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ANTOLOGÍA – DÁMASO ALONSO


DE POEMAS DUROS, POEMILLAS DE LA CIUDAD: Poemas puros, poemillas de la ciudad, es mi primer libro, que aúna la impulsividad y ensoñación del poeta adolescente con temas profundos que ampliaré más tarde a lo largo de toda mi obra. Hay una mezcla de ilusión y deseo de superación de la realidad y, a la vez, de melancolía, frustración y desencanto.

Los contadores de estrellas:

¿Cómo era?:


Yo estoy cansado. Miro esta ciudad una ciudad cualquiera Luego me dije:

La puerta, franca Vino queda y suave. Ni materia ni espíritu. Traía una ligera inclinación de nave. y una luz matinal de claro día.

Todo está igual. Un niño inútilmente cuenta las estrellas en el balcón vecino. Yo me pongo también... Pero él va más deprisa: no consigo alcanzarle: Una, dos, tres, cuatro, cinco...

No era de ritmo, no era de armonía ni de color. El corazón la sabe, Pero decir cómo era no podría porque no es forma ni en la forma cabe. ¡Lengua, barro mortal, cincel inepto, deja la flor intacta del concepto en esta clara noche de mi boda,

No consigo alcanzarle: Y canta mansamente, humildemente, Una, dos... tres...cuatro...cinco... la sensación, la sombra, el accidente, hoooooooolaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa mientras ella me llena el alma toda!

Lo idealista de Los contadores de estrellas es pretender contar las estrellas y en ese objetivo imposible se simboliza el deseo de construir una realidad más positiva. Pero por todo el poema corre un aroma de realismo trágico, de abatimiento: a pesar de mi juventud, me declaro cansado, hastiado de mi existencia. El siguiente pasaje, ¿Cómo era? , me sirve para exponer mi concepto de poesía en la primera etapa de mi quehacer poético: poesía ingenua simplemente sentida, sin elementos ornamentales, y que responde a un afán de depuración y de sencillez.


DE HIJOS DE LA IRA: Hijos de la ira, publicada en 1944, es considerada la magnum opus de mis obras. Ha sido calificada por muchos críticos como el inicio de la poesía desarraigada española más humana y auténtica. Su tema principal es el ser humano, inmerso en un mundo lleno de incógnitas, indescifrable, hostil. Se perciben en la obra claras influencias de la filosofía existencialista. En esta obra se da lugar a un lenguaje grotesco, sorprendente e hiriente, que busca producir muchas sensaciones distintas. Se trata de una crítica social y literaria que huye de la poesía garcilasista (que sigue como modelo a Garcilaso) y deshumanizada, puramente estética, para ir hacia el verso libre capaz de despertar las conciencias.


De profundis: Si vais por la carrera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia. El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo, y una ramera de solicitaciones mi alma, no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe, sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano, sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes, que ya ha olvidado las palabras de amor, y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada. Yo soy la piltrafa que el tablajero arroja al perro del mendigo, y el perro del mendigo arroja al muladar. Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria, mi corazón se ha levantado hasta mi Dios, y le ha dicho: Oh Señor, tú que has hecho también la podredumbre, mírame, yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha, yo soy el excremento del can sarnoso, el zapato sin suela en el carnero del camposanto, yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra, y donde casi ni escarban las gallinas. Pero te amo, pero te amo frenéticamente. ¡Déjame, déjame fermentar en tu amor, deja que me pudra hasta la entraña, que se me aniquilen hasta las últimas briznas de mi ser, para que un día sea mantillo de tus huertos!

En este poema, presento ante Dios sus flaquezas y le dirijo -en los versos finalesuna amorosa y angustiada súplica que constituye una afirmación de fe y amor hacia Dios. Los extensos versículos adquieren ese tono de Salmo que justifica el título ("De profundis" es el comienzo de uno de los Salmos penitenciales atribuidos a David: "Desde lo más profundo grito hacia ti, Yahvéh").


OSCURA NOTICIA: Oscura noticia es un libro de poesía existencial en el que asoma su preocupación religiosa, su anhelo de espiritualidad y trascendencia y su angustia ante la muerte. Reconoce la necesidad de Dios, pero no está seguro de que, de confirmarse su presencia, tengamos garantizado su apoyo. Es un libro hecho de paradojas de fe y de dudas, de contradicciones y conflicto íntimo.


Vida: Entre mis manos cogí un puñadito de tierra. Soplaba el viento terrero. La tierra volvió a la tierra. Entre tus manos me tienes, tierra soy. El viento orea tus dedos, largos de siglos. Y el puñadito de arena -grano a grano, grano a granoel gran viento se lo lleva.

En el poema Vida vemos la angustia del poeta ante la fugacidad de la vida y la inevitable destrucción de nuestra existencia individual y el aniquilamiento del mundo. En esta ocasión sitúo simbólicamente el poder destructor del tiempo en los pulmones del viento que parece acabar con todo: el gran viento se lo lleva. Y juego con la imagen cercana y cotidiana de quien se agacha en la playa y toma entre sus dedos un puñado de arena no tanto para percibir todo su calor, finura y suavidad, como para disfrutar de su pertinaz huida, de su empeño en escurrirse entre nuestros dedos para volver al regazo de su madre-tierra.

OTROS:

El niño y la cometa: El niño se sonreía mano inhábil, ojo atento y la cometa en el viento (su corazón) se cernía. Ave, cometa, de un día su corazón soñoliento. Pues el corazón quería huir pero no podía, pero no sabía al viento.

Dibujo aquí una escena entrañable propia de la infancia.


Rosalía tiene quince años: Quince almendros en flor, tus quince años. ¡Qué blancura el paisaje de tu alma! Blanca como la nieve, cual la hoja de papel en que escribo: toda blanca. Todo es blanco: año nuevo y álbum nuevo; yo escribo para ti blancas palabras. Me rodea lo blanco, todo en blanco como si fuera en una gran nevada. ¡Quince arbolillos tienes, Rosalía! Y el viento viene, y los acariciaba... Ya nieva el mundo flores, flores, flores; ya nieva flores, blancas, blancas, blancas.

Desde el inicio quiero dejar claro que lo que valoro en mi pequeña amiga no son su belleza física ni su encanto adolescente sino la profundidad y pureza de su alma. Y para corresponder a tanta virtud me apresuro a hacerle su mejor regalo, aquel que considero la muestra más valiosa de su afecto: mi verbo elegante y perfecto.

FIN

Antología DÁMASO ALONSO  
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