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Sapiens Research

Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 ISSNe: 2215-9312

Ranking U-Sapiens 2012-1

Sapiens Research Group

Arte visual: Fernando Cadenas (España) - fernando.cadenas@gmail.com http://issuu.com/fernandocadenas http://fernandocadenasblog.blogspot.com/


ISSN-e: 2215-9312. Volumen 3 / Número 1. Enero-Junio 2013 Directora: Mónica Cuellar-Castro Editor general (edición-diagramación): Carlos-Roberto Peña-Barrera Correo-e: editor@sapiensresearch.org Publica: Sapiens Research. Calle 167C No 55A-26 Of. 805 (Bogotá, Colombia) Tel: (571) 311-520 8569 Comité editorial Ms. Érika-Alexandra Honig-Andrade (ONU-Hábitat, Kenia) Dra. Miriam Pardo-Fariña (Universidad Andrés Bello, Chile) Dra. Angélica De Sena (Universidad de Buenos Aíres, Argentina) Dra. Begoña Enguix (Universitat Oberta de Catalunya, España) Dra. Mercedes Castillo (Universidad Nacional de Colombia, Colombia) Ms. Emmanuelle Rabaud (Escuela Nacional Superior de Arquitectura de Marsella, Francia)

Comité científico PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (Universidad Latina de México, México) PhD. Anayra O. Santory-Jorge (Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico) PhD. Nicola Caon (Instituto de Astrofísica de Canarias, España)

Arte visual de la portada: Fernando Cadenas (España)

http://issuu.com/fernandocadenas http://fernandocadenasblog.blogspot.com fernando.cadenas@gmail.com Para el Boletín Científico Sapiens Research (BCSR), que los autores envíen sus contribuciones, sean artes visuales o escritos originales-inéditos, significa que, para el caso de los últimos, no han sido ni serán publicados en otro medio de comunicación en papel o electrónico; pero, para el caso de los primeros, no tendrá ningún inconveniente en publicar aquellas que hayan sido plasmadas en otros medios de comunicación. Para esta publicación es muy importante que se haga una breve reseña de los autores, información de contacto, publicaciones y links de sus producciones. Por tal razón, resaltar el perfil de los autores y sus capacidades es de gran interés. No obstante, el contenido de los escritos publicados es de exclusiva responsabilidad de los autores, y no refleja necesariamente la filosofía de esta publicación ni el pensamiento particular de cada uno de sus integrantes. Colaboraron de árbitros externos: Claudia Gandía, Graciela-Cecilia Gayetzky de Kuna, Holger-Manuel Benavides-Muñoz, Javier-Darío Fernández-Ledesma, Laura Estefanía Herrera, Manuel Rüehle, Mireya CisnerosEstupiñán, Paola Bonavitta, Verónica García-Martínez, Victoria D’hers.


www.sapiensresearch.org Colaboran en este número Alejandra Peano (Argentina) Diana-Milena Patiño-Niño (Colombia) Emilio-José Seveso-Zanín (Argentina) Érika-Marcela-Herrera (Colombia) Héctor Cortez-Yacila (Perú) Jorge-Luis Cruz-Burguete (México) José-M. Atiles-Osoria (Puertorrico) Karla-Josefa Milla-Escobar (Honduras) Lucas-Alberto Aimar (Argentina) Pedro-Matías Lisdero (Argentina) Tomás Martínez-Saldaña (México)

El Boletín Científico Sapiens Research (BCSR) es un publicación semestral (enero-junio y julio-diciembre, que edita Sapiens Research y que inició en enero de 2010), electrónica y digital, de libre acceso y descarga, editada por el grupo Sapiens Research, cuyo objetivo principal es visibilizar artículos (principalmente en español, pero también en otros idiomas como portugués y francés) de investigación-reflexión a la comunidad científica y académica internacional, bajo el contexto de diferentes secciones: Latín-A (temas latinoamericanos), Lógyca (temas de lógica y sentido común), Psique (temas de psicología), Sociologando (temas de sociología), Sofando (temas de filosofía) y Urbis (temas de urbanismo), que son editadas por reconocidas investigadoras de distintos países de Europa y América, y que está dirigida a toda la comunidad interesada en los temas de las secciones. También publica otro tipo de artículos, desde otras secciones de interés cultural y general. Finalmente, este medio de comunicación también da a conocer el Ranking U/Grup-Sapiens (clasificación de instituciones de educación superior colombianas y grupos de investigación según indicadores de investigación). Nota legal: la postulación de originales-inéditos implica que los autores conocen y suscriben las “Pautas: contribuciones y arbitraje”. La política de libre acceso a los contenidos contempla que los autores autorizan que sus originales-inéditos sean editados, publicados, reproducidos e incorporados en cualquier forma y medio, para fines educativos-investigativos. Por lo tanto, se autoriza la reproducción total o parcial de esta obra para fines educativos-investigativos, siempre y cuando se cita la fuente. Ética de publicación: los autores tienen derecho de hacer copias (impresas o electrónicas) del artículo para su uso personal o enseñanza en el aula; hacer copias y distribuir copias del artículo de la revista (incluso a través de e-mail) a sus colegas de investigación, para su uso personal por sus colegas y para fines académicos; publicarlo en su sitio web personal o institucional; de presentar el artículo de la revista en un evento y distribuir copias en papel para los asistentes; usarlo (artículo sin respaldo-financiación institucional) como soporte de formación en su sitio de trabajo; incluir el artículo (todo o parte) en una tesis o tesina; utilizar el artículo (todo o parte) en una recopilación impresa de sus obras, como la colección de escritos o notas de la conferencia (después de la publicación del artículo en la revista); a preparar otras obras derivadas, para ampliar el artículo de la revista en formato de libro, o de lo contrario volver a utilizar partes o fragmentos de otras obras, con pleno reconocimiento de su publicación original en la revista. http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 https://twitter.com/sapiensresearch http://issuu.com/sapiens-research


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Tabla de contenido Llamado a artículos de investigación-reflexión

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Llamado a corresponsales

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Editorial: Ayer me suicidé Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (Colombia)

1

Latín-A: Políticas públicas e inseguridad en México: poblaciones sitiadas Por Karla-Josefa Milla-Escobar (Honduras)

2-7

Latín-A: Diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México Por Jorge Luis-Cruz-Burguete (México)

8-13

Latín-A: El eterno dilema del modelo económico para México: visión de la ruralidad Por Tomás Martínez-Saldaña (México) y Karla-Josefa Milla-Escobar (Honduras)

14-18

Sociologando: Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana»: una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neo-coloniales Por Emilio-José Seveso-Zanin y Pedro-Matías Lisdero (Argentina)

19-24

Sociologando: Represión y constitución de subjetividades marginales: una mirada sobre el cuerpo y la movilidad en ciudad de Villa María, Argentina Por Lucas-Alberto Aimar y Alejandra Peano (Argentina)

25-31

Sofando: La relevancia social de la filosofía en los tiempos de crisis neoliberal Por José M. Atiles-Osoria (Puerto Rico)

32-37

Urbis: Procesos urbanos y retos de la planeación territorial para la ciudad sustentable en América Latina Por Héctor Cortez-Yacila (Perú)

38-43

Urbis: Implicaciones de las propuestas de Rancière y Arendt para leer las contraculturas Por Diana-Milena Patiño Niño (Colombia)

44-48

Urbis: Artista ego-centro y arte transgresor Por Erika-Marcela-Herrera (Colombia)

49-53

Siglo XIX: El convencionista Isnard Por S.D. (Bogotá, 3 de noviembre de 1865)

54-55

Ranking U-Sapiens 2012-1 Por Sapiens Research Group

Índice: artículos y autores anteriores Biodatos: autores actuales Pautas: contribuciones y arbitraje

56-62 ? ? ?


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Llamado a artículos de investigación-reflexión V3N2-2013 julio-diciembre Latín-A Unión Latinoamericana: vamos hacia una integración multidimensional Ms. Érika-Alexandra Hönig-Andrade (University of Applied Sciences, Alemania) Editora de sección

Las proyecciones económicas mundiales presentan panoramas muy poco alentadores. Hay un cambio en las relaciones de fuerza internacionales. Países del sur como India, China y Brasil, entre otros, han ganado gradualmente espacios económicos muy aventajados; sólo basta con observar sus situaciones comparadas con los graves efectos de las últimas crisis económicas mundiales en Europa y Estados Unidos. En muchos países latinoamericanos, el 2013 promete ser un año lleno de retos. En nuestro continente, Brasil juega un rol protagónico y fascinante. Es un país altamente competitivo como potencia económica emergente. Ha logrado el pago de su deuda externa y pasó de deudor a acreedor del Fondo Monetario Internacional. De acuerdo a la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), Brasil es líder mundial en cuatro renglones energéticos: nuclear, hidroelectricidad, biocombustibles y petróleo. Nuestro continente funciona como un laboratorio de ideas donde existen puntos de convergencia. La ALADI considera que hay cinco dimensiones visibles del éxito regional: la consolidación de la democracia, el crecimiento sostenido de la economía, la reducción sostenida de la pobreza, el avance de los niveles de integración multidimensional y, por último, el rol protagónico de Latinoamérica en la economía mundial. La amplia influencia de gobiernos izquierdistas ha logrado encender debates políticos e ideológicos en todo el continente. En muchos casos, dicha expansión ha logrado exitosamente esconder la cooperación económica bajo la fórmula de la solidaridad. Ejemplos de estas relaciones se presentan en naciones como Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Argentina, Venezuela y Cuba. Llama la atención el caso de Venezuela que, aunque posea inmensas riquezas naturales y sea considerado el país con las mayores reservas petroleras probadas del mundo, lamentablemente presente indicadores económicos muy negativos comparables a países tan lejos del desarrollo y extremadamente pobres como Haití o tan corruptos y desorganizados como algunos del África Subsahariana. Estos hechos demuestran el fracaso de la obsoleta dependencia de la industria petrolera. Las tendencias políticas internacionales se están reconfigurando y, en muchos casos, han debido experimentar las tensiones que ejercen sus nuevas directrices sociales. En países del Medio Oriente, como Egipto, Libia y Túnez, muchos gobiernos dictatoriales y tiránicos han colapsado ante la fuerza de sus pueblos enfurecidos. Es necesario un refrescamiento de los sistemas políticos latinoamericanos mediante el establecimiento de democracias mucho más legítimas y representativas. Cómo explicar, por ejemplo, que, ante su ausencia y su falta absoluta por enfermedad, Hugo Chávez haya sido juramentado para un nuevo período presidencial en Venezuela. Unos de los desafíos actuales de la región es cómo encontrar disminuir las asimetrías creando mayores puntos de convergencia. Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay son países líderes productores de la soja que actualmente compiten regionalmente en vez de unir fuerzas para conquistar una imagen más sólida a nivel mundial. Según FAO y ALADI, la región es un importante actor en la producción y el comercio de alimentos a nivel global y en conjunto tiene suficiente disponibilidad para autoabastecerse y proveer al mundo de estos, así como recursos de agua y tierra para producir aún más. Sin embargo, el flagelo del hambre y la desnutrición continúa presente y alcanza todavía a cerca de 50 millones de personas en América Latina y el Caribe, lo cual es una notable paradoja en una región que exporta alimentos al resto del mundo. Organismos de cooperación regional como MERCOSUR, UNASUR, SICA en Centroamérica, ALADI, ALBA, y CELAC, entre otros, establecen mecanismos de cooperación e intercambio de experiencias, pero no han logrado constituir políticas conjuntas en los sectores políticos, sociales, ambientales y energéticos. ¿Cómo conquistar mayor integración multidimensional, especialmente en los términos geopolíticos? ¿Cómo regular la distribución equitativa de los ingresos, generar planes efectivos para disminuir la pobreza y generar una mayor inclusión social? Por lo expresado anteriormente, se invita a hacer contribuciones sobre estos temas desde los enfoques sociales, políticos y a responder a las interrogantes planteadas en esta temática.

Lógyca Disculpe, ¿cuándo será el próximo “fin del mundo”? PhD. Nicola Caon (Instituto de Astrofísica de Canarias, Tenerife, España) Editor de sección

Así que el 21 de diciembre 2012 no ha pasado absolutamente nada. No ha habido ningún tsunami, ni se han invertido los polos magnéticos, la tierra no ha colisionado con el planeta Nibiru, en fin, ninguna de las catástrofes anunciadas se ha hecho realidad. Desafortunadamente, tampoco la renovación espiritual que había sido predicha por otros ha tenido lugar, ya que guerras, conflictos civiles, matanzas en nombre de la religión, etc. siguen igual que antes. Esperemos que el próximo fin del mundo (2017) resulte más interesante (ver http://www.abhota.info/end6.htm). Lo que sí ha pasado es que los “estudiosos” o “expertos” de las profecías Maya se han forrado de $ a costa de la gente que creía en estas (un 10%

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según los sondeos) por medio de libros, concediendo entrevistas, participando en programas televisivos, etc. Seguramente un gran negocio para editoriales y televisiones que han contribuido a llenar de falsedades e idioteces el cerebro de la gente. Me pregunto si la sociedad debe tolerar o aceptar este tipo de información. Por un lado, se podría pensar que, al menos en los países democráticos, hay libertad de opinión y expresión, así que no se puede poner límites a la divulgación pseudo-científica. Simplemente hay que equilibrarla con una información científicamente válida, y dejar que sean los ciudadanos mismos quienes las contrasten y valoren, y decidan libremente a cuál creer. Por otra parte, si queremos que la sociedad progrese en su conjunto, quizá tengamos que proteger, sobre todo, a los ciudadanos más “débiles” e ingenuos al evitar que sean presas de las pseudociencias (cuando además su difusión tiene un claro retorno económico para quienes las propugnan), y más bien fomentar la cultura científica y el espíritu crítico. Francamente no tengo una respuesta clara a este dilema, y me gustaría proponerlo como tema de discusión, a fin de que se reciban artículos que respondan a lo siguiente: ¿Por qué la gente en general cree tan fácilmente en la pseudociencias? ¿Tienen ciencia y pseudociencia iguales “dignidad” y derechos de divulgación? ¿Qué obligaciones y responsabilidad tienen los medios de comunicación (televisiones, periódicos, etc.) en proporcionar información que cumpla con unos criterios básicos de veracidad y corrección científica? ¿Deben los gobiernos dejar amplia libertad (dentro de las leyes vigentes) o limitar o prohibir, por ejemplo, programas televisivos dedicados a horóscopos, videncias, encuentros con alienígenas, supuestos misterios inexplicables?

Psique Las discapacidades físicas en la cotidianidad, sus alcances desde el sistema familiar, escolar y la práctica clínica PhD. Alejandra Ojeda-Sampson (Universidad Latina de México, México) y Dra. Miriam Pardo-Fariña (Universidad de Viña del Mar, Chile) Editoras de sección

La diversidad de las personas no se refiere únicamente a las distintas razas, religiones, ideologías o formas de vida, también tiene que ver con las distintas capacidades físicas que pueden tener cada uno de ellos. El poseer todos los sentidos, habilidades de movimiento o carecer de alguno significa para la persona vivir un mundo muy diferente al resto de los que conviven con él. Así, en una misma sociedad y grupo humano común, el carecer de algún sentido o tenerlo disminuido conlleva diferencias significativas en las opciones de desarrollo personal e incluso de interacción con los otros. Ser débil visual, sordo, mudo, incapacitado para moverse o con alguna otra forma de diferencia física implica encontrarse ante barreras físicas y, en muchos casos, sociales, sumamente importantes para realizar cualquier actividad por cotidiana y sencilla que sea. En las últimas décadas se ha visto un manejo distinto en el tratamiento del minusválido. Existen, en la mayoría de los lugares, normas que regulan el diseño y construcción de los espacios para el buen movimiento y funcionamiento de ellos. Sin embargo, y si bien esto ha sido significativo para muchas personas, esto es sólo una pequeña parte de la gran cantidad de acciones que se deben realizar para incorporar de manera adecuada a todas estas personas que poseen capacidades físicas limitadas. Ante esto caben una gran cantidad de preguntas y reflexiones. ¿Cómo enfrenta la familia el nacimiento de un hijo con problemas físicos? ¿Cómo enfrenta la familia una discapacidad física de alguno de sus miembros? ¿Qué sucede en el individuo pasar de la capacidad a la incapacidad física? ¿Con qué elementos pedagógicos la escuela apoya y forma a un alumno con diferencias físicas importantes? ¿Tienen las mismas implicaciones sociales las diferentes formas de discapacidad? ¿El sujeto vive de la misma manera las diferentes formas de discapacidad? ¿Se forman subculturas de miembros con discapacidades físicas? Estas y muchas más interrogantes surgen ante la diversidad de capacidades y discapacidades físicas. A través de este espacio nos proponemos abrir nuevas reflexiones sobre un tema tan trascendente y que da cuenta de una lucha y, en muchos casos, sufrimiento generalizado, que afecta a todos y específicamente a los sujetos con la discapacidad física. Ellos, en muchos casos, se ven obligados a la exclusión académica y social por miedo y vergüenza, o por la imposibilidad de acceder al espacio y a los programas educativos y sociales que se encuentran pensados para las personas con todas sus capacidades físicas o porque se ha pensado solamente en un tipo de discapacidad.

Sociologando Hombres y mujeres hoy: reflexiones sobre los géneros Dra. Angélica De Sena (Universidad de Buenos Aires, Argentina) y Dra. Begoña Enguix (Universitat Oberta de Catalunya, España) Editoras de sección

Han transcurrido muchos años desde que se teorizaron por primera vez los géneros y desde que las relaciones entre los géneros se constituyeron en una esfera privilegiada de estudio en las ciencias sociales. A finales de 1960 y en 1970, sobre todo, la prioridad era analizar la subordinación de las mujeres que caracterizaba a las sociedades de aquellos tiempos, cuestionar su universalidad, y deconstruirla en tanto práctica cultural y por tanto, contingente. La asociación entre feminismos y ciencias sociales produjo un alud de trabajos sobre el tema. Sin embargo, hubo que esperar la década de 1990 para que se ampliaran los estudios de género centrados en la masculinidad y se desarrollará una perspectiva crítica global sobre el sistema patriarcal a la que se sumaron los estudios LGTB. Han transcurrido muchos años: las mujeres, en el contexto occidental, se han incorporado masivamente al mercado de trabajo no doméstico, han

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ido ocupando paulatinamente el espacio público, se han generado nuevos modelos familiares y nuevas formas de reproducción humana. Aun así, seguimos con niveles alarmantes de violencia machista en la mayor parte de países del primer y segundo mundo, y con una muy escasa presencia de las mujeres en los puestos de poder a todos los niveles (político, empresarial, académico, científico). Por estas razones, creemos conveniente retomar la reflexión sobre los elementos constituyentes de los géneros en el mundo actual, y hacemos este llamado a profundizar en cuestiones tales como: 1) los significados socioculturales que se asocian hoy en día a hombres y a mujeres; 2) los modos de relación entre los géneros; 3) los procesos de dominación-subordinación entre los géneros: participación política, empresarial, académica, científica; y 4) las distintas formas de violencia que esos modos de relación y subordinación pueden auspiciar. En un mundo cada vez más globalizado y actualmente sumido en una profunda crisis económica, cabe preguntarse si este escenario contemporáneo está definiendo o puede llegar a definir un nuevo modelo de relación entre hombres o mujeres, o se está produciendo un retroceso hacia modelos más tradicionales que vinculan lo femenino con lo doméstico, lo privado y la reproducción.

Sofando Los imaginarios ante la crisis

PhD. Anayra-O Santory-Jorge (Universidad de Puerto Rico) Editora de sección

Urbis El manejo seguro del espacio público, ¿una puerta al deterioro de las formas "de habitar la ciudad?" Dra. Mercedes Castillo-Herrera (consultora-investigadora independiente, Colombia) y Ms. Emmanuelle Rabaud (Escuela Superior Nacional de Arquitectura de Marsella, Francia) Editoras de sección

Cuando nuestras ciudades se extienden sin interrupción sobre el territorio y empezamos a hablar de integrar las ciudades dentro de la metrópoli más grande, surge la cuestión sobre el cruce de dos escalas de reflexión urbana. En efecto, podemos preguntarnos lo siguiente. ¿Cuál es el espacio de reflexión sobre los usos de proximidad de los proyectos de ampliación de una metrópoli o de una ciudad? ¿Cómo estos espacios podrán guardar una “escala humana” en el sentido de lo íntimo, de lo medible, de lo empírico? ¿Cuáles son los dispositivos creados por las políticas urbanas para generar o modificar las ciudades, su espacio público? ¿La metropolización no es ahora más un deseo de que las ciudades se incluyan dentro de algo que les permita administrar y valorizar su imagen de marca? ¿Cuáles son los peligros de esto? La normalización creciente del espacio urbano, su jalonamiento por los dispositivos de vigilancia, dejan creer a menudo en la amenaza de un enemigo interior encarnado en nuevas formas de inseguridad: los jóvenes, los inmigrantes, los drogadictos, los desalojados, las prostitutas y otros desempleados. El concepto de espacio defendible formalizado por el urbanista Oskar Newman toma en consideración este dato del poder de la vigilancia natural: ¿los usuarios de un espacio público, los arrendatarios de un edificio, no asegurarían mucho más la seguridad si se han apropiado del lugar? Así, la toma de decisiones políticas sobre el ordenamiento urbano podría influir sobre la percepción que tienen los ciudadanos del espacio público. ¿O éste, tal como está desarrollada ahora, es realmente más seguro? Efectivamente, dentro del espacio público comprobamos una tendencia a la especialización (parque para perros, reservados para las familias, para los niños… combinada por interdicción con otras categorías de la po-

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blación), pues los parques son cada vez más cerrados, las residencias entre rejas, se desarrollan cines múltiplex; algunos lugares de la ciudad ya no se mezclan con la ciudad, lo que induce un riesgo de aislamiento de los grupos sociales y va en contra de la distribución del espacio público. Es indicativo de esa sectorización de la sociedad, el miedo a lo que no se conoce, el desarrollo de una distancia hacia el otro. ¿Esta segregación es realmente una consecuencia de la aplicación de las políticas públicas o, por el contrario, es una cuestión deliberada de estas desde la fase misma del proyecto? ¿Esta tendencia segregacionista del urbanismo no constituye una contradicción con lo que la política de los espacios públicos defiende en estos proyectos, a saber, el carácter mixto social, el mejoramiento y el embellecimiento de los espacios…? A la escala del barrio, de la plaza, de la calle, podemos ver estas políticas de seguridad pública a través de la prevención situacional, los sistemas de seguridad con circuito cerrado y otros dispositivos de los poderes públicos. Podemos preguntarnos si esa mayor seguridad favorece la apropiación de los lugares y el bienestar de los habitantes. ¿Acaso, estos habitantes no necesitan tener un “espacio íntimo” adentro de los espacios públicos? ¿Este tipo de política favorece esa apropiación? Por consiguiente, ¿”el espacio íntimo” no está siendo replegado hacia la esfera privada? Por el contrario, una reflexión urbana concebida con la colaboración de los habitantes al tomar en consideración la historia del espacio, su posición en su entorno generador de prácticas y de usos múltiples, el significado, lo vivido, lo simbólico del lugar, ¿no favorece la apropiación de los nuevos órdenes urbanos? Para Alexandre Chemetoff, urbanista y arquitecto francés, la ciudad ha ido demasiado lejos en su preocupación por la seguridad pública, mientras que con un mayor dialogo posiblemente se habría logrado condiciones para mantener un espacio público limpio y tranquilo. ¿Por lo tanto, una política de seguridad y desterritorialización no termina perjudicando la necesidad de los habitantes “de habitar la ciudad”? Todo el anterior contexto y las interrogantes son las que se colocan en la mesa para que, desde distintas disciplinas, puedan ser respondidas con sustento y objetividad.

Siglo XIX Artículos de 1813

Boletín Científico Sapiens Research Siglo XIX es una nueva sección que se abre en el Boletín Científico Sapiens Research con el fin de invitar a historiadores o personas interesadas en la historia Latinoamericana para que busquen en los archivos y bibliotecas de sus respectivos países y elijan un artículo (de máximo 3000 palabras) publicado en 1813 (que no esté digitalizado ni disponible en Internet), que dé cuenta del pensamiento filosófico-teológico-político de ese entonces. Los artículos deben actualizar la ortografía de las palabras, sin quitar su estilo, venir acompañados de un PDF del original, con la fuente completa (libro, revista, periódico, volumen, número, páginas y autores; lo que aplique). Además, al final del mismo, deben hacer una reseña reflexiva sobre el artículo (máximo 2000 palabras), que no sea ni introductoria ni de resumen. Lo que se pretende es que se haga un análisis histórico que destaque las ideas más relevantes, que se comparen con la situación actual del país de procedencia, y se exprese de la manera más objetiva posible si lo allí plasmado ha tenido repercusiones positivas, o si, por el contrario, debe rescatarse para reforzar la idea de que todo tiempo pasado fue mejor.

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Editorial Anteriores: V1N2-2011: El efecto Wall-e en la comunidad científico-académica (PDF) V2N1-2012: Los extremos: "citología", fraude y plagio (PDF) V2N2-2012: Las verdaderas necesidades (PDF)


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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / p: 1 / ISSN-e: 2215-9312

Editorial: Ayer me suicidé Por Carlos-Roberto Peña-Barrera (editor general)

Puede sonar un poco incoherente y dramático, pero esa fue su realidad, y se las contaré, con la reserva pertinente, por supuesto. El año pasado me dijo, destrozado, todo lo que había ocurrido en un tiempo que ni él mismo había supuesto tan largo para sí y su hogar. De padres sencillos, creció con todas las fuerzas de llegar a ser algo totalmente distinto a lo que había visto en su padre, sus tíos y sus vecinos. La idea de seguir en el mismo barrio no lo animó. Sus amigos queridos siempre los llevará en el corazón, y cree añorarlos más que nunca, aunque sigan en los oficios heredados de una y otra generación. Así fue. Creció, se destacó en el estudio, alcanzó los primeros puestos en su escuela, fue siempre el primero en la tabla de calificaciones: todo eso lo hizo ganarse una beca en una muy buena universidad. Dicho entorno fue difícil de afrontar. Pese a la beca, era claro que no vestía como los demás compañeros y que su contexto no era en lo más mínimo cercano a la otra orilla económica que tenía en frente. Aun así, como siempre hay personas que ven más allá de lo que hay en los bolsillos, encontró un par de compañeros con ceso y corazón; igual que él: con lo apenitas, pero muy competentes. Me dice que se abstuvo con mucho esfuerzo de las tentaciones que batallan contra el ser. De modo que su vida se enfocó en seguir adelante como el mejor en la parte académica, que no estaba llenando sino su mente. Con el dedo señalado hacia el corazón, me dijo que allí le hacía falta algo. El destino misericordioso le puso al frente una chica modesta, inteligente pero no brillante (como se tilda que deba ser), que lo amó de verdad. Ese encuentro cambió su vida. El vacío se fue llenando con los días que pasaba con ella, con lo que aprendía y disfrutaba. Aunque después todo cambió, pero solo por su culpa. Luego de graduarse de la universidad, le pidió que se casaran, y lo hicieron. Él se ganó una beca para estudiar un posgrado fuera del país, que le llevó cinco años hasta ser PhD. En todo ese tiempo, ella lo acompañó. Los hijos esperaron tras la promesa de que vinieran después de llegado el título. Al regresar al país, trató de buscar por todos los medios un trabajo digno de sus competencias. No lo halló por meses. No importó que supiera, además de español, dos idiomas. En una entrevista en una universidad, prácticamente se vio aplastado por las fichas que, desde un principio, ya cantaban un jaque mate para él. Toda una desilusión. Sin embargo, su suerte cambió después de varias entrevistas en universidades, porque era el único lugar para que un PhD pudiera encontrar trabajo de manera trasparente. Afuera, no había nada. Todo era “palancas”, “roscas” y silencios frente a un salario bueno, al cual tenía que dejar hasta un 50% como pago a un “padrino político”. ¡Qué horror”! Ya llevaban siete años de casados; él con 30 y ella con 29. Ella, por descuido, quedó embarazada, mientras él se vinculaba a un proyecto de investigación en aquella universidad que lo contrató de medio tiempo y por un año de prueba. La noticia de ser padre no le cayó muy bien. Creyó que su vida laboral se vendría a pique. Hizo de tripas, corazón. Nació su

hijo, pero acompañado de su hija. No se los imaginaban, pero así son las cosas del destino. Por no querer, le sirvieron dos tazas. Ellos, la niña y el niño, crecieron al cuidado de su madre. De parte de ella nunca les faltó amor. De su padre tampoco, pero a su manera, porque era más el tiempo en la universidad, en sus investigaciones y cosas por el estilo, que a veces tan solo se hablaban por teléfono, cuando ellos lo llamaban. Me cuenta que duró por años como una persona delgada, pero que empezó a ganar peso, se sentía cansado, pero seguía en sus labores como profesor e investigador sin importar eso. Confiesa que veía más a sus alumnos que a sus hijos y que compartía más tiempo con su asistente que con su esposa. Su trabajo se volvió su casa y su casa, las tan añoradas vacaciones que nunca quiso que llegaran. Esa es la verdad. Sus hijos ya son grandes. Ambos están empezando la universidad. No obstante, en medio de lágrimas, me dijo que no supo qué era ser padre de sus hijos. En realidad nunca tuvo tiempo para ellos. El trabajo y el medio competitivo de la academia “le obligaron” a cambiar el tiempo de la cena por horas frente a la computadora para terminar proyectos, artículos, capítulos de libros, ponencias y más y más cosas. Su resignada esposa le pidió que se separaran hace más de dos años por cosas tan insoportables alrededor de la falta de amor conyugal. Siguen viviendo juntos, pero en habitaciones aparte. Ella nunca ejerció su profesión en lo que había soñado, pero se dedica a un oficio maravilloso: amar y cuidar a sus hijos y enseñar a otros niños en sus tareas desde su casa. Era verdad. Tenía una excelente hoja de vida. Envidiable. Tan larga y con tantos logros, que por más resumida que se obligara a hacerla, no se reducía a menos de doce páginas. Al principio, no le fue fácil, pero luego su esfuerzo fue recompensado con muchísimas producciones, invitaciones, charlas, etc., que no se negaba por el interno afán que estaba en lo profundo de su alma de ser mejor y mejor que lo demás. De llegar a la perfección preponderante de firmar sus documentos con todas las siglas de sus títulos y los cargos y funciones ejercidas. De alguna manera se le había pegado la arrogancia, orgullo sobrado y petulancia de sus “competidores”, ya también internacionales e iguales que él: en el cielo de su carrera, pero en el infierno de su casa. Habían ganado todo el mundo, pero habían perdido a sus cónyuges e hijos, en su gran mayoría. Recordando su currículo, me dice que con gusto lo votaría a la basura por ser el padre y el esposo que le faltó a su casa. Perdió su verdadera vida. El tiempo con los suyos nunca volverá. Recuperarlo es todo un desafío (imposible). Ya es un hombre que toca los cincuenta. Fue un idiota, lo sabe, pero ha tomado decisiones drásticas: dejar en el pasado el afán de más, por la calma de reconstruir lo suyo: su esposa e hijos. Decidió suicidarse. Y fue lo mejor. La vida curricular la dejó allá clavada en la más tenebrosa noche. El sol de la mañana eterna le está llenando del calor y las fuerzas por regresar a una vida linda, que puede tener grandes logros, sí, pero nunca más importante que el hogar.

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Latín-A Anteriores: V1N2-2011: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género (PDF) Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México (PDF) «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña (PDF) Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur (PDF) V2N1-2012: Emociones y desastres (PDF) El cambio de paradigma: de la atención de desastres a la gestión del riesgo (PDF) V2N2-2012: Frontera colombo-brasilera: persistencia del conflicto armado y alcances de las estrategias de seguridad (PDF)


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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 2-7 / ISSN-e: 2215-9312

Latín-A: Políticas públicas e inseguridad en México: poblaciones sitiadas Public policies and insecurity in Mexico: populations under siege Karla-Josefa Milla-Escobar (1971, hondureña, Consultora Independiente, México) kjmillaescobar@gmail.com

Resumen El presente trabajo responde a un creciente interés en temas relativos al fenómeno de la inseguridad: cómo este ha permeado las recientes relaciones entre el estado y los ciudadanos. Se parte de un panorama general de los cambios conceptuales en las políticas sobre seguridad en un país con las particularidades de México, concepciones actuales que se han acercado a una concertación con la ciudadanía. El presente trabajo destaca a Ciudad Juárez y a la Ciudad de México en estudios de caso interdisciplinarios sobre esta problemática y finaliza con una breve aproximación al enfoque dado por algunos medios de difusión electrónicos. Los estudios de caso permiten apreciar que, si bien el enfoque social adoptado por las instituciones ha sido un paso importante para resolver el problema, aún falta mucho para lograr una verdadera integración.

namentales han enfrentado el fenómeno. Los estudios aquí analizados llevan a la conclusión que, sobre este tema, la sociedad se encuentra polarizada y la percepción general de la población, a pesar de los esfuerzos legislativos, es de indefensión e indolencia respecto a las acciones de los entes gubernativos. Este estudio cualitativo da cuenta del contorno subjetivo de las relaciones sociales cuya medición per se resulta sobrepasada por el propio impacto que ciertos fenómenos tienen sobre la percepción ciudadana. Lo anterior no significa que los estudios carezcan de acercamientos cuantitativos. En los casos de Ciudad Juárez e igualmente en la Ciudad de México se han hecho revisiones censales y estadísticas sobre el tema de la violencia de forma que, en su conjunto, dan una visión del alejamiento de la praxis de las políticas públicas en razón de su objetivo, la 1 protección de los ciudadanos .

Palabras clave: conflicto social, desarrollo participativo, medios sociales, política y gobierno. Recibido: 12-09-2012 → Aceptado: 21-12-2012

¿Cómo se articula el tema de la inseguridad al panorama mexicano? La preocupación sobre el fenómeno de la inseguridad comenzó a cobrar relevancia a nivel de políticas públicas en América Latina desde mediados de los años 1980. Los debates se han dado desde entonces en torno a definiciones de conceptos como la seguridad ciudadana o las propias raíces del crimen y la violencia. La ola de publicaciones especializadas y su preeminencia en el discurso político no es gratuita, pues se ha justificado en la progresión de actividades violentas y de criminalidad. El cambio más notorio del discurso ha sido pasar de un enfoque centrado en la protección y defensa del estado a la protección de los ciudadanos en su integridad personal. Llegados a este punto, vale mencionar brevemente el significado primordial que se le atribuye hoy día al propio concepto, pues el recrudecimiento de las acciones que lo apelan ha forzado a la mayoría de la población a darle tal significado: «Le concede mayor atención a la vida y la dignidad humanas, es decir, una concepción ciudadano-céntrica que supera la concepción tradicional de naturaleza restringida, enfocada únicamente en el poder y dominio estatal (estado-céntrica)» (Ramos, 2005: 34).

Cítese así: Milla-Escobar, K. J. (2013). Políticas públicas e inseguridad en México: poblaciones sitiadas. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 27. Abstract The present work answers to a growing interest in topics related to the phenomenon of insecurity: how this one has impregnated the recent relations between the State and the citizens. Its structure initiates with a general panorama of the conceptual changes in the policies on safety in a country with the particularities of Mexico, current conceptions that approached conciliation with the citizenship. This analysis highlights Ciudad Juarez and Mexico City in two interdisciplinary case studies on this problem and a brief review of the journalistic approach. The case studies illustrate that although the social approach adopted by the institutions, has been an important step in solving the problem, there is still much to achieve true integration. Key words: participatory development, politics and government, social conflicts, social media.

Introducción El presente artículo constituye un ejercicio de análisis antropológico que gira alrededor de la siguiente premisa: el fenómeno de la inseguridad ha marcado y determinado las recientes relaciones entre el estado y los ciudadanos. El presente trabajo no se fundamenta en análisis de tipo cuantitativo o de estudios censales sobre la percepción de la inseguridad. El análisis de los estudios de caso y de los reportes en medios de difusión constituye el cuerpo central que proporciona un panorama de las divergencias y desencuentros sobre la manera en que las instituciones guber-

Seguridad ciudadana y políticas públicas En México, la nueva concepción ha movido a los órganos estatales a ligar el fenómeno de la inseguridad con el deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos del conjunto de la nación. Ello se refleja en los diseños de las actuales políticas públicas, según queda establecido en la Ley general para la prevención social de la violencia y la delincuencia de enero de 2012. Esto tiene especial significado dado que el fenómeno pasa de ser

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Para un acercamiento cuantitativo al tema de la inseguridad puede consultarse en línea el trabajo de México Evalúa. «El índice de inseguridad ciudadana y violencia (2009 y 2010)» e «Indicadores de víctimas visibles e invisibles de homicidio (1990-2010)», Centro de Análisis de Políticas Públicas. Documentos Expertos. http://www.mexicoevalua.org/index.php

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 2/7


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objeto de un tipo de política principalmente punitiva, a una preventiva, en la que la participación de la sociedad afectada juega un papel central. Esta ambiciosa ley hace un énfasis en la estricta colaboración que debe ser procurada entre entes gubernamentales y la población organizada o no. Detalla las acciones a tomar para la procura de este objetivo, con una fuerte carga de iniciativa por parte de entes públicos. Un hecho palpable ha motivado los giros recientes tanto en la academia como en las políticas: actualmente seis ciudades de México se encuentran entre las más violentas del mundo, estadísticas que reflejan una situación que aqueja al país desde hace varios años de acuerdo a los informes del Consejo ciudadano para la seguridad pública y justicia penal (CNN Internacional, 2 2012) . Es inevitable no sentir sobrecogimiento ante reportes como el siguiente: México fue el país que registró el mayor crecimiento promedio anual en homicidios intencionales de todo el mundo entre 2007 y 2010, según, datos publicados por la oficina de Naciones Unidas contra la Droga 3 y el Delito (ONUDD) . Como punto nodal de la ley, su carácter preventivo (la triada educación, salud y calidad de vida implícita en el desarrollo social) considera factores de riesgo que favorecen la violencia y delincuencia. Esta característica acepta los siguientes contextos: social, comunitaria, situacional y psicosocial. Para terminar este breve perfil de las actuales políticas públicas en seguridad, se señalan algunos elementos que dan nuevo carácter, aunque no son una completa novedad en algunos estados: el mayor peso que ha tomado el enfoque preventivo que implica la integración en dos ámbitos: «Gestión intergubernamental (participación de los 3 órdenes de gobierno: federal estatal y municipal) para promover las políticas de seguridad con este enfoque ciudadano y la multiplicidad de entornos, de tipo social, cultural, económico y político que determinan la eficacia de la seguridad. Esos entornos están ligados a la seguridad económica, seguridad comunitaria, seguridad ambiental y a la seguridad política» (Ramos, 2005: 36). El análisis de cómo son manejados estos aspectos y sus repercusiones será materia de investigación futura. No obstante, los casos que se citan dan una idea de cómo ha funcionado hasta ahora, el enfoque de participación ciudadana puesto en marcha desde hace algún tiempo en las políticas públicas de seguridad. El lente de algunos actores sociales: ciudades sitiadas La imagen que nos viene de una ciudad sitiada es de un poblado volcado hacia sí mismo, empujado por una amenaza exterior que lo atenaza a volverse hacia el interior de su territorio al que ha provisto de mecanismos defensivos. Estas características han sido asumidas por la mayoría de ciudades en los países latinoamericanos, ¿pero ante cuál amenaza exterior? En este caso, la amenaza proviene de un enemigo cercano que habita en la vecindad. Para una zona residencial con pobladores de altos ingresos 2

El Consejo ciudadano para la seguridad pública y la justicia penal A.C. es una organización de la sociedad civil surgida en julio de 2002. En su sitio web se definen como una red apartidista, laica e independiente: (http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/) el estudio “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo”, cuyas fuentes se remiten a estudios publicados por la ONU, es citado en varios artículos, uno de los cuales es la fuente de la afirmación anterior: http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/sala-de-prensa/541-san-pedrosula-la-ciudad-mas-violenta-del-mundo-juarez-la-segunda 3 Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Viena: United Nations Office on Drugs and Crime, 2011.

puede constituirlo la zona marginada que se encuentra al lado; o para un barrio de clase media baja, los extraños que se acercan con «oscuras» intensiones. Sin embargo, las propias características urbanas que asumen estas ciudades constituyen una trampa que reproduce la violencia. A continuación se presentan dos tipos de análisis cualitativos que acercan y subjetivizar el fenómeno de la inseguridad. Ciudad Juárez, falta de identidad con el espacio Estas son algunas conclusiones analíticas alcanzadas por el reciente estu4 dio Desarrollo Regional (2010) realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua . Su importancia para el tema tratado estriba en la especial atención dada a la relación entre urbanismo y violencia. Allí se hace resaltar la metodología de estudio: trabajo de campo, entrevista a profundidad, así como el aprovechamiento de encuestas aplicadas a nivel de ciudad. Se enfoca tanto en la interacción humana como en el impacto que las características urbanas ejercen sobre esta. Hay puntos en la ciudad que adquieren carácter de «válvula de escape» para un sinnúmero de actividades de naturaleza colectiva: los espacios públicos. Si bien es cierto que desde el momento en que se pone un pie en la calle, fuera de los límites privados de la vivienda, se entra en un espacio público, estos adquieren muy diversas formas y significados para la población (Aguirre, 2010: 12, 14). Ese escenario también es visto como campo donde se presenta la diferencia; el espacio público no sólo contiene a la convivencia y participación política sino también es donde se agrede al otro. Algunas interpretaciones han encontrado en el espacio público la analogía con «arenas», donde se dirimen conflictos individuales y grupales. De acuerdo al antropólogo Norman Long: «Es decir, (arenas) son sitios sociales y espaciales en que los actores se confrontan entre sí, movilizan relaciones sociales y despliegan medios culturales discursivos y otros medios culturales para el logro de fines específicos, incluyendo quizá sólo permanecer en el juego. (...) El concepto de arena es especialmente importante para identificar a los actores y documentar los temas, recursos y discursos implicados en situaciones particulares de discordancia o disputa» (Aguirre, 2010: 26). Vistos de esta manera, es fácil concebir los espacios públicos donde tienen lugar riñas callejeras, disputas por la ocupación de lugares por vendedores ambulantes, lo que incluye espectáculos como enfrentamientos entre pandillas juveniles, asaltos a mano armada, violaciones, asesinatos e incluso actos de terrorismo (Aguirre, 2010). Para los estudios sobre el fenómeno de la violencia y su manejo a partir de las políticas públicas, resulta fundamental recurrir a estudios de tipo comparativo a nivel local, y este es uno de ellos. Se compararon dos poblaciones del suroriente de Chihuahua con diferencias en su forma de gestión de suelo. Uno de manera formal y otro de forma ilegal. La particularidad, señala el autor, fue haber sido ambos considerados por el Plan municipal de desarrollo urbano (2002) como «zonas de violencia» en las que se debía prestar atención inmediata debido al incremento del problema observado desde entonces (Aguirre, 2010: 56). El Plan estratégico de Juárez, elaborado por una organización civil, señala zonas de especial inseguridad y de un especial interés por crear «zonas seguras» a partir de

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Esta investigación ha sido realizada por Edwin Aguirre Ramírez y sustentada como Tesis de maestría en Desarrollo Regional por El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, en el año 2010. La metodología de campo y estudio de caso en el tratamiento del tema de la inseguridad ha motivado su inclusión en el presente análisis.

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la dotación de efectivos de seguridad suficientes y profesionales (Plan estratégico de Juárez 2003: 42). En este estudio se toma en cuenta la percepción del espacio público por parte de los habitantes de estos dos poblados. La primera localidad es Infonavit-Solidaridad, con una forma de gestión de suelo formal y un diseño habitacional provisto institucionalmente. La primera impresión es de un conjunto cerrado y con enrejados. A pesar de esto, cuenta con varias calles que conectan a las viviendas con el eje principal. Las áreas comunes son percibidas por los residentes como sitios peligrosos y por su apariencia, no reciben ningún tipo de mantenimiento.

sinterés de la población por mantenerlo. Se observa continuo deterioro con el paso del tiempo. En la colonia Torres del PRI, aunque de forma caótica, desde su construcción se ha buscado la manera de mejorarlo y mantenerlo en buenas condiciones. Imagen 3: Parque la Concordia: arborización, iluminación, canchas deportivas y vigilancia policial

Imagen 1: Espacio público: “diseño monótono y pesado, no permite generación de zonas verdes ni su desarrollo”

La segunda localidad es Torres del PRI. Allí la gestión de suelo es informal o ilegal, lo que da lugar a un diseño caprichoso y personal de las viviendas dentro de este espacio. Las viviendas conectadas directamente a los ejes viales de la colonia resultan en una relación directa entre viviendas y espacio público. Esta situación contrasta con el parque que constituye el epicentro de uso colectivo de esta comunidad. No es óptimo en todos los aspectos de diseño, pero contiene elementos valiosos y funcionales que facilitan las actividades recreativas y deportivas.

Los proyectos de vivienda de carácter institucional cumplen con los requerimientos que posee el espacio público. Aunque sólo en lo referente a sus áreas, no respecto a las necesidades de uso y apropiación del espacio. Como resultado, los espacios pierden significado. Debe hacerse notar la caracterización del tipo de relación entre el espacio público y la vivienda como simbólica, no determinada exclusivamente por el diseño físicoespacial. Esto señala, con especial atención, la relación que el residente de la colonia establece con su espacio. Las entrevistas realizadas a los pobladores de estas colonias y la propia observación del entorno obligan a separar el origen de la violencia urbana de una única causa, el narcotráfico. El análisis da cuenta de tres dimensiones que, hasta ahora, han sido dejadas de lado por las autoridades competentes: carencia de espacios públicos, falta de apropiación de estos por parte de la población que conduce a la pobreza de identidad y simbolismo.

Imagen 2: Cara exterior de la unidad habitacional Ciudad de México, tras las rejas de una aparente certidumbre Se abre una puerta para vislumbrar apenas el campo de la percepción del actor en materia de seguridad ciudadana o más precisamente inseguridad. Para acercarnos a esta otra dimensión de tratamiento del tema se ha recurrido a un estudio sociológico, cuyo centro de atención y trabajo de 5 campo ha sido una localidad del sur de la Ciudad de México . El estudio tiene por premisa «ocuparse de cómo dice la gente que es su mundo». Una dimensión cualitativa de la inseguridad se parte de las percepciones de los pobladores, como ya se mencionó. Uno de los grandes aportes que este tipo de estudios brinda al diseño de políticas públicas es 6 la subjetivación del problema, de forma que se pasa de ver a la inseguriAl final del estudio, se llegó a contestar la pregunta que lo guió, de forma que, para estas dos localidades, la relación que se estableció entre el espacio público y las viviendas sí condicionó escenarios de violencia urbana. Aunque ambas localidades coinciden en su contexto socio-económico, se encontró que el origen fundacional distinto de estas colonias (una gestión es formal; la otra es ilegal) ha contribuido a una diferencia en las formas de percibir sus respectivos espacios públicos. En la comunidad de Infonavit-Solidaridad, que recibió un espacio ya diseñado, se ha marcado un de-

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El estudio con el título «Vivir la inseguridad en la ciudad de México» es una investigación realizada bajo la dirección de los sociólogos Saúl Gutiérrez Lozano, Sergio Zermeño y Luis López Aspeitia, en el 2006. Se encuentra disponible en la dirección web citada en las referencias bibliográficas. 6 Subjetivación desde una visión interdisciplinaria que vincula «los sentidos, las significaciones y los valores, éticos y morales, que produce una determinada cultura, su forma de apropiación por los individuos y la orientación que efectúan sobre sus acciones prácticas». Definición desarrollada en las discusiones del Dr. Emiliano Galende, en su obra de 1997, Psicoanálisis y salud mental en la sociedad actual.

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dad principalmente como la ejecución de delitos, para fijar la mirada en la víctima después de la ejecución de estos y la forma sensible en que su vida ha sido afectada a largo plazo. Se plantea la analogía con otros estudios cualitativos en el campo de la salud. En esos casos se estudió el cáncer como enfermedad y el cáncer como experiencia. Los pacientes lo vivirán desde su posición de acuerdo al tratamiento y los médicos, desde la suya, de acuerdo a la concepción que manejen de este padecimiento. De igual forma, quienes fueron víctimas de un delito ven muchas de sus actividades influidas por el miedo y la precaución en lo que se ha dado en llamar «sociabilidad vigilante» (Gutiérrez, 2006: 21). ¿Cómo se percibe a quienes manejan los hilos de las políticas públicas en seguridad? Dentro del cuadro que enmarca a la inseguridad se repite una reacción de las víctimas, la renuencia a denunciar el hecho. Esta reacción ha sido documentada antes y en este estudio se cita la versión de una entrevista periodística a una víctima de robo de vehículo, que asegura con amargura: «No sabes que es peor, el robo o lo que viene después. Te dicen que denuncies, pero cómo, si te enfrentas a esta burocracia, a las complicidades» (p. 22). Esta situación es un reflejo de la debilidad institucional, un fenómeno que también ha sido estudiado y discutido ampliamente en el 7 ámbito académico . En forma muy resumida podemos decir que tal debilidad es propia de estados-nación periféricos como lo hay en América Latina, cuyas estructuras de poder son socavadas por prácticas patrimonialistas, clientelares, de patronazgo, por mencionar algunas. Estas prácticas impregnan las relaciones sociales entre el estado y sus ciudadanos de dos formas: por medio del autoritarismo y mediante una debilidad que se expresa a través de los intereses enfrentados del cuerpo social. Este escenario hace imposible el consenso y la legitimidad del poder político, sus aparatos y funcionarios e impide que el poder se convierta en autoridad (p. 22). Esta debilidad institucional se refleja en forma de ineficiencia de las instituciones encargadas de impartir justicia. Por lo tanto, ¿cómo afecta esta desconfianza hacia las autoridades la condición de las víctimas de actos criminales? Al no encontrar un apoyo real en estas instituciones, las víctimas se ven a sí mismas a la deriva. El sistema judicial y policial se vuelve en un referente más de miedo y desconfianza de la gente. Al tomar como punto de partida la complejidad de elementos que adquiere la inseguridad, se puede encontrar la interpretación de que ser habitante de la Ciudad de México es ser vulnerable, percepción cotidiana en muchos sectores por las condiciones de incertidumbre en que desarrollan sus actividades. ¿Qué hace la gente ante tal situación? Fractura de relaciones vecinales: «todo mundo es un extraño hasta que pruebe lo contrario» En 1999, con la aprobación de la Ley de participación ciudadana se crearon los comités vecinales como mecanismo de mediación entre los vecinos y el gobierno. El resultado no fue el esperado y los comités, en lugar de agrupar a los vecinos para enfrentar juntos los problemas, solamente se volvieron receptáculos de quejas sobre las carencias de servicios públicos adecuados. Al ser los responsables de recibir cuotas monetarias para tomar algunas medidas, han animado el repliegue de los vecinos al desembarazándolos de la necesidad de discutir y decidir sobre las soluciones (Gutiérrez, 2006). En palabras de una informante del Comité de Coapa: 7

El autor hace una amplia referencia al trabajo de Carlos Vilas, “Justicia por mano propia: Linchamientos en el México contemporáneo”, en Revista Mexicana de Sociología, núm. I, vol. LXIII, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.

«O sea que hay poco espíritu de colaboración, porque ellos dejan toda la resolución del problema amparados en que dan una cuota a la asociación de colonos» (p. 24). En las colonias de Coapa, el cierre de calles por medio de puertas, plumas o casetas, garitas con vigilancia privada para controlar la presencia de extraños son las medidas más extendidas. ¿Cuál es el precio a pagar por la construcción de certidumbre? La privatización de espacios es una medida de autodefensa en semejanza al repliegue dentro del recinto «del hogar». Los habitantes ven su entorno como al de la familia, donde los vecinos, aunque no sean conocidos, pertenecen a la comunidad y son figuras de confianza. La policía privada es un apoyo «institucional», mientras el «otro» es el extraño. Se encuentra en la calle donde está lo inesperado. El otro es el agresor potencial. El cierre de calles y vías de circulación está en función con el propio desarrollo de la organización ciudadana de un país o ciudad. En este caso, la organización vecinal de Coapa se reduce al pago de cuotas por la resolución mínima de algunos problemas de la colonia. Las rejas representan una frontera simbólica. De esta privatización del espacio público ha derivado la idea de la «sociabilidad vigilante» en los estudios de este fenómeno de la inseguridad en Venezuela, que encuentra su par en este estudio en México. Esto es evidente en la frase utilizada por uno de los informantes: «Todo mundo es un extraño hasta que pruebe lo contrario». Así, el orden establecido se basa en concebir al otro como una amenaza latente (p. 26). La sociabilidad vigilante se traduce en fractura o atomización social, que mira en el otro a un extraño. El establecer barreras que dividen a la sociedad en «los de dentro» y «los de fuera» promueve una simbología del miedo que dificulta cualquier intento de estabilizar condiciones para el desarrollo de la vida cotidiana. La medida física de cerrar calles produce exclusión y también aislamiento, impide que emerja un actor colectivo que dé a los vecinos voz y un poder político capaz de vigilar y equilibrar las acciones del gobierno (p. 29). «El parte de guerra», breve vistazo de algunos medios de difusión La atención se enfoca ahora en algunos reportes periodísticos sobre el tema de seguridad, en medios cuyas políticas de comunicación o los principios éticos del periodismo se postulan como supuestos que rigen sus labores y, además, captan un importante sector social en o fuera del país. Algunas de estas fuentes circulan en Internet como «Blogs periodísticos» que discuten el tema de la violencia e inseguridad. Un tema recurrente ha sido el «toque de queda», cuya aplicación refleja preocupación en muchos medios electrónicos por la suspensión de garantías constitucionales que implica. En junio 22 del 2007, en el weblog «La voz en el desierto.com», se hace un reportaje crítico sobre la implementación del toque de queda en una localidad del área metropolitana de Monterrey. En un párrafo de este reporte el articulista señala: «Todo debido a una supuesta consulta ciudadana. Lo que no dicen es por qué la mentalidad de la gente ha sido dirigida hacia esta opinión por los medios de comunicación. Yo no dudo que el narcotráfico y la violencia deban ser atacados, pero de eso se trata precisamente, de atacarlos a ellos. Sin embargo, nuestras autoridades están dirigiendo su atención no hacia los que violan la ley, sino hacia los ciudadanos que deben de proteger, pasando por encima de las garantías individuales consagradas por nuestra Constitución… Y con la presencia del ejército y toda suerte de grupos policiacos, es de temer que esta medida termine por aplicarse en todo Monterrey, es decir, en toda el área conurbada, compuesta por más de diez ciudades». Los reportes en línea sobre el tema son numerosos en diversos puntos

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del país. Se debe tomar en cuenta que la medida es de un tono tan grave, que sirve a la estrategia de miedo seguida por un tipo de política que pretende controlar mediante este recurso, uno que define con la mayor brutalidad a una ciudad sitiada: «ʻCherán, un pueblo purépecha de Michoacán que se gobierna a sí mismoʼ es el título de La Jornada de 2011, que resume una crónica periodística sobre un caso de recuperación del poder de gobierno de varias comunidades indígenas. Esta «reconquista» comenzó en 2009 con chispazos de reacción contra el crimen organizado que se manifiesta de diversas y violentas formas en esta región boscosa y rural. Continúa en 2012 con la toma de posesión de un Consejo mayor comunal, abalado por una sentencia del Tribunal electoral del poder judicial de la federación. Aunque ellos mismos señalan tales reconocimientos de un estado que ha mostrado ser ineficaz en defender sus derechos, no significa nada para el movimiento comunal» (La Jornada, febrero 2012). Es oportuno señalar cómo la inseguridad puede colarse en diversas esferas de la sociedad y tomar como válvulas de escape no solamente las protestas, regresión a regímenes autoritarios o formas de autogobierno, también empuña otras manifestaciones culturales como la música o el teatro. En enero del 2012 se puso en escena en la Ciudad de México la obra «Ciudades sitiadas», adaptada y dirigida por Antonio Algarra, a partir de la obra «Numancia», de Miguel de Cervantes Saavedra. El director explica así las motivaciones del trabajo: Se «basó en este texto maravilloso, pero es montado de una manera mucho más contemporánea y lo pasamos a la realidad mexicana. Aborda la violencia y el miedo, elementos que una guerra trae consigo… Esta obra ha sido un emblema para países que han estado en guerra, que la han vuelto a montar y siempre ha tenido un impacto muy fuerte con la sociedad; esperemos que este sea el caso… Si la obra tiene un mensaje, sería el de que es necesario que la sociedad se haga escuchar. No nos ponemos a analizar quién es el culpable de la violencia, porque creo que hay mucha culpa de todas partes, inclusive la nuestra, no dijimos ¡alto! a lo que estaba sucediendo; podríamos decir que el mensaje es que tenemos que levantar nuestra voz. Invito a todos a disfrutar de «Ciudades sitiadas», porque cada quien tiene su trinchera y la trinchera de los actores es el teatro, es estar hablando de lo que nos pasa. Vengan a escucharnos, a compartir el miedo, el sufrimiento y dolor que tenemos» (Notimex, 2012). La inteligencia y las redes sociales En septiembre de 2011 tuvieron lugar tres asesinatos señalados por su brutalidad en Tamaulipas. Fueron cometidos en represalia a denuncias en redes sociales, de actividades del cártel de los Zetas. La ausencia de una postura institucional clara respecto a la garantía de seguridad a la libertad de expresión en los medios vuelve a quienes se manifiestan en canales electrónicos, en blancos vulnerables para el crimen organizado. Dos medios que discuten y analizan la importancia de las tecnologías de la comunicación se manifestaron a raíz de estos hechos. La primera fue Electronic Frontier Foundation (EFF): https://www.eff.org/; la segunda fue Política Digital en línea: www.politicadigital.com.mx, medio nacional dedicado a establecer puentes entre la ciencia y las manifestaciones sociales. En agosto del 2011 dos «twitteros» fueron arrestados en el estado de Veracruz y acusados de difundir rumores de secuestros y tiroteos a través de sus cuentas en la red social. Los cargos de «terrorismo y sabotaje» fueron objeto de protestas generalizadas. Se tildaron como desproporcionadas por organismos de defensa de los Derechos Humanos. Los inculpados fueron liberados sin cargos al resultar inocentes pero, durante este pro-

ceso, el gobierno de Veracruz se aseguró de aprobar una Ley que estipula el nuevo delito de «alteración del orden público» con pena de prisión de uno a cuatro años, más una multa económica (Política Digital, 2012). Conclusiones-discusión La Ley general para la prevención social de la violencia y la delincuencia plasma un importante hito en la racionalización de las políticas públicas en México. Destaca la relevancia dada al tipo de gestión intergubernamental, pero la carencia de este vínculo ha entorpecido la eficiencia en la puesta en marcha de las políticas públicas. Aún es muy temprano para evaluar negativamente el alcance de dichos esfuerzos de vinculación. No obstante, su previo accionar en diversos puntos del país han mostrado que dicha articulación no ha podido ser alcanzada apropiadamente. El análisis de las percepciones locales en Ciudad Juárez es un importante aporte dentro de los estudios urbanos, contribuye a ilustrar la magnitud de la separación entre la visión de los residentes y quienes diseñan los planes de «desarrollo urbano». Aplicado al tema de la inseguridad, de acuerdo a esta investigación, si bien tales planes dan prioridad al elemento «zonas de violencia», el fenómeno no se observa con la subjetividad requerida para identificar a estos agentes con las personas que harán uso de las viviendas y del espacio público. Escapa de su consideración el carácter simbólico que los habitantes pueden llegar a otorgarle a dichos espacios públicos y la identidad con su entorno que esto implica. Mientras no se establezca un diálogo a este nivel, será ilusorio pensar en alejar el espectro de la ciudad sitiada. El estudio sociológico de campo realizado por Gutiérrez y Zermeño en la Ciudad de México muestra así mismo la dramática lejanía entre ciudadanos y autoridades. La observación participante realizada entre los habitantes de la Colonia Coapa da sustento a la idea de debilidad institucional, la que se hace visible a través de las experiencias de las víctimas del crimen, lo cual agudiza sus traumas personales al encontrarse frente al despotismo de quienes deben darles protección. En materia de comunicación, a pesar de los esfuerzos institucionales y de políticas públicas, la situación de indefensión para quienes comunican sobre inseguridad en los medios persiste y se ha incrementado sin visos 8 de resolución (articulo19.org) . El análisis de los casos periodísticos presentados (más otros no incluidos en este artículo), contribuyen a afirmar la continua separación entre los objetivos de estas políticas y el recurso que representan los medios de comunicación. Aquí se ha observado la pérdida de una valiosa oportunidad de ampliar y reforzar un sistema de redes entre entes institucionales y sociedad. Este sistema de redes asume características particularmente ciudadanas, en confrontación con las entidades oficiales o aquellas de tipo corporativo que identifican como poderes fácticos. Los fenómenos de la retracción y aislamiento ligados a la inseguridad y presentados bajo el concepto de «sociabilidad vigilante» se ajustan a la realidad local a tal grado que puede observarse en su manifestación tangible: cierre de calles, barreras y alambradas, garitas y enrejados, así co8

La organización civil Artículo 19, en su página de internet, señala: «Artículo19 trabaja para que todas las personas puedan expresarse libremente, acceder a la información y disfrutar de la libertad de prensa». Ellos ofrecen informes detallados sobre todas las formas de obstáculos a este objetivo y comienzan por las desapariciones y asesinatos de periodistas.

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mo en su forma intangible: profundo recelo hacia lo que se considera ajeno. Este retrato completa la imagen de la ciudad sitiada no solo por una amenaza que se considera externa sino por una que se haya dentro del entorno local y tiene el poder de mantener atados a sus habitantes con la enorme fuerza del miedo. Reflexión de la editora de sección: La contribución de Karla MillaEscobar analiza muy adecuadamente el creciente fenómeno de la inseguridad y los efectos ejercidos en las relaciones entre el estado y los ciudadanos. Como el primer derecho de un individuo es su vida, su integridad representa su mayor valor. Es interesante destacar la referencia que hace la autora a la necesidad de reconocer la degradación del espacio público. La inclusión del término «arenas» ilustra convenientemente los espacios de integración entre los individuos que componen una sociedad. Las ciudades sitiadas son asentamientos humanos sin espíritu. No hay ciudad sin ciudadanos. Sin embargo, es muy lamentable aceptar que nuestras áreas urbanas se van muriendo y, al oscurecer, se convierten en pueblos fantasmas. En muchos países latinoamericanos y como consecuencia de los fracasos en los planes de seguridad nacional, los índices de criminalidad han alcanzado cifras récords en las últimas décadas. El caso mexicano presenta la particular característica de la guerra del narcotráfico. No obstante, ¿cómo explicar que en Venezuela desde el comienzo del gobierno del presidente Hugo Chávez hayan fallecido más de 170.000 personas víctimas del hampa? Las irregularidades en el sistema policial y el deterioro del sistema penitenciario son signos evidentes de los errores en las políticas nacionales de seguridad. Consecuentemente, las relaciones entre los ciudadanos y las autoridades se han ido quebrando en los últimos años. En todo nuestro continente podemos observar zonas urbanas en las cuales los habitantes deben vivir como prisioneros en sus propios hogares. Para contrarrestar la imperante delincuencia, muchos vecinos toman medidas colectivas de prevención y, lógicamente, asumen los gastos adicionales para construir puestos de control, cerrar calles, contratar servicios de seguridad, de manera individual. Las familias instalan sistemas de circuito cerrado, cercos eléctricos, sistemas de blindaje y ubicación satelital en los vehículos, entre muchas otras soluciones. La zozobra y paranoia presente en muchos ciudadanos que han sido víctimas de algún hecho violento como robos, secuestros, secuestros express, violaciones, etc. han convertido a nuestras poblaciones en sociedades enfermas e indefensas. La descomposición social está transformado las ciudades en bombas de tiempo. Referencias bibliográficas Aguirre-Ramírez, E. (2010). Escenarios de violencia urbana. Usos y percepciones del espacio público relacionado con la vivienda en Ciudad Juárez, Chihuahua (Tesis). Tijuana: Desarrollo Regional, El Colegio de la Frontera Norte. Cámara de Diputados del H. Congreso de La Unión. (2012, enero 24). Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia. Extraído en 2012 desde: www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/doc/LGPSVD.doc Centro de Análisis de Políticas Públicas. (2012). El índice de inseguridad ciudadana y violencia (2009 y 2010). México Evalúa. Extraído en 2012 desde: http://www.mexicoevalua.org/index.php

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Latín-A: Diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México Social differentiation and ethnic identity in Mexico's southern border Jorge-Luis Cruz-Burguete (1953, mexicano, El Colegio de la Frontera Sur, México) jcruz@ecosur.mx

Resumen 1149 kilómetros constituyen la frontera sur mexicana, de los cuales 956 corresponden a los límites de Chiapas con Guatemala. En esta región fronteriza conviven diversos pueblos y culturas, y se asienta una población de más de un millón de mexicanos frente a cuatro millones de guatemaltecos. Ahí la gente ha luchado por la sobrevivencia y ha buscado trabajo, vestido y alimento, pero sobre todo y por no dejar de ser ellos mismos, por enlazar el pasado con el presente, por comprender la importancia de proyectarse hacia el futuro. Se trata de la reinvención constante de la identidad colectiva y la construcción incesante de la lógica de la unidad, que son el motivo principal de su existencia.

En la última década del siglo XX, Chiapas pasó a formar parte del escenario mundial, pues, aunada a su importancia agroecológica, salta a la vista que es en el sureste de México donde se juegan diversos y complicados 1 proyectos nacionales y regionales . La riqueza y complejidad de las formas de organización social, la movilidad de la población junto con las implicaciones en el medio ambiente, y la reconformación de los territorios (étnicos, culturales y nacionales), sugieren interesantes maneras de producir la historia nacional y la microhistoria; es decir, estamos frente a ricas e inéditas formas de acción individual y colectiva, que convocan a la imaginación científica para comprender y explicar la transformación de las relaciones entre los hombres y la de ellos con la naturaleza.

Palabras clave: conflicto, diferenciación social, etnicidad, frontera sur, lógica de la unidad. Recibido: 18-09-2012 → Aceptado: 24-10-2012

Nuevamente, hoy los pueblos mesoamericanos resurgen en este espacio y dan a conocer su historia real. Una historia que se ha caracterizado por la violencia y el despojo, por la pobreza y el etnocidio o genocidio cultural pero, sobre todo, por la persistencia de las culturas nativas por seguir siendo ellas mismas dentro de sus propios territorios, a pesar de ser «víctimas de una estrategia deliberada de destrucción por parte del estado. Este proceso, que ha recibido el nombre de ‘genocidio cultural’ o ‘etnocidio’, constituye un fenómeno muy extendido en el mundo contemporáneo» (Stavenhagen, 2001: 146-147). Junto con intensas relaciones interculturales, y en el seno de serios conflictos político-militares, estamos en presencia de muy determinados problemas estructurales, nacionales, internacionales y regionales. Es en este conjunto complejo de relaciones en el que varios fenómenos sociales están encontrando su lugar de expresión en los pueblos y las culturas de la frontera sur.

Cítese así: Cruz-Burguete, J. L. (2013). Diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 8-13. Abstract 1149 kilometers are the Southern Mexican Border, which 956 correspond to the Chiapas-Guatemala border. In this border region people of different cultures live together, and constitute a population of more than one million Mexicans living beside four million Central Americans. These people struggle daily to survive. They search continuously for work, clothing and food, but above all, they strive to preserve their identity, to find a link between past and present, and to understand the importance of planning for the future. All of this is about a constant reinvention of collective identity and an unceasing construction of the logic of the united, which are the main reasons for their existence. Key words: conflict, ethnicity, social differentiation, southern border, united logic.

Introducción «Como la partícula de indeterminación en física, el nacionalismo hace vacilar todos los cálculos políticos. Est�� en todas partes, dinamita todos los edificios y exacerba a todas las voluntades. Algunos sostienen que el estado-nación, la gran invención política de la modernidad, ha cumplido ya su misión y se ha vuelto inservible. Daniel Bell dice que el estado-nación es demasiado chico para enfrentarse a los grandes problemas internacionales, y demasiado grande para resolver los de las pequeñas naciones. En suma, se le reprocha no ser ni un imperio ni un simple principado. Tal vez la solución no está en su desaparición sino en su transformación: convertirlo en un intermediario entre las pequeñas nacionalidades y los bloques de naciones» (Paz, 1993: 113-114).

En este artículo se argumenta que, en virtud del carácter pluriétnico y multinacional del estado nacional mexicano, se dan a conocer hoy en este territorio un sinnúmero de contradicciones históricas, y la subordinación de los pueblos indígenas en la estructura jerárquica de la estratificación social; pero también, se manifiesta la fortaleza de los mecanismos de cohesión social y el ejercicio de la creatividad del mundo Maya en la reconstrucción cotidiana de sus identidades colectivas. Los linderos nacionales Al hablar de la frontera sur de México, surge inmediatamente la idea de límites y, en consecuencia, la contraparte en el norte de la nación. Después debemos imaginar un espacio físico, un territorio delimitado por esas dos fronteras y, posteriormente, un estado que organiza y define tanto límites nacionales como relaciones sociales; es decir, la noción de fronteras nos remite a la expresión jurídica de la formación de un país que ejerce su soberanía hacia el exterior, a la vez que genera la domina1

Como el Plan Puebla Panamá, El Corredor Biológico Mesoamericano y el sellamiento de la Frontera Sur sólo en el sexenio de Vicente Fox Quezada, entre otros.

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ción y el consenso en su interior. Sin embargo, deberán darse otras características importantes para que la categoría jurídica logre materializarse: como el hecho de que la población se reconozca pertenecer a ese estado nacional, y que dicho reconocimiento se sustente en contenidos históricos y sociales. La conciencia de pertenencia a un grupo étnico o a una sociedad es la premisa del reclamo al derecho de la ocupación territorial. Así, no habría conflicto si la frontera implicara un proceso bilateral con una relación biunívoca entre población y territorio, y naturalmente de mutuo reconocimiento. Sin embargo, esas relaciones no son tan armónicas, puesto que las fronteras pueden ser (además de políticas y económicas) culturales, y subsistir o coexistir al interior de un mismo territorio definido formalmente como étnicamente homogéneo. La «mexicanidad», por ejemplo, puede concebirse como una «comunidad imaginada», en el sentido de que la nacionalidad es un artefacto cultural con una profunda legitimidad emocional (Anderson, 1993). Además de la porosidad de las fronteras, hechos ineludibles apuntan que no existe una sola concepción de frontera; pero lo que sí existe como fenómeno real en toda organización social es una relación estrecha entre «pueblos» y «territorios». Y es esta relación básica la que reconoce la propia ONU. Así, la figura jurídica implica que los pueblos tengan un gobierno y un estado, y de ahí es fácil pasar a exigir que a cada nación corresponda un estado. El modelo estado-nación sería perfecto si a un número de naciones correspondiera igual número de estados, pero no es así.

porción de la frontera corresponde a ese periodo, y data de los últimos 25 años. En ese tiempo, la migración centroamericana hacia territorio mexicano fue tan significativa que no sólo preocupó a los gobiernos de México y Guatemala sino que hubo necesidad de la intervención de la ONU, mediante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para ayuda a Refugiados (ACNUR). La situación fronteriza logró materializarse en ese lapso, pues la «frontera olvidada» (llamada ahora la última frontera) mostró su vitalidad, y atrajo la atención nacional e internacional, desafortunadamente, por motivos de migraciones forzadas. Además, con la intensidad de los tiempos que se vive en Chiapas desde 1994, y la velocidad de los movimientos sociales, se va creando en este periodo un renovado interés por la frontera sur. Esta frontera se constituye con varias colindancias. Según datos de la desaparecida Secretaría de agricultura y recursos hidráulicos (SARH, 1970-1976) y la Comisión de límites y aguas (CILA, 1988), existen 956 kilómetros de frontera entre Chiapas y Guatemala y 193 kilómetros entre Quintana Roo y Belice, más 85.266 kilómetros de límite marino con la Bahía de Chetumal. Sin contar esta última parte, la frontera sur de México con Centroamérica tiene 1149 kilómetros de distancia. Con estas condiciones sociodemográficas, Chiapas cumplía ya (desde hace más de tres décadas) con el perfil idóneo de las crisis y el advenimiento del conflicto social (ver mapa 1). Mapa 1: La frontera sur de México con Guatemala

Recientemente, la ONU reconoció la existencia de 200 «pueblos» o esta2 dos nacionales. Sin embargo, Stavenhagen afirma que hay de: «8 mil a 10 mil naciones o pueblos con características étnicas propias»; es decir, hay contradicciones entre el número de estados reconocidos por el derecho internacional y el número de pueblos, naciones o nacionalidades con identidades culturales propias que reclaman algún tipo de reconocimiento, y es precisamente esa contradicción la que ha llevado a tantos conflictos en el mundo, además podrían frenar la declaración universal de derechos indios en la ONU, porque no agrada a muchos estados-nación el reconocimiento de múltiples nacionalidades. Hasta hace pocos años, parecía estar resuelto el problema de los estados multinacionales, pues se suponía que la coexistencia pacífica brindaba un contenido armónico a la forma estado-nacional. Hoy día, esa apreciación no corresponde con la realidad social, pues vemos que diversos pueblos están desembocando en terribles guerras intestinas. Se hace necesario volver a retomar el tema con mayor seriedad, y poner en la mesa de la discusión (pese a los nuevos modelos macroeconómicos y las aperturas de los mercados internacionales) la vieja polémica de la «cuestión nacional». Chiapas y la frontera sur El último periodo de la frontera sur mexicana está relacionado con la fase violenta de los gobiernos militares de Centroamérica (expresadas desde los años 1960) y con las políticas guatemaltecas de «tierra arrasada», durante las décadas de los años 1970 y 1980. El impacto que recibió esta

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Rodolfo Stavenhagen La Cuestión Étnica, Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México, 2001

Los conflictivos años en la década de 1960 El punto de quiebre de la transformación social en Chiapas puede identificarse al inicio de la década de 1960. En esta etapa se anuncia el ascenso del movimiento campesino y se constituye la Coordinadora nacional plan de Ayala (1976—1980), en Motozintla, Chiapas; se abren caminos de mano de obra para la Sierra y Selva; se culmina la presa Netzahulcóyotl y se inician otras tres grandes centrales hidroeléctricas en la cuenca del Río Grijalva y, entre otros eventos más, da inicio la militarización de la frontera sur de México con Guatemala (Cruz, 1989). Sin duda, esos años definen los estilos de vida entre pasado y presente. Los procesos revolucionarios en Centroamérica y el Caribe, la postura del estado mexicano frente a las distintas fuerzas políticas y militares que se desenvolvían justo al otro lado de su frontera sur, y la necesidad de evitar cualquier «contagio» con los grupos étnicos y pueblos mexicanos asentados en la franja fronteriza, fueron los principales puntos de la agenda de los gobiernos de esos años.

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Con el arribo de Luis Echeverría Álvarez en 1970 a la presidencia de la república, se sientan las bases para el «desarrollo» del sureste mexicano. En Chiapas, durante la primera mitad de los años setenta, el gobierno del doctor Manuel Velasco Suárez iniciaría los grandes cambios hacia la «modernización». Se abre así una época con las características más contradictorias para la sociedad indígena y campesina: el hecho de ver cómo cada día se ensancha la brecha entre la riqueza natural y cultural de la región y su pobreza. Es en estos tiempos que se acuña la frase «Todo en Chiapas es México», el gobernador Velasco Suárez impulsaba férreamente un proyecto de integración «intensivo» al modelo de desarrollo nacional. Así, las riquezas «escondidas» fueron redescubiertas, como la abundancia y fortaleza de los ríos, lagunas y embalses, las maderas preciosas de la selva Lacandona y la zona maicera de la región Fraylesca, a la que le otorgó la «Mazorca de Oro» durante el sexenio de José López Portillo (1976-1982), entre otras. Entonces, se abrieron las arcas del estado para el desarrollo pleno de Chiapas conforme a la vida nacional. No se escatimaron ni recursos ni discursos pero, antes que nada, se sistematizó la explotación de las riquezas naturales (ahora ya al servicio de la nación); se explotaron bosques y selvas, se industrializó la madera y se construyeron grandes presas y miles de silos para convertir a Chiapas en el «granero de la nación». Se construyeron carreteras, se ampliaron los pastizales para la ganadería y se extendieron los campos agrícolas a partir de los nuevos sistemas de riego. Además, se construyeron gigantescas bodegas y creció la burocracia agraria, destinada a la administración, control y «buen funcionamiento» de los planes y programas de desarrollo. En esta época, también desaparecieron muchos poblados bajo las aguas de las presas, en tanto que se fundaron otros en sus márgenes, con población diversa, compuesta por nativos y migrantes, indígenas y mestizos. Crecieron las ciudades y la inmigración tanto como los costos de la vida. Surgieron los cinturones de miseria, escaseó la vivienda y los servicios urbanos fueron cada vez más insuficientes y caros. De la noche a la mañana empezaron a aparecer campamentos de «paracaidistas» en las principales ciudades de la región, luego vinieron los conflictos entre colonos y la subsecuente «orientación» hacia los intereses de los partidos políticos. Los acuerdos, sin embargo, no lograron abatir el hacinamiento, mucho menos el deterioro ecológico de las zonas urbanas, puesto que los servicios fueron rebasados con mucho por la afluencia de migrantes indígenas y desplazamientos forzados de campesinos, por motivo del llenado de las presas hidroeléctricas de la cuenca del río Grijalva. Sin embargo, aún queda una posibilidad para recomponer la organización social regional, pero a condición de aprender a vivir con plena conciencia de nuestra diversidad cultural, y con el compromiso de abatir la rígida y lacerante diferenciación económica en los diferentes estratos sociales. Aprender a vivir la diversidad El reconocimiento de la existencia de grandes riquezas naturales, la presencia de complejas relaciones interétnicas, la pobreza social, el conflicto y la incertidumbre son las constantes que caracterizan el escenario de la frontera sur. La diversidad ecológica y cultural del sureste mexicano ha sido motivo principal para definirla como la región más privilegiada del país, pues se caracteriza por la abundancia de agua (gracias al dinamismo de sus sistemas fluviales), su amplia variedad climática, la gran riqueza biótica y la no menos importante pluralidad étnica y cultural.

En el seno de ese majestuoso ecosistema, integrador de complejos procesos ambientales y sociales, tuvo lugar el desarrollo de las más logradas culturas del continente americano. El avance de la ciencia y la tecnología alcanzada por mayas, olmecas y zapotecas, aun muestran con sus vestigios las sofisticadas técnicas que hicieron posible la existencia de las grandes civilizaciones hidráulicas. Junto a la producción de conocimientos para la vida y la satisfacción de las necesidades sociales, los niveles ascendentes de producción y reproducción social manifestaron tanto la capacidad de organización de esas culturas como la viabilidad de su filosofía ecológica. Víctor Toledo dice que: «sus poblaciones eran antes de la llegada de los españoles notablemente densas. Existen evidencias que permiten estimarla conservadoramente en 1 millón 700 mil habitantes. Cifra impresionante si se la compara con cualquiera de los asentamientos humanos de la época. Sólo en Yucatán se estimaba una población de más de un millón de pobladores. Tabasco y la región de la laguna de Términos tenía por lo menos 250 mil habitantes. Una cantidad similar se estimaba en la región entre Tonalá y Coatzacoalcos. Y aproximadamente 200 mil personas se encontraban dispersas en las serranías chiapanecas y oaxaqueñas. El Soconusco contaba por lo menos con 80 mil pobladores». Sin embargo, hacia 1550, la población ya se había reducido a 400 mil habitantes; es decir, el 75 por ciento desapareció víctima del primer choque brutal con los recién llegados. Algunos años después, por 1600, se censaron solamente 250 mil pobladores (Toledo, 1996: 5). Aun así, la colonización de las tierras de los pueblos nativos fue más lenta cuanto más escabroso se presentaba el ambiente topográfico. Esa variable ambiental sirvió de «muro de contención», por algún tiempo, a los avances de los colonizadores; pero también permitió protegerse de las tecnologías agropecuarias europeas, que introducirían (a la postre) los monocultivos y la ganadería en regiones tropicales. El sureste recibió y resintió desde entonces las acciones de esa mentalidad exacerbada, racionalista y morbosamente explotadora. Hasta el presente, la introducción de una mentalidad de lucro individualista y productividad comercial ha encontrado distintos niveles de resistencia, aunque la población se vea prácticamente empujada hacia el comercio y el consumo. Aun así, observamos formas nuevas de recreación de la colectividad chiapaneca; cuando se trata de preservar la cultura y los recursos bióticos, resurgen creencias y prácticas de la religiosidad popular que no concuerdan «racionalmente» con el entorno de las nuevas formas de administración económica de la vida local y regional. Las condenas de la «gente grande» (en el sentido de cambiar para «nada bueno») aún encuentran un espacio de receptividad y atención entre la población. Por ello, estudiar las identidades de los grupos étnicos en relación a la sociedad nacional implica intentar trascender los estudios culturalistas, los cuales se han caracterizado por ser demasiado generales, pues conciben a la cultura como la esencia del sistema, o lo «superorgánico» de las relaciones sociales, a fin de evitar hacer operativo el análisis concreto. Los antropólogos culturalistas pecan de un excesivo empiricismo, propio del positivismo norteamericano. Además, los enfoques desarrollados a partir del análisis de la cultura, como el «folkurban continuum», el enfoque de la «sociedad dual» y el de la «comunidad corporativa», ubican unilinealmente a las sociedades tradicionales, frente a las sociedades modernas, o bien, no permiten dar cuenta de las capacidades étnicas en materia de restructuración (y

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constante reformulación) de los valores e identidades frente al conjunto nacional (Korsbaeck, 1987); es decir, nuestro enfoque teórico pretende comprender la reconformación de las identidades étnicas como fenómeno inmerso en la dinámica de la estructura social, más que en la especificidad interna de los procesos comunitarios. Nos referimos a unidades sociales y culturales diferenciadas, que se caracterizan por formas «tradicionales» y no emergentes de solidaridad social, y que interactúan en condiciones de «minoría» dentro de la estructura social más amplia, como las modernas naciones-estado. Esta preocupación ya existía en Durkheim, como lo señala Lukes: «(se trata de) (...) determinar la naturaleza de la solidaridad social en las sociedades industriales, en cuanto opuesta a la existente en las sociedades tradicionales o preindustriales, y explicar la transición de unas a otras» (1984: 138). Al menos por los avances de la ciencia y la tecnología, o solo por el inicio del milenio (después de haber sorteado intensas y diversas vicisitudes hacia el desarrollo social) sería deseable que el sureste mexicano hubiera trascendido fases denigrantes de convivencia y existencia social, así como formas vetustas y peligrosas de explotación de la naturaleza, que provocan agotamiento de los recursos naturales y generan rupturas ecológicas, con lo cual se agreden los sistemas de producción y reproducción social. Sin embargo, ¿a qué se debe el resurgimiento de las identidades que parecían enterradas?, ¿en qué circunstancias específicas se ha iniciado esa lógica de la diferenciación?, ¿cómo saber hasta dónde llegará la vorágine de los cambios? y ¿cómo afectan estas nuevas identidades al orden mundial, a las democracias modernas y a la propia perspectiva de los proyectos étnicos? Entonces, es pertinente preguntarse: ¿es condición necesaria la crisis de los valores que lleva implícita la modernidad, su excesivo relativismo cultural, la exaltación del presente y la negación del pasado y el futuro, para provocar la efervescencia de identidades étnicas? Igualmente, advertimos que la tendencia de los grupos étnicos al construir su unicidad los lleva hacia la lógica de la diferenciación: ¿se debe ello a la emergencia del individualismo y el etnocentrismo cultural? Y, de ser así, ¿cuáles son los procesos en que se reconstruyen las identidades étnicas, y cuáles son los que la destruyen? Construcción de identidades en la frontera De cara a situaciones específicas de la frontera sur, y ante la diversidad cultural, geográfica y ecológica, la capacidad de poseer una identidad bien definida se convierte en un recurso del ejercicio del poder colectivo, tanto frente a los conjuntos sociales diferenciados como frente a la diversidad y complejidad del contexto natural. De ahí que los grupos étnicos anteponen un proyecto colectivo y no individual, puesto que elaboran una estrategia junto a los acontecimientos, pero no «programan» objetivos (preconstruidos «racional y utilitariamente»). Así, la identidad étnica no se transforma en su naturaleza (indígena) y en su contenido (cultural) sino que desarrolla estratégicamente su identidad colectiva, tanto como se vayan afirmando los proyectos del grupo y sus expectativas como actor social. Por ello, la identidad es considerada como una constante antropológica, típica del género humano y presente en todo momento histórico; es decir:

1. La identidad presupone cierta reflexividad, que depende de la experiencia de la gente y de la transformación del individuo humano en objeto para sí mismo, lo cual responde a la pregunta de: ¿quién soy? y ¿cuál es «mi» origen? 2. La identidad es resultado de un proceso social, porque surge y se desarrolla en la convivencia diaria con los demás (para pertenecer a un grupo, evitar el desarraigo o la exclusión, y fortalecer «mi propio» yo y «los otros» como yo). 3. La identidad puede ser individual o colectiva, y tiene tres dimensiones: (a) es locativa, porque se sitúa en el interior de un lugar o «mundo simbólico» definidos; (b) es selectiva, porque ordena preferencias, alternativas y acciones; y (c) es integradora, porque liga experiencias pasadas, presentes y futuras, unificándolas (Giménez, 1992). Imagen 1: Indígenas cobrando remesas Plaza central de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas (por el autor)

En consecuencia, la identidad es producto de la acción de las personas y construcción del sujeto. Eso hace que me identifique con el «mundo de la vida» (Bizberg, 1989). Y este «mundo de la vida» ni es estático ni es homogéneo, y mucho menos unilateral e inamovible. De ahí que los pueblos nativos de la frontera sur construyan una racionalidad propia de las identidades étnicas ante los «otros», una manera de ser distintos, pues es la manera única de vivir dentro de esa lógica de la diferenciación. Conclusiones-discusión Ahora bien, frontera sur, identidades étnicas y nacionales, conflictos políticos y militares, diversidad ecológica y adversidad histórica, cultura y revitalización étnica son algunas de las últimas expresiones que le dan a la frontera sur mexicana una faz única. En esta región se vive el cambio social más intenso del país, desde los movimientos sociales centroamericanos en los años 1960 y 1970, que convirtieron a esta zona en región de refugio, hasta los grandes e intensos desplazamientos poblacionales, ya sean de comunidades indígenas a partir del movimiento zapatista de 1994 a la fecha, o por la transmigración e inmigración de centroamericanos y chiapanecos con destino al norte del país y los Estados Unidos. Junto con las grandes migraciones locales e internacionales, en Chiapas recreamos el pasado con el quehacer cotidiano. Esta orientación hacia el pasado es representada por los grupos étnicos bajo criterios de identidad y pertenencia, fundamentados en la «idea» de un origen común. Bajo esa perspectiva, el grupo étnico es un grupo consciente de sí mismo, auto-percibido como homogéneo, unido alrededor de una particular tradición cultural y un pasado compartido (real o mítico), además de autodiferenciado conscientemente de otros con los que tiene contacto. Esta es la característica fundamental de los pueblos y las culturas que se en-

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cuentran asentados en esta porción de México frente a Guatemala (Cruz, 1998).

reclamaban para sí el derecho a una definición subjetiva de la libre determinación» (1993, 19-20).

Imagen 2: Niña en su choza, Aguacatenango, Chiapas (por el autor)

La idea central es mostrar que los grupos étnicos (indígenas) no conciben el entorno como lo pueden pensar los otros grupos étnicos (incluidos los mestizos, como uno de ellos). Los elementos míticos, así como la vida espiritual, no están escindidos en la cotidianeidad terrena de la existencia indígena. Imagen 3: Indígenas desplazados de la Selva Lacandona (por el autor)

Al final del siglo, estamos en presencia tanto de un renacimiento étnico como de la proliferación de diferencias, más que en la antesala de la «estabilidad», la «generalización» y el «desarrollo» provocado por la globalización; pero la presencia y la resistencia cultural son tan evidentes y racionales como las políticas económicas que dominan el mundo actual, y algo más: en estos pueblos de la frontera sur el renacimiento de los movimientos étnicos y sus identidades responden también a profundos intereses colectivos. Son acciones reflexivas e innovadoras que encuentran su mejor momento de expresión en situaciones de crisis y conflicto social. Además, no existen condiciones que sugieran el abatimiento de los conflictos y la cancelación de la violencia y los movimientos étnicos sino más bien aparecen cada día evidencias irresolubles de las disparidades sociales y la proliferación de diferencias culturales. A la par, se van delineando claramente las perspectivas hacia la persistencia de los límites de las distintas etnias que conforman las sociedades modernas. Se van agudizando las contradicciones en la economía y la política de los pueblos indígenas y los estados-nacionales, donde pareciera que todos están listos a desembocar en rupturas y mayor violencia social. Para los grupos nativos, la alternativa se va definiendo en la medida que se fortalece la cohesión interna y se presenta como frente común ante la adversidad. Ahora bien, cuando advertimos la complejidad de las relaciones sociales y la etnicidad, y entre estas con los cambios sociales, no podemos comprender a cabalidad cuál podría ser la solución deseable a los problemas de Chiapas, puesto que la identidad es una especie de equilibrio inestable dentro de un sistema de relaciones en constante cambio y transformación. Además, la lucha incesante por el reconocimiento de los pueblos indígenas es precisamente un forcejeo en el que se juegan todos los problemas de la identidad en términos de relaciones. Por ello, no es extraño que los grupos étnicos identifiquen con su lucha la recuperación de su territorio y de su cultura (la concepción de los seres, de los lenguajes, de las cosas y de sí mismos), lo cual no es más que la búsqueda hacia la autodeterminación de su existencia. La ONU, reconoce que: «La libre determinación no era un concepto elaborado después de la Segunda Guerra Mundial sino que existía desde tiempos inmemoriales y su interpretación no dependía exclusivamente del derecho internacional. Los pueblos indígenas

Además, el tiempo social indígena es fundamental en la reconstrucción de las identidades étnicas. Su persistencia en el tiempo permite articular el pasado con el presente y con el futuro, puesto que son elementos insustituibles que ligan el tiempo del individuo (biografías personales) con la memoria colectiva (la historia comunitaria). Así, el carácter productor de las identidades, las representaciones sociales y el tiempo histórico son elementos que pueden unir las propuestas urgentes para Chiapas. Al analizar el cómo se construye la lógica de la diferenciación étnica y el porqué de la «efervescencia de las identidades», es comprometernos a estudiar la recia urdimbre de las culturas y los pueblos asentados en la frontera sur; es tratar de conocer las relaciones más determinantes de la vida indígena en relación con su entorno, entre nativos y migrantes, su naturaleza natural y su naturaleza social, con la tierra y con el cosmos, en una relación estrecha entre hombres y dioses. También se trata de abrir las mentes hacia la comprensión de la «lógica inclusiva» de los pueblos mayas, que vincula sujetos y objetos en interacción dinámica, por lo cual es posible deducir que el espacio étnico es pensamiento y acción; es decir, el territorio étnico de los pueblos mayas en la frontera sur no podría entenderse separado de las prácticas agrícolas, la religiosidad popular, la reproducción familiar, la educación para la vida, la habitación y el alimento. Así, sobre la base de una identidad étnica que produce y reproduce bienes materiales y culturales se erigen otras identidades como la ejidal y campesina. Por ello, entre los «hombres de maíz», la concepción biunívoca entre cosmogonía y existencia material no se explica aislando a los seres (como sujetos) de la «madre tierra» (como objeto). En suma: el problema de la «inclusión» hombre-tierra-cosmos y de la construcción de identidades ligado a la naturaleza, no está en función de la forma legal de la propiedad; no importa cómo se califica el territorio, sino la manera en que se relaciona el sujeto étnico a su objeto para producir y reproducir su identidad, y ese proceso implica trascender los límites formales, e inventar una realidad distinta.

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Finalmente, es cuestión de prudencia académica comprender que las identidades colectivas de la frontera sur son como un territorio que se recubre con una «gruesa corteza» cultural, donde hay interacción de hombres y mujeres, ríos y montañas, ciclos e interciclos que producen la relación y el equilibrio entre el cosmos y los hombres de maíz. Existe, pues, un «manto» cargado de tradiciones y reformulaciones culturales inéditas, que aparecen con la apertura de los mercados internacionales, las migraciones de indígenas a los centros urbanos del país y al extranjero, la presencia de capital y relaciones salariales en las comunidades, inversiones de capital indígena en el campo y en el transporte, así como el control del mercado regional de frutas y legumbres en varios estados de la frontera sur, y la producción y venta de café y otros cultivos orgánicos para el mercado europeo o internacional. Sin embargo, junto con estos cambios, también se reconstruyen las identidades étnicas y se reorganiza la comunidad indígena. Ese novedoso estilo de producir la existencia social es la lógica de la diferenciación étnica en la frontera sur. Reflexión de la editora de sección: el artículo de Jorge Luis CruzBurguete analiza los procesos de diferenciación social e identidad étnica en la frontera sur de México. Es importante el reconocimiento del valor estratégico además de las dinámicas únicas y específicas que tienen lugar en las áreas fronterizas. Aunque las fronteras representen espacios geográficos y presenten delimitaciones plenamente establecidas son, tal y como afirma el autor, zonas porosas. Los asentamientos humanos fronterizos deben entonces enfrentar los efectos positivos y negativos de las relaciones multinacionales. En muchos países latinoamericanos, y como consecuencia de los planes de desarrollo nacional, las fronteras son áreas olvidadas con muy baja densidad poblacional; además, poseen características geográficas y topográficas que las convierten en zonas poco inaccesibles. Razonablemente, estas condiciones han favorecido el establecimiento de situaciones irregulares e ilícitas. Muchas fronteras están relacionadas con procesos de guerras, manifestaciones de conflictos y violencia, localización de grupos armados, contrabando de especies silvestres, bienes y drogas, entre otros. Es interesante destacar la referencia que hace el autor ante la necesidad de reconocer y proteger la diversidad y riqueza étnica que prevalece en la frontera sur mexicana. Por lo tanto, la protección de la identidad de los grupos indígenas de los poblados fronterizos es esencial. Con relación a este aspecto, la cooperación multinacional es obligatoria. Muchas áreas fronterizas comprenden zonas vírgenes con vastas riquezas naturales. Por citar un caso reconocido, en la Amazonía, específicamente en la zona fronteriza entre Venezuela y Brasil se localizan importantes yacimientos minerales de oro y diamantes. La destrucción ambiental llevada a cabo por los mineros brasileros o garimpeiros no tiene límites y el pasado año cobró la vida de un grupo de indígenas yanomamis, quienes fueron violentamente masacrados. No menos importante sería comentar el conflicto fronterizo colombiano con sus países vecinos y las graves consecuencias de los grupos armados asentados en sus límites.

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Latín-A: El eterno dilema del modelo económico para México: visión de la ruralidad The eternal dilemma of the economic model for Mexico: vision of the rurality Tomás Martínez-Saldaña (1946, mexicano, Colegio de Postgraduados de la SAGARPA, México) Karla-Josefa Milla-Escobar (1971, hondureña, consultora independiente, México) tms@colpos.mx, kjm-esco@live.com.mx

Resumen El presente es un ejercicio de reflexión sobre el desarrollo rural en México. El objetivo ha sido destacar elementos primordiales en las políticas usadas en contra y a favor de los campesinos, algunas de las cuales son de carácter populista. Se enfatizó en cómo el populismo ha servido de práctica y de ideología para la acción del estado. Existe una vasta literatura al respecto que se justifica al haber sido México el primer país latinoamericano en tener una revolución agraria en 1910. Se resalta la impronta que ha dejado esta línea de pensamiento en la historia reciente de México y las formas que ha tomado de acuerdo a intereses políticos coyunturales. Su persistencia a pesar del agresivo giro de las políticas liberales se explica por la naturaleza de las raíces que lo sustentan. Palabras clave: colectivismo, desarrollo rural, estado, liberalismo, política y gobierno. Recibido: 25-09-2012 → Aceptado: 04-12-2012

Cítese así: Martínez-Saldaña, T. y Milla-Escobar, K. J. (2013). El eterno dilema del modelo económico para México: visión de la ruralidad. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 14-18. Abstract The present is an exercise of reflection on the rural development in Mexico. The aim has been to emphasize basic elements in the policies used in favor or against the peasants, some of them with populist character. It emphasized how the populism has been used as practice and as ideology for the action of the state. The vast existing literature on the topic is justified due to the fact of being Mexico the first Latin-American country in having an agrarian Revolution in 1910. It highlighted the form in which this line of thought has contributed to the recent history of Mexico and the shapes that it has taken, in agreement to political conjuncture interests. In spite of the aggressive draft of the liberal policies, its persistence owes to the nature of the roots that sustain it. Key words: collectivism, liberalism, politics and government, rural development, state.

Introducción Este análisis procura volver la atención hacia la persistencia de un fenómeno que ha marcado la historia de la nación; los constantes intentos por sepultarlo se han hecho presentes en la actualidad, así como la problemática que le da vida. El pensamiento populista, también conocido como agrarismo (atención a los problemas relativos al campo y las sociedades que lo componen) se hizo patente desde 1850 en medio de situaciones extremas motivadas por las políticas agrarias liberales. El punto de partida analítico es una visión de la comunidad desde la época colonial, para

adentrarnos en algunos de los elementos que han perfilado las políticas de estado respecto al campo en períodos posrevolucionarios, y reciente para finalizar en sus expectativas a futuro. Una exhaustiva revisión bibliográfica unida a la observación que facilita el trabajo en campo ha contribuido a realizar esta reflexión. Independencia y nuevos dilemas Volviendo en nuestros pasos, es de recordar que, con la independencia, los criollos, como nuevos gobernantes, tomaron medidas contra la comunidad indígena y otras formas comunitarias de propiedad en un tipo de política acorde al liberalismo económico de la época. Se dio inicio a un largo conflicto que comenzó propiamente en 1810 y concluyó en 1857 con la desaparición legal de las comunidades mediante la desamortización de las propiedades de los pueblos. Sin embargo, se debe tener en cuenta que las ideas populistas no eran extrañas entonces entre la intelectualidad de México. En 1810 debe aclararse que coexistía con dificultad un tipo de propiedad comunal (eclesial, indígena, campesina, municipal) y otro tipo de naturaleza privada en la forma de haciendas y ranchos. El primero fue propiciado por la propia organización colonial, de forma que los levantamientos de 1810 respondieron a la falta de tierras para cubrir las exigencias del segundo grupo. No es erróneo señalar al movimiento de 1810 por sus características populistas de base y demandas, pero fue aniquilado. Unos años después, las transformaciones económicas y sociales que fustigaron el proceso de independencia afectaron a las clases dominantes. Una vez libres, buscaron la hegemonía sobre la propiedad comunal, mientras la intelectualidad se enfrentaba a la decisión de gobernar un país fuera de la tutela de España y llevarlo al desarrollo. En el periodo de implantación oficial del liberalismo económico se podrá evidenciar que, en México, el modelo no respondió a los paradigmas principales que lo delinearon. En 1857, la práctica económica del liberalismo nunca fue el laissez faire, ya que siempre estuvo presente la intervención del estado. Dramáticos acontecimientos sociales impulsaron la creación de un ejecutivo con poderes ilimitados. En el papel se plasmó una política de apoyo a la propiedad privada al seguir el clásico modelo de desarrollo. En la práctica no predominó el mercado libre generalizado ni el acceso abierto a oportunidades económicas. Un grupo reducido se benefició de esa política, cuyas acciones se hicieron sentir a golpe de mazo sobre las comunidades indígenas, campesinas mestizas, propiedad civil urbana, gremios, cofradías y asociaciones de artesanos y comerciantes (Martínez, 1993). El trasfondo de la comunidad El significado de la comunidad como institución tiene un sitio privilegiado en el pensamiento agrarista y, más concretamente, en el populismo. Es

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por ello que merece un repaso aclaratorio en este trabajo. El periodo que va de mediados del siglo XIX a inicios del XX se postula como la desaparición de la propiedad comunal. Esta es una verdad a medias, pues no todas sucumbieron. Muchas cedieron paso a la expansión hacendaria en su búsqueda de control de los recursos (agua, bosques y mano de obra), otras comunidades, por sus características, quedaron fuera de su penetración. Estas fueron las comunidades indígenas aisladas; aquellas con recursos no apetecibles para el perfil de mercado del momento. En otros casos sobrevivieron a la sombra de las haciendas al acomodarse a las nuevas circunstancias. Para 1857, cuando se decreta la expropiación de todo tipo de tierras comunales, aflora tímidamente una tendencia populista entre los intelectuales. Sus motivaciones eran el rescate de los valores de la comunidad indígena en contraposición a un pensamiento liberal racista y anticampesino, pues tomaban como modelo las ideas de Lucas Alamán, pero estas posturas fueron paulatinamente marginadas del lado perdedor. La reforma liberal acabó siendo una justificación de expropiación y acumulación de la tierra en manos de hacendados y nuevos ricos. En 1880 se fija la tesis de la desaparición, ya que es el momento de la intervención directa en la destitución de las comunidades. El resurgir de la vida de la comunidad en 1910 hace suponer, ante la insuficiencia de estudios al respecto, que la comunidad no fue integrada totalmente, y que este proceso tampoco fue simultáneo y semejante en todo el territorio nacional. El resurgir de la comunidad deja algo en claro: tras esta gran diversidad se encuentra una realidad, que el México rural no fue influido de la misma manera por la penetración capitalista liberal del siglo XIX (Martínez, 1993: 107). En busca de las raíces de la comunidad se ha establecido como supuesto metodológico un tipo de clasificación: indígenas cerradas y civiles abiertas, como señala E. Wolf y ha sido generalmente aceptado, pero cabe preguntarse si, en sus diferencias y similitudes, se han buscado las características prehispánicas que la hacen única, o de qué manera afectó este tipo de comunidad local al futuro desarrollo regional. Sumado a ello, algunos gobiernos insurgentes y republicanos, en especial los de tendencia centralista y conservadora, encontraron una ventaja en dar su apoyo a la comunidad. Muchas comunidades tuvieron un carácter reaccionario al negar su apoyo a los grupos insurgentes y, más tarde, apoyar al gobierno de Maximiliano de Habsburgo al integrarse luego a las revueltas cristeras. Estas acciones se explican por un ánimo de las comunidades de preservar su libertad mediante demandas envueltas por una ideología conservadora y religiosa de herencia indígena. Modernizar o conservar En el proceso de formación de la nación, el campesino presentaba un modelo de desarrollo opuesto al seguido por el liberalismo mexicano, de forma que se optó por la condena de cualquier intento que no cupiese en este modelo. En 1880, una serie de conflictos pusieron en duda el modelo de desarrollo. A finales de siglo surgieron movimientos agraristas y anarquistas de corte conservador y de izquierda, también las ligas católicas. Estudios sobre los precursores intelectuales de la Revolución mexicana, señalan el camino hacia varios autores con influencia socialista, anarquista y marxista a partir de 1880, en especial al Círculo Potosino organizado por Camilo Arriaga. Contrario a lo que sostienen algunos analistas sobre la ausencia de una intelectualidad de clase alta y media comprometida en buscar solución a los problemas campesinos, debe señalarse la influencia del Círculo Potosino en un grupo notable de intelectuales precisamente

en ese sentido, con visión hacia una regeneración de alcance nacional (p. 110). Ese año también marcó el inicio de la intervención de las Compañías deslindadoras, empresas y haciendas que vuelven efectiva la destitución de comunidades, con fuerza sobresaliente en la zona azucarera de Morelos, algodonera de la Comarca Lagunera, ganaderas y cerealeras del centro y norte del país. Esta política propiciaba la expansión de las haciendas que, a su vez, seguían la dinámica de integración nacional al mercado americano, vía la penetración de los ferrocarriles. Las comunidades más afectadas se volvieron zonas de revuelta campesina y fue aquí donde prendió el fuego que desató la Revolución mexicana, allí donde había una tradición de liderazgo y organización previa. Estos contingentes dieron su carácter agrarista a la revolución encarnada en el zapatismo en el sur y el villismo en el norte (1993). México posrevolucionario, la búsqueda de institucionalidad Para 1910 quedó clara la emergencia imparable de la demanda por la tierra. La constitución de 1917 muestra un resumen del álgido debate entre facciones agrarias; finalmente quedó plasmada la propiedad comunal bajo una doble visión: se reconoce el derecho a este tipo de propiedad, pero no se le reconoce unidad autónoma ni carácter civil a la comunidad emanada de sí misma. La nueva comunidad llamada ejido constituyó una unidad administrativa con características propias. Desde entonces, hasta hoy, el carácter del populismo agrario se ha manifestado con diferente intensidad en la estructura burocrática e instituciones civiles, pero la que más sirve para describirlo y estudiarlo es el ejido y las instituciones creadas a su alrededor. A continuación, a manera de estudio de caso, los puntos clave que marcaron la política económica seguida por el gobierno del México postrevolucionario, pues estos pueden aclarar los objetivos populistas y su praxis. «Hacia el final de 1932, México transitaba por un periodo de consolidación del nuevo estado nación surgido de la Revolución, se alza con fuerza un grupo de jóvenes radicales dentro del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Desilusionados por los pobres resultados de la Revolución, la cada vez más férrea y conservadora figura del presidente Calles, y el incremento del descontento campesino. A la cabeza de este grupo se encontraba Lázaro Cárdenas apoyado por las ligas campesinas y otras organizaciones, presionan por una reforma agraria y logran erigirlo candidato a la presidencia. En la convención del Partido de 1933 se aprueba, luego de enconadas discusiones, el Plan Sexenal de gobierno en el que se articula el programa de transformación de la economía. Este plan vislumbra las características distintivas del modelo de desarrollo del México postrevolucionario. Una vez puesto a prueba desde 1934, el plan muestra sus claras directrices: »La aspiración hacia un tipo de dependencia sobre la actividad económica que ha demostrado mayor resistencia al impacto de la crisis mundial, en especial la agricultura para el mercado interno y la manufactura para la industria. »El plan establecía, en efecto, su adhesión a un tipo de economía nacional que no pactaba ni con el capitalismo ni con el comunismo (el sistema imperante entonces en la URSS). »La acción inmediata del plan recaía en la cuestión agraria, industrial, explotación de los recursos naturales, la organización de la clase trabajadora y la educación.

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La “reforma agraria a gran escala” fue la prioridad, no se limitó a la distribución de tierra sino a ser un medio para la creación de un nuevo sistema de producción en la economía agraria: el estado aceleró el proceso de expropiación y distribución de la tierra, así como la organización de la producción en los nuevos ejidos. Estas acciones se articularon con las medidas profundamente nacionalistas tomadas en el campo industrial, intervención estatal en la mitad del capital interno y la urgencia de colaboración al capital nacional en el proceso de industrialización, esto es, una dirección total del estado en la industrialización de México. Las operaciones antimonopólicas frente a las compañías extranjeras condujeron a la expropiación petrolera y la nacionalización de otras explotaciones de recursos. El fin último de las reformas no fue solo quebrantar el dominio extranjero de los recursos sino conformar un Estado Empresarial como un medio para sobrepasar a estos monopolios en un sector estratégico de la economía, al tiempo que se volvía un medio para asegurar el entrelazamiento de las necesidades agricultura-industria. »A la luz de la realización de tales medidas, se asegura ahora que el Plan Sexenal del gobierno de Cárdenas dio pie a que la Revolución efectivamente se institucionalizara. Se debe hacer notar que el abandono del modelo de crecimiento por exportaciones no fue una opción que tomaran otros países más allá de la frontera sur de México. La atención sobre el elemento nacionalista en la toma de medidas características del populismo nos hace pensar en lo relevante de las diferencias de los problemas de México, cuando su gobierno decide tomar distancia tanto del liberalismo (rechazo a los Estados Unidos) como del comunismo (temor hacia los Estados Unidos)» (Gándara, 1993: 242, 244). Al intentar dar un balance del sexenio del gobierno de Cárdenas respecto a la cuestión agraria, este podría resumirse así: de la intervención estatal cardenista surgió una dinámica del campesinado que resultó en una diversidad agraria, campesinos ricos y pobres como clientes oficiales cuya característica primordial fue su dependencia del estado para mantener un nivel de vida o sobrevivir, incapaces de defenderse por sí solos, y no se crearon las instituciones suficientes para apoyarlos ni se orientaron en este sentido. El camino hacia un liberalismo a ultranza El gobierno de Carlos Salinas (1988-94) continuó y amplió las medidas anteriores; es decir, puso énfasis en suprimir el legado de los gobiernos posrevolucionarios en política agraria. Para ser más exactos, puede hablarse de una política antipopulista al remitirnos a declaraciones sobre los recursos ya agotados en el campo y una población mayoritariamente urbana, lo que justificaba la extinción de cualquier brote de ideología populista. Como hemos visto, el sacrificio más notorio al que estas políticas sometieron a los campesinos fue el desmantelamiento de la estructura de servicios, en función desde 1940. El Sistema de extensión agrícola y de investigación, sin recursos y apoyo, fueron reducidos a su mínima expresión; intelectuales y políticos desplazados se vieron ubicados en la oposición. Es importante tener presente el papel de este liderazgo (personas e instituciones privadas y organismos no gubernamentales) para darle una perspectiva al populismo contemporáneo en México. Al llegar a su fin la bonanza petrolera, se generó nuevamente una discusión sobre el papel del estado en la economía nacional. En esta ocasión giró alrededor del control de la banca, pero no se partió del rol del estado sino de sus instrumentos de cambio; la empresa paraestatal adquirió importancia capital. En materia agraria se dio hincapié al proceso de desin-

corporación de trasnacionales, ya que las inversiones en infraestructura se hacían por este medio. De esta forma se pretendía disminuir el papel del estado en el campo mediante apoyos selectivos que propiciaron beneficios a grupos campesinos y empresariales (conferencia de Casar y Peres, 1988; Teichman, 1988; Carrillo Castro y García Ramírez, 1983 y otros citados en Martínez, 1993). Para ilustrar brevemente el panorama económico delineado entonces, a continuación solo algunos datos. La reforma al artículo 27 de la constitución en 1991, que afectó de manera directa al sector agrario, fue el primer paso en una sucesión de medidas condicionantes a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, en 1994, la Ley agraria de 1992 fue su antesala. A partir de aquí y en los gobiernos posteriores de Ernesto Zedillo (1994-2000) y Vicente Fox (2000-2006), sería una escalada constante en rubros como la importación de granos básicos y oleaginosas, un amplio listado de otros productos alimenticios y de uso suntuario, repunte de la producción de hortalizas para la exportación pero de propiedad trasnacional o de oligopolios mexicanos. Las condiciones de competencia con los productores de Estados Unidos o Canadá han sido sumamente desventajosas para México desde entonces. En esos países los productores han contado con protecciones y subsidios multimillonarios, sin mencionar el creciente recurso de la mano de obra barata, proveniente del mercado migrante ilegal y también legal, en el caso canadiense (La Jornada del Campo, 2007). La situación se ha visto agravada al confirmar que la seguridad alimentaria se ha vuelto cada vez más vulnerable en México, temor avalado por las crecientes cifras de importación de maíz (solo por dar un ejemplo: desde 1994), lo que ha conducido a un aumento de la dependencia (Informe de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México. En La Jornada, 2012). La profunda crisis agraria se manifestó en un acelerado proceso de urbanización de las grandes ciudades, además de muestras claras de cansancio productivo en el campo. Hubo fuertes críticas al apoyo dado por el estado a las zonas de riego y a la agricultura privada, lo que explicaba la renovada movilización campesina. Brotó con nuevas fuerzas la tesis de aquellos que veían en los campesinos el sostén de la estructura económica, salvaguarda de la nacionalidad y riqueza cultural del país, en contracorriente con aquella que los consideraba el eterno estorbo para el despegue hacia el desarrollo industrial. Se vuelven notorios los intelectuales denominados campesinistas; es decir, populistas agrarios que consideraban al campesinado el vehículo para el desarrollo rural. Este grupo era duro crítico de la visión oficial del desarrollo agrícola: consistente en grandes empresas agrícolas, enormes plantías, enormes sistemas de riego, enormes centros de investigación en resumen, el gigantismo de la agricultura. Para lograr esto se recurrió a la conformación de un sistema hidráulico que elevó la cantidad de hectáreas irrigadas de medio millón a cinco millones en todo el territorio nacional. Se emprendió esta titánica tarea en beneficio de un reducido grupo, mientras se descuidó al campesino, en especial al productor de pequeña escala y más aún si era indígena. Los beneficiarios fueron aquellos que habían logrado llenar el modelo de lo grande. Los pequeños productores quedaron a merced de caciques y sin apoyos para enfrentar el cambio en los mercados de consumo. A estos últimos les tocó en suerte ver la destrucción de sus sistemas debido a la sobre-explotación, el deterioro ecológico o la insolvencia. Ahora bien, no todos los intelectuales campesinistas veían con entusiasmo el rol interventor del estado en las cuestiones agrarias. De hecho,

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consideraban como mejor opción la liberación de la comunidad de la tutela oficial y al estado, como una rémora para su desarrollo. Proponían una verdadera autonomía campesina y un sitio en la cúspide, donde el estado actuaría como generador de políticas para facilitar la propia dinámica campesina, tanto en economía como en reforma agraria. Destacan en esta postura A. Warman y C. Esteva (Warman, 1985, Redclift, 1980 citados por Martínez, 1993). Junto a la directriz de «lo más grande mejor», persistió una línea de desarrollo rural alternativa, la cual consideraba que la tecnología debía funcionar en beneficio del campesino pobre o medio con agricultura tradicional, que usa riego en pequeña escala o siembra con los temporales. Uno de los proyectos practicados bajo esta idea fue el Plan puebla en el que se logró generalizar el uso de tecnología apropiada. Los resultados no fueron los esperados en términos económicos, pero sí fueron un éxito en términos técnicos (Redclift, 1980; Díaz, 1987, CIMMYT p. 197 en Martínez, 1993). El liberalismo económico como único camino Al inicio del año 1994, México abría los ojos a una paradoja: el mundo se enteraba de la avanzada político-militar del Ejercito zapatista de liberación nacional en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas y junto a esto, entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que constituía la mayor zona de libre comercio en el mundo. Esta fecha crucial para la historia de México también fue el inicio del sexenio de gobierno de Ernesto Zedillo (destacado tecnócrata del gobierno anterior), pero los acontecimientos que marcaron de forma tan drástica a México fueron a su vez motivados por un contexto mundial no menos crítico. Tanto a Salinas como a Zedillo les tocó gobernar bajo el signo de la caída del simbólico muro de Berlín y de la disolución de la URSS. En palabras de Giovanni Sartori, el derrumbe del socialismo real se convirtió en el triunfo de la economía de mercado en forma aplastante a nivel internacional (Sartori, 1993 citado por Romero, 2012: 6). Bajo este panorama internacional, Zedillo se erigió en defensor a ultranza de la filosofía neoliberal y aplicó el modelo a profundidad con toda naturalidad. Fue tan incondicional su entrega a los intereses de este modelo y del sistema que lo sustenta que, al finalizar su mandato, fue acogido como colaborador de centros financieros, empresas trasnacionales, universidades e instituciones identificadas con este pensamiento (Romero, 2012). Varios hitos en materia socioeconómica marcan su gestión: una drástica devaluación del peso conocida luego como «el error de diciembre», la conversión de los pasivos del Fobaproa en deuda pública, un pésimo manejo del proceso de pacificación frente al alzamiento del Movimiento zapatista en Chiapas (esto último incluyó graves casos de violación a los derechos humanos como las masacres de Aguas Blancas (1995) y de Acteal (1997) a manos de grupos paramilitares, el proceso posterior incluyó la exoneración e impunidad de los actores intelectuales de los crímenes). Lo anterior, junto a sonados casos que revelaron un alto índice de corrupción en las esferas del gobierno, así como su infiltración por el narcotráfico, contribuyeron al desgaste de la estructura encabezada por el partido oficial (Partido revolucionario institucional) y al posterior arribo de los partidos de oposición a sitios de dominio importantes (Ramales , 2005). De acuerdo a algunos analistas, con la salida del partido oficial de la presidencia no se acabó la influencia que aun ejercen en las altas esferas del

gobierno. Zedillo se aseguró de tejer una red de relaciones de poder muy fuerte y heredó a muchos de sus más estrechos allegados a puestos de gran responsabilidad en el sector público y en el de los medios de comunicación. Desde allí se han asegurado de continuar la tarea de sustento político iniciada en los años 1980 (Romero, 2012). A inicios del nuevo milenio, el expresidente Zedillo (convertido en «global speaker»), hizo su presentación ante el Foro Económico Mundial de Davos, que estuvo definido por el más profundo fundamentalismo del neoliberalismo económico: un discurso inflamado contra el movimiento antiglobalización al recalcar que la pobreza podrá ser superada mediante la apertura al comercio y las inversiones extranjeras, la liberalización del comercio propiciará la convergencia de las condiciones laborales entre naciones… pero nada que su gestión haya probado surtir efecto. En su alocución señaló a quienes considera los enemigos del neoliberalismo: «Ha surgido una alianza peculiar, fuerzas de extrema izquierda y de extrema derecha, grupos ecologistas, sindicatos de países desarrollados y algunos de quienes se autoproclaman representantes de la sociedad civil que se oponen a la globalización (…) están estrechamente unidos por su globalifobia» (pp. 5, 13). Visión reciente, ecología En épocas recientes se han reforzado las voces de quienes, de alguna manera, defienden a los campesinos en sus demandas populistas, no por el interés del campesinado en sí, sino por los problemas generados por la contaminación ambiental de las grandes ciudades mexicanas. Estas voces han tomado su empuje de un contexto internacional favorable a la toma de medidas contra las repercusiones de la puesta en marcha de regímenes económicos, que alientan la visión de «lo grande» en aspectos como el consumo, al tomar a este como forma de reproducción natural del propio sistema. Estas voces reclaman devolución de sus tierras a los campesinos de forma que retornen a sus prácticas tradicionales de producción orgánica, libres de contaminación, para preservar los paisajes típicos mexicanos al igual que sus elementos más benéficos como la comida tradicional, medicina tradicional, etc. El hecho aquí es un nuevo elemento que se ha añadido a la demanda populista de apoyo al campo; este se ubica en el mundo urbano harto del smog. Ante este tipo de demandas se han diseñado una vez más programas de servicio y apoyo, pero ahora en tono de solidaridad. La situación del campo ha alcanzado niveles tan intolerables, que han obligado a organizar programas de apoyo en algunas regiones, para contener situaciones conflictivas. Conclusiones-discusión Se ha intentado mostrar cómo las promesas agraristas de la Revolución mexicana han sido marginadas de la postura ideológica moderna del estado en aras de una específica visión de la industrialización. Esta modernización ha generado un nuevo tipo de clientela rural: ajena a los controles oficiales del partido del estado, es un fenómeno nuevo que da fuerza al campesino como actor político. Nos deja la expectativa de ver un campesinado que consiga con animosidad lo que no ha logrado como cliente. La crisis económica que envolvió a México en 1982 puso en jaque al propio sistema económico mundial, dio lugar al populismo para volver por sus fueros, esta vez fuera de la política oficial, en manos de organismos no gubernamentales y de la intelligentsia en el más puro sentido del tér-

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mino. Esta vez, grupos con base ecologista, futurista, catastrofista o científica y progresista se presentaron y alzaron la voz al estrechar el cerco al estado mexicano, en especial a la estructura gobernante que tuvo que enfrentar un malestar cada vez más creciente. La dinámica de la sociedad civil mexicana y de su intelectualidad se vio incrementada con creces durante la coyuntura del terremoto de 1985. Esto permitió a los grupos organizados fuera del estado a manifestar su poder y valía por delante de la burocracia oficial que se vio superada, traspasada e inutilizada con el acontecimiento. Desde esa ocasión, el gobierno perdió toda presencia para defender a su burocracia. El gobierno, por su parte, ha respondido con el proceso llamado de modernización y moralización de su aparato y del gasto federal, centrado en la aplicación de las leyes de mercado en el clásico sentido del término. Fueron abiertas las puestas del mercado nacional de forma que se amplió la esfera de influencia del capital privado, al tiempo que se redujo la economía estatal al límite. Sin embargo, estas acciones no bastaron para hacer que la economía entrara en su cauce, por lo que se recurrió al apoyo del Banco Mundial e instituciones internacionales para continuar una política de control en los llamados pactos de solidaridad que, en la práctica, significaron congelación de precios y salarios. El populismo mexicano siguió dos caminos. Uno de los cuales es meramente ideológico, que permaneció en la esfera de la intelectualidad, y se posicionó en el proceso de desarrollo para el campesino marginado. Tuvo representantes en el aparato gubernamental y en los organismos no gubernamentales al perseguir ese objetivo mediante la agricultura tradicional, orgánica y sostenible etc. El otro camino ha sido más urbano y pragmático: busca generar un ambiente más limpio mediante una ecología más amable y de respeto a la naturaleza. Su apoyo al campesino se ha basado en la mutua concepción de respeto a esos valores ecológicos. A partir de 1988, y hasta ahora, dentro de un nuevo milenio, las acciones gubernamentales representan el progreso decimonónico. Abrir la economía a través del proceso de maquila, integración al Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (siglas en ingles GATT) y a mercados regionales como el TLCAN, hará que el campo se vea cada vez más marginado en el contexto que le reservan las estadísticas, donde no representa un importante renglón de divisas. Se preconiza la desaparición próxima del ejido; se ha manejado su integración a la economía privada al cambiar el termino desaparecer por el de su modernización y racionalización. No obstante, las medidas para lograrlo no han sacado al campo del marasmo económico y productivo debido, en gran parte, a la ausencia de estímulos económicos a la producción, pues, desde 1982, los precios de los productos agrícolas están congelados. La opción del cambio por la vía campesina y del progreso por la vía agrícola ha quedado en la mente de muchos campesinos. Las expectativas de funcionarios y apóstoles de las organizaciones no gubernamentales, en clérigos de diversas iglesias, en extensionistas y técnicos de viejo cuño además de un sector de la intelectualidad que todavía encuentra en el populismo una visión optimista del evolucionismo multilineal según la cual los pueblos pueden elegir su destino, sin que sea impuesto por las leyes férreas de la economía y de la historia. La pertinencia del presente trabajo estriba en eso, no perder de vista los elementos que han delineado no solo las políticas de estado sino también el accionar de grupos so-

ciales en lucha constante contra procesos económicos deterministas. Es por ello que aguardamos pocas sorpresas en el futuro inmediato. El gobierno se ha quedado a la zaga en el proceso de cambio, el campo mexicano y gran parte de la zona urbana están tomando en sus manos la decisión de su propio futuro. Pretendemos contribuir con este trabajo a acercarnos a la realización del sueño campesino a partir de 1910. Reflexión de la editora de sección: La contribución de Tomas MartínezSaldaña y Karla Milla-Escobar es una reflexión muy acertada de los procesos de desarrollo de políticas agrarias en México. Es interesante destacar las referencias que hacen los autores acerca de las transformaciones en las políticas de estado y sus extensas influencias en el desarrollo rural mexicano. De una manera muy estructurada, el artículo ilustra que, durante diferentes momentos históricos, las acciones gubernamentales se han inclinado hacia el beneficio del campesinado o distanciado al tomar medidas negativas que han detenido el progreso agrario. En muchas oportunidades, el populismo de estado ha sido utilizado como herramienta de manipulación o compra de voluntades. El caso analizado podría, positivamente, facultar extensiones de investigación y considerar analogías con otros sistemas de la región. Es inevitable cuestionar las fallas en muchas políticas agrarias latinoamericanas, especialmente en los marcos legales socioeconómicos y ambientales, así como en sus sistemas productivos y agropecuarios. En términos generales se pueden observan dos aspectos: la relación de dependencia entre las estrategias y los intereses políticos, y la falta de continuismo en las políticas agrarias; es decir, nuevo gobierno es igual a nuevas medidas. Las conclusiones presentadas reconocen el estado del progreso agrícola y su relación con los elementos que durante la historia lo han ido componiendo, además, distinguen las nuevas dinámicas sociales rurales y urbanas y sus visiones optimistas de futuro. Referencias bibliográficas

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Gándara-Mendoza, L. (1993). State economy and transformation: theoretical and empirical issues from post revolutionary Mexico. (Tesis de Doctorado). En MillaEscobar, K. (Trad). Díaz, A. (2012, abril 14). México, primer lugar en importación de maíz en el mundo, advierte la CNPAMM: la dependencia alimentaria con EU. La Jornada, 35. Extraído en 2012 desde: http://www.jornada.unam.mx/2012/04/14/sociedad/035n1soc Jiménez-García, Eligio, et. Al. (2008). Política de precios de garantía contra apoyos directos: Análisis del bienestar del productor. Revista Fitotecnia, 31 (4): 383-389. Martínez-Saldaña, T. (1998). El Modelo neoliberal y la agricultura en México. México D.F.: Chapingo. Quintana-S., V. M. (2007, diciembre 18). Cinco promesas incumplidas. La Jornada, 3. Extraído en 2012 desde: http://www.jornada.unam.mx/2007/12/18/cinco.html Ramales Osorio, M. C. (2005). El sexenio zedillista (1994-2000): el agotamiento del sistema. Observatorio de la Economía Latinoamericana, 51. Extraído en 2012 desde: http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2005/mcro-zed.htm Romero-Miranda, M. Á. (2012). El sexenio de Ernesto Zedillo visto desde el presente. Revista El Cotidiano, 172, marzo-abril, 5-17. Tratado de libre comercio de América de Norte (TLCAN). http://www.nafta-secalena.org/sp/view.aspx?x=343&mtpiID=ALL

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El presente trabajo constituye una reflexión basada en su mayor parte en las investigaciones de Tomás Martínez Saldaña plasmadas principalmente en la obra: (1993) Ideología del Desarrollo Rural, una introducción a la interpretación de la historia de las ideas del desarrollo rural en México. Centro de Estudios del Desarrollo Rural, Colegio de Posgraduados, México. Otras obras de apoyo a esta reflexión se detallan a continuación.

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Sociologando Anteriores: V1N1-2011: Cuestiones «metodológicas», opiniones de los alumnos de la carrera de sociología (PDF) V1N2-2011: El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes (PDF) Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina (PDF) Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez (PDF) Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo) (PDF) A fome como tabu e a luta de Josué de Castro (PDF) V2N1-2012: Configuraciones sociales y teoría social (PDF) Jóvenes contemporáneos: entre el trabajo emocional y estético en el mundo corporativo (PDF) ¿É possível ver de lugar nenhum? Sobre o ponto de vista sociológico (PDF) V2N2-2012: Retórica de la memoria, embotamiento de la atención, lejanía de la persuasión (PDF) Internet como herramienta de recuperación de la memoria de la Guerra Civil española (PDF)


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Sociologando: Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana»: una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neo-coloniales «Social policing strategies» and «social security practices»: a look at the metamorphosis of the repressive mechanisms in neo-colonial contexts Emilio-José Seveso-Zanin y Pedro-Matías Lisdero (1981, argentinos, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina) emilioseveso@hotmail.com, pedrolisdero@hotmail.com

Resumen En el contexto de las sociedades latinoamericanas contemporáneas, la continuidad productiva y reproductiva del capital ha requerido una profunda metamorfosis en los dispositivos de regulación represiva. Este proceso se fundamenta en la importancia de regular las expresiones conflictivas de los sectores expulsados. Con el propósito de profundizar sobre este fenómeno, se propone abordar dos caras de las modalidades de represión: las estrategias de «policiación de la sociedad» y las prácticas de «securitización ciudadana» al considerar como caso paradigmático su expresión concreta en la ciudad de San Luis, Argentina. En función de este objetivo, en primer lugar se marcan las conexiones teóricas entre situaciones de expulsión y modernización de la maquinaria estatal represiva en la región; luego se reconstruyeron algunas de las transformaciones en política de seguridad en dicha ciudad al enfatizar el proceso creciente de «policiación de la sociedad». Finalmente, se explora la cotidianeidad de las «estrategias de securitización» en tanto prácticas extendidas entre la ciudadanía. El análisis propuesto se basa en la revisión de datos secundarios (bibliografía especializada, estadísticas, informes y documentos oficiales) y su cruce con la descripción de entrevistas realizadas a residentes locales. De aquí surgen vínculos interpretativos entre los actuales cambios en el contexto social y la presencia de los ciudadanos como actores que gestionan la seguridad al llevar adelante modalidades de provisión y previsión de riesgos basados en la privatización de la represión. Palabras clave: represión, seguridad, sociología. Recibido: 07-12-2012 → Aceptado: 19-12-2012

Cítese así: Seveso-Zanin, E. J. y Lisdero, P. M. (2013). Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana». Una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neo-coloniales. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 19-24. Abstract In the current context of Latin American societies, the production and reproduction of capitalism has required a metamorphosis in repressive control devices. This process seeks to regulate conflicting expressions of the sectors that have been expelled. In order to study this phenomenon, we propose to investigate two contemporary forms of repression strategies: «social policing strategies» and «social security practices», considering its paradigmatic expression in the city of San Luis, Argentina. First, we will see the theoretical connections between situations of expulsion

and modernization of the state machinery of repression in the region; then we will explain some of the changes in security policy in the city of San Luis, emphasizing the growing process of «social policing strategies». And finally, we will explore the «social security practices» among citizens. The proposed analysis is based on a review of secondary data (literature, statistics, reports and official documents) in an intersection with interviews with local residents. Through this process, we will establish an interpretive link between changes in the social context and the presence of citizens as actors who manage security, carrying out modalities of provision against risks based on the privatization of repression. Key words: repression, security, sociology.

Introducción En el escenario por el que transitan actualmente las sociedades latinoamericanas, la continuidad productiva y reproductiva del capital ha requerido una complejidad en los dispositivos de regulación de lo social. En otro trabajo (Scribano y Seveso, 2012) se ha argumentado cómo los mecanismos represivos que en este contexto van tramando, desde lo particular, al propio orden capitalista global, están basados en las posibilidades de gestionar y controlar el creciente escenario de conflictividad social marcado por la «desigualdad» y la «pobreza». La conflictividad emerge en un contexto de expulsión bajo diversos ropajes, como la protesta social, el delito común y la violencia urbana, a partir de los cuales se ponen en relación la precarización de la vida en los sujetos con las lógicas que definen los «adentros y los afueras» en nuestras sociedades. Es en este marco que la expansión de las relaciones capitalistas requiere no solo de políticas sociales (asistenciales, filantrópicas y solidaristas) destinadas a «hacer soportable» las condiciones de expulsión sino, además, una refinada maquinaria represiva que configura las posibilidades futuras de reproducción del capital. Desde esta perspectiva, la represión no constituye un estado de excepción sino un despliegue permanente que, a partir de múltiples actores y mecanismos, complementa el conjunto de regulaciones necesarias para la constitución de lo social. Con el propósito de profundizar el diagnóstico al que apuntan estas relaciones, en este artículo se propone interpretar el vínculo que las políticas de seguridad sostienen con las lógicas expansivas del capital en la región al enfatizar la dimensión más cotidiana y desapercibida que adquieren en tanto mecanismo social. A partir del estudio de un caso particular se indagará en las estrategias de «policiación de la sociedad» y en las prácticas

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de «securitización ciudadana», entendidas como anversos solidarios de la compleja maquinaria represiva contemporánea. En función de los objetivos propuestos se seguirá la siguiente estrategia argumentativa. En primer lugar, se señalarán algunas conexiones teóricas que vinculan los procesos de expulsión con el despliegue de la maquinaria represiva estatal en la región, en tanto estrategia de regulación de los sectores que se vuelven potencialmente conflictivos. En segundo lugar, se realizará una breve reconstrucción de algunos de los rasgos que caracterizan las transformaciones de las «políticas de seguridad» en la ciudad de 1 San Luis , a fin de enfatizar ciertas escenas que caracterizan el proceso de «policiación de la sociedad». Por último, a partir del análisis de entrevis2 tas realizadas a vecinos de la ciudad, se explorarán la cotidianeidad de las estrategias de securitización, en tanto prácticas extendidas entre la ciudadanía. Por este camino se podrá observar que la «lucha» contra el delito en el contexto del caso estudiado se inscribe en la «necesidad» de despliegue de formas privadas de gestión; y que las prácticas de control, vigilancia y represión que se dan a sí mismos los sujetos están, a su vez, en sintonía con las transformaciones institucionales del aparato represivo. Expropiación, expulsión y transformación de la lógica represiva en el contexto neocolonial La expansión del capitalismo neocolonial en América Latina puede ser caracterizada como una gran máquina depredatoria, cuyo rasgo central lo constituye la expropiación de energías naturales y sociales (Scribano, 3 2007) . En este contexto, los bienes comunes y el cuerpo advienen como campos de intervención permanente, «puros objetos» de conquista en el marco de la geopolítica del capital. La dialéctica práctica que insume este modo productivo se pone de manifiesto a través de sus efectos en las poblaciones desposeídas, expropiadas y explotadas. El ejercicio de reproducción del capital se revela en Latinoamérica a partir de estados de expulsión visibilizados (entre otros) en situaciones de desocupación e informalidad laboral, desatención institucional, discriminación racista y segregación urbana, lo cual tensiona las máscaras del «desarrollo» y el «crecimiento» con los continuos y dinámicos procesos de precarización de la vida en los sujetos (Seveso y Vergara, 2012). Estas tramas configuran la emergencia de una «nueva cuestión social» que se despliega como telón de fondo del conflicto social en la región.

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La ciudad de San Luis, capital de la provincia homónima, es una población de alrededor de 160 mil habitantes, situada en la zona central de Cuyo, en Argentina. 2 A través de las tareas de investigaciones de posgrado y trabajo colectivo que se viene desarrollando en el marco del Programa de Estudios sobre Acción Colectiva y Conflicto Social (CIECS/CONICET-UNC) se realizaron entrevistas semiestructuradas a sectores de clase media, correspondiente a la zona noreste de la ciudad capital de San Luis, georreferenciada a través de datos estadísticos. Los entrevistados fueron contactados en los meses de abril del 2010 y abril del 2011 mediante una técnica de muestreo teórico tipo bola de nieve. Se realizaron 8 registros con un promedio de duración de 45 minutos. 3 Diversos autores han señalado la necesidad de pensar la lógica colonial para comprender la expansión de las relaciones sociales capitalistas en América Latina (Quijano, 2003; González Casanova, 2006). La mirada que aquí se presenta se desprende de los desarrollos realizados por Adrián Scribano (2007), a partir de los cuales se define al capitalismo neocolonial como: (a) el despliegue de un aparato extractivo de aire, agua, tierra y energía; (b) la producción y manejo de dispositivos de regulación de las sensaciones y mecanismos de soportabilidad social; y (c) la expansión de una máquina militar represiva.

En este contexto, uno de los pilares centrales que garantiza territorialmente la expansión del capital está dado por el complejo despliegue de mecanismos regulatorios. Si «colonizar es ocupar» (Scribano y Boito, 2010), las tareas de gestión de los territorios y sus poblaciones constituye un eslabón necesario de las cadenas de reproducción de las relaciones depredatorias. Es por esta razón que la realidad latinoamericana demanda detener la mirada en la metamorfosis de los mecanismos represivos, en la medida en que operan (tal como afirmara Franz Fanon) como un instinto de conservación «primario» que corresponde a los «viejos refle4 jos» de acción colonialista . En este camino, observamos que los mecanismos «tradicionalmente» vinculados a las «fuerzas de seguridad» han variado sus funciones al alterar las formas de presencia en las prácticas del vigilar, controlar y repri5 mir . Esta metamorfosis ha sido llevada adelante en el marco de una transformación significativa respecto de «qué», «a quién» y «cómo» regular lo social. Así, las fuerzas armadas, los ejércitos, policías y gendarmerías, mutan en sus estructuras y funciones estratégicas, al tiempo que emergen nuevas modalidades de administración de la seguridad (tanto interna como externa), las cuales implican a los servicios privados y la organización comunitaria, entre otras expresiones de las fuerzas «difumi6 nadas» de la represión . Estas transformaciones suponen un ejercicio refinado vinculado a los cambios en el campo de la seguridad en América Latina, en un sentido que es cualitativo a la vez que cuantitativo. Como han remarcado diversos trabajos en esta línea (Sain, 2010; Frühling, 2004; Rico y Chinchilla, 2002), una de las particularidades que reviste el actual sistema represivo (en distancia al complejo Welfare-Penal que caracterizó al campo del control del delito (justicia penal, policía y prisio7 nes) hasta finales de 1970) yace en la amplitud y pluralidad de los actores implicados, que insumen una trama variable de relaciones entre las instituciones del estado, organismos privados y sociedad civil en el contexto de la seguridad interior. De esta manera, se articulan técnicas multidimensionales para el tratamiento del delito, que incorporan medidas 4

«Desde las primeras reivindicaciones, el colonialismo finge la comprensión reconociendo con una humildad ostentosa que el territorio sufre un grave subdesarrollo, que exige un esfuerzo económico y social importante (…) Una vez que (…) ha comprendido a dónde lo llevaría su táctica de reformas sociales vemos cómo recupera sus viejos reflejos, fortalece sus fuerzas policíacas, envía tropas e instala un régimen de terror, más adecuado a sus intereses y a su psicología» (Fanon, 2007: 165-166). 5 Por ejemplo, en América Latina, diversos organismos de financiamiento y asesoría técnica trabajan activamente en la orientación de reformas institucionales y en el entrenamiento de agentes del orden, a fin de actualizar o, igualmente, las agendas de acción. Entre estos, el BM y el BID, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA), el Manhattan Institute for Policy Research (MI) y el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (WHINSEC). 6 La actual perspectiva de seguridad internacional bajo el enfoque multiagencial o asociativo, hace converger la lógica de la seguridad entre actores privados y organismos comunitarios, a través de gobiernos que promueven la cooperación ampliada y el empoderamiento civil. En este marco es que se ha declarado enfáticamente: «Business can contribute to a well planned crime prevention strategy» (Capobianco, 2005: 24). 7 En el arreglo de las economías «avanzadas» o sociedades del «primer mundo», al que aspiraban igualmente los países «subdesarrollados», el modelo de seguridad se basaba en los principios de dosificación de la violencia, la administración correccionalista del delito y el uso del sistema carcelario como dispositivo rehabilitador. En este contexto, la fuerza policial constituía el principal mecanismo preventivo, disuasivo y de acción contra el delito.

Sección Sociologando: Estrategias de «policiación de la sociedad» y prácticas de «securitización ciudadana». Una mirada a la metamorfosis de los mecanismos represivos en contextos neo-coloniales, por por Emilio-José Seveso-Zanin y Pedro-Matías Lisdero 20/24


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punitivas y reactivas, preventivas y de acción anticipada, así como procesos de expansión de estas prácticas hacia la sociedad. Dentro de la complejidad que reviste este proceso, nos interesa detenernos en las modalidades que implican la intervención de los «ciudadanos». Observamos que la retórica de participación civil, promovida y sostenida por los organismos internacionales, se fundamenta en la responsabilidad y «empoderamiento» creciente de nuevos actores, ante una necesidad de control ligada al crecimiento de la «desigualdad». El Centro Internacional para la Prevención de la Criminalidad (CIPC) ha señalado que «las ciudades de América Latina y el Caribe figuran entre las más desiguales en el mundo» al existir «una gran relación de causa a efecto entre los niveles de desigualdad de ingresos y los delitos contra la propiedad, tanto desde el punto de vista histórico, como a través de la comparación entre países». En este contexto, el citado informe destaca que «la protección y la seguridad no son un objetivo específico pero han sido reconocidas por la mayoría de las agencias como un componente esencial para el logro del desarrollo sostenible»; «las resoluciones adoptadas en la 17ª Reunión de la Comisión de Prevención de la criminalidad y Justicia Penal en abril de 2008, reafirmaron la necesidad de reforzar la prevención de la criminalidad en las zonas urbanas, el papel de los ciudadanos y la necesidad de lograr un mayor equilibrio entre la prevención y las medidas de la justicia penal» (CIPC, 2010: 24-25, 85, 91-92). A diferencia del modelo clásico, ya no se pretende que las actividades de protección de personas y bienes sean materia exclusiva del estado y menos aún de las fuerzas policiales. Las políticas de seguridad operan a través de la sociedad civil y no solamente sobre ella: «En efecto, las políticas de prevención promovidas por el CIPC hacen énfasis en el papel de los habitantes (o de las comunidades) en la concepción e implementación de estas políticas. De igual manera, el desarrollo de las capacidades personales (a través de la educación, el aprendizaje de competencias profesionales, el liderazgo) favorece una buena inserción social y la construcción de medios de vida apacibles» (CIPC, 2010). En este marco se expanden programas e iniciativas que apuntan a la sincronización con los «públicos afectados por la inseguridad» y multiplican los puntos de control ejercidos sobre las poblaciones potencialmente «peligrosas». Los «vecinos» y la «comunidad» aparecen gestionando por diversas vías su propia seguridad; discuten, diseñan y hasta implementan acciones. Aunque ciertamente esto está vinculado a las sensaciones de «falta» (de presencia, eficiencia, confianza) que experimentan ciertos sectores sociales respeto al estado, el proceso general ha tomado forma y se nutre con base a la lógica de la seguridad ampliada que propicia la política institucional. La idea de prevención aparece como un núcleo conceptual duro en el contexto de estas iniciativas, convalidando y volviendo operativa la posibilidad de mapear y mantener bajo continua vigilancia los territorios, 8 poblaciones e individuos potencialmente problemáticos . Así, en las relaciones entre estados de conflictividad social, control territorial y gestión autónoma de la seguridad, se enfatiza el paso desde las fuerzas estatales 8

Así por ejemplo, el Programa Ciudades más seguras de ONU-Hábitat identifica una relación estrecha entre procesos de urbanización, pacificación y uso policial, integrando las medidas a su Plan 2008-2013. Uno de los principales brazos extendidos hacia la comunidad son las denominadas “Unidades de Policías Pacificadoras” que se orientan a la prevención del delito a través de la construcción de relaciones de confianza entre los ‘ciudadanos’ y los policías.

como ejercicio monopólico de la violencia (centrado en el estado) hacia acciones cotidianas de «gestión de la seguridad». Es precisamente aquí, en la extensión de las estrategias represivas hacia lo «poroso» de lo cotidiano donde queremos centrar nuestro análisis, a partir de prácticas situadas. Transformación de las políticas de seguridad: «policiación de la sociedad» En el contexto específico de la ciudad de San Luis, como caso concreto que nos interesa resolver, se verifica que las cifras de delito se han visto incrementas de manera sistemática al actualizar la tendencia que de manera agregada existe en Argentina y en la región (Corporación Latinoba9 rómetro, 2012; Kessler, 2009) . En este sentido, un punto de inflexión en el tipo de respuestas a este escenario conflictivo se manifiesta en la Ley de emergencia en seguridad que fue declarada en 2006 en todo el territorio provincial, lo cual llevó a la creación del Ministerio de Seguridad y a la modificación de las modalidades técnicas y prácticas en el ejercicio de los agentes de seguridad. A partir de este momento, se produjo una diversificación de las «fuerzas» policiales, el incremento cuantitativo de los agentes en función, la extensión de su presencia geoterritorial, y la inversión en insumos de acción logística. Esta estrategia se ha visto complementada, a su vez, con el despliegue de diversos programas y proyectos institucionales, cuya lógica operativa ha demandado el accionar de la ciudadanía en la prevención y control del delito. Según el discurso de ciertos funcionarios públicos, uno de los objetivos del actual rediseño institucional es lograr la «socialización» y «democratización» de las protecciones sociales. La seguridad «se debe ir democratizando, es decir que debemos participar todos, pues no es sólo una acción del Gobierno, que seguramente debe y puede hacer lo más, pero si no ayudamos todos un poquito, devolviendo el valor que tiene el cumplimiento de la Ley y el respeto al otro, no se puede mejorar» (palabras del gobernador Alberto Rodríguez Saa en conferencia de prensa; La Gaceta, 2010). «El gobernador a lo que apunta es socializar la inseguridad, porque si uno analiza de donde parte la inseguridad no la podemos achicar y decir que depende solamente del accionar policial, sino de diferentes organizaciones del estado que deben actuar en la prevención de algunos hechos» (palabras de la Ministra de Seguridad Berta Arenas en radio FM-Ciudad; San Luis24, 2010). En el marco de la lucha contra la delincuencia y la inseguridad, se apunta a la participación ciudadana a partir de una serie de políticas puntuales que, más allá de sus objetivos particulares, expresan un proceso ampliado de «policiación de la sociedad». En términos sintéticos, entendemos por policiación a la serie de estrategias que, al buscar regular los conflictos emergentes en el campo de la seguridad pública, dosifican las competencias de la institución policial, a fin de extender e intensificar sus campos y escenarios de intervención. En otras palabras, implica el extensivo control, regulación y represión de los sectores que amenazan «la seguridad» más allá de marcos institucionales cerrados y definidos. En función de ilustrar esta situación a partir de algunas iniciativas concretas, puede observarse la creación del Consejo Provincial de Seguridad 9

Por considerar un período próximo en el tiempo, los hechos delictivos en San Luis han aumentado entre 2003 y 2008 en un 32% a nivel provincial (desde una tasa de 210,4 a 310,1 cada 10 mil habitantes) y en un 30% en el área de la ciudad capital (con una tasa de 258,5 a 370,5 cada 10 mil habitantes), con especial énfasis en los hechos denominados “comunes”, como hurtos, robos calificados y lesiones dolosas (DPEyC-San Luis, 2008).

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(COPROSE) en 2006. Este cuerpo busca desarrollar un programa de seguridad cuya complejidad «involucra a los organismos del estado responsables en la temática pero trasciende ampliamente ese ámbito», al demandar «la articulación de acciones que impliquen un compromiso de todos y cada uno de los ciudadanos» (Gobierno de la Provincia de San Luis, 2006). La iniciativa «Vecinos en Alerta», lanzada en 2009, también expresa el cambio en el paradigma represivo. Consta de una plataforma digital diseñada para la recepción de denuncias, a partir de la cual los vecinos tienen la posibilidad de georreferenciar datos a través de sus computadoras ho10 gareñas . Conjuntamente con los registros policiales, la información alimenta el «Mapa del Delito»; es decir, contribuye a crear un diagrama digital que zonifica las áreas «problemáticas» de la ciudad, a fin de permitir 11 el direccionamiento de las acciones de control y represión policial . Vía participación virtual se produce un acercamiento entre las experiencias y miradas situadas de los vecinos y la asignación de recursos policiales, «logrando la participación de todos en la lucha contra la inseguridad» (Gobierno de la Provincia de San Luis, 2009). En una dirección similar, en diciembre del 2010 fue inaugurado el Centro de Control Operativo y el Sistema de Video Vigilancia Urbana, que al seguir el Mapa del Delito ha dispuesto cámaras en las «zonas calientes» de la ciudad. Según las palabras del coordinador del Ministerio de Seguridad, este proyecto tiene el objetivo de formar «una verdadera barrera digital contra el delito, tanto en el rol preventivo y disuasorio, como también posibilitando contar con un elemento de fundamental valor en el aspecto probatorio judicial» (La Ga12 ceta Digital, 2011) . Las medidas antes mencionadas aluden a un complejo juego de represión y prevención, reactivo y disuasivo, policial y comunitario, que se articula y superpone como fragmentos de una estrategia orientada al mapeo, identificación y acción contra el delito, con particular participación de la ciudadanía. En este camino se observa un primer efecto derivado de la aplicación de estos instrumentos tecnológicos: la visualización de amenazas potenciales o efectivas en tiempo real y la diagramación virtual de las acciones de custodia y represión. La «lucha contra la inseguridad» propuesta en un marco de «socialización y democratización» implican el despliegue de modalidades desancladas que aumenten las posibilidades y potencialidades represivas de los cuerpos estatales. Esta «batalla contra la delincuencia» implica a su vez prácticas situadas y concretas que son llevadas adelante por los sujetos en su cotidiano acontecer, las cuales emergen como complemento solidario a los programas e iniciativas institucionales.

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La página oficial del proyecto se encuentra disponible en: http://www.vecinosenalerta.net. 11 «El Mapa del delito es una herramienta digital creada por la ULP y el Ministerio de Seguridad de la provincia”; “se conforma con tres datos clave. Las denuncias que se realizan en las comisarías, los datos que carga el personal de Seguridad Comunitaria, y se suma la información que cargan los vecinos. Además, contempla un sistema para gestionar usuarios autorizados a administrar comentarios públicos y para el ingreso de información, según la jurisdicción que corresponda» (nota de prensa Universidad de La Punta, 2009). 12 El diario oficial destaca que el sistema «todo lo controla»; «ojos y más ojos, concentración absoluta a los movimientos que se observan en las calles puntanas»; «hay que ver, intuir, sospechar, comprobar y asegurarse»; «son 24 horas los 365 días del año» (La República, 2011).

«Securitización en la ciudadanía»: los pliegues inadvertidos de las políticas de represión Existe cierta relación asociativa entre las transformaciones que han tomado parte en las estrategias estatales represivas y las formas porosas (y muchas veces inadvertidas) de la «lucha contra la inseguridad» que se instancia en la vida cotidiana de los sujetos. El proceso de «securitización de la ciudadanía», que complementa la efectividad de la acción institucional, se configura a partir de prácticas naturalizadas, aceptadas y toleradas como forma pragmática y programática del accionar contra los riesgos, las inseguridades y los miedos. Del análisis de las entrevistas realizadas a vecinos de la ciudad de San Luis surge que el delito se presenta como un fenómeno expansivo y extensivo. Incluso en barrios y zonas urbanas consideradas «tranquilas» y «seguras» se percibe la amenaza de «personas extrañas» y «peligrosas». Waldo: hay lugares, casas por ahí que son visitadas por este tipo de gente, ¿me entendés?, que bueno, son vigilados y, cuando la gente se va, se mandan y te roban lo que sea, me entendés, los desvalijan, que se yo; pero pasa en toda la ciudad (45 años. Transportista. Noviembre de 2010). Claudio: te puede pasar en cualquier momento eso, me parece que no es que estemos libres de, de los robos de, no, pasa. E: como una cosa natural. Claudio: me parece que va a, puede pasar en cualquier momento, digamos (…) están al asecho (...) vos no te podés descuidar, no te podés descuidar; tenés que estar alerta; alerta siempre, siempre, siempre (47 años. Empleado de industria. Abril de 2011). Sobre las vivencias de la lógica del «asalto», adviene la identificación de un responsable, como personificación de un objeto de atribución (en el sentido entendido por Rosana Reguillo). Este se ve anclado sobre ciertas corporalidades, a través de la vivencia de la alteridad y sus «rostros». Así se compone la perceptibilidad de figuras amenazantes que tienen como principal representación la pobreza. Waldo: (la ciudad) tiene sus lugares sí, bastantes complicados, ¿me entendés? Sin ir más lejos, tenemos acá el problema que hubo en el barrio «San Julián» (se refiere a un barrio de sectores de clase baja, que aquí presentamos bajo un seudónimo) con toda esta gente que (…) creo que eran esos que les incendiaron las casas; y bueno, es gente peligrosa realmente, es una, una (…) yo tuviera que vivir ahí ya no, me hubiera ido directamente (…) porque yo estoy acostumbrado a vivir de otra manera, no podés estar, y no es por desmerecer a nadie. Soledad: ¿no ves la juventud? Hay un… los otros días hablando con la gente, con clientas, lo que pasa es que la corrupción y la droga es porque hay mucha desocupación, hay chicos que terminan quinto año y no saben qué hacer (43 años. Estilista. Abril de 2010). Claudio: dentro de todo (mi barrio) es un lugar seguro, yo no noto que sea inseguro tampoco. E: ¿y qué te parece que lo hace seguro? Claudio: yo creo que es el nivel de gente (…) por lo general son gente que hace muchos años que vive E: Claro Claudio: … gente que tiene su estabilidad económica, entonces es muy raro de que se produzca.

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Desde la perspectiva de los entrevistados, un barrio tranquilo y seguro se caracteriza por la posibilidad de expulsión de un «otro» que aparece vinculado a un territorio diferente. El «otro» es el joven desocupado, el que vive en un barrio pobre, el que no tiene estabilidad económica. En tal caso, el problema se instala cuando esos otros, que no pertenece ni espacial ni simbólicamente al mapa de los espacios propios, «irrumpen» en el barrio, entendido como lugar de fronteras territoriales. La figura del forastero no es representativa en este caso de lo exótico y atractivo sino de la incertidumbre y el miedo; aquello que se tensiona con lo familiar, en un sentido cultural, económico y de estatus social. Encontrar las herramientas para responder a esta situación desbordante conlleva, alternativamente, la resignación al malestar y al padecimiento, o bien la aceptabilidad y soportabilidad de acciones institucionales de naturaleza radical, extensivas y represivas, tendientes a la protección personal: más dispositivos de vigilancia, mayor presencia policial, medidas más duras y «tolerancia cero». Dicho estado se hace efectivo ante la vivencia del mal-estar sobre espacios incógnitos y el encuentro con lo disímil, en la búsqueda por la reparación de las seguridades que se sienten perdidas. En convergencia, van tomando forma acciones «autónomas» en la gestión de la seguridad por parte de los sujetos. Las mismas se fundan en la naturalización de la protección permanente, entre actitudes de vigilancia continua y la aplicación de recursos que alteran la materialidad de los espacios y modifican las prácticas cotidianas. Por un lado, se utilizan instrumentos de defensa situacional, como cerrojos, rejas, puertas blindadas, alarmas y perros; se modifican las rutinas, que llevan a mantener una postura de vigilancia continua y «mirar» quien se acerca, a circular por ciertos lugares y no otros, a salir/entrar de los entornos en horarios determinados; al igual que se diseñan acciones elusivas o de evitamiento al avisar a un vecino cuando la casa queda sola, al tratar de no dejar objetos llamativas a la vista o al generar una sensación de presencia en el hogar. Waldo: lo que me preocupa un poco son mis hijos ¿viste?, y yo les hablo mucho a ellos, por ejemplo, «tenga cuidado el que va adelante, el que va atrás», el tema de no andar, con, con, viste que andan con los auriculares, escuchando música, me entendés; entonces digo «vos fíjate cuando sentís el que viene tras, date vuelta y mira quien viene», ¿me entendés? No estén boludeando y abriendo la boca. Norman: tenés que dejar las rejas, las persianas cerradas, no podés dejarlas abiertas, la llave /…/ tiene un portón de reja inclusive la casa adelante; digamos que lo que es seguridad hay, hubo que reforzarlo un poco, si bien no es tanto como, como en otras viviendas se nota, pero porque hay movimiento constante en mi casa (25 años. Comerciante. Noviembre de 2010). Estas prácticas para combatir la inseguridad constituyen una órbita que, además, regula las modalidades de interacción y relacionamiento, por las implicancias de las percepciones y emociones de lo conocido/lo desconocido y lo seguro/lo peligroso. A través de estas se dinamizan acciones colectivizadas, conformadas como redes de apoyo y solidaridad que buscan preservar la seguridad del espacio y la propiedad del nosotros. Claudio: acá en el barrio, en su momento, hubo una ola así de robos bastante importante. Robaron acá a la vuelta, al frente en varios lugarcitos, y

medio como que nos pusimos de acuerdo con los vecinos. Teníamos los teléfonos de cada uno, viste E: Claro Claudio: viste, y nos cuidábamos. (…) una red ahí que hicimos entre los vecinos, ¿viste?, sin mayor compromiso, es decir, el que veía algo, avisaba. Desde este complejo plano de protección y control se produce una colectiva sensación de que efectivamente se está haciendo algo para dar frente a las sufridas amenazas, y que ese accionar es aplicado, a su vez, en una orientación que, en principio, es adecuada a sus fines. Waldo: todo lo que hagan para, digamos, para resguardar la seguridad, me parece excelente, ¿viste? Me parece bien, me parece que si ponen cámaras de seguridad es para proteger al ciudadano. Me parece bárbaro, ¿me entendés? Me parece muy bien. Más policías me parece muy bien también (…) Yo creo que tenés que ser mucho más severo todo esto, más severo, más severo, más severo. Porque es más, yo te digo una cosa, hasta estaría de acuerdo con la pena de muerte (…) no podés estar compartiendo con esa lacra; entonces hay que limpiar toda esa lacra, ¿me entendés? Todo eso tiene que ya, no sé, tiene que haber un sistema que todo eso se castigue (…) todo eso hay que cortarlo de raíz, decir chau, a la mierda. La lógica desplegada en estas estrategias de «securitización ciudadana» se va sosteniendo como forma de sobrellavar los padecimientos cotidianos de la inseguridad y el miedo. La sensación de una «ciudad segura» se elabora de este modo como reverso de unos «otros», marcados e identificados por su condición de clase. Dichas prácticas expresan la grafía naturalizada de una sociedad en donde la «desigualdad» (como expresión de los procesos expulsivos) va emergiendo como una figura permanente, tensional y actuante: los «otros/desiguales» son la «lacra» de los procesos de transformación de una ciudad que «marcha hacia el progreso». Conclusiones-discusión Si la neo-colonialidad se caracteriza por la extracción y depredación de energías (entre estas las corporales), las metamorfosis actuales de su capítulo represivo suponen la capacidad de dar cuerpo a «nuevos mecanismos» que se difuminan en lo «poroso de lo cotidiano». En este sentido, la acción ciudadana de vigilancia y control muestra continuidades con las transformaciones asumidas por el aparato represivo en la región. Estas se asientan en la necesidad de ampliar los espacios de «contención y represión del conflicto», como un eslabón que complementa y complejiza a su vez las estrategias represivas estatales al tomar cuerpo en prácticas de securitización desplegadas por los sujetos. Las acciones represivas se trasladan a lo más íntimo del propio cuerpo, hacia las sensaciones y pensamientos, a partir de las cuales se hace carne la voluntad de reprimir. Esta característica de la violencia colonial no implica su reducción a una dimensión simbólica, ya que la propia materialidad de la práctica represiva es (como se ha visto) un eje central de comprensión. Es desde la metamorfosis en la materialidad de las prácticas (no de su disolución) desde donde se hace posible caracterizar los mecanismos represivos actuales. Así, la vigilancia, protección y control se naturalizan como parte del accionar cotidiano al ser aceptadas y toleradas como «soluciones» ante la inseguridad, el miedo y los riesgos. De este modo, estamos asistiendo al nacimiento de una fantasía tecnocrática a partir de

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la cual cada «buen ciudadano» se convierte en un agente de control y vigilancia al servicio del mantenimiento y la expansión de la expropiación/depredación. Reflexión de las editoras de sección: cámaras fuera y dentro de la casa, celulares con aplicaciones que permiten ver esas cámaras, alertas «comunitarias» y mecanismos inalámbricos de alerta individuales. Conexiones de los sistemas de seguridad familiares a las fuerzas policiales, organización colectiva de barrios y vecindades frente al delito, vehículos, personal entrenado, armas y más armas. Algunas pocas líneas para narrar una postal que de un modo u otro envían como advertencia y crítica Seveso Zanin y Lisdero en su artículo. Las sociedades seguras se han vuelto un objetivo «ineludible» de toda política estatal en las últimas décadas, un sinnúmero de argumentos se han esgrimido para «sellar» las ciudades, para regresar a cero las tolerancias, para extirpar las amenazas. Es en este contexto que nos debemos preguntar sobre los rasgos básicos de la mirada social frente a la militarización de las sociedades. El artículo que aquí se comenta conduce a una reflexión que va más allá de sus propios objetivos, pero que se desprende de los mismos sobre qué es lo que nos amenaza. ¿Quién o qué nos anuncia un mal o peligro? Esto involucra indagar cuáles son los conjuntos de prácticas ante las que percibimos que el mal se aproxima, cuáles peligros encarnan ciertos tipos de sujetos… puesto que sentirse amenazado es estar impresionado por algún mal o peligro inminente o potencial. La amenaza tiene una triple identidad: se conecta con una representación de aquello que nos puede causar daño, se articula con la potencia de lo que la produce y se relaciona con nuestras capacidades para conjurarla. La estrategia societal que en la práctica se ha seleccionado es defenderse más acá de toda caracterización previa de la amenaza. Es en el contexto que puede comprenderse lo que los autores procuran en el trabajo: indagar «en las estrategias de “policiación de la sociedad” y en las prácticas de “securitización ciudadana”, entendidas como anversos solidarios de la compleja maquinaria represiva contemporánea». El artículo es atravesado por las presencias y preguntas de unas sensibilidades aceptadas que encarnan, narran y explican por qué las sociedades deben privatizar su defensa al hacer reticular y cotidiano el policiamiento. Las transformaciones de las policías en militares y de los ciudadanos en policías dejan inmutable la pregunta sobre qué es lo que amenaza a nuestras sociedades. La sociología latinoamericana tiene en los procesos de estructuración de la(s) amenaza(s) un objeto por construir y fenómeno por indagar. Múltiples respuestas pueden existir, pero, sin duda, en los pliegues de las mismas podremos identificar el origen del poder de dichas amenazas. Referencias Bibliográficas Capobianco, L. (2005). Sharpening de lens: private sector involment in crime prevention. Montreal: CIPC.

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Otras fuentes consultadas Diario La Gaceta Digital http://lagaceta-digital.com.ar Diario La República, en: http://www.eldiariodelarepublica.com/ Diario San Luis24, online. En: www.sanluis24.com.ar Gobierno de la Provincia, notas de prensa, en: www.sanluis.gov.ar/ Vecinos en Alerta, plataforma digital: http://www.vecinosenalerta.net Universidad de La Punta: www.ulp.edu.ar/

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Sociologando: Represión y constitución de subjetividades marginales: una mirada sobre el cuerpo y la movilidad en ciudad de Villa María, Argentina Repression and formation of marginal subjectivities: a look at the body and mobility on Villa María city, Argentina Lucas-Alberto Aimar (1982, argentino, Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad, Argentina) Alejandra Peano (1984, argentina, Grupo de Estudios sobre Subjetividades y Conflictos, Argentina) lucas.aimar@gmail.com, alepe6@hotmail.com

Resumen El presente trabajo presenta algunas reflexiones (desde una perspectiva sociológica centrada en el cuerpo y las emociones) sobre la vivencialidad corporal y emocional de jóvenes de sectores populares afectados por diversas formas de represión policial y segregación urbana en la ciudad de Villa María (provincia de Córdoba, Argentina). En una primera parte se describen las principales características de la temática vinculada al binomio seguridad/inseguridad en nuestro país al hacer especial foco en la provincia de Córdoba y la ciudad de Villa María. Posteriormente, se resumen las nociones de cuerpo piel, cuerpo movimiento y cuerpo imagen, a fin de explicar su productividad para comprender (a través de la lectura de datos recogidos en entrevistas con jóvenes de sectores populares víctimas de represión policial) las marcas corporales que se vinculan con la posibilidad de circular en ciertos espacios, las estructuras sociales y las políticas públicas de seguridad/represión. Los datos son presentados en un recorte que permite entender el modo en que determinadas formas de represión y políticas judiciales/policiales afectan las biografías de los jóvenes y su relación con los entornos (cada vez más hostiles) en los que se desenvuelven. Finalmente, se sostiene que las políticas de seguridad intensifican la desconfianza sobre el otro de clase, especialmente el joven-varón y pobre, alrededor de una configuración corporal donde la construcción de una imagen para el otro; la estigmatización y la sensibilidad represiva; y las imposibilidades de movimiento se arraigan en condiciones estructurales encarnadas y prácticas de represión que para los jóvenes son cotidianas. Palabras clave: cuerpo, jóvenes, represión, segregación, subjetividad, Villa María. Recibido: 03-12-2012 → Aceptado: 11-12-2012

Cítese así: Aimar, L. A. y Peano, A. (2013). Represión y constitución de subjetividades marginales: una mirada sobre el cuerpo y la movilidad en ciudad de Villa María, Argentina. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 25-31. Abstract This paper aims to present some thoughts (from a sociological perspective centered on the body and emotions) of the experiencing of the body and emotions of young popular sectors affected by forms of police repression and urban segregation in the Villa Maria city (province Córdoba, Argentina). The first part describes the main features of the security/insecurity issue in our country, with particular focus on the Cordoba province and the Villa Maria city. Subsequently we summarize notions of «body-skin», «body-image» and «body-movement», explaining their productivity to understand (through the reading of data collected in in-

terviews with grassroots young victims of police repression) the body marks that are linked with the possibility of circulating in certain spaces, social structures and state politics of security/repression. The data are presented in a cut that allows us to understand how certain forms of political repression and judicial practices affect the biographies of young people and their relationship with (increasingly hostile) environments in which they live. Finally, it is argued that security policies intensify the distrust on the «Other of class» (especially the young- male-poor) in connection with one process where the construction of an image to another; stigma and repressive sensitivity, and the impossibilities of movement; are rooted in structural conditions and repressive practices that the young-male-poor live every day. Key words: body, repression, segregation, subjectivity, Villa Maria, young people.

Introducción El presente trabajo procura realizar algunos acercamientos y reflexiones sobre la vivencialidad corporal y emocional de jóvenes de sectores populares afectados por diversas formas de represión policial y segregación urbana en la ciudad de Villa María (provincia de Córdoba, Argentina). Teniendo en cuenta la particularidad del recorte espacio-temporal, el objetivo del trabajo es aportar elementos para la comprensión de los efectos de las políticas represivas sobre sectores populares en territorios locales, como una arista clave para entender (desde una perspectiva sociológica centrada en el cuerpo y las emociones) la constitución de brechas espaciales, sociales y clasistas en las sociedades neocoloniales. Para desarrollar este objetivo, el trabajo se estructura de la siguiente manera. En una primera parte se describen las principales características de la temática vinculada a binomio seguridad/inseguridad en nuestro país al hacer especial foco en la provincia de Córdoba y la ciudad de Villa María. Posteriormente se desarrollan algunas conceptualizaciones que permiten ordenar la presentación de datos y las lecturas que se presentan en la sección siguiente. Para ello, se resumen las nociones de cuerpo piel, cuerpo movimiento y cuerpo imagen (Scribano, 2007a), a fin de explicar su productividad para comprender (a través de la lectura de datos recogidos en entrevistas con jóvenes de sectores populares víctimas de represión policial) las formas en que las marcas de lo corporal se vinculan con la posibilidad de circular en ciertos espacios, y cómo los espacios que se habitan/transitan influyen a los sujetos en tanto marca encarnada atravesada por el peso de las estructuras sociales y las políticas públicas vinculadas a la seguridad/represión por parte del estado. Para desarrollar esto, en tercer lugar se exponen de manera sistemática y resumida algunos fragmen-

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 25/31


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tos de entrevistas realizadas a jóvenes entre 17 y 22 años. Los datos son presentados en un recorte que permite entender el modo en que determinadas formas de represión y políticas judiciales/policiales afectan las biografías de los jóvenes y su relación con los entornos (cada vez más hostiles) en los que se desenvuelven. Finalmente, se exponen algunas conclusiones que sostienen que las políticas de seguridad intensifican la desconfianza sobre el otro de clase, especialmente el joven-varón y pobre, alrededor de una configuración corporal donde la construcción de una imagen para el otro (en tanto estrategia de presentación y marca corporal), la sensibilidad en la piel (como indicador de la estigmatización y la sensibilidad represiva) y las imposibilidades de movimiento (como prohibiciones de tránsito y permanencia en ciertos espacios, y como limitación de acciones sociales posibles) se arraigan en condiciones estructurales encarnadas y prácticas de represión cotidianas. 1. Políticas, diagnóstico y marco general Para comenzar, se contextualiza la problemática que se abordará en un diagnóstico más amplio, sintetizado por Adrián Scribano (2009) y perteneciente de manera extendida al trabajo y reflexiones colectivas en las 2 que se inscribe este texto y del cual las siguientes líneas son tributarias . Se considera al capitalismo en América Latina inscripto en una fase neocolonial que posee tres rasgos principales, que se despliegan en forma simultánea (Scribano, 2007b). En primer lugar, constituye un aparato depredatorio de energías de la «naturaleza» y de los sujetos corpóreos. En segundo lugar, el capitalismo produce y recrea dispositivos que regulan las sensaciones y emociones de los sujetos, que vuelven «soportables» las condiciones de vida al evitar que un elevado grado de conflictividad ponga en peligro el sistema. Así, se configuran «emociones sociales», miedos, esperanzas, alegrías, furias, impotencias, que atraviesan las regiones más íntimas (y sociales) de los sujetos (Scribano, 2007a, 2007b, 2009). Finalmente, el capitalismo también despliega un aparato represivo militar en expansión. No sólo de fuerzas armadas o ejércitos sino policías, gendarmería, y servicios de seguridad privados; es decir, una diversificación de mecanismos de vigilancia y control, de una política del miedo y la represión, subsidiaria de la distribución desigual de los riesgos. Riesgo al desempleo, a la precarización, a la muerte, a la criminalización, a la represión de las acciones de protestas. Una combinación de formas de control a través del uso legítimo (o no) de la fuerza; pero también de formas de control sobre los sectores subalternos basados en el miedo y la sensación de riesgo constante. En torno a estas dos últimas dimensiones, y particularmente la última, es donde se puede encontrar un marco general para los interrogantes formulados en este texto. La problemática de la seguridad/inseguridad ha adquirido en los últimos años un renovado impulso al tomar especial atención gubernamental y mediática. Palabras como (in)seguridad, sen-

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Todas las entrevistas han sido realizadas en el marco del proyecto de tesis de Alejandra Peano «Estructuración de la experiencia y vivencialidad corporal y emocional de jóvenes de sectores populares en contexto de represión policial en la ciudad de Villa María, en el período 2008-2010», actualmente en preparación para obtener el título de Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de Villa María (MIMEO). 2 Nos referimos a trabajos realizados en el marco del «Programa de Estudios sobre Acción Colectiva y Conflicto Social» de CIECS CONICET/UNC y el «Grupo de Estudios sobre Subjetividades y Conflictos» de la UNVM, donde inscribimos nuestros proyectos individuales y la participación en pesquisas colectivas de las que se nutre el presente texto.

timiento de inseguridad (Kessler, 2009) o la publicación continua de datos sobre aumento en las tasas de delitos han repercutido en la agenda pública y en las políticas adoptadas para «abordar» la problemática. El reverso de esto ha sido un aumento en las detenciones por contravencio3 nes , el incremento de detenciones arbitrarias, diversas formas de criminalización y represión de la protesta social y la pobreza (Svampa, 2005). a. Las políticas en materia de «seguridad» del estado cordobés En línea con esta tendencia, solo en Córdoba, en 2010, la policía provincial efectuó 54.223 arrestos, y cerca de la mitad (49%) afectaron a jóvenes menores de 25 años (Coria y Etchechurry, 2010). A su vez, se produjo un aumento en la violencia policial hacia los sectores populares (Cabral y Seveso, 2009), en especial sobre jóvenes varones sindicados como «portadores de peligrosidad» (Daroqui, 2003; Boito y Levstein, 2005). Como sostiene Paul Hathazy (2005) durante el periodo 2000-2005, se da un cambio tanto en gastos públicos en materia de seguridad, como a nivel burocrático, que puede entenderse como una re-militarización de la policía. En 1999, la Secretaría de seguridad de la provincia, como parte del Ministerio de justicia, pasó a su institucionalización plena como Ministerio de justicia y seguridad; y el Ministerio de desarrollo social fue “degradado” a Secretaría de solidaridad, y luego, a Agencia solidaria. Como ejemplo de esta tendencia, en 2004 se produjo un mayor gasto en seguridad y una disminución de los gastos en promoción social. También el acuerdo (firmado el mismo año) entre el gobernador José Manuel de la 4 Sota, la Fundación Axel Blumberg y el Manhattan Institute for Policy Re5 search de Estados Unidos, promovió la Doctrina de tolerancia cero , que tuvo una fuerte repercusión en las medidas adoptadas. En enero de ese año se publicó un informe del Ministro de seguridad de la provincia al gobernador, con énfasis en tres ejes de acción: (1) reingeniería, modernización, capacitación y eficientización de la policía; (2) control ciudadano objetivo sobre la institución como garante de honestidad y legalidad en el accionar policial (Tribunal de ética policial); y (3) participación activa y comprometida de la ciudadanía en las políticas de prevención, con apoyo interdisciplinario e interministerial. Bajo esta concepción se crean los «Comandos de acción preventiva» (CAP), encargados de patrullar durante veinticuatro horas las calles de las ciudades, a fin de aumentar presencia de efectivos en las calles y, por ende, la vigilancia sobre la sociedad civil. A estas líneas de acción se sumó en 2005 la promulgación de la Ley 9235, que tiene como eje la «prevención» del delito, y el incremento nueva6 mente de los gastos de seguridad pública , que ahora no sólo se realiza 3

Esta figura remite a la sanción del «Código de faltas» (o «código contravencional») que rige en la provincia de Córdoba desde 1994 (Ley 8431) y que permite a las fuerzas policial aplicar procedimientos represivos ante conductas (las «faltas») que perjudican la «vida cotidiana» y la convivencia. Hoy el código es uno de los principales puntos en cuestión y denuncia por parte de organizaciones de derechos humanos, dado que, según argumentan, atenta contra tres principios constitucionales: (1) el principio de legalidad, (2) el derecho de defensa en juicio y (3) el derecho de acceso a la justicia (Etchechurry y Juliano, 2009). 4 La Fundación Axel Blumberg es creada por J. C. Blumberg y reclama al estado un endurecimiento de medidas adoptadas en materia penal y de seguridad. 5 La doctrina es desarrollada e implementada en Nueva York, donde se partía de la premisa que endureciendo las penas se iba a reducir el nivel de criminalidad. 6 De acuerdo al proyecto de ley del Presupuesto provincial de Córdoba, en 2010 se invirtieron «27,5 millones en vehículos; 13,4 millones en armamento; se incorporaron 2639 agentes; 141 oficiales ayudantes y se proyecta un incremento de estas cifras para 2011 en 4 millones en patrulleros, 3 millones en armamento, 170 oficiales ayudantes y 1398 agentes» (Pereyra, 2011:48).

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desde el estado provincial sino también desde los estados municipales. Estas políticas en Villa María se aplicaron al complementar el patrullaje del CAP con el accionar «preventivo» de la policía municipal (llamada seguridad ciudadana).

damentos, etc. y al presentar en el plano legal recursos de amparo, como forma de protección frente a la violencia institucional-policial que, en general, tiene como víctimas a los jóvenes pobres de los barrios, en su mayoría varones.

b. Villa María: «escala» de la ciudad e (in)diferencias de clase Villa María es una ciudad del interior de la provincia de Córdoba, ubicada al sureste del territorio provincial. Con aproximadamente 80 mil habitantes (y una zona de influencia de alrededor de 115 mil) es la tercera población de la provincia. En términos sociales, la ciudad sigue los niveles de pobreza de la media provincial (que es del 13%), con lo que se registra, según el censo provincial de 2008, algo más de un 10% de población con necesidades básicas insatisfechas (NBI).

Plano 1: Villa María según datos socioeconómicos de los barrios

Como se ha indicado en otro lado (Boito, Giannone y Aimar, 2010; Peano, Delgado y Aimar, 2008), en Villa María es posible identificar «una clara imagen fantaseada en cuanto a la situación estructural clasista de la ciudad, que performa una especie de sordera entre-clases (…) La fantasía social de Villa María como ciudad de clase media» (Boito, Giannone y Aimar, 2010: 124). Sin embargo, esta imagen «homogeneizadora» contrasta con los datos de pobreza e indigencia, cuando estos son referenciados geográficamente. En Villa María, la distribución de la población pobre en relación con las NBI y clasificación por ingreso obedece al viejo patrón urbano radial (Peano, Delgado y Aimar, 2008: 41-43), donde en el centro de la ciudad se concentran los barrios con mejores ingresos, y hacia la periferia, los lugares con menores niveles de ingreso y mayor número de hogares con NBI. Según datos del Instituto nacional de estadísticas y censos (INDEC) y del Centro estadístico regional (CERMVM), en la ciudad pueden contabilizarse 12 barrios que presentan hogares con estructura de pobreza (CECICS, 2003). De este grupo, los barrios más afectados son 5, los cuales poseen más del 40% de la población con NBI y se ubican, en su mayoría, en el sector noreste y este de la ciudad. Los demás barrios de este grupo (también periféricos) se ubican en el sector norte y sureste del ejido urbano. En cuanto a los sectores medios y altos, los mismos se ubican en las zonas centrales y cercanas a la ribera del río; es decir, el oeste de la ciudad (ver plano 1). Resulta necesario agregar que, tras la aplicación de los nuevos «paquetes de políticas de seguridad», se registró desde 2004 un aumento de la presencia policial que tuvo como contrapartida la aparición de una serie de conflictos que adquirieron visibilidad a partir del aumento de las denuncias públicas y judiciales de represión hacia habitantes de los barrios periféricos. En este sentido, el surgimiento en 2008 del colectivo VACAP (Ve7 cinos autoconvocados contra el abuso policial) en Villa María es un «mensaje» (sensu Melucci (1994: 120)) que comunica el alcance de las políticas represivas y su impacto sobre ciertos sectores de la sociedad. VACAP se constituyó como un movimiento de denuncia frente a la represión policial al tratar de visibilizar en la opinión pública las detenciones arbitrarias, abusos de autoridad, aplicaciones de contravenciones sin fun7

Las primeras convocatorias de los vecinos se realizaron a partir del reclamo del padre de un joven del barrio Las Playas (periférico en la ciudad) frente a la detención por contravención de su hijo y las improcedencias en el arresto. Con el tiempo, el grupo comenzó a aglutinar reclamos por abusos policiales. Puede consultarse el sitio de la organización en la siguiente dirección: http://vacapvillamaria.blogspot.com.ar/

Fuente: elaboración de los autores con base en datos de CESICS (2003)

2. Algunas claves de lectura teórica: cuerpo, vivencialidad y geometría corporal Una de las características y posibilidad de condición para la expansión capitalista es actuar como una máquina militar represiva, donde «la represión global se orienta a sostener el estado de vigilia neocolonial, dada la reorganización paradójica de las composiciones, posiciones y condiciones de clases en espacio-tiempo complejos con movimientos centrífugos (que alejan del centro) y centrípetos (que atraen hacia el centro) de las diversas maneras de resistir la expropiación energética y la regulación de las sensaciones» (Scribano, 2009: 144). Esto establece una lógica que impone sobre los cuerpos relaciones de distancia y proximidad, dentro del espacio social y geográfico al dar lugar a una particular «geometría de los cuerpos», la cual responde a un juego de complejas tensiones y relaciones que establecen las coordenadas sobre las cuales los cuerpos pueden/deben posicionarse en los espacios. Se produce un conjunto de atravesamientos sociales y estructurales «ancla», lo que Marcelo Urresti y Mario Margulis señalan como los rasgos corporales que dan cuenta de una pertenencia de clase popular-pobre. Rasgos que ordenan a los cuerpos a través de múltiples formas y a partir de constantes mensajes desalentadores en su tránsito por la ciudad, mecanismos de discriminación que tienden a ser disimulados y ocultados (1999: 45). Así, el cuerpo deviene en soporte material en el que se manifiesta el asentamiento de la historia de un sujeto; pero que también es el resulta-

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do de un proceso de incorporación que va encarnando el juego de las estructuras sociales singularmente situadas y que regulan las maneras de hacer y sentir, de percibirse en el espacio social y urbano, configurado por los conflictos que atraviesa la sociedad. Es justamente en esas tramas complejas y cotidianas donde la configuración socio-segregada de la ciudad y la política represiva estatal intersectan de formas diferenciales y desiguales la relación del sujeto (joven y habitante de barrios marginales) con la ciudad y con su propia existencia y materialidad; es decir, su cuerpo.

mirá, se le ven los calzoncillos, ya es un choro ese», «La gorrita, sí», ¿entendés?, te ponés unas gafas y ya sos un choro también acá, acá para la 10 gente, para los sapos . Te ven así y sos un choro (…) la vestimenta cambia mucho, muchas cosas, para salir, para todo (Yael, 21 años, barrio Los Olmos).

En esta línea, y entendiendo al cuerpo como locus de conflicto y de las subjetividades atravesadas por particulares formas de intervención de las «políticas de seguridad», en el presente texto proponemos abordar las experiencias vividas por los jóvenes desde las consideraciones analíticas de cuerpo piel, cuerpo imagen y cuerpo movimiento. Estas distinciones teóricas permiten abordar al cuerpo en la vivencialidad, sociabilidad y sensibilidad; es decir, como una forma de observar lo corporal como expresión de los conflictos al ser marca de la misma y al regular la subjetividad y experiencia de los agentes (Scribano, 2007a). Reconstruir las percepciones del y sobre el cuerpo implica dibujar y reconstruir lo que sabemos del cuerpo en dirección a su conocimiento como cuerpo imagen (cómo «veo que me ven»), cuerpo piel (cómo «siento» el mundo) y cuerpo movimiento (inscripción corporal de las posibilidades de acción).

M: No, yo trato de vestirme que sea normal (…) qué sé yo… por ahí alguno con la ropa llama la atención, pero no a mí, no… A: ¿Llama la atención de quién? M: Y por ahí qué sé yo, por ahí salgo y no me pongo gorra, porque si está de noche y andás con una gorra, lo primero que pasa es que te para la policía. Yo antes usaba la gorra todo el día (…) y bueno, desde que empecé con el tema de la policía, la uso menos (…) Lo primero que pasa es que te paran; es lo primero que se me pasa en la cabeza por más que yo ande todo bien con la moto (…) Encima, la policía te para, llama a otro patrullero más. Caen como tres patrulleros como si fueran choros, si sabiendo ni quién sos, prenden las luces, las sirenas y el primero que pasa, lo primero que hace, te mira, y los policías te ponen ahí, te paran ahí para que te vean. ¿Y vos cómo quedás delante de toda esa gente? Por ahí, por eso no uso más una gorra de noche (Mario, 18 años, barrio Las Acacias)

A continuación se pone en juego estos conceptos con el objetivo de ordenar desde la palabra de jóvenes de barrios marginales de la ciudad de Villa María algunas experiencias que marcan el peso de las estructuras sociales y las políticas públicas vinculadas a la seguridad/represión por parte del estado, en los modos de configurar las prácticas y la vivencia de lo corporal en el habitar/circular por ciertos espacios de la ciudad. 3. Fragmentos de vivencias juveniles: imagen, piel y movimiento. Lo que aquí presentamos son algunas líneas de interpretación para delinear la experiencia de los jóvenes marginales villamarienses en relación con los modos en que las experiencias con las instituciones de seguridad (especialmente la policía), el barrio y los lugares de circulación, generan particulares maneras de ordenar el registro de lo corporal y, por ende, de su subjetividad en contextos de segregación. Inscripciones corporales en la trama social que nos permiten leer por dónde pasan y se construyen e instauran los mecanismos de dominación social. a. Sobre el cuerpo imagen A: ¿Cómo te gusta estar? Y: No sé qué decirte así, porque yo salgo y voy a salir vestido caretón A: Ajá. ¿Cómo es caretón? Y: Y… qué sé yo, unas zapatillitas bajas, viste bien vestidito, una remerita de vestir, entendés, cuando ando en el barrio ando con una camiseta, no vas a ir a una confitería o al centro con una camiseta de Boca, bien man8 yín , ¿no? ¿Entendés? Y eso la vestimenta también llama la atención a 9 mucha gente también (…) Se piensa que vos andás de gorrita sos un choro [ladrón], ahora te ven de gorrita. «¡Ah!, mira ese es un choro», «No sabés, un chorito seguro que debe ser de allá», ¿me entendés? Y no es así, porque vos andés con una gorrita, andés con un pantalón. «¡Ah!, mirá,

R: Cuando lo vieron al Nacho, le dice: ¿sabés lo que tenés que hacer, flaco? No uses más gorras, cuando vos no uses más gorra, no te van a joder más. (Rosa, mamá de Ignacio, barrio San Martín).

Hemos destacado algunas citas referidas a la vestimenta, acto para la mirada por excelencia, que resulta relevante en tanto se constituye en clave para la socialización. Los entrevistados detectan que vestirse con determinada ropa implica una asociación a una posición y condición de clase en la trama social; además de traer consigo «implícitas» determinadas conductas, que pueden generar problemas con los demás o con la policía. Ciertas prendas representan para los otros (para la «gente») lo ilegítimo asociado al delito, por lo que para circular dentro de algunos espacios, es necesario usar ropa que se aleje de la del uso cotidiano en el barrio. La gorra adviene en un elemento de distinción, al que los entrevistados asocian también como la «marca» a la que la policía identifica como accesorio del delincuente. La imagen del cuerpo emerge así como uno de los elementos sobre los cuales intervenir para poder vincularse (o no) con las fuerzas de seguridad y los demás. b. Sobre el cuerpo piel A: Yo, cuando vivía en Buenos Aires (…), nunca me trataron de negro E: ¿Y acá te tratan así como muy seguido? A: Algunas veces sí. Algunos locos que pasan así en la moto y se piensan que se van a llevar el mundo por delante con una moto… Vos vas pasando y te dicen negro de mierda, porque no te fijás por dónde vas, y una vez un loco me tira la bronca, me choca la bici y baja y me dice: ah, ya te voy a cagar a trompadas (Alejandro, 20 años, barrio Ameghino). A: Claro… y si vos vas caminando por la calle y ves a algún móvil policial, ¿qué te pasa por el cuerpo? I: Y empiezo a temblar, que se yo… por ahí, sino uno va tranquilo, tenés que ir tranquilo si no estás haciendo nada. Si te para, te para… bueno. A: ¿Siempre te dio miedo la policía?

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En jerga adolescente: el que se droga o anda en la mala vida, o villero. Reapropiación del lunfardo «manyín». 9 Gorra, sombrero con visera en la parte delantera. También llamada «cachucha» en algunos lugares de América Latina.

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Forma despectiva de llamar al resto de la gente, a los «otros».

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I: No, siempre no. Ahora no, ahora estoy acostumbrado si me paran y me piden los datos, pero antes, no más (Ismael, 17 años, barrio Los Olmos) A: Claro… y si ves algún móvil policial así, digamos que pasa, ¿qué te pasa por el cuerpo? J: Y… escalofrío (…) sí, porque sabes que si se frenan, tenés que salir corriendo, ¿me entendés? (…) O sea que yo los veo y digo, a lo mejor pasan, pero van y parece todo psicológico, porque van, pasan despacio, así, parece que fueran a frenar bien al frente tuyo y siguen derecho, así, y te miran y se ríen, o te hacen gestos qué sé yo (Julio, 21 años, barrio Los Olmos). Las sensibilidades sociales expresan el sentir diferencial del mundo de acuerdo a los atravesamientos de clase. Si la vestimenta se convierte en marca social que identifica y estigmatiza, en la piel reside y se instancia el contacto social con el otro y con la autoridad policial. El color oscuro de la piel se convierte en «mierda», algo que huele mal y donde las sensibilidades de clase adquieren su máxima expresión de racismo y segregación de transitar determinados espacios. La dificultad de circular libremente por la ciudad o frecuentar determinados lugares se vive en «carne propia», y el cuerpo es el lugar donde se perciben las distancias sociales; donde el miedo, el rechazo y la violencia se codifican como las formas de sociabilidad posible en contexto de vigilancia y segregación. c. Sobre el cuerpo movimiento F: ¿Así que hoy en día, vos, por el centro, ni te movés? L: Me muevo, pero rápido, F: ¿Rápido? ¿Y cómo es eso? L: Voy a los lugares que tengo que ir, sin clavar freno ni nada, esquivando coches a dos manos. F: ¿Y a qué hora? ¿Y siempre a qué hora vas más o menos? L: A la hora que no hay nadie: a las tres de la tarde o las dos; de las dos a las tres, siempre a la hora que están trabajando, que no hay nadie, que no anda casi nadie (Lisandro, 17 años, barrio Industrial). A: ¿Y vos crees que eso repercute en tu vida, digamos así que te detengan, así que te pongan merodeo? Y: Sí, porque, ¿me entendés?, no podés andar tranquilo, no podes salir de tu casa tranquilo porque decís: voy a la esquina y me llevan preso en la esquina de mi casa. La otra vez me pararon al frente de mi casa, me quisieron llevar preso al frente de mi casa (…) Como yo les dije a ellos, estamos todos locos: «¿Vos me querés llevar a mí al frente de mi casa, querés tomarme los datos? Estoy en la vereda de mi casa, negro (Yael, 21 años, barrio Los Olmos). A: ¿Y alguna vez en ese tiempo que te paraba mucho la policía dejaste de ir a algún lugar o de salir por la policía? M: Sí, a la costanera por ahí no íbamos (…) En las vacaciones estaba lindo e íbamos todas las noches a la costanera, y no podíamos ir (…) Y una noche nos agarró la (camioneta) trafic esa, hasta esa trafic nos paró con todos los policías ahí arriba, nos frenaron, nos pusieron en contra del banco y nos palparon de armas, al frente de toda la gente. Imagináte un viernes a las once de la noche toda la gente que anda en la costanera, caminando, en auto (…) mostramos documento todo porque desde el momento que nos empezó a molestar la policía, yo voy a comprar al kiosco y voy con el documento (Mario, 18 años, barrio Las Acacias).

En el cuerpo movimiento se reflejan las potencialidades y obturaciones para el hacer, la capacidad o no de movimiento. Como lo expresan los relatos, los cuerpos juveniles se encuentran y viven la fuerza del orden centrífugo de la ciudad, donde la posibilidad de acción se encuentra lejos del centro. La posibilidad de movimiento en el espacio social choca con la custodia de las fuerzas de seguridad, donde desplazarse se limita incluso hasta en la puerta de sus casas. Prácticas policiales (y de autopoliciamiento) que llevan a una regulación de sensaciones que impide circular ciertos espacios. El miedo y la persecución que se siente en la piel nos hablan de subjetividades secuestradas en su capacidad de acción y que encuentra canceladas posibles relaciones sociales con los «otros». Cuerpos imposibilitados de frecuentar determinados espacios donde está la «gente», que coagula sus acciones en la mirada, una mirada que interpela a los jóvenes como ajenos al espacio compartido y donde su identidad debe estar respaldada a través de documentos de identidad. Conclusiones-discusión Partiendo de la hipótesis de que las políticas de (in)seguridad aplicadas por el estado nacional y provincial (con el consecuente aumento del patrullaje y las detenciones por contravenciones) confinan a los jóvenes a formas de estigmatización y exclusión urbana y social, se han presentado algunas lecturas con base a nociones vinculadas a la vivencialidad y la experiencia corporal en una ciudad del interior de Argentina. Como se vio, en algunas interacciones mínimas (pequeños registros biográficos atravesados por condiciones estructurales particulares) se expresan tensiones que, en un instante, ponen en evidencia relaciones sociales características de lo que se ha descrito como sociedades neocoloniales. Desde la percepción de una ciudad que parece atravesada por la fantasía social de pertenecer/ser de «clase media», fuertemente condicionada por la invisibilidad de la desigualdad estructural, se ha marcado algunas pistas de una geometría de los cuerpos que impone sobre los sujetos asimétricas relaciones de distancia y proximidad. El accionar policial en el marco de las políticas seguridad son percibidas por los jóvenes en su carácter selectivo y vivenciadas como una regulación arbitraria de sus prácticas y acciones. El resultado es la intensificación de la desconfianza sobre el otro de clase. Son los jóvenes-varones-pobres los que, a través de marcas corporales, ponen de manifiesto la importancia de la construcción de una imagen para el otro que permita una presentación social legítima y que evite la identificación con lo delictivo. Evitar la «gorra» en la vestimenta condensa esta operación. Por otro lado, la estigmatización («del negro de mierda») y la sensibilidad represiva (el temblar como expresión del miedo ante la presencia de la policía) sintetiza en la piel una sociabilidad (históricabiográfica) que configura determinadas formas de sentir ante el otro, performativas de las posibles relaciones sociales presentes y futuras. Finalmente, las imposibilidades de movimiento emergen como prohibiciones de tránsito y permanencia de ciertos espacios, pero también como limitaciones de acciones sociales posibles. Espacios sociales que zonifican con fronteras de persecución y exclusión al constituir escenarios urbanos donde la relación cuerpo-lugar-subjetividad se sella de acuerdo a lo pautado por la segregación clasista que promueve el policiamiento de la vida cotidiana.

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La relación entre segregación y los estereotipos (o estigmas) resulta aquí central, ya que ubica, como sostienen Scribano y Espoz, al estigmatizado «como espacio vacío, (que) se convierte así en operador corporal que designa los lugares, las disposiciones, las interacciones, de los cuerpos enclasados en la ciudad colonial» (Scribano y Espoz, 2011: 122). Es en estas «ciudades neo-coloniales» donde se tiende a colonizar ocupando el tiempo-espacio del otro y con el poder de decidir sobre su vida. Se teje así una lógica de la segregación a través de una creciente racialización, la cual es «directamente proporcional a la mercantilización creciente de los lugares que esos sectores subalternos ocupan en la expansión del capital, respecto a las nuevas geometrías de estas ciudades expulsógenas y segregacionistas» (Scribano, 2011). La segregación se instancia en una «rostrocidad» de clases, donde la cara de jóvenes de sectores populares no permite otro rostro que no sea el del sospechoso ante la mirada, con lo cual se efectúan dichos imaginarios en la materialización de las detenciones.

seña murallas que elaboran unas ciudades que si bien no aparecen en los mapas, son las que arman las cartografías de la vida de todos los días. Cuerpos, emociones, subjetividades…, alteridades denegadas, palabras silenciadas y futuros obturados son algunos de los componentes del paisaje que pinta el artículo que aquí se comenta. Ahora bien, ¿existen caminos para exorcizar de forma laica tanto condenado en vida? ¿Existe alguna vía para derribar muros, para abrir avenidas de convivencia en igualdad y justicia? ¿Cómo hacer para sacarse el miedo ante el diferente y el diverso? ¿Cómo restaurar la confianza y la esperanza? Estas preguntas, si bien no son parte de los objetivos del trabajo de Aimar y Peano, son «mojones» para una sociología que tome en serio las consecuencias de las geometrías corporales que expulsan y ocluyen; para una sociología que encuentre en el miedo las huellas de «nuevos» objetos de indagación. Son acicates para una sociología que comprenda y explique por qué es peligroso ser joven.

Así, la vida y la biografía de los sujetos se configura en relación con un conflicto irresoluble donde los jóvenes-pobres-urbanos aparecen como víctimas predilectas y constantes de la generalizada criminalización de la pobreza, la contención represiva y la persecución policial. Un escenario urbano donde los sujetos detenidos-expulsados-encadenados quedan a merced de los límites de una relación cuerpo-lugar que diluye las posibilidades de su acción y atraviesa su propia subjetividad.

Referencias bibliográficas

El modo que se ha presentado aquí la relación entre las políticas de seguridad, la segregación urbana, la constitución de subjetividades y las formas de vivir la dimensión corporal en contextos de exclusión social, no agota de ninguna manera la forma de acceder a estas problemáticas. Sin embargo, la lectura sobre pequeños intersticios en situaciones particulares (como el caso villamariense) permite ajustar la mirada sobre la complejidad de los procesos de reproducción del capital en contextos de segregación en sociedades neocoloniales. El esfuerzo por echar algo de luz sobre estos procesos no es más que un pequeño intento por poner en evidencia relaciones que falsamente se presentan como naturales, inconexas e incuestionables. Reflexión de las editoras de sección: «Dime dónde puedes ir, y te diré quién eres. Dime cómo te vistes, y sabré quién eres. Dime cómo te ves, y pensaré en admitirte». Estas tres frases cotidianas pueden condensar parte de lo que Aimar y Peano procuran transmitir en el presente artículo. Una y otra vez se evidencia en la argumentación del trabajo la existencia de una geocultura de la inseguridad. No es lo mismo vivir en México, en Guatemala, en Brasil o en Argentina, pero la cotidianidad nos presenta la «in-seguridad» como una experiencia que atraviesa, con diferentes sentidos y densidades, la vida vivida de los sujetos. La amenaza/rechazo y la discriminación/represión parecen colorearse de tonalidades diversas, pero con un común denominador: el miedo al otro. Niños, jóvenes y adultos que, al ser marcados en sus cuerpos y emociones, son objeto de maltrato, violencia y expulsión pero, por sobre todo, son «construidos» socialmente como «portadores» de miedo y, en su consecuencia, pasibles de persecución y castigo. La espacialidad de los cuerpos de millones de sujetos condenados a «representar» el miedo y de las «políticas de seguridad» creadas para alejar de las interacciones cotidianas a semejantes individuos son pares solidarios de una estructuración social que reproduce la binaridad centro/margen en las sociedades temerosas. La escenificación de la potencia de los estados para mantener «a raya» a los indeseables (y a aquellos que no pueden desear) di-

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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 25-31 / ISSN-e: 2215-9312

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Sofando Anteriores: V2N1-2012: Una cartografía de la enseñanza de la filosofía en territorio argentino (PDF) Las condiciones de un pensar situado (PDF) V2N2-2012: La mirada filosófica: un vistazo al rostro del otro (PDF)


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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 32-37 / ISSN-e: 2215-9312

Sofando: La relevancia social de la filosofía en los tiempos de crisis neoliberal The social relevance of the philosophy in times of neoliberal crisis -

Resumen Este artículo desarrolla una reflexión sobre el papel de la filosofía política crítica en el contexto de la crisis económica que ha afectado a los países euro-norte-americanos desde comienzos del siglo XXI. Para ello, propone dos líneas argumentativas: en primer lugar, el artículo cuestiona y problematiza la centralidad de los análisis económicos tanto en las interpretaciones como en las propuestas para solucionar la crisis. Partiendo de un recorrido crítico por los efectos sociopolíticos, jurídicos y epistemológicos de la crisis, se establece que los análisis economicistas invisibilizan la multidimensionalidad de los efectos, retos y cuestionamientos planteados en este periodo. Para confrontar esta perspectiva unidimensional de los análisis economicistas, en segundo lugar, el texto indaga en los proyectos éticos y filosóficos de Bejamin, Dussel y Freire, como ejemplos de pensamiento de alternativas desarrollados en tiempos de crisis anteriores. Desde esta perspectiva crítica, el artículo propone que la relevancia social de la filosofía reside en su capacidad para propiciar el diálogo transcultural, habilitar espacio para el desarrollo de un pensamiento plural de alternativas a la crisis (y al neoliberalismo) y propiciar la consecución de una teoría social que atienda a las aspiraciones sociales. De esta forma, se argumenta que la filosofía política crítica es capaz de producir un nuevo proyecto ético y filosófico socialmente relevante, emancipador y democrático.

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enable space for the development of alternative thinking to the crisis (and to neoliberalism), and encouraging the development of a social theory that addresses social needs. Thus, it is argued that philosophical thought is capable of producing a new ethical, emancipatory and socially relevant philosophical project. Key words: critical theory, cross-cultural dialogues, depoliticization, economic crisis, neoliberalism, philosophy of liberation.

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Palabras clave: crisis económica, despolitización, diálogos transculturales, filosofía de la liberación, neoliberalismo, teoría crítica. Recibido: 14-09-2012 → Aceptado: 27-12-2012

Cítese así: Atiles-Osoria, J. M. (2013). La relevancia social de la filosofía en los tiempos de crisis neoliberal. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 32-37. Abstract This article develops a critical reflection on the role of critical political philosophy in the context of the economic crisis that has been affecting the Euro-North-American countries at the outset of the twenty-first century. It proposes two lines of argumentation: in the first place, it questions and problematizes the central role that economic analysis has played both in interpreting the crisis and in proposing solutions for it. Based on a critical analysis of the sociopolitical, legal, and epistemological effects of the crisis, it is argued that economic analysis has made invisible the multi-dimensional effects, challenges and questions raised in this period. To confront the one-dimensional economic perspectives, the article proposes, in second place, a brief analysis of the ethical and philosophical projects developed by Bejamin, Dussel and Freire, as examples of the alternative thought developed in other periods of crisis. As a result of this critical overview, this article argues that the social relevance of philosophy lies in its ability to promote cross-cultural dialogues, http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 32/37


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advenido a ser política y social y no solo económica) ha puesto en tela de juicio el conocimiento de aquellos que decían conocer y de las certezas con las que aconsejaban a quienes tomaban las decisiones colectivas. Una crisis de confianza se ha ido esparciendo por todas partes del norte global. Como no confiamos, no delegamos. La «democracia de baja intensidad» de la que habla Atiles nos parece una de pacotilla. Las opiniones de los expertos (que sin pagar las consecuencias de lo ocurrido siguen pontificando) convencen cada vez a menos. La experiencia y la perspectiva del otro que contra lo que podía haber pensado se parece cada vez más a mí, gana relevancia para todos. La perspectiva horizontal y las propuestas sometidas a la consideración de quien se interese en estas, merecen cada vez más la atención pública. Esta nueva manera de construir conocimiento de lo social va de la mano de una profundización y reinterpretación de las prácticas democráticas. Invita a Europa, otrora tan segura de ser sinónimo de lo universal, a escuchar las voces de sus muchos otros: la del judío marxista Walter Benjamin, la del educador brasileño Paolo Freire, la del filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel. Quizá nos llegó a todos el momento de mirar la historia desde sus reveses. No por un acto de justicia siempre insuficiente, ni por la curiosidad intelectual que provocan los márgenes, sino animados por profundas consideraciones prácticas. Después de un viaje a la convulsa Grecia este verano escribí: «El despeñadero que ha sido la globalización del capital financiero nos permite, quizás por primera vez, compartir experiencias y memorias de un expolio que África, Asia y Latinoamérica conocen muy bien y que ahora se universaliza en el sur de Europa». Me parecía obvio que por más que le dan largas al asunto, Europa no logrará una nueva sutura de lo social sin el reconocimiento y reparación que merecen los que más sufren. América Latina sabe algo de esto.

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Reflexión de la editora de sección: El texto de José Atiles nos insta buscar afanosamente una nueva epistemología entre los escombros de lo que hasta justo antes de la crisis europea y estadounidense parecía validado como conocimiento de lo social. La profundidad de la crisis (que ha

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Santos, B. de Sousa (2011). Introducción: las epistemologías del sur. En CIDOB (Org.), Formas-Otras. Saber, nombrar, narrar, hacer (pp. 9-22). Barcelona: CIDOB Ediciones.

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Urbis Anteriores: V1N2-2011: O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro (PDF) Hacia el urbanismo social (PDF) La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? (PDF) V2N1-2012: «Ser» habitante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (experiencias y procesos de una ciudad en transformación) (PDF) V2N2-2012: A Vila Getúlio Cabral e as ocupações organizadas de terras urbanas no Rio de Janeiro (PDF) Occupation de l’espace public par les personnes de la rue: Expérience au sein d’une unité de psychiatrie de rue à Marseille (PDF) La relocalisation des familles victimes de catastrophes naturelles à Port-auPrince (PDF) Fábricas de desechos (PDF) Una aproximación a los usos sociales del cuerpo en espacios correccionales (PDF)


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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 38-43 / ISSN-e: 2215-9312

Urbis: Procesos urbanos y retos de la Planeación territorial para la ciudad sustentable en América Latina Processes and challenges of the territorial planning for the sustainable city in Latin America -

Resumen En este artículo se discuten algunos aspectos de organización del territorio urbano que no han sido debidamente abordados por la planificación territorial tradicional en la región latinoamericana, y que actualmente constituyen un reto para la planificación territorial en su deliberado propósito de tratar de conducir a la ciudad hacia su organización y desarrollo sustentable. Se afirma que en la ciudad actual latinoamericana se presentan expresiones urbanísticas contrarias a los principios de sustentabilidad debido a las características de desarrollo dual y polarizado que poseen, lo cual, junto con el retiro progresivo del estado de su función planificadora y al aumento de la intensidad de los procesos de apertura neoliberal originaron un importante retroceso en el tratamiento del tema de planificación territorial y urbana. Sin embargo, el tema fue retomado principalmente desde la academia al considerar el hecho de que sí es posible orientar la práctica de la planificación en contextos de incertidumbre, pero con un abordaje diferente. Las afirmaciones aquí realizadas se respaldan con cierta bibliografía referente al tema tratado y se concluye que es necesario definir actores, agentes y sus respectivas responsabilidades en el proceso de planificación territorial, diferenciados desde el rol y funciones que desempeñen en la estructura social. Así, la fortaleza del planificador radica en emprender esfuerzos para concertar voluntades en un mundo donde priman las contradicciones, lo cual es posible que no sea función directa de la sofisticación de equipos, ni de modelos algorítmicos, ni de la aplicación de recursos y herramientas o innovaciones de apoyo al manejo de programas y proyectos de desarrollo urbano sustentable de forma sistémica (Sánchez, 2002) sino más bien de identidad, voluntad y ética. Palabras clave: ciudad, sustentable, urbano. Recibido: 06-11-2012 → Aceptado: 10-12-2012

Cítese así: Cortez-Yacila, H. (2013). Procesos urbanos y retos de la planeación territorial para la ciudad sustentable en América Latina. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 38-43. Abstract This article discusses some aspects of organization of the urban territory which have not been properly addressed by the traditional territorial Planning in the Latin American region, and which currently constitute a challenge for land use planning in their deliberate intention to treat driving to the city to your organization and sustainable development. It is claimed that the current city Latin American are expressions contrary to the principles of sustainability due to the characteristics of dual and polarized that possess, which, together with the progressive withdrawal of the status of its planning function, and the increase of the intensity of

the process of neo-liberal opening, originated an important decrease in the treatment of the issue of spatial planning and development urban, urban. However, the issue was mainly taken up from salons of the universities considering the fact that yes it is possible to guide the practice of planning in contexts of uncertainty, but with a different approach. The affirmations here realized lean with certain bibliography relating to the treated topic, and one concludes that it is necessary to define actors, agents and their respective responsibilities in the process of planning, differentiated from the role and functions that play in the social structure. In this sense, the Scheduler strength lies in efforts to arrange wills in a world where emphasizes the contradictions, which might not be direct function of the sophistication of equipment or algorithmic models or from the application of resources and tools or innovations of support to the managing of programs and projects of urban sustainable development of systemic form (Sanchez, 2002), but rather of identity, desire, and ethics. Key words: city, sustainable, urban.

Introducción Las ideas que se discuten en este artículo son producto de tres investigaciones realizadas por el autor en El Colegio de Tlaxcala A. (D.F.), relacionadas con las concentraciones urbanas de corte económico-productivo y la generación de externalidades negativas que éstas desencadenan al incrementar el costo de permanencia en las grandes ciudades y al generar desindustrialización y re-direccionamiento de los flujos migratorios tradicionales, lo cual reproduce procesos urbanos contrarios a los que se requiere construir en las ciudades para alcanzar condiciones de sustentabilidad. Se abordan aspectos de organización del territorio urbano que no han sido debidamente considerados por la planificación territorial tradicional en la región latinoamericana, y que actualmente constituyen un reto para la planificación territorial en su deliberado propósito de tratar de conducir a la ciudad hacia su organización y desarrollo sustentable, tal cual lo promueve a nivel mundial la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, y siempre afirmando que sí es posible alcanzarlo o propender a este bajo una visión local y territorializada de los procesos socioeconómicos. Para mostrar algunas evidencias de las afirmaciones que aquí se realizan se menciona cierta bibliografía e investigaciones del autor sobre el tema, y se concluye que es necesario definir actores, agentes y sus respectivas responsabilidades en el proceso de planificación territorial, diferenciados desde el rol y las funciones que desempeñen en la estructura social

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 38/43


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Reflexión-exposición El paradigma de la sustentabilidad del desarrollo tiene su contrasentido en las ciudades al ser ahí precisamente que provino la preocupación por el hecho sustentable. Mario Polèse afirmaba, en 1988, que la ciudad latinoamericana era producto de un importante crecimiento territorial promovido principalmente por el traslado y movilidad espacial de la mano de obra y por la concentración recurrente de capitales e incorporación de tecnología generada en otras latitudes (p. 34). Tal afirmación aún tiene vigencia y constituye uno de los aspectos medulares en la discusión de la viabilidad de los postulados de la sustentabilidad. La ciudad actual latinoamericana, y en general el sistema urbano en Latinoamérica, se caracterizan por mantener muchas y variadas expresiones contrarias al proceso sustentable. Se presentan nuevas relaciones entre lo rural y urbano, donde lo rural se entiende con un nuevo enfoque en la medida que se acepta la formación de la megaciudad, gran concentración-dispersión de los factores productivos, gran transformación de los sistemas de ciudades asociadas con las condiciones de los mercados de trabajo y de materias primas en crisis, presencia de 85% de megaciudades habidas en el mundo según Borja y Castells (1999), efectos devastadores de fenómenos naturales y proliferación de prácticas inapropiadas de uso y manejo de recursos naturales que deterioran el medio físico y biológico, al igual que ocurre en otras áreas en franco rezago social en el mundo, incremento exorbitante de la vulnerabilidad social, asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, gran trascendencia de los intensos procesos de urbanización con sus enormes implicancias económicas y sociales, incremento y reemplazo de pobreza estructural urbana que combina carencias materiales con bajos ingresos, por otra forma de pobreza expresada en ingresos laborales insuficientes, gran avance de las tecnologías de la información, tercerización de las economías con creciente informalidad y precarización del trabajo, incremento de las disfuncionalidades sociales como la violencia urbana, segregación y deterioro de la convivencia, integración económica global y nuevas formas espaciales en una extensa variedad de contextos sociales y geográficos, y fragmentación urbana de las ciudades (Cortez, 2008). Estos fenómenos y procesos tienen profundas implicancias en la estructuras y en la organización de los espacios de las ciudades, pero también en los sistemas urbanos; es decir, en las estructuras sociales, en la organización de los asentamientos humanos, en las estructuras productivas nacionales y regionales, en la organización, composición o recomposición de las redes de ciudades y en las estructuras internas de las mismas; implicancias que trasgredieron por mucho las formulaciones rígidas de los tradicionales instrumentos de planeación que pudieron servir para inducir en cierta medida el desarrollo sustentable. Las ciudades y la dinámica urbana, a través de la movilidad social y los cambios estructurales acentuados, han sido, entonces, responsables del modelado del territorio en su conjunto, incluso en su forma inducida. Este modelado ha estado a expensas de la dinámica urbana que ha sido una poderosa fuerza en su construcción; tal dinámica urbana ha generado en nuestros países una dualidad y, a la vez, una polarización exacerbada de las estructuras sociales tal como lo afirman Sassen (1991), Castells (1995) y Harvey (1997). Por un lado, aparecen lugares hermosos con prominentes diseños arquitectónicos cuyos habitantes no imaginan, siquiera, lo que ocurre en los lugares más pobres de su ciudad; y, por otro lado, resalta la miseria y la corrupción que campea en dicha ciudad, aun-

que ahora se pregona y describe una nueva tendencia propuesta por Borsdorf (2003), De Mattos (2007) y Castells (1996) que, además de polarizada la ciudad, como legado principalmente de los procesos de industrialización tanto incipientes como acentuados, refiere a una nueva configuración de estos territorios que se caracteriza por una fuerte fragmentación bajo la forma de nueva estructuración urbana con zonas de fuerte homogeneidad social interna y fuerte disparidad social entre estas, que corresponden a áreas selectivamente ubicadas para distintos sectores sociales con distintos niveles de ingresos. Adicionalmente, se presentan ciertos condicionantes estructurales que hacen difícil lograr en la región los objetivos del planeamiento territorial urbano como instrumento de desarrollo sustentable. En su devenir histórico, la planificación ha tomado vigencia en varias coyunturas en los países de Latinoamérica bajo modelos adaptados sobre todo de la experiencia europea. En las décadas de los 1950, 1960 y 1970, cuando dominaba la visión keynesiana del estado de bienestar, se formulaban en Latinoamérica muy ilustrados documentos técnicos llamados planes de desarrollo territorial, que mantenían al menos ciertas relaciones con la planificación económica e intervención del estado en la sociedad y en la economía; todo ello en el marco de los sistemas de planificación nacional liderados por los institutos nacionales de planificación que, por lo demás, eran ya inoperantes y burocratizados al centrar su atención casi exclusivamente en ciertos ámbitos internos de los centros nodales o grandes concentraciones territoriales que eran con frecuencia las ciudades capitales de los países, lo cual dejaba abandonado y a su suerte al resto de población en dichos centros y a otros territorios nacionales que sufrían intensos procesos de despoblamiento y contracción económica como consecuencia de la escasa o nula productividad existente. Unos años después, una vez agotadas las ilusiones de tener al menos en el plan una sociedad ordenada, justa y asociada a un territorio planificado, se asistía al debilitamiento de una estructura sobredimensionada en su tamaño y en el consumo de recursos frente a los escasos logros obtenidos en términos de planificación física y territorial que se trazaba como objetivo, lo cual «coincidía» con la emergencia del modelo neoliberal en los enfoques económicos de la generalidad de los países de la región, que desmanteló por completo los sistemas y las instituciones que tenían que ver con regulaciones y con el consumo de los escasos recursos de los que disponían los estados nacionales como consecuencia de las crisis económicas y financieras recurrentes. No obstante, desde el punto de vista académico, los esfuerzos por explorar nuevas posibilidades de aplicación de postulados para corregir los graves problemas de las ciudades y continuar con el conocimiento mismo del manejo de la ciudad y su proyección, no se ha detenido. Así lo hacen saber disciplinas como el urbanismo, la planificación urbano-regional, la arquitectura, la geografía urbana, la geografía económica, entre otras. Incluso se han formulado disciplinas innovadas bajo los títulos de nuevo urbanismo, iniciado por el Congreso para el Nuevo Urbanismo (CNU) (2008), la nueva arquitectura, que inicia con la Escuela de Chicago, la nueva geografía económica de Krugman, Fujita y Venables, etc., interesadas en nuevos conocimientos de la ciudad para diseñar y aplicar propuestas innovadas, e incidir en su proyección y su ordenamiento, y garantizar así óptimos niveles de bienestar y calidad de vida. Estas disciplinas hacen mención a nuevos conceptos y enfoques asociados con la sustentabilidad del desarrollo en las ciudades. Promueven una visión integral y holística de la calidad de vida humana en las ciudades, frente a una visión tradi-

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cional que hace mayor referencia de la ciudad como fuente primordial del crecimiento económico; también reconocen la complejidad de las ciudades y la abordan bajo enfoques ecosistémicos donde se integran los subsistemas ecológico, social y económico, frente a una concepción lineal de la ciudad demandante-consumidora-contaminadora; las abordan desde la inter y transdisciplina, frente a la independencia disciplinaria de su abordaje tradicional; refieren a su desarrollo de manera plural, participativa e inclusiva con criterios de abajo hacia arriba, frente a la ciudad pseudoplanificada con niveles jerárquicos muy definidos y manejada bajo criterios de arriba hacia abajo; la conciben como un territorio socialmente construido y como sujeto activo en la forja de su propio desarrollo, frente a la consideración tradicional de la ciudad como un elemento pasivo al servicio del crecimiento económico con profundos e intensos cambios estructurales (Balbo, 2003). Otro rasgo diferencial de estas disciplinas innovadoras, lo cual parece de vital importancia para empezar un proceso de definición y concepción de la ciudad alineados con los objetivos del desarrollo sustentable, es que tratan a la ciudad como una categoría compleja, producto de la interacción de una serie de fenómenos tanto urbanísticos como interterritoriales regionales y globales y procuran explicar e identificar alternativas para su desarrollo en ese contexto. Así, presentan a la ciudad como contextos donde se desarrollan procesos interculturales y transculturales, como una entidad no neutral donde coexisten trascendentales acuerdos y toma de decisiones para la transformación y cambio bajo relaciones de poder, de jerarquías dominantes, de intensos procesos de exclusión, de segmentación y de apropiación física de espacios, todo lo cual caracteriza a una ciudad cerrada y conflictiva y ocasiona paralelamente la proliferación de los «no-lugares» según Marc Augé al convertir grandes áreas intraurbanas, tanto centrales como periféricas y transicionales, en tierra de nadie, lo cual se aleja cada vez más de los postulados y fundamentos clásicos de la sustentabilidad. Tal como lo afirma Reynoso (2010), no al azar emergieron las ciencias de la complejidad aplicadas a contextos urbanos tales como las teoría del caos, la dinámica no lineal, la geometría fractal, los sistemas complejos adaptativos, las redes independientes de escala, la metaheurística evolucionaria, la ciencia cognitiva, entre otros campos. Un tercer rasgo de tales disciplinas emergentes es que han promovido nuevos procesos y tecnologías para contribuir en el desarrollo urbano en ciudades bajo condiciones de fuerte control municipal, aunque tales innovaciones fueron aplicadas en América Latina únicamente en ciudades donde el ejercicio municipal es realmente ejercido por la autoridad local, lo cual se da en muy pocas ciudades. Esto se presenta en tanto que «para que dichas tecnologías puedan implementarse, es necesario contar con las condiciones necesarias en materia de gestión tecnológica, desarrollo de ecoproyectos y eco-productos» (Weaver et al., 2000 citado en Hernández, S., Garduño, A., 2010), capacidad financiera y planeación sustentable, además de la normativa urbano-arquitectónica sustentable y políticas públicas que apoyen dichos desarrollos; así como actores sociales y condiciones culturales, recursos humanos especializados en el dominio de herramientas, tales como el análisis y evaluación por ciclo de vida, sistemas de información geográfica, procesos de construcción y desarrollo integral de proyectos por medio de diversos software y otros recursos (Hernández, S., Garduño, A., 2010). Sin embargo, ante las condiciones adversas que caracterizan la ciudad latinoamericana, la propuesta para lograr las condiciones de sustentabili-

dad en estas reviste complejas connotaciones. Desde estas líneas, no obstante, referimos que una posible forma sería al promover la ciudad en tránsito a través de nuevos procesos de planeación con nuevos principios y valores. La ciudad en tránsito tratará permanentemente de buscar su sustentabilidad al pasar de ser una ciudad ineficiente, a ser una ciudad que se maneje con eficiencia, donde gran parte de los insumos comestibles y procesables, así como las materias primas en general, retornen al proceso productivo cuantas veces sea necesario hasta extraer de ellos toda la parte tecnológicamente aprovechable para determinado uso y el resto vaya a parar a otro proceso productivo sin mediar en dicho traslado egoísmos y conductas de exclusión de los agentes, hasta que lo último se reduzca a lo más pequeño posible y sea localizado en lugares específicos sirviendo de estabilizadores de laderas, rellenos para socavones, biohuertos, gas metano como biocombustible, etc., a fin de convertir así a la ciudad lineal, donde la ciudad demanda-consume-contamina, en una ciudad circular donde la materia se conciba como una forma de energía utilizable en variadas formas y, como la energía no se crea ni se destruye sólo se transforma, ésta será utilizada circularmente de manera interactiva asociándose también con una ciudad de vida cíclica. La ciudad en tránsito también atraviesa por disminuir la alta dependencia del medio rural en términos ambientales, energéticos y alimentarios y construye progresivamente recursos de autonomía al adquirir capacidades inherentes a su propia dinámica para: (1) generar oxígeno a través de la ampliación de la cobertura actual de áreas verdes, que desplace las grandes cantidades de gases de efecto invernadero producidos principalmente por la industria y el parque automotor; (2) generar fuentes alternativas de la energía eléctrica en su entorno para disminuir el costo de trasporte y evitar el consumo de petróleo o gasolina, a fin de disminuir así el efecto ambiental del uso de combustibles fósiles; e (3) intentando utilizar las áreas verdes de múltiples maneras, entre las cuales destaca el uso relacionado con la producción de alimentos primarios para hacer frente a la baja dinámica productiva del sector rural y complementar así la producción nacional para disminuir la dependencia alimentaria con los mercados internacionales. De otro lado, se puede afirmar que una característica constante de la planificación territorial fue referir al territorio como categoría absoluta definida por la localización cada vez con mayor precisión de los elementos y fenómenos espaciales al ubicar sus valores, subjetivos y representativos en un plano igual o inferior a tales elementos y fenómenos en términos de su importancia y trascendencia para fines de ordenamiento territorial. Bajo esta concepción, el instrumental aplicado evolucionó muy rápidamente desde el uso de la geometría euclidiana de posicionamiento cartesiano tradicional hasta los sistemas de posicionamiento global o GPS. El territorio, concebido a partir de los límites espaciales y de los elementos y fenómenos existentes en dichos espacios, no sólo no permitía un análisis integrado de las relaciones unitarias preexistentes con la categoría social, sino que hacía imposible que esta última categoría se elevara a un nivel de acción y transformación como función de sus propias estructuras y valoraciones; tampoco permitía discriminar las tendencias transformativas de los grupos sociales para definir en última instancia la responsabilidad que le corresponde a cada actor social como integrante de un grupo y una clase social determinada. De esa forma, lo relevante era determinar con exactitud las relaciones de causalidad, a fin de localizar con precisión dónde estaba el problema, quién lo originaba y quién lo padecía, para después empezar a jugar con ciertas posibilidades de solu-

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ción, con lo cual se sugería un conjunto de medidas posibles, o algunas incluso imposibles, y se homogenizaban criterios para su aplicación que muchas veces se contraponían a los intereses de clase en una estructura social polarizada, donde cada grupo tiene objetivos, fines y cosmovisiones diferentes. La espacialidad, entonces, consistía en definir un área de influencia también delimitada físicamente con modelos y algoritmos de gravitación calculados matemáticamente, no como complemento de un abordaje basado en una categoría cultural e identitaria, sino principalmente como definición precisa de los lugares con posibilidades de localizar también tal o cual infraestructura que permitiera principalmente emprender el crecimiento económico para que más adelante el propio sistema de mercado se encargue de redistribuir población y recursos; y se afirma esto último ya que es difícil encontrar plan, estrategia o cualquier forma inducida de ordenamiento, donde se mencione explícitamente alguna forma de tal redistribución (ver diagrama 1). Diagrama 1: Tendencia de la crítica a la planificación territorial desde los conceptos planificación territorial Espacio Espacialidad

Territorio Territorialidad

Elemento de arraigo e identidad con expresiones distintas de valoración de la naturaleza y contexto social Fuente: elaboración propia

Precisión en su medición, posicionamiento cartesiano, geometría euclidiana, GPS

En el marco de la crítica a la planificación territorial se puede afirmar que de los conceptos de territorio como base física de localización de elementos y ámbitos de ocurrencia de fenómenos territoriales se transita a una nueva concepción del mismo como categoría inherente al proceso de desarrollo social, ya que es en el seno de la sociedad misma donde se construye. Esta nueva visión del territorio proviene no de la economía, a pesar de que en la teoría económica espacial se reconoce los límites e inconvenientes en el uso recurrente del territorio como categoría física, sino de la antropología. Jiménez (1996) lo describe como una modalidad de la apropiación subjetiva del espacio; como una parte inherente e indisoluble de la visión y percepción de los grupos humanos; como una construcción social cuyo instrumento fundamental de mediación es la cultura; como parte medular de la cosmovisión de los individuos. De esta forma, un factor desestructurante del territorio como lo puede ser una congestión vial, un proceso de despoblamiento, la contaminación en la ciudad, la alta migración, el crecimiento inorgánico o la alta informalidad existente, etc., no sólo afecta la economía, o al aparato productivo, o al nivel socioeconómico local, sino también a la convivencia humana y a las vidas de las personas que buscarán adaptarse a las nuevas condiciones bajo una nueva percepción e imagen del territorio que empezará a construirse en condiciones adversas a su modo pacífico de vivir, lo cual es un proceso difícil de lograr y demandará mucho tiempo para que ello ocurra. Desde esta visión del territorio, la planificación territorial deberá prevenir tales situaciones y corregir las existentes, pero desde el seno mismo de la sociedad y no considerando a ésta sólo desde su crecimiento físico y demográfico. Así, tal como lo afirma José Luis Coraggio, la planificación territorial «debe ser vista como parte del complejo proceso de transición desde

el interior de la sociedad que…la propone como alternativa de una racionalidad superior» (1994: 392). De la forma tradicional de entender el territorio se derivan también otras contradicciones que con frecuencia se manifiestan en el ejercicio de la planificación territorial, al considerar las relaciones espaciales como determinantes de la acción social y no como una dimensión más de esta, lo que provoca una gran confusión cuando se comparan ámbitos homogéneos y ámbitos de igual ocurrencia de fenómenos. Lo homogéneo no debe entenderse como igual ocurrencia de los fenómenos; la homogeneidad no quiere decir que las condiciones estructurales, productivas, sociales y políticas sean las mismas en los diferentes ámbitos territoriales. Pueden ocurrir procesos demográficos, económicos, sociales, políticos, etc., que se vinculen con el mismo origen en términos de categorías causales en varios territorios, pero casi nunca con la misma intensidad y magnitud. Lo que sí está predeterminado en los niveles o ámbitos territoriales es la influencia ejercida sobre este nivel territorial por parte de otro territorio de nivel superior que lo contiene, lo cual hace que lo estatal esté cuasi supeditado a lo regional, lo regional a lo nacional y lo nacional a lo global en francos procesos de dependencia más que de interdependencia, a fin de dejar a los territorios de niveles inferiores con muy escasa autonomía de operación y manejo, aunque sea muchas veces difícil de aceptar por las autoridades locales (ver diagrama 2). Diagrama 2: Tendencia de la crítica a la planificación territorial desde las relaciones interterritoriales planificación territorial Relaciones interterritoriales de correspondencia Pleno uso de la autonomía territorial

Relaciones interterritoriales de dependencia

Ruptura casi completa de la autonomía de los territorios

Relaciones globales dominantes

Causa originaria asociada con las relaciones globales dominantes que provoca ruptura de la autonomía de los territorios en francos procesos de dependencia estructural Fuente: elaboración propia

Desde las prácticas del poder político también se aprecia otro conjunto de contradicciones. La voluntad política no siempre está de acuerdo incluso en redistribuir espacialmente recursos. En estos niveles de toma de decisiones se reconoce la distorsionada localización de las actividades económicas y de población que siguió a la industrialización incipiente y que domina en nuestros días, y también se reconoce la necesidad de las medidas orientadas a difundir el crecimiento a través de la desconcentración económica y demográfica y la descentralización administrativa y funcional. Sin embargo, en la región latinoamericana se observa con frecuencia que estas modalidades estuvieron enmarcadas en actitudes de presión política más o menos diferentes en cada contexto y conjunto de países, puesto que para fines de ordenamiento territorial se trataba de invertir el sentido de los flujos de recursos desde las áreas más desarrolladas económicamente y más urbanizadas, hacia las menos desarrolladas. Frente a dicha situación, los planes y programas terminaron por sostener una visión de desconcentración y descentralización a partir de estímulos a la demanda en territorios menos favorecidos por parte de los agentes económicos. Se creaban nuevas condiciones de dinámica local en estos últimos territorios aplicándose programas denominados de 50, 80 o

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100 ciudades, los cuales se implementaban al tratar de dinamizar el interior bajo modelos denominados «polos de desarrollo». La respuesta a dichas medidas la tenemos y vivimos actualmente, cuando se verifica no una difusión espacial del crecimiento sino una reconcentración territorial de las zonas centrales a manera de ciudad-región según Scott (2001) y Boisier (2006), o corona regional según Delgado, Anzaldo y Larralde (1999) que sigue el mismo sentido y dirección que la reproducción del capital y la reconcentración demográfica tradicional. Otro aspecto complementario y relacionado con el tradicional abordaje cuantitativo de la evaluación de las políticas territoriales en América Latina es que se prioriza el impacto de dichas políticas antes que el proceso de evaluación mismo, sin considerar sus diferencias. De acuerdo con Folmer (1986), el análisis de impactos sólo considera los cambios cuantitativos producidos en las variables-objetivo, mientras que la evaluación tiene en cuenta las múltiples y complejas relaciones que existen entre metas, objetivos e instrumentos de la política regional. Tal como lo afirma categóricamente Coronado, el proceso de evaluación se requiere para emplear sus conclusiones «como soporte para plantear futuras estrategias» (1997:4). Otra acción común de las políticas y acciones de los gobiernos que tradicionalmente se han visto en la región latinoamericana en materia de planificación territorial, en el marco del complejo compromiso y responsabilidad que tienen los hacedores y ejecutores de políticas públicas en esta materia, es la consideración de los agentes y actores casi exclusivamente como beneficiarios de la misma. En este enfoque no hay definición de responsabilidades ni designación de las mismas para el cambio; no se consideran capacidades diferenciadas de los agentes o, en todo caso, tales capacidades diferenciadas aparecen como provenientes de ámbitos ideológicamente pre-concebidos y rechazados; no se establecen canales diferenciados de llegada de la política territorial y se concibe el hecho de que por sí sola y de manera espontánea y automática dicha política descenderá hasta las personas modificando favorablemente sus condiciones de vida (Gasca, 2007). Esto último se mantuvo por largo tiempo en varios países y en diferentes periodos en la región, como ocurrió por ejemplo en México en el período 1985-1995: según Carrillo (2002), que estudió la práctica de la planificación regional en este país y en aquél período, el desarrollo regional fue considerado como parte de la política social, y el proceso de planeación se redujo al control de los recursos y actividades dentro de un contexto de estabilización económica, y no como un instrumento de promoción del desarrollo equilibrado. Conclusiones-discusión Es necesario hacer énfasis en los nuevos enfoques del urbanismo y la planificación urbana, tal como ya está ocurriendo en el mundo académico en diversas latitudes. Tales nuevos enfoques atraviesan por reconocer la consideración de nuevos elementos, frente a elementos que consideró tanto el urbanismo tradicional como la planificación urbana tradicional. Muchos de los elementos que consideró tradicionalmente el urbanismo ya han sido presentados en líneas anteriores; pero creo importante hacer énfasis en la necesidad de romper con las formas tradicionales de planificar el territorio que considera a las ciudades como centros territoriales dominantes y hegemónicos. De otro lado cabe preguntarse, entonces, ¿qué papel le corresponde jugar al Planificador consciente de que debe abordar las causas originarias

de los problemas de la planificación territorial, que no son precisamente las que hasta ahora han sido abordadas? Para abordar la respuesta, hace falta profundizar en varios otros elementos complementarios. Sin embargo, en lo que refiere a lo hasta aquí se ha tratado, sí es posible referir que la práctica social y socializada de las medidas de transformación que perseguiría la planificación territorial deberían estar dirigidas por planificadores conscientes de que tal cambio social nacería del seno mismo de la sociedad; es importante no ver a la población como objeto de estudio, sin capacidad de transformación y con frecuencia como beneficiario de tales medidas. Todo ello implica la definición de actores, agentes asociados con las responsabilidades diferenciadas que les corresponden en la reproducción social de las condiciones actuales, y depender del rol y funciones que desempeñen en la estructura social, así como la búsqueda de la viabilidad de emprender acciones que modifiquen tales condiciones actuales. Desde este punto de vista, la fortaleza del planificador radica en emprender esfuerzos para concertar voluntades en un mundo donde priman las contradicciones, lo cual es posible que no sea función directa de la sofisticación de equipos ni de modelos algorítmicos, sino más bien de identidad, voluntad y ética. Reflexiones de las editoras de sección: Cortez nos pone a consideración un punto de vista muy interesante sobre las concentraciones urbanas y su generación de externalidades negativas. Su reflexión pasa desde una mirada tradicional de comprensión de la ciudad como aquella de desarrollo lineal, donde se demanda-consume-contamina, lo que implica la destrucción permanente de recursos sin ninguna consideración a su conservación, renovación, reutilización, conversión, hacia una mirada compleja donde la ciudad es un entramado de las interacciones de una serie de fenómenos urbanísticos e interterritoriales a diferentes escalas, con desarrollo de procesos inter y transculturales, sociales y económicos que dan paso a acuerdos y pactos atravesados por relaciones de poder y estructuras jerárquicas en las que unos son dominantes y otros dominados, y por tanto, excluidos, segregados, marginados. A partir de allí, Cortez propone una ciudad en tránsito en la que se procura la sustentabilidad vía aumento de la eficiencia mediante, quizás, políticas al estilo Lean-Six Sigma, con desperdicio cero, que a la vez permitan disminuir la alta dependencia del medio rural en términos ambientales, energéticos y alimentarios y construir su autonomía con proyectos de uso de las áreas verdes, a las que se podría añadir la generación de otras por medio de agricultura urbana, techos y muros verdes, etc. Efectivamente, como anota el autor, la ciudad latinoamericana y el sistema urbano en Latinoamérica en general se caracterizan por mantener muchas y variadas expresiones contrarias al proceso sustentable, por la forma en que se explotan los recursos, por la concentración excesiva de personas y por varios factores antes anotados. Bien es sabido que cuando se habla de sustentabilidad, se habla de sus tres formas, la económica, la ecológica y la social. Sin embargo, se abren varias inquietudes, de las que se expondrán sólo dos: (1), realmente la nueva geografía económica y sobre todo, la nueva arquitectura y el nuevo urbanismo tendrán la capacidad de garantizar óptimos niveles de bienestar y calidad de vida para «todos», o al menos, para una gran mayoría de personas en las ciudades latinoamericanas? Esto suponiendo que lo lograron en las del llamado primer mundo, cosa que la actual crisis en Europa y Estados Unidos parece empeñada en contradecir; (2) otra reflexión surge sobre la viabilidad de una sustentabilidad económica y, a la vez, social que parecieran ser opuestas en nuestro sistema de producción, de distribución y de

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consumo, sobre todo en Latinoamérica, tan amarrada a colonialismos de diferente tipo. Es necesario redefinir la forma de producción de nuestras sociedades, es necesario redefinir nuestra forma de consumo, y acabar con el consumismo que nos amarra a un ciclo perverso de pobreza y generación de contaminación y es necesario redefinir nuestro sistema de distribución concentrador de riquezas en unos pocos. Un paso en ese sentido puede ser el de seguir pensando en propuestas como la de Cortez, pero enmarcadas en un modo de hacer propio, nuestro, latinoamericano, despojado de colonialismos intelectuales. Un modo de hacer que se construye sobre cada realidad, con quienes están inmersos en allí, socialmente para cada espacio-tiempo definido, lejos de consumismos, mercantilismos, integrador, incluyente, humano, equitativo, solidario y en beneficio real de quienes más lo necesitan.

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Urbis: Implicaciones de las propuestas de Rancière y Arendt para leer las contraculturas Implications of the proposed the Rancière and Arendt for read the countercultures -

Resumen La contracultura es un concepto acuñado por Roszak en 1968, que hace referencia al conjunto de aquellas expresiones culturales que difieren de lo que está establecido como «cultura oficial», y constituye el único medio para que un grupo de personas que viven bajo el paradigma de esa cultura oficial y que no se identifican con esta, le den un sentido al mundo en el que viven. De estas contraculturas se afirma que son el motor de los cambios culturales al ser resistencia frente a los paradigmas hegemónicos culturales y cuyo éxito radica en la reconfiguración de dichos paradigmas. Sin embargo, hablar de cultura dominante y de ciertas contraculturas que se le oponen, implica no solamente identificar y asignarle un lugar en la sociedad a la cultura hegemónica sino también a esas contraculturas al borrar su carácter de contra. Para poder pensar las contraculturas se podría extender al terreno de la culturalidad la invitación que nos hacen Arendt y Rancière respecto de la política. Esto nos llevaría a concebir la contracultura por fuera de las categorías y de las funciones que le han sido asignadas y nos permitiría hablar no de contraculturas sino de gestos contraculturales, los que se comprenderán no como expresiones que se inscriben dentro de un grupo en el que rigen unas ciertas normas (implícitas o explícitas) respecto de comportamientos, modos de ser o modos de existir en comunidad, sino como apariciones inesperadas, incluso efímeras que, en términos rancierianos (cuando se refiere a la política), irrumpen en un cierto trazado o reparto de lo sensible, pero entendiendo por esto una forma de contar que distribuye acciones y asigna jerárquicamente lugares y funciones, modos de ser, modos de hacer y de decir, modos de verse y modos de aparecer, correspondientes a cada lugar asignado. Palabras clave: contracultura, confrontación, efimeridad, gesto contracultural. Recibido: 27-11-2012 → Aceptado: 30-12-2012

Cítese así: Patiño-Niño, D. M. (2013). Implicaciones de las propuestas de rancière y arendt para leer las contraculturas. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 44-48. Abstract Counterculture is a term introduced by Roszak in 1968 that is referred to all those cultural expressions that differ from what is established as “official culture" and is the only means for a group of people living under the paradigm of the official culture and who do not identify with it, to gives meaning to the world in which they live. About these countercultures it has been claimed that are the motor of cultural change, as resistance against hegemonic cultural paradigms and whose success lies in the reconfiguration of these paradigms. However, speaking of a dominant culture and certain counterculture that is opposes to the first leads not only the identification and allocation in the society to the dominant culture, but also to those countercultures, erasing his character of

“against”. To think countercultures in as such, could be extended to the field of culture Arendt and Rancière invitation about politics. This would lead us to conceive the countercultures outside the categories and functions that have been assigned and allow us to speak about countercultural gestures, which include expressions as unexpected appearances, even ephemeral, that in terms of Rancière (when referring to politics), that burst a certain path or distribution of the sensible, meant as a way to tell which actions and assigns hierarchically distributed locations and functions, ways of being, ways of doing and saying, ways of being and ways of appearing, for each assigned location. Key words: confrontation, counterculture, countercultural gesture, ephemerality.

Introducción Aquello que se considerará como la cultura hegemónica es, al utilizar terminología rancieriana respecto de la policía (1996), un cierto reparto de lo sensible, una forma de contar que distribuye acciones y asigna jerárquicamente lugares y funciones, modos de ser, modos de existir, modos de hacer y de decir, correspondientes a cada lugar asignado. Al nombrar, caracterizar y definir ciertas expresiones contrarias a la cultura sólo en tanto opuestas a esas formas de ser y de existir de la cultura hegemónica, se las identifica y se las ubica en relación con ese trazado cultural dominante, y con esto ciertamente se las subsume bajo los términos y comprensión de la mencionada cultura hegemónica. La invitación que nos hacen Arendt y Rancière con sus prolijas obras que tienen por objetivo pensar la política por fuera de las categorías tradicionales que la encierran en un dominio de tecnocracia y la aleja de los sujetos se puede extender para pensar la contracultura. A fin de explicitar cómo se ha de aceptar la mencionada invitación, en lo que sigue, primero se hará una reseña muy general de las propuestas de los mencionados 1 autores respecto de la política y la acción política y, en una segunda parte, se pensará en los gestos contraculturales, a fin de seguir los planteamientos que tanto Rancière como Arendt hacen respecto de la política. Para esta segunda parte, en primera instancia, se hablará del carácter eminentemente confrontacional del gesto, para luego ver su dimensión de luminosidad. 1. Rancière y Arendt, dos conceptos de política sin renuncia a la confrontación Para Rancière existe una diferencia fundamental entre policía y política. La policía para él es un cierto reparto de lo sensible; es una forma de contar que distribuye acciones y asigna jerárquicamente lugares y funciones, 1

Es importante aclarar que, si bien Rancière y Arendt tienen diferencias teóricas, para el objetivo del presente escrito se enfatizará en sus similitudes, a fin de construir una relectura de la contracultura.

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modos de ser, modos de hacer y de decir, modos de existir, correspondientes a cada lugar asignado (Rancière, 1996: 43). Al hacer ese reparto, la policía no sólo asigna identidades sino que, al mismo tiempo, establece ese tener parte y, con esto, el no tener parte (2006: 70). En efecto, «la distribución simbólica de los cuerpos […] los divide en dos categorías: aquellos a quienes se ve y aquellos a quienes no se ve, aquellos de quienes hay un logos […] y aquellos de quienes no hay un logos» (1996: 37). De esta forma, la policía establece unas fronteras respecto de qué es la comunidad, qué es digno de aparecer y qué no, qué es inteligible y qué no, quiénes son iguales y quiénes no y así; esta lógica expulsa o excluye a seres parlantes «a la noche del silencio o el ruido animal de las voces que expresan agrado o sufrimiento» (36). En pocas palabras, es un trazado que establece unas fronteras para delimitar lo común y, de esta forma, instaurar relaciones de igualdad y desigualdad. Ahora bien, ese reparto de lo sensible está regido bajo el principio de «la ausencia de vacío y de suplemento» (2006: 70); es decir, la policía, al hacer ese reparto de lo sensible [que implica también una organización de 2 los poderes, de los lugares y las funciones y los sistemas de legitimación (43)], funciona bajo el principio de que esa cuenta es total y no contingente y, por lo tanto, que no hay un elemento no contado. Esto implica la inadmisibilidad de pensar que hay una cuenta diferente y fuera de esta. Por su parte, la política, contraria a la policía, reconoce la contingencia del trazado policial, reconoce que esa configuración de sentido, de identidades y de formas de ser, etc., dada por la policía, no es definitiva, no es natural y daña la igualdad porque trae consigo relaciones de desigualdad. Sin embargo, la política no consiste solamente en reconocer esa contingencia del trazado y de las fronteras sino que tiene un carácter eminentemente confrontador; es decir, un carácter antagónico con respecto a la policía: «La política se opone específicamente a la policía» (70). Es justamente en ese movimiento de confrontación en el cual se «rompe la configuración sensible donde se definen las partes y sus partes o su ausencia por un supuesto que por definición no tiene lugar en ella: la de una parte de los que no tienen parte. Esta ruptura se manifiesta por una serie de actos que vuelven a representar el espacio donde se definían las partes, sus partes y las ausencias de partes» (1996: 45). Así, al romper esa configuración, desplaza los cuerpos del lugar que les había sido asignado al hacer visible lo que no había sido visto; «hace escuchar como discurso lo que no era escuchado más que como ruido» (Ibíd.). Ese carácter conflictivo de la política no hace referencia a «la confrontación de intereses y opiniones» (Rancière, 2006: 73); es decir, el conflicto no se refiere a una disputa entre unos intereses defendidos desde el tra3 zado policial y otros que no están siendo tenidos en cuenta . Como señala Rancière, el conflicto no es entre el que dice blanco y el que dice negro

sino que versa sobre el que dice blanco y el que dice blanco «pero no entiende lo mismo o no entiende que el otro dice lo mismo con el nombre de la blancura» (1996: 8). En ese sentido, el conflicto no remite a un desconocimiento o la ignorancia de los interlocutores respecto de lo que dice el otro ni tampoco es un malentendido, sino que hace referencia a la situación misma de aquellos que hablan (9-10). En efecto, «la política es en primer lugar el conflicto acerca de la existencia de un escenario común, la existencia y la calidad de quienes están presentes en él» (41). Por eso, un 4 sujeto político no puede ser aquel que confronta porque defiende determinados intereses; el sujeto político «no es un grupo que toma conciencia de sí mismo, se da una voz, impone su peso en la sociedad. Es un operador que une y desune las regiones, las identidades, las funciones, las capacidades existentes en la configuración de la experiencia dada» (58). Por tanto, un sujeto político no es aquel ligado a una identidad social (pues esta es dada por un orden policial); no es aquel que con su confrontación tiene como objetivo inscribirse dentro de un determinado orden policial o hacerse contar dentro de la cuenta dada. Es un sujeto que con su confrontación se hace visible, pone de manifiesto un daño y desordena dicha cuenta. Para Arendt, la política no es una cuestión instrumental que tiene que ver con instituciones estatales fijas, ni con el gobierno (entendido como un tipo de actividad de unos pocos, los gobernantes, que recae sobre otros, los gobernados) sino que tiene que ver con una revelación que se da en el hacer en concierto que surge de forma inesperada e imprevisible y, en ese sentido, la acción política se convierte en el centro de la política. Dicha acción política se caracteriza principalmente por ser eminentemente alteradora, pues produce una destitución del orden de donde «surge». Sin embargo, ese carácter destituyente de la acción no se queda en lo destructivo, pues va acompañado de una institución, de una producción específica de la acción que no es otra cosa que la creación de una trama de relaciones. En efecto, los hombres se mueven en un mundo compartido, un mundo común (objetos, instituciones, etc.) creado por la fabricación de los hombres. A partir de esa mundanidad, que es un en medio de que une y separa a los hombres, crece otro en medio de que es absolutamente distinto, formado por hechos y palabras y cuyo origen lo debe de manera exclusiva a que los hombres actúan, hablan unos para con otros. Este segundo subjetivo en medio de no es tangible *…+ *pero] a pesar de su intangibilidad, este en medio de no es menos real que el mundo de cosas que visiblemente tenemos en común. A esta realidad la llamamos la «trama» de las relaciones humanas (Arendt, 2003: 207). Así, la acción política tiene un carácter creador porque crea la trama de relaciones que es un nuevo y diferente en medio de. Ahora, ese en medio de que es el espacio que cobra existencia cuando los hombres se agrupan por el discurso y la acción (222); no es otra cosa que el espacio de apari5 ción que se entiende como un espacio público de libertad. Así pues, «se

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Debe advertirse que la policía no debe confundirse con el estado como institución sino que puede entenderse como una ley generalmente implícita que configura la parte o la ausencia de parte de las partes (Rancière, 1996: 44). 3 Con esta afirmación no se está suponiendo que haya ciertos intereses que no puedan ser políticos. Hacer esto llevaría a afirmar que la política tiene ciertos elementos que le son propios y, en cierta forma, se estaría cayendo en lo que Rancière critica como «una pureza de la política». Para Rancière, «una misma cosa (una elección, una huelga, una manifestación) puede dar lugar a la política o no darle ningún lugar. Una huelga no es política cuando exige reformas más que mejoras o la emprende contra las relaciones de autoridad antes que contra la insuficiencia de los salarios. Lo es cuando vuelve a representar las relaciones que determinan el lugar del trabajo en su relación con la comunidad» (48).

4 Cabe anotar que al hacer referencia a este “sujeto político” no se está sugiriendo la preexistencia de un sujeto como anterior a la manifestación política pues para Rancière “*l+as partes no preexisten al conflicto que nombran y en el cual se hacen contar como partes. La “discusión” sobre la distorsión no es un intercambio –ni siquiera violento- entre interlocutores constituidos” (Rancière, 1996: 41) 5 Para Arendt, el término “público” significa el propio mundo, en cuanto es común a todos nosotros y diferenciado de nuestro lugar poseído privadamente en él. Este mundo sin embargo, no es idéntico a la Tierra o a la naturaleza, como el limitado espacio de los hombres o la condición de la vida orgánica. Más bien está relaciona-

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trata del espacio de aparición en el más amplio sentido de la palabra, es decir, donde yo aparezco ante otros como otros aparecen ante mí, donde los hombres no existen meramente como otras cosas vivas o inanimadas, sino que hacen su aparición de manera explícita» (221). La peculiaridad de este espacio público consiste en que no sobrevive a la acción que le dio la existencia sino que «surge entre los hombres cuando actúan juntos y desaparece en el momento en que se dispersan» (123). La acción política para Arendt, además de crear una trama de relaciones, crea la igualdad. La libertad es una forma de relacionarse y de moverse que «en su aspecto positivo es sólo posible entre iguales» (2004: 381), por lo cual ese nuevo tejido humano creado por la acción se caracteriza por ser un tejido entre iguales. Por eso, cuando se afirma que la acción está en el centro de la política, se está situando en el corazón de la política un espacio de libertad entre iguales al otorgarles así a las personas la capacidad de ocuparse de las cosas que son de su inter-est (2003: 206) que no corresponde a la esfera privada sino que se construye en la esfera pública. En otras palabras, al poner la acción en el centro de la política se reivindica el papel de las personas en los asuntos públicos, que no son puestos desde fuera sino que surgen de ese estar entre otros, de ese estar en ese espacio de aparición público. Por esto, para Arendt, a la idea de política le es ajena la idea de gobierno tradicional pues, al comprender que la política es un espacio de libertad que se da entre iguales sin la necesidad de habilidades o conocimientos que posibiliten el movimiento en ese espacio, no puede concebirse la política como un gobierno de unos pocos sobre otros. Pensar que la política se trata de los que gobiernan y los que obedecen, equivale a pensar 6 que hay algunos que saben y otros que no , lo cual equivale a pensar que las personas no se puedan ocupar de las cosas que les conciernen, por lo cual se hace necesaria una jerarquización. De esta forma, Arendt no sólo reivindica la esfera de lo público sino que reivindica el papel que interpretan las personas en los asuntos públicos, en la esfera pública-política. 2. Pensando la contracultura en su carácter de “contra” El gesto es confrontacional El gesto contracultural, al seguir a Rancière respecto de la política, será considerado como aquel que, con su confrontación, se hace visible y desordena aquello que es tenido como una configuración de lo sensible; es decir, desordena aquello que cuenta como cultura hegemónica. Por tanto, ese gesto no podrá comprenderse como aquel que tiene por objetivo inscribirse dentro de un determinado orden o hacerse contar dentro de lo que cuenta como cultura. Con el fin de comprender mejor estos dos planteamientos, se explicarán de forma separada a continuación: (a) la visibilidad en confrontación y (b) la efimeridad del gesto.

do con los objetos fabricados por las manos del hombre, así como con los asuntos de quienes habitan juntos en el mundo hecho por el hombre” (Arendt, 2003: 62). 6 División propuesta por Platón entre acción y pensamiento, entre el que sabe y el que no sabe, el que manda y el que obedece; “de ahí que quien sabe no tiene que hacer y quien hace no necesita pensamiento ni conocimiento” (Arendt, 2003: 243). Esta división se da a partir de una ampliación del tipo de vida familiar al tipo de vida política, separando a los gobernantes –los que saben- de los gobernados –los que no saben- toda vez que en la familia “nada podía hacerse si el dueño no sabía qué hacer y no daba órdenes a los esclavos, órdenes que estos ejecutaban sin saber” (Ibídem).

a. La visibilidad en confrontación Aquello que se considerará como la cultura hegemónica (valores, tendencias, percepciones, creencias, etc.), al seguir a Rancière respecto de lo que es la policía (1996, 2006), es un cierto reparto de lo sensible que no sólo asigna identidades sino que, al mismo tiempo, establece ese tener parte y, con esto, el no tener parte de la cultura. De esta forma se establecen unas fronteras respecto de qué cuenta como cultura, qué cuenta como digno de aparecer y qué no. En ese sentido, el gesto contracultural será aquel que, al igual que la acción política en Rancière, reconoce que esa configuración dada por la cultura respecto de visibilidades, lugares, espacios, etc., no es definitiva. Sin embargo, este gesto no sólo se queda en el reconocimiento de la contingencia del trazado cultural sino que tiene un carácter eminentemente confrontacional; es decir, un carácter antagónico con respecto de ese reparto, respecto de lo que ha de considerarse como cultura. A fin de comprender mejor este aspecto del gesto, se analizará a la luz de un gesto que es considerado como contracultural, a saber, los diferentes flashmob del colectivo sevillano FLO6X8 en el 2010 en España. En estos flashmob los integrantes del mencionado colectivo aparecían repentinamente en diferentes sucursales bancarias y tomaban por sorpresa tanto a empleados como a clientes con sus taconeos y bailes flamencos; con este tipo de acciones buscaban protestar contra el papel de los bancos y el capitalismo. Como se señala en el mismo video en donde se relata esta noticia, este gesto no es nada violento. De tal forma, la mencionada confrontación no ha de considerarse necesariamente como una de tipo violento: el baileprotesta desplazó fronteras y confrontó ese reparto de lo sensible en el que se asignaba un sitio definido o bien para los bailes o bien para las protestas. Ejerció un papel antagónico respecto de aquello que ha de considerarse como los lugares, los roles, las funciones, los escenarios, los espectadores, los sonidos, las actuaciones, etc., de aquello que ha de ser considerado o como un espectáculo flamenco o como una protesta y los unió en uno solo. Ese gesto irrumpió con la configuración de la cultura hegemónica, pues hizo aparecer una nueva forma de ser, de existir, la forma de protesta-flamenca, que irrumpió y desplazó identidades en diversos sentidos. b. La efimeridad del gesto Es importante señalar que el carácter conflictivo y de ruptura del gesto no trae en sí la necesidad de generar una nueva tendencia que se repita y que marque un nuevo estilo de vida, de actuar, de aparecer, de ser. No tiene como intención ser una nueva moda. Por esto, los protagonistas de los gestos no podrán ser aquellos que confronten porque quieran modificar el trazado cultural y cambiarlo por uno nuevo. En otras palabras, los protagonistas no serán aquellos que con su confrontación tienen como objetivo inscribir su gesto dentro de un determinado trazado y generar repeticiones de este; son «un sujeto» que, con su confrontación, se hace visible y desordena la cuenta dada. Si este gesto hace una reconfiguración, es algo que está por fuera del gesto mismo. En ese sentido, se puede comprender que el flashmob de protesta-flamenco no tiene como objetivo crear una nueva identidad o un nuevo escenario para el baile del flamenco o una nueva moda o tendencia para las protestas. Si este gesto hace una reconfiguración en el

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registro policial (en términos rancierianos), es algo que está por fuera del gesto mismo.

frente a bailaores o cantaores no como esos roles sino como una suerte de audiencia, como una suerte de público.

Efectivamente, como se dijo, los gestos contraculturales traen una desidentificación del sujeto cultural. Al hacer esto, crean un nuevo escenario, un nuevo «lugar» de aparición que no implica una nueva identificación y que no se inscribe dentro de la esfera de aparición de la cultura hegemónica. El gesto contracultural ha de ser, entonces, uno que pueda producir ciertos escenarios nuevos, un nuevo espacio de aparición y, en ese sentido, abre una nueva «fenomenalidad»; es decir, un espacio fenoménico diferente al instaurado por la cultura dominante.

Por esto, se habrá de concebir esa nueva trama de relaciones, ese en medio de como el espacio que introduce nuevas formas de relacionarse en unos espacios antes inexistentes, creados en ese mismo momento de la presentación-protesta. Es en ese momento en donde nacen nuevas forma de actuar, de relacionarse a través de movimientos, palabras inesperadas pronunciadas por personas inesperadas, en lugares inesperados nacen nuevas formas de relacionarse porque dichas tramas de relaciones no existían antes; es decir, esa nueva relación entre, por un lado el bailaor-cantaor que protesta (que ya no es el bailador, no es el cantaor, no es el que protesta), por otro, el espectador (que ya no es el empleado, no es el cliente), y sólo puede nacer en ese momento del gesto por ese tiempo y espacio que antes no existían. Es por esto, por su peculiaridad de existir, que esta trama de relaciones no sobrevive al gesto que le dio la existencia.

Este momento «fenoménico» no debe confundirse como la institución de un nuevo trazado. Es decir, al hablar de espacio fenoménico, se quiere hacer uso de este tipo de categoría para comprender que es un nuevo mundo de aparición, diferente al que se obtiene a partir del trazado de la cultura hegemónica: un mundo que surge en un intervalo y, en ese sentido, no entra en las cuentas de aquello que es la cultura. De tal forma, ese nuevo espacio de aparición por fuera de lo que cuenta como una presentación de flamenco o como una protesta, no implica la instauración o institución de nuevos espacios para este tipo de actos. Este gesto del baile, de la sorpresa, del banco, de los trajes cotidianos, del no espacio entre público y los bailaores, de la protesta, etc., crea una nueva forma de aparición que no pretende establecer un nuevo orden, una nueva forma de existencia de aquello que se considera como protesta-baile flamenco. Con todo, este tipo de gestos sí pueden reconfigurar el trazado pero, como se ha enfatizado, esta no es su finalidad y es justamente en este momento de reconfiguración de lo sensible en donde se puede ver una cierta efimeridad de la manifestación contracultural, pues al querer introducir dicha manifestación en un orden institucional, pierde su carácter confrontacional y se convierte en cultura hegemónica que, si se sigue a Rancière, genera un nuevo partage y, con esto, nuevamente genera visibilidades e invisibilidades e identidades, etc. Efectivamente, sí que pretende introducir el flashmob protesta-flamenca como una nueva forma de protestar y hacerlo de forma reiterada, el gesto pierde su carácter eminentemente confrontacional al subsumirse en un registro cultural y al verse así avocado inexorablemente a una neutralización. 3. Pequeñas luminosidades Como ya se anotó, a pesar de ese carácter destituyente o irruptivo del gesto contracultural, éste crea un nuevo espacio de aparición. Dicho espacio no es lo único que el gesto puede crear, ya que también crea una trama de relaciones, al seguir a Arendt. En efecto, en nuestro gesto analizado, ese mundo compartido es el banco, son las filas, son los roles, los uniformes que identifican, los cargos, los lugares, los espacios, los cubículos, etc. Dentro de este mundo compartido, el flashmob hace surgir un espacio de aparición en «donde los hombres no existen meramente como otras cosas vivas o inanimadas, sino que hacen su aparición de manera explícita» (Arendt, 2003: 221). Por esto, el flashmob hace que aquellos que comparten los espacios en el banco dejen de «ser» ese rol específico de empleado y cliente y se conviertan en un otro difícilmente identificable en una categoría específica. Los bailaores o cantaores aparecen ante los otros no como bailaores o cantaores sin más, tampoco como protestantes sin más; al mismo tiempo, los empleados y otros clientes aparecen

En ese sentido, y al seguir a Arendt respecto de su propuesta de pensar la acción política, el gesto, al poner en marcha un nuevo espacio, un nuevo escenario, etc., otorga la posibilidad de comenzar algo absolutamente nuevo y, con esto, la posibilidad de salir del ciclo, del ser víctimas de una necesidad que traen las leyes, de la fatal predestinación (2003: 265). Al respecto, dice Arendt: «El milagro que salva al mundo, a la esfera de los asuntos humanos, de su ruina normal y natural es en último término el hecho de la natalidad, en el que se enraíza ontológicamente la facultad de acción» (266). Los gestos contraculturales se pueden leer, entonces, como pequeñas luminosidades que van modificando la esfera de los asuntos humanos, de los asuntos culturales, de los valores, de las identidades; son milagros que evitan caer en el ciclo de la necesidad y que otorgan movimiento a la vida humana. Conclusiones-discusión A partir de las reflexiones anteriores, se puede decir que, al poner los gestos contraculturales como aquellos que están a la mano de cualquiera, que pueden ser ejecutados, inventados creados por cualquiera, se está situando en el corazón del «movimiento contracultural» (por llamarlo de cierta forma) a las personas del común. En otras palabras, al proponer los gestos contraculturales como originados por cualquiera y dados en cualquier sitio, incluso que puedan pasar inadvertidos, se reivindica el papel del grueso de la población, quienes son los encargados de transformar la cultura, aún sin que haya un interés consciente para que esto suceda. Las contraculturas serán múltiples y ubicuas. No serán consideradas como movimientos, grupos, tendencias identificables, sino más bien como acciones inesperadas, efímeras y muchas veces inadvertidas para aquellos que se encargan de teorizar al respecto. Pensar que la contracultura es aquel movimiento que espera ser identificado por su antítesis, la cultura, equivale a pensar que hay algunos que saben y otros que no saben, lo cual equivale a pensar que se necesitan versados e intelectuales que piensen en esos momentos contraculturales para darles dicho estatus. La contracultura no será aquella que espera ser identificada y enmarcada en categorías sino que estará en todas partes. Entendida de esta forma y siguiendo a Arendt respecto de aquello que se comprende por política (2003), la contracultura no consistirá en un tipo de actividad de unos pocos en términos estrictamente instrumentales (con miras a un determinado fin), sino en una actividad que se da en el

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hacer en concierto, que surge de forma inesperada e imprevisible. Desde esta perspectiva se asume a las personas como capaces de actuar, de crear junto con otros iguales un espacio de libertad en el cual poder moverse. Este tipo de conclusiones permite plantear preguntas respecto de lo que ha de ser concebido por conceptos tales como subcultura que, tal y como lo señala Hedgbige y Bennett (citados por Arce: 2008), se comprende como un estilo (vestimenta, gestos, lenguaje) que desafía y rechaza la hegemonía y se convierte en la manera de identificación y de individualización de aquellos sujetos que lo usan y que encuentran su anclaje en los intereses personales de aquellos que tienen ese estilo de vida. Si se piensa en términos rancierianos o arendtianos, ¿seguirá existiendo este concepto?, ¿seguirá siendo una categoría válida para leer el mundo? Quedan abiertas las preguntas.

Referencias bibliográficas Arendt, H. (2003). La condición humana. (Trad. Ramón Gil Novales). Buenos Aires: Paidós. _______. (2004). Sobre la Revolución. (Trad. Pedro Bravo). Madrid: Alianza Editorial. Arce, T. (2008). Subcultura, contracultura, tribus urbanas y culturas juveniles: ¿homogenización o diferenciación? Revista Argentina de Sociología, 6(11), juliodiciembre. Herrera, L. (2009). Filosofía y contracultura. Quaderns de filosofia i ciencia, 39, 7382. Extraído en 2012 desde: http://www.uv.es/sfpv/quadern_textos/v39p7382.pdf Rancière, J. ( 2006). Política, policía, democracia. Santiago de Chile: LOM Ediciones. ________. (1996). El desacuerdo: filosofía y política. Buenos Aires: Nueva Visión. Roszak, T. (1968). El nacimiento de una contracultura. Barcelona: Editorial Kairós.

Reflexiones de las editoras de sección: La autora responde a nuestra invitación del número anterior a través de Hannah Arendt y Jacques Rancière, representantes de las más importantes teorías filosóficas contemporáneas sobre la política, a las que sólo faltaría añadir, quizás, a 7 Laclau (Fair, 2009:109) . ¿Cuál es la distancia entre policía y política, y desde ahí cómo se puede entender no una contracultura sino, simplemente, un gesto confrontacional? No es necesario ir demasiado lejos para hacer un gesto confrontacional. Basta un acto individual o un flashmob, ¿pero cualquier flashmob es un acto confrontacional o es transgresor? Supuestamente, es una manifestación artística y social realizada en sitios públicos concurridos de manera muy rápida y sorpresiva que surge como respuesta a problemáticas sociales y políticas. En Bogotá hay flashmobs para todo: para promocionar un bar o un almacén, para apoyar un programa de televisión norteamericano que, obviamente, no necesita apoyo o para lanzar barcos de papel a una fuente. ¿Se puede entender como un gesto contracultural un flashmob convocado en un parque localizado en un sector de altos ingresos en Bogotá para hacer una guerra de almohadas, en un país donde más del diez por ciento de su población ha sido desplazada por la violencia, el índice de concentración de la propiedad de la tierra estaba en 2009 en 0,863 (mientras más cercano esté a 1, más concentrada está la propiedad), uno de cada mil habitantes de Bogotá duerme en las calles y el índice de desnutrición infantil supera el 14%; es decir, en Colombia cada año mueren por desnutrición 3.000 niños menores de cinco años? ¿Tendrá algo que ver ese gesto con el hacer en concierto que propone Arendt? La función de un flashmob debería ser modificar, aunque sea levemente, el estado de cosas, si no, al menos retar los convencionalismos culturales como una forma de generar conciencia, de oponerse a la uniformidad y despolitización promovida por el orden social dominante; todo lo contrario a movilizar a un grupo de personas que ni siquiera se reúnen de manera espontánea, para seguir impulsando el consumismo en un espacio cada vez más lleno de autistas. También hay quien podría decir que estamos desinformados, que el objetivo de un flashmob es pasarla bien, que el que en realidad tiene una intencionalidad política es el smartmob. En ese caso, tendremos que añadir que sociedades con problemáticas sociales y económicas tan complejas necesitan menos flashmobers y más smartmobers.

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FAIR, Hernán (2009). Arendt, Laclau, Rancière: tres teorías filosóficas de la política para pensar, comprender y modificar el mundo actual. Revista Internacional de Filosofía. Murcia: Universidad de Murcia.

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Urbis: Artista ego-centro y arte transgresor Artist ego-center and transgressive art

Resumen El grafiti, aquel que nace como manifestación libre y provocadora, comparte con el arte su capacidad transgresora. En la medida en la que el arte se autocuestiona, rebasa las barreras que lo limitan y encuentra siempre un espacio para la libre expresión. Aun así, también ha creado una serie de mecanismos que protegen al autor de la obra al construir, de paso, obstáculos que no le permiten a la obra relacionarse con otras manifestaciones. Sin desacreditar el papel del autor, ni tampoco las instituciones que trabajan de su mano, se propone que se abran las consideraciones de lo que puede ser tratado como artístico, a fin de buscar, más allá del autor, aquello que lo relaciona con lo cotidiano, con lo popular y con la vida misma. Desde esta perspectiva se verá que algunas acciones contraculturales, como el caso del grafiti, comparten espacios con las acciones meramente culturales, como son las artísticas. Palabras clave: artista ego-centro, la muerte del autor, manifestaciones del anonimato, retícula, transgresión. Recibido: 04-12-2012 → Aceptado: 28-12-2012

Cítese así: Herrera, E. (2013). Artista ego-centro y arte transgresor. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 49-53. Abstract Graffiti, who is born as a freely and provocative demonstration, shares with Arts his transgressor ability. To the extent that art is selfquestioning, beyond the barriers that limits it, always finding a space for free expression. Still, it has also created a series of mechanisms that protect the author of the work, by the way, obstacles that do not allow the work relate to other demonstrations. Without wanting to discredit the role of the author, nor the institutions working in his hand, I propose that we open the considerations of what can be considered artistic looking beyond the author, that which relates to the everyday, so popular and life itself. From this perspective we see that some counter-actions, as in the case of graffiti, share space with merely cultural activities, such as art. Key words: artist ego-center, grid, manifestations of anonymity, the death of the author, transgression.

I Un recorrido. La ciudad, bitácora cuyas paredes dibujadas por anónimos nos reflejan la realidad de una Bogotá reprimida. Carteles, propagandas, anuncios, se mezclan con denuncias claras, con propuestas de trabajo, con declaraciones amorosas. Grafitis, signos o vestigios de un alguien que quiso expresarse, algunos llevan firmas, otros son mensajes de pandillas. ¿Son estas manifestaciones que podrían considerarse artísticas? ¿Se necesita realmente de un espacio específico y de unas condiciones ideales para enfrentar una experiencia artística? ¿Se necesita de un autor para que haya arte? ¿Tendrán alguna validez esas otras expresiones para la

historia del arte colombiano, o son simplemente imágenes, unas de las tantas que conforman la ciudad? Leo en las calles frases cargadas de una fuerza expresiva tal que podrían llegar a sacudir a quienes las lean, de la misma manera que el Guernica sacudió a quienes recordaron en las pinceladas de Picasso la magnitud de una guerra irracional. Me confundo en el mercado extenso de lo ilegal, de lo prohibido, del rebusque, entre imágenes del Cristo de Durero, reproducciones distintas de santos pintadas por artistas del renacimiento, afiches de la Monroe de Warhol y de la Última Cena de Da Vinci, versión kitsch. Si la cotidianidad en la que se enmarcan esas imágenes, esas que ahora pertenecen a lo popular, ha permitido reducir los límites que las diferencian de las obras de arte; si el arte mismo, podría decirse que desde Duchamp, ha roto las barreras entre lo que es un objeto artístico y un objeto real; si todo opera de tal forma que lo sagrado de la obra artística no parece vivir más bajo el manto de la santidad, ¿por qué la necesidad de seguir pensando en un autor como validador de la obra? ¿Acaso porque, de alguna manera, el arte se acerca tanto a lo cotidiano que resulta imperioso encontrar aquello que lo separe de la misma cotidianidad , que lo siga mostrando como único en su especie, como distinto y de ahí que se proteja tanto al autor? No obstante, la propia necesidad que hizo al arte erigirse como tal, no es muy distinta de la que hace que expresiones de lo cotidiano aparezcan justamente para cambiar la forma de ver esa misma cotidianidad. ¿Por qué aparecen las contraculturas y qué es lo que hace que operen con tanta fuerza? Quizás, la necesidad transgresora de combatir todo aquello que se impone como única y absoluta verdad. Así surgen muchos grafitis, como expresiones de una ciudad inconforme, así mismo aparecen las formas que revolucionan el arte. Todas estas manifestaciones, que bien pueden considerarse distintas, se vuelven hermanas en la medida en que operan en la vía de la transgresión. No tengo la pretensión de exponer en breves palabras las conexiones que me permitirían mostrar al grafiti como nueva forma de arte. Sería una tarea exhaustiva y podría decirse, incluso, cegadora y arrogante, el querer reducir la amplitud de la expresión artística a un manual de formas, para que podamos entender de lo que se trata el arte, o para que intentemos establecer lo que puede considerarse artístico o no; pero sí considero que el grafiti (el que surge como expresión de inconformidad, como rebasamiento o denuncia) logra criticar las columnas firmes de un arte que sigue insistiendo en mantenerse separado de lo real; ese mismo arte que protege lo sagrado de la actitud ego-centro del autor. Siguiendo la línea de transformación que empezó con Duchamp y los ready mades, hasta los trabajos de 1970 y la necesidad de la pérdida de un único autor como creador y protagonista de la obra, podría decirse que el grafiti rompe las barreras del arte, no solo porque la idea misma de

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un autor como requisito para la consideración de algo como arte se pierde, al ponerse él mismo en el campo de lo que puede ser considerado como artístico, sino también porque su capacidad crítica y de cambio no dista en nada de la actitud artística. Su necesidad, la necesidad del grafiti y la del arte, es la misma que la de toda actividad que surge como contra cultura, la transgresora. II Cómo protagonista y creador, al autor mismo se le ha puesto en tela de juicio en varias de las obras que transformaron las artes del siglo XX. Roland Barthes y Rosalind Krauss, cada uno desde sus temas de estudio, recogieron en dos obras memorables: El susurro del lenguaje y La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos discursos en los cuales se explica el porqué de la pérdida del autor. Curiosamente, ambos lo sitúan como bandera modernista; Barthes habla específicamente del autor como personaje moderno y Krauss, más bien, hace referencia a otro tipo de personaje. A mi juicio, ambas posturas comparten similitudes al enfocarse en la actitud egocéntrica del autor. Desde esta perspectiva, recurro a las palabras de Barthes y de Krauss en pos de explicar mi consideración sobre el autor «ego–centro» como actitud decadente: «El autor es un personaje moderno producido indudablemente por nuestra sociedad, en la medida en que ésta, al salir de la Edad Media y gracias al empirismo inglés, el racionalismo francés y la fe personal de la Reforma, descubre el prestigio del individuo o, dicho de manera más noble, de la “persona humana”. Aún impera el autor [...] la imagen de la literatura que es posible encontrar en la cultura común tiene su centro, tiránicamente, en el autor, su persona, su historia, sus gustos, sus pasiones; la crítica aún consiste, la mayor parte de las veces, en decir que la obra de Baudelaire es el fracaso de Baudelaire como hombre; la de Van Gogh, su locura, la de Tchaikvsky, su vicio […] la explicación de la obra se busca siempre en el que la ha producido, como si a través de la alegoría más o menos transparente de la ficción, fuera, en definitiva, siempre , la voz de una sola y misma persona, el autor, la que estaría entregando sus confidencias» (Barthes: 2009:76). Ese imperio del autor, como lo explica Barthes, como personaje moderno, se autocuestiona desde el mismo momento en que sus actores lo consideran peligroso. Barthes expone varios ejemplos, entre los cuales resalto el cadáver exquisito y el caso de Mallarmé, porque en ambos «escribir consiste en alcanzar, a través de una previa impersonalidad […] ese punto en el cual sólo el lenguaje actúa, “performa”, y no “yo”» (77). Si la prioridad es el lenguaje y no el sujeto detrás de la pluma, es porque la obra en sí, esta sola, sus implicaciones, son lo que importa, de la misma manera que ocurre cuando acudimos a una exposición y nos interesamos en lo que ella tiene para comunicar y no en las consecuencias que la hicieron posible, en los fracasos amorosos, por ejemplo, o en los problemas mentales de quien la construyó. Para Mallarmé «es el lenguaje, y no el autor, el que habla; toda la poética de Mallarmé consiste en suprimir al autor en beneficio de la escritura» (Ibíd.) El cadáver exquisito, construcción surrealista, se olvida de esa necesidad de que un único autor sea protagonista y propone formas de escritura en la que todos son dueños de la creación. El grupo de artistas y escritores surrealistas se reunían para decir algo. Quien tomaba la iniciativa registraba la primera frase, pero no algo pensado sino lo primero que acudiera a su mente, el boceto de una primera imagen aparecida. Luego doblaba el papel para no dejar ver lo anotado, para no imponer sus ideas sobre los demás y entonces, una vez en el anonimato, lo cedía para que

otro procediera de igual forma a dejar sus ideas. Así, el resultado era una especie de collage colectivo, una serie de frases sin dueño, un poema escrito por todos y por ninguno a la vez; el texto resultado era lo importante, se validaba por sí solo y no por su creador. Esa consideración de Barthes sobre el autor como personaje moderno, no dista mucho de la de Rosalind Krauss cuando habla sobre el emblema de la modernidad, la retícula. Krauss, quien curiosamente sitúa, al igual que Barthes, la actitud egocéntrica en la modernidad, afirma que dicha estructura, que «emerge en la pintura cubista de preguerra, haciéndose cada vez más rigurosa y manifiesta, anuncia, entre otras cosas, la voluntad de silencio del arte moderno, su hostilidad respecto a la literatura, a la narración, al discurso. […] Como demuestra ampliamente la experiencia de Mondrian, la retícula se resiste precisamente a cualquier tipo de desarrollo» (Krauss, 1996: 23). Cualquier intento de mutación, de cambio, de referencia a algo externo es inútil en las coordenadas monótonas que la conforman. La retícula se niega a todo tipo de relación con lo natural y para ello se vale, como lo hace el autor, de un discurso en el que no puede afirmarse sobre esta nada más que lo que es en sí misma. Krauss explica que «la retícula reafirma la modernidad del arte moderno» desde un enfoque espacial y temporal. Espacial en el sentido en el que «declara la autonomía del arte. Allanada, geometrizada y ordenada, la retícula es antinatural, antimimética y antirreal» (Ibíd.). No puede establecerse ninguna relación con la naturaleza porque no se refiere a otra cosa que a la geometría que la dibuja, no hace referencia a la multiplicidad de planos que forman lo real, porque se reduce solo a su forma, no es imitación de nada más que de ella misma. «En la dimensión temporal, la retícula es un emblema de la modernidad por ser justamente eso: la forma ubicua en el arte de nuestro siglo, inexistente en el arte del siglo pasado. En esa gran cadena de reacciones que durante el siglo XIX dio origen al arte moderno, una conmoción final produjo la ruptura de la cadena. Al descubrir la retícula, el cubismo, De Stijil, Mondrian o Malevich desembarcaron en un territorio completamente desconocido. O lo que es lo mismo, desembarcaron en el presente, declarando la pertenencia al pasado de todo lo demás» (24). ¿Qué tiene que ver la retícula con la actitud del autor? ¿Es mera coincidencia dibujarlos a ambos como un emblema de la modernidad? Ambos comparten una actitud «guetisante», encerrada, que no los deja salirse de las paredes de su propio egocentrismo. El silencio de la modernidad, esa necesidad de romper con el pasado y de no establecer relaciones con lo cotidiano juega precisamente en la misma línea del autor que se piensa como el centro sobre el cual debe girar su producción, como ego y centro. Ego, porque nada de lo que produzca, absolutamente nada a lo que haga referencia su trabajo tendrá sentido si lo único que importa en su obra es el reconocer en esta las pinceladas o los sonidos de un genio creador. Todo su trabajo se reducirá al reconocimiento de sí mismo en la obra, todo lo que veremos allí serán las locuras del genio, las pasiones del genio, los caminos que recorrió para lograr esos resultados. Si nos acostumbramos a leer el arte bajo los estigmas que nos proporciona el autor, no buscaremos, por ejemplo, las implicaciones que tuvo para la pintura, la existencia de los girasoles de Van Gogh o ese retrato en el que aparece sin una oreja, porque quedarán reducidas a ver en estas el reflejo de un ser loco y depresivo. Toda la producción se centrará, al igual que la retícula, en las paredes rígidas del genio creador, de ahí el autor como centro, porque todo girará alrededor de sí mismo. Antinatural, antimimético y antirreal, las coordenadas del autor ego-centro son la voz de una sola y

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misma persona, el autor, porque, repito, no se refieren a otra cosa que a él mismo. Se reafirman constantemente en su propio ser, se vuelven auto determinantes, de la misma manera que la retícula se vuelve pura determinación estética. Sin embargo, la actitud reticular tuvo su fin llegado 1960, cuando la plástica necesitaba salir de ese encierro al que se condujo con la crítica 1 greenberiana y, por ende, se expanden los límites de cada medio artístico, se abre el campo de acción hacia nuevos lugares de exhibición, que disuelven las distinciones entre lo cultural y lo popular, la élite y la masa, lo kitsch, decorativo, artesanal y la plástica. Pinturas cuyos marcos sobresalen tanto de la pared que bien pueden entenderse como esculturas. Esculturas flácidas que escurridas por los pisos juegan más en el plano de lo bidimensional. Como lo explica Krauss, la necesidad de quienes se mantenían en la línea de los críticos historicistas o de lectura greenberiana, buscaban la manera desesperada por seguir estableciendo límites entre las diferentes técnicas, por explicar las nuevas propuestas artísticas como otra forma de escultura o de pintura o de fotografía, pero todas estas neocategorizaciones eran un intento por proteger aquello que ya no se podía proteger; los artistas no querían encerrarse más en esas categorizaciones sino transgredir los espacios que los condicionaban a una sola forma única, por eso acercaron el arte a lo real, a lo cotidiano a la masa y salieron del museo. Curiosamente, la importancia del autor se empieza a disolver mucho antes, pero en la década de 1970 no deja de ser un tema de trabajo y, además, en la medida en que el arte se acerca más a lo masivo y popular, el autor desaparece con mayor velocidad. Por ejemplo, en pleno romanticismo, Rodin ya había decidido dar los primeros cincelazos al gran pedestal en el que se yergue orgulloso el título de originalidad acompañado de su amigo, el genio creador. Varias de las piezas que conforman el trabajo del ingenioso Rodin no fueron hechas por él. Al donar una serie de escayolas al gobierno francés para que sus trabajos pudieran seguir siendo reproducidos aún después de su muerte, Rodin permite que otros construyan su trabajo. Las tres ninfas, o algunas de las figuras que forman Las 2 puertas del infierno son el resultado de reproducciones hechas a partir de la misma matriz, es decir, cada una de estas no es original, cada una de ellas no tuvo la intervención del genio creador. De hecho, en el montaje de Las puertas del infierno no estuvo presente el artista porque dejó bocetada la forma como debían ponerse las figurillas y delegó nuevamente a otros la ejecución de la obra. Años después, el 9 de abril de 1917, Duchamp presenta en la primera exposición pública de la Society of Independent Artists uno de sus ready mades, La fuente, bajo el seudónimo «R. Mutt». Más allá de la controversia causada y de ser expulsado de la exposición, el efecto provocador de Duchamp opera justamente en esa línea fina en la que no se sabe quién es el autor material de la obra (además de proponer, por supuesto, la desacralización del arte). Alrededor de la práctica que se teje en los 1

La crítica greenbereana hace referencia al crítico de arte Clement Greenberg, creador de la narrativa del arte moderno y que defendía a los artistas que proponían un discurso autoreferencial de la pintura o la escultura. Este autor proponía un arte alejado de lo real, que solo hablara de sí mismo; incluso dentro del arte debía jugar a ese mismo encierro, es decir, cada técnica no podía hacer referencia a otra cosa que a ella misma: la pintura debía pintarse a sí misma como pintura y la escultura, a su vez, debía crearse como escultura. 2 Sobre este tema habla extensamente Rosalind Krauss (1996: 165-171).

Ready mades se juega con el hecho de llevar a los museos objetos que no precisamente se pensaron para dicho espacio. Son objetos de consumo, cotidianos, tienen un valor de uso distinto al de la exhibición, son producidos en serie, pero una vez sobre el pedestal y dentro del museo, cobran un nuevo sentido. Cabría preguntarse si con el ready made se comprueba que todo objeto expuesto en el espacio sagrado que es el museo, toma otro sentido porque el museo mismo le da esa nueva connotación de obra de arte, o si bien, lo que se propone es denunciar que el arte mismo está tan ligado a lo cotidiano que cualquier objeto puede construir toda una experiencia artística. No obstante, dejando por ahora de lado la pre3 gunta , el asunto es que parte de que lo que pone en juego el ready made es el papel del artista como ego-centro. Si bien, Rodin mandaba a hacer sus trabajos, con lo que nos queda claro que no necesitamos de la mano de Rodin para que la obra tome sentido, con Duchamp se va más allá porque ya ni siquiera es él quien piensa cómo deben construirse los objetos que expone. Rodin participa de la idea y deja bocetos para su ejecución, Duchamp compra un objeto ya listo. 4

Volviendo al caso de los setenta , artistas pertenecientes al Neogeo, como el caso de Sherrie Levine, critican el «yo creador» al presentar obras como los compilados de fotos pirateadas. Levine se apropia de una serie de fotografías que Edward Wetson hace a su hijo, con lo que viola no solo los derechos de reproducción sino también que denuncia el hecho de que el propio Wetson utiliza como modelo «la extensa serie de kouroi griegos mediante los cuales, hace mucho tiempo, se procesó y multiplicó el torso masculino desnudo de nuestra cultura» (181-182), es decir, fotos cuyo modelo ya había sido presentado más de una vez. Levine se copia de un artista que, de hecho, se ha copiado de otros pero, a su vez, propone que todo proyecto puede cambiar dependiendo de quién lo construya. Andy Warhol, en 1962, presenta su obra Do it yourself, una serie de pinturas que remedan la imitación del naturalismo anticuado floreciente en la pintura amateur (productos cuya baja categoría evidencia el hecho de que los números a veces siguen siendo visibles en las áreas ya rellenadas) (Crow, 2003) de periodos anteriores del arte y que hacen referencia, precisamente, a los manuales instructivos que se utilizaban en dichas épocas para enseñar a dibujar correctamente. Cabría preguntarse en qué consiste la originalidad de la obra de Warhol o su papel como «genio creador» si su trabajo es un panel de referencias al pasado. En Colombia, Nadín Ospina, un autor que siempre se ha debatido en problemas sobre la autoría de sus obras, compra en 1992 una de las diez obras paradigmáticas del arte colombiano de los ochenta, La anfibia ambigüedad del sentimiento, de Carlos Salas (Medina, 2000) y la vuelve a presentar, pero exponiendo solo algunos fragmentos de la pintura. ¿Es de Carlos Salas, es de Ospina, es una obra conjunto?

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Para responderla sería interesante hacer un análisis sobre los problemas de la museología propuestos por Marcel Broodthaers y sus efectos en los nuevos espacios artísticos que se han tomado para exponer las obras, y cuyas reglas son distintas a los de un museo o galería. 4 En la década de 1960, momento en que el arte empieza a estudiar su historia, se crean dos periodos denominados así por Foster; las neovanguardias, que recuperan a la vanguardia histórica literalmente porque lo que de esta retoman son sus procedimientos. En la neovanguardia se pone a la vanguardia como una institución, mientras que, en las segundas vanguardias, se revisan tanto las «limitaciones de la vanguardia histórica (como las de) la primera vanguardia», con lo que se evita que se caiga de nuevo en narrativas excluyentes, como sucedía en las dos anteriores.

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¿No caeríamos en el peligro de una actitud ego-centro al considerar que solo en nuestros espacios y bajo nuestras palabras el arte tiene validación? Si bien, por ejemplo, los artistas del Land art o el trabajo in situ de 5 Gordon Matta o Lucio Pozzi , buscaron, en la naturaleza y en los vestigios de las construcciones que, vacías, formaban un nuevo paisaje de la ciudad, los espacios para que sus trabajos funcionaran en otro sentido, para que significaran de diferente manera; si los artistas, además jugaban a poner en tela de juicio su papel como autores materiales de la obra, ¿por qué, entonces, considerarnos como espectadores y actores del arte solo cuando estamos en determinados espacios? El grafiti bien podría leerse como una manifestación artística. Como un índice de la ciudad , como registro, como huella que aparece por una serie de situaciones que se escapan a nuestro conocimiento, cuenta historias que en muchos sentidos funcionan transgresoramente, como ha ocurrido con un sin número de propuestas artísticas. El grafiti se reafirma fuertemente en la sencillez de su estética. Dibujado, pintado, escultórico o fotográfico, no importa la técnica porque en sí mismo guarda la fuerza de una manifestación que surge para imponerse como única. Libre de toda clasificación, el grafiti funciona en la medida en que es la palabra dibujada o el dibujo hecho palabra. En su forma y contenido se valida como lenguaje de la ciudad y en ella podemos reconocer que no hay autores presentes, porque no importa quién lo hizo, sino su resultado, el cómo sea leído. Muy a la manera del cadáver exquisito sobre muros bogotanos que soportan el paso de los días aparecen nuevas expresiones de anónimos que a veces resultan más efectivas y denunciantes que las propias palabras del artista. Esos anónimos confirman que hay un micro clima de inestabilidades emocionales, que hay una necesidad de defender la integridad de un yo que se opone a la masa. Esas voces denuncian que si se habla, se corre el peligro, incluso, de desaparecer. «Pienso, luego desaparezco», entre las carreras séptima y octava con calle 24, en pleno centro de la ciudad y a pocas cuadras del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), alguien decide dejar en claro, no sólo lo que piensa, sino seguramente lo que muchos consideran sobre el estado de cosas en Colombia, o en la Universidad Nacional, en la fachada del edificio de la facultad de música, otros dicen: «Ni tan violentos como nos pitan, ni tan pacíficos como quisieran». Infelizmente, al pertenecer a una cotidianidad invariable, el grafiti pierde su fuerza en la medida en que se registran un sinnúmero de ellos por una ciudad agobiada en la inmediatez. No es fácil verlos entre tantos, se agotan en sí mismos debido a su gran magnitud. Además, algunos son propagandas, otros son pagados por el propio gobierno para que los artistas «callejeros» pinten los muros de Bogotá, a muchos les incomodan y constantemente se disputan su aparición entre paredes blancas que reclaman permanecer impolutas y ellos que se resisten a desaparecer. No obstante, todos guardan su encanto y entre el collage que se arma de los distintos ejemplos están aquellos que aparecieron para resistirse, que tácitamente critican al autor como único, que se afirman como presentes.

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Véase, por ejemplo, «Puertas, suelos, puertas» de Matta, 1976, y «Pintura» de Pozzi, 1976 (Krauss, 1996: 226-235).

III Los artistas ego-centro actúan como la retícula y peligrosamente sucumben en una vida llena de preocupaciones por el constante elogio, no buscan movilizar con el arte, buscan reiterarse como genios. El arte mismo ha demostrado que ya no necesita de esos genios ni de grandes obras, sino de espacios para que muchos puedan participar. No hay necesidad de un pedestal, de un muro aséptico, de un escenario. No hay necesidad de nada más que el deseo de ser escuchado. No hay necesidad de retornar a un periodo del olvido de lo de afuera, de cegarse a lo que está pasando, de cerrar las puertas para escuchar el sonido de la propia voz. Encerrado en su propio ser, el artista ego-centro busca situarse por encima de su trabajo y cuando todos sus esfuerzos los concentra solo en ese momento grato en el que recibe el aplauso, la obra en sí pierde intensidad. El espacio de reflexión que se ofrece para que el espectador se pregunte sobre aquello que la obra abre como un gran signo de interrogación se pierde cada vez que se habla sobre la genialidad e inteligencia de su creador. El artista ego-centro en nada se relaciona con lo transgresor porque quien es capaz de auto transgredirse opera en el espacio de la reflexión y la autocrítica, necesarias ambas para que el arte constantemente se haga preguntas, se cuestione sobre lo que vive, cambie, haga mutaciones. Propongo, entonces, un espacio-tiempo donde se observe lo que pasa, donde nos volvamos más críticos y sepamos que podemos, si queremos, hablar. Y que esa trasgresión se dé en el sentido que proponía Grotowski para su teatro, pero extendido al caso de las artes y las manifestaciones artísticas en general, pues el arte, como toda manifestación, está ahí para: «cruzar nuestras fronteras, sobrepasar nuestras limitaciones, colmar nuestro vacío, colmarnos a nosotros mismos. No es una condición, es un proceso en el que lo oscuro dentro de nosotros se vuelve de pronto trasparente. En esta lucha con la verdad íntima de cada uno, en este esfuerzo por desenmascarar el disfraz vital, el teatro, con su perceptividad carnal, siempre me ha parecido un lugar de provocación. Es capaz de desafiarse a sí mismo y a su público, violando estereotipos de visión, juicio y sentimiento; sacando más porque es un reflejo del hálito, cuerpo e impulsos internos del organismo humano. Este desafío al tabú, esta trasgresión, proporciona el choque que arranca la máscara y que nos permite ofrecernos desnudos a algo imposible de definir» (1970:16). El arte entero es un lugar de provocación. No se necesita un quién ni un lugar. Ese puede darse perfectamente en la Calle 24 con Carrera 7ª, puede ser el grito de quien se siente amenazado, puede ir de la mano de un alguien que, en compañía de otros, busca crear su propio ritual para liberarse. Puede darse de muchas formas y la ciudad es testigo de que una manifestación puede darse en cualquier lugar, de mano del que sea. Conclusiones-discusión En Bogotá contamos con un número determinado de museos, galerías y teatros pensados para que los autores expresen sus obras. Son espacios creados (entre otras cosas) para ofrecer a la sociedad una experiencia distinta a la de la cotidianidad. No obstante, si la labor de un artista debe ir más allá del mero espectáculo y apuntar a la transgresión, el concepto mismo de ese espacio debe transformarse. No quiero decir que deba optarse por construir un nuevo concepto de galería o teatro, o reconstruir los que ya existen. Sería contraproducente borrar los espacios que han surgido y sobrevivido a causa de un conjunto de esfuerzos colectivos, porque parece ser un fenómeno latinoamericano el que las artes nunca

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hayan sido apoyadas por el estado. Sin embargo, hay muchas más manifestaciones que podrían considerarse como artísticas y, en ese sentido, ampliar lo que entendemos por arte nos haría apreciar la ciudad como un gran espacio que se manifiesta constantemente. Si bien el arte ha abierto su campo de acción y ha ofrecido otras formas de llegar a este, propongo que así como acudimos a una exposición o a una obra de teatro para hacernos preguntas sobre lo que vemos, estemos atentos a los signos que nos ofrece la propia ciudad. Porque tal vez, en alguno de esos muros, se cuente una historia que nos haga transformar. La ciudad es testigo de que algo pasa, de que sí hay una necesidad de hablar y que allí podemos descubrir una gran galería donde cualquiera puede ser artista y manifestar aquello que tiene para decir. Ya que el arte quiere romper los límites que lo diferencian con lo cotidiano, el autor debe romper también esos límites y reconocer que en expresiones como el grafiti se da la palabra para que performe como arte en su sentido transgresor.

Crow, T. (2002). El arte moderno en la cultura de lo cotidiano. Madrid: Ediciones Akal. Foster, H. (2001). El retorno de lo real. (Trad. Brotons Muñoz, A.). Madrid: Editorial Akal. Herrera, E. (2003). Entre el anonimato y la tradición de la autoría. (Tesis de grado). Bogotá: Mimeo. Krauss, R. (1996). La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos. (Trad. Gómez Cedillo, A.). Madrid: Editorial Alianza. Medina, A. (2000). Nadim Ospina, Refiguraciones. Bogotá: Museo de Arte Moderno.

Reflexiones de las editoras de sección: La consideración de si las diferentes expresiones del arte callejero son o no arte nos deja planteadas muchas preguntas. ¿Cuáles sí y cuáles no? Obviamente sólo podría juzgarse cada caso en particular, pero cuando no estamos hablando de murales sino de una sumatoria de expresiones de toda índole, un collage sobre el muro, ¿puede pensarse como una obra de arte en sí misma? Me llega a la memoria un escrito de Eduardo Galeano que decía que las paredes no siempre se sienten violadas por las manos que las escriben o las dibujan. En muchos casos, están agradecidas. Erika Herrera, en su artículo provocador y sugestivo, va mucho más allá con su respuesta a nuestra invitación del número anterior al hablar del grafiti como una forma de arte sin autor, como debería ser siempre el arte, libre, transgresor, instigador. Recurriendo a Roland Barthes y Rosalind Krauss, nos lleva en un exquisito recorrido por trabajos que han cuestionado el imperio del autor al hacer referencia a Marcel Duchamp, Andy Warhol, Auguste Rodín y fugazmente al poeta Stéphane Mallarmé y el director de teatro Jerzy Grotowsky. La cuestión es, entonces, qué es una obra de arte y cuál el papel del artista y del arte mismo. Ya parece claro que no se debe quedar en su simple función estética sino que debe privilegiar la comunicativa. Además, la estética de la obra de arte es subjetiva, el criterio para lo que se considera arte o no, no puede ser externo a la obra, sino que depende de sí misma y de la sociedad que la está observando, leyendo, aprendiendo, y se cuestiona a partir de esta. ¿Entonces, hasta dónde seguir pensando en el arte como en el objeto de deseo, en los llamados por los economistas bienes meritorios, en la obra que por su unicidad se convierte en mercancía de lujo? Y su antítesis, el muro cargado de inconformidad, de declaraciones de amor y desamor, de invitaciones a la desobediencia, de mensajes de pandillas, de ofertas de trabajo ilegal, de impugnación y resistencia, de desafío y trasgresión, ¿cómo lo consideramos? El arte tiene una función comunicativa y como la articulista anota, sobre las paredes se puede encontrar de todo, al fin y al cabo, las paredes son las imprentas más democráticas de todas, al decir de Eduardo Galeano. Encontré en un blog dos grafitis que voy a usar a manera de cierre: Somos así porque nos gusta, aunque no les guste y otro que apareció en 1968 en la calle Nanterre, en París: Camaradas: 6 proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes . Referencias bibliográficas Barthes, R. (2009). El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y de la escritura. México D. F.: Editorial Paidós. 6

(http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/ideas/graffiti.html)

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Siglo XIX: El convencionista Isnard S.D. (Bogotá, 3 de noviembre de 1865, año II, Núm. 10. La Caridad)

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Un miembro de la convención, afiliado al partido girondino y que 1 excedía a todos ellos en odio a la religión y sus ministros , Isnard, lanzado a su vez de la fatal tribuna y perseguido por la proscripción, vivía en una cueva subterránea, junto al mismo foco de la 2 revolución . En semejante estado, oyendo a su rededor los rugidos de la muerte, habitando las cavidades de la tierra, como él mismo dice, «falto de todo, pudiendo ser impunemente asesinado, ignorando la suerte de la familia, temiendo de continuo verse conducido al suplicio sin ser juzgado ni oído, como al animal que arrastran al matadero, a la víctima del altar»; en semejante estado, repetimos, se obró en él una revolución moral cuyas afecciones más íntimas sofocaron todo el estruendo y terror de lo que tenía al mundo conmovido sobre su cabeza. Existencia de Dios, inmortalidad del alma, necesidad de la virtud, divinidad del cristianismo y completa fe en sus misterios; he aquí los grandes problemas que surgieron del fondo de aquella inteligencia solitaria, y a cuya solución se dedicó con una diligencia que él mismo compara con Arquímedes en medio del saqueo de Siracusa. Removiendo en el interior de sí mismo las cenizas de su pasada vida, se le aparecieron algunas chispas de fe, preciosos restos de una educación maternal. ¡Cuán poderosa es la fidelidad de la voz del cielo! Con estos débiles recursos, aquella alma, cuya actividad se había replegado dentro de sí misma como un volcán, que ha vomitado toda su lava, emprendió la prodigiosa tarea de reconstruir, enteramente solo, todo el edificio de la verdad religiosa, y de volver a la fe de sus primeros años por medio de inmensos trabajos filosóficos. Lo logró muy pronto; y los treinta y tres años de vida que le concedió el cielo después de aquel venturoso día, fueron un pro3 longado suspiro de piedad y arrepentimiento . Pero lo que más debe llamar nuestra atención es que, gracias al buen sentido filosófico y a la rectitud de corazón, que a pesar de sus extravíos ha-

bían constituido siempre el fondo de su naturaleza , conoció desde luego que el buen éxito no era posible y que su empresa era insensata sin una condición a la cual se doblegó francamente, y que nunca dejó de cumplir como uno de los elementos más esenciales de sus investigaciones: esta condición… era la oración.

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»Mis opiniones sobre la inmortalidad del alma y sobre los demás puntos de la metafísica religiosa, no son, como tal vez podría creerse, efecto de la vivacidad de mi imaginación ni de la sensibilidad de mi alma: son fruto de la más profunda reflexión, y aún puedo decir que habrá pocos hombres que se hayan encontrado, como yo, en situación de reflexionar; ventaja que debo a las cala-

Desde que hubo entrado en la Asamblea Legislativa, se pronunció contra los emigrados y eclesiásticos con un furor inaudito, y con una elocuencia, que podríamos llamar delirante, procuró sublevar a la nación, contar dos clases tan respetables. En la sesión de 14 de noviembre de 1791, después de furiosas diatribas contra los sacerdotes, que granjearon los aplausos de todos los más ardientes que ocupaban las tribunas públicas, los provocó de nuevo, exclamando con acento de cólera todavía más visible: la ley, este es mi Dios, no conozco otro… Esta blasfemia excitó, no obstante, algunos murmullos en la Asamblea; y contra lo acostumbrado, no se decretó su impresión. Más aún; el orador se vio obligado al día siguiente a escribir a todos los periódicos sincerándose de la sensación de ateísmo que se le había hecho (Biografía Universal) 2 En el arrabal de San Antonio. 3 Entonces (en 1797) se le vio volver a entrar en el seno de aquella misma religión que tan violentamente había ultrajado, y en lo sucesivo, su conducta edificó siempre a sus conciudadanos. Murió por los años 1830, dando evidentes señales de una piedad y arrepentimiento verdaderamente ejemplares (Biografía Universal)

Es preciso dejarle hablar a él mismo, pues nada puede reemplazar el lenguaje de la experiencia expresada por el mismo corazón que la ha sentido: «El decreto que me puso fuera de la ley pareció ponerme igualmente fuera de las penas de la vida, e introducirme en una existencia nueva y más real. Si nunca hubiera sido proscrito, arrastrado como tantos otros por una especie de torbellino, hubiera continuado existiendo sin conocerme, y hubiera llegado a la muerte sin saber que había vivido. Mi infortunio me obligó a hacer una pausa en el viaje de la vida y entre tanto me miré, me reconocí, y vi de donde venía, a dónde me dirigía el camino que llevaba andando y el que me faltaba recorrer, los falsos senderos que había seguido y lo que me convenía emprender para llegar al término verdadero. »Me es enteramente imposible pintar los purísimos goces que me proporcionaron aquel silencio aquel recogimiento absoluto, aquella continua posesión de mí mismo, aquel estudio sostenido de mi ser, aquellos frutos de sabiduría e instrucción que sentía producirse dentro de mí, aquel abandono de la tierra , aquel alejamiento desde donde percibía y juzgaba las criminales locuras de los hombres, aquella adoración sincera y siempre creciente de la virtud, aquella elevación intelectual hacia los objetos grandes y sublimes, y sobre todo hacia el Autor de la naturaleza, y aquel culto libre y puro que sin cesar le dirigía.

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Isnard era de constitución vigorosa y de temperamento sanguíneo, y su violenta fogosidad más bien se explayaba en palabras que en acciones. Arrastrado por una imaginación exaltada, no era ni tenaz ni constante en sus opiniones y arrebatos. Era además honrado y probo, y durante su permanencia en París, antes y después de su carrea legislativa, frecuentó muchas casas de banqueros y comerciantes que nunca fueron partidarios de sus opiniones revolucionarias (Biografía Universal)

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 54/55


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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 54-55 / ISSN-e: 2215-9312

midades de la revolución. Proscrito, condenado por un acto de 5 adhesión a mi Patria , la Providencia, sin obligarme a dejar París, me detuvo prisionero en un retiro aislado, desde el cual no veía más que el cadalso levantado a mi espalda, y delante de mí, sol, la noche y la naturaleza; y no teniendo otro consuelo en la tierra que pensar en Dios, en mi alma y en la religión, me entregaba exclusivamente a una meditación que duró dieciséis meses, y que me ocupaba quince horas diarias. Nunca se reflexiona más profunda y seriamente que al pie del cadalso. »Volví a encontrar en el fondo de mi corazón los gérmenes religiosos que una sana educación había sembrado en él desde la infancia, y que largo tiempo sofocados por la prosperidad, revivían ahora bajo la acción del infortunio. »Pero aunque mi alma se sentía atraída hacía la religión, mi entendimiento se negaba a meditar en sus dogmas y misterios, que me parecían absurdos. No podía creer en ellos porque no había sabido explicármelos.

almas flotantes todavía lejos del puerto, como ella lo ha estado también, los canales de la verdad. «Desde luego, comprendí que, en materias religiosas, la solución de la verdad depende menos de los esfuerzos de nuestro talento que de la disposición de nuestro corazón; que acerca de la cuestiones que corresponden al sentimiento tanto como a la inteligencia, la ciega razón se extravía y cae queriendo marchar sola con presuntuoso paso; que es necesario que la virtud le preste el firme apoyo de su brazo, y que solo la caridad puede romper la venda que tienen puesta sobre nuestros ojos el vicio y el error. Reconocí que en medio de la oscura noche de la metafísica religiosa, la verdad solo se manifiesta por medio de centellas que es preciso aprovechar, y como una llama, a quien la humilde oración da pábulo y el orgullo extingue. Esta es la razón porque hay tan pocas personas aptas para cultivar esta ciencia, mientras abundan las que se dedican con feliz suceso a las demás. Empecé, pues, por orar, y de este modo, más en relación con Dios, me hice mejor, y me sentí más tranquilo, más superior al infortunio y más apto para discer6 nir la verdad» .

»Los que en materias religiosas sometieron una vez al rígido examen de su débil razón lo que tantas otras personas más cuerdas creen sin discurrir sobre ello, no saben ya encontrar verdadero sino lo que pude demostrarse hasta el punto de satisfacer plenamente su convicción. Quieren que absolutamente todo se les pruebe, y yo me hallaba en este caso. En semejante situación es preciso que esos escépticos permanezcan extraviados en el laberinto de la metafísica, o bien que a fuerza de meditación y de filosofía, lleguen a levantar casi todos los velos del santuario y a recorrer todo el círculo de los conocimientos religiosos, para encontrarse al fin con los ojos abiertos y una antorcha en la mano, en el mismo paraje en que los hubiera dejado tranquilamente la fe con los ojos vendados. »Felizmente yo he recorrido el círculo; pero más feliz aun es el que no tiene necesidad de dar la vuelta al mundo para volver al mismo punto de donde ha salido. »Emprendí la larga peregrinación del pensamiento con un corazón lleno de celo y un espíritu alucinado, pero enteramente resuelto a no descansar un momento hasta haber encontrado la verdad. El que me había inspirado esta resolución, me mantuvo en la perseverancia». Cada una de las palabras que siguen jamás serán bastantemente meditadas. No es un teólogo que aduce reglas a-priori; es una alma recién llegada de muy lejos, que refiere su viaje, y señala a las 5

Isnard había sido puesto fuera de la ley por un decreto especial. Se había atraído a esta distinción respondiendo como Presidente de Ayuntamiento en París, que pedía con amenazas la libertad de Marat, que «si París atentaba contra la Convención Nacional, pronto se buscaría en las riberas del Sena, donde había existido París» (Biografía Universal)

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Isnard, De la inmortalidad del alma, 1802. Véase también el Ditirambo sobre la inmortalidad del alma, 1805, que se imprimió seguido de una nueva edición del discurso anterior.

Sección Siglo XIX: El convencionista Isnard 55/55


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Boletín Científico Vol. 3 (1)-2013 / pp: 56-XX / ISSN-e: 2215-9312

Ranking U-Sapiens

Por Sapiens Research Group

2012-1

Resumen Objetivos: (1) publicar la quinta versión de las mejores instituciones de educación superior colombianas según indicadores de investigación; (2) dar a conocer un nuevo resultado, el índice u-sapiens (Ius); (3) mostrar los resultados de las correlaciones de los puntajes del Ranking con otras variables derivadas de las IES; y (4) invitar a las IES clasificadas a que soliciten el sello-botón de certificación para el reporte 2012-1 a Sapiens Research Group, lo mismo que el respectivo certificado firmado y sellado; (5) enseñar el estado de la clasificación por departamentos; (6) exponer una análisis breve sobre las IES que han clasificado en los últimos reportes hasta el 2012-1; y (7) resaltar las mejores 5 IES tantos oficiales como privadas. Alcance en tiempo, actores y variables: se analizaron todas las IES con revistas indexadas (Publindex), con maestrías y doctorados activos, aprobados, que pueden ser ofertados y recibir estudiantes (MEN), y con grupos de investigación categorizados (Colciencias). La metodología aplicada es la misma que se usó desde el primer reporte (2010-1); lo único que varía un poco son los pesos α, β, γ. Los resultados más importantes son: (1) entraron 5 IES y ninguna salió; (2) las correlaciones más altas se presentan con aspectos financieros de las IES; (3) son 22 de 32 los departamentos que tienen IES clasificadas hasta el presente reporte. Se puede concluir que esta clasificación muestra, sin lugar a dudas, que es la que mejor refleja el aspecto investigativo de las IES; que sirve para que las IES la continúen teniendo en cuenta para elaborar e implementar sus planes de desarrollo y para establecer sus metas investigativas. Palabras clave: grupos de investigación, instituciones de educación superior, Ranking U-Sapiens, revista de investigación Cítese así: Sapiens Research Group (2013). Ranking U-Sapiens 2012-1. Boletín Científico Sapiens Research, 3(1), 56-XX.

Metodología La metodología es la misma. Se analizaron y contaron los programas de maestrías (M) y doctorados (D) activos, aprobados, que pueden ser ofertados y recibir estudiantes según el MEN; los grupos de investigación de esas IES categorizados como D, C, B, A y A1 (de menor a mayor); y las revistas científicas de esas IES clasificadas como C, B, A2 y A1 (de menor a mayor). El total de grupos de investigación por categoría para cada IES se obtuvo desde el punto de vista relativo (no absoluto), puesto que un grupo de investigación puede ser avalado por más de una IES. Si un grupo está avalado, por ejemplo, por tres IES, a cada una le correspondería una tercera parte de ese grupo. Además, no se tuvieron en cuenta aquellas IES que aparecen «respaldando» un grupo sin avalarlo. Los pasos a seguir son los siguientes: (1) a cada una de estas subdivisiones de los indicadores se les asignó un peso proporcional entre 0 y 1, según importancia y equitatividad, para ser multiplicado por el número total aplicado a cada subdivisión; (2) se sumaron los resultados de la operación anterior por cada una de las subdivisiones de cada indicador; (3) a estos nuevos resultados se les dio un peso α, β, γ, que corresponde, de manera inversamente proporcional, a la participación de la sumatoria total de cada uno de los indicadores sobre el resultado total de sumar las sumatorias de los tres indicadores; y (4) finalmente, se sumaron los resultados de cada indicador, a fin de que arrojara un puntaje para cada IES. RevI PosG GruP C B A2 A1 M D D C B A A1 C * 0,25 B * 0,5 A2 * 0,75 A1 * 1 M * 0,4 D*1 D * 0,2 C * 0,4 B * 0,6 A * 0,8 A1 * 1 (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) (M*0,4 + D*1) (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) (C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α (M*0,4 + D*1) * 0,β (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ [((C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) * 0,α) + ((M*0,4 + D*1) * 0,β) + ((D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) * 0,γ)]

(C*0,25 + B*0,5 + A2*0,75 + A1*1) = r (M*0,4 + D*1) = p (D*0,2 + C*0,4 + B*0,6 + A*0,8 + A1*1) = g r₁ + ... + rn = r´ p₁ + ... + pn = p´ g₁ + ... + gn = g´ r´ + p´ + g´ = T = 100 ((r´ * 100) / T)) + ((p´ * 100) / T)) + ((g´ * 100) / T)) = 100 R + P + G = 100 α = 100 - R β = 100 - P γ = 100 - G

Variables analizadas RevI

PosG

↔ Número de revistas indexadas en Publindex. Relación con investigación: se publican artículos derivados-relacionados con investigaciones nacionales e internacionales. Fuente: Publindex-Colciencias. ↔ Número de maestrías-doctorados aprobados, que pueden ser ofertados y recibir estudiantes. Relación con investigación: formación de investigadores y científicos. Fuente: SNIES-MEN.

http://www.sapiensresearch.org/ http://issuu.com/sapiens-research http://www.facebook.com/pages/Boletin-Cientifico-Sapiens-Research/181844285178334 56/62


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GruP

↔ Número relativo de grupos de investigación categorizados por Colciencias. Relación con investigación: se formulan y desarrollan proyectos y actividades de investigación científico-tecnológicas. Fuente: Grupos-ScienTI-Colciencias.

Índice u-sapiens (Ius) Desde que publicamos nuestra primera versión del Ranking U-Sapiens, incontables personas se comunicaron con nosotros para referirnos varias inquietudes con respecto a los puntajes que obtenía cada institución de educación superior clasificada. A raíz de ello, decidimos lanzar un nuevo 1 indicador con el fin de satisfacer un interrogante en particular: ¿cuál sería el resultado de analizar el número total de docentes y el número total de 2 alumnos matriculados frente al puntaje de cada IES? Esta pregunta fue anunciada desde distintos ángulos, pues quienes la tienen en mente suponen que un cálculo de este tipo llevaría a un escenario supuestamente más real sobre la actividad investigadora de cada institución, con lo cual se podría desvirtuar que las universidades que ocupan los primeros lugares están allí sencillamente porque tienen resultados mayores frente a las tres variables analizadas. Instituciones grandes como la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), que ha ocupado el primer puesto (y puntaje de 127,281) en todas las versiones publicadas, también lo hizo a través del Índice u-sapiens 2012-1 (Ius= 0,396). Sin embargo, una IES de relativa menor escala, como la Escuela de Ingeniería de Antioquia, que ocupó el puesto 65 entre 81, adquirió un Ius de 2,904, resultado que la pone en un noveno lugar desde esta perspectiva. En suma, este contraste demuestra un rotundo no frente a las suposiciones de que las IES con mayores puntajes (las más grandes) están allí únicamente por tener mayores resultados en las tres variables de nuestro modelo. Ius =

(Puntaje / (Alumnos matriculados + Profesores)) * 100

Correlación de los puntajes 2012-1 con otras variables Internamente, cada semestre, correlacionamos los puntajes del Ranking U-Sapiens con otros datos relevantes que se derivan de las instituciones clasificadas. En esta oportunidad los correlacionamos con 5 indicadores: (1) Total programas de pregrados activos; (2) Total alumnos matriculados; (3) Total profesores; (4) Ingresos operativos anuales; y (5) Gastos anuales en personal administrativo. Los resultados nos siguen afirmando que las correlaciones más cercanas a 1 son las que se establecen con las variables 4 y 5. Esto lo que explica es que entra más dinero reciben e invierten las universidades, mayores puntajes son los que se pueden alcanzar. Claro ejemplo de ello son la Universidad Nacional de Colombia (principal), la Universidad de Antioquia y la Universidad de los Andes. Estas tres IES tiene los mayores puntajes porque indudablemente reciben grandes sumas de dinero, que invierten muy bien en su planta administrativa y, sin dudarlo, también en el área de investigaciones. Obviamente esto no quiere decir que sea suficiente, porque el país necesita más inyecciones de capital en todas las IES. Escenarios internacionales demuestran que los países solo pueden desarrollarse integralmente si hacen interesantes inversiones en investigación bien enfocada. Colombia necesita más. Y estos resultados demuestran que se está en una dirección buena, pero que todavía no se marcha a una velocidad con la que podamos alcanzar otros países, incluso del Sur Global, como Brasil e India. Indicadores Coeficiente de correlación Coeficiente R

2

1: Total programas de pregrados activos

2: Total alumnos matriculados

3: Total profesores

4: Ingresos operativos anuales

6: Gastos personal administrativo

0,33

0,45

0,65

0,11

0,20

0,43

0,92 0,84

0,92 0,84

Fuente: resultados calculados por el autor, a partir de datos obtenidos-solicitados de SNIES-MEN

1 2

Incluidos todos los tiempos de dedicación y todos los tipos de contrato. En los distintos programas.

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Sapiens Research Group Invita a las 81 IES clasificadas en el Ranking U-Sapiens 2012-1 a que soliciten a través de contáctenos la expedición de su sello-botón de certificación, que pueden usar en sus portales web y papelería. Este sellobotón, que se entrega a solicitud de las IES interesadas, se envía con una URL exclusiva de nuestra web. Las IES podrán colocarán este sello-botón en su portal web y los navegantes que den clic allí serán redireccionados a nuestro portal. Allí, en esa subpágina, estarán publicados los indicadores de evaluación (los que apliquen) de las versiones 2010-1, 2010-2, 2011-1, 2011-2 y 2012-1: (1) Puesto, (2) Puntaje, (3) Cuartil, (4) FIus (Factor de Impacto u-sapiens), (5) RevI (revistas indexadas en Publindex), (6) PosG (maestrías y doctorados activos según el Ministerio de Educación Nacional), (7) GruP (Grupos de investigación categorizados por Colciencias), (8) Huella promedio de producción científica de todos sus grupos categorizados, (9) Producción promedio de artículos publicados en revistas científicas de todos sus grupos categorizados, y (10) Ius (Índice u-sapiens) También se incluyen algunas imágenes, un video, un mapa activo de Google Maps y unos textos sucintos que resumen la gestión investigativa de la institución, recursos e información que son proporcionados por las mismas IES.

En esta URL se puede ver un ejemplo de la primera IES que adquirió su sello-botón desde 2010-2: Clic aquí. Y en este otra se puede observar cómo lo colocaron en su web: Clic aquí Estos datos e información permitirán que cientos de miles de interesados en Colombia y el mundo se enteren sobre la evolución de dichas universidades en términos de investigación. A su vez, es una radiografía de autoevaluación que les ayudará a las IES a diagnosticar más profundamente su ejercicio investigativo, compararse con sus homólogas y proponerse alcanzar mayores metas.

Este sello-botón certifica lo siguiente: (1) La fecha en que se expide (2013-1 semestre) y la fecha a la que aplica y es vigente (2012-1 semestre); (2) la IES y la ciudad a la que aplica la sede (sea principal o seccional); (3) el puesto entre las clasificadas (ejemplo: 2 entre 81) y analizadas, incluidas seccionales y principales (ejemplo: 2 entre 251); (4) el puntaje; (5) el cuartil; y (6) el Índice u-sapiens.

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Ranking U-Sapiens

Por Sapiens Research Group

2012-1 1 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46

T Instituciones de Educación Superior UO Universidad Nacional de Colombia* UO Universidad de Antioquia (UDEA)* UP Universidad de los Andes* UO Universidad del Valle* UP Pontificia Universidad Javeriana* UO Universidad Nacional de Colombia* UP Fundación Universidad del Norte* UO Universidad Industrial de Santander (UIS)* UP Universidad Pontificia Bolivariana* UO Universidad de Caldas* UO Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia* UO Universidad Tecnológica de Pereira* UO Universidad de Cartagena UP Universidad EAFIT* UP Universidad Externado de Colombia* UO Universidad Distrital Francisco José de Caldas UP Universidad Santo Tomás* UO Universidad del Cauca UP Universidad del Rosario* UP Universidad de Medellín* UP Universidad de la Salle* UO Universidad del Atlántico UP Universidad de la Sabana* UO Universidad Pedagógica Nacional UO Universidad del Magdalena UO Universidad Militar Nueva Granada UP Universidad CES UO Universidad de Córdoba UP Universidad Simón Bolívar UO Universidad del Tolima UP Universidad Libre UP Universidad de Manizales UP Universidad el Bosque UO Universidad de Pamplona UO Universidad del Quindío UO Universidad Nacional de Colombia* UO Universidad de Nariño UP Pontificia Universidad Javeriana* UP Universidad Autónoma de Bucaramanga* UP Universidad Libre UO Universidad Surcolombiana (USCO) UP Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano UP Universidad Sergio Arboleda UP Universidad Autónoma de Occidente* UP Universidad EAN UP Universidad Tecnológica de Bolívar*

Departamento Puntaje Bogotá 127,28 1 Antioquia 79,36 Bogotá 51,93 Valle del Cauca 50,80 Bogotá 49,55 Antioquia 40,13 Atlántico 32,23 Santander 28,98 Antioquia 23,46 Caldas 22,65 Boyacá 22,42 Risaralda 22,12 Bolívar 20,53 Antioquia 18,93 Bogotá 18,42 Bogotá 18,20 Bogotá 17,91 Cauca 17,62 Bogotá 16,52 Antioquia 14,72 Bogotá 14,18 Atlántico 13,86 Cundinamarca 13,64 Bogotá 12,24 Magdalena 12,08 Bogotá 10,15 Antioquia 10,09 Córdoba 9,78 Atlántico 9,48 Tolima 9,45 Valle del Cauca 9,29 Caldas 9,13 Bogotá 8,81 Norte de Santander 8,55 Quindío 8,25 Valle del Cauca 7,77 Nariño 7,62 Valle del Cauca 7,40 Santander 7,39 Bogotá 7,07 Huila 6,93 Bogotá 6,42 Bogotá 6,24 Valle del Cauca 6,06 Bogotá 5,67 Bolívar 5,55

2012-1 RevI PosG GruP Q Ius 11-2 11-1 10-2 21,3 49,3 56,7 Q1 0,396 1 1 1 13,9 34,2 31,2 Q1 0,220 2 2 2 5,5 22,4 24,1 Q1-2 0,300 3 5 4 5,7 18,8 26,3 Q2 0,157 4 3 3 14,2 14,8 20,6 Q2 0,167 5 4 5 3,7 19,9 16,6 Q2 0,320 6 6 6 7,3 15,8 9,2 Q2 0,372 7 7 8 5,0 11,2 12,8 Q2 0,125 8 8 7 2,7 10,9 9,8 Q2 0,155 9 12 12 5,3 9,5 7,9 Q2 0,169 11 10 11 2,5 10,5 9,4 Q2-3 0,119 10 11 13 0,5 10,3 11,3 Q3 0,128 12 9 10 0,5 9,0 11,0 Q3 0,121 13 15 14 2,3 9,7 6,9 Q3 0,152 19 19 19 2,3 8,3 7,8 Q3 0,152 14 17 15 3,0 3,6 11,6 Q3 0,059 15 14 17 3,2 7,0 7,7 Q3 0,173 18 18 18 0,7 8,2 8,8 Q3 0,146 16 13 9 3,4 6,9 6,2 Q3 0,129 17 16 16 2,7 9,0 3,0 Q3 0,109 23 24 24 2,3 5,2 6,7 Q3 0,086 22 21 23 0,9 5,4 7,5 Q3 0,078 21 22 22 3,4 4,2 6,1 Q3 0,124 20 20 20 3,2 3,9 5,2 Q3 0,128 24 23 21 0,7 5,9 5,5 Q3 0,081 27 25 26 3,9 2,3 4,0 Q3 0,079 25 26 29 1,4 4,7 4,0 Q3 0,267 30 36 34 1,1 4,9 3,8 Q3-4 0,080 31 28 25 0,7 3,7 5,1 Q4 0,075 33 32 32 0,5 5,4 3,5 Q4 0,034 32 35 31 1,1 2,6 5,6 Q4 0,162 26 31 28 2,1 4,2 2,9 Q4 0,184 28 27 27 1,4 3,0 4,4 Q4 0,099 29 33 35 0,9 3,7 3,9 Q4 0,029 34 29 30 0,2 3,2 4,9 Q4 0,055 0,7 2,6 4,5 Q4 0,278 35 30 33 1,1 1,9 4,6 Q4 0,079 39 34 44 1,4 2,0 4,0 Q4 0,106 38 40 37 0,9 3,2 3,3 Q4 0,083 37 39 36 0,9 2,7 3,4 Q4 0,052 36 37 38 0,7 0,9 5,4 Q4 0,072 40 38 40 0,2 2,7 3,5 Q4 0,056 0,9 2,1 3,2 Q4 0,106 41 42 41 0,5 2,0 3,6 Q4 0,070 42 41 42 0,5 3,3 1,9 Q4 0,091 50 47 46 0,2 2,9 2,5 Q4 0,120 43

Ranking U-Sapiens 2012-1, por Sapiens Research Group 59/62


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2012-1 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81

T Instituciones de Educación Superior UP Universidad ICESI* UP Universidad Autónoma de Manizales UP Universidad Católica de Colombia UP Fundación Universidad Central UO Universidad de Sucre UO Universidad de los Llanos UP Universidad de San Buenaventura UP Universidad Antonio Nariño UP Universidad de San Buenaventura UP Universidad de San Buenaventura UO Universidad de la Amazonía UP Universidad Cooperativa de Colombia UP Universidad Autónoma del Caribe UO Universidad Tecnológica del Chocó UP Universidad Santo Tomás UP Universidad Libre UO Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) UP Universidad La Gran Colombia IUP Escuela de Ingeniería de Antioquia* IUO Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) UP Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA) IUO Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid UP Universidad Católica de Pereira IUP Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito UP Universidad Santo Tomás UP Fundación Universidad Autónoma de Colombia UO Universidad Francisco de Paula Santander IUP Fundación Universitaria Konrad Lorenz UP Universidad Pontificia Bolivariana IUO Dirección Nacional de Escuelas* UP Corporación Universidad Piloto de Colombia IUP Politécnico Grancolombiano UP Universidad Católica de Manizales IUO Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) IUP Fundación Universitaria Católica del Norte

Departamento Valle del Cauca Caldas Bogotá Bogotá Sucre Meta Valle del Cauca Bogotá Bogotá Antioquia Caquetá Bogotá Atlántico Chocó Santander Atlántico Bogotá Bogotá Antioquia Antioquia Bogotá Antioquia Risaralda Bogotá Boyacá Bogotá Norte de Santander Bogotá Santander Bogotá Bogotá Bogotá Caldas Bogotá Antioquia

Sube

*

Igual

UP

Baja

UO Universidad oficial

Entra

IUP Instituciones universitarias privadas

Puntaje 5,41 5,34 5,11 5,08 4,99 4,82 4,64 4,51 4,46 4,26 4,19 4,00 3,94 3,53 3,44 3,26 3,17 3,02 2,90 2,88 2,85 2,69 2,69 2,59 2,54 2,51 2,43 2,39 2,35 2,06 1,86 1,73 1,61 1,48 1,00

Acreditada en alta calidad Universidad privada

Q Cuartil IUO Instituciones universitarias oficiales

RevI PosG GruP 0,9 2,6 1,9 0,2 3,2 2,0 1,4 0,9 2,9 0,7 1,1 3,2 0,2 3,2 1,6 0,9 1,4 2,5 0,2 3,2 1,3 0,5 0,3 3,8 1,1 1,4 1,9 0,9 1,6 1,8 0,5 1,1 2,6 0,7 1,1 2,2 0,9 1,4 1,6 0,2 0,6 2,7 1,6 0,3 1,6 0,2 0,6 2,5 0,7 0,3 2,2 0,2 0,3 2,5 1,4 0,6 1,0 0,7 0,6 1,6 0,7 0,6 1,6 0,2 0,3 2,2 0,7 0,6 1,4 0,2 1,1 1,2 0,7 0,9 1,0 0,5 0,3 1,8 0,2 0,6 1,6 1,4 0,6 0,4 0,2 0,6 1,6 0,5 0,9 0,7 0,2 0,3 1,3 0,5 0,6 0,7 0,2 0,9 0,5 0,5 0,3 0,7 0,5 0,3 0,3

Q Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4 Q4

Ius 0,092 0,156 0,044 0,047 0,104 0,079 0,079 0,031 0,124 0,074 0,055 0,012 0,039 0,030 0,056 0,071 0,005 0,030 0,174 0,012 0,058 0,018 0,105 0,055 0,106 0,032 0,012 0,088 0,041 0,021 0,026 0,012 0,046 0,014 0,053

11-2 11-1 10-2 44 43 43 45 46 53 49 56 48 47 55 52 51 54 57 58 59 60

44 45

45

49 52 48 46 54 53 51 59 50 56

47 51 48 49 50

55

57

61 64 63 62 67 71 70 69 66 65 68 72 73 76 74 75

57 58 60

55 56 58

66

66

61 63 62 67 64 65

61 62 59 63 64 65

69 68

68 67

54 52 53 60

Pesos

α β γ

0,914 0,716 0,369

Ius Índice u-sapiens

Expedición de certificados Las IES clasificadas que estén interesadas en que les sean expedidos los certificados firmados y sellados correspondientes al Ranking U-Sapiens 2012-1 pueden comunicarse con Sapiens Research Group a través de este enlace: «Contáctenos». Únicamente se responderán solicitudes provenientes de correos electrónicos de rectoría o vicerrectoría (incluidas las de investigación). En esta oportunidad, de las más de 250 IES (entre principales y seccionales) de U y IU (oficiales y privadas), 81 cumplieron con los criterios de evaluación. Regresa la Universidad del Quindío, que ocupando el puesto 33 en 2010-1, ahora pasa al 35. Entra muy bien la Universidad Jorge Tadeo Lozano, para ocupar el puesto 42. Le sigue la Universidad Autónoma de Manizales (48); la Universidad La Gran Colombia (64); y la Fundación Universitaria Católica del Norte (en el último puesto, 81). Felicitamos a estas IES por su gran esfuerzo. También a la Universidad de Caldas, que por unos muy cortos dígitos logró quitarle el puesto 10 a la UPTC (que pasa al 11). La sede principal de la Universidad Nacional de Colombia sigue ocupando el

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puesto número 1, con un puntaje de 127,28 (lo cual representa el 12,2% de total de los puntajes), algo sinceramente loable e importante. Sin embargo, igual de importante es el puesto y el puntaje de la Universidad de Antioquia, siempre en el segundo lugar. La Universidad de Los Andes, Universidad del Valle y Pontificia Universidad Javeriana continúan ocupando los mismos puestos que en 2011-2, pero con unas brechas casi imperceptibles, que pueden cambiar en cualquier momento, ya que son instituciones muy activas en sus iniciativas investigativas. Finalmente, resaltamos que las 4 IES que obtuvieron mejores Ius fueron la U-Nacional de Bogotá (0,396); La Uninorte (0,372); la U-Nacional de Medellín (0,320); y Los Andes (0,300). Todas estas IES hacen parte de las 10 primeras, lo cual demuestra, desde otra perspectiva, que son IES excelentemente ocupadas en asuntos investigativos.

Estado de la clasificación por departamentos (2012-1) Departamentos Amazonas Antioquia Arauca Atlántico Bogotá Bolívar Boyacá Caldas Caquetá Casanare Cauca Cesar Chocó Córdoba Cundinamarca Guajira Huila Magdalena Meta Nariño Norte de Santander Quindío Risaralda San Andrés y Providencia Santander Sucre Tolima Valle del cauca Totales

Clasificadas U 0 7 0 5 25 2 2 4 1 0 1 0 1 1 1 0 1 1 1 1 2 1 2 0 4 1 1 7 72

IU 0 4 0 0 5 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 9

Σ 0 11 0 5 30 2 2 4 1 0 1 0 1 1 1 0 1 1 1 1 2 1 2 0 4 1 1 7 81

No clasificadas U 1 9 1 2 4 4 4 1 0 0 0 2 0 2 5 1 1 2 0 1 2 1 1 1 5 0 1 7 58

IU 0 21 0 5 44 5 1 0 0 1 5 0 1 0 1 0 3 0 1 2 0 1 2 0 5 2 2 10 112

Σ 1 30 1 7 48 9 5 1 0 1 5 2 1 2 6 1 4 2 1 3 2 2 3 1 10 2 3 17 170

Totales U 1 16 1 7 29 6 6 5 1 0 1 2 1 3 6 1 2 3 1 2 4 2 3 1 9 1 2 14 130

IU 0 25 0 5 49 5 1 0 0 1 5 0 1 0 1 0 3 0 1 2 0 1 2 0 5 2 2 10 121

Σ 1 41 1 12 78 11 7 5 1 1 6 2 2 3 7 1 5 3 2 4 4 3 5 1 14 3 4 24 251

De los 32 departamentos del país, solo en 28 opera alguna universidad (U) o institución universitaria (IU) oficial o privada. De esos 28 departamentos, un total de 22 tienen IES que hacen parte del Ranking U-Sapiens 2012-1. De todas las U que hay en estos 22 departamentos (entre principales y seccionales), más del 58% están clasificadas. Sin embargo, solo el 7,5% de IU ha logrado dicha meta, lo cual muestra claramente el gran esfuerzo, en términos investigativos, que deben hacer el resto de IU. Aparte de Caquetá, Cauca, Chocó, Meta y Sucre, en donde solo funciona una U, que está clasificada (con lo cual están cumpliendo con el 100% de U rankeadas), los departamentos con mejores porcentajes de inclusión de U son Bogotá (86,2%), Caldas (80%), Atlántico (71,4%) y Risaralda (66,7%). Y para el caso de las IU, solo Antioquia (16%) y Bogotá (10,2%), que son las regiones en las que hay clasificadas. Sapiens Research Group hace un llamado a los dirigentes de las universidades que hay en Amazonas (1), Arauca (1), Cesar (2),La Guajira (1) y San Andrés y Providencia (1), un total de 6 importantes universidades para que le presten atención a sus áreas de investigación, especialmente en la parte indexación de revistas de investigación en el sistema nacional, pero también a consolidar y mejoras sus posgrados con maestrías y doctorados, y no tanto especializaciones, pues no se articulan con la investigación propiamente dicha.

Ranking U-Sapiens 2012-1, por Sapiens Research Group 61/62


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Boletín Científico Vol. 3 (1)-2013 / pp: 56-XX / ISSN-e: 2215-9312

IES que han clasificado en los últimos reportes hasta 2012-1 Departamentos Quindío Huila Bogotá Bolívar Caldas Bogotá Sucre Antioquia Caquetá Atlántico Atlántico Bogotá Bogotá Antioquia Risaralda Bogotá Boyacá Santander Bogotá Bogotá Bogotá Antioquia

Instituciones de Educación Superior

MEN

Universidad del Quindío Universidad Surcolombiana (USCO) Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano Universidad Tecnológica de Bolívar* Universidad Autónoma de Manizales Fundación Universidad Central Universidad de Sucre Universidad de San Buenaventura Universidad de la Amazonía Universidad Autónoma del Caribe Universidad Libre Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) Universidad La Gran Colombia Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid Universidad Católica de Pereira Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito Universidad Santo Tomás Universidad Pontificia Bolivariana Dirección Nacional de Escuelas* Politécnico Grancolombiano Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) Fundación Universitaria Católica del Norte

1208 1114 1707 1832 1825 1709 1217 1717 1115 1804 1808 2102 1801 2209 2711 2811 1732 1723 2106 2725 2104 2732

12-1 8,253 6,934 6,421 5,554 5,337 5,079 4,987 4,262 4,187 3,945 3,261 3,173 3,025 2,692 2,686 2,593 2,542 2,352 2,055 1,732 1,482 1,002

Puntajes Puestos 11-2 11-1 10-2 10-1 12-1 11-2 11-1 10-2 10-1 6,0 35 33 6,593 5,785 5,91 41 40 38 40 42 5,479 46 43 48 4,599 4,097 3,7 50 46 45 46 3,648 51 53 3,506 2,668 3,43 56 55 54 50 3,752 2,761 57 52 53 3,588 2,372 3,30 59 54 59 52 3,111 62 59 3,032 2,661 2,48 63 60 55 57 64 2,781 68 62 2,312 69 67 1,955 1,584 1,61 70 71 66 66 1,978 71 70 2,264 1,566 1,77 75 68 67 63 1,804 1,779 1,77 76 72 64 64 1,407 78 76 1,442 1,401 1,58 80 75 68 67 81

Un total de 22 IES se han sumado a esta clasificación desde el primer reporte en 2010-1, de las cuales 2 en algún periodo salieron, pero de nuevo hacen parte de este importante listado. Como se puede observar en la tabla de arriba, es a partir del puesto 35 que empiezan a entrar nuevas IES, ya sean universidades o instituciones universitarias (oficiales o privadas). Solo dos de estas (*) están calificadas como de alta calidad. Las U privadas son las más representativas (50%), luego las U oficiales (22,7) y, finalmente, las IU tanto privadas como oficiales, con 13,6%.

↑ Las 5 mejores IES oficiales 2012-1 # Rk-12-1 Instituciones de Educación Superior 1 1 Universidad Nacional de Colombia* 2 2 Universidad de Antioquia)* 3 4 Universidad del Valle* 4 6 Universidad Nacional de Colombia* 5 8 Universidad Industrial de Santander*

Departamento Puntaje Q Rk-11-2 Rk-11-1 Rk-10-2 Rk-10-1 Bogotá 127,28 Q1 1 1 1 1 Antioquia 79,36 Q1 2 2 2 2 Valle del Cauca 50,80 Q2 4 3 3 3 Antioquia 40,13 Q2 6 6 6 6 Santander 28,98 Q2 8 8 7 7

↑ Las 5 mejores IES privadas 2012-1 # Rk-12-1 Instituciones de Educación Superior 1 3 Universidad de los Andes* 2 5 Pontificia Universidad Javeriana* 3 7 Fundación Universidad del Norte* 4 9 Universidad Pontificia Bolivariana* 5 14 Universidad EAFIT*

Departamento Puntaje Q Rk-11-2 Rk-11-1 Rk-10-2 Rk-10-1 Bogotá 51,93 Q1-2 3 5 4 5 Bogotá 49,55 Q2 5 4 5 4 Atlántico 32,23 Q2 7 7 8 8 Antioquia 23,46 Q2 9 12 12 11 Antioquia 18,93 Q3 19 19 19 17

Socializaciones y capacitaciones Quienes estén interesados en presentaciones (enfocadas o regionales) del Ranking U-Sapiens, pueden escribirnos a través de «Contáctenos».

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Índice: artículos y autores anteriores Volumen 1 Número 1, enero-junio 2011 Interés general Ranking U-Sapiens Colombia 2010-1 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Billetes: Dos mil guaraníes: Adela y Celsa Speratti (Margarita Durán Estragó) Diálogos: Gastronomía/Astronomía (Elena Regis y Nicola Caon) Profes: El ser y el saber, apuntes para una reflexión sobre la labor del maestro (Ezequiel Dellutri) Entrevista-e: Editor revista Bitácora Urbano-Territorial (Carlos-Alberto Torres-Tovar) Diáspora-i: Doctorando en Alemania (Jorge-Arturo Fernández-Silva) Interés científico Psique: La inclusión educativa, la necesidad de transformación antes nuevas realidades (JoséAntonio Torres-González) Sociologando: Cuestiones “metodológicas, opiniones de los alumnos de la carrera de sociología (Angélica De Sena) Volumen 1 Número 2, julio-diciembre 2011 Interés general Editorial: El efecto Wall-e en la comunidad científico-académica (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Reflexiones: Borges y la ceguera (Salvador Dellutri) Billetes: Cinco Bolivianos: Adela Zamudio, ausente pero no perdida (Dora Cajías) Diálogos: Incendios/Microorganismos (Roque Álvez y Hortensia Silla) Ranking U-Sapiens 2010-2 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) U-Sapiens Ranking Colombia 2010-2 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Interés científico Latín-A: Jóvenes indígenas (kichwa-otavalos) entre etnicidad, clase y género (DanielaAlexandra Célleri-Endara) Latín-A: Transnacionalización e informalidad en las políticas de «rescate» en el centro histórico de Ciudad de México (Frank Müller) Latín-A: «Dios tenía miedo» de la conformación de la identidad actual salvadoreña (Vanessa Núñez-Handal) Latín-A: Supremacía y lealtad en los conflictos por la supremacía regional en América del Sur (Corinna Walter) Psique: Trabajando contra la violencia de sexo/género (Marcela González-Barrientos) Psique: Fenomenología de la violencia (Inmaculada Jauregui-Balenciaga y Pablo Méndez-Gallo) Sociologando: El hambre como punto de origen y de llegada de las políticas alimentarias vigentes (María-Eugenia Boito y Juliana Huergo) Sociologando: Respuestas estatales en torno a la alimentación y al cuidado: los casos de los Programas de Transferencia Condicionadas de Ingreso y el Plan de Seguridad Alimentaria en Argentina (Pilar Arcidiácono, Laura Pautassi y Carla Zibecchi) Sociologando: Reflexiones sobre las nuevas formas del hambre en el siglo XXI: la obesidad de la escasez (Patricia Aguirre) Sociologando: Hambre individual, subjetivo y social (reflexiones alrededor de las aristas límite del cuerpo) (Adrián Scribano y Martin Eynard) Sociologando: A fome como tabu e a luta de Josué de Castro (Luitgarde Oliveira-Cavalcanti) Urbis: O programa Morar Carioca e a urbanização de favelas da cidade do Rio de Janeiro (Gerônimo Leitão y Jonas Delecave) Urbis: Hacia el urbanismo social (Yuiza Martínez-Rivera) Urbis: La ciudad contemporánea, ¿una polis sin política? (Etienne Helmer) Volumen 2 Número 1, enero-junio 2012 Interés general Editorial: Los extremos: «citología», fraude y plagio (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Entrevista-e: Editor jefe de la revista Ciencias de la Información (Manuel-Paulino LinaresHerrera)

Corresponsales: Hampstead Heath, un lugar para ti (César Álvarez-González) Ranking U-Sapiens 2011-1 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Ranking Grup-Sapiens 2010 (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Interés científico Latín-A: Emociones y desastres (Anna-María Fernández-Poncela) Latín-A: El cambio de paradigma: de la atención de desastres a la gestión del riesgo (GiselaIrene Gellert-de Pinto) Lógyca: Mitos y sofismas de la cultura científica en la sociedad posmoderna (Nelson-Leonardo Falcon-Veloz) Lógyca: Pensamiento crítico para el uso diario (Mónica Rodríguez) Psique: Modelo de gestión por competencias aplicado al proceso de capacitación en una institución de salud pública de la quinta región de Chile (Selma-Cyntia Segovia-Díaz) Psique: Los avatares de la pre-adolescencia: conflictos y propuestas para su transición (María de los Ángeles Correa-Tapia) Sociologando: Configuraciones sociales y teoría social (Flabián-Héctor-José Nievas) Sociologando: Jóvenes contemporáneos: entre el trabajo emocional y estético en el mundo corporativo (Liuba Kogan-Cogan) Sociologando: ¿É possível ver de lugar nenhum? Sobre o ponto de vista sociológico (PatrícioVitorino Langa) Sofando: Una cartografía de la enseñanza de la filosofía en territorio argentino (Adriana Barrionuevo) Sofando: Las condiciones de un pensar situado (Ariela Battán-Horenstein) Urbis: «Ser» habitante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (experiencias y procesos de una ciudad en transformación) (Paula-Cecilia Rosa) Volumen 2 Número 2, julio-diciembre 2012 Interés general Editorial: Las verdaderas necesidades (Carlos-Roberto Peña-Barrera) Diáspora-i: Doctorando en Suecia (Óliver Silva) Monedas: Cincuenta Centavos Colombianos, la mujer del Regenerador (Diana Aristizábal) Cafés: Blue Sky Marketplace (Johanna Haddock) Ranking U-Sapiens 2011-2 (Sapiens Research Group) Interés científico Latín-A: Frontera colombo-brasilera: persistencia del conflicto armado y alcances de las estrategias de seguridad (Irene-Alejandra Cabrera-Nossa) Psique: Bullying: ¿violencia primaria o secundaria? (Pablo-Andrés Ferrer-González) Psique: Bullying a través de las TIC (Fuentesanta Cerezo-Ramírez) Psique: Breve reflexión psicoanalítica acerca del bullying (Claudio-Alejandro Reyes-Lozano) Psique+: Hablar y callar, o del poder y la iatrogenia en un imaginario sociocultural (MarcosAgustín Cueva-Perús) Sociologando: Retórica de la memoria, embotamiento de la atención, lejanía de la persuasión (Claudio Martyniuk) Sociologando: Internet como herramienta de recuperación de la memoria de la Guerra Civil española (Laura Solanilla-Demestre) Sofando: La mirada filosófica: un vistazo al rostro del otro (Josua-Óscar Aponte-Serrano) Urbis: A Vila Getúlio Cabral e as ocupações organizadas de terras urbanas no Rio de Janeiro (Gerônimo Leitão y Jonas Delecave) Urbis: Occupation de l’espace public par les personnes de la rue: Expérience au sein d’une unité de psychiatrie de rue à Marseille (Anna Fagot y Vincent Girard) Urbis: La relocalisation des familles victimes de catastrophes naturelles à Port-au-Prince (Ilionor Louis) Urbis: Fábricas de desechos (Magela Cabrera-Arias) Urbis: Una aproximación a los usos sociales del cuerpo en espacios correccionales (Graciela María-Tedesco)

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Biodatos: autores actuales Alejandra Peano: Licenciada en Sociología (Universidad Nacional de Villa María UNVM). Investigadora del Grupo de Estudios sobre Subjetividades y Conflictos de la UNVM. Sus líneas de investigación son: sociología del cuerpo y las emociones; y conflicto y subjetividades. Sus últimas publicaciones son: (coautora) Imágenes y prácticas asociadas al gasto festivo y jóvenes en la ciudad de Villa María, Córdoba (2011); (coautora) Políticas de los cuerpos y emociones en los sujetos involucrados en acciones colectivas en la ciudad de Villa María, 20012008 (2012). Diana-Milena Patiño-Niño: Filósofa (Universidad Nacional de Colombia). Estudiante de maestría (Universidad de los Andes). Sus líneas de investigación: filosofía política; y filosofía de la educación. Sus últimas publicaciones son: ¿Tiene un papel la filosofía de la educación en la práctica educativa? El filósofo como educador y el educador como filósofo (2011); La ley Natural en John Locke: entre lo divino y lo empírico (2009). Emilio-José Seveso-Zanin: Licenciado en Sociología (Universidad Siglo XXI). Investigador (becario) de la Universidad Nacional de Córdoba. Sus líneas de investigación son: estudios en sociología de los cuerpos y las emociones; y área temática de políticas públicas, desigualdad y pobreza. Sus últimas publicaciones son: La cabeza contra el muro. Geopolítica de la seguridad y prácticas policiales (2012). En el cerco. Los cuerpos precarios en la ciudad de Córdoba tras la crisis argentina de (2001).

José M. Atiles-Osoria: Magister en Sociolog (Universidad de Puerto Rico). Estudiante de doctorado (Universidade de Coimbra). Sus líneas de investigación son: sociología y teoría crítica; y colonialismo y movilizaciones anti-coloniales. Sus últimas publicaciones son: The criminalization of AntiColonial Struggle in Puerto Rico (2012); y Pro-State Violence in Puerto Rico: Cuban and Puerto Rican Right-Wing Terrorism (2012). Karla-Josefa Milla-Escobar: Licenciada en Historia (Universidad Nacional Autónoma de Honduras) y Magister en Antropología Social (Universidad Iberoamericana). Consultora independiente. Sus líneas de investigación son: antropología rural y economía política; y estudios de género y políticas públicas. Sus últimas publicaciones son: La manzanilla: Una forma de consumo global (2008); El sutil camino de una planta aromática: del medio rural al anaquel del centro comercial (2008). Lucas-Alberto Aimar: Licenciado en Sociología (Universidad Nacional de Villa María UNVM) y Doctorando de Ciencias Sociales y Humanidades (Universidad Nacional de Quilmes). Becario doctoral (Programa de Estudios de Acción Colectiva y Conflicto Social. Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS). Sus líneas de investigación son: conflictos y protestas sociales; y crítica ideológica. Sus últimas publicaciones son: Prácticas intersticiales y acción colectiva: algunas lecturas sobre lo festivo en contextos de protesta social (2012); (coautor: prólogo) Estudios sociales sobre el cuerpo: prácticas, saberes, discursos en perspectiva (2011).

Erika-Marcela-Herrera: Artista plástica (Universidad Jorge Tadeo Lozano). Actriz de teatro e investigadora (Universidad Central en unión con el Teatro Libre). Sus líneas de investigación son: el problema de la autoría en las obras artísticas. Sus últimas publicaciones son: El objeto de lo escatológico y la idea de libertad (2012); y Aproximación al concepto de distanciamiento: la necesidad de cambio sobre estructuras fijas (2012). Héctor Cortez-Yacila: Ingeniero geógrafo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) y Doctor en Ciencias Económicas (Universidad Autónoma Metropolitana). Investigador y profesor (Colegio de Tlaxcala A. C.). Sus líneas de investigación son: desarrollo urbano y ordenamiento territorial; y urbanismo y desarrollo sustentable. Sus últimas publicaciones son: Desequilibrios territoriales, competitividad y reorganización de los territorios (2012); y El enfoque microrregional en el ordenamiento del territorio (2011).

Pedro-Matías Lisdero: Licenciado en Sociología (Universidad Siglo XXI). Becario (Universidad Nacional de Córdoba). Sus líneas de investigación son: estudios en sociología de los cuerpos y las emociones; y área temática de acción colectiva, conflicto y trabajo. Sus últimas publicaciones son: La guerra silenciosa en el mundo de los Calls Centers (2012); Marx en un mundo de esclavos sin amos. Apuntes para la definición de la plusvalía ideológica (2011). Tomás Martínez-Saldaña: Licenciado en Antropología Social (Universidad Iberoamericana UI); Magister en Desarrollo Rural (UI); y Doctor en Ciencias Sociales (UI). Profesor e investigador titular (Colegio de Postgraduados de la SAGARPA y Universidad Autónoma Chapingo). Sus líneas de investigación son: políticas públicas para el sector agropecuario; desarrollo rural y economía campesina. Sus últimas publicaciones son: Riegos Ancestrales de Iberoamérica (México 2011); (editor) Diáspora Tlaxcalteca (2011).

Jorge Luis-Cruz-Burguete: Doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología (El Colegio de México). Investigador titular de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Sus últimas publicaciones son: Las fuerzas internas del cambio social en la frontera sur de México. En Estado del Desarrollo Económico y Social de los Pueblos Indígenas de Chiapas (2011); y (coautor) Trasladándose a otras tierras, llevándose los valores. Migración y familia en Chiapas. En Sociedad y Desigualdad en Chiapas. Una mirada reciente (2009).

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Pautas: contribuciones y arbitraje Título: Puede ir en español o portugués (eventualmente en otro idioma) y debe tener su correspondiente traducción al inglés. Si el artículo es en inglés, debe traer su traducción al español. El título debe ser sucinto, específico, con sintaxis correcta y coherente. Debe evitarse en lo posible el uso de siglas y coma (,) o dos puntos (:). Autores: Los autores pueden ser máximo tres, se deben indicar los nombres y apellidos completos unidos por guión, año de nacimiento, país de origen, y correo electrónico personal o institucional. Resumen y abstract: Todo artículo debe acompañarse por un resumen y un abstract de máximo 250 palabras cada uno, en donde se indiquen los objetivos principales y el alcance de la investigación o reflexión, se describa el método o metodología empleada, se extracten los resultados más importantes, y se enuncien las conclusiones más relevantes.

Libro/un autor: Boshell-Lee, J. C. (2000). Pensamientos del mañana. Caracas: Universidad Nacional de la Libertad. Libro/dos y tres autores: Boshell-Lee, J. C., Torres-Menfis, I., y Cutavi-Arias, A. F. (2001). Más pensamientos y discrepancias. Buenos Aíres: Editorial Mancha Pura. Libro/más de tres autores: Se usa el primer autor y luego se escribe “y cols” (y colaboradores): Boshell-Lee, J. C., y cols. (2002). Muchos pensamientos sin discrepancias. Lima: Ediciones Quijote. Sección de libro: Boshell-Lee, J. C. (2003). Entre discrepancias y pensamientos. En C. A. Morales (Ed.), Los pensamientos de los aventureros (pp. 50-70). Montevideo, Uruguay: Júpiter Publicaciones.

Palabras clave y key-words: Máximo 6, en orden alfabético, que correspondan a los tesauros o descriptores de UNESCO o ERIC. UNESCO: http://databases.unesco.org/thessp/ ERIC: http://www.eric.ed.gov/ERICWebPortal/thesaurus/thesaurus.jsp?_pageLabel=The saurus

Artículo de revista: Boshell-Lee, J. C., y Torres-Menfis, I. (2004). Pensamientos sin sentido. Revista Ideas y Reflexiones, 4(1), 10-20.

Introducción: En la introducción se deben presentar, de forma clara y sucinta, la naturaleza y el alcance del problema investigado (de la reflexión); los antecedentes sustentados con referencias bibliográficas pertinentes; el método o metodología; mencionar los resultados y las conclusiones más relevantes; y exponer cómo se desarrollará el artículo (partes y objetivos). (Método: “procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y enseñarla” - RAE). (Metodología: “conjunto de métodos que se siguen en una investigación científica o en una exposición doctrinal” - RAE).

Artículo de dominio público, base de datos libre o revista electrónica: Boshell-Lee, J. C. (2006, diciembre 5). No sentimos pensamientos ni reflexiones. El Mundo, 12, 5-6. Extraído el 5 de noviembre de 2007 desde: http:// www.ideassinsentido.com/BL-1.doc

Reflexión-exposición: Desarrollo detallado y claro del método o metodología usada y las razones por las cuales se escogió (si es necesario, con referencias bibliográficas), a fin de que el lector-investigador pueda aprehender lo reflexionado. Para ello se recomienda especificar también las premisas y argumentos que sustentan las conclusiones, las cuales, por supuesto, deben ser orientadoras de las ideas, pensamientos o nuevas visiones del suceso analizado-reflexionado. Esta parte puede dividirse en los subtítulos que se consideren necesarios. Conclusiones-discusión: Esta sección es para que el autor redacte, de la forma más sencilla, clara y sensata posible las relaciones y premisas existentes entre los hechos observadosreflexionados (es decir, lo que significan y aportan los resultados) y el campo en cuestión. Se recomienda presentarlos de manera sistemática, a fin de resumir las pruebas que respaldan cada conclusión, y señalar los aspectos no resueltos, las excepciones o las faltas de correlación. Referencias bibliográficas: Se guiarán por las normas APA. Se deben colocar los nombres completos y los dos primeros apellidos unidos por un guión.

Presentaciones y conferencias Boshell-Lee, J. C., y Torres-Menfis, I. (2005). Pensamientos sin sentido. Trabajo presentado en el Seminario Internacional de Ideas Latinas, diciembre, Brasilia.

Citas: En el cuerpo del texto se aplicarán las normas APA (Apellido de autor, año: página). Sólo se usarán las notas al pie para aclaraciones, no para colocar referencias bibliográficas. Si se citan publicaciones de un mismo autor y año, se usarán letras en orden alfabético al lado de la fecha para diferenciarlas en el texto y la bibliografía. Cuando se nombre más de una publicación de un mismo autor o diferentes autores en una misma referencia, se organizarán en orden cronológico. Imágenes, gráficos y tablas: Éstos deben estar en el documento, titulados con nombres completos y enumerados consecutivamente (por ejemplo Gráfica 1,). Deben enviarse en archivos aparte, marcados con el mismo título que llevan en el documento y deben estar claramente señalados en el cuerpo del texto. Para el caso de imágenes, éstas deben venir en formato JPG, con resolución mínimo de 300 dpi. Extensión y formato: El documento completo debe tener mínimo 4000 palabras y máximo 5000, venir en formato Microsoft Word, tipografía Calibri 10, justificado, tamaño carta, márgenes de 2 centímetros por todos lados, espaciado sencillo entre líneas, sin sangría y con una línea de espacio sencillo entre párrafos. Breve reseña del autor/es: No debe exceder las 150 palabras. Debe señalar la profesión (institución otorgante), el último grado académico recibido (institución otorgante), máximo 2 ocupaciones actuales, máximo 2 líneas de investigación o temáticas de interés, máximo 3

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Boletín Científico Vol. 3(1)-2013 / pp: 49-53 / ISSN-e: 2215-9312

publicaciones más recientes (sean en libros o revistas), año de nacimiento, país de nacimiento. Y una foto informal del rostro, con excelente resolución.

Proceso de arbitraje: El Boletín Científico Sapiens Research se reserva el derecho de regresar aquellas contribuciones que no cumplan con las pautas explicadas anteriormente, y solo ingresarán aquellas que sean originales-inéditas y que se estén postulando exclusivamente en este medio, y no en otro más simultáneamente. Las editoras de sección revisarán de forma preliminar el original ingresado para proceso de dictamen (anónimo en ambos sentidos) y luego de sus observaciones lo someterán a un par evaluador (sistema doble ciego) para el mismo fin. El tiempo de este proceso no lleva más de 4 semanas. Si el original evaluado es aceptado sin cambios, se le notifica al autor/es y pasará a edición y diagramación. Si es aceptado con cambios, se regresará al autor/es con las observaciones realizadas para que haga las modificaciones del caso, en el tiempo que se le especifique, que no será mayor a 15 días, y lo devuelva para verificar que cumpla con lo esperado. Por el contrario, si el original es rechazado, se le notifica al autor/es de la decisión, con su debida sustentación (el resultado es inapelable). Si hay empate en el dictamen, se somete a un tercero definitorio. Luego de que el original aceptado es diagramado, se regresará al autor/es para su lectura-aprobación, con el fin de hacer o no observaciones de cambio en cuanto a edición, en un tiempo no superior a 5 días, y para que autorice por escrito su publicación y distribución (el autor conservará sus derechos).


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V3N1 2013 enero-junio BCSR