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Sapiens Research

Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / ISSN-e: 2215-9312 www.sapiensresearch.org Arte visual: Fernando Cadenas (España) fernandocadenas@gmail.com http://www.fernandocadenas.com/

Ranking U-Sapiens 2015-1


ISSN-e: 2215-9312. Volumen 6 / Número 1 / enero-junio de 2016 Directora: Mónica Cuellar-Castro Editor general: Carlos-Roberto Peña-Barrera (editor@sapiensresearch.org) Edición-diagramación: Sapiens Research Group (asistente@sapiensresearch.org) Publica: Sapiens Research Group (Calle 49 # 15-81 Of. 302, Bogotá, Colombia) Tel: (571) 311-520 8569 Comité editorial Dra. Angélica De Sena (angelicadesena@gmail.com) (Universidad de Buenos Aíres-Argentina) Dra. Begoña Enguix (benguix@gmail.com) (Universitat Oberta de Catalunya-España) Dra. Mawency Vergel-Ortega (mawencyvergel@gmail.com) (Universidad Francisco de Paula Santander-Colombia) Dra. Mercedes Di Virgilio (mercedes.divirgilio@gmail.com) (Universidad de Buenos Aires-Argentina) cPhD. Mireya Bravo Frey (abravo.clark@gmail.com) (Clark University- Estados Unidos) Dra. Miriam Pardo-Fariña (mpardo@unab.cl) (Universidad Andrés Bello-Chile) cPhD. Pámela Neumann (pamela.j.neumann@gmail.com) (University of Texas at Austin-Estados Unidos) Dda. Yanina Welp (welpita@gmail.com) (University of Zurich-Suiza)

Comité científico PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (aojedasampson@gmail.com) (Universidad Latina de México) PhD. Anayra O. Santory-Jorge (asantory@gmail.com) (Universidad de Puerto Rico) PhD. María Ofelia Ros Matturro (ofelia@fastmail.net) (University of Michigan-Estados Unidos) PhD. Nicola Caon (nicola.caon@gmail.com) (Instituto de Astrofísica de Canarias, España)

Arte visual de la portada: Fernando Cadenas (España)

fernando.cadenas@gmail.com Para el Boletín Científico Sapiens Research (BCSR), que los autores envíen sus contribuciones, sean artes visuales o escritos originales-inéditos, significa que, para el caso de los últimos, no han sido ni serán publicados en otro medio de comunicación en papel o electrónico; pero, para el caso de los primeros, no tendrá ningún inconveniente en publicar aquellas que hayan sido plasmadas en otros medios de comunicación. Para esta revista es muy importante que se haga una breve reseña de los autores, información de contacto, publicaciones y links de sus producciones. Por tal razón, resaltar el perfil de los autores y sus capacidades es de gran interés. No obstante, el contenido de los escritos publicados es de exclusiva responsabilidad de los autores, y no refleja necesariamente la filosofía de esta publicación ni el pensamiento particular de cada uno de sus integrantes. Colaboraron de árbitros externos: Rubén Salazar-Hernández (liderando5@gmail.com); Julián Félix (felix@fisica.ugto.mx); Nelson Falcon (nelsonfalconv@gmail.com); Odair-Salazar-da-Silva (salazar.odair@hotmail.com); Douglas M. Llanos (metrograma@gmail.com); Arturo-Ballesteros-Leiner (aballesl@hotmail.com); Miquel Fernández (mfdegonz@gmail.com); Gerard Horta (gerardhorta@ub.edu); Diego Quattrini (diegoquattrini@gmail.com); Adriana Rodríguez-Barraza (arbarraza@hotmail.com).


www.sapiensresearch.org Colaboran en este número V6N1-2016 Latín-A: Ricardo Domínguez-Guadarrama (México). Lógyca: Maximiliano E. Korstanje (Reino Unido); Francisco Claro-Huneeus y Ernesto San Martín (Chile); Juan-Carlos Moreno-Romo (México). Sociologando: Bernardo PérezAndreo (España); Robert González-García (España); Ana-Lucía Cervio (Argentina). Sofando: Santiago Argüello (Argentina). Urbis: Eduardo Sousa-González (México).

El Boletín Científico Sapiens Research (BCSR) es un publicación semestral (enero-junio y julio-diciembre, que edita-publica Sapiens Research Group y que inició en enero de 2010), electrónica y digital, de libre acceso y descarga, cuyo objetivo principal es visibilizar artículos (principalmente en español, pero también en otros idiomas como portugués y francés) de investigaciónreflexión a la comunidad científica y académica internacional, bajo el contexto de diferentes secciones: Latín-A (temas latinoamericanos), Lógyca (temas de lógica y sentido común), Psique (temas de psicología), Sociologando (temas de sociología), Sofando (temas de filosofía) y Urbis (temas de urbanismo), secciones que son editadas por importantes investigadoras de distintos países de Europa y América, y que está dirigida a toda la comunidad interesada en los temas de las secciones. También publica otro tipo de artículos, desde otras secciones de interés cultural y general. Finalmente, este medio de comunicación también da a conocer el Ranking U-Sapiens (clasificación de universidades colombianas según indicadores de investigación) y el Ranking Col-Sapiens (clasificación de los mejores colegios colombianos según categoría, calidad y acreditación). Política editorial: El Boletín Científico Sapiens Research es un revista de carácter científico, editada por Sapiens Research Group, que publica artículos de investigación originales-inéditos, los cuales cumplen con todas y cada una de las etapas de revisión y arbitraje, y con las normas que rigen la ética de publicación, en las cuales participan los autores, el comité editorial de cada sección de la revista, y los árbitros externos. Los autores son responsables de y deben garantizar: Que sus contribuciones son originales, y derivadas y producidas de manera ética. / Que no han sido publicadas ni presentadas en otro medio de publicación. / Que enviarán al editor (por correo-e) una copia de cualquier texto de los autores cuyo contenido haga parte o se relacione estrechamente con la contribución postulada a esta revista. / Que cumplen con todas y cada una de las pautas de la revista, que se hallan en la sección “Pautas y arbitraje”. / Que enviarán y diligenciarán los formularios y formatos que se encuentran en la sección “Formatos”, los cuales son: Formulario de biodatos, Certificación de originalidad y no presentación simultánea, Autorización de utilización de fotografías e imágenes. / Que aparecerán como autores y coautores todos aquellos que hicieron una contribución significativa en cualquiera de las etapas de investigación y producción de la contribución. / Que postular la contribución a esta revista da por hecho que todos los autores-coautores han leído y aprobado la misma. / Que en sus contribuciones esté específicamente escrito cualquier posible conflicto financiero o similar que pudiera influir en los resultados o interpretación de su contribución, y las fuentes de apoyo financiero para la investigación. / Que si llegaren a descubrir un error o imprecisión en su contribución, notificarán de inmediato al editor a fin de que se tomen las medidas del caso (corrección o retractación). El editor y las editoras de cada sección son responsables de y deben garantizar: Que se reciban y revisen todas y cada una de las contribuciones sin excepción alguna y sin discriminación de ninguna clase, que cumplan con las pautas editoriales y con dirigirse a una sección específica de la revista. / Que se notifique al autor o autores de cualquier decisión tomada en la etapa de revisión y arbitraje. / Que serán contestadas todas las dudas e inquietudes que se presenten durante el proceso de revisión y arbitraje. / Que no serán revelados los nombres ni nada que permita la identificación de los árbitros externos ni de los autores en el proceso de arbitraje. / Que el proceso de arbitraje será imparcial, justo y objetivo. / Que nada del contenido de la contribución se use para fines diferentes a la posible publicación. Los árbitros externos son responsables de y deben garantizar: Que toda contribución en proceso de arbitraje se mantendrá en completa confidencialidad y no será usada para obtener ventajas personales. / Que notificarán al editor de cualquier conducta no ética por parte de los autores y toda señal que pueda motivar el rechazo de la contribución. / Que arbitrarán las contribuciones siguiendo todas y cada una de las instrucciones dadas por parte del editor: leer y dejar comentarios en la contribución, y diligenciar el Formulario de arbitraje para conocer los detalles y decisión final. / Que notificarán de inmediato al editor en caso de que no tenga las competencias suficientes para arbitrarlo o se presenten conflictos de intereses. / Que el desarrollo de su tarea se hará de manera objetiva, clara y se usarán argumentos válidos para soportar cualquier comentario y decisión final.


Sapiens Research GROUP Latín-A: ¿Entre acuerdos comerciales y (des)acuerdos institucionales? Miradas a la globalización, cambios institucionales, y provisión de materias primas en Latinoamérica Por Dda. Pámela Neumann (University of Texas at Austin, Estados Unidos) y cPhD. Mireya Bravo Frey (Clark University, Estados Unidos), editoras de sección

En los últimos 20 años, América Latina ha experimentado importantes transformaciones territoriales, políticas y económicas a raíz de la globalización y la expansión de los mercados globales. La creciente demanda por recursos naturales para el uso y consumo de grandes “potencias” incluye minerales, materia prima, alimentos, entre otros. Los acuerdos internacionales, los concesiones forestales o mineras, los acuerdos bilaterales y regionales de intercambio comercial que apuntan a la expansión y consolidación de estos mercados globales son herramientas cuya implementación no solo se sustenta en relaciones de poder de larga data, sino que también requieren acuerdos a nivel de los gobiernos nacionales que sean acompañados de cambios e innovación para cubrir las demandas de productividad y provisión de servicios. Los desafíos de este tipo suscitan cambios en las leyes nacionales, en las funciones y capacidades de agencias estatales y privadas, sectores productivos, organizaciones indígenas, asociaciones de productores, entre otros. Los cambios institucionales para hacer posible estos acuerdos, si bien se formalizan desde los gobiernos centrales, también se van delineando desde las bases, desde las demandas de grupos por la satisfacción de expectativas, los reclamos por desplazamiento involuntario, acaparamiento de tierras o los conflictos sociales. La experiencia ha demostrado que no hay fórmulas para navegar estos procesos, y que en cambio hay lugar a diversos escenarios de conflicto, transformación y aprendizaje. En ese sentido, invitamos a enviar artículos que presenten experiencias de cambio institucional, resistencias o alianzas, en el marco de expansión de mercados y globalización. Y tengan presente, además: ¿qué retos se presentan, a distinto nivel, en Latinoamérica frente a la creciente demanda por productos y servicios?, ¿cómo ha respondido las comunidades y organizaciones que se ven afectadas por estos cambios socioeconómicos en la región?, ¿cómo se crean, sostienen o legitiman estos cambios institucionales? ¿Cómo se legitiman los tratados de comercio a distintos niveles?, ¿se legitiman, se transforman o se imponen, a qué costos?, ¿cuáles son los conflictos, retos, alternativas que podemos encontrar en las organizaciones de base, el Estado, el sector privado? En este llamado invitamos respondan, problematicen o amplíen los interrogantes planteados.

Lógyca: Empatía-conocimiento

PhD. Nicola Caon (Instituto de Astrofísica de Canarias, Tenerife, España) y Mawency Vergel-Ortega (Universidad Francisco de Paula Santander, Colombia), editores de sección

Dentro de la dinámica del conocimiento, en la interacción social, intervienen diferentes factores que vinculan sentimientos, acciones y emociones como la empatía, factor estudiado en la psicología y medicina. Hoy día, el profesor, al momento de evaluar a sus estudiantes, debe involucrar no solo concepciones sino actitudes, comportamientos entre compañeros y hacia el mismo profesor, rendimiento académico y competencias comunicativas; factores que podrían constituirse en una brecha de la relación entre profesor y estudiante o, por el contrario, en un soporte del aprendizaje. Es así como el ambiente escolar visto desde la calidez humana, confianza, responsabilidad e interés permite una interacción social positiva reflejada en la aprehensión del conocimiento que es observable en los resultados de pruebas externas donde la empatía podría pensarse juega un papel importante. Ronderos (2010) sostiene que la empatía “es la capacidad que tiene el ser humano para conectarse a otra persona y responder adecuadamente a las necesidades del otro, a compartir sus sentimientos e ideas de tal manera que logra que el otro se sienta muy bien con él”. En este sentido, la empatía compatible a emociones y sentimientos permanentes o temporales del estudiante y del profesor, en la construcción del conocimiento, les permite ejercer un rol en el aula y en espacios de recreación, integrándose en la sociedad. De otra parte, comprender cómo el estudiante se acerca al conocimiento y cómo aprende es una de las vías de investigación de las ciencias tratadas en el ámbito internacional. La importancia de su estudio radica en la profundización del mismo en los procesos cognitivos y afectivos que intervienen en el desarrollo de competencias lógicas que permiten una integración y desarrollo de competencias sociales, y la conducta prosocial, como constructos multidimensionales entre los que se encuentra la empatía. Aceptar lo anterior ha implicado reconocer lo complejo que resulta comprender al sujeto como pensador social que busca significar su mundo y, para ello, construir y organizar lo que sabe y conoce de este. No obstante, conocer su mundo para transformarlo implica un aprendizaje previo, aprendizaje mediado por el interactuar con otros, mediado por elementos presentes en la interacción social como fenómeno básico que establece la influencia

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Sapiens Research GROUP social que recibe el individuo y se evidencia en su conducta dependiendo de la relación con otros. Por consiguiente; en el proceso de la enseñanza y en el proceso de aprendizaje en la interacción profesor-estudiante, maestro-discípulo se pueden apreciar diversas estrategias metodológicas usadas por los profesores y la aprehensión del conocimiento por parte de los estudiantes, con resultados favorables o desfavorables en el rendimiento académico y vinculante con el contexto, entorno y ambiente escolar; inherente a situaciones afectivas. Es relevante destacar que existe la necesidad de saber si hay una relación sobre los niveles de aprendizaje escolar y la calidad de los lazos afectivos enfocados a la dinámica de la empatía entre el profesor y el estudiante, determinables a través de la interacción social, de las vivencias; y si esta resultante puede determinar los niveles de confianza e interlocución en lenguaje sencillo, comunicación interviniente con respuesta positiva o negativa en comunidad educativa. Por consiguiente, es oportuno preguntarse si la conducta social es producto de la atención hacia el exterior y de los estímulos, del autocontrol, ejecución, representaciones cognitivas y funciones lógicas del estudiante como ser racional. Asimismo, es prioritario determinar cuáles situaciones en prospectiva darán luces a una aproximación teórica de la empatía en el aprendizaje de los estudiantes. Para ello, también es clave responder cuáles son las implicaciones de la empatía y la interacción social en el aprendizaje de los estudiantes; cómo se relaciona la dinámica de la empatía en el contexto escolar; cómo la empatía desde la perspectiva de la interacción social y comunicación efectiva permite generar un constructo teórico; qué asociaciones existen entre el desarrollo de competencias lógicas y la empatía.

Psique: Conciencia, pensamiento y lenguaje, una discusión actual

Dra. Miriam Pardo-Fariña (Universidad de Viña del Mar, Chile) y PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (Universidad Latina de México, México), editoras de sección

La discusión en torno a la construcción de la conciencia humana (¿puede haber una no humana?) es tan actual como el ser humano contemporáneo. Por lo tanto, la necesidad de esa discusión es fundamental para entenderlo, tanto como sus obras. Así mismo, derivado de esas distintas maneras de observar su formación se dan diferentes formas de analizar el pensamiento y lenguaje humano. Si se sigue la línea de Piaget, toda construcción de pensamiento, lenguaje y con ello de conciencia, parece encontrarse, por lo menos en las primeras etapas de vida, en el interior del individuo, como si de un ser aislado de su contexto se tratara. Por el contrario, si se asume la postura de Vigotsky, estos tienen relación directa entre el individuo que los construye con su entorno, volviéndose más tarde parte del mismo. Autores como Roger Bartra sostiene incluso, que la conciencia se forma de la relación entre las características particulares del cerebro humano con las encontradas en la cultura de inserción del individuo, formándose por ello conciencias particularizantes de cada grupo humano tanto como conciencias pertenecientes al género humano. Ahora bien, aunque existen diferencias o señalamientos importantes entre los tres autores mencionados, los tres coinciden en que no es lo mismo conciencia, pensamiento y lenguaje, si bien los tres se encuentran profunda y significativamente implicados en la constitución de cada uno. Es así que el análisis de estos elementos constituyentes del ser humano son aspectos sumamente importantes para entender la cultura, libre albedrío, autoconciencia y sujeto humano, entre muchos más. Es decir, ¿la conciencia es relativa al cerebro o a la cultura humana? ¿Puede hablarse de un interior y exterior de la persona como lo sugiere la postura cartesiana, o estos aparecen como parte de ella? ¿Los estímulos externos condicionan el tipo de pensamiento y lenguaje del individuo? ¿Puede la limitación de uno alterar el ser social del individuo? ¿Puede hablarse de conciencia psicológica y conciencia social? Estas y muchas otras preguntas pueden ser abordadas para enriquecer el conocimiento sobre la persona.

Sociologando: Modelos familiares plurales

Dra. Angélica De Sena (Universidad de Buenos Aires, Argentina) y Dra. Begoña Enguix (Universitat Oberta de Catalunya, España), editoras de sección

La transformación en los modelos tradicionales de familia (familia nuclear, monógama, indisoluble, con hijos) se viene produciendo desde hace muchos años de una manera sigilosa pero imparable. Si ahora nos detenemos a mirar cómo son las familias que nos rodean, nos veremos rodeados por un paisaje imprevisible hace 25 años: familias monoparentales, familias sin hijos, monogamia serial, living apart together, familias donde los dos miembros son del mismo sexo, familias binacionales, familias igualitarias son solo algunos de los modelos emergentes que día a día van constituyéndose como alternativa al modelo tradicional y heteropatriarcal. Estas transformaciones en el modelo de familia contemporánea han de ser entendidas como transformaciones sociales de primer orden. Unas transformaciones que están derivadas, pero al mismo tiempo generan cambios en

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Sapiens Research GROUP las costumbres, cambios en los valores, cambios en la organización social y cambios en las relaciones de género. Muchos modelos ahora existentes ponen el acento en la autonomía individual más que en lealtades hacia el grupo (monogamia seriada) y están relacionados con el creciente proceso de individualización social y con nuevas formas de relación amorosa que priman el interés particular más que el del grupo. Muchos modelos se constituyen en base a la igualdad entre los géneros, se basan en el sentimiento y el deseo más que en los intereses económicos, y ensalzan la libertad de elección individual a la hora de formar una familia. También las relaciones con los hijos han cambiado, abandonando modelos más autoritarios a favor de modelos más dialogantes. La descendencia ha dejado de ser un imperativo de la estructura familiar al tiempo que las familias monoparentales, las recompuestas y las del mismo sexo han cambiado la relación con la descendencia. La filiación indivisible y biológica no es ya la única posible. Por lo tanto, este llamado tiene por objeto reflexionar, desde una perspectiva socio-antropológica, sobre todas estas formas familiares plurales y analizar sus implicaciones tanto individuales como sociales.

Sofando:

Filosofía y posconflicto

PhD. Anayra-O Santory-Jorge (Universidad de Puerto Rico) y PhD. María-Ofelia Ros-Matturro (University of Michigan, Estados Unidos), editoras de sección

¿Cuáles son los aportes de la filosofía a las diversas coyunturas sociales y políticas signadas por el posconflicto a lo largo del siglo veinte en distintos lugares del mundo? ¿Podemos hablar de posconflicto cuando pareciera que el conflicto social y político emerge con toda su fuerza una vez acontece el cese bilateral o unilateral del ataque armado? ¿Cómo se relaciona la construcción de la memoria histórica con los escenarios de posconflicto? ¿Cómo la condena social impulsa la condena legal de los homicidas? ¿Cómo hablar de lo traumático, cómo enfrentar el dolor de las víctimas y los familiares de las víctimas de la violencia? ¿Cómo el arte y la literatura impulsan y apoyan los procesos de reconstrucción de memoria histórica y la asunción de la memoria del dolor? ¿Cómo entender el duelo, cómo cerrar lo imposible de cerrar? ¿Cómo reconstruir un tejido social marcado por el terror y el aislamiento, y anestesiado en el consumo? ¿Cómo, en definitiva, asumir la responsabilidad social que todos y cada uno de los miembros de una sociedad tienen en un conflicto social signado por la violación de los derechos humanos y el genocidio? ¿Cómo romper la cadena del terror, atravesar el dolor, e ir al encuentro con el otro? Desde esta múltiple pero enfocada perspectiva es que esperamos que investigadores y pensadores nos hagan llegar sus contribuciones.

Urbis: Mitos y realidades de la reforma administrativa y su alcance territorial Dra. Mercedes Di Virgilio (Universidad de Buenos Aires, Argentina) y Dra. Yanina Welp (University of Zurich, Suiza), editoras de sección

En las últimas décadas, la administración pública en general, y aquella que tiene contactos directos con el ciudadano en particular, ha recibido fuertes presiones orientadas a su transformación. Las mismas provienen de un análisis que adopta criterios de mercado para la evaluación de la gestión pública (la Nueva Administración Pública y su énfasis en la eficiencia), de la creciente adopción de nuevas tecnologías y también de la centralidad que adquiere el territorio en los procesos de gestión. Estos aspectos confluyen en mayor o menor medida en la propuesta de renovación de la administración a la que los países de América Latina no han permanecido ajenos. Este número de Urbis invita a reflexionar sobre el alcance y las consecuencias de estas transformaciones a nivel territorial considerando especialmente: (1) la estructura y funcionamiento de la administración pública: ¿qué cambios estructurales y funcionales se han observado?; (2) la relación administración–ciudadanía: ¿cómo afectan a la relación administración-ciudadanía los procesos de introducción de TIC? ¿En qué medida hay mayor capacidad de dar respuestas a la ciudadanía?, ¿puede el ciudadano ser asimilado a un consumidor?; (3) las redes de actores públicos y privados: ¿en qué medida los procesos de innovación promueven la formación de redes de actores públicos y privados en el seno de las administraciones públicas? ¿Qué consecuencias tienen estos procesos? Por lo tanto, son bienvenidas las reflexiones teóricas como también los análisis con base empírica centrados en unidades nacionales o subnacionales, en la problemática más general o en experiencias específicas (por ejemplo, de reducción del empleo público, innovación tecnológica, etc.) que hagan énfasis en cómo estos cambios dialogan con la dimensión territorial.

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Sapiens Research Sapiens Research Group Boletín Científico Vol. 6(1)-2015 / ISSN-e: 2215-9312

Tabla de contenido Editorial: La eternidad y nosotros Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (Colombia)

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Latín-A: La acción comunitaria en México

2-8

Lógyca: Hospitalidad, religión y ciencia, las formas primarias del Imperialismo

9-13

Lógyca: ¿Se puede afirmar que la ciencia une y la religión divide?

14-20

Por Ricardo Domínguez-Guadarrama (México)

Por Maximiliano E. Korstanje (Argentina)

Por Francisco Claro-Huneeus y Ernesto San Martín (Chile)

Lógyca: ¿Ciencia contra religión?

21-25

Sociologando: El ‘acontecimiento’ social: el ‘héroe’ anónimo como catalizador de la protesta

26-30

Sociologando: Movimientos sociales y vivienda en España

31-35

Por Juan-Carlos Moreno-Romo (México)

Por Bernardo Pérez-Andreo (España)

Por Robert González-García (México)

Sociologando: Acciones colectivas en Córdoba (Argentina) en la década de 1980: entre la visibilidad y la expresividad conflictual Por Ana-Lucía Cervio (Argentina)

36-42

Sofando: Chesterton, el filósofo de la calle Fleet

43-47

Urbis: La segregación espacial un proceso inherente en la transformación urbana

48-55

Ranking U-Sapiens 2015-1

56-68

Por Santiago Argüello (Argentina)

Por Eduardo Sousa-González (México)

Por Sapiens Research Group

Índice: artículos y autores anteriores Biodatos: autores actuales Pautas: contribuciones y arbitraje

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Editorial Columnas anteriores V1N2-2011: El efecto Wall-e en la comunidad científico-académica V2N1-2012: Los extremos: “citología”, fraude y plagio V2N2-2012: Las verdaderas necesidades V3N1-2013: Ayer me suicidé V3N2-2013: Cimas iluminadas V4N1-2014: El artículo que se debe escribir V4N2-2014: ¿Absolutos o relativos? V5N1-2015: Reflexiones sobre la resiliencia V5N2-2015: ¿Qué va a suceder?


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Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / p: 1 / ISSN-e: 2215-9312

Editorial: La eternidad y

nosotros Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (editor) editor@sapiensresearch.org

Cuando era chico, recuerdo que en el jardín o preescolar nos daban rompecabezas para armar. Al principio nos colocaban sobre la mesa unos que tenían muy pocas fichas. Eran muy fáciles, creo yo, por lo que recuerdo. Después, poco a poco, nos pasaban unos del mismo tamaño, pero con más fichas; es decir, cada vez las fichas se hacían más pequeñas, y ya no eran de madera sino del material clásico, de cartón. Lo primero que ocurría era que lo recibía armado. Uno miraba la imagen y luego tiraba las fichas, las revolvía e iniciaba el reto. Miraba una ficha y veía una parte que no se me hacía tan difícil de descifrar y, al juntar una con otra y otras más, en par minutos lograba tener todo listo y bien armado.

saben, o no lo quieren saber. De lejos, hay unas fichas con color y otras en grises. De todas maneras, aunque estén en grises, de lejos se puede observar, con la ayuda del EC, la majestuosa ilustración. Algunas fichas parece que brillan más, que fueran más grandes que otras y que en su interior tuvieran una parte mucho más importante e impactante que el resto. Y al acercarnos es así. Y así parece suceder en la vida. Hay cosas, personas, que parte de su eternidad la vivieron aquí en grises, sin saber que eran parte de un todo y que estaban justo allí con un objetivo primario. Pero hay otras personas que tomaron la decisión de buscar la Verdad y pasaron a comprobar por su propia experiencia que hacen parte de algo más que la mera forma en un determinado lugar y espacio.

De alguna manera, creo que esta es una forma con la que podemos comparar nuestra vida con la eternidad, y me refiero a lo siguiente. Al mirar hacia afuera, al enfocar nuestra mente en todo menos en nuestro yo, lo que observamos es un panorama que no podemos abordar en su totalidad, pero que si nos hacemos lo suficientemente lejos y tenemos la disposición, captaremos de qué se trata todo este complejo rompecabezas, del cual nosotros, para el resto y para otros, somos también una ficha, una muy muy pequeña, de este eterno rompecabezas, cuyo principio y fin no es nadie más que el Creador de todo y de nosotros, lo aceptemos o no, lo creamos o no.

No tiene que ser así para nosotros, me refiero a una vida en grises, mientras estemos aquí, en esta fracción de tiempo que puede durar hasta 100 años, quizá un poco más o menos. Y eso me recuerda que hace poco vi cómo bajaban el cajón fúnebre de una tía en segundo grado que falleció a los 98. Casi un siglo. Eso es mucho y a la vez tan poco. Ya idos, pasaremos a ser parte de una hoja de la historia, del recuerdo de los que quedan, a fin de formar la gigante y muy inmensa biblioteca de experiencia y sabiduría que sea ha compilado por los milenios y las almas de todos.

A veces podemos estar lo suficientemente lejos o dispuestos a buscar la Verdad, pero no vemos nada si primero no usamos las “gafas” o el Instrumento adecuado y, además, si no las tenemos bien limpias, pues tampoco lograremos el objetivo. ¿Por qué necesitamos ese instrumento? Sencillo: nuestros ojos no tienen toda la capacidad de captar. Es imprescindible contar con esa ayuda, que sirve de puente entre lo temporal y lo eterno. A eso le llamo el Espíritu del Creador o EC. Sin el EC, quizá nos acerquemos a una parte, pero no tendremos la seguridad de estar iniciando bien el complejo proceso.

La eternidad no puede ser contenida ni por el espacio ni por el tiempo. Aunque estemos en estas dimensiones para tratar de comprender poco a poco el sentido de nuestras vidas, lo cierto y seguro es que todos nos preguntamos si esto es todo. Y no lo es, no es todo. Unos ya lo saben, porque ya no están aquí y están sumergidos en algo tan maravilloso que les permite decir que valió la pena todo, que valió la pena creer que no somos fines sino medios. Medios por donde el Creador de todo nos da a todos todo lo que necesitamos. Mientras tanto, otros seguimos aquí, en espera de saber más y dar más. De vivir la vida en colores y saber que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos y que incluso de los demás que están en este instante compartiendo esta pisca de tiempo a nuestro lado.

En ocasiones, algunos se enfocan y se hacen muy cerca, de modo que todo lo que ven es lo que está ahí al frente, sin contexto y sin propósito. Ven el ahora, el ya o quizá un poco más: las temporadas o periodos de su vida, pero nada más. Durante esos espacios y tiempos ocurren muchas cosas: historia que viene y que va, cuyos protagonistas somos nosotros u otros, y quizá mucha de esa historia no sea más que una fracción de lo ocurrido o una muy mala interpretación y contada de manera suspicaz para hacernos creer que paso lo que solo pasó en la mente de esa persona y no en la fracción de la eternidad.

Así de fácil será para todos si nos ocupamos cada día de cumplir con la tarea que nos permitirá ver, al final, que cada aspecto y situación se hilaban con un propósito que estaba más allá de lo aparente. Obviamente no es nada fácil, pero si hacemos el ejercicio de mirar un poco para atrás y luego hacia adelante, y creyendo que el camino no termina cuando dejamos de andar en esta vida sino que sigue y culmina en el punto desde el cual todo inició, veremos lo invisible y el panorama se hará más amplio y claro.

Sí, hay personas que pueden captar muy bien una sola ficha, una, y saben sus colores, imagen y ubicación… pero no saben nada más. No se dan cuenta que esa ficha hace parte dinámica de otras, y que todas las otras muestran en su conjunto un todo eterno que debemos estar dispuestos a encontrar y entender. Obviamente no vivimos en el aquí y ahora porque sí. Alguien nos mandó para cumplir un propósito. Todos tenemos un propósito, lo sepamos o no. Es genial que muchos ya sepamos más o menos que tenemos un propósito, pero muchos otros no lo

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¿Qué espero? Que cuando el Creador de este gran rompecabezas me levante como ficha para hacer parte del gran rompecabezas eterno, pueda ver que fui una ficha que se dejó usar, que sirvió para la demás, que supe que era parte y medio de algo supremo, y no un fin total de algo tan corto como esta vida.

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Latín-a Artículos anteriores V1N2-2011:  Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género  Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México  «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña  Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur V2N1-2012:  Emociones y desastres  El cambio de paradigma: de la atención de desastres a la gestión del riesgo V2N2-2012:  Frontera colombo-brasilera: persistencia del conflicto armado y alcances de las estrategias de seguridad V3N1-2013:  Políticas públicas e inseguridad en México: poblaciones sitiadas  Diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México  El eterno dilema del modelo económico para México: visión de la ruralidad V4N1-2014:  Programas de transferencias condicionadas de ingresos y programas de empleo en Argentina: entre la responsabilización de los destinatarios y la individualización de la cuestión social V4N2-2014:  Seguridad ciudadana, estado y sociedad civil en el contexto boliviano (2001-2013) V5N1-2015:  Retos epistémicos, éticos y estéticos del campo emergente de las ciencias ambientales


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Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / pp: 2-8 / ISSN-e: 2215-9312

LATÍN-A La acción comunitaria en México C ommunity action in Mexico Ricardo Domínguez-Guadarrama (1969, mexicano, Universidad Nacional Autónoma de México, México) guadarrama.rd@gmail.com

Resumen La crea ci ón de l a s nuevas organizaciones comuni ta ri a s de Autodefensa en el México actual respondi ó a l a s i tua ci ón de inseguridad provocada por l a s ba nda s de l a del i ncuencia organizada y por l a corrupci ón o fa l ta de actuación de las autori da des del es ta do mexicano contra los crimina l es . Al mi s mo ti empo,no cuestionaron el model o económi co mexi ca no s i no la incapacidad del gobi erno pa ra ga ra nti za r l os procesos de producci ón, a l ma cena mi ento,distribución ycomerci a l i za ci ón de s us productos . Portanto,su recl a mo, a grupa mi ento y a cci ones de defensa fueron para restablecersu modus vivendis. La coyuntura mexi ca na provocó también que las organizaci ones comuni ta ri a s mul ti pl i ca ra n yampliaran sus bases de composición; dos gra ndes grupos fueron de ca rá cter i ndígena y uno más de orden urba no-cl a s i s ta , a unque s us dema nda s y objeti vos de lucha encontraron coi nci denci a s que a mpl i a ron l a s pos i bi l i da des de conformaruna gran a genda de ca rá cter na ci ona l e i ncl us iva,lo que abrió la posibilidad de una ma yor pa rti ci pa ci ón s oci a l s i n s ecta ri s mos.No obstante,la conformación de un gra n Frente Ampl i o s e vi o obs ta cul i za da por l a a ctua ción del gobi erno mexi ca no, que medi a nte di s ti nta s estrategias logró controlarydes i ntegra r a va ri a s de di cha s a grupa ci ones . Palabras clave: a utodefens a s , movi mi ento s oci a l , na rcotráfico,organizaci ón cri mi na l , pol i cía comuni ta ri a , vi ol enci a . Recibido: 23-11-2015 → Aceptado: 01-02-2016

Abstract The crea ti on of new communi ty orga ni za ti ons Self-Defense in the current Mexi co, res ponded to the i ns ecuri ty ca us ed by ga ngs oforganized crime a nd corrupti on or l a ck of a cti on by the a uthori ti es of the Mexican state a ga i ns t cri mi na l s . At the s a me ti me, theydid notquestion the Mexican economi c model but the government's i na bi l i ty to ensure the production proces s es , s tora ge, di s tri buti on a nd ma rketi ng of thei r products,therefore; your cl a i m, cons ol i da ti on a nd defens e a cti ons were to restore its modus vi vendi . Mexi ca n s i tua ti on a l s o prompted communityorganizations multipl y a nd expa nd thei r ba s e compos i ti on; two groups were indigenous chara cter a nd one urba n-cl a s s order, a l though thei r dema nds and goals of s truggl e, no coi nci dences tha t expanded the possibilities offorminga large a genda of na ti ona l a nd i ncl us i ve character,which opened up the possibility of grea ter pa rti ci pa ti on s oci a l wi thout s ecta ri a ni s m. However,the forma ti on of a l a rge Frente Ampl i o wa s ha mpered bythe actions ofthe Mexi ca n government, whi ch through va ri ous s tra tegies broughtundercontrol a nd di s i ntegra te more of thes e groups .

Key words: AUC, s oci a l movement, na rcoti cs , cri mi na l organization,communi ty pol i ce, vi ol ence . Contexto y surgimiento de las organizaciones comunitarias en el México actual En l os úl ti mos 21 a ños , Méxi co ha vi vi do un proceso de creación de divers a s orga ni za ci ones comuni ta ri a s para enfrentarlos retos que planteó el ingres o del pa ís a l os nuevos pa trones del comercio yla política internaciona l es . Cua ndo entró en vi gor el Tra ta do de Li bre Comercio de América del Norte entre Méxi co, Es ta dos Uni dos y Ca na dá (TLCAN), el 1 de enero de 1994, l a s comuni da des i ndígena s de Chiapas (Sureste de México),reunidas en el Ejérci to Za pa ti s ta de Li bera ci ón Nacional (EZLN),declararon la guerra a l Ejérci to Mexi ca no y exi gi eron a l gobi erno l a reivindicación de los derechos de l os puebl os i ndígena s y el res peto al orden democrático nacional pa ra permi ti r l a pa rti ci pa ci ón de l a s ociedad en la toma de decisiones del gobi erno, pa ra l o cua l i nvi ta ron a toda la sociedad mexicana a unirse a ese es fuerzo de ca rá cter na ci ona l . El EZLN, a pes a r de su composición étnicocul tura l , a bri ó es pa ci os pa ra la participación social más allá de su condición l oca l y neces i da des pol íti ca s y económicas inmediatas.Se planteó un proyecto de l a rgo pl a zo que modi fi ca ra la estructura de las relaciones sociales de producci ón en el pa ís , de ma nera particularydel sistema capitalista,de ma nera genera l . Sus dema nda s , a cci ones y organización mostraron alguna s noveda des con res pecto de l os pasados movimientos sociales en Méxi co y Améri ca La ti na , a l ha cer us o de l a s nuevas tecnologías para difundir s us objeti vos y a l a mpl i a r s us es pa ci os de participación;se convirtió rápida mente en un es fuerzo que reba s ó determi na ntes clasistas yétnicos,a fi n de conjunta r l a s a gendas más disímiles de los distintos sectores sociales, pol íti cos y económi cos de Méxi co que bus caban alguna reivindicación de s us derechos . Puede cons i dera rs e , en es e s enti do,que el EZLNsentó las ba s es de l a conforma ci ón de l os Frentes Amplios que surgirían en América La ti na y el Ca ri be ha ci a fi na l es del s i gl o XX y pri ncipios del XXI.Pero tambi én, el EZLN moti vó l a crea ci ón en Méxi co de otras organizaciones de cará cter comuni ta ri o. Fue en Guerrero (Pa cífi co s ur de Méxi co), otra de l a s 32 enti dades que componen el pa ís , que un grupo de i ndígena s s e orga ni zó en 1995para enfrenta r l os a ta ques a s us comunidades de parte de diversas organizaciones del i cti va s dedi ca da s a l na rcotráfico,a la tala clandestina, al secuestro, robo y extors i ón. Di cha s comuni da des crearon la Policía Comunitaria,cuya orga ni za ci ón y a ctua ci ón s e a pegó a s us usos y costumbres.Reclamaron al gobi erno l oca l , es ta ta l y federa l s u derecho a organizarse para resguardar s u s eguri da d, l o que i ncl uyó modi fi carlas reglas constitucionales de la Naci ón. No s e opus i eron de ma nera di recta al sistema de producción que impera en el pa ís , a unque s í recl a ma ron nueva s reglas políticas yde segurida d, que de a l guna ma nera des a fi a ron l a a costumbrada práctica política na ci ona l . Su dema nda recl a ma ba una mayordemocratización en el ejercici o de l a pol íti ca y ga ra ntía s a s u s eguri da d.

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La prol i fera ci ón de l a s ba nda s delincuenciales,la multiplicación de sus acti vi da des contra l a pobl a ci ón y l a i ncapacidad del gobierno mexicano para ha cerl es frente l l evó a que , en 2011, l a población de una comunidad indígena de Mi choa cá n (Occi dente de Méxi co) s e organizara ycreara la Autodefens a Comuni ta ri a , cuyo objeti vo fue comba tiren sus comunidades la vi ol enci a genera da por el na rcotrá fico.La Autodefensa Comunitaria se rige por usos y costumbres, y s i bi en no s e opone a l gobierno,es decir,no están en contra de es te, s í recl a ma s u derecho de autonomía como fórmula consti tuci ona l mente a cepta da , para combatirlas amenazas a sus comunidades y l a corrupci ón guberna menta l . Mi choa cá n se convirtió en una porción del terri tori o na ci ona l , donde l a s a cci ones comunitarias se incrementaron de ma nera rá pi da con el ementos di s ti ntos a los observados previamente en Chi a pa s y Guerrero. En 2013, pobl a dores de l a pa rte s ur de Michoacán, conoci da como l a Regi ón de Ti erra Ca l i ente, se organizaron para crearlas Autodefens a s , cuya compos i ci ón no es propiamente de arraigo étnico sino que conti ene el ementos de cl a s e s ocial.No se trató de un movimiento que a mena za ra l a s es tructura s del gobierno,sino que pretendió complementar l a s a cci ones de l a s a utori da des pa ra enfrentaryacabarcon todas las banda s del i cti va s que opera ba n en terri tori o mi choa ca no. No s e trató por ta nto de ma ntener a s a l vo s us usos y costumbres, s i no su vida productiva, s us bi enes , s us ti erra s y l a s eguri da d de s us fa mi l i a s . Fi na l mente, l a compos i ci ón híbrida de las Autodefensas de Michoacán moti vó l a crea ci ón de otros grupos de Autodefensa en 17de las 32entidades federa ti va s que conforma n l os Es ta dos Unidos Mexicanos.Las nuevas orga ni za ci ones comuni ta ri a s , a unque en s u mayoría son rurales,no se conjunta ron por componentes étni co-cul tura l es sino porlas necesidades de defender s us forma s de vi da , s us recursos naturales,sus materiales de producci ón y s u derecho a l a tra nqui l idad.Al igual que otras organizaciones de Autodefens a , l a s de ca rá cter urba no (tanto en las ciudades que concentran a l a s a utori da des muni ci pa les o estatales como en colonias de la Ciudad de Méxi co, centro del pa ís ), es tá n moti va das también para resguardarla cotidi a ni da d de s us vi da s , l a defensa de sus bienes ygarantizarsu tranquilidad dentro de un contexto de vi ol enci a que s e generó en México con la multipl i ca ci ón de l a s orga ni za ci ones delincuenciales;una de las consecuencias de l a guerra contra el na rcotrá fi co que s e emprendió en el mundo desde 1985 por i ni ci a ti va de Es ta dos Uni dos y es pecíficamente en México desde di ci embre de 2006. Es ta s nueva s orga ni zaciones no cuestionan el modelo económi co mexi ca no s i no l a i nca pacidad del gobierno para brindarsegurida d y comba ti r a l a s ba ndas delincuenciales que impiden el proceso normal de producci ón, a l ma cena mi ento, di s tri buci ón y comercialización de sus productos , y que a mena za n el modus vivendis de las comunidades rurales y urba na s del pa ís . Los grupos comunitarios y sus alcances El 1 de enero de 1994, el Ejérci to Za pa ti s ta de Li beración Nacional (EZLN) a pa reci ó como un movi mi ento propio de los pueblos originarios asentados en l os Al tos y l a s el va La ca ndona de Chi a pas (tzeltales,tzotziles,tojolabal es , chol es y zoques ). Sus dema nd a s recordaron un México olvidado,pues exi gía n jus ti ci a s oci a l , educa ci ón, vivienda,salud,empleo ydemocracia.En a gos to de es e a ño rea l i za ron l a Convención Nacional Democrática,a la que

i nvi ta ron a todos l os s ectores de la sociedad mexicana;no querían el poder pres i denci a l , s i no el res peto a la participación de la sociedad en la toma de deci s i ones del gobi erno. El EZLN se opuso a los cacicazgos yal mal gobierno (a nti democrá ti co, corrupto y cómpl i ce de los grandes capitales nacionales e i nterna ci ona l es ). Aunque el EZLN di o continuidad a los movimientos indígena s del s i gl o XX en Méxi co y América Latina orientados al reclamo para rei vi ndi ca r a tra s os s oci a l es , con su actuación reactulizó las luchas ydemanda s s oci a l es , pues s e convi rti ó en el pri mer movi mi ento social postmoderno, por l a uti l i za ci ón que hi zo de l a s nuevas técnicas de la informática pa ra da r a conocer l os objeti vos de s u l ucha y por l a fl exibilidad de una a genda i ncl uyente que reba s ó desde un inicio cualquiertipo de sectarismo o s ectori za ci ón. La a cci ón del EZLN fue una res puesta a la política económi ca de Méxi co y un recl a mo má s amplio a los gobiernos latinoamericanos y ca ri beños a nte el ol vi do del compromi s o s oci a l . El encuentro de dos mundos cel ebra do dura nte 1992 recordó las consecuenci a s de l a col oni za ci ón en Méxi co yAmérica Latina,particularmente el reza go pol íti co, económi co y s oci a l de l os pueblos indígenas,yen general l a s ma gra s condi ci ones s oci oeconómicas de la mayoría de las sociedades de l a regi ón l a ti noa meri ca na y ca ri beña . La presencia del EZLNysus pecul i a res ca ra cterís ti ca s , dema nda s y a cci ones pudo servista poralgunos estudi os os como un el emento que i mpul s ó l a rea ctivación de la lucha ylas dema nda s de va ri os movi mi entos i ndígenas ysociales en el resto de Améri ca La ti na y el Ca ri be; de a l guna ma nera recuperaron su actualidad luego de l a ca ída del bl oque s oci a l i s ta y del s ocialismo real.La lucha guerrillera en l a regi ón ha bía ta mbi én des a pa reci do en 1990,cuando el Frente Sandini s ta de Li bera ci ón Na ci ona l en Ni ca ra gua p erdi ó l a s el ecciones;solo quedó Cuba como gobi erno revol uci ona ri o en toda la región latinoamerica na y ca ri beña . Uno de l os ma yores a portes del EZLNpara la reactualizaci ón de l os movi mi entos s oci a l es y comunitarios de México yla región latinoa meri ca na y ca ri beña fue que no se definió en términos ideológicos sino como un movi mi ento i ndígena , pero fl exi bl e y a bi erto a la incorporación de l os demá s s ectores s oci a l es junto con sus demandas.Portanto,se convi rti ó en una es peci e de conci enci a pol íti co -s oci al del pueblo mexicano (Gunther Di etz, 1995). Aunque s us objeti vos se plantearon reconocerynegoci a r con el gobi erno mexi ca no, i ns i s ti ó en ampliarla Constitución para i ncl ui r l a s dema nda s de l a s oci eda d en general yde los indígenas de Chiapa s en pa rti cul a r, de ta l ma nera que l a autonomía fue una clara demanda del movi mi ento a rma do. El gobi erno de México reconoció la pluriculturalida d de l a Na ci ón y ofreci ó ga ra nti za r l a a utonomía de los pueblos indígena s , a s í como el res peto a s us usos y costumbres. Todo quedó incluido en l os Acuerdos de Sa n Andrés La rra i nza r, s us cri tos el 16de febrero de 1996, a unque nunca fueron ra ti fi ca dos (Secreta ría de Goberna ci ón,México, 1996). Si n emba rgo, el gobi erno mexi ca no permitió a las comunidades indígena s i ntegra ntes del EZLN i ns ta l a r en sus territorios nuevas estructuras orga ni za ti va s s i n l a i ntervenci ón del gobi erno.Asífueron creados,a partir de jul i o de 2003, l os Ca ra col es y l a s Junta s de Buen Gobierno.1 En la actual i da d exi s ten ci nco Ca ra col es (di vi s i ón regi ona l del territorio zapatista)y ci nco Junta s de Buen Gobi erno que a ba rcan 29municipios 2,de un total de 118 que ti ene Chi a pa s (Ma rtínez, 2006).

1 Sus funciones son, entre otras, promover el desarrollo mediante la organización y

2 Los municipios representan la autoridad local de base del gobiernomexicanoen

cooperación entre regiones, construir y consolidar la autonomía de las comunidades zapatistas, y la coordinación y control de la cooperación internacional,además de garantizar la seguridad de la zona zapatista. La Juntas están compuestas porrepresentantes de cada Caracol, elegidos por hombres, mujeres y niños de cada comunidad.

cada porción del territorio nacional. Para su conformaciónse considera tamañogeográfico y número de población. Al municipio le sigue como figura gubernamental el gobierno estatal y, finalmente, el Gobierno Federal, que preside el presidente de la República.

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Un a ño des pués de l a a pa ri ci ón en público del EZLN,pobladores de las zona s monta ños a s y l a Cos ta Chi ca de Guerrero iniciaron poriniciativa propia ca mpa ña s de pa trul l a je en s us comunidades, yse autodenominaron Policía Comuni ta ri a . En poco ti empo redujeron 95% los asaltos,la tala clandestina y otros del i tos , de es a ma nera a ctua ron frente a la omisión de sus demanda s por pa rte de l a s a utori da des locales yfederales del gobierno mexicano. Rá pi da mente conta ron con l a pa rti ci pa ción de 1.000vecinos para proteger a una pobl a ci ón de 300.000 ha bi ta ntes de doce municipios y104comunida des i ndígena s de Guerrero. Si n emba rgo, s u efectividad ycomposición requi ri eron de una orga ni za ci ón mejor estructurada.En 1998se estableció un Comi té Ejecuti vo y s e creó l a Coordi nadora Regional de Autoridades Comuni ta ri a s (CRAC). La Pol i cía Comuni ta ri a obtuvo porconsecuencia el reconoci mi ento ofi ci a l de pa rte del gobi erno de Guerrero ydel gobierno mexi ca no. Sus el ementos s on entrena dos , a lgunos tienen salario yotros son vol unta ri os , a l mi s mo ti empo el gobi erno estatal les provee uniformes.La Pol i cía Comuni ta ri a es tá regi da por usos ycostumbresde sus comunidades, toda s es ta s i ndígena s . Sus elementos son propuestos porlas comunidades y s u deber funda menta l es ga ra nti za r s u seguridad.El componente étnico es bá s i co, pues l a Pol i cía Comuni ta ri a refuerza,a la vezde la seguridad,la i denti da d y pertenenci a de l os i ndígenas de la Costa Chica de Guerrero (Salga do, 2013). Otros puebl os no i ndígena s de Guerrero i niciaron en 2012y 2013 l a i ntegra ci ón de l a Pol i cía Ci uda da na en ci nco municipios.Ante el temor de s er i denti fi ca dos por l a del i ncuencia organizada,se cubrieron el ros tro y con a rma s de di s ti nto ca l i bre vigilan las carreteras yel acceso a sus comuni da des . En conjunto, l a Pol i cía Comuni ta ri a yla Policía Ciudadana opera n en 40 de l os 81 muni ci pi os que i ntegran Guerrero (Televisa,2013). La efecti vi da d de l a s nueva s orga ni za ci ones comunitarias yel persistente a mbi ente de i ns eguri da d en di s ti ntos territorios de México,donde la autori da d no a ctuó pa ra detener l os crímenes de las organizaciones delincuenci a l es , fueron el ementos que promovi eron el surgimiento de acciones comuni ta ri a s en Mi choa cá n, donde un grupo de mujeres yhombres indígena s del muni ci pi o de Cherá n, ubi ca do en el corazón de la Meseta Purépecha , s e orga ni zó, tomó l a s a rma s y s e hi zo del control político yde la seguri da d del muni ci pi o. Era una res pues ta a la tala clandestina,al robo,extors i ón, vi ol a ci ones y a s es i na tos a manos de la delincuencia organizada.El 11 de a bri l de 2011 s e cons ti tuyó l a Autodefe ns a Comuni ta ria y,a partirde una decl a ra tori a de a utonomía,la población expulsó de su comunidad a las a utori da des ci vi l es y pol i ci a l es designadas porel gobierno,eliminó e impidi ó l a repres enta ci ón de l os pa rti dos políticos nacionales ylocales,yevitó l a s ca mpa ña s pros el i ti s ta s y l a rea lización de elecciones.Sus autoridades s on el egi da s des de entonces por l a comuni dad de acuerdo con sus usosy costumbres, ma rco en el que s e dota ron de una Es tructura Orgá nica de Gobi erno Comuna l , cuyo peri odo de ejerci ci o gubernamental es de tres a ños . El pri mero i ni ci ó s us l a bores en 2012 y concl uyó en 2015,fecha en que fue el egi do a ma no a l za da un nuevo Gobierno Comunal para cubrirel peri odo 2015-2018. Su má xi ma a utori da d es la Gran Asamblea de la Comuni da d. Luego es tá el Cons ejo Ma yor de Gobi erno (conformado por12pers ona s el egi da s en a s a mbl ea genera l a ma no alzada)ylos Cuatro Barrios (Pa l eta 2013, 65).3 Entre 2011 y 2014, el buen a mbi ente de s eguri da d y l i berta d de producci ón y comerci o a yudó a que l a población creciera 60%

3 Como ejemplo de los usos y costumbres del pueblo Purépecha en materia de im-

partición de justicia están las sanciones que impone el Concejo Mayorcomoresultado de una reunión de deliberación, y van desde la imposicióndel trabajocolectivo, la reparación del daño, la exhibición pública, la reprimenda pública, los azotes,el

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(pa s ó de 10 a 16 mi l ha bi ta ntes ), mi entras que los asaltos,robos,asesinatos y otros ma l es no s e vol vi eron a regi s trardesde entonces (Lemus 2014), a unque s us ha bi ta ntes ha n s ido víctimas ocasionales de la delincuencia orga ni za da . Si n emba rgo, l a orga ni za ci ón de l a comunidad indígena purépecha de Michoa cá n tuvo s u ori gen a ños a trá s a pa rti r de un víncul o di recto con los a conteci mi entos que prota goni zó el EZLN. Moti vados porel movimiento i ndígena en Chi a pa s , en 1998 s e creó l a orga ni za ci ón Nación Purépecha Za pa ti s ta (NPZ), pa ra s upera r l os confl i ctos y negociarla distribución de ti erra s con l a Orga ni za ci ón Na ci ón Purépecha (ONP),nacida en 1991en el ma rco del Pri mer Encuentro de Comuni da des Indígena s de Michoacán, rea l i za do en Cherá n, mi s mo es cena ri o en el que se constituyeron el Frente Independi ente de Comuni da des Indígena s de Mi choa cá n (FICIM)yel Frente Independi ente de Puebl os I ndi os de Michoacán (FIPI-Michoacán). “Es te a cto i ni ci ó una eta pa de orga ni za ción ylucha porlos intereses de las comuni da des y s e perci bía una cl a ra a ds cri pci ón i ndígena.La ONPjunto con otros grupos de i ndígena s purépechas declararon propiedad comunal todos l os terri tori os que en forma a nces tra l habían venido utilizando las comuni da des del puebl o purépecha,mientras la NPZ demandaba su derecho a l reconoci mi ento de s u terri tori o con base en los artículos del 13al 19 del Conveni o 169 de l a Orga ni za ci ón In terna ci onal del Trabajo (OIT)”(Pal eta 2013, 64-65). Es te a ntecedente, moti vó l a vi s i ta del Subcomandante Ma rcos , l íder del EZLN, a l a comuni da d i ndígena de Cherán el 3de marzo de 2001, y tuvo el propós i to de s egui r alentando la organización yactividad i ndígena comuna l , a s í como l a crea ci ón de cuerpos de seguridad con base en s us usos y costumbres. Mi choa cá n conti nuó mos tra ndo otra s vertientes de la organización comuni ta ri a , como res pues ta a l control del terri torio porparte del crimen organi za do. De hecho, l a s orga ni za ci ones criminales pudieron contrarrestarel comba te fronta l que el gobi erno mexi ca no ma ntenía en su contra como pa rte de l a guerra contra el na rcotrá fi co, emprendida porel gobierno del cons erva dor Pa rti do Acci ón Na ci ona l , ba jo la presidencia de Felipe Calderón Hi nojos a (2006-2012).4 As í, a nte l a poca efecti vi da d de la acción del gobi erno pa ra res gua rda r l a s eguri da d de la población,el 24de febrero de 2013, un grupo de cua tro pers ona s enca puchadas se presentó en la plaza públ i ca de l a comuni da d de La Rua na (perteneciente al Municipio de Buena vi s ta Toma tl á n, dentro de l a Regi ón de Ti erra Caliente de Michoacán, ubi ca da a l s ur de l a enti da d), pa ra motivarla participación de la población en l a defens a de s us fa mi l i a s , negoci os ytierras,frente a los actos criminal es que s ufría n des de ha cía va ri os años porlas acciones de las organizaciones del i ncuenci a l es , col udidas en muchas ocasiones con funcionarios local es y pol i cía s muni ci pa l es . La mi s ma a cción de defensa comunitaria se regi s tró en el muni ci pi o de Tepa l catepec,Michoacán,también perteneciente a l a Regi ón de Ti erra Ca l i ente. De hecho,se trató de una acción simultánea y previ a mente a corda da que deri vó en l a organización de brigadas de vigil a nci a a l a entra da de l a s comuni da des para repeler la presencia de la del i ncuenci a orga ni za da . “Los pri meros conti ngentes era n de 150 de La Rua na y 500 de Tepa l ca tepec, a rma dos con rifles,pistolas,carabinas,machetes y es copeta s . Rea l i za ron recorri dos porlas calles en vehículos parti-

arraigo domiciliario y el arraigo carcelario, hasta la expulsión y el destierrode la comunidad, dependiendo de la gravedad del delito. 4 Michoacán fue, desde enero de 2007, el ejemplo nacional de combate al narcotráfico y al crimen organizado por parte del gobierno mexicano y sus fuerzas armadas y policiales.

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cul a res y en dos pa trul l a s hurta das a los policías municipales,portaban cami s eta s bl a nca s con l a l eyenda Policía Comunitaria en la espalda yal frente Por un Tepa l ca tepec l i bre” (Pa l eta , 2016).La Ruana tiene una población de 11.000 ha bi ta ntes y es una zona i mporta nte de producci ón de limón.La ga na dería ta mbi én produce i mporta ntes recursos.En tanto,su vecino Tepa l ca tepec es un muni ci pi o cons i dera do como de alto poderproductivo y a dqui s i ti vo. Sus 14.000 ha bi ta ntes vi ven de la ganadería,de la producción de l i món, ma ngo y de ques o (Ma erker, 2014). Otros dos municipios michoa ca nos y veci nos de Tepa l ca tepec, como s on Ta ncítaro yCoalcomán, crea ron s us propi a s a utodefens a s comuni ta ri a s .

Entidades federativas de México donde se crearon organizaciones comunitarias de diversa denominación y lugares donde operan (1994-2015) Entidad Federativa

Chiapas

Guerrero Michoacán

De a cuerdo con l os orga ni za dores ylíderes de las Autodefensas de Michoacá n (Hi pól i to Mora Chá vez de La Rua na y José Manuel Mireles de Tepalcatepec), l os grupos mi choa ca nos ha bía n l ogra do a glutinaren un año a 25 mi l i ntegra ntes a rma dos “pero extraoficialmente,la realidad es que en una s i tua ci ón de eme rgenci a en menos de 15minutos al menos contamos con un ejérci to de unos 140 mi l Autodefens a s , pa ra i rnos a la guerra si es neces a ri o” (Mi rel es , 2014). La i nforma ci ón, s i n emba rgo, no es definitiva, pues otra s fuentes s eña l a ba n que l os i ntegra ntes serían 20.000con pres enci a en 42 de l os 113 muni ci pi os que componen Michoacán,lo cual repres enta ba en todo ca s o el 37% del tota l de los municipios michoacanos (Domínguez, 2015). Por s u pa rte, otros es tudi os señalan que fueron 36los muni ci pi os con pres enci a de Autodefens a s (Pa l eta , 2016). La guerra contra el na rcotrá fi co en Méxi co produjo inestabilidad en divers a s orga ni za ci ones del i ncuenci a l es a l a batira sus líderes,lo cual provocó di s puta s por el poder i nterno y por l os terri tori os . De tal manera que las orga ni za ci ones dedi ca da s a l cri men s e multiplicaron y,con ello,la inseguri da d creci ó de ma nera a l a rma nte. Como respuesta de la sociedad,en 2013 di vers a s orga ni za ci ones comuni ta ri a s fueron creadas en distintas entidades de l a Repúbl i ca Mexi ca na . Por ejemplo,en la zona serrana de Chiapas, comuni da des i ndígena s conforma ron grupos de Guardias Civiles.En Morel os (Centro del pa ís ), l os ha bi ta ntes de di s ti ntas zonas urbanas yrurales i ns ta l a ron puntos de vi gi l a nci a en l os a ccesos a sus comunidades o coloni a s . Lo mi s mo ocurri ó en Oa xa ca (s ur del pa ís),donde incluso una comuni da d (Sa n Jua n Copa l a ) procl a mó un gobi erno autónomo,es decir;sin la pres enci a de funci ona ri os o pol i cía s des i gna dos o controlados porel gobi erno centra l . En Vera cruz (Gol fo de México),comunidades urbanas crearon un grupo ci vi l de defens a . En Ja l i s co (Occidente de México),comunidades i ndígena s conforma ron grupos de Autodefensa para defendersus terrenos del s a queo de empres a s mi nera s y ta l a montes . En 2014, di vers a fuentes peri odís ti ca s n acionales reportaron la existencia de grupos de Autodefens a s en 12 de l os 126municipios del Estado de Méxi co (Eca tepec, Coa ca l co, Neza hua l cóyotl , Cha l co, Mel chorOcampo,Otzol otepec, Sa n Jos é del Ri ncón, Tejupi l co, Ll uvianos,AmatepecyTlatlaya, a s í como en Sa n Jos é Tl a coti tl á n del Muni cipio de Ozumba).En Puebla,se promovi ó, por pa rte de l os mi gra ntes de esa entidad radicados en Los Ángel es Ca l i forni a y en Nueva York, l a crea ci ón de un Consejo Estatal de Autodefens a s que i mpul s a rá l a orga ni za ción de grupos de Autodefensas.En Sonora (norte de Méxi co), un grupo de pers ona s se organizaron para protegers e. En Hi da l go s e creó “La Col umna de Pedro Méndez”,que opera por l a s noches pa ra defender a l pueblo de grupos delincuenciales organizados, l o mi s mo que en Ci uda d Vi ctori a , Ta ma ul i pa s .En suma,diversas fuentes peri odís ti ca s reporta n que grupos de Autodefensas operan en 17de los 32 es ta dos de l a Repúbl i ca Mexi ca na .

Latín-A: La acción comunitaria en México

Morelos Oax aca

Grupos comunitarios Ejército Zapatista de Liberación Nacional Guardias Civ iles Policía Comunitaria Policía Ciudadana Autodefensa Comunitaria Autodefensa o Policía Comunitaria Autodefensas (25 mil) Grupos de Vigilancia Declaración de Gobierno Autónomo Grupo Civ il de Defensa Autodefensas

Veracruz Jalisco Estado de Autodefensas Méx ico Consejo Estatal de AuPuebla todefensas Sonora Autodefensas La Columna de Pedro Hidalgo Méndez TamauliAutodefensas pas

Zonas de operación Operan en 29 municipios de un total de 118 que integran Chiapas (altos de Chiapas y Selv a Lacandona) Zona serrana de Chiapas Operan en 40 de los 81 municipios que integran Guerrero Cherán Municipios de la Región de Tierra Caliente 36 o 42 municipios de un total de 113 que integran Michoacán Div ersas zonas rurales y urbanas Una comunidad Comunidades urbanas Zonas montañosas 12 municipios de un total de 125 que integran el Estado de Méx ico n/d zonas urbanas zonas urbanas zonas urbanas

Caracterización de los movimientos Comuni da d y etni a s on dos componentes insoslayables para la formación de l a s orga ni za ci ones comuni ta ri as en México desde el último decenio del s i gl o XX. No obs ta nte, el movi mi ento za patista se puede inscribirentre los Nuevos Movi mi ento Soci a l es de l a déca da de l os años ochenta,en tanto que s us dema nda s s oci a l es , económicas ypolíticas (de resistencia)buscan comba ti r l a s cons ecuenci a s estructurales del capitalismo,aunque adscritas es pecífi ca mente a s u a gudi za mi ento en el periodo neoliberal.Deben reconocers e, s i n emba rgo, s us a portes novedosos para lograrla reivindicación de l os derechos i ndígena s (l a uti l i zación de la tecnología),asícomo sus dema nda s pa ra res a rci r l os reza gos s oci a l es a mplios en México,con un forma to de pa rti ci pa ci ón i ncl uyente que rebasa el caráctersectorial de las vieja s orga ni za ci ones de l ucha en el pa ís . La apertura político-ideológica del Frente Za pa ti s ta de Li bera ci ón (bra zo pol ítico del EZLN)yel mismo Ejército Za pa ti s ta l l evó a l a crea ci ón de una a genda plural yabierta,sentando las ba s es de una nueva orga ni za ci ón de l ucha social más allá de cualquierortodoxi a , i ncl ui da l a de ori gen étnico-cultural.En ese sentido,el movimiento za pa ti s ta ofreci ó un el emento de cohes i ón mul ti sectorial fundamental pa ra l a crea ci ón de l os Frentes Ampl i os que dominaron los procesos electora l es en Améri ca La ti na y el Ca ri be a pa rti r de 1999,yque han derivado en gobi ernos de ti nte progres i s ta en cerca del 60% de los países de la regi ón. Por s u pa rte, l a Pol i cía Comuni ta ri a en Guerrero gua rdó su componente étni co s obre otros ra s gos y a tra vés del res peto a s us usos y costumbres determi nó s u orga ni za ci ón, a ctua ci ón y composición para enfrentarla ins eguri da d en s us comuni da des . Sus objeti vos s on de carácterlocal para a tender un probl ema foca l , s i n tener como propósito la ampliación de sus dema nda s ni mucho menos l a extensión de su movimiento.En ese sentido,

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l a s exi genci a s a l gobi erno mexicano se limitan a obtenerel reconocimiento de s u derecho a defenders e a pa rti r de s us usos y costumbres,lo cual,de ma nera i ndi recta , cues ti ona el papel de los agentes políticos yde seguridad guberna menta l es en s us comuni da des.De hecho,el tema subyacente funda menta l es el reconoci mi ento a s u autonomía.La organización comunitari a en Guerrero bus có cons erva r s u terri tori o y s us l eyes, para lo cual,incl us o, l ogró l a coordi na ci ón de a cci ones con el gobierno,aunque puso a di s cus i ón l os va l ores democrá ti cos del sistema político mexicano yla falta de ca pa ci da d del gobi erno pa ra repelerlas amenazas a la vida de sus habita ntes . La a cci ón comuni ta ri a en Guerrero ha demostrado que sus leyes a nces tra l es s on un meca ni s mo efectivo contra la corrupción yla delincuenci a de orden común y orga ni za da , pues l os índices de criminalidad se han ma nteni do en muy ba jos ni vel es a l l í donde opera la Policía Comunitaria. No obs ta nte, s e ha n regi s tra do asesinatos de sus miembros como represal i a de l a s ba nda s orga ni za da s que,sin embargo,no han mermado la volunta d comuni ta ri a . Por s u pa rte, l a Policía Ciudadana fue creada con intereses s i mi l a res a l a Comuni ta ri a , pero es ta vez con una conformación mayoritari a mente urba na , l o que demos tró que el fenómeno de la inseguridad detonó en un el emento que propi ci a la acción comunitaria más allá de rasgos de uni ón excl us i vos y excl uyentes.El sentido de comunidad de esta manera perma nece, pero s e refuerza y a mpl ía a nte las adversidades,incluso,propi ci a l a a mpl i a ci ón de las agendas de los distintos núcleos sociales más allá de ra s gos étni cos y cul tura l es . En Mi choa cá n, l a s Autodefens a s Comuni tarias tuvieron presencia en más del 60% de l os 113 muni ci pi os que i ntegran esa entidad,aunque no en todos i ns ta l a ron cua rtel es o ba rri ca das.Arribaron a distintas comunidades y pequeña s ci uda des (ca becera s muni ci pa l es ), con contingentes fuertemente a rma dos , con ca mi oneta s y coches de civiles,algunos de estos equipa dos con a pa ra tos s ofi s ti ca dos de tel ecomunicaciones capaces de bloquea r s eña l es de ra di o comuni ca ción,intercepción de llamadas de celulares y l oca l i za dores . Se vi vi ó es ta es cena dura nte casi un año (2013-2014), mi entra s que s us a cci ones es ta ba n apoyadas porlas fuerzas de seguridad del gobi erno federa l . El ra s go étni co no fue predominante en la composici ón y orga ni za ci ón de l a s Autodefensas de Michoacán.De hecho,sus líderes es ta ba n má s a s oci a dos a una condición de clase social,particularmente i ns cri tos en l a cl a s e medi a , en l a que s e i ncluyen profesionistas,como el ca s o del Dr. Jos é Ma nuel Mi rel es , uno de sus líderes.Había un grueso componente de a dol es centes , jóvenes y viejos campesinos de origen humilde, s i n un mi s mo ori gen étni co pero s í con una misma necesidad de defensa a nte el cri men orga ni za do. As í, l a composición de las Autodefensas de Michoa cá n (a di ferenci a de l a Autodefens a Comunitaria de Cherán de base i ndígena en l a mi s ma enti da d) generó una horizontalidad en su organizaci ón y compos i ci ón comuni ta ri a . El ra s go comuni ta rio,precisamente,se mos tró fl exi bl e, s obre todo porque s e tra tó de grupos de personas (campes i nos y ha bi ta ntes de l a s ciudades michoacanas)que se desplazaban de s us l uga res de ori gen ha ci a otros pa ra vi gi l a r,bloquearaccesos yrecorrer ca l l es y pa ra jes en bus ca de i ntegra ntes de la delincuencia organizada.Su denomi na ci ón comuni ta ri a quizá se deba a que se consideran michoacanos y no s ol a mente perteneci entes a una etni a o localidad en particular.Adici ona l mente, l a s Autodefens a s de Mi choacán no se manifestaron en contra del gobi erno ni de s us fuerza s de s eguridad;porel contrario,en su discurs o s e decl a ra ron coa dyuva ntes de las fuerzas armadas a fin de combatir a l a s ba nda s del i ncuenci a l es en todo el territorio michoacano.Portanto, no es un movi mi ento que a s pi re a reverti r l a s relaciones sociales de producci ón s i no a res ta bl ecer el orden yla seguridad en una entidad mexicana a s ol a da por l a del i ncuenci a orga ni za da .

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Por otra pa rte, el conjunto de Autodefens a s en otros estados de la Repúbl i ca Mexi ca na s on de ori gen ca mpesino,urbano ysemiurbano.Se trata de l a orga ni za ci ón s oci a l en puebl os , ba rrios o colonias,que desde luego tienen un s enti do de pertenenci a e i denti da d pero no s on i ndígenas.Por ta nto, no ha y una ba s e étni ca , s i no má s bi en de clase,lo cual conlleva forma s di s ti nta s de defens a a nte el cri men organizado.Incluso,en las ciudades conurba da s a l rededor de l a ca pi ta l del país,los métodos de organizaci ón y defens a a tra vi es a n por va l ores de solidaridad asociados a las condici ones ma teri a l es de vi da . Su orga ni za ci ón contiene códigos de conducta propi os de l os s i s tema s urbanos,como las bandas juveniles o las asociaciones con di s ti ntos grupos excl ui dos de la misma sociedad.Otro rasgo caracterís ti co de l a s Autodefens a s en las urbes es su fuerte crítica ydesconfianza a l a s i ns ti tuci ones del gobi erno, s i tua ci ón que i mpi de una relación de coopera ci ón con l a s fuerza s de s eguridad del país,pues son vistas como un pel i gro y a mena za , má s que como a poyo a la sociedad.Ello explica la razón de cubri rs e l a ca ra como un meca ni s mo de defensa yde prevención ante l a s pos i bl es repres a l i a s de l a del i ncuencia organizada o de las fuerzas de s eguri da d del Es ta do. La críti ca de es ta s Autodefensas hacia el gobierno, ti enen una ma yor a mpl i tud que el resto de las demandas que formulan los movi mi entos comuni ta ri os de ra s go étni co,pues se pone en tela de juicio l a a ctua ci ón de l a s fuerza s a rma da s y l a honestidad de todo el aparato de i mpa rti ci ón de jus ti ci a del pa ís ,sobre todo al conocerse asociaciones delicti va s entre funci ona ri os de gobi erno ylos miembros de las organizaciones cri mi na l es .

Conclusiones-discusión La confi gura ci ón de l a s orga ni za ci ones comunitarias en México a partirdel úl ti mo deceni o del s i gl o XX ha respondido a dos fenómenos que aparentemente no ti enen rel a ci ón o que s on muy di s tantes.Mientras que el Movimi ento Za pa ti s ta cues ti onó el hi s tóri co s i s tema político yeconómico en Méxi co, l a s otra s orga ni za ci ones comunitarias de Autodefensa se limitaron a comba ti r un tema es pecífi co y novedos o, como el de la inseguridad.No obs ta nte, a mba s a genda s s e unen a l reconocerque la solicitud de las comuni da des de ra s go i ndígena es p a ra defenderse a partirde sus usosycostumbres, y l a s dema nda s de democra ti za ci ón y honestidad institucional que pres enta ron l a s Autodefens a s de carácterurbano-clasistas confluyen en l a críti ca i mpl íci ta a l s i s tema pol íti co, económico yjudicial de México. En l a concepci ón que s obre l a vi ol enci a ti enen los distintos grupos comuni ta ri os del Méxi co a ctua l exi s te de ma nera tá cita un reclamo ycrítica soci a l a l model o económi co y pol íti co que impera en el país,pues reconocen que el reza go s oci a l y l a i mpuni da d son un germen que alimenta la participa ci ón de los jóvenes en l as organizaciones de la delincuencia organizada. La s i tua ci ón económi ca y pol íti ca del México actual no solo ha generado un a mbi ente de i ns eguri da d y a mena za constante a la cotidianidad de la vida de l a pobl a ci ón mexi ca na , s i no ta mbién ha motivado la generación de grupos di vers os que s e confronta n. Porun lado,se han multiplicado los grupos del i ncuenci a l es y, por otro, s e han organizado distintos movimientos social es de ca rá cter comuni ta ri o pa ra defenderse de los ataques de las bandas del i ncuenci a l es . Aun cua ndo es tos grupos de Autodefensa tienen rasgos de compos i ci ón y a ctua ci ón di s ti ntos,lo cierto es que sus agendas encuentra n a mpl i a s coi nci denci a s , expl íci ta s e i mplícitas,como se ha señalado. Pero a ún má s , l a a cci ón comuni ta ri a de autodefensa que el México actual ha vi vi do en l os úl ti mos a ños ha promovi do un carácterincluyente en muchos s enti dos . La neces i da d de salvaguardarlos bienes yla seguridad de la fa mi l i a ha l l eva do a l a uni ón de i ntereses,aun cuando se trate de habitan-

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tes de di s ti nta s zona s geográ fi ca s y de i deol ogía o postura política diferente. El s enti do de defens a comunitaria ha desafiado las dinámicas egoísta s e i ndi vi dua l i s ta s que ha n s i do una característica de los individuos ymovi mi entos s oci a l es en l a rea l i dad mexicana ylatinoamericana desde la déca da de l os a ños noventa del s i glo pasado.Particularmente,la inseguridad en Méxi co ha moti va do l a concentra ción de amplios contingentes sociales en di vers a s ci uda des de pri mera i mportancia en el país.Amplios sectores de l a s oci eda d s e ha n ma ni fes ta do contra las instituciones del gobierno, contra el s i s tema judi ci a l y en defensa del derecho que asiste a los habitantes de l a s di s ti nta s comuni da des del país,indígenas o no,para defenderse de l a i mpuni da d y l a i ns eguri da d que vi ven. A pa rti r de di cha s va l ora ci ones , que en último de los casos podrían resultar fa vora bl es en el s enti do de que s e ha propiciado la acción comunitaria,la a mpl i tud de s us a cci ones y l a comuni ón de agendas sectoriales,cabe pregunta rs e s obre l os l ogros que s e ha n o btenido hasta la fecha en cuanto a l a di ná mi ca s oci a l obs erva da . Si bien es cierto que hayevidencia de la existenci a de una rea l i da d a dvers a que a cerca a la fragmentada sociedad mexi ca na , l o es ta mbi én el hecho de que ha sido un proceso que no ha logrado toda vía conforma r un gra n frente a mpl i o que cues tione al unísono la actua ci ón y l a s deci s i ones del gobi erno mexicano.Son tenues aun los intentos de promover y l ogra r una gra n uni ón nacional que demande desde un mi s mo l uga r pol íti co ca mbi os en l a actuación del gobierno.En ese sentido, debe des ta ca rs e el pa pel que ha juga do el gobierno para enfrentara los grupos del i ncuenci a l es y a l a s Autodefens a s Comuni ta ri a s . El gobi erno mexi ca no, a tra vés de l a l l a mada guerra contra el narcotráfico, ha l ogra do debi l i ta r a l a s orga ni za ci ones de la delincuencia de mayorimpa cto, a unque di cho debi l i ta mi ento ha derivado también en la proliferaci ón de grupos y nuevos l íderes que ha n entrado en sangrientas disputas por terri tori o y domi ni o de s us res pecti vos grupos.Asu vez,esa política de enfrenta mi ento di recto contra l a s ba nda s de na rcotraficantes ha provoca do un a mbi ente de i ns eguri da d para la población,pues,porun lado,son vícti ma s del fuego cruza do entre l a s fuerza s del orden ylas bandas y,por otro, a l a gota rs e l a s vía s pa ra obtener i ngresos,las organizaciones delincuenci a l es pus i eron en ma rcha otras actividades ilegales como el cobro por derecho de pi s o (pa go por s eguri da d), extorsiones,aumento de robos,secues tros y vi ol a ci ones . Al mismo tiempo,las bandas delincuenciales en Méxi co ha n l ogra do control a r l a producci ón, di s tribución yventa de diversos bi enes a grícol a s e i ndus tri a l es en distintas regiones del país,como los minera l es , el l i món, el a gua ca te, l a fres a y la zarzamora,entre otros. El saldo pa ra el gobi erno mexi ca no ha s i do poco fa vora ble,aunque porotro lado ha l ogra do l a jus ti fi ca ci ón de pa rte de l a población para militarizarla vida coti di a na en di s ti nta s zona s del país.La presencia del Ejército Mexicano en el pa i s a je urba no y rura l contri buye a recrearuna imagen de fortaleza del Es ta do, una forta l eza que ha s i do utilizada para controlara las organizaciones comuni ta ri a s de Autodefens a . En cua nto a l a s orga ni za ci ones comuni tarias de Autodefensa,el gobierno tomó l a deci s i ón de a poya r y a compa ña r sus acciones contra la delincuenci a orga ni za da , a unque ta mbi én l a s i nfiltró,controló ypresionó hasta desma ntel a rl a s , s obre todo cua ndo pretendían actuarmás allá de los intereses del gobi erno. Un ejempl o cl a ro de es ta es trategia del gobierno mexicano fue l a rel a ci ón que es ta bl eci ó con l a s Autodefensas de Michoacán.En un a ño l ogró control a rl a s y des i ntegra rl a s cua ndo una sección de es tas no a probó l os pl a nes guberna menta l es . Un s ector fue convertido en Policía

Latín-A: La acción comunitaria en México

Comuni ta ri a , des vi rtua ndo s u concepto, pues sus integrantes no pertenecía n a l a s comuni da des donde l a nueva corporación policial se estableció. Por otro l a do, es ta bl eci ó requi s i tos de i ngreso a la nueva corporación que di fíci l mente podía n s er cumpl i dos porlos integrantes de las Autodefensas, l o que jus ti fi có s u des a rme y l a i l ega l i da d de su actuación.Finalmente,el gobi erno fi ncó res pons a bi l i da des judiciales con pena de privación de liberta d a todo a quel que pudi endo i ngres a r a l a Policía Comunitaria se negó pa ra conti nua r con s u l ucha . El enjui ci a miento yencarcelamiento del líder de l a s Autodefens a s de Mi choa cá n,Dr.José Mireles,sirvió de ejemplo para el res to de l os ha bi ta ntes empeña dos en continuarsu lucha al margen del gobi erno mexi ca no. Una tercera vertiente de la actuación del gobierno mexi ca no fue ma ntener el a cuerdo de coopera ción con las Autodefensas de corte étni co, pues a l pa recer s on l a s que menos posibilidades tienen de a mpl i a r s u a ctua ci ón, debi do a l a di stante ubicación que tienen en el territori o na ci ona l . La res pues ta comuni ta ri a ha ci a l a es tra tegia represiva ycontroladora del gobi erno de Méxi co fue a ctua r de ma nera cl a ndes ti na ycubriéndose la ca ra o bi en i ns ertá ndos e en l os partidos políticos tradicionales,para lograr i nci di r des de l a es tructura gubernamental en las acciones de seguridad en fa vor de s us comuni da des . No obs ta nte, la acción comunitaria de Autodefens a del Méxi co a ctua l ti ene a nte s í un compl i ca do panorama,no solo porque l a s orga ni za ci ones de la delincuencia organizada continúan con sus a cti vi da des , i ncl us o a s es i na ndo a l os exlíderes de las Autodefensas,sino porque enfrenta n ta mbi én l a s l imitaciones de actuación que les impone el gobi erno. De ta l s uerte que, a un cua ndo s e ha promovido la creación de un Frente Na ci ona l de Autodefens a s para lograrla pazen el país yque “Las a utodefens a s en Mi choa cá n s on un a cercamiento a la solución de la inseguri da d en Méxi co” (Proces o, 2014), l o ci erto es que la posibilidad de crear un gra n movi mi ento na ci ona l a pa rti r de l a crea ción de un Frente Amplio en Méxi co, como ha ocurri do en di vers os pa ís es de América Latina yel Cari be, no ti ene a ún ba s es s ufi ci entes para su establecimiento ni cuenta con l a a pertura pol íti ca bá s i ca pa ra promover l a a s oci a ci ón neces a ri a . Reflexión de la coedit ora de sección Mirey a Bravo: A través del análisis de las organizaciones comunitarias de autodefensa en México, el autor discute no solo los orígenes de las mismas sino las dinámicas que influyen en su funcionamiento. Si bien el origen de las organizaciones comunitarias está estrechamente vinculado con problemas estructurales de corrupción, inseguridad o ausencia estatal, su constitución está basada en acciones cotidianas, en medidas concretas que buscan mejorar las condiciones de inseguridad y violencia, las cuales se derivan de problemas sistémicos como el modelo económico imperante en la sociedad Mexicana. La mayor contradicción que presentan las organizaciones comunitarias tiene que ver con la agudización de problemas de inseguridad que emergen cuando el estado busca retomar su presencia en las comunidades y hace frente a la criminalidad asociada con el narcotráfico y medios violentos. En ese sentido, las acciones o inacciones del estado Mexicano tienen un efecto complejo y hasta contradictorio en la capacidad de las asociaciones de fortalecer sus vínculos y constituirse como frentes más amplios de acción, defensa o representación comunal.

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Lógyca Artículos anteriores V2N1-2012:  Mitos y sofismas de la cultura científica en la sociedad posmoderna  Pensamiento crítico para el uso diario V4N1-2014:  De M. Curie y R. Franklin al científico contemporáneo V4N2-2014:  La insuficiencia de las matemáticas y el problema de la apropiación cultural


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Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / pp: 9-13 / ISSN-e: 2215-9312

Lógyca Hospitalidad, religión y ciencia, las formas primarias del Imperialismo Hospitality, religion & science, the elementary forms of Imperialism Maximiliano E. Korstanje (1976, argentino, Universidad de Leeds, Reino Unido) maxikorstanje@hotmail.com

Resumen En un mundo móvil pero que niega la hospitalidad, se torna necesario repensar las contribuciones de Jacques Derrida en la materia. En el presente trabajo se discute críticamente la relación entre ciencia, religión y hospitalidad. Particularmente se da una paradoja por demás particular. A la vez que ciertos grupos de viajeros como turistas y hombres de negocios pueden visitar y consumir “culturas” en diversas partes del mundo, los inmigrantes quedan sujetos a una serie de medidas disciplinarias que les impide el ingreso al “centro ejemplar” consumista. Históricamente, los hombres han conferido hospitalidad a los extraños para lograr la protección de los dioses en el más allá. El miedo es la piedra angular de la hospitalidad. Muerta la religión, o en vías de extinción, el mundo secular ofrece una clausura a la “otreidad”. Este quiebre surge cuando la ciencia comienza a cuestionar los postulados centrales del relato religioso. Palabras clave: ciencia, extraño, hospitalidad, hostilidad, religión. Recibido: 21-06-2015 → Aceptado: 13-01-2016

Abstract In a hyper-mobile World where hospitality is neglected, it is necessary to reconsider the contributions of Jacques Derrida. In this essay review, we discuss critically the complex connection among Science, Religion and Hospitality. Particularly, a much deeper paradox surfaces. At the time certain groups as tourists or bussinemen are encouraged to visit the world consuming cultures while touring, other migratory workforces are subject to the disciplinary instrument of control exerted by states. The other is excluded from the possibility to enter in the exemplary centre of consumption. Historically, human beings have offered hospitality to aliens in order for invoking protection from Gods. The fear is the corner-stone of hospitality. Once religion died, the secular world offers a closed sense of hospitality. This rupture starts with the advance of modern science that undermines the doctrine of bible. Key words: hospitality, hostility, stranger, religion, science.

Introducción La hospitalidad ha sido estudiada desde varias perspectivas en los últimos años (Lynch y cols, 2011). A medida que las industrias culturales acrecientan su presencia por todo el globo, millones de personas gozan de los beneficios de un mundo global y conectado. Paradójicamente, este supuesto “multiculturalismo”, en donde la diferencia se transforma en la razón de

ser de los viajes, trae consigo efectos no deseados. Refugiados, inmigrantes y toda una gama de personas in itinere son diariamente rechazados, expulsados y castigados por los estados nacionales cuando deciden pedir hospitalidad (Korstanje & Tarlow, 2012). El mundo móvil parece tener dos caras, una cara amigable para los turistas y hombres de negocios, y otra desagradable para quienes no tienen un patrimonio consolidado, así lo observa el filósofo argelino-francés Jacques Derrida (2006). Derrida argumenta que la hospitalidad debe ser concebida fuera de toda esfera política. El foco de su crítica se debate por el avance del materialismo en una sociedad de consumo que amenaza con destruir la esencia de las instituciones. En este sentido, dos tipos de hospitalidades son de capital importancia para comprender cómo Occidente construye a ese otro diferente. ¿Quién eres y de dónde vienes?, agrega Derrida, son dos de las cuestiones a interpelar en el recién llegado. A la vez que la hospitalidad absoluta encierra la posibibilidad que el huésped sea aceptado en su condición sin pedir nada a cambio, en su versión restringida, el extranjero debe acreditar su patrimonio e identidad (Derrida & Dufourmantelle, 2000). Por un lado, se le puede cuestionar a Derrida una lectura involuntariamente imperialista de la hospitalidad absoluta. Sin embargo, por el otro, su concepción del extranjero todavía ofrece un campo fértil de estudios donde la religión y la otreidad parecen converger. Como se verá a continuación, no todas las sociedades habían desarrollado un sistema de hospitalidad como el europeo. Ello lleva a pensar que la misma no es una construcción universal, como pensaba Derrida, sino cultural y económica. En segundo lugar, diversos estudios etnológicos han demostrado que quienes ofrecen hospitalidad absoluta (generalizada) a los extraños lo hacen para mantener una asimetría de poder respecto a quienes la reciben (Sahlins, 1972). La construcción de una hospitalidad absoluta, lejos de ser un acto de caridad, es un signo de poder político. Empero si algo ha dejado en claro Derrida en su discusión del fenómeno es la dicotomía entre restringido (como parte de intercambio) y absoluto (como signo unidireccional de tolerancia). Las sociedades que practicaban hospitalidad lo hacían como forma de protección, de adaptación a su medio ambiente. Se creía que los dioses disponían de los desastres naturales, las sequías, los problemas en la cosecha, la hambruna y las pestes. Atentar contra la seguridad de un extranjero era para estas comunidades provocar el “enojo de los dioses” y, en consecuencia, un duro castigo. Desde Helena de Troya hasta Ulises, muchos son los mitos de las desgracias que despierta la falta de hospitalidad. De la misma forma que los hombres trataban a los extraños, los dioses dispondrán de la suerte de los hombres en el más allá. Este último de los viajes que solo se podía acceder por la muerte hacía traslucir la necesidad de toda una gama de ritos funerarios alrededor del familiar difunto, con el objetivo que este logre pasar al “descanso eterno”. Para diferentes culturas, el viaje representaba un desafío ya que estaba plagado de peligros. Por ese motivo,

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los rituales funerarios muestran ciertas decoraciones y objetos que se sepultaban junto con los difuntos. Dichos objetos eran usados como armas para luchar contra las adversidades en el “mundo de los muertos”. El recibimiento de los dioses en el más allá exhibe la naturaleza religiosa de la “hospitalidad”. Con el advenimiento de la ciencia moderna, no sólo Europa se expandió al mundo (colonialismo) sino que el concepto mismo de la hospitalidad cambió para siempre. En este sentido, ciertas cuestiones comienzan a delinear el objetivo de esta meditación. ¿Cuál ha sido el papel de la ciencia moderna y de la búsqueda de la verdad que ha acompañado al colonialismo en la configuración de la hospitalidad postmoderna? El presente artículo intentará responder a esta pregunta. Aquellas sociedades tradicionales donde el apego a la tradición y a la religión es importante, la hospitalidad absoluta es una realidad tangible. Por el contrario, a medida que la ciencia moderna ha arribado para hacer de la vida un lugar cada vez más “cognoscible”, el “otro como otro” ya no es necesario, y con su desvanecimiento muere la hospitalidad. En las sociedades seculares, las cuales niegan “la muerte después de la vida”, la hospitalidad restringida prevalece sobre otras formas de solidaridad. La hospitalidad y el imperialismo En el mundo existen diversas tragedias humanitarias que nos llevan a repensar las formas elementales de la hospitalidad europea. En abril de 2015, un pesquero con casi 700 inmigrantes naufraga en las costas de Libia. Días después, la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) anunciaba que otro barco con 300 inmigrantes, en su mayoría mujeres y niños, se había hundido en el Mediterráneo rumbo a Europa. Las puertas de la “civilización europea” ofrecen un doble horizonte. Como centro ejemplar, exhibe todas las maravillas, productos, placeres que mediáticamente llegan a la mente de miles de consumidores, pero a la vez la respuesta a ese estímulo generado es el rechazo. En la “economía de la necesidad” solo quien puede pagar por el deseo regulado se encuentra habilitado para exigir la “hospitalidad del estado nacional” (Korstanje, 2015). En esta discusión, Jacques Derrida no solo representa una de las voces más lúcidas y críticas en la materia sino que, además, nos permite tejer un puente conceptual entre el extranjero y el extraño. Mientras el primero posee una identidad y una historia que puede demostrar, el segundo es un completo desconocido. Los estados nacionales fomentan su autoridad por medio de la imposición de diversos mecanismos de disciplina sobre los ciudadanos. Aceptar al extranjero, de quien todo se sabe, es una tarea fácil, pero recibir al extraño, no lo es. Sobre él caen todos los instrumentos represivos del estado. El extranjero representa no solo una amenaza para el orden establecido, sino un misterio que no puede ser tolerado (Derrida, 2000). La paradoja de la modernidad consiste en que, a la vez que miles de personas son legalmente autorizadas para viajar por el mundo con el fin de disfrutar lo exótico de otras culturas, los estados cierran sus fronteras a quienes no pueden pagar por una recepción adecuada (Bauman, 2000; Tzanelli & Yar, 2009; Eagleton, 2011; Bianchi & Stephenson, 2014; Korstanje & Clayton, 2012, Penchaszadeh 2014). La figura del extranjeroextraño se ha transformado en las últimas decenas en un tema obligado de discusión en ciencias sociales. ¿Es esta muestra de indiferencia un signo de poder o simplemente deshumanización? Según los datos epigrafitos y arqueológicos existentes, la hospitalidad posee dos elementos importantes: por un lado, configura un pacto intertribal de no agresión que, en épocas de paz, permite el intercambio de bienes y

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experiencias, pero en la guerra obliga a las tribus a un apoyo bélico mutuo. En su connotación religiosa, la hospitalidad es un instrumento para mantener la conexión entre el mundo de los vivos y los muertos. Las tribus consideraban un deber sagrado proteger al extranjero en tránsito, ya que cualquier violación a ese derecho implicaba la aparición de un desastre, una sequía, o una calamidad para la comunidad (Ramos y Loscertales, 1948; Korstanje 2015). En este aspecto, es importante resaltar las contribuciones de Jacques Derrida para quien la hospitalidad tomaba dos naturalezas antagónicas. Jacques Derrida considera que surge una diferencia irreconciliable entre el “extraño”, del cual poco se sabe y su anfitrión. El problema central de la ética occidental se encuentra ligada a la negación de hospitalidad sobre el “extraño”, a quien se lo denomina “parásito”. En esta matriz cultural se debe discutir que el acto de dar hospitalidad se asocia a la tolerancia del anfitrión. Desde el momento en el cual la sociedad abraza el sistema de producción orientado a la propiedad, la hospitalidad no es un acto posible, agrega Derrida. Esto sucede porque la misma nace de la lengua por la cual el sujeto le pide al estado. Sin embargo, ¿por qué motivo el estado debe proteger a quien no tiene la misma lengua? Para lograr la recepción en esa diferencia, el huésped debe dar una contra-prestación al anfitrión. La diferencia y la tolerancia parecen dos piezas claves en el edificio conceptual de Derrida. En este sentido, cualquier viajero que no habla la lengua de la sociedad anfitriona puede ser rechazado por esta. Por ese motivo, no es extraño pensar a la hospitalidad como anclada a lo conocible, al rigor de la ley que obliga al extranjero a salir del anonimato. Todo “derecho de asilo” introduce a “otro” como huésped legitimo solo bajo condición de identificación. Cuando la sociedad no puede dar nomenclatura a la diferencia, la repele o la expulsa. En el momento en el cual la hospitalidad exige retribución, se está en presencia de una hospitalidad de naturaleza restringida. Los medios represivos del estado como policía son los encargados de detectar, expulsar y disciplinar a los cuerpos extraños para la sociedad. Para poder romper este vicio de origen establecido por la ley, las sociedades deben dejar la hospitalidad restringida por una absoluta, donde el extranjero sea aceptado sin condiciones (Derrida 1997; 2005; Derrida y Dufourmantelle, 2000). El legado derrideano abre el pensamiento a una gran paradoja sobre si la diferencia es un signo de respeto por el otro. Si esa misma diferencia marca a la hospitalidad restringida, la hospitalidad absoluta no sería un rasgo humano (sino divino). M. Korstanje (2015b) critica esta posición por considerarla imperialista desde varias perspectivas. Centrado en las contribuciones de la teoría de los dones, sobre todo en Marshall Sahlins, el autor establece que la hospitalidad absoluta solo es posible si entre las partes existe una asimetría desproporcionada de poder y autoridad (solidaridad generalizada). Exigir asistencia sin pedir nada a cambio es una potestad que únicamente “los dioses” pueden dar. Escribir alrededor de la idea que Europa debe abrir las puertas al otro diferente sin exigir nada en retribución equivale a poner al continente dentro de un velo sagrado que lleva a una concepción etno-céntrica e imperialista frente al resto. Primero porque pone los valores europeos sobre los demás (deseo vivir en el paraíso), pero lo que es más importante: porque le confiere a Occidente el derecho divino de la hospitalidad absoluta. Aquí cabe una pregunta por demás interesante, ¿es la democracia una plataforma facilitadora para tal fin o simplemente un discurso alegórico?

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Para M. P. Penchaszadeh (2014), el concepto derrideano de la hospitalidad posee limitaciones, las cuales se asocian a ciertas barreras supeditadas al concepto mismo de la propiedad y el mercado. Repensando sus propios límites, el estado impone mecanismos de disciplinamiento sobre las masas de poblaciones que buscan un mejor futuro en otras tierras. Los inmigrantes son a menudo víctimas de los aparatos administrativos del estado. Si bien la figura de los derechos humanos sirve a Penchaszdeh para responder a la cuestión de la democracia, no menos cierto es que persiste en el argumento derrideano una imagen idealizada de la misma. Por un lado, la nacionalidad establece el “fundamento mítico” de un centro ejemplar que confiere identidad, la cual, con el tiempo, tiende a hacerse natural. Por el otro, la democracia introduce la incertidumbre para clausurar la hospitalidad incondicional. La tendencia de la postmodernidad a “oligarquizar” a la democracia se corresponde con formas represivas de garantizar a la elite la protección de sus intereses imponiendo a la periferia la fuerza coactiva. Aun cuando las afirmaciones y preocupaciones de Derrida son correctas, cabe preguntarse: ¿por qué afirmamos que Derrida mantiene una noción romántica de la democracia que lo lleva a una interpretación sesgada de la hospitalidad? La hospitalidad se encuentra limitada por cinco grandes aspectos, que Penchaszadeh logra desarrollar satisfactoriamente: el don, la lengua, la soberanía, la representación de la muerte y la democracia. Si en el argumento de Derrida la tolerancia exhibe las fronteras de la hospitalidad, comprendemos que su posición descansa sobre la tradición filosófico-ética (descuidando otros aspectos como la antropológica, el linaje, la herencia, economía, etc.). El acto tolerancia se sitúa contrario a la “hospitalidad” por dos motivos centrales. El primero y más importante es la clausura del self a un territorio que lo define como un “yo” que puede. Ese ciudadano constituido como tal cuestiona al otro diferente por medio de la tolerancia, lo cual no es otra cosa que un ejercicio de poder. En segundo lugar, no existe “hospitalidad incondicional” dentro del sistema de intercambio o de propiedad. En consecuencia, la crítica derrideana apela a reconceptualizar la tolerancia, la caridad y la visión cosmopolita del mundo (Penchaszadeh, 2014). Siguiendo esta concepción, comprender a la hospitalidad como parte inherente a lo democrático lleva a una incongruencia sustancial. Como hemos mencionado, la hospitalidad (la cual deriva del principio del linaje) debe ser comprendida como un pacto inter-tribal de asistencia y protección en momentos de guerra, que luego se traduce en intercambio de bienes y ciudadanos en la paz (teoría del don). Esta reciprocidad emula “el propio pasaje humano” luego de la muerte. Así como tratamos a los “extranjeros”, los dioses nos trataran en el más allá. Por ese motivo, la etnología moderna ha sido hábil en recolectar evidencia que prueba que las civilizaciones antiguas conferían hospitalidad a otros viajeros con el fin de evitar los desastres naturales, los cuales se creían eran consecuencia de la ira de los “dioses”. Este castigo se plasmaba en desastres naturales, pestes o malas cosechas; es decir, todo podía ser parte de la furia de los dioses cuando un extranjero era maltratado (Korstanje, 2015). El surgimiento de la ciencia moderna no solo reemplaza el sentido religioso de la hospitalidad, sino la metodología para comprender la causa de los desastres naturales (Dynes, 1999). ¿Es la hospitalidad una parte importante de la religión? ¿Es la ciencia contraria a la hospitalidad?

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Colonización, hospitalidad y ciencia moderna En uno de sus mejores trabajos, La Ciudad Antigua, Fustel de Coulanges (1982) nos habla de un antiguo culto latino que veneraba a los ancestros fallecidos. El Pater Patriae era no solo la autoridad máxima de la familia latina sino el máximo sacerdote en cuyo hogar se mantenía un fuego sagrado que nunca debía apagarse. Este fuego era entendido como tributo para los ancestros, en un mundo donde las reglas sociales estaban determinadas por el apego a la religión. A medida que la autoridad de los reyes fue cediendo frente a las diversas luchas internas o revoluciones, el antiguo culto latino al “fuego sagrado” declinó hasta ser un mero recuerdo. Esta tesis, por demás particular, generó una gran atracción en uno de los padres fundadores de la sociología: Emile Durkheim. La teoría de la secularización iniciada por Durkheim (1976) se corresponde con un intento de explicar la diferencia en la vida social de las (mal llamadas) tribus primitivas y las sociedades modernas. El sociólogo francés concebía a Europa como un resultado del cambio social y la evolución. En algún momento de su historia, el viejo continente había saltado de un estadio primitivo de producción donde el tótem configuraba el centro religioso y social de la población, a formas de producción donde la ley civil reemplazaba el poder orgánico del tótem. Por desgracia, la visión del profesor Durkheim era lo suficientemente pesimista como para anticipar una pérdida gradual de los lazos sociales ante el avance del industrialismo. La especialización de los roles y el pasaje del derecho represivo al civil son dos de los indicadores claros que guían la investigación de Durkheim a lo largo de toda su vida. A mayor avance científico e industrial, menor confianza en el grupo de origen (Durkheim, 1976-2014). No obstante, ¿cuándo y dónde se da el quiebre entre una sociedad religiosa a otra secular? Ni Durkheim ni mucho menos Fustel pueden precisar ese dato, aun cuando hay ciertos indicios, los cuales serán abordados a continuación. El vulgo y los expertos medievales coincidían en su creencia en el más allá, como así también comulgaban con la idea de una “voluntad divina”. El terremoto de Lisboa en 1755 no solo ha dejado un alto grado de destrucción y devastación en una de las ciudades más ricas de Europa, sino que ha sentado las bases para el cuestionamiento sobre el dogma de un Dios omnipresente y omnisciente. En todo caso, “Él” todo lo sabe, y nosotros los humanos no tenemos la certeza que se nos revelará cuando será el próximo desastre (Dynes 1999). El estupor que dejó tremendo evento fue singularmente un trauma para el pensamiento europeo. La sismografía moderna, cuyos objetivos centrales eran prevenir las causas naturales que pueden traer estados de emergencia, en sus inicios postulaba la incongruencia de una voluntad divina, ya que se partía del precepto de que esa voluntad no era comunicable. Voltaire, quien se confesaba amante incansable de los estudios geológicos, sitúa el conocido lema de que los terremotos no matan personas sino sus construcciones. La idea a grandes rasgos era instalar una ruptura entre la cosmología católica, donde Dios se convertía en un protector de los hombres, a una nueva mucho más “antropo-céntrica”. Este cuestionamiento, ya iniciado por los inventos tecnológicos como la imprenta (1450), que aceleraron el mercado editorial y el intercambio de ideas, coadyuvaron para crear un pensamiento crítico respecto a los axiomas que defendía el Nuevo y Antiguo Testamento de la Biblia. En tiempo y espacio, la ciencia moderna estaba probando que los postulados de la Biblia no solo eran falsos sino que no necesariamente tuvieron que darse como lo establece este texto sagrado. Esta idea que imponía la necesidad de recluir a lo sagrado a otro espacio fuera del mundo palpable y sensible se solidificaba con el ascenso del “darwinismo” y “el darwinismo social”

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dentro del mundo científico. Charles Darwin y sus ideas sobre la evolución creaban serias dudas sobre la creencia de un hombre creado por Dios a su imagen y semejanza (Hofstadter 1992). Como bien lo explicaba Mary Louise Pratt en su excelente obra, Ojos Imperiales, la ciencia y el arte son parte inherente de la expansión que necesitan las estructuras imperiales. La concepción del control y de la imposición de modelos que llevan a la clasificación se corresponde con la naturaleza de la ciencia moderna. Como una suerte de Adán en el paraíso, el discurso imperial interpela al salvaje haciéndole creer que es inferior en virtud, mente y espíritu. Para tal cometido, la curiosidad, que es propia de toda ciencia, indexa la diferencia transformándola según las propias pautas culturales, y modificando el escenario político para la sumisión (Pratt, 1997). Por ese motivo, no es extraño pensar que la ciencia, el Imperio y los viajes estén estrechamente ligados. No obstante, dadas las condiciones de la conquista imperial se requieren de instituciones sociales (como la hospitalidad) para construir, aceptar y negociar con “ese otro diferente”, al cual se tiene enfrente. El sentido de salvajismo, ciudadanía y civilización apelan a la construcción de diversos arquetipos donde la regla muchas veces se estipula para legitimar la conquista. Cabe recordar el caso de la conquista de América, la cual se legitima ideológicamente a través del concepto de hospitalidad europeo. El descubrimiento en 1492 sentó las bases para una larga discusión dentro de Europa, donde Francia e Inglaterra cuestionaban el derecho de España sobre el nuevo continente. Las bulas del papa Alejandro parecían no poder explicar, según los contractualistas ingleses, por qué una institución católica lega autoridad a un rey sobre un pueblo que ni siquiera conoce a Cristo. Dentro de un gran debate sobre la autoridad real en América, el hecho que muchos aborígenes no conocieran el derecho de hospitalidad (la cual en Europa era parte del derecho natural) sentaba las bases para cuestionar seriamente la humanidad de estos grupos. La Escuela de Salamanca dispuso que los aborígenes americanos carecían del derecho de propiedad de la tierra, pues desconocían “la ley natural” de hospitalidad. En tal caso, la Corona Española encontró razones suficientes para despojar a los indígenas de su acceso a la tierra. En este sentido, la hospitalidad deriva del acto político en un encuentro que queda regulado por la incertidumbre. El concepto de maldad nace en el mismo momento en el cual el huésped es vulnerado por el anfitrión en inferioridad de condiciones (Pagden, 1995). Este evento histórico nos recuerda dos cuestiones importantes. Muchas veces las ideas y los textos son funcionales al orden imperial. En segundo lugar, los pactos de hospitalidad pueden hacerse para ser violados, en tal caso, legitimando la sumisión. Cabe preguntarse qué clase de hospitalidad puede ofrecer la sociedad secular negando “el más allá”. Es en ese punto donde el planteo de Derrida puede resolverse. La hospitalidad incondicional es solo posible en sociedades tradicionales cuyo apego a la religión así lo permite, mientras que la restringida es propia de las moderno-industriales, donde se da una negación de lo “sagrado”. Desde el momento en el cual las sociedades urbano industriales han desarrollado una idea clausurada del “más allá”, no existen formas de hospitalidad absolutas. Desde que los dioses no son necesarios, los desastres naturales son parte importante y objeto de la ciencia. No es necesario pedir a los dioses protección, como tampoco lo es proteger al diferente (Korstanje, 2015b). Ciertamente, otro elemento importante de la hospitalidad (además del extranjero) es el peligro, y en este punto es que esta se asocia a la ciencia.

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Siguiendo este argumento, Paul Virilio (2010) considera que la ciencia moderna ni une ni desagrega, sino que simplemente exhibe un simulacro empleado para que las grandes cadenas comerciales de medicamentos aumenten sus ganancias. El riesgo, concepto relativamente moderno, no solo ha nacido con la instalación de la experticia moderna, sino que sugiere la idea de un conocimiento específico. No obstante, el problema sucede porque la ciencia medieval estaba al servicio del bienestar humano, mientras que la moderna solo anticipa el “desastre” (por complejos cálculos matemáticos y algorítmicos) con el fin de sostener el sistema productivo vigente. Al riesgo se le agrega un seguro que hace la vida de las personas más tolerable, aunque el peligro lejos está de disiparse. Una de las últimas grandes amenazas de la humanidad, el calentamiento global, encuentra como respuesta la venta de cada vez más “aires acondicionados”. Este es el ejemplo, discutido por Virilio, entre la regulación, el simulacro y el desastre. ¿Es posible una nueva teoría de la hospitalidad en el mundo secular? Construyendo una nueva teoría de la hospitalidad Llegando a este punto del debate cabe preguntarse si la fe humana ha desaparecido o solo la idea de un más allá con un Dios omnipresente. La cuestión de la sacralidad no ha desaparecido por completo, establece Matthew Evans (2003), sino que ha mutado a nuevas formas donde lo secular se mezcla con lo religioso. No menos cierto es que, a excepción de Dios, las sociedades postmodernas creen en todo. Slavoj Zizek explica que el cristianismo estableció una nueva cosmología donde lo sagrado se hace profano por medio de la redención de un Dios (Zizek, 2003). Cualquiera sea el caso, hoy las iglesias y catedrales están plagadas de “turistas” que sacan fotografías y posan sobre los adornos. Las iglesias ya no congregan fieles sino viajeros que llegan deseosos de “consumir cultura”. Este signo demuestra ampliamente no solo el declinar de la religión en el mundo, sino su subordinación a la “estética”. ¿Cuál es el aporte que Derrida puede hacer al respecto? Como ya se ha visto, en sus escritos preliminares el filósofo argelino-francés postulaba la idea de una hospitalidad partida en dos vertientes. La hospitalidad restringida dada a todo extranjero quien tuviese un patrimonio y una ciudad que sustente su identidad, y la absoluta (imposible en esencia), donde el extranjero es recibido sin pedir nada a cambio. Solo los dioses pueden conferir una hospitalidad absoluta a los recién llegados. En su concepción, la hospitalidad en Derrida carece de una concepción acabada de política, o por lo menos eso han entendido sus seguidores. El presente artículo ha decodificado no solo el sesgo imperialista en la forma que Derrida construye el sentido de la hospitalidad absoluta sino que, además, establece una relación epistemológica entre el yo y el más allá, la cual amerita ser estudiada. Porque no conocemos el más allá, o simplemente debido a que carecemos del sentido de protección es que damos hospitalidad a los extranjeros. Sin lugar a dudas, el miedo es la base esencial de la hospitalidad. Sin ese sentimiento de desconfianza sobre el futuro, o sobre el arbitrio de los dioses, la tolerancia por el otro no sería plausible. Por ese motivo, la religión apela a la diferencia negociando un pacto temporal de no-agresión. Así como los hombres tratan a los extraños, los dioses tratarán a los hombres. Sin embargo, cuando el sujeto niega la vida después de la muerte (secularización), la explicación a los eventos trágicos surge como una necesidad imperiosa. El motivo de toda ciencia radica en comprender aquellos fenómenos que son disfuncionales para la vida. La hospitalidad declina a medida que la supremacía occidental en materia científica avanza. No obstante, ello crea una paradoja porque a mayores

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medios técnicos para comprender el mundo, mayores los temores que ese mundo despierta. A medida que Occidente expande la calidad y la expectativa de vida de sus ciudadanos, más riesgos escondidos agobian a las sociedades mediáticas, a la vez que el extranjero es repudiado como causa y razón del peligro

Conclusiones-discusión En el presente trabajo de corte conceptual se ha discutido el origen y evolución de la hospitalidad. Como bien la ha pensado Jacques Derrida, la hospitalidad absoluta es una imposibilidad. Si bien se ha esgrimido una crítica sustancial al concepto derrideano de hospitalidad, por considerarlo etnocéntrico, la dicotomía entre lo “restringido y lo absoluto” abre la puerta a un nuevo debate que nos ayuda a comprender dos motivos centrales que hacen a la ciencia moderna: a) la instrumentalización del otro, b) su pasión/curiosidad por la clasificación. Occidente comienza a perder la confianza en “el otro”, en la medida que introduce la ciencia moderna como plataforma explicativa de la tragedia. Cuando las pestes y los cataclismos acosaban a los hombres, los dioses conferían sobre ellos una protección. Dicho cuidado se retribuía dando a los extranjeros en tránsito asistencia y hospitalidad. La relación entre la tragedia y la falta de hospitalidad eran estrechas. Cuando la ciencia moderna hace su aparición, tal vez producto de una serie de causas todas combinadas desde el siglo XV hasta el XVIII, el mundo hostil comenzó a tener un nuevo sentido. La explicación causal de los eventos sentó las bases para que Occidente olvidara su obligación con el otro. Paradójicamente, el discurso del riesgo inducido por la ciencia para hacer del mundo un lugar más previsible, creó un “Leviatán” de enormes proporciones. El conocimiento vigente producido y administrado por la ciencia ha traído consigo un estado total de paranoia que lleva a una retirada del espacio público. Como bien establecía R. Castel (2015), el mundo moderno se estructura en una situación contradictoria respecto al mundo medieval. Nunca una sociedad gozó de la tecnología suficiente como para sentirse protegida y vital, pero lejos de eso, hoy la inflación del riesgo hace la vida casi imposible. El campesino medieval no solo carecía del miedo a morir (debido a su confianza en el más allá), sino que confiaba en su grupo de pertenencia. El estado de bienestar ha movilizado todos los recursos para la rápida detección de los peligros que asechan a la vida diaria, pero sin esa confianza, el hombre se encuentra desprotegido. En este punto cabe agregar que la hospitalidad pasa de un estado absoluto a otro restringido. En sí, no es la propiedad lo que marca el proceso, sino el apego excesivo por lo terrenal. Reflexión del coeditor de sección Nicola Caon: El tema de la hospitalidad es extremadamente actual en Europa, donde están llegando centenares de miles de personas que escapan de guerras o situaciones económicas desesperadas, e intentan encontrar refugio en algún país europeo, ante la impotencia de los gobiernos que no saben qué hacer. Hay aquí una reflexión muy llamativa: a más altos avances en desarrollo científico y tecnológico, corresponde una mayor repulsión o miedo hacia aquellos extranjeros que, como explica el autor, no pueden acreditar su identidad e historia. Puede haber varia razones para este rechazo. Por ejemplo, los europeos que han logrado alcanzar un nivel de vida y estabilidad social muy satisfactoria gracias a los esfuerzos y al trabajo realizado en las últimas décadas, no quieren personas que disfruten de todos estos beneficios sin haber hecho nada a cambio. También existe el temor, amplificado por los medios de comunicación, de que la integración de los nuevos huéspedes pueda implicar un retroceso de la civilización occidental. Me parece interesante y oportuno un artículo como este

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que aborda el tema de la hospitalidad desde una perspectiva más amplia y general. Quizás nos pueda ayudar a interpretar correctamente los problemas mencionados y a encontrar soluciones efectivas sin ningún menoscabo de los derechos humanos.

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Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / pp: 14-20 / ISSN-e: 2215-9312

Lógyca ¿Se puede afirmar que la Ciencia une y la religión divide? May one assert that science unites while religion divides humankind? Francisco Claro-Huneeus (1942, chileno, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile) Ernesto San Martín (1968, chileno, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile) fclaro@uc.cl, fracla@gmail.com

Resumen La historia registra numerosas instancias de conflicto y división religiosa, incluidos los tiempos modernos en que ciertas posturas fundamentalistas alteran la convivencia y pueden dar origen a inusitada violencia. Al mismo tiempo, la emergencia de la ciencia y la construcción conceptual acerca de la naturaleza a que esta ha dado origen aparece como una conquista unitaria de la humanidad, emergiendo desde la igualdad de los seres humanos por encima de las diferencias de género, raza o cultura. La validación empírica de sus verdades permite a la ciencia alcanzar consensos universales, mientras las verdades de la religión se apoyan en la voluntad humana a través de la fe, generando división entre diferentes cultos. Considerando esta realidad, la convivencia social es todavía posible a través de la tolerancia, actitud que se puede formar en la escuela, particularmente a través de la enseñanza de las matemáticas y las ciencias. Palabras clave: unidad en la ciencia, división religiosa, ciencia y fe, tolerancia. Recibido: 24-11-2015 → Aceptado: 13-01-2016

Abstract History registers numerous instances of conflict and division based on religion, including modern times in which certain fundamentalists alter human connivance and may give rise to untold violence. At the same time the upraise of science and the view of nature it has constructed, appears as a global human achievement deeply rooted in equality of all people, far above differences in gender, race or culture. Empirical validation of its assertions allows science to reach universal consensus, while religion truth is based in human will through faith and thus generates division among different cults. In spite of this fact, social connivance is possible through tolerance, an attitude that may be acquired at school particularly through the teaching of science and math. Key words: religious conflicts, science and faith, tolerance, unity in science.

Introducción La ciencia y la religión son dos sistemas de creencias de principal relevancia en el mundo moderno. De origen distinto, la primera deriva del ansia espontánea del ser humano por conocer, mientras que la segunda se funda en el ansia por trascender. Queremos entender y explicar lo que ocurre a nuestro alrededor, pero también nos rebelamos ante el término de la existencia y nos alivia la noción de una vida después de la muerte. Con todo su

poder explicativo, la ciencia no da respuesta al sentido de la vida, mientras la religión se refiere explícitamente a esta dimensión de la búsqueda humana. Buscando armonizar ambas actitudes, el Papa Juan Pablo II calificó ciencia y fe como “las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad” (Juan Pablo II, 1998:1), una propuesta de complementariedad y colaboración que tiene sus raíces en la concepción católica de razón, ya desarrollada ampliamente hacia el medioevo. Sin embargo, a lo largo de la historia, estas han sido, en ocasiones, visiones antagónicas e incompatibles de la realidad. En la actualidad, la disputa entre el creacionismo religioso y el darwinismo evolucionista que propone la ciencia para entender la diversidad de los organismos vivos ha dado origen a ácidos enfrentamientos en el ámbito de la educación escolar en los Estados Unidos. Qué se enseña a los niños en la escuela, ¿el relato literal del Génesis, o la evolución basada en procesos de selección natural? ¿Un mundo natural regido por sus propias leyes, o el producto del diseño de un Creador? Una mirada desde la ciencia Vivimos en una época radicalmente dependiente de la ciencia y sus aplicaciones. En la historia de la humanidad es apenas un instante; sin embargo, en el breve lapso de unos pocos siglos han ocurrido inmensos cambios que modificaron fuertemente nuestra cosmovisión, la forma de vida y las relaciones sociales. Inmenso, traumante y doloroso fue el aceptar en un largo proceso iniciado en el siglo XVI que la Tierra no es el centro del universo sino apenas un cuerpo celeste como los hay muchos, quizás miles de millones, capaces de sustentar vida como la nuestra. Notable fue el entender que el ser humano evoluciona con un tronco común con especies que hoy llamamos inferiores, y que las características de unos y otros se encierra en el orden de una colección de átomos unidos que forman una hélice, la molécula de ADN. En el campo de las aplicaciones abundan también cambios medulares, como la Revolución Industrial del siglo XIX, la comprensión y manipulación de la energía nuclear en el siglo XX, la miniaturización de la electrónica y la revolución de las comunicaciones del siglo XXI a que esta condujo, o la duplicación de la expectativa de vida en los últimos dos siglos gracias al avance de la medicina. Son eventos históricos, bastante recientes, que han marcado a la humanidad. Sin la ciencia, estos no se habrían producido y sin estos cambios, la ciencia misma, que avanza con el apoyo de creciente tecnología, se habría estancado. Antiguamente la comprensión de la naturaleza fue preocupación de los filósofos. Una obra principal de Aristóteles se titula Física. Por su parte, la principal obra de Isaac Newton se llama Principios Matemáticos de Filosofía Natural, y hasta comienzos del siglo XX los físicos eran aún llamados “filósofos naturales”. Esta circunstancia histórica no es accidental ya que la ciencia se refiere, en último término, a preguntas profundas y fundamentales, como el significado del tiempo y del espacio, el inicio del universo, el origen de la vida y la emergencia de la conciencia. El método que la ciencia

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aplica, condicionando sus afirmaciones a verificación experimental, le permitió generar consensos que, en el ámbito de la filosofía, escasamente se alcanzan. Se entiende así el que hoy la ciencia y la filosofía se consideren disciplinas diferentes, con lenguajes propios y preocupaciones que no se encuentran. Y cuando lo hacen, no siempre hay valoración mutua, como lo hace evidente el premio Nobel de física Steven Weinberg quien, en su libro Sueños de una Teoría Final, inserta un capítulo que titula “Contra la Filosofía” (Weinberg, 1992: cap VII). Un favorable atributo de la ciencia es su objetividad. Podemos hablar de un edificio conceptual que se sustenta en la lógica y en su consistente correlato con el comportamiento de la naturaleza a través de la observación del mundo que nos rodea, y el experimento controlado. La afirmación de que dos masas cualesquiera se atraen con igual fuerza es la base para comprender el orden que se observa en el cosmos entre galaxias, estrellas y planetas, así como innumerables experiencias de la vida cotidiana como la de pesar el equilibrio o la trayectoria parabólica que describe una piedra al ser lanzada. No importa el idioma, la cultura, el continente, o la época en que se expresen, las leyes de la naturaleza son siempre las mismas. Podemos afirmar que se trata de un diálogo entre el mundo real y objetivo, externo al ser humano, y las estructuras cerebrales humanas que a todos por igual nos permiten razonar, relacionar y crear, sin distinción de raza, género, o nacionalidad. Es por ello que es común en la experiencia de un científico la sensación de que su trabajo tiene algo de genérico, porque es una tarea de la humanidad, un logro de nuestra especie más que el de un individuo particular. Uno de los autores (FC) tuvo la impactante experiencia de enterarse de que los contenidos de una publicación suya eran prácticamente idénticos, incluyendo la notación usada, que los de otra publicación que apareció poco después en la misma revista, sin haberse enterado uno del trabajo del otro, y ambos físicos estaban investigando un mismo tema a quince mil kilómetros de distancia (Ruppin; Claro; 1982). Este avance en paralelo de la ciencia ha sido origen de numerosos premios nobeles compartidos, como es el caso del de 1979 en física, otorgado a Abdus Salam y Steven Weinberg, un paquistaní y un norteamericano, quienes, uno en Inglaterra y el otro en USA, lograron en forma independiente construir una teoría que unifica dos de las cuatro fuerzas de la naturaleza, la eléctrica que hace posible la existencia del átomo, y la débil responsable de la radioactividad del núcleo atómico. La ciencia ha sido en sí misma un sorprendente e inesperado descubrimiento para el género humano, en el sentido que ha generado verdades objetivas no triviales acerca del mundo natural, no sujetas a alguna creencia particular. Por ejemplo, la noción de que los cuerpos emiten radiación electromagnética (luz) tiene un carácter universal, y es aceptada por todos quienes se preocupan por la naturaleza de la materia. Nos permite a americanos, europeos, asiáticos, y gentes de todas las naciones sin distinción relacionarnos sobre la base de un conjunto de conceptos consensuados por el método mismo y no como fruto de negociaciones, de conquistas y concesiones. La ciencia enfatiza más lo que tenemos en común que lo que nos diferencia, sea esto género, raza, cultura, sistema político o creencias de diverso tipo. En tal sentido, podemos afirmar que la ciencia une, constituye un territorio de relaciones humanas de base común, de consensos estructurales.

Lo dicho es válido para la ciencia como cuerpo de saberes consolidados, ya aceptados por la comunidad experta. ¿Qué ocurre en la frontera del conocimiento, allí donde hay preguntas abiertas y se están buscando respuestas? Por ejemplo, hoy no sabemos con claridad qué es la energía oscura, una extraña forma de materia que constituye la no menor proporción de tres cuartas partes del contenido del Universo. Diversos cosmólogos han hecho audaces propuestas, se juegan por estas, dan argumentos y refutan las ideas de otros, en un contexto de abierta discusión donde se exhiben posturas y preferencias a menudo apasionadamente, aunque habitualmente con respeto mutuo. Hurgando la historia se encuentran ya grandes controversias. Tomemos por ejemplo la naturaleza de la luz: cuando incide un rayo de sol sobre un vidrio, ¿se trata de una lluvia de partículas o de una onda en el espacio, como las que avanzan en la superficie del agua cuando cae una piedra? Según el inglés Isaac Newton, se trataba de lo primero y se jugó por esa idea. En cambio, según el holandés Christiaan Huygens se trataba de un fenómeno ondulatorio que compromete la vibración de un medio que ocupa todo el espacio, entonces llamado éter (Huygens, 1690). Los experimentos que se hicieron hasta fines del siglo XIX parecieron favorecer siempre a Huygens. En 1905, sin embargo, Albert Einstein demostró que una correcta explicación del efecto fotoeléctrico se alcanza solo si se adopta el modelo corpuscular, la luz como un chorro de partículas que llevan energía como la lluvia que cae y hace ruido sobre el tejado (Einstein, 1905; 132). La historia (y la controversia asociada) termina con la propuesta de Louis de Broglie en su tesis doctoral de 1924, de que toda forma de materia se conciba como onda y corpúsculo a la vez, un dualismo misterioso que forma parte de los fundamentos de la física cuántica, base moderna de la teoría del átomo. Otro ejemplo histórico tuvo lugar cuando se elaboraba la mecánica cuántica buscando una comprensión de la estructura y comportamiento del átomo. En la década de 1920 surgieron dos teorías que competían entre sí, expresadas en estructuras matemáticas diferentes. Una, concebida por el joven Werner Heisenberg, usaba matrices; mientras la otra, liderada por Erwin Schrodinger, se formulaba en el lenguaje del cálculo diferencial. La controversia fue resuelta en pocos años, cuando se demostró que ambas formulaciones eran enteramente equivalentes, que una podía derivarse de la otra con todo rigor matemático (Born, 1935: apéndice XXV). Si bien estas divisiones, surgidas de propuestas diferentes para contestar preguntas de la ciencia, suelen resolverse al interior de la comunidad experta y en plazos relativamente breves, algunas han excedido el territorio de especialistas y penetrado la cultura con implicancias significativas para la humanidad. Es el caso de la disputa acerca de la herencia que la postura del naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck desencadenó en su tratado Filosofía zoológica (Lamarck, 1809). Adoptando una perspectiva evolucionista, Lamarck propuso la idea, novedosa en su época, de que las especies de los organismos vivos no son inmutables y tienen la capacidad de transmitir a su herencia los caracteres adquiridos en vida. Esta postura, vigente por largo tiempo aunque luego superada por el concepto de selección natural de Darwin, abría la tentadora (y peligrosa) posibilidad de una manipulación de las generaciones humanas, inspirando acciones abusivas de personajes como Trofim Lysenko, un mítico asesor de Josef Stalin en Rusia. Entre las preguntas más antiguas que han inquietado al hombre se encuentran las que se refieren al sistema solar: el movimiento aparente del Sol, el desplazamiento de los planetas respecto al fondo estelar, la naturaleza de estos cuerpos y del firmamento mismo. Avances de interés se produjeron

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hace más de dos milenios gracias a la observación sistemática del movimiento de los planetas con respecto al fondo estelar. Como lo describiera en el siglo II de nuestra era Claudio Ptolomeo, las circunvalaciones observadas, semejando rizos en el cielo, serían trayectorias circulares en torno a puntos geométricos que a su vez describen círculos en torno a la Tierra, supuesto centro del Universo. Si bien esta visión daba cuenta en forma solo aproximada de la observación, tenía la cualidad estética de basarse en meros círculos, y no cuestiona la centralidad geométrica de la Tierra en el universo. Esta última creencia era una hipótesis simple y atractiva, como la que adoptó Isaac Newton más tarde con respecto al universo todo: un espacio infinito poblado en forma uniforme por masas estelares. Tal preferencia por la simplicidad ha guiado fecundamente el acercamiento a la naturaleza a lo largo de la historia siendo enunciada formalmente como un principio por el fraile franciscano William de Ockham, en el siglo XIII. En igualdad de condiciones, entre hipótesis alternativas es importante elegir siempre la más simple. Siendo la más simple de las hipótesis si se desea estudiar el sistema solar, la centralidad de la Tierra en el universo también pudo tener una interpretación antropológica, situando al hombre en el centro de la creación. En la tradición hebrea y luego cristiana, esta noción reafirmaba la condición del hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, dando a la hipótesis un carácter religioso. Cuando Copérnico sugiere que no es la Tierra sino el sol el centro del universo, no solo los filósofos naturales ven cuestionada una creencia milenaria, sino también la autoridad religiosa percibe amenazada una simple prueba de la acción divina sobre la creación, y se resiste a aceptarla. A medida que la noción heliocéntrica gana terreno, la reacción de la autoridad religiosa se expresa con más fuerza, llegando a castigar a un gran pensador de la época, Galileo Galileo, con la reclusión y conminación al silencio. Es un ejemplo en que ciencia y religión entran en pugna, la primera argumentando desde la evidencia empírica, la segunda desde la creencia en una revelación divina. La mirada religiosa: ¿qué hay más allá de la tolerancia? Ante la pregunta: ¿la religión une o divide?, la respuesta casi inmediata es que efectivamente divide grupos humanos. Hay diferentes creencias religiosas y aún al interior de estas hay facciones notablemente diversas. En tiempos recientes ha sido muy notoria la división entre sunitas y chiitas en el Islam, la que se remonta a los orígenes de esa creencia. Muerto Mahoma en el año 632, la disputa por la sucesión en el gobierno del califato islámico generó esta división, que ha desatado cruentas guerras entre facciones, que perduran hasta nuestros días. Si nos referimos al cristianismo, las permanentes divisiones resultan ser una característica de su historia: baste mencionar el gran cisma entre Oriente y Occidente en 1054, división que conllevó una mutua excomunicación; las divisiones al interior de la Iglesia Occidental, comenzando por la Reforma Protestante; las divisiones al interior de las iglesias protestantes, con la llamada Segunda Reforma. Pero por otro lado, el siglo XX ha sido testigo de la autoconciencia que las diferentes iglesias cristianas han tomado de las divisiones, entendiendo a cabalidad que se trata de una de las mayores infidelidades al mismo mensaje cristiano. Esto ha significado todo un movimiento ecuménico, primeramente encarnado en la Comisión Fe y Constitución, organizada principalmente por las Iglesias Ortodoxas y Protestantes, cuyo objetivo ha sido iniciar diálogos entre las iglesias a fin de restaurar la unidad perdida. La Iglesia Católica Romana fue observando, al inicio con sospecha, este movimiento, y ha sido precisamente el Concilio

Vaticano II el que ha dado impulso al diálogo ecuménico. Sin entrar en detalles, es interesante rescatar una de las ideas matrices de la reflexión conceptual en torno a la unidad: el desafío, se nos dice, está en lograr la unidad en la diferencia, considerar la absoluta alteridad del otro con quien he de tener plena comunión. Las imágenes paulinas de unidad plena en la diferencia resuenan en los documentos emanados del Consejo Mundial de Iglesias y del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. Pero el diálogo “con los distintos” no es fácil, y ha habido muchos momentos de tensión, lo que retarda la manifestación visible y sacramental de la unidad de los cristianos. A nivel conceptual, esta dolorosa historia de divisiones nos ofrece a la reflexión y a la praxis el concepto de “unidad en la diferencia, en la alteridad”. Así, la pregunta: ¿la religión une o divide?, debe completarse precisando las nociones complementarias de unidad/división. En nuestra sociedad, puede que el binomio unidad/división bajo la perspectiva religiosa se entienda en relación al concepto de tolerancia. En efecto, se puede afirmar que la religión divide precisamente porque la característica de un sistema religioso es la autoafirmación de poseer la verdad y, por tanto, hace razonable el que todo ser humano debe adherir. La consecuencia inmediata es la actitud intolerante frente a aquellos que no adhieren a la (supuesta) verdad encarnada en un determinado grupo religioso, o que adhieren a otra creencia, intolerancia que incluso se puede manifestar (como ha ocurrido cientos de veces en nuestra historia) de manera violenta. Resulta interesante recordar el origen del concepto de tolerancia, lo que nos retrotrae a John Locke y su Tratado de la tolerancia (1689). El motivo del tratado de Locke fue precisamente las constantes divisiones internas vividas en la Inglaterra del siglo XVII, a propósito de las diferentes facciones protestantes, desde la Iglesia Oficial, la Anglicana, hasta los cientos de iglesias urbanas y campesinas de corte calvinista (en su versión inglesa). Era necesario llegar a un acuerdo que permitiese la convivencia social y política. La pregunta que hay que hacerse es por qué es necesario asegurar dicha convivencia. Ciertamente la actitud de llegar a un consenso parece (y es) loable y necesaria. Pero por qué. Cuando se lee la correspondencia de Locke con el teólogo holandés regiomontano Limborg hacia finales del siglo XVII, se descubre el porqué de la necesidad de establecer un acuerdo común de convivencia que permite a cada miembro de ese pacto realizar el resto de sus actividades que lo caracterizan, siempre y cuando no se rompa dicho acuerdo: es decir, vivir con el otro en actitud tolerante. John Locke le describe a Limborg la situación de su Inglaterra, llena de discusiones por detalles disciplinario-religiosos, tantas que no le permiten a esa nación ver ni los peligros extranjeros, ni (recordemos que Locke era un ferviente cristiano) el castigo que Dios podía enviarles a causa de tanto tumulto. Ese peligro (que también a ojos de Locke era un castigo impuesto por la divinidad) era el Imperio Católico: si Inglaterra no llegaba a un acuerdo interno, el enemigo común iba a arrasar con ellos (son las palabras que usa Locke) (Locke, 1732). El concepto moderno de tolerancia conlleva, por tanto, dos elementos: por un lado, se trata del acuerdo explícito social y político que permite la convivencia; por otro lado, dicho acuerdo se debe lograr para evitar que la sociedad que llega al acuerdo sucumba ante un tercero, uno que tiene incluso el poder (político, militar, o de otra índole) de arrasar con dicha sociedad.

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Así, si interpretamos el binomio unidad/división en términos de tolerancia, es necesario explicitar ese “enemigo común”. Dicho de otra manera, cuando nuestras sociedades piden tolerancia, o el discurso político pide no acabar con la tolerancia, hemos de preguntarnos por dos implícitos: cuál es el acuerdo común que permite la convivencia, y para protegernos de qué enemigo se llegó a dicho acuerdo. Desde esta perspectiva, la tolerancia no resulta ser el garante del pluralismo por vía positiva, sino solo por vía negativa. Es decir, para que nuestra sociedad plural no sea arrasada, hay que encontrar un acuerdo común que nos proteja en el sentido de evitar que el pluralismo nos lleve a tal estado de desacuerdo y desorganización social, que aquel “enemigo” común tome posesión de esta sociedad y la configure de una manera completamente distinta. La historia violenta de divisiones en el seno del cristianismo al menos nos propone otra forma de enfrentar el pluralismo, la alteridad absoluta del otro: cómo lograr unidad visible usando las diferencias, en las diferencias. La imagen paulina del Cuerpo de Cristo es la mejor metáfora: un cuerpo no se reduce a un órgano; además, todos los órganos se necesitan; y finalmente todos los órganos se complementan para formar un solo cuerpo funcional y coherente. Ciertamente la religión ha dividido. Pero la reflexión que ha surgido de ese dolor nos pone ante un desafío que va más allá de la tolerancia: construir una sociedad en la diferencia. Un camino de unión Cuando se nos pregunta si la ciencia une, se trata de una afirmación que puede caber dentro del ámbito de la política. En efecto, decir que “la ciencia une” implica decir que “la ciencia une a individuos”. El ámbito de la política, para seguir a Hannah Arendt (2014), es precisamente el ámbito de hombres y mujeres, así en plural y, por lo tanto, una forma de entender la pregunta “¿la ciencia une?” es precisamente en la esfera de la política. Es en este ámbito donde tiene sentido la pregunta por la unidad. Este ámbito es pertinente dado que, por ejemplo, las aplicaciones tecnológicas derivadas de la ciencia han sido usadas con fines militares, y eso ciertamente genera divisiones en la sociedad. Estos ejemplos, por lo exagerados que son, podrían dar lugar a pensar que la lección se aprendió y que la ciencia (junto a sus aplicaciones) puede (además de que debe) avanzar de forma independiente de intereses político-ideológicos. Sin embargo, circunscribimos al mundo social, y en particular al interés de los Estados por fundar la práctica política en la teoría, la cual, asumimos, es un producto de carácter científico. Los Estados procuran implementar políticas públicas y hoy más que nunca buscan el apoyo de la “evidencia científica”. Un ejemplo paradigmático lo constituyen las políticas públicas educacionales. Existe una enorme literatura proveniente de centros de investigación tanto gubernamentales, como internacionales (Banco Interamericano de Desarrollo, Organisation for Economic Co-operation and Development, Educational Testing Service, Centraal Instituut voor Toetsontwikkeling, entre otros), cuya labor es proveer de información rigurosa para la toma de decisiones. En este ámbito político, la academia de vertiente científica emite sus juicios; pero los hombres y mujeres de la sociedad (por ejemplo, los legisladores) toman este juicio “como se les aparece” (para usar una expresión de Hannah Arendt) y desde ahí construyen y toman decisiones. Ese “como se les aparece” (dokein, en griego, usualmente traducido por opinión) resulta a veces muy alejado del juicio certero y definitivo, lo que conlleva a debates que las más de las veces se resuelven por consideraciones ideológicas.

Así la ciencia, entendida como método basado en la evidencia y la razón, en el ámbito político no logra el consenso certero, consenso que es el corazón del juicio emitido por la ciencia en la esfera pública. Es más, hay numerosos ejemplos donde el científico, como un hombre o mujer más de la sociedad, se abandera por una u otra posición (el “aparecer” que mencionábamos antes: algo “aparece” en relación a la posición en que estoy), y por tanto la argumentación se transforma en defensa de una u otra postura. Así, incluso el científico mismo puede verse envuelto en la división que el juicio científico, en cuanto “aparece a cada uno”, produce. ¿Cómo solucionar parte de la problemática anterior? La respuesta que se dé a esta pregunta debería ser una de las motivaciones por las cuales es necesario enseñar rudimentos científicos en la escuela y en los primeros años de la universidad. Una constatación trivial: hemos de hacer una diferencia entre el desarrollo científico y las aplicaciones tecnológicas (desde un celular o iPod hasta un sistema de monitoreo educacional implementado por un Estado) que se desprenden de dicho desarrollo. El desarrollo científico se basa principalmente en la construcción conceptual y en las relaciones que se establecen entre los conceptos. Enseñar ciencia significa exponer a los alumnos ante esta construcción, que incluye deconstrucción, crítica de lo construido, desarrollo de relaciones, etc. Por eso, adoptando una actitud presente ya en la Grecia antigua, muchos científicos concuerdan que la matemática es la forma más eficaz de desarrollar el espíritu científico, en cuanto a ciertos hábitos metodológicos en la formación de conceptos y el establecimiento de relaciones entre los mismos. Esta construcción/deconstrucción no puede hacerse en la esfera política, sino allí donde se busca la verdad, aunque a veces no se la comprenda sino parcialmente. Es la esfera donde se enseña, aprende y ejerce el pensar. Una de las instituciones donde esto debería hacerse a cabalidad, y que en nuestros países latinoamericanos siempre está en peligro, es la universidad. Es aquí donde construcciones conceptuales plurales aprenden (o deberían aprender) a interrelacionarse, a explorar nuevas vías (lo que hoy se llama interdisciplina). La pluralidad al interior de la universidad es pluralidad académica, no ideológica: no se trata ni de tolerar dicha pluralidad, ni de extinguirla, sino de pensarla en cuanto a nuevas posibilidades conceptuales. Y es esto lo que en definitiva hemos de enseñar a nuestros estudiantes. Por eso, como bien decía Jaspers hacia 1945, época en que se requería reconstruir la universidad alemana destruida ya mucho antes del nacional-socialismo, pero extinguida por ellos, en la universidad han de estar las carreras profesionales que requieren del desarrollo científico; es decir, del desarrollo de la construcción conceptual (Jaspers, 2008). Es en este ámbito donde el binomio unidad/alteridad (aprendido de las divisiones religiosas) debería desplegarse. Lo anterior representa la constante exigencia hecha a nuestras universidades por la sociedad misma. En efecto, la universidad no es una mini-sociedad democrática, sino el espacio del despliegue conceptual, el espacio en el que debe lograrse sistemáticamente la unidad conceptual en la alteridad disciplinaria. La concreción sistemática de esta exigencia depende exclusivamente de la responsabilidad de cada académico y científico. Exige la renuncia a adherirse al “cómo me aparecen las cosas”, y el compromiso por la permanente construcción crítica, la que deben aprender en cierta medida los estudiantes. La apuesta es que si aquello se aprende bien, podrá, en algún grado, utilizarse en la discusión pública a la hora de fundar teóricamente la práctica política. La universidad resultará ser un ámbito en el que la ciencia una si, como decía Hannah Arendt, está dispuesta a realizar

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la nueva tarea humanizadora: “La nueva tarea “humanizadora” de la universidad vista desde lo político: la desinteresada instancia no partidista.” (Arendt, 2006:1950).

Conclusiones-discusión Mientras la religión se apoya sobre creencias que se originan en ámbitos culturales diversos, con sus mitos ancestrales y pasiones, la ciencia tiene su base en un método universal que toma la evidencia empírica como juez supremo e inapelable en la formación de sus conceptos. Es por ello que si tomamos como elemento de caracterización el grado de subjetividad que estas actitudes humanas encarnan, la ciencia se sitúa en el extremo de menor subjetividad mientras la religión lo hace en el otro extremo. Mientras la ciencia avanza generando conceptos universales aceptados por todos, la religión se encuentra partida en sectores humanos fuertemente influenciados por la cultura local, que luchan por conquistar más y más espacios de influencia, a veces con métodos violentos cuando se apoyan en la convicción de ser absolutos poseedores de la verdad. Como no hay manera o criterio claro y universal para establecer la verdad religiosa, para zanjar una disputa entre dos opciones, la división y la lucha permanecen indefinidamente, y el conflicto no se resuelve.

Einstein, A. (1905). Sobre un punto de vista heurístico concerniente a la producción y transformación de la luz, Annalen der Physik, Vol 17. Huygens, C. (1690) Traité de la lumière. Jaspers, K. (2008). De l’Université. Parangon. Juan Pablo II (1998). Encíclica Fides et Ratio. Lamarck, J. B. (1809). Philosophie zoologique, ou, Exposition des considérations relatives à l'histoire naturelle des animaux. Paris. Locke, J. (1689). A letter concerning toleration. _______ (1732). Lettres diverses de Mr. Locke y de Mr. De Limborch, contenant quelques Remarques sur deux livres intitule, le Christianisme Raisonnable et Essai concernant l'Entendement Humain. Amsterdam. Ptolomeo, C (ca. 150 DC). Al-Majisti. Ruppin, R. (1982). The Physical Review B, Vol 26, 3440-3444. Weinberg, S. (1992). Sueño de un teoría final, Capítulo VII. España: Editorial Drakontos (Planeta).

Sin menoscabar la sensibilidad religiosa, la ciencia y la matemática pueden aportar a través de la educación en la búsqueda de la tolerancia. El ejercicio de la razón como vía de acceso al conocimiento de estas disciplinas desarrolla de la mejor forma la habilidad de pensar. Y solo si se tiene el hábito de pensar tomando en cuenta la razón, la tolerancia puede emerger de forma natural en los individuos. Esta realidad invita a reforzar la enseñanza de las matemáticas y las ciencias como formación básica del ciudadano, tanto en la escuela como en la Universidad. Reflexión del coeditor de sección Nicola Caon: Hay un par de temas que me han llamado la atención en este artículo. Uno es el concepto de "tolerancia", que las religiones y las sociedades deben practicar frente a aquellos que pertenecen a otros grupos religiosos, o que comparten valores éticos diferentes. El mismo término "tolerancia" me conduce a ver el otro (que tiene otra religión) en una posición de inferioridad: pensamos que tiene creencias equivocadas, que sus principios de vida son erróneos, y que se aleja de la verdad. Nos podemos sentir obligados a ayudarlo y reconducirlo por el camino correcto (o tal vez a castigarle). No nos detenemos a pensar que esta persona es nuestro par, que sus ideas y principios tienen la misma dignidad y validez que las nuestros, o que incluso somos nosotros quienes podemos estar equivocados. El segundo tema es el del "enemigo común". Parece que intentamos convivir y buscar un acuerdo para podernos defender de un enemigo externo. Hay quien sostiene que las varias iglesias cristianas deberían asociarse o unirse para defenderse del Islamismo. ¿Se llegará, en algún futuro lejano, a una fusión de todas las religiones existentes en una, en cuyo caso el enemigo será el ateísmo?

Referencias bibliográficas Arendt, H. (2006). Diario Filosófico. España: Editorial Herder. _________ (2014). Qu'est-ce-que la politique? Paris: Seuil. Born, M. (1935). Atomic Physics. London: Blackie & Son. Claro, F. (1982). The Physical Review B, Vol 25, 7875-7876.

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Boletín Científico Vol. 6(1)-2016 / pp: 21-25 / ISSN-e: 2215-9312

Lógyca ¿Ciencia contra religión? Science against religion? Juan-Carlos Moreno-Romo (1966, mexicano, Universidad Autónoma de Querétaro, México) juancarlosmorenoromo@gmail.com

Resumen Se problematiza aquí esa vulgata periodísticoideológica que, heredada de la Ilustración, predica que “la ciencia” es el remedio seguro e infalible contra “la violencia de las religiones”. Se muestra un poco de lo que esta oculta: su utilidad política y su estrategia, análoga a la del sofista Lisias, de tratar de vendernos una determinada religión pretextando que no es una. Se explora, en sus líneas generales, el contexto histórico de este problema. Y se concluye que no es tanto de ciencia contra religión de lo que cabe hablar, cuanto de ciencia con religión, o de religión con ciencia o, mejor, con filosofía. Palabras clave: ciencia, cristianismo, filosofía, ilustración, liberalismo, religión. Recibido: 23-11-2015 → Aceptado: 13-01-2016

Abstract The purpose of this text is to problematize the journalistic-ideological vulgate, inherited from the Enlightenment, predicates that “Science” is the sure and infallible remedy against “religious violence”. It shows that selling ourselves to a specific religion with the excuse that it is not a religion. The general context of this problem is explored within its historical context concluding that it is not so much the question of Science against Religion that should be discussed, but rather science with religion, or of religion with science, or better yet, with philosophy. Key words: science, christianity, philosophy, enlightenment, liberalism, religion.

Introducción Abordaremos, en poquísimas palabras, uno de los problemas centrales de nuestro tiempo. Un tema que la ideología dominante presume con notable insistencia que lo ha saldado ya, en el seno de las sociedades que la portan y proyectan, aunque desde luego le falte terminar de adoctrinarnos a todos —o de bombardearnos si no— para concluir, en todo el mundo, su misión civilizadora. Lo que haremos aquí es mostrar que no es verdad que la solución liberal sea tan sólida o tan definitiva como se pretende, ni tan amiga, como dice, de la ciencia. Mostraremos ante todo sus contradicciones más importantes, y la fundamental ambigüedad de sus conceptos centrales, o del manejo que hace de los mismos (“ciencia”, “religión”, “comunidad”…), y la ubicaremos también en la historia larga de la civilización occidental, con lo que mínimamente alcanzaremos a ver que la suya no es la única solución al “problema religioso”, y acaso tampoco la mejor.

¿Es la religión la que divide a los hombres, mientras que la ciencia los une? Tal es el problema que Sapiens Research nos ha planteado en esta ocasión, para su sección Lógyca, y ello ocurre en una época, y en un año especialmente en el que el tema de la religión como manzana de la discordia se ha vuelto de una tremenda actualidad en todos los medios de comunicación occidentales, principalmente porque somos los perplejos testigos de una especie de guerra de religión que se libra, en el mundo árabe y en Europa (o en América inclusive, si nos remontamos al 11 de septiembre del 2001), y ahora más concretamente en las mismísimas calles de París (donde han impactado mucho los atentados de enero y de noviembre de este 2015), entre los triunfadores de la Guerra Fría (y por eso mismo los representantes, decía Francis Fukuyama, del Fin de la Historia), y esa, dicen que sorpresiva especie de “resurgencia medieval” que es, o que pretende ser el islamismo que ahora cuaja, encima, en todo un “Estado Islámico”, precisamente en el vacío de poder que dejan los Estados atacados por las propias potencias occidentales. El tema es entonces no solo pertinente, y muy “actual”, sino ahora mismo en extremo candente. Veamos si a ese fuego le podemos echar, con un poco de ciencia, al menos un poco de agua. Conviene, por lo pronto, que no perdamos de vista a ese “tercer factor” que de inmediato asoma la cabeza: la política, o el poder, mejor; o “César”, para que nos vayamos entendiendo (Moreno Romo, 2013: 49 y ss.). Pues bien, comencemos recordando cómo el periodista, profesor de estrategia en Science-Po y corresponsal de guerra Renaud Girard ya había advertido o publicado, desde el año pasado, esto que ahora mismo, en noviembre del 2015, adquiere una muy particular relevancia o significación: «El otro día —escribe—, uno de mis amigos diplomáticos, con quien conversaba sobre la Siria de Bachar al Asad, me lanzó: “¡a ese tipo lo tenemos que eliminar!” ¡Yo estaba tan aturdido que le respondí que era una lástima que nuestros soldados hubiesen dejado Damasco en enero de 1946, pues la operación sería más fácil si hubiésemos conservado ahí un cuartel! Su pulsión neoconservadora tenía el mérito de la sinceridad. Se parecía a un imperativo categórico kantiano: el dictador debía ser eliminado, costase lo que costase. ¿Las consecuencias, en las minorías, en la gestión del país, en el equilibrio regional? Él no había previsto nada. Ya se vería luego. Por desgracia, en geopolítica occidental contemporánea, “luego” significa con frecuencia “demasiado tarde”. La ingenuidad del juicio de ese amigo me parecía ser la consecuencia directa de los estragos que produce desde hace un cuarto de siglo el maniqueísmo en política extranjera» (Debray y Girard, 2014: 79-80). ¿Contra qué “asesina religión” cabría movilizar, por cierto, en primer término, a esa tan cotizada como al parecer descuidada o ignorada ciencia de la geopolítica? Nótese por lo pronto que el maniqueísmo, precisamente una religión antigua de esas que el cristianismo venció en su momento, en la época del Imperio Romano, puede hacerse presente sin embargo —¡y de qué modo!— en la política contemporánea, y no necesariamente en la

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de esos “fanáticos” a los que apuntan todos los medios de comunicación, y todos los “expertos” y “analistas” occidentales. Si a principios de este siglo Sadam Husein era un monstruo del eje del mal, recordemos que George W. Bush era, para esos enemigos suyos tan satanizados, nada menos que el representante del gran satán. Y los musulmanes no eran los únicos, por cierto, que satanizaban al aguerrido y fervoroso presidente de los Estados Unidos, que entre sus principales defectos contaba justamente con el de ser un “hombre religioso”, o un born again: todas las buenas conciencias ilustradas de Occidente también lo hacían, por cierto, en el nombre del progreso, y de la Izquierda (y ambos van con mayúsculas de ídolo). Debe ser harto embarazoso, para las buenas conciencias emancipadas de toda religión, y en consecuencia de todo mal, y de toda violencia, el ver que ahora mismo es nada menos que la izquierda francesa la que se encamina por el harto místico sendero del tristemente célebre Patriot Act, de tan nefastas consecuencias para las libertades civiles no solo de los ciudadanos estadounidenses, sino de los de todas las “democracias” del planeta. François Hollande supera, por lo pronto, al igual que Bush, su para los suyos en extremo alarmante miseria política (que amenazaba muy seriamente a su partido, y no solo a su partido), mediante esa transfiguración en gran chef de guerre que le aportan unos enemigos oportunísimos (y, con éstos, una fuerte dosis de “religión”). Harto más “políticamente correcto” que su predecesor, Barack Obama no hace tanto ruido “religioso”, e incluso empezó su mandato, en 2009, con elocuentes discursos de reconciliación, dirigidos a los musulmanes, y hasta recibiendo, antes de haber hecho nada, el prestigioso Premio Nobel de la Paz, que es algo así como la canonización que otorga el mundo moderno, o protestante (todo ello, claro está, en un contexto enteramente exento de religión). Regis Debray le hacía, en un artículo escrito en 2012, el siguiente balance: «La Casa Blanca, de acuerdo a fuentes americanas, ha dado en dos años y medio seis veces más autorizaciones para asesinatos selectivos —con innumerables víctimas civiles alrededor de los puntos de impacto, y buenos reclutas para Al Qaida entre los sobrevivientes— que George W. Bush, en ocho años: 265 contra 40» (Debray y Girard, 2014: 42). ¿Qué clase de poder es ese, que desde la presidencia de una determinada república —una entre las otras, y encima la defensora universal de los valores democráticos e igualitarios— decide a discreción sobre la vida y la muerte de personas que ni siquiera se hallan en su territorio, y a las que ni siquiera les da la oportunidad de defenderse, por ejemplo, contra un error, o una acusación injusta? ¿No parece que en vez del ciudadano presidente, que se supone que es un hombre como todos los demás, nos estuviesen hablando de Zeus Tonante decidiendo del destino de los hombres todos desde el alto Olimpo? Pues bien, ese poder desmesurado se ejerce también, o sobre todo al nivel de los propios Estados o regímenes políticos. Y el de Bachar al Asad, veíamos (con los de Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto y Gadafi en Libia, entre otros), estaba desde hace años en la mira. A las numerosísimas víctimas no occidentales, y en especial a las víctimas sirias de esa política que Renaud Girard califica precisamente de neoconservadora (remitiendo a los asesores straussianos de Bush), en estos días se les suman las víctimas de los atentados de París, que los responsables de ese proyecto de eliminación del dictador extranjero se apresuran a subrayar que son víctimas de

una determinada religión, e incluso (en sordina, pero apenas) de la religión. Y eso lo hacen ellos, los políticos, y también sus multitudinarios ideólogos de servicio, y sus “expertos”, quienes obran por cierto en el nombre de una supuesta “competencia científica”; por donde ya comenzamos a ver que la “ciencia”, como la “religión”, puede jugar un rol extremadamente ambiguo, e incluso perfectamente contrario al que de entrada le asignábamos. Si a los unos los legitima el Corán, o una determinada lectura del Corán, hecha en determinadas circunstancias, y ciertos, no muy caritativos, o no muy mansos predicadores, a los otros los legitiman multitudes de ideólogos, expertos y periodistas. Es evidente que nos encontramos ante un embrollo de intereses, pasiones, creencias y conceptos que convendría podernos detener a examinar. Ante todo se impone que definamos qué estamos entendiendo por “religión”, y sobre todo tenemos que evitar el simplemente dar por sentado que lo sabemos, y que lo sabe, sobre todo, la vulgata liberal, o la correspondiente propaganda. La ciencia avanza justamente así: no dando por sabido todo lo que todo mundo da por sabido, y preguntándose incluso por lo que parece obvio. Por ejemplo: esa distinción entre los dos bandos que combaten en esta “guerra” de ahora, entre los que son religiosos y los que no. Pero eso puede que se vea mejor a mayor distancia. La guerra, los pueblos y los dioses: en un artículo del 15 de diciembre de 1915, comentando la actualidad de entonces, principalmente a la luz de la filosofía de la mitología de Schelling, el gran filósofo español José Ortega y Gasset daba cuenta, no obstante su gran cercanía para con el pensamiento liberal, de la dimensión fundamentalmente religiosa de las naciones que entonces estaban en guerra: “¿Y qué es la nación? ¿Qué es un pueblo? — volvemos hoy a preguntarnos, al ver cómo de entre los escombros del “internacionalismo”, vencido sin combate, se incorpora ese otro poder que separa en trágica pluralidad a los hombres” (2004: 914). Y anota el pensador español que se trata de una idea de Herder, Schelling y Hegel, la del “espíritu del pueblo” justamente, pero se está olvidando, en ese artículo, del Voltaire del Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones. El campeón de los ilustrados, y de los liberales, el superador del cristianismo y, por ende, también de las abominables guerras de religión, es el que les transmite a los románticos su idea fundamental, que en la opinión de Julián Marías es incluso su única idea original (Marías, 1998: 256-257). Un pueblo es un ideario, constata entonces Ortega, aceptando con Chesterton la importancia primordial que tiene siempre la religión (esa misma que el liberalismo volteriano quiere por otro lado convencernos de que es, o debe ser “indiferente”) y “una raza es una manera de pensar” (915). Con Schelling, Ortega constata que “un pueblo es, en última instancia, su mitología, su idea de la divinidad” (916). Y en esa hora de guerra total, de guerra de exterminio entre las naciones europeas, se acuerda el filósofo del relato de Babel, en el Génesis, y de la primitiva unidad, y de la subsecuente dispersión de los hombres, y de nuevo con Schelling, concluye que “habrá que derivar la separación de los pueblos de una hendidura pavorosa que se abrió en la concepción común del Dios” (917). Si hacemos un poco de historia de las religiones, muy muy sintéticamente, veremos que, en principio, en la antigüedad prefilosófica, y sobre todo precristiana, efectivamente cada pueblo es una religión, y no uno sino muchos dioses, pero todos estos articulados en unos mitos, y en unos ritos que en primera instancia lo que hacen es unir, solo que separando. “La religión religa, sí —escribe Régis Debray—, esa es su definición, pero para hacerlo,

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antagoniza. Y si no dividiera, no uniría” (Debray, 2001: 143). Y es por eso que, durante la Primera Guerra Mundial, Ortega puede hablar efectivamente, con el idealismo alemán (y con Voltaire), de una guerra de dioses y de pueblos. Aunque la religión es ante todo, o antes que un asunto de “política exterior”, un asunto “interno”. La religión, eso nos lo reveló el recientemente desaparecido René Girard en libros como La violencia y lo sagrado o Veo a Satán caer como el relámpago, es el “todos contra uno” del linchamiento original, y de su mímesis o reproducción ritual, en torno a la cual se organizan esas culturas primitivas en las que no se ha dado aún la distinción, ni entre el mito y el logos, ni entre la religión y la política. La filosofía, esto es visible ya en Heráclito, y en Jenófanes de Colofón, y en Sócrates desde luego (Moreno Romo, 2013: 49 y ss.) nace como una crítica de la religión, y de los mitos tradicionales, pero como una crítica que afecta apenas a unos cuantos. La verdadera ruptura con la religión la opera el cristianismo, que los antiguos veían como una especie de ateísmo (Agustín, 2007: 623) y que en nuestros propios días Marcel Gauchet define como la “religión de la salida de la religión”, mientras que Jean-Luc Nancy sostiene que es algo que viene y deconstruye todo lo anterior. De ahí que hablar de “religiones”, y poner en un mismo paquete a la religión pagana o primitiva, y al islam, y a este con el judaísmo o con el cristianismo, sea un proceder que desde el punto de vista científico es por lo menos muy impreciso, y dudoso. La Modernidad, esto nos lo recuerdan también Philippe Lacoue-Labarthe y Jean-Luc Nancy en El mito nazi (2002), es un volver a lo de antes del universalismo cristiano: a los pueblos precisamente, a las “naciones”, y al mito como a su expediente identitario fundamental, que hará de la Segunda Guerra Mundial, en prolongación de la Primera, una tremenda guerra de ideologías que, en su verdadero fondo, es una despiadada guerra de valores, o de religiones. ¿Las ciencias son entonces el remedio contra la nefasta y asesina “religión”? Desde la Reforma Protestante, en el siglo XVI, y las terribles guerras de religión que esta desencadenó en Europa al desmembrarse, la iglesia universal, en “iglesias nacionales”, se empezó a gestar la idea de la necesidad de una superación del cristianismo, y de la religión en cuanto tal. Esa idea (que viene también de sefarditas como Uriel da Costa, o Spinoza) tuvo un momento climático en la Ilustración francesa, y en Voltaire muy en especial. Este, que en enero pasado fue invocado en Francia como el abanderado de “nuestros valores”, en su Tratado sobre la tolerancia, de 1763, escribía lo siguiente: “La filosofía, solo la filosofía, esta hermana de la religión, ha desarmado unas manos que la superstición había durante tanto tiempo ensangrentado; y el espíritu humano, al despertar de su borrachera, se sorprendió de los excesos a los que lo había arrojado el fanatismo” (1989: 49). Y es, entre muchos otros, principalmente de ese tan eficaz propagandista que nos viene esa tan ligera idea que en este artículo estamos contrastando nada más (a defecto de poder, en un trabajo mucho más amplio, analizarla y discutirla con el detenimiento que el asunto exige). ¿El lector ha oído hablar de la famosa “Postmodernidad”? Si la Modernidad ha fracasado, y algunos pensadores han propuesto que había que pasar la página, y pasar a otra cosa, es porque precisamente fracasaron esas ideas, que la propaganda no duda, sin embargo, en nuestros días, en volver a movilizar, incluso al servicio de una nueva guerra de religión o “choque de

civilizaciones”. “El principio, la meta de la filosofía, del humanismo —comentaría René Girard—, es ocultar el asesinato fundador. Ser cristiano, es desvelarlo” (1994: 50). ¿Y la ciencia en todo esto? Pues bien, la ciencia y la filosofía oficiales, las social e institucionalmente existentes, en las diversas naciones en guerra, en las dos guerras mundiales, no solo no frenaron, sino que más bien alimentaron el conflicto, justificando incluso, mediante el darwinismo social y la filosofía del sujeto, por ejemplo, o mediante la muy muy asesina idea del progreso, y la medición de cráneos, y etc. etc., la exterminación del enemigo, o de las “razas inferiores”. En La Europa genocida, Georges Bensoussan nos muestra cómo el darwinismo, que al colonialismo burgués le vino como anillo al dedo, “no tuvo que combatir para imponerse. Su éxito inmediato respondía —escribe el historiador de la Shoah— a una espera antigua y profunda de legitimación del orden y de la violencia” (Bensoussan, 2006: 37). En particular, para el tema de este artículo, cabe destacar cómo la ciencia, en uno de sus periodos de mayor prestigio e influencia en la historia de la humanidad, fue la que, en oposición directa, no a “la religión”, sino a un par de “religiones” (el judaísmo y el cristianismo, que nos hacen a todos hermanos, descendientes todos de Adán, o de Noé), dividió a los hombres —la biología— en diversas “especies animales” con distinto origen, comprometidas las unas frente a las otras en la lucha por la supervivencia del más fuerte y justificadas, por ende, a practicar una guerra de exterminación: “Los poligenistas del siglo XIX —escribe Georges Bensoussan— acusan a la Biblia de ser una ‘compilación de mentiras piadosas’” (2006: 161). Y habría mucho más que decir sobre la complicidad de “la ciencia” en las masacres de los siglos XIX y XX, pero no hay espacio suficiente para hacerlo, y entonces remitimos al lector a la ya disponible versión española del libro de Georges Bensoussan: La Europa genocida, Anthropos, Barcelona, 2015. Amén de producir armas cada vez más letales, y de ponernos en el horizonte gris de un apocalipsis ecológico, ¿qué hace en nuestros días la ciencia, por ejemplo, en los laboratorios de las grandes firmas farmacéuticas? ¿Qué complicidad le cabe en el tan turbio asunto ese de la modificación genética, y la privatización de las semillas? ¿Y en los “progresos” que el poder realiza, en su afán por controlar a los ciudadanos, cuál es el rol liberador de “la ciencia”? ¿Y en la puesta del saber, en fin, al servicio de la industria en vez de al de la sociedad, en las recientes reformas que el New Public Management les impone por doquiera a todas las universidades, qué papel juega “la ciencia”? “¡Se llama ciencia a tantas cosas —escribía Unamuno en 1895—, y a tantas se llama arte! Dicen los periódicos que la ciencia dice esto o lo otro cuando habla un hombre, ¡como si la ciencia fuera un espíritu santo!, y aunque nadie, si se para a pensar, cree en tan grosera blasfemia, las gentes no se paran de ordinario a pensar y arraigan en la impunidad los disparates. Los más atroces —prosigue—, aquellos de que se apartan todos si los ven desnudos, sirven de base a los razonamientos de todos, dan vida a argumentos seudorrazones que engendran a su vez violencias y actos de salvajismo (1986: 52). Pues lo mismo, por lo pronto: ¡se llama religión a tantas cosas!... ¿Es verdad que toda religión es fuente de violencia y de fanatismo? Hoy está claro ya que el ateísmo soviético era, a su manera, una tremenda religión, lo mismo que el nazismo neopagano. Furiosamente anticristianas,

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esas ideologías no por ello dejaban de conformar unas sendas, y muy intensas (y también muy asesinas) “religiosidades”. El Führer era un líder milenarista, y a Stalin el poeta francés Aragon lo adoraba como a un mesías, y no era el único. ¿Era acaso el liberalismo ahora triunfante la única de esas ideologías del siglo XX que no era, en el fondo, una especie de religión? ¡Nada de eso! En todo caso era la más astuta, al grado que hoy viene y nos vende a Voltaire, de nuevo, como a una especie de salvador. Por ejemplo en la manifestación parisina del 11 de enero pasado, y en ecos suyos como ese libro oportunista de Fernando Savater: Voltaire contra los fanáticos, en el que se repiten las ligerezas del cortesano francés como si de verdades de catecismo se tratara. Por suerte no todos los herederos de la Ilustración son tan superficiales, o tan frívolos. “El siglo XVIII —escribe Régis Debray— vale por las cadenas de las que ha sabido liberarse, sea. Lo que deja estupefacto, es que lo quieran promover al rol de faro, de guía de lo moderno como si Auschwitz e Hiroshima, tres guerras mundiales, diez genocidios y mil carnicerías no hubiesen refutado entre tanto sus promesas, desmontado sus postulados y puesto con el culo por encima de la cabeza el porvenir proyectado por Condorcet” (2006: 23-24). Eso no le impide, a la propaganda neo-liberal o tardo-ilustrada, seguir imponiéndonos a todos, por doquiera, su propia weltanschauung (así, en alemán, y aprovecharse incluso de esos harto previsibles atentados terroristas que de vez en cuando ocurren —y que de sobra saben que ocurrirán, los que han ido a sacudir el avispero—, para confirmar su dogma de que el poder civil es bueno mientras que “la religión” —toda religión— es mala. «Eso debería suscitar de entrada una sonrisa amarga —escribe Rémi Brague— cuando pensamos que, no hace tanto tiempo, dos ideologías ateas y enemigas del cristianismo como, por un lado, el leninismo con sus variantes estalinistas, maoístas, etc., y por el otro el nazismo, han relegado a las masacres vinculadas a los conflictos presuntamente religiosos, entre ellos la eterna letanía “las cruzadas y la inquisición”, al rango de simples aficionados» (2013: 10). Sea, le responderán, ¿pero qué hay del “mundo libre” en todo esto? Pues bien, el desaparecido enemigo de las potencias occidentales, la URSS, que tomó el relevo de la Alemania de Hitler, es substituido ahora precisamente por el islam radical. Toda comunidad humana, insiste Régis Debray, se instala oponiéndose (Debray y Girard, 2014: 13), y la “comunidad internacional” necesita de un enemigo, y tras la Guerra Fría es en el islamismo que conforta sus raíces lockeanas y volterianas, en donde lo ha encontrado, que ni mandado a hacer. ¿Hay una insuperable equivalencia entre las “verdades” y las “religiones”? Si las filosofías han claudicado todas, y se han todas confundido en el oficial y consensual relativismo (Moreno Romo, 2010: 386 y ss.), las religiones en cambio, constata perplejo el “pensamiento contemporáneo”, no han desaparecido con los progresos de la ciencia. El proyecto de la Ilustración no se cumplió. En France-Culture, en su programa de radio “Repliques”, en su emisión del 31 de octubre de este año de 2015, titulada “L’Islam et l’Occident”, el filósofo francés Alain Finkielkraut declaró de entrada lo siguiente: “Después de la caída del muro de Berlín, fuimos muchos los que creímos que la era de los grandes enfrentamientos ideológicos estaba cerrada, que la democracia liberal había vencido, uno tras otro, a sus grandes rivales, que el individualismo triunfaba en los cinco continentes, y que la humanidad entera se reconocía en los valores de igualdad y de libertad. Vivimos, desde el principio del siglo XXI —concluyó—, el fin del fin de la historia.

Tenemos que actuar y reflexionar en un mundo, en una Francia marcada por separaciones mucho más intratables de lo que pensábamos”. Y esas separaciones son las de antes de la Modernidad, o de la Ilustración, esas mismas que la ingenuidad volteriana había acostumbrado a sus adeptos a considerarlas como mero rezago, o resto condenado a desaparecer con el progreso de la “educación”, ¡y de las ciencias! Los árboles, con mucha frecuencia, nos ocultan el bosque. Al respecto es muy interesante lo que le responde a Finkielkraut su invitado Daniel Sibony, ¡toda una lección de filosofía del arrabal!: «Usted decía: “nosotros pensamos que…” Son quizás las personas que producen las ideas. Yo nunca he pensado que la humanidad fuese hacia una especie de acuerdo sobre los valores, etc». El propio Sibony propone que el problema de las relaciones entre el islam y el Occidente debe plantearse en términos identitarios, más que en términos “religiosos”. Es un muy buen punto: ¿qué diferencia hay, si la hay, entre lo religioso y lo identitario? Y así volvemos a Voltaire, y a Schelling y a Ortega, y al esprit des nations, que es por naturaleza excluyente, e irreductible... ¿y belicoso también? No muy “políticamente correcto”, Daniel Sibony pone el dedo en la llaga: siendo el Corán la fuente, o la raíz identitaria de los musulmanes, es un verdadero milagro, dice, el que la gran mayoría de los practicantes de esa religión no sean más belicosos: su religión es la de una identidad fuerte, de conquistadores, que si Alá no los engaña deben dominar a los judíos y a las cristianos, y no se diga a los demás. ¿Qué cabe decir, en contraparte, de la últimamente tan famosa, en la Francia de Sarkozy y en los Estados Unidos de Huntington, “identidad nacional”? Si la República Francesa se ha visto en la necesidad de incurrir en el notable exceso de establecer un Ministerio de la Identidad Nacional y de la Inmigración, ha sido porque se ha visto frente a una identidad irreductible, capaz de poner en jaque a esa falsa concepción de las religiones (como meras “opiniones privadas”), heredada de Locke y del propio, contradictorio Voltaire. ¿Por qué lo que funciona con unas, no funciona con otras “religiones”? Ahí tienen ustedes una muy buena pregunta, a la espera de su “científico”.

Conclusiones-discusión Contra lo que la vulgata periodístico-ideológica pretende hacernos creer, el problema de las relaciones entre la religión y la ciencia es mucho más complejo de lo que parece, y sobre todo hay que desechar, de entrada, respecto de lo que son las religiones, el dogma liberal: las religiones no son ni indiferentes, ni privadas, ni equivalentes… Ni son las que cometen actos terroristas, bombardean, o se hacen mutuamente la guerra. Todo eso lo hacen los hombres, y lo hacen, eso sí, en estrecha relación con sus convicciones más profundas, que normalmente son las que les dan las religiones, o las deformaciones, o los sucedáneos de estas. Ahora bien: no todas las convicciones son equivalentes, pues las puede haber falsas y verdaderas, o moralmente, o políticamente con tales, o con cuales consecuencias… Seguir a Voltaire como a su salvador, o a Jesucristo, no son de ningún modo dos posturas del todo indiferentes. Y lo mismo podemos decir de Moisés y de Mahoma, o del Buda si no, o de Huitzilopochtli. Y todo esto, como mínimo, nos debe hacer, a todos, reflexionar. No es lo mismo entrar a una ciudad a caballo, al frente de un ejército victorioso, para arrebatar, en la misma, el poder, que hacerlo montado en un humilde asno, en la compañía de un puñado de hombres desarmados, con

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el fin de entregar en esta la propia vida. El “martirio”, el testimonio no es el mismo, de ninguna manera.

Voltaire. (1989). Traité sur la tolérance. París: Flammarion.

En la Universidad de Ratisbona, en septiembre del 2006, el Papa Benedicto XVI dio una conferencia titulada “Fe, razón y universidad”, en la que justamente abogaba por la alianza entre la religión y la ciencia. “No actuar según la razón —nos recordaba, citando al emperador bizantino Manuel II Paleólogo— es contrario a la naturaleza de Dios” (2008: 32). La fe religiosa, como tal, no tiene por qué llevar, forzosamente, al fanatismo. Si es falsa sí, desde luego, pues el creyente no podrá serle fiel y conservar la cordura. Pero queda otra posibilidad, que implica necesariamente a la razón, a la ciencia, y sobre todo a la filosofía: la de la fe verdadera, que es la única que puede ser católica, o universal. Reflexión del coeditor de sección Nicola Caon: La perspectiva que ofrece este artículo es sombría. Si la religión divide, también lo hace la ciencia. O mejor dicho, tanto la religión como la ciencia ofrecen razones y pretextos para separar y producir conflictos. En el caso de la religión, esto quizás sea más obvio, ya que cada religión se considera a sí misma como la única depositaria de la verdad. Pero es cierto que los avances científicos en la ciencia y en la tecnología han llevado a crear nuevas divisiones, como por ejemplo entre razas supuestamente distintas, hasta llegar a los extremos del antisemitismo y de la eugenesia de la ideología nazi. Otro caso emblemático y muy actual es el enfrentamiento entre el primer mundo, aquellos países que han alcanzado un alto nivel de desarrollo humano y tecnológico, y aquellos ciudadanos de países del tercer mundo que intentan escapar de guerras y miseria. Como subraya el autor, no son las religiones o las ideologías las que cometen actos terroristas o hacen las guerras, sino los hombres, con base en sus convicciones. Yo espero que se pueda llegar a un camino de paz, aunque hará falta el impulso y la guía tanto de la ciencia como de la religión.

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Sociologando Artículos anteriores V1N1-2011:  Cuestiones «metodológicas», opiniones de los alumnos de la carrera de sociología V1N2-2011:  El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes  Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina  Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez  Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo)  A fome como tabu e a luta de Josué de Castro V2N1-2012:  Configuraciones sociales y teoría social  Jóvenes contemporáneos: entre el trabajo emocional y estético en el mundo corporativo  ¿É possível ver de lugar nenhum? Sobre o ponto de vista sociológico V2N2-2012:  Retórica de la memoria, embotamiento de la atención, lejanía de la persuasión  Internet como herramienta de recuperación de la memoria de la Guerra Civil española V3N1-2013:  Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana»: una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neo-coloniales  Represión y constitución de subjetividades marginales: una mirada sobre el cuerpo y la movilidad en ciudad de Villa María, Argentina V3N2-2013:  Una construcción íntima de la identidad trans como estrategia de desplazamiento en función de contextos, momentos, interacciones y prácticas V4N1-2014:  Hacia una mirada de género en los estudios de movilidad social: interrogantes teórico-metodológicos  Aproximación al origen étnico y movilidad social intergeneracional en Argentina  Mortalidad inaceptable al inicio de la adultez (Argentina: 1997-2011) V4N2-2014:  Entablando vinculaciones entre la sociedad de consumo, las sensibilidades y las políticas sociales desde el sur global  El jacobinismo neoliberal del empresariado católico argentino  Pobreza multinacional compartida en la frontera sur mexicana  Estructuración, prácticas y sensibilidades en los recuperadores de residuos (Córdoba, Argentina) V5N1-2015:  ¿Cómo se construye la población destinataria desde los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas? Nuevas formas de abordaje de la “cuestión social” basadas en la autorresponsabilización  Saberes médicos y políticas sanitarias en la Argentina durante la Guerra Fría  Investigación y políticas públicas en educación  Análisis de necesidades e intervenciones sociales en barrios desfavorecidos de la Región de Murcia, España  Los Planes de Igualdad como instrumento para lograr la igualdad de género en América Latina: ¿Algo más que un objetivo? V5N2-2015:  La personapp, ¿el fin de la división entre online y offline?  Las TIC en las prácticas científicas de investigadoras: aproximaciones desde la sociología de las emociones  Contragénero en la cibersociedad: un estudio exploratorio en busca de un futuro contragenérico


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SOCIOLOGANDO El ‘acontecimiento’ social: el ‘héroe’ anónimo como catalizador de la protesta The social ‘Event’: the anonymous hero as catalyst of the protest Bernardo Pérez-Andreo (1970, español, Instituto Teológico de Murcia, España) b.perezandreo@gmail.com

Resumen Una de las consideraciones acerca de la protesta social es que se necesita un caldo de cultivo social para que pueda luego darse la protesta. Sin embargo, lo que realmente se necesita es un ‘acontecimiento’, un efecto que parece exceder sus causas (Žižek, 2014: 17), que supone el catalizador de la protesta que se estaba fraguando. Y, además, se necesita de un ‘héroe-heroína’ que abandere esa protesta como representante del acontecimiento. El artículo pretende mostrar que las protestas sociales que han conseguido una transformación social permanente, o bien han abierto un nuevo ideario utópico para otras protestas, son aquellas que provenían de hechos sociales de difícil explicación mediante los métodos sociológicos al uso. De ahí que sean necesarias las categorías de ‘acontecimiento’ y ‘héroe’ para explicar cómo es posible que un evento social más se convierta en el catalizador de una protesta transformadora del orden social o moral. Palabras clave: acontecimiento, héroe, protesta social, rebelión, transformación social. Recibido: 16-11-2015 → Aceptado: 25-01-2016.

Abstract One of the considerations about the social protest is that a social culture medium is needed so that the protest could then happen. Nevertheless, what really is needed is an 'event', an effect that seems to exceed its causes (Žižek, 2014: 17), that supposes the catalyst of the protest that was blowing up. And, also, one needs a 'hero - heroine' who registers this protest as representative of the event. The article tries to show that the social protests that have obtained a permanent social transformation, or have opened a new Utopian ideology for other protests, they are those that were coming from social facts of difficult explanation by means of the sociological methods to the use. Hence there are necessary the categories of ‘event‘ and ‘hero‘ to tell how it is possible that one more social event turns into the catalyst of a protest transformation of the social or moral order. Key words: event, hero, rebellion, social protest, social transformation.

Introducción La aplicación de las políticas neoliberales, en especial desde 1990, ha generado toda una ola de protestas que tenían la característica de ser globales, como lo eran las políticas aplicadas por el orden social imperante. Seattle es considerado como el punto de partida de estas protestas globa-

les (Rovira Sancho, 2001), pero el verdadero comienzo no es el 30 de noviembre de 1999, cuando los distintos movimientos sociales anti y alter globalización se unieron en la capital del estado de Washington para protestar contra las políticas que empobrecían aún más a los pueblos. El verdadero comienzo de las protestas globales hay que buscarlo el 1 de enero de 1994, cuando unos indígenas con pasamontañas dan el toque de alarma ante uno de los eventos iniciales de esta globalización neoliberal: el Acuerdo de Libre Comercio de EE.UU., Canadá y México, que dejaba desprotegidas a las clases populares ante un poder supranacional que protegía los intereses de las multinacionales. Los zapatistas, con el Subcomandante Marcos a la cabeza, tomaban la palabra y la protesta que las organizaciones clásicas de la Guerra fría: sindicatos, partidos de izquierda, movimiento ecologista, etc., habían olvidado. Un nuevo movimiento desde abajo tomaba forma y daba la forma al resto de movimientos. Por medio de internet, apenas un año antes había empezado a ser global, daban a conocer su crítica al neoliberalismo desde un rincón del mundo, apenas conocido. Un movimiento revolucionario de otro estilo, con un líder que oculta su rostro y su identidad tras un pasamontañas en el que se igualan todos los nadies de la historia, todos los que han visto negada su mismidad. El Subcomandante Marcos, el Sub, como es conocido entre los suyos, es un héroe de otro estilo, pero sin el cual es imposible entender el zapatismo. Pues bien, desde aquél lugar perdido del mundo, en medio de la victoria rampante del capitalismo neoliberal, derrotados los movimientos clásicos de oposición al capitalismo, surge una fuerza nacida del pueblo indígena que reestablece la crítica al modelo económico, social y moral imperante. Y dice la verdad que muchos en el mundo querían oír: el neoliberalismo nos cuenta la historia como una historieta… mal hecha (Subcomandante Marcos, 2000: 14-21). El nacimiento de las protestas sociales con el neoliberalismo tiene al zapatismo en el origen, y esto ya es un síntoma del cambio que se ha producido. Las nuevas formas de protesta van a partir de grupos interconectados mediante la red global, con objetivos comunes, a pesar de su diversidad, y con una metodología similar: protestas masivas que visibilicen la disconformidad con el orden en gestación y acciones colectivas de construcción social desde abajo. No pretenden tomar el poder, ni tampoco constituirse en partidos políticos al uso. Su forma de actuar es diferente. Sin embargo, sí podemos decir que estos movimientos sociales de protesta tienen algo en común con todos aquellos movimientos que, en el pasado, han conseguido transformar el orden social, bien sea el orden material, bien el orden imaginario. Por eso, se comete un error al tratar de identificar la protesta de estos movimientos como protesta política. No lo es, ni en el sentido concreto de una protesta con un partido político detrás, ni en el sentido amplio de acción ciudadana para la organización social. Ahora bien, tampoco es una protesta pospolítica que “no es otra cosa que el vaciamiento de la política y su sustitución por un armazón pseudocientífico y tecnocrático que toma las decisiones con supuestos criterios científicos” (Pérez Andreo,

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2013: 205). La política llega cuando la protesta ha conseguido una transformación del orden social y entra la racionalidad social para poner un nuevo orden. De ahí que la política no deba llegar hasta que la protesta no ha conseguido transformar el orden social en el imaginario colectivo. La protesta es pre-política porque se mueve por motivaciones psicológicas, míticas, ideales, imaginarias o puramente materiales, pero no por motivos políticos. Son el amor y el odio, la ira y la indignación, las que mueven la protesta social y se aquilatan en el acontecimiento. En lo que sigue vamos a analizar, por este orden, lo que supone el acontecimiento como catalizador de la protesta social, el papel que juega el héroe o la heroína en él y las características que esta protesta social tiene como acción pre-política que lleva a una transformación del orden social material o imaginario. El acontecimiento social El análisis social suele ser un análisis lineal. Los hechos sociales suceden y se explican de forma secuencial, unos son causas de los otros y estos son consecuencia de aquellos. Cuando en la historia nos explican la Revolución Francesa nos cuentan las causas sociales, económicas, políticas y hasta psicológicas que llevaron a la toma de la Bastilla y el inicio de la revolución. Todo está claramente explicado, todo tiene su causa y sus consecuencias. Una cosa lleva a la otra con total normalidad. Sin embargo, el 14 de julio de 1879, poco antes del asalto, nadie, ni el mejor de los sociólogos o historiadores podría haber vaticinado el evento que tendría lugar aquél día. Las malas cosechas, la destitución del ministro de finanzas, Necker, en quien se confiaba para un cambio en la política del Rey, las enfermedades que asolaban París o los presos en la Bastilla, nada de eso podía permitir prever lo que se avecinaba. Situaciones similares se habían vivido antes y no había ocurrido lo que aquél día. Lo mismo podemos decir de la Revolución americana, con el ‘Motín del té’ como evento fundante. Se pueden argumentar causas de todo tipo: estructurales, políticas, económicas, sociales, pero nadie podía prever lo que sucedería aquél día de 1773, que daría comienzo a los acontecimientos que llevarían a la guerra con la metrópolis. Esto es lo que identificamos como ‘acontecimiento’. En palabras de Žižek: “un acontecimiento no es algo que ocurre en el mundo, sino un cambio de planteamiento a través del cual percibimos el mundo y nos relacionamos con él” (2015:23-24). Este cambio de planteamiento puede ser tanto material como a nivel del imaginario personal o social. Se trata también de los mitos que constituyen nuestro ser en el mundo. Podríamos decir que un ‘acontecimiento’ conlleva un cambio de paradigma, ya sea social o personal; pues el ‘acontecimiento’ actúa siempre a nivel personal. Debe ser cada una de las personas que lo viven las que cambien su forma de percibir el mundo; pero este cambio personal puede afectar al conjunto de un grupo o una sociedad. Cuando Rosa Parks decidió no levantarse del asiento del autobús aquél día de 1955, aquello supuso un ‘acontecimiento’ en su vida. No lo hizo porque estuviera concienciada, que lo estaba; ni porque aquél tipo blanco que le exigía el asiento fuera especialmente repugnante, que lo sería; ni porque hubiera tomado una decisión política de transformación de la sociedad mediante un gesto mínimo, que lo fue. Lo hizo sencillamente porque estaba cansada aquél día. Tras una larga jornada de trabajo se sentó en el autobús y se sintió muy bien, tan bien que seguramente estaba fuera de la realidad en que vivía. Un hombre blanco accede al autobús y ella, según dictaba la ley, tenía que levantarse para que aquél señor tomara asiento. Pero, no. No se levantó. Su cansancio despertó en ella una nueva percepción de su relación con el mundo. ¿Por qué se tendría que levantar si había llegado antes y estaba tan cansada? ¿Qué sentido tiene una ley que me obliga a levantarme del asiento para cederlo a una persona que

seguro no está tan cansada como yo? “Hoy no me levanto”, pensó. El conductor del autobús se lo exigió, pero ante su negativa llamó a la policía, quien la llevó a la comisaría y se le impuso una multa. El ‘acontecimiento’ llega como lo imposible en medio de lo posible. Nadie pensaría que aquella señora negra no se iba a levantar, por eso se le exigió el asiento. Nadie pensó que se resistiría a levantarse aún con la policía delante, pero lo hizo. Un evento, sin causas que lo expliquen suficientemente, que parece exceder sus causas, es lo que supone el comienzo de algo nuevo en la historia. El ‘acontecimiento’ no es que aquella mujer no cediera el asiento sin más, el ‘acontecimiento’ es que no lo hiciera por motivaciones políticas predeterminadas inmediatas, aunque las había. No lo hizo tras un largo discernimiento que prepara las consecuencias del acto. No lo pensó así. Simplemente, aquél día estaba muy cansada, cansada de trabajar y cansada de ceder. Esto es el ‘acontecimiento’, la irrupción de una novedad impensable, inimaginable, que rompe con las cadenas causales, con la normalidad de la historia. El ‘acontecimeinto’ es una novedad inesperada en la secuencia causal de hechos históricos. Es algo que un análisis previo no podía prever, pero que, una vez sucedido, resulta hasta necesario. Sin embargo, no puede hablarse de ‘acontecimiento’ a sucesos como el del 11 de septiembre de 2001. Aquél hecho histórico tuvo unos actores que lo prepararon con antelación, lo idearon, lo organizaron y lo llevaron a cabo. Quienes idearon el 11S pretendían provocar unos efectos sociales y políticos determinados que generarían un giro en el proceso histórico en favor de sus intereses. No se puede hablar de un efecto que excede sus causas, puesto que las causas eran proporcionales al efecto: quien lo organizó y llevó a cabo estaba perdiendo la influencia que quería recuperar con aquella masacre. Y como esta, tantas otras masacres de la historia que fueron preparadas con minuciosidad: así Pearl Harbor, el hundimiento del Maine, el incendio del Reichstag… Todos estos hechos históricos no pueden considerarse ‘acontecimientos’, pues eran esperables para aquellos que los organizaron y no introducen novedad alguna en la historia, sólo un giro en favor de quienes lo idean. Para que un ‘acontecimiento’ sea tal, es necesario que sea inesperado, que se geste de forma anónima y que sorprenda de tal manera que lleve a una transformación de la relación con la realidad por parte de quienes lo viven. Este es el caso de la auto-inmolación de Mohamed Bouazizi, que dio origen a lo que conocemos como primavera árabe. Aquél joven era una de tantos jóvenes tunecinos sin futuro, pero con mucha información de lo que acontece en el mundo. De nuevo internet como elemento subyacente. Pero el detonante fue que aquél día se hartó de que la policía le insultara y maltratara. El 17 de diciembre de 2010, Bouazizi vendía frutas y verduras en su puesto ambulante. La policía, argumentando que no tenía licencia, le requisó el puesto y le dio una paliza por resistirse. El joven fue a poner una denuncia ante la comisaría, pero no le hicieron caso. Preso de la ira y la indignación, se roció con una lata de líquido inflamable y se prendió fuego ante la comisaría. Nadie podía esperar que un joven se prendiera fuego por algo que la policía hacía a diario: despreciar al pueblo y pisotear sus derechos. Es como si todos estuvieran acostumbrados. Pero aquél día Bouazizi dijo basta e hizo lo único que estaba en su mano, lo único que le dejaban hacer: acabar con su vida de forma dramática. He aquí el ‘acontecimiento’, el efecto que excede sus causas. Y esto despertó la indignación de miles de jóvenes y millones de tunecinos y árabes por todo el norte de África, que vieron en su gesto una fuerza de indignación que les superaba. Por las plazas de las ciudades árabes se extendió una nueva conciencia, un cambio en

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la relación con la realidad. Ahora era posible derrocar las dictaduras, ahora se podía hacer lo que antes ni siquiera estaba en el imaginario. Tras la inmolación de Bouazizi todo era posible. Aquél acto abrió las puertas de una nueva realidad. Esto es el ‘acontecimiento’ y no podemos prepararlo ni idearlo, sólo podemos esperarlo, como quien anhela el regreso del amigo. Héroe o heroína como disparadero de la protesta Para que las protestas sociales surjan es necesario que se dé un concreto caldo de cultivo. Significativamente, se necesitan dos circunstancias: la primera, que haya unas condiciones sociales que subjetivamente sean consideradas por un grupo social como inapropiadas; y la segunda, que este grupo tenga una percepción de esas condiciones que le lleven a la indignación. Digo que las condiciones deben ser subjetivas porque es lo que puede lanzar la protesta. Condiciones indignantes objetivas hay muchas: los niños que mueren de hambre en el cuerno de África, la explotación laboral infantil en Asia, la marginación de millones de seres humanos en América Latina… Pero, no basta con que se den condiciones objetivas. Se trata de que los sujetos que las padecen las vivan como indignas para que esto genere el caldo de cultivo para la protesta social masiva. Los ‘intocables’ de la India viven una situación que es objetivamente indignante, pero ellos no lo viven así, para ellos es lo normal, lo que siempre han vivido. No hay ningún condicionante subjetivo que les lleve a algún tipo de movilización. Por eso, no basta con el caldo de cultivo que genere una conciencia subjetiva en los grupos humanos para que estos se movilicen y protesten. Hace falta algo más, hace falta una figura en la que proyectar esa conciencia. Es lo que llamo la figura del héroe o la heroína anónimos. Es imprescindible que haya un héroe o una heroína que muestren al grupo que la situación era insoportable. Los grupos humanos son gregarios y se mueven para conseguir la aceptación del grupo, de ahí que sea tan difícil mover una protesta. Ahora bien, cuando la protesta se ha iniciado, lo que es difícil es pararla, sobre todo cuando el comienzo de la misma ha sido un ‘acontecimiento’ que trastoca el sentido común del grupo. Por eso se necesita de un héroe, de alguien que muestre que es posible un cambio respecto a lo que se estaba viviendo, pero porque su acto es impensable. Sin embargo, es necesario que sea anónimo, uno más del grupo, indistingueble del resto, sin ninguna apariencia diferenciadora, para que sea realmente el que mueva al grupo social a la masa. Un líder es otra cosa. Un líder es el que encabeza la protesta cuando esta ya se ha producido, cuando ya está en el ánimo de todos, cuando es algo dado. El héroe es el que rompe con el pasado mediante un acto que no tiene vuelta atrás. Tras el ‘acontecimiento’, el héroe puede morir o no, pero normalmente no será un líder, no encabezará la protesta, no llevará a término el proceso que transforma el orden material o imaginario de la sociedad. En la historia tenemos un caso paradigmático de héroe que, sin embargo, también fue líder del movimiento: Espartaco. Es un personaje histórico que fue llevado al cine con maestría por Kubrick. En el film nos cuenta una historia que cambia la vida de los esclavos romanos sublevados y en cierto modo también de Roma, que viviría los hechos conocidos con Julio César, las guerras civiles y el nacimiento del Imperio con Augusto. Espartaco es un esclavo, como tantos otros, que es llevado a una escuela de gladiadores en Capua para servir de divertimento a los patricios romanos. Allí conoce a una esclava, Varinia, de la que se enamora. Las condiciones de vida son muy duras y absolutamente indignas para un ser humano: ser obligado a luchar y matar o morir. El detonante de la rebelión es la lucha a muerte entre dos gladiadores para solaz de un senador y su esposa. Durante la

lucha a muerte, su contrincante, vencido Espartaco, decide no matarlo y lanzar el tridente al senador romano. Este lo mata con una puntilla y el cadáver es colgado toda la noche a la vista de los esclavos. En la magistral escena, los esclavos van pasando a sus celdas siendo obligados a mirar el cadáver del que se había sublevado contra el orden. Es sintomático que este hecho no incita la rebelión de sus compañeros. Es otro hecho el que sí podemos entender como el detonante definitivo del ‘acontecimiento’. Al día siguiente, Varinia es conducida a Roma a casa del senador que la ha comprado. Espartaco la ve marcharse y Marcelo, el formador de los gladiadores, se mofa de él, indicando que se marcha para siempre. Espartaco reacciona de una forma imprevisible: mata al Marcelo y esto desata la solidaridad del resto de esclavos. Matan a la guarnición y se apoderan de la casa. El ‘acontecimiento’ está en ese acto de rebeldía suprema de Espartaco ante la mofa del Marcelo. El amor por Varinia y la posibilidad de no verla más son los verdaderos catalizadores del ‘acontecimiento’. Espartaco no se rebela por una conciencia social o política, o por las duras condiciones del lugar. Lo hace ante la pérdida de lo que amaba en medio de ese mundo. Se puede decir que Rosa Parks también es una heroína anónima, como Espartaco. Antes de aquel gesto suyo nadie la conocía y tras él no tomó las riendas de la protesta, sino que fue Luther King el líder de la misma. El detonante de las protestas raciales que llevaron a la abolición de las leyes racistas fue que una mujer negra más, una como tantas, sin nombre conocido, sin labor especial, sin una gran implicación política, fue multada por no querer ceder el asiento como decía la ley. La heroína lo es a su pesar, sin pretenderlo. Se trata de una realidad que le viene impuesta al héroe, sin premeditación por su parte. Como fue el caso de Bouazizi. Su gesto no era un gesto político, era un acto de rabia y de dignidad que despertó la dignidad y la rabia de los que estaban adormecidos. Creó en ellos, como Parks, la conciencia de que aquella realidad no tenía que ser soportada por más tiempo. Sus gestos fueron el detonante de las protestas que llevarían a la transformación del orden material y/o imaginario, durara este lo que durara. Tras ellos sabemos que es posible, pero seguiremos necesitando estos héroes y heroínas anónimos que nos hagan salir de la normalidad con la que vivimos la indignidad social. La protesta como acción pre-política De la misma manera que el ‘acontecimiento’ no puede ser previsto y que el héroe es anónimo, la protesta social es pre-política. No se trata de negar el carácter político de un acto que se lleva a cabo por la sociedad. Al contrario, sólo sería político en este sentido lato. En sentido estricto, la protesta social capaz de cambiar las condiciones reales dadas es la que surge de un ‘acontecimiento’, la que no es prevista por las fuerzas que operan en la sociedad. El caso aquí paradigmático son las movilizaciones sindicales en los años del neoliberalismo. Ninguna cambió el paradigma o el marco social en el que todos se entendían; tampoco lo pretendían. La estrategia sindical era de mostrar fuerza ante el capital para obtener concesiones en la negociación, no se planteaban el cambio social. Por eso, todas las manifestaciones de este tipo fracasan, porque no pretenden un cambio social. Cuando los maestros o los enfermeros o quien fuera, se manifestaba en España, sólo pedían que el sistema funcionara mejor, que hubiera un poco más de consideración. Se trataba de demandas concretas y precisas, como si el sistema tuviera intención de escucharles. Lo que verdaderamente cambia la sociedad es lo inesperado. Por ejemplo, el 15M, con todas aquellas personas llenando las plazas de España. Aquello sí fue un verdadero ‘acontecimiento’. Nadie se esperaba esa respuesta. Las concentraciones y marchas

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se habían convocado como tantas otras tantas veces, pero aquellas tomaron cuerpo. Hubo un héroe anónimo, la gente que tomó las plazas. Más anónimo imposible. Como el mayo del 68 en Parían, no podía decirse quién organizaba aquello. Salían líderes que al momento dejaban de serlo, porque no tenían líderes, sólo había un héroe, la misma gente que sentía que allí estaba pasando algo importante. El hecho que prueba que el 15M era un ‘acontecimiento’ es que cuando quisieron prolongarlo, murió. No es posible que un ‘acontecimiento’ se extienda por mucho tiempo. Es un impacto, por eso se conoce con la fecha en que nació, un día concreto en cualquier lugar, cualquier persona. El héroe del 15M es ‘cualquiera’ en una plaza pidiendo democracia; es decir, la luna dentro del capitalismo neoliberal. Por eso sí funcionó el 15M y no las otras convocatorias. Aquéllas pedían cosas concretas, éste lo pedía todo, como el 68: “soyon réalistes, demandons l’impossible”. Ahora bien, la protesta no es pos-política, no se trata de una estrategia de marketing bien diseñado que pretenden suplantar a la sociedad como actor político y estructurarla mediante criterios pretendidamente científicos. La pos-política nace con la necesidad del neoliberalismo de relevar los instrumentos políticos clásicos, tanto de la representatividad de las democracias capitalistas como de la acción directa del anarquismo o el intervencionismo comunista. El neoliberalismo transforma las relaciones sociales, de índole política, en decisiones de marketing. La economía se independiza de la política y toma decisiones por sí misma, hasta el punto de que llegan a ser incuestionables, como un parte meteorológico. La economía, reducida a estadística y matemática, gobierna las sociedades en el neoliberalismo y destruye toda opción soberana de los pueblos. Lo hemos visto con toda claridad en Grecia. La Troika, por mano del BCE, obligó a Syriza a dejar de lado sus opciones políticas y anuló de facto la voluntad popular expresada en un referéndum. No hay mayor expresión de acción pos-política. Sin embargo, la pos-política es un proyecto que va más allá y se nos presenta como una expresión del liberalismo tradicional por boca de Galindo: “Cabe explorar la posibilidad de una política que se situara entre el dogmatismo proto-totalitario de la teología política (que podríamos remitir a la figura del Estado-nación) y el misticismo proto-anarquista del mesianismo impolítico. Una política que, pese a hacer justicia a la ausencia de principios inamovibles y al posfundacionalismo propio de la época post-metafísica que habitamos, no renunciará a regular el propio poder a fin de contribuir a la supervivencia y la convivencia –y ello siempre exige negar, excluir, representar. Una política desligada de la necesidad de poseer verdad alguna, ni teológica ni mística” (2011: 181). Galindo remite la política a un ámbito donde el pueblo apenas tiene opción a decidir sobre su futuro. Es lo que él llama ‘tercer liberalismo’, que no sería sino un remedo del liberalismo clásico al que se ha eliminado la opción de decidir en asuntos políticos, pues todo está decidido por el marketing y la economía clásica. La protesta social transformadora es pre-política, pues no nace de un sesudo análisis de la sociedad que pretende modificar las estructuras o las condiciones de vida. Eso sería la política. Al contrario, nace de una mezcla de emociones sociales y pulsiones psíquicas: amor-odio, ira-indignación. La protesta social que puede ser transformadora es previa a la política social que asienta los cambios y genera un nuevo modelo. Los pueblos y las gentes no se mueven por ideales de justicia y libertad; se mueven por pulsiones materiales, como el hambre, o por emociones básicas que constituyen al yo de forma natural: indignación, ira, compasión o hartazgo. Esto es lo que mueve el ‘acontecimiento’, como hemos visto en los casos de Parks,

bouazizi o el 15M. Tras ese fuego inicial vendrá el asentamiento político, pero nunca antes de que se haya producido la transformación. De lo contrario, no fraguará y quedará como un conato más en la historia.

Conclusiones-discusión La propuesta aquí lanzada es que el verdadero cambio social en las sociedades contemporáneas no se produce por un minucioso análisis de las ‘condiciones objetivas’ que lleva a una élite social a liderar las protestas que luego llevan al cambio. Nunca fue así, antes bien, las élites sociales se suman a la protesta y la guían, pero no la producen. Ningún cambio histórico se produjo tras el análisis científico. Siempre se necesitó de algo tan contingente como el ‘acontecimiento’. Esto lo saben bien los think tanks neoliberales y, por eso, lo han buscado por medio de las famosas revoluciones de colores. Pero no eran más que sucedáneos. Si alguna tuvo éxito, como la ucraniana, fue por las fuerzas neonazis implicadas en la revuelta y el apoyo externo constante. Las protestas sociales transformadoras no son nunca un proyecto; se convierten en proyecto. Por eso no comparto lo que dice Žižek: “en política, un levantamiento (revuelta) contingente es un acontecimiento cuando genera un compromiso del sujeto colectivo con un nuevo proyecto emancipador universal, y por consiguiente pone en marcha el paciente trabajo de reestructurar la sociedad” (2014: 156). No hay un sujeto colectivo antes del ‘acontecimiento’, sino que es este el que crea el sujeto histórico que luego podrá tomar conciencia, de ahí que el propio Žižek se contradiga un poco más adelante como afirma, y comparto la afirmación de que hay que “renunciar al mito del Gran Despertar” (159). Efectivamente, no va a haber un ‘Gran Despertar’ fruto del trabajo, sino que será el ‘acontecimiento’ el que pueda, o no, provocar la salida de una situación sin aparente salida. El ‘acontecimiento’, sin embargo, requiere de héroes anónimos que lo vehiculen. Sin las personas es imposible que suceda, pero estas personas son, en la mayoría de los casos, gente común, sin ninguna diferencia con el resto. Son gente que puede o no estar concienciadas y que, generalmente, no son líderes, pues las protestas sociales contemporáneas no se mueven por los líderes, sino que son claramente pre-políticas. Las emociones unen más a la gente que las ideas. El odio o el amor, la indignación y la rabia, son el pegamento social más fuerte, pues se oponen a una cultura de la superficialidad que no profundiza en lo humano. Como en las novelas distópicas del siglo XX, lo más revolucionario es lo que nos hace humanos. En 2006, Sennett decía algo premonitorio sobre lo que vendría después: “Lo que en estas páginas he tratado de explorar es una paradoja: un nuevo orden del poder obtenido a través de una cultura cada vez más superficial (…) Tal vez la rebelión contra esta cultura debilitada constituya nuestra próxima nueva página de la historia” (167). La cultura superficial, pos-política, del neoliberalismo, se nos ha impuesto como una verdad inmutable que, paradójicamente, no parece imponer nada. Somos nosotros los que lo aceptamos voluntariamente, sin oponer resistencia. Entonces, la rebelión es un deber moral para quien se considera humano, pero habrá que esperar a que algún ‘acontecimiento’ nos mueva para transformar esta sociedad.

Referencias bibliográficas Atentas, J. M. y Vivas, E. (2009). De Seattle a la crisis global. Viento Sur, Diciembre (107), 30-40. Extraído el 12 de noviembre de 2015 a través de: http://www.vientosur.info/articulosabiertos/VS107_AtentasyVivas_DeSeattlealacrisis.pdf. Fecha de consulta 12/11/2015.

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SOCIOLOGANDO Movimientos sociales y vivienda en España Social movements and housing in Spain Robert González-García (1975, español, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México) rgonza67@gmail.com

Resumen El movimiento por la okupación surge en España en la década de 1980. Por otra parte, en 2006 aparece en todo el Estado un nuevo movimiento social diferenciado, el movimiento por la vivienda. Este movimiento organizó jóvenes de todo el país. En los años posteriores consolidó cientos de plataformas de afectados por las hipotecas de todas las edades. Sus propuestas y demandas han sido una hoja de ruta en el aterrizaje práctico del movimiento del 15-M. El objetivo de este artículo es comparar estos dos movimientos urbanos que se pueden entender también como prácticas emancipadoras y nuevas formas de participación de la sociedad civil. Palabras clave: crisis, España, juventud, movimientos sociales, okupación, vivienda. Recibido: 20-11-2015 → Aceptado: 25-01-2015

Abstract Squatting movement appears in Spain in the 80's. The year 2006 emerges a new and differentiated social movement, the housing movement. This movement organized young people of all over the country, and therefore consolidated hundreds of platforms of affected by the mortgages of different ages. Their proposals and demands have been a rate routing coming from the 15-M movement. The aim of this article is to compare these two urban movements that could be also understood as emancipation practices and new shapes of participation of the civil society. Key words: crisis, housing, social movements, Spain, squatting, youth.

Introducción El objetivo de este artículo es comparar dos movimientos sociales contemporáneos que han protagonizado luchas sociales importantes en España entorno a temáticas como el acceso a la vivienda y a espacios de sociabilidad comunitaria. El movimiento por la okupación1 y el movimiento por la vivienda presentan similitudes y confluencias, pero son dos movimientos diferentes, tanto en su devenir histórico como en sus formas organizativas, objetivos y liderazgos. Este artículo se enmarca dentro de la investigación “El movimiento de okupación de viviendas y Centros sociales en España y en Europa: contextos, ciclos, identidades e institucionalización”, que se llevó a cabo entre enero de 2012 y diciembre de 2014. En la misma se realizaron entrevistas semi-estructuradas en profundidad a 30 activistas de 1

El uso de la “k” distingue este tipo de okupación reivindicada, política y visible, de una ocupación -habitualmente debida a la pobreza y la necesidad- que siempre ha

ambos movimientos en las principales ciudades de España observación directa y análisis de los documentos generados por los propios movimientos. En el primer apartado analizaremos las prácticas de okupación que se instalaron en España en la década de 1980. En el segundo explicaremos la génesis del movimiento por la vivienda y el surgimiento de las Plataformas de Afectados por las Hipotecas (las PAH) entre los años 2006 y 2009. En el tercer apartado compararemos estos dos movimientos urbanos, situándolos en un contexto más amplio de luchas contra la globalización neoliberal. Se analizarán las similitudes y diferencias entre ambos movimientos en términos de identidad, relación con las instituciones, estrategias, objetivos, organización, concepción de la okupación y composición social de sus activistas. En las conclusiones reflexionaremos sobre las semejanzas, diferencias y confluencias entre okupación y movimiento por la vivienda. El movimiento por la okupacion en España: prácticas, contextos y etapas A continuación se plantearán los elementos teóricos que justifican el análisis de la okupación desde la perspectiva de los estudios de movimientos sociales, para continuar con una cronología de la historia de las okupaciones en España. La okupación de inmuebles abandonados para construir centros sociales o viviendas se adapta a las ideas fundamentales para definir un movimiento social: conflicto, desafío, cambio y acción colectiva. Las prácticas de okupación han trascendido el campo de la protesta, para acabar desembocando en una serie de discursos, repertorios de acción y formas organizativas, que las dotan de una identidad cultural compartida fuertemente emparentada con el surgimiento de los nuevos movimientos sociales en Europa (Calle, 2004: 273). La acción de okupar supone vivir en (o usar de otra manera) inmuebles sin el consentimiento de su propietario (Pruijt, 2004: 35). Podríamos añadir que se trata de un movimiento que se centra en el acceso directo a un bien urbano escaso (la vivienda y los espacios de sociabilidad) y su legítima defensa (Martínez, 2002:15). De todos modos, existen y conviven diversas prácticas de okupación. Podríamos distinguir aquellas que se dedican a satisfacer una necesidad de vivienda, de las que se convierten en Centros Sociales Okupados (CSO), donde realizar todo tipo de actividades contraculturales en un espacio público no estatal, fuera de las lógicas burocratizadas (del estado) o mercantilizadas (del sector privado). El contexto social que facilita la aparición de okupaciones es el producto de los procesos de desestructuración de las redes sociales que genera la globalización neoliberal, en forma de una precariedad vital y de unos riesgos de exclusión social crecientes. En su estudio sobre la situación de la vi-

existido pero que ha sido invisibilizada por el poder y por la propia voluntad de pasar desapercibida (Adell, 2004: 92).

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vienda en España, Trilla y López (2007: 752) daban cuenta de las dificultades de acceso a la vivienda para la población juvenil, así como de la existencia de una enorme cantidad de viviendas vacías. Por otra parte, en palabras de los propios okupas entrevistados, la oferta de cultura y ocio del mundo privado es cada vez más alienante, con la profusión de grandes superficies, macro-discotecas y multicines, que fomentan el consumo a discreción (entrevista con Ivan, 2012)2. En este contexto, diversos autores sostienen que, además de las “prestaciones” logísticas, los CSO cumplen una tarea de re-articulación de las redes sociales locales y una recuperación positiva de soberanía socio-vital (Calle, 2004: 283). Este último concepto se define como la capacidad de decidir colectivamente y fuera del ámbito del mercado sobre asuntos que afectan directamente a la existencia, tales como la alimentación, la vivienda o el ocio. Las okupaciones tienen pues una condición ambivalente. Son, por un lado, fin en sí mismas, espacios recuperados a un sistema de propiedad basado en la especulación y en el predominio del valor de cambio sobre el valor de uso; pero, al mismo tiempo, son un medio para llevar a cabo una lucha global contra el sistema. Podemos dividir la historia del movimiento por la okupación en cuatro etapas. Partimos para ello de las teorías de ciclos (Tarrow, 1997) y de los cambios en las estructuras de oportunidad política3 del movimiento por la okupación.

(Adell, 2004: 102). En el conjunto del Estado español se incrementó la conflictividad entorno a esta cuestión y se contabilizaron 117 desalojos y 128 nuevas okupaciones (Calle, 2004: 119). Por otra parte, hay que sumar el salto a la arena mediática del movimiento con los desalojos del Princesa en Barcelona o de la Guindalera en Madrid. Sin embargo, hacia los años 1999 y 2000, los espacios de coordinación y organización interna se fueron perdiendo y la estrategia represiva del Estado provocó un conflicto permanente con la policía que llegó a su punto álgido en 2001 (Asens, 2004: 323). 3. El movimiento okupa y los movimientos globales (2001-2005) Son varias las aportaciones que apuntan hacia el inicio de un nuevo ciclo en el movimiento de las okupaciones a partir del año 2001 (Martínez, 2007: 231). Los cambios operados en las estructuras de oportunidad política del movimiento estuvieron provocados, entre otros elementos, por el inicio en 1999 (Seattle) de un nuevo ciclo de protesta a nivel internacional, que se manifestó en España en la primera década de los 2000. En este periodo, el movimiento se hibrida con otros movimientos como el antiglobalización, el vecinal y los nuevos espacios de lucha sobre la temática capital-trabajo, alrededor de las deslocalizaciones de empresas y la precariedad laboral creciente. En esta tercera etapa destacan CSO como El Laboratorio en Madrid o Can Masdeu en Barcelona.

1. Nacimiento y consolidación (1984-1995) Las primeras okupaciones con “k” responden mayoritariamente a la búsqueda de espacios de libertad de jóvenes de ideología y estética punk. Previamente a estas okupaciones había existido la ocupación debida a la pobreza, caracterizada por su invisibilización por parte de las autoridades, la propia voluntad de pasar desapercibida y por ser protagonizada por grupos excluidos socialmente como lo gitanos y los migrantes (Algaba, 2003). En los años 1980, las okupaciones agruparon sectores libertarios, autónomos y ácratas. En Cataluña, las okupaciones más destacadas fueron el Ateneu de Cornellà (1986-2003) y la Kasa de la Muntanya, okupada desde 1989 (continúa activa). En Madrid, una incipiente Asamblea de Okupas protagonizó la histórica okupación de Minuesa en 1987. En cuanto a Euskadi, los gaztetxes (casas de los jóvenes) más emblemáticos fueron los de la Bolsa de Bilbao, el Gaztetxe de Gazteiz (Vitoria) y el Euskal Jai de Pamplona. A partir de 1992, se produjo una apertura del movimiento hacia planteamientos más amplios derivada de la incidencia del movimiento estudiantil, antimilitarista y feminista.

4. Vivienda, crisis y okupación (2006 -2014) La práctica de la okupación se extiende y desborda su campo clásico. Así, desde otras subjetividades e identidades se recurre a la okupación como una herramienta potente de lucha. Okupaciones como la Rimaia en Barcelona o el Patio Maravillas en Madrid, son ejemplos. Por otro lado, entre los años 2011 y 2013, diferentes núcleos del movimiento por la vivienda, del 15M y del cooperativismo, okupan edificios de viviendas para personas afectadas por la ola masiva de desahucios. Algunos autores apuntan incluso hacia el inicio de una quinta etapa en la historia del movimiento okupa en 2011, que se traduce en un aumento generalizado de las okupaciones (Martínez, 2014: 12). El 15 de mayo de 2011, en plena campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas, miles de personas tomaron las plazas de las principales ciudades españolas. El 15M plasmó de forma sorprendente el hartazgo de amplios sectores sociales, especialmente jóvenes, ante las políticas de ajuste estructural como única respuesta a la crisis económica mundial iniciada en 2008. El señalamiento de políticos y banqueros como culpables de la situación constituía un aterrizaje práctico de las consignas contra la globalización de la etapa anterior (González y Benítez, 2014: 121).

2. Etapa dorada (1996-2000) La criminalización de la okupación en el Nuevo Código Penal (1996) marcó el inicio de una expansión de las okupaciones. El artículo 245.2 tipificaba como nueva conducta delictiva el hecho de “ocupar sin la debida autorización un inmueble, una vivienda o un edificio ajenos que no constituyan hogar, o mantenerse en contra de la voluntad de su titular” (Baucells, 1999: 64). La okupación pacífica de bienes inmuebles dejaba de ser un conflicto civil entre las dos partes; los ocupantes y el propietario legal del edificiopara formar parte del derecho penal. A pesar de ello, las okupaciones crecieron. Según el Gobierno catalán, entre 1996 y 1998, las casas okupadas pasaron de 40 a 150 (González, 2015: 90). En Madrid, en el mismo periodo, aumentaron las convocatorias y manifestantes a favor de la okupación

El movimiento por la vivienda, génesis y características La problemática de la vivienda en España y la crisis económica son los principales contextos de surgimiento del movimiento por la vivienda. La crisis ha producido un retraso en la edad de emancipación de los jóvenes españoles. El elevado precio del alquiler y de la compra de vivienda es uno de los motivos de este retraso [29 años como edad media en 2011 (Moreno, et. alt, 2012: 180)]. Por otro lado, el enorme parque de pisos vacíos no ha hecho más que crecer. El censo del Instituto Nacional de Estadística de 2011 contabiliza 3 millones y medio de viviendas vacías (INE, 2011). Estas cifras se deben también al modelo de crecimiento español, basado fuertemente en la construcción, que en 2007 llegó a representar el 9.3% del PIB (más del doble que en Estados Unidos) (Romero, 2010: 18).

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Entrevista con Iván, movimiento okupa, Barcelona, 10/07/2012.

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Sobre el concepto estructura de oportunidades políticas, ver Kitschelt (1996).

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La temporalidad de los contratos laborales y las altas tasas de desempleo de más del 20% y de más del 40% en el caso de los jóvenes, según la Encuesta de Población Activa (INE, 2015), dificultan el acceso a la vivienda. Por otro lado, el drama de los desahucios ha sido visibilizado por los activistas de las PAH: 500 personas pierden la casa diariamente en España desde 2008 (más de cuatrocientos mil desahucios desde que comenzó la crisis); miles de personas se han endeudado de por vida y el número de suicidios con este motivo como causa directa se ha incrementado (Colau y Alemany, 2012: 32). Al mismo tiempo, la insuficiencia de las políticas de vivienda, la desconfianza en los partidos políticos, la corrupción, las promesas incumplidas y, en definitiva, la configuración de la llamada democracia sin alternativa propia de los países periféricos de la Unión Europea de la crisis y las políticas de austeridad completa el contexto social del movimiento por la vivienda (Alonso, 2014: 21). El movimiento por la vivienda surgió espontáneamente a raíz de una convocatoria anónima por la red el 14 de mayo de 2006. En la misma se exhortaba a los jóvenes españoles a emular a los franceses que en esos días se manifestaban contra la precarización del mercado laboral y salir a la calle reclamando una vivienda digna. La convocatoria de “sentadas” en varias plazas de las principales ciudades fue todo un éxito y desembocó en manifestaciones y asambleas espontáneas. Desde la observación participante del propio investigador se apreciaba la presencia de un pequeño núcleo activista, proveniente del movimiento okupa, el movimiento vecinal y la izquierda anticapitalista, rodeado de un numeroso grupo de gente “nueva”, afectada directamente por el problema de la vivienda. Los activistas aportaron herramientas para potenciar las movilizaciones, pero los nuevos contingentes “militantes” aportaron frescura. Por ejemplo, una de las consignas o lemas más famosos fue: “No tendrás una casa en la puta vida”, muestra de la sensación de impotencia y de rabia de amplias masas populares despolitizadas hasta entonces. Estos elementos se reproducirán amplificados en el movimiento de los indignados el 15 de mayo de 2011. Las vinculaciones con el movimiento okupa en este primer período se hacen evidentes a través del Espacio Social Magdalenes en Barcelona o el Patio Maravillas en Madrid. Ambos centros sociales okupados coinciden en presentarse como partidarios de la negociación con las administraciones, ante un movimiento okupa, posicionado mayoritariamente en contra. El Espacio Social (ES) Magdalenes, okupado en mayo de 2005, contó con el apoyo de los vecinos, víctimas del acoso inmobiliario y de las intenciones de construir un hotel en ese local (entrevista con Ada, 2012)4. El uso de estrategias de encuadre positivas ante los medios de comunicación5 y su disposición explícita a la negociación facilitó su continuidad a pesar de encontrarse en pleno centro de Barcelona. El 1 de abril de 2010, sin embargo, se acabó ejecutando el desalojo poniendo fin a un proceso de diálogo que las administraciones no atendieron. El ES Magdalenes se convirtió en un proyecto público abierto a los movimientos sociales y al tejido asociativo. El uso del término ES, en lugar del “clásico” CSO, responde a la voluntad de ampliar las personas que se pueden involucrar en el mismo, rehuyendo una identidad okupa estigmatizada por los medios de comunicación. Este espacio generó redes e iniciativas culturales y políticas desde las que se articularon respuestas a las proble-

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Entrevista con Ada, ES Magdalenes, PAH Barcelona, 12/07/2012 Sobre estrategias de encuadre y oportunidades políticas de los movimientos sociales, ver Maiz (1996).

máticas del centro histórico de Barcelona: la gentrificación, el acoso inmobiliario, la presión turistificadora, el debilitamiento de las redes sociales existentes y la acogida de población recién llegada. Durante cinco años el ES Magdalenes fue un espacio de encuentro de asociaciones vecinales y de movimientos en defensa del derecho a la vivienda (VdeVivienda, Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística). Con planteamientos muy similares a los del SE Magdalenas, se okupó en 2007 en el barrio de Malasaña de Madrid, el Espacio Polivalente Autogestionado (EPA) Patio Maravillas, que se convirtió en un elemento central de los movimientos sociales madrileños, gracias su identidad abierta y su arquitectura. La filosofía del Patio Maravillas fue la de rehuir el estereotipo okupa y presentarse como un espacio de participación social y cultural abierto a todos los movimientos sociales, colectivos e individuos. Su estrategia, ante su proceso de desalojo, fue reunir el máximo de apoyos sociales y dialogar con el Ayuntamiento de Madrid la posibilidad de expropiación del local. El 11 de junio de 2015, el Gobierno en funciones de la capital española (todavía en manos del PP) lo desalojó. Una vez situados los espacios de las primeras confluencias o transiciones entre movimiento por la okupación y movimiento por la vivienda en España, volvemos a la historia de los orígenes de este último. Después de tres manifestaciones multitudinarias en 2006, una cierta respuesta por parte de las instituciones (Ley de Vivienda en Cataluña y ayudas al alquiler a nivel nacional) empequeñecieron las convocatorias de 2007 y 2008. Pero el movimiento ganó en extensión, descentralización y auto-organización. Según una de sus fundadoras, la evolución de la crisis de las hipotecas y la irrupción del 15M serán las claves del crecimiento de las PAH (entrevista a Ada, 2013). En febrero de 2009, en Barcelona, a iniciativa de V de Vivienda nace la primera PAH. En 2013 ya había 40 núcleos de las PAH en Cataluña y unos 130 en toda España. La generación de herramientas de empoderamiento de las personas afectadas y la apuesta por la acción colectiva directa como única salida a los procesos de desahucio nos presentan a las PAH como un auténtico movimiento social. El repertorio de acción colectiva de las PAH combina elementos de negociación política con las administraciones y las entidades financieras, con campañas de boicot que afectan a la imagen pública de las mismas. Las PAH también han utilizado la vía legal y la vía legislativa, con la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la dación en pago con más de un millón y medio de avales populares. A pesar de ser rechazada por el Parlamento, su tramitación supuso para sí sola el mayor impacto de tipo operativo que ha tenido un movimiento social en los últimos 20 años en España. Las PAH han parado 600 desahucios en 4 años (2009-2013) (entrevista a Ada, 2012), lo que demuestra su eficiencia como mecanismo de apoyo mutuo y su habilidad negociadora. La investigación de la que da cuenta este artículo nos permitió realizar observación directa y entrevistas en las plataformas locales de afectados por las hipotecas de tres ciudades catalanas (Barcelona, Sabadell y Terrassa). En la investigación se comprobó que la composición de las PAH es intergeneracional, mestiza y con predominio de clases populares y medias (entrevista con Fabián, 2014)6. Las PAH coinciden con el movimiento okupa en la definición del marco de injusticia, aunque a diferencia de éste, presentan una serie de propuestas 6Entrevista

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con Fabián, PAH Barcelona, 14/04/2014


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reformistas. Para las PAH, en los pisos vacíos en manos de entidades financieras habría que priorizar su uso social sobre el especulativo. Apuestan por el alquiler social asequible, por un máximo del 30% de los ingresos familiares. Ante la situación de emergencia y la falta de acciones desde las políticas públicas, las PAH apoyan la okupación de inmuebles vacíos que pertenecen a las entidades financieras. Y es aquí donde la okupación se convierte para las PAH en una acción legítima orientada a un fin, pero no un fin en sí mismo. Finalmente, el salto definitivo a la arena política institucional de la generación de activistas que han animado movimientos como el 15M o las PAH se produjo con la generalización de candidaturas ciudadanas municipalistas en mayo de 2015. En Barcelona, la candidatura de confluencia Barcelona en Comú encabezada por la ex-portavoz de la PAH Ada Colau ganó las elecciones. Hoy día, este tipo de agrupaciones políticas ciudadanas o partidos-ciudadanía (Calle, 2015: 170) gobiernan importantes ciudades como Barcelona, Madrid, Zaragoza, Cádiz, La Coruña y Santiago de Compostela.

El movimiento por la vivienda tuvo una gran incidencia en la organización de grandes manifestaciones de jóvenes en favor del derecho a la vivienda en las principales ciudades españolas. Con la crisis de 2008, el movimiento se ha extendido a otras capas sociales, como los afectados por las hipotecas. Esta cuestión pone en evidencia que el movimiento por la okupación no es, fundamentalmente, un movimiento por la vivienda. De hecho, habría que caracterizarlo como un movimiento donde conviven motivaciones políticas de ruptura con el sistema capitalista con estrategias alternativas de búsqueda de vivienda y de espacios de convivencia. Por otra parte, la radicalidad de las propuestas okupas y su ataque a la propiedad privada han dificultado el enmarque de su discurso en los marcos maestros hegemónicos. Pero en cambio, el fuerte apoyo social del movimiento de los indignados del 15M o de las PAH abren un nuevo ciclo de luchas centrado en demandas básicas contra el modelo neoliberal de gestión de la crisis y en favor de una democracia real, con autonomía de los mercados y libre de las corruptelas de la clase política.

Okupación y vivienda: similitudes y diferencias. Algunos autores han estudiado en otros países europeos las diferencias teóricas y prácticas entre ambos movimientos. Para Pruijt (2003:145) habrá que distinguir en todo momento entre un movimiento por la vivienda que utiliza la práctica de la okupación como táctica, de un movimiento okupa para el cual “squatting itself is at the center”. Según Katz y Mayer (1983: 30) diversas variables estructurales del propio movimiento presentan las diferencias entre uno y otro, que pueden coincidir y colaborar en muchas ocasiones. En primer lugar, el predominio de una ideología de carácter autónomo, que considera que la creación de antagonismos con el poder establecido es la clave del cambio social será dominante en el movimiento okupa, confiriéndole un carácter eminentemente político. Por otra parte, el uso de la okupación para expresar y crear contracultura es también un elemento distintivo de un movimiento okupa resistente a la cooptación. En tercer lugar, el movimiento okupa se organiza siempre de manera informal, mientras que el movimiento por la vivienda cuenta con estructuras más formalizadas y líderes visibles. Finalmente, en el clásico debate de la okupación como medio o como fin en sí misma, el movimiento okupa reconoce esta ambivalencia y sitúa su práctica como un medio para llevar a cabo una transformación social más amplia, y como fin en sí misma, por las posibilidades de crear islas de autonomía social y vital en los centros sociales y casas okupadas. Dos modelos ideales de movimiento en defensa de la vivienda y de movimiento okupa podrían servir para distinguir las estrategias negociadoras de las de confrontación. También el tipo de relaciones con las instituciones, los objetivos, los modelos organizativos o la propia concepción de la okupación, como podemos ver en el cuadro siguiente.

En España, las administraciones públicas no se han permeado hasta hoy a la influencia de movimientos sociales autogestionarios como el de las okupaciones, a pesar de que la crisis ha facilitado el crecimiento de las mismas. Según el Ayuntamiento de Barcelona, las okupaciones habían crecido en 2009 en un 11,2%. Las condiciones sociales, económicas y urbanas que hicieron surgir el fenómeno de las okupaciones, no solo no han remitido sino que se han acentuado. En este contexto, las perspectivas del movimiento por la okupación se presentan ambivalentes: se encuentra en el centro de una espiral de criminalización; pero la práctica de las okupaciones se ha extendido a otros movimientos sociales. El ejemplo más claro de estrategias coincidentes entre okupación y movimiento por la vivienda son las propias okupaciones promovidas por las PAH. Las PAH están teniendo fuertes impactos políticos y protagonismo en los últimos años, aglutinando corrientes políticas partidarias de la regeneración democrática y del cambio político. Las PAH han sabido situar un marco de injusticia muy claro que ha conectado con amplios sectores sociales y han generado también un marco de acción colectiva; es decir, una disposición individual favorable a las acciones promovidas contra los desahucios por parte de un número significativo de personas.

Cuadro 1: Diferencias entre un movimiento okupa y un movimiento por la vivienda Tipos ideales Identidad Relación con instituciones Estrategia dominante Objetivos

Movimiento okupa Fuerte, contracultural Autonomía Confrontación Anticapitalismo Informal Activistas

Movimiento por la vivienda Difusa, integrada

Interlocución Disrupción/ negociación Políticas de vivienda Formalizada Organización Activistas + afectados Concepción de la okupaMedio para acceder a una viFin y medio ción vienda Composición por edades Predominio jóvenes Intergeneracional Fuente: González (2015: 99), a partir de Pruijt (2003: 150).

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La demanda de nuevas formas de democracia participativa y la vinculación a un derecho de tipo materialista como la vivienda aterrizan al movimiento por la vivienda en la opinión pública de forma más evidente que con el movimiento por la okupación. Sus reivindicaciones de tipo “reformista” lo sitúan más cercano a los marcos simbólicos de la mayoría de los ciudadanos. La aparición de una nueva hornada de activistas urbanos moderniza las vetustas formas del movimiento vecinal. Todos estos rasgos sitúan el movimiento por la vivienda como movimiento central en los ciclos de movilización y de lucha contra la gestión neoliberal de la crisis financiera y, por lo tanto, lo acercan [desde la propia práctica y de forma paradójica (o no)] a los orígenes anticapitalistas del propio movimiento por la okupación.

Conclusiones-discusión La primera conclusión quedará como una cuestión abierta. Se trata de ver si el movimiento por la vivienda que aparece a finales de la primera década del siglo XXI constituye una nueva etapa de la historia de las okupaciones, o bien debe abordarse como un movimiento separado y diferenciado del de okupaciones. En este artículo se demuestra que el movimiento de okupaciones o algunas componentes del mismo se encuentran en la génesis del movimiento por la vivienda digna. El recorrido personal de una de sus

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portavoces más conocidas, Ada Colau, nos da las pistas: okupaciones como Miles de Viviendas y el ES Magdalenes; colectivos por-vivienda como V de Vivienda y la PAH y, finalmente, la alcaldía de Barcelona. También ha quedado claro que las diferencias entre ambos movimientos son sustantivas en algunas dimensiones analíticas: una identidad difusa e integrada del movimiento por la vivienda en frente de una de contracultural más fuerte en el de okupaciones; una predisposición inmediata a la negociación de parte del movimiento por la vivienda y una estrategia más autónoma de las okupaciones; unos objetivos concretos centrados en las políticas de vivienda por parte del primero y unos objetivos más generales y que entroncan con las tradiciones políticas más transformadoras por parte de la okupación; una organización más formalizada y con interlocutores conocidos y donde se puede distinguir entre activistas y afectados, contrastan con una organización informal, basada en el trabajo diario de los activistas en el mundo de las okupaciones. Finalmente, tanto el movimiento por la vivienda como el movimiento okupa proponen una economía social y cooperativa que vuelva a poner en el centro las necesidades de la población. Se puede afirmar que, aunque con tácticas e identidades diferentes, la finalidad última de ambos movimientos coincide en que hay que transformar radicalmente el sistema, y más allá de solucionar un problema de políticas públicas de vivienda, ligar su solución a un cambio más global del sistema económico y político realmente existente.

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Sociologando: Movimientos sociales y vivienda en España

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SOCIOLOGANDO Acciones colectivas en Córdoba (Argentina) en la década de 1980: entre la visibilidad y la expresividad conflictual Collective actions in Córdoba (Argentina) during the 80's: between visibility and conflictual expressiveness Ana-Lucía Cervio (1979, argentina, Universidad de Buenos Aires, Argentina) anacervio@gmail.com

Resumen Este artículo reflexiona sobre las acciones colectivas y los conflictos sociales, comprendiéndolos como episodios de interpelación de mediano o largo alcance que, sea en su latencia o manifestación, revelan los procesos de estructuración social. En primer lugar, se retoman los aportes efectuados por Alberto Melucci y Adrián Scribano, y se propone una cuádruple entrada analítica para el estudio de las acciones colectivas y conflictos sociales. Seguidamente, se efectúa una aproximación a la noción de recursos expresivos, en tanto “insumos-producciones” de los que se valen los colectivos para otorgar visibilidad al conflicto. A partir del análisis cualitativo de fuentes secundarias, se recuperan episodios conflictuales protagonizados por la Coordinadora de Loteos Indexados en la ciudad de Córdoba (Argentina) durante los primeros años de la transición democrática. Finalmente, se concluye sosteniendo algunas conexiones entre visibilidad y expresividad conflictual, en tanto dimensiones que posibilitan abordar no sólo la forma que revisten las acciones colectivas sino también los bienes disputados, demandas, redes conflictuales y valoraciones simbólicas que se actualizan en la externalización de “un” conflicto bajo la forma de protesta. Palabras clave: acciones colectivas, conflicto social, recursos expresivos, visibilidad y expresividad conflictual. Recibido: 15-12-2015 → Aceptado: 02-02-2016

Abstract This article reflects about collective actions and social conflicts, understanding them as episodes of interpellation of medium and long range that, either on its latency or manifestation, reveal the process of social structuring. First, it resumes the contributions made by Alberto Melucci and Adrián Scribano, and it proposes a fourfold analytical input for the study of collective action and social conflicts. Next, an approach to the notion of expressive resources is performed in both “input- productions”, used by the

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Esta expresión se conecta –con matices– al concepto “ciclo de protesta” (Tarrow, 1997). Este es entendido en forma general como una fase en la que se verifica la intensificación en la frecuencia e intensidad de los conflictos, así como la innovación en los repertorios, demandas y estrategias asumidas por los actores que participan en las relaciones antagónicas. Asimismo, “focos temporales” remite a la densificación de situaciones conflictuales en contextos de cambio de régimen político; temporalidad de transición que tiende a abrir nuevos escenarios para la actualización de redes conflictuales asociadas a los procesos de reestructuración social iniciados. Así,

groups to give visibility to the conflict. From the qualitative analysis of secondary sources, it analyzes some conflictual episodes featuring the “Coordinadora de Loteos Indexados” of Córdoba City (Argentina) during the first years of the democratic transition. Finally, it concludes holding some connections between visibility and conflictual expressiveness, while addressing not only the form that take the collective actions but also the contested resources, demands, conflictual networks and symbolic valuations that are updated in outsourcing of “a” conflict in the form of protest. Key words: collective actions, social conflict, expressive resources, visibility and conflictual expressiveness.

Introducción Reuniones en la cooperativa barrial, bloqueos de accesos, ollas populares, peñas, marchas, firma de petitorios, huelgas y tomas de edificios son, entre otras, algunas de las modalidades de acciones colectivas puestas “en escena” en el espacio público durante los primeros años de la transición democrática que se inicia en Argentina en 1983. Esta enumeración, plausible de amplificarse conforme se extienda la nómina de actores y demandas que se considere, alude (además de la vuelta al espacio público que posibilita la vigencia del Estado de derecho) a la puesta en juego de modos del decir y del hacer con otros. Modos, quizás no novedosos respecto al período pre-dictadura, pero sí envueltos de una tonalidad particular en el marco de la incipiente “re-apertura” social. Así, el retorno a la democracia, representado de manera primigenia como la “reintroducción” de la política en las vidas cotidianas, aparece como el universal que todo lo configura, articulándose en los conflictos, repertorios de la acción y sensibilidades asociadas a los antagonismos que se actualizan en el espacio de lo público. La redemocratización argentina proporciona muestras de las gradaciones características de toda transición, observable a partir de “focos temporales”1 en los que se concentran las acciones, así como los principales conflictos que se expresan en torno a variados espacios y recursos que “ofrece” la vigencia del Estado de derecho. Siguiendo el pulso de tal reapertura, en la ciudad de Córdoba diversos actores colectivos configuran en clave local demandas que se replican en el ámbito nacional, detectándose una suerte de paridad nacional/provincial en la marca de los conflictos y en los mecanismos de resolución ensayados que se sustentan en la la Argentina de la post-dictadura, signada por el desguace del régimen autoritario y por la incipiente institucionalización del Estado de derecho, enfrenta, entre otros, la intensificación de conflictos ligados a la internacionalización del capital financiero, al endeudamiento externo, a la desocupación, a la caída de los salarios, al déficit habitacional, a la retracción del gasto público, y a la privatización de todo tipo de participación política que trajo consigo la aplicación sistemática del terror, la tortura y la muerte desde 1976.

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referencia explícita a la democracia como “estilo de vida” y “nueva forma de sociabilidad”. Tal es el caso de los episodios conflictuales protagonizados por la Coordinadora de Loteos Indexados (en adelante, CLI). Sobre la base del déficit habitacional imperante, durante la última dictadura (1976-1983) en Argentina se monta un sistema de especulación que, coadyuvado por la sustracción de una importante masa de viviendas del mercado locativo, la ausencia de mecanismos de financiación “racionales”, y la falta de políticas estatales en la materia, eclosiona a principios de la década de 1980 con la vigencia de un particular régimen indexatorio. En efecto, la Circular 1050, emitida por el gobierno de facto en abril de 1980, estableció que las deudas hipotecarias se actualizarán a diario de acuerdo a las tasas de interés vigentes en el mercado. En este contexto, se masificaron los efectos de la “indexación” sobre créditos tomados para la adquisición, construcción o terminación de viviendas, así como para la compra de lotes destinados a la construcción de unidades habitacionales. Tanto el régimen inflacionario reinante como los índices de ajuste aplicados redundaron en beneficios usurarios para los empresarios (por lo general, inmobiliarias de pequeñas dimensiones) al costo de la proliferación de una situación de abuso concreta: “La gente empezaba a pagar, construía algo y luego le quitaban todo”, porque las empresas procuraban recuperar los terrenos para volver a ofertarlos una y otra vez. Una expresión colectiva de esta problemática es la CLI: organización que nucleará a vecinos de diversos barrios de la ciudad y del interior de la provincia de Córdoba “acorralados” por la amenaza de la pérdida de la tierra/vivienda. La historia de la CLI encuentra al menos dos antecedentes inmediatos. Por un lado, el año 1982, cuando un grupo de compradores de terrenos ubicados en barrio Matienzo, comienzan a reunirse para encontrar una solución al problema de las “siderales” deudas hipotecarias que mantienen con una inmobiliaria local. Por el otro, la constitución del Centro de Comunicación Popular y Asesoramiento Legal (CECOPAL) en el año 1984: Organización No Gubernamental (ONG) conformada por abogados y comunicadores sociales pertenecientes al Partido Intransigente que, desde sus inicios, intervendrán en el conflicto planteado por los vecinos de Matienzo y de otros barrios de la ciudad. A principios de 1985, y a instancias del asesoramiento legal brindado por CECOPAL, se constituye la CLI. En términos generales, a lo largo de su historia colectiva, los objetivos organizacionales serán exigir el cumplimiento de la legislación vigente, denunciar prácticas especulativas de las lotedoras y asegurar la propiedad de la tierra/vivienda de los pequeños deudores (Cervio, 2014b).2 Este artículo reflexiona sobre las acciones colectivas y los conflictos sociales, comprendiéndolos como episodios de interpelación de mediano y/o largo alcance que, sea en su latencia o manifestación, revelan los procesos de estructuración social. En primer lugar, se retoman los aportes de Alberto Melucci y Adrián Scribano, y se propone una cuádruple entrada analítica para el estudio de las acciones colectivas y conflictos sociales. Seguidamente, se efectúa una aproximación a la noción de recursos expresivos, 2

Cabe destacar que la CLI será una de las cuatro organizaciones “fundadoras” de la Unión de Organizaciones de Base por los Derechos Sociales (UOBDS) y de la Mesa de Concertación de Políticas Sociales: espacio de diálogo y negociación con el gobierno provincial y municipal que, durante la década del ‘90, llegó a ser referenciado en el orden latinoamericano como una experiencia “original” y “significativa” en términos de la participación activa de sectores pobres organizados en el diseño e implementación de políticas sociales (Mateo, 2000; Thompson, 1995).

en tanto “insumos-producciones” de los que se valen los colectivos para otorgar visibilidad al conflicto. A partir del análisis cualitativo de fuentes secundarias, se recuperan episodios conflictuales protagonizados por la CLI durante los primeros años de la transición democrática. Finalmente, se indagan algunas conexiones entre visibilidad y expresividad conflictual, en tanto dimensiones que posibilitan abordar no solo la forma que revisten las acciones colectivas sino también los bienes disputados, demandas, redes conflictuales y valoraciones simbólicas que se actualizan en la externalización de “un” conflicto bajo la forma de protesta. Acción colectiva y conflicto social: cruces y entramados analíticos En este apartado se explicita de manera sumaria una perspectiva de abordaje posible, retomando la definición de acción colectiva y conflicto social propuesta por Melucci, así como el marco conceptual elaborado por Scribano a propósito de las protestas sociales en Argentina en el contexto de ajuste estructural de los años ’90.3 Esta aproximación conecta los clásicos estudios de acción colectiva con las nociones de conflicto, identidad y valoraciones simbólicas que se entraman tanto en la latencia como en la manifestación de las acciones, en conexión con una sociología de los cuerpos/emociones en contextos urbanos. Desde una perspectiva teórica, las acciones colectivas son prácticas espacialmente estructuradas que, a su vez, inciden sobre el espacio-tiempo en el que se desarrollan y lo resignifican. Definidas de manera primigenia como toda práctica que comporta la participación de al menos dos sujetos para su realización (Schuster, 2005), aquí se suscribe el supuesto teórico de que las protestas no agotan ni coinciden con todas las formas que pueden adquirir las acciones colectivas. De manera general, estas últimas son comprendidas como formas de espacialización de tiempos en las que los sujetos articulan metas, decisiones, inversiones emocionales-afectivas y recursos expresivos en el marco de una relación conflictual operante devenida condición para el surgimiento de ese actuar concertado. Tal como sostiene Melucci (1989, 1996), una de las condiciones básicas de toda acción colectiva es estar precedida y ser presidida por uno o más conflictos. De acuerdo con este autor, el conflicto es “la lucha entablada entre dos o más actores que buscan la apropiación y el control de recursos considerados valiosos” (1996:22). Dichos recursos pueden ser de naturaleza material y/o simbólica, y en las disputas por su apropiación los actores ponen en juego diferentes valoraciones e intereses que pueden coincidir o no con los de sus antagonistas. En esta línea, la naturaleza conflictiva de toda acción colectiva se revela como uno de sus rasgos fundantes; aspecto central si se asume que los diversos significados adquiridos por los conflictos a lo largo del tiempo inciden en la constitución misma de las acciones, pudiendo estas adquirir diversas “formas” e incluso emitir “mensajes” contradictorios. Toda acción colectiva siempre es el resultado de otras anteriores, al tiempo que se convierte en potencialidad para la aparición de nuevas. De esta forma, las ac-

3

Si bien el enfoque de Scribano retoma la teoría de los “Nuevos Movimientos Sociales” propuesta por Melucci, redefine los conceptos fundamentales que atraviesan la noción de acción colectiva bajo el supuesto de que tales movimientos no agotan todas las formas del accionar colectivo y que algunos de sus rasgos son pertinentes para el estudio de las acciones colectivas en general, y de la protestas en particular (Scribano, 1999; 2002).

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ciones colectivas “involucran momentos de latencia y manifestación, haciendo referencia con ello a su potencial o manifiesta visibilidad como resultado de otras acciones colectivas e individuales” (Scribano, 1999: 48). Trasladando este supuesto al contexto cordobés de los primeros años de la transición democrática, puede asumirse que una acción en reclamo por la desindexación de lotes adquiridos mediante la gestión de una cooperativa barrial puede tener alcances diversos que se traducen, por ejemplo, en un “plantón”4 frente a la inmobiliaria que se niega a aplicar la ley que establece que el precio de venta de los lotes adquiridos en cuotas debe ser fijo e inamovible. Este ejemplo ilustra dos procesos que pueden acontecer a partir de la existencia de una acción colectiva particular. En primer lugar, puede ocurrir que un mismo conflicto sea visibilizado por otros actores como “legítimo” y que, por ende, se convierta en condición para el surgimiento de una nueva acción: por ejemplo, la apropiación/réplica de la modalidad “plantón” por múltiples organizaciones que demandan su inclusión en la normativa que regula la compra y venta de tierra. En segundo lugar, la aparición de una acción colectiva afecta los alcances mismos de los conflictos que actualiza con su propia manifestación. Es decir, la puesta en “escena” de un conflicto particular puede tornar visible algún otro que –hasta entonces latente– se anuda al anterior: siguiendo con el ejemplo presentado arriba, los reclamos por la aplicación de la ley que protege a los compradores de lotes pueden originar la aparición de otras múltiples acciones colectivas vinculadas, entre otras, a la estructura de propiedad de la tierra y la vivienda en la Argentina durante los años ’80 del siglo pasado.

sistema desprovisto de los viejos mecanismos de síntesis social (Scribano y Schuster, 2001).

De lo expuesto se desprende que toda acción colectiva está ligada a una red de conflictos. Es decir, las relaciones implicadas en esta siempre remiten a tejidos conflictivos anteriores que, de alguna manera, otorgan sentido a las luchas reivindicativas actuales. Como afirma Scribano: “una red de conflictos da posibilidades de visibilidad a otra red de conflictos que, sumergida o velada, está potencialmente instalada en las relaciones sociales cotidianas” (2003: 121).

En suma, las acciones colectivas devienen complejos entramados simbólicos, afectivos y cognitivos que sustentan (y son configuradas por): a) demandas de visibilidad, b) posicionalidades ligadas a la ruptura-diferenciareconocimiento respecto de los antagonistas y potenciales aliados, c) conexiones con otras redes conflictuales (manifiestas u opacas) y d) mensajes sintomáticos de ausencias hacia la totalidad de lo social. Esta suerte de “estratificación del sentido” alude a la densidad significativa desde donde surgen, se definen y redefinen las acciones colectivas. Sin embargo, el análisis de esta totalidad no basta para comprender los modos de acción y re-acción de los colectivos en su propia trayectoria, pues “la realidad también es porosa o indeterminada, no lineal y tiene ‘pozos’: la porosidad es el componente de la acción por donde surgen la espontaneidad y la desregulación social” (Scribano, 1999:67).

En este contexto, emergen los conceptos de sentido y límites del sistema. En efecto, una de las potencialidades de la acción colectiva radica en su capacidad para otorgar visibilidad al punto hasta donde llegan los mecanismos institucionalizados para la resolución de conflictos. En esta línea, las acciones colectivas son señales o profetas (al decir de Melucci) de los grandes dilemas que atraviesan a la sociedad en un tiempo-espacio dado, y que, en el caso particular que ocupa a este escrito, se traducen en las fuertes tensiones estructurales que acompañan/enuncian/encarnan las disputas por el “acceso a la ciudad”5 protagonizadas por sujetos asediados por la amenaza de la pérdida de su tierra/vivienda.

En conexión con lo anterior, en el transcurso de la acción junto a otros, los actores realizan inversiones emocionales y afectivas a través de las cuales se reconocen y son reconocidos como miembros de un “nosotros”. Melucci define a la identidad colectiva como “una definición compartida e interactiva, producida por varios individuos (o grupos a un nivel más complejo) que está relacionada con las orientaciones de la acción y con el campo de oportunidades y constricciones en la que ésta tiene lugar” (Laraña y Gusfield, 1994: 117). Se trata de un proceso interactivo porque implica la negociación y la articulación entre “las metas de sus acciones, los medios que deben ser utilizados y el ambiente dentro del cual sus acciones tienen lugar” (Melucci, 1989: 24). En este sentido, la identidad colectiva –en tanto proceso que involucra el intercambio, la negociación, el conflicto y la decisión– implica la formulación de un esquema de significados compartido que anuda metas, sentidos y ambiente. Por otra parte, pero vinculado con lo anterior, en la constitución de la acción colectiva se produce una estrecha y mutuamente referida relación entre identidad individual y colectiva. En esta línea, los mensajes de las acciones operan como puentes que lían demandas de subjetividad –por el lado de la identidad personal– con demandas de visibilidad –por el lado de la identidad colectiva–. Y es en este sentido que los mensajes de las acciones colectivas asumen su doble tarea profética e identitaria (Melucci, 1994, 1996).

Retomando lo expresado hasta aquí, al menos cuatro dimensiones adquieren relevancia para el análisis de las acciones colectivas y conflictos sociales en sus conexiones con los procesos de estructuración social: A.

Retomando lo anterior, se sostiene que, a partir de su naturaleza conflictiva, las acciones colectivas devienen síntomas de los procesos de estructuración social, mensajes de la redefinición de los límites de compatibilidad sistémica, y ausencias, pues señalan los hiatos, las fallas y fisuras de un 4

En el marco de las protestas protagonizadas por la CLI, los “plantones” fueron uno de sus repertorios de acción más característicos. Se trataba de concentraciones frente a las puertas de las empresas inmobiliarias que portaban carteles y hacían ruido con diversos objetos, y entonaban cánticos alusivos al conflicto en cuestión (Cervio, 2014b). 5 Si bien los incluye, este concepto no se limita a los conflictos sociales vinculados a la distribución y apropiación diferencial de los bienes y servicios urbanos disponibles en un enclave tiempo-espacio particular. Tal como se utiliza en este escrito, el “acceso a la ciudad” alude al proyecto teórico y a la vez político presentado por Henri

Bienes en disputa. En el marco de la relación conflictual que supone toda acción colectiva, los bienes en cuestión pueden ser definidos como objetos “apropiables” y “apropiados”. El primer calificativo alude a las posibilidades de que los recursos disputados sean acu-

Lefebvre (1978) para quien –“revolución urbana” mediante– la ciudad debe ser reapropiada por sus habitantes en tanto obra de arte. Según este autor, el “derecho a la obra” –definido como la participación activa de los sujetos en la creación de la ciudad– junto al “derecho a la apropiación” –que se aleja de la tiranía de la propiedad privada– se articulan en la forma superior de todos los derechos: el derecho a la ciudad. Este se vincula en forma genérica con la “accesibilidad”, en tanto refiere a la convivencia de los ciudadanos con equivalente acceso a los derechos.

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mulados; es decir, que entren a jugar el juego de la apropiación diferencial que supone la posición y condición de clase de los contendientes. En esta línea, la posibilidad de que un bien sea percibido como “apropiable” está en relación directa con la disponibilidad energética y corporal de los sujetos, es decir, con la posibilidad más primigenia de disponer de su propio cuerpo y de su propia presencia en el marco de la geometría clasista que soporta y estructura (a) la acumulación capitalista (Scribano, 2009). Por su parte, el carácter “apropiado” de un bien remite a una suerte de “deber ser social” dependiente del carácter indexical de la estructura, procesos y efectos de dominación. En efecto, que un colectivo obtenga “apropiadamente” un bien alude a una clase de apropiación que, visualizada como legítima/adecuada en nombre de los “derechos” o la “necesidad”, ocluye la naturaleza de una apropiación que no puede ser sino diferencial –y conectada a la incorrección que pesa sobre los excluidos de reclamar por su propia exclusión– en el marco de la liturgia capitalista. B.

C.

Demandas. Entendidas como los reclamos que reivindican los actores y que portan los conflictos que subyacen y constituyen a las acciones colectivas, las demandas de participación en el proceso de apropiación de un recurso considerado valioso comporta una valorización del bien que puede provenir de sus cualidades para la reproducción material y energética de los cuerpos, de su peso simbólico, o de otros mecanismos sociales que conviertan a la producción, acumulación y distribución de dichos recursos en un problema colectivo. Asimismo, las demandas plurales, y en muchas ocasiones contradictorias, que sostienen las acciones colectivas, se anudan en un “campo conflictual” –estructurado relacionalmente– que opera como límite de la acción pero también como horizonte de su génesis, marcando de este modo una procesualidad en las demandas acompasada con la historia del colectivo. Redes conflictuales. Señalan la historicidad del conflicto, posibilitando observar reticularmente las situaciones conflictivas que lo antecedieron en su génesis. Como se afirmara, las redes de conflictos que preceden y subyacen a toda acción colectiva actúan en el tiempo redefiniendo las posiciones-disposiciones de los sujetos, las valoraciones imputadas, las demandas y los antagonismos. La potencia analítica de este concepto radica en el hecho de que no solo hace referencia a una acción que es concreta, individual y que puede identificarse en un continnum tiempo-espacio, sino que, al mismo tiempo, remite a una matriz conflictual más amplia. Es decir, que dos acciones varíen en su forma, en su estilo de visibilidad e incluso en el conflicto “aparente” que les da sentido, no implica necesariamente una distinción absoluta, pues pueden verse incluidas en una misma matriz estructural que las identifica en tanto portadoras de un sentido unificado en torno a una red de conflicto de largo o mediano alcance. Por su parte, los múltiples conflictos anudados en una acción particular soportan (y son soportados por) entramados de sentidos (Scribano, 1999; Melucci, 1989, 1996). Dicho tejido significativo no solo sustenta y opera en las demandas de visibilidad encarnadas por el colectivo como tal sino que, al enlazar las efectivas inversiones emocionales realizadas por los contendientes, también está comprometido en el complejo proceso de configuración y reconfiguración identitaria individual y colectiva.

D.

Valoraciones simbólicas. Aluden a los marcos de sentido que configuran la densidad significativa y afectiva de todo proceso conflictual. Como se afirmara, la constitución de un colectivo implica apuestas emocionales que de alguna manera potencian el cruce entre lo colectivo y los procesos identitarios comprometidos en la constitución del sí-mismo (Melucci, 1989, 1996, 1994). Las estructuras cognitivas elaboradas por los sujetos para conocer el mundo son estructuras incorporadas bajo la forma de oposiciones binarias. Así, la visión del mundo devenida di-visión (sensu Bourdieu) tiene su anclaje en el plexo de valoraciones diferenciales (clasistas) que ponen en juego los sujetos sobre un bien en disputa. Los mecanismos de clasificación y apreciación del mundo se conectan con la posibilidad de los sujetos de disponer de su propia presencia (geometría de los cuerpos) y de su propia acción (gramática de las acciones) (Scribano, 2009). En otras palabras, la diversidad de valoraciones que portan los contendientes de la relación conflictual está sujeta al juego de posicionesdisposiciones que supone la geometría clasista que instaura la propia expansión del capital. Estos aspectos refieren mutuamente al quantum de energía corporal y social disponible para invertir en la disputa por la apropiación del bien en cuestión, así como a la línea divisoria entre los estados del sentir y del hacer “legítimos” y/o “abyectos” que consagra la situación de dominación (Scribano y Cervio, 2010).

Los recursos expresivos como “insumo-producciones” colectivas. El caso de la “Marcha de las Antorchas” de la CLI, durante los años ‘80 Ahora bien, ¿de qué manera se “comunica” el sentido de las acciones colectivas? En principio, la forma que reviste la acción ya es un mensaje, pues alude a la relación existente entre sujetos, espacios, discurso y sentido (Scribano, 2002). Uno de los indicadores conceptuales de la forma son los recursos expresivos utilizados y seleccionados por los colectivos en tanto complejos simbólicos y materiales mediadores de aquel “nosotros” construido-compartido. Son recursos expresivos los cánticos, las pancartas, los accesorios que acompañan la movilización, las huelgas de hambre, las manifestaciones estruendosas, las marchas de silencio, etc. El uso, la selección y el diseño de estos recursos son prácticas que marcan identitariamente al colectivo, pues devienen mecanismos para la transmisión de mensajes significativos no solo al interior del mismo (“nosotros”), sino también hacia los antagonistas (marcas de diferencia-ruptura) y hacia los potenciales aliados (adhesión futura). De este modo, los recursos expresivos son simultáneamente vehículos de sentido y mensajes con sentido, pues anudan las efectivas inversiones emocionales realizadas por los actores, las estrategias que se dan a sí mismos para entrar en el juego de la visibilidad-invisibilidad, y los marcos de significados compartidos-operantes desde la propia definición identitaria (Scribano y Cabral, 2009). Las puestas en (la) escena pública de demandas y redes conflictuales que se actualizan en la externalización del conflicto, implican un instante de interpelación de las audiencias a través de la selección y elaboración de recursos expresivos. Siguiendo a Scribano, estos últimos pueden conceptualizarse como: “Un objeto textual que permite delimitar, construir y distribuir socialmente el sentido de la acción. Los recursos expresivos se construyen y utilizan

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como productos de sentido y son, a la vez, sentido-en-producción. Son recursos en tanto resultados y también en tanto insumos. Desde la perspectiva de los insumos, los recursos son seleccionados y usados resignificando su posición original en una trama de significados determinada. Desde la perspectiva de resultados, los recursos se ven tamizados por un proceso de producción significativa que deviene en utilización ‘novedosa’” (Scribano, 2003: 125). De acuerdo con esta definición, los recursos expresivos operan en un doble sentido: por un lado, otorgan visibilidad al conflicto y presentifican la densidad significativa desde donde surgen, se definen y re-definen las acciones colectivas (“productos de sentido”). Por el otro, instauran una suerte de “comunicación” simbólica y a la vez material con audiencias reales y potenciales que se posicionan en carácter de aliados o de antagonistas del conflicto en cuestión (“sentidos en producción”). En esta doble operación radica la potencia de estos recursos como analizadores estratégicos, pues al condensar el actuar/sentir de los sujetos, se torsionan con la forma de la acción colectiva y con las valoraciones simbólicas imputadas por los contendientes al bien que es objeto de la disputa. Recuperando algunos episodios conflictuales protagonizados en Córdoba por la CLI, la llamada “Marcha de las Antorchas” deviene sintomática de los procesos de estructuración social vigentes en los años ‘80 que se develan a través de las prácticas de este actor local.6 A lo largo de su historia como colectivo, la CLI efectuará dos manifestaciones de este tipo (abril de 1986 y septiembre 1988). Descriptivamente, la protesta consiste en la movilización de deudores indexados por las calles céntricas de la ciudad portando antorchas individuales (de plástico) y pancartas (de tela y cartón) en las que se enuncian sus principales demandas: cumplimiento de las leyes, respuestas de las autoridades competentes y acuerdos “justos” con las inmobiliarias. Según los manifestantes, “la luz de las antorchas que llevamos simboliza nuestra esperanza de una solución justa y sensible, porque no queremos que se nos regale nada; solo pretendemos pagar un precio justo” (La Voz del Interior, 23/04/1986). Reparando en los testimonios de algunos integrantes de la CLI,7 la “Marcha de las Antorchas” resignificaba el tiempo de la lucha colectiva emprendida años atrás, materializando públicamente el conflicto y, en muchos casos, percibiéndola como la primera acción colectiva que lograba “ganar” las calles de Córdoba. Esta suerte de “primer premio” atribuido por la organización a la Marcha se fundamentaba, especialmente, en la concurrencia masiva, en la creatividad invertida, en la visibilidad que tomó el conflicto, en la disciplina imperante entre los manifestantes y en el impacto de la protesta sobre los antagonistas directos. “En la primera marcha logramos reunir cinco cuadras de personas y fue la mejor manifestación que tuvo Córdoba. Ponía la piel de gallina ver toda la gente luchando por lo mismo. Y tuvo efectos importantes porque con ello el problema de los lotes indexados se conoció mucho más. Las loteadoras 6

Éste y otros episodios conflictuales protagonizados por la CLI en su lucha por la desindexación de créditos hipotecarios fueron analizados en Cervio, 2014b. 7 Los relatos que se reproducen a continuación fueron extraídos de la publicación CECOPAL, 1990. En el marco de este escrito, y dada la temporalidad del caso estudiado, los recursos expresivos que acompañaron y configuraron la “Marcha de las Antorchas” fueron reconstruidos como mediaciones observacionales interpuestas por las fuentes secundarias a las que se tuvo acceso. El origen de estos insumos empíricos –asumido como parte de las limitaciones que trae consigo el abordaje de una

se molestaron bastante porque no les gustaba ver su nombre paseando sobre un cartel por toda la avenida” (José, 53 años). “Estuvimos más de tres meses para organizar la primera marcha (…) Teníamos que definir de qué manera íbamos a marchar y, al final, decidimos ir en fila india, uno atrás del otro, con una antorcha en la mano. Había instrucciones precisas a cumplir: no hacer lío y, si alguien provocaba, no responder” (Gladys, 34 años). “(…) nos juntamos en la Plaza Colón y comenzamos a preparar los carteles, pegarles los palos y armar todo. Me acuerdo de un cartel lindísimo que habían hecho los de Villa Saldán y decía ‘Vampiros de la tierra’, con un dibujo hermoso pintado sobre la tela” (Magalí, 25 años). Tal como se desprende de los testimonios seleccionados, en la “Marcha de las Antorchas” la creatividad y el orden se anudaban dando lugar a un tipo de respuesta colectiva que se reconocía efectiva, en términos de sus resultados, y diferencial respecto de la violencia que los “indexados” percibían en sus antagonistas directos. Particularmente, la imagen del vampiro o “depredador chupasangre” que operaba como trasposición metafórica del accionar “violento” y “parasitario” de las inmobiliarias, ocupaba un lugar central en la estética de las protestas. Así, la presencia de carteles con imágenes “monstruosas”, junto a consignas que sintetizaban los abusos de los que los manifestantes se reconocían “víctimas”, contrastaban con la creatividad y el carácter pacífico que el colectivo materializaba en sus presentaciones públicas como rasgos de diferenciación hacia el exterior, los cuales, además, demandaban para su consecución un trabajo organizativo extra (elaboración de pancartas y banderas, diseño de estrategias del cuidado para las movilizaciones, etc.). La búsqueda sistemática del “orden en la disrupción” (marchando ordenada y pacíficamente por las calles de la ciudad) es una característica distintiva de la CLI. Esta “protesta ordenada” –“por el medio de las avenidas para no cortar el tráfico”, “en fila india” y “sin necesidad de policías”– era percibida por la organización como un modo de ganar visibilidad justamente marcando la diferencia con otras protestas y otros protestantes. En tanto recurso expresivo y modalidad de acción, puede afirmarse que la distinción identidaria que se entramaba en el juego de la creatividad-orden operaba como un mensaje dirigido tanto a los antagonistas como a los potenciales aliados (opinión pública, medios de prensa, otros deudores afectados por la indexación, etc.) en pos de estructurar una presencia colectiva que, además de ser eficaz en términos de sus resultados concretos, lograra ser “bien vista” ante la mirada de los otros. En suma, la búsqueda deliberada del orden en la disrupción que caracteriza al accionar más confrontativo de la CLI, incluso cuando la indignación es una sensación manifiesta, contrasta (o busca hacerlo) con las distintas formas de violencia que el colectivo atribuye a sus antagonistas, especial-

acción colectiva ocurrida hace tres décadas, y hasta el momento poco estudiada– supuso a lo largo del análisis ejercer una vigilancia analítica respecto de la selección, registro y construcción efectuada por dichas fuentes al momento de observar, registrar y comunicar socialmente los episodios conflictuales. Por razones de espacio, queda para futuros trabajos establecer una discusión metodológica y epistemológica sobre las limitaciones y potencialidades que reviste el análisis de los recursos expresivos involucrados en el accionar colectivo tomando como insumos registros secundarios.

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mente las inmobiliarias (“vampiros de la tierra”). Así, “exigir creativa y ordenadamente” (con antorchas y carteles vistosos, respetando el tráfico, sin presencia policial, etc.) es la alternativa diseñada para confrontar en la distancia/distinción respecto a otros (más violentos). Al mismo tiempo, esta modalidad de acción vuelta recurso expresivo escenificaría ante los ojos públicos la capacidad del colectivo para conducir “protestas ordenadas”, cumpliendo de alguna manera con el dictum de la pulcritud que sentenciaba la ciudad de la temprana democracia.8

Conclusiones-discusión Tal como ha afirmado Melucci, la acción colectiva implica y es el resultado de procesos de interacción, negociación y conflicto. Es la resultante de metas, recursos y límites puestos en juego por los actores a la hora de orientar su acción, definiendo cognitiva y afectivamente el campo de oportunidades y restricciones existentes para la misma. Atendiendo a su naturaleza conflictiva, toda acción colectiva es precedida y presidida por uno o más conflictos que, ocluidos o manifiestos, advienen condiciones de posibilidad para la producción-reproducción de las primeras. Desde esta perspectiva, en este escrito se sintetizaron (propositivamente) cuatro dimensiones que adquieren relevancia para el análisis de las acciones colectivas y conflictos sociales en sus conexiones con los procesos de estructuración social: bienes en disputa, demandas, redes conflictuales y valoraciones simbólicas. Partiendo del supuesto teórico de que es posible identificar los procesos de estructuración social a partir del análisis de los conflictos que tienen lugar en una coordenada tiempo-espacio dada, la indagación de las construcciones simbólicas, afectivas y cognitivas involucradas en procesos colectivos revela una pista interesante. En efecto, los conflictos y entramados significativos que subyacen a las acciones colectivas permiten visualizar una compleja red conflictual que no sólo activa las aludidas acciones, sino que, fundamentalmente, otorga visibilidad a un particular tejido de sentidos que se actualiza en los rasgos expresivos que adquieren los conflictos. Tal como intentó mostrarse a partir del análisis de la “Marcha de las Antorchas” protagonizada en Córdoba por la CLI, sea en carácter de protagonistas, aliados o antagonistas, los sujetos de la acción colectiva se inscriben en el juego relacional entre desigualdad y diferencia que suponen las posiciones y condiciones de clases que soportan (y son soportadas por) las valoraciones diferenciales respecto al bien disputado. En términos generales, los recursos expresivos elaborados y vehiculizados en una acción particular son misivas hacia el interior del colectivo, pero también hacia los contendientes y aliados (reales o potenciales), creando por esa vía espacios de consenso así como futuras audiencias. En el marco de los procesos de reconocimiento y hetero-reconocimiento puestos en juego en el accionar junto a otros, estos recursos expresivos se actualizan como marcas identitarias que los miembros de un colectivo se dan a sí mismos en la práctica relacional y siempre conflictiva que supone la apropiación (diferencial) de bienes considerados valiosos. En esta línea, los mensajes de la acción no se agotan en la definición del sujeto antagónico (en el caso estudiado, los “vampiros de la tierra”), sino que colaboran en la reconstrucción de ámbitos de entendimiento que favorezcan la generación

8

En otro lugar (Cervio, 2014a) se reconstruyeron las “imágenes oficiales” que estructuraron el ordenamiento urbano cordobés durante los primeros años de la tran-

de consensos extra-colectivos. Por otra parte, en tanto mensajes, las acciones colectivas se vinculan con las demandas de subjetividad (identidad individual) y de visibilidad (identidad colectiva), emergiendo como posibilidad intersubjetiva para reconstruir lazos, resignificar trayectorias y señalar los límites de compatibilidad sistémica. En el caso analizado, la “efectividad” de la acción parece residir en el diseño e implementación de intervenciones que conectan la visibilidad colectiva con una particular expresividad conflictual. Así, la construcción de un reclamo, la identificación de los antagonistas, la búsqueda de aliados y la definición de las modalidades de acción no solo allanan el camino para el logro de respuestas concretas, sino que gradualmente se constituyen (y son percibidos) como recursos para la consolidación interna del colectivo, en términos de la adquisición de herramientas, destrezas y capacidades diversas. Este aprender-haciendo se articula con la forma misma de las acciones y con los rasgos expresivos que adquiere el conflicto escenificado, emergiendo desde allí una valoración simbólica particular que vincula el afianzamiento como colectivo con una defensa de la propiedad de la tierra/vivienda colectivamente a-preciada desde el orden y la creatividad. Sea marchando por las calles céntricas, efectuando “plantones” frente a los domicilios comerciales de las inmobiliarias, o bien acudiendo a instancias de negociación con autoridades y/o firmas loteadoras, la búsqueda sistemática del “orden” y la exhibición de recursos “creativos” es una característica distintiva de la CLI. Este orden-creativo, que impera en las acciones orientadas al acceso seguro y efectivo de la tierra/vivienda, opera como un mensaje dirigido tanto a los antagonistas como a los potenciales aliados en pos de estructurar una presencia colectiva que, además de ser eficaz en términos de sus resultados, sea “bien vista” ante la mirada de los otros de (en) la ciudad. De este modo, el orden-creativo que domina en la “Marcha de las Antorchas” comunicaría un particular sentido atravesado por lo que es “políticamente correcto” hacer/desear/pedir (y cómo hacerlo públicamente) para mitigar/invertir las condiciones estructurales que reproducen entre “los indexados” el acceso diferencial (clasista) a la tierra, a la vivienda y, por ello, a la ciudad en general. Acceso que, desde la óptica de la CLI, se percibiría viable/posible mediante el cumplimiento de al menos dos condiciones: por un lado, la coordinación de esfuerzos individuales en el marco de un accionar colectivo que se consolide con el paso del tiempo y con el valor de la experiencia acumulada y, por el otro, haciendo de la creatividad y el orden (en la disrupción) un plus que permita ganar visibilidad ante los ojos públicos, sin por ello transgredir el imperativo de la pulcritud consagrado por una ciudad que recientemente ha recuperado la democracia.

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Sofando Chesterton, el filósofo de la calle Fleet Chesterton, the philosopher of Fleet Street Santiago Argüello (1975, argentino, Conicet-Universidad de Mendoza, Argentina) santiagoycelina@gmail.com

Resumen

Introducción

El presente trabajo tiene por objeto llamar la atención sobre la relevancia metafísica de una figura literaria de la época eduardiana, Gilbert K. Chesterton. El estudio se divide en tres partes. En la primera, se coloca a dicha figura en su contexto histórico, evocando la naturaleza de su labor de escritor a partir de su principal oficio, el periodismo. Una vez reconocida la variedad de rasgos de su obra, en la segunda parte, el argumento se focaliza en la necesidad de destacar la importancia que Chesterton concede al rol de la razón teórica; en relación a ello, Chesterton va a sostener que el pragmatismo es poco práctico, y que lo que necesita el mundo moderno, para resolver sus problemas, es del pensamiento metafísico. En tercer y último lugar, se indaga en torno a la existencia y calidad de inteligencia metafísica cultivada en la misma obra chestertoniana, poniendo a prueba, así, la verosimilitud de su defensa de la filosofía. Para ello se escoge su libro Orthodoxy, en cuyo examen se registra una profunda exposición de la metafísica modal, esto es, de la necesidad condicional. De este modo, a partir de la obra de Chesterton, un periodista sin educación universitaria, es posible observar que el genuino sentido común es aquel capaz de cristalizar en el cultivo de la metafísica.

La figura del escritor inglés Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), de la época eduardiana, esto es, inmediatamente posterior a la gran era victoriana, no es la de un personaje que despierta atractivo solamente en virtud de sus dotes intelectuales, sino, de modo más básico, por su especial encanto humano. Y esto, porque, al internarse uno en la lectura de sus obras, descubre que el origen de donde han surgido las palabras e ideas allí exhibidas, no solo es una cabeza, sino fundamentalmente una persona. Más aun, una persona de la calle. De la calle Fleet.

Palabras clave: Chesterton, metafísica, razón teórica, sentido común. Recibido: 03-11-2015 → Aceptado: 18-01-2016

Abstract The present study aims for attract attention on the metaphysical meaning of the works by Gilbert K. Chesterton, a literary figure of the Edwardian era. This research is divided into three parts: first, the writer is placed within his historical context, along with the nature of his work of journalist. After recognizing the varieties of Chesterton’s work, in the second part, the argument focuses on the importance that Chesterton gives to the role of theoretical reason; in relation to this, he claims that Pragmatism is not practical enough, and what the modern world needs is metaphysical thought in order to solve its problems. Thirdly, the paper looks for the existence and quality of Metaphysics within the same Chesterton’s work. For this, we pick up Orthodoxy, and in testing it we find a profound teaching about modal metaphysics, that is, about conditional necessity. Thus, from the work of Chesterton, a journalist without university education, it is possible to observe that a genuine common sense is that which is able to bear fruit of metaphysical thought. Key words: Chesterton, Common Sense, Metaphysics, Theoretical Reason.

Esta calle londinense no es una excepción a la regla del frenético cambio sufrido en el siglo XX en las grandes ciudades de Europa. Cualquiera que visite hoy día Londres y camine por Fleet Street, difícilmente hallará lo que es capaz de imaginar al ser transportado allí por las descripciones contenidas en el capítulo VIII de la Autobiography de Chesterton: “Figures in Fleet Street” (siluetas y/o personajes de Fleet Street). Por aquellos años, la calle estaba atestada de periódicos, empresas gráficas, editoriales, pubs y cafés: era “la Calle del Accidente, o la Calle de la Aventura” (Chesterton: 2003, 209). Actualmente, la prensa es un negocio seguro y burgués, y hasta el fantasma de lo que fuera en aquellos años, se hace difícil de presentir. Desde luego, su actual estado no es algo reciente; el mismo Chesterton incluso, al final de sus días, ya empezó a ser testigo del proceso de evanescencia de aquel sabor a peripecia que le fuera característico: “yo pertenecía a la vieja vida bohemia de Fleet Street, destruida desde entonces no por un idealismo del desapego, sino por el materialismo del sistema. Años después, el propietario de un periódico me aseguró que era una calumnia contra periodismo contar, durante toda la noche, todas aquellas historias de tabernas y periodistas andrajosos, trabajo y juerga al azar. «Ahora, la oficina de un periódico es exactamente igual a cualquier otra oficina», dijo con una sonrisa radiante, a lo que yo asentí con un gruñido. (…) El propietario del periódico tenía toda la razón en lo que decía: el periodismo se lleva ahora como cualquier otro negocio. Se dirige con la misma tranquilidad, sobriedad y sensatez que la oficina de un prestamista o de un financiero moderadamente fraudulento” (2003, 210-212). Cuando el periodismo era una filosofía Antes de que la prensa se esfumara definitivamente de la calle Fleet (cosa que terminó de suceder en los años 1980), Chesterton llegó a ser una de aquellas tantas personalidades que le dieron vida. Él se debía a esa calle y dicha calle le debía un pedazo de su personalidad a Chesterton. Es preciso resaltar este punto: la vida de Chesterton fue especialmente inglesa, tanto como la vida de la calle Fleet, en la que él ejerció su profesión habitual de periodista (journalist). Con todo, si la personalidad de Chesterton consigue todavía hoy en día despertar interés mundial, es porque posee algo que excede todas aquellas particularidades históricas del carácter inglés de la época eduardiana, lo mismo que la calle. Efectivamente, aun en medio de aquellas circunstancias característicamente bohemias, esa calle particular tenía algo de universal. Y era la naturaleza filosófica de sus inteligencias,

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particularmente la de Chesterton. Esto puede ilustrarse de modo simple al observar el tenor de las reflexiones y discusiones que allí tenían lugar. Una de las siluetas que Chesterton coloca sobre el fondo de Fleet Street es la de su amigo Johnston Stephen, de quien recuerda que “cuando le preguntaron si la Iglesia no era corrupta y pedía a gritos la Reforma, respondió con una cordialidad desconcertante: «¿Y quién lo duda? ¡Qué espantosa debió de ser la corrupción para tolerar durante tanto tiempo a tres curas católicos como Knox, Calvino y Lutero!»” (Chesterton: 2003, 213). Y en la relación de amistad que mantuviera con Stephen, es imposible ocultar la inteligencia de su propia silueta. Hablando de las dificultades que le confesara Stephen para creer en la existencia de Dios, Chesterton relata: Stephen “se sintió profundamente satisfecho cuando le dije que los auténticos católicos son lo bastante inteligentes como para tener aquellas mismas dificultades y que santo Tomás de Aquino empieza su argumentación diciendo: «¿Hay Dios? Aparentemente, no»” (Chesterton: 2003, 213). La figura de Chesterton se confunde de algún modo con el paisaje de Fleet Street; aunque no es de extrañar que del paisaje no haya quedado prácticamente nada y la imagen del personaje, en cambio, haya no solo subsistido, sino, más aún, crecido. Esto no es casual. Las cosas inanimadas son de naturaleza contingente y caduca; los seres racionales, por su parte, cambian también, pero no para morir sino para vivir en la memoria e imitación del resto de los mortales inteligentes. Efectivamente, la inteligencia de Chesterton no solo está aún viva, sino que está más viva que nunca. Y el ensayo de la mostración de esto, aunque sea de modo sintético, es lo que me propongo a continuación. ¿A qué se debe la naturaleza universal de su inteligencia? A pesar de su apariencia esteticista (la de un mero juego con las palabras, o una mera ocupación artística y humorística), periodística (la de una simple discusión dispersa con todo el mundo y sobre cualquier tema), de crítico de la cultura (la de una exclusiva exhibición de erudición), de psicólogo o hagiógrafo (la de una observación de vidas notables o santas), o de sage writer (la de una unilateral preocupación histórico-social), la inteligencia de Chesterton es en el fondo la de un filósofo en el estricto sentido de la palabra, esto es, la de un metafísico; y algunos dijeron incluso que fuera la de un teólogo1. Su profundidad metafísica equivale a su contacto con la realidad en su más honda radicalidad [el ens commune o actus essendi del pensamiento medieval: Herrera (2015)] y una vívida expresión de este. Por supuesto, Chesterton también es todo aquello que se ha mencionado; pero es mucho más que eso; y lo es debido a que la verdad presente en su obra, más que en su coherencia lógica, reside en su expresión de la verdad en tanto realidad ideal (Argüello: 2010). Ahora bien, el modo de comunicar ese contacto suyo con la realidad se realiza a través de diversas vías narrativas, entre las cuales podría decirse que una –la periodística– es la que destaca sobre el resto, por su mayor presencia y porque de algún modo en esta se van condensando las demás. Además del artículo de periódico, en su obra aparece, pues, la poesía, la novela, la crónica de viaje, la crítica literaria y cultural, y

1

“Gilson remarked that Chesterton was «one of the deepest thinkers who ever existed»; less known, however, is his comment, made years later, on the value of «every bit and parcel» of Chesterton’s writing, and his recognition of Chesterton’s pre-eminence as a religious thinker: «Here in Toronto [a saber, en el Pontifical Institute of Mediaeval Studies] we value him first of all as a theologian»” (Boyd: 2004; cfr. Lonergan: 2004). 2 Todo ello puede constatarse a través de las Collected Works of G.K. Chesterton que la editorial Ignatius Press de San Francisco (USA) viene publicando desde 1986 bajo

el ensayo sobre diversas materias, a saber, historia, cuestión social, biografía, ciencia, filosofía y teología; estas últimas dos tanto en su vertiente teórica como práctica2. Necesidad de la metafísica para simplificar la vida práctica Los ensayos de carácter puramente teórico no son los que abundan en la obra de Chesterton. En efecto, como se dijo recién, la expresión de su pensamiento suele combinar, incluso a veces en un mismo texto, registros narrativos variados, siendo predominante entre ellos el de la forma periodística. Sin embargo, hay al menos cuatro ensayos en cuyo discurso prevalece el discurso de la razón teórica. Tales son The Blatchford Controversies (1903-1904), Heretics (1905), Orthodoxy (1908), The Everlasting Man (1925). Estos ensayos, que podrían calificarse de carácter predominantemente metafísico, son de importancia decisiva para comprender de forma cabal el conjunto entero de la abigarrada y florida producción chestertoniana. En efecto, tal como se constata al comienzo del más importante de ellos, Ortodoxia, Chesterton (2000: 3) expone allí su “teoría cósmica”, esto es, su “filosofía”; o más bien, como él mismo aclara, la filosofía que, inventada por Dios y la humanidad, lo hizo a él (it made me). Ahora bien, ¿qué entiende Chesterton por razón teórica, es decir, por filosofía? En más de una ocasión, él define ‘filosofía’ en contraste con la mera practicidad, esto es, el pragmatismo, el cual, según él, constituye una filosofía (inventada en la Modernidad) para intentar desbancar la filosofía en sentido propio, que es el modo de ejercitar el pensamiento en sentido clásico. Para examinar este asunto, tómese por caso su artículo que lleva el sugerente título de “El restablecimiento de la filosofía: ¿por qué?” (The Revival of Philosophy –Why?). Chesterton (1996: 72) afirma allí: “a menos que un hombre tenga una filosofía (a philosophy), le ocurrirán cosas, ciertamente, horribles (horrible things). Será práctico (practical), progresista (progressive); cultivará la eficiencia; confiará en la evolución; realizará el trabajo que tenga más a mano (the work that lies nearest); se dedicará a los hechos, no a las palabras (deeds, not words)”. Es digno de notar que si, según citábamos líneas atrás, en Ortodoxia decía que la filosofía que allí iba a exponer no era estrictamente suya, aquí Chesterton (1996: 72) remarca la perentoriedad de que cada persona humana cuente con su propia filosofía; pues, en caso de no tenerla, será incluso peor que una bestia bruta (brute beast): “un hombre que se niega a tener su propia filosofía no tendrá siquiera las ventajas de una bestia bruta, que vive según su instinto”. Y esto porque será una suerte de esclavo dependiente del pensamiento de otro, heredado de forma necesariamente incompleta: “solo tendrá los restos usados de la filosofía de otro”. En síntesis: pragmatismo, como la anti-filosofía, es sinónimo de búsqueda de la eficiencia inmediata –el corto plazo– en relación exclusiva a las cosas tangibles –materialismo– motivada por una dependencia quasi inhumana del pensamiento otro, que es asumido de forma fragmentaria y distorsio-

la dirección editorial general de George J. Marlin, Richard P. Rabatin y John L. Swan. El total de los volúmenes proyectados para esta recopilación es de 44; hasta el momento se han publicado 29, el último de los cuales es el vol. XXXVII, editado en 2012 (se trata del último de los once vols. dedicados a los artículos que Chesterton publicara de forma semanal e ininterrumpida, durante más de treinta años, en The London Illustrated News).

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nada. Tal estado mental provoca una tendencia a lo impersonal y la esclavitud. Filosofía, en cambio, es justamente el estado contrario: búsqueda auténticamente individual de un fin integral, la cual, tomando en cuenta tanto las cosas humanas como las divinas (res humanae et divinae) –humanismo abierto a la trascendencia divina–, tiende a consolidarse en una unidad personal y tiene como fruto la libertad. El asunto es que, según Chesterton, ese pragmatismo es realmente poco práctico. Pretender abocarse directamente a los hechos por mor de eludir la supuesta complicación inherente a las palabras de un pensamiento elaborado, no hace sino enmarañar mucho más las cosas. Las profesiones que se suponen simplifican la mirada a la realidad, esto es, la política y el periodismo, en verdad “son mucho más complicadas que cualquier página de metafísica medieval” (1996, 72). La inteligencia del político o el periodista que vive el día a día “tiene dos o tres diferentes motivos al mismo tiempo y no distingue entre ellos” (Chesterton: 1996, 73). Y de esta confusión de ideas es difícil acertar en el blanco con la acción que se siga de ellas. La conexión entre esa inmediatez pragmatista y la falta de libertad de pensamiento estriba en el hecho de que el hombre que vive del modo cortoplacista aludido; es imposible que tenga dominio pleno de sus propias ideas, esto es, que sea consciente de la finalidad de aquello que piensa: pues si “en unos pocos y afortunados casos probablemente sepa lo que quiere, como lo sabe un perro o un niño de dos años, ni aun entonces sabe para qué lo quiere” (Chesterton: 1996, 73). En definitiva, eso es filosofía: lograr ser consciente no solo del estado actual de las cosas, sino del fin al que las mismas deben tender. Y tal cosa es filosofía, puesto que eso es reflexión en el sentido más acabado del término, a saber, “pensamiento que ha sido pensado. (...) El hombre siempre examina todo a través de algo. La cuestión aquí es saber si alguien examinó, alguna vez, el examen” (Chesterton: 1996, 73). Cuando alguien no reflexiona, realmente no piensa; y el que no piensa, se maneja no ya a nivel de los juicios, sino de los prejuicios. Esta persona no es capaz de dominar lo que dice, esto es, no posee plena comprensión formal de sus palabras; o, lo que es igual, es incapaz de decir lo que realmente piensa, puesto que no lo sabe. El ejemplo que pone Chesterton (1996: 75) al respecto es el de un típico agnóstico moderno: “cuando un hombre tan brillante como H. G. Wells dice que tales ideas sobrenaturales se han convertido en algo imposible «para personas inteligentes», él (en ese momento) no habla como una persona inteligente. En otros términos, no habla como un filósofo; porque ni siquiera dice lo que quiere significar. Lo que quiere significar no es que sea «imposible para las personas inteligentes», sino «imposible para los monistas» o «imposible para los deterministas inteligentes». Pero no es una negación de inteligencia sostener un concepto coherente y lógico de un mundo tan misterioso. No es una negación de la inteligencia creer que toda experiencia es un sueño. No es signo de falta de inteligencia creer que es una ilusión, como creen ciertos budistas; y aún menos creer que es un producto de una voluntad creadora, como creen los cristianos. Siempre nos dicen [los progresistas, pacifistas y globalistas] que los hombres ya no tendrían que estar divididos de una manera tan brusca en sus diferentes creencias. Como paso inmediato en el progreso, es mucho más urgente que estén divididos más clara y bruscamente en sus distintas filosofías”.

La conclusión de Chesterton sobre el particular es clara: la filosofía equivale a tener pensamiento propio, y ello trae aparejado consigo libertad, personalidad, singularidad, originalidad, creatividad. Por eso, como allí mismo escribe, “lo que necesitamos, como lo comprendieron los antiguos, no es un político que sea a la vez hombre de negocios, sino un rey que sea filósofo” (Chesterton: 1996, 73). Y esto es precisamente lo que, a juicio de Chesterton, se refleja admirablemente en obras clásicas tales como la Analogy de Butler, Confessions of an Enquiring Spirit (confesiones de un espíritu inquieto) de Coleridge, la Apologia de Newman, las Confessiones de San Agustín y la Summa de Santo Tomás. Como señala Maisie Ward (1943) en el capítulo 12 de su biografía, dedicado a los años que precedieron a la publicación de Ortodoxia, la lectura de aquellas obras sirvió de base a la elaboración de esta. Así y todo, lo que resultó de dicha meditación fue de una originalidad puramente chestertoniana: “Orthodoxy es de forma suprema la propia historia de Chesterton sobre su mente” (Ward: 1943, cap. 13). Al respecto, Chesterton pensaba que referirse a la ‘mente’ era referirse por extensión al ‘hombre’ entero, pues, al igual que Aristóteles o Tomás de Aquino, él pensaba que la mente era su parte principal. Siendo esto así, Ortodoxia (o cualquiera de aquellas obras clásicas mencionadas) no es un libro en el que se discutan meras ideas, sino allí donde se trata a las ideas cual parte principal de la vida de un hombre. Según Ward (1943) trae a colación en ese capítulo 13 dedicado a Ortodoxia, Chesterton, refiriéndose a esta obra, había escrito en su Notebook: “este libro es la vida de un hombre. Y un hombre es su mente (mind)”. La doctrina del gozo condicional Una vez observada la concepción chestertoniana de inteligencia en su sentido más hondo, ciertamente cabe detenerse, aunque sea de forma concisa, en ver cómo él ha sido capaz de ejercitarla. Para ello es recomendable acudir a esa especie de summa del pensamiento chestertoniano que constituye Orthodoxy. El meollo de la filosofía de Chesterton, esto es, su metafísica, se expone allí mismo, y podría llamársele, como él mismo hace en el cap. 4, “Doctrina del Gozo Condicional” (Doctrine of Conditional Joy) (Chesterton: 2000, 61). ¿En qué consiste esta doctrina? En saber apreciar la justa combinación que existe en la realidad entre necesidad y contingencia, lo cual se sintetiza en la afirmación de la necesidad condicional. Esto es lo que puede observarse en el cap. 4 de Ortodoxia –“The Ethics of Elfland”–, a mi juicio las páginas centrales de esa obra, e incluso de todas sus obras. Allí, por un lado, Chesterton (2000: 54) observa que hay “ciertas series o desarrollos de hechos que se suceden de un modo que realmente podemos llamar razonable y aun necesario: tales las consecuencias matemáticas o simplemente lógicas”. Esta es, ciertamente, la “ley de razón, de necesidad” (ibid.), que no hay motivo alguno para desestimar. Ahora bien, no todo en la realidad es de tal modo racional e inevitable, como el típico hombre de ciencia de finales del siglo XIX y principios del XX tenía por costumbre postular. En efecto, “con el criterio del país de las hadas” existe una enorme diferencia entre el hecho de que 2 + 1 = 3 y el de que los árboles produzcan frutos. Pues “no podríais imaginar que dos más uno dejaran de sumar tres; pero sí que los árboles dejaran de producir frutos para producir, por ejemplo, candeleros de oro o tigres colgados por la cola” (Chesterton: 2000, 55). La explicación de esta diferencia es la distinción que existe “entre una ley verdadera, ley de la razón, y el simple hecho de la caída de una manzana” (ibid.).

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El hecho que es guiado por una ley de razón se produce automáticamente, por necesidad, pues en el acontecer del mismo no se encuentra directamente involucrada una voluntad que deba libremente iniciarlo o sostenerlo en el ser. En este sentido, Chesterton (2000: 55) distingue “leyes” (laws) de “rutinas”; estas últimas, por su carácter extraño, se salen de lo normal (por eso su nombre exacto es weird repetitions). Las leyes explican hechos necesarios que se suceden de forma inevitable; las rutinas, en cambio, hechos contingentes que se repiten de forma libre. Desde luego, y esto no es de poca importancia, una rutina no puede contravenir una ley: “creemos en los milagros corporales, pero no en que se produzcan imposibles mentales” (Chesterton: 2000, 55-56). El carácter de necesidad de un hecho legal reside en que, en una conexión de hechos de esa naturaleza, la sucesión es determinada o inevitable. En cambio, el hecho rutinario está caracterizado por la contingencia, esto es, la indeterminación de ser y no ser, es decir, su poder ser o no ser. Y en este sentido, a la repetición del mismo hecho no le cabe, de nuestra parte, otra cosa que el “asombro ante la novedad” (Chesterton, 2000: 56), pues la reiterada aparición de un hecho contingente no constituye verdaderamente una ley, sino justamente una rutina, respecto de la cual cabe decir que el conjunto de hechos que la conforma, “aun cuando prácticamente contemos con que han de suceder, no tenemos derecho a asegurar que sucederán siempre” (Chesterton: 2000, 57). Al respecto Chesterton aduce que la mejor explicación del hecho de que “el sol sale todas las mañanas” es mediante esta filosofía de la rutina, a saber, por esa bendita costumbre que tiene Dios de decirle “al sol todas las mañanas: ¡Que lo haga otra vez!” (Chesterton: 2000, 67). Desde el instante que no lo dijera más, dejaría de salir. Según Chesterton, el prisma más adecuado para contemplar lo que es una rutina es el enfoque que brinda la exploración de los cuentos de hadas. Con todo, lo que uno debe lograr a través de este prisma es conseguir que se le revelen las rutinas «en estado puro», que son las producidas por la Naturaleza misma, como la del sol y otras semejantes: “no podemos decir por qué un huevo se transforma en pollo, así como tampoco podemos decir por qué un oso se transforma en príncipe. Y, como meras ideas, el pollo y el huevo distan más entre sí que el oso y el príncipe; porque no hay huevo que por sí mismo evoque la imagen del pollo; mientras que hay algunos príncipes que parecen osos” (Chesterton: 2000, 57). De igual modo, aunque a esta doctrina del gozo condicional bien pueda llamársele magisterio de los elfos, no es el cuento de hadas lo que crea tal filosofía, sino a la inversa (Chesterton: 2000, 58-59), conforme al hecho de que es el arte lo que originalmente imita a la naturaleza, aun cuando en alguna instancia pueda haber cierta imitación del ser artístico por parte del ser natural3. Sobre la base justamente de esta posible instancia es que Chesterton elabora este capítulo de Ortodoxia que estamos glosando al subrayar la trascendencia del magisterio élfico para comprender la realidad natural; vía

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“Así como a todos nos gustan las historias de amor en virtud de nuestro instinto sexual, así nos gustan las historias maravillosas por excitar la fibra de un antiguo instinto de asombro. (…) [Los cuentos de hadas] dicen que corrían por el prado arroyos de vino solo para hacernos recordar, en momentáneo rapto, que los arroyos son de agua” (Chesterton: 2000, 59). 4 Sin duda esto es lo mismo que postulara Wittgenstein (1953, §129) en sus Investigaciones filosóficas: “El aspecto de las cosas que son más importantes para nosotros están escondidos a causa de su simplicidad y familiaridad. La incapacidad de advertir algo se debe a que lo tiene siempre ante sus ojos”, salvo que Chesterton lo postuló primero.

ciertamente más genuina que la de los representantes de la ciencia moderna: “las únicas palabras para describir la naturaleza que me han contentado siempre son las que se usan en los cuentos de hadas, tales como encanto, hechizo, atracción (charm, spell, enchantment). Ellos expresan todo lo arbitrario y misterioso de los hechos” (Chesterton: 2000, 57-58). Por supuesto, tal arbitrariness no debe asociarse a lo absurdo, a algo que se encuentra al margen de la inteligencia, pues ya hemos visto de qué manera Chesterton se ocupa en aclarar que la lógica élfica no supone la abolición de la lógica científica. De otro modo, dicha arbitrariedad equivale a libertad para obrar, bien que en el marco de una razonable posibilidad, del modo que a alguien –una persona– le place. Y junto a dicha libertad presente en los hechos, Chesterton agrega que se da un misterio (mystery) de la realidad (fact) asociado a la misma. Efectivamente, dicha libertad en la producción del hecho conlleva una novedad del ser del hecho, la cual es ciertamente misteriosa, sorpresiva, desconocida. Interesante es destacar que el descubrimiento de ese misterio que encierra cualquier hecho considerado en su radicalidad, no provoca la elevación de nuestra inteligencia a algo extraordinario, como lo más distante de nuestra experiencia cotidiana, sino precisamente a lo que nos es más cercano y familiar, empezando por nuestra propia existencia: “agradecemos los cigarros y pantuflas con que nos regalan el día de nuestro cumpleaños. ¿Y a nadie había yo de agradecer ese gran regalo de cumpleaños que es ya de por sí mi nacimiento?” (Chesterton: 2000, 60)4. Y en el hecho de mentar la palabra ‘agradecimiento’ (being grateful o thankful) se revela que aquella novedad que la realidad es capaz de depararnos en su rutina, no es precisamente una sorpresa desagradable, sino fundamentalmente agradable, como nuestra existencia misma (Chesterton: 2000, 60). Tal es el moderado optimismo que se sigue de una metafísica como la de Chesterton: la realidad no conspira contra nosotros y nuestra felicidad, y ello porque no es de carácter impersonal, sino justamente personal –inteligencia y voluntad operante para que todo vaya bien y resulte finalmente así, a pesar de la constitutiva finitud de nuestra inteligencia para verlo siempre de ese modo5. ¿En qué punto es dable para Chesterton percibir especialmente ese ser personal -esa personalidad- que no alcanzamos a evidenciar, que parece como esconderse detrás de la realidad que vivimos, y sobre el cual, no obstante, cabe conjeturar su existencia y algunos rasgos de su modo de ser? En la mágica, misteriosa, y a la vez portentosa, pronunciación de un si6. El poder de esta palabrita latina, mediante la que expresamos el lenguaje condicional, reside en que esta implica estas dos cosas fundamentales: capacidad de dar inicio a alguna realidad y, a su vez, marcar los límites que dicha realidad lleva consigo. En términos de la metafísica de Tomás de Aquino, que es la que anima el pensamiento de Chesterton: lo primero ex-

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Acierta Kafka al pensar de Chesterton que es “tan gracioso que uno podría casi creer que había encontrado a Dios”. Aunque se ha puesto en duda la autenticidad de estas palabras, las mismas se hallan en el libro de Gustav Janouch (1971, 94-95), Conversations with Kafka: “I [Janouch] was given two books by G. K. Chesterton, Orthodoxy and The Man who was Thursday. Kafka said, ‘He is so gay, that one might almost believe he had found God’”. 6 “Observaba «Touchstone» [nota del T.: bufón de Shakespeare en la comedia As you like it; la frase aludida, en el acto V] que hay mucha virtud en un «si» hipotético. Conforme a la ética de los elfos, toda virtud depende de un «si»” (Chesterton: 2000, 61).

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plica la donación de existencia (esse) a alguna cosa; lo segundo la constitución de su esencia o naturaleza (essentia). Chesterton (2000, 61) pone varios ejemplos para explicarlo. Uno es este: «vivirás feliz con la hija del rey si no le enseñas nunca una cebolla», y podemos imaginarnos a algún elfo diciéndoselo a un caballero afortunado. Ciertamente, el deber de no mostrarle a la princesa una cebolla suele constituir “una condición incomprensible” (Chesterton: 2000, 62), pero es como el muro de contención para permanecer en esa “incomprensible felicidad” que significa estar casado con la hija del rey. En otros términos, si tal situación es radicalmente próspera y de por sí no contiene ninguna mancha, es preciso percatarse de que la misma posee una naturaleza específica y, por tanto, unos límites que, en caso de traspasarse, haría perderlo todo. Ahora bien, el argumento de Chesterton al respecto no se contenta solo con ello: da un paso más, para hacer ver incluso que esa esencia real, la cual cuenta con límites, tiene un origen libre y gratuito (Chesterton: 2000, 63). Esto nunca se verá mejor que a la hora en que el afortunado varón quisiera poner en tela de juicio aquella condición de esconder la cebolla. En efecto, toda vez que él pretendiera discutir la obligación, pequeña aunque no obstante incomprensible, el elfo (o hada madrina) le diría (o, más bien, le recordaría) que tal obligación –precedida por el si–, que le permite al caballero gozar de su felicidad regia, no está colocada allí de manera inconmovible, de tal modo que lo que ella da a lugar –la vida de reyes– pueda considerarse como derecho suyo. En otras palabras, si la condición impuesta no es de hecho negociable y tiene al parecer tanta fuerza, es porque esa esencia –esto es, la felicidad de la vida regia–, aun siendo indestructible en sus características naturales, ha sido establecida libremente en la existencia. Su existencia no es necesaria. Puede no estar. De este modo, el si de la condición para gozar de todo lo que el regalo trae consigo, y que se presenta como un veto o prohibición, esconde –en su reverso– algo tremendamente liberal e impagable de ninguna forma por parte del favorecido: el ser o existir del regalo que se le hace, que de ningún modo es obligatorio por parte del dador.

misma inteligencia o persona, puede existir sentido común, sin la necesidad de que el mismo siga su camino hacia el pensamiento maduro, esto es, que resulte en el ejercicio actual del pensamiento metafísico. En cambio, a un metafísico auténtico no puede faltarle sentido común –el cual, ciertamente, es virtud principalmente de orden especulativo, no práctico–. Si le faltara, no sería un metafísico, sino más bien un mero lógico; pues lo que otorga el sentido común al que piensa es el contacto con el ser en su expresión más básica y originaria.

Referencias bibliográficas Argüello, S. (2010). “Introducción”. En G.K. Chesterton, Mi visión de Estados Unidos. Buenos Aires: Losada. Boyd, I. (2004). “Introduction”. The Chesterton Review, vol. 30, 1 & 2. Chesterton, G.K. (1996). El restablecimiento de la filosofía: ¿por qué? En en G.K. Chesterton, El hombre común y otros ensayos sobre la modernidad. Trad. de A.M. Díaz y P. Valle. Lohlé – Lumen: Buenos Aires; ed. digital de http://www.librodot.com. Chesterton, G.K. (2000). Ortodoxia. Trad. de A. Reyes. Barcelona: Alta Fulla. _____________. (2003). Autobiografía. Trad. y notas de O. de Miguel. Madrid: Acantilado. Herrera, J.J. (2015). El actus essendi en Tomás de Aquino. Distinción, evolución y síntesis personal. En L.B. Irizar, T. Saeteros (dirs.), La fascinación de ser metafísico. Tributo al magisterio de Lawrence Dewan (pp. 55-90). Bogotá: Universidad Sergio Arboleda. Janouch, V. (1971). Conversations with Kafka. Transl. by G. Rees. New York: New Directions, 2nd ed. revised and enlarged. [Publicado originalmente en alemán como Gesprache mit Kafka, en 1968]. Lonergan, B.J.F. (2004). Chesterton the Theologian. The Chesterton Review, vol. 30, 1 & 2, 51-53. Ward, M. (1943). Gilbert Keith Chesterton. London: Sheed & Ward; ed. digital de https://www.gutenberg.org/ Wittgenstein, L. (1953). Philosophical Investigations. Oxford: Blackwell.

En síntesis, la existencia misma de cualquier hombre es una suerte impagable. Y si acaso tenemos dificultad para darnos cuenta de ello, a causa de considerar pesadas las limitaciones y obligaciones que nuestra condición humana nos impone, sin duda es porque nos hemos vuelto incapaces de captar esta sencilla verdad: “la condición de la existencia no es en sí misma más extravagante (wilder) de lo que lo es ya la existencia” (Chesterton: 2000, 64). Si la filosofía actual ha perdido –y, con ella, sus cultivadores– el prestigio de que antaño disfrutaba, deberíamos entonces hacerle caso a Chesterton: volver al país de los elfos y volver a experimentar el pensamiento en serio. Fairyland is nothing but the sunny country of common sense (Chesterton: 2000, 53): el sentido común es la fuente de un pensamiento metafísico, o no es nada.

Conclusiones-discusión A modo de conclusión puede señalarse que la relación entre el sentido común y la metafísica implica dos cosas; y dos cosas que se ven de forma incomparable en la obra de Chesterton: primero, la necesidad del sentido común para el cultivo de la metafísica, esto es, de la filosofía genuina; y segundo, que la madurez del sentido común tiene como resultado dicho cultivo. Aunque parezcan dos ideas indistintas, no lo son. En efecto, en una

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Urbis Artículos anteriores V1N2-2011:  programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro  Hacia el urbanismo social  La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? V2N1-2012:  «Ser» habitante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (experiencias y procesos de una ciudad en transformación) V2N2-2012:  A Vila Getúlio Cabral e as ocupações organizadas de terras urbanas no Rio de Janeiro  Occupation de l’espace public par les personnes de la rue: Expérience au sein d’une unité de psychiatrie de rue à Marseille  La relocalisation des familles victimes de catastrophes naturelles à Port-au-Prince  Fábricas de desechos  Una aproximación a los usos sociales del cuerpo en espacios correccionales V3N1-2013:  Procesos urbanos y retos de la planeación territorial para la ciudad sustentable en América Latina  Implicaciones de las propuestas de rancière y arendt para leer las contraculturas  Artista ego-centro y arte transgresor V3N1-2013:  De los imaginarios al fetichismo frente al debate de los centros históricos  ¿Es posible regular el espacio público?  El espacio público seguro en los hábitats residenciales V4N1-2014:  El fenómeno expansivo metropolitano y su interpretación a partir de Hanna Arendt y la vita activa  Revisión crítica y propuesta para integrar los conceptos de tierra, paisaje y territorio V4N2-2014:  La coordinación metropolitana y la conveniencia de su instrumentación V5N2-2015:  Percepción y experiencia en las formas de la protesta en el Área Metropolitana de Buenos Aires  Ayotzinapa, protestas, solidaridades y movimientos juveniles en México  Analizando el ciberactivismo en México: el caso de #YoSoyMedico17


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URBIS La segregación espacial un proceso inherente en la transformación urbana The spatial segregation inherent in the urban transformation process Eduardo Sousa-González (1956, mexicano, Universidad Autónoma de Nuevo León, México) eduardosousa.gzz@gmail.com

Resumen Las reflexiones siguientes se relacionan con los patrones de segregación socio-espacial, y se enfocan en los usos del suelo metropolitano. Específicamente el artículo se refiere a dos tipos de espacios que adquieren usos, costumbres y características diametralmente opuestas, les llamamos espacios de antípoda. Por un lado están aquellos de habilitación marginal, que aquí se citan como espacios anticiudad; y por el otro, los de habilitación extrema, mencionados como espacio público de solaz. La intención mediante un método deductivo es descubrir cuál es el origen de la aparición de estos espacios de antípoda, de lo cual se encontró que en su proceso de formación vinculado a la transformación ciudad-metrópoli intervienen lo que se ha denominado las fuerzas centrífugas expansivas, que generan dos circunstancias proclives, las cuales identificamos como: diferenciación espacial de origen (DEO) y diferenciación espacial de proceso (DEP). Palabras clave: espacios anticiudad, proceso de urbanización, segregación espacial. Recibido: 21-11-2015 → Aceptado: 24-01-2016

Abstract The following considerations are related to socio-spatial segregation, pointing in the metropolitan land, specifically the article refers to two space types that acquire uses, habits and diametrically opposite characteristics, so their called antipode spaces: in one hand there are the marginal enablers that are cited as anti-city spaces, and in the other hand the extreme enablers, mentioned as break public space. The intention by the deductive method is to discover the origin of the antipode spaces emergence, finding that in the metropoli-city transformation formation process, involves the denominated expansive centrifugal forces that generate two circumstances identified as: DEO Origin of spatial differentiation and DEP Process of spatial differentiation. Key words: anti-city spaces, socio-spatial segregation; urbanization process. 1

Dentro de esta teoría la mayoría de los autores (Unikel, L. 1978; Sobrino, J. 2003:198; Busquets, J. 1993: 163; y otros) coinciden en el tránsito de 4 etapas. Urbanización: cuando la tasa de crecimiento porcentual anual de pobladores de la ciudad central supera a la de la periferia. Suburbanización: cuando la periferia alcanza una mayor tasa de crecimiento porcentual anual. Desurbanización: cuando la ciudad central observa un despoblamiento relativo o absoluto. Reurbanización: cuando en la ciudad central ocurre un repoblamiento relativo o absoluto. Y se propone una

Introducción Las siguientes reflexiones vinculadas a la aparición de suelo urbano con problemas de habilitamiento infraestructural y de equipamiento, aunque en esta investigación están referidas a ciudades de México y específicamente al área metropolitana de Monterrey, Nuevo León, poseen la particularidad de reflejar cierto grado de comparabilidad con otras ciudades del sur global. Aquí, uno de los objetivos principales, además de contextualizar teóricamente estos espacios de habilitación marginal, es descubrir la forma en que se origina la diferenciación espacial que produce estos usos del suelo sui géneris. Para ello, desde la perspectiva de esta investigación que utiliza un procedimiento basado en exploración de literatura de frontera aplicado a un caso de estudio, se plantea la hipótesis: qué vincula a una multiplicidad de factores involucrados en el proceso transformacional urbano ciudad-metrópoli (variables independientes), en el que evolutivamente se genera en el tiempo-espacio (Lefebvre, H. 1980:44) una tipología de usos del suelo de características diferenciadas (variable dependiente). Específicamente este artículo se refiere a dos tipos de espacios urbanos, considerados aquí como de antípoda, en donde ambos adquieren usos, costumbres y características diametralmente opuestas, y estos son: (1) Las espacialidades anticiudad, y (2) El espacio público de solaz. Pero, ¿cómo se definen estas espacialidades? ¿Cuál sería la manera en que se instituyen? ¿Quiénes estarían involucrados en sus procesos generativos? Para el abordaje de estos cuestionamientos, se propone iniciar con el aspecto teórico del concepto asociado a los espacios anticiudad. La anticiudad como una distopía espacial En el caso de la transformación urbana de una ciudad a una metrópoli, lo primero que habría de identificarse es la forma en que se originan los procesos de desplazamiento espacial de los pobladores a partir de un centro metropolitano, el cual genera en el transcurso evolutivo del lugar disímiles fenómenos urbanos claramente diferenciados por la ciencia urbana, algunos de estos es posible enmarcarlos dentro de la teoría asociada a las etapas de metropolización1 y esta, a los procesos de urbanización ligados al crecimiento expansivo-periférico del sitio; aún más, precisamente sería en estos procesos expansivos periféricos de la ciudad donde se ha encontrado que inicia la producción y la reproducción de aquellos espacios diferenciados de antípoda que hace referencia este artículo. Por un lado, los carac-

quinta etapa, Superurbanización, cuando ocurrieron las etapas anteriores, agregándose más ciudades o áreas metropolitanas de diferentes entidades federativas, con la característica de que la mayoría de estas cuentan con relaciones económicas internacionales de importancia mundial, basados en procesos informacionales. Para profundizar en el caso de Monterrey, N. L. México, consultar Sousa, E. 2007:136 y 2009:145.

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research 48/55


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terizados por inversiones económicas extremas, que se encadenan a determinadas políticas públicas gubernamentales y que se identifican con aquellas espacialidades que denominamos como los espacios públicos de solaz. Por el otro, están las zonas de su antípoda, identificadas por aquellos lugares difuminados, marginados, olvidados de las políticas públicas, excluidos de las transformaciones sobremodernas y de insuficiente inversión infraestructural y de equipamiento básico; son espacios que aunque están localizados en el interior de la ciudad (incluso se originan y están presentes dentro del centro metropolitano), no se reconocen como tal porque estos espacios de marginación socio-espacial y funcional son factibles de identificar como espacialidades donde coinciden los insatisfactores urbanos, a saber. (1) Económico: donde el poblador carece de un empleo-ingreso estable. (2) Físico: donde el suelo urbano es inseguro y comprometido: con infraestructura, equipamiento y servicios estatales y municipales insuficientes y donde simbólicamente se da un cerco de acceso restringido, por la ingobernabilidad del sitio. (3) Social: donde la matriz social ahí radicada adolece de paz social, y de los elementos constitutivos del espacio antropológico mencionado por Augé como “identitario, histórico y relacional” (2005: 58); y de ahí que los denominamos como espacios anticiudad. Como se menciona en los párrafos iniciales, la aparición de estos espacios anticiudad no son exclusivos de una ciudad o país. Incluso, algunas de las características vinculadas a la diferenciación espacial en los usos del suelo como objeto de investigación disciplinar muy seria históricamente no solo han recibido diferentes nombres como: no ciudad, no lugar, anticiudad, guetos, según se muestra en la tabla 1; también se han representado por diferentes usos del suelo como aeropuertos, plazas, hospitales, estaciones de tren, guetos judíos y muchos más. Pero aquí, antes de profundizar en la forma en que se originan estos espacios anticiudad, se considera de importancia explicativa contextualizar su definición: Inicialmente se coincide con Levi-Strauss, donde plantea que, a lo largo de la historia humana, se han empleado dos estrategias para enfrentar “la otredad de los otros” (2011: 487): la antropoémica y la antropofágica. Entonces, considerando al estado como el eje rector de donde emanan la mayoría de las políticas públicas para la localización, implementación y características de la infraestructura y el equipamiento del suelo urbano, incluso las disposiciones normativas para la orientación de la expansividad periférica en el espacio metropolitano, es claro que ellos son los directamente responsables del estado de cosas en una ciudad y en una metrópoli. Aún más, también serían los gestores y directamente culpables de haber empleado la estrategia antropoémica (emméin: vomitar) mencionada por Levi-Strauss; para ese sector de la sociedad que habita en los espacios de la anticiudad, ya que esta consiste en la separación espacial, que expulsa y priva el intercambio social del grupo extrañado con los otros sectores de la sociedad. Incluso Bauman menciona que esta “estrategia émica en su forma modernizada” (2009:109) no solo crea los guetos urbanos de características anticiudad, sino también los de su antípoda: aquellos espacios de acceso selectivo que son diametralmente opuestos, ocupados por la clase económicamente dominante, como colonias privadas, clubes de golf, deportivos exclusivos. Es decir, aquí también se incluiría aquellos espacios del segundo tipo mencionados anteriormente y que denominamos de solaz. Ahora bien, estas espacialidades anticiudad también se pueden circunscribir dentro de la estrategia antropofágica planteada por Levi-Strauss, ya que mientras la primera (émica: separación, alejamiento) consiste en exiliar al otro, la segunda (fágica: ingerir, devorar) implica la desalienación,

esto es, la aniquilación de su otredad, el exterminio de las tradiciones socio-culturales que pudieran existir en el seno del espacio de la anticiudad, para dar paso a una cultura metropolitana caracterizada como menciona Simmel, G. por la actitud blasée (1951: 242). Tabla 1: Espacialidad urbana y enfoques teóricos disciplinares Posición

C i u d a d-metrópoli

La no ciudad (Anticiudad)

Teórica

Autor

La ciudad

Filosófica

Lefebvre, Henry.

Surge de la industrialización.

Lo que sale La ausencia o de la horizonruptura de la talidad realidad ur(supra e inbana. fra)

No ciudad: donde lo urbano se proyecta hacia lo rural.

Filosófica

Foucault Michel

Espacio urba no

La exclusión (psiquiatrico)

Contraespacios (cementerios, asilos)

Espacios diferenciados

Antropológica

Augé, Marc.

Polidaridad falsa: (palimpsestos).

Espacio urbano carente de función: I, R, H.

Sitio carente de función: identitaria (I), relacional (R) e histórica (H).

Espacios urbanos: sitios de la sobremodernidad.

Sociológica

Wirth, Louis.

Espacio para la acción política (polici maker).

Sociológica

Sicológica

Sicológica

Urbis: La segregación espacial un proceso inherente en la transformación urbana 49/55

El no lugar

Encadenamiento teórico con postura de esta investigación

Generación de Guetos juespacios urbadíos: nos en aisla"hombre marmiento: Hombre ginal". marginal.

Castells, Manuel.

Es el lugar geográfico donde se instala la superestructura político-administrativa de una sociedad (1985:19).

Dicotomías: rural /urbano y ocupación agrícola/0cupación industrial. Sería una diferenciación entre espacio y sociedad en el contexto rural-urbano.

Sin posición.

Multicultralización: procesos en el sitio de: informacionalización, globalización y difusión urbana generalizada.

Simmel, Georg

Se organiza Lo rural: meen función del nor grado de proceso ecoconciencia nómico, genepara las virando la acti- vencias del situd blasée. tio.

Sin posición.

Actitud de indiferencia e indolencia.

Bauman Zygmunt

Espacio despojado de las expresiones simbólicas de identidad

Espacios vacios de sentido Ctos. de hotel, aeropuertos

Espacios diferenciados

Espacio líquido


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Posición

C i u d a d-metrópoli

Son los que se relacionan con la antiSitio consciudad, dos truido en pro- Espacios urtipos: 1. Escesos transbanos de la pacios con formacionales sobremoderaltos índices con particula- nidad de dos de criminaliridades en tipos: 1.DifeSousa, dad e insegu- Diferenciación Ecléctica sus poblado- renciación esEduardo ridad para espacial res de: cultura pacial de orisus pobladourbana, identi- gen; 2. diferes; 2. Espatarias, tenden- renciación escios carentes cia hacia las pacial de prode las figuras actitudes blaceso. de : I, R, H y sée. que sobrepasen la horizontalidad. Fuente: Datos generados en esta investigación, a partir de los autores mencionados

Para puntualizar aún más en la definición de estos espacios sui géneris, se propone circunscribirlos al concepto de distopías espaciales2, el cual pretende subsumir la noción de anticiudad interpretándola en la esfera normativa de oposición al deber ser, esto es, como espacios generados y multiplicados en el seno de un estado insubsidiario, indefenso y sitiado por la mundialización de la economía (Bauman, Z. 2011: 77; 271); agravado por el subdesarrollo intermedio (Di Filippo, 1988: 17), por la corrupción e incompetencia institucionalizada y por una sociedad reificada (Marx, 1984), sin alteridad (Ricoeur, P. 2008:109; Habermas, J. 2004: 22; Augé, M. 1996: 56), blasée y cada vez más alejada de la “República de utopía” (Moro, T. 1982). Entonces, el concepto de distopías espaciales se desprende de aquella Isla de Utopía imaginada por Tomas Moro (1516) pero, contrario a esa propuesta imaginaria moroliana, de una sociedad que vive en un lugar ideal, pero inexistente (utopía: eu: bueno, y topos: lugar): en ciudades amables, seguras y similares, con el principio de la subsidiariedad; los habitantes de los espacios distópicos (düs-τόπο) son visualizados aquí como una utopía inversa, esto es, sí existen y son conceptualizados en la esfera de la antropoémica y antropofágica gubernamental, esto es, un estado que engendra espacios para la expulsión-olvido y para la asimilación forzada de la otredad, y una sociedad indolente que, sin recato y desviando la mirada, lo acepta.

2

Distopía: düs: prefijo de sentido negativo y τόπος, tópos: lugar. El estudio sobre las espacialidades aquí llamadas como anticiudad tiene su fundamento en investigaciones anteriores (Sousa, E. 2009; 2010), en donde se intenta descubrir, basado en diversas teorías, cómo se expande la ciudad y quién o quiénes son los directamente involucrados en el proceso. 4 Las Fuerzas Centrífugas Expansivas FCE «es un concepto propuesto por el autor de este artículo» y están representadas por un conjunto de dinamismos sociales, que se generan en la cotidianidad, al interior del lugar. Dichas fuerzas tienden a ensanchar los límites del lugar, conformando la forma urbana dinámica y cambiante de sus linderos periféricos. En términos generales, las fuerzas centrífugas aquí reconocidas pueden agruparse en los siguientes tipos de componentes: los económicos, los políticos, los físicos territoriales y los socio-demográficos. Para profundizar en el concepto pueden consultar: https://uanl.academia.edu/EduardoSousaGonz%C3%A1lez 5 El concepto de temprana es propuesto por el autor de esta investigación y hace referencia a los procesos de poblamiento, que iniciaron en el lugar antes del desarrollo de la primera etapa de metropolización denominada urbanización. 3

El proceso de formación de las espacialidades anticiudad3 Avanzando en los propósitos de esta investigación, se ha encontrado que los espacios distópicos, denominados anticiudad en su proceso de formación, tienen una relación directa con el dinamismo social representado en lo que se ha designado como las fuerzas centrífugas expansivas (FCE)4, las cuales son intensificadas en las diferentes etapas de metropolización por las que atraviesan las ciudades para convertirse en metrópolis. Estos procesos evolutivos ciudad-metrópoli están enlazados no solo a la generación, producción y reproducción de este tipo de espacios, sino también en la modalidad en que se forman al expandirse periféricamente la metrópoli. A la luz de esta investigación, se han descubierto dos circunstancias proclives que propician estas espacialidades: 1. La primera se denomina diferenciación espacial de origen (DEO), señalada así en virtud de que su generación de origen está vinculada con los primeros desplazamientos espaciales de pobladores ocurridos en la etapa inicial de metropolización, a la que llamamos de urbanización temprana5. Así, esta diferenciación espacial de origen representaría el punto de partida de la metropolización, «por lo menos desde esta propuesta de investigación», y se ha utilizado para caracterizar algunos de los componentes vinculados a los espacios anticiudad. Sus elementos son: constituyentes, diferenciales y característicos, con los que no solamente serían identificables física y visualmente sino que, además, se evidenciaría su especificidad simbólica de antípoda de clase social6, y esto no solo por la caracterización asociada a la matriz social que ahí radica; sino también por sus características físicas y de habilitación, como serían los elementos infraestructurales y los equipamientos del lugar en cuestión. Aún más, la anticiudad, en términos de espacio urbano, de suelo urbano difuso e ignorado, en esta investigación se ha visualizado en la esfera de los conceptos de valor de uso y de valor de cambio; estableciéndose significativas diferencias cualitativas y cuantitativas, que dan especificidad a esta diferenciación espacial mencionada. Por ejemplo, estos espacios en virtud de su escasa, nula o retardada inversión económica en la habilitación infraestructural y de equipamiento no generan plusvalía, representando un cuasi nulo valor de cambio7, a diferencia del valor de uso, que es intensivo; ya que las familias, en muchos de los casos, se van agrupando regularmente en el mismo hogar o en predios contiguos, incrementando no solo la densidad del sitio en virtud de lo que se ha denominado velocidad del ciclo reproductor de la vida de los pobladores, representado en el 6

“La noción de antípoda de clase social ACS propuesto aquí se refiere a cada uno de los habitantes de un lugar específico con respecto a otros pobladores que moren en un lugar de características diametralmente opuestas. Se aplica a la persona de determinado estrato social o clase social opuesta o contraria a otra. Esta noción de ACS alude los estratos de la sociedad metropolitana compuestos por grupos de familias que ocupan posiciones diferenciadas, desiguales y muchas de las veces de características antagónicas. Esto sería: la agrupación de personas que se encuentran en una misma esfera social y económica, con similares grados educativos, posesión de bienes mobiliarios o inmobiliarios, actitudes morales, hábitos de consumo y otros; opuestos al Otro (la otredad) u otros grupos de la sociedad con características opuestas. Se subraya, además, que otra de las particularidades fundamentales a destacar de este concepto es que denota una clara y diferenciada localización espacial en el ámbito territorial del lugar, no sólo de las actividades propias del grupo, sino también de su emplazamiento físico” (Sousa, E. 2009:130). 7 Visión reificada del suelo donde este se ha cosificado como mercancía-dinero, dinero-mercancía.

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diagrama 1; sino también los índices de hacinamiento, de promiscuidad y los problemas sociales inherentes, que estas circunstancias proclives derivan en los pobladores del lugar; según lo indica el diagrama 2.

Diagrama 2: Diferenciación espacial de origen: la anticiudad sobremodernidad

Diagrama 1: Proceso de metropolización basado en la velocidad del ciclo reproductor de la vida de los pobladores

Fuente: Datos generados por el autor de esta investigación

Fuente: Datos generados por el autor de esta investigación.

2. Para entender la segunda diferenciación de la anticiudad en la sobremodernidad, denominada: diferenciación espacial de proceso DEP, habría que percibir en el ámbito de la manifestación metropolitana o lo urbano, en términos Lefebvre, H. (1980:23), la forma evolutiva espaciotemporal en la que algunos de estos espacios sufren una eventual transformación física dentro de la metrópoli, conforme esta evoluciona en las diferentes etapas de metropolización, identificadas y definidas en párrafos anteriores. Entonces, esta segunda diferenciación espacial llamada de proceso se basa en la lógica de ocupación física del suelo, que estaría ligada al proceso de consolidación de la metrópoli. Precisamente debe ubicarse en el transcurso evolutivo del proceso de urbanización y de transición de las etapas de metropolización del lugar, las cuales tienden a ocurrir en un tiempo diferenciado. Así, en contraste con la primera distinción, llamada diferenciación espacial de origen, en la que la manifestación de los espacios anticiudad se origina en la etapa temprana de urbanización, la discrepancia con la diferenciación espacial de proceso, sería que, en esta última, se involucran las diferentes etapas de metropolización: desde la etapa de urbanización avanzada hasta las subsiguientes etapas de metropolización y consolidación que pueda alcanzar el lugar (ver diagrama 3).

Los espacios públicos de solaz A diferencia de los espacios descritos anteriormente, estos públicos que ahora se abordan y que están orientados al esparcimiento de la población tienen la particularidad de integrar grandes inversiones oficiales, privadas o con participación de ambos no solo para su habilitación infraestructural, mantenimiento y equipamiento y mobiliario urbano, sino también para su proceso de generación constructiva. Dichas espacialidades pudieran tipificarse desde múltiples vertientes: desde aquellos formados con inversiones gubernamentales y que estarían dirigidos al esparcimiento público-popular, hasta los que son construidos con recursos privados, apareciendo representados con instalaciones infraestructurales de avanzada y, en muchos de los casos, con altos costos de ingreso y de exclusividad. Por ejemplo, zonas hoteleras de playa, balnearios y otros muchos más, que también pudieran involucrar y explotar los recursos naturales del sitio en beneficio privado. Incluso aquellos espacios gentrificados recuperados que son habilitados para funciones turísticas, como es el caso de Fundidora, el Paseo Santa Lucía, la Gran Plaza localizados en Monterrey Nuevo León México. Para el caso que nos ocupa, estaríamos refiriéndonos solamente a aquellos espacios ligados a la esfera público-popular. Particularmente interesaría el espacio de la Gran Plaza y el denominado complejo Santa Lucía, ambos localizados en el centro metropolitano de Monterrey, Nuevo León, México, específicamente en el Distrito Central de Negocios del lado norte del río Santa Catarina (ver mapa 2 y fotos); se recurrirá a la exploración de estos

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espacios, ya que, por un lado, la ciudad de Monterrey como centro metropolitano es una de las principales ciudades de México como país, caracterizada por su alta producción industrial y de servicios en la esfera nacional e internacional. Incluso la zona de estudio es considerada como el lugar de su fundación en 1577; además, sería la forma de ejemplificar lo mencionado en el punto anterior sobre los espacios anticiudad y sus dos modalidades de formación: de origen y de proceso, y hacer la comparativa con los espacios públicos de solaz señalados en este apartado. Así mismo, sería la manera de describir cuantitativamente el proceso de urbanización hasta la actualidad, involucrando la teoría de las etapas de metropolización por las que ha atravesado Monterrey, Nuevo León, México. Diagrama 3: Los espacios anticiudad: diferenciación espacial de proceso

área de los espacios de la anticiudad. Para esto, se abordará el periodo de tiempo que va desde la etapa de metropolización, denominada de urbanización temprana, hasta la actual, que estaría representada por la etapa de desurbanización, y que constituye un horizonte de tiempo del año 1930 a 2015. Al adoptar como referencia el crecimiento de pobladores en las décadas 1930-1950, se está abordando el periodo donde se gesta el proceso de metropolización de Monterrey. Es este primer periodo al que se denomina de urbanización temprana, y también es donde se anexan al centro metropolitano las primeras tres áreas urbanas de municipios adyacentes, según lo indica la línea de tiempo en la tabla 1; la tasa de crecimiento en tabla 2; y gráfico 1: hacia el oriente siguiendo al río Santa Catarina se adhiere el área urbana del municipio de Guadalupe, al poniente con la del municipio de San Pedro Garza García y al norte con la del de San Nicolás de los Garza. Gráfico 1: Primera etapa de metropolización del área metropolitana de Monterrey hasta el año de 1950: urbanización temprana

Fuente: Datos generados en esta investigación en MapInfo.

Fuente: Datos generados por el autor de esta investigación.

El proceso de urbanización en Monterrey, N. L. México Como se ha mencionado, la finalidad de examinar el caso del centro metropolitano de Monterrey es que este posibilita corroborar lo que se ha estado señalado en los apartados anteriores, específicamente sobre la forma en que se originan, se reproducen y se diversifican los dos tipos de espacialidades tratados en este artículo. Para ello, se explorará el proceso de urbanización de Monterrey, vinculándose este a la teoría de las etapas de metropolización. En particular, el abordaje se centrará en dos zonas del centro metropolitano: una comprendida al norte del río Santa Catarina 8, la cual abarca en el distrito central de negocios DCN los espacios públicos de la zona de la Gran Plaza. El otro, corresponde a la zona sur que abarcaría el

8

El río Santa Catarina ha representado una barrera natural de clase social, que inicialmente dividió el norte con los pobladores pudientes económicamente y en el sur la servidumbre; precisamente esto es lo que se trata de evidenciar.

El concepto de antípoda de clase social definido anteriormente en una cita de pie tiene una relación directa con los espacios anticiudad. Se menciona esto ya que la segregación de los espacios anticiudad no solamente es física sino social. ¿Cómo se da este proceso? Para esto y por limitantes de espacio, solamente se indicará que, en virtud de los desplazamientos de pobladores anteriores a 1940, el río Santa Catarina dividió a Monterrey en dos secciones: la norte y la sur. En el lado norte se localizaba el distrito central de negocios y las residencias de los más adinerados, la plaza, el mercado, la iglesia, “elementos trascendentales de las ciudades del sur global”. En el lado sur se situaban las viviendas de lo que en otros escritos se les denominó como los homo laborans (Arendt, H: 2002: 21-191), la antípoda de la gente adinerada9 (ver mapa 2 y 3).

9

Para profundizar en este tema consultar Sousa, E. 2009 el capítulo tercero.

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Tabla 2: Crecimiento poblacional y etapas de metropolización en el área metropolitana de Monterrey ETAPAS DE METROPLIZACIÓN Urbanización temprana Municipio

AMM. Monterrey

Urbanización consolidada

Suburbanización

Municipio

AÑOS/población en miles. antes de 1940

1950

1960

1970

1980

190,1 190,1

375 339,3

708,3 601,1

1281 871,5

2001,5 1090

12,6 10,5

38,2 41,2

170,2 118,1

370,9 280,7

14,9

48,3

82

38,1

89,5

18,6

37,1

10,5

37,8

Guadalupe S. Nicolás S.P.G.García Sta. Catarina Apodaca G.Escobedo Juárez

3,8

2,3

4,5

1,3

3,3

1,1

6,2

3,3

11,7

9

9,8

8,8

7,5

8,7 8

Mapa 2. Área metropolitana de Monterrey: evolución de la mancha urbana 1940-2010

ETAPAS DE METROPLIZACIÓN Sub urbanización

ETAPAS DE METROPOLIZACIÓN TemSuburbaniDesurbanizaConsolidada prana zación ción 194019501960198019901970-1980 1950 1960 1970 1990 2010 6,2 6,6 6,1 4,3 2,6 2,3 6 5,7 3,9 2,2 -0,2 0,4

AMM. Monterrey Guada11,7 15,5 7,5 lupe S. Nicolás 13,7 10,9 8,4 S.P.G.Gar11,1 12,2 5,1 cía Sta. Cata8,3 rina Apodaca 6,7 G. Esco12,4 bedo Juárez García Fuente: INEGI (2012): Estadísticas del medio ambiente: 86.

13,5 Línea de tiempo

García

Municipio

Tabla 3. Tasa de crecimiento poblacional y etapas de metropolización: área metropolitana de Monterrey.

Desurbanización

AÑOS/población en miles. 1980

1990

1995*

2000

2010*

2001,5 1090 370,9 280,7

2573,5 1069,2 535,6 436,6

2988 1088,1 618,9 1088,1

3243,5 1111 670,2 496,9

4259,6 1106,9 936,6 749,3

82

113

487,9

126

162,4

89,5

163,9

202,1

227

345,8

37,1

115,9

219,5

283,5

453,7

37,8

98,2

176,8

233,5

363,6

13,5 28 50 66,5 Línea de García 13,1 2 3.9 29 tiempo Fuente: INEGI (2012): Estadísticas del medio ambiente: 86.

99,2

AMM. Monterrey Guadalupe S. Nicolás S.P.G.García Sta. Catarina Apodaca G.Escobedo Juárez

41,7

Aquí lo que interesaría subrayar desde la óptica de esta investigación sería que los espacios definidos anteriormente anticiudad surgen transformacionalmente por una exclusión, un alejamiento que estaría ligado a su no inserción en las políticas públicas y en la agenda de gobierno, la cual se ha centrado tradicionalmente en la habilitación infraestructural y de equipamientos, similares a las otras espacialidades. Por ejemplo,a aquellas que hemos llamado espacios públicos de solaz, las cuales están representadas en obras espectaculares como: la Gran Plaza, Santa Lucía, Fundidora Monterrey, Museos; olvidando, entre otras muchas más, aquellas zonas localizadas en el margen sur del río Santa Catarina y en otras áreas diseminadas en la metrópoli de Monterrey (ver fotos: espacio público de solaz y espacio no ciudad).

Fuente: datos generados en esta investigación en MapInfo

Lo significativo de todo esto no sería solamente las particularidades factuales de ambos espacios, que se demuestran en las fotos adjuntas, sino también, aquellos cuestionamientos que surgen cuando se reflexiona, por ejemplo, en la línea teórica que plantea Lefebvre, H. sobre la “pasividad y la ausencia de participación” (1980: 192; 1983: 31) o en la de Proudhon, J. P. sobre la “justicia, la equidad y la libertad” (2002: 31), incluso, en la idea de “justicia distributiva” de Stuart Mill (2006: 7): ¿Se debe reconocer que como sociedad metropolitana, particularmente en Monterrey, se tiene lo que se merece, porque así se ha aceptado? O quizá, ¿es de esperar un comportamiento social contestatario que equilibre esta condición humana, o una aceptación incondicionalmente resignada de ceteris paribus? ¿O es que este comportamiento social contestatario ya inició, y su manifestación

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proclive sea la violencia generalizada y vivida diariamente en la mayoría de las ciudades del sur global? Fotos: zona sur del río Santa Catarina, área de la loma larga: 2015

equipamiento suficiente para la familia (educativo, asistencial, lúdico, religioso) y servicios estatales y municipales (seguridad, recolección y otros). (3) Lo político: que denota gobernabilidad y atención eficiente, efectiva y eficaz de la problemática urbana. (4) Lo social: que promete libertad, paz social, identidad, derecho a la ciudad y otros. Lo cierto es que esto no es para todos, de ahí la referencia en el título de este artículo, que alude a la segregación del suelo urbano identificada en la evolución cambiante de una ciudad a una metrópoli. En este orden de ideas, se ha mostrado en los apartados anteriores, desde una definición de los espacios que llamamos de anticiudad, hasta una de las formas en la que utilizando una barrera natural como el río Santa Catarina, posibilito la formación de origen de una de las más clásicas manifestaciones de la marginación periférica y segregación socio-espacial, que se gesta en las ciudades antes de convertirse en metrópolis. Aunque no es posible generalizar la réplica de estos sucesos en todas las ciudades del sur global, ya que aquí solamente utilizamos el ejemplo del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León México, es claro que existen múltiples patrones de esta clase de marginación que dinamiza la pobreza en las ciudades. Claro, no todas las metrópolis tienen un río Santa Catarina como barrera de clase social, pero sí la mayoría del mundo desarrollado y del sur global tienen suelo urbano marginado y de vulnerabilidad comprometida.

Fuente: datos generados en esta investigación

También se ha dejado aclarado la forma en que en la ciudad en la etapa temprana de metropolización surge de origen el suelo urbano vulnerable llamado anticiudad, incluso se ha responsabilizado al estado por el estado de la cuestión en cuanto al origen, la reproducción y la diversificación de los dos tipos de espacialidades tratadas en este artículo. Sin embargo, esto no es toda la verdad: de la exploración en Monterrey en el período 19302015, mostrada parcialmente por limitaciones de espacio, en el ejemplo descriptivo anterior, la segunda diferenciación de la anticiudad, denominada diferenciación espacial de proceso DEP, involucra la participación de otros actores sociales, no solo el estado.

Fotos: zona norte del río Santa Caterina, espacio público de solaz

Fuente: datos generados en esta investigación

Conclusiones-discusión A partir de los procesos evolutivos que dan lugar a la expansividad periférica de las ciudades, queda claro que la mayoría de estas, en el sur global, continuarán expandiendo sus límites perimetrales, quizá como lo menciona Lefebvre, H.: “hasta la urbanización completa de la sociedad” (1980). Lo cierto es que aunque sean ciudades y se conviertan en metrópolis, estos sitios, por múltiples variables intervinientes exógenas y endógenas, generan estadios de bienestar para algunos y pobreza, marginalidad y hasta pobreza extrema para otros. Lo que queda claro es que el crecimiento urbano general (crecimiento natural más inmigraciones contiguas, regionales y nacionales) se da por los incentivos y oportunidades que aparentemente ofrecen estos lugares a sus pobladores. Entre otros, es posible destacar: (1) El económico: que ofrece al poblador un empleo e ingreso seguro. (2) El físico de correspondencia con suelo urbano seguro, infraestructurado con

Aclarando esta afirmación, se ha mencionado una ciudad de Monterrey que inicia su proceso de urbanización en una etapa de metropolización denominada temprana en la década 1930-1940, lo que se ha encontrado que profundiza en la pregunta planteada en la introducción de este artículo: ¿quiénes estarían involucrados en sus procesos generativos? Es que además del estado, son aquellos pobladores mencionados aquí como homo capitális. ¿Por qué? Si se revisa detenidamente el mapa 2, que muestra la evolución de la mancha urbana en Monterrey (1940-2010), es posible observar cómo hasta 1940 existía la forma original de la ciudad, con el río Santa Catarina como barrera de clase social, que dividía el norte desarrollado del el sur como la zona de antípoda: lo que llamamos la anticiudad. A partir de las inundaciones de los años 1930 y otras más ocurridas en diferentes períodos de tiempo (ver foto siguiente), los homo capitális que tenían su residencia en la zona norte contiguo al distrito central de negocios fueron modificando su residencia hacia áreas más altas y seguras, llegando a una zona denominada como cerro del obispado (ver mapa 2), ubicada hacia el norte del río Santa Catarina y al poniente de la metrópoli; apreciándose en el mismo mapa 2 la forma en que se orienta el crecimiento de los marginados en el lado sur, en dirección poniente-oriente. Así las cosas, la clase trabajadora persigue a sus empleadores, que son los dueños del comercio terciario, la industria y demás, eso es, del capital y de los medios de producción y, en ese proceso, se reproduce y diversifica la

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anticiudad. Caro está, ellos se localizan en una proximidad relativa, donde el suelo urbano, aunque en estado de vulnerabilidad por las inundaciones y otras carencias infraestructurales y de equipamiento, les sea accesible a su condición marginal. Foto de inundación

Fuente: gobierno del Estado de Nuevo León.

Para terminar, valdría subrayar dos cosas. La primera: que en las etapas posteriores referidas en el mapa 2, estos espacios anticiudad se diseminaron por las diversas áreas urbanas que integran la metrópoli, de ahí el nombre de diferenciación espacial de proceso. La segunda: por increíble que parezca, en el 2015 existen espacialidades anticiudad de origen, esto es, aquellas que surgieron en 1930-1940, donde a la fecha las autoridades no han intervenido favorablemente (las fotos anexas muestran algunos de estos espacios). Reflexión de las editoras de sección Mercedes Di Virgilio y Yanina Welp: El artículo de Eduardo SouzaGonzález presenta una cuestión cara a los estudios urbanos en general, y a la realidad de nuestras ciudades en particular: ¿cómo se produce la división del espacio metropolitano? ¿Cuáles son los mecanismos, dinámicas y factores que permiten entender la producción de espacios de antípoda y espacios anticiudad, al decir del autor? En ese marco y a través de un ejercicio de revisión y análisis de aportes teóricos de diversos autores, el artículo intenta dar respuesta a estas preguntas a través de la construcción de un complejo esquema conceptual orientado al abordaje del fenómeno. Construido el dispositivo conceptual, el mismo se aplica al análisis de un caso: el Área Metropolitana de Monterrey, México. La propuesta resulta interesante e incluso seductora. A pesar de ello, cuando nos adentramos en la lectura, quedan en el lector algunas dudas: ¿cuánto de las conclusiones a las que se llega con base en el análisis del caso son efectivamente resultado de la contrastación de ese esquema teórico con la evidencia empírica? ¿Cuán profundamente se ha examinado el caso? ¿Cuánto se han indagado procesos y dinámicas que subyacen a la producción de los llamados espacios anticiudad? En el trabajo, el esquema conceptual le gana ampliamente el partido al caso. lo cual abre un debate paralelo sobre nuestros instrumentos de análisis e investigación.

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Grupos de investigación reconocidos en Colciencias Grupos en escalafón interno

48 Proyectos de

investigación de carácter internacional con países como Australia, Argentina, España, Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Italia, Inglaterra, Suiza, Brasil, Perú y Francia

8.204 Estudiantes en 9 122

108 15 38 1 4

Casos de innovación Desarrollos tecnológicos Registros de propiedad intelectual Patente otorgada: Sistema de losas bidireccionales de mampostería postensada Patentes radicadas • Detección de fugas • Ecoladrillos • Muros de contención • Laboratorio de física remota

25 12 1 15

Softwares

Normas de regulación social

5.054 Productos científicos

(nuevo conocimiento, formación y divulgación)

197 4

Artículos en Scopus Revistas científicas A2 Publindex

Campos de investigación Redes académicas y científicas

78 Programas Laberintos 10 Videos Palíndromos 20 Capítulos Investijium 94 Programas en

Marcas Spin off

semilleros de investigación

90

Frecuencia U de “Investigación para el desarrollo”

Artículos en Revista Fragua, en 9 ediciones

6 Centros de

investigación: • CEIN • CIECA • CIC • CIJ • CICSH • CICBA


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CLASIFICACIÓN

Sapiens Research

Vol. 6(1)-2016 / pp: 56-67 / ISSN-e: 2215-9312

Sapiens Research Group

Ranking

U-Sapiens Sapiens Research GROUP 2015-1

Por

Clasificación de universidades colombianas según indicadores de investigación RESUMEN Objetivos: Publicar (a) el listado de universidades con membresía Sapiens Research Group; (b) el top 15 de las mejores instituciones; (c) el Ranking U-Sapiens 2015-1; (d) y un análisis desagregado por las variables de análisis (revistas, maestríasdoctorados, y grupos de investigación) según los cuartiles de las IES clasificadas; también por las relaciones porcentuales que existen entre las variables por cuartiles y; finalmente, por las regiones más destacadas. Alcance: se analizaron todas las IES con revistas indexadas en el IBN (RevI); con maestrías y doctorados activos, que pueden ser ofertados y recibir estudiantes según el Ministerio de Educación Nacional (PosG), y con grupos de investigación categorizados por Colciencias (GruP). Metodología: es la misma que se aplicó desde el primer reporte (2010-1) y cuyo modelo que puede ver más abajo. Resultados: (a) Regresó la Universidad de Sucre. (b) Entraron 2 IES nuevas: Universidad Cooperativa de Colombia-Medellín y el Tecnológico de Antioquia. (c) Salieron dos IES: Escuela Superior de Guerra (Bogotá), y Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla (Cartagena). (d) Dentro del top de las 15 mejores IES subieron: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (al 9), Universidad Tecnológica de Pereira (al 12), y la Universidad del Cauca (al 15); y bajaron: Universidad Pontificia Bolivariana-Medellín (al 11), y Universidad EAFIT (al 13). (e) 31 IES (del Q2-Q4) subieron de puesto, 42 IES (del Q2-Q4) bajaron, y 18 IES (del Q1-Q4) permanecieron iguales. (f) La relación 15% 39% 47% en las variables de análisis (RevI, PosG, GruP) es la que predomina de manera histórica como promedio de todos los cuartiles. (g) Y la región de Antioquia es la que mejor comportamiento tiene con respecto a las demás en cuanto a puntajes promedio intersemestrales. Conclusiones: (a) La Universidad Nacional de Colombia-Bogotá, Universidad de Antioquia, y Universidad de los Andes siguen encabezando el Ranking U-Sapiens en los puestos 1, 2 y 3 respectivamente, debido a su excelente desempeño y constante mejoramiento en las variables de análisis. (b) El interés en la investigación en las IES del país continua en creciendo, ya que cada semestre se siguen sumando más IES a esta clasificación; en 2010-1 iniciaron 64 y hoy día se han sumado 30 más, para un total de 94, lo cual representa una tasa de crecimiento intersemestral de casi el 5%. (c) Hace 11 semestres la participación del sector oficial y del privado era de 41% y 59%, respectivamente; Actualmente (2015-1) es de 37% y 63%. (d) De igual manera, en 2010-1 el porcentaje de universidades frente a instituciones universitarias era del 95% contra 5%; hoy día es 97% contra 13%. (e) El número de IES por cuartiles, al comparar 2010-1 con 2015-1, no ha tenido mayores variaciones: Q1= 5% 4%, Q2=8% 9%, Q3=22% 21%, y Q4=66% 66% (f) Las IES que más se destacan en intensidad de investigación o índice u-sapiens son: Universidad Nacional de Colombia-Leticia (7,7437); Escuela de Posgrados Fuerza Aérea Colombiana (2,1229); Universidad Nacional de Colombia-Bogotá (0,4297); Universidad Nacional de Colombia-

Medellín (0,3948); y Universidad de los Andes (0,3472). (g) La Universidad EAN (Q3: 21,11%); Universidad de Medellín (Q3: 15,25%); Instituto Tecnológico Metropolitano (Q4: 15,16%); Universitaria Luis Amigó (Q4: 13,89%); Universidad Santo Tomás-Bucaramanga (Q4: 13,52%) son las IES con más altas tasas de crecimiento intersemestral. (h) Aunque en el último semestre los puntajes de las IES de Antioquia generaron un puntaje promedio más bajo (18,924) que en 2014-2 (20,750), sigue siendo el más alto de todas las demás regiones, incluso de Bogotá (15,811). Palabras clave grupos de investigación categorizados por Colciencias; maestrías y doctorados activos según el Ministerio de Educación Nacional; revistas indexadas en el Índice Bibliográfico Nacional; Ranking U-Sapiens. Metodología El Ranking U-Sapiens investiga y estudia los datos de bases públicas de libre acceso de fuentes del orden público: Colciencias, Índice Bibliográfico Nacional, y Ministerio de Educación Nacional. USapiens se enfoca y analiza tres variables. RevI: revistas indexadas y categorizadas en el Índice Bibliográfico Nacional (corte 2014-2), donde hubo 4 categorías: C, B, A2 y A1. PosG: las maestrías (M) y doctorados (D) activos, que pueden ser ofertados y recibir estudiantes nuevos según el Ministerio de Educación Nacional (corte 2015-1: SNIES). GruP: grupos de investigación categorizados por Colciencias en D, C, B, A y A1 (convocatoria 693 de 2014). Para este décimo primer reporte, el peso de las variables fue: α: 0,915; β: 0,693; γ: 0,393. Y los pasos a seguir fueron los siguientes. (1) A cada una de las subdivisiones (C, B, A2 y A1; M y D; D, C, B, A y A1) de las variables (RevI, PosG, GruP) se les asignó un peso proporcional entre 0 y 1, según importancia y equitatividad, para ser luego multiplicado por el número total aplicado a cada subdivisión. (2) Se sumaron los resultados de la operación anterior por cada una de las subdivisiones de cada variable. (3) A estos nuevos resultados se les dio un peso α, β, γ (que corresponde, de manera inversamente proporcional, a la participación de la sumatoria total de cada uno de las variables sobre el resultado total de sumar las sumatorias de las tres variables). (4) Finalmente, se sumaron los resultados de cada variable, a fin de que arrojara un puntaje para cada IES, cuyo orden de mayor a menor permitió obtener las posiciones para cada universidad.

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ies

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con con

Sapiens Research Group

IES

membresía membresía SRG SRG

Rk (15-1) 1 = 8 = 11 ↓ 12 ↑ 14 = 23 ↑ 35 ↑ 52 ↓ 55 = 62 ↑ 69 ↓

Pun (15-1) IES IES 143,913 UO Universidad Nacional de Colombia 38,585 UP Universidad del Norte 28,424 UP Universidad Pon ficia Bolivariana 26,798 UO Universidad Tecnológica de Pereira 23,861 UP Universidad de Medellín 14,979 UO Universidad Militar Nueva Granada 11,065 UP Universidad de Manizales 6,755 UP Universidad Tecnológica de Bolívar 6,208 UP Universidad San ago de Cali 5,053 IUO Ins tuto Tecnológico Metropolitano 3,805 IUP Universitaria Lasallista

Ciudad Bogotá Barranquilla Medellín Pereira Medellín Bogotá Manizales Cartagena Cali Medellín Caldas

Departamentos Bogotá Atlán co An oquia Risaralda An oquia Bogotá Caldas Bolívar Valle del Cauca An oquia An oquia

RevI 21,038 6,861 3,431 0,915 2,744 3,202 1,830 0,457 0,457 0,915 1,601

PosG 50,830 21,329 14,958 13,158 16,482 3,740 6,094 3,601 2,216 1,939 0,554

GruP 72,045 10,395 10,035 12,726 4,635 8,038 3,141 2,697 3,535 2,200 1,650

Q Q1 Q2 Q2 Q2 Q3 Q3 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4

Ius 0,4296 0,2940 0,1825 0,1544 0,1815 0,0896 0,1967 0,1341 0,0442 0,0211 0,2141

↑ ↑ ↓ ↑ ↑ ↑ ↑ ↑ ↑ ↑ ↓

Tasas 2,99% 7,91% 6,55% 15,16% 7,02% 6,56% 2,74% 5,42% 15,25% 5,20% 2,68%

↑ ↑ ↑ ↑ ↑ ↓ ↓ ↑ ↑ ↑ ↑

¿Quiénes pueden ser miembros de SRG? Todas las IES clasificadas en el Ranking U-Sapiens 2015-1 pueden solicitar la membresía a SRG. Solo necesitan ponerse en contacto con nosotros y ver esta breve

presentación.

¿Qué beneficios reciben las IES que son miembros de SRG?

Las IES miembros reciben un micrositio en conexión completa dentro de nuestro portal web, el cual tiene datos, información y conocimiento actual y completo frente a sus indicadores de investigación, oferta educativa, revistas indexadas y grupos categorizados. Todo esto apoyado de gráficos, tablas y vínculos de gran interés para estudiantes, investigadores y sociedad en general. En un solo sitio, los navegantes conocen lo más importante de la institución en cuanto a investigación. Déjenos enseñarle los detalles a través de este enlace. También reciben varios galardones: diploma de certificación, placa de reconocimiento, y sello-botón web de distinción.

A su vez, reciben descuentos para que publiquen sus pautas en nuestra revista de investigación digital, el Boletín Científico Sapiens Research, y en nuestro portal web, con sus banners. Nuestra revista y portal reciben miles y miles de visitas cada semana, procedentes de distintos puntos del planeta, razón por la cual se aumenta considerablemente el interés de los visitantes sobre las instituciones miembros. Conozca algunos ejemplos y 57/67


CULasallista ulasallista

@ulasallista www.lasallista.edu.co


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u-sapiens 2015-1

Universidad Nacional de Colombia Universidad de Antioquia

Universidad de los Andes

Universidad del Valle Universidad Javeriana Universidad Nacional de Colombia Universidad Industrial de Santander Universidad del Norte Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia Universidad de Caldas Universidad Pontificia Bolivariana Universidad Tecnológica de Pereira Universidad EAFIT Universidad de Medellín Universidad del Cauca

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Universidad Tecnológica de Pereira, Pilar de la Investigación en el Eje Cafetero. Vicerrectoría de Investigaciones, Innovación y Extensión

La Universidad Tecnológica de Pereira se destaca en el eje cafetero por ser la institución con el mayor número de grupos de investigación reconocidos por Colciencias. Desde la Vicerrectoría de Investigaciones, Innovación y Extensión unidad académico-administrativa de la Universidad Tecnológica de Pereira se dinamiza el proceso de integración de la docencia con la investigación y la proyección social. Para lograrlo crea y mantiene un ambiente de trabajo académico propicio para que profesores y estudiantes desarrollen sus capacidades investigativas y generen y difundan los conocimientos adquiridos en el proceso investigativo a través del ejercicio docente, buscando la consolidación y la visibilidad en el ámbito regional, nacional e internacional, en su quehacer investigativo contribuyendo con la expansión del conocimiento en las ciencias naturales, exactas, sociales y humanas. Algunos de los resultados más relevantes de la gestión del año 2015 son:

INDICADOR

RESULTADO AÑO 2015

Artículos publicados en los índex internacionales

160 Artículos publicados por docentes de la UTP que se encuentran registrados en la base de datos de SCOPUS.

Contratos de transferencia de resultados de la propiedad intelectual: patentes, secretos empresariales, licencias de software, marcas, etc.

Se comercializó la patente de selección y propagación in vitro de mora de castilla (plántulas de mora) y los experimentos de física del grupo de investigación DICOPED.

Libros resultados de investigación comercializados

Se despachó 1048 Libros a los diferentes canales de comercialización de los cuales se vendieron 331 libros resultados de investigación.

Artículos publicados en revistas indexadas

166 Artículos publicados en revistas indexadas por docentes de la Universidad Tecnológica de Pereira y registrados en el CIARP.

Libro o capítulo de libro resultado de investigación

Se publicó 13 libros y fueron registrados en el CIARP 9 libros resultados de investigación.

Citaciones de investigadores de la Universidad en revistas indexadas internacionales

Se cuenta con un registro de 427 citaciones realizadas a los docentes de la UTP, teniendo en cuenta la información de la base de datos de SCOPUS.

Grupos e Investigadores reconocidos por Colciencias

En el año 2015 la Universidad Tecnológica de Pereira finalizó con 72 Grupos y 99 Investigadores Reconocidos por Colciencias. Los Grupos se encuentran en los siguientes escalafones: A1: 4, A:9, B: 19, C:19, D:18, SC: 3

Estudiantes vinculados a prácticas universitarias.

Se encuentran vinculados 1881 estudiantes a prácticas universitarias.

Actividades de Extensión Universitaria

Se realizaron 265 actividades de educación continua o no formal (Seminarios, cursos, diplomados, etc), 54 asesorías y consultorías y se prestaron servicios de laboratorios a 315 empresas o instituciones.

Becas de Formación

16 Becas en formación doctoral financiadas por Colciencias y 4 Becas en formación doctoral y 4 Becas en maestría financiadas por el Sistema General de Regalías en el marco del proyecto “Desarrollo de capacidades científicas y tecnológicas en biotecnología aplicada a los sectores de salud y la agroindustria en el departamento de Risaralda”

Jóvenes Investigadores de Colciencias Proyectos de Investigación

23 Jóvenes Investigadores financiados por Colciencias y la Universidad Tecnológica de Pereira. 69 Proyectos de Investigación registrados.

Proyectos de Extensión Solidaria Semilleros de Investigación

Se financiaron 6 proyectos de Extensión Solidaria y Cultural. 78 Semilleros de Investigación activos en los cuales se encuentran vinculados 985 estudiantes.

Revistas Indexadas

Revista Médica de Risaralda en categoría B, Revista Scientia et Technica en categoría C y Revista Miradas en categoría C.

Convocatorias Internas

Se llevaron a cabo las siguientes convocatorias internas: Financiación de Proyectos de Extensión Solidaria y Cultural, Financiación de Proyectos de Investigación de Programas Académicos, Financiación Proyectos de Investigación, Financiar Proyectos de Grado de Posgrado y para Fomentar la publicación de libros resultados de investigación y libros de textos académicos. - La Universidad Tecnológica de Pereira apuesta a la salud pública del país en el campo del tratamiento de la adicción a la heroína con la Marca Mixta “SERÉ VUELVE A SER TÚ”.

Otros resultados a destacar

- Se diseñó el Portafolio de la Vicerrectoría de Investigaciones, Innovación y Extensión. - Se editó un programa de televisión transmitido por Telecafé denominado “Campo al Campo” donde se destacaron las actividades llevadas a cabos por grupos de investigación en materia de biotecnología.

Los invitamos a visitar la página web de la Vicerrectoría de Investigaciones, Innovación y Extensión donde podrá encontrar toda la información de los Grupos y Semilleros de Investigación y de los Laboratorios adscritos a dicha dependencia: http://www.utp.edu.co/vicerrectoria/investigaciones/

Conmutador:(57) (6) 313 7300 / Fax: 321 3206 , Dirección: Cra 27 Nº 10 - 02 Los Álamos - Pereira - Risaralda - Colombia

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Ranking u-sapiens 2015-1 (#1-31)

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Introducción Para la realización de este reporte se tomaron los datos desde el primer semestre de 2010 hasta el primer semestre de 2015, para un total de 11 periodos o semestres. Cada periodo se compone por instituciones universitarias y universidades tanto del sector oficial como privado, las cuales cuentan con al menos una revista indexada en el IBN; una maestría o doctorado activo que puede recibir estudiantes nuevos; y un grupo de investigación categorizado por Colciencias. Cada uno de estos logros tiene un peso dentro del modelo, de tal manera que, después de una serie de cálculos, cada IES tiene un puntaje y, por ende, una posición dentro del ranking o clasificación. Ahora bien, en cada semestre, la cantidad de instituciones ha aumentado debido a que más IES han cumplido con tener todas y cada una de las variables analizadas para clasificar: revistas (RevI), posgrados (maestrías y doctorados: PosG), y grupos de investigación (GruP); pero también ha variado porque algunas IES han dejado de cumplir con algunas de estas variables y, por lo tanto, han quedado desclasificadas. En ese sentido, del 100% de IES clasificadas hoy día (Ranking U-Sapiens 2015-1), el 67% (63 IES) se ha mantenido desde el primer reporte; es decir, desde hace cinco años y medio. 59/67

Y de estas 63 IES, 4 estuvieron en algún periodo desclasificadas, pero volvieron a ingresar. Este fue el caso de la Universidad Tecnológica de Bolívar (que estuvo por fuera los semestres 2010-2 y 2011-1), la Universidad Central (2010-2), la Universidad Autónoma de Manizales (2010-2 a 2011-2), y la Universidad del Quindío (2011-1 y 2011-2). Las restantes IES ingresaron poco a poco durante los siguientes semestres. Por otra parte, se realizó un análisis a los datos de las variables mencionadas anteriormente desde diferentes perspectivas. Inicialmente se revisó cómo ha sido su evolución semestre a semestre desde el punto de vista de los cuartiles donde están ubicadas; es decir, que el listado se dividió en cuatro partes porcentualmente iguales de acuerdo al puntaje obtenido en el semestre. A cada una de estas divisiones se les calculó el promedio por cada uno de las variables (RevI, PosG, GruP) y por el puntaje final, que se deriva de la suma de los puntajes obtenidos en cada una de las variables. Además, se hizo un análisis desde un enfoque regional, sectorial (oficial o privado) y de carácter (institución universitaria o universidad). Y también a partir de las tasas de crecimiento de las IES entre los semestres.


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(#32-63)

Análisis general Desde el Ranking U-Sapiens 2010-1 hasta el actual (2015-1), las IES clasificadas ha aumentado cerca de un 47% (ver gráfica 1). Eso quiere decir que, en los últimos casi 6 años, 30 IES han cumplido con tener al menos un logro en todas y cada una de las variables de análisis, las cuales se enfocan exclusivamente en investigación. Esto demuestra que, en Colombia, las IES están cada vez más interesadas en dinamizar y robustecer su área de investigación a través de oferta de programas de desarrollo y maduración de investigadores, de publicación de medios de comunicación científicos seriados y arbitrados, y de agremiación de investigadores a través de grupos enfocados en temáticas que permiten la producción de más logros investigativos con impacto nacional e internacional. Y aunque esto es un dato positivo, todavía faltan más de 166 IES (entre universidades e instituciones universitarias) por cumplir con estas tres variables, como por ejemplo la Universidad de América, Universidad de Boyacá, Universidad de la Guajira, entre otras. En otras palabras, solo el 36% de este tipo de IES en el país han clasificado. La gran mayoría (64%) todavía no lo han logrado porque, aunque ofrecen incluso doctorados y tienen grupos de investigación en categorías altas, todavía no tienen ni una sola revista de investigación clasificada en el IBN; o aunque la tienen, no han logrado ofrecer ni la primera maestría; es más, ni siquiera han alcanzado a tener un solo grupo con categoría, lo cual es gravísimo. Y lo cierto es que las mejores IES del país, las que se destacan no solo en U-Sapiens sino también en otras clasificaciones internacionales y en los primeros puestos, todas son instituciones que tienen varios logros en cada una de las variables que analiza U-Sapiens.

Gráfica 1: participación (%) de universidades e instituciones universitarias

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Ranking u-sapiens 2015-1 (#64-94)

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Ahora bien, ahondando más en este asunto de las IES clasificadas, se ha podido comprobar en el transcurso de los últimos semestres que aunque las IES oficiales han aumentado de 26 a 35 (ver gráfica 2), ha decrecido su participación, pues en 2010-1 representaban el 41% y para 2015-1 solo es el 37%. Esto quiere decir, por supuesto, que el sector de las IES privadas cada vez tiene más representación (del 59% al 63%). Y al mirar por su carácter académico, sí sorprende que las instituciones universitarias, que aunque son muy pocas las clasificadas (12) con respecto al total que hay en el país (126), semestre a semestre se han ido agregando, tanto del sector oficial como del privado, a la lista de clasificadas. Esto, en términos porcentuales, ha significado un crecimiento del 172% (desde 2010-1 hasta 2015-1), contrastado con el decrecimiento que han tenido las universidades en este mismo periodo: del -8,5%.

Gráfica 2: crecimiento (#) de IES según sector (privadas vs oficiales)

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Dinámica de variables vs cuartiles Con base en los promedios de los puntajes de cada variable (RevI, PosG) y GruP) por cuartil (Q1 a Q4) y por semestre (2010-1 A 2015-1) se pudieron realizar una serie de gráficas y análisis, de las que se puede resaltar lo siguiente:

Revistas (RevI) Q1: en este cuartil se puede observar (ver gráfica 3) que el puntaje promedio (con rango de 10 a 15,5) de esta variable tiene unos incrementos significativos en los semestres 2011-1 (más de 4 puntos), 2013-1 (2 puntos), y 2014-2 (más de 2 puntos). Y que en el último semestre (2015-1) tuvo una disminución de casi 2,5 puntos (es decir, que casi regresa al puntaje promedio que tenía en 2014-1), lo que indica que la gestión editorial y de indexación de las IES que pertenecen a este cuartil (como Universidad Nacional de Colombia-Bogotá, Universidad de Antioquia, Universidad de los Andes y Universidad del Valle) tuvo una c o y u n t u ra n e g a t i va , y u n a s a l i d a o desindexación de revistas del IBN o una descategorización o asignación de categorías más bajas de las ya clasificadas. No obstante, en términos generales, es decir, al hacer una mirada desde 2010-1 hasta 2015-1, el promedio tuvo un crecimiento de casi dos puntos (10,350 a 12,006), lo cual refleja, para estas IES que puntean el ranking, que su interés en creación e indexación de nuevas revistas de investigación es constante y con metas cada vez más altas.

Gráfica 3:Puntaje promedio semestral de la variable revistas en Q1

Q2: el rango de los promedios de este cuartil va desde 4 hasta 6,75 puntos (ver gráfica 4) y el número de IES que lo componen ha ido desde 5 (en 2010-1) hasta incluso 9 (en 2014-2). Su punto máximo lo alcanza en 2014-2, cuando la Universidad del Valle baja a este cuartil y hace que su aporte (que es el segundo más alto: 7,498) a los puntajes de las IES que allí se ubican siga subiendo el promedio y continúe con la tendencia iniciada desde 2012-2. El resultado de este movimiento es que suba un poco más de un punto si se compara con el periodo 2014-1. Así mismo, se puede observar que el menor promedio se presenta en 2010-2, cuando la Universidad del Cauca ingresa a este cuartil con un puntaje muy bajo derivado de aportar una sola revista indexada. Finalmente, algo importante para resaltar es que al analizar todo el histórico (desde 2010-1 hasta 2015-1) se puede concluir que, aunque su tendencia ha tenido picos negativos (2010-2 y 2013-1), de 2010-1 a 2015-1 el puntaje promedio ha subido en casi tres puntos, y esto, indudablemente, demuestra que las IES han mejorado en cuanto a la calidad de sus revistas y, en ese sentido, han visto cómo semestralmente han obtenido mayores categorías y más número de revistas indexadas en el IBN.

Gráfica 4:Puntaje promedio semestral de la variable revistas en Q2

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Sapiens Research Group Q3: un total de 14 IES fueron las que hicieron parte de este cuartil en 2010-1; actualmente son 20 (2015-1). Aquí, el rango principia en 1,4 y termina en 2,4 puntos (ver gráfica 5). En esta nube de puntos se puede observar una tendencia relativamente positiva semestre a semestre. No se destaca en ningún periodo que el promedio sea significativamente mayor que el que está un semestre antes. Aunque lo que sí predomina, como se dijo antes, es una dinámica creciente, donde el resultado final es el aumento de un punto desde su inicio (2010-1) hasta el último periodo (2015-1). En ese sentido, lo que llama la atención es que el aporte de puntaje promedio en cada semestre es relativamente similar, lo que no quiere decir que todas las IES contribuyan de manera parecida en esta variable. Por ejemplo, de 2010-1 a 2011-2, la IES que más aportó fue la Universidad de Caldas, con un promedio en estos 4 semestres de (4,42), dato que es casi el doble si se compara con el promedio de 2015-1. De 2012-1 a 2014-1, la relevancia fue ocupada por la Universidad Militar (ya que la Universidad de Caldas mejoró y pasó a Q2), con un promedio en estos 5 semestres de (4,3) que, aunque fue un poco menor que el de la Universidad de Caldas, sigue siendo casi del doble con respecto al puntaje de 2015-1. Finalmente, para 2014-2 y 2015-1, la que más aportó fue la Universidad Distrital, con un promedio de (5,01), dato que supera a los anteriores y que es fruto no solo de una mejor categorización de revistas sino de un mayor número de las mismas. Y esto, a todas luces, es un excelente resultado de la gestión editorial y de la calidad de la publicación y sus artículos.

Gráfica 5:Puntaje promedio semestral de la variable revistas en Q3

su rango es elde más corto: inicia enen0,575 Gráfica 3:PuntajeQ4: promedio semestral la variable revistas Q1 y termina 0,825 puntos. Sin embargo, es donde más hay IES. Por ejemplo, en 2010-1 habían 42 y en 2014-1, 63 (ver gráfica 6). Actualmente (2015-1), las IES que allí se encuentran representan el 66% del total (94). La suma de los puntajes de estas 62 IES es de (50,593), resultado que representa casi el 100% de la suma de puntajes de las 4 IES que están en Q1 (48,025). En este cuartil se puede observar que hay un crecimiento constante de los promedios y una pendiente casi igual entre 2011-2 y 2013-2, que se retoma en 2014-2 hasta 2015-1. En 2014-1, el promedio presentó un decrecimiento bien pronunciado (0,10), producto de bajos promedios en varias IES y que, en 2014-2, se recupera para continuar con la misma tendencia.

Gráfica 6:Puntaje promedio semestral de la variable revistas en Q4

Posgrados (PosG) Q1: de 2010-1 a 2011-1, los1Qpromedios ne satsiver tienen elbairavuna al edpendiente lartsemes opositiva idemorp ejatnuP:3 acfiárG de más de 45°, que inician con (23,280), luego (32,824), hasta alcanzar en 2011-1 un resultado de (43,859) (ver gráfica 7). Y justamente para este semestre solo 2 IES hacen parte de este cuartil: la Universidad Nacional de Colombia-Bogotá y la Universidad de Antioquia. En ningún otro semestre pasa esto; en los demás semestres este cuartil ha estado integrado por 3 o 4 IES. Así que, después de este ascenso, cae hasta llegar prácticamente a la mitad, para luego mantener una dinámica que, aunque está por debajo de este punto, se mantiene así por 4 semestres. En suma, en casi 6 años el puntaje promedio sube 10 puntos: de ≈23 a ≈33. Y esto se debe, en gran medida y en primera instancia, a que la Universidad de Antioquia aumentó en más de un 100% la oferta de maestrías y también la de doctorados (33%). Y también porque la Universidad Nacional de Colombia-Bogotá también amplió su oferta de maestrías en un 22% y de doctorados, en un 12%. Gráfica 7:Puntaje promedio semestral de la variable posgrados en Q1

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Sapiens Research Group Q2: aquí el comportamiento es muy particular, porque aunque tiene su menor promedio en 2010-1, para el siguiente semestre (2010-2) tiene un gran incremento, que representa casi 3 puntos (ver gráfica 8). Y de ahí hasta 2012-2 empieza a bajar casi en línea recta, para luego subir de manera casi parecida a la que bajó, hasta llegar, a su mayor promedio, en 2015-1 (15,775 puntos). Ahora bien, el promedio en 2010-1 puede ser explicado por los bajos puntajes de la Universidad Industrial de Santander y la Universidad del Norte, que lo halan hacia abajo porque representan prácticamente la mitad de los puntajes de las otras IES. No obstante, en 2015-1, estas mismas IES, junto con la Universidad Nacional de Colombia-Medellín, son las que empujan hacia arriba el promedio, lo cual demuestra un claro cambio en la política de oferta de formación y maduración de investigadores. Esto, por supuesto, implica la importante evolución de la Universidad del Norte al incrementar su oferta de maestrías en más de un 250% en casi 6 años, y de doctorados en un poco más del 35%, que se ve traducida en considerar a Barranquilla, como sede de esta universidad, en una ciudad que atrae cada vez más no solo estudiantes de la costa Caribe sino de otras ciudades del país y seguramente también de la región.

Gráfica 8:Puntaje promedio semestral de la variable posgrados en Q2

Q3: aquí el rango está entre ≈4 y ≈7 puntos, que los generan desde 14 hasta 20 IES. Su punto más bajo está en 2010-1 y su punto más alto, en 2015-1 (ver gráfica 9); es decir, durante estos semestres, el comportamiento de los promedios subió casi hasta los 3 puntos. En 2010-1, la Universidad Distrital, Universidad del Atlántico y Universidad de la Sabana son las que inclinan el promedio hacia abajo. Mientras que en 2015-1, la Universidad de Medellín, Universidad del Cauca y Eafit son las que lo hacen hacia arriba. Y aquí vale la pena señalar algo muy importante con respecto a la Universidad de Medellín. Esta institución, desde 2010-1 hasta 2011-1, hacía parte del cuartil Q4. En 2011-2 sube a Q3 con un puntaje de 6,659 y, en 2015-1, logra (16,482 puntos); todo esto derivado de un aumento muy significativo (≈213%) en su oferta de maestrías y de doctorados (≈66%). Gráfica 9:Puntaje promedio semestral de la variable posgrados en Q3

Q4: el comportamiento de los promedios en este cuartil es muy similar al de Q3: en 2010-2 hay un pico fuerte hacia arriba, que baja en 2011-1, para, de ahí, seguir con una tendencia positiva hasta 2015-1, donde alcanza un poco más de 2 puntos (ver gráfica 10). En este cuartil, para 2010-1, el número de doctorados representaba solo el 7,6% del número de maestrías; mientras que para 2015-1 era de más del doble (15,7%). Esto, naturalmente, demuestra que en los últimos años las IES de este cuartil han duplicado sus esfuerzos de calidad para lograr colocar en el mercado muchos más doctorados. Sin embargo, al comparar esta relación con las IES del cuartil Q1, se puede ver que todavía están a mitad de camino, ya que en este cuartil el número de doctorados representa cerca de un 32% de las maestrías. Finalmente, también es importante notar que de las 62 IES que hacen parte de este cuartil (2015-1), solo 19 ofrecen programas de doctorado, entre las que se destaca la Universidad de Manizales, con una relación de 2 doctorados y 17 maestrías; y, por otro lado, IES como la ICESI, que ofrecen hasta 23 maestrías y ni un solo doctorado, en comparación con la Universidad de San Buenaventura-Bogotá, que ofrece 4 maestrías y también un doctorado. Gráfica 10:Puntaje promedio semestral de la variable posgrados en Q4

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Grupos de investigación (GruP) Q1: aquí el rango va desde ≈35 hasta ≈48 puntos. De 2010-1 a 2013-1, el promedio se mueve un poco hacia arriba y abajo de 35 puntos (ver gráfica 11); mientras que desde 2013-2 a 2015-1, lo hace alrededor de los 46 (es decir, más de 10 puntos entre una y otra sección de periodos). El gran incremento entre 2013-1 y 2013-2 se debe, en primera instancia, a la asignación de mejores categorías a varios grupos de investigación y a nuevos grupos categorizados, pero también al cambio entre la Universidad Javeriana-Bogotá (que bajó a Q2) y Universidad del Valle (que ingresó a Q1). Por ejemplo, de uno a otro periodo, el aumento de grupos en categoría A1 y A fue de 403% y 408%, respectivamente. Y la base o total de grupos aumentó más del 274%. Todo esto se presentó cuando Colciencias abrió una nueva convocatoria de grupos y sus resultados fueron sorprendentemente mayores, pues más grupos participaron y muchos más quedaron en mejores categorías debido al aumento de producciones, entre las cuales se destaca la publicación de artículos de investigación, de libros y capítulos de libros.

Gráfica 11:Puntaje promedio semestral de la variable grupos en Q1

Q2: en este cuartil los promedios van desde un poco más de 12 hasta casi 16 puntos. En estos 11 semestres, los promedios generan tres picos positivos (2011-1, 2013-2 y 2014-2) y tres negativos (2010-1, 2012, y 2014-1) y giran alrededor de los 13 puntos (ver gráfica 12). En 2010-1 y 2012, por ejemplo, los promedios alcanzan sus topes mínimos por causa, principalmente, de los bajos puntajes de la Universidad del Norte y Universidad de Caldas, respectivamente. Y en 2011-1 y 2014-2, los promedios suben a razón del buen resultado de la Universidad del Valle, que para 2015-1 deja el Q2 para subir al cuartil Q1. Finalmente, se puede destacar que los grupos A y A1 representaban en 2010-1 solo el 16%, mientras que 5 años después ya era del 30% (aumento cuyo mayor participante es la Universidad Nacional de Colombia-Medellín); en contraste con los grupos de menor categoría (D), que en 2010-1 representaban un 27% y para 2015-1 eran solo del 13% (aquí la institución que más se destaca es la Javeriana-Bogotá, que pasó 50 a 2, lo cual es muy importante porque implica una migración de grupos a mejores categorías). Gráfica 12:Puntaje promedio semestral de la variable grupos en Q2

Q3: el margen por donde se mueven los puntajes está entre ≈6 y ≈7,5. La tendencia general es positiva, y pasa de inicio a final en un poco más de un punto (ver gráfica 13). Sin embargo, es a partir de 2011-1 que los movimientos se hacen más cercanos a ≈7 puntos, pero desde 2012-2 es que empiezan los ascensos paulatinos hasta 2014-2, donde se frena un poco la dinámica y se repite para 2015-1, con (7,174) puntos. De las 14 IES que en 2010-1 hacían parte de este cuartil, es la Universidad de la Sabana la que inclina más el promedio hacia abajo; en contraste con la Universidad Distrital y Universidad Tecnológica de Pereira, que lo hacen hacia arriba en 2010-2. Finalmente, para 2015-1, la Universidad de la Sabana juega ahora un papel positivo junto con la Universidad EAFIT, Universidad Distrital y Universidad de Cartagena, porque son las que ayudan a subir el promedio.

Gráfica 13:Puntaje promedio semestral de la variable grupos en

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Sapiens Research Group Q4: el margen de este cuartil es muy estrecho (cerca de 0,25) comparado, por ejemplo, con el del cuartil Q1 (que es de más de 15 puntos). Aquí todos los movimientos positivos y negativos giran alrededor del puntaje 2,4 (ver gráfico 14). Eso quiere decir que el total de grupos de las IES de este cuartil (en promedio unas 55 IES) es muy similar, aunque esté repartido de forma muy diferente entre las categorías. Por otra parte, es importante resaltar que en 2015-1, solo 13 de 62 IES contaban con grupos en categoría A1 (es decir, un poco más del 20%); 25 en categoría A y 51 en categoría B. En ese sentido, hay una relación directamente proporcional entre los cuartiles y la cantidad de grupos en categorías altas: a mejor cuartil (Q1 o Q2), más grupos en las más altas categorías. Gráfica 14:Puntaje promedio semestral de la variable grupos en Q4

Tabla 1:participación (%) del promedio de puntajes históricos de variables por cuartiles

Participación de las variables (relación)

De acuerdo a la metodología para el análisis y cálculo de puntajes y posiciones, hay una participación de puntajes por cada variable para cada institución clasificada. Sin embargo, cuando se analizan los promedios de los promedios de cada variable para cada cuartil y durante todos los periodos, hay una relación que se destaca. La participación del puntaje promedio histórico de la variable revistas es del 15%; de posgrados (maestrías y doctorados), del 39%; y de grupos de investigación, del 47%. Es decir, una relación de 15% 39% 47%. No obstante, para cada cuartil hay unas relaciones más exactas (ver tabla 1). De acuerdo a la misma, no son muchas las IES por cuartil cuya relación sea similar a la del promedio. Por ejemplo, la Unal-Bogotá y la UDEA son 2 de las 4 IES del cuartil Q1 que tienen esta semejanza. Para el cuartil Q2 es solo 1 de 8; 2 de 20 para Q3; y 3 de 63 para Q4. Estas relaciones o participaciones sirven para que las IES determinen si en alguno de los puntajes de las variables están, o muy por encima o muy por debajo, con el fin de alcanzar metas que permitan un equilibrio basado en las relaciones de IES que han avanzado y se destacan en su dinámica investigativa. En ese sentido, es claro, por ejemplo, que si una universidad tiene decenas de maestrías y varios doctorados y solo tiene un par de revistas indexadas en el IBN, se deben tomar las medidas para la creación de nuevas revistas de investigación que abran el espacio para que investigadores nacionales y extranjeros postulen sus artículos dentro de las áreas y temáticas

de investigación de los mismos posgrados de esa institución. En suma, la articulación que debe existir en una institución entre sus revistas científicas, maestrías-doctorados, y grupos de investigación debe ser muy estrecha, con claros canales de interacción y buscando metas que beneficien de manera integral a cada uno. La comunicación y trabajo entre editores, líderes de grupos de investigación, y docentes y directores de programas de posgrado es la clave para que la dinámica investigativa tenga una sola dirección e impacte de manera positiva. Cuando se analizan las relaciones y se encuentra que alguna de estas está muy alejada de la relación promedio, muy seguramente lo que sucede allí es que el área de donde se calculan los datos de esa variable adolece de relaciones y comunicación con las demás o está descuidada desde la parte directiva. Eso es justamente lo que SRG ha concluido después de escuchar a miembros de estas áreas de investigación y de corroborar su comportamiento en el ranking. Algunas voces han expresado la falta de recursos económicos y técnicos en la gestión editorial; otras, que se requieren con urgencia docentes de planta con grado de doctor con el fin de que impartan no solo clases sino que lideren equipos y proyectos de investigación; y otras más, que estimulen los logros investigativos de docentes y estudiantes, que muchas veces se alcanzan con recursos propios y tiempos extra que no se reconocen.

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Análisis regional

Son cinco las regiones que se destacan en la clasificación: Antioquia, Bogotá, Valle, Costa Caribe (Atlántico, Bolívar, Córdoba, Magdalena, Sucre) y Eje Cafetero (Caldas, Quindío Risaralda). Con base en los promedios obtenidos desde 2010-1 hasta 2015-1 se pudo establecer su comportamiento. En ese sentido, muy por encima están las IES de Antioquia, que hoy día son 15, comparadas con las otras regiones. Su tendencia general es positiva. Del primero al último semestre ha subido en total 2,6 puntos en su promedio, que empezó a crecer, en rigor, desde 2013-1. Bogotá, por su parte, con 31 IES, desde universitarias hasta universidades y del sector oficial y privado, lo ha subido en 3,2 puntos y, desde el primer semestre hasta 2015-1 ha mantenido un ascenso positivo, salvo por un pequeño decrecimiento en 2014-1, provocado, en gran medida, por el desmejoramiento de categorías en revistas. El Valle y la Costa Caribe, con 8 y 10 IES respectivamente, iniciaron casi desde el mismo punto en 2010-1 (aunque un poco por encima el Valle), pero en 2015-1 se distanciaron después de sufrir una serie de bajadas, principalmente en los años Gráfica 15: Puntaje promedio semestral por principales regiones 2011 y 2013. Para 2015-1, cada una terminó en una ubicación diferente: arriba el Valle y muy cerca de Bogotá, con 14,681 y además con el ascenso más significativo (5,3); y la Costa Caribe, bien por debajo, con 11,724. Finalmente, abajo en la gráfica se puede observar la línea de tendencia del Eje Cafetero, en la cual participan 9 IES; aunque sigue abajo, fue la tercera región con mayor ascenso en su promedio (3,2), razón por la cual quizá en uno o dos semestres más superará a la Costa Caribe si mantiene esa tendencia.

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Índice: artículos y autores anteriores Volumen 1 Número 1, enero-junio 2011 Interés general Ranking U-Sapiens Colombia 2010-1 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Billetes: Dos mil guaraníes: Adela y Celsa Speratti (Margarita Durán Estragó) Diálogos: Gastronomía/Astronomía (Elena Regis y Nicola Caon) Profes: El ser y el saber, apuntes para una reflexión sobre la labor del maestro (Ezequiel Dellutri) Entrevista-e: Editor revista Bitácora Urbano-Territorial (Carlos-Alberto Torres-Tovar) Diáspora-i: Doctorando en Alemania (Jorge-Arturo Fernández-Silva) Interés científico Psique: La inclusión educativa, la necesidad de transformación antes nuevas realidades (JoséAntonio Torres-González) Sociologando: Cuestiones “metodológicas, opiniones de los alumnos de la carrera de sociología (Angélica De Sena)

Psique: Modelo de gestión por competencias aplicado al proceso de capacitación en una institución de salud pública de la quinta región de Chile (Selma-Cyntia Segovia-Díaz) Psique: Los avatares de la pre-adolescencia: conflictos y propuestas para su transición (María de los Ángeles Correa-Tapia) Sociologando: Configuraciones sociales y teoría social (Flabián-Héctor-José Nievas) Sociologando: Jóvenes contemporáneos: entre el trabajo emocional y estético en el mundo corporativo (Liuba Kogan-Cogan) Sociologando: ¿É possível ver de lugar nenhum? Sobre o ponto de vista sociológico (PatrícioVitorino Langa) Sofando: Una cartografía de la enseñanza de la filosofía en territorio argentino (Adriana Barrionuevo) Sofando: Las condiciones de un pensar situado (Ariela Battán-Horenstein) Urbis: «Ser» habitante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (experiencias y procesos de una ciudad en transformación) (Paula-Cecilia Rosa)

Volumen 1 Número 2, julio-diciembre 2011

Volumen 2 Número 2, julio-diciembre 2012

Interés general Editorial: El efecto Wall-e en la comunidad científico-académica (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Reflexiones: Borges y la ceguera (Salvador Dellutri) Billetes: Cinco Bolivianos: Adela Zamudio, ausente pero no perdida (Dora Cajías) Diálogos: Incendios/Microorganismos (Roque Álvez y Hortensia Silla) Ranking U-Sapiens 2010-2 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) U-Sapiens Ranking Colombia 2010-2 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Interés científico Latín-A: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género (DanielaAlexandra Célleri-Endara) Latín-A: Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México (Frank Müller) Latín-A: «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña (Vanessa Núñez-Handal) Latín-A: Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur (Corinna Walter) Psique: Trabajando contra la violencia de sexo/género (Marcela González-Barrientos) Psique: Fenomenología de la violencia (Inmaculada Jauregui-Balenciaga y Pablo Méndez-Gallo) Sociologando: El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes (María-Eugenia Boito y Juliana Huergo) Sociologando: Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina (Pilar Arcidiácono, Laura Pautassi y Carla Zibecchi) Sociologando: Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez (Patricia Aguirre) Sociologando: Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo) (Adrián Scribano y Martin Eynard) Sociologando: A fome como tabu e a luta de Josué de Castro (Luitgarde Oliveira-Cavalcanti) Urbis: O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro (Gerônimo Leitão y Jonas Delecave) Urbis: Hacia el urbanismo social (Yuiza Martínez-Rivera) Urbis: La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? (Etienne Helmer)

Volumen 2 Número 1, enero-junio 2012 Interés general Editorial: Los extremos: «citología», fraude y plagio (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Entrevista-e: Editor jefe de la revista Ciencias de la Información (Manuel-Paulino LinaresHerrera) Corresponsales: Hampstead Heath, un lugar para ti (César Álvarez-González) Ranking U-Sapiens 2011-1 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking Grup-Sapiens 2010 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Interés científico Latín-A: Emociones y desastres (Anna-María Fernández-Poncela) Latín-A: El cambio de paradigma: de la atención de desastres a la gestión del riesgo (GiselaIrene Gellert-de Pinto) Lógyca: Mitos y sofismas de la cultura científica en la sociedad posmoderna (Nelson-Leonardo Falcon-Veloz) Lógyca: Pensamiento crítico para el uso diario (Mónica Rodríguez)

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Interés general Editorial: Las verdaderas necesidades (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Diáspora-i: Doctorando en Suecia (Óliver Silva) Monedas: Cincuenta Centavos Colombianos, la mujer del Regenerador (Diana Aristizábal) Cafés: Blue Sky Marketplace (Johanna Haddock) Ranking U-Sapiens 2011-2 (Sapiens Research Group) Interés científico Latín-A: Frontera colombo-brasilera: persistencia del conflicto armado y alcances de las estrategias de seguridad (Irene-Alejandra Cabrera-Nossa) Psique: Bullying: ¿violencia primaria o secundaria? (Pablo-Andrés Ferrer-González) Psique: Bullying a través de las TIC (Fuentesanta Cerezo-Ramírez) Psique: Breve reflexión psicoanalítica acerca del bullying (Claudio-Alejandro Reyes-Lozano) Psique+: Hablar y callar, o del poder y la iatrogenia en un imaginario sociocultural (MarcosAgustín Cueva-Perús) Sociologando: Retórica de la memoria, embotamiento de la atención, lejanía de la persuasión (Claudio Martyniuk) Sociologando: Internet como herramienta de recuperación de la memoria de la Guerra Civil española (Laura Solanilla-Demestre) Sofando: La mirada filosófica: un vistazo al rostro del otro (Josua-Óscar Aponte-Serrano) Urbis: A Vila Getúlio Cabral e as ocupações organizadas de terras urbanas no Rio de Janeiro (Gerônimo Leitão y Jonas Delecave) Urbis: Occupation de l’espace public par les personnes de la rue: Expérience au sein d’une unité de psychiatrie de rue à Marseille (Anna Fagot y Vincent Girard) Urbis: La relocalisation des familles victimes de catastrophes naturelles à Port-au-Prince (Ilionor Louis) Urbis: Fábricas de desechos (Magela Cabrera-Arias) Urbis: Una aproximación a los usos sociales del cuerpo en espacios correccionales (Graciela María-Tedesco)

Volumen 3 Número 1, enero-junio 2013 Interés general Editorial: Ayer me suicidé (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Siglo XIX: El convencionista Isnard (S.D. Bogotá, 3 de noviembre de 1865, año II, Núm. 10. La Caridad) Ranking U-Sapiens 2012-1 (Sapiens Research Group) Interés científico Latín-A: Políticas públicas e inseguridad en México: poblaciones sitiadas (Karla-Josefa MillaEscobar) Latín-A: Diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México (Jorge Luis-CruzBurguete) Latín-A: El eterno dilema del modelo económico para México: visión de la ruralidad (Tomás Martínez-Saldaña y Karla-Josefa Milla-Escobar) Sociologando: Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana»: una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neocoloniales (Emilio-José Seveso-Zanin y Pedro-Matías Lisdero) Sociologando: Represión y constitución de subjetividades marginales: una mirada sobre el cuerpo y la movilidad en ciudad de Villa María, Argentina (Lucas-Alberto Aimar y Alejandra Peano)


Sofando: La relevancia social de la filosofía en los tiempos de crisis neoliberal (José M. AtilesOsoria) Urbis: Procesos urbanos y retos de la planeación territorial para la ciudad sustentable en América Latina (Héctor Cortez-Yacila) Urbis: Implicaciones de las propuestas de rancière y arendt para leer las contraculturas (DianaMilena Patiño Niño) Urbis: Artista ego-centro y arte transgresor (Erika-Marcela-Herrera)

Volumen 3 Número 2, julio-diciembre 2013 Interés general Editorial: Cimas iluminadas (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking U-Sapiens 2012-2 (Sapiens Research Group) Ranking Col-Sapiens 2011-2012 (Sapiens Research Group) Interés científico Psique: Interculturalidad y ciencias de la educación en lengua de señas chilena (CarolinaAlejandra-de-Lourdes Becerra-Sepúlveda) Psique: Mujeres de Edipo y los avatares de lo femenino en la mentalidad de occidente (María del Refugio Navarro-Hernández, Salvador Vázquez-Sánchez y Celso Valderrama-Delgado) Psique: Abuso sexual en la niñez (Ricardo García-Jaime) Sociologando: Una construcción íntima de la identidad trans como estrategia de desplazamiento en función de contextos, momentos, interacciones y prácticas (Alba Barbé-i-Serra) Sofando: Política de Aristóteles y sus ciudades (in)finitas (Douglas-Miguel Llanos-Medina) Urbis: De los imaginarios al fetichismo frente al debate de los centros históricos (GuadalupeMargarita González-Hernández) Urbis: El espacio público seguro en los hábitat residenciales (Norma-Celina Carnevali-Lobo) Urbis: ¿Es posible regular el espacio público? (Mario-Enrique Villalta Flórez-Estrada)

Volumen 4 Número 1, enero-junio 2014 Interés general Editorial: El artículo que se debe escribir (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking U-Sapiens 2013-1 (Sapiens Research Group) Ranking Col-Sapiens 2011-2012: Enfoque regional y 100 mejores por materias (Sapiens Research Group) Interés científico Latín-A: Programas de transferencias condicionadas de ingresos y programas de empleo en Argentina: entre la responsabilización de los destinatarios y la individualización de la cuestión social (Rebeca-Beatriz Cena) Lógyca: De M. Curie y R. Franklin al científico contemporáneo (Rosa-María Bermúdez-Cruz y Rafael Quintero-Torres) Psique: El apego parental ansioso y la agresividad en el sujeto (María-José Arias-Toro) Psique: Sobre el status de la psicopatía en psicoanálisis (Miguel-Ángel Sierra-Rubio) Sociologando: Hacia una mirada de género en los estudios de movilidad social: interrogantes teórico-metodológicos (Gabriela-Vivian Gómez-Rojas y Manuel Riveiro) Sociologando: Aproximación al origen étnico y movilidad social intergeneracional en Argentina (Pablo Dalle) Sociologando: Mortalidad inaceptable al inicio de la adultez (Argentina: 1997-2011) (EleonoraSoledad Rojas-Cabrera) Urbis: El fenómeno expansivo metropolitano y su interpretación a partir de Hanna Arendt y la vita activa (Eduardo Sousa-González) Urbis: Revisión crítica y propuesta para integrar los conceptos de tierra, paisaje y territorio (Leopoldo Medina-Sanson)

Volumen 4 Número 2, julio-diciembre 2014 Interés general Editorial: ¿Absolutos o relativos? (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking U-Sapiens 2013-2 (Sapiens Research Group) Ranking Col-Sapiens 2012-2013 (Sapiens Research Group) Más: Terapia Thai (Juan-Pablo Barrera-Caicedo) Interés científico Latín-A: Seguridad ciudadana, estado y sociedad civil en el contexto boliviano (2001-2013) (Jorge-Carlos Derpic-Burgos)

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Lógyca: La insuficiencia de las matemáticas y el problema de la apropiación cultural (Eugenio Pacelli-Balanzario) Psique: Inclusión laboral del adulto mayor en Chile, una perspectiva conceptual de la gestión del conocimiento (Karem-Evelyn Retamal-Arriaza) Sociologando: Entablando vinculaciones entre la sociedad de consumo, las sensibilidades y las políticas sociales desde el sur global (Andrea Dettano y María del Pilar Lava) Sociologando: El jacobinismo neoliberal del empresariado católico argentino (Gustavo-Javier Motta) Sociologando: Pobreza multinacional compartida en la frontera sur mexicana (Jorge-Luis CruzBurguete) Sociologando: Estructuración, prácticas y sensibilidades en los recuperadores de residuos (Córdoba, Argentina) (Gabriela del Valle Vergara-Mattar) Urbis: La coordinación metropolitana y la conveniencia de su instrumentación (Verónica Sánchez García)

Volumen 5 Número 1, enero-junio Interés general Editorial: Reflexiones sobre la resiliencia (Mónica Cuellar-Castro) Ranking U-Sapiens 2014-1 (Sapiens Research Group) 100 Mejores por materias / Ranking Col-Sapiens 2012-2013 (Sapiens Research Group) Interés científico Psique: Figuras de apego centrales y subsidiarias, identidad de género y violencia (María-Alicia Moreno-Salazar e Isabel Stange-Espínola) Psique: El goce femenino en las relaciones amorosas violentas (María-Ignacia Godoy-Hellwig) Sofando: Consideraciones en torno a una racionalidad inmanente o sobre la posibilidad de hacer filosofía hoy día (Víctor Torres-Rodríguez) Sociologando: ¿Cómo se construye la población destinataria desde los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas? (Florencia Chahbenderian) Sociologando: Saberes médicos y políticas sanitarias en la Argentina durante la Guerra Fría (Karina-Inés Ramacciotti) Sociologando: Investigación y políticas públicas en educación (Teresa Pacheco-Méndez) Sociologando: Análisis de necesidades e intervenciones sociales en barrios desfavorecidos de la región de Murcia, España (Enrique Pastor-Seller y Raquel Torralba-Planes) Sociologando: Los planes de igualdad como instrumento para lograr la igualdad de género en América Latina. ¿Algo más que un objetivo? (Mónica Gelambí-Torrell)

Volumen 5 Número 2, julio-diciembre Interés general Editorial: ¿Qué va a suceder? (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking U-Sapiens 2014-2 (Sapiens Research Group) Interés científico Latín-A: Retos epistémicos, éticos y estéticos del campo emergente de las ciencias ambientales (Hernando Uribe-Castro) Psique: ¿Cómo pensar las actitudes ante la muerte? (Sergio-Ignacio Maureira-Silva) Psique: Características y retos de las familias adoptivas en su transición a la parentalidad (Ana Rosser-Limiñana) Sociologando: La personapp, ¿el fin de la división entre online y offline? (Erick-Gonzalo GómezNarváez) Sociologando: Las TIC en las prácticas científicas de investigadoras: aproximaciones desde la sociología de las emociones (Claudia-Liliana Gandía) Sociologando: Contragénero y binarismo de género en la cibersociedad: un estudio exploratorio en busca de un futuro contragenérico (Almudena García-Manso) Sofando: Multiplicar los sujetos, encarnar los conocimientos: plausibilidad de la epistemología social posmoderna de Donna Haraway (Maricela Guzmán-Cáceres) Sofando: Tribulación e infinito: lo mesiánico en la filosofía contemporánea (Melissa-Sharon Padilla-Ramírez) Sofando: La jurisprudencia en Karl Larenz bajo el prisma de un jurista actual (Lorena ChanoRegaña) Urbis: Percepción y experiencia en las formas de la protesta en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Julián Rebón) Urbis: Ayotzinapa, protestas, solidaridades y movimientos juveniles en México (Anna-María Fernández-Poncela) Urbis: Analizando el ciberactivismo en México: El caso de #YoSoyMedico17 (Rodrigo SandovalAlmazán)


Biodatos: autores actuales

Ricardo Domínguez-Guadarrama. Profesional en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional Autónoma de México UNAM); doctor en Estudios Latinoamericanos (UNAM); e investigador (UNAM). Sus líneas de investigación son: migración y globalización; y relaciones interlatinoamericanas y política exterior en América Latina y el Caribe. Sus últimas publicaciones son: Publicación Tardía (2014) “Revolución Cubana. Política Exterior hacia América Latina y el Caribe”, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, Universidad Nacional Autónoma de México. Primera impresión, septiembre de 2013, ISBN: 970-32-3582-4 (colección). ISBN: 978-607-02-5043-9 (2013). Julio-Ricardo Domínguez-Guadarrama, “Cuba y Estados Unidos: el largo proceso del reconocimiento”, en Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos. no. 60, 2015/1, enero-junio, ISNN 1665-85-74 (2015). Francisco Claro-Huneeus. Licenciado en Física (Universidad Católica de Chile); PhD in Physics (Universidad de Oregon, USA); y profesor titular (Universidad Católica de Chile). Sus líneas de investigación son: física cuántica (efecto Hall cuántico); y educación (rol y promoción de docentes). Sus últimas publicaciones son: La dificil reconciliación, en "Las Voces de la Reconciliación", Hernán Larraín, Ricardo Núñez, Joaquín Castillo (Editores), Instituto de Estudios Sociales (2013). The effect of dissipation on the torque and force experienced by nanoparticles in an AC field, International Journal of Modern Physics B, Vol. 28, pp. 1450240- 1 a 18 (2014). Ernesto-Javier San Martín-Gutiérrez. Ingeniero Civil Matemático (Universidad de Chile); doctor en Ciencias, orientación estadística (Université Catholique de Louvain); profesor asociado (Universidad Católica de Chile). Sus líneas de investigación son: psicometría y efectividad escolar. Sus últimas publicaciones son: What do you mean by a difficult item? On the interpretation of the difficulty parameter in Rasch models. In: Roger E. Millsap, Daniel M. Bolt, L. Andries van der Ark, Wen-Chung Wang (Eds.), Quantitative Psychology Research, Springer Proceedings in Mathematics \& Statistics 89, Chapter 1 (co-autor: Paul De Boeck). Understanding factors related to Chilean students' Digital Skills: A mixed method analysis. Computers and Education 88, 387-398 (co-autores: I. Jara, M. Claro, E. Hinostroza, P. Rodríguez, T. Cabello, A. Ibieta and C. Labbé). Juan-Carlos Moreno-Romo. Licenciado en filosofía (Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM); doctor en Filosofía (Universidad de Estrasburgo, Francia); y profesor-investigador (Universidad Autónoma de Querétaro, México). Sus líneas de investigación son: génesis, apogeo y crisis de la Modernidad; y filosofía de la religión. Sus últimas publicaciones son: ¿Doscientos años de qué?, Fontamara, México (2014). La religión de Descartes, Anthropos, Barcelona (2015). Bernardo Pérez-Andreo. Licenciado en Estudios Eclesiásticos (Instituto Teológico de Murcia, España); doctor en Filosofía (Universidad de Murcia, España); doctor en Teología (Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia, España); profesor titular de Teología (Pontificia Universidad Antonianum, Facultad de Teología, Instituto Teológico de Murcia, España). Sus líneas de investigación son: Estudio de las relaciones entre la Teología y la sociedad posmoderna; y procesos de desecularización en las sociedades contemporáneas. Sus últimas publicaciones son: Una teología de la libertad: Vito Mancuso y el nuevo paradigma de la autenticidad, Iglesia Viva, Valencia (2014). Voces "Carpinterio" y "Nazaret". Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, Barcelona (2014). Robert González-García. Licenciatura en Ciencias Políticas y de la Administración; Licenciatura en Sociología; doctorado en Ciencias Políticas y de la Administración (Universitat Autónoma de Barcelona, España); y profesorinvestigador (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México). Sus líneas de investigación son: democracia y acción pública; y juventud y movimientos

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sociales. Sus últimas publicaciones son: México 2015: del autoritarismo neoliberal a las alternativas de cambio, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, Barcelona (2015). El movimiento estudiantil catalán (1993-2013): memoria de 20 años de lucha, Temas de Investigación Social en México, 2014, Pachuca de Soto (2015). Ana-Lucía Cervio. Licenciada en Sociología (Universidad Siglo 21, Argentina); doctora en Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires, Argentina); e investigadora asistente (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina). Sus líneas de investigación son: sociología de las emociones/cuerpos; y acciones colectivas y conflictos sociales. Sus últimas publicaciones son: Del ‘barrio social’ a las ‘ciudades-barrios’. Programas habitacionales y elaboración de sensibilidades en la ciudad de Córdoba (Argentina) durante las décadas del ’80 y ‘2000”, Methaodos. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3, Nº2, Madrid (2015). “Experiencias en la ciudad y políticas de los sentidos. Lecturas sobre la vista, el oído y el olfato, en: Sánchez Aguirre, R. (Comp.) Sentidos y Sensibilidades: exploraciones sociológicas sobre cuerpos/emociones. Estudios Sociológicos Editora, Buenos Aires (2015). Santiago Argüello. profesorado en Filosofía (Universidad Católica Argentina); doctorado en Filosofía (Universidad de Navarra, España); investigador (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina); y profesor (Universidad de Mendoza, Argentina). Sus líneas de investigación son: estudios medievales, filosofía medieval, metafísica, filosofía práctica, derecho romano medieval, Chesterton, medievalismo romántico del s. XIX. Sus últimas publicaciones son: El lenguaje de la causalidad de nuestras acciones: hacia una resignificación del dominus en Tomás de Aquino, Pensamiento, 71, 565-586 (2015). “¿Puede historiarse la filosofía sin hacerse filosofía? El modo de proceder de Tomás de Aquino en su atribución de la creación a Aristóteles, en Paola CORTI, Rodrigo MORENO, José Luis WIDOW (eds.), ¿Qué hace el historiador al historiar?, Altazor, Viña del Mar, 305-330 (2015). Eduardo Sousa-González. Arquitecto; Doctorado en Filosofía con orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos (Universidada Autónoma de Nuevo Leóns Urbanos) e investigador-profesor (Universidad Autónoma de Nuevo León). Sus líneas de investigación son: crecimiento metropolitano y procesos de expansión subregional. Sus últimas publicaciones son: De la ciudad a la metrópoli. Nuevas realidades territoriales. Concepción, Chile (2015). La ciudad. Un constructo social antropogénico. Concepción, Chile (2015).


Pautas: contribuciones y arbitraje Título: Puede ir en español o portugués (eventualmente en otro idioma) y debe tener su correspondiente traducción al inglés. Si el artículo es en inglés, debe traer su traducción al español. El título debe ser sucinto, específico, con sintaxis correcta y coherente. Debe evitarse en lo posible el uso de siglas y coma (,) o dos puntos (:).

Autores: Los autores pueden ser máximo tres, se deben indicar los nombres y apellidos completos unidos por guión, año de nacimiento, país de origen, y correo electrónico personal o institucional.

Resumen y abstract: Todo artículo debe acompañarse por un resumen y un abstract de máximo 250 palabras cada uno, en donde se indiquen los objetivos principales y el alcance de la investigación o reflexión, se describa el método o metodología empleada, se extracten los resultados más importantes, y se enuncien las conclusiones más relevantes.

Palabras clave y key-words: Máximo 6, en orden alfabético, que correspondan a los tesauros o descriptores de UNESCO o ERIC. UNESCO: http://databases.unesco.org/thessp/ ERIC: http://www.eric.ed.gov/ERICWebPortal/thesaurus/thesaurus.jsp?_pageLabel=The saurus

Introducción: En la introducción se deben presentar, de forma clara y sucinta, la naturaleza y el alcance del problema investigado (de la reflexión); los antecedentes sustentados con referencias bibliográficas pertinentes; el método o metodología; mencionar los resultados y las conclusiones más relevantes; y exponer cómo se desarrollará el artículo (partes y objetivos). (Método: “procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y enseñarla” - RAE). (Metodología: “conjunto de métodos que se siguen en una investigación científica o en una exposición doctrinal” - RAE).

Reflexión-exposición: Desarrollo detallado y claro del método o metodología usada y las razones por las cuales se escogió (si es necesario, con referencias bibliográficas), a fin de que el lector-investigador pueda aprehender lo reflexionado. Para ello se recomienda especificar también las premisas y argumentos que sustentan las conclusiones, las cuales, por supuesto, deben ser orientadoras de las ideas, pensamientos o nuevas visiones del suceso analizado-reflexionado. Esta parte puede dividirse en los subtítulos que se consideren necesarios.

Conclusiones-discusión: Esta sección es para que el autor redacte, de la forma más sencilla, clara y sensata posible las relaciones y premisas existentes entre los hechos observadosreflexionados (es decir, lo que significan y aportan los resultados) y el campo en cuestión. Se recomienda presentarlos de manera sistemática, a fin de resumir las pruebas que respaldan cada conclusión, y señalar los aspectos no resueltos, las excepciones o las faltas de correlación.

Referencias bibliográficas: Se guiarán por las normas APA. Se deben colocar los nombres completos y los dos primeros apellidos unidos por un guión.

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Libro/un autor: Boshell-Lee, J. C. (2000). Pensamientos del mañana. Caracas: Universidad Nacional de la Libertad. Libro/dos y tres autores: Boshell-Lee, J. C., Torres-Menfis, I., y Cutavi-Arias, A. F. (2001). Más pensamientos y discrepancias. Buenos Aíres: Editorial Mancha Pura. Libro/más de tres autores: Se usa el primer autor y luego se escribe “y cols” (y colaboradores): Boshell-Lee, J. C., y cols. (2002). Muchos pensamientos sin discrepancias. Lima: Ediciones Quijote. Sección de libro: Boshell-Lee, J. C. (2003). Entre discrepancias y pensamientos. En C. A. Morales (Ed.), Los pensamientos de los aventureros (pp. 50-70). Montevideo, Uruguay: Júpiter Publicaciones. Artículo de revista: Boshell-Lee, J. C., y Torres-Menfis, I. (2004). Pensamientos sin sentido. Revista Ideas y Reflexiones, 4(1), 10-20. Presentaciones y conferencias: Boshell-Lee, J. C., y Torres-Menfis, I. (2005). Pensamientos sin sentido. Trabajo presentado en el Seminario Internacional de Ideas Latinas, diciembre, Brasilia. Artículo de dominio público, base de datos libre o revista electrónica: Boshell-Lee, J. C. (2006, diciembre 5). No sentimos pensamientos ni reflexiones. El Mundo, 12, 5-6. Extraído el 5 de noviembre de 2007 desde: http:// www.ideassinsentido.com/BL-1.doc

Citas: En el cuerpo del texto se aplicarán las normas APA (Apellido de autor, año: página). Sólo se usarán las notas al pie para aclaraciones, no para colocar referencias bibliográficas. Si se citan publicaciones de un mismo autor y año, se usarán letras en orden alfabético al lado de la fecha para diferenciarlas en el texto y la bibliografía. Cuando se nombre más de una publicación de un mismo autor o diferentes autores en una misma referencia, se organizarán en orden cronológico.

Imágenes, gráficos y tablas: Éstos deben estar en el documento, titulados con nombres completos y enumerados consecutivamente (por ejemplo Gráfica 1,). Deben enviarse en archivos aparte, marcados con el mismo título que llevan en el documento y deben estar claramente señalados en el cuerpo del texto. Para el caso de imágenes, éstas deben venir en formato JPG, con resolución mínimo de 300 dpi.

Extensión y formato: El documento completo debe tener mínimo 4000 palabras y máximo 5000, venir en formato Microsoft Word, tipografía Calibri 10, justificado, tamaño carta, márgenes de 2 centímetros por todos lados, espaciado sencillo entre líneas, sin sangría y con una línea de espacio sencillo entre párrafos.

Breve reseña del autor/es: No debe exceder las 150 palabras. Debe señalar la profesión (institución otorgante), el último grado académico recibido (institución otorgante), máximo 2 ocupaciones actuales, máximo 2 líneas de investigación o temáticas de interés, máximo 3 publicaciones más recientes (sean en libros o revistas), año de nacimiento, país de nacimiento. Y una foto informal del rostro, con excelente resolución.

Proceso de arbitraje: El Boletín Científico Sapiens Research se reserva el derecho de regresar aquellas contribuciones que no cumplan con las pautas explicadas anteriormente, y solo ingresarán aquellas que sean originales-inéditas y que se estén postulando exclusivamente en este medio, y no en otro más de manera simultánea.


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Las editoras de sección revisarán de forma preliminar el original ingresado para proceso de dictamen (anónimo en ambos sentidos) y luego de sus observaciones darán alguna de estas tres respuestas a los autores, después de no menos 2 semanas: (1) aceptado para dictaminar, (2) aceptado para dictaminar si se hacen cambios según observaciones, y (3) no aceptado. Si es aceptado para dictaminación o regresa de nuevo el original con los cambios pedidos a modo de observaciones por las editoras de sección, se pasa a un par evaluador para ser dictaminado (sistema doble ciego), quienes podrán tomarse cerca de 4 semanas para dar cualquiera de estas tres respuestas a los autores: (1) aceptado para publicarse, (2) aceptado para publicarse si se hacen cambios según observaciones, y (3) rechazado. Si regresa de nuevo el original con los cambios pedidos a modo de observaciones por el par evaluador, pasa a edición, diagramación para ser publicado, y se le comunica dicha decisión a los autores así: aceptado para publicarse. Si hay empate en el dictamen del par evaluador o se presenta cualquier discrepancia, se somete el original a un tercer evaluador (bajo la misma modalidad de doble ciego) para tomar una decisión definitiva a través de cualquiera de estas tres respuestas con el fin de hacérselas saber a los autores: (1) aceptado para publicarse, (2) aceptado para publicarse si se hacen cambios según observaciones, y (3) rechazado. Si los autores reciben la respuesta (2), aplica el punto 3 de este proceso. Luego de que el original aceptado ha pasado por edición-diagramación, se regresará a los autores para su lectura aprobatoria, con el fin de hacer o no observaciones de cambio en cuanto a edición, en un tiempo no superior a 5 días, y para que autorice por escrito su publicación y distribución.


Sapiens Research Sapiens Research Group BoletĂ­n CientĂ­fico Vol. 2(2)-2012 / ISSN-e: 2215-9312

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V6N1-2016 BCSR  

Número 11 de "Sapiens Research". Incluye el reporte de "Ranking U-Sapiens 2015-1".

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