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Menores son esclavas del sexo en el Inland EN EL INLAND EXISTE UN PROBLEMA DE PROSTITUCION DE MENORES, ESPECIALMENTE EN ONTARIO, POMONA Y MONTCLAIR. 08:00 AM PST on Sunday, February 8, 2009 Por ALEJANDRO CANO Especial Para La Prensa

"Son las 10 de la noche. ¿Sabe dónde están sus hijos?". Ese es el eslogan de una campaña que ha promovido el bienestar de las personas menores de edad a nivel internacional durante varias décadas. Para la mayoría de los padres de familia, la respuesta es simple: "Sí, están en sus cuartos, haciendo la tarea, escuchando música o durmiendo". la historia continua abajo

Alejadro Cano / Especial Para La Prensa Jóvenes que desean dejar la prostitución cuentan con pocos centros de ayuda en el Inland, pero sí hay. Sin embargo, para millones de padres en Estados Unidos, la incógnita es preocupante, ya que, por alguna razón, desconocen el paradero de sus menores. Bien podrían estar en casa de algún amigo o con alguien de confianza, o en el peor de los casos violando las leyes al vender sus cuerpos para ofrecer placer.


Y es que de acuerdo al Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre 200,000 y 300,000 menores de edad están involucrados en redes de prostitución a nivel nacional, mientras que 1 en 5 es sexualmente explotado a través del Internet. La realidad es cruel para cientos de padres del Inland Empire, zona conformada por los condados de San Bernardino y Riverside, donde según las autoridades predomina la prostitución infantil y juvenil. Según Tamara Ross, fiscal del Condado de San Bernardino, la problemática no es nueva pero es más visible en las ciudades de Pomona, Montclair y Ontario, especialmente a lo largo del Boulevard Holt. Allí, y entre la penumbra, decenas de jóvenes venden sus cuerpos al mejor postor sin realmente entender las consecuencias que contrae la prostitución. "Son niñas que deberían estar en la escuela... aún no tienen la capacidad para entender y resolver el problema por sí solas", dijo Ross. "Debemos responder cuanto antes". Datos del Departamento de Policía de Ontario (OPD) indican que en un lapso de 12 meses se registraron 500 arrestos por prostitución en las calles de la ciudad, de los cuales 300 involucraron a menores de edad, es decir, el 60 por ciento de los arrestos. A pesar de los esfuerzos por reducir el índice de prostitución, las autoridades continúan arrestando a jóvenes cuyas edades oscilan entre los 10 y 17 años y quienes son tratadas como víctimas en lugar de criminales. Y es que en una noche normal, en varias de las principales avenidas de San Bernardino, Victorville, Riverside y Moreno Valley, el "sexoservicio" puede ser fácilmente obtenido. En algunas esquinas, tales como Waterman y Baseline en San Bernardino, y la University y Iowa en Riverside, las sexoservidoras están disponibles a la luz del día, mientras que en zonas como Victorville y Moreno Valley la práctica es mejor dibujada. Según las autoridades, el número exacto de sexoservidoras menores de edad se desconoce, ya que los "padrotes", conocidos en inglés como 'Pimps', ejecutan un plan que involucra la rotación de victimas en toda la región. Sin embargo, Dennis Gutierrez, portavoz del Departamento del Sheriff del Condado de Riverside, aseguró a La Prensa que el departamento "no ha visto este tipo de actividad". Y aún así, las autoridades enfrentan obstáculos mayores al momento de arrestar a una menor por prostitución. Y es que de acuerdo a la ley, las menores deben ser entregadas a los padres o a la persona encargada de la tutela, lo que hace que continúe el ciclo vicioso. Los dos condados actúan de diferente forma ante la problemática. Mientras en el Condado de Riverside el crimen puede ser castigado con hasta seis meses de cárcel y una multa de hasta 1,000


dólares, en el Condado de San Bernardino las autoridades sólo actúan bajo quejas de residentes o dueños de comercios. "La prostitución no es algo que nos preocupa, las pandillas, la violencia pandillera, los crímenes violentos y el narcotráfico son problemas serios que tienen prioridad", dijo Jodi Miller, portavoz del Departamento del Sheriff del Condado de San Bernardino. Aún así, varias ciudades implementan operativos regularmente sin mayores resultados. En un operativo ejecutado en octubre del 2008, las autoridades de Montclair detuvieron a 24 personas por solicitar sexo en la vía pública. Entre los arrestados se encontraba Reginald Christopher, de 45 años, bajó de su automóvil modelo Cadillac a una niña de 13 años con la aparente intención de prostituirla. Después de una breve investigación, las autoridades se percataron que la niña había sido reportada perdida. Por el crimen, Christopher espera fecha de juicio. En otro operativo, las autoridades de Ontario detuvieron a un hombre de 26 años por supuestamente prostituir a una menor de 14 años, quien viajaba cada fin de semana al Inland procedente de San Diego. Para eludir a sus padres, la menor practicaba la prostitución durante los fines de semana en la zona hotelera y de restaurantes de Ontario, ubicada en los alrededores del aeropuerto internacional de esa ciudad. Entre las iniciativas que ha tomado el Condado de San Bernardino para reducir la problemática, se encuentran programas que se enfocan en la prostituta en vez del solicitante. En algunos casos, las autoridades expiden ordenes civiles a las prostitutas reincidentes, las cuales les prohíbe acercarse a un vehículo con el objeto de vender placer o estar en los alrededores de algún edifico abandonado. Violar las órdenes significa tiempo en la cárcel o multas excesivas, castigos que según Lois Lee, director de la organización Children of the Night, no resuelve la problemática. "La policía debería perseguir a los solicitantes, pero a aquellos que son profesionales y utilizan Internet o teléfonos celulares para contactar a sus víctimas. Casi siempre la policía termina arrestando a los solicitantes de menos importancia y a prostitutas que tienen problemas de adicción, alcoholismo o padecen de problemas mentales", dijo Lee. "En vez de encarcelarlas, la policía debería ayudarlas a romper el ciclo vicioso". Consejo difícil de seguir, ya que en toda la región de Inland no existe un centro que se encargue de ofrecer ayuda o recursos para las sexoservidoras mayores de edad, y mucho menos para las menores.


"Es caro operar este tipo de centros porque las víctimas requieren de ayuda especial que sólo puede ser ofrecida por doctores, sicólogos y consejeros titulados y experimentados", comentó Lee. "Los gobiernos locales se enfocan en operativos policiales encubiertos y en detener el tráfico de mujeres a nivel mundial, pero no se enfocan en cómo resolver el problema local". Ante tal problemática, la Junta de Supervisores del Condado de San Bernardino ha prometido analizar y actuar cuanto antes. Gary Ovitt, supervisor del Distrito 4, prometió desarrollar un plan de acción que será revelado en las próximas semanas. Mientras tanto, los padres continúan preguntándose, "¿Dónde pueden estar?".


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