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AMIGO BARRO (A Reyes y Miguel) Soy Gerardo, valdrían estas dos palabras para definirme, si no fuera alfarero, oficio que me ha trascendido, me ha superado. Soy persona con barro entre las manos, si no tengo, me pierdo, me desaparezco, no me encuentro. El barro se ha convertido en mi corazón, mi sangre, mi alma; a ratos, o casi siempre siento que irremediablemente nos hemos enamorado, situación que supone pasión y deseo, no entender los días sin encontrarnos. Aunque sólo sea un rato, nuestros ratos no suponen tiempo sino “pellizcos de eternidad”. Este ha sido mi destino, lo agradezco tanto como la luz, la lluvia, los buenos amigos. Mi relación con el barro siempre ha sido de búsqueda de posibilidades estéticas y artísticas, pero no sólo de ellas sino también espirituales; esto me ha exigido un compromiso personal y colectivo: sin “los otros” no existe mensaje, el alma del barro se seca, puedes haber hecho una pieza muy bella pero muda. El barro siempre habla; el alfarero (hijo de la tierra) está obligado a comunicar su legado que es muy sencillo y breve: amor, dulzura, generosidad, paciencia, respeto, reciprocidad (igualdad), tanto te doy como tú me has dado, dialéctica básica de la vida, todo es tan bello como tus ojos, tus manos, tu corazón quieran. Así el barro para mí es y será un camino abierto, sin fin, con todos los que quieran compartir la fuerza de una materia tan humilde como la tierra, compañera infatigable de la vida, venturosa y embarrada vida. Por siempre alegría, risas, barro.

Gerardo “ alfarero”

Ecos de Santiago 33

Ecos de Santiago  

Curso 2012/13 www.casaescuelasantiagouno.es

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