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ALTO EN UN

EL CAMINO

Si prometemos algo es necesario

cumplirlo

En un mundo incierto y lleno de debilidades, la palabra es un valor que ha ido perdiendo su importancia. Cuando un hombre deja de cumplir a su palabra, pierde valor, pues carecerá de la confianza y el respeto de los demás.

P

or muchos años, Angelino Barco fue el único notario de Vijes; el pueblito de casas grandes y tejas rojas donde crecí. Era mi bisabuelo y siempre le impactó la validez de la palabra empeñada. En ese entonces, para concretar un negocio, no era necesario firmar una escritura pública, bastaba con el compromiso asumido entre comprador y vendedor. Palabra dicha, palabra que se cumplía. Nadie estaba preocupado por engañar a los demás. Un buen día, mi abuelo me preguntó horrorizado cómo en nuestro tiempo primaba el engaño y generalmente, muy pocos cumplen lo que prometen. Pronto quien incumple sus compromisos, llega a ser conocido como timador, mentiroso y alguien en quien no se puede confiar. Justamente, fue en mi pueblo que todos conocieron, hablaron y elevaron a la categoría de leyenda a “Pedro trampitas”, engañaba a quien podía.

Para Leer En Voz Alta Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

Santiago 5: 12 24

alianzaautomotriz.com MARZO • 2017

Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo les digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; o no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Mateo 5: 33 al 37 Incluso cuando saludaba a alguien, sus ojos se movían de un lado a otro, pensando en cómo tomar ventaja y sacar el mejor partido de cada situación, aunque la deslealtad no es nueva. Hoy en día, hay quienes andan prometiendo cosas que no cumplen. Parecieran políticos corruptos en campaña electoral, olvidan que tarde o temprano sus engaños quedarán al descubierto. Y quizá sus amigos, compañeros de trabajo e incluso su familia, ya no creen en lo que dicen. Han perdido credibilidad y esta situación le atrae conflictos en las relaciones con los demás. Para ejemplo, hace algunos días, alguien me llamó angustiado y me dijo: “No sé qué hacer, ni siquiera mis hijos creen lo que les prometo. ¡Reconozco que tienen la razón, jamás les cumplo! Lo aconsejable frente a este y otros hechos, es no prometer lo que sabemos que no cumpliremos voluntaria e involuntariamente. Si se comprometió con algo, haga valida esa promesa. Es un duro precio, en eso estamos de acuerdo, pero es claro que hay que cumplir lo que prometemos a nuestros semejantes. Fernando A. Jiménez

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Alianza Automotriz Marzo 2017 Edición 455  

Revista especializada en la industria automotriz y el aftermarket

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