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Nos convoca un propósito común: nuestro interés por aproximarnos, explorar, conocer y penetrar el mundo social oprimido, marginado y excluido. Y nos convoca el deseo de, algún día, jugar un papel protagónico allí, quizás liderando proyectos de vida que permitan a tantas personas soñar lo que hasta ahora les es permitido soñar a tan sólo unos pocos en nuestras sociedades latinoamericanas. Para ese propósito unas herramientas necesarias. Todos vivimos en entornos sociales particulares, y más o menos sabemos movernos allí, pero no siempre conseguimos comprender su dinámica ni por qué funcionan como funcionan. La realidad social es compleja: aunque es evidente, sin embargo no es posible comprenderla en forma absoluta de manera empírica ni de manera abstracta. Hay quienes sustentan la autoridad de lo que afirman acerca de una realidad social, diciendo que la han vivido directamente; otros arguyen teóricamente con base en métodos y conceptos generales reconocidos por las ciencias. Y, sin embargo, los problemas sociales se mantienen e incrementan.

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La etnografía es una perspectiva de aproximación a la realidad social que nos permite y nos exige, simultáneamente, contacto directo con los contextos que se quieren explicar y reflexión teórica de procesos a partir de la experiencia vivida. Todavía más, nos ofrece instrumentos que pueden ser usados por personas, no necesariamente especializadas, en las disciplinas sociales. A este enfoque preferentemente recurriremos. Etno: pueblo. Grafía: escritura. La etnografía es el estudio descriptivo o la narración escrita de las costumbres y tradiciones de un pueblo, de una comunidad o de un grupo humano cualquiera. Su método privilegia los aspectos subjetivos o culturales. Siempre se preocupa por indagar los sentidos que socialmente las personas le otorgan a sus prácticas pues considera que es allí donde se revela lo que constituye a una comunidad como tal. Adicionalmente, la corriente culturalista (antropología) e interpretativa (sociología) tiene en cuenta explícitamente la subjetividad de quien se acerca a conocer una trama de relaciones sociales, entendiendo que no se puede separar de ella, sino que hace parte del proceso de auscultación que lleva a cabo. Haremos uso de cuatro instrumentos o técnicas de trabajo. Los tres primeros provenientes principalmente del método etnográfico adelantado por la antropología. La última, más propia de la sociología interpretativa. En secuencia, permiten ir del autoconocimiento del sujeto que conoce al conocimiento más o menos sistemático del objeto de estudio: los entornos sociales. Como cualquier técnica, ninguna de éstas pertenece exclusivamente a ciencia social alguna. Tal y como se presentan acá, están ajustadas en función de poder hacer un primer acercamiento práctico a situaciones sociales específicas y, desde allí, desplegar algunas primeras reflexiones teóricas.

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La primera, “Aquí estoy, con mi historia”, propone un ejercicio autobiográfico. Persigue que cada participante del proyecto haga un reconocimiento de sí mismo, del contexto del que proviene y, con esto, se disponga a adentrarse al entorno social en el que va a participar. La segunda, “Observar o la práctica de prestar atención”, ofrece un aprestamiento para indagar empíricamente contextos sociales, siguiendo prescripciones de la técnica de observación. Mediante su uso se facilita un primer acercamiento a ambientes sociales y una visión general de los mismos. La tercera, llamada “¿Conversamos?”, es una guía para profundizar aspectos de la realidad social usando la entrevista cualitativa. Implica un relativo conocimiento del medio en que se interviene para seleccionar personas significativas capaces de ofrecer información específica. La última, “Escenarios Sociales”, es una técnica con pretensiones más objetivas de descripción, análisis e interpretación de relaciones sociales estables que configuran un sistema ya constituido. Se propone que sea aplicada a lo largo de todo el proceso durante el proyecto. Todas las guías de trabajo responden al siguiente esquema, bajo la metáfora del andar, del camino, tan propia a todo proceso de conocimiento:

Vamos a andar. En este apartado se suele hacer una introducción al sentido general de la técnica y, mediante un lenguaje narrativo tan caro a la etnografía, se presentan algunos elementos de fundamentación. Además de permitir una primera ubicación en el instrumento se quiere motivar y suscitar en el lector una reflexión sobre el sentido de su uso.

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Se hace camino al andar. Se refiere a los pasos a seguir, al procedimiento, a los criterios prácticos para aplicar la técnica. Dentro de lo mismos se incluyen unas bases epistemológicas sencillas (explicaciones conceptuales desde la teoría del conocimiento) que iluminan la razón de ser del modo de trabajar (de lo contrario nos quedaríamos en la mera técnica).

Andar y llegar. En este punto se sugiere un panorama de qué se quiere conseguir, en nuestro proceso particular, con el uso de la técnica, tratando de indicar el producto que se obtendría en caso de ser utilizada. Complementariamente se enuncian algunas habilidades que se espera sean alcanzadas mediante su empleo.

Ejercicios para aprender a andar. Se trata de algunas actividades que pueden ser realizadas personalmente o en grupos, a manera de adiestramiento previo, con el fin de ganar habilidades que permitan un mejor manejo y mejores resultados en el trabajo con la técnica propiamente dicha. En caso de tener oportunidad, estos ejercicios bien pueden ser trabajados en talleres de preparación.

Andaduras de otros. Bajo este nombre se sugieren algunos textos y autores que están en el trasfondo de nuestras reflexiones. Quien quiera profundizar sobre una técnica en particular encontrará una selección de textos adecuados y consistentes.

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