Page 1

EL ANHELO DE LA LÁGRIMA Salma Anjana

El chaval le juega una broma y ella llora, llora porque cree que no la quiere. Y de sus ojos brotan lágrimas, claras aunque quizá ya no es tan joven. Y entre tantas lágrimas hay una, la lágrima que no cae, que ve las curvas de los turgentes senos sobre los que quisiera deslizarse, dejarse ser y evaporarse con el calor de esa piel. La lágrima lo añora, se va hinchando de ambición, se pone regordeta se siente, se siente capaz, dice que ya va, que es suficiente, que al fin su peso le permitirá volar... caer (que es casi lo mismo) hasta el divino paraíso de aquella tersa piel, que abandonará su prisión en el lagrimal, será la más dichosa, y entonces cierra los ojos –si es que tiene- para aventarse un clavado a la gloria. Se acuerda de la historia que le contaron los abuelos, de las gotitas de lluvia de Cortázar, es un mito, dicen otras lagrimitas, ¿a quién se le ocurre que pueda llorar el cielo desde tan alto? Y se cae, acariciando el viento a su paso, dispuesta a ser no más que una viscosidad sobre aquél pecho. Pero se estampa de golpe contra una piel agreste, la de la mano dura de aquél buen mozo que le levanta el rostro a la muchacha y la mira a los ojos para decirle que la quiere. Todas las lágrimas se secan y no queda más viscosidad que la de los besos.

El anhelo de la lágrima  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you