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ÉL, UN FRAGMENTO DE SU VIDA Lo conoció una tarde, él estaba ahí... tocando la puerta de su trabajo. Ella abrió y no hizo otra cosa más que ver, detrás de aquellas rizadas pestañas, sus grandes y expresivos ojos cafés que con el sol de las 7 justo en su cara lucían más claros de lo que eran en realidad. Cuando por fin pudo escapar de su mirada cayó en sus labios, unos labios perfectos dibujando una sonrisa que la sedujo por completo. Su "Buenas tardes" la trajo de vuelta a la realidad, sólo para darse cuenta de que aquel mulato de pies a cabeza era impresionantemente alto. Después de las presentaciones, realizó su encomienda, la dejó sin habla y se fue...

"Saludos a Bárbara" fueron las siguientes palabras que escuchó de ese mulato percusionista en aquel bar de salsa la noche de un sábado, frente a todos los asistentes. En toda la noche no pudo resistirse al coqueteo de aquellos ojos, de aquel cuerpo, de aquella sonrisa y de aquel baile...


… Fue puntual y cumplida con su asistencia a aquel bar, la salsa, la bachata y él, la hacían querer estar ahí más que en cualquier otro lugar, aún en contra del cansancio que producen once horas de trabajo, sabía que estar ahí haría que toda la semana valiera la pena. A veces con compañía y a veces sin ella fue conociendo mejor el lugar y su gente hasta ser amiga de músicos y asistentes rigurosos. No intentó forzar un encuentro con él, sólo dejó que el destino decidiera y cuando lo hizo los encontró bailando mirándose a los ojos... Después de los sábados que caben en cuatro meses podían platicar hasta el amanecer después de haber bailado la noche entera. Hasta que hubo necesidad de encontrarse sin que sus parejas lo supieran. Ella, inventaba salidas con sus amigas; él... él sólo argumentaba trabajo, pero al final del día, después de su trabajo y después de sus mentiras nada les impedía estar juntos y hacer lo que fuera que en ese momento los hiciera felices...

.SarahíPalacios.


Él, un fragmento de su vida