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Fundado: 24 - 04 - 1904 Lima, 23 - 12 - 2012 / Año 108 - Nº 5645 - 4000 ejemplares

¡ DESPUÉS DE SIGLOS , FINALMENTE LLEGASTE ! ¡Hoy, el Salvador nació! ¡La Promesa se realizó! El Pasado, en el Presente exuberante retoñó. Y el Dios Eterno en nuestra historia floreció.

Como VERDAD, la mentira develó, dando a la Misericordia su vigor. la anhelada Justicia instauró,

Su Venida, el ardiente Amor entronizó, Posibilitando “al caído”, su restauración, Amándonos entre nos, como Él nos amó.

El Derecho logró imponer, robusteciendo la honestidad-fidelidad, para caminar por la senda de la bondad.

Como LUZ, las tinieblas de Satán, disipó. Iluminándonos, la VIDA DIVINA nos donó, Y en fervientes Apóstoles nos constituyó.

Pidamos al Dios Santo, Uno y Trino, de María su gran Fe-Docilidad, posibilitando a Jesucristo nuestra Redención.

A Padre Creador, la Gloria; A Jesucristo Redentor, las Gracias, y al Espíritu Santificador, las Alabanzas. Amén.

Feliz Navidad y Próspero Año


cuarto DOMINGO

DE

A D V I E N TO

María nos lleva a Jesús, caracterizada por su FE: Feliz por haber creído, exclama Isa‐ bel. Es la Virgen de la confianza; de la entrega total a la voluntad de Dios y al servi‐ cio de los hermanos. Que la bulla de estas fiestas no nos distraigan: ¡Jesús viene a rescatarnos, a darnos fuerza, a compartir nuestra alegría, trabajos y dolores, a invi‐ tarnos a seguir su ejemplo: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Je‐ sucristo nos amó. M 5, 1-4ª: Miqueas nos introduce en el corazón de Dios, que mira a lo pobre, lo que no cuenta, y desde allí irrumpe en nuestra historia para sal‐ varnos a todos. “Así dice el Señor: «Y tú, Belén de Éfrata, aunque eres la más pequeña de todos los pueblos de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen se remonta a los tiempos an‐ tiguos, a los días pasados. Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos vuelva con los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y él mismo será la paz»”. Hb 10, 5-10: La dimensión sacerdotal va unida al hecho maravilloso de la Encarnación del Hijo de Dios. Desde allí, será sacerdotal asumir la his‐ toria, la realidad humana, sufriéndola y ofreciéndola al Padre “Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas ex‐ piatorias. Entonces yo dije: 'Aquí estoy para hacer tu voluntad'». Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y conforme a esa volun‐ tad todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre”.

Lc 1, 30-45: La alabanza que Isabel da a María, quien lleva en su seno a la Palabra hecha carne, es toda una propuesta desde la fe para la vida. Somos llamados a acoger la fe con todas sus conse‐ cuencias. Sólo así seremos dichosos. “En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pue‐ blo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el sa‐ ludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y exclamó con voz fuerte: « ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu sa‐ ludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá»”.

Ecl 4, 29: “No seas altanero cuando hables, ni débil y cobarde en tus acciones”.


NOCHE

BUENA

(LUNES 24, 8.00 P.M.)

¡Alegres recibamos el nacimiento del Hijo de Dios, el “Niño Manuelito”, el “Dios con nosotros!”. Afuera, las tinieblas de una vida sin Cristo. Aquí, dentro, nuestra Ba‐ sílica resplandeciente y festiva, nos recuerda que CRISTO ES LA LUZ y que estará “DENTRO DE NOSOTROS”. ¡Que esta Noche nos done SU PAZ Y SU ALEGRÍA! Is 9, 1-3.5-6: Isaías, 7 siglos antes, define maravillosamente al futuro Redentor: LUZ, CONSEJERO, DIOS FUERTE, PADRE ETERNO, PRINCIPE DE LA PAZ. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; a los que habitaban tierra de sombras, una luz brilló. Hiciste grande la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Por‐ que como hiciste el día de Madián, has roto el yugo que pesaba sobre ello, la vara que castigaba sus espadas, el látigo del opresor que los hería. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: sobre sus hombros descansa el poder y su nom‐ bre es: “Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de las paz”. Acre‐ centará su soberanía, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su rei‐ no. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El amor ardiente del Señor lo realizará”. Tit 2, 11-14: La mejor preparación para recibir a nuestro Salvador es una vida sobria, honrada y religiosa, llena de buenas obras. “La gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres se ha manifestado enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar, ya desde ahora, una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que espe‐ ramos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Él se en‐ tregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, dedicado a las buenas obras”. Lc 2, 1-14: Dios se sirve de la historia para sus designios. Así sucedió con el Nacimiento de su Hijo, su Verbo Divino, en Belén, profetizado por Mi‐ queas 5, 1., 700 años antes de Cristo. “En aquel tiempo un decreto del emperador Augusto ordenó un censo, siendo Qui‐ rino gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse en su ciudad. También José, des‐ cendiente de David, subió desde Nazaret, Galilea, a Belén, ciudad de David en Ju‐ dea para inscribirse juntamente con su esposa María, quien estaba encinta. Allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. A unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño, se les presentó un Ángel del Señor. La gloria del Señor los envolvió en su claridad y se llenaron de gran temor. El Ángel les dijo: «No teman, les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en Belén, les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tienen la señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pe‐ sebre». De pronto, en torno al ángel, apareció una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hom‐ bres que ama el Señor».


N AT I V I D A D E L S E n O R (MARTES 25) No hay Navidad cristiana sin Jesús. No habrá Navidad si no avivamos el fuego de la caridad con el prójimo necesitado, con el que Cristo se identifica. Empecemos por casa, perdonándose los espo‐ sos, los hermanos, los familiares, los amigos, los vecinos, etc. Is 52, 7-10: Se nos sumerge en la experiencia de fe de un pueblo que recibe al Mesías que viene, que lo fortalece en su identidad y en su destino. Por ello, lo anunciamos al mundo. “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia las paz, que trae la Bue‐ na Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tú Dios es rey»! Escucha: «Tus centinelas al‐ zan la voz, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Estallen en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor manifiesta su poder a la vista de todas las na‐ ciones, y toda la tierra contemplará la victoria de nuestro Dios»”. Hb 1, 1-6: Dios nos habla a través de los tiempos valiéndose de los profetas, pero al llegar Jesús se comunica a través de su Hijo, su perfecta semejanza. “En distintas ocasiones y de munchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por medio de los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por medio de su Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual hizo el universo. Él es resplandor de la gloria del Padre e imagen perfecta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; y ha venido a ser tanto mayor que los ángeles, cuanto más excelente es el título que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: “Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado”, o, “Yo seré para él un pa‐ dre y él será para mí un hijo?” Y, en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios»”. Jn 1, 1-18: Juan inicia su Evangelio indicando el nacimiento de Jesús como la presen‐ cia de Dios entre los hombres. Esta presencia es incomparablemente real y tangible a través suyo. “En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Pala‐ bra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo na‐ da de todo lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz bri‐ lla en la tiniebla y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo de la luz para que por él todos creyeran. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mun‐ do estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos contemplado su gloria, gloria propia del Hi‐ jo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mi es superior a mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gra‐ cia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único que es‐ tá en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”.

“No desayuné, pensando en ti. No almorcé, pensando en ti. No cené pensando en ti; y NO DORMÍ… ¡PORQUE… ME MORÍA DE HAMBREEEE!”


NAVIDAD, HISTORIA Y SÍMBOLOS LA FECHA: Los festejos del 25 de diciembre, fueron asimilados por la religión cristiana. Su origen fue anterior al nacimiento de Cristo, en celebraciones rituales unidas a un acontecimiento importante para los pueblos del hemisferio norte: EL SOLSTICIO DE INVIERNO (el sol está en el trópico de Capricornio entre el 21 y 22 de diciembre). Desde tiempos inmemoriales los campesinos, habían hecho del sol una deidad principal. Tributándole su culto, instauraron la fiesta del sol. Se encendían fogatas para ayudarlo a estar encendido (Las neblinas del invierno lo apagaban, brillando muy poco), se bailaba y cantaba en su honor. Se sacrificaban y comían el oso sagrado de invierno y el pavo real solar y se repartía una especie de pan dulce con especias. Esta fecha coincidía con la fiesta del Nilo en el que se recordaban, en Alejandría, el nacimiento de Aeón, nacido de la virgen Kore. Los romanos también festejaron el Solsticio de invierno. Le llamaron “Dies natalis invicti solis”: Día del nacimiento del sol invencible. Julio César le dedicó el 25 de diciembre para festejarlo. Los judíos, desde el año 164 a. C., lo celebraban con el nombre de Hasnukas, el 25 de Kisleu (noveno mes), que cae en diciembre o en enero. Dependiendo de la Lunas. En el cristianismo, el día del nacimiento de Jesucristo está muy lejos de ser conocido con certeza. S. Clemente de Alejandría publicó (180-200 d.C.) su obra Stromata y en ella relata cómo hay quienes dicen que Jesucristo nació “el 25 de Pachans, o el 24 o el 25 de Pharmuthi”. Los cálculos demuestran que la primera fecha correspondería al 19 de abril, y la segunda al 14 de mayo. S. Clemente corta por lo sano condenando, como demasiado curiosos, a los que intentan decir el mes o el día en que nació el Señor. El calendario de Filocalis (354 d.C,) asegura que Cristo nació “el 25 de diciembre, un viernes”. Antes del siglo V no se había llegado todavía a un acuerdo sobre la fecha del nacimiento de Cristo: o el 25/12, o el 6/1. En el año 385 el papa Siricius llamó al 6 de enero Natalicius. Fue en el año 440 que los Padres de la Iglesia decidieron aceptar como fecha, el 25 de diciembre. Los Sirios y los Armenios, prefirieron el 6 de enero. En Roma la celebración se remonta a los alrededores del 330. Contemporánea a la construcción de las basílica constantiniana de S. Pedro, parece haberse localizado en el Vaticano, orientando hacia Cristo los homenajes que el pueblo romano iba ofrecía a las divinidades de Oriente, en la misma colina La elección de la fecha y del lugar, las alusiones explícitas de los padres al simbolismo de Cristo como sol de justicia (Mal 4,2) y luz del mundo (Jn 8, 12) nos hacen ver la intención de la Iglesia: sustituir con una fiesta cristiana la fiesta pagana del Sol invictus, que era el símbolo de la última resistencia del paganismo. Cristo será EL NUEVO SOL. DIFUSIÓN: Los pueblos convertidos al cristianismo iban uniendo a sus viejas costumbres, la nueva fe. Más aún, cuando la integración era favorecida con una tolerancia llena de sabiduría. Así escribía S. Gregorio I, a los misioneros: “No destruyáis, de ninguna manera, los santuarios de los ídolos; destruid, sí, los ídolos que allí están… Dejadlos celebrar sus fiestas religiosas y adorar a Dios por medio de ellas, de tal manera que, conservando sus placeres exteriores, reciban mejor los goces espirituales”. De este modo se empezó a difundir en todo el mundo cristiano la fiesta de la Navidad el 25 de diciembre de todos los años. A la celebración de esta fiesta se conservaron o fueron añadiéndose costumbres locales. LA CENA DE NAVIDAD: Trae su origen de la comida que se hacía en la fiesta pagana tanto del oso como del pavo. ÁRBOL DE NAVIDAD: Hasta el siglo VIII persistía la costumbre de congregarse alrededor del roble sagrado de Odín (Dios supremo). Fue Bonifacio, misionero en Alemania quien consiguió remplazar esta costumbre por la del árbol del pino. Esta costumbre pasó a Francia e Inglaterra. En sus ramas ponían juguetes y golosinas para los niños. PAPÁ NOEL: Santa Claus o Papá Noel. Se trataría de la figura de S. Nicolás, un buen obispo holandés, famoso por su bondad, que repartía regalos a los niños todos los años alrededor del 6 de diciembre. El nombre de S. Nicolás fue abreviado en el de Santa Claus y, en Francia, en lugar de ser rechazado como signo alienante lo convirtieron en “Pere Noel”, Papá Navidad, haciéndose una figura legendaria. EL PESEBRE, O NACIMIENTO: Fue S. Francisco de Asís quien introdujo las costumbre del “NACIMIENTO” en Italia, así como los cantos vernaculares, herederos de los que se cantaban en el solsticio invernal. Los “Nacimientos” muy bellos y populares, no sólo en Italia, sino también en Austria y el sur de Alemania. Nos narra su biógrafo: “Ciertamente es digno de piadosa y eterna memoria, lo que, tres años antes de su gloriosa muerte, llevó a cabo el día de Navidad en honra de de Nuestro Señor Jesucristo, en un pueblo llamado Greccio. Moraba en aquel lugar un Sr. Llamado Juan… 15 días antes de la Navidad le llamó Francisco y le dijo: “Si deseas que celebremos en Greccio la próxima fiesta del Natalicio Divino, adelántate y prepárate con diligencia a lo que voy a indicarte. Para hacer memoria con mayor natu ralidad de aquel Niño y de las incomodidades que sufrió al ser reclinado en un pesebre y puesto sobre la húmeda paja junto a un buey y a un asno. Quisiera hacerme de ello cargo de una manera palpable y como si presenciara con mis propios ojos”… Oyó esto el buen hombre y apresuróse a preparar en aquel lugar todo lo que había dado a entender Francisco.” Llegó por fin el día de la alegría y la hora de la Santificación apetecida. Fueron convidados religiosos de varias partes, los hombres y mujeres del lugar, según su posibilidad y con íntimo gozo, con luces y antorchas, se dispusieron a iluminar aquella noche, que con inmensa claridad, cual astro refulgente, irradia sobre los días y los años. Llega en último lugar el siervo de Dios, y hallándolo todo a punto, alégrase en extremo. Dispónese luego el pesebre, acomódase la paja y se trae el buey y el asno, hónrase allí la sencillez, se elogia la pobreza, se celebra la humildad, y Greccio se convierte en otra ciudad de Belén” (Celano. Vida de S. Frco. De Asís. BAC).


NOTICIAS ECLESIALES Y PARROQUIALES CORONA DE ADVIENTO: IV DOMINGO Al encender estas 4 velas, pensemos en María, la Virgen, tu Madre, y Madre nuestra. Nadie Te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en Ella, como el grano de trigo en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día”. ¡Ven pronto, Señor, ven a salvarnos!

BENDICIÓN DEL NACIMIENTO EN EL HOGAR. Antes de la media noche, la familia reza alrededor del Nacimiento: Esposo: Padre Dios, recibo en mi corazón y en mi casa a Jesús y le entrego mis hijos para que sean como Él. Quiero ser fiel, amoroso y de ejemplo para mis hijos, imitando a S. José. Todos: Amén. Esposa: Padre Dios, recibo en mi corazón y en mi casa a Jesús con todo amor y ternura, y le consagro a mis hijos para que sean como Él. Quiero ser fiel, amorosa y de ejemplo para mis hijos, imitando a María. Todos: Amén. Hijos: Padre Dios, recibimos en nuestros corazones y en nuestra casita, con inmensa alegría, a tu Hijo, EL NIÑO JESÚS. Él es nuestro hermano mayor. Con Él nos consagramos a Tí. Queremos ser obedientes, amorosos y responsables imitando a Jesús. Todos: Amén. Esposo: Bendice, Señor, este Misterio del nacimiento de tu divino Hijo. Todos: ¡Que Cristo reine en nuestro corazón y en nuestro hogar! ¡Que dejemos el pecado! ¡Que aumente la Gracia de Dios en nuestras almas! ¡Que crezca nuestro amor al prójimo! En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. BENDICIÓN DE LA CENA DE NAVIDAD Papá: Te agradecemos, Señor, por la unión de nuestra familia representada con esta cena. Que al compartirla fortalezca el amor y la unión entre nosotros y con todos los hombres, ¡Ven Señor Jesús. Todos: ¡VEN, SEÑOR JESÚS! 24 DE DICIEMBRE 2012 A las 8.00 p.m.: SOLEMNE CELEBRACIÓN PARROQUIAL DE LA NAVIDAD. Nuestra Basílica brillará de luces, se adornará de flores; pero sobre todo del fervor de nuestra feligresía Breñense para celebrar el NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS, SALVADOR, LLENO DE MISERICORDIA. DE CUMPLEAÑOS El 25 de diciembre, El P. Jesús Jurado y el 28, el P. Julio Campana, están de plácemes natalicios. Los felicitamos deseándoles salud y perseverancia en su fidelidad sacerdotal salesiana. ¡Ad multos annos! CIERRE DE LA BASÍLICA En ENERO y FEBRERO del 2013, se cerrará la Basílica para los trabajos de la Nave Central. LA CAPILLA DE LA PIEDAD: Funcionará normalmente todos los días de lunes a sábado para la celebración de todos los servicios litúrgicos. Por las

mañanas: De 7.00 a.m. a 10.00 a.m. Por las tardes, de 5.00 p.m. a 8.00 p.m. SÓLO LOS DOMINGOS Y SITUACIONES EXTRAORDINARIAS se los celebrará en el AUDITORIO PARROQUIAL por su mayor capacidad y practicidad de acogida. Los Domingos, las puertas de la Av. Arica 207 y el portón del Pje. Breña 352, estarán abiertas. TUS DONACIONES : BANCO DE CRÉDITO DEL PERÚ. TITULAR : Congregación Salesiana – Basílica. CUENTA, AHORRO EN SOLES : 193-16433599-0-93. CUENTA, AHORRO EN DÓLARES : 193-16433616-1-11.

Aro Chino, Manuel / León Suarez, Marlene Gianina (3). Curioso Solís, Edgardo / Uriarte Flores, Claudia (3). Ampuero Peñaranda, José Antonio / Fernández Bernal, Verónica Danitza (2). Mariñas Gamarra, Humberto Daniel / Torres Bernal, Nadia Genoveva (1) Todo impedimento, comunicarlo al P. Párroco.

23-24-25: Monasterio Sta. Rosa de Sta. María. Jr. Miró Quesada 605, Lima 26-27-28: Iglesia Virgen del Pilar. Paseo Virgen del Pilar, Surco. 29-30-31: Parroquia de S. Pedro. Jr. Azángaro 451, Lima.

L.- 2S 7, 1-5.8b-12.14ª .16; Sal 88; Lc 1, 67-79. M.- Vigia Navidad: Is 62, 1-5; Sal 88; Hch 13, 16-17.22-25; Mt 1, 1-25. Navidad: Is 52, 7-10; Sal 97; Hb 1, 1-6; Jn 1, 1-18. Mc.-. Hch 6, 8-10; 7, 54-60; Sal 30; Mt 10, 17-22. Jv.-. 1Jn 1, 1-4; Sal 96; Jn 20, 2-8. V.-. 1Jn 1, 5-2, 2; Sal 123; Mt 2, 13-18. S.-. 1Jn 2, 3-11; Sal 95; Lc 2, 22-35. D.-. Eclo 3, 2-6.12-14; Sal 127; Col 3, 12-21; Lc 2, 22-40. Responsable: P. Juan Vera Alva, SDB. Psje. “María Auxiliadora” 191 Lima 05 - Ap. 0074 - Telf: 425 0119 Depósito legal Nº 2008-00564 Diseño e Impresión: Gráfica Editora Don Bosco SA Av. Brasil 220 Breña. Teléf: 423 5782 - 423 5225 Fax: 431 6782


Pan del Alma - Feliz Navidad 2012