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“Crónicas de un desamor” Amor, hermosa palabra que despierta una serie de emociones en cada persona que la escucha; muchos individuos relacionan el “amor” con un sentimiento de: afecto, de alegría, de paz, mientras que otros tantos lo relacionan con: desgracia, desdicha, tristeza. La pregunta aquí es, ¿por qué el amor llega a ser una desgracia para una persona? Pregunta un tanto difícil de contestar, pero, tan fácil de vivirla. Estas personas que llegan a referir al amor como un sentimiento lúgubre son porque han vivido el famoso “DESAMOR”. Hay tantas maneras de vivir un “desamor”, quizás porque el amor no es correspondido, tal vez porque es inalcanzable o a lo mejor, porque éste es prohibido. Amor que alegra y amor que traiciona, amor que mantiene en pie pero, también el que empuja a caer. Amor, capaz de olvidar malos momentos pero a la vez, muy capaz de quebrar corazones, varias personas se preguntarán ¿si el amor daña, por qué existe? Simple pregunta, existe porque la gente al enamorarse olvidan todo a su alrededor, olvidan sus problemas, sus preocupaciones, lo que tanto les afligía, y solo piensan en su persona amada; sí, es como una droga, una que, al tener una sobredosis y la persona quien la da no corresponde más, es experta para matar.

La muerte, fácil solución para escapar de un desamor, de la desdicha más grande del mundo, del dolor más potente existente, la muerte, ¿quién no acudiría a ella para olvidar? Un pensamiento un tanto suicida, cierto, que seguramente sería criticado por quienes puedan observar esta situación, pero, ¿cómo juzgar a alguien cuándo yo jamás he vivido y he caminado con sus zapatos? No señores, no se puede, imposible entender a alguien cuando yo no me he puesto en su lugar, cuando no he sufrido lo que él/ella ha vivido, cuando no sé, ni tengo la menor idea de lo que es amar aquello que no es para nosotros, aquello que nos es prohibido, que nos es lejano.

Llorar, llorar y llorar, desahogarse, dejar que todo sentimiento que llevemos dentro salga a flote, para así, quizá, sentir un peso menos de encima; lo sé, a veces llorar no funciona, a veces el sentimiento es tan masoquista que a pesar de saber que aquel ser que amas tanto te haga daño, lo único que necesitas para poder estar bien es estando junto a él, sentir el roce de su piel contra la tuya, respirar su perfume y que quede impregnada en tu piel y en tu memoria, jugar con su cabellera perfectamente desordenada, mirar a sus ojos profundos e hipnotizantes como la noche, decirle que lo quieres, gritarlo sin importa qué, entrelazar sus dedos entre los tuyo, palpar tus labios con lo de él, abrazarlo hasta quedarte sin aliento, sentirte amada aunque sea solo un segundo, sin importar que esa magia flotante pueda cortarse más adelante por la conciencia acusante, que repite en tu fuero interno que está mal, que él no te merece, que acabará tan pronto salga el sol, pero nos hacemos de los oídos sordos y prestamos más atención a lo que dice el corazón, a lo que el condenado de los sentimientos escoge.


¿Castigo? ¿Pecados? Sí, tal vez de una manera extraña y poco convincente, el amor prohibido, el amor no correspondido, el amor hiriente, es un castigo por nuestros pecados, por nuestros errores, por nuestras caídas. “El karma siempre estará presente en tu vida”, frase que muchos utilizan para referirse a las desgracias ocurrentes en el planeta, puede ser que el desamor sea una especie de karma por nuestros deslices, y que de una manera muy humillante nos haga pagar por todo lo malo cometido.

He aquí varias ideas, varios motivos por el cual un desamor puede llegar a ser mortal, pero depende de cada uno si quiere creer que esto existe o si simplemente es porque a algún ser desgraciado en esta tierra, le tocó sufrir porque el destino así lo quería. No se sabe quién será el próximo mártir de este cruel sentimiento, ni cómo comenzará nuestra propia historia, ya que ésta puede empezar con una simple mirada o una inofensiva sonrisa, al igual que no sabemos cuál será el final; pero, tengamos presente que, el desamor dejas huellas y ya lleva varias víctimas en su poder, a causa de esto yo lo llego a llamar: “crónicas de un desamor”


Crónicas de un desamor