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El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

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MISION DE LA IGLESIA Queridos hermanos y hermanas: El énfasis de este bimestre es la misión de la Iglesia. Inspirados en el texto de Mateo 20,1-16, y tomando la imagen de la iglesia como “campo de labranza” (LG. 6c). La Iglesia recibe su misión del mismo Señor quien ha anunciado y hecho presente el Reino de Dios entre nosotros. Con su Encarnación, vida, pasión muerte y resurrección, ascensión a la derecha del Padre y el envío del Espíritu Santo, el Señor ha obrado la salvación para toda la humanidad. Habiendo enviado a los Apóstoles a hacer Discípulos de todos los pueblos, como testigos y presencia suya, encarga a toda la iglesia la misión de ser el germen y principio de ese Reino en el mundo. Así pues la Iglesia, como signo e instrumento de unidad con Dios y entre todos los seres humanos, existe para evangelizar, es su “dicha y vocación propia” (E. N.) Pero la misión de la Iglesia, como sierva del Señor y como El, tiene como propósito anunciar y hacer presente ante todo el Reino de Dios. Como Jesús, solamente el Reino es absoluto, todo el resto es relativo. Jesús pedagógicamente por medio de parábolas e imágenes da a entender lo que significa el reino, su pertenencia y su vivencia. Una de las imágenes es el de la labranza, el campo de cultivo donde él siembra la buena semilla, a menudo pequeña, como la mostaza, pero que va creciendo y de la que se espera el mejor fruto, convirtiéndose así en un ambiente de vida y acogida. Debemos ser conscientes, especialmente en este año, en el que meditamos sobre el ser de la Iglesia, de la tarea inmensa que tenemos para cumplir el mandato de Jesús de llevar la Buena Nueva a todos los rincones de nuestra Iglesia Particular, como misioneros suyos, con generoso espíritu de participación, en comunión, con un permanente espíritu de alegría, sembrando en el campo y la ciudad la prometedora semilla del Reino a la que Dios da crecimiento, con la conciencia viva de su presencia entre nosotros: “Discípulos misioneros y de la paz pregoneros”. Con mi fraterno saludo. † ISMAEL RUEDA SIERRA Arzobispo de Bucaramanga


PRIMERA LECTURA Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6

La Sabiduría construyó su casa, con siete columnas labradas; hizo un banquete, preparó el vino, puso la mesa. Y despachó a sus criadas a anunciarlo en los puntos que dominan la ciudad: «Vengan acá, los inexpertos y los que tienen poco juicio, que quiero decirles algo: Vengan a comer de mi pan y a beber el vino que les he preparado. Dejen la inexperiencia y vivirán, sigan un camino razonable."» Palabra de Dios.

Salmo responsorial 34 (33) R/. Gusten, hermanos, y verán qué bueno es el Señor. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren. R/. Todos sus santos, teman al Señor, porque nada les falta a los que lo temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R/. Vengan, hijos, escúchenme: los instruiré en el temor del Señor. ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? R/. Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. R/.

SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios 5, 15-20 Hermanos: Fíjense cuidadosamente cómo se comportan: que sea como sabios, no como insensatos. Aprovechen la hora presente, porque estos días son críticos. Así que no sean irreflexivos; traten de conocer cuál es la voluntad del Señor. No se embriaguen con vino, pues eso lleva al libertinaje. Llénense, más bien, del Espíritu Santo; y reciten entre ustedes salmos, himnos y cantos espirituales; canten y entonen salmos con todo el corazón al Señor. Den gracias sin cesar a Dios Padre por todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Palabra de Dios.


EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 51-58 Enseñando un día en la sinagoga, dijo Jesús a la multitud: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que voy a dar es mi carne, para la vida del mundo.» Los judíos discutían entre sí diciendo: « ¿Cómo puede este hombre darnos a comer su carne?» Jesús les respondió: «yo les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. A mí me envió el Padre, que da vida, y yo vivo por el Padre; de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo, que no es como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.» Palabra del Señor.

JESUS: LA FUENTE DE MI VIDA Cuando el Evangelio de Juan desea insistir en algo de importancia decisiva, va poniendo en labios de Jesús palabras que repiten una y otra vez la misma idea con diversos matices: como hemos visto a la largo de estos cuatro domingos anteriores «Yo soy el pan vivo», «el que me come, vivirá por mí», «el que coma de este pan, vivirá para siempre, etc.». Sin duda, aquí se está hablando de la Eucaristía, experiencia central en los seguidores de Jesús, pero no sólo de ella. La afirmación básica y central es ésta: Jesús es «fuente de vida» para todo el que se alimenta de él. Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jesús, (Pan de Vida) nutrirnos de su aliento vital (Amor), interiorizar sus actitudes (Servicio) y sus criterios de vida (Donación). A quien sabe alimentarse de él, le hace esta promesa: "Ese habita en mí y yo en él". Quien se nutre de la Eucaristía experimenta que su relación con Jesús no es algo externo. Jesús alimenta nuestra vida desde dentro. La experiencia cristiana consiste fundamentalmente en alimentar nuestra vida en Jesús, descubriendo la fuerza que encierra para transformarnos poco a poco a lo largo de los días. Jesús Eucaristía infunde siempre un deseo inmenso de vivir y hacer vivir. Un deseo de vivir con más la verdad y más el amor. La vida que Jesús transmite a sus discípulos en la Eucaristía es la que él mismo recibe del Padre que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biológica. Por eso se atreve Jesús a hacer esta promesa a los suyos: "El que come este pan vivirá para siempre".


PARA MEDITAR EN EL AÑO ARQUIDIOCESANO DE LA FAMILIA…

FAMILIA: VIVE, CELEBRA, ACOGE Y COMPARTE CON AMOR LA EUCARISTIA.

AVISOS PARROQUIALES Del 19-25 de Agosto Celebraremos la Semana de la Catequesis Recordamos la campaña PRODESTECHADOS y agradecemos su generosa colaboración, Dios los siga bendiciendo por ayudarnos a construir una vivienda digna a una familia pobre. El próximo 29 de agosto tendremos la visita de Vicario, el Padre: Alejo Mantilla. Eucaristía 6:30 pm

LITURGIA DE LA SEMANA

FECHA Lunes 20 Martes 21 Miércoles 22 Jueves 23 Viernes 24 Sábado 25

SANTO San Bernardo San Pio X Santísima Virgen Maria, Reina Santa Rosa de Lima San Bartolomé, Apóstol San Luis o San José de Calasanz

LECTURAS Ez 24,15-24/ Sal Dt 32,18-21/ Mt 19,16-22 Ez 28,1-10/ Sal Dt 32,26-36/ Mt 19,13-30 Ez 34,1-11/ Sal22 / Mt 20,1-16 I Co 7,25-31/ Sal 144/ Mt 19, 3-12 Ap. 21,9b-14 / Sal 144/ Jn 1,45-51 Ez 43,1-7ª /Sal 84 Mt 23,1-12


CARTA DEL PARROCO XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO