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PADECIMIENTOS crónicos

¡Alto a las AlergiAs! Durante la primavera se acentúan los problemas de alergias, siga leyendo y entérese de cómo puede ponerles remedio. Dr. Emmanuel Maldonado

S

i bien el arribo de la primera estación del año que trae cosas bellas, también la acompañan molestias y problemas de salud típicas de la época. Aunque son sencillas de tratar y no suelen tener complicaciones, es importante reconocerlas y evitar sus consecuencias. Estos padecimientos son atribuibles al aumento de contaminantes, al polen al y polvo en el medio ambiente. A su vez, el aumento de la temperatura primaveral es un excelente medio de cultivo para ciertas bacterias y virus, que aparecen en mayor cantidad e infectan a muchas más personas.

Dos Causas Las alergias son el mal más representativo de la temporada debido en parte a la presencia de polen expelido por la naturaleza y, en las últimas décadas, por la emisión de gases y polvos contaminantes provenientes de la actividad humana. Cuando el problema es causado por el polen se le denomina “polinosis” y ataca básicamente a la mucosa de la nariz y a la conjuntiva de los ojos causando irritación, enrojecimiento, comezón, lagrimeo y escurrimiento nasal. Cuando el polen es originado por gramíneas (como el trigo) se le conoce como “fiebre de heno.” En pocos casos son severos los síntomas pero en general incluyen: tos, irritabilidad, piel hinchada, insomnio, dolor y presión facial. Se debe acudir al alergólogo para evitar complicaciones. Por desgracia, en esta época hay muchos enemigos que se conjuntan y que pueden hacerle pasar un mal rato. De hecho, en los últimos años se ha observado un crecimiento sostenido de pacientes con alergia al contacto con las fundas de las camas, las alfombras y la madera, pues su finísimo polvo contiene ácaros, unos minúsculos escarabajos que pululan por todas partes y que son difíciles de detectar. Sin embargo, al aspirarlos producen reacciones alérgicas. Los síntomas por este tipo de aspiración son leves y muy similares a los de las alergias respiratorias. Amén de los procesos alérgicos habituales, en primavera aumentan las reacciones cutáneas por efecto de las picaduras de insectos como moscos, cucarachas, chinches y otros. Son enemigos dignos de tomarse en cuenta porque cuando su excremento se seca y pulveriza, se convierte en un poderoso agente alergénico. No importa si ya ha estado expuesto antes a las toxinas de estos insectos debido a picaduras previas, debe saber que en cualquier momento puede aparecer una reacción en forma de “rash”: ronchas que se extienden por toda la piel y ocasionan ardor, comezón y fiebre. El asma, una reacción alérgica de consecuencias severas y cuadro clínico serio, incrementa notoriamente sus ataques al inicio de la primavera.

Problemas cutáneos Si bien no son estacionarias, las atopías o enfermedades alérgicas de la piel incrementan su actividad en primavera de forma considerable. Padecimientos como la dermatitis atópica o el penfigoide (enfermedad ampollosa) son más activas y fastidiosas en esta época. Las reacciones a ciertos polvos que entran en contacto con la piel también cumplen con su cuota de molestias en buen número de personas. En todos los casos, la piel afectada se torna seca y con aspecto acartonado; luego, en cada folículo piloso (sitio de donde emerge un vello) aparece una vesícula (vejiga) y la piel que está alrededor se ve roja. Esta alergia es sumamente pruriginosa (provoca comezón) e incómoda, por el estado de sensibilidad que produce. Es común verla sobre todo en los brazos, los pliegues del codo y de las rodillas, así como en las caras internas de ambos muslos. Estos padecimientos generalmente se presentan en niños entre los dos y los diez años, pero no es una regla ya que suelen aparecer incluso en adultos jóvenes o hasta en personas de edad avanzada.

remedios

1.

La buena noticia es que es posible controlar la mayoría de estos padecimientos primaverales con medicación OTC (over the counter), es decir, aquella que se vende sólo por recomendación y sin receta médica. Los compuestos a base de antihistamínicos son efectivos en el tratamiento de los síntomas de las alergias que se presentan en nariz, garganta y ojos. Están elaborados a base de clorfernamina, se expenden en cápsulas o tabletas y una toma cada 12 horas es suficiente para la mayor parte de los casos. Existen otros medicamentos, como la loratadina y la cetirizina, dos antihistamínicos de última generación que dan buenos resultados y que se venden con receta. Estos bloquean el sitio por donde son absorbidos por las células para evitar la reacción alérgica. Su principal ventaja es que no provocan sueño, así que son seguros para personas activas. Pueden administrarse en pacientes a partir de los dos años y medio. También pueden usarse jarabes o tabletas de difenhidramina combinados con un descongestivo suave como el eucalipto o el mentol. Los aerosoles con oximetazolina

2.

evitan la congestión y el escurrimiento nasal, pero deben emplearse por periodos cortos (no más de cinco a siete días) para evitar el efecto de “rebote”: una sequedad excesiva de la mucosa que reviste la nariz, la cual es dolorosa e irritante. En caso de “rash” por picadura de insectos, se emplean antihistamínicos, grandes dosis de complejo B y, si el caso lo amerita, baño con secantes. En esta temporada cálida, llena de gases y polvos, es ideal el uso de humidificadores en la recámara unas horas antes de acostarse. El ambiente húmedo atrapa las partículas flotantes y las deposita en lugares más bajos, evitando que puedan ser aspiradas. Añada al humidificador esencias hechas a base de eucalipto, que hacen más agradable el ambiente y que son excelentes para mantener las mucosas respiratorias hidratadas.

3.

Asma Bronquial Es una reacción alérgica de consecuencias severas y cuadro clínico serio, que incrementa notoriamente sus ataques al inicio de la primavera debido a la presencia de polvos, pólenes y gases contaminantes. Es una reacción excesiva ante la presencia de alérgenos que desencadena en cascada una serie de acontecimientos. Estos son efecto de un mediador químico, la histamina, que se encuentra en las células especializadas (cebadas) del sistema inmunológico, y que es liberada cuando las cebadas son alcanzadas por otro mediador químico, producto del contacto con el alérgeno. La histamina contrae los músculos que revisten los bronquios, cerrando el paso, dilata los vasos sanguíneos a su alrededor e incrementa las secreciones, constituyendo un tapón mucoso que impide la espiración, siendo fácil percibir un sonido parecido a un chiflido suave (sibilancia). 25

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Salud Global - Mayo / Junio 2014