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reportaje Lisa Cant

Topándonos con

una Top

Fotografiada por Annie Leibovitz y musa de Steven Meisel, es además estrella de las campañas de Chanel, Carolina Herrera y Juicy Couture. Corresponsal de Caretas se encuentra con la supermodelo en la universidad de Columbia.

L

a sonrisa de Lisa Cant se enciende cuando intenta elegir algún momento especial en su vida como modelo. “He estado por todo el mundo”, dice, y sus enormes ojos verdes se agitan buscando una sola de esas anécdotas. Estamos en una cafetería de la Universidad de Columbia, en Manhattan, donde Cant, de 25 años, estudia historia. La Semana de la Moda está a punto de acabar. Su rostro de ojos gigantes y frente amplísima fue objeto de obsesión de fotógrafos como Steven Meisel, quien la puso en dos portadas consecutivas (febrero y marzo de 2004) de Vogue Italia. Annie Leibovitz le hizo fotos para la campaña de Ann Taylor, y ha desfilado desde entonces para Chanel (con quien firmó luego contrato), Anna Sui, Christian Lacroix, Marc Jacobs, Nina Ricci, Dolce & Gabbana, Helmut Lang, Marc Jabocs y siguen firmas. En 2006 se convirtió en el rostro oficial de Juicy Couture y en Latinoamérica sobre todo, se la conoce como el rostro de las campañas de Carolina Herrera. ΩSorprende encontrarte estudiando historia. ¿Te consideras ya historiadora, estudiante o modelo? –Me considero ante todo una modelo. Comencé cuando tenía 14 años en Canadá, de donde soy. Luego se dieron los viajes y cuando vine a Nueva York a los 17, ya era mi trabajo a tiempo completo. Ω¿Cómo estuvo la dinámica de las mo-

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Rojo Pasion La modelo como protagonista de portadas y de aviso de Carolina Herrera.


foto: Sandro Mairata

Musa Estudiantil En el campus universitario puede pasar inadvertida, pero no para los reporteros de Ellos&Ellas.

delos del Fashion Week este año? –Si hablamos de modelos, ahora mismo lo que sucede es que te quieren dos o tres temporadas en la pasarela, y luego piden nuevas chicas. Antes podías quedarte unos años, ahora es muy rápido. Hay un gusto por las anónimas, por los rostros que nadie conoce. ΩEl tiempo de las supermodelos parece tan lejano. –Muy lejano, y dudo que vuelva. Hay algunas modelos que se hacen famosas quizá fuera del modelaje, pero no es como en los viejos tiempos. ΩPero todavía se ve a Naomi Campbell, a Kate Moss, a Christy Turlington. Tú surgiste con modelos como Gemma Ward. ¿Dónde está ahora ella? –Ha empezado una carrera como actriz. No creo que siga modelando. Ω¿Y tú? –Soy un poco tímida, la verdad, no me veo de actriz. Suena raro de una modelo, ¿no? ΩBueno, Kate Moss dijo que ella no es quien se ve en las fotos. Que esa es la Kate que los fotógrafos ven en ella. –Sí, no creo ser la que parezco en las fotos. Digo, la pose, el peinado, las luces, el ángulo. Es todo un proceso de crear una imagen. ΩSiempre se dice que no depende tanto de la belleza de una modelo sino de su personalidad. Te imagino en un casting al lado de chicas más lindas que tú y tú muy nerviosa. –Sí, hay una combinación de cosas, también de suerte. En mi caso sucedió que un fotógrafo muy famoso, Steven Meisel, me escogió para la portada de la edición italiana de Vogue. Yo era lo que él estaba buscando… Sabes, las tendencias, las modelos vienen y van. Ese era el año del ‘rostro de muñeca’, junto conmigo estaban en ese grupo Gemma Ward, Heather Marks; chicas de ojos grandes y boca pequeña… fue suerte. Sucedió que yo era lo que él quería. Me eligió. Hay algo de actitud y un poco de lo otro. Ω¿Qué te hace sentir la palabra ‘veterana’? –Cuando trabajo con chicas de 16 y 17 me siento realmente vieja. Las veo más como niñas que como mujeres. No hay muchas chicas de 25 en las pasarelas. Ω¿Y cuál es tu siguiente paso? –Estoy haciendo mi pre-grado, después no sé. De pronto seguir modelando, porque es divertido y paga las cuentas, viajas… pero no me veo

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foto: Sandro Mairata foto: Sandro Mairata

Doble vida La estudiante de historia de la universidad de Columbia, en Nueva York, se da tiempo para participar en desfiles internacionales o sesiones de fotos de publicidad. Después de todo, con algo hay que pagar los estudios.

haciéndolo por siempre, quiero tener mi título, sí pero también aprender y disfrutar de la vida. Y, bueno, conseguirme un trabajo de verdad. Ω¿Un trabajo de verdad? –Sí. Ω¿Y cómo así el modelaje no califica como un trabajo de verdad? –Quiero decir: me puedo tomar un mes de vacaciones. Trabajo y luego un par de meses más. Es una vida que no dura para siempre. Si sigo en la industria me gustaría quizás tentar el lado empresarial… Ω¿Qué recomiendas a quienes quieren entender cómo se mueve la moda hoy? –Mira, hace unos años una amiga (la modelo Sara Ziff) trajo a su novio (el documentalista Ole Schell) y grabaron varias entrevistas, primero en broma, pero luego se convirtió en un proyecto acerca de lo que realmente puede ser el mundo del modelaje, desde el punto de vista del modelo. Se llama ‘Picture Me: A Model’s Diary’. Cuando vas a un desfile se ve glamoroso pero es demasiado estresante. Muestra el lado malo del modelaje. Todas las frustraciones que puedes pasar, las desilusiones, las chicas cuentan mucho sus dramas personales.

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Comencé cuando tenía 14 años en Canadá, de donde soy. Luego se dieron los viajes y cuando vine a Nueva York a los 17, ya era mi trabajo a tiempo completo. Ω¿Cómo te llevas con los diseñadores? –Si los veo en una fiesta, que las hay muchas, me acerco y los saludo. Hace unos meses estuve en el sur de Francia, y en una mesa de mi hotel estaba sentado John Galliano. Me acerqué y fue encantador conmigo. Pero no son mis amigos, solo trabajo con ellos. ΩEmpiezo a dudar que realmente seas tan común y corriente. –Vivo en el downtown (zona sur de Manhattan), uso el transporte público, tengo un novio y amigos que, aunque no veo, siempre están ahí. Me gusta el downtown, nunca viví por la zona universitaria, en la zona norte, porque por aquí todos andan en tránsito, nadie se queda a vivir por más de dos años. Ω¿Alguna vez te caíste de una pasarela?

–No (Risas). Ω¿Qué sientes cuando ves a esas pobres modelos cayéndose? –Me siento avergonzada. Me da vergüenza por ellas. Lo que pasa es que les dan zapatos que a veces realmente no les quedan. Me parece muy fácil que esas cosas sucedan. Ω¿Y por qué insisten en hacerlo así? –Porque los diseñadores necesitan que se vean dramáticas, quieren algo novedoso, que salga en los diarios y que los medios digan ‘¡Oh, eso es nuevo!’. Como modelo, tienes que practicar tu caminada. Recuerdo que en los ensayos antes de un desfile de Balenciaga, diez chicas se cayeron porque los zapatos eran imposibles. A último minuto debieron ir a la tienda para traer zapatos de reemplazo porque los nuevos no se podían usar. Ω¿Y cuál ha sido tu momento más vergonzoso sobre la pasarela? –Una vez usaba un vestido con una abertura en un lado… y se me vio el busto. Es una de esas cosas que no estás muy segura de que ocurren porque tú miras hacia adelante y no quieres arruinar las fotos con tus gestos. Pero de hecho sentía algo de aire por ahí… Listo, ya tienes tu anécdota. (Sandro Mairata) ■


Ellos & Ellas Lisa Cant Interview