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Nuestra Salud Animales sanos para una convivencia saludable

El cuidado de mascotas en casa Sin los cuidados necesarios, los animales domésticos pueden albergar bacterias, virus y parásitos que, además de comprometer la salud de la mascota, pueden transmitirse al ser humano, ocasionándole diversas enfermedades

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as mascotas son seres vivos que merecen respeto y afecto; algunas veces pueden llegar a ser compañeros para toda la vida, que a cambio de alojamiento, alimentación y tiempo brindará compañía y alegría. Sin embargo, poseer una mascota, cualquiera que sea su especie, también implica una responsabilidad para preservar en buen estado la salud del animal, así como la de su entorno, con el fin de evitar que cualquier riesgo de enfermedad o inadaptabilidad pueda influir negativamente en el hogar. Por ello, se recomienda que antes de adquirir una mascota se averigüen los cuidados que requiere el animal; la dieta y el tipo de recinto que necesita en cada etapa de su vida; informarse sobre los rasgos de su biología, cuánto vive, cómo y en qué tiempo se reproduce y respecto de las medidas sanitarias de prevención, las enfermedades que puede contraer el animal y, eventualmente, transmitir al hombre.

Un ladrido de alerta Los animales domésticos albergan una diversidad de bacterias, virus y parásitos, que además de comprometer la salud de la mascota, pueden transmitirse al hombre, ocasionándole diversas enfermedades zoonóticas; la zoonosis es ocasionada porque la mascota se enferma y transmite microorganismos o parásitos a los seres humanos. Las mascotas pueden transmitir infecciones bacterianas (listeriasis, campilobacter); virales (rabia, encefalitis, Rift Valley Fever); parasitarias (triquinosis, toxoplasmosis) o micóticas (tiña, histoplasmosis). La posibilidad que tiene el hombre de adquirir estas enfermedades se relaciona con factores como la abundancia de las formas infectantes en el medio (el contacto con diversas mascotas); las condiciones climáticas y la conducta de las personas que hace posible la exposición a las fuentes infectivas (en el aseo inadecuado de las mascotas y el contacto con éstas).

La principal fuente potencial de contaminación es la materia fecal diseminada en el ambiente. En este sentido, algunos especialistas consideran que la población más expuesta es aquella que acostumbra visitar parques y jardines donde deambulan diariamente perros con o sin dueños y la que posee animales domésticos que no reciben el cuidado adecuado. Sin embargo, observando algunas medidas sanitarias básicas, la mascota generalmente no pone en riesgo la salud de las personas. Por ello, para un sano

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y armónico equilibrio entre las mascotas y sus dueños, deben considerarse tres factores primordiales: • Evitar la propagación de parásitos (externos e internos). • Cuidar que no existan problemas de la piel. • Procurar una adecuada alimentación y limpieza del ambiente donde conviven con los humanos. Es importante destacar que debido a su estrecha relación con las mascotas y sus hábitos de juego, los niños son quienes están más expuestos a riesgos de contagio o a agresiones. Por ejemplo, durante 2007, el 55% de las agresiones por perro ocurrieron principalmente en varones, de entre los 5 y 14 años de edad, por lo que se recomienda: • No permitir que los niños estén en contacto con animales callejeros o desconocidos. • Evitar que los perros laman o muerdan a sus hijos. • Evitar que los niños y animales compartan ropa o juguetes.

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• Llevar al médico veterinario a su mascota si nota que ésta tiene cambios de comportamiento. • Prevenir que los niños alimenten a las mascotas sin la supervisión de un adulto. • Mantener aseada a su mascota. • Impedir que los niños duerman con las mascotas. • Evitar que los menores agredan a su mascota durante el juego, la convivencia o mientras se alimenta. • Evitar que sus hijos consuman alimentos al momento de estar en contacto con su mascota. • Es importante que además de llevar a su hijo a evaluación médica, también lleve a su mascota a su revisión periódica. • Cuando se encuentre en otra casa y en ésta existan animales, evitar que los niños se acerquen a ellos. • Supervisar a los niños mientras juegan con los animales. • Mantener calendarios de desparasitación (parásitos internos y externos). • Vacunar contra la rabia a perros y gatos al mes de edad; revacunar a los tres meses y aplicar refuerzos anuales de por vida.

Cabe destacar que los padecimientos infecciosos más frecuentes que pudieran afectar a las mascotas regularmente no contagian a las personas, tal es el caso de parvovirosis, moquillo y coronavirosis (en perros), así como peritonitis infecciosa o panleucopenia (en gatos). Todas estas enfermedades se pueden prevenir mediante la vacunación de los animales. Para evitar estas infecciones y enfermedades zoonóticas se recomienda que los perros, gatos, hurones y otros roedores estén vacunados contra la rabia y desparasitados. Asimismo, se recomienda que tanto las aves como los reptiles sean mascotas de responsabilidad exclusiva de los adultos y evitar a los niños tener contacto con estos animales, ya que son portadores de muchos parásitos y bacterias. Los expertos señalan que la forma más efectiva de prevenir la zoonosis es tener un control médico de su mascota, con una visita al veterinario por lo menos una vez al año, además de las consultas rutinarias para la desparasitación y vacunación.

Fuentes: Departamento de Zoonosis y Vectores del Instituto de Salud del Estado de México. Grupo 7 Ecología, A.C.


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