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“En el caso de la evaluación curricular se requiere conocer que tres temas generan una oposición polémica (…)”1 Los tres puntos de conflicto que él considera son: a) La evaluación de todo el plan de estudios o solo de una parte del mismo, b) La concepción de la evaluación como una actividad técnica o como una investigación en el ámbito de las ciencias sociales y c) La finalidad de la evaluación: tomar decisiones u ofrecer elementos de comprehensividad del fenómeno educativo. a) La evaluación de todo el plan de estudios o solo de una parte del mismo. En este punto, “Ariech Lewy2 considera que es factible evaluar todo el currículum, esto es que una evaluación curricular tiene que dar cuenta de todos y cada uno de los elementos que forman parte de un plan de estudios: fundamentos, perfil, organización del contenido, etc. Y por otra parte, están quienes consideran que es difícil evaluar la totalidad de un plan de estudios por la complejidad que subyace en el conocimiento de cada uno de los aspectos curriculares que son objeto de evaluación. Estos autores (no menciona cuales) expresan que el currículo es una serie de intrincadas redes institucionales en permanente movimiento y que cuando se recoge información de un currículo, solo observa una parte de ese movimiento”. En estas dos posturas se encuentra que “conciben la evaluación curricular como evaluación del aprendizaje”3 A criterio propio considero que la primera postura es un tanto irreal, ya que no existe un concepto global sobre lo que es “currículo”, si bien, sabemos que los conceptos suelen cambiar de acuerdo a la corriente y perspectiva de cada persona, a manera de hipótesis me atrevo a decir que por ello es que no se encuentra una definición exacta del mismo. Sin embargo, ese no es el único factor que interviene para que considere que es irreal, sino que, en la educación (como en diversos sectores) constantemente esta en cambio, porque esta va dirigida a la sociedad, la cual consta de una tipología de culturas extensa, esto genera que las necesidades de cada individuo sean distintas y por ende exista un cambio como ya antes mencionado, por ello la “rúbrica” de los elementos o factores que se deben evaluar en un currículum constantemente será deficiente, ya que habrán elementos no contemplados y necesarios de evaluar, o bien, existirán algunos que tengan una complejidad superior para ser evaluados, lo que posiblemente nos lleve a una evaluación subjetiva. A pesar de considerar irreal esta postura, la respeto, ya que conlleva a que este grupo de personas que han analizado este tipo de evaluación han conseguido visualizar más allá de lo que la mayoría de nosotros podemos observar, es decir, encontraron una posibilidad de evaluar todo en conjunto.

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Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 5. 2 Lewy, A (1976) Op cit p 37. 3 Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 5 y 6.


En cuanto a la segunda postura, concuerdo con que “es difícil evaluar la totalidad de un plan de estudios por la complejidad que subyace en el conocimiento de cada uno de los aspectos curriculares que son objeto de evaluación”4 Esta se asemeja más a mi criterio, porque a pesar de que ambas posturas recaen en la importancia de la evaluación minuciosa del currículo, está contemplando el constante cambio ya antes mencionado. b) La concepción de la evaluación como una actividad técnica o como una investigación en el ámbito de las ciencias sociales. “Entre mayores elementos se tomen en cuenta para realizar la evaluación más existe la obligación de orientar técnicamente la acción”5 En este punto a discusión existen dos posturas, la primera es concebir la evaluación como “acción técnica” y la segunda es concebirla como “una tarea de investigación en el marco de las ciencias sociales”. En este punto, veo más completo y eficiente la segunda postura, ya que toma en cuenta todo lo que un evaluador debe cumplir como tal, por ejemplo, “el evaluador como el investigador, está obligado a construir un objeto de estudio, tiene que elaborar el aparato conceptual con el que realizará la indagación de su objeto y entrega un resultado, que es un informe de investigación”6 a diferencia de la “acción técnica” ya que ahí, el evaluador solo realiza la aplicación de un instrumento no elaborado por el, algo que es conflictivo, ya que al no conocer el instrumento aplicado, no se podrá evaluar correcta y objetivamente. c) La finalidad de la evaluación: tomar decisiones u ofrecer elementos de comprehensividad del fenómeno educativo. “El punto fundamental es reconocer para qué se realiza una evaluación (…) los CIEES se manifiesta que han evaluado 2713 programas educativos, mientras que el COPAES manifiesta haber acreditado en dos años 556 programas. Técnicamente se afirma que la evaluación contribuye a mejorar la calidad de la educación.”7 “desde 1982 establecimos que la finalidad de la evaluación era impulsar una mejor comprensión de una situación educativa”8 “(…) la función de la evaluación es una función intelectual, por ello el evaluador opera como un investigador, pero por ello también el evaluador demanda que los resultados de su evaluación se plasmen en un informe que pueda ser discutido y analizado no sólo por quienes toman decisiones, sino por el conjunto de la comunidad”9 En este tercer punto de discusión, se desarrollan dos ideologías sobre la finalidad de la evaluación, ¿será la toma de decisiones o el ofrecer elementos de comprehensividad? 4

No menciona específicamente quienes hacen esa observación Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 6. 6 Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 6. 7 Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 6 y 7. 8 Díaz Barriga, A “Tesis para una teoría de la evaluación y sus derivaciones para la Docencia” en Revista Perfiles Educativos. No 15. Enero-Marzo, CISE-UNAM, México, 1982, pp 16-37. 9 Díaz Barriga, A (1995) Evaluación curricular y evaluación de planes y programas con fines de acreditación. Cercanías y desencuentros p 7. 5


Considero que no es necesario dividir los puntos, ya que ambos son interesantes como finalidad de la evaluación, es decir, son elementos que nos ayudan a tener un conocimiento y desenvolvimiento más completo. Por ejemplo diario, en todo momento, tomamos decisiones, algunas erróneas y otras benéficas, sin embargo, ambas son buenas, ya que los errores nos ayudan a crecer y conocer y cuando tomamos una decisión que nos genera una gratificación nos hace sentir satisfechos con esta decisión, que a la vez nos demuestra que hemos obtenido un avance en nosotros mismos. Por ello es que considero que es un buen punto que la toma de decisiones sea parte de la evaluación, ahora bien, con respecto a la comprehensividad del fenómeno educativo, también es importante que este tomado en cuenta como finalidad, porque con este se busca comprender la complejidad de la evaluación porque implica relacionarse con las acciones o prácticas humanas, por ejemplo, todo lo que pasa en las aulas, por ello el estudio se debe realizar tomando en cuenta las experiencias contextuales donde se realiza. Lo importante de la comprehensividad es que debe tomar el papel de “base” para que demuestre lo bueno y lo malo de un programa de estudios, por eso es necesario una detallada descripción sobre este, así se interpreta y determina la calidad de lo planteado. Para concluir, mi opinión es ligar ambos puntos, tomando en cuenta la comprehensividad como el todo, y la toma de decisiones como un aspecto a tomar en cuenta.


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