciencia se dejará llevar de manera natural y fácil hacia dentro, hacia el Ser. Pero debes meditar con regularidad y perseverancia, interiorizándote cada vez más profundamente. Así la meditación será una expansión gradual y sistemática de tu verdadera esencia interior. A lo largo del proceso puedes mantener muchas clases de experiencias, pero el estado último está más allá de todas ellas. En ese estado sólo hay dicha; la verdadera meditación es absorberte en Él.

El viaje interior Al acercarse más y más a ese estado de meditación, atravesarás tus cuerpos internos. Aunque normalmente sólo tienes conciencia de tu cuerpo físico, en verdad son cuatro los cuerpos que constituyen la totalidad del sistema humano: el cuerpo físico, el cuerpo sutil, el cuerpo causal y el cuerpo supracausal. En meditación profunda, a medida que Kundalini se expande, se puede experimentar esos cuerpos de manera directa. El cuerpo físico es el cuerpo del estado de vigilia en el que comemos, bebemos y realizamos las diversas actividades de la vida diaria. Nuestra conciencia se centra en los ojos y funciona por medio de los órganos de los sentidos. Cuando estamos en el estado de vigilia, nos


identificamos con el cuerpo y con todo lo que a él se refiere. Si el cuerpo siente placer, creemos que nosotros sentimos placer. Si el cuerpo siente dolor, creemos que nosotros sentimos dolor. Cuando empiezas a profundizar en la meditación, puede suceder que te encuentres rodeado de un aura roja del tamaño de tu cuerpo. Esta luz roja llena todos los canales del cuerpo y, debido a su resplandor, puedes ver circular los fluidos corpóreos por los nervios, las arterias y las venas. Incluso puedes ver cómo el alimento se traslada de una parte del cuerpo a otra. La luz roja representa el cuerpo físico. Al profundizar aún más en la meditación, pasarás del cuerpo físico al cuerpo sutil, que verás como una luz blanca del tamaño del dedo pulgar. El cuerpo sutil es el vehículo en el que tienen lugar los sueños. En el estado de sueño, nuestra conciencia reside reside en el centro de la garganta y funciona por medio de los órganos sutiles de los sentidos, experimentando en sueños placeres y olores sutiles. En ese estado, no sentimos los placeres ni los dolores del estado de vigilia; por ejemplo, si alguien tiene una herida en el brazo, le dolerá durante el día, pero en cuanto se duerma ya no sentirá más dolor. Cuando experimentas el cuerpo sutil en meditación, te darás cuenta de que eres diferente del cuerpo físico. No hablo teóricamente de estos cuerpos. Durante mi propio proceso de meditación los percibí de manera directa, tal como los describo. Si tu Shakti interior está despierta y meditas de modo regular y sistemático, tú también los experimentarás. Con el tiempo, llegarás al tercer cuerpo, el cuerpo causal, que verás como una luz negra del tamaño de la yema de un dedo. El cuerpo causal es el cuerpo en que se duerme profundamente y sin sueños, y cuando lo experimentes en meditación te hallarás en un estado de oscuridad y olvido totales. En ese estado, el ser pequeño se refugia en el Ser universal y ya no serás consciente de que o quien eres. Sentirás una gran paz y tu intelecto se centrará en si mismo. Esto se conoce como el estado del vacío.


El logro final Quien crea que el estado de vacío es el punto más elevado de la meditación, terminará su viaje aquí. Pero si tú continúas meditando con gran amor y una fe profunda en el Guru y en el Kundalini, irás más allá del vacío. Pasarás del plano causal al supracausal, del cuerpo del estado de vacío al cuerpo del estado trascendental, que es el punto brillante de luz azul que se conoce como Perla Azul. Al principio, sólo verás la Perla Azul de vez en cuando. Se moverá sin cesar, pasando velozmente dentro y fuera de tus ojos. Pero si eres un buscador valeroso, si continúas tu práctica con mucha intensidad y tienes gran devoción por Dios y tu Guru, con el tiempo podrás hacer que la Perla azul permanezca quieta. Entonces, si eres devoto de una forma particular de Dios, un día podrás ver la forma que amas dentro de la luz azul. Hacia el final de mi sádhana tuve esa experiencia en meditación. Vi expandirse la Perla Azul hasta que llegó a ser del tamaño y la forma de un ser humano. El cuerpo de ese Ser se componía enteramente de rayos centelleantes de Conciencia y con gran asombro me di cuenta de que estaba viendo al Ser supremo manifiesto, acerca del cual había leído en las escrituras. El Ser me habló, me bendijo y luego disminuyó su tamaño y tomó de nuevo la forma de la Perla Azul. Ésa fue la experiencia que me dio fe en el aspecto personal de Dios sin forma y sin atributos, pero después de tener esa visión, me di cuenta de que Dios tiene el poder de asumir cualquier forma del universo, ¿por qué no ha de ser capaz de asumir una forma humana y aparecer ante un devoto? Sin embargo, si tienes una experiencia como ésta, no la consideres el punto culminante de la meditación. Un día, después que la Perla Azul haya permanecido estable durante mucho tiempo, se expandirá de manera infinita y su luz llenará el universo. Entonces, con gran admiración verás que el mundo entero brilla y resplandece con esa luz azul. Te darás cuenta de que tú mismo eres esa luz y desaparecerá tu sentido de pequeñez. Tu sentido de limitación se desvanecerá y te darás


cuenta de tu inmensidad y de tu gloria. Absorto en la embriaguez de la divinidad, sólo conocerás la dicha y la unidad. Cuando Mansur Mastana alcanzó este estado de unidad trascendental dijo: "Ese lugar es la taberna de los seres en éxtasis. Es la meta de la meditación, es la casa de Dios". Es el país de la dicha eterna, donde no hay pena, ni dolor, ni muerte. Una vez que hayas experimentado ese estado, tu comprensión se y transformará por completo. De la misma manera que en tu estado actual sabes que eres el cuerpo, cuando te hayas establecido en ese estado supremo sabrás que eres Dios. Sabrás que así como las olas surgen del océano y se sumergen en él. Entonces ya no tendrás que cerrar los ojos para meditar, porque donde quieras que estés y hagas lo que hagas, experimentarás el Ser. Verás al mismo Ser en cada partícula del mundo, y ya sea que comas o bebas, des o recibas, vayas o vengas, estés sólo o rodeado de gente, permanecerás inmerso en ese Ser. Ese estado se conoce como el samadhi natural y es el nivel más alto de la perfección. Cuando alguien se halla en ese estado, vive en Dios y actúa en Dios. Todo lo que hace es adoración a Dios. Su ser entero está inmerso en Dios; su éxtasis interior permanece igual en la felicidad o en el dolor, ante el elogio o el reproche, en la salud o en la enfermedad. A una persona así se le llama jívanmukta, aquel que está liberado mientras vive en el cuerpo. Cuando alcances ese estado, habrás cumplido el propósito de la meditación y la meta de tu vida.

DÓNDE Y CUÁNDO MEDITAR Reserva un lugar para meditar -una habitación o un rincón de la mismay purifícalo cantando el mantra. Trata de que no suceda nada que perturbe el ambiente. Las vibraciones de la meditación se acumularán en el lugar donde medites con regularidad y, al cabo de un tiempo, te será muy fácil meditar allí. Por la misma razón debes tener ropa especial y un tapete para meditar. No las laves con frecuencia, ya que la Shakti se acumulará en ellas y te facilitará la meditación.


Si es posible, medita a la misma hora cada día. Las primeras horas de la mañana, entre las tres y las seis, son las mejores, pero puedes meditar a cualquier hora que sea conveniente. Si te acostumbras a meditar a una hora determinada, tu cuerpo desarrollará el hábito de la meditación. Si no puedes meditar en ninguna otra hora, está bien hacerlo tendido en la cama por la noche antes de dormir. Entonces, si entras en meditación, ésta continúa toda la noche.

El método de la meditación Siéntate tranquilamente y dirige tu atención hacia dentro. Quédate muy quieto y concéntrate en tu Ser interior o lleva tu atención al mantra, ya sea Om Namah Shiváya o So'ham. Deja que el mantra te lleve hacia dentro. Cuando aparezca un pensamiento en tu pantalla interior, no trates de borrarlo. Al contrario, considera que ningún pensamiento ni fantasía es distinto de la Conciencia que es la meta de tu meditación. Recuerda que la mente no es más que una forma contraída de la Conciencia y que se fundirá de nuevo en Ella en cuanto deje de pensar que es la mente. A fin de cuentas, ¿de qué se componen las imágenes de tu mente? ¿Están hechas de algo material o están hechas de Conciencia? A los caramelos se les da forma de caballos, camellos o perros, pero tengan la forma que tengan, siguen siendo de azúcar. De la misma manera, aunque la Conciencia se ha convertido en innumerables pensamientos, todos ellos están hechos de Conciencia. Si comprendes esto, tendrás una meditación muy buena. Deja que tu atención esté en el momento presente. No le permitas vagar. Si estás del todo presente, Dios también está presente. Absórbete en meditación. Sea cual sea el sentimiento que surja, déjalo ser. No te asustes. Comprende que todo lo que sucede en ti y en torno a ti es una manifestación del Ser. Está bien tener visiones, pero no son necesarias. Lo más importante es alcanzar la paz y la felicidad interiores. Ésta es la meta de la meditación. Cuando todos los sentidos se aquietan y sientes


la dicha, estás en meditación. Medita con esa conciencia: "Yo no soy diferente de Dios ni Dios es diferente de mi". Medita en tu Ser. Honra tu Ser. Conoce a tu Ser. Dios vive dentro de ti como tú mismo.

CON QUÉ FRECUENCIA SE DEBE MEDITAR ¿Con qué frecuencia se debe meditar? La meditación debe convertirse en tu rutina diaria. Así como no puedes vivir sin dormir o sin comer, no deberás vivir sin meditar. Si meditas cada día, recogerás grandes frutos con el tiempo. No creas que en el momento que te sientes y cierres los ojos, Dios se manifestará ante ti. Eso no sucederá, a menos que seas sumamente digno. A diario tienes que hacer un esfuerzo disciplinado. Los niños ponen cada día monedas en una alcancía y con el tiempo acumulan muchas. Del mismo modo, tus meditaciones diarias se irán acumulando y rendirán fruto a medida que pase el tiempo.

SI MEDITAS EN EXCESO ¿Por qué debemos limitarnos a meditar una hora y media cada día? No es que sólo puedas meditar una hora y media. Lo esencial es que tienes que aumentar la duración de manera muy gradual. Debes meditar según la capacidad de tu cuerpo físico. Si meditas en exceso, tu cabeza se calentará demasiado. El que medita tiene que comer alimentos nutritivos. En nuestra cocina usamos nueces de la India, mantequilla clarificada, pistachos, pasas y otros alimentos que nos dan gran vigor.


En la médula de los huesos hay un fluido amarillo brillante llamado ojas. Es un producto del fluidpo sexual y da vigor y capacidad de memoria. Si meditas mucho pero no proporcionas comida nutritiva a tu cuerpo, el fuego de la meditación empezará a consumir el ojas y entonces te sentirás cansado y torpe, perderás tu entusiasmo. Si quieres meditar durante largos períodos, no sólo debes comer alimentos nutritivos, sino también ser cálibe y conservar tu fluido sexual. Puedes meditar dos veces al día, una hora por la mañana y una hora por la tarde, siempre que bebas leche y comas alimentos dulces como la fruta. Debes ser muy cuidadoso con los alimentos que comas. Una vez despertada la Shakti, la meditación tiene una fuerza tremenda; es como un gran fuego. En Occidente la gente cree que la meditación purifica los nervios y los aires vitales, fortalece el cuerpo y limpia la mente. Entonces la mente se aquieta y uno se establece en el Ser superior.

EL AMOR POR LA MEDITACIÓN Para meditar con éxito debes tener un interés genuino. Si sientes verdadero amor por la meditación, no tendrás que esforzarte para encontrar tu realidad más profunda, la descubrirás fácilmente. Te contaré una historia que lo ilustra. Akbar fue un gran rey mogol de la India. Un día salió a cabalgar por el bosque. Cuando llegó el momento de hacer sus oraciones de la tarde, se bajó de su caballo, extendió su tapete de meditación al lado del camino y empezó a orar. Mientras lo hacía, pasó por allí una mujer. El esposo de esa mujer había ido aquel día temprano a recoger leña en el bosque. Todavía no había vuelto, a pesar de ser ya más de medio día, y ella sentía inquietud por él. Había salido a buscarlo preocupada por su ausencia, e iba caminando muy deprisa. Por ir tan rápido pisó el tapete de meditación de Akbar sin darse cuenta. Este se enfureció, pero no pudo decir nada porque en la religión islámica está prohibido hablar durante las oraciones. El incidente le irritó tanto que no pudo dejar de pensar en él. En vez de


beber el amor de Dios mediante la oración, sólo bebía el veneno de la ira. Cuando la mujer se hubo alejado un poco, vio a su marido que se aproximaba por la dirección opuesta. Corrió a su encuentro, lo abrazó y empezó a caminar hacia su casa con él. Pronto llegaron al lugar donde Akbar había estado orando. Para entonces ya había terminado y estaba sacudiendo su tapete de meditación. Cuando vio a la pareja que venía hacia él, el fuego de su cólera se encendió de nuevo y gritó a la mujer. -¿Qué clase de persona eres? ¿No tienes vergüenza? ¿No tienes ningún sentido de lo correcto? La mujer se asombró. No sabía que hubiera hecho algo incorrecto, había pisado el tapete de meditación de Akbar sin darse cuenta. -Majestad -dijo-, ¿podéis decirme qué ha sucedido? El rey gritó: -¿No lo recuerdas? ¡Estaba tratando de absorberme en el amor del Señor, pero tú viniste y pisaste mi tapete de meditación! -Majestad -dijo la mujer-. Lo siento mucho. Iba corriendo para encontrar a mi marido y estaba tan absorta pensando en él, que no me di cuenta de que vos y vuestro tapete de meditación estabais frente a mí. No obstante, majestad, hay una cosa que me desconcierta. Vos estabais rezando a Dios, que es mucho más grande que un simple marido. ¿Cómo es que no estabais más absorto que yo? ¿Cómo es que me advertisteis? Debes absorberte en tu meditación, tal como esa mujer se había absorbido en su marido. Entonces no tardarás nada en alcanzar el Ser.


LA MEDITACIÓN TE ENSEÑA A MEDITAR ¿Cómo te iba cuando empezaste a meditar? Al principio meditaba tal como tú meditas ahora. Cuando me sentaba a meditar con los ojos cerrados, mi mente quería ir de acá para allá, pensando en una cosa u otra. Pero al meditar cada vez más, empecé a aprender la manera de entrar en meditación. Descubrí que al hacer sádhana, la misma sádhana me enseñaba a hacer el sádhana. La meditación me enseñó a meditar. Eso también te pasará a ti.

EL MONJE Y LA DIOSA A pesar de que llevo meditando año y medio, todavía no he tenido experiencias importantes. ¿Es que me ocurre algo o estoy esperando demasiado? Abandona tus expectativas. En la meditación, las expectativas son un gran obstáculo. A menudo, cuando ocurren experiencias interiores sutiles no nos damos cuenta de ellas enseguida. Aún cuando ahora parezca que no te sucede nada, sigue meditando y tarde o temprano experimentarás algo. Tus buenas acciones nunca se desperdiciarán. En la India vivía un hombre muy inteligente y respetado que era primer ministro de un rey. Un día se preguntó: "¿Por qué estoy haciendo este trabajo? Lo hago sólo por dinero. Debería dejarlo y adorar simplemente a Lakshmi, la diosa de la riqueza. Así, la riqueza vendrá a mi". Al día siguiente, renunció a su puesto y se fue a vivir cerca de un río. Cada día repetía los mantras a Lakshmi, y la adoraba según la tradición védica. Los rituales védicos son muy científicos. En tiempos antiguos


los sabios solían adorar al dios de la lluvia y, como resultado, no había sequías. De igual modo, se creía que si alguien adoraba a la diosa de la riqueza, sería recompensado con riquezas. Pasaron doce años y el primer ministro no sólo no recibió nada, sino que gastó toda su dinero y se convirtió en mendigo. Al final pensó: "Esto no sirve para nada. No obtendré ninguna riqueza. Tomaré la iniciación de sannyása y me haré monje". Así que se marchó y recibió iniciación como monje. Unos días después, meditaba sentado en la cima de una montaña. Al final de la meditación abrió los ojos y vio una bella mujer fente a él. Relucía como si fuera de oro. Le asombró su belleza. -¿Qué haces aquí?- preguntó él. -He venido a verte -dijo la mujer-. Me invitaste y vine. -¿De qué estás hablando? -preguntó el monje-. Nunca te invité. ¡Soy monje! -¿No recitaste los himnos a Lakshmi durante doce años? -Sí. -Pues yo soy Lakshmi. El monje se postró ante ella y dijo: -Te adoré durante mucho tiempo, pero nunca viniste. ¿Por qué has venido ahora? -Habías acumulado tantos pecados y karmas que tu adoración no podía darte frutos. Al final, cuando hiciste los votos de sannayasa, todos tus pecados se quemaron y te volviste completamente puro. Por eso he venido ahora.


-Pero ahora ya no me puedes servir de nada -dijo el monje. -Sin embargo, no te puedo dejar -dijo Lakshmi-. Me adoraste y ahora tienes que recibir los frutos. -En ese caso -dijo el monje-, dame la riqueza del conocimiento. Lakshmi aceptó. El monje se convirtió en una fuente inagotable de sabiduría y recibió el nombre de Vidyaranya, que significa "el bosque de conocimiento". Escribió un gran libro llamado Panchadashi, que todavía estudian los que aprenden sánscrito. Nunca sabes que karmas arrastras. Has estado acumulando karmas e impresiones durante muchas vidas. ¿Cómo puedes esperar liberarte de todos ellos sólo con meditar durante año y medio? Sigue meditando regularmente y permanece tranquilo. Tarde o temprano, por la gracia de la Shakti interior, te llegará todo.

ESA ALEGRÍA ES LA REALIZACIÓN Estoy impaciente por alcanzar a Dios. ¿A que Dios quieres alcanzar, al tuyo o al ajeno? Quiero alcanzar a mi ser. Dios existe en tu interior, así que podrás verlo. Pero en meditación nunca he visto luces ni he tenido visiones. Si quieres ver una luz, puedes mirar el sol. La luz es igual dentro y fuera. La buena meditación consiste en no ver nada. Cuando dejas de ver, experimentas algo realmente. Está bien tener visiones, pero Dios está más allá de ellas. El estado de Dios es sereno. Es un estado de calma


absoluta. Si quieres tener visiones, las tendrás, pero tenerlas no significa que tu trabajo haya concluido. ¿Qué experimentas cuando meditas? A veces, cuando inhalo mientras repito el So'ham, siento risa. ¿Puedes explicar ese estado? Dura sólo un segundo. Debes hacer que dure más. La alegría es el verdadero logro. El estado en el que ham se funde en el interior, antes de que surja el so, es la Verdad. Éste es el misterio de los Siddhas. La naturaleza de tal estado es alegría y amor. Al meditar más y más, tu corazón empezará a rebosar amor. Entrarás en un estado en el que te reirás como si estuvieras embriagado. No digo que te embriagues, sólo te estoy diciendo que el amor y la felicidad deberían brotar de tu interior espontáneamente. Dios es alegría, no es una montaña ni una luz. Viajar a diferentes niveles es mediocre, Dios está más allá de todos los niveles.

LA EXPERIENCIA DE UN SER REALIZADO ¿Cuál es la experiencia de un ser realizado? ¿Experimenta al Ser sin atributos o sigue viendo colores deslumbrantes y luz azul? La experiencia última de Dios está más allá de todos los atributos, está más allá de todas las formas y colores. Cuando uno está en ese estado, la mente ya no existe para hacer distinciones entre rojo, blanco, negro y amarilla. En el camino hacia la realización, uno tiene muchas experiencias y visiones, pero la experiencia de la realización las trasciende todas. Está más allá de la descripción, las palabras no la pueden captar. No tiene sombra, ni forma, ni género. Cuando la sal cae al océano, se funde en él. Pierde su individualidad y se absorbe en el


océano. La experiencia última es así. Un santo dijo: "Cuando percibí la manifestación divina de Dios, me perdí completamente en Él. Ya no me conozco a mi mismo". Al entender cada vez más la Verdad, irás incluso más allá del estado de entendimiento. Al meditar cada vez más en la Verdad, el meditador y el objeto de la meditación se fundirán, y ese es el estado de la experiencia última. A veces la gente dice: Estaba meditando y no se lo que me pasó durante un rato". Este no saber es la experiencia de Dios. Sin embargo, cuando un ser realizado está en meditación y se sale aunque sea un poco del estado último, tiene visiones y ve luces muy suaves y bellas. Las ve cuando su mente está interiorizada, pero sus modificaciones no están del todo quietas. En cuanto va más allá de esas modificaciones interiores, ya no verá luces ni visiones. Los conocedores de la Verdad han descrito dos estados de samadhi interior: savikalpa, el samadhi con pensamiento, y nirvikalpa, el samadhi que está más allá del pensamiento. En el estado de savikalpa uno experimenta al Ser como una luz deslumbrante y colores brillantes. En el estado de nirvikalpa ni siquiera esos existen, porque ya no hay nadie que los vea.

LA MEDITACIÓN MÁS ELEVADA Cuando llegues al final de tu práctica de meditación, te darás cuenta de que todo es el Ser. Ya que es así, ¿por qué no lo adviertes desde el principio y meditas con la conciencia de que el Ser está en todas partes? De este modo ya no tendrás dificultades con la meditación, porque siempre estarás en meditación. Una vez, un discípulo se acercó a un santo y le pidió que lo instruyera espiritualmente. El santo le dijo:


-¿Qué puedo decirte? Todo es el Ser. Así como el agua se solidifica y se transforma en hielo, el Ser asume formas y se convierte en el universo. No hay más que ese Sr. Tu eres ese Ser. Reconócelo y lo conocerás todo. El buscador no quedó satisfecho. -¿Eso es todo lo que tienes que decir? -preguntó- Eso lo puedo leer en un libro. Estaba perplejo porque el Guru no le había pedido que hiciera hatha yoga ni pranayama, que se afeitara la cabeza o se dejara crecer la barba, ni que meditara en un objeto determinado. -¿No puedes decirme nada más? -preguntó. -Eso es todo lo que tengo que enseñar -dijo el santo-. Si quieres más instrucción tendrás que ir a otro sitio. Así que el buscador fue con un segundo Guru y le pidió instrucciones. Este Guru era muy inteligente y sabía que clase de persona era el buscador. -Te instruiré -dijo-, pero primero tendrás que servirme durante doce años. Desde los tiempos antiguos en la India, el servicio al Guru se ha considerado una gran práctica espiritual. Es una sádhana muy misteriosa, en la que el conocimiento de la Verdad surge de manera espontánea en el buscador mientras trabaja para el Guru. Así que el buscador aceptó esa condición de buena gana y preguntó al Guru qué clase de servicio debería realizar. El Guru llamó al administrador de su áshram y le preguntó: -¿qué clase de trabajo tienes para este buscador?


-Sólo hay un trabajo disponible: recoger estiércol de búfalo -respondió el administrador. -¿Lo quieres hacer? -preguntó el Guru. -Sí -dijo el buscador. El buscador era muy sincero y genuino, así que no se opuso al tipo de trabajo. Estaba dispuesto a pasar doce años recogiendo estiércol de búfalo, porque consideraba que valía la pena cualquier clase de esfuerzo para alcanzar la experiencia del Ser. Día tras día durante doce años, recogió estiércol de búfalo. Un día miró el calendario y descubrió que había trabajado doce años y dos días, así que fue con el Guru y le dijo: -He terminado mis doce años de servicio. Por favor, instrúyeme. El Guru dijo: -Está es mi enseñanza: todo es Conciencia. Sólo el Ser se manifiesta en todas las cosas del universo. Tú también eres el mismísimo Ser. Debido a sus años de sádhana, el buscado se había vuelto muy maduro y en cuanto oyó las palabras del Guru, entró en un samadhi profundo, durante el cual experimentó la Verdad. Pero cuando salió del samadhi dijo: -Guruji, hay una cosa que me desconcierta. Yo ya recibí esa enseñanza, es la misma que me dio el otro Guru. -Si -dijo el Maestro-. La Verdad no cambia en doce años. -Entonces ¿por qué he tenido que recoger estiércol de búfalo durante tanto tiempo para poder comprenderlo? -Porque eras tonto -respondió el Guru.


Ésta es la verdad. Si tuvieras una inteligencia aguda y la capacidad de entender y discernir, ¿qué practicas espirituales necesitarías hacer para reconocer a tu propio Ser? ¿Cuánto tardarás en experimentar esa Conciencia que está manifiesta en todas partes? Sólo es cuestión de reconocerlo y es tan fácil que requiere nada más la fracción de un segundo. Como no posees este poder de comprensión, tienes que meditar. Durante muchos años has vivido creyendo "soy un individuo" y por eso te es muy difícil aceptar inmediata y conscientemente "yo soy Dios". Has estado llenando tu mente de pensamientos y sentimientos negativos hacia los demás y hacia ti mismo, pensando que es insignificante, débil y pecador. Has pasado tu vida atrapado en una identificación limitada. Si tu cuerpo es bello, piensas que tú eres bello, mientras que si tu cuerpo es feo, piensas que eres feo. Si estudias, te consideras una persona culta; si no estudias te consideras ignorante. Cuando surgen de ti la ira, la avaricia, el apego, te identificas con ellos. Esto es el ego, el sentido de la individualidad limitada que te ha atrapado durante innumerables vidas. Para librarte de ese sentido limitado del "yo", para purificar tu mente y tu corazón de manera que puedas aceptar "yo soy la Conciencia", tienes que meditar, repetir el mantra y realizar buenas acciones. Pero si en verdad quieres que estas prácticas den fruto, debes hacerlas consciente de tu identidad con la Conciencia. Debes practicar la sádhana de Shiva, la sádhana de la identificación con la Verdad. Debes mantener tu mente absorta en la idea de Shivo'ham "yo soy Shiva" y So'ham "yo soy Eso". Debes entender esto: "Es Dios quien medita. Todos los objetos de mi meditación son Dios. Mi meditación misma es Dios". Cuando tengas esta conciencia, podrás practicar su sádhana en cualquier sitio y a cualquier hora. No tendrás que cerrar los ojos y aquietar la mente, porque cuando tengas esa conciencia, incluso las actividades de tu vida cotidiana se convertirán en meditación y empezarás a experimentar la Verdad de manera espontánea, hagas lo que hagas.


La meditación en el mundo Mucha gente cree que si quiere seguir el camino de la meditación y la vida espiritual tendrá que abandonar su trabajo y su familia, irse lejos a una cueva y sentarse allí como un tronco. Pero cuando alguien entiende que el Ser está en todas partes, se da cuenta que no hay diferencia entre la vida mundana y la vida espiritual. Entonces no tiene que retirarse de la sociedad. El shivaísmo de Cachemira dice: "Nada existe que no sea Shiva". Por lo tanto, no hay ninguna actividad en este mundo que sea un obstáculo para el camino espiritual, siempre que la llevemos a cabo con amor y con la conciencia de que el Ser reside en todo. Un músico puede buscar el Ser mientras está creando música, con tal de que no lo haga por motivos egoístas. Un maestro puede buscar al Ser por medio de la enseñanza, siempre que enseñe de manera desinteresada. Un hombre de negocios puede buscar el Ser mientras hace negocios, con tal de que los haga sin deseos egoístas. Una madre puede buscar al Ser mientras cría a sus hijos, siempre que lo haga desinteresadamente. Sea cual sea el terreno de tu actividad, si te dedicas tu trabajo a Dios, se convierte en una práctica espiritual. Si realizas tu trabajo sin desear sus frutos, eso también es un gran yoga. La verdad es que cuando meditas en el Ser, sientes más amor por el mundo; tienes más interés en él y una mayor comprensión de él. Mientras te falte conocimiento, este mundo será simplemente un mundo para ti y cada acción sólo será una acción. Pero cuando alcances el conocimiento verdadero, te darás cuenta de que todo lo que hagas es meditación y adoración al Ser. Shankaracharya cantó en uno de sus himnos: "Oh Señor, donde quiera que vaya, camino alrededor de Ti. Cualquier cosa que haga, es adoración a Ti". Este es el entendimiento verdadero y ésta es la conciencia con la que deberías practicar la sádhana. Si puedes reconocer que todo lo que ves dentro y fuera no es más que tu propio Ser, estarás en meditación en todo momento.


EL GURU El verdadero Guru es el que puede revelar ante tus ojos la forma de lo que no tiene forma; el que enseña el camino natural sin ritos ni ceremonias; el que no te hace cerrar tus puertas ni retener tu respiración ni renunciar al mundo; el que te hace percibir al Espíritu supremo dondequiera que se apegue la mente; el que te enseñará a estar tranquilo en medio de todas tus actividades. Sin temor, siempre absorto en la dicha, mantiene el espíritu del yoga entre los placeres. Kabir


¿Qué ES UN VERDADERO GURU? Cuando estaba haciendo mi sádhana, seguí muchos caminos y a muchos maestros. Leí mucho acerca de los santos y llegué a la conclusión de que sólo podría conocer a mi Ser interior con ayuda de un Guru. Y así fue,: lo recibí todo de mi Guru y todavía hoy recibo bendiciones de él. Por eso siempre digo que no hay nada más grande ni más valioso que el Guru. Hoy en día, cada vez hay más gente que anhela la espiritualidad. Pero a pesar del creciente interés por los Gurus, también aumenta la oposición a ellos. Debido al comportamiento de los gurus falsos -los que se llaman gurus sin haber tenido jamás su propio Guru-, algunas personas se enojan mucho cuando oyen la palabra Guru. Nasruddín vivió en una época muy propicia para los Gurus. En su pueblo no había Guru, así que la gente del pueblo fue a él y le dijo: _Nasruddín, nos gustaría que fueras nuestro Guru.


Nasruddín aceptó su oferta. -Mi primera instrucción es ésta -dijo-. Mañana nos juntaremos todos e iremos a pescar. Si alguien asume el papel de Guru sin ser un verdadero Guru, ¿qué puede hacer sino llevarnos a pescar? Hay imitaciones entre todas las profesiones, así que no debe sorprendernos que también las haya entre los Gurus. Esto no significa que todos los Gurus sean falsos. No obstante, está muy bien desconfiar de ellos porque así ejercitamos nuestro discernimiento y aprendemos a elegir un verdadero Guru. Un gran ser dijo que si estamos en compañía de ladrones, podemos distinguir entre un ladrón y un hombre honrado. De igual manera, al observar a un guru falso, podemos aprender las cualidades de uno verdadero. ¿Por qué existen gurus falsos? Es culpa nuestra. Escogemos a nuestros Gurus como escogemos a nuestros políticos. El mercado de los gurus falsos crece porque crece el mercado de los discípulos falsos. Un guru falso ahoga a la gente debido a su egoísmo ciego. Y debido a su entendimiento erróneo y a su propio egoísmo ciego, el discípulo se deja atrapar. Un verdadero discípulo nunca se dejará atrapar por un guru falso. Los falsos discípulos quieren un guru del que puedan conseguir algo con facilidad y a bajo precio. Quieren un guru que les pueda dar samádhi instantáneo. No quieren un Guru que observe disciplina y control personal, quieren uno que practique en su vida licenciosa. Quieren un guru que sea como ellos, que practique terapia con ellos, que baile con ellos, que beba con ellos y los incite a tomar drogas. Pero alguien que se comporta así nunca podrá ser un verdadero Guru. El oro es oro. Nunca se convertirá en latón.


Un Guru no es alguien que brota inesperadamente de algún sitio y reparte enseñanzas. Un Guru no es alguien que va al bosque a contemplar y tiene una visión, y luego vuelve al mundo para dar conocimiento a la gente. Un Guru no es alguien que ha hecho suyas una variedad de técnicas de aquí y de allá y afirma que, siguiéndolas, uno podría alcanzar la Verdad. Un Guru no es alguien que dice: "Yo tengo mucha sabiduría y todos ustedes son ignorantes, así que vengan a recibir mis enseñanzas". De hecho, el Guru no es en absoluto un ser humano. A decir verdad, la palabra Guru se refiere al creador de la gloria de este mundo. En el shivaísmo de Cachemira, se dice que Dios realiza cinco acciones: creación, mantenimiento, disolución, ocultación y otorgamiento de gracia. El Shiva Sūtra Vimarshinī dice: Gururvā pārameshwarī anugrāhikā shaktih “El Guru es el poder de Dios otorgador de gracia". En otras palabras, el Guru no es un individuo, sino el poder divino de la gracia que fluye a través de ese individuo. Ese poder es la misma Shakti que crea y sostiene el mundo. El principio del Guru no es algo reciente. Existía aun antes de la creación del universo y, lo mismo que el agua, la tierra, el aire, el fuego, el éter, ha sido parte de la creación desde que empezó. El principio del Guru está dentro de cada uno en forma del Ser interior, así que cuando presentemos nuestros respetos al Guru, los estamos presentando a nuestro propio Ser. El Guru es el Ser, es únicamente conciencia y Dicha Supremas.

Las cualidades del Guru Un verdadero Guru viene del linaje de los Gurus fundado por Parashiva, el Guru supremo. Por eso, al conocer a un Guru lo primero que deberás preguntarte es: "¿Quién fue su Guru?" Antes de confiar en un ingeniero o en un profesor, preguntas: "¿En qué universidad obtuvo el diploma?" De la misma manera, antes de aceptar a un Guru deberías saber cuál es su linaje. Uno sólo puede convertirse en Guru después de


recibir el mandato de su propio Guru. El linaje de los Gurus debe estar vivo en él. Un Guru debe tener otras cualidades. Debe ser culto, debe haber estudiado diversas escrituras y filosofías espirituales y conocerlas a la perfección. La sabiduría de los autores de las antiguas escrituras era insuperable. Practicaron su sádhana hasta completarla, y sólo escribieron libros después de haber hecho suya la Verdad plenamente. Hoy la gente escribe libros según sus propias ideas, ¿pero cuál es la base de esos libros? ¿Qué sistema filosófico los apoya? El que escribe libros así no puede ser un verdadero Guru, sólo puede divulgar su propio engaño. Shiva dijo a Brahmadeva: "Aquel que se entrega a meros razonamientos, que enreda a sus discípulos en una maraña de chismes, palabras complicadas y discusiones, no puede ser nunca un verdadero Guru". Un Guru genuino tiene pleno conocimiento de la Verdad plasmada en las Upánishads y otras grandes escrituras, y su enseñanza es la misma que la de los antiguos sabios. Pero no basta que un Guru conozca las escrituras. También debe estar bien instruido en las artes y las habilidades de este mundo. Debe conocer todas las áreas de la vida. Está bien que un especialista de oídos sepa sólo sobre el oído y que un cardiólogo sea sólo un experto en el corazón. Pero un Guru no puede estar especializado sólo en un área. Si un Guru ha de guiar a los buscadores que viven en el mundo, debe estar familiarizado con todas sus alegrías y todos sus problemas. Un Guru también debe haber tenido la experiencia directa de Dios. Un verdadero Guru ha visto a Dios, igual que uno ve cualquier objeto del mundo externo. Al meditar en la Verdad suprema, ha experimentado esa Verdad dentro de sí y ha fundido su individualidad con ella. Como resultado, ya no ve el mundo como un fenómeno material sino como la luz de la Conciencia pura. Ve esa luz brillar y resplandecer en hombres y mujeres, en niños, en animales, en árboles, y en si mismo. Para él, tanto la materia como la conciencia son sólo diferentes grados de Conciencia, ya que no ve más que Conciencia en todas partes.


Un verdadero Guru no sólo está iluminado, sino que puede también dar la experiencia de la iluminación a los demás. Como se ha hecho uno con la Conciencia, el poder de la Conciencia se ha establecido en él simplemente para otorgar gracia. Se dice que al igual que una sola llama puede encender muchas otras, la Shakti del Guru puede encender la Shakti interna de muchos discípulos. La fuerza del Ser divino, que vibra dentro de cada ser humano, se escapa sin cesar del cuerpo. Pero el Guru ha acumulado esta energía en su interior y la puede transmitir a los demás. Los rayos de la Conciencia emanan de cada parte de su cuerpo y cualquiera que se ponga en contacto con él podrá recibir su Shakti. El Guru también tiene el poder de controlar la intensidad de la Shakti despierta. Si la energía actúa en un discípulo con demasiada fuerza o con poca, el Guru puede reducir o aumentar su intensidad. Puede mantener el proceso que inició en el discípulo, eliminar todos sus bloqueos internos y hacer que la alegría surja dentro de él. Puede garantizar que la Shakti despierta llevará finalmente al estado más alto. El Guru ha realizado la potencia del mantra y también puede hacer que el discípulo la realice. El poder del linaje Siddha apoya al Guru por completo y una vez que el discípulo ha recibido la Shakti, el linaje está también protegiéndole a él mientras avanza hacia la meta. El Guru es absolutamente necesario en nuestra vida, tan necesario como la fuerza vital. El gran santo Súndardas dijo: "Sin el Guru no hay meditación. Sin el Guru no hay amor. Sin el Guru no hay riqueza. Sin el Guru no hay ecuanimidad mental. Sin el Guru no hay iluminación del intelecto; sin él, no puede haber auténtica sabiduría". La sílaba gu significa "oscuridad" y la sílaba ru, "luz"; un verdadero Guru disipa la ignorancia del discípulo y otorga la luz. Se lleva el entendimiento incorrecto del discípulo, la ilusión de su imperfección y le concede la sabiduría más elevada. Al Guru no le interesa recibir dinero de sus discípulos, sino sólo aumentar sus buenas cualidades y eliminar sus defectos. No necesita


nada de nadie, ya que todo lo que quiere lo tiene en su interior. Sus ojos no se sienten atraídos por las formas bellas, su lengua no está apegada a los sabores deliciosos, ni sus oídos ansían escuchar sonidos dulces. Está del todo libre de la atracción de los sentidos; como bebe constantemente el éxtasis del Ser interior, sus sentidos se han vuelto hacia dentro sólo se deleitan en ese éxtasis interno. La mente del Guru, a diferencia de na persona común, es siempre firme. La mente del Guru nunca se aleja del Ser, igual que una llama o oscila donde no hay viento. El Guru es tan profundo y sereno como el océano. En su corazón sólo hay amor y compasión hacia todos los seres; no hay deseo, ni ira, ni orgullo, ni celos. Para él todas las religiones, todas las acciones, todos los países y todos los seres son iguales. Se ha establecido en sus propias enseñanzas y, aunque ha terminado su sádhana, practica siempre lo que enseña a los demás. Nunca romperá su propia disciplina. Sigue un celibato estricto y por ello su fluido sexual discurre siempre hacia arriba; gracias al poder de este fluido sexual ascendentes capaz de dar shaktipat. Aunque vive en un estado que se encuentra más allá de conceptos tales, como virtud y pecado, el Guru observa una conducta virtuosa y sólo con estar en su compañía un discípulo empieza a mantener buena conducta. ¿Qué puede ganar un discípulo al seguir a alguien que no sea disciplinado y puro? Un discípulo sólo se puede beneficiar de un Guru que enseñe el camino perfecto, cuya compañía lo edifique y le haga experimentar cambios revolucionarios en su interior. Si vive con alguien así o pasa algún tiempo en su presencia o incluso escuche sus charlas, se transforma de manera automática, sin ningún esfuerzo. Tukaram Maharaj dijo: "La gloria del Guru es insondable. Ni siquiera es suficiente compararlo con la piedra filosofal. La piedra filosofal tiene el poder de transformar metales comunes en oro, pero no puede convertirlo en piedras filosofales. Sin embargo, un Guru verdadero puede convertir a un discípulo en un Guru como él". El Guru es nuestro máximo benefactor. Destruye nuestra confusión y nos revela nuestra verdadera naturaleza y el propósito de la vida. Nos


ayuda a desarrollar amor por Dios y nos lo revela desde nuestro interior. El misterio del Guru es muy grande. Sólo con estar en su compañía podemos experimentar a Dios directamente. Eknath Maharaj dijo: "Oh amigo mío, desde que recibí el bálsamo de la gracia del Guru, sólo veo a Dios donde quiera que mire. Dentro veo a Dios y fuera veo a Dios. Dios es lo único que veo en este mundo". Ése es el poder de la gracia del Guru.

EL OJO PARA VER AL SER Si me decido a conocer a mi Ser, ¿para qué necesito un Maestro, si esencialmente estoy dialogando conmigo mismo? ¿Puedes decirme que has aprendido en tu vida sin ayuda de alguien? Aprendiste a caminar gracias a tus padres. Aprendiste de ellos a pronunciar incluso palabras tan sencillas como "mama" y "papa". En la escuela primaria y en la secundaria, todo lo aprendiste de tus profesores. De igual modo, cuando se trata del Ser tienes que aprender de un Guru. Si fueras capaz de conocer al Ser por ti mismo, te lo agradecería, porque entonces podría decirles a los demás que también ellos pueden conocer al Ser sin ayuda. No te obligo a que tengas un Guru, ni insisto en que estés con un Guru continuamente. Te digo que conozcas a tu propio Ser. Si puedes conocer a tu Ser sin un Guru, créeme, sería una gran ayuda para mí. Pero la verdad es que para comprender al Ser, necesitas que alguien te lo muestre. Es muy fácil conocer a los demás, pero es muy difícil conocer a tu propio Ser. El mundo está lleno de científicos, psicólogos, artistas, bailarines y otros con distintos talentos y habilidades. Aunque son expertos en su profesión, ¿cuántos de ellos se conocen a sí mismos?. Para conocer a tu Ser debes llegar al verdadero centro de ti mismo. Cuando te miras en un espejo, ves tu pelo, pero sólo si lo miras. Ves tus ojos sólo si los miras. Si no miras tu cuerpo no ves ninguna parte de él.


Del mismo modo, para ver a tu Ser tienes que saber donde mirar. Para eso necesitas un Maestro, un guía. Un Guru no es algo inútil y sin sentido. Si la gente cree que un Guru es innecesario es porque ciertos gurus se hacen innecesarios a los ojos de la gente o porque la gente no entiende al Guru y, al no obtener provecho, no lo considera útil. Muchas personas creen que al seguir a un Guru permiten que su vida caiga bajo el control de otra persona. Un Guru no debilita a las personas ni las mantiene bajo su control; al contrario, las libera de sus dependencias. El trabajo de un Guru no es amarrar al discípulo, sino darle la libertad del Ser. La gente cree que si acepta la autoridad de un Guru, perderá su libertad individual y se esclaviza. Pero cuando están enfermos, no creen que comprometen su libertad por el hecho de ir al médico. Cuando su situación financiera es mala, no creen que comprometen su libertad al obtener un préstamo del banco. Si sus ansias de degustación son fuertes, no les preocupa comer toda clase de comida deliciosa, y si sus ojos quieren satisfacción, no les importa ver toda clase de películas. No consideran que todo esto es una dependencia, pero cuando se trata de acercarse a un Guru o a Dios, enseguida surge la pregunta sobre la pérdida de libertad. No entiendo esa clase de razonamientos. Cuando yo me refugié en mi Guru, me liberé totalmente de las dependencias. Pero si yo aprendo un idioma de un profesor de idiomas, o matemáticas de un profesor de matemáticas, aprendo segúnlas creencias del profesor. No aprendo nada acerca de mi mismo, sólo aprendo la perspectiva del mundo que tiene el profesor. ¿No ocurre lo mismo con el Guru? ¿No llegará a conocer la perspectiva del mundo que tiene el Guru, en vez de descubrir la mía? El punto de vista del Guru no es algo que se te imponga desde el exterior. Si vas a un optometrista, no te da la graduación de sus gafas. Te da una prescripción correcta para ti. De la misma manera, la


perspectiva del Guru es el punto de vista del Ser. Te da el ojo para ver al Ser. En el transcurso de la historia ha habido muchos líderes que llevaron a sus seguidores a la destrucción. Estoy seguro de que esos seguidores creían haber escogido al maestro apropiado para ellos. Si fueron destruidos, hubo algún defecto en su manera de elegir. Por eso, cuando alguien va a escoger un Guru debe ser muy inteligente y estar muy alerta. Tiene que hacerse unas cuantas preguntas: "¿Quién hizo Guru a ese Guru? ¿Está haciendo negocio como Guru o realmente sigue una disciplina espiritual? ¿Cuál ha sido el propósito de sus enseñanzas? Al estar con él, ¿he aprendido acerca de mi propia valía o de la valía de los demás? ¿He obtenido el conocimiento de la Hermandad Universal? ¿Me sumergen sus enseñanzas en una confusión más profunda y aumentan mi esclavitud o me enaltecen?" Un buscador debería reflexionar sobre todos esos aspectos. Uno necesita tener buen ojo para reconocer a un verdadero Guru. En la India hay un hermoso refrán sobre los Gurus: "Antes de beber el agua, fíltrala muy bien; antes de aceptar a un Guru, examínalo con cuidado". Acepta a un Guru sólo después de conocerlo bien. No aceptes a alguien como Guru sólo porque te han dicho que es un Guru. Nunca tengas fe ciega.

EL AGUA DE UN ZAPATERO En el estado de Rajastán, en la India, vivió un zapatero remendón llamado Rávidas, que fue un gran Siddha. Muchas personas solían ir a él y en su compañía sentían paz y felicidad. El primer ministro del reino oyó hablar de Rávidas y fue a verlo. Volvió al palacio lleno de paz y le dijo al rey: -Hay un gran santo que vive en la ciudad. Estoy seguro de que, si vas a verle, será capaz de daros algo de paz.


Este rey era muy desdichado. Tenía muchísima riqueza y poder y todas las demás cosas que producen inquietud en la gente. No tenía nada que le diera paz. Pero cuando el primer ministro le sugirió que fuera a ver a Rávidas, empezó a refunfuñar. -Es un zapatero remendón -dijo-. ¿Cómo puede un rey pedir instrucciones a un zapatero? Pero el primer ministro insistió. -Oh majestad, estáis muy inquieto. Estoy seguro que Rávidas puede ayudaros. Por fin el rey aceptó ir a ver al santo. Esperó a que hubiera una gran fiesta en la ciudad. Cuando estuvo seguro de que todo el mundo estaba en la celebración, se disfrazó y se fue a la tienda de Rávidas. Entró, saludó al santo y dijo: -Soy muy desdichado y me falta paz. Por favor, dame algo que traiga paz a mi corazón. Rávidas era onnisciente. Sabía quien era el rey y conocía su estado mental. Junto a su mesa tenía un recipiente lleno de agua, en el que sumergía las piezas de cuero antes de trabajarlas. Rávidas vertió parte de esa agua en un vaso y se la dio al rey. -Bebedla -dijo. Cuando el rey vio que el agua era de un color rojo oscuro y que olía a cuero, sintió repugnancia. "Yo soy un rey -pensó-. Y de todos modos ¿para qué he venido aquí?" Se volvió de espaldas al santo y fingió que bebía, pero en vez de hacerlo derramó el agua en su camisa. Luego, rápidamente se inclinó ante el santo y se fue. Cuando el rey volvió al palacio, vio que su camisa estaba muy manchada, así que llamó al lavandero real y le dijo que la lavara. El


lavandero se sorprendió al ver la camisa del rey en aquellas condiciones. Después de hacer varias averiguaciones, descubrió que el rey había ido a ver a Rávidas, y que había derramado sobre su camisa el agua del recipiente de piedra del santo. Dio la camisa a su hija, le explicó lo que había pasado y le dijo que la lavara muy bien. La hija era muy inteligente y pura, y conocía el poder de Rávidas. Así que tomó la camisa y sorbió todas las manchas. Luego la lavó y se la entregó a su padre para que se la devolviera al rey. A partir de aquel día, la chica tuvo meditaciones muy profundas y su estado empezó a ser más elevado. Al cabo de unos años, había alcanzado un estado tan alto que a gente empezó a sentir en su presencia la misma felicidad que que sentía en compañía de Rávidas. Mucha gente iba a recibir sus bendiciones y entre ellos fue el primer ministro. Después de verla acudió al rey y le dijo: -Oh majestad, todavía estáis muy inquieto y sois desdichado. ¿Por qué no vais con esa chica extasiada a ver si puede daros algo de paz? El rey se sentía reacio: al fin y al cabo sólo era la hija de un lavandero, pero su inquietud le causaba mucho dolor. Al final superó su mala disposición y fue a la habitación de la chica. Se quedó de pie ante ella y dijo: -Soy muy desdichado y me hace falta paz. Por favor, dame tu bendición para que pueda alcanzar la paz. La chica lo miró con gran asombro. -Oh majestad -dijo-. Todo lo que tengo lo recibí de lo que vos desperdiciasteis. Todo lo que tengo lo obtuve absorber el agua de Rávidas en la camisa que disteis a mi padre para que la lavara.


Ése es el valor de la gracia del Guru. Para recibir de él la Verdad, no tenemos que recibir instrucciones. Es suficiente con absorber su Shakti. Pero primero tenemos que comprender su valor.

EL DESTINO DE LOS SANTOS ¿Son Gurus todos los seres plenamente realizados? No todos los seres plenamente realizados son Gurus. Algunos se convierten en Gurus y otros permanecen retirados del mundo. A pesar de que el estado interior de todos los seres realizados es el mismo, sus acciones externas difieren, según sea su destino y las austeridades que han realizado. Por ejemplo, Jánaka fue un rey que tenía setecientas reinas, pero su discípulo Shuka era un renunciante que iba siempre desnudo. A pesar de que Hánuman alcanzó el mismo conocimiento que Jánaka y Shuka, siguió siendo un sirviente. Vasishtha explicaba la meditación, pero él estaba siempre ocupado en realizar rituales. Bhartrihari dijo que es muy difícil entender las costumbres de los grandes seres. Algunos actúan como santos, otros como locos, otros como fantasmas. Algunos permanecen desnudos y utilizan tierra como cama. Otros viven como reyes, rodeados de riquezas y lujo. Algunos están completamente serenos y nunca hablan. Otros van por ahí renegando. Algunos son muy activos. Otros se tumban como pitones y nunca se mueven. Pero sea cual sea su comportamiento, todos esos Siddhas han alcanzado el mismo estado de perfección interior. Los buscadores crecen espiritualmente sólo con entrar en contacto con ellos. En el estado de Maharashtra, cerca del áshram, vivió un gran santo llamado Nana Auliya. Se tendía en el camino durante todo el día, pero nadie lo molestaba porque todos sabían que era un santo. Un día, el oficial el oficial de destino de esa región pasó con un carruaje tirado por caballos. Cuando el conductor vio a Nana Auliya tumbado en medio de


la carretera, detuvo el carruaje. El oficial de distrito se enfureció. Dijo al conductor: -¡Dile a ese idiota que salga de la carretera! -No le voy a decir nada -respondió el conductor-. Puede decírselo usted, si quiere. Así que el oficial bajó del carruaje, se acercó al sabio y lo sacudió. -¡Levántate! -gritó-. ¡Estás bloqueando la carretera! Con eso, Nana Auliya se levantó y dio una bofetada al oficial de distrito. En un instante cambió la comprensión del oficial. Subió al carruaje, volvió a la ciudad y renunció a su puesto. Más tarde llegó a ser un gran santo. Así que hay muchos seres realizados que no actúan específicamente como Gurus, pero que han alcanzado el estado de Guru. Aunque no den instrucciones, sus acciones tienen el poder de orientarnos en una dirección espiritual.

LA PRESENCIA DEL GURU Muchos de tus discípulos afirman tener experiencias de ti cuando no estás presente físicamente. Esto parece ser un acontecimiento normal y natural en la relación entre el Guru y el discípulo. ¿Te das cuenta de ello de manera consciente? Es muy cierto que aún cuando no estoy presente físicamente, mis discípulos sienten mi presencia. Esto se debe a que me he hecho uno con la Shakti. La Shakti se extiende por todo el mundo, de este a oeste, de norte a sur, por arriba y por abajo, y no excluye a nadie. Puesto que existo dentro de mis discípulos en forma de Shakti despierta, pueden


experimentar mi presencia en todos los sitios y en todo momento, vivan donde vivan. No tengo que guiarlos porque reciben la guía a través de la Shakti interior. Si tuviera que guiar a mis discípulos personalmente, no sería un trabajo divino. No sería un yoga espontáneo. La gente lee mis libros y recibe Shakti, luego viene a mí. Sin embargo, aunque la Shakti lo penetra todo, el Guru tiene el interruptor para encenderla. Es exactamente igual que una luz eléctrica: la luz llena la habitación, pero el interruptor está en cierto lugar.

ESTAR CON EL GURU ¿Cuánto se acelera nuestra evolución espiritual si estamos constantemente en la presencia física del Guru? Si estás físicamente con el Guru, tu sádhana progresará con rapidez. Sin embargo, tienes que pensar lo que significa estar con el Guru. No sirve de nada estar con él si sigues haciendo lo que quieres. Si te aferras a tu ira y aumentas tus sentimientos negativos, ¿para qué estar con él? Sólo puedes alcanzar el estado más alto si sigues las enseñanzas de tu Guru, si repites constantemente el mantra que te ha dado y sientes su unidad con él. Sólo entonces podrás de cir que estás físicamente con el Guru. Lo que en verdad necesitas para aumentar el poder de tu sádhana no es la proximidad a la forma física del Guru, sino el amor. Si tienes amor por el Guru y por el Ser, puedes absorber la Shakti del Guru y esa Shakti te llevará al estado más alto. La sádhana más grande es el amor y nada más que el amor.

CÓMO ABRIRSE Es difícil abrirse a otra persona, pero es más difícil abrirse al Guru. ¿Cómo podemos aprender a abrirnos y amarlo?


Ante todo, no es la forma física del Guru lo que debes amar, sino su camino y sus enseñanzas. No tienes que hacer nada para abrirte al Guru. Sólo sigue el camino que te muestre. En él, con el tiempo, experimentarás algo y empezarás a a mar a tu Guru de manera natural. Amar a un Guru no significa ir tras él diciendo: "Oh Guru, Guru, Guru!" Un verdadero Guru nunca aconsejaría eso. Lo único que tienes que hacer es seguir sus enseñanzas.

LA VERDADERA RELACIÓN Gran número de personas siguen a diferentes Gurus en todo el mundo. ¿Dirías que todos ellos experimentan la verdadera relación entre Guru y discípulos? ¿Qué determina esta relación? Si un discípulo encuentra un Guru y se transforma por completo, la relación es verdadera. ¿Es esa transformación manifiesta para los demás? Si alguien experimenta esa transformación interior, los demás pueden verla porque su comportamiento y actitud cambian. Su mente está libre de agitación, su corazón está lleno de alegría y es muy cordial. Sin embargo, hay personas que nunca cambian. Van a un áshram, se quedan un tiempo y cuando se van son los mismos.

EL DISCIPULO A decir verdad, el Guru nunca da ni recibe nada. Siempre está tranquilo. El discípulo tiene que obtener la Shakti del Guru mediante su fe y su amor. Tiene que acercarse al Guru con una actitud propia de discípulo. En todas partes la gente me pregunta: "Baba, ¿cuándo recibe uno la gracia del Guru?" Siempre digo: "Sólo cuando el discípulo concede su gracia al Guru, puede el Guru conceder la suya al discípulo".


Si el discípulo no otorga su favor, ¿cómo puede el Guru dar sus bendiciones? Si la gracia del discípulo está allí, atraerá la gracia del Guru. Si no hay espíritu de discípulo, las enseñanzas del Guru no se pueden arraigar. Una vez, un buscador fue a ver al gran Guru sufi Dho'l-Nun y la pidió enseñanzas. -¿Puedes quedarte conmigo unos cuantos días? -le preguntó el Guru. -No tengo tiempo -dijo el buscador-. Quiero las enseñanzas de inmediato, por favor dámelas ahora. -Muy bien -dijo Dho'l-Nun-. Hay un gran ser que vive al otro lado del río. Ve a verlo y él te dará las enseñanzas. Entregó al buscador una cajita y dijo: -Dale esta caja al santo y dile que vas de mi parte. Pero asegúrate de cuidar bien la caja y su contenido. El buscador tomó la caja y salió para el río. Cuando estaba a medio camino, empezó a oír algo que chirriaba dentro de la caja. Cuando por fin llegó al río, le vencía la curiosidad, así que abrió la caja y miró dentro. Un ratoncito saltó fuera y se fue corriendo. El buscador vio que sería inútil tratar de capturarlo, así que cerró la caja y siguió su camino. Cuando llegó a casa del santo, le entregó la caja y le dijo: -Dho'l-Nun me ha enviado a ti. Me dijo que tú me podrías dar enseñanzas. El santo abrió la caja y miró dentro. -¿No había nada en esta caja? -preguntó.


-Si -dijo el buscador-. Había un ratón, pero en el camino abrí la caja y se escapó. -¿Qué te dijo Dho'l-Nun? -preguntó el santo-. ¿no te dijo que cuidaras la caja? ¿Te dijo que la abrieras y miraras dentro? Si no puedes cuidar un pequeño ratón, ¿cómo podrás cuidar las grandes enseñanzas? ¡Vete! Ir a un Guru no es como ir a una pizzería donde puedes pedir una pizza y esperar a que te la den en diez minutos. Para obtener la Shakti del Guru y hacer que se expanda, un discípulo tiene que practicar sádhana con fe. Si tiene una fe completa cuando el Guru le transmite la Shakti y sigue fielmente el camino que le ha prescrito, se encenderá su fuego interno y arderá. Pero si el discípulo no asimila las enseñanzas del Guru con una fe firme, si no hace un esfuerzo para seguir el camino que le ha mostrado, no recibirá plenamente las bendiciones del Guru. Por eso se dice que el Guru es el que muestra el camino correcto, y el discípulo quien lo recorre. Si ambos se juntan, Dios se revela.

COMO VIVIR CON EL GURU ¿Podrías compartir con nosotros algunas experiencias de tu sádhana con tu Guru, Bhagaván Nityananda? Bhagaván Nityananda me ayudó mucho en mi sádhana. Me ayudó especialmente a vencer mi ego. Yo era una especie de erudito a medias. Había leído algunos libros y poseía cierto conocimiento de las escrituras. Así que tenía el orgullo de ese conocimiento. Sobre todo, vestía ropa de un sannyási y siempre estaba haciendo ese papel. Mi Guru debió pasar muchas dificultades tratando de enderezarme. Pero lo hizo.


Él tenía sus propias maneras de probarme. A veces me permitía acercarme a él y a veces no. Los devotos le traían montones de frutas y dulces que luego repartía como prasad. Yo me ponía en fila de personas que esperaban el prasad, pero a veces cuando me veía, apartaba la fruta y decía: "No para ti no". Hacía eso delante de toda la gente, pero yo no huía creyendo que me había insultado. Seguía tranquilo y pensaba: "Si obtengo algo, está bien, y si no, también está bien". Con esa actitud pasé muchos años con mi Guru. Luego un día me llamó y dijo: -Ve a Suki. Así que me fui al pueblo de Suki y allí hice mi sádhana bajo un árbol y, por su gracia, lo alcancé todo. A veces, cuando iba a verlo, de repente empezaba a burlarse de mí delante de varias personas. Incluso cuando el Guru se ríe del discípulo, en realidad lo está elogiando. Se burla del discípulo sólo para trabajar con él. A veces mi Guru contaba a los demás mis defectos. Lo hacía para que aprendiera a soportar acusaciones. Cuando más me probaba mi Guru, más avanzaba yo en mi sádhana. Por mucho que me probara, yo no empezaba a encontrarle defectos. Al contrario, buscaba los míos. Me preguntaba a mí mismo: ¿Qué me falta? ¿Cuáles son mis limitaciones? Para vivir mucho tiempo con el Guru, un discípulo tiene que tener mucho aguante. Hoy en día, las personas conocen a un Guru por la mañana y por la tarde creen que ya se han convertido ellos mismos en Gurus. Pero la relación entre Guru discípulo no funciona así. Antes de que un Guru convierta en Guru a su discípulo, lo pone a prueba una y otra vez. Mientras el discípulo no haya adquirido buenas cualidades y desechado todas las malas, mientras no haya alcanzado el autocontrol, el Guru seguirá trabajando en él. Sólo el Guru sabe como trabajar en su discípulo. Por eso es difícil vivir con el Guru. Pero si lo consigue, el discípulo se hará como el Guru.


LA PERFECCIÓN TE LLENA POR COMPLETO ¿Cómo supiste que habías alcanzado el nivel final después de los nueve años de sádhana con Bhagaván Nityananda? Todo el mundo sabe en qué estado se encuentra. Cuando alguien está incompleto, es consciente de su imperfección. De igual modo, por medio del mismo intelecto, descubre que se ha hecho perfecto. ¿Le llegó la perfección en un instante o hubo una realización gradual de ella? Ese estado de perfección se manifiesta de manera inmediata y repentina. Luego uno practica sádhana durante algún tiempo hasta que se establece por completo ese estado. Entonces, ¿no fue necesario que Bhagaván Nityananda te dijera que habías tenido esa experiencia? ¿Fue algo que reconociste dentro de ti mismo? Uno lo reconoce dentro. ¿Qué clase de santo fue Bhagaván Nityananda? Sé que tuvo un Guru, pero ¿nació en estado de yoga? Sí, nació Siddha. ¿Cómo era estar con él? ¿Cuáles eran algunas de sus cualidades? Él permanecía en un estado muy extraño, como puedes observar si miras sus fotografías. Era un avadhut, un ser que está más allá de lo convencional. Se encontraba totalmente de preocupaciones y siempre estaba embriagado. Sus ojos estaban llenos de embriaguez, su cuerpo


estaba lleno de embriaguez. Hablaba muy poco y, cuando lo hacía, sus palabras eran tan extrañas que era difícil entenderlas. Había ido más allá de la mente, aunque no se había vuelto inerte. Conocía a cada una de las miles de personas que iban a visitarlo. Sabía todo lo que pasaba en el mundo. Pero se comportaba como si no supiera nada. Tenía la visión de igualdad. No consideraba a nadie impuro, bajo o ignorante, ni consideraba a nadie puro, grande o inteligente. No veía nada como bueno o malo. Si alguien se acercaba con mucha humildad, él le hablaba abiertamente y le daba instrucciones. Pero si venía a verlo alguien que estuviera orgulloso de su conocimiento o de su riqueza o poder, cerraba los ojos, se volvía de espaldas y se quedaba muy quieto. No había nada en el mundo que lo pudiera atraer. La gente le solía llevar muchas cosas, pero nunca mostraba ningún interés por ellas. El ambiente a su alrededor siempre era muy tranquilo. Miles de personas se sentaban con él y, sólo con observarlo, sentían su presencia dentro de sí y que el conocimiento surgía en su interior. Sin hablar, daba instrucciones. Sin dar el toque, despertaba la Shakti interior. Sin responder verbalmente a las preguntas de las personas, les daba la respuesta que necesitaban. Sin dar charlas, daba el conocimiento de la Verdad. Un ser como mi Guru no tiene que dar charlas. De todos modos, nadie puede alcanzar la Verdad por medio de charlas. Las escrituras, los libros, las conferencias son como mapas de carreteras que indican el camino hacia la Verdad. Pero para experimentar esa Verdad, para alcanzar la perfección, uno necesita la gracia del Guru. Por medio de su poder, el Guru hace perfecto al discípulo. Ya que Bhagaván Nityananda tenía esa perfección desde que nació, parece que no tenía que depender de otro Siddha para lograr la realización. ¿Eso significa


que él inició una nueva línea de la tradición Siddha, o que creo una gran ola de gracia nueva? No fue una nueva ola. Nityananda continuó la tradición del linaje Siddha. Tanto el Señor Krishna como el señor Rama eran encarnaciones divinas, pero tuvieron que recibir las enseñanzas de un Guru. Aunque Bhagaván Nityananda nació Siddha, también tuvo que estudiar con un Guru. ¿Qué sucedió cuando recibiste shaktipat de Nityananda después de recorrer la India durante veinticinco años? Por medio del shaktipat divino el entendimiento de una persona cambia por completo. Existen veintisiete maneras de recibir Shakti. Una persona requiere de gran fortaleza para digerir el grado más alto de shaktipat. Cuando recibí shaktipat tuve la experiencia de la Verdad divina. Experimenté: "Yo soy el absoluto". Cuando un príncipe está durmiendo, puede soñar que es un mendigo; pero cuando despierta, recuerda que en verdad es un príncipe. Así fue mi experiencia inicial. Luego practiqué sádhana durante mucho tiempo hasta que al fin me establecí en esa experiencia. Cuando viste por primera vez a Nityananda, ¿pudiste ver algo insólito o fue capaz de ocultar su poder de tal manera, que sólo conociste su grandeza cuando te transmitió la Shakti? Lo conocía desde hacía mucho tiempo y sabía que era un gran ser. Aunque lo conocí cuando tenía quince años, no me dio shaktipat hasta mucho más tarde. Un Guru eso era hasta que su discípulo pueda recibir la Shakti. Luego, cuando llega el momento apropiado, da lo que tiene que dar y el discípulo se vuelve perfecto. Así que Nityananda esperó a que yo estuviera completamente listo. Por lo general, cuando mantienes la compañía de un gran Guru, con el tiempo llegas a estar listo automáticamente.


¿Así que, durante los años que estuviste recorriendo la India, en un sentido profundo sentiste que él estaba contigo? Sí, así es. Desde que lo conocí tuve un gran amor por él. Incluso cuando andaba errante iba a verlo de vez en cuando. ¿Qué sucedió cuando, siendo un chico de quince años, lo viste por primera vez? En el momento que lo vi, supe que era un gran sabio. Tuve una fe total en él. ¿Dónde fue ese primer encuentro? Él vino a mi escuela. Amaba a los niños. Siempre que pasaba por la escuela, todos lo niños corrían hacía él y lo acompañaban durante un rato. ¿Cómo era su aspecto entonces? Sólo llevaba un taparrabos. En aquella época lo seguía mucha gente, así que nunca se quedaba demasiado tiempo en el mismo lugar. Incluso nunca se sentaba, siempre paseaba y paseaba. A veces subía a la rama de un árbol y, cuando las multitudes de concentraban debajo de él, les echaba hojas. La gente recogía las hojas y las usaba como medicina. Después de alcanzare el estado de la perfección, te quedaste con Nityananda unos cinco años más, antes de que dejara su cuerpo. Durante esos años, ¿evolucionaste todavía más? El estado de perfección no cambia una vez que lo has alcanzado. La sensación de ser uno con el Guru permanece siempre. A pesar de que había terminado mi sádhana, sabía que Nityananda era mi Guru y sólo me identenficiba como su discípulo. Yo llevaba una vida muy sencilla. Me comportaba como un buscador cualquiera. No daba programas. Sólo empecé a hacer este trabajo cuando mi Guru dejó su cuerpo. El día antes de dejar su cuerpo, me llamó a su lado. Acarició mi cabeza


durante mucho tiempo. Entonces puso su mano dentro de mi boca y me transmitió algo. Si ya eras perfecto, ¿qué fue lo que te dio? Cuando un hombre rico está a punto de morir, prepara un testamento en el que declara que sus ganancias deben pasar a su hijo. Del mismo modo, el Guru tiene un don que ha ido pasando a través del linaje y, generalmente, cuando está a punto de dejar su cuerpo, se lo da a su discípulo. Así que en cierto sentido eres la cámara del tesoro que contiene todos los poderes de Nityananda, además de los tuyos. Ambas Shaktis son la misma. ¿Da el Guru ese regalo final a su sucesor principal o a varios discípulos? Da la perfección a muchos, pero el don final sólo a uno. ¿Puedes describir como te sentías al tener el tesoro final colocado en tu interior? No hay palabras para explicar esa experiencia. Para comprenderla, tendrías que vivir conmigo y aprender el lenguaje que pudiera describirla. En ese lenguaje sólo hay calma. Experimentas la perfección cuando ya eres perfecto y te pierdes en esa perfección. Te llena por completo. Experimentas tu omnipresencia y se destruye tu individualidad. ¿Te dio Bhagaván Nityananda alguna indicación de que serías el instrumento para diseminar la tradición del shaktipat a tantos países? Si. Me lo dijo el día antes de dejar su cuerpo. ¿Qué te dijo exactamente?


Dijo: "Un día, el mundo entero te verá". Alguna de las otras cosas que me dijo son muy secretas. Esas cosas sólo se revelan al discípulo el último día. De nuevo, esto me hace sentir que había algo único en Bhagaván Nityananda. Al fin y al cabo, la tradición de Siddha ha existido en la India durante siglos, pero él fue quizás el primero en escoger un instrumento que llevara esa tradición por todo el mundo. Algunas veces llega ese momento.


LA RELIGIÓN DEL SER ¿Por qué lo buscas sólo en iglesias y mezquitas? ¿No ves su creación? ¿Dónde no habita Él? El universo entero, que Él formó, cuenta su historia. SARMAD


EL DIOS QUE VIVE EN TODOS Todos deben aprender a dar la bienvenida a los demás con amor y respeto. Ésta es la verdadera adoración y la verdadera religión. Si una religión no enseña amor, respeto y consideración hacia los demás, no puede ser la religión de la humanidad. Una vez el gran sabio Abu ben Adam estaba meditando, cuando de repente su habitación se llenó de luz. De la luz emergió una ninfa celestial que sostenía un libro con un fondo dorado. Abrió el libro y le dijo a Adam: -En este libro estoy escribiendo los nombres de todos aquellos que siguen la religión más elevada. -No he seguido ninguna religión en particular -dijo Adam-. Lo único que hago es meditar en la conciencia de que todo es el Ser. Cuando miro


a mis vecinos, los considero llamas del único Ser divino, y pienso lo mismo de mí. La ninfa desapareció. Al día siguiente, mientras Adam meditaba, ella volvió a aparecer en la misma luz. Le mostró otra vez el libro y él vio que su nombre era el único anotado. Abu ben Adam tenía la comprensión correcta de la religión. Las Upánishads dicen que hay un solo Dios para todos en este mundo. No es que Dios viva en el séptimo cielo ni que sólo habite en un templo, en una mezquita o en un lugar donde los fanáticos que han olvidado la verdadera esencia de la religión, siguen la enseñanza de una u otra secta. Dios es uno para todos. Vive en todos los grupos, en todos los templos, en todas las mezquitas y en todas las iglesias. Aunque está en todas partes, reside esporádicamente en el corazón humano. El corazón es el templo divino de Dios. Hay muchas religiones y cada una está bien en sí misma. Pero ¿cuántos dioses hay para otorgar su gracia a los seguidores de todas las religiones? ¿Es Dios hindú? ¿Es cristiano? ¿Es judío? ¿Es musulmán? ¿Es buddhista? ¿Es negro? ¿Es blanco= ¿Es rojo? ¿A quién pertenece Dios? La gente lo llama de maneras muy diferentes. Los hindúes lo llaman Rama y los cristianos, Dios. Para los musulmanes es Alá y para los zoroástricos es Ahura Mazda. Aunque tiene muchos nombres, es uno. Por lo tanto, deberíamos aprender a cultivar la conciencia de la hermandad universal. No deberíamos seguir las religiones para asesinarnos unos a otros por diferencias. Todos los países, todas las lenguas, todas las razas y todas las religiones le pertenecen. Él existe en todas las religiones, pero no las creó. Si así fuera, no lo podríamos llamar "Dios"; tendríamos que llamarlo político. ¿Para que iba Dios a crear tantas religiones y hacer que la gente se peleara entre sí? Somos nosotros los que hemos trazado líneas divisorias religiosas.


El gran santo sufi Jalalu'd-Din Rumi tenía cuatro discípulos que venían de cuatro países diferentes. Una vez les contó una historia. Un persa, un turco, un griego y un árabe fueron en peregrinación. Alguien les dio cinco rupias y les dijo que compraran algo para el desayuno. El persa dijo: -Con este dinero compraremos angúr y todos podremos comerlas. El turco dijo: -No, yo prefiero iizum. El griego dijo: -Yo no quiero comprar nada que no sea stafyllia. El árabe dijo: -Yo quiero comprar ináb. Los cuatro viajeros empezaron a pelear. Al final, pasó por allí n sabio y les preguntó por qué peleaban. Después que le contaron su historia, el sabio dijo: -Dadme vuestro dinero y os compraré todas esas cosas. Fue al mercado y trajo uvas. -¡Mi angúr! -dijo el persa. -¡Mi iizum! -dijo el turco. -¡Mi stafyllia! -dijo el griego. -¡Mi ináb! -dijo el árabe.


Esos hombres se habían peleado por una diferencia de lenguaje. La mayoría de las personas religiosas pelean por lo mismo. Por eso, en lugar de tener una fe ciega en una sola religión, deberíamos tener el entendimiento de que Dios es el mismo en todas las religiones. Lo que ustedes llaman agua, nosotros en hindi llamamos pání, pero es una sola sustancia. De igual manera, sólo hay una Verdad. Swami Ramakrishna siguió todas las sendas religiosas y todas las condujeron al mismo Dios. Durante algún tiempo siguió el sufismo e hizo que la luz de Alá se revelara dentro de él. Luego siguió el cristianismo y vio la divinidad de Jesús en su propio corazón. Adoró a Krishna y en Krishna encontró la misma Verdad. Fue un verdadero conocedor de la religión y por eso entendió que la religión misma no es Dios, sino que solo señala a Dios. En hindi, la palabra religión significa literalmente camino o sendero. Hay muchos caminos y todos son buenos. Pero los caminos terminan donde aparece el templo y ya no tienen ninguna importancia. Si pasamos todo nuestro tiempo peleando a causa de los caminos, nunca llegaremos al templo. En la verdadera morada de Dios, sólo existe Dios y es completamente puro y sin forma. Los que creen en Rama sólo pueden entrar en esa morada después de abandonar el sentimiento de que pertenecen a Rama. Los que creen en Krishna o en Jesús sólo pueden entrar en ella después de abandonar el sentimiento de que pertenecen a Krishna o a Jesús. Ninguna casta, religión tradición o secta puede alcanzar el lugar de Dios. Cuando un ser humano lo alcanza, es como un río que se funde en el océano. Se hace uno con el Absoluto omnipresente. Debido a nuestra ignorancia y entendimiento incorrecto, hemos olvidado a nuestro verdadero Ser y nos hemos convertido en individuos. Hemos llegado a creer que somos de cierto color y que también somos miembros de cierta clase. DEl mismo modo, hemos llegado a pensar que pertenecemos a cierta religión. En la vida mundana decimos: "Este es mi esposo y esta es mi esposa. Éstos son mis niños. Ésta es mi casa. Éstos son mis gatos". De la misma manera, decimos : "Esta es mi religión". Entonces quedamos atados a las


costumbres de esa religión y pensamos: "No puedo ir allí, no puedo comer eso". Si no tenemos un verdadero entendimiento de la religión, acabamos ciegamente una religión y sintiendo enemistad hacia todas las demás. En vez de usar nuestra religión para fomentar el amor y el afecto entre todos, la usamos para incitar a la hostilidad y a la malicia, para sostener ideas de diferencias. Pero la verdad es que si pertenecemos a la religión de Dios, no hay nada que aceptar ni rechazar, porque la religión de Dios es la religión de todos. Una vez, el rey Akbar preguntó a su primer ministro, Birbal: -¿Quien es más grande, Dios o yo? -Tú, majestad. Aunque el rey se sintió halagado, preguntó: -¿Cómo puede ser eso? -Oh majestad, si tu deseas no aceptar a alguien, puedes desterrarlo muy fácilmente de tu reino. Pero, ¿cómo puede Dios desterrar a alguien de su reino? ¿Adónde puede mandarlo? La mayoría de las personas religiosas son como Akbar, sólo aceptan a los que pertenecen a su religión y proscriben a todos los demás. Pero si una religión excluye a alguien, no es la religión de Dios. Dios es omnipresente, por lo tanto, ¿a quién puede rechazar? Yo no pertenezco a ninguna religión. Dios acepta a todos y todas las religiones le pertenecen, así que yo también acepto a todas las religiones y a toda la gente. Como soy un adorador de Dios, soy un adorador de toda la humanidad. Si no hay humanidad, no hay ningún Dios. Antes de empezar mis charlas, siempre inclino la cabeza ante todos y digo: "Con gran respeto y amor, les doy la bienvenida a todos con todo mi corazón". No lo hago para complacer a la gente ni para halagarla, sino


con la conciencia de que Dios vive en todo ser humano. Tengo plena confianza en ello, no porque tenga una fe ciega sino porque es mi experiencia directa. Después de meditar durante mucho tiempo y de poner gran empeño, lo experimenté en mi interior por la gracia de mi Guru. Tú también, cuando te hagas uno con Dios, lo descubrirás en tu corazón. Una vez que lo percibas dentro de ti, también lo verás en los demás y entonces comprenderás por qué la verdadera religión es dar la bienvenida a otro ser humano.

LOS HIJOS DE DIOS El cristianismo enseña que nadie puede alcanzar a Dios excepto por medio de su hijo, Jesucristo. ¿Cómo pueden los cristianos abordar de que hay muchos caminos hacia la Verdad? Esto origina en mi un gran conflicto interno. Si consideras hijo de Dios a todo el que ha visto la Verdad, no te sentirías así. En el Bhagavad Gita, el Señor dice que de vez en cuando el se manifiesta para elevar a la humanidad. Así que no hay necesidad de conflicto. Deja que tu corazón se llene de amor por Dios y sé agradecido con cualquiera que enseñe la Verdad de Dios. De este modo, con toda certeza lo encontrarás. No dudo de que Dios anda por todos los caminos y que ha tenido muchos hijos. Además de Jesús, muchos santos de todas las tradiciones se han hecho uno con Dios. Por ejemplo, sufies como Shams-i-Tabriz y Mansur Mastana e hindúes como Tukaram y Jñanéshwar alcanzaron al supremo. La corte de Dios está abierta a todos. Muchos grupos religiosos afirman que el suyo es el único camino hacia la Verdad. Algunas personas afirman que uno no puede redimirse a menos que crea en Krishna. Algunos musulmanes afirman que uno no puede redimirse a menos que tenga fe en el Corán. Algunos cristianos


afirman que no pueden redimirse a menos que se siga a Cristo. Los seguidores de otras religiones hacen declaraciones semejantes. Pero Dios nunca hizo un pacto con ninguna de esas religiones. Todas las religiones tienen un origen relativamente reciente, pero Dios ha existido desde el principio de los tiempos. El no habría formado con ningún fundador religioso un contrato que dijera: "Tú eres mi vendedor exclusivo" La importancia de una religión estriba en el énfasis que pone en volverse hacia el interior, no en la creencia de alguno de sus miembros de que es mejor que otras religiones.

¿POR QUÉ LA RELIGIÓN NO HA CAMBIADO AL MUNDO? Tu mensaje no es nuevo. Otros maestros como Moisés y Jesús, han dicho lo mismo, pero me parece que el mundo no ha cambiado mucho. ¿Hay algo en la gente que le impide entender los mensajes que le dan? La mayoría de las personas que invitan a los demás a seguir una religión no la practican ellas mismas. Al contrario, provocan luchas en nombre de la religión. Nunca he oído a Jesús que dijera a sus seguidores que odiaran a las gentes de otras religiones. Ni he oído jamás que Moisés dijera a los judíos que no apreciaran a los demás. Jesús dijo: "El reino de Dios se encuentra en vuestro interior". Cuando Moisés preguntó a Dios que debía decir a la gente sobre Él, Dios dijo: "Diles que yo soy el que soy". Pero ¿quién ha aprendido esas enseñanzas? Si un judío ha aprendido la enseñanza de "Yo soy el que soy", entonces es un verdadero judío. Si un cristiano ha llegado a entender la afirmación "el reino de Dios está en vuestro interior", entonces no hay lugar para conflictos. Si un hindú se ha hecho consciente de la verdad de "Yo soy eso", no hay razón para que se pelee con los demás. La gente sólo desarrolla apego y repulsión cuando olvida la comprensión de la igualdad. Las personas deben seguir la religión de la unidad y entonces


actuarán con amor a todos. Esta es la clase de religión que el mundo necesita.

PLEGARIA Y MEDITACIÓN ¿Cuál es la diferencia entre plegaria y meditación? La etapa final de la plegaria es la meditación. Cuando rezas y rezas a Dios, al final te absorbes completamente en Él. A eso se llama meditación.

EL ENGAÑO DE LA TEOLOGÍA Hubo un gran buscador en Delhi, llamado Bullah Shah. Durante cuarenta años estudió muchas filosofías y religiones y recibía iniciación de todos los maestros que encontraba. Pero, a pesar de ello, no progresó. Lo único que logró fue una mente llena de dudas y una cabeza agobiada por los conocimientos que había recibido de tantos maestros y escrituras. Al final, su cabeza se volvió tan pesada por ese conocimiento que no la podía mantener erguida. Un día, un amigo le preguntó que le pasaba. -Oh amigo -dijo Bullah Shah-, ¿cómo puedo describirte mi estado? Llevo encima una carga muy pesada y no puedo librarme de ella. El amigo le dijo: -Conozco a alguien que puede ayudarte -y llevó a Bullah Shah ante el gran Siddha, Inayat Shah. -Oh señor -dijo el amigo-, he aquí un hombre que ha estudiado todas las filosofías y carga en su cabeza un peso enorme de erudición. Si usted


pudiera ayudarle a abandonar una parte de su carga, él le estaría muy agradecido. -Muy bien -dijo el Maestro a Bullah Shah-. Deja tu montón de libros en algún lugar y quédate conmigo un tiempo. Así que Bullah Shah permaneció con el gran Siddha y al cabo de unos cuantos días Inayat Shah lo tocó y le susurró algo al oído. En ese instante se disipó todo el peso que Bullah Shah había estado cargando. Bullah Shah era un buscador muy preparado, así que su conciencia se volvió inmediatamente hacia dentro y empezó a residir en él el Ser interior. Cuando volvió a su casa, tiró sus libros y contó a todo el que encontraba que la paz y la dicha residen en el interior, no en los libros ni en los templos ni en las mezquitas. -No puedes encontrar a Dios en las escrituras ni en los lugares sagrados -decía-. No prestes atención a esas cosas. Sólo vuélvete hacia dentro y encontrarás a Dios. Cuando los maestros ortodoxos oyeron lo que Bullah Shah decía, se pusieron contra él. Convocaron una gran asamblea y le ordenaron que se presentara ante ella. -Bullah Shah -dijeron-, has estado hablando contra la religión. Has cometido un gran pecado. -Si he cometido un pecado, debería entonces sentir dolor -dijo Bullah Shah-. Pero en vez de dolor, siento alegría y toda mi angustia ha desaparecido. Si he cometido un pecado, ¿qué castigo habéis decidido para mí? -Por tu herejía, vamos a marcar tu cuerpo con una barra de hierro al rojo vivo -dijeron los sacerdotes-. No hay pecado peor que la herejía.


-Aceptaré ese castigo, pero antes dejadme preguntaros algo. Suponed que un maestro religioso le dijera a una persona inocente que si siguiera una cierta práctica, podría lograr algo mañana, o dentro de un año, o dentro de diez años, y que de ese modo pasaran cuarenta años y el pobre buscador no lograra nada del maestro. ¿Qué castigo dictarías a tal maestro? -¡Eso sería un pecado terrible! -dijeron-. Si alguien que no tiene nada que dar hace que los demás trabajen por nada, su cuerpo debería marcarse en veinte sitios. -¿Estáis todos de acuerdo con eso? -preguntó Bullah Shah. -Sí, lo estamos -dijeron los sacerdotes. -Todos vosotros me engañasteis durante cuarenta años. Me hicisteis estudiar diversas escrituras y me obligasteis a practicar técnicas y rituales; sin embargo, no recibí nada. Por lo tanto, ¡todos vuestros cuerpos deberían marcarse y no el mío!

LOS HOMBRES QUE DIBUJABAN CIRCULOS Una vez, un yogui, un sacerdote y Nasruddín hablaban de Dios. En cierto momento se preguntaron no a otro: -¿Qué ofreces a Dios cada mes? El yogui trazó un círculo en el suelo y dijo: -Todo lo que gano lo lanzo al aire. Lo que cae dentro es para Dios y lo que cae fuera es para mí.


El sacerdote también dibujó un círculo. -Todo lo que gano -dijo- lo lanzo al aire. Lo que cae dentro del círculo es para mí y lo que cae fuera es para Dios. Nasruddín dijo: -Bien, yo no hago ninguna de esas cosas. Yo lo lanzo todo al aire y digo: "Oh Dios, acepta todo lo que quieras". Y entonces, lo que cae al suelo es para mí. Mucha gente religiosa es como Nasruddín. Piensa que da todo a Dios, pero en verdad lo guarda para sí.

ENCARNACIÓN DE DIOS ¿Fue Cristo Dios encarnado? ¿Cuál es la diferencia entre tú y Cristo? Cristo fue Dios encarnado, Mahoma fue Dios encarnado, Buddha fue Dios encarnado y tú y yo somos Dios encarnado. Todo el que se ha manifestado desde la Verdad es Dios encarnado. Todos surgimos desde la misma Luz. Jesús era Dios encarnado de una manera especial porque había realizado su unión con Dios. Todos los grandes seres comparten esa característica. No obstante, cada uno nace de Dios; cada uno es una encarnación de Dios.

SIN MÁS PAPELES QUE REPRESENTAR ¿Cuál es nuestro papel en el cosmos? ¿De qué manera somos útiles a Dios?


No se trata de ser útiles a Dios. Cuando alguien se vuelve hacia dentro y realiza su propio Ser, se convierte en Dios. Una vez que alcanza la realización del Ser, el único papel queda es participar en el trabajo de Dios, así como enseñar a los demás acerca de Él y devolver a Dios las almas que se han separado de Él.

DIOS TAL COMO ES ¿Consideras a Dios como una deidad personal o como una Conciencia superior? Adoro a Dios tal como es, sin ninguna condición. No importa como adores a Dios, con tal de que lo hagas con amor. Una vez, un sacerdote muy religioso viajaba por mar hacia cierto lugar y en el curso de su viaje desembarcó en una isla. Allí se encontró con tres seres muy sencillos que se inclinaban ante las rocas, los árboles y el agua y rezaban: "Oh Señor, Tú te has convertido en todas estas cosas. Por favor, acepta nuestra oración". Cuando el sacerdote los oyó se escandalizó. -No han aprendido a rezar correctamente -dijo-. ¿De qué sirve inclinarse ante el agua, los árboles y las piedras? Los hombres pidieron perdón al sacerdote. -Nadie ha venido nunca a enseñarnos -dijeron-. Por favor, sé nuestro Guru. El sacerdote les enseñó el arte de la oración y luego volvió a su barco y se hizo a la vela. Al poco rato vio a los hombres que venían corriendo hacia él sobre el agua. Cuando llegaron al barco gritaron:


-Oh sacerdote, olvidamos la manera de rezar que nos enseñaste; olvidamos rezar correctamente. Por favor, danos otra lección. El sacerdote quedó atónito. -¿Cómo lograron caminar sobre el agua? -Antes de salir -dijeron los hombres- rezamos: "Oh Dios, eres muy poderoso. Por favor espesa el agua para que podamos caminar sobre ella". Y el agua se espesó. Cuando el sacerdote vio los resultados de su sencilla devoción abandonó su arrogancia. -Ustedes son los que conocen el verdadero significado de la oración dijo-. Por favor, enseñadme a mí. Para alcanzar a Dios, sólo tienes que rezarle con fe y amor, y adorarlo tal como es, sin tratar de ponerle condiciones.

LOS MEDIOS PARA ALCANZARLO Dios no quiere que las personas sacrifiquen su vida por Él. Sólo quiere que cada uno experimente el amor. Sólo desea el provecho de cada uno, porque Él ama la felicidad. Las enseñanzas de Dios son muy puras y santas. Se las da a los fundadores de las religiones y luego les manda que las lleven al mundo. Puesto que Dios mismo es la personificación de la divinidad, inspira a todos a que alcancen al Ser. Dios es la luz de la paz y la justicia. La pureza y la igualdad con su naturaleza. El amor y la devoción son los medios para alcanzarlo.


LA VERDADERA RELIGIÓN Una vez, un hombre rico decidió construir un templo a Vishnu para que sus devotos pudieran adorarlo. Pero, para su disgusto, resultó que sólo unos cuantos devotos de Vishnu visitaban el templo. Entonces dispuso reemplazar la imagen de Vishnu por la de Rama. Con ello, dejaron de ir los devotos de Vishnu y empezaron a visitar el templo algunos devotos de Rama, pero siempre iban muy pocos. El hombre dijo: "Tampoco Rama atrae a nadie", y cambió la imagen por una de Shiva. Entonces ya no asistieron los devotos de Vishnu y de Rama y empezaron a llegar los de Shiva, aunque siempre había muy pocos. El hombre dijo: "Todo el mundo debe estar adorando a Shakti, la madre divina. Si le hago un nuevo templo a Ella podré a traer a la gente. Pero cuando lo hizo, todos los devotos de Vishnu, Rama y Shiva dejaron de ir y sólo unos cuantos devotos de la Diosa visitaban el templo. El hombre pensó: "El hinduismo, sencillamente, no atrae a la gente". Así que demolió el templo y construyó una mezquita y entonces los hindúes dejaron de ir e iban uno o dos musulmanes. Tampoco eso satisfizo al hombre, así que derribó la mezquita y construyó una iglesia y con ello los musulmanes dejaron de asistir y la iglesia solo atrajo a unos pocos cristianos. Por fin, el hombre decidió que no quería tener nada que ver con el culto. Así que construyó una pista de tenis y un club de atletismo. Entonces empezaron a llegar personas de todas las sectas y religiones: devotos de Rama, de Shiva, de Vishnu, de la Madre divina, de Alá y de Cristo. Éste es el problema de las sectas y las religiones. Ninguna de ellas funciona para todos. Una religión externa no puede ser igual de natural para todos, porque es algo que uno adquiere. Sólo la religión del Ser es natural para todos, porque el Ser ha estado en todos desde tiempos inmemoriales. El Ser interior es propiamente nuestro, no puede sernos ajeno. Si seguimos la religión de nuestro propio Ser, quedaremos libres de temor. Tener fe en el Ser interior es el entendimiento más alto y es la verdadera esencia de todas las religiones.


En el Bhagavad Gita, Krishna expone la religión del Ser a Arjuna. Dice que es el conocimiento supremo y el secreto máximo, que es sumamente purificante, que se puede conocer por la experiencia directa y que es muy fácil de practicar. ¿Cuál es el conocimiento? Krishna explica: "Estoy presente en todo este universo mediante mi forma inmanifiesta. Todos los seres moran en mí". Cuanto vemos en este universo, ya sea animado o inanimado, ya sea móvil o inmóvil, ha emanado de Dios y vive en Él. Tanto si Dios está creando el mundo por medio de su energía divina o recogiéndolo de nuevo en su Ser, lo hace sólo por su propio deleite, su gozosa expansión. Entender esto es el conocimiento verdadero. Los científicos que estaban allí me explicaron que el material dentro de la esfera no era más que energía. "De hecho -dijeron-, todo lo que ve no es más que energía". "Esto es maravilloso -dije- , porque nuestras escrituras también dicen que todo es una forma de la misma energía y ahora lo han demostrado científicamente". Tener conciencia de que todo está hecho de una sola energía consciente no es sólo la ciencia más alta, sino también la religión más elevada. Por mucho que consigamos en el mundo, si no alcanzamos esta conciencia de igualdad, nada nos será útil. La Bhagavad Gita dice: "El yoga es la conciencia de la igualdad". El que medita -aunque sea por un instantecon la conciencia de que todos los objetos son creación del mismo Dios, un reflejo de la misma gloria divina, sigue la religión suprema. El gran santo sufi, Shams-i-Tabriz, dijo: "No creas que Dios está sólo en tu corazón. Debes ser capaz de reconocerlo en cada jardín, en cada bosque, en cada casa y en cada persona. Debes ser capaz de verlo en tu destino, en todas las etapas de tu viaje y en todos los compañleros de peregrinaje. Debes ser capaz de verlo en cada camino, en cada filosofía, en cada grupo. Debes ser capaz de verlo en todas las acciones, en todos los hechos, en todos los pensamientos y sentimientos, y en todas sus manifestaciones. Debes ser capaz de reconocerlo no sólo en las luces interiores, sino también en las luces que ves en el mundo externo. Todos


los colores e incluso la oscuridad son el mismo Ser. Si en verdad lo amas, si quieres encontrar su amor y que ese amor te bendiga, entonces percibe a Dios en cada rincón del universo". Esta conciencia es la religión verdadera. Ésta es la religión del Ser. Y ésta es la religión que nos lleva a la meta de todas las religiones.

ADÓNDE VAS - Una guía para el viaje espiritual - SWAMI MUKTANANDA  

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