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economía

| Domingo 24 De marzo De 2013

Los mil y un valores del dólar Viene de tapa

Desde que se instaló el cepo cambiario, en octubre de 2012, la Argentina desdobló el mercado de cambios, claro está, de hecho. El dólar oficial es prácticamente de imposible acceso para los ciudadanos, ya que sólo está disponible para quienes viajen al exterior. Previa autorización de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), los turistas que transpongan las fronteras argentinas podrán hacerse de alrededor de 80 dólares por cada día que permanezcan en el exterior. Toda otra compra –para atesoramiento– se prohibió. Sin embargo, alumbró, una vez más en la Argentina, el mercado paralelo. ¿Qué pasará con el tipo de cambio no oficial? “De no haber otras medidas que apunten a resolver los desequilibrios macroeconómicos, las decisiones tomadas pueden impactar negativamente en el valor del peso en los mercados alternativos”, dice un estudio elaborado en conjunto por las consultoras económicas Econométrica y Quantum. Miguel Ángel Boggiano, profesor de economía de la Universidad de San

Lo que no dicen las pizarras Precios de referencia de la divisa norteamericana

$ 6,12

Dólar turista Es el precio que pagan quienes compran paquetes turísticos en el exterior

$ 3,32

Dólar soja Es el valor que perciben los exportadores de la oleaginosa una vez que se descuenta la retención

Andrés y un estudioso de las conductas de los agentes económicos, cree que “estas intervenciones sumadas a la renovada fiebre del dólar, con la imposición de mayores restricciones, impondrán grandes oscilaciones de la moneda en estos días”. Dice que no le sorprendería que después de Semana Santa pueda haber algún intento nuevo para aplacar la escalada del paralelo. Pero más allá de la cotización de la divisa americana que se publica en las pizarras, hay enormes sectores de la economía que tienen otro precio del dólar desde hace años. El complejo agroindustrial es el más castigado. El dólar para la harina y los aceites vegetales tienen un dólar de 3,47 pesos, con excepción de los derivados del girasol que exporta a 3,57 pesos. “Históricamente la Argentina puso retenciones a los sectores más competitivos”, dice Sica. Pero inmediatamente aclara que hay varias distorsiones. “Más allá de cómo se mueva la economía, los industriales tienen una gran oportunidad de comprar bienes de capital. Imagínese que se puede sacar un crédito del Bicentenario a una tasa del 15%, que es negativa, y

luego comprar maquinaria importada con un dólar oficial. Es un gran negocio”, comentó. Miguel Kiguel, economista de Econviews, recuerda que “el dólar soja”, así como el de otros cultivos, ya venía de antes y que es un esquema que se usó muchas veces en la Argentina y en el mundo. Pero esta vez es distinto. “Otra cosa es lo que vemos ahora, que aparte de un dólar para cada sector, en la práctica se está desdoblando el mercado cambiario. Lo que me preocupa es que esto puede dar lugar a que haya más tipos de dólares. Hoy sigue habiendo un solo dólar oficial; el resto se forma de acuerdo con la política impositiva.” Perilli apunta que, además de que el dólar cultivo es el que menos pesos recibe, cada vez tiene menos poder de compra. “El tipo de cambio efectivo para la soja es hoy de $ 3,32, mientras que un año atrás era de $ 2,84. Si bien es más elevado el tipo de cambio efectivo actual, tiene menos poder de compra que el de hace 12 meses porque sólo puede adquirir el 38% de la cotización dólar blue. En marzo de 2012, antes de la imposición del rígido control cambiario, compraba un 59% de la cotización del paralelo”, finaliza. El sector industrial es el que tienen dólar más alto. Los neumáticos, los autos que son importados desde fuera del Mercosur, la maquinaria agrícola, los teléfonos y las motocicletas gozan de un dólar de 6,89 pesos. ¿Cómo se calcula? Pues de sumarle al precio oficial los aranceles que pagan esos productos para pasar las aduanas argentinas. Esta protección, comentaba un ex funcionario kirchnerista, genera que los sectores que tienen un dólar por el que cobran menos pesos tengan que ser más eficientes que los que tienen un dólar de más valor. “La industria, por ejemplo, empieza a competir con el dólar de 6,89 pesos. Entonces los productos que fabrican tienden a ser más caros”, dijo. Otra cotización del dólar es la que domina el mercado inmobiliario. Según dos importantes firmas de ese rubro –que prefirieron no dar su nombre por temor a eventuales represalias como alguna vez le pasó a L.J. Ramos, que amaneció con la AFIP en sus oficinas después de admitir el desplome del sector–, las pocas operaciones se realizan con un precio de “dólar inmobiliario”. ¿Cuál es? “Lo pactan las partes, pero claramente siempre está más cerca de la referencia del paralelo que del oficial. Hasta esta última suba, el precio que se pactaba estaba entre 6,50 y 7 pesos”, contestó uno de ellos. Kiguel, algo resignado, dice que el dólar está en una dinámica que escapa a lo que un macroeconomista puede explicar. “Está más movido por lo que se llama economía del comportamiento que por aspectos macroeconómicos. Ahora lo que juega es la emoción del miedo, y eso hace que la gente compre más dólares, lo que a su vez hace subir el precio de la moneda estadounidense. Lo ideal sería que volviera la cordura, pero la cordura no vuelve sola, sino que se necesita de una señal del Gobierno que le dé confianza a la gente”, reflexiona. Nadie aventura qué pasará con el dólar. Mientras tanto, cada cual tiene su precio.ß

Serio, pero no Solemne Juan Carlos de Pablo

Teoría de la compra del sobretodo, ¿puro error? García Olano advierte sobre las medidas artificiales al recordar el pensamiento de Hayek

¿D

ice usted que si mañana me compro un sobretodo, eso va a aumentar el desempleo?”, le preguntó Richard Ferdinand Kahn a Friedrich August von Hayek, en Cambridge,

Inglaterra, en enero de 1931. “Sí, pero tengo que desarrollar mucha matemática para explicar por qué.” Como ocurre con los Santos Evangelios, la versión escrita que llegó hasta nuestros días surgió de una trasmisión

$ 8,48

$ 5,11 2013 (22 mar)

$ 6,37

$ 4,58 2012 (31 jul)

1 U$S = $4,23 2011 (31 oct)

S.GRANADOS

Recuperar el peso opinión Roberto Cortés Conde PARA LA NACION

El problema no es la perversa debilidad de los argentinos por el dólar, sino la pérdida del poder de compra del peso, que para los que vivieron antes de los 90 se vive como una repetida pesadilla. Entre 1900 y 1970 circuló el peso moneda nacional. De 1970 hasta los 90 ese peso perdió ¡trece ceros! Sin embargo, la Argentina desde 1900 hasta la Segunda Guerra Mundial había sido uno de los países de mayor estabilidad monetaria y de precios pero, desde 1946, con la nacionalización del Banco Central, comenzó una larga y sostenida inflación, que fue del 20% anual promedio en los 50 y los 60 y saltó a los tres dígitos en los 70, para culminar en la hiperinflación de 1989-90. La depreciación externa resultó de su equivalente depreciación interna,

oral; pero el sentido de la afirmación es suficientemente claro como para dar lugar a interpretaciones que destacan su inverosimilitud, grosería y sobre todo falta de oportunidad. Al respecto entrevisté al argentino Francisco García Olano (19081980) destacado ingeniero (antes de cumplir 30 años había proyectado y dirigido la construcción de las líneas C y D del subte porteño) volcado a la economía, como sus compatriotas Alsogaray, Bunge, Canitrot, Di Tella, García Matta, Grupe, Llorens, Palazzo y Pou (los franceses también tienen una larga tradición de ingenieros-economistas). Fue uno de los fundadores de la Asociación Argentina de Economía Política. Lo entrevisté porque en la Pontificia Universidad Católica Argentina dictaba un curso sobre ciclos económicos, en el cual con una personalidad desbordante les metía en la sangre a sus alumnos que la teoría (que conocía a fondo) tiene que estar al servicio de la solución de problemas concretos. John Henry Williams y

el aumento de los precios causado por la expansión de dinero que se propagó debido a la lucha sectorial por evitar perder poder adquisitivo. Las expectativas de una futura devaluación contribuyeron a incrementar la compra de dólares. Adicionalmente, cuando las cuentas externas fueran deficitarias –porque disminuirían las reservas– se dieron asaltos especulativos contra el peso. Si las divisas se cotizaran libremente, seguirían la evolución de los precios, pero si éstos suben, con control de cambios y una cotización oficial fija, la demanda es mayor que la oferta y aparecen los mercados marginales (el paralelo). Esto pasó cada vez que existió un cambio fijo con racionamiento de oferta y caída del valor interno de la moneda. El control de cambios se instauró tras la crisis de 1930. El peso, que de 1900 hasta 1929 se cotizó a $ 2,27 por dólar, en 1931 pasó de $ 2,36 a $ 3,34. La reforma de 1933 lo devaluó a $ 4 y

Raúl Prebisch integraban su galería de héroes, en cambio la “elegancia” de la teoría del equilibrio general de Marie Esprit Leon Walras no lo impresionaba. –En Prosperidad y Depresión, que publicó en 1936, Gottfried Haberler reseña decenas de explicaciones del ciclo económico. –La preocupación por los ciclos económicos arranca en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se advierte la recurrencia del fenómeno cíclico y mejoran las estadísticas. Desde entonces se han formulado muchas explicaciones, que a pesar del esfuerzo iniciado por Jan Tinbergen y seguido por muchos otros, la superioridad de algunas sobre otras no se puede zanjar con ayuda de la econometría. –Desde donde se la mire, la afirmación de Hayek suena a barbaridad. –No tengo ninguna afinidad ideológica con él, pero tratemos de entender lo que dijo para ver si en alguna circunstancia es cierto. Sostenía que la reducción artificial de la tasa de inte-

creó un mercado libre. Al final de la guerra, el dólar estuvo a $ 4,34. El gran cambio se dio en 1946, con la nacionalización del Banco Central para financiar los proyectos del Gobierno con creación directa de dinero o redescuentos. Los tipos de cambio fueron múltiples y el básico se mantuvo casi fijo: de 1946 a 1954 subió sólo 7,4% por año, mientras que los precios subieron 21% por año. La brecha cambiaria (diferencia entre oficial y paralelo) que, entre 1941 y 1945. había sido de 10% , alcanzó en 1954 un 345 por ciento. Así se inició el largo proceso de depreciación del peso, producto de una reiterada e indomable inflación y los desequilibrios de las cuentas externas. Entre 1955 y 1973 hubo devaluaciones y ajustes frustrados. En 1973-74 el promedio anual de la cotización del dólar era de $ 10 y en 1975 trepó a $ 32 y a $ 150 en 1976; la brecha cambiaria que había sido

rés, promovida en el corto plazo por una expansión crediticia basada en la emisión de dinero, inducía a realizar inversiones poco rentables, pero factibles precisamente por el bajo costo del crédito, que provocaban quiebras cuando la política de crédito fácil no se podía sostener más. –¿Por qué se ocupó de un bien durable de consumo, cuando le preguntó Kahn? –No lo sé. Sobre este caso, imaginemos que en la Argentina el gobierno nacional, preocupado por la caída de las ventas, incentiva la compra de sobretodos en marzo, cuando –en función de la temperatura– la población decidiría la adquisición en mayo. Pues bien, si el incentivo es muy fuerte, la gente adelantará las compras. Un economista no entrenado dirá que en marzo se produjo una “reactivación” de la confección, y una “recesión” en mayo. Cuando, según la explicación de Hayek, lo único que hizo el Gobierno fue desplazar el momento en que se compran los productos.

de 4% en 1970 alcanzó 76% en 1975 y 256% en 1976. En 1975, los ingresos corrientes sólo cubrían 47% de los gastos primarios. Los precios ese año habían subido un 335 por ciento. Toda la década y la del 80 continuaron con incrementos anuales del orden de tres dígitos, para terminar en la hiperinflación de 1989-90 y una impresionante declinación del producto. Se trató no solamente de la pérdida de valor adquisitivo; cuando esto se advierte aumentan las expectativas de devaluación y cae su demanda, lo que acentúa la depreciación. En los esfuerzos de estabilización se usaron los más variados recursos y reformas monetarias. Tras el peso moneda nacional se conoció el peso ley, el argentino, el austral, el peso convertible y el actual, que no lo es. La moneda nacional perdió trece ceros.ß El autor es profesor emérito de la Universidad de San Andrés

–¿Qué le parece, como explicación del ciclo? –En 1931 era una ridiculez. John Maynard Keynes, pero no sólo él, y no exclusivamente en Inglaterra, recomendaba la realización de obras públicas (¡no la estatización de empresas!), para que a raíz del mayor ingreso alguien comprara algún sobretodo, en algún momento. Porque en aquel entonces la cuestión no era cuándo se efectuarían las compras, sino si se realizarían o no, a la luz de las pésimas expectativas existentes. –¿En qué caso el ejemplo del sobretodo resulta relevante? –Cuando la economía transita carriles normales, o cuando una reactivación se agotó y se pretende artificialmente que no pierda ímpetu. Los fabricantes y vendedores de bienes durables que operan en nuestro país hoy deberían prestarle atención al episodio del sobretodo de KahnHayek. –Don Francisco, muchas gracias.ß

Dolar Blue. No oficial  

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