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EDITORIAL Por: Sr. K ¿Qué es lo que ha hecho grande a esta universidad? El sentido de pertenencia que sus alumnos y profesores han desarrollado a lo largo de las décadas por ella. Gracias a aquellas personas que hacen suya la casa que vence a las sombras y no transitan por ella en mero trámite, que no solo se nutren de ella sino que la alimentan aportando ideas, creatividad y proyectos en una perfecta relación simbiótica. Esa es la mentalidad “boomerang” que necesita sembrarse en cada uno de nosotros si queremos recuperar las viejas glorias e impulsar las nuevas. Si queremos que nuestra experiencia aquí sea lo mejor posible. Excelentes demostraciones de esto son grupos como “Bochinche Crítico”, el próximo Cine-club de la escuela de filosofía, y algunos otros casos que en este momento se me escapan. Pero la Crème de la Crème de las iniciativas nutritivas ha sido el cronograma, ofrecido durante la semana de la filosofía, de ponencias y debates de todo tipo, coordinado por la Prof. Lupe Llanes y con la contribución de la gran mayoría de nuestros excelentes docentes y preparadores. En este editorial he querido hacer una breve y simbólica mención a ellos y un agradecimiento por ofrecernos experiencias de esta gran calidad. La relación debe ser recíproca, aquí y en todos los núcleos de la casa que vence a las sombras, pues la oscuridad no puede esparcirse sin en cada rincón hay erguido un faro trazando los caminos.

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Creado por: Sr K & NO.


Cada día nos elegimos. Desde que abrimos los ojos al despertar, hasta el momento en que nuestros parpados caen y nos rendimos a los brazos Morfeo , estamos escogiendo constantemente lo que somos y lo que queremos ser, mediante nuestros actos: Esta es la responsabilidad por la vida y por la libertad, una responsabilidad que puede ser ignorada, pero nunca sus consecuencias eludidas. No elegir, es una elección. Querer no ser, la gran ironía del Dasein. Para algunos la responsabilidad de ser es un peso insoportable. Desearían ser un objeto no animado, dejarse llevar por el oleaje bravío del mar de la realidad e ir a parar a donde sea que “su destino” hubiere de llevarles. Preferirían ser mandados, sumisos, ceder el volante de sus vidas a cualquier otro con interés de guiarla, a pesar de ser conducido al más profundo de los abismos y no salir de allí jamás. Sartre describiría este fenómeno como la mala fe, o el acto de cosificarse a uno mismo. Vernos como cosas y no como seres. La flojera y la apatía son dos manifestaciones de esta mala fe. Están hastiados de la existencia, abrumados ante la perspectiva de construirse a si mismos. ¿Cómo se llega a este punto? este estado no suele ser inmediato, sino crónico. Es la consecuencia final del GIGO (Garbage in, garbage out) que hacemos de nuestra consciencia, de horas, días, años de malas costumbres, de aceptar premisas contradictorias sin molestarnos en conceptualizar. De años sin hacer una breve introspección, sin poner en juicio nuestras más fuertes creencias, y en conclusión, de hacer de nosotros un desastre. Un manojo de frustraciones y miedos, a veces, irracionales. La cosificación comienza precisamente con la evasión de uno mismo. Cuando comenzamos a postergar la toma de decisiones concreta, para procrastinar un rato (¿Por qué hacer hoy lo que puedo hacer mañana?). Así como cuando nos...


acostumbramos a no indagar demasiado en ideas que nos son dadas porque es más cómodo y comenzamos con uno de los actos más peligrosos y nocivos para con nuestra mente: La racionalización. Falsear nuestros actos, pensamientos y emociones, falsearnos nosotros. La procrastinación empieza como placer culposo y termina como hábito que rompe la voluntad: Pasamos de postergar a yacer sin intenciones de otra marcha que no sea la inercia. Las mentiritas blancas con que forjamos la base de nuestra mente se hacen demonios que bloquean la puerta al pensamiento activo, a la racionalidad, y a cualquier posibilidad de estabilidad emocional. Se ha enseñado al hombre a comprometerse con todo menos consigo mismo y las lógicas consecuencias han tenido lugar en nuestros días. No sorprende que muchos se ahoguen en alcohol para destruir su lucidez. No sorprende que fumiguen su cerebro con drogas que los hagan huir de la consciencia y el auto-dominio. No sorprende que la gente busque serenidad en las masas, en la protección tribal, y no en ellos mismos o el mundo eidético. No sorprende que exista la alienación, la fe ciega en gurúes que prometen soluciones místicas a los problemas que el paciente se niega en identificar. No sorprende que el hombre entregue su voluntad en bandeja de plata a cualquier megalómano de turno que le prometa librarse de la carga de decidir por su cuenta, y que el autoritarismo y las dictaduras sigan vigentes y aclamadas después de tantas atrocidades. El príncipe Hamlet se preguntaba: ¿Ser o no ser?, y digo yo, ¿no sería mejor preguntar: “Ser o estar”? - Agradezco al castellano su acierto en diferenciar los verbos, rechazando el pecado del verbo “to-be” - Porque no basta con ocupar un lugar en el espacio-tiempo para realmente ser. Decidir por uno mismo, decidirnos, es un acto de compromiso total, un acto de libertad suprema, de forjarnos (cuerpo y mente) a voluntad, de vivir y no de reptar en lento suicidio y agonía, lamentándonos por la supuesta maldad inherente de un universo que nunca nos molestamos en comprender. ¿Qué somos al final? Nuestros actos: Estos son los que nos definen. Date tu definición, que nadie más tiene el potencial de hacerlo por ti. Enfrenta la realidad, o húyela de por vida, hasta que esta te consiga en tu vejez y no tenga piedad cuando en un breve flashback te preguntes: “¿Qué hice con mi vida? ¿Qué fue lo que hice de mi?” Desatáscate. Reinvéntate. Hazte responsable. Carpe Diem.

Sr.K


La noche es fría, pero acogedora. No me siento tan solo. La noche, la lampara, la cobija, y ella. Esta en la cama de al lado, cubierta. Y no me siento tan solo. No puedo ver su cara, pero me reclino en el sillon, acomodo la cobija sobre mi pecho desnudo e imagino que la piel se me impregna con su esencia. Su calor es lo que me mantiene despierto y tan letargico, tan concentrado y disperso. Su pelo la hace mar, y puedo navegarla, hundirme y ahogarme en ella. No puedo ver su cara, pero su perfume de cafe hace que me deslice por el sillon, hasta sumirme en su cuna. Sus labios se dibujan en mi frente, y abro mi boca, para poder respirar. Muerdo mis dedos, queriendo sentirla. Juntar nuestros seres hasta que amanezca, y hasta que anochezca de nuevo. Volar si así lo requiere la realidad, y desmaterializarnos si así lo requiere la suprasensibilidad. Me levanto de la silla y acomodo la cobija en mis hombros, para sentarme junto a ella en la cama de al lado. La esquina del colchon nunca había sido tan comoda. Mis manos acarician sus pies, y mis dedos se pasean por su piel, sintiendo cada poro, cada lagrima y cada alegría. Me acuesto sobre sus piernas, apartando los libros que estaban a su lado en la cama, que caen al suelo y hacen ruido, pero su intencion es cuidadosa y no asusta. Mi pecho se funde con sus pantorrillas, mis manos con sus muslos. Y mi cara con su vientre. Lentamente vuelvo a la compostura, y a la esquina de la cama, y a reclinarme en el sillon, y a la cobija en mi pecho. Muerdo mis dedos, queriendo sentirla.


Intento recordar sus ojos. Dulces, de miel. Puros, de cristal. Ahora cerrados, viendo quien sabe que, y quien sabe cuando, deseando ser yo quien se acuesta en sus parpados esta vez. Envuelto en la calma, me levanto y me vuelvo a sentar en la esquina de la cama. Busco sus pies, pero se han movido y mis manos se pierden. Busco, pero mis manos se pierden. Las sabanas de la cama me estorban, me impiden llegar a ella, la separan de mí. Aparto las cobijas y mis manos se enredan en ellas, apartandolas todas con desesperacion. Esta vacío. No esta su rostro, pero puedo verlo. Puedo olerla, puedo sentirla. Y abro mi boca, para poder respirar. Mi cara se hunde en la almohada, mi cuerpo yace ahora suspendido en la mas pura nada, el vacio. Vacío que quema. Y ahí esta ella, observandome. El cuarto esta vacío. Intento besarla, pero gira el rostro. Y me quema. Gira el rostro, y me quema. Me levanto, y mis pies descalzos sienten el frío granito bajo sí. Avanzo hacia la despensa y una cascada de remordimientos se derrama en un vaso de vidrio, con hielo. Ahora mis labios estan mojados, alivia el ardor, y la ventana quiere acompanarme. El viento esta ahí, recordandome y acariciandome, haciendome creer que me ofrece calor en vez de frío. Y no me siento tan solo. Vuelvo al sillon y recojo la cobija. Ahora el calor es real, la calidez me abraza y ella me ve desde la cama del al lado, sin estar ahí. Me hundo en el sillon, despegando la vista de la cama de al lado, y abro la boca. Me alejo, olvido y espero. Me alejo para seguir existiendo, y abro mi boca, para poder respirar. NO.


Cuento del mes: Cenizas de Cigarrillo Por Javier Albornoz Me había quedado dormido en la sala profundamente ebrio. Eran las cuatro de la manana cuando abrí mi ojos, y tarde en entender el tiempo; no entendí ni en que me momento me quite el pantalon. Tenía restos de la muerte de un cigarrillo en mi cara. Me debo suponer que fui yo el autor de tal homicidio, aunque "algo" mas debio participar en el acto. Ya relativamente sobrio, me propuse la graciosa contienda de investigar el homicidio del cigarrillo. Era claro que alguien mas paso la noche conmigo… De seguro el se escondía en algun rincon abstracto de la casa. Lo ultimo que recuerdo fue mi llegada a la casa. Lo unico que deseaba al entrar era vaciar mi existencia por el inodoro; necesitaba vomitar todo el alcohol de dieciocho anos. Pero no lo hice... Decidí en cambio, tomar un vaso de vodka y encender un cigarrillo. Me tumbe en el comodo sofa de color mostaza de cuero; estar ebrio en aquel sofa da la sensacion de estar acostado sobre un bisonte sin pelo. Disfrutaba las caladas que le daba a mi cigarrillo. Y tambien escuchaba a mis vecinos del siete fornicar como bestias. Su cama rechinaba sobre su piso. Y ese piso de ellos, es mi techo. No negare que me produce mucha excitacion esos sucios ruidos que hacen. Cuando la mujer gime se me pone dura... -Este es el ultimo registro que tiene mi memoria de lo que ocurrio durante la nocheAhora que estoy sobrio y sin pantalones, me siento aterrado. Me pregunto en que momento mate al cigarrillo. Me situe en un lugar de la sala donde pudiera ver todo: necesitaba descifrar las sombras que vivían en la espesa madrugada de mi casa. En especial quería encontrarlo a el. Escuche un estruendo en la cocina y me precipite hacia ella; encontre todas las puertas de los gabinetes abiertas. Pero tal cosa no me dio miedo, por el contrario, solte una gran risotada. Me dedique a cerrar los gabinetes y volví a la sala. Note mientras me paseaba por la sala que mi interior se encontraba "mojado" ¿y es que acaso había fornicado con un cigarrillo? Aquel pensamiento era absurdo. Porque lo unico coherente era encontrarlo a el. Yo estaba seguro que mi soledad escondía a otro gran personaje. Sabía que el estaba en mi casa, solo que oscurecía su existencia para que no pudiera notarlo. Necesitaba lavarme la cara; sentía que los restos de las cenizas del cigarrillo eran algo pegostosas. Camine de la sala al bano. Pero antes de entrar, una ...


sombra salio aceleradamente por la hendidura de la puerta del estudio y entro directamente al bano: Un frio arremetio contra mi piel Y mi respiracion comenzo a inquietarse. No era un miedo normal, este podía turbarse entre la belleza de lo desconocido. No dude en entrar enseguida al bano, aunque me inundo el miedo, me avance muy rapido hacia el interior de el. Fue horrorosa la imagen que revelo el espejo que esta encima del lavamanos: todo mi cuerpo estaba cubierto de una sustancia compuesta por sangre y cenizas de cigarrillo. Pense que aquella imagen era una alucinacion. Mi corazon latía muy fuerte. Luego me gire hacia la derecha y abrí las puertas de la ducha... Mi respiracion volvio a la normalidad, mi corazon tomo el ritmo de una cancion de cuna y, se dibujo en mi cara una sonrisa que oscilaba entre la picardía y el cinismo. Mis vecinos del piso siete estaban desnudos en mi ducha... Estaban muertos. Una especie de luz vislumbro mi memoria, pude recordar todos los detalles divertidos de una madrugada sumergida en el alcohol. Le había propiciado mas o menos veintidos punaladas a cada uno. Pude deducirlo, porque un fino cuchillo para cortes de carne se encontraba tirado en el piso de la ducha. Lo aberrante de la imagen era que sus cuerpos estaban cubiertos de cenizas de cigarrillo, y muchas colillas estaban sobre ellos. Había hecho una especie de ritual grotesco para el. Había encontrado a la sombra: lo había encontrado a el…

‘’El hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin em-

bargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.”– Jean-Paul Sartre.

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Sacando la Basura #6