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SANDRA BURMEISTER, bloguera chilena. Su afición por escribir microtextos surgió en el año 2011, algo que impulsó la creación de este blog para público juvenil y adulto. Los microtextos están ordenados con números de identificación. Bajo licencia Creative/Commons http://sandri-cuentos.blogspot.com/

Sandricuentos@gmail.com SANDRICUENTOS Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción y venta. Registro de textos en la Propiedad Intelectual N°: 241698 Ilustraciones por BURGAR (Burmeister, S.) 2


DICIEMBRE 2017 Odín -el guerrero- lanzó las runas sin pretender modificar el destino... ¡futhark, futhorc, fuþark! Cansado de luchar contra el tiempo desistió en la predicción, y dijo: ¡qué cada hombre haga de su vida un oráculo! (Sandricuentos 463). Una servidora de la fortaleza jamás decae ante el oprimido y el mendigo. La fruta que entrega es la paciencia

para el más desvalido. Se enfrenta al más fuerte con humildad. Le llaman sabiduría de celtas (Sandricuentos 462). Jamás temas a la muerte, dijo el chamán desde su sueño. No hay venganza de vikingos en el lecho de muerte, sino trascendencia. Las piedras que me rodean son mi fortaleza. Bebe de mi llanto incólume para que sonrías (Sandricuentos 461). 3


Una vieja biblioteca se construye de recuerdos en el presente. Así pensó al verla repleta de polvo, ya que tardaría varios días en darle una limpieza venidera. Luego se dijo: nada tiene espacio si no hay luz, luz que revele los conocimientos. El ocultismo, de la mugre, desarmaría el polvo de ácaros para dar lugar a las toneladas de letras preciosas, y escondidas, entre los armarios (Sandricuentos 460).

El agua de letras cayó sobre su cabeza, en mil partículas, construyendo frases. El encuentro con el contenido fue suerte de principiante. Ese preciso momento, el ahora, es el portal hacia la sabiduría (Sandricuentos 459).

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NOVIEMBRE 2017

OCTUBRE 2017

Cálidas fueron sus palabras antes de partir. Ni siquiera vio el tumulto de gente, que se iba, pues estaba en guardia de sus muñecas. ¿Qué hacer?, ¿un vestido tal vez? No. Su mirada desencantada bordaba lanas de colores en la arpillera de su madre. Esa tarde una gitanilla se desvanecía entre la multitud (Sandricuentos 458).

El puente estaba frío y sin novedades, excepto las cuatro patas que se alejaban. Era demasiado tarde para arrepentirse. El momento coyuntural se desprendía entre los ecos fantasmagóricos de la noche. Era el fin del invierno, y la primavera invitaba a nuevas aventuras, pero no para él. Esta sería su última estación (Sandricuentos 457). 5


Construyes trascendencia, le dijo, para continuar: Vives mil vidas, y un día te vas. Nada más preponderante que la promesa que hiciste al momento de nacer: ¿la recuerdas? (Sandricuentos 456). Magna tierra de la indiferencia. Tierra fértil, desnuda y mentirosa. Semillero de gente ambigua, gente mala, gente miedosa, gente tortuosa. El pago, del sutil encuentro, hacia lo sublime, la

deja trémula de espanto: es el vacío. El ocaso, que la despide, con un dejo de esperanza, es invisible. Ella lo ignora, dando la espalda (Sandricuentos 455). ¿Sabes por qué la bandera chilena es de color blanco, azul y rojo?, ¡¡¡porque es la paleta, al viento, de Violeta!!! Ella mezcló mil colores, más con su propio encanto, ¡nacieron arpilleras y cuadros! A los amores, en 6


tanto, el dolor; y a la muerte, con amor. Un poco bruta, y ecléctica, hoy nace la madre ancestral, la que dio vida a la cultura musical. ¡Viva Violeta! (Sandricuentos 454). SEPTIEMBRE 2017 ¡Suéltala!, le dijo desesperada. ¡Suéltala!, le dijo la que cojeaba. No puedo caminar si no vuela conmigo, contestó la "dientesca" de leona, que por flora y fauna, la melena -sin jaula-

caía por su espalda. No era pluma, no era algodón. Era, solo, una flor, y se hacía llamar: Comunión (Sandricuentos 453). Corrompía, la libélula, sus ojos, cuando las alas se desvanecían. Fue cielo, fue luna, pero no fue mar. Fue risa, fue llanto, pero no fue al azar. Una sola vez, supo que sería inmortal hasta que cerró el capítulo (Sandricuentos 452). 7


Son tal para cual. Son almas gemelas. Son dos naranjas. Son dos azucenas. Son yin y yang. Son hembra y macho. Son mujer y hombre. ¿Quiénes son? Él y ella. Ella y él. El orgasmo atiende a las sedas y mosaicos en flor. Son un par de exhaustos ante el dolor, y el alivio físico (Sandricuentos 451).

AGOSTO 2017 Es ácida, decía su madre. Es tibia, decía su padre. Es huérfana, decía la abuela. Es mensa, decía el hermano. No. Nada es así, decía ella. Me duelen las mejijllas, los codos y las rodillas, se decía la chiquilla. Una tarde se hizo caja y guardó lo mejor de ella; ¡soy un tesoro, que nadie ha descubierto! Luego se durmió (Sandricuentos 450).

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JULIO 2017 Cada noche sale del árbol. Ella es árbol. Sus cenizas yacen en ese lugar. Raíz. Semilla. Hojas. Nada respira como antes. Ella no tiene nariz. El tacto la despierta, y siente. Es paciente. Ella es árbol. El bosque huele a lignina y a fantasma. Ella, el alma en pena, borra su huella (Sandricuentos 449).

¡¡¡Tulipas encolerizadas!!! Ella se columpia, y cae al vacío, pero jamás se saca las zapatillas de pompón. Huele a tifón, y huele a jabón. ¡Maldito corazón! En un mapa de semillas, al viento, ella ríe de cosquillas, en dos tiempos. Va y viene, va y viene; no se detendrá. Su nombre es: Vida (Sandricuentos 448). La dama de los secretos, secretea y secretea. La otra, la oyente, se hace la 9


"pan de huevo"; disimula que no sabe. Mientras una parlotea, la otra jamás insinúa algo. La segunda no sabe de conventillos, porque es sorda (Sandricuentos 447). JUNIO 2017 Aquella tarde sería inolvidable. El parecido entre las dos generaciones doblegó las ramas del árbol de la vida. El tiempo se detuvo y, ambas, madre e hija se hicieron karma en la fatiga de

los ángulos paralelos. Sangre de mi sangre (Sandricuentos 446). Ella lo recuerda como si fuera ayer. Sus manos entrelazadas buscaban la danza efímera de la juventud perdida. El reflejo del espejo se dejó de sentir. La humedad, el olor a madrugada, y el carmesí -de aquella cama- se desintegró. Jamás se lo dijo, pero ella lo amaba... No lo sabía, hasta entonces (Sandricuentos 445). 10


¡Google, doodle!; ¿qué tienes en tu cáctus? Tu espina virtual reparte flores en el espacio. Anida colores de tulipanes la abeja cibernética en su retoño. Quien cuida y cría puede ser mamá y/o papá (Sandricuentos 444). ¡Salta, salta, salta, pequeña langosta!, cantaba su tía. ¡Lindo pajarito!, le llamaba su abuelo. ¡Cachumo, guatúbelo!, le apodó su padre. Ella, corría por el jardín,

mientras el arco iris peinaba sus crespas vertientes. La mujer en movimiento jamás se cansa; ¡ella alza sus brazos al viento! Géminis de nacimiento -con una pizca de Tauro-, su madre la bautizó Sandra -la protectora de hombres-, y Sofía... tal vez por filosofía (Sandricuentos 443).

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MAYO 2017 Matorral de pelos alados, árbol. Ramas de raíces ancestrales, mujer. ¿Qué te pasa que estás inclinada?, le pregunta, y ésta le responde: Lo mismo que a ti, espejo de mi alma (Sandricuentos 442). ABRIL 2017 Intrépido soneto de la marcha fluvial enraíza su materia entre los dedos. La

sensualidad se anexa entre ramas y hojas que no están secas, sino húmedas. El aroma del petricor envuelve cada movimiento y lo hace infinito: yin yang (Sandricuentos 441). En completa soledad, aspira enmendar errores del pasado, para no cometerlos en el futuro. Lo que no sabe es que la luz muestra su único proyecto: el presente. El sin tiempo no entiende de estructuras, ni del tic 12


tac, porque es eterno (Sandricuentos 440).

con certeza en un tono atolondrado (Sandricuentos 439).

FEBRERO 2017

El abismo, la caída, el agua... Todo es parte del juego del cartero. ¡Carteras, pero no de cosas; carteras, de repartir cartas! ¡Suben, bajan, vuelan, aterrizan! El loto es parte del renacimiento. Del fango surge una nueva idea y se deja sentir en las bruces de un paraguas... Paracaídas. Cada huella y cada pensamiento

_ ¿Qué te duele? ¿Qué te alcanza? ¿Qué te brilla?_, le preguntaba. _Hay de ojos, corazones ciegos, en la bonanza de la vida_, le respondía. Esa noche cruzó, en el cielo, una metáfora con sabor a manzanas... ¡Me llamo Violeta y no toco el violín!, aseveró

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queda en ese lugar, así es ella: la brisa del mar (Sandricuentos 438). El capricho diario se convirtió en ritual. La imagen era más poderosa que su estado actual. Envuelta en curiosidad sintió una hebra perdida que casi se cortaba. El punto de encuentro con el presente se hizo fugaz. Incierto o no, el reflejo sería el inicio de su transformación (Sandricuentos 437).

ENERO 2017 La nueva noche supo lo que deseaba. Faltaban dos para las tres, de la madrugada, cuando cayeron los deseos imperecederos. El baúl de la vida pronto abriría el camino. Sin lugar a dudas, el destino la esperaba (Sandricuentos 436).

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LIBRO SANDRICUENTOS 2017  

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