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LOS MARCOS GENERALES DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

igualmente dicha desaceleración que afectó a todos los componentes de la demanda interna, lo que se tradujo finalmente en un crecimiento medio anual de ésta de un 4,3%, 1,4 puntos porcentuales menos que en el año previo. La favorable evolución del comercio internacional, junto con las ganancias de competitividad vía precios de las exportaciones españolas frente a los países no pertenecientes a la UE, promovieron un crecimiento de las exportaciones mayor que el de las importaciones, que se tradujo en una mejora continuada a lo largo del periodo de la aportación al crecimiento del saldo exterior, que finalmente disminuyó su aportación negativa de 1999 desde el –1,6%, hasta un –0,2% en 2000. Por consiguiente, el producto interior bruto de la economía española creció a una tasa real del 4,1%, la misma que en el año previo. El gasto en consumo final registró una desaceleración con respecto al año anterior, aunque la tasa de crecimiento siguió siendo elevada, alcanzando un 4% de media anual. Dentro de este agregado, el gasto en consumo final de los hogares fue el que más se desaceleró, pasando de crecer un 4,7% en 1999 a hacerlo un 4% en 2000. El ritmo del consumo se mantuvo gracias a la favorable evolución de la renta real de las familias y las condiciones financieras. En efecto, la tasa de ahorro de la economía descendió como consecuencia del mayor crecimiento del consumo que de la renta real, de lo que se puede deducir que los factores que favorecieron el consumo fueron otros además del crecimiento de la renta real de las familias, como por ejemplo las buenas condiciones financieras y el aumento de la riqueza financiera e inmoviliaria. Pero el progresivo empeoramiento del contexto eco-

nómico internacional y la desaparición de los efectos positivos inducidos por la revalorización de los activos acabaron por afectar de forma negativa al consumo, cuya tasa de crecimiento (trimestral y anual) se fue reduciendo paulatinamente durante el año. El consumo de bienes duraderos fue el que registró mayores caídas en su tasa de crecimiento. También descendió el crecimiento del consumo de bienes no duraderos, mientras tanto, el consumo de servicios se aceleró significativamente, en especial transporte y hostelería. El gasto en consumo de las AA.PP. también se desaceleró, aunque en menos medida que el de las familias. En consumo de las AA.PP. creció un 4%, dos décimas menos que en 1999, debido a la desaceleración de grupos de gasto como la remuneración de asalariados, las prestaciones sociales y las transferencias en especie. La formación bruta de capital fijo registró un notable descenso en su crecimiento, debido a caídas en todos sus componentes, acentuándose especialmente en la inversión en equipo, la cual cayó con especial intensidad en el final del periodo. De esta forma, la formación bruta de capital fijo pasó de crecer un 8,8% en 1999 a aumentar un 5,7% en 2000, la inversión en equipo pasó de un 7,7% a un 4,8% y la construcción de un 9% a un 6,2%. El descenso en el ritmo inversor se puede explicar en parte por la mala evolución de la situación económica internacional, que afectó negativamente a las expectativas de demanda, junto con la incertidumbre derivada de la inestabilidad de los precios del petróleo, que erosionaron las expectativas de beneficios de las empresas, que reaccionaron disminuyendo su ritmo inversor.

Datos y cifras de la economía asturiana 2000  

Serie de periodicidad anual, iniciada en 1975 bajo el patrocinio de la Caja de Ahorros de Asturias, que analiza los principales aspectos eco...

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