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Proyecto Educativo Institucional I.S.C Formación cristiana: El ambiente escolar propicia este clima: La oración frecuente con el recuerdo de la presencia de Dios, la celebración de la Santa Misa por grupos y comunitaria, la reflexión a partir de realidades de injusticia e inequidad. Especialmente la vinculación del evangelio a los espacios de oración y reflexión haciendo posible con su anuncio, tocar los corazones de los niños y jóvenes para comprometerlos con la transformación de la sociedad, por eso la escuela Lasallista se define cristiana. En coherencia con lo anterior, el Instituto San Carlos “Busca formar seres íntegros”, desde el Modelo Pedagógico Lasallista facilita los procesos de enseñanza y aprendizaje, integrando la teoría, la práctica y la vida de la institución al contexto social, potenciando en el estudiante la autonomía, la creatividad, el desarrollo de sus habilidades de pensamiento, la construcción de su propio conocimiento y su compromiso con la sociedad. En síntesis, su principal característica la constituye la formación Humana y cristiana, favoreciendo que, “los niños y jóvenes aprendan a vivir bien, como es debido y cada vez mejor”, haciendo de la escuela un espacio para el buen vivir. Para que la propuesta Lasallista sea una realidad en la vida del Colegio, se ha incorporado la gestión de Calidad para favorecer el desarrollo del potencial humano, a partir del liderazgo compartido, el direccionamiento estratégico, la formación del ser, la comunicación permanente y el mejoramiento continuo. Hoy, el sueño Lasallista responde a unas urgencias y oportunidades educativas para ser sembradores de esperanzas, constructores de un mundo mejor a partir de un horizonte: Antropológico, pedagógico, sociológico, cultural, teológico y pastoral, construido de manera participativa, y que se concretiza en: La persona como centro de formación: A partir de la visión cristiana de la persona, se pretende que los niños y jóvenes que han sido confiados para su educación a los centros Lasallistas, sean los principales protagonistas y responsables de su formación integral, bajo el acompañamiento de sus padres, la mediación y orientación de sus maestros, que desde la propuesta de juntos y por asociación se logre responder a las urgencias educativas planteadas por PERLA. Además el diálogo permanente será la herramienta eficaz para la superación de las dificultades, los acuerdos y la búsqueda colegiada y comprometida de la promoción humana. El Acompañamiento personal: Es una de las notas más características de la pedagogía lasallista, consiste en recorrer junto al estudiante el proceso necesario para su crecimiento personal, formarlo y evaluarlo con base en el mismo, procurando que la institución se convierta en un lugar de salvación para cada uno de sus integrantes. Dentro del proceso educativo, San Juan Bautista De La Salle convertía al maestro en componente central de éste, tanto, que lo definía como “el ángel custodio” de cada uno de sus estudiantes, un ángel que “no se limita a iluminar la mente de los niños cuya guía les han confiado, sino que los inspira y les facilita los medios para obrar el bien que les conviene”. (Sexta meditación para tiempo de retiro). El maestro siente la presencia de Dios y la refleja a partir de la práctica diaria de las virtudes: piedad (relación con lo trascendente), celo (compromiso que impregna su constante actuar), prudencia (delibera, juzga y actúa con acierto), humildad (valora las propias capacidades), firmeza (seguridad personal al actuar), gravedad (serenidad, autocontrol), silencio (discreción en el uso de la palabra), vigilancia (acompañamiento 50

Pei 2015 2  
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