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“Tu paso firme, seguro y decidido, tus servicios que prestaste a desvalidos tu gran amor e incansable entrega dejaste sembrada tu estrella”1 Apuntes para una biografía de Hna. Armella Hutzler2 Por Cristian Guzmán3 Comúnmente se ha descrito la historia como el estudio del pasado para comprender nuestro presente. Recurrimos a libros, documentos, fotografías y hechos que vivieron un grupo de personas. No obstante, este no es nuestro propósito. Nuestro objetivo tiene por misión recuperar la memoria de una persona que marcó a una comunidad en particular; pretende rescatar la experiencia de la gente común que desea que su recuerdo traspase generaciones, que se mantenga vivo y que en el futuro se le recuerde como una persona que entregó su trabajo, su fe y su vida por los más necesitados.4 San Ignacio en aquel tiempo, “era un pueblo muy atrasado”, las familias vivían alejadas del lugar y para acceder a él, caminaban; o llegaban en carretilla. Incluso la hermosa plaza de esta localidad en el pasado estaba casi sin construir, los animales paseaban por ella, sueltos. No había luz, ni agua potable. El sector en sí era el mismo campo. La vida, desde 1970 en adelante fue un periodo difícil, escaseaban alimentos y la ayuda estatal solo iba a la gente que apoyara al gobierno. En estas circunstancias nació el actual Liceo, que en ese tiempo era una escuela pequeña, creada aproximadamente en los ’60, fue hecha con la colaboración de la gente de San Ignacio y un grupo de religiosas. Solo habían cursos de primero a octavo año básico. Mientras la escuela se iba construyendo y creciendo más, se empezaba a realzar el pueblo de San Ignacio. Sus fundadoras eran religiosas alemanas, entre ellas estaban: Hermana Berta, Hermana Josefina y Hermana Armella. Estas religiosas no provenían de lugares en paz, Alemania en aquel periodo estaba dividida y existía la profunda angustia de una tercera guerra mundial pues el mundo estaba dividido en dos bloques: Neoliberalismo y comunismo. Tal vez por esta razón la “Hermana Armella siempre rezó por la paz del mundo”. “De tierras lejanas llegaste acá y el camino que tu recorriste 1

Poema dedicado a Armella Huzrtler, escrito por la profesora Luz Elizabeth Muñoz Cea del Liceo Politécnico María Ward en la comuna de San Ignacio, Chile. 2 Para ello realizamos algunas entrevistas y consultamos a las personas de la comuna de San Ignacio, gente que compartió con ella o que la conocía. Por acuerdo de los mismos entrevistados, hemos decidido omitir sus nombres por razones personales. Agradezco de antemano a todas aquellas personas que se acercaron y me facilitaron fotografías, poemas, discursos y demases para la realización de este ensayo. Las imágenes que presentamos bordean entre las décadas del ’60 y ’70. 3 Profesor de Historia y Geografía, Candidato a Magister en Historia por la Universidad de Concepción, Chile. 4 “la memoria es la vida, siempre portada por grupos vivos […] es un fenómeno siempre actual, un vínculo vivido con el presente eterno”. Más información sobre lo que se entiende por memoria colectiva, revisar obra de Pierre Nora. Pierre Nora en Les lieux de mémoire, LOM, p. 202.

Figura 1


fue llenando de hermosas flores que adultos y niños recuerdan con honores” Madre de un pueblo Pero, ¿Quién era la Hermana Armella?, Según el pueblo de San Ignacio, provenía de Alemania, cerca de la región de Baviera. Nació en 1906, en Bamberg. En 1958 llega a San Ignacio. Esta hermana se dedicaba a preparar la comida y el desayuno a los alumnos de la escuela, la razón por la cual tenía que cocinar era porque en aquel entonces las becas que entregaba el estado a los establecimientos educacionales eran bastante limitadas y “no

alcanzaban para cubrir a la

mayoría de los alumnos”5. La hermana Armella no solo se dedicaba a la cocina, ella preparaba dulces, mermeladas, queques, panes, almuerzos. Su trabajo era silencioso pero sin duda lleno de amor. Durante el invierno, ella encendía un bracero y cuando llegaban los niños mojados por la lluvia, los atendía y les secaba la ropa, e incluso más de alguna vez les cambio la ropa mojada por ropa seca6. “Trece años trabajó en la cocina, era como la dueña de casa, cocinaba y hacía el aseo”. Su labor comenzaba a las 4 de la mañana, rezando en el patio del liceo, caminaba mientras rezaba. Tenía que levantarse temprano pues el pan del desayuno para los niños era hecho por ella. Tenía una huerta y un corral en la escuela, donde cultivaba las verduras y criaba a los animales, todo esto para sus niños. No obstante, ella no solo se dedicó a los niños de esta escuela, sino también a entregar su comida preparada a los más necesitados, muchas veces se le escuchaba “mis pobres tienen que tener pan”, esta frase, sin duda demuestra preocupación, cariño y entrega hacia los demás. Muchas veces la gente de escasos recursos se acercaba a la escuela, tocaba el timbre y ella los recibía y les entregaba el pan, sin cuestionar ni juzgar al otro. Los testimonios hablan por sí mismos: “la gente ‘se peleaba’ por los dulces y no quedaba nada, uno nunca se iba con las manos vacías”, “la gente llegaba, tocaba el timbre y ella se acercaba y les regalaba dulces y pan”, “ yo tomaba desayuno en mi casa pero no podía evitar pasar a la cocina de la hermana Armella, quería probar sus ricos dulces, me acercaba a la puerta y ella me sonreía y me entregaba el pan, nunca me cuestionó o reprimió porque tomaba desayuno dos veces”.

5

En el presente retrato tenemos la imagen más representativa de Hermana Armella Huzrtler, con su traje de cocina, pelando unas papas. “Nunca quiso sacarse una fotografía, pero esa vez pude sacar la foto… ella no quiso quitarse el delantal”. Hasta el día de hoy innumerables familias poseen en sus hogares esta figura, así como también el establecimiento. Sin duda esta imagen es un fiel reflejo de la sencillez, humildad y servicio que ella representó. 6 En ese tiempo no había furgón y los autobuses no pasaban tan seguido como hoy en día, más de alguna vez los alumnos debían caminar o tomar una carreta para llegar al establecimiento.

Figura 3


“Con la sencilla y fina sensibilidad con la cual pasaste nuestro umbral, sembraste granos de pureza semilla de hermandad” Ella enseñaba con el ejemplo Su trabajo no solo se limitó a la escuela, los fines de semana caminaba por el pueblo pidiendo alimentos o ropa para los niños o la gente más necesitada, era una persona muy cercana, carismática y muy querida por la gente de San Ignacio. Nunca le cerraron la puerta y siempre colaboraron con lo que podían (alimentos, ropa, útiles, etc.). Las personas le

regalaban

cosas

porque

sabían que todos esos objetos eran para la gente necesitada “una vez yo doné algo y ella me regaló un queque… era como una niña, ella se alegraba con los simples detalles y hacía feliz a los demás con eso…”. Después de recolectar, pasaba al cementerio, también visitaba a los enfermos y a diversas familias. Mucha gente recuerda esta acción de preocupación de la Hermana Armella por el prójimo y por la familia. “ella visitaba por casa, si teníamos problemas ella venía a nuestra casa y ponía orden […] nos aconsejaba, nos ayudaba a ser mejores padres” Después de ir a visitar a las familias y enfermos, iba a la iglesia a poner flores. Todo este trabajo muchos pensaran que lo hizo sola, pero no fue así. Con el tiempo muchos niños y niñas la acompañaban a hacer sus tareas diarias, desde ayudarla en la cocina, la huerta, acompañarla a buscar cosas a las casas hasta acompañarla al cementerio o incluso simplemente estar con ella para compartir. Aquellos niños que estuvieron con ella son los que han ayudado a recoger esta memoria, pues la hermana Armella no solo se dedicó a estas acciones sino también a formar personas, no en el aula, no en la Iglesia, sino más bien en el trabajo diario y en el compartir cotidiano. “Nosotros le decíamos que queríamos ser monjitas como ella, pero ella nos decía: ‘yo quiero que tenga familia buena’”, “siempre fue muy respetuosa y nos enseñó a que nos respetaran, nos enseñó a no decir groserías porque eso hacía que no nos respetaran”, “teníamos ganas de entrar a la cocina, salían muchos olores ricos, queríamos aprender a hacer el pan como ella”, “En vacaciones la íbamos a acompañar y ella nos aconsejaba y nos contaba de su vida en Alemania”, etc. son muchos los recuerdos de estas personas que


compartieron con ella, más de alguna lágrima salió al evocar esas experiencias que compartieron, las enseñanzas que ella les dejó y que ellos ahora como familia transmiten a sus hijos. Para estos exalumnos ir a la escuela era como llegar a una segunda casa, había cariño, comida y preocupación hacia ellos. Descansa después de tanto luchar y entregar. Si bien la hermana nunca se quejó de su trabajo, el peso de los años y el cansancio pronto se hicieron notar “yo le limpiaba las uñas, las durezas… ella trabajaba mucho y sus manos y pies tenían muchas heridas y durezas”, “se le zafaban los dedos de tanto trabajar”. El tiempo hizo lo suyo, “ella no demostraba estar muy enferma, sin embargo un día cayó y parece que nunca más se pudo recuperar”. Se fue a Santiago para ver si podía recuperarse y cuando se supo que no podía recuperarse la llevaron a retiro. Al saber la noticia la comunidad trató por todos los medios de saber de su salud, mucha gente con más recurso viajó a Santiago a verla y le contaba a las demás personas sobre su salud. Sin embargo, aunque su cuerpo estaba en Santiago, en su mente aun recordaba a “sus pobres”: “me dijeron que cuando estaba en sus últimos momentos en Santiago, ella no se comía el pan que le daban, lo guardaba debajo de la almohada porque quería dárselo a “sus pobres”… ella quería volver a San Ignacio”. A pesar de la condición de la Hermana Armella hubo esfuerzos y la trajeron por un día al liceo, fue como una despedida pues nuevamente se la llevaron a Santiago, donde la vejez y “un ataque fulminante al corazón se la llevó el Señor”. A pesar de sus últimos momentos, ella nunca dejó de rezar y siempre recordó a su comunidad. “Ahora tu paso liviano e inseguro invisible en el correr del tiempo las huellas imborrables de tus alegres mañanas, de tus cansadas noches de tus gestos y atenciones” El 25 de mayo de 1994 en la ciudad de Santiago, Hermana Armella Hutzler Prutting deja este mundo para ir al encuentro de Dios. “Durante su vida jamás esperó recompensa: renuncio a su condición económica y social alta; a la comodidad y al sedentarismo; su bagaje cultural fue ampliado con la simpleza de las personas que conoció; en fin, siempre hizo suyo el ideal y anhelo de Maria Ward ”7

La reacción de la comunidad al saber la noticia de la partida de la Hermana Armella fue dolorosa “se nos fue… nuestra madre…nuestra madre protectora”. “Le hicieron misa y pusieron fotos de ella”. Hubo mucha pena y sentimientos encontrados. Muchas personas consideraron que habían tenido ante sus ojos a una verdadera santa, una persona celestial que envió Dios para ayudarlos, una benefactora de los pobres y siempre dispuesta a ayudar. “Al observar el lugar de este paso en el tiempo, se evoca tu figura y sombra 7

Extracto del discurso a Hermana Armella a 10 años de su fallecimiento.


y tu gran luz que aún destella, en nuestro colegio hoy se vislumbra” Algunos apoderados y gente importante de San Ignacio inició trámites para llevar el cuerpo de la Hermana Armella al cementerio de la localidad. Juntaron firmas, papeles, etc. todo lo necesario, según ellos, para cumplir el sueño de la hermana Armella. Descansar en su comunidad, en San Ignacio, con “sus pobres”. Lamentablemente las órdenes religiosas tienen reglas inmutables, “donde mueres, te quedas”, por lo cual no pudo llevarse a cabo dicho proceso. Han pasado más de 15 años del fallecimiento de aquella persona que marcó la vida de la comunidad de San Ignacio. Sin embargo, su recuerdo aún persiste. Existe una calle con su nombre. Mucha gente hasta el día de hoy realiza misas oficiales o privadas en su nombre e incluso en sus oraciones le piden que interceda por ellos a Cristo o a la Virgen por algún favor y en el establecimiento donde trabajo, los docentes que la conocieron aún guardan sus respetos y admiración. “Descansa después de tanto luchar y entregar. descansa, reposa en el lecho eterno, de las flores más hermosas, del jardín más pleno con Dios en su maravilloso reino”


Apuntes para una Biografia de la Hermana Armella