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“…Mi regreso a Santiago Cuatro” El acogimiento con la familia no salió bien y volví a Santiago Cuatro de un día para otro; a la semana de estar aquí nació mi hija Nayara; el fin de semana que me puse de parto estaba Fran el educador conmigo; estuve todo el domingo con contracciones y lo pasé bastante mal. Por la noche vino Lorena a por mí y me llevó al hospital. Al llegar allí me ingresaron, estuvimos toda la noche en vela, y tanto Lorena como yo lo pasamos mal, pero una vez que me pusieron la epidural dejé de notar tantos dolores y a las 09:35 de la mañana nació Nayara, y en el parto también estuvo su padre. Desde que ha nacido me siento más segura de mí misma, pienso más como una madre y me siento más tranquila y mucho más feliz porque tener a Nayara ha sido algo precioso, y desde el primer momento que la tuve en mis brazos por fin he aprendido a controlarme y me he dado cuenta de que ella ha sido, es y será lo mejor que me ha podido pasar en esta vida. Ahora ella está en un centro y yo sigo aquí y, aunque me permiten estar con ella por la mañana y por la tarde, ya le he dicho a mi técnico que desde la gerencia no veo ningún apoyo; me siento fatal porque lo único que quiero es estar con mi hija y con su padre. El único apoyo que tengo es de Santiago y de mi novio. Para mi Santiago siempre ha sido mi casa, en lo malo y en lo bueno y desde el primer momento que volví me he sentido muy bien. Ahora mismo las cosas no están para tirar cohetes pero aquí se suele convivir en familia. Pasamos muchos momentos juntos, buenos y malos, aunque con todo lo ocurrido hemos estado unos días un poco revueltos, unos más que otros, pero seguimos siendo una pequeña familia.

Y

Elanor Gayo Fernández

después de los 18 años, qué pasa

Mi nombre es Isabel, en esta pequeña redacción os quería relatar brevemente mi experiencia desde mis 18 años hasta hoy día, mis 23. Desde que cumplí 18 siempre pensé que la vida iba a cambiarme mucho y así fue. Me mudé a Madrid a vivir con mi pareja sin pensar detenidamente en ello, y eso me trajo consecuencias. Al poco tiempo de estar allí me quedé embarazada y decidí tenerlo, eso sí, con muchísimas dudas y poco apoyo; pero cuando nació mi hijo comprendí que era lo mejor que me había pasado. Mi vida nunca fue fácil, pero lo había podido sobrellevar. Cuando nació mi hijo sólo pensaba en lo feliz que estaba, más que nunca, y fue él quién lo logró. Pasado un tiempo todo iba bien; tenía trabajo, con mi pareja me llevaba genial e incluso pensábamos comprarnos una casa. Pero al cumplir el primer año nuestro hijo la cosa cambió, ya no sabía si mi novio estaba enamorado de mí, si quería seguir conmigo, y yo, la verdad, tampoco estaba bien con él. Aunque seguimos intentándolo no funcionó, y a un mes del segundo cumpleaños de nuestro hijo, me trasladé a mi ciudad natal, Salamanca. La llegada hizo que me parase a reflexionar en cómo podía solucionar mis problemas y en cómo debía organizar mis ideas. Para eso necesitaba asimilar que estaba sola ante un reto, el más grande que nunca tuve, y he tenido unos cuantos. Estamos transformando la sociedad en algo que no me gusta. Por ello, me di cuenta de que para que las cosas salgan como uno quiere, hay que currárselo y eso es lo que hice yo. A día de hoy pienso que el destino quiso que se terminase esa relación, para que yo pudiese empezar la vida que de verdad quería. Mi vida actual es perfecta, tal y como yo la deseo y ojalá que nunca cambie.

“Mi vida act�al es perfecta”

Ecos de Santiago 84

Ecos de Santiago  

Curso 2012/13 www.casaescuelasantiagouno.es

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