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Publicación de la Rama Familiar de Schoenstatt en Monterrey, N.L., México / Año X No.48 Mayo 2013

Formar hoy

para construir mañana... ¿CÓMO HA CONCEBIDO DIOS LA EDUCACIÓN DE LA FAMILIA? COMO VIVIMOS LOS VALORES EN LA FAMILIA LA EDUCACIÓN QUE RECIBIMOS


EDITORIAL

mensaje de los jefes de rama de familias Cada vez con mayor insistencia nos topamos que a través de los diferentes medios de comunicación se nos propone sutilmente un modo de vida "light", ligera de compromisos, responsabilidades, esfuerzo, en sí una vida egoísta, en donde lo más importante es buscar el placer, el poder, el aparentar y el poseer; teniendo como resultado nuestra propia satisfacción y bienestar, y por supuesto que en esta forma de vivir deja de tener sentido la fidelidad, la generosidad, la paciencia, la tolerancia, el sacrificio....el amor. Pero ¿cómo podemos contrarrestar tantos mensajes egoístas del mundo? Tenemos una gran herramienta: la familia. La familia es el lugar en donde niños, jóvenes y adultos aprendemos a amar y por consecuencia aprendemos que el amor incluye el Ramón y Gloria Sepúlveda sacrificio, el ceder, la ayuda mutua, el compartir, el buscar el bien de los demás y no sólo el propio, es dentro de lo que llamamos hogar donde nosotros como padres podemos lograr con nuestros hijos un modo de vivir más humano que posteriormente se transmitirá al interactuar en la sociedad. El hogar es sin duda la mejor escuela, en donde todos aprendemos en carne propia, desde las acciones más pequeñas o simples de nuestra relación familiar asumiendo con responsabilidad el papel que a cada uno nos toque en la familia. Dentro del hogar, en el día a día, van naciendo los valores como la laboriosidad al ver como papá va al trabajo todos los días y lo hace con amor y responsabilidad para proveer a la familia, o cuando mamá se esfuerza en procurar el orden y con actitud de servicio y paciencia va resolviendo las necesidades de cada miembro de la familia y los dos inculcan a través de su relación basada en el amor y respeto mutuo a los hijos el ser agradecidos y a respetarse. Y es ahí dentro de la calidez de nuestro hogar, donde nuestros hijos aprenderán la importancia del amor a Dios en sus vidas viendo en nosotros un compromiso de formación y de esfuerzo en poner en práctica Sus enseñanzas. No necesariamente lo aprenderán cuando asistan al catecismo, si ellos no lo ven en casa, ésto no cobrará sentido. Los niños aprenden normas y valores tratando de parecerse a los adultos con quienes conviven, es por eso la gran importancia de que les ofrezcamos, nosotros los padres, modelos sólidos para identificarse. Lo más importante es educar con nuestra vida y actitudes, por ejemplo: si nuestros hijos ven que criticamos a sus maestros de la escuela o no respetamos las señales de tránsito, difícilmente ellos respetarán posteriormente a las autoridades. La familia como formadora de los valores es insustituible. No podemos dejar esa función solamente en manos de las instituciones educativas, la raíz de las fallas sociales muchas veces está en que la familia no desarrolla a los hijos en los valores de una buena relación. De ahí la importancia de saber educar a nuestros hijos en valores y virtudes, conscientes de que a través de éstas podremos ayudarles a ser mejores personas.

Ramón y Gloria Sepúlveda

MOVIMIENTO APOSTÓLICO DE SCHOENSTATT José Benítez No. 2625, Col. Obispado, C.P. 64060 Monterrey, N. L., México. Email: revista.alianza@schoenstatt-mty.org RAMA DE FAMILIAS Ramón y Gloria Sepúlveda

ASESOR Padre Gonzalo Castro

IMPRESIÓN Litográfica Matamoros

CONSEJO EDITORIAL Sara Esthela Treviño de Treviño Iliana Chávez de Chapa Gabriela de la Garza de Rubio Ligie Fougerat de Barragán Mónica Guerra de Morales Nora Peña de Villarreal Ma. Esther Aragón de Velázquez Edmundo Padrón Corral

EDICIÓN Y REDACCIÓN Mireya Elizondo de Treviño

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ASESORÍA EN FORMATO Olga Lomelín

DISTRIBUCIÓN GRATUITA Con un tiraje de mil ejemplares.

DISEÑO Judith Avila Robinson

“Se prohibe la reproducción parcial o total del contenido de esta Revista”.

revista.alianza@schoenstatt-mty.org

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Palabras del Asesor Educar para ser hombres Educar es amar. Podríamos decirlo de otra manera: quien no educa a los suyos en, con y por amor les está fallando seriamente. El Padre Kentenich habla del “educador educado”; es decir, que aquél que se ha educado en el amor podrá a su vez educar real, auténticamente. Muchas veces nos amamos más a nosotros mismos, o confundimos amar con sobreproteger, con proveer, con cuidar de la excelencia académica o quizás confrontamos a nuestros hijos con una competitividad en términos definidos por nosotros los adultos, sin considerarlos a ellos en su originalidad. Amar y educar van de la mano. En el proceso educativo varios factores coinciden (o interfieren, si el proceso es negativo); son personas, lugares, experiencias y vivencias lo que va conformando a la persona en su interior. El ser humano es la especie que nace más desprotegida, más necesitada de cuidados, de asistencia, de contención (y de paciencia) y que a su vez es la que más tiempo requiere para madurar y desarrollarse. Para que cada persona llegue a ser plenamente “humana” necesita imperiosamente ser amada. Sus padres, su familia, son el espacio esencial de cada persona para que pueda llegar a ser plenamente persona. Amar no es solo protección (y también lo es naturalmente) sino que es también simplemente enseñar a amar. Eso significa enseñar a mirar a los demás como a sí mismo, con respeto, sin discriminaciones. Enseñar a servir, a darse a los demás, a compartir. En ello se nos va la vida. Esta reflexión va en contra del espíritu más negativo del tiempo (hay también un espíritu positivo del tiempo) que acentúa solo el gozar, el disfrutar, que crea más y más necesidades que no son tales pero si aparentan serlo. Los educadores deben estar atentos a discernir los signos de los tiempos, a ver qué aspecto del tiempo favorece el desarrollo de la persona y que le impide ser mas humano, hermano con todos y llamado a aportar cada quien, con sus talentos, a hacer de este mundo un mundo mejor; es decir, más humano. El Papa Francisco nos muestra este camino, él así lo ve y lo vive, él nos invita a caminar y a ser constructores de la sociedad siendo más auténticamente cristianos.

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Educando contra corriente Mexicanos en el extranjero

S.S. Francisco

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Nuestros retos para educar

Como vivimos los valores en la familia


EDITORIAL

Editorial

¿El lugar donde vives es una casa o es un hogar? Partiendo de la premisa que la casa es el lugar en donde se proporciona lo necesario para satisfacer las necesidades básicas para subsistir: alimento, vivienda, protección de las amenazas del entorno exterior; y que el hogar es el primer centro de aprendizaje donde se comparten experiencias, sensaciones y sentimientos, en donde se sufre y se goza. Es en donde quienes ahí viven, aman y se sienten amados y estas vivencias les quedan grabadas para toda su vida. El primer hogar es el seno materno y desde muy pequeños se inicia un proceso de comunicación y aprendizaje entre madre e hijo, es un contacto directo, una transmisión y comunicación de sentimientos y emociones entre ambos. Ese primer hogar después se amplía incorporándose al círculo familiar vinculándose de esta manera a su papá y sus hermanos, convirtiéndose en el primer centro de educación y formación. A nuestro hogar estaremos vinculados toda la vida, no es necesario estar ahí físicamente para sentirnos parte del hogar. Si pensamos en nuestro hogar, en las personas con las que crecimos, evocaremos sentimientos de seguridad y de protección, en otras palabras, nos sentimos cobijados y experimentamos cálidas emociones. Aún más, quienes viven en el extranjero y hablan otra lengua, siempre recuerdan el hogar y sus vivencias en su idioma materno.

Sara Esthela de Treviño

Hay impresiones que se sumergen en nuestro subconsciente y que resurgen más tarde. Si hemos llegado a la vejez y cuando niños vivimos en armonía y fuimos educados con amor y ternura en nuestro hogar, cuántas cosas añoramos al revivir aquellas primeras experiencias. De ahí la importancia de cuidar que en nuestro hogar tengamos vivencias de gratitud, piedad, respeto, intimidad y amor. Les agradezco que todos los comentarios, sugerencias, observaciones los hagan llegar a:

En la actualidad, gracias a los avances de la tecnología, las personas que viven fuera con solo hacer una video llamada entran virtualmente a su hogar y se tranquilizan, se sienten cobijadas.

revista.alianza@schoenstatt-mty.org

En el hogar es donde primeramente se forjarán nuestro carácter y voluntad que marcarán nuestra personalidad y nos ayudarán a superar las dificultades y problemas que puedan surgir más adelante.

donde les daremos seguimiento.

Preocupados por conservar nuestro hogar en una casa donde estamos formando personalidades recias, les presentamos en está edición de Alianza: testimonios, vivencias de personas luchando por este ideal, que se formaron o están formando para construir mañana. Como de costumbre les recomendamos algunos libros, películas, recetas de cocina y varios artículos muy interesantes.

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Formar hoy para construir mañana

¿Cómo debe ser la familia?

La educación que recibimos

Un hogar para niños desamparados

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Cartas al editor

@ la familia en ta calidad para es de os ul tíc ar necesitamos riquecernos! sta! Realmente y gracias por en es ¡Un éxito de revi ad id ic el ¡F s. mpo tero estos nuevos tie ianella Coto de Mon En Alianza, Mar San José, Costa

Rica

tos para te tener elemen an rt po im es , an ones. labor que realiz por sus aportaci constructiva la as ci uy ra m G ce a. re tiv pa ac e M istiana más vivir una vida cr actualizarnos y il

Esther G

La Paz, B.C.

temas tan Alianza, por los ta is ev R la en as que trabajan ento que es todos las person a de la familia, si a m r te ita el lic ho fe o uc er m Qui ejan; me sirvió para hijos. tuales que man ac y es nt sa ra papás como re pa te o in nt ta ad id lic la fe enos! la base de todo as nacen hijos bu ¡De familias unid

y

Marimar de Shelle Monterrey, N.L.

ante ligera a me pareció bast ti" a to ep ac e atrimonio "t n algo difíciles ición sobre el m e los artículos so qu ce re pa e Me encantó la ed m e útiles nas otras en la qu rizados que son gu er al at o uy íd m le as he m a, la lectur ar se trataban te bre Luigi ición en particul e escribieran so ed qu ta ho es uc En m . ó rir st de dige rimonio. Me gu o matrimodiaria como mat cuenta que com da os vi rn a da tr te es an nu rt para que es impo rsonas que Quattrocchi, creo ayoria de las pe e m la am e ltr qu Be ce ia re ar yM ntidad, me pa o que el gar juntos a la sa tienen muy clar no o lic tó ca nio podemos lle o nt s en un movimie ntidad. no están inmersa un camino de sa én bi m es dificil ta es io matrimon ion de los hijos, ac uc ed la n co relacionados s de una leer sobre temas ía a transmitirle ar ho uc ud m ay e sa m re n te ió Me in r esta informac corriente y tene la ra nvicciones. nt co ar m re tiva valores y co er ac as m a er an m Páez

María Emma Ortiz

de

Monterrey, N.L.

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EDUCANDO CONTRA CORRIENTE: MEXICANOS EN EL EXTRANJERO

Educando contra corriente Mexicanos en el extranjero Por Gabriela Rodríguez

Hola soy Gabriela y desde que me casé con Luis Carlos he vivido en los Estados Unidos. Ya son 22 felices años en los cuales Dios nos ha regalado 5 preciosos hijos de todas las edades, la mayor y única mujer, tiene 19 años, después vinieron los niños que ahora tienen 18, 16, 11 y 8 y todos son nuestro gran tesoro. Para nosotros ha sido muy difícil la educación por la diferencia en las costumbres y la forma de educar e inculcar los valores en la familia, algunas veces hemos pensado que vamos contra corriente. Desde un principio, conscientes de nuestra responsabilidad de ser padres, hemos estado educando y guiándolos cerca de Dios. Algo que nos orientó fue cuando nació nuestra primera hija, le preguntamos a un sacerdote: “¿Cómo podemos educar a nuestros hijos en nuestra fe y costumbres?” y su respuesta fue: “Hija, igual que en México, el catolicismo es igual aquí, en China o en cualquier parte del mundo. ¿Cómo les enseñas a amar a Dios? Pues amándolo tú primero.” Así comenzamos formando a nuestra familia con las bases y principios que habíamos recibido desde nuestros padres. Claro que los tiempos cambian, y MUCHO, y nosotros también debíamos hacerlo, pero sabemos que los valores siempre serán los mismos. Tuvimos la oportunidad de que nuestros hijos estudiaran en una escuela católica y así poder reafirmar lo que se enseña en nuestro hogar, y por consecuencia, amigos, familias y educación se asemejara a los

nuestros. Hemos tratado de formarlos con bases firmes para que sepan enfrentar situaciones difíciles y diferentes. En nuestra casa tenemos un pequeño lugar, “nuestro rinconcito”, donde nos reunimos, oramos y diariamente, el que pasa, ofrece su día. Hemos tenido la fortuna de conocer personas muy entregadas a Dios. Esto nos ha traído grandes enseñanzas; por ejemplo a luchar por la vida. Cada año hemos procurado participar en la marcha pro-vida donde pedimos al gobierno que cambie las leyes que permiten el aborto. Además, buscamos constantemente participar en misiones familiares ya sea en Estados Unidos con comunidades hispanas o en algún otro país. No les voy a mentir, es difícil cuando no tienes cerca tus padres, abuelos, hermanos, etc., que son un gran apoyo. Esto lo sientes cuando estás lejos de la familia. Como dice el dicho: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, pero Dios ha puesto en el camino amigos que ya son como nuestra familia, y nos ha dado la fuerza, con mucha oración, para guiar a nuestros hijos en esa libertad que El nos da. Así confiamos que sabrán elegir el camino correcto en su vida futura.

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S. s. francisco HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro Martes 19 de marzo de 2013 Solemnidad de San José

Queridos hermanos y hermanas: Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud. Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1). ¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús ¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien

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construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación. Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los


hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura. Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado. Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amén.

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Nuestros retos para educar Por Bernardo y Annelis Gil

Al empezar a escribir este artículo nos cuestionamos si somos los más indicados para esto, pues no somos expertos en educación, y aunque nuestros hijos son buenos, a veces nos preguntamos si estamos haciendo lo correcto. Sabemos la responsabilidad que significa la educación de nuestros hijos, lo primero que hacemos cada día es decirle a la Virgen María que esta familia es suya y que nosotros sólo somos sus instrumentos, que nos envíe al Espíritu Santo en todo momento. Queremos llegar a ser un ejemplo como familia cristiana en la sociedad actual y estamos conscientes de que no es tarea fácil. Para lograr esto debemos aprender a vivir contra corriente, por lo que no nos guiamos por lo que hacen los demás, sino por nuestros propios principios y por lo que Dios nos dicta, ya que hacer lo que El quiere da tranquilidad y felicidad. Como papás, un reto es conocer a cada uno de nuestros hijos con su propia personalidad, para poder guiarlos según lo que Dios quiere de ellos de acuerdo a su edad. Como decía un amigo “cuando crees que ya conoces el camino, cambian de etapa de vida y todo es nuevo otra vez”. Otro reto es que estamos en un escaparate para ellos e independientemente de lo que digamos, nuestras defectos y debilidades están ante sus ojos, sobre todo cuando van creciendo y se vuelven más críticos. Para esto nos esforzamos en ser humildes y reconocer nuestros errores ante ellos y el mejor ejemplo será que nos vean luchar para evitarlos. Debemos tener claro qué les queremos transmitir, desde que éramos novios nos fijamos que tuviéramos los mismos valores, lo que nos lleva a estar de acuerdo en su educación. Para nosotros es muy importante que sean religiosos y bondadosos e inculcarles el sentido de familia, pues consideramos que muchos valores van envueltos en éstos. Tratamos de enseñarles a pensar en los demás y a ponerse en el lugar de los otros, incluso de los que no se portan como deben. Aunque necesitamos señalar lo que está bien y mal, pues es importante tenerlo claro, les explicamos que las circunstancias de otros a veces no les ayudan a actuar correctamente. La educación actual está enfocada en que los niños sean muy seguros de sí mismos, por lo que los hacemos a veces conscientes de sus cualidades de

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una manera exagerada y se nos olvida hacerles ver que los demás también son tan valiosos como ellos y merecen el mismo respeto. Pensamos que la mejor manera de darles seguridad es que se sientan amados y que no se sientan superiores a los demás, pues tarde o temprano se darán cuenta de sus debilidades. Vemos un riesgo en los avances de la comunicación, aunque es una herramienta maravillosa, también es peligrosa. La comunicación con los amigos en la adolescencia es constante y excesiva, y aún estando en casa, pueden tener más influencias del exterior que de la familia. Sin embargo, nos gusta educar dentro de un ambiente de confianza sin ser policías de nuestros hijos, estableciendo pautas y límites claros. Al mismo tiempo pensamos que ante la confianza depositada en ellos, se sienten con la responsabilidad de corresponder. El materialismo y la vanidad tan presentes en la sociedad actual son otra dificultad para educar, que sólo podemos contrarrestar con el ejemplo. Procuramos ser sobrios y que vean que somos felices aún sin lujos, o incluso con carencias; no es el tener lo que da felicidad. A medida que van creciendo dejamos de tener “el control” sobre todos sus movimientos y van siendo cada vez más responsables de sí mismos. Por lo tanto deben pensar bien las decisiones que toman desde las películas que ven, lo que platican y cómo se expresan o visten, hasta las decisiones más importantes que pueden tener trascendencia para toda su vida; tratamos de que tomen conciencia de esto. Para enfrentar estos retos nos apoyamos en Dios y en la Virgen, son nuestra guía constante. Desde pequeños les inculcamos el amor a María y que sepan que Ella es su mamá, a la que siempre pueden acudir; les enseñamos a rezar, y buscamos tener momentos de oración en familia. También, les decimos constantemente que en la medida que estén cerca de Dios, corren menos riesgos de equivocarse, pues así lo hemos experimentado nosotros. Además, ofrecemos oración y sacrificios por nuestros hijos para que la Virgen los tome de su mano y nunca los deje ir.


COMO VIVIMOS LOS VALORES EN LA FAMILIA Por Alejandrino Delgadillo

Como todos los años, desde hace más de quince, me reuní con mis compañeros de generación. Como de costumbre la pasamos muy bien; nos contamos los mismos chistes , las mismas anécdotas que nos pasaron con los profesores o entre nosotros. Nos hablamos por los apodos y por supuesto, no faltan los comentarios jocosos: “qué barrigón estás”, “mira nada más, cada vez tienes mas frente”, “contigo no pasa el tiempo, lo traes todo encima”, etc, etc….y ni que decir de lo que comentan nuestras esposas y nuestras compañeras de clase: ese es otro cantar. Hace algunos años decidimos que en cada reunión, además de la alegría de vernos, tocaríamos un tema que nos enriqueciera con las diversas experiencias de cada uno y con un impacto en el medio donde nos desarrollamos. En esta ocasión el tema fue “cómo vivimos los valores en la familia” para llegar a este tema se consideraron los siguientes aspectos: acoger, formar y dejar ir; con qué argumentos se puede entrar en las familias y cómo abordar la educación de los hijos desde una perspectiva humana. Cada quien comentó libremente sobre los principales valores que sustentaban. Los que más se mencionaron fueron: respeto, honestidad y responsabilidad; también se mencionaron la generosidad, espiritualidad, amor, perseverancia y alegría. Con respecto a como viven estos valores en su familia, los comentarios fueron muy interesantes: Enrique y Laura tienen tres hijos y mencionaron que se educa primero con el ejemplo, platicando con los hijos cuando se da una situación donde estos valores entran en juego, respetándose en familia, decir siempre la verdad; motivándolos a que cumplan con sus compromisos; haciéndolos sentir que son amados y aceptados en casa. Dos hijos hombres tienen Gloria y Pedro. Ellos tratan de vivir los valores en su familia respetando a toda persona, sea quien sea, independientemente del status social, respetando las reglas de la casa, el espacio del otro, respetando a sus mayores, siendo auténticos y sin dobleces en sus actos. A sus tres hijas, Gerardo y Susan, les han enseñado a siempre esperar lo mejor sabiendo que Dios quiere nuestra felicidad. Vivir día con día de la manera más simple como decir gracias, por favor o perdón. Que lo negativo es sinónimo de desesperanza por falta de fe. El amar a los demás va mas allá de decir te amo, es de corazón, sentir compasión ser bondadosos. Les asignan pequeñas tareas que se puedan encargar según su edad.

También Juan y Esmeralda, con sus 5 hijos, comparten su experiencia: les comentan que cuando algo sucede mal, siempre viene algo mejor y que aún a eso, se le puede sacar provecho. Ser agradecidos por lo poco o mucho que han recibido y ser generosos con los demás sobre todo con los más necesitados. La generosidad se puede mostrar hasta con pequeños detalles. Nicolás y Alberta tienen un hijo. Le enseñan a aceptar la responsabilidad de sus actos; platican con él cuando comete una falta y lo apoyan para que, poco a poco, vaya tomando sus propias decisiones. Le han inculcado no hacer a los demás lo que no quiere que hagan con él; que no haga las cosas sólo pensando en él, sino en su familia, en los demás, formándolo, educándolo y dejándolo partir. Los últimos fueron Mario y Josefina que, con 4 hijos nos platican cómo ellos tratan de vivir los valores; se esfuerzan en convivir en familia, en aceptar a cada persona tal cual es, en realizar con generosidad las labores diarias que Dios les tiene preparadas. No hablan de culpas sino de responsabilidades, la responsabilidad la viven evitando quejarse y mas bien siendo proactivos a todo lo que les pase. Ellos los apoyan para que elijan en libertad y se preocupan de no darles las cosas, sino que se las ganen con su esfuerzo y responsabilidad. Después de este interesante y enriquecedor intercambio pasamos a lo que no puede faltar en una reunión; las tres “b”: buena botana , buena bebida y buena comida. Luego seguimos platicando de nuestras anécdotas estudiantiles. Fue una reunión, además de muy divertida, también muy enriquecedora y sobre todo de muchas y muy buenas experiencias de vida que todos quisiéramos aplicar en nuestra familia, y ya estamos planeando la reunión y el tema para el próximo año.

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LA FAMILIA HOY

Formar hoy para

“La educación consiste en que el hombre llegue a ser más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más y que, en consecuencia, a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa ser más plenamente hombre”. Juan Pablo II

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Educar es acompañar a una persona a descubrir la riqueza y la dignidad de su ser. Desde nuestra realidad debemos ser guías y serios observadores del proceso de crecimiento de quienes nos rodean. Es muy importante lograr que tanto los niños como los jóvenes reconozcan la diferencia entre el bien y el mal; que desarrollen una verdadera conciencia moral, para que la convivencia entre seres humanos llegue a ser más sana. Es una realidad que esto, sólo podemos lograrlo siendo instrumentos vivos de Dios en esta tierra, siendo ejemplo de coherencia y caridad, mostrando a las personas que podemos influenciar de manera directa, el correcto actuar de acuerdo al amor de Dios. En donde aprendemos a ser todo aquello que proyectamos y aportamos al mundo, es definitivamente en la familia; es ahí en donde encontramos el apoyo emocional para desarrollarnos como personas. Es en la familia en donde también aprendemos a amarnos unos a otros y a amar a Dios. Es ahí en el lugar que comúnmente llamamos hogar, de donde provienen todas las vivencias, recuerdos y protección que nos forman. Hay quienes equiparan el hogar a un bolsillo lleno, a un cierto bienestar. Pero allí no necesariamente hay un hogar, ya que puedo tener hogar y padecer de hambre; puedo tener hogar y ser pobre; puedo tener un bolsillo lleno y un estómago satisfecho y, sin embargo, carecer enteramente de hogar. ¡Hogar! La expresión, el proceso vital que con ella quiere significarse, pueden ser vistos y considerados de diversas maneras; para comprender su escencia podemos hablar de un hogar local (es un lugar determinado), de un hogar espiritual (es el que se caracteriza por las vivencias del orden del espíritu) y de un hogar metafísico (es el hogar terrenal y sus vivencias, que son un símbolo del hogar celestial). Resumiendo: el hogar es el lugar en que Dios nos ha puesto desde la eternidad en este mundo temporal; pero es también el lugar desde donde retornamos espiritualmente del tiempo a la eternidad. La raíz de las palmeras es tan profunda como la altura de su tronco y es por este motivo que resiste cualquier tempestad y se mantiene firme. Exactamente así de profundas deberían de ser las raíces que nos unen a nuestra familia, tan profundas y tan arraigadas que nos den la fortaleza para mantenernos firmes contra viento y marea. Es

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construir mañana a través de las vivencias que tenemos dentro de nuestras familias que nos enraizamos al suelo paterno y todo aquello que nos ha sido inculcado se queda grabado en nuestros corazones. En la familia, se crean vínculos afectivos y materiales que nos permiten salir al mundo, y en libertad dar nuestros siguientes pasos; siempre sabiendo que tenemos un puerto seguro al cual regresar en donde encontraremos cobijamiento. Los hábitos de vida, se transmiten a manera de cultura de persona a persona, ésta es una de las razones del por qué las familias son tan diferentes aún y cuando pertenezcan a la misma comunidad, las cosas que hacemos y aquéllas a las que les damos importancia son determinantes para el desarrollo de nuestros hijos. Aristóteles lo dijo en algún momento “Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos, no tiene poca importancia: tiene una importancia Absoluta”. Es en la familia en donde poco a poco, con el ejemplo y de una manera sutil, nace nuestro amor a Dios. Observando a nuestros padres orar, asistir a misa, amarse y respetarse y desarrollar valores que quedan impresos en nuestra vida y que posteriormente utilizamos. Y como padres, incluyendo a Dios en nuestro día a día realizando acciones simples tales como dar gracias en la mesa o recordar y recordarle a nuestros hijos que El siempre nos ve y nos acompaña, podemos inculcar la presencia constante de Dios en nuestra vida, como una persona que nos acompaña incansablemente. Un problema cultural del tiempo, actual es la falta de hogar, que podría ser el núcleo de la crisis cultural contemporánea ya que empobrece toda la cultura. Para comprender mejor la esencia del hogar, a continuación exponemos tres definiciones: una popular, una filosófica y una psicológica. La definición popular del hogar nos dice que allí donde hay amor está el hogar; donde están el padre, la madre y los hermanos. La definición filosófica expresa que el hogar es aquélla parte de nuestro espacio vital físico, anímico y espiritual en el cual podemos hallar y ofrecer cobijamiento y la definición psicológica considera al hogar desde un punto de vista espiritual. El amor al hogar es una forma fundamental de un amor a sí mismo sano, instintivo y orgánico, que es capaz de una evolución y la requiere. En la vivencia del hogar se asocian vitalmente -no sólo en forma de ideas- la seguridad y la protección, por eso es necesario detenernos a reflexionar un poco; debemos darnos cuenta si en la realidad estamos haciendo nuestro trabajo en la orientación correcta, es importante saber si ¿Estoy formando familia?, ¿Mi casa es un verdadero hogar? ¿Soy verdaderamente esposa o esposo, madre o padre para mis hijos?, ¿Soy verdadero hijo o hija para mis padres?, ¿Me comprometo a construir a través de mi familia el reino de Dios aquí en la tierra? El ejemplo que damos a nuestros hijos es la mejor escuela para su vida, es así como aprenderán cómo edificar el día de mañana. Es responsabilidad de los padres la forma en la que nuestros hijos perciben y enfrentan la vida; las impresiones que grabamos en ellos a través de los años son determinantes, se quedan en su subconsciente y son los recursos que utilizaran para actuar en el futuro. Estamos seguros que a veces quisiéramos poder ver el mundo a través de los ojos de cada uno de nuestros hijos, para poder darnos cuenta a ciencia cierta de qué carecen para enfrentarla. Pero afortunadamente la realidad es que sólo nos toca acompañarlos como dice Héctor Valenzuela Mendivil “con el distante y cercano apoyo de mi silente presencia”.

Equipo Editorial

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¿Cómo HA CONCEBIDO DIOS LA EDUCACIóN DE LA FAMILIA? Extracto tomado del Libro “Que surja el hombre nuevo” del P. José Kentenich

¿Cómo ha concebido Dios la educación de la familia? ¿Cuánto tiempo puede un niño permanecer vinculado a la familia de un modo primitivo? Ustedes tienen que comprender que toma un cierto tiempo que los lazos vitales se extiendan hacia los demás. Lo mismo ocurre con la vinculación a un lugar. ¡Cuánto tiempo demora, por ejemplo, que un niño se familiarice con su lecho y con cada rincón de su pieza! Es necesario tener clara conciencia de esto. Una transferencia demasiado rápida no permite la formación de un lazo. Se necesita tiempo para ello. Lo mismo ocurre con los seres humanos que se vinculan a nosotros. Puede esto ser una carga, pero no depende de nosotros. Tenemos que sobrellevar esta filialidad infantil durante largo tiempo. Si ustedes pretenden hacer madurar demasiado rápidamente a los discípulos, solo conseguirán que se produzca el efecto contrario: se derrumbarán todos los lazos y todos los vínculos nuevamente y el resultado será que habrán educado a un hombre colectivizado. Si nos hemos criado en un ambiente sano en donde hemos podido experimentar estas vivencias, el cobijamiento de que hemos hablado no es tan necesario. Pero el hombre privado de hogar -y hay una masa creciente de éstosnecesita un tiempo mayor para poder arraigarse. Este es el gran problema cultural de nuestra época: ¿Cómo cobijar a los hombres primeramente en el plano de lo natural? Si no logramos esto, normalmente no vamos a lograr tampoco cobijarlo en el mundo sobrenatural. Hay también excepciones, pero lo normal es que el ser humano se vincule de algún modo con todos los hilos de su alma al plano de lo natural. De no ser así, se producirá una quebradura en su alma en la misma medida en que le falten los vínculos. El ser humano que se ha criado normalmente necesita un organismo de vinculaciones: locales, personales e ideales.

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diente. Recordemos lo que hemos dicho sobre las impresiones básicas en la naturaleza humana. Lo que penetra en el alma desde el exterior, se deposita en el fondo de ella y sigue siendo elaborado. No está en mi poder, en cada caso, decidir qué es lo que recibo. Casi diría que las impresiones del exterior están determinadas por el azar. Después que mi naturaleza ha recibido algo irracional, rige la antigua ley: Quodquod recipitur, ad modum recipientis recipitur. Lo que yo recibo en mí, lo recibo de acuerdo con mi modo de ser. Todo el mundo de las predisposiciones, al cual nos referimos anteayer, puede ser traído a colación nuevamente: la receptividad irracional, racional y suprarracional para los valores. ¿Les evocan algo a ustedes estas expresiones? Es irracional lo que penetra en mi subconsciente. El sentido de los valores que existe en el subconsciente, que es el resultado de las impresiones, es lo que llamamos receptividad irracional para los valores o la perspectiva irracional de intereses. Desempeña un papel en el surgimiento y la formación de la vivencia del hogar.

Es una obra maestra despertar la fuerza creadora del afecto y poder expresarla en uno mismo. Es difícil para el hombre actual, que tiene la actitud propia de un ser colectivizado ante las cosas, educar seres humanos sanos; penetrar con la reflexión en la esencia de las cosas que antes vivíamos normalmente como algo evidente. Ahora tenemos que pensar y meditar sobre ellas.

Para darme a entender voy a proponer dos expresiones: centro de asociación y centro de acumulación. El hogar es un centro de asociación y centro de acumulación. El hogar es un centro de asociación de nuestras representaciones; y un centro en el que se acumulan nuestras sensaciones y sentimientos. Hogar: el centro de asociación de las representaciones. Los padres observan constantemente estas cosas en sus hijos. Las primeras impresiones de los niños tienen una doble función.

El símil a que nos hemos referido compara al ser humano con una araña. La araña teje su red de sí misma y vive en el centro de esa red. La araña puede tejer de sí misma lo que quiera y como quiera. El ser humano no es tan indepen-

Primera función: Las impresiones son el material que posteriormente pasa a ser elaborado de manera racional por medio de la abstracción. Aquí rige la antigua ley que dice: nihil est in intellectu quod primus non fuerit in sensu.


la manera pues, que nunca se borran enteramente del alma de un ser humano las primeras impresiones y por cierto que tampoco las posteriores. Por eso mismo, las primeras imprimen una dirección a toda la vida, porque todas las otras representaciones y asociaciones que vienen después, son asociadas y unidas a las primeras. Por eso hemos hablado de un centro de asociación de las representaciones. Así pues, las primeras asociaciones, los primeros estímulos y sensaciones se asocian con las representaciones ulteriores. ¡Qué importante es, por tanto, para el niño, la atención y la vigilancia de los padres! ¡Qué cuidadosos deben ser para que la sensibilidad del niño no reciba impresiones impuras y nocivas en su afectividad y tampoco en su imaginación!. Los psicoterapeutas son de opinión de que muchas impresiones enfermizas proceden de impresiones recibidas en la primera infancia. Quien conoce todos los aspectos de la vida actual, sabe que muchas cosas que recogemos posteriormente en la vida, en forma teórica, no penetran en nosotros. Y el motivo reside en que no hemos elaborado suficientemente una enorme cantidad de impresiones que hemos recibido ni las hemos seleccionado. Esto significa que nuestros padres nos han vigilado demasiado poco. Hemos llegado a ser como somos sin culpa nuestra, pero tal vez por culpa de los padres. ¡Es tanto lo que reciben actualmente los niños! ¡Qué cantidad de impresiones les producen las películas! Por eso es necesaria la vigilancia de los niños. Todos tenemos que preocuparnos de que alrededor de nosotros exista una atmósfera límpida y pura. Como psicólogo puedo decirles que si logramos cobijar en una atmósfera pura y noble a los que nos han sido confiados, éstos serán inmunes contra las impresiones negativas. Quien ha tenido, por tanto, la vivencia de un organismo de vinculaciones sano, en lo natural y en lo sobrenatural, se hallará inmunizado, tarde o temprano, contra las impresiones negativas del exterior. También debemos preocuparnos -y es ésta una segunda consecuencia- de que nuestros niños no cambien de lugar con demasiada fecuencia. Tratamos a los hombres actuales como si fuesen todavía lo que éramos cuando niños. Pero el hombre moderno ya no es así, en muchos aspectos. Puede ser que algunos lo sean todavía pero, en general, esta enfermedad de la época moderna que es la falta de hogar cunde de manera creciente. Uno puede hacer frente a muchas cosas si contó con un hogar desde la iniciación de la vida; pero no es así cuando -como ocurre con muchos hombres modernos- uno mismo tiene que crearse un hogar por primera vez. ¡Cuántas complicaciones enfermizas del espíritu hallamos en los hombres actuales por el hecho de no haber tenido la vivencia de un sano organismo de vinculaciones! Por este motivo, los niños no deberían cambiar de lugar con tanta frecuencia. Conozco, por cierto, la tragedia que significa en la vida moderna el hecho de tener que cambiar frecuentemente de un lugar a otro. La necesidad

de encontrar cobijamiento ha de realizarse en la medida de lo posible. ¿Comprenden ustedes ahora lo que significa que el hogar sea centro de asociación de las representaciones? En el lugar que uno denomina su hogar, ha tenido las primeras representaciones y todas las que se reciben posteriormente, se asocian aquéllas. Lo que no fue asociado, no se ha elaborado; queda con sus cabos sueltos y necesita ser elaborado más adelante. Hogar: centro de acumulación de sensaciones y sentimientos. Descendamos ahora al mundo del inconsciente y del subconsciente. El hogar es centro de acumulación de sensaciones y sentimientos. Este proceso lo ha descrito Pestalozzi en su libro: "Cómo educa Gertrudis a sus hijos". El niño ha abandonado el seno materno. Está en la cuna y hay una persona que se inclina sobre él y lo mece. El niño tiene, a través de ese ser, la vivencia de un poder bondadoso. ¿Qué significa esto? Todas las sensaciones que se despiertan en el niño se concentran en ese ser. Esa es la vivencia que tiene un niño ante su madre. Permítanme enunciar una serie de expresiones que voy a emplear en la descripción de este proceso. En el niño hay una transferencia de los sentimientos; hay también cambios, vuelcos en los sentimientos, que los hacen aparecer con un cariz diferente; también puede ocurrir que éstos se aletarguen y enfríen; y, finalmente, se da una represión de los sentimientos. Descendemos así, a la región del subconsciente que debe ser todavía investigada más a fondo y tomada en cuenta más seriamente, si queremos formar caracteres, personalidades. Un ejemplo: Se acerca a la cuna del niño aquél a quien éste honrará como padre. El sentimiento que el niño experimenta espontáneamente frente a la madre se transfiere al padre. Si la vivencia que el niño tiene a través de la madre es la de un ser bondadoso, él transfiere al padre esta misma vivencia. Si el padre es bondadoso y ésta es la vivencia que el niño tiene de él, se asocia un segundo ser bondadoso al primero, a este ser bondadoso que es la madre. Pero si se trata de una madre desnaturalizada, no es asociada con la bondad, sino con la angustia, con el temor. Si la madre sabe mostrar al niño, a través de su propia conducta, que ella depende del padre, se produce también en este sentido una transferencia de los sentimientos del niño. La madre introduce de esta manera al padre en el círculo de sus vivencias y, por consiguiente, en el de las vivencias del niño. El sentimiento que la madre ha despertado en el niño es transferido al padre. Posteriormente en la vida, se transfiere este sentimiento que hemos experimentado frente a los primeros seres humanos a todos los demás que suscitan nuestro amor. El colectivismo ve en el padre corporal solamente al engendrador del hijo; y en la madre, solamente a quien lo da a luz, pero no a su educadora.¡Qué repercuciones tan terribles deben de tener estas concepciones!

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La educación que recibimos Por Rodrigo y Mayté Guerra

Hasta el día de hoy, gracias a esta enseñanza de unión y cooperación, los hermanos permanecemos unidos y al pendiente unos de otros a pesar de ya no tener a nuestros padres con nosotros.

Cuando vives todavía en casa con tus papás no te percatas del gran tesoro que son todas las enseñanzas que recibes de ellos, sino hasta cuando te conviertes en padre y tienes la gran tarea de inculcar a tus hijos estos valores que ellos te dejaron. Recordamos con cariño y admiración algunas vivencias de nuestra infancia. Yo Rodrigo tengo presente a mi papá como un hombre dedicado al trabajo, tanto que algunos sábados y en ocasiones hasta los domingos en la tarde, lo llevábamos a trabajar, pues en la casa solo había un auto, y en la noche ya tarde, regresábamos a su oficina por él. Sin embargo, nunca lo vi de mal humor por tener que trabajar de noche. Cada vez que su trabajo lo permitía, nos llevaba a todos de excursión los fines de semana, pues le encantaba salir al campo y entre más tiempo podía quedarse por allá, era mejor. Los fines de semana hubiera o no plan para salir, nos levantaban muy temprano, a las 7:30 a.m., sin importar a qué hora habíamos terminado la noche anterior. Claro que me costaba mucho trabajo levantarme y no entendía por qué tenía que hacerlo sin cuestionarlo. Por su parte, mi madre nos inculcó a trabajar y cooperar en la casa, cada verano en vacaciones largas, cortábamos el jardín con máquina manual y pintábamos la casa por dentro y por fuera. Nos poníamos de acuerdo para realizar las tareas encomendadas y, aunque a veces discutíamos de cómo hacerlo, mamá se aseguraba de que acabáramos en paz. Siempre buscó el diálogo y acercamiento con nosotros, nos platicaba de cómo ella y sus hermanos le habían hecho para salir adelante al quedar huérfanos de padre y madre a muy temprana edad, inculcándonos el valor de la lucha, superación y unión fraterna.

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Por mi parte, yo Mayté recuerdo que todos los sábados, sin excepción, teníamos que ordenar nuestro clóset antes de ir a comer con mi abuelita. Lo hacíamos rápido y muy bien porque nos íbamos a las 12:30 pm. La verdad sí nos enojábamos mucho, pero ella fue muy firme en su afán por mostrarnos que esa tarea era obligatoria y no había opción. Esto me enseñó a ser obediente y muy ordenada. Un ejemplo a seguir de mi madre, fue su entrega al prójimo y al más necesitado. Desde que yo era pequeña, ella era voluntaria en el Hospital Civil en el departamento de niños quemados. En mi casa todos cooperábamos envolviendo juguetes y pañales para los enfermos. Ayudó por más de veinte años al Movimiento Carismático y en el puesto de sacristía en Encuentros Sacerdotales. Esto siempre lo realizaba con una total entrega. Nos inculcó un gran amor y fe en Jesús y María. Asistíamos a misa a las 7:00 am los domingos antes de irnos de día de campo al rancho de mis abuelitos. También nos llevaba con frecuencia a acercarnos al sacramento de la confesión. Mi papá fue médico de profesión, o más bien de vocación, apasionado de la cirugía, siempre en constante superación. Estudiaba por temporadas en el extranjero y ahora comprendo que lo hacía por su amor a la medicina y entrega al prójimo pero también preocupado por darle a su familia lo mejor posible. Recuerdo que sus últimos diez años de vida estuvo en constante lucha, debido a que sufrió un infarto cerebral y nunca desistió. De hecho tuvo que volver a aprender a caminar, hablar, escribir y leer. Él me enseñó que en la vida tengo que luchar por conseguir lo que quiero, a ser tenaz y nunca desistir. Ahora nosotros como padres y abuelos, agradecemos este esfuerzo, amor y dedicación recibido de nuestros padres y deseamos poder hacer lo mismo con nuestra familia, que sigan el camino de la fe, tomados de la mano de Jesús y María y que sean hombres y mujeres de bien, se demuestren el amor entre ellos y se apoyen mutuamente.


Un hogar para niños desamparados Obra iniciada por el Padre Carlos Álvarez

Un verbo para describir al Padre Carlos Álvarez Ortiz sería el de “ayudar”. Colaborar para el crecimiento de los demás, en particular a los niños huérfanos, fue uno de los principales objetivos del Padre quien desde su posición eclesiástica dio al Estado de Nuevo León los cimientos de una de las instituciones más reconocidas en materia educativa. Distinguido por su peculiar carisma y espíritu de lucha, el Padre Álvarez junto a sus cuatro hermanos creció al lado de su único pilar y ejemplo a seguir, su madre. Según registros de la época, en su faceta de seminarista, vio una película que lo motivó y atrajo mucho su atención “Boys Town” en la que un cura ayudaba a niños de la calle para alejarlos de las adicciones y otros males de la sociedad. Tras ser ordenado sacerdote en 1943 empezó a consolidar su sueño de crear una institución de beneficencia para ayudar a los niños de la calle. Junto al Arzobispo viajó a Roma para presentarle su proyecto al Papa Pío XII, quien se los autorizó con estas palabras: “El ministerio sacerdotal que escogiste es el mejor surco para sembrar, ya que tiene el mejor terreno, que es el de los niños”. De regreso a México, el Padre Álvarez se valió de su habilidad y don de palabra para convencer a la comunidad del porqué era necesaria una institución que ayudara a revertir el fenómeno de los niños de la calle. Supo ganarse la confianza de los industriales para que lo apoyaran económicamente en su proyecto. Fue hasta el 25 de diciembre de 1951 cuando la Ciudad de los Niños comenzó a dar alojamiento a menores de edad sin familia. Iniciaron con 50 niños apoyados por las religiosas del Sagrado Corazón en un albergue construido en un terreno de 25 hectáreas, donado por una generosa familia regiomontana, ubicado en La Pastora en las faldas del Cerro de la Silla. De los años 60 a los 70 se vivió en el Estado el fenómeno del paracaidismo o invasión ilegal de tierras urbanas, el crecimiento y hacinamiento en las colonias más pobres arrojaron serias consecuencias y las calles se convirtieron en hogar de muchos provo-

cando que niños y jóvenes dejaran sus estudios e incluso abandonaran sus hogares. Durante 33 años condujo el Padre Álvarez a la Ciudad de los Niños recibiendo a menores desamparados y falleció en enero de 1996 a los 76 años de edad dejando detrás una vida llena de entrega humanitaria para un grupo tan desprotegido como lo pueden ser los niños huérfanos, quienes al egresar de la institución muchos han creado su propia familia. Siempre se preocupó por mantener a los niños ocupados, pues había una pequeña parroquia en donde acudían a rezar, acudían a la escuela, participaban en festivales de teatro, todo para que los niños se sintieran a gusto en su estancia, tuvieran una buena educación, disciplina y buena cultura cristiana. A partir de 1984 el Padre Álvarez entrega la operación de la Ciudad de los Niños a un patronato formado por empresarios regiomontanos que decidió transformar la Institución en centro de desarrollo social, con el fin de llevar a muchas más personas la formación humana, técnica y espiritual, bajo la formación doctrinal, religiosa y espiritual del Opus Dei. En 1987 se transforma en un colegio en el que no sólo se admiten niños, sino familias que no contaban con los medios económicos para brindarles una educación integral a sus hijos A la fecha el 86% de los egresados ha terminado una carrera universitaria, algunos de ellos becados en prestigiadas universidades de la localidad. Tomado del Libro “CIUDAD DE LOS NIÑOS, UNA HISTORIA QUE CAMBIA DESTINOS” y consulta de prensa: El Porvenir

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PARA REFLEXIONAR

Para reflexionar

El Buen Pastor Aquél que a otros conduce debe juntar en oración las manos, mantenerse en la cercanía de la cruz, entregar a todos abundante confianza, traspasar hacia lo alto cada amor que se le regale. Aquél debe llevar en silencio y fidelidad, dentro de su propio corazón, a cada persona que se le ha confiado y, con alegría y fortaleza, por ella arriesgar la vida, olvidándose de sí mismo en el servicio. Aquél que a otros conduce debe ir por los caminos de la vida como Jesús el Buen Pastor. Amén. (P. José Kentenich)

Principios pedagógicos para los padres de familia en la formación de los hijos

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IDEAL

Tener claro cuáles son las metas educativas que persiguen, los caminos y los métodos que aplican, el tipo de personas que quieren formar: independientes y autónomas; que existan y se desarrollan sanamente con el orden natural, lo creado, y el orden sobrenatural, Dios y su gracia; que se forjen y vivan en comunidad.

AMOR

Considerar al amor como la ley fundamental de la vida y de su actuar educativo.

CONFIANZA

Infundir confianza en sus hijos, enfrentarlos con actitud positiva y enaltecedora, ser pacientes no desesperar; corregir con sabiduría, pero sobre todo animarlos a seguir luchando y a superarse.

LIBERTAD

Buscar formar personas que aprendan a juzgar y decidir por sí mismas; que decidan por el bien, lo que les conviene y les hace felices; y que realicen por sí mismos lo que han decidido.

MOVILIZACIÓN DE VALORES

Poner en práctica los valores de acuerdo a la perspectiva de intereses de sus hijos. Afirmar los valores vivos de la comunidad, construyendo desde éstos e integrándolos a los valores e ideales.


Para los peques

¿Quién ganará? Leonel

Hipo

META

Gogo

GANADOR

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A dibujar...

Dibuja este avión en el que van Lulú y Toño, después coloréalo como más te guste...

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Para disfrutar en familia Nu Reco es tra m en daci ón PELI CULA S

SENCILLEZ Y AUSTERIDAD Varios autores Editorial Patris

Nuestra sociedad gira en torno a los bienes materiales: tener cosas. Los hijos, bombardeados por la publicidad, exigen. Este libro nos ayuda a proporcionar a nuestros hijos un ambiente de sencillez y austeridad, que les permita superar la atmósfera consumista que los rodea.

EL CULTIVO DE LA ALEGRIA Varios Autores Editorial Patris

En un mundo lleno de problemas y exigencias, nuestras relaciones humanas suelen ser conflictivas. Este tomo nos brinda caminos que nos llevan a abrir fuentes de alegría para vivificar nuestra alma y la de nuestros hijos.

Los libros se pueden adquirir en: José Benítez 2625 Col. Obispado Monterrey, N.L. Tel. (81) 8347-1990

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PERFUME DE MUJER Estados Unidos, 1992. Director: Martin Brest Clasificación: Jóvenes Reparto: Al Pacino, Chris O’Donnell, James Rebhorn

Un estudiante becado (Chris O’Donnell) en una prestigiosa escuela preparatoria toma un trabajo de fin de semana como acompañante de un teniente coronel retirado (Al Pacino), invidente y amargado hombre de mediana edad. Ellos emprenden un viaje a Nueva York que cambia sus vidas: aprenden a entenderse y apoyarse mutuamente. El adulto le enseña al joven a no perder de vista sus ideales y mantenerse fiel a sus convicciones a pesar de las adversidades y conflictos éticos que se le puedan presentar en su vida como hombre. Se resaltan los valores de la lealtad, el compañerismo, la valentía, la responsabilidad, el deber, la integridad, el respeto.

CHARLIE Y LA FABRICA DE CHOCOLATE ´ Estados Unidos, 2005. Director: Tim Burton Clasificación: Todas las audiencias Reparto: Johnny Depp, Freddie Highmore, David Kelly

Charlie (Freddie Highmore), acompañado de su abuelo Joe (David Kelly), entran a la fábrica de chocolates Wonka que lleva años cerrada. Ellos, junto con cuatro niños y sus padres, ganaron la oportunidad de visitarla y recibir un premio muy especial. Una vez dentro descubren, guiados por el excéntrico señor Willy Wonka (Johnny Depp), un maravilloso mundo de chocolate y golosinas. Los niños y sus papás van saliendo a causa de sus manías y mal comportamiento: excesos en masticar chicle, comer dulces y ver televisión, así como ser niños malcriados que siempre quieren tener todo lo que desean. Charlie resulta el ganador, el premio era la fábrica de chocolate, su dueño ya era un hombre mayor que no tenía familia ni herederos. Se resaltan los valores de la familia, el dinero, la sencillez y la buena educación para construir seres humanos integrales.


Recetas Panqué de licuadora

Ensalada Gaucha

Por Nora Villarreal

Por Lucía E. de Barragán

Empanadas argentinas

Por Daniela Lozano

Pay de atún

Por Mónica G. de Morales

Ingredientes:

Ingredientes:

Ingredientes:

Ingredientes:

1 lechuga romana 1 tomate cortado en cubos cilantro picado para adornar

1 barra de mantequilla 3 huevos 2 cucharadas de polvo para hornear 1 cucharadita de vainilla o almendra 1 lata de leche condensada 1 taza de harina cernida ½ cucharadita de sal ½ taza de azúcar glass 1 limón

1 paquete de discos de empanada ½ kg. carne molida 2 dientes de ajo picados 1 cebolla mediana picada 1 bolsita de aceitunas picadas 2 huevos cocidos picados 1 huevo para barnizar 1 pimiento rojo picado 1 pimiento amarillo picado ¼ taza aceite 1 cucharada hierbas de olor Sal y pimienta

Masa de hojaldre preparada

Preparación

Preparación

Preparación

Preparación

Lava y desinfecta la lechuga. Licúa el vinagre, aceite, jugo de limón, aguacate y consomé. Para servir, coloca la lechuga en un platón, agrega las aceitunas y el tomate, baña con el aderezo y encima pon el queso rallado. Decora el borde del platón con el cilantro.

Licúa muy bien todos los ingredientes y vacía la mezcla en un molde para panqué engrasado. Hornéalo a 180° C por 40 min. aprox. Decorar el panqué con la mezcla de azúcar glass y el jugo del limón.

En un sartén calienta el aceite y acitrona la cebolla por dos minutos. Agrega el ajo, los pimientos, las aceitunas y las hierbas de olor y sudar. Añade la carne molida, sazona con sal y pimienta al gusto y cocina unos minutos hasta que la carne esté lista. Retira del fuego. Revuelve con la carne el huevo cocido picado. Rellena los discos de empanada con la carne ya preparada y barniza con el huevo crudo. Hornea a 200º C, entre 15 y 20 minutos.

Se forra el molde con la masa de hojaldre, se pica con un tenedor y se hornea entre 5 y 10 minutos. A parte en un poco de mantequilla se fríe cebolla, perejil, tomate, chicharos, zanahorias, papas, condimentado con sal de ajo y pimienta al gusto, se deja a que hierva un poco y se le agrega el atún desmenuzado. Se le añade la leche evaporada licuada con el queso y se incorporan los ingredientes a fuego lento. Se vacía sobre la tartaleta, se cubre con el resto de la masa de hojaldre, se pica con un tenedor y se barniza con yema de huevo. Se cubren las orillas con papel aluminio y se hornea a 400° C por 30 minutos, se quita el papel y se termina de hornear 30 minutos a 350° C.

Para el aderezo: ½ taza de vinagre ¼ de taza de aceite de oliva 1 limón 1 aguacate 1 bolsita de aceitunas 1 pizca de consomé de pollo queso chihuahua rallado

Si deseas compartir tus recetas preferidas con nuestros lectores, envíalas a: revista.alianza@schoenstatt-mty.org Con gusto las publicaremos con tu nombre en las siguientes ediciones.

Relleno: 3 latas de atún 170 grs. c/u 6 cebollitas de rabo picadas 1 manojo de perejil picado 1 lata chica de chícharos 4 tomates firmes en cubos 2 papas medianas cocidas en cubos 3 zanahorias cocidas en cubos ½ kilo queso amarillo tipo americano 1 lata de leche evaporada sal de ajo y pimienta al gusto, mantequilla 1 huevo

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启动或管理

(¿Empezar o administrar tu negocio está en chino?)

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(¿Necesitas asesoría administrativa o contable?)

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(Llámanos)

(Se habla español)



#48, Mayo 2013