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¿NO PUEDES RECIBIR LA COMUNIÓN? MIRA CÓMO HACER UNA COMUNIÓN ESPIRITUAL

Tuluá abril 2020.


¿NO PUEDES RECIBIR LA COMUNIÓN? MIRA CÓMO HACER UNA COMUNIÓN ESPIRITUAL Los santos a menudo hacían un acto de comunión espiritual cuando no podían recibir la Eucaristía en la misa. Hay diversos motivos que pueden impedirnos recibir la Eucaristía en la misa. En este caso confinados en casa por razones de fuerza mayor, incapaces de salir para asistir a la Misa. En estos casos, la Iglesia nos espiritual”, donde nos unimos hermosa manera de expresar a cuando no podemos completar Comunión.

anima a hacer un acto de “comunión a Dios a través de la oración. Es una Dios nuestro deseo de estar unidos a Él esa unión en la recepción de la Sagrada

Por lo tanto, comulgar espiritualmente consiste en desear comulgar sacramentalmente, alimentando ese deseo con los mismos afectos y determinaciones con que nos preparamos a hacerlo en la misa. El Salmo 25 dice que la comunión íntima es con aquellos que tienen temor de Dios, que le buscan y le anhelan en su corazón. “El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y a ellos les da a conocer su pacto” (Salmo 25:14)


¿CÓMO HACER LA COMUNIÓN ESPIRITUAL? Lo primero es tener un gran amor al Señor y un gran deseo de recibirlo, y, sabiendo que no es posible recibirlo físicamente, disponerse a recibirlo espiritualmente. Lo segundo es que la persona le pida a Jesús que venga a su corazón. Puede pedírselo con sus propias palabras, o puede emplear una bella y conocida oración escrita por san Alfonso María Ligorio, que se ha utilizado durante siglos con esa intención:

Prepara tu vida para hacer comunión espiritual.

1. Organiza un pequeño altar en tu casa, consideralo como un lugar sagrado y de devoción. (Un Cirio encendido, un cricifijo, la Biblia). 2. Busca un momento del día, puede ser en la mañana, a medio día o antes de irte a descansar. En un momento de silencio visualízate que estás frente al Sagrario, con los ojos cerrados, agradece por todos los favores recibidos, pídele por las necesidades de tu familia y por las necesidades que tenemos en estos momentos. Y con mucha devoción realiza una de las siguientes oraciones. 1. Oración. La fórmula de San Alfonso María de Ligorio es una invitación a entar en comunión con Jesús Eucaristía.


Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. (Pausa en silencio para adoración) Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén. 2. Oración: Amado Jesús mío, que desciendes a mi corazón para purificarlo. Que desciendes a mi corazón para liberarlo de toda atadura. Que desciendes a mi corazón para hacer de él un copón de oro, copón de oro que te contiene. Que desciendes a mi corazón para inundarlo de tu Paz, para adornarlo con tu presencia. Que desciendes a mi corazón para hacer de él tu humilde morada, morada siempre abierta, predispuesta y deseosa en recibiros. Amado Jesús mío, sé que desciendes a mi corazón bajo las especies del Pan y del Vino, tu Sacratísimo Corazón se une al mío, tus latidos se confundirán sin cesar con los míos. (Pausa en silencio para adoración) Te amo con infinito amor y con esmerada ternura. Te glorifico y te doy todo el respeto, la adoración que como Dios te mereces. Amén.

3. Oración: Jesús amado, que mi corazón sea humilde cuna, cuna en la que encuentres descanso, cuna en la que te caliente con mi humilde pureza, con mi humilde conversión. Jesús amado descansa en mí. Siéntete bien amado y bienvenido. Añoraba este precioso momento de recibirte; recibirte porque eres mi Amo, mi Señor y mi Rey. Que mi corazón sea tu trono; trono en el que reines en mi vida; vida que con tu presencia es transformada, moldeada.


(Pausa en silencio para adoración) Jesús amado, mi corazón es embellecido porque está adornado con tu presencia; presencia que aquieta mi espíritu. Presencia que doma mis ímpetus, domina mis sentidos. Sentidos abiertos para amarte, para adorarte y para recrearme con Ti. Jesús amado escucha mis susurros de amor. Escucha mis te amo. Siente el palpitar de mi corazón como himnos de adoración, de alabanza y de gloria porque eres mi Señor. Eres el Dios vivo que llega a mi pobre corazón para habitarlo. Te amo, te adoro, te glorifico y me enternezco ante la calidez de tu sutil presencia. Amén. 4. Oración: Jesús: Cómo no deciros que os amo si habéis llegado a mi corazón a purificarlo. Cómo no deciros que os amo si hacéis de mi corazón un tabernáculo vivo para vuestro Amor. Gracias os doy porque rebosáis mi corazón con vuestro Amor Divino. Amor que me impulsa a adoraros con gran reverencia y respeto porque lo merecéis todo. Cómo no deciros que os amo si me alimentáis con vuestro Cuerpo y vuestra Sangre alando en la profundidad de mi ser. Gracias infinitas os doy porque mi corazón en estos momentos en que habéis descendido es transformado en un Sagrario; concededme el don de amaros, aún, más; de adoraros como os adoran los Santos Ángeles en el Cielo, de rendiros la misma gloria como cuando María os glorificaba y os adoraba cuando os llevaba en su vientre virginal. (Pausa en silencio para adoración) Sé, mi tierno Jesús, que estáis dentro de mí. Sé, que por misericordia vuestra, me alimentasteis hoy del Majar del Cielo. Manjar que me une más a Vos para sentiros. Manjar que me conlleva a permanecer en Vos y Vos en mí. Amén.


5. Oración: Amantísimo Jesús mío: privilegiado soy por el concederme la gracia de unir mi corazón con el Vuestro, bajo las especies Sagradas del Pan y del Vino. Amantísimo Jesús mío: deseaba unir mi corazón al Vuestro, corazón que palpita de amor cada vez que llegáis a él para embellecerlo; corazón que palpita de amor cada vez que llegáis a él para invadirlo de vuestro celestial perfume, nardo purísimo que hace que suspire de amor por Vos; corazón que es embellecido porque es vuestra Divinidad que se funde con lo humano. Amantísimo Jesús mío: os adoro a imitación de María. Beso vuestras Santas Llagas, me sumerjo en vuestro Sacratísimo Costado para descansar en Vos. (Pausa en silencio para adoración) Amantísimo Jesús mío: tomad mis palabras como bellos himnos; himnos tocados con maestría, himnos cantados melodiosamente porque sois el ruiseñor del Cielo que habéis llegado a mi corazón para alegrarlo con vuestra presencia. Si en mi pobre corazón hay algo que no os agrade purificadlo con una gota de vuestra Preciosísima Sangre. No soy digno en recibiros, pero hacedme digno amantísimo Jesús mío. Amén.

6. Oración: Jesús mío, mi delirio de amor, gracias os doy por haber llegado a mi corazón a tomar posesión de él como vuestra morada. Necesitaba sentiros en la profundidad de mi corazón; corazón que deseaba ardientemente dejarme poseer; corazón que anhelaba ser abrasado por la llama de vuestro Amor Divino. Encended en mí deseos de adoraros con la misma reverencia con que os adoraban las almas que ya se encuentran y gozan de vuestra presencia en el Cielo, con el mismo ímpetu, con la misma fuerza y con el mismo amor


como os adoraba María, Madre de la adoración y de la reparación. Consumidme, amante mío, en un éxtasis de amor. Os entrego mis tres potencias: cuerpo, alma y espíritu para que las unáis a vuestra soberana presencia y hagáis de mí un reflejo de vuestra luz acá en la tierra. Sois la razón por la cual vivo. Sois el desvelo de mis ojos y la fijación de mis pensamientos. (Pausa en silencio para adoración) Habéis llegado a mi corazón bajo la humilde apariencia espiritual de la Hostia Consagrada. Hostia Consagrada que da pureza a mi corazón, brillo a mi alma y agilidad a mi espíritu; espíritu que ha de volar hacia el Cielo para unirse por eternidad de eternidades con todos los demás seres angelicales que desde allá os alaban, os adoran, os glorifican porque sois el Dueño y Señor del Cielo y de la tierra. Mi corazón os pertenece, mi Jesús amado. Os arropo con mi mirada, os arrullo con mis latidos y os balbuceo con infinidad de te amo, porque sois mi deleite, sois mi Creador, sois el amor por el cual vivo. Amén. Para finalizar el momento. Padre nuestro…. Ave María… Glora al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo… Que el Señor nos bendiga y nos proteja siempre. En el Nombre del Padre, del Hijos y del Espíritu Santo. Amén.

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COMUNIÓN ESPIRITUAL  

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