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EDITORIAL nio valla mucho más allá de las puertas del Templo. 1Una vez más, preguntémonos ¿somos misioneros con nuestra palabra, pero sobre todo con nuestra vida cristiana? ¿O somos cristianos cerrados en nuestros corazones y en nuestras iglesias? ¿Cristianos de sacristía? ¿Cristianos solo de palabra, pero que viven como paganos? Pero, debemos estas cosas ¿Eh? Esto no es un reproche. También me lo digo a mí mismo: ¿Cómo soy como cristiano?¿Con el testimonio, de verdad? Con este retorno del boletín “ENCUENTRO”, la Hermandad reanuda la edición de su órgano de información oficial. Debido a la absorción total sufrida por las obras de restauración de su sede canónica, la Iglesia del antiguo convento Filipense, nuestra corporación se ha visto imposibilitada para editar los números correspondientes a los años de 2011 a 2013, pero, gracias a Dios, retomamos el camino de nuevo.

La religiosidad popular cristianiza nuestros ambientes. Los que amamos estas formas de culto debemos estar atentos a no distraernos del fin principal: la reevangelización del pueblo de Dios. Todos somos almas pecadoras, y sufrimos (incluidos miembros de las Juntas de Gobierno) la lacra de la tibieza, de seguir a Cristo a medias, de tener una fe de sacristía que se acaba en la puerta del templo y a veces ni tan siquiera participar en los cultos a los cuales convocamos a nuestros hermanos. 2De poco servirían, queridos cofrades, vuestros cultos esplendorosos y la belleza de vuestras procesiones, si en vuestra vida asociativa la primera preocupación no es vuestra santificación, el amor a Jesucristo y a su santa Iglesia, la comunión fraterna, la unidad en el seno de la hermandad y la comunión con los pobres. Estaríamos ante un enorme tinglado de cartón piedra, detrás del cual sólo existe el vacío

Durante este tiempo, un acontecimiento casi inédito en la historia de la Iglesia ha destacado sobremanera: la renuncia del anciano Papa Benedicto XVI (que pasa a ser Papa Emérito, el Abuelo de la Iglesia, como lo ha denominado cariñosamente su sucesor en el sillón de San Pedro) y la elección de este mismo, Su Santidad el Papa Francisco, que ha llegado como un auténtico ciclón. Elevamos nuestras oraciones por el Sucesor de Pedro, para que el Espíritu Santo le guíe y fortalezca para pastorearnos a nosotros, el rebaño de la Iglesia Universal.

Desde la Hermandad de Nazarenos del Sagrado Encuentro pedimos al Señor que no tenga que recordarnos aquellas palabras que dirigió a los fariseos: 3Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuan-

Una Iglesia donde la mayoría de los laicos debemos despertar y ocupar nuestro lugar. Esto es, ser la tropa que con su amor a los demás y con sus palabras llevemos el mensaje de la Salvación a nuestros ambientes de familia, de trabajo e incluso a los ambientes de amistad y sana diversión. Con nuestros fallos y pecados, pero levantándonos y recomenzando una y mil veces por el sacramento de la Confesión. Debemos estar siempre precavidos para no convertirnos en cristianos de sacristía. Al templo acudimos a orar con Jesús vivo en el sagrario y a recibir los santos sacramentos administrados por nuestros pastores, y con esa fuerza procurar que nuestro testimo11

Encuentro 2014  

Boletín Cofradía del Encuentro

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